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Autor: Patricio Osiadacz

EDD. viernes 20 de julio de 2018.

Viernes de la decimoquinta semana del tiempo ordinario

Libro de Isaías 38,1-6.21-22.7-8. 
Ezequías cayó gravemente enfermo. El profeta Isaías, hijo de Amós, fue a verlo y le dijo: «Así habla el Señor: Ordena los asuntos de tu casa, porque vas a morir. Ya no vivirás más».
Ezequías volvió su rostro hacia al pared y oró al Señor,
diciendo: «¡Ah, Señor! Recuerda que yo he caminado delante de ti con fidelidad e integridad de corazón, y que hice lo que es bueno a tus ojos». Y Ezequías se deshizo en llanto.
Entonces la palabra del Señor llegó a Isaías en estos términos:
«Ve a decir a Ezequías: Así habla el Señor, el Dios de tu padre David: He oído tu súplica, he visto tus lágrimas. Yo añadiré otros quince años a tu vida;
te libraré, a ti y a esta ciudad, de manos del rey de Asiria, y defenderé a esta ciudad».
Luego dijo Isaías: «Traigan un emplasto de higos; aplíquenlo sobre la úlcera, y el rey sanará».
Ezequías respondió: «¿Cuál es la señal de que podré subir a la Casa del Señor?».
«Esta es la señal que te da el Señor para confirmar la palabra que ha pronunciado:
En el reloj de sol de Ajaz, yo haré retroceder diez grados la sombra que ha descendido». Y el sol retrocedió en el reloj los diez grados que había descendido.

Libro de Isaías 38,10.11.12abcd.16. 
Yo decía: En lo mejor de mis días
me tengo que ir:
he sido destinado a las puertas del Abismo
por el resto de mis años.

Yo decía: Ya no contemplaré al Señor
en la tierra de los vivientes;
no veré más a los hombres
entre los habitantes del mundo.

Arrancan mi morada y me la arrebatan,
como una carpa de pastores.
Como un tejedor, yo enrollaba mi vida,
pero él me corta de la trama:

Los que el Señor protege, vivirán,
y su espíritu animará todo lo que hay en ellos:
tú me restablecerás y me harás revivir.

Evangelio según San Mateo 12,1-8. 
Jesús atravesaba unos sembrados y era un día sábado. Como sus discípulos sintieron hambre, comenzaron a arrancar y a comer las espigas.
Al ver esto, los fariseos le dijeron: «Mira que tus discípulos hacen lo que no está permitido en sábado».
Pero él les respondió: «¿No han leído lo que hizo David, cuando él y sus compañeros tuvieron hambre,
cómo entró en la Casa de Dios y comieron los panes de la ofrenda, que no les estaba permitido comer ni a él ni a sus compañeros, sino solamente a los sacerdotes?
¿Y no han leído también en la Ley, que los sacerdotes, en el Templo, violan el descanso del sábado, sin incurrir en falta?
Ahora bien, yo les digo que aquí hay alguien más grande que el Templo.
Si hubieran comprendido lo que significa: Yo quiero misericordia y no sacrificios, no condenarían a los inocentes.
Porque el Hijo del hombre es dueño del sábado».

 

Comentario del Evangelio por 
Afraates (¿-c. 345), monje, obispo cerca de Mossul. Las Disertaciones, nº13, 1-2.13. 

 

El señor del sábado

El Señor, por medio de Moisés, su servidor pidió a los hijos de Israel que observaran el sábado. Les dijo: “Trabajarás durante seis días pero el día séptimo es el sábado, un día de reposo dedicado al Señor tu Dios” (Ex 20,9)…  Y les advirtió: “Descansarás tú, tu esclavo, tu esclava, tus bueyes y tu asno”. Y añadió: “Igualmente descansarán el mercenario y el extranjero y todo animal que trabaja a tu servicio” (Ex 23,12)… El sábado no ha sido impuesto como una prueba, una opción entre la vida y la muerte, entre la justicia y el pecado igual que los demás preceptos según los cuales el hombre puede escoger entre la vida y la muerte. No, el sábado es el día que se ha dado al pueblo para su descanso, no sólo el de los hombres sino también el de los animales…

Escucha ahora, pues, cual es el sábado que Dios quiere. Isaías lo ha dicho: “Dad  descanso a los abatidos” (28,12). Y en otra parte: “Los que observan el sábado sin profanarlo, se verán reconfortados por mi alianza y son los que escogen lo que a mí me place” (56,4)… El sábado no hace ningún provecho a los malvados, los asesinos, los ladrones. Pero los que escogen hacer lo que Dios quiere y alejan de sus manos el hacer el mal, Dios habita en ellos y hace su morada en ellos, tal como lo dice su palabra: “Habitaré en ellos y caminaré junto a ellos” (Lv 26,12; 2Co 6,16)… Nosotros, pues, guardemos fielmente el sábado de Dios, es decir, lo que es grato a su corazón. Así entraremos en el sábado del gran descanso, el sábado del cielo y de la tierra en el que toda criatura descansará.

 

Fuente  :  https://evangeliodeldia.org/main.php?language=SP&module=readings&localdate=20180720

Homilía para la Eucaristía del domingo 22 de julio de 2018.

Paz y Bien para todos. Que tengan un lindo fin de semana. Pastor.

 

DOMINGO XVI DEL AÑO.

Jeremías 23,1-6: un oráculo mesiánico: el Señor mismo se hará cargo del rebaño, de su Pueblo, ya que es su propiedad preferida. Se promete un descendiente de David…el Mesías.

Efesios 2,13-18: Cristo es quien une y forma un nuevo Pueblo, su rebaño. Jesús tiene una pastoral inclusiva.

Marcos 6,30-34: aparecen dos ideas:

. Jesús misericordioso: invita a descansar a sus discípulos.

. Jesús compasivo: con los dispersos, las ovejas sin pastor.

1.- Jesús cumple la promesa hecha por Jeremías: Dios ha suscitado un germen nuevo, a su propio Hijo, para que apaciente a todos y así pueda formarse un Pueblo nuevo, que surge de la unión del Pueblo de Dios (Israel) con el mundo pagano. Porque, como dice san Pablo, “Cristo es nuestra Paz. Él ha unido a los dos pueblos en uno solo”. Porque, como dice el evangelio, “Jesús vio una gran muchedumbre y se compadeció de ella, porque eran como ovejas sin pastor”, es decir, estaban dispersas, no sabían qué hacer y a dónde ir.

Justamente la misión de Jesús era esa: reunir el rebaño disperso. ¿Y por qué está disperso? Porque están “como ovejas sin pastor”. Función del pastor es cuidar el rebaño, para que no se disperse.

2.- Los discípulos, a los que Él envió a proclamar la Buena Nueva del Reino (domingo pasado), regresan contentos y cansados. Jesús los invita a descansar. Pero no a cualquier descanso.

El descanso y la soledad son parte integrante de la actividad misionera Sin esto, la actividad misionera degenera en un activismo estéril y desgastador. El descanso y la soledad es el tiempo necesario para vivir bajo el influjo directo de Jesús, de su Palabra.  Sin esto se pierde la mística del apostolado y de la vida cristiana. Ya lo dijo un gran pensador moderno: “el cristiano del mañana o es un místico o no será cristiano”. Sin esto corremos el riesgo de tener un cristianismo muy formal, pero con poco o nulo fondo. Y el cristiano es de la cultura de la hondura, no de la superficialidad.

3.- Todos sabemos que la Iglesia está en crisis.

Está en crisis porque muchos de sus pastores no son a la manera de Cristo, no tienen olor a oveja. Porque, tal vez, han dejado de lado el descanso y la soledad, que les permite impregnarse de la mística del Evangelio.

Está en crisis porque muchos de los fieles ya no se alimentan de buenos pastos y están dispersos. Se refugian en grupos o sectas esotéricas que pretenden ofrecer un “Misticismo vago”, pero que a la larga los distrae y confunde. Hemos tenido algunas noticias trágicas al respecto de sectas que han conducido a la muerte a muchos de sus integrantes; y todo porque andan dispersos como ovejas sin pastor.

4.- Todos necesitamos centrarnos en Cristo, vale decir, alimentarnos de Él, de su Palabra, su Cuerpo y Sangre. Sólo así tendremos una fe madura.

Todos necesitamos concentrarnos en lo único necesario: el Reino de Dios, y no vivir tan dispersos, vagando de tumbo en tumbo.

Todos necesitamos descentrarnos, es decir, abrirnos a los demás y así proclamar la Palabra de Dios.

Sólo así podremos captar e internalizar la mística de la  vida cristiana, la mística del evangelio.

Jesús siente compasión, por eso  es Él quien nos enseña y alimenta, ya que Él es nuestro Pastor y nada nos puede faltar.

Es Él quien nos pide que seamos verdaderos testigos del Reino de Dios.

 

                                                  Hermano Pastor.

Comentario al evangelio de hoy jueves 19 de julio de 2018.

Hermanos, paz y bien !!!
Les compartimos el evangelio de hoy jueves 19 de julio de 2018, con su respectivo comentario :

Del santo Evangelio según san Mateo 11, 28-30

En aquel tiempo, Jesús dijo: «Vengan a mí, todos los que están fatigados y agobiados por la carga, y yo les daré alivio. Tomen mi yugo sobre ustedes y aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontrarán descanso, porque mi yugo es suave y mi carga, ligera».

Palabra del Señor.

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

A veces estamos muy apurados con los asuntos de la vida y preocupados por tantas cosas. Cosas por las cuales vale la pena preocuparse y otras…, la verdad, no.
Es algo normal, algo que le pasa aun a la persona que siempre suele responder que no le sucede nada cuando se le pregunta cómo está.

Así es la vida, a veces estamos tranquilos, a veces todo va bien y, otras veces, simplemente no va tan bien, incluso, a veces, fatal.

Dios es consciente de nuestro cansancio, de nuestra fatiga. Él lo sabe muy bien, Él vivió también como hombre; caminó muchos kilómetros por las calles del mundo en el que vivimos. Si alguien sabe de cansancio es Él. Por ello, nos grita: ¡Venid a mí! Sabe que nuestro cansancio no sólo es un cansancio físico sino que es un cansancio -como el que también Él experimentó- del alma…, del corazón.

Sin embargo, cuando nos invita a ir a Él, a descansar en Él, ¿de verdad lo hacemos? ¿Hablamos con Él, nos desahogamos con Él, lloramos con Él?… Son cosas que Él ya sabe pero quiere escucharnos y, no sólo eso, quiere también hablarnos.

Si buscamos al Señor con un corazón humilde, ahí encontraremos descanso. Si buscamos al Señor con un corazón sencillo, es decir, tal cual somos, sin máscaras, sin oraciones forzadas…ahí es donde encontraremos alivio.

¿Cómo estamos?

El yugo de Jesús es yugo de amor y, por tanto, garantía de descanso. A veces nos pesa la soledad de nuestras fatigas, y estamos tan cargados del yugo que ya no nos acordamos de haberlo recibido del Señor. Nos parece solamente nuestro y, por tanto, nos arrastramos como bueyes cansados en el campo árido, abrumados por la sensación de haber trabajado en vano, olvidando la plenitud del descanso vinculado indisolublemente a Aquel que hizo la promesa.
(Homilía de S.S. Francisco, 23 de septiembre de 2015).

Fuente : http://es.catholic.net/op/articulos/70304/y-tu-como-estas.html

EDD. jueves 19 de julio de 2018

Jueves de la decimoquinta semana del tiempo ordinario

Libro de Isaías 26,7-9.12.16-19. 
La senda del justo es recta, tu allanas el sendero del justo.
Sí, en la senda trazada por tus juicios, esperamos en ti, Señor: tu Nombre y tu recuerdo son el deseo de nuestra alma.
Mi alma te desea por la noche, y mi espíritu te busca de madrugada, porque cuando tus juicios se ejercen sobre la tierra, los habitantes del mundo aprenden la justicia.
Señor, tú nos aseguras la paz, porque eres tú el que realiza por nosotros todo lo que nosotros hacemos.
En medio de la angustia, Señor. acudimos a ti, clamamos en la opresión, cuando nos golpeaba tu castigo.
Como la mujer embarazada, que está por dar a luz, se refuerce y da gritos de dolor, así éramos nosotros delante de ti, Señor.
Hemos concebido, nos hemos retorcido, y no dimos a luz más que viento. ¡No hemos traído la salvación a la tierra, no le nacieron habitantes al mundo!
Pero tus muertos revivirán, se levantarán sus cadáveres. ¡Despierten y griten de alegría los que yacen en el polvo! Porque tu rocío es un rocío de luz, y la tierra dará vida a las Sombras.

Salmo 102(101),13-14ab.15.16-18.19-21. 
Tú, Señor, reinas para siempre,
y tu Nombre permanece eternamente.
Tú te levantarás, te compadecerás de Sión,
porque ya es hora de tenerle piedad,
tus servidores sienten amor por esas piedras
y se compadecen de esas ruinas.

Las naciones temerán tu Nombre, Señor,
y los reyes de la tierra se rendirán ante tu gloria:
cuando el Señor reedifique a Sión
y aparezca glorioso en medio de ella;
cuando acepte la oración del desvalido
y no desprecie su plegaria.

Quede esto escrito para el tiempo futuro
y un pueblo renovado alabe al Señor:
porque él se inclinó desde su alto Santuario
y miró a la tierra desde el cielo,
para escuchar el lamento de los cautivos
y librar a los condenados a muerte.

Evangelio según San Mateo 11,28-30. 
Jesús tomó la palabra y dijo:
«Vengan a mí todos los que están afligidos y agobiados, y yo los aliviaré.
Carguen sobre ustedes mi yugo y aprendan de mí, porque soy paciente y humilde de corazón, y así encontrarán alivio.
Porque mi yugo es suave y mi carga liviana.»

Comentario del Evangelio por San Jerónimo (347-420), sacerdote, traductor de la Biblia, doctor de la Iglesia. Comentario de la Epístola a los Gálatas (Obras completas de San Jerónimo, tomo 10)

«La carga ligera de la ley de Cristo» (Trad. ©Evangelizo.org)

 

«Ayúdense mutuamente a llevar sus cargas, y cumplirán así la ley de Cristo». El pecado es una carga, como lo atestigua el salmista cuando dice: «Mis pecados pesan sobre mí como una carga pesada». El Salvador se encargó de esa carga por nosotros, enseñándonos de este modo por su ejemplo lo que debemos hacer nosotros mismos. Pues el mismo carga el peso de nuestros pecados, Él sufre por nosotros (Is 53:4), e invita a los que están agobiados bajo el fuerte peso de la ley y de sus pecados a cargar el peso ligero de la virtud cuando dice: «Mi yugo es suave y mi carga ligera» (Mt 11:30).

Aquél que no se desespera por la salvación de su hermano, tiende la mano a aquél que implora su apoyo, llora con el que llora, es débil con los débiles, y mira los pecados del otro como los suyos propios, ése cumple por la caridad la ley de Cristo. ¿Cuál es esa ley de Cristo? «El mandamiento que les doy es que se amen los unos a los otros» (Jn 13:34) ¿Cómo el Hijo de Dios nos amó? «Nadie tiene mayor amor que el que da su vida por sus amigos» (Jn 15:13).

Aquél que no es clemente, que no se revistió de las entrañas de la misericordia y de las lágrimas, por muy elevado que sea en espiritualidad, no cumple la ley de Cristo.

Aquél que viene a socorrer al pobre agobiado bajo el peso de la indigencia y se hace amigo del dinero injusto (Lc 16:9), ése carga con las necesidades de su hermano. Es a él que Jesús dirá después de la resurrección general: «Vengan, benditos de mi Padre, reciban la herencia del Reino preparado para ustedes desde la creación del mundo. Porque tuve hambre y me dieron de comer, tuve sed y me dieron de beber» (Mt 25:34-35)

 

Fuente  :  https://evangeliodeldia.org/main.php?language=SP&module=readings&localdate=20180719

Compartimos el evangelio de hoy miércoles 18 de julio de 2018, con su respectivo comentario :

Hermanos, paz y bien !!!
Les compartimos el evangelio de hoy miércoles 18 de julio de 2018, con su respectivo comentario :

Del santo Evangelio según san Mateo 11, 25-27

En aquel tiempo, Jesús exclamó: «¡Yo te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y las has revelado a la gente sencilla! Gracias, Padre, porque así te ha parecido bien.

El Padre ha puesto todas las cosas en mis manos. Nadie conoce al Hijo sino el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquél a quien el Hijo se lo quiera revelar».

Palabra del Señor.

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio.

Es hermoso encontrar, en la vida, personas con un corazón alegre, agradecido y que ama; actitudes, que todos estamos llamados a vivir en cada momento de nuestra existencia.

En primer lugar, tener un corazón alegre, para reconocer todos los regalos y dones que hemos recibido y vamos recibiendo constantemente en nuestra vida. En segundo lugar, un corazón agradecido, el cual, si no lo tenemos, hay que pedírselo a Jesucristo para que realmente podamos reconocer los dones que hemos recibido, y ser agradecidos, ya que al agradecer se da el valor que posee dicho don o regalo en nuestra vida.

Finalmente, debemos de vivir con un corazón que ama. Somos hombres y estamos hechos para amar y ser amados; sino amamos, no podremos ver los dones o regalos recibidos; tampoco podremos ser agradecidos y mucho menos podremos continuar amando aquello que Dios hace en nuestras vidas.

Pidámosle esta gracia al Señor y dejemos que Él actúe, que podamos tener un corazón alegre, un corazón agradecido y un corazón que ame en todo momento.

La conversión es auténtica «cuando nos damos cuenta de la necesidad de los hermanos y estamos listos para encontrarnos con ellos».
(Papa Francisco).

Fuente : http://es.catholic.net/op/articulos/70293/conversion-del-corazon.html

EDD. miércoles 18 de julio de 2018

Miércoles de la decimoquinta semana del tiempo ordinario

Libro de Isaías 10,5-7.13-16. 
Así habla el Señor:
«¡Ay de Asiria! El es el bastón de mi ira y la vara de mi furor está en su mano.
Yo lo envío contra una nación impía, lo mando contra un pueblo que provocó mi furor. para saquear los despojos y arrebatar el botín, y pisotearlo como al barro de las calles.
Pero él no lo entiende así, no es eso lo que se propone: él no piensa más que en destruir y en barrer una nación tras otra.»
Porque él ha dicho: «Yo he obrado con la fuerza de mi mano, y con mi sabiduría, porque soy inteligente. He desplazado las fronteras de los pueblos y he saqueado sus reservas: como un héroe, he derribado a los que se sientan en tronos.
Mi mano tomó como un nido las riquezas de los pueblos; como se juntan huevos abandonados, así he depredado toda la tierra, y no hubo nadie que batiera las alas o abriera el pico para piar».
¿Se gloría el hacha contra el leñador? ¿Se envanece la sierra contra el que la maneja? ¡Como si el bastón manejara al que lo empuña y el palo levantar al que no es un leño!
Por eso el Señor de los ejércitos hará que la enfermedad consuma su vigor y dentro de su carne hará arder una fiebre, como el ardor del fuego.

Salmo 94(93),5-6.7-8.9-10.14-15. 
Ellos pisotean a tu pueblo, Señor,
y oprimen a tu herencia;
matan a la viuda y al extranjero,
asesinan a los huérfanos;

Y exclaman: “El Señor no lo ve,
no se da cuenta el Dios de Jacob”.
¡Entiendan, los más necios del pueblo!
y ustedes, insensatos, ¿cuándo recapacitarán?

El que hizo el oído, ¿no va a escuchar?
El que formó los ojos, ¿será incapaz de ver?
¿Dejará de castigar el que educa a las naciones
y da a los hombres el conocimiento?

Porque el Señor no abandona a su pueblo
ni deja desamparada a su herencia:
la justicia volverá a los tribunales
y los rectos de corazón la seguirán.

Evangelio según San Mateo 11,25-27. 
Jesús dijo:
«Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, por haber ocultado estas cosas a los sabios y a los prudentes y haberlas revelado a los pequeños.
Sí, Padre, porque así lo has querido.
Todo me ha sido dado por mi Padre, y nadie conoce al Hijo sino el Padre, así como nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.»

 

Comentario del Evangelio por San Vicente de Paúl (1581-1660), presbítero, fundador de la Congregación de la Misión y las Hijas de la Caridad. Conversaciones espirituales, conferencia del 21/03/1659

 

« Lo que Tú has escondido a los sabios y entendidos, lo has revelado a los más sencillos»

 

¡Es tan agradable a Dios la simplicidad! Sabéis que la Escritura dice que su delicia es conversar con los humildes, los sencillos de corazón, que van de buena y simple manera: «Ha hecho a los hombres rectos sus familiares» (Pr 3,32). ¿Queréis encontrar a Dios? Él habla con los sencillos. ¡Oh, Salvador mío! ¡Oh hermanos míos que sentís el deseo de ser sencillos, que dicha! ¡qué dicha! Ánimo, puesto que tenéis en vosotros esta promesa: que el deseo de Dios es estar con los hombres sencillos.

Otra cosa que nos recomienda maravillosamente la sencillez, son estas palabras del Señor: «Te bendigo, Padre, porque has escondido estas cosas a los sabios e inteligentes y las has revelado a los sencillos». Reconozco, Padre, y os lo agradezco, que la doctrina que he aprendido de vuestra divina Majestad y que doy a conocer a los hombres, sólo la conocen los sencillos, y permitís que no la oigan los prudentes según el mundo; les habéis escondido, si no las palabras, sí al menos el espíritu.

¡Oh Salvador y Dios mío! Esto nos debe asustar. Nosotros corremos tras la ciencia como si toda nuestra dicha dependiera de ella. ¡Desdichados de nosotros si no la tenemos! Es preciso tenerla, pero con mesura; es preciso estudiar, pero sobriamente. Otros simulan entender en negocios, pasar por gente que conoce los negocios de fuera. Es a estos tales que Dios quita la penetración de las verdades cristianas: a los sabios y entendidos del mundo. Pues ¿a quién la da? Al pueblo sencillo, a la buena gente… Señores, la verdadera religión se encuentra entre los pobres. Dios los enriquece con una fe viva; creen, tocan, saborean las palabras de vida… Por lo ordinario conservan la paz en medio de las penas y tribulaciones. ¿Cuál es la causa de esto? La fe. ¿Por qué? Porque son sencillos Dios hace que en ellos abunden las gracias que rechaza dar a los ricos y sabios según el mundo.

 

Fuente  :  https://evangeliodeldia.org/main.php?language=SP&module=readings&localdate=20180718

Compartimos el evangelio de hoy martes 17 de julio de 2018, con su respectivo comentario :

Hermanos, paz y bien!!!
Les compartimos el evangelio de hoy martes 17 de julio de 2018, con su respectivo comentario :

Del santo Evangelio según san Mateo 11, 20-24

En aquel tiempo, Jesús se puso a reprender a las ciudades que habían visto sus numerosos milagros, por no haberse convertido. Les decía: «¡Ay de ti, Corozaín! ¡Ay de ti, Betsaida! Porque si en Tiro y en Sidón se hubieran realizado los milagros que se han hecho en ustedes, hace tiempo que hubieran hecho penitencia, cubiertas de sayal y de ceniza. Pero yo les aseguro que el día del juicio será menos riguroso para Tiro y Sidón, que para ustedes.

Y tú, Cafarnaúm, ¿crees que serás encumbrada hasta el cielo? No. Serás precipitada en el abismo, porque si en Sodoma se hubieran realizado los milagros que en ti se han hecho, quizá estaría en pie hasta el día de hoy. Pero Yo te digo que será menos riguroso el día del juicio para Sodoma que para ti».

Palabra del Señor.

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio.

¿Cuántas cosas hace Dios en nuestra vida a lo largo de un solo día y seguimos igual? Cada día, cada momento, Dios nos está hablando y ayudando dándonos las gracias necesarias para seguir adelante en nuestro camino de santidad.

Él nos da todo para ir construyendo nuestra vida en su presencia, pero somos nosotros quienes no hacemos caso a su voz y no correspondemos con nuestra vida. Dicen que una cosa no se valora hasta que se pierde y, para que no nos pase eso, debemos de saber identificarlas y apreciarlas. Identificar las gracias y bendiciones de Dios en todo momento. No arrepentirnos de haberlas desaprovechado por haber estado despistados.

San Agustín lo dijo muy bien: «Temo la gracia de Dios que pasa y tal vez no vuelva». No debemos de vivir preocupados porque no se nos pase ninguna gracia, pero sí debemos de procurar estar atentos siempre. Dios no se cansa de darnos su ayuda en cada momento que más lo necesitamos, pero somos nosotros quienes nos cansamos de estar alerta. Y después nos quejamos con Dios, que nunca nos habla, que no nos ayuda, etc.

Todo a nuestro alrededor nos dice: «Abre los ojos a las maravillas de Dios en tu vida y no seas ciego»; sepamos reconocer la voz de Dios a lo largo de nuestro día, siempre por medio de la oración cordial, teniendo siempre unido nuestro corazón al de Dios.

El gran desafío de nuestros días es el de ayudar a las personas a que se abran a la trascendencia. A que sean capaces de mirar en su interior y de conocerse a sí mismas de manera que puedan reconocer la interconexión recíproca con los demás. Darse cuenta de que no podemos permanecer aislados los unos de los otros..»
(Discurso de S.S. Francisco, 29 de noviembre de 2017).

Fuente : http://es.catholic.net/op/articulos/70277/abre-los-ojos-a-las-maravillas-de-dios.html

EDD. martes 17 de julio de 2018

Martes de la decimoquinta semana del tiempo ordinario

Libro de Isaías 7,1-9. 
En tiempos de Ajaz, hijo de Jotám, hijo de Ozías, rey de Judá, Resín, rey de Arám, y Pécaj, hijo de Remalías, rey de Israel, subieron contra Jerusalén para atacarla, pero no la pudieron expugnar.
Cuando se informó a la casa de David: «Arám está acampado en Efraím», se estremeció su corazón y el corazón de su pueblo, como se estremecen por el viento los árboles del bosque.
El Señor dijo a Isaías: «Ve al encuentro de Ajaz, tú y tu hijo Sear Iasub, al extremo del canal del estanque superior, sobre la senda del campo del Tintorero.
Tú le dirás: Manténte alerta y no pierdas la calma; no temas, y que tu corazón no se intimide ante esos dos cabos de tizones humeantes, ante el furor de Resín de Arám y del hijo de Remalías.
Porque Arám, Efraím y el hijo de Remalías se han confabulado contra ti, diciendo:
«Subamos contra Judá, hagamos cundir el pánico, sometámosla y pongamos allí como rey al hijo de Tabel».
Pero así habla el Señor: Eso no se realizará, eso no sucederá.
a Porque la cabeza de Arám es Damasco, y la cabeza de Damasco Resín; la cabeza de Efraím es Samaría, y la cabeza de Samaría, el hijo de Remalías. Dentro de sesenta y cinco años, Efraím será destrozado, y no será más un pueblo-.
b Si ustedes no creen, no subsistirán».

Salmo 48(47),2-3a.3b-4.5-6.7-8. 
El Señor es grande y digno de alabanza,
en la Ciudad de nuestro Dios.
Su santa Montaña, la altura más hermosa,
es la alegría de toda la tierra.

el Señor se manifestó como un baluarte
en medio de sus palacios.
Porque los reyes se aliaron
y avanzaron unidos contra ella;

pero apenas la vieron quedaron pasmados
y huyeron despavoridos.
Allí se apoderó de ellos el terror
y dolores como los del parto,

como cuando el viento del desierto
destroza las naves de Tarsis.

Evangelio según San Mateo 11,20-24. 
Jesús comenzó a recriminar a aquellas ciudades donde había realizado más milagros, porque no se habían convertido.
«¡Ay de ti, Corozaín! ¡Ay de ti, Betsaida! Porque si los milagros realizados entre ustedes se hubieran hecho en Tiro y en Sidón, hace tiempo que se habrían convertido, poniéndose cilicio y cubriéndose con ceniza.
Yo les aseguro que, en el día del Juicio, Tiro y Sidón serán tratadas menos rigurosamente que ustedes.
Y tú, Cafarnaún, ¿acaso crees que serás elevada hasta el cielo? No, serás precipitada hasta el infierno. Porque si los milagros realizados en ti se hubieran hecho en Sodoma, esa ciudad aún existiría.
Yo les aseguro que, en el día del Juicio, la tierra de Sodoma será tratada menos rigurosamente que tú».

 

Comentario del Evangelio por Santiago de Saroug (c. 449-521), monje y obispo sirio. Poema.

Convertirse y volverse al Señor

Volveré a la casa de mi Padre, como el hijo pródigo, y seré acogido. Tal como lo hizo él lo haré yo: ¿no me va a escuchar? A tu puerta, Padre misericordioso, llamo; ¡ábreme para que entre, por miedo a que me pierda y me aleje y perezca! Me has hecho tu heredero, y yo he abandonado mi herencia y he dilapidado mis bienes; que desde ahora sea como un mercenario y como un servidor.
¡Tal como la tuviste del publicano, ten piedad de mí, y por tu gracia viviré! Como a la pecadora, perdona mis pecados, oh Hijo de Dios. Como a Pedro, sácame de en medio de las olas. Como lo hiciste con el ladrón, ten piedad de mi bajeza y ¡acuérdate de mí! Como a la oveja que se perdió, búscame, Señor, y me encontrarás; y sobre tus espaldas llévame, Señor, a la casa de tu Padre.
Como al ciego, ábreme los ojos ¡que vea tu luz! Como al sordo, ábreme los oídos, que oiga tu voz. Como al paralítico, cura mi enfermedad, que alabe tu nombre. Como al leproso, con tu hisopo purifícame de mis suciedades ( Sal 50,9). Como a la adolescente, hija de Jairo, hazme vivir, oh Señor nuestro. Como a la suegra de Pedro, sáname, porque estoy enfermo. Como al joven, hijo de la viuda, ponme de nuevo en pie. Como a Lázaro, llámame con tu propia voz y desata mis vendajes. Porque he muerto por el pecado como de una enfermedad; ¡levántame de mi ruina, que alabe tu nombre! Te lo ruego, Señor de la tierra y del cielo, ven en mi ayuda y enséñame tu camino, que yo vaya hacia ti. Condúceme hacia ti, Hijo del Bondadosísimo, y que llegue al colmo tu misericordia. Iré hacia ti y allí me saciaré de gozo.

 

Fuente :  https://evangeliodeldia.org/main.php?language=SP&module=readings&localdate=20180716

EDD. lunes 16 de julio de 2018

Lunes de la decimoquinta semana del tiempo ordinario

Nuestra Señora del Carmen, Patrona de Chile
Solemnidad
Color: blanco

Antífona de entrada

Te saludamos, santa Madre de Dios, porque diste al mundo al Rey que gobierna para siempre el cielo y la tierra.

ORACIÓN COLECTA

Te suplicamos, Padre, que nos ayude la gloriosa intercesión de la Virgen María, y con su protección podamos llegar a Cristo, monte de la salvación. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

PRIMERA LECTURA

Tú eres insigne honor de nuestra raza

Lectura del libro de Judit  13, 18-20ab; 15, 8-10

En aquellos días, el magistrado Ozías le dijo d Judit:

“Que el Dios altísimo te bendiga, hija mía, más que a todas las mujeres de la tierra; y bendito sea el Señor Dios, creador del cielo y de la tierra, que te ha guiado para cortar la cabeza del jefe de nuestros enemigos. Nunca olvidarán los hombres la confianza que has demostrado y siempre recordarán el poder de Dios. Que Dios te exalte para siempre, favoreciéndote con sus bienes”.

Y todo el pueblo añadió: “¡Amén! ¡Amén!”.

El sumo sacerdote Joaquím y los ancianos del pueblo de Israel que habitaban en Jerusalén vinieron para contemplar los beneficios con que Dios había colmado a Israel, y también para ver a Judit y saludarla. Al verla, todos a una, la elogiaron y le dijeron:”¡Tú eres la gloria de Jerusalén, tú el gran orgullo de Israel, tú el insigne honor de nuestra raza! Que el Señor todopoderoso te bendiga para siempre”.

Y todo el pueblo dijo: “¡Amén!”.

SALMO RESPONSORIAL   JDT 16, 13-17

R/. ¡Alabado sea Dios, el Señor!

Cantaré a mi Dios un canto nuevo: Señor, Tú eres grande y glorioso, admirable por tu poder e invencible.

Que te sirvan todas las criaturas porque Tú lo dijiste y fueron hechas, enviaste tu Espíritu y Él las formó.

Las montañas y las aguas se sacudirán desde sus cimientos, las rocas se derretirán como cera en tu presencia, pero Tú siempre te muestras propicio con aquéllos que te temen.

Pero vale un sacrificio de aroma agradable y menos aún toda la grasa ofrecida en holocausto. Pero el que teme al Señor será grande para siempre

SEGUNDA LECTURA

Que se hagan peticiones, oraciones, súplica y acciones de gracias.

Lectura de la primera carta del Apóstol san Pablo a Timoteo  2, 1-8

Querido hijo:

Ante todo te recomiendo que se hagan peticiones, súplicas y acciones de gracias por todos los hombres, por los soberanos y por todas las autoridades, para que podamos disfrutar de paz y de tranquilidad, y llevar una vida piadosa y digna. Esto es bueno y agradable a Dios, nuestro Salvador, porque El quiere que todos se salven y lleguen al conocimiento de la verdad. Hay un solo Dios y un solo mediador entre Dios y los hombres; Jesucristo, hombre Él también, que se entregó a sí mismo para rescatar a todos. Éste es el testimonio que Él dio a su debido tiempo, y del cual fui constituido  heraldo y Apóstol para enseñar a los paganos la verdadera fe. Dogo la verdad, y no miento.

Por lo tanto, quiero que los hombres oren constantemente, levantando las manos al cielo con recta intención, sin arrebatos ni discusiones.

ACLAMACIÓN AL EVANGELIO

Aleluya.

¡Bendita eres entre todas las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre! Aleluya.

EVANGELIO

El discípulo la recibió como suya

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan    19, 25-27

Junto a la cruz de Jesús, estaba su madre y la hermana de su madre, María, mujer de Cleofás, y María Magdalena. Al ver a la madre y cerca de ella al discípulo a quien Él amaba, Jesús le dijo: “Mujer, aquí tiene a tu hijo”. Luego dijo al discípulo: “Aquí tiene a tu madre”. Y desde aquella Hora el discípulo la recibió como suya.

 

Fuente  :  http://www.eucaristiadiaria.cl/dia_cal.php?fecha=2018-07-16

Comentario :

Jesús tiene en sus manos su destino

Nos encontramos a mitad del capítulo 19 del evangelio de Juan que comienza con la flagelación, la coronación con la corona de espinas de Jesús, la presentación de Jesús a Pilatos a la gente: “He ahí al hombre” (Jn 19,5), la condena a la muerte de cruz, el vía-crucis y la crucifixión. En la narración de la Pasión según Juan, Jesús tiene en sus manos el control de su propia vida y de todo lo que está sucediendo a su alrededor. Por este motivo encontramos por ejemplo frases como: “Jesús salió, llevando la corona d e espinas y el manto de púrpura” (v.5) o las palabras pronunciadas a Pilatos: “ Tú no tendrías ningún poder sobre mí, si no te lo hubiesen dado de lo alto” (v.11) También el texto presentado por la liturgia de hoy muestra que Jesús no solamente tiene control de todo lo que le está sucediendo, sino también de lo que está sucediendo alrededor. Es muy importante lo que describe el evangelista: Jesús entonces, viendo a la madre y allí junto a élla al discípulo que lo amaba, dice….”(v.26). Las palabras de Jesús en su sencillez son palabras de revelación, palabras con las cuáles quiere expresar su voluntad: “He ahí a tu hijo” (v.26). “He ahí a tu madre” (v,27). Estas palabras de Jesús nos traen a la mente las palabras de Pilatos con las cuáles ha presentado la persona de Jesús a la gente; “He ahí al hombre” (v.5). Jesús desde su trono, la cruz, con sus palabras, no sólo pronuncia su voluntad, sino también quién está verdaderamente en su amor por nosotros y cuál es el fruto de este amor. Es el cordero de Dios, el pastor que da su vida para reunir a todos en un solo rebaño, la Iglesia.

Junto a la cruz

En este pasaje encontramos también una palabra muy importante que se repite dos veces cuando el evangelista habla de la madre de Jesús y del discípulo amado. El evangelista cuenta que la madre de Jesús estaba “junto a la cruz” (v.25) y el discípulo amado estaba ”junto a ella” (v.26). Este importante detalle tiene un significado bíblico muy profundo. Sólo el cuarto evangelista cuenta que la madre de Jesús estaba junto a la cruz. Los otros evangelistas no especifican. Lucas narra que “todos sus conocidos asistían desde lejos y así las mujeres que lo habían seguido desde la Galilea, observando estos sucesos.” (Lc 23,49). Mateo escribe: “Había también allí muchas mujeres que estaban observando desde lejos; ellas habían seguido a Jesús desde Galilea para servirlo. Entre ellas, María Magdalena, María madre de Santiago y de José, y la madre de los hijos del Zebedeo” (Mt 27,55-56). Marcos cuenta que “ había también muchas mujeres, que estaban observando desde lejos, entre las cuáles María Magdalena, María madre de Santiago el menor y de José, y Salomé, que lo seguían y servían desde cuando estaba en Galilea, y muchas otras que habían subido con Él a Jerusalén” ( Mc 15,40-41). Por tanto sólo Juan subraya que la madre de Jesús estaba presente, no siguiéndolo de lejos, sino junto a la cruz en compañía de las otras mujeres. Recta de pie, como una fuerte mujer que continúa creyendo, esperando y teniendo confianza en Dios, incluso en aquel momento tan difícil. La madre de Jesús está en el momento importante en el cuál “Todo se ha consumado” (v.30) en la misión de Jesús. Además, el evangelista subraya la presencia de la madre de Jesús en el comienzo de su misión, en las bodas de Caná, donde Juan usa casi la misma expresión: “Estaba allí la madre de Jesús” (Jn 2,1)

La mujer y el discípulo

En las bodas de Caná y en la cruz, Jesús muestra su gloria y su madre está presente de modo activo. En las bodas de Caná se hace evidente, de modo simbólico, lo que ha sucedido en la cruz. Durante la fiesta de las bodas de Caná, Jesús transformó el agua contenida en seis tinajas (Jn 2,6). El número seis simboliza la imperfección. El número perfecto es el siete. Por este motivo Jesús responde a su madre:” No ha llegado mi hora” (Jn 2,4). La hora, en la cuál Jesús ha renovado todo, ha sido la hora de la cruz. Los discípulos le preguntaron: “Señor, ¿es este el tiempo en el que reconstruirá el reino de Israel?” (Hechos 1,6). En la cruz, con agua y sangre, Jesús hace nacer la Iglesia y al mismo tiempo ella se convierte en su esposa. Es el comienzo del nuevo tiempo. Tanto en las bodas de Caná como en la cruz, Jesús no llama a su madre por el propio nombre, sino que le da el bellísimo título de “Mujer” (Jn 2,19,26). En la cruz Jesús no está hablando con su madre movido solamente por un sentimiento natural, de el hijo con su madre. El título de “Mujer” pone en claro que en aquel momento Jesús estaba abriendo el corazón de su madre a la maternidad espiritual de sus discípulos, representados en la persona del discípulo amado que se encuentra siempre cerca de Jesús, el discípulo que en la última cena ha reclinado la cabeza sobre el pecho de Jesús (Jn 13,23-26). El discípulo que ha entendido el misterio de Jesús y ha permanecido fiel a su maestro hasta la crucifixión, y más tarde debería ser el primer discípulo en creer que Cristo ha resucitado al ver la tumba vacía y las vendas por tierra (Jn 20.4-8), mientras María de Mágdala asegura que se habían llevado fuera el cuerpo de Jesús (Jn 20,2). Por tanto el discípulo es quien cree y permanece fiel a su Señor en todas las pruebas de la vida. El discípulo amado de Jesús, no tiene nombre, porque el representa a ti y a mí, y a cuantos son verdaderos discípulos. La mujer se convierte en madre del discípulo. La mujer, que nunca es llamada por el evangelista con el nombre propio, no es sólo la madre de Jesús, sino también la Iglesia. Al evangelista Juan le agrada llamar a la Iglesia “mujer” o “señora”. Este título se encuentra en la 2ª carta de Juan (2 Jn 1.5) y en el libro del Apocalipsis: “En el cielo apareció un grandiosa señal: una mujer vestida de sol, con la luna bajo sus pies y en su cabeza una corona de doce estrellas. Estaba encinta y gritaba por los dolores y trabajos del parto” (Ap 12,1-2) La mujer, pues, es la imagen de la Iglesia madre que está con los dolores del parto para engendrar a Dios nuevos hijos. La madre de Jesús es la imagen perfecta de la Iglesia esposa de Cristo que está de parto para engendrar nuevos hijos a su esposo.

El discípulo recibe en su casa a la mujer

Si Jesús ha dejado en las manos de la Mujer (su Madre y la Iglesia) a sus discípulos representados en la persona del discípulo amado, igualmente ha dejado en las manos de los discípulos a la Mujer (su Madre y la Iglesia). El evangelista cuenta que apenas Jesús ha visto al discípulo que amaba junto a su madre le ha dicho: “¡He ahí a tu madre!” (v.27)

El evangelista continúa: “Y desde aquel momento el discípulo la recibió en su casa” (v. 27). Esto significa que el discípulo ha recibido a la mujer como una valiosa y querida persona. Esto de nuevo nos recuerda cuanto Juan dice en sus cartas, cuando se llama a sí mismo el presbítero que ama a la Señora electa (2 Jn 1), que ora por ella (2Jn 5), para que la cuide y la defienda contra el anticristo, esto es, cuantos no reconocen a Cristo y tratan de perturbar a los hijos de la Iglesia, los discípulos de Jesús (2 Jn 7,10).

Las palabras del versículo 27 “y desde aquel momento el discípulo la recibió en su casa”, nos recuerda lo que encontramos también al comienzo del evangelio de Mateo. El evangelista abre su narración con la visión del ángel en el sueño de José, el esposo de María. En esta visión el ángel dice a José: “José, hijo de David, no temas recibir contigo a María, tu esposa, porque lo que ha sido engendrado en ella viene del Espíritu Santo” (Mt 1,20). Mateo abre su evangelio con el Señor confiando María y Jesús a José, mientras Juan concluye su relato con Jesús confiando su Madre y la Iglesia en las manos del discípulo amado

 

Fuente  :   http://www.ocarm.org/es/content/lectio/lectio-santa-maria-monte-carmelo

Ángelus: El mensajero del Reino de Dios viaja libre y ligero

Palabras del Papa en la oración mariana

(ZENIT – 15 julio 2018).- Los misioneros viajan “libres y ligeros, sin apoyo y sin favores, solo seguros del amor de Aquel que los envía”: no son “gerentes todopoderosos, ni funcionarios intratables, ni estrellas de gira”, dijo el Papa Francisco en el Ángelus el 15 de julio de 2018.

Al presentar la oración mariana en la Plaza San Pedro en presencia de 15.000 personas, el Papa insistió sobre “la pobreza de los medios” en la misión. Y ha recordado que todos los cristianos son misioneros por el bautismo: “Un  bautizado que no siente la necesidad de anunciar el Evangelio, de anunciar a Jesús, no es un buen cristiano”.

“Ningún cristiano anuncia el Evangelio ‘por su cuenta’, también dijo, sino solo enviado por la Iglesia que recibió el mandato del mismo Cristo”

AK

Aquí está nuestra traducción de las palabras pronunciadas por el Papa antes y después del Ángelus.

Palabras del Papa antes del Ángelus

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

El Evangelio de hoy (Mc 6, 7-13) narra el momento donde Jesús envía a los Doce en misión. Después de haberlos llamado por su nombre, uno por uno, “para que estuvieran con él” (Mc 3,14) escuchando sus palabras y observando sus gestos de curación, hoy les convoca de nuevo para “enviarles en misión de dos en dos “(6,7) a los pueblos a los que iba a ir. Es una especie de “práctica” de lo que estarán llamados a hacer después de la Resurrección del Señor con el poder del Espíritu Santo.

El pasaje del Evangelio se detiene en el estilo del  misionero, que podemos resumir en dos puntos: la misión tiene un centro; la misión tiene un rostro.

El discípulo misionero tiene sobre todo un centro de referencia, que es la persona de Jesús. La narración lo indica usando una serie de verbos que tienen a Jesús como sujeto: “los llamó”, “comenzó a enviarlos en misión”, “les dio autoridad”, “los ordenó”, “les dijo otra vez “(vv. 7.8.10) – de modo que el hecho de ir y de obrar de los Doce aparece como la irradiación de un centro, la representación de la presencia y de la obra de Jesús en su acción misionera. Esto manifiesta cuánto los Apóstoles no tienen nada propio que anunciar, ni habilidades para demostrar, sino que hablan y actúan en cuanto “enviados”, en cuanto mensajeros de Jesús.

Este episodio evangélico también nos concierne, y no solo a los sacerdotes, sino a todos los bautizados, llamados a testimoniar en los diversos ambientes de su vida el Evangelio de Cristo. Y para nosotros también, esta misión es auténtica solo desde su centro inmutable que es Jesús. No es una iniciativa de los fieles individuales, ni de los grupos, ni de las grandes agregaciones, sino que es la misión de la Iglesia inseparablemente unida a su Señor. Ningún cristiano anuncia el Evangelio “por su cuenta”, sino solo enviado por la Iglesia que recibió el mandato de Cristo mismo. Precisamente es el bautismo lo que nos hace misioneros. Un bautizado que no sienta la necesidad de proclamar el Evangelio, de anunciar a Jesús, no es un buen cristiano.

La segunda característica del estilo misionero es, por así decirlo, un rostro, que consiste en la pobreza de los medios., pobreza de los medios. Su equipaje responde a un criterio de “sobriedad”. Los Doce, de hecho, tienen la orden “no llevar para el viaje nada más que un bastón; ni pan, ni alforja, ni dinero en sus fajas”(v. 8). El Maestro los quiere libres y ligeros, sin apoyo y sin favores, solo seguros del amor de Aquel que los envía, fuertes de su palabra que anunciarán. El bastón y las sandalias son el equipo de los peregrinos, porque esos son los mensajeros del reino de Dios, no los gerentes todopoderosos, no los funcionarios intratables, no divos en turné. Pensemos por ejemplo, en esta diócesis de la cual soy el obispo. Pensemos en algunos santos de esta diócesis de Roma: San Felipe Neri, San Benito José Labre, San Alessio, Santa Ludovica Albertini, Santa Francisca Romana, San Gaspard Del Bufalo y muchos otros. No eran funcionarios ni empresarios, sino humildes trabajadores del Reino. Tenían este rostro. Y a este “rostro” también pertenece la manera con la cual se recibe el mensaje: de hecho puede suceder que no sea bienvenido o escuchado (ver v. 11). Eso también es pobreza: la experiencia del fracaso. La historia de Jesús, que fue rechazado y crucificado, prefigura el destino de su mensajero. Solo si estamos unidos a Él, muerto y resucitado, logramos encontrar el coraje de la evangelización.

Que la Virgen María, primera discípula y misionera de la Palabra de Dios, nos ayude a llevar al mundo el mensaje del Evangelio en una exaltación humilde y radiante, más allá de todo rechazo, incomprensión o tribulación.

Palabras del Papa después del Ángelus

Queridos hermanos y hermanas:

Os saludo a todos de todo corazón, romanos y peregrinos de Italia y de diversas partes del mundo: familias, grupos parroquiales, asociaciones.

En particular, saludo a las Hermanas de la Preciosísima Sangre de Monza, a las novicias de las Hijas de María Auxiliadora provenientes de diversos países y a los jóvenes polacos de la diócesis de Pelplin (Polonia), que participan en un curso de ejercicios espirituales en Asís.

A todos os deseo un buen domingo y, por favor, no os olvidéis de rezar por mí. Buen apetito y adiós!

Fuente  :  https://es.zenit.org/articles/angelus-el-mensajero-del-reino-de-dios-viaja-libre-y-ligero/