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Autor: Patricio Osiadacz

Homilia pero la Eucaristía del domingo 16 de agosto de 2026.

DOMINGO XX. A.

Isaías 56,1.6-7: El texto se abre a un universalismo salvífico: nadie es excluido de la salvación con tal que se cumpla co la Voluntad de Dios expresada en la Ley.

Romanos 11,13-15.29-32: si nosotros fuimos llamados por Dios, no siendo del Pueblo de Dios, se debe a la pura benevolencia divina.

Mateo 15,21-28: Por un lado se muestra la postura respetuosa de Jesús al Plan de Dios, por otro se exalta la fe de la mujer cananea.

1.- Dos quiere que todos se salven, es decir, nadie debe ser excluido. El texto de Isaías es elocuente. Todos caben en la Casa de Dios (salvación), siempre y cuando se cumpla el por qué se va a la Casa de Dios. Es decir, el Profeta está insistiendo en las reglas del juego para alcanzar la salvación. El texto enumera una serie de exigencias que sirven como medio de justificación.

Estamos todavía lejos de lo que enseña Jesús y todo el Nuevo Testamento, que lo que más importa es la fe y la confianza en el Señor.

2.- Israel se conformó con la observancia literal de la Ley, pero, como dice la Escritura, “Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí. En vano me rinden culto: las doctrinas que enseñan no son sino preceptos humanos«» (Mateo 15,8-9). Por eso, poco a poco cayeron en la desobediencia de la Ley. Pero, según el decir de San Pablo, esta desobediencia redundó en beneficio para los que no eran miembros del Pueblo de Dios. En otras palabras, también los no judíos, los de cualquier raza, son llamados a la salvación, porque eso es lo que Dios quiere, ya que Él ama a todos; nadie es excluido de la salvación. Lo único que se pide es una fe grande y auténtica.

3.- En la medida en que la fe disminuye se intenta paliar, mitigar, o tal vez reemplazar, con obras externas, tenemos la ausencia de interioridad. Precisamente Jesús criticará duramente esta postura, como lo fue la de los fariseos.

Hoy día coexisten la mediocridad, superficialidad, la falta de fe con una inflación de religiosidad que raya en la superstición Poca fe y mucha chatarrería religiosa. Tenemos que abrir  muy bien los ojos .Muchos están convencidos de que ciertas prácticas u objetos le salvarán y no es así.

4.- Llama la atención la postura de Jesús. Él es respetuoso con el Plan de Dios que establecía que los judíos serían los primeros beneficiados; al mismo tiempo es capaz de dar una respuesta dura a la mujer no judía. Sin embargo el texto apunta a lo fundamental: ¡QUÉ GRANDE ES TU FE! La fe que mueve montañas es capaz de doblarle la mano al Señor y se produce la salvación. No salvó del poder del mal a la hija de esta mujer la religión, sino la fe sincera en el Señor. Porque, como dice san Pablo: “Pero ahora, sin la Ley, se ha manifestado la justicia de Dios atestiguada por la Ley y los Profetas: la justicia de Dios, por la fe en Jesucristo, para todos los que creen”. (Romanos 3,21-22). He aquí lo fundamental.

 Una auténtica fe se demuestra a través de una auténtica vida cristiana. Vida de fe es vivir cumpliendo con el querer de Dios.

Vamos a celebrar el Sacramento de la fe, por eso debemos acercarnos a Él con la actitud de la mujer cananea. Y la única actitud válida ante Dios es la Fe.

Hno. Pastor.

EDD. sábado 15 de agosto de 2026.

Primera Lectura

Lectura del libro del Apocalipsis (11,19a;12,1.3-6a.10ab):

Se abrió en el cielo el santuario de Dios y en su santuario apareció el arca de su alianza. Después apareció una figura portentosa en el cielo: Una mujer vestida de sol, la luna por pedestal, coronada con doce estrellas. Apareció otra señal en el cielo: Un enorme dragón rojo, con siete cabezas y diez cuernos y siete diademas en las cabezas. Con la cola barrió del cielo un tercio de las estrellas, arrojándolas a la tierra. El dragón estaba enfrente de la mujer que iba a dar a luz, dispuesto a tragarse el niño en cuanto naciera. Dio a luz un varón, destinado a gobernar con vara de hierro a los pueblos. Arrebataron al niño y lo llevaron junto al trono de Dios. La mujer huyó al desierto, donde tiene un lugar reservado por Dios.
Se oyó una gran voz en el cielo: «Ahora se estableció la salud y el poderío, y el reinado de nuestro Dios, y la potestad de su Cristo.»

Palabra de Dios

Salmo

Sal 44,10bc.11-12ab.16

R/. De pie a tu derecha está la reina, enjoyada con oro de Ofir

Hijas de reyes salen a tu encuentro,
de pie a tu derecha está la reina,
enjoyada con oro de Ofir. R/.

Escucha, hija, mira: inclina el oído,
olvida tu pueblo y la casa paterna;
prendado está el rey de tu belleza:
póstrate ante él, que él es tu señor. R/.

Las traen entre alegría y algazara,
van entrando en el palacio real. R/.

Segunda Lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios (15,20-27a):

Cristo resucitó de entre los muertos: el primero de todos. Si por un hombre vino la muerte, por un hombre ha venido la resurrección. Si por Adán murieron todos, por Cristo todos volverán a la vida. Pero cada uno en su puesto: primero Cristo, como primicia; después, cuando él vuelva, todos los que son de Cristo; después los últimos, cuando Cristo devuelva a Dios Padre su reino, una vez aniquilado todo principado, poder y fuerza. Cristo tiene que reinar hasta que Dios haga de sus enemigos estrado de sus pies. El último enemigo aniquilado será la muerte. Porque Dios ha sometido todo bajo sus pies.

Palabra de Dios

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Lucas (1,39-56):

En aquellos días, Maria se puso en camino y fue aprisa a la montaña, a un pueblo de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. En cuanto Isabel oyó el saludo de Maria, saltó la criatura en su vientre.
Se llenó Isabel del Espíritu Santo y dijo a voz en grito: «¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor? En cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre. Dichosa tú, que has creído, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá.»
María dijo: «Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador; porque ha mirado la humillación de su esclava. Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí: su nombre es santo, y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación. Él hace proezas con su brazo: dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos. Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia –como lo había prometido a nuestros padres– en favor de Abrahán y su descendencia por siempre.»
María se quedó con Isabel unos tres meses y después volvió a su casa.

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

Dice el padre de la Iglesia Germán de Constantinopla (+733) que “así como un hijo desea y procura estar siempre con su propia madre, y una madre anhela habitar con su hijo, así fue del todo congruente que Tú, que tienes un corazón lleno de amor al que es tu Hijo y tu Dios, retornaras hacia Él y que Dios, que manifiesta hacia ti un afecto filial, te hiciera estar en su compañía y participar de su propia vida”.

Esto puede sonar a una consideración tierna y familiar, pero tiene mucha más hondura teológica. No se trata de simple sentimentalismo. Si María es el primer fruto de la Redención de Cristo, al haber sido inmaculada desde su concepción, goza ya del fruto pleno, que es la resurrección de la carne. La Asunción no es, por tanto, una nostalgia sentimental de Jesús por su mamá, cuanto una consecuencia lógica. Cierto que el cumplimiento total de la redención se expresa en que María tiene que estar con Jesús en cuerpo y alma. No podría verse la plenitud de la Redención si María estuviera aún esperando la Resurrección.

Es, además, la certeza de que la promesa de redención se va a cumplir para todos nosotros. En el Apocalipsis, el dragón espera al fruto del vientre de la mujer para devorarlo. Pero la mujer se libra del dragón y va a un lugar preparado por Dios. El dragón espera a derrotar al propio Cristo, e implantar el reinado de la negación de Dios, regresar al Edén, donde los hombres querían tomar el lugar de Dios. Pero él vence porque su madre escapa del pecado y de la muerte. Y si escapa la Madre, escapa el Salvador y escapan todos sus hijos, todos los seres humanos de todas las generaciones. Y entonces se anuncia con gloria y poderío que ha llegado la salvación de Dios. “Tú eres el orgullo de nuestra raza…”

Todo en este día trata de viajes y de anuncios. La mujer escapa del peligro; en el evangelio, María va a visitar a Isabel, llevándole una Buena Noticia, anuncio de salvación. Por un hombre (Adán) vino la muerte, y por un hombre, (Cristo), viene la vida. Eva es la madre de todos los creyentes, pero sobre ella cae el peso; María pisa la cabeza de la serpiente y anuncia así la salvación. Hoy se celebra, en realidad, la victoria de Cristo sobre la muerte. Como dice san Juan Damasceno, (749): “¿Cómo era posible que la que albergó a Dios en su seno fuera devorada por la muerte? ¿Cómo podía ser absorbida por el infierno? ¿Cómo la corrupción podía atreverse a invadir el cuerpo que había recibido dentro de sí a la Vida? Todas estas cosas en modo alguno podían afectar el alma y el cuerpo de la que fue portadora de Dios. La muerte se llenó de temor, al contemplar a María, pues, con lo que había acontecido cuando atacó al Hijo de ella, aprendió a ser más prudente y precavida”. Y esta es nuestra prenda de resurrección y vida.

Cármen Fernández Aguinaco

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

EDD. viernes 14 de agosto de 2026.

Primera Lectura

Lectura de la profecía de Ezequiel (16,1-15.60.63):

Me vino esta palabra del Señor: «Hijo de Adán, denuncia a Jerusalén sus abominaciones, diciendo: «Así dice el Señor: ¡Jerusalén! Eres cananea de casta y de cuna: tu padre era amorreo y tu madre era hitita. Fue así tu alumbramiento: El día en que naciste, no te cortaron el ombligo, no te bañaron ni frotaron con sal, ni te envolvieron en pañales. Nadie se apiadó de ti haciéndote uno de estos menesteres, por compasión, sino que te arrojaron a campo abierto, asqueados de ti, el día en que naciste. Pasando yo a tu lado, te vi chapoteando en tu propia sangre, y te dije mientras yacías en tu sangre: ‘Sigue viviendo y crece como brote campestre.’ Creciste y te hiciste moza, llegaste a la sazón; tus senos se afirmaron, y el vello te brotó, pero estabas desnuda y en cueros. Pasando de nuevo a tu lado, te vi en la edad del amor; extendí sobre ti mi manto para cubrir tu desnudez; te comprometí con juramento, hice alianza contigo –oráculo del Señor– y fuiste mía. Te bañé, te limpié la sangre, y te ungí con aceite. Te vestí de bordado, te calcé de marsopa; te ceñí de lino, te revestí de seda. Te engalané con joyas: te puse pulseras en los brazos y un collar al cuello. Te puse un anillo en la nariz, pendientes en las orejas y diadema de lujo en la cabeza. Lucías joyas de oro y plata, y vestidos de lino, seda y bordado; comías flor de harina, miel y aceite; estabas guapísima y prosperaste más que una reina. Cundió entre los pueblos la fama de tu belleza, completa con las galas con que te atavié –oráculo del Señor–. Te sentiste segura de tu belleza y, amparada en tu fama, fornicaste y te prostituiste con el primero que pasaba. Pero yo me acordaré de la alianza que hice contigo cuando eras moza y haré contigo una alianza eterna, para que te acuerdes y te sonrojes y no vuelvas a abrir la boca de vergüenza, cuando yo te perdone todo lo que hiciste.»» Oráculo del Señor.

Palabra de Dios

Salmo

Is 12,2-3.4bcd.5-6

R/. Ha cesado tu ira y me has consolado

Él es mi Dios y Salvador: confiaré y no temeré,
porque mi fuerza y mi poder es el Señor,
él fue mi salvación.
Y sacaréis aguas con gozo
de las fuentes de la salvación. R/.

Dad gracias al Señor,
invocad su nombre,
contad a los pueblos sus hazañas,
proclamad que su nombre es excelso. R/.

Tañed para el Señor, que hizo proezas,
anunciadlas a toda la tierra;
gritad jubilosos, habitantes de Sión:
«Qué grande es en medio de ti el Santo de Israel. » R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Mateo (19,3-12):

En aquel tiempo, se acercaron a Jesús unos fariseos y le preguntaron, para ponerlo a prueba: «¿Es lícito a uno despedir a su mujer por cualquier motivo?»
Él les respondió: «¿No habéis leído que el Creador, en el principio, los creó hombre y mujer, y dijo: «Por eso abandonará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán los dos una sola carne»? De modo que ya no son dos, sino una sola carne. Pues lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre.»
Ellos insistieron: «¿Y por qué mandó Moisés darle acta de repudio y divorciarse?»
Él les contestó: «Por lo tercos que sois os permitió Moisés divorciaros de vuestras mujeres; pero, al principio, no era así. Ahora os digo yo que, si uno se divorcia de su mujer –no hablo de impureza– y se casa con otra, comete adulterio.»
Los discípulos le replicaron: «Si ésa es la situación del hombre con la mujer, no trae cuenta casarse.»
Pero él les dijo: «No todos pueden con eso, sólo los que han recibido ese don. Hay eunucos que salieron así del vientre de su madre, a otros los hicieron los hombres, y hay quienes se hacen eunucos por el reino de los cielos. El que pueda con esto, que lo haga.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

Hoy día es muy difícil pensar en un “para siempre”. Se dice que gran parte de los jóvenes de hoy no pueden visualizar una relación duradera. La inmediatez de los mensajes de las redes sociales, las cifras de matrimonios rotos que han conocido o que han sufrido, la movilidad social… muchos factores actuales no permiten casi ni imaginar estar siempre en el mismo lugar y con las mismas personas. Pero también conocemos casos de personas que enviudaron jóvenes y permanecieron por muchísimos años aferradas a ese primer amor…hasta un nuevo comienzo juntos en la eternidad. En el fondo, hay una sed, una necesidad de seguridad en que alguien no nos va a fallar nunca.

El profeta Ezequiel habla de un alguien total y radicalmente fiel que, después de haberse dado del todo, de haber engalanado a su amada, ha sido traicionado. La reacción normal sería tristeza, desencanto, vacío. Y sin embargo, casi inmediatamente, se proclama: “Sacaréis con alegría el agua”. Hay algo que debe permanecer, que no debe morir y son las aguas de la salvación.

Una buena y sólida educación enseña a permanecer a pesar de las frustraciones, las dificultades de la vida, las tentaciones de abandonar el camino. Porque se sabe que la fidelidad es lo mejor, lo que más puede satisfacer, y lo que más puede dar plenitud a la persona. Una simple lógica humana también indica que la permanencia en el matrimonio o en el compromiso de vida es lo mejor para la persona. “Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre…”

Hoy celebramos la memoria de san Maximiliano Kolbe, un franciscano que supo permanecer hasta el final en una situación en la que la tentación más lógica hubiera sido salvarse a uno mismo. Kolbe ofreció su vida a cambio de la de un preso de un campo de concentración porque sabía que tenía esposa e hijos. En apariencia, hizo una opción por la permanencia y la estabilidad de una familia, algo muy heroico en si mismo. Pero en el fondo, era su propia fidelidad a su compromiso con Dios lo que estaba en juego. Era su permanencia junto al Cristo por el que había entregado su vida. Por Él y por María, a la que Maximiliano había honrado toda su vida. La decisión de entregar su vida no fue fruto de un momento impulsivo y heroico. Fue el fruto de una vida siempre vivida en permanencia y fidelidad. Alguien que no se había olvidado de las joyas con las que Dios le había engalanado y no se había ido detrás de otros dioses. Maximiliano conoció la fidelidad y la permanencia sacando con alegría el agua de las fuentes de salvación. Su generosidad y su muerte no fueron improvisadas.

Cármen Fernández Aguinaco

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

EDD. jueves 13 de agosto de 2026.

Primera Lectura

Lectura de la profecía de Ezequiel (12,1-12):

Me vino esta palabra del Señor: «Hijo de Adán, vives en la casa rebelde: tienen ojos para ver, y no ven; tienen oídos para oír, y no oyen; pues son casa rebelde. Tú, hijo de Adán, prepara el ajuar del destierro y emigra a la luz del día, a la vista de todos; a la vista de todos, emigra a otro lugar a ver si lo ven; pues son casa rebelde. Saca tu ajuar, como quien va al destierro, a la luz del día, a la vista de todos, y tú sal al atardecer, a la vista de todos, como quien va al destierro. A la vista de todos, abre un boquete en el muro y saca por allí tu ajuar. Cárgate al hombro el hatillo, a la vista de todos, sácalo en la oscuridad; tápate la cara, para no ver la tierra, porque hago de ti una señal para la casa de Israel.»
Yo hice lo que me mandó: saqué mi ajuar como quien va al destierro, a la luz del día; al atardecer, abrí un boquete en el muro, lo saqué en la oscuridad, me cargué al hombro el hatillo, a la vista de todos.
A la mañana siguiente, me vino esta palabra del Señor: «Hijo de Adán, ¿no te ha preguntado la casa de Israel, la casa rebelde, qué es lo que hacías? Pues respóndeles: «Esto dice el Señor: Este oráculo contra Jerusalén va por el príncipe y por toda la casa de Israel que vive allí.» Di: «Soy señal para vosotros; lo que yo he hecho lo tendrán que hacer ellos: irán cautivos al destierro. El príncipe que vive entre ellos se cargará al hombro el hatillo, abrirá un boquete en el muro para sacarlo, lo sacará en la oscuridad y se tapará la cara para que no lo reconozcan.»»

Palabra de Dios

Salmo

Sal 77,56-57.58-59.61-62

R/. No olvidéis las acciones de Dios

Tentaron al Dios Altísimo
y se rebelaron, negándose a guardar sus preceptos;
desertaron y traicionaron como sus padres,
fallaron como un arco engañoso. R/.

Con sus altozanos lo irritaban,
con sus ídolos provocaban sus celos.
Dios lo oyó y se indignó,
y rechazó totalmente a Israel. R/.

Abandonó sus valientes al cautiverio,
su orgullo a las manos enemigas;
entregó su pueblo a la espada,
encolerizado contra su heredad. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Mateo (18,21–19,1):

En aquel tiempo, se adelantó Pedro y preguntó a Jesús: «Señor, si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces le tengo que perdonar? ¿Hasta siete veces?»
Jesús le contesta: «No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete. Y a propósito de esto, el reino de los cielos se parece a un rey que quiso ajustar las cuentas con sus empleados. Al empezar a ajustarlas, le presentaron uno que debía diez mil talentos. Como no tenía con qué pagar, el señor mandó que lo vendieran a él con su mujer y sus hijos y todas sus posesiones, y que pagara así. El empleado, arrojándose a sus pies, le suplicaba diciendo: «Ten paciencia conmigo, y te lo pagaré todo.» El señor tuvo lástima de aquel empleado y lo dejó marchar, perdonándole la deuda. Pero, al salir, el empleado aquel encontró a uno de sus compañeros que le debla cien denarios y, agarrándolo, lo estrangulaba, diciendo: «Págame lo que me debes.» El compañero, arrojándose a sus pies, le rogaba, diciendo: «Ten paciencia conmigo, y te lo pagaré.» Pero él se negó y fue y lo metió en la cárcel hasta que pagara lo que debía. Sus compañeros, al ver lo ocurrido, quedaron consternados y fueron a contarle a su señor todo lo sucedido. Entonces el señor lo llamó y le dijo: «¡Siervo malvado! Toda aquella deuda te la perdoné porque me lo pediste. ¿No debías tú también tener compasión de tu compañero, como yo tuve compasión de ti?» Y el señor, indignado, lo entregó a los verdugos hasta que pagara toda la deuda. Lo mismo hará con vosotros mi Padre del cielo, si cada cual no perdona de corazón a su hermano.»
Cuando acabó Jesús estas palabras, partió de Galilea y vino a la región de Judea, al otro lado del Jordán.

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

Nunca he conocido a nadie que lleve en un cuaderno el registro de las veces en que ha perdonado a alguien. Si alguien lo recuerda, seguramente no serán 490, más que nada, porque a la tercera probablemente ya se haya descartado al ofensor. Y esas tres, aunque no se apunten, están tan grabadas en la memoria, que al primer recuerdo surgen de nuevo, como una herida que ha cicatrizado mal. O quizá sea porque quien haya tenido la paciencia de perdonar 490 veces tiene un alma lo suficientemente generosa como para no acordarse del número mágico. Puede, sí, recordar que hubo heridas, pero el corazón ya está sano y limpio.

Tampoco parece muy probable que alguien haya apuntado el número de veces en que ha sido perdonado por Dios o por alguien cercano. Y es muy probable que tal número supere, con creces, las 490. Hoy las lecturas nos invitan a una memoria selectiva. Se deben olvidar las veces en que se perdona a otro, aunque se pasen de las 490. Se deben recordar, con estremecimiento y gratitud, las veces en que hemos sido perdonados, todos esos momentos de gracia en que se ha restablecido una relación o en los que la Confesión ha sido como un bálsamo. Lo contrario es el autoexilio, el destierro, el cautiverio en el resentimiento, la ingratitud y la ausencia de Dios. La falta de perdón al prójimo aleja de Dios… es, en realidad, una manera de infierno y de esclavitud. Es como el saco de piedras que lleva uno de los protagonistas de La Misión, que se castiga a sí mismo por sus horribles pecados… pero el peor peso es que no ha sido capaz de recordar el perdón siempre multiplicado de Dios. Porque son, precisamente, quienes hubieran podido ser víctimas, las que extienden ese perdón de Dios y rompen la cuerda del saco.

Recordar las acciones de Dios, a lo que invita el Salmo de hoy, es reconocer las infinitas veces en que hemos sido perdonados. Tal recuerdo tiene una consecuencia que consiste en olvidar las veces en que hemos sido ofendidos y perdonar… sin número ni recuerdo. O, más bien, con una memoria sana y feliz que sabe que ha sido perdonada y por lo tanto está liberada para perdonar una y otra vez.

Hoy celebramos también la memoria de los Mártires Claretianos de Barbastro, un grupo de jóvenes seminaristas con sus profesores que dieron la vida por su fe entre el 8 y el 15 de agosto de 1936. Como mártires, testigos, conocieron bien la gracia del perdón a sus perseguidores. Son conocidos como los ´martires de la Asunción”.

Cármen Fernández Aguinaco

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

EDD. miércoles 12 de agosto de 2026.

Primera Lectura

Lectura de la profecía de Ezequiel (9,1-7;10,18-22):

Oí al Señor llamar en voz alta: «Acercaos, verdugos de la ciudad, empuñando cada uno su arma mortal.»
Entonces aparecieron seis hombres por el camino de la puerta de arriba, la que da al norte, empuñando mazas. En medio de ellos, un hombre vestido de lino, con los avios de escribano a la cintura. Al llegar, se detuvieron junto al altar de bronce. La gloria del Dios de Israel se había levantado del querubín en que se apoyaba, yendo a ponerse en el umbral del templo.
Llamó al hombre vestido de lino, con los avíos de escribano a la cintura, y le dijo el Señor: «Recorre la ciudad, atraviesa Jerusalén y marca en la frente a los que se lamentan afligidos por las abominaciones que en ella se cometen.»
A los otros les dijo en mi presencia: «Recorred la ciudad detrás de él, hiriendo sin compasión y sin piedad. A viejos, mozos y muchachas, a niños y mujeres, matadlos, acabad con ellos; pero a ninguno de los marcados lo toquéis. Empezad por mi santuario.» Y empezaron por los ancianos que estaban frente al templo.
Luego les dijo: «Profanad el templo, llenando sus atrios de cadáveres, y salid a matar por la ciudad.»
Luego la gloria del Señor salió, levantándose del umbral del templo, y se colocó sobre los querubines. Vi a los querubines levantar las alas, remontarse del suelo, sin separarse de las ruedas, y salir. Y se detuvieron junto a la puerta oriental de la casa del Señor; mientras tanto, la gloria del Dios de Israel sobresalía por encima de ellos. Eran los seres vivientes que yo había visto debajo del Dios de Israel a orillas del río Quebar, y me di cuenta de que eran querubines. Tenían cuatro rostros y cuatro alas cada uno, y una especie de brazos humanos debajo de las alas, y su fisonomía era la de los rostros que yo había contemplado a orillas del río Quebar. Caminaban de frente.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 112,1-2.3-4.5-6

R/. La gloria del Señor se eleva sobre el cielo

Alabad, siervos del Señor,
alabad el nombre del Señor.
Bendito sea el nombre del Señor,
ahora y por siempre. R/.

De la salida del sol hasta su ocaso,
alabado sea el nombre del Señor.
El Señor se eleva sobre todos los pueblos,
su gloria sobre el cielo. R/.

¿Quién como el Señor, Dios nuestro,
que se eleva en su trono
y se abaja para mirar al cielo y a la tierra? R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Mateo (18,15-20):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Si tu hermano peca, repréndelo a solas entre los dos. Si te hace caso, has salvado a tu hermano. Si no te hace caso, llama a otro o a otros dos, para que todo el asunto quede confirmado por boca de dos o tres testigos. Si no les hace caso, díselo a la comunidad, y si no hace caso ni siquiera a la comunidad, considéralo como un gentil o un publicano. Os aseguro que todo lo que atéis en la tierra quedará atado en el cielo, y todo lo que desatéis en la tierra quedará desatado en el cielo. Os aseguro, además, que si dos de vosotros se ponen de acuerdo en la tierra para pedir algo, se lo dará mi Padre del cielo. Porque donde dos o tres están reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

El tan conocido y hermoso himno de la visita de León XIV a España fue interpretado de diversas maneras: alzar la mirada podría ser levantarla del móvil para ver a los demás. Eso está muy bien. Y también, y quizá más importante, para luego poder ver a los demás es lo que sigue en el canto: mis ojos en Jesús, clavado en la cruz… Y hoy se nos invita a alzar la mirada hasta lo más alto: la gloria de Dios, sentado sobre los querubines.

Por si a alguien se le ocurre que la visión de Ezequiel es demasiado apocalíptica y que la del Salmo demasiado mística, el Evangelio nos trae a la realidad más profunda. Donde hay dos o tres reunidos en mi nombre, ahí estoy yo.

Ver la gloria de Dios no es solo el elevarse místicamente… eso es más bien el resultado de encontrarse realmente en presencia de Dios…y no es tan fácil. La gloria de Dios implica todas esas maneras de alzar la mirada… reconocer al otro y acompañar, corregir, proclamar la verdad… Es mirar a la cruz y ver la gloria de la Resurrección. Es reconocer una presencia que ciega con el esplendor de la Verdad y a la vez ilumina el camino. La presencia del Dios Encarnado que puso su tienda entre nosotros y la presencia del Cristo resucitado que vence a la muerte.

Siguiendo el canto Alza la mirada, se encuentra el reconocimiento de que Dios nos creó para Él… y el corazón está inquieto hasta que descanse en Él. Estar en la total presencia-(gloria) de Dios pasa por esa inquietud de buscarlo, de encontrarlo donde dos o más están reunidos, clavado en la Cruz… Y actuar sobre tal inquietud. Las lecturas de hoy coinciden, curiosamente, con el histórico eclipse de sol. Y en nuestro mundo, parece que vivimos en un constante estado de eclipse de lo que es bueno y verdadero. Pero la gloria, la presencia de Dios, aunque a veces se nos oculte porque no sepamos mirar ni alzar la mirada, no conoce eclipse.

Hoy se celebra la memoria de la Beata Victoria Díez, joven maestra de 32 años que dio su vida en martirio por la fe en 1936. Se cuenta que Victoria, segundos antes de su muerte, alzó la mirada… y vio la gloria, el cielo abierto. En su breve historia, había contemplado esa gloria en su difícil realidad de dificultades materiales y de persecución. Y también la había contemplado en sus alumnas y en el pueblo al que servía. Alzó la mirada y vio la gloria.

Cármen Fernández Aguinaco

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

EDD. martes 11 de agosto de 2026

Primera Lectura

Lectura de la profecía de Ezequiel (2,8–3,4):

Así dice el Señor: «Tú, hijo de Adán, oye lo que te digo: ¡No seas rebelde, como la casa rebelde! Abre la boca y come lo que te doy.»
Vi entonces una mano extendida hacia mí, con un documento enrollado. Lo desenrolló ante mí: estaba escrito en el anverso y en el reverso; tenía escritas elegías, lamentos y ayes.
Y me dijo: «Hijo de Adán, come lo que tienes ahí, cómete este volumen y vete a hablar a la casa de Israel.»
Abrí la boca y me dio a comer el volumen, diciéndome: «Hijo de Adán, alimenta tu vientre y sacia tus entrañas con este volumen que te doy.» Lo comí, y me supo en la boca dulce como la miel.
Y me dijo: «Hijo de Adán, anda, vete a la casa de Israel y diles mis palabras.»

Palabra de Dios

Salmo

Sal 118,14.24.72.103.111.131

R/. ¡Qué dulce al paladar tu promesa, Señor!

Mi alegría es el camino de tus preceptos,
más que todas las riquezas. R/.

Tus preceptos son mi delicia,
tus decretos son mis consejeros. R/.

Más estimo yo los preceptos de tu boca
que miles de monedas de oro y plata. R/.

¡Qué dulce al paladar tu promesa:
más que miel en la boca! R/.

Tus preceptos son mi herencia perpetua,
la alegría de mi corazón. R/.

Abro la boca y respiro,
ansiando tus mandamientos. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Mateo (18,1-5.10.12-14):

En aquel momento, se acercaron los discípulos a Jesús y le preguntaron: «¿Quién es el más importante en el reino de los cielos?»
Él llamó a un niño, lo puso en medio y dijo: «Os aseguro que, si no volvéis a ser como niños, no entraréis en el reino de los cielos. Por tanto, el que se haga pequeño como este niño, ése es el más grande en el reino de los cielos. El que acoge a un niño como éste en mi nombre me acoge a mí. Cuidado con despreciar a uno de estos pequeños, porque os digo que sus ángeles están viendo siempre en el cielo el rostro de mi Padre celestial. ¿Qué os parece? Suponed que un hombre tiene cien ovejas: si una se le pierde, ¿no deja las noventa y nueve en el monte y va en busca de la perdida? y si la encuentra, os aseguro que se alegra más por ella que por las noventa y nueve que no se habían extraviado. Lo mismo vuestro Padre del cielo: no quiere que se pierda ni uno de estos pequeños.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

Varias veces aparecen las palabras “dulce” y “dulzura” en las lecturas de hoy, completadas con la imagen de inocencia de los niños. Hoy, fiesta de santa Clara de Asís el pensamiento va al “tímido y dulce Francisco de Asís…” Quizá todo suene un poco empalagoso. Pero si algo es la Palabra de Dios es poco empalagosa, por lo exigente que resulta. Parece que la dulzura de la que se habla no es la dulzura de lo fácil y más cómodo. A Ezequiel se le instruye a comer el rollo y, efectivamente, es dulce como la miel… Pero lo importante es lo que va detrás, que es la llamada a un anuncio arriesgado, valiente y a veces conflictivo.

Se trata de la dulzura de lo que es bueno y santo. Y. como dice el Salmo, de la dulzura de la promesa. Y la promesa se da en momentos reales de la vida, no siempre fáciles, pero siempre necesitados de una fidelidad y fortaleza que a menudo no son un camino de rosas, pero que se pueden afrontar con la miel de la seguridad de la fidelidad de Dios.

En el Evangelio se dice que los más grandes en el Reino son los más pequeños. No se trata de una permisividad ni una tolerancia que puedan parecer dulces pero que al final producen frutos amagos. Se trata de la dependencia total de Dios; del no querer hacer las cosas por uno mismo como si todo dependiera de las propias fuerzas. La grandeza del Reino—y por tanto, la de los niños—no trata de demostrar poder, capacidad, brillantez, sino de fiarse totalmente de esa dulce promesa y de esa dulzura del rollo de la palabra de Dios. Dice un proverbio haitiano que la paciencia es amarga, pero sus frutos son dulces. Porque se trata de los frutos de una promesa que puede no estar aquí, sino mucho más allá, en la vida eterna.

Si Clara de Asís es una de las grandes santas de la Iglesia, no es por su azúcar, sino por esa profunda y terrible fortaleza de abandonar todo en manos de Dios, de no aferrarse no solo a nada material, sino ni siquiera a las propias fuerzas. Ese es el verdadero azúcar.

Cármen Fernández Aguinaco

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

EDD. lunes 10 de agosto de 2026.

Primera Lectura

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintios (9,6-10):

El que siembra tacañamente, tacañamente cosechará; el que siembra generosamente, generosamente cosechará. Cada uno dé como haya decidido su conciencia: no a disgusto ni por compromiso; porque al que da de buena gana lo ama Dios. Tiene Dios poder para colmaros de toda clase de favores, de modo que, teniendo siempre lo suficiente, os sobre para obras buenas. Como dice la Escritura: «Reparte limosna a los pobres, su justicia es constante, sin falta.» El que proporciona semilla para sembrar y pan para comer os proporcionará y aumentará la semilla, y multiplicará la cosecha de vuestra justicia.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 111,1-2.5-6.7-8.9

R/. Dichoso el que se apiada y presta

Dichoso quien teme al Señor
y ama de corazón sus mandatos.
Su linaje será poderoso en la tierra,
la descendencia del justo será bendita. R/.

Dichoso el que se apiada y presta,
y administra rectamente sus asuntos.
El justo jamás vacilará,
su recuerdo será perpetuo. R/.

No temerá las malas noticias,
su corazón está firme en el Señor.
Su corazón está seguro, sin temor,
hasta que vea derrotados a sus enemigos. R/.

Reparte limosna a los pobres;
su caridad es constante, sin falta,
y alzará la frente con dignidad. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Juan (12,24-26):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Os aseguro que si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda infecundo; pero si muere, da mucho fruto. El que se ama a sí mismo se pierde, y el que se aborrece a sí mismo en este mundo se guardará para la vida eterna. El que quiera servirme, que me siga, y donde esté yo, allí también estará mi servidor; a quien me sirva, el Padre lo premiará.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

Hay gente extremadamente generosa (o más bien dadivosa), a quien le gusta ir haciendo regalos a veces incluso extravagantes. Tiene su encanto, claro está, pero también tiene el peligro de que tal magnífica persona lo esté haciendo para ganar popularidad, admiración o respeto. Y el peligro añadido de que en algún momento se sienta totalmente decepcionada ante la frecuente ingratitud de los receptores de su generosidad. De todas maneras, hoy se nos dice que Dios ama a quien da de buena gana y en ese dar—aunque a veces confuso e imperfecto– ya hay bastante bondad.

Pero, gradualmente, las Escrituras de hoy nos van abriendo un sentido más hondo de la generosidad. El “dadivoso” es superado por quien da de buena gana– con sacrificio. El que da hasta que duele. Y que da, no ya regalos materiales, sino tiempo, escucha, servicio, paciencia. El salmo parece expresarlo aun mejor: “Dichoso el que se apiada”. Es decir, el que da, no pensando en la imagen que proyecta, no pensando en sí mismo, sino cambiando su propio corazón: se apiada, se compadece del dolor o la necesidad del otro.

Y el Evangelio da un paso (que más bien parece un salto mortal) más y habla de algo radical. Que el grano de trigo caiga en tierra y muera. Que dé, y se dé de tal manera, que desaparezca la propia imagen de bondad y generosidad y que se entregue todo. Y si no, no puede dar buen fruto. Parece que las dos primeras velocidades del dar, con su promesa de complacencia de Dios y de dicha, llegan ahora a un punto que parecería doloroso porque habla incluso de muerte. Pero ahí también está la promesa… si hace esto, dará fruto. Es siempre el paso del misterio Pascual. Entrega, muerte y resurrección. Dar de lo material, y sobre todo de lo que no se necesita es placentero y agradable, y además da buena fama. Estar dispuesto a darlo todo: tiempo, comodidad, riesgo, lucha, talentos y todo lo que se tiene, parece algo más complicado. Pero es lo que da fruto. Y fruto que permanece. Como el de la salvación de Cristo.

Hoy se celebra la fiesta de san Lorenzo, diácono de la Iglesia de Roma a quien se le preguntó dónde estaba el tesoro de la Iglesia, y señaló a los pobres a los que servía. Es famoso por su entrega y su sentido del humor. Entendió la generosidad a tres velocidades, pero sobre todo la final, entregando su cuerpo a las llamas. Y entendió dónde estaba el tesoro y el fruto.

Cármen Fernández Aguinaco

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

Homilía para la Eucaristía del domingo 09 de agosto de 2026.

DOMINGO XIX . A

1.- 1Reeyes 19,9.11-13: Dios se manifiesta a Elías en la suavidad de una brisa; así es Dios.

2.- Romanos 9,1-5: Pablo se siente solidario con los de su raza, ya que fueron el Pueblo elegido.

3.- Mateo 14,22-33: Jesús se manifiesta a los suyos en medio de la tempestad e infunde calma.

1.- Nuestra fe es en Dios presente, siempre presente, nunca ausente. Los antiguos asociaban la presencia de Dios con el huracán, el terremoto, el fuego. Por esta razón insiste el texto que Dios no estaba allí presente. ¿Dónde está, entonces? En la suave brisa.

Dios está siempre presente en la vida e historia de la humanidad. A veces da la impresión que no está presente, sino lejos de nuestra realidad.

Elías supo captar la presencia de Dios, se dio cuenta que Él estaba en el susurro del viento.

2.- Dios está presente incluso en los acontecimientos negativos de la historia de su Pueblo. Presente en la realidad del pueblo judío, que rechaza al Mesías. Presente en situaciones históricas que a veces son incomprensibles. Cuesta creer esto, pero así es, Dios es el que es. Ya se lo dijo a Moisés en el Sinaí: Yo soy el que soy, es decir, el que está siempre presente en la vida de su pueblo.

3.- Las situaciones a veces son tan adversas que no alcanzamos a captar la presencia de Dios. La noche es oscuridad, sinónimo de ausencia de Dios. Incluso en la vida espiritual se habla de la “Noche oscura”. Situaciones de oscuridad e incertidumbre a tal grado que a veces hacen gritar: ¡Dios, ¿dónde estás? Perdemos la fe. Hay tanta gente que se siente como olvidada de Dios, como dejados de la mano de Dios. ¿Acaso Jesús no se sintió así en la cruz cuando gritó: por qué me has abandonado? Y no es así.

4.- Es lo que vivieron los Apóstoles en la barca. Todo en contra. La hora, ya que era de noche; reman contra viento y marea; no hay nada que hacer. Están experimentando la ausencia física de Jesús, Él no está con ellos, pero camina hacia ellos y lo hace pisando el agua, es decir, con la soberanía y poder que Él tiene sobre el mal que aflige a la humanidad.

En situaciones calamitosas tambaleamos y hasta nos pasamos rollos.

Los Apóstoles creían ver un fantasma. ¿Acaso a veces no vemos fantasmas? Cuando nos asaltan las dudas, cuando ya no tenemos confianza en alguien entonces aparecen los fantasmas. Enemigos inventados por el miedo y la ignorancia.

Pero ahí está la madrugada, la luz vence a las tinieblas. Jesús, Luz del mundo, se hace presente. “Soy Yo, no teman”

El Señor está presente como lo estuvo en el Sinaí, donde también Dios garantizó su presencia: “Yo soy el que soy”

En la vida no podemos caminar motivados solamente por impulsos, sino seguros en la fe. No por meros entusiasmos, como Pedro, sino con la seguridad puesta en el Señor que siempre está presente, aunque no lo veamos, ni lo sintamos.

Hoy el Señor está presente, Él es el Dios bendito por siempre, a quien seguimos y servimos. Y si Dios está con nosotros, quién podrá estar contra nosotros?

Hno. Pastor.

EDD. sábado 08 de agosto de 2026.

Primera Lectura

Lectura de la profecía de Habacuc (1,12–2,4):

¿No eres tú, Señor, desde antiguo mi santo Dios que no muere? ¿Has destinado al pueblo de los caldeos para castigo; oh Roca, le encomendaste la sentencia? Tus ojos son demasiado puros para mirar el mal, no puedes contemplar la opresión. ¿Por qué contemplas en silencio a los bandidos, cuando el malvado devora al inocente? Tú hiciste a los hombres como peces del mar, como reptiles sin jefe: los saca a todos con el anzuelo, los apresa en la red, los reúne en la nasa, y después ríe de gozo; ofrece sacrificios al anzuelo, incienso a la red, porque con ellos cogió rica presa, comida abundante. ¿Seguirá vaciando sus redes, matando pueblos sin compasión? Me pondré de centinela, en pie vigilaré, velaré para escuchar lo que me dice, qué responde a mis quejas. El Señor me respondió así: «Escribe la visión, grábala en tablillas, de modo que se lea de corrido. La visión espera su momento, se acercará su término y no fallará; si tarda, espera, porque ha de llegar sin retrasarse. El injusto tiene el alma hinchada, pero el justo vivirá por su fe.»

Palabra de Dios

Salmo

Sal 9,8-9.10-11.12-13

R/. No abandonas, Señor, a los que te buscan

Dios está sentado por siempre
en el trono que ha colocado para juzgar.
Él juzgará el orbe con justicia
y regirá las naciones con rectitud. R/.

Él será refugio del oprimido,
su refugio en los momentos de peligro.
Confiarán en ti los que conocen tu nombre,
porque no abandonas a los que te buscan. R/.

Tañed en honor del Señor, que reside en Sión;
narrad sus hazañas a los pueblos;
él venga la sangre, él recuerda
y no olvida los gritos de los humildes. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Mateo (17,14-20):

En aquel tiempo, se acercó a Jesús un hombre, que le dijo de rodillas: «Señor, ten compasión de mi hijo, que tiene epilepsia y le dan ataques; muchas veces se cae en el fuego o en el agua. Se lo he traído a tus discípulos, y no han sido capaces de curarlo.»
Jesús contestó: «¡Generación perversa e infiel! ¿Hasta cuándo tendré que estar con vosotros? ¿Hasta cuándo os tendré que soportar? Traédmelo.»
Jesús increpó al demonio, y salió; en aquel momento se curó el niño.
Los discípulos se acercaron a Jesús y le preguntaron aparte: «¿Y por qué no pudimos echarlo nosotros?»
Les contestó: «Por vuestra poca fe. Os aseguro que si fuera vuestra fe como un grano de mostaza, le diríais a aquella montaña que viniera aquí, y vendría. Nada os sería imposible.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

Vamos a ser sinceros. Eso de mover las montañas con la fe es totalmente inútil. No tiene ningún interés. La fe no sirve para eso. No tiene sentido. Debe ser una exageración de Jesús. Hay muchas cosas que directamente no podemos hacer. Ni se las podemos pedir a Dios. Porque no tiene sentido que Dios intervenga para hacerlas. Se trata básicamente de aceptar nuestras limitaciones humanas.

Este texto evangélico me ha hecho pensar en un amigo mío. Me comentó una vez que él y un grupo de matrimonios conocidos habían estado rezando muy insistentemente cuando descubrieron que una mujer del grupo tenía un cáncer. Habían pedido por su curación. Pero mi amigo se sentía un poco desanimado porque sus oraciones no habían obtenido respuesta.

Entiendo que la oración no es un último recurso cuando las cosas no nos van bien en la vida por la razón que sea. No vale para aprobar exámenes ni para encontrar trabajo ni para tantos otros problemas y dilemas que nos encontramos en la vida. Más vale que estudiemos y nos preparemos bien. Y que sepamos aceptar los procesos naturales. Nuestra vida es finita y la muerte siempre nos espera a la vuelta de la esquina. Si Dios hubiese respondido a las oraciones de aquel grupo, lo más que hubiesen conseguido habría sido un aplazamiento.

Pero estoy seguro de que la fe con la que oraron tuvo un efecto del que quizá no se dieron cuenta pero que igual fue más importante que la curación que pedían con tanta insistencia. Aquella mujer terminó falleciendo, sin duda. Pero lo hizo acompañada, atendida, apoyada, amada en esos momentos tan difíciles en que se tuvo que enfrentar a la enfermedad. Porque entiendo que los que oraron no se contentaron con ir a la iglesia a rezar. Estuvieron al lado de aquella familia en su sufrimiento. No les dejaron solos. Esa fe y esa oración no trajeron la curación física, pero llevaron a los corazones de aquella familia sufriente otra sanación más importante.

Vamos a echar fe a nuestra vida pero no para pedir cosas inútiles sino para construir fraternidad y reino, para dar esperanza y vida de la de verdad.

Fernando Torres

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/