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Autor: Patricio Osiadacz

EDD. lunes 24 de agosto de 2026.

Primera Lectura

Lectura del libro del Apocalipsis (21,9b-14):

El ángel me habló así: «Ven acá, voy a mostrarte a la novia, a la esposa del Cordero.»
Me transportó en éxtasis a un monte altísimo, y me enseñó la ciudad santa, Jerusalén, que bajaba del cielo, enviada por Dios, trayendo la gloria de Dios. Brillaba como una piedra preciosa, como jaspe traslúcido. Tenía una muralla grande y alta y doce puertas custodiadas por doce ángeles, con doce nombres grabados: los nombres de las tribus de Israel. A oriente tres puertas, al norte tres puertas, al sur tres puertas, y a occidente tres puertas. La muralla tenía doce basamentos que llevaban doce nombres: los nombres de los apóstoles del Cordero.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 144,10-11.12-13ab.17-18

R/. Que tus fieles, Señor, proclamen la gloria de tu reinado

Que todas tus criaturas te den gracias, Señor,
que te bendigan tus fieles;
que proclamen la gloria de tu reinado,
que hablen de tus hazañas. R/.

Explicando tus hazañas a los hombres,
la gloria y la majestad de tu reinado.
Tu reinado es un reinado perpetuo,
tu gobierno va de edad en edad. R/.

El Señor es justo en todos sus caminos,
es bondadoso en todas sus acciones;
cerca está el Señor de los que lo invocan,
de los que lo invocan sinceramente. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Juan (1,45-51):

En aquel tiempo, Felipe encuentra a Natanael y le dice: «Aquel de quien escribieron Moisés en la Ley y los profetas, lo hemos encontrado: Jesús, hijo de José, de Nazaret.»
Natanael le replicó: «¿De Nazaret puede salir algo bueno?»
Felipe le contestó: «Ven y verás.»
Vio Jesús que se acercaba Natanael y dijo de él: «Ahí tenéis a un israelita de verdad, en quien no hay engaño.»
Natanael le contesta: «¿De qué me conoces?»
Jesús le responde: «Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi.»
Natanael respondió: «Rabí, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel.»
Jesús le contestó: «¿Por haberte dicho que te vi debajo de la higuera, crees? Has ver cosas mayores.» Y le añadió: «Yo os aseguro: veréis el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

Hoy celebramos la fiesta del apóstol san Bartolomé. Es uno de esos apóstoles que se han quedado un poco en la zona gris del grupo, de los que no sobresalen. Ni siquiera el nombre lo tenemos claro porque damos por supuesto que el Bartolomé de los evangelios sinópticos (Mateo, Marcos y Lucas) es el que aparece con el nombre de Natanael en el evangelio de Juan, ya que en este no aparece ningún Bartolomé entre los apóstoles. Esto no es un problema. La mayoría de los cristianos estamos en ese grupo de los grises. Nuestro nombre no va a pasar a la historia. Pero eso no significa que no hayamos sido fieles discípulos de Jesús, que su presencia arrolladora no nos haya deslumbrado y dejado marca en nuestras vidas. Con nuestras limitaciones, con nuestras miserias, pero ahí estamos, fieles y leales.

Quizá porque ha habido algún momento en nuestras vidas como el que nos narra el texto evangélico de hoy: el primer encuentro de Natanael con Jesús. Es un relato un poco confuso. Da la impresión de que Natanael estaba buscando algo. Así se entiende que Felipe le señale a Jesús como la posible respuesta a las inquietudes de Natanael. Sus inquietudes no significan que esté dispuesto a creer al primer predicador que se le pase por delante. Parece que los orígenes de Jesús no le convencían de entrada.

Pero se produce el encuentro y la impresión que nos deja el relato es que Natanael queda deslumbrado. Algo le llega de tal modo al corazón y a la mente, que no puede más que reconocer en Jesús al Hijo de Dios. Y a partir de ahí, entendemos que todo cambió en la vida de Natanael. No digo que se le fueran todas las preguntas y las dudas. No digo que fuese el mejor de los apóstoles. También él salió corriendo en el momento de la cruz. Pro volvió y fue fiel. Y dedicó su vida a anunciar el reino y a hablar de Jesús.

Quizá sería bueno que dedicásemos un momento a revivir aquel primer encuentro o primeros encuentros con Jesús. Aquel que nos llevó a ir más allá de pensar en el pecado o en la salvación para descubrir que vale la pena tratar de seguir a Jesús, de actuar como él, de hacer presente el amor de Dios en nuestro mundo.

Fernando Torres, cmf

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

Homilia para la Eucaristía del domingo 23 de agosto de 2026.

DOMINGO XXI. A

Isaías 22,19-23: Anuncio de un nuevo administrador del palacio real, Eliecer, a quien se le dará pleno poder. Es promesa de un Administrador fiel, con pleno poder: Jesús.

Romanos 11, 33-36: Himno a la Sabiduría de Dios que se manifiesta en el Plan de salvación, muchas veces incomprensible para nosotros.

Mateo 16,13-20: Jesús es reconocido como el Cristo, por medio del cual Dios actúa en el mundo. Jesús designa a Simón un oficio: ser la piedra de cimiento de la comunidad.

1.- Dios, autor y dueño de todo, deja en manos del hombre todo lo que ha creado para que sea su administrador. El hombre no es dueño, sino administrador de la creación. Los gobernantes no son dueños, sino administradores de los pueblos. Y así es Él  el que pone al frente de su casa a aquellos que sepan servir y administrar bien a su Pueblo.. Aquí lo que importa es el Pueblo, la heredad de Dios. Al administrador se le confiere el poder necesario para ejercer esta administración.

En el lenguaje bíblico “llave” significa poder-autoridad para abrir y cerrar, para administrar en la Casa de Dios.

2.-Llega a ser casi escandaloso que el Señor ponga en manos de los hombres lo más hermoso y querido: su creación y su Pueblo. Pero ahí está la Sabiduría de Dios. ¿Quién puede comprender lo que Dios quiere realizar? Como dice san Pablo: “Todo viene de Él, ha sido hecho por Él y es para Él”.

De modo que somos responsables de todo ante Él, ya que somos simples administradores.

3.- Sí, administradores, pero ¿qué tipo de administradores? Cuando vemos de qué manera estamos mal administrando la creación que Dios puso en nuestras manos. Tratando el Bien Común de los pueblos como administradores corruptos. Mal administrando la Casa de Dios al no proporcionarle a su Pueblo, la Iglesia, el alimento necesario, que es su Palabra divina. Y así, muchas otras manifestaciones de una mala administración.

4.- Por eso el evangelio es muy claro. Si nosotros somos cristianos lo es porque reconocemos y aceptamos a Jesús como el Cristo, el Mesías de Dios y el Señor. Es Él quien forma de todos nosotros un Pueblo nuevo, su Comunidad y deja la administración de ésta en las manos de un hombre débil, Pedro, en los 12 Apóstoles.  Si éstos cargan las llaves del Reino no es para ejercer un poder terrenal, sino espiritual, sirviendo al Pueblo de Dios.

Pedro y sus sucesores tienen el poder de abrir y cerrar la puerta de la fe y guiar a la comunidad. El texto nos habla de “atar y desatar”, es decir, la facultad de tomar decisiones doctrinales y espirituales en beneficio de la comunidad, no en provecho propio.

Pedro, los Apóstoles, el Papa, los obispos, no son dueños de la Iglesia, sino simples administradores, servidores puestos por Dios al frente de su Pueblo.

La consecuencia de todo esto es el vivir en comunión con el Papa, con los Pastores de la Iglesia y toda la comunidad eclesial. La Iglesia es un Misterio de Comunión. Y romper la comunión es grave.

No existe un cristianismo individualista, ya que la única dimensión válida de la fe es la dimensión comunitaria.

Hoy hacemos comunión con Cristo, co todo el Cuerpo de la Iglesia y ente nosotros mismos.

Celebremos, hermanos.

Hno. Pastor.

EDD. sábado 22 de agosto de 2026

Primera Lectura

Lectura de la profecía de Ezequiel (43,1-7a):

En aquellos días, el ángel me condujo a la puerta oriental: vi la gloria del Dios de Israel que venia de oriente, con estruendo de aguas caudalosas: la tierra reflejó su gloria. La visión que tuve era como la visión que había contemplado cuando vino a destruir la ciudad, como la visión que había contemplado a orillas del río Quebar. Y caí rostro en tierra. La gloria del Señor entró en el templo por la puerta oriental. Entonces me arrebató el espíritu y me llevó al atrio interior. La gloria del Señor llenaba el templo.
Entonces oí a uno que me hablaba desde el templo –el hombre seguía a mi lado–, y me decía: «Hijo de Adán, éste es el sitio de mi trono, el sitio de las plantas de mis pies, donde voy a residir para siempre en medio de los hijos de Israel.»

Palabra de Dios

Salmo

Sal 84,9ab.10.11-12.13-14

R/. La gloria del Señor habitará en nuestra tierra

Voy a escuchar lo que dice el Señor:
«Díos anuncia la paz a su pueblo y a sus amigos. »
La salvación está ya cerca de sus fieles,
y la gloria habitará en nuestra tierra. R/.

La misericordia y la fidelidad se encuentran,
la justicia y la paz se besan;
la fidelidad brota de la tierra,
y la justicia mira desde el cielo. R/.

El Señor nos dará la lluvia,
y nuestra tierra dará su fruto.
La justicia marchará ante él,
la salvación seguirá sus pasos.R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Mateo (23,1-12):

En aquel tiempo, Jesús habló a la gente y a sus discípulos, diciendo: «En la cátedra de Moisés se han sentado los escribas y los fariseos: haced y cumplid lo que os digan; pero no hagáis lo que ellos hacen, porque ellos no hacen lo que dicen. Ellos lían fardos pesados e insoportables y se los cargan a la gente en los hombros, pero ellos no están dispuestos a mover un dedo para empujar. Todo lo que hacen es para que los vea la gente: alargan las filacterias y ensanchan las franjas del manto; les gustan los primeros puestos en los banquetes y los asientos de honor en las sinagogas; que les hagan reverencias por la calle y que la gente los llame maestros. Vosotros, en cambio, no os dejéis llamar maestro, porque uno solo es vuestro maestro, y todos vosotros sois hermanos. Y no llaméis padre vuestro a nadie en la tierra, porque uno solo es vuestro Padre, el del cielo. No os dejéis llamar consejeros, porque uno solo es vuestro consejero, Cristo. El primero entre vosotros será vuestro servidor. El que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

22 de agosto de 2026

Hoy es la octava de la Asunción de María, la Virgen de agosto, festejada especialmente en muchísimos pueblos de tradición católica. En su octava se nos propone un título para la Madre de Dios que requiere alguna explicación contemporánea porque “Reina”, en nuestros tiempos, no es una categoría muy prestigiosa precisamente.

Algo que sigue vigente y hoy atrae a gente, a veces bastante joven, es el rezo del Rosario. En sus cuatro partes el Rosario hace un recorrido por la historia de la salvación, comenzando por la Encarnación del Verbo y finalizando por la Coronación de María como Reina. Hay una coherencia interna en este modo de oración que parece diseñado, como los retablos y pinturas de los templos, para ilustrar la fe de los sencillos.

Reconocer la realeza de María es afirmar que la esperanza cristiana tiene sentido. En la condición humana se da un irrenunciable deseo de belleza, libertad y alegría pero también el peso de la caída original, esa enfermedad que sigue mostrando huellas aunque esté curada. María, preservada del pecado, se ofrece como sierva he aquí la esclava, primer misterio gozoso. María, el orgullo de nuestra raza, es Coronada como Reina, quinto misterio glorioso. Una secuencia de momentos de la Redención, es decir, de la vida del Redentor único, Nuestro Señor Jesucristo. El Rosario que dirigimos a María, de hecho nos conduce siempre hacia Jesús.

También nos indica motivos para la plegaria y ¡tenemos tantas cosas por las que pedir! En círculos concéntricos se nos presentan problemas y conflictos desde los más íntimos hasta los más alejados en el espacio. La humanidad entera, la creación entera nos pide actuar para sanar, cuidar, atender, echar una mano, colaborar, sembrar esperanza. En definitiva, cumplir el mandamiento semejante al primero.

Cantar a María como Reina, para los católicos  entra dentro de nuestras prácticas más arraigadas y familiares. En la Salve, en el saludo pascual Reina del cielo alégrate, en el Stabat Mater… María, siempre Reina y Madre.

Virginia Fernández Aguinaco

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

EDD. viernes 21 de agosto de 2026.

Primera Lectura

Lectura de la profecía de Ezequiel (37,1-14):

En aquellos días, la mano del Señor se posó sobre mi y, con su Espíritu, el Señor me sacó y me colocó en medio de un valle todo lleno de huesos. Me hizo dar vueltas y vueltas en torno a ellos: eran innumerables sobre la superficie del valle y estaban completamente secos.
Me preguntó: «Hijo de Adán, ¿podrán revivir estos huesos?»
Yo respondí: «Señor, tú lo sabes.»
Él me dijo: «Pronuncia un oráculo sobre estos huesos y diles: «¡Huesos secos, escuchad la palabra del Señor! Así dice el Señor a estos huesos: Yo mismo traeré sobre vosotros espíritu, y viviréis. Pondré sobre vosotros tendones, haré crecer sobre vosotros carne, extenderé sobre vosotros piel, os infundiré espíritu, y viviréis. Y sabréis que yo soy el Señor.»»
Y profeticé como me había ordenado y, a la voz de mi oráculo, hubo un estrépito, y los huesos se juntaron hueso con hueso. Me fijé en ellos: tenían encima tendones, la carne había crecido, y la piel los recubría; pero no tenían espíritu.
Entonces me dijo: «Conjura al espíritu, conjura, hijo de Adán, y di al espíritu: «Así lo dice el Señor: De los cuatro vientos ven, espíritu, y sopla sobre estos muertos para que vivan.»»
Yo profeticé como me había ordenado; vino sobre ellos el espíritu, y revivieron y se pusieron en pie. Era una multitud innumerable.
Y me dijo: «Hijo de Adán, estos huesos son la entera casa de Israel, que dice: «Nuestros huesos están secos, nuestra esperanza ha perecido, estamos destrozados.» Por eso, profetiza y diles: «Así dice el Señor: Yo mismo abriré vuestros sepulcros, y os haré salir de vuestros sepulcros, pueblo mío, y os traeré a la tierra de Israel. Y, cuando abra vuestros sepulcros y os saque de vuestros sepulcros, pueblo mío, sabréis que soy el Señor. Os infundiré mi espíritu, y viviréis; os colocaré en vuestra tierra y sabréis que yo, el Señor, lo digo y lo hago.»» Oráculo del Señor.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 106,2-3.4-5.6-7.8-9

R/. Dad gracias al Señor, porque es eterna su misericordia

Que lo confiesen los redimidos por el Señor,
los que él rescató de la mano del enemigo,
los que reunió de todos los países:
norte y sur, oriente y occidente. R/.

Erraban por un desierto solitario,
no encontraban el camino de ciudad habitada;
pasaban hambre y sed,
se les iba agotando la vida. R/.

Pero gritaron al Señor en su angustia,
y los arrancó de la tribulación.
Los guió por un camino derecho,
para que llegaran a ciudad habitada. R/.

Den gracias al Señor por su misericordia,
por las maravillas que hace con los hombres.
Calmó el ansia de los sedientos,
y a los hambrientos los colmó de bienes. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Mateo (22,34-40):

En aquel tiempo, los fariseos, al oír que Jesús había hecho callar a los saduceos, formaron grupo, y uno de ellos, que era experto en la Ley, le preguntó para ponerlo a prueba: «Maestro, ¿cuál es el mandamiento principal de la Ley?»
Él le dijo: «»Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todo tu ser.» Este mandamiento es el principal y primero. El segundo es semejante a él: «Amarás a tu prójimo como a ti mismo.» Estos dos mandamientos sostienen la Ley entera y los profetas.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

Sabemos lo que es esencial en nuestra fe, no solo como concepto sino como guía práctica, modo de vida. La fórmula es sencilla “Amarás a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo”. ¿Lo sabemos en realidad?

Puede pasar con esto como con otros saberes (física cuántica, astronomía, geopolítica, ciencias sociales…) de los que creemos tener algún conocimiento, no nos hayan producido el menor asombro ni interrogante y en realidad no hayamos entendido gran cosa.

Ese invento peligroso llamado inteligencia artificial suele responder a mis preguntas con una correctísima y ortodoxa doctrina. Dice así: La sabiduría bíblica no es mero conocimiento intelectual, sino el arte de vivir rectamente bajo el diseño de Dios. Teológicamente, es la capacidad práctica y espiritual de ver el mundo como Dios lo ve y actuar en consecuencia. En el Nuevo Testamento, la sabiduría deja de ser un concepto y se convierte en una persona: Jesucristo es la sabiduría de Dios encarnada. Por lo tanto, para la teología bíblica, ser sabio es reflejar el carácter de Cristo mediante la guía del Espíritu Santo.

Más de una vez hemos escuchado en la lectura del Evangelio que Jesús da gracias al Padre porque ha dado a conocer estas cosas a los pequeños. ¡Menos mal! Resulta un poco paradójico pero a los santos (canonizados o no, con muchos estudios y títulos o poco menos que analfabetos) el Padre les dió a conocer, a saborear y a vivir estas cosas. En el texto de Mateo, se nos dice que amemos a Dios con todo el corazón, con toda el alma, con toda la mente… y al prójimo como a uno mismo. No es cuestión de discurrir mucho, sino de amar mucho. Y como los pequeños y los niños asombrarnos de que Dios sea la respuesta a eso tan limpio y hermoso que Él mismo ha puesto en nuestro corazón.

Virginia Fernández Aguinaco

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

EDD. miércoles 19 de agosto de 2026.

Primera Lectura

Lectura de la profecía de Ezequiel (34,1-11):

Me vino esta palabra del Señor: «Hijo de Adán, profetiza contra los pastores de Israel, profetiza, diciéndoles: «¡Pastores!, esto dice el Señor: ¡Ay de los pastores de Israel que se apacientan a sí mismos! ¿No son las ovejas lo que tienen que apacentar los pastores? Os coméis su enjundia, os vestís con su lana; matáis las más gordas, y las ovejas no las apacentáis. No fortalecéis a las débiles, ni curáis a las enfermas, ni vendáis a las heridas; no recogéis a las descarriadas, ni buscáis las perdidas, y maltratáis brutalmente a las fuertes. Al no tener pastor, se desperdigaron y fueron pasto de las fieras del campo. Mis ovejas se desperdigaron y vagaron sin rumbo por montes y altos cerros; mis ovejas se dispersaron por toda la tierra, sin que nadie las buscase, siguiendo su rastro. Por eso, pastores, escuchad la palabra del Señor: ‘¡Lo juro por mi vida! –oráculo del Señor–. Mis ovejas fueron presa, mis ovejas fueron pasto de las fieras del campo, por falta de pastor; pues los pastores no las cuidaban, los pastores se apacentaban a sí mismos; por eso, pastores, escuchad la palabra del Señor. Así dice el Señor: Me voy a enfrentar con los pastores; les reclamaré mis ovejas, los quitaré de pastores de mis ovejas, para que dejen de apacentarse a si mismos los pastores; libraré a mis ovejas de sus fauces, para que no sean su manjar. Así dice el Señor Dios: «Yo mismo en persona buscaré a mis ovejas, siguiendo su rastro.»»

Palabra de Dios

Salmo

Sal 22,1-3a.3b-4.5.6

R/. El Señor es mi pastor, nada me falta

El Señor es mi pastor, nada me falta:
en verdes praderas me hace recostar;
me conduce hacia fuentes tranquilas
y repara mis fuerzas. R/.

Me guía por el sendero justo,
por el honor de su nombre.
Aunque camine por cañadas oscuras,
nada temo, porque tú vas conmigo:
tu vara y tu cayado me sosiegan. R/.

Preparas una mesa ante mí,
enfrente de mis enemigos;
me unges la cabeza con perfume,
y mi copa rebosa. R/.

Tu bondad y tu misericordia
me acompañan todos los días de mi vida,
y habitaré en la casa del Señor
por años sin término. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Mateo (20,1-16):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: «El reino de los cielos se parece a un propietario que al amanecer salió a contratar jornaleros para su viña. Después de ajustarse con ellos en un denario por jornada, los mandó a la viña. Salió otra vez a media mañana, vio a otros que estaban en la plaza sin trabajo, y les dijo: «Id también vosotros a mi viña, y os pagaré lo debido.» Ellos fueron. Salió de nuevo hacia mediodía y a media tarde e hizo lo mismo. Salió al caer la tarde y encontró a otros, parados, y les dijo: «¿Cómo es que estáis aquí el día entero sin trabajar?» Le respondieron: «Nadie nos ha contratado.» Él les dijo: «Id también vosotros a mi viña.» Cuando oscureció, el dueño de la viña dijo al capataz: «Llama a los jornaleros y págales el jornal, empezando por los últimos y acabando por los primeros.» Vinieron los del atardecer y recibieron un denario cada uno. Cuando llegaron los primeros, pensaban que recibirían más, pero ellos también recibieron un denario cada uno. Entonces se pusieron a protestar contra el amo: «Estos últimos han trabajado sólo una hora, y los has tratado igual que a nosotros, que hemos aguantado el peso del día y el bochorno. Él replicó a uno de ellos: «Amigo, no te hago ninguna injusticia. ¿No nos ajustamos en un denario? Toma lo tuyo y vete. Quiero darle a este último igual que a ti. ¿Es que no tengo libertad para hacer lo que quiera en mis asuntos? ¿O vas a tener tú envidia porque yo soy bueno?» Así, los últimos serán los primeros y los primeros los últimos.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

Se habla de pastores y de rebaños en la lectura continuada de Ezequiel y de obreros y patrón en el evangelio de Lucas. Está bien para situarnos. Es posible que alguno de los lectores se pueda ver como pastor y parte del rebaño al mismo tiempo en el primer caso, pero imagino que la mayoría nos situamos tal como señala el salmo 22: el Señor es nuestro pastor.

Ezequiel profetiza, tal como le ordena Dios, contra los pastores, reprochándoles no solo  que hayan descuidado su obligación, sino que han abusado y maltratado a las ovejas. En adelante, Dios mismo cuidará del rebaño.

Recordamos cuando Jesús Resucitado encomendó a Pedro que cuidara del rebaño.  El nuevo pueblo de la alianza, la Iglesia, sí tiene pastores. Es bueno rezar por ellos, sin olvidar que Cristo es el Pastor. En mi parroquia, los jueves, durante la exposición del Santísimo, pedimos por los sacerdotes que viven situaciones espirituales y materiales muy diversas: por los que trabajan bien y mucho y por los que sufren de distintas maneras.

Cristo es también el patrón, el que ha llamado a trabajar en su viña. Vuestros pensamientos no son mis pensamientos, vuestro caminos no son mis caminos. (Isaías 55, 6-9). Lo que sorprende y enfada a los obreros es la falta de proporción entre los salarios. ¿Por qué pagar lo mismo por una jornada de trabajo que por una hora? Mateo no nos cuenta si la parábola termina con la aceptación de los obreros, aunque no deja de precisar el tono amistoso de la respuesta del dueño de la viña. Es un Dueño que piensa y camina con respuestas que superan nuestras formas de valorar y medir. Sin duda conoce la amargura de los últimos que vieron avanzar el día sin ser contratados.

Me parece que el patrón de la parábola es bondadoso hasta extremos que no podemos comprender del todo, como bondadoso es el padre del hijo pródigo, como bondadosa fue la inimaginable promesa hecha a Dimas desde la Cruz.

Virginia Fernández Aguinaco

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

EDD. martes 18 de agosto de 2026.

Primera Lectura

Lectura de la profecía de Ezequiel (28,1-10)

Me vino esta palabra del Señor: «Hijo de Adán, di al príncipe de Tiro: «Así dice el Señor: Se hinchó tu corazón, y dijiste: ‘Soy Dios, entronizado en solio de dioses en el corazón del mar’, tú que eres hombre y no dios; te creías listo como los dioses. ¡Si eres más sabio que Daniel!; ningún enigma se te resiste. Con tu talento, con tu habilidad, te hiciste una fortuna; acumulaste oro y plata en tus tesoros. Con agudo talento de mercader ibas acrecentando tu fortuna, y tu fortuna te llenó de presunción. Por eso, así dice el Señor: Por haberte creído sabio como los dioses, por eso traigo contra ti bárbaros pueblos feroces; desenvainarán la espada contra tu belleza y tu sabiduría, profanando tu esplendor. Te hundirán en la fosa, morirás con muerte ignominiosa en el corazón del mar. Tú, que eres hombre y no dios, ¿osarás decir: ‘Soy Dios’, delante de tus asesinos, en poder de los que te apuñalen? Morirás con muerte de incircunciso, a manos de bárbaros. Yo lo he dicho.»» Oráculo del Señor.

Palabra de Dios

Salmo

Dt 32,26-27ab.27cd-28.30.35cd-36ab

R/. Yo doy la muerte y la vida

Yo pensaba: «Voy a dispersarlos
y a borrar su memoria entre los hombres.»
Pero no; que temo la jactancia del enemigo
y la mala interpretación del adversario. R/.

Que diría: «Nuestra mano ha vencido,
no es el Señor quien lo ha hecho.»
Porque son una nación que ha perdido el juicio. R/.

¿Cómo es que uno persigue a mil,
y dos ponen en fuga a diez mil?
¿No es porque su Roca los ha vendido,
porque el Señor los ha entregado? R/.

El día de su perdición se acerca,
y su suerte se apresura.
Porque el Señor defenderá a su pueblo
y tendrá compasión de sus siervos. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Mateo (19,23-30):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Os aseguro que difícilmente entrará un rico en el reino de los cielos. Lo repito: Más fácil le es a un camello pasar por el ojo de una aguja que a un rico entrar en el reino de Dios.»
Al oírlo, los discípulos dijeron espantados: «Entonces, ¿quién puede salvarse?»
Jesús se les quedó mirando y les dijo: «Para los hombres es imposible; pero Dios lo puede todo.»
Entonces le dijo Pedro: «Pues nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido; ¿qué nos va a tocar?»
Jesús les dijo: «Os aseguro: cuando llegue la renovación, y el Hijo del hombre se siente en el trono de su gloria, también vosotros, los que me habéis seguido, os sentaréis en doce tronos para regir a las doce tribus de Israel. El que por mí deja casa, hermanos o hermanas, padre o madre, mujer, hijos o tierras, recibirá cien veces más, y heredará la vida eterna. Muchos primeros serán últimos y muchos últimos serán primeros.»

Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

Damos un paso más en el tema de la riqueza. Del dinero en realidad. Un gran invento que resuelve los problemas de trueque y facilita el comercio y la convivencia. No ocurrió un buen día. Se necesitaron siglos para que se desarrollara, hasta llegar a la forma actual.

En realidad es una herramienta muy útil, pero sucede que, como tantas cosas útiles y buenas, desde muy pronto se pervirtió. Aristóteles distinguía dos formas de usar el dinero: como un medio para obtener bienes necesarios para vivir (comida, techo, ropa) o pervertirlo venerando a la herramienta como a un dios o, como en el caso del rey de Tiro, considerándose a si mismo dios por su ingenio comercial y sus ingentes riquezas.

El joven rico se preciaba de haber cumplido los mandamientos desde la niñez. En realidad no había comprendido bien ni siquiera el primer mandamiento. Cuando Jesús le dice: «Vende lo que tienes, dalo a los pobres… y sígueme»  lo lleva al núcleo:  «Yo soy el Eterno”, «Amarás a Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas», el joven se aleja: su verdadero dios es el dinero.

Jesús deja espantados a los discípulos al comparar la dificultad de un rico para entrar al reino de los cielos con la imposiblidad de entrada de un camello por el ojo de una aguja. ¿Quién podrá salvarse? Una pregunta que hoy tenemos que hacernos, hasta con una cierta angustia, porque disfrutamos de unas posiblidades y un bienstar inéditos en la historia y también en gran parte del planeta que no ha alcanzado los niveles del occidente desarrollado. Una cultura del disfrute, el consumismo, el gusto por la novedad y la seducción de una publicidad que ofrece felicidad, seguridad, posición social…

Reponde Jesús tranquilizándolos: lo imposible para nuestra pobre humanidad no lo es para Dios. Aún así, Pedro quiere oir el dictamen de Jesus otra vez y (siempre atrevido y un tanto ingenuo y emocional) pretende que el  Maestro tenga en cuenta lo que han invertido los discípulos para seguirle. No era necesario, Pedro, por cada entrega de tu vida y todas tus cosas, recibirás el ciento por uno y al final el paraíso.

Dejar de venerar al dinero y a nuestras ridículas seguridades es, en realidad, muy poco precio para tal sobrebundancia de dones y la esperanza de un final glorioso y feliz.

Virginia Fernández Aguinaco

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

EDD. lunes 17 de agosto de 2026.

Primera Lectura

Lectura de la profecía de Ezequiel (24,15-24):

Me vino esta palabra del Señor: «Hijo de Adán, voy a arrebatarte repentinamente el encanto de tus ojos; no llores ni hagas duelo ni derrames lágrimas; aflígete en silencio como un muerto, sin hacer duelo; líate el turbante y cálzate las sandalias; no te emboces la cara ni comas el pan del duelo.»
Por la mañana, yo hablaba a la gente; por la tarde, se murió mi mujer; y, a la mañana siguiente, hice lo que se me había mandado.
Entonces me dijo la gente: «¿Quieres explicarnos qué nos anuncia lo que estás haciendo?»
Les respondí: «Me vino esta palabra del Señor: «Dile a la casa de Israel: ‘Así dice el Señor: Mira, voy a profanar mi santuario, vuestro soberbio baluarte, el encanto de vuestros ojos, el tesoro de vuestras almas. Los hijos e hijas que dejasteis caerán a espada. Entonces haréis lo que yo he hecho: no os embozaréis la cara ni comeréis el pan del duelo; seguiréis con el turbante en la cabeza y las sandalias en los pies, no lloraréis ni haréis luto; os consumiréis por vuestra culpa y os lamentaréis unos con otros. Ezequiel os servirá de señal: haréis lo mismo que él ha hecho. Y, cuando suceda, sabréis que yo soy el Señor.»

Palabra de Dios

Salmo

Dt 32,18-19.20.21

R/. Despreciaste a la Roca que te engendró

Despreciaste a la Roca que te engendró,
y olvidaste al Dios que te dio a luz.
Lo vio el Señor, e irritado
rechazó a sus hijos e hijas. R/.

Pensando: «Les esconderé mi rostro
y veré en qué acaban,
porque son una generación depravada,
unos hijos desleales.» R/.

«Ellos me han dado celos con un dios ilusorio,
me han irritado con ídolos vacíos;
pues yo les daré celos con un pueblo, ilusorio
los irritaré con una nación fatua.» R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Mateo (19,16-22):

En aquel tiempo, se acercó uno a Jesús y le preguntó: «Maestro, ¿qué tengo que hacer de bueno para obtener la vida eterna?»
Jesús le contestó: «¿Por qué me preguntas qué es bueno? Uno solo es Bueno. Mira, si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos.»
Él le preguntó: «¿Cuáles?»
Jesús le contestó: «No matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, honra a tu padre y a tu madre, y ama a tu prójimo como a ti mismo.»
El muchacho le dijo: «Todo eso lo he cumplido. ¿Qué me falta?»
Jesús le contestó: «Si quieres llegar hasta el final, vende lo que tienes, da el dinero a los pobres –así tendrás un tesoro en el cielo– y luego vente conmigo.»
Al oír esto, el joven se fue triste, porque era rico.

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

Todas las lecturas de la Eucaristía de hoy, desde la Antífona de entrada: “…vale más un día en tus atrios que mil en mi casa”, nos llevan al mismo asunto que es el desapego. A preguntarnos si realmente cumplimos el primer Mandamiento o si lo que afirmamos de boquilla se realiza en nuestra vida. Lo vemos con toda claridad en el relato de Ezequiel y en el diálogo de Jesús con el joven rico.

Ezequiel, un verdadero siervo de Dios, entrega lo que más ama, su esposa, sin reservarse siquiera el derecho a llorar. Obedece la orden de Dios concretada en cada detalle: “voy a arrebatarte repentinamente el encanto de tus ojos; pero tu no entones una lamentación, no hagas duelo, no derrames lágrimas”. Ezequiel hace exactamente lo que se le ha ordenado y omite cada uno de los ritos hebreos, muy minuciosos, que se practicaban entonces. Cuando le piden explicaciones, responde que acaba de cumplir el mandato de Dios. Y lo ocurrido representa lo que deberá suceder pronto: la ruina de Jerusalén, la destrucción del Templo y el exilio. También explica cómo deberá reaccionar el pueblo ante tanto infortunio.

Jesús, al joven que se acerca con la pregunta “¿Qué tengo que hacer para alcanza la vida eterna?” tiene que exigirle el desapego como prueba de fuego para evidenciar su verdadera idolatría: «Vende todo lo que tienes, y dalo a los pobres». El joven falla la prueba; prefiere sus posesiones antes que el seguimiento.

En el texto de Marcos, el conocidísimo encuentro del joven rico, añade, a los mismos pasajes de Mateo y Lucas, un detalle conmovedor que es la mirada de Jesús. Jesús lo miró con amor y lo ve marchar con tristeza… Creo que es la misma tristeza con que nos ve a nosotros cuando, demasiadas veces, anteponemos nuestros apegos a la entrega que nos pide. O cuando nos engañamos buscando justificaciones muy razonables para disfrazar el amor al dinero, a la seguridad, al prestigio, a nuestras ideas y prejuicios arraigados, a afectos. Incluso a aficiones inofensivas. Siempre funciona el autoengaño.

Hoy se habla mucho de discernimiento. Desde luego que es necesario discernir no solo para distinguir el bien del mal y la verdad de la mentira sino para saber lo que es mejor y lo que agrada más a Dios que conoce nuestro corazón. Lo que más nos puede ayudar es confiar plenamente en el El y pedirle que nos ilumine. Que haga que sepamos reconocer las ataduras que no nos atrevemos a romper sobre todo por el miedo.

Virginia Fernández Aguinaco

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/