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Autor: Patricio Osiadacz

Comentario al evangelio de hoy viernes 03 de agosto de 2018

Del santo Evangelio según san Mateo 13, 54-58

En aquel tiempo, Jesús llegó a su tierra y se puso a enseñar a la gente en la sinagoga, de tal forma, que todos estaban asombrados y se preguntaban: «¿De dónde ha sacado éste esa sabiduría y esos poderes milagrosos? ¿Acaso no es éste el hijo del carpintero? ¿No se llama María su madre y no son sus hermanos Santiago, José, Simón y Judas? ¿Qué no viven entre nosotros todas sus hermanas? ¿De dónde, pues, ha sacado todas estas cosas?». Y se negaban a creer en él.

Entonces, Jesús les dijo: «Un profeta no es despreciado más que en su patria y en su casa». Y no hizo muchos milagros allí, por la incredulidad de ellos.

Palabra del Señor.

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

El Evangelio de hoy te invita a ser cuidadoso en la forma que valoras a los demás, ya que puedes rechazar a personas que podrían ser de gran ayuda para ti. Jesús dijo «Un profeta no es despreciado más que en su patria y en su casa», esto debido a que la gente cuestionaba la sabiduría de Jesús por creer que le conocían. Ahora bien, pregúntate ¿Cómo actúo frente a personas que conozco, cuando expresan su opinión o dan un consejo?

Muchas veces somos implacables ante las debilidades de los otros, por más que hayan superado la debilidad. Un consejo que den para que uno no caiga en esa misma debilidad, es la excusa perfecta para rechazar el consejo y a la persona. Nos olvidamos que si han superado esa debilidad, lo que quieren es evitarnos el penoso camino que él o ella recorrió.

Jesús, que no tenía mancha alguna y cuya autoridad moral era insuperable, fue objeto de rechazo por parte de su gente, quienes se escudaban en el hecho de que conocían a su familia y parentela. Jesús hoy te invita a que cambies yseas una persona cautelosa al momento de emitir un juicio sobre alguien, pues a través de esta persona, Él puede querer ayudarte a sanar tus heridas, a curar tus enfermedades de alma y cuerpo, a perdonarte, etc.

Ábrele tu corazón a Cristo y deja que san José y la Virgen María te guíen, para que aprendas a dejar en las manos de Dios el juicio de los demás; que Él te eduque sin importar el medio (persona) de quien se vale para indicarte el camino a seguir, porque «el corazón es lo más íntimo del hombre, el lugar donde habita Dios. En él se realiza el encuentro en el que Dios habla al hombre y el hombre escucha a Dios; el hombre habla a Dios y Dios escucha al hombre”. (Benedicto XVI, Audiencia, miércoles 6 de junio de 2007)

El cambio hecho por Jesús compromete a sus discípulos de ayer y de hoy a una verificación personal y comunitaria. También en nuestros días, de hecho, puede pasar que se alimenten prejuicios que nos impiden captar la realidad. Pero el Señor nos invita a asumir una actitud de escucha humilde y de espera dócil, porque la gracia de Dios a menudo se nos presenta de maneras sorprendentes, que no se corresponden con nuestras expectativas.
(Homilía de S.S. Francisco, 8 de julio de 2018).

 

Fuente :  http://es.catholic.net/op/articulos/70471/como-ves-al-otro.html#

EDD. viernes 03 de agosto de 2018 . –

Viernes de la decimoséptima semana del tiempo ordinario
Feria
Color: verde

Antífona de entrada            Cf. Sal 26, 1-2

El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré? El Señor es el baluarte de mi vida, ¿ante quién temblaré? Cuando avanzan contra mí los enemigos, son ellos los que tropiezan y caen.

ORACIÓN COLECTA

Dios y Señor, de quien proceden todos los bienes, escucha nuestras súplicas; concédenos que, inspirados por ti, pensemos lo que es recto, y, guiados por ti, lo llevemos a la práctica. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

Todo el pueblo se amontonó alrededor de Jeremías en la casa del Señor.

Lectura del libro de Jeremías    26,1-9

Al comienzo del reinado de Joaquím, hijo de Josías, rey de Judá, llegó esta palabra a Jeremías, de parte del Señor:

“Así habla el Señor: Párate en el atrio de la Casa del Señor y di a toda la gente de las ciudades de Judá que vienen a postrarse en la Casa del Señor todas las palabras que Yo te mandé decirles, sin omitir ni una sola.  Tal vez escuchen y se conviertan de su mal camino; entonces Yo me arrepentiré del mal que pienso hacerles a causa de la maldad de sus acciones. Tú les dirás: Así habla el Señor: Si ustedes no me escuchan ni caminan según la Ley que Yo les propuse; si no escuchan las palabras de mis servidores los profetas, que Yo les envío incansablemente y a quienes ustedes no han escuchado, entonces Yo trataré a esta Casa como traté a Silo y haré de esta ciudad una maldición para todas las naciones de la tierra”.

Los sacerdotes, los profetas y todo el pueblo oyeron a Jeremías mientras él pronunciaba estas palabras en la Casa del Señor. Y apenas Jeremías terminó de decir todo lo que el Señor le había ordenado decir al pueblo, los sacerdotes y los profetas se le echaron encima, diciendo: “¡Vas a morir! Porque has profetizado en nombre del Señor, diciendo: Esta Casa será como Silo, y esta ciudad será arrasada y quedará deshabitada”.

Entonces todo el pueblo se amontonó alrededor de Jeremías en la Casa del Señor.

SALMO RESPONSORIAL    68, 5. 8-10. 14

R/. ¡Respóndeme, Dios mío, por tu gran amor!

Más numerosos que los cabellos de mi cabeza son los que me odian sin motivo; más fuertes que mis huesos, los que me atacan sin razón. ¡Y hasta tengo que devolver lo que yo no he robado!

Por ti he soportado afrentas y la vergüenza cubrió mi rostro; me convertí en un extraño para mis hermanos, fui un extranjero para los hijos de mi madre: porque el celo de tu Casa me devora, y caen sobre mí los ultrajes de los que te agravian.

Pero mi oración sube hasta ti, Señor, en el momento favorable: respóndeme, Dios mío, por tu gran amor, sálvame, por tu fidelidad.

EVANGELIO

ACLAMACIÓN AL EVANGELIO     1Pe 1, 25

Aleluya.

La Palabra del Señor permanece para siempre. Ésta es la Palabra que les ha sido anunciada, la Buena Noticia. Aleluya.

EVANGELIO

¿No es éste el hijo del carpintero? ¿De dónde le vendrá todo esto?

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo    13, 54-58

Al llegar a su pueblo, Jesús se puso a enseñar a la gente en la sinagoga, de tal manera que todos estaban maravillados.

“¿De dónde le vienen, decían, esta sabiduría y ese poder de hacer milagros? ¿No es éste el hijo del carpintero? ¿Su madre no es la que llaman María? ¿Y no son hermanos suyos Santiago, José, Simón y Judas? ¿Y acaso no viven entre nosotros todas sus hermanas? ¿De dónde le vendrá todo esto?”

Y Jesús era para ellos un motivo de escándalo. Entonces les dijo: “Un profeta es despreciado solamente en su pueblo y en su familia”.

Y no hizo allí muchos milagros, a causa de la falta de fe de esa gente.

 

Fuente :  http://www.eucaristiadiaria.cl/dia_cal.php?fecha=2018-08-03

 

San Juan XXIII, papa. Diario del alma: Humildad. nn. 1901-1903.

«¿De dónde saca éste esa sabiduría…? ¿No es el hijo del carpintero?» (Mt 13,54-55)

Cada vez que pienso en el gran misterio de la vida escondida y humilde de Jesús durante sus treinta primeros años, mi espíritu se siente cada vez más confundido y me faltan las palabras. ¡Ah! es la misma evidencia: tengo frente a mí una luminosa lección: no tan sólo los juicios y la manera de pensar del mundo sino también los juicios y la manera de pensar de muchos eclesiásticos me parecen completamente falsos y se oponen del todo a esta lección.

Por mi parte confieso que no he llegado todavía a hacerme una idea de ello. Sin embargo, y por lo que me conozco, me parece que sólo poseo una apariencia de humildad, pero no su verdadero espíritu; ese amor a «lo escondido» de Jesucristo en Nazaret, no lo conozco más que de nombre. ¡Y decir que Jesús pasó treinta años de vida escondida, y que era Dios, y que era el «reflejo de la sustancia del Padre» (Hb 1,3), y que vino para salvar al mundo, y que todo esto lo hizo únicamente para enseñarnos cuán necesaria es la humildad y cuánta falta hace practicarla! Y yo, que soy un grande y miserable pecador, que sólo pienso en complacerme a mí mismo, en complacerme en los éxitos que me dan un poco de honor terrestre, que no puedo tener el más mínimo pensamiento santo sin que se deslice la preocupación de mi reputación cerca de los demás… A fin de cuentas no sé acostumbrarme, si no es con un gran esfuerzo, a esa idea de pasar realmente desapercibido, escondido, tal como Jesucristo lo practicó y tal cual me lo enseña.

Fuente  :  https://www.deiverbum.org/mt-13_54-58/

Homilía para la Eucaristía del domingo 05 de agosto de 2018

Aprovecho este día (2 de Agosto) para saludar a todos los laicos capuchinos; hoy es el día de la Familia franciscana, la Porciúncula, la cuna donde nació el movimiento franciscano. Un abrazo a todos ustedes. Hno. Pastor.

DOMINGO XVIII DEL TIEMPO ORDINARIO.

Éxodo 16,2-4.12-15: Israel en el desierto. Desierto= carencia de agua, de sustento. Esto origina la protesta del pueblo contra sus dirigentes. Dios sale al paso: codornices y el maná.

Juan 6,24-35: la gente busca. Pero ¿a quién busca? En el fondo se buscan a sí mismos. Jesús poco a poco les revela lo esencial, a quién hay que buscar.

1.- Israel, Pueblo de Dios,  hace un recorrido; sale de Egipto, camina por el desierto para llegar a la Tierra Prometida. Tenemos tres puntos: Egipto, desierto y Tierra Prometida, que vienen a marcar una espiritualidad, la que bien podría llamarse “Espiritualidad del Éxodo” o también “Espiritualidad del desierto”. Paro ello es fundamental un Encuentro con el Señor o experimentar la salvación que viene del Señor. Israel la experimentó en Egipto; Dios lo sacó de una situación de muerte. Deja Egipto y se pone en camino, sale en busca de Dios.

Esta experiencia del Éxodo es fuente inspiradora de una espiritualidad. De hecho la vida  cristiana es un Camino; hemos sido rescatados de una situación de pecado y de muerte (el Bautismo) y pasado a una etapa nueva: caminar por el desierto de eta vida, para buscar a Dios, encontrarnos con Él, lo que por fin nos conducirá a la Tierra Prometida., que en otros términos significa la Vida en plenitud, la vida en plena comunión con Dios.

2.- Pero el desierto no es un lugar, sino una condición de prueba. La vida de fe es una vida de rupturas, pero rupturas que tenemos que realizar continuamente, porque continuamente experimentamos, como Israel en el desierto, el deseo de regresar a las “Ollas de Egipto”. El creyente continuamente experimenta el cansancio, el desgano, la rutina, la pereza espiritual y un montón de tentaciones.

La vida cristiana es una vida en salida, un Éxodo permanente. Israel estuvo cuarenta años en el desierto, lo que fue una Escuela de aprendizaje de la libertad. Después de tanto tiempo viviendo en esclavitud tuvo que aprender a ser libre, a vivir en la libertad. Aprendizaje duro, difícil. Pero ahí estaba el Señor. Tuvo que aprender el Pueblo de Dios a conocer al Señor presente en su vida, que quiere sostenerlo, alimentarlo, porque es la única forma como ellos “Sabrán que Yo, el Señor, soy su Dios”.

Desierto: etapa de prueba, de escasez, de hambre; pero también es la etapa en la que Dios sustenta a su Pueblo, acompaña a su Pueblo. Israel tuvo que aprender en el desierto a ser Pueblo, y no cualquier pueblo, sino un pueblo libre, porque es un pueblo que pertenece a Dios, no a los ídolos.

3.- Como Iglesia “Vamos caminando al encuentro del Señor”. Caminar que se realiza en este mundo. Ya sabemos que surgen pruebas. Pero lo importante es aprender a vivir como Pueblo de Dios. Como diría un pensador (From), le tenemos miedo a la libertad. El hombre prefiere y busca la seguridad barata y fácil, Se esclaviza a sistemas, a ideologías, se esclaviza buscando libertad y felicidad. No sabemos ser libres; por eso el Señor nos tiene en este desierto. En el Deuteronomio 8,2-3 leemos: “Acuérdate del largo camino que el Señor, tu Dios, te hizo recorrer por el desierto durante esos cuarenta años. Allí Él te afligió y te puso a prueba, para conocer el fondo de tu corazón y ver si eres capaz o no de guardar sus mandamientos. Te afligió y te hizo sentir hambre, pero te dio a comer el maná…para enseñarte que el hombre no vive solamente de pan, sino de todo lo que sale de la boca de Dios”. El Señor nos quiere libres y nos alimenta.

4.- Pero, ¿qué busca el hombre? ¿A Dios? No, sino a sí mismo, busca sentirse satisfecho, realizado. Como los de Cafarnaún, que buscaban no tanto a Jesús, sino el pan gratuito, ya que todavía no conocían al verdadero Jesús. Es aquí donde la Palabra nos advierte: “Trabajen no por el alimento perecedero, sino por el que permanece hasta la vida eterna”. Ellos prefieren el don al donante; Jesús los amonesta a que busquen al que es el Donante. Y Jesús los provoca del mismo modo que provocó a la Samaritana. A ella le ofrece un Agua viva. A los de Cafarnaún un Pan que los saciará plenamente. ¿Quién es esta Agua, este Pan? La respuesta es clara y tajante: “Yo soy el Pan de vida. El que viene a Mí jamás tendrá hambre; el que cree en Mí jamás tendrá sed”.  He aquí lo esencial: creer en Él. Porque creer es un acto del corazón. En Romanos 10,9-10 leemos: “Porque si confiesas con tu boca que Jesús es el Señor y crees en tu corazón que Dios lo resucitó de entre los muertos, serás salvado. Con el corazón se cree para alcanzar la justicia, y con la boca se confiesa para obtener la salvación”.

El Pan del cielo que el Padre nos da es Jesús y la única forma de comerlo es dejándolo entrar en nuestra existencia por la fe.  Por eso, la vida de fe del cristiano es vivir aceptando a Jesús. Es Él quien nos acompaña y sostiene en este caminar.

                                                            Hermano Pastor Salvo Beas.

Comentario al evangelio de hoy jueves 02 de agosto de 2018.

Del Evangelio según Mateo 13,47-53

«También es semejante el Reino de los Cielos a una red que se echa en el mar y recoge peces de todas clases; y cuando está llena, la sacan a la orilla, se sientan, y recogen en cestos los buenos y tiran los malos. Así sucederá al fin del mundo: saldrán los ángeles, separarán a los malos de entre los justos y los echarán en el horno de fuego; allí será el llanto y el rechinar de dientes. «¿Habéis entendido todo esto?» Dícenle: «Sí.» Y él les dijo: «Así, todo escriba que se ha hecho discípulo del Reino de los Cielos es semejante al dueño de una casa que saca de su arca cosas nuevas y cosas viejas.» Y sucedió que, cuando acabó Jesús estas parábolas, partió de allí.

Reflexión

• El evangelio de hoy nos presenta la última parábola del Sermón de las Parábolas: la historia de la red echada en la mar. Esta parábola se encuentra en el evangelio de Mateo, sin ningún paralelo en los tres otros evangelios.
• Mateo 13,47-48: La parábola de la red echada en la mar. «También es semejante el Reino de los Cielos a una red que se echa en el mar y recoge peces de todas clases; y cuando está llena, la sacan a la orilla, se sientan, y recogen en cestos los buenos y tiran los malos.”. La historia contada es bien conocida por la gente de Galilea que vive alrededor del lago. Es su trabajo. La historia refleja el final de un día de trabajo. Los pescadores salen al mar con esta única finalidad: echar la red, tomar muchos peces, llevar la red llena hasta la playa, escoger los peces buenos para llevárselos a casa y tirar los que no sirven. Describe la satisfacción del pescador al final de un día de trabajo pesado y cansado. Esta historia tiene que haber producido una sonrisa de satisfacción en el rostro de los pescadores que escuchaban a Jesús. Lo peor es llegar a la playa al final de un día sin haber pescado nada (Jn 21,3).
• Mateo 13,49-50: La aplicación de la parábola. Jesús aplica la parábola, o mejor da una sugerencia para que las personas puedan discutirla y aplicarla a su vida: Así sucederá al fin del mundo: saldrán los ángeles, separarán a los malos de entre los justos y los echarán en el horno de fuego; allí será el llanto y el rechinar de dientes. «¿Habéis entendido todo esto?» Son imágenes fuertes para describir el destino de aquellos que se separan de Dios o que no quieren saber de Dios. Toda la ciudad tiene un vertedero, un lugar donde tira la basura. Allí existe un fuego permanente que es alimentado diariamente por la nueva basura que se va tirando. La basura de Jerusalén se quedaba en un valle cerca de la ciudad y este lugar se llamaba geena, allí, en la época de los reyes había un horno para sacrificar a los hijos al falso dios Molok. Por esto, el horno de la geena se volvió el símbolo de exclusión y condena. No es Dios quien excluye. Dios no quiere la exclusión ni la condena, sino que todos tengan vida y vida en abundancia. Cada uno de nosotros se excluye a si mismo.
• Mateo 13,51-53: El final del Sermón de las Parábolas. Al final del Sermón de las Parábolas, Jesús termina con la siguiente pregunta: «¿Habéis comprendido todo esto?» Ellos respondieron: “Sí!” Y Jesús termina la explicación con otra comparación que describe el resultado que él quiere obtener con las parábolas:« «Así, todo escriba que se ha hecho discípulo del Reino de los Cielos es semejante al dueño de una casa que saca de su arca cosas nuevas y cosas viejas.». Dos puntos para aclarar:
(a) Jesús compara el doctor de la ley con el padre de familia. ¿Qué hace el padre de familia? El “saca de su arca cosas nuevas y cosas viejas». La educación en casa se hace transmitiendo a los hijos y a las hijas, lo que ellos los padres, han recibido y aprendido a lo largo de los años. Es el tesoro de la sabiduría familiar, donde están encerradas la riqueza de la fe, las costumbres de la vida y tantas otras cosas que los hijos van aprendiendo. Ahora, Jesús quiere que, en la comunidad, las personas responsables de la transmisión de la fe sean como el padre de familia. Así como los padres entienden de la vida en familia, así estas personas responsables de la enseñanza tienen que entender las cosas del Reino y transmitirlas a los hermanos y hermanas de la comunidad.
(b) Se trata de un doctor de la Ley que se vuelve discípulo del Reino. Había pues doctores de la ley que aceptaban a Jesús como revelador del Reino. ¿Que ocurre con un doctor en la hora en que descubre en Jesús al Mesías, hijo de Dios? Todo aquello que él estudió para poder ser doctor de la ley sigue siendo válido, pero recibe una dimensión más profunda y una fidelidad más amplia. Una comparación puede aclarar lo que acabamos de decir. En una ronda de amigos alguien mostró una foto, donde se veía a un hombre de rostro severo, con el dedo levantado, casi agrediendo al público. Todos quedaron con la idea de que se trataba de una persona inflexible, exigente, que no permitía intimidad. En ese momento, llega un joven, ve la foto y exclama: “¡Es mi padre!” Los demás miraron hacia él, y mirando la foto, comentan: ¡Vaya padre severo! Y el chico joven contesta: “¡No, en absoluto! Es muy cariñoso. Mi padre es abogado. Aquella foto fue sacada en el tribunal, en el momento en que denunciaba el crimen de un latifundista que quería desalojar a una familia pobre que moraba en un terreno baldío del ayuntamiento, desde hacía muchos años. ¡Mi padre ganó la causa! Los pobres pudieron quedarse allí donde estaban.” Todos le miraron de nuevo y dijeron: “¡Qué persona más simpática!” Como por un milagro, la fotografía se iluminó por dentro y tomó otro aspecto. Aquel rostro, tan severo adquirió rasgos de una ternura entrañable. Las palabras del hijo cambiaron todo, sin cambiar nada. Las palabras y los gestos de Jesús, nacidas de su experiencia de hijo, sin mudar una letra o una coma, (Mt 5,17-18) iluminaron el sentido del Antiguo Testamento desde dentro e iluminaron por dentro toda la sabiduría acumulada del doctor de la Ley. Dios mismo, que parecía tan distinto y severo, adquirió los rasgos de un Padre bondadoso de gran ternura!

 

Fuente  :  http://www.ocarm.org/es/content/lectio/lectio-mateo-1347-53

EDD. jueves 02 de agosto de 2018

Jueves de la decimoséptima semana del tiempo ordinario


San Eusebio de Vercelli, obispo
Memoria libre 
Color: blanco

Obispo de Vercelli (Piamonte, siglo IV), fue exiliado por el emperador Constantino por su fidelidad a la fe en la divinidad de Jesucristo, definida en el Concilio de Nicea. A su regreso del exilio, llevó una vida común con los sacerdotes que compartían su actividad pastoral. San Eusebio fue un promotor de la vida comunitaria sacerdotal.

Antífona de entrada Cf. Ez 34, 11. 23-24

Cuidaré de mis ovejas, dice el Señor, y suscitaré un pastor que las apaciente: Yo, el Señor, seré su Dios.

ORACIÓN COLECTA

Dios nuestro, te pedimos la gracia de imitar la firmeza del obispo san Eusebio para defender la divinidad de tu Hijo, y haz que, perseverando en la fe que él enseñó, merezcamos participar de la vida de tu Hijo. Que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

PRIMERA LECTURA

Como la arcilla en la mano del alfarero, así están ustedes en mi mano.

Lectura del libro de Jeremías     18,1-6

Palabra que llegó a Jeremías de parte del Señor, en estos términos: “Baja ahora mismo al taller del alfarero, y allí te haré oír mis palabras”.

Yo bajé al taller del alfarero, mientras él trabajaba en el torno. Y cuando la vasija que estaba haciendo le salía mal, como suele pasar con la arcilla en manos del alfarero, él volvía a hacer otra, según le parecía mejor.

Entonces la palabra del Señor me llegó en estos términos: “¿No puedo Yo tratarlos a ustedes, casa de Israel, como ese alfarero? -oráculo del Señor-. Sí, como la arcilla en la mano del alfarero, así están ustedes en mi mano, casa de Israel”.

SALMO RESPONSORIAL    145, 1b-6b

R/. ¡Feliz el que se apoya en el Señor!

¡Alaba al Señor, alma mía! Alabaré al Señor toda mi vida; mientras yo exista, cantaré al Señor.

No confíen en los poderosos, en simples mortales, que no pueden salvar: cuando expiran, vuelven al polvo, y entonces se esfuman sus proyectos.

Feliz el que se apoya en el Dios de Jacob y pone su esperanza en el Señor, su Dios: Él hizo el cielo y la tierra, el mar y todo lo que hay en ellos.

ACLAMACIÓN AL EVANGELIO    Cf. Hech 16,14b

Aleluya.

Señor, toca nuestro corazón, para que aceptemos las palabras de tu Hijo. Aleluya.

EVANGELIO

Recogen lo bueno en canastas y tiran lo que no sirve.

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo   13, 47-53

Jesús dijo a la multitud: “El Reino de los Cielos se parece a una red que se echa al mar y recoge toda clase de peces. Cuando está llena, los pescadores la sacan a la orilla y, sentándose, recogen lo bueno en canastas y tiran lo que no sirve.

Así sucederá al fin del mundo: vendrán los ángeles y separarán a los malos de entre los justos, para arrojarlos en el horno ardiente. Allí habrá llanto y rechinar de dientes. ¿Comprendieron todo esto?” “Sí”, le respondieron.

Entonces agregó: “Todo escriba convertido en discípulo del Reino de los Cielos se parece a un dueño de casa que saca de sus reservas lo nuevo y lo viejo”.

Fuente  :  http://www.eucaristiadiaria.cl/dia_cal.php?fecha=2018-08-02

 

Reflexión del Papa Francisco.

Cuando pensamos en el regreso de Cristo y su juicio final, que revelará, hasta sus últimas consecuencias, lo que cada uno haya hecho o dejado de hacer durante su vida terrena, percibimos que estamos ante un misterio que nos supera, que ni siquiera podemos imaginar.

Un misterio que despierta casi instintivamente en nosotros un sentimiento de temor, y quizás incluso trepidación.

Sin embargo, si pensamos con atención acerca de este hecho, sólo puede agrandar el corazón de un cristiano y ser una gran fuente de consuelo y confianza.

[…] Si pensamos en el juicio desde la prespectiva de la espera de Jesús, el miedo y la duda desaparecen y dejan espacio a la espera y a una profunda alegría: será el momento en que seremos juzgados finalmente, listos para ser revestidos con la gloria de Cristo, como con un vestido nupcial, y llevados al banquete, imagen de la comunión plena y definitiva con Dios.

[…] ¡Qué hermoso saber que en ese momento, además de Cristo,nuestro Paráclito, nuestro Abogado ante el Padre, podremos contar con la intercesión y buena voluntad de tantos de nuestros hermanos y hermanas que nos han precedido el camino de la fe, que han dado su vida por nosotros y que continúan amándonos de manera indescriptible!

«El que cree en él no es condenado; pero el que no cree ya ha sido condenado, porque no ha creído en el unigénito Hijo de Dios». ( Jn 3,17-18 )

Esto significa que aquel juicio final ya está en marcha, que empieza ahora en el curso de nuestra existencia.

Este juicio se pronuncia en cada momento de la vida, como reflejo de nuestra aceptación con fe de la salvación presente y operante en Cristo, o con nuestra incredulidad, con el consiguiente cierre en nosotros mismos.

Pero si nos cerramos al amor de Jesús, somos nosotros mismos los que nos condenamos. La salvación está en abrirse a Jesús, y Él nos salva; si somos pecadores, y todos lo somos, le pedimos perdón y si vamos a Él con el deseo de ser buenos, el Señor nos perdona.

Somos nosotros, pues, los que podemos llegar a ser, en cierto sentido, los jueces de nosotros mismos, auto condenándonos a la exclusión de la comunión con Dios y con los hermanos.

No nos cansemos, por lo tanto de velar por nuestros pensamientos y nuestras actitudes, para gustar ya ahora con anticipo la calidez y la belleza del rostro de Dios y esto va a ser hermoso, lo contemplaremos en la vida eterna en toda su plenitud. (Audiencia general, 11 de diciembre de 2013)

Fuente  :  https://www.pildorasdefe.net/liturgia/evangelio-mateo-13-47-53-parabola-red-angeles-separan-buenos-malos-jesus

Audiencia General de hoy miércoles 01 de agosto de 2018

Texto completo

4ª catequesis de los Mandamientos.

AGOSTO 01, 2018 21:03ROSA DIE ALCOLEA AUDIENCIA GENERAL

(ZENIT – 1 agosto 2018).- “Los ídolos roban nuestro amor, los ídolos nos ciegan al amor y, para amar verdaderamente, debemos ser libres de ídolos”, ha dicho el Papa.

“Nosotros los cristianos –ha propuesto el Papa– podemos preguntarnos: ¿Cuál es realmente mi Dios? ¿Es Amor Uno y Trino o es mi imagen, mi éxito personal, tal vez dentro de la Iglesia?”.

El Papa Francisco ha continuado el ciclo de catequesis sobre los Mandamientos en la audiencia general, celebrada esta mañana, 1 de agosto de 2018, en el Aula Pablo VI, y ha reflexionado sobre los ídolos, deteniéndose en el primer mandamiento: «No tendrás otros dioses antes que a mí» (Ex 20,3).

El primer mandamiento –ha recordado el Pontífice– prohíbe hacer ídolos o imágenes de cualquier tipo de realidad: todo, de hecho, puede usarse como un ídolo. “Estamos hablando de una tendencia humana que no perdona ni a los creyentes ni a los ateos”.

“No te inclinarás ante ellos”: Esta frase hace referencia a que los ídolos “exigen un culto, de rituales; a ellos nos postramos y sacrificamos todo”, explica el Papa.

“No les servirás”

La tercera y “más trágica etapa”, ha señalado el Obispo de Roma: “No les servirás”. Los ídolos esclavizan. Prometen la felicidad pero no la dan; y nos encontramos viviendo para esa cosa o esa visión, atrapados en un vórtice autodestructivo, esperando un resultado que nunca llega.

La palabra “ídolo” en griego deriva del verbo “ver” –ha indicado Francisco–. Un ídolo es una “visión” que tiende a convertirse en una obsesión. El ídolo es en realidad una proyección de uno mismo en objetos o proyectos.

A continuación, ofrecemos la catequesis completa del Papa Francisco, traducida de manera rápida por la redacción.

***

Hemos escuchado el primer mandamiento del Decálogo: “No tendrás otros dioses delante de mí” (Éx 20: 3). Es bueno detenerse en el tema de la idolatría, que es de gran importancia y actualidad.

El mandamiento prohíbe hacer ídolos o imágenes de cualquier tipo de realidad: todo, de hecho, puede usarse como un ídolo. Estamos hablando de una tendencia humana que no perdona ni a los creyentes ni a los ateos. Por ejemplo, nosotros los cristianos podemos preguntarnos: ¿cuál es realmente mi Dios? ¿Es Amor Uno y Trino o es mi imagen, mi éxito personal, tal vez dentro de la Iglesia?. “La idolatría no se trata solo de los falsos cultos del paganismo. Sigue habiendo una constante tentación de la fe. Consiste en divinizar lo que no es Dios” (Catecismo de la Iglesia Católica, n. 2113)

¿Qué es un “dios” en el plano existencial? Es lo que está en el centro de la vida y de lo que uno depende y piensa. Uno puede crecer en una familia nominalmente cristiana, pero centrada, en realidad, en puntos de referencia ajenos al Evangelio. Los seres humanos no viven sin enfocarse en algo. Entonces aquí el mundo ofrece el “supermercado” de ídolos, que pueden ser objetos, imágenes, ideas, roles. Por ejemplo, incluso la oración. Debemos orar a Dios, nuestro Padre.

Recuerdo que una vez fui a una parroquia en la diócesis de Buenos Aires para celebrar una misa y luego tuve que hacer las confirmaciones en otra parroquia a una distancia de un kilómetro. Fui, caminando, y pasé por un parque, lindo. Pero en ese parque había más de 50 mesas cada una con dos sillas y personas sentadas una frente a la otra. ¿Qué hacían? Jugar al tarot. Fueron allí a “rezar” al ídolo. En lugar de orar a Dios por la providencia del futuro, fueron allí para que les lean las cartas para ver el futuro. Esto es una idolatría de nuestros tiempos. Os pregunto: ¿cuántos de ustedes han ido a que les lean las cartas para ver el futuro? ¿Cuántos de ustedes, por ejemplo, han ido a que les lean sus manos para ver el futuro, en lugar de orar al Señor? Esta es la diferencia: el Señor está vivo; los otros son ídolos, idolatrías que no sirven.

¿Cómo se desarrolla una idolatría? El mandamiento describe las fases: «No te convertirás en un ídolo o una imagen […]. / No te inclinarás a ellos / y no los servirás “(Éx 20: 4-5).

La palabra “ídolo” en griego deriva del verbo “ver”. Un ídolo es una “visión” que tiende a convertirse en una obsesión. El ídolo es en realidad una proyección de uno mismo en objetos o proyectos. Por ejemplo, esta dinámica usa publicidad: no veo el objeto en sí, pero percibo ese automóvil, el teléfono inteligente, ese rol u otras cosas como un medio para alcanzar y responder a mis necesidades esenciales. Y lo estoy buscando, estoy hablando de eso, pienso en eso; la idea de poseer ese objeto o realizar ese proyecto, llegar a esa posición, parece una forma maravillosa de alcanzar la felicidad, una torre para alcanzar el cielo (véase Gen11,1-9), y todo se vuelve funcional para ese objetivo.

Luego entras en la segunda fase: “No te inclinarás ante ellos”. Los ídolos exigen un culto, de rituales; a ellos nos postramos y sacrificamos todo. En la antigüedad, los sacrificios humanos se hacían a ídolos, pero también hoy: para hacer carrera, sacrifican a sus hijos, los descuidan o simplemente no los generan; la belleza llama al sacrificio humano. ¡Cuántas horas frente al espejo! Algunas personas, algunas mujeres, ¿cuánto gastan en el maquillaje? Esto también es una idolatría. No está mal usar maquillaje; pero de una manera normal, no convertirse en una diosa. La belleza llama al sacrificio humano. La fama exige la inmolación de uno mismo, la propia inocencia y autenticidad. Los ídolos piden sangre. El dinero roba la vida y el placer conduce a la soledad. Las estructuras económicas sacrifican vidas humanas por mayores ganancias.

Pensemos en tantas personas sin trabajo. ¿Por qué? Porque a veces sucede que los empresarios de esa compañía, esa empresa, han decidido despedir a las personas para ganar más dinero. El ídolo del dinero. Uno vive en hipocresía, haciendo y diciendo lo que otros esperan, porque el dios de su afirmación lo impone. Y las vidas se arruinan, las familias se destruyen y los jóvenes quedan en manos de modelos destructivos, solo para aumentar las ganancias.

La droga también es un ídolo. ¿Cuántos jóvenes arruinan la salud, incluso la vida, adorando a este ídolo de las drogas? Aquí viene la tercera y más trágica etapa: “Y no les servirás”, dice. Los ídolos esclavizan. Prometen la felicidad pero no la dan; y nos encontramos viviendo para esa cosa o esa visión, atrapados en un vórtice autodestructivo, esperando un resultado que nunca llega.

Queridos hermanos y hermanas, los ídolos prometen vida, pero en realidad la quitan. El verdadero Dios no pregunta por la vida sino que la da, la regala. El verdadero Dios no ofrece una proyección de nuestro éxito, pero nos enseña a amar. El verdadero Dios no pide hijos, pero él da a su Hijo por nosotros. Los ídolos proyectan hipótesis futuras y hacen que se desprecie el presente; el verdadero Dios nos enseña a vivir en la realidad de cada día, concretamente, no con ilusiones sobre el futuro: hoy y mañana y pasado mañana, caminando hacia el futuro.

La concreción del verdadero Dios contra la liquidez de los ídolos. Te invito a pensar hoy: ¿cuántos ídolos tengo o cuál es mi ídolo favorito? Porque el reconocimiento de las idolatrías es un comienzo de gracia y se pone en el camino del amor. De hecho, el amor es incompatible con la idolatría: si algo se vuelve absoluto e intocable, entonces es más importante que un cónyuge, un niño o una amistad. El apego a un objeto o una idea nos hace cegarnos al amor. Y así, para ir tras ídolos, a un ídolo, incluso podemos negar el padre, la madre, los hijos, la esposa, el cónyuge, la familia… las cosas más caras. El apego a un objeto o una idea nos hace cegarnos al amor. Llevad esto en vuestro corazón: Los ídolos roban nuestro amor, los ídolos nos ciegan al amor y, para amar verdaderamente, debemos ser libres de ídolos.

© Traducción de Zenit, Rosa Die Alcolea

Fuente :  https://es.zenit.org/articles/audiencia-general-1-de-agosto-de-2018-texto-completo/

EDD. miércoles 01 de agosto de 2018

Miércoles de la decimoséptima semana del tiempo ordinario.


San Alfonso María de Ligorio, obispo y doctor de la Iglesia
Memoria obligatoria 
Color: blanco

Alfonso María nació en Nápoles (1696-1787). Se hizo sacerdote y ejerció el cargo episcopal para anunciar el amor de Cristo. Predicador incansable y confesor lleno de bondad, fundó la Congregación del Santísimo Redentor (Redentoristas) para evangelizar a los pueblos del campo. Sus enseñanzas de moralista y sus escritos espirituales muestran su celo en la tarea pastoral.

Antífona de entrada            Cf. Eclo 15, 5

El Señor lo colmó del espíritu de sabiduría y de inteligencia, y lo revistió de su gloria, para que anunciara su palabra en medio de la Iglesia.

ORACIÓN COLECTA

Dios nuestro, que suscitas continuamente en tu Iglesia nuevos ejemplos de santidad, concédenos imitar de tal modo el celo por las almas que animó al obispo san Alfonso María, que podamos alcanzar con él la recompensa del cielo. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

PRIMERA LECTURA

¿Por qué es incesante mi dolor?

Si tú vuelves, estarás de pie delante de mí.

Lectura del libro de Jeremías   15,10.16-21

¡Qué desgracia, madre mía, que me hayas dado a luz, a mí, un hombre discutido y controvertido por todo el país!

Yo no di ni recibí nada prestado, pero todos me maldicen.

Cuando se presentaban tus palabras, yo las devoraba, tus palabras eran mi gozo y la alegría de mi corazón, porque yo soy llamado con tu Nombre, Señor, Dios de los ejércitos.

Yo no me senté a disfrutar en la reunión de los que se divierten; forzado por tu mano, me mantuve apartado, porque Tú me habías llenado de indignación. ¿Por qué es incesante mi dolor, por qué mi llaga es incurable, se resiste a sanar? ¿Serás para mí como un arroyo engañoso, de aguas inconstantes?

Por eso, así habla el Señor: “Si tú vuelves, yo te haré volver, tú estarás de pie delante de mí, si separas lo precioso de la escoria, tú serás mi portavoz.

Ellos se volverán hacia ti, pero tú no te volverás hacia ellos. Yo te pondré frente a este pueblo como una muralla de bronce inexpugnable. Te combatirán, pero no podrán contra ti, porque Yo estoy contigo para salvarte y librarte -oráculo del Señor-. Yo te libraré de la mano de los malvados y te rescataré del poder de los violentos”.

SALMO RESPONSORIAL   58, 2-4. 10-11. 17-18

R/. ¡Tú eres mi refugio en el peligro, Señor!

Líbrame de mis enemigos, Dios mío, defiéndeme de los que se levantan contra mí; líbrame de los que hacen el mal y sálvame de los hombres sanguinarios.

Mira cómo me están acechando: los poderosos se conjuran contra mí; sin rebeldía ni pecado de mi parte, Señor.

Yo miro hacia ti, fuerza mía, porque Dios es mi baluarte; Él vendrá a mi encuentro con su gracia y me hará ver la derrota de mis enemigos.

Yo cantaré tu poder, y celebraré tu amor de madrugada, porque Tú has sido mi fortaleza y mi refugio en el peligro.

¡Yo te cantaré, fuerza mía, porque Tú eres mi baluarte, mi refugio en el peligro, Dios de misericordia!

ACLAMACIÓN AL EVANGELIO      Jn 15, 15b

Aleluya.

“Yo los llamo amigos, porque les he dado a conocer todo lo que oí de mi Padre”, dice el Señor. Aleluya.

EVANGELIO

Vende todo lo que posee y compra el campo.

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo   13, 44-46

Jesús dijo a la multitud:

El Reino de los Cielos se parece a un tesoro escondido en un campo; un hombre lo encuentra, lo vuelve a esconder, y lleno de alegría, vende todo lo que posee y compra el campo.

El Reino de los Cielos se parece también a un negociante que se dedicaba a buscar perlas finas; y al encontrar una de gran valor, fue a vender todo lo que tenía y la compró.

Fuente  :  http://www.eucaristiadiaria.cl/dia_cal.php?fecha=2018-08-01

REFLEXIÓN :

El evangelio de hoy presenta dos breves parábolas con las que el Señor continúa a instruirnos más acerca de su Reino.

La parábola primera nos dice: “El Reino de los Cielos es como un tesoro escondido en el campo”.

Esto significa que el tesoro, el Reino, ya está en el campo, ya está en la vida. Está escondido. Pasamos y pisamos por encima sin darnos cuenta.

La segunda parábola es semejante a la primera: “El Reino de los Cielos es semejante a un mercader que anda buscando perlas finas, y que, al encontrar una perla de gran valor, va, vende todo lo que tiene y la compra.”.

Tanto el que encuentra el tesoro sin buscarlo, como el que busca la perla y la encuentra, tienen el mérito de reconocer el valor de su hallazgo, y dar todo de sí para lograr el premio.

Verdaderamente sabio es quien sabe reconocer el gran valor del Reino de Dios y por él deja todo.

Sabiduría es el don de alzar la mirada de estas cosas terrenas y caducas, y contemplar la eterna Verdad, que es Dios, amándolo y deleitándonos en Él, sabiendo que Él es todo nuestro bien.

El tesoro escondido es el mismo Cristo, la perla preciosa es Jesús. Él es la salvación que nos llama a aprovechar la oportunidad, y nos avisa con insistencia para que no la dejemos pasar.

“Quien cree en mí, aunque muera, vivirá”, dice Jesús. Este es el gran premio por el que vale realmente la pena vender todo, hacer cualquier sacrificio que sea necesario para ganar la vida eterna junto a Él.

Tenemos que evitar el peligro de la ceguera espiritual, buscando encontrar siempre un espacio en nuestro día para Dios, para escucharle y hablarle. Que no sea que por falta de vida de oración, perdamos la oportunidad, y el tesoro pase frente a nuestras narices sin que lo notemos.

Con la ayuda de la gracia, reforzada por la oración, debemos rechazar las baratijas con las que el diablo nos quiere quitar la fe; los espejitos de colores que vienen del orgullo y de la presunción, de las modas y de los conformismos, y de ciertas tentaciones disfrazadas de cosas buenas.

“El joven rico del Evangelio, después de que Jesús le propuso que dejara todo y le siguiera, se marchó triste porque estaba demasiado apegado a sus bienes (cf. Mt 19, 22)…”

San Agustín, de joven buscó con gran dificultad, por largo tiempo, fuera de Dios, algo que saciara su sed de verdad y de felicidad…”

Pero al final de este camino de búsqueda comprendió que nuestro corazón no tiene paz hasta que encuentra a Dios, hasta que descansa en Él.” (cf. Las Confesiones 1, 1).”

“Quien sigue a Dios no tiene miedo ni siquiera de renunciar a sí mismo, a su propia idea, porque «quien a Dios tiene, nada le falta», como decía santa Teresa de Ávila…”(Extractos DISCURSO DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI – Sulmona -4 de julio de 2010).

¡No tengamos miedo de Cristo! Él no quita nada, y lo da todo. Quien se da a él, recibe el ciento por uno. Abramos las puertas de nuestro corazón y nuestra voluntad de par en par a Cristo, y encontraremos la verdadera vida.

Pidamos a Dios, la gracia de saber dar nuestro sí incondicional a su Voluntad, como hizo nuestra madre la Santísima Virgen, a cuya intercesión nos confiamos. Ella es maestra de fe, en ese estar dispuestos a perder todo para ganar aún más.

Fuente :  https://santavirgenmaria.com/2017/08/01/reflexion-evangelio-san-mateo-1344-46/

Comentario al evangelio de hoy martes 31 de julio de 2018.

Martes, 31 De Julio De
Martes de la decimoséptima semana del tiempo ordinario


San Ignacio de Loyola – San Ignacio de Loyola | San Calimero de Milán – | Más…


 

Libro de Jeremías 14,17-22.

Tú les dirás esta palabra: Que mis ojos se deshagan en lágrimas, día y noche, sin cesar, porque la virgen hija de mi pueblo ha sufrido un gran quebranto, una llaga incurable.
Si salgo al campo abierto, veo las víctimas de la espada; si entro en la ciudad, veo los sufrimientos del hambre. Sí, hasta el profeta y el sacerdote recorren el país y no logran comprender.
¿Has rechazado del todo a Judá? ¿Estás disgustado con Sión? ¿Por qué nos has herido sin remedio? Se esperaba la paz, ¡y no hay nada bueno…! el tiempo de la curación, ¡y sobrevino el espanto!
Reconocemos, Señor, nuestra maldad, la iniquidad de nuestros padres, porque hemos pecado contra ti.
A causa de tu Nombre, no desprecies, no envilezcas el trono de tu Gloria: ¡acuérdate, no rompas tu Alianza con nosotros!
Entre los ídolos de las naciones, ¿hay alguien que haga llover? ¿Es el cielo el que envía los chaparrones? ¿No eres tú, Señor, nuestro Dios? Nosotros esperamos en ti, porque eres tú el que has hecho todo esto.

 

Salmo 79(78),8.9.11.13.

No recuerdes para nuestro mal
las culpas de otros tiempos;
compadécete pronto de nosotros,
porque estamos totalmente abatidos.

Ayúdanos, Dios salvador nuestro,
por el honor de tu Nombre;
líbranos y perdona nuestros pecados,
a causa de tu Nombre.

Llegue hasta tu presencia el lamento de los cautivos,
preserva con tu brazo poderoso
a los que están condenados a muerte.
Y nosotros, que somos tu pueblo

y las ovejas de tu rebaño,
te daremos gracias para siempre,
y cantaremos tus alabanzas
por todas las generaciones.

 

Evangelio según San Mateo 13,36-43.

Entonces, dejando a la multitud, Jesús regresó a la casa; sus discípulos se acercaron y le dijeron: «Explícanos la parábola de la cizaña en el campo».
El les respondió: «El que siembra la buena semilla es el Hijo del hombre;
el campo es el mundo; la buena semilla son los que pertenecen al Reino; la cizaña son los que pertenecen al Maligno,
y el enemigo que la siembra es el demonio; la cosecha es el fin del mundo y los cosechadores son los ángeles.
Así como se arranca la cizaña y se la quema en el fuego, de la misma manera sucederá al fin del mundo.
El Hijo del hombre enviará a sus ángeles, y estos quitarán de su Reino todos los escándalos y a los que hicieron el mal,
y los arrojarán en el horno ardiente: allí habrá llanto y rechinar de dientes.
Entonces los justos resplandecerán como el sol en el Reino de su Padre. ¡El que tenga oídos, que oiga!»

Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.

 


 

Carta a Diogneto (c. 200)

C. 8

El Señor y Creador del universo, Dios, que ha hecho todas las cosas y las ha dispuesto con orden, se ha mostrado no solamente lleno de amor a los hombres, sino también paciente. Él ha sido siempre, es y seguirá siendo el mismo: caritativo, bueno, dulce, veraz; él solo es bueno. Sin embargo, cuando concibió su grande e inefable plan, sólo se lo comunicó a su Hijo único. Mientras que mantenía en el misterio el plan de su sabiduría y lo reservaba, parecía descuidarnos y no preocuparse de nosotros. Pero cuando lo reveló por medio de su Hijo amado y manifestó lo que había preparado desde el principio, nos lo ofreció todo a la vez: la participación en sus beneficios, la visión y la inteligencia. ¿Quién de nosotros hubiera podido esperarlo?

Dios, pues, lo había todo dispuesto aparte con su Hijo: pero, hasta estos últimos tiempos, nos ha permitido dejarnos llevar por nuestras inclinaciones desordenadas, arrastrados por los placeres y las pasiones. No es que él se complaciera lo más mínimo en nuestros pecados: únicamente toleraba ese tiempo de iniquidad sin darle su consentimiento. Preparaba el tiempo actual de la justicia para que, convencidos de haber sido indignos de la vida durante este período por razón de nuestros pecados, nos hiciéramos dignos ahora por la bondad divina, y que después de habernos mostrado incapaces de entrar por nosotros mismos en le Reino de Dios, por su poder nos hacíamos capaces …  Dios no nos ha odiado, ni rechazado, no ha guardado rencor, sino que durante mucho tiempo ha tenido paciencia con nosotros.

 

Fuente :  www.evangeliodeldia.org

EDD. martes 31 de julio de 2018

Martes de la decimoséptima semana del tiempo ordinario .-

San Ignacio de Loyola, presbítero
Memoria obligatoria 
Color: blanco

Ignacio de Loyola (1491-1556) nació en el País Vasco. Militar de profesión, abandonó la milicia de los Tercios españoles, después de ser herido en una hazaña guerrera durante el cerco de Pamplona. Fundó, en 1534, la Compañía de Jesús que, desde un comienzo, buscó la expansión y el crecimiento del Reino de Dios: pastores, misioneros, teólogos, educadores fueron impulsados por el espíritu apostólico y misionero de san Ignacio.

Los Ejercicios espirituales, redactados por él en la Cueva de Manresa, trazan un camino a quien quiere consagrar su vida a “la mayor gloria de Dios”.

Antífona de entrada            Flp 2, 10-11

Al nombre de Jesús toda rodilla se doble, en el cielo, en la tierra y en los abismos; y toda lengua proclame que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.

ORACIÓN COLECTA

Dios nuestro, para difundir la mayor la gloria de tu nombre suscitaste en tu Iglesia a san Ignacio; concédenos que, después de las luchas de esta vida, con su protección y siguiendo su ejemplo, merezcamos compartir su triunfo en el cielo. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

PRIMERA LECTURA

Acuérdate, Señor, no rompas tu Alianza con nosotros.

Lectura del libro de Jeremías    14, 17-22

Que mis ojos se deshagan en lágrimas, día y noche, sin cesar, porque la virgen hija de mi pueblo ha sufrido un gran quebranto, una llaga incurable.

Si salgo al campo abierto, veo las víctimas de la espada; si entro en la ciudad, veo los sufrimientos del hambre. Sí, hasta el profeta y el sacerdote recorren el país y no logran comprender.

¿Has rechazado del todo a Judá? ¿Estás disgustado con Sión?

¿Por qué nos has herido sin remedio?

Se esperaba la paz, ¡y no hay nada bueno…! el tiempo de la curación, ¡y sobrevino el espanto! Reconocemos, Señor, nuestra maldad, la iniquidad de nuestros padres, porque hemos pecado contra ti.

A causa de tu Nombre, no desprecies, no envilezcas el trono de tu Gloria: ¡acuérdate, no rompas tu Alianza con nosotros! Entre los ídolos de las naciones, ¿hay alguien que haga llover? ¿Es el cielo el que envía los chaparrones? ¿No eres Tú, Señor, nuestro Dios?

Nosotros esperamos en ti, porque eres Tú el que has hecho todo esto.

SALMO RESPONSORIAL    78, 8-9. 11. 13

R/. ¡Por el honor de tu Nombre, líbranos Señor!

No recuerdes para nuestro mal las culpas de otros tiempos; compadécete pronto de nosotros, porque estamos totalmente abatidos.

Ayúdanos, Dios salvador nuestro, por el honor de tu Nombre; líbranos y perdona nuestros pecados, a causa de tu Nombre.

Llegue hasta tu presencia el lamento de los cautivos, preserva con tu brazo poderoso a los que están condenados a muerte.

Y nosotros, que somos tu pueblo y las ovejas de tu rebaño, te daremos gracias para siempre, y cantaremos tus alabanzas por todas las generaciones.

ACLAMACIÓN AL EVANGELIO

Aleluya.

La semilla es la Palabra de Dios, el sembrador es Cristo; el que lo encuentra permanece para siempre. Aleluya.

EVANGELIO

Así como se arranca la cizaña y se la quema en el fuego, de la misma manera sucederá al fin del mundo.

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo   13, 36-43

Dejando a la multitud, Jesús regresó a la casa; sus discípulos se acercaron y le dijeron: “Explícanos la parábola de la cizaña en el campo”.

El les respondió: “El que siembra la buena semilla es el Hijo, del hombre; el campo es el mundo; la buena semilla son los que pertenecen al Reino; la cizaña son los que pertenecen al Maligno, y el enemigo que la siembra es el demonio; la cosecha es el fin del mundo y los cosechadores son los ángeles.

Así como se arranca la cizaña y se la quema en el fuego, de misma manera sucederá al fin del mundo. El Hijo del hombre enviara a sus ángeles, y éstos quitarán de su Reino todos los escándalos y a los que hicieron el mal, y los arrojarán en el horno ardiente: allí habrá llanto y rechinar de dientes. Entonces los justos resplandecerán como el sol en el Reino de su Padre.

¡El que tenga oídos, que oiga!”

 

Fuente  :  http://www.eucaristiadiaria.cl/dia_cal.php?fecha=2018-07-31

 

Reflexión Evangelio San Mateo 13:36-43.

 

Las parábolas evangélicas son breves narraciones que Jesús utiliza para anunciar los misterios del Reino de los cielos.

En el fragmento que hoy leemos del Evangelio, el Señor explica la parábola del trigo y la cizaña, respondiendo a las preguntas de sus discípulos.

El destino de la cizaña es el horno, el destino del trigo bueno es brillar como el sol en el Reino de los Cielos.

Cizaña y trigo crecen juntos hasta el momento de la siega. Allí su destino será muy diverso el uno del otro, antes parecían recibir igual trato.

Así ocurre en el mundo. Buenos y malos conviven bajo el sol. Es un misterio que Dios permita la acción del diablo y la malicia de los pervertidores.

Muchas veces parece que a los malos sonríe la fortuna. Pero en el juicio final no será así. Allí se harán actuales las bienaventuranzas que el Señor nos ha enseñado.

Allí lo puros, los mansos, los perseguidos, los humildes, los que lloran, los que sufren en este mundo serán bienaventurados. Y ay de aquellos que gozaban en la tierra viviendo de espaldas a Dios y a sus prójimos. A estos, si no se arrepienten a tiempo, espera la condenación eterna.

Esta parábola nos llama a vivir profundamente tres virtudes: Vigilancia, Paciencia y Esperanza.

1- Vigilancia de los pensamientos y actos propios.

Es absurdo engañarnos a nosotros mismos y pretender engañar a los demás, porque a Dios no se le engaña.

No podemos ser indiferentes al llamado a la santidad. Sabemos que existe el cielo y el infierno para los que acepten o rechacen el Reino.

“Tenemos que estar preparados para custodiar la gracia recibida desde el día del Bautismo, alimentando la fe en el Señor, que impide que el mal eche raíces.” (SS. BENEDICTO XVI – ÁNGELUS – Domingo 17 de julio de 2011).

Conviene pensar todos los días en nuestras Postrimerías (nuestra Muerte, el Juicio final, el Infierno de los condenados y la Gloria de los salvos), y sobre todo en la oración de la mañana al despertarnos, a la noche antes de acostarnos, y siempre que nos sintiéremos tentados, porque este pensamiento es muy eficaz para poder escapar del pecado.

2- Paciencia frente a los actos de los prójimos alejados de Dios.

Dios castiga al perverso, pero es paciente y espera la conversión. San Agustín, observa que que «muchos primero son cizaña y luego se convierten en trigo».

Sin la paciencia todo sería destruido, el trigo bueno y la hierba mala, y el campo correría el riesgo convertirse en un desierto.

No debemos escandalizarnos ante la presencia del mal en el mundo; el mal será derrotado para siempre en la última fase del reino. En la fase inicial se trata de sembrar, en la intermedia de vigilar, sólo en la fase definitiva será tiempo de cosechar.

3- Esperanza en las promesas de Cristo.

Debemos vivir siempre en la Esperanza, que es una virtud sobrenatural, infundida por Dios en nuestra alma, y con la cual deseamos y esperamos la vida eterna que Dios ha prometido a los que le sirven, y los medios necesarios para alcanzarla.

Recordemos con San Agustín que: “Dios no manda cosas imposibles, sino que, al mandar, te enseña a que hagas cuanto puedes, y a que pidas lo que no puedes”.

A la Virgen Santa, nos encomendamos, con mucha esperanza y confianza en Dios, sabiendo que el Reino de los Cielos siempre viene, vence y se afirma, cuando el hombre se deja guiar por Dios con humildad.

Fuente  :  https://santavirgenmaria.com/2017/07/31/la-reflexion-del-evangelio-san-mateo-1336-43-catolico/

Comentario al evangelio de hoy lunes 30 de julio de 2018

Del santo Evangelio según san Mateo 13, 31-35

En aquel tiempo, Jesús propuso esta otra parábola a la muchedumbre: «El Reino de los cielos es semejante a la semilla de mostaza que un hombre siembra en su huerto. Ciertamente es la más pequeña de todas las semillas, pero cuando crece, llega a ser más grande que las hortalizas y se convierte en un arbusto, de manera que los pájaros vienen y hacen su nido en las ramas».

Les dijo también otra parábola: «El Reino de los cielos se parece a un poco de levadura que tomó una mujer y la mezcló con tres medidas de harina, y toda la masa acabó por fermentar».

Jesús decía a la muchedumbre todas estas cosas con parábolas, y sin parábolas nada les decía, para que se cumpliera lo que dijo el profeta: Abriré mi boca y les hablaré con parábolas, anunciaré lo que estaba oculto desde la creación del mundo.

Palabra del Señor.

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

Al leer este Evangelio, puede surgir en nosotros la pregunta: ¿Se puede instaurar el Reino de Dios en este mundo? La respuesta es obvia, ¡claro que sí!, pero se da de una manera diferente a como sucede de ordinario.

Al ser el Reino de Dios un Reino de amor, se debe de instaurar amando; pero estos actos de amor empiezan con los detalles. Con pequeños actos de amor, con pequeños detalles se construye el Reino de Dios en el mundo. Al inicio parecen hechos insignificantes, pero en su fruto no se compara.

El amor, por pequeño que sea no deja nada indiferente. El amor cambia poco a poco a quien lo recibe y a quien lo da. Sólo el amor tiene el efecto mariposa, pues con un simple aleteo o acto pequeño de amor, se tendrá un gran cambio después. Un simple aleteo puede ocasionar un gran tsunami, y un gran acto de amor una gran revolución de amor.

No nos podemos cansar de amar en cada momento, haciendo unos pocos actos de amor. Construyamos el Reino de Dios desde los pequeños actos; que todo lo que hagamos, aun lo más insignificante, sea con todo nuestro corazón. Pidámosle a María Santísima, que a ejemplo de ella, que supo construir día a día en el silencio y con pequeños detalles el Reino de Dios, podamos, de igual manera, hacer crecer el Reino de Dios en el mundo desde los pequeños detalles de amor.

Cristo, utiliza dos ejemplos sencillos de la vida cotidiana»: el del grano de mostaza y la levadura. Ambos son pequeños, parecen inofensivos, pero cuando entran en ese movimiento, tienen dentro un poder que sale de sí mismos y crece, va más allá, también más allá de lo que se pueda imaginar. Este es el misterio del Reino. La realidad es que el grano tiene el poder dentro, la levadura tiene el poder dentro y también el poder del Reino de Dios viene desde dentro; la fuerza viene de dentro, el crecer viene de dentro.
(Homilía de S.S. Francisco, 31 de octubre de 2017, en santa Marta).

Fuente  :  http://es.catholic.net/op/articulos/70429/pequenos-detalles-de-amor.html#