Ir al contenido principal

Autor: Patricio Osiadacz

EDD. lunes 20 de julio de 2026.

Primera Lectura

Lectura de la profecía de Miqueas (6,1-4.6-8):

Escuchad lo que dice el Señor: «Levántate y llama a juicio a los montes, que escuchen los collados tu voz.»
Escuchad, montes, el juicio del Señor; atended, cimientos de la tierra: El Señor entabla juicio con su pueblo y pleitea con Israel: «Pueblo mío, ¿qué te hice o en qué te molesté? Respóndeme. Te saqué de Egipto, de la esclavitud te redimí, y envié por delante a Moisés, Aarón y María.»
«¿Con qué me acercaré al Señor, me inclinaré ante el Dios de las alturas? ¿Me acercaré con holocaustos, con novillos de un año? ¿Se complacerá el Señor en un millar de carneros, o en diez mil arroyos de grasa? ¿Le daré un primogénito para expiar mi culpa; el fruto de mi vientre, para expiar mi pecado?»
«Te han explicado, hombre, el bien, lo que Dios desea de ti: simplemente, que respetes el derecho, que ames la misericordia y que andes humilde con tu Dios.»

Palabra de Dios

Salmo

Sal 49

R/. Al que sigue buen camino le haré ver la salvación de Dios

«Congregadme a mis fieles,
que sellaron mi pacto con un sacrificio.»
Proclame el cielo su justicia;
Dios en persona va a juzgar. R/.

«No te reprocho tus sacrificios,
pues siempre están tus holocaustos ante mí.
Pero no aceptaré un becerro de tu casa,
ni un cabrito de tus rebaños.» R/.

«¿Por qué recitas mis preceptos
y tienes siempre en la boca mi alianza,
tú que detestas mi enseñanza
y te echas a la espalda mis mandatos?» R/.

«Esto haces, ¿y me voy a callar?
¿Crees que soy como tú?
Te acusaré, te lo echaré en cara.
El que me ofrece acción de gracias, ése me honra;
al que sigue buen camino
le haré ver la salvación de Dios.» R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Mateo (12,38-42):

En aquel tiempo, algunos de los escribas y fariseos dijeron a Jesús: «Maestro, queremos ver un signo tuyo.»
Él les contestó: «Esta generación perversa y adúltera exige un signo; pero no se le dará más signo que el del profeta Jonás. Tres días y tres noches estuvo Jonás en el vientre del cetáceo; pues tres días y tres noches estará el Hijo del hombre en el seno de la tierra. Cuando juzguen a esta generación, los hombres de Nínive se alzarán y harán que la condenen, porque ellos se convirtieron con la predicación de Jonás, y aquí hay uno que es más que Jonás. Cuando juzguen a esta generación, la reina del Sur se levantará y hará que la condenen, porque ella vino desde los confines de la tierra, para escuchar la sabiduría de Salomón, y aquí hay uno que es más que Salomón.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

Las palabras de Jesús en la lectura de hoy podrían aplicarse, tal vez, a muchos de nosotros: “Esta generación mala y adúltera exige una señal”. San Juan Crisóstomo explicaba que los  fariseos no buscaban a Dios, sino el espectáculo del milagro. Querían ver fuego del cielo o el sol detenerse para entretener su curiosidad y divertirse, no para cambiar sus vidas.

Resulta muy curioso encontrar continuamente en las redes o plataformas (istagram, tik-tok, facebook, youtube, blogs, etc.) testimonios, noticias y discursos de contenido religioso y fenómenos pretendidamente sobrenaturales. Curas o laicos que predican y aconsejan, milagros, conversiones, supuestas revelaciones privadas y famosos que se confiesan cristianos, entre otras ofertas que son reproducidas, enviadas por whasap y compartidas miles o millones de veces.

Es complicado separar el trigo de la paja. Se busca el último video viral sobre un milagro, una aparición, un fenómeno sobrenatural… Y podemos caer en un consumismo “espiritual” muy parecido a esa búsqueda constante de diversión y entretenimiento tan propia de la época en la que nos toca vivir

Muchos perfiles creyentes digitales presentan una fe mágica: «Reza esta oración y verás un milagro en 24 horas» o «Mira cómo esta persona se convirtió radicalmente de la noche a la mañana». Las verdaderas conversiones raramente se publican con tanto estrépito.

Pero el signo de Jonás que propone Jesús es el signo del sepulcro: silencio, oscuridad, espera y cruz. Cristo está escondido en el Sagrario y ese es el mejor signo que se nos ha dado. No despreciemos lo que la Iglesia nos ofrece cotidianamente, fuera del ruido mediático.

La conversión de Ninive implicó ceniza, ayuno y un cambio profundo de vida, no una emoción pasajera de un minuto. San Agustín enseñaba que la Reina del Sur y los ninivitas condenarían a los fariseos porque ellos supieron ver la grandeza de Dios en la sencillez de la palabra predicada, se arrepintieron e hicieron penitencia.

Virginia Fernández Aguinaco

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

Homilía para la Eucaristía del domingo 19 de julio de 2026.

DOMINGO XVI. A

Sabiduría 12, 13.16-19: El Señor es todopoderoso y por lo mismo también es misericordioso, condescendiente, bondadoso.

 Romanos 8, 26-27: La acción del Espíritu Santo en nosotros es dirigir la oración del creyente y ayudar a pedir lo que conviene.

Mateo 133, 24-43: Dos parábolas, en ambas hay un sembrador, semillas. Todo se resume en la vivencia del Misterio del Reino de Dios.

1.- Muchas veces se dice que el Dios del Antiguo Testamento es el Dios de la venganza, el Dios justo que castiga a los pecadores. Pero el texto de la primera lectura parte de una reflexión sapiencial sobre el castigo infligido a los cananeos. Ahí se ve cómo el Señor hace justicia, pero según el texto, la justicia va de la mano de la misericordia.

Es cierto que Dios es Todopoderoso, pero al mismo tiempo es misericordioso, condescendiente, bondadoso y compasivo. El poder y autoridad de Dios se manifestó en que Él espera la vuelta del pecador, lo que retrata muy bien Lucas en la parábola del hijo que regresa a casa. Es que ya lo dice el Profeta Oseas: “Mi corazón se subleva contra mí y se enciende toda mi ternura: no daré libre curso al ardor de mi ira, no destruiré otra vez a Efraím. Porque yo soy Dios, no un hombre: soy el Santo en medio de ti, y no vendré con furor”. (Oseas 11, 8-9).

2.- Y tan condescendiente es Dios que es como un buen maestro que al hacer la pregunta insinúa también la respuesta para no descalificar al alumno. Así también el Espíritu Santo no sólo nos acompaña, sino que nos indica lo que debemos hacer para serle grato.. Nunca terminaremos de comprender a Dios, que es tan compasivo y generoso con nuestras debilidades. Usando una expresión popular, podríamos decir que tiene un corazón de abuelita, porque mientras más poderoso es más condescendiente se muestra con todos.

3.- Entre los humanos el poder es como el vino, se sube a la cabeza. Mientras más embriagados están de poder sufren el vértigo del poder y los transforma en dictadores, tiranos, abusadores. Y lo único que se busca es tener más poder y endiosarse. Todo esto trae consigo la intolerancia, no admiten competidores, el contrario es eliminado. Se cae en el error de identificar el concepto adversario con enemigo.

4.- Una vez más el Señor nos ilumina con su Palabra. Esa Palabra que Él siembra en el mundo y en cada uno de nosotros. Pero tenemos dos sembradores, uno es Él, el otro es su enemigo, que también siembra su veneno, su cizaña, la maldad.  Y nos desconcierta el ver que coexisten el bien y el mal en este mundo. Nos desconcierta el observar cómo el Reino de Dios se va desarrollando de una manera desconcertante, sin brillo, silenciosamente, y esto a veces nos desespera.

De lo reflexionado deduzco dos cosas: una, como Dios, debemos mostrarnos humanitarios, condescendientes, tolerantes con los distintos, los “malos”, ya que podemos equivocarnos. Dos, nunca perder la esperanza, pues siempre hay un lugar para el arrepentimiento.

Con gozo celebremos a este Dios tan “Buena gente”.

Hno. Pastor.

EDD. sábado 18 de julio de 2026

Primera Lectura

Lectura de la profecía de Miqueas (2,1-5):

¡Ay de los que meditan maldades, traman iniquidades en sus camas; al amanecer las cumplen, porque tienen el poder! Codician los campos y los roban, las casas, y se apoderan de ellas; oprimen al hombre y a su casa, al varón y a sus posesiones.
Por eso, dice el Señor: «Mirad, yo medito una desgracia contra esa familia. No lograréis apartar el cuello de ella, no podréis caminar erguidos, porque será un tiempo calamitoso. Aquel día entonarán contra vosotros una sátira, cantarán una elegía: «Han acabado con nosotros, venden la heredad de mi pueblo; nadie lo impedía, reparten a extraños nuestra tierra.» Nadie os sortea los lotes en la asamblea del Señor.»

Palabra de Dios

Salmo

Sal 9,22-23.24-25.28-29.35

R/. No te olvides de los humildes, Señor

¿Por qué te quedas lejos, Señor,
y te escondes en el momento del aprieto?
La soberbia del impío oprime al infeliz
y lo enreda en las intrigas que ha tramado. R/.

El malvado se gloría de su ambición,
el codicioso blasfema y desprecia al Señor.
El malvado dice con insolencia:
«No hay Dios que me pida cuentas.» R/.

Su boca está llena de maldiciones,
de engaños y de fraudes;
su lengua encubre maldad y opresión;
en el zaguán se sienta al acecho
para matar a escondidas al inocente. R/.

Pero tú ves las penas y los trabajos,
tú miras y los tomas en tus manos.
A ti se encomienda el pobre,
tú socorres al huérfano. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Mateo (12,14-21):

En aquel tiempo, los fariseos planearon el modo de acabar con Jesús. Pero Jesús se enteró, se marchó de allí, y muchos le siguieron. Él los curó a todos, mandándoles que no lo descubrieran. Así se cumplió lo que dijo el profeta Isaías: «Mirad a mi siervo, mi elegido, mi amado, mi predilecto. Sobre él he puesto mi espíritu para que anuncie el derecho a las naciones. No porfiará, no gritará, no voceará por las calles. La caña cascada no la quebrará, el pábilo vacilante no lo apagará, hasta implantar el derecho; en su nombre esperarán las naciones.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

Hay algo un poco contradictorio en las lecturas de hoy. El malvado “maquina” sus maldades en el lecho, es decir, en lo secreto y en silencio. Hace el mal disfrazado a menudo de bien… hasta que se sabe la extensión del daño y se descubre la podredumbre. Normalmente vemos que el mal siempre recibe la mayor atención en titulares de periódicos y medios de comunicación. Aunque se trame en el secreto del engaño, luego sale a la luz estruendosamente. Jesús les dice a los que reciben sus acciones sanadoras que no lo digan a nadie… Tanto el mal como el bien… ¿en silencio? Y parece contradictorio porque en otros muchos pasajes se urge a los seguidores de Jesús a proclamar la Buena Noticia, a gritar lo que se ha oído en secreto, a poner la luz sobre el celemín….

Los biblistas hablan del “secreto mesiánico” que, aunque sigue siendo muy misterioso, algunos interpretan como una prudencia de Jesús de no confundir su misión con milagros externos. Que sus acciones no se queden para los demás en fenómenos externos y extraordinarios, sino que se vaya comprendiendo poco a poco que el Mesías viene a traer una sanación total y, especialmente, una liberación del pecado. Que viene, en realidad, a restaurar la justicia de las relaciones entre Dios, la creación y los seres humanos. Se trata de ir entrando en la intimidad y la relación personal con el Cristo vivo. La reconciliación que se proclama en la antífona antes del Evangelio de hoy.  Lo bueno de la orden del secreto mesiánico es que los receptores de favores en general no obedecen la orden de Jesús, sino que anuncian una y otra vez los milagros que ha obrado Jesús. Parece que la orden, en lugar de prevenir, anima a salir gritando. Porque es de justicia que se conozca el bien y la luz.

Como dice el salmo, Dios no olvida a los pobres. El enviado, el ungido, no va a eliminar ninguna cosa buena, por pequeña que sea…hasta que se cumpla la justicia. Hasta que se acabe con ese mal urdido en silencio pero tan escandaloso. Como el Señor no olvida a los pobres, ni deja a ninguna cosa buena sin aliento de vida, su acción, urdida en el secreto del corazón de Dios, tiene que salir a la calle, ser conocida y proclamada.

Cármen Fernández Aguinaco

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

EDD. viernes 17 de julio de 2026.

Primera Lectura

Lectura del libro de Isaías (38,1-6.21-22.7-8):

En aquellos días, Ezequías cayó enfermo de muerte, y vino a visitarlo el profeta Isaías, hijo de Amós, y le dijo: «Así dice el Señor: «Haz testamento, porque vas a morir sin remedio y no vivirás.»» Entonces, Ezequías volvió la cara a la pared y oró al Señor: «Señor, acuérdate que he procedido de acuerdo contigo, con corazón sincero e íntegro, y que he hecho lo que te agrada.» Y Ezequías lloró con largo llanto.
Y vino la palabra del Señor a Isaías: «Ve y dile a Ezequías: Así dice el Señor, Dios de David, tu padre: «He escuchado tu oración, he visto tus lágrimas. Mira, añado a tus días otros quince años. Te libraré de las manos del rey de Asiria, a ti y a esta ciudad, y la protegeré.»»
Isaías dijo: «Que traigan un emplasto de higos y lo apliquen a la herida, para que se cure.»
Ezequías dijo: «¿Cuál es la prueba de que subiré a la casa del Señor?»
Isaías respondió: «Ésta es la señal del Señor, de que cumplirá el Señor la palabra dada: «En el reloj de sol de Acaz haré que la sombra suba los diez grados que ha bajado.»» Y retrocedió el sol en el reloj los diez grados que había avanzado.

Palabra de Dios

Salmo

Is 38

R/. Señor, detuviste mi alma ante la tumba vacía

Yo pensé: «En medio de mis días
tengo que marchar hacia las puertas del abismo;
me privan del resto de mis años.» R/.

Yo pensé: «Ya no veré más al Señor
en la tierra de los vivos,
ya no miraré a los hombres
entre los habitantes del mundo.» R/.

«Levantan y enrollan mi vida
como una tienda de pastores.
Como un tejedor, devanaba yo mi vida,
y me cortan la trama.» R/.

Los que Dios protege viven,
y entre ellos vivirá mi espíritu;
me has curado, me has hecho revivir. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Mateo (12,1-8):

Un sábado de aquéllos, Jesús atravesaba un sembrado; los discípulos, que tenían hambre, empezaron a arrancar espigas y a comérselas. Los fariseos, al verlo, le dijeron: «Mira, tus discípulos están haciendo una cosa que no está permitida en sábado.»
Les replicó: «¿No habéis leído lo que hizo David, cuando él y sus hombres sintieron hambre? Entró en la casa de Dios y comieron de los panes presentados, cosa que no les estaba permitida ni a él ni a sus compañeros, sino sólo a los sacerdotes. ¿Y no habéis leído en la Ley que los sacerdotes pueden violar el sábado en el templo sin incurrir en culpa? Pues os digo que aquí hay uno que es más que el templo. Si comprendierais lo que significa «quiero misericordia y no sacrificio», no condenaríais a los que no tienen culpa. Porque el Hijo del hombre es señor del sábado.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

Las lecturas de hoy parecen hablar de cosas distintas. En Isaías 38, Ezequías recibe la noticia de su enfermedad incurable, y luego la de su curación. “Salvaste mi vida, no moriré”, dice agradecido. Se había merecido morir, y sin embargo, se salva. El pasaje del Evangelio de hoy no parece guardar mucha relación con esto, pero sí demuestra que Dios está muy por encima de todo poder humano, e incluso de toda norma o costumbre. El Dios que cura a Ezequías cuando no había remedio, también hace que el sol retroceda; y es el mismo Dios que se declara Señor del sábado. Por encima de la norma, ve el hambre de sus amigos y se compadece.

Este es el Dios que, por misericordia, salva la vida a Ezequías, y da de comer a los discípulos en sábado. Es el Dios que pasa por encima de las expectativas humanas para mostrar un amor inmerecido e inesperado. Espera una respuesta: “misericordia quiero”…Y, ¿qué es la misericordia? La palabra misericordia viene de piedad (miser) y cordia (corazón). Es decir, no es un perdón a lo loco, ni una solidaridad secular, sino una acción del corazón, algo que llega a lo más profundo, El corazón de Dios se apiada de Ezequías y se apiada del hambre de los discípulos. El corazón de Dios se conmueve profundamente.

Pero, aunque él dé gratuitamente, no lo da sin consecuencias. Es decir, ahora toca a quienes han recibido misericordia obrar misericordia. Ahora toca al corazón de quien ha recibido el favor del corazón de Dios extender ese favor. Ahora toca al corazón humano conmoverse profundamente y mostrar misericordia… Contra toda expectativa. Mostrar misericordia es entrar en el corazón de Dios. Y esto es lo que quiere: la curación, el responder al hambre y a la sed de otros. Que todos se salven (es decir, se sanen). Los “sacrificios” externos, es decir, el culto, también habrá que hacerlos; pero con el corazón. Lex orandi, lex credendi. Es decir, no se puede orar bien, si el corazón no está ahí. No se puede creer bien si no se ora bien, con el corazón.

Cármen Aguinaco

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

Segundo Encuentro Zonal de la Zona Centro Norte, en Longaví.

Hermanos y hermanas, paz y bien !!!


El recién pasado sábado 11 de julio, en la Parroquia de Longavi, se realizó el segundo Encuentro Zonal, de las Fraternidadades de la Zona Centro Norte del Movimiento de Laicos Capuchinos de Chile.
Se trabajo en el marco del Centenario de la Hermana Muerte.
Durante todo el día, se reflexionó sobre la hermana muerte. Actividad que fue trabajada por el hermano Capuchino Maycon Ferrazoli, quien es también el Delegado de Chile en nuestra Provincia de San Pablo, reflexiones que dirigió en forma amena, profunda, con participación de los presentes y abordando desde la realidad que cada uno de nosotros (as), la vive.
Durante el día también participamos de un rico desayuno y respectivo almuerzo preparado por los hermanos (as) de la Fraternidad Francisco Valdés de Longaví.
También, se participó de la Eucaristía que fue presidida por el Padre Maycon.
Pero, durante todo el día se canto y oro al Señor de la vida con alegría, FE y agradecidos por todas las bendiciones que nos da diariamente.
Finalizando el Encuentro aproximadamente a las 16.30 hrs de acuerdo a lo programado. Habiendo llegado todos los hermanos sanos y salvos a sus hogares.

Fraternalmente,

Movimiento de Laicos Capuchinos de Chile.

EDD. jueves 16 de julio de 2026.

Primera Lectura

Lectura del libro de Isaías (26,7-9.12.16-19):

La senda del justo es recta. Tú allanas el sendero del justo; en la senda de tus juicios, Señor, te esperamos, ansiando tu nombre y tu recuerdo. Mi alma te ansía de noche, mi espíritu en mi interior madruga por ti, porque tus juicios son luz de la tierra, y aprenden justicia los habitantes del orbe. Señor, tú nos darás la paz, porque todas nuestras empresas nos las realizas tú. Señor, en el peligro acudíamos a ti, cuando apretaba la fuerza de tu escarmiento. Como la preñada cuando le llega el parto se retuerce y grita angustiada, así éramos en tu presencia, Señor: concebimos, nos retorcimos, dimos a luz… viento; no trajimos salvación al país, no le nacieron habitantes al mundo. ¡Vivirán tus muertos, tus cadáveres se alzarán, despertarán jubilosos los que habitan el polvo! Porque tu rocío es rocío de luz, y la tierra de las sombras parirá.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 101

R/. El Señor desde el cielo se ha fijado en la tierra

Tú permaneces para siempre,
y tu nombre de generación en generación.
Levántate y ten misericordia de Sión,
que ya es hora y tiempo de misericordia.
Tus siervos aman sus piedras,
se compadecen de sus ruinas. R/.

Los gentiles temerán tu nombre,
los reyes del mundo, tu gloria.
Cuando el Señor reconstruya Sión,
y aparezca en su gloria,
y se vuelva a las súplicas de los indefensos,
y no desprecie sus peticiones. R/.

Quede esto escrito para la generación futura,
y el pueblo que será creado alabará al Señor.
Que el Señor ha mirado desde su excelso santuario,
desde el cielo se ha fijado en la tierra,
para escuchar los gemidos de los cautivos
y librar a los condenados a muerte. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Mateo (11,28-30):

En aquel tiempo, exclamó Jesús: «Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Cargad con mi yugo y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis vuestro descanso. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

Normalmente en la mayoría de las iglesias de España hoy se celebrará la misa de la fiesta del Carmen, pero las lecturas del jueves de la Semana XV son también apropiadas, y crean una especie de diálogo entre las dos posibilidades de celebración. En la de Isaías, del jueves ordinario se ora: “mi alma te desea de noche”… y a la Virgen del Carmen, desde la primera aparición a Simon Stock, se la proclama como “Stella Maris”… el Salmo 102 afirma esta protección de la Estrella diciendo: El Señor mira desde el cielo, y María en el Magnificat celebra y exulta en la protección y la misericordia de Dios, de generación en generación. Por último, el evangelio recomienda acudir a Cristo todos los que estén cansados y agobiados, porque su yugo es suave. Y a quienes hacen precisamente eso, se les proclama como madre y hermanos…Quienes cumplen la voluntad de Dios. Es decir, quienes se someten a ese yugo suave y a esa carga ligera. No es que Jesús esté negando la maternidad de su madre, sino precisamente afirmándola de una manera mucho más amplia: quienes dicen sí, como ella, hacen más tangible la presencia de Dios en el mundo, porque, al cumplir su voluntad, están amando, sirviendo, luchando por la justicia, defendiendo la verdad y acercando la Buena noticia de la salvación a todos.

María abrió la puerta al cumplimiento de la promesa, se encendió como estrella en la oscuridad de la noche humana, y dio paso a la alegría. Lo sigue haciendo con nosotros en momentos de incertidumbre, como cuando parece que vamos navegando a la deriva y ella indica el camino hacia el alivio del cansancio. Lo hace cuando parece que la situación política, o familiar, es casi desesperada. Lo hace cuando nos sentimos medio aplastados por las dificultades de la vida, por la enfermedad, el temor, el agobio del trabajo. Es decir, cuando navegamos todos esos mares procelosos en medio de la noche, cuando nuestra alma desea a Dios. Entonces aparece la Estrella de los Mares, Nuestra Señora del Carmen y nos marca el camino para llegar al descanso.

Cármen Aguinaco

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

EDD. miércoles 15 de julio de 2026

Primera Lectura

Lectura del libro de Isaías (10,5-7.13-16):

Así dice el Señor: «¡Ay Asur, vara de mi ira, bastón de mi furor! Contra una nación impía lo envié, lo mandé contra el pueblo de mi cólera, para entrarle a saco y despojarlo, para hollarlo como barro de las calles. Pero él no pensaba así, no eran éstos los planes de su corazón; su propósito era aniquilar, exterminar naciones numerosas. Él decía: «Con la fuerza de mi mano lo he hecho, con mi saber, porque soy inteligente. Cambié las fronteras de las naciones, saqueé sus tesoros y derribé como un héroe a sus jefes. Mi mano cogió, como un nido, las riquezas de los pueblos; como quien recoge huevos abandonados, cogí toda su tierra, y no hubo quien batiese las alas, quien abriese el pico para piar.» ¿Se envanece el hacha contra quien la blande? ¿Se gloría la sierra contra quien la maneja? Como si el bastón manejase a quien lo levanta, como si la vara alzase a quien no es leño. Por eso, el Señor de los ejércitos meterá enfermedad en su gordura y debajo del hígado le encenderá una fiebre, como incendio de fuego.»

Palabra de Dios

Salmo

Sal 93

R/. El Señor no rechaza a su pueblo

Trituran, Señor, a tu pueblo,
oprimen a tu heredad;
asesinan a viudas y forasteros,
degüellan a los huérfanos. R/.

Y comentan: «Dios no lo ve,
el Dios de Jacob no se entera.»
Enteraos, los más necios del pueblo,
ignorantes, ¿cuándo discurriréis? R/.

El que plantó el oído ¿no va a oír?;
el que formó el ojo ¿no va a ver?;
el que educa a los pueblos ¿no va a castigar?;
el que instruye al hombre ¿no va a saber? R/.

Porque el Señor no rechaza a su pueblo,
ni abandona su heredad:
el justo obtendrá su derecho,
y un porvenir los rectos de corazón. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Mateo (11,25-27):

En aquel tiempo, exclamó Jesús: «Te doy gracias, Padre, Señor de cielo y tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y se las has revelado a la gente sencilla. Sí, Padre, así te ha parecido mejor. Todo me lo ha entregado mi Padre, y nadie conoce al Hijo más que el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

En el Evangelio de hoy Jesús da gracias al Padre por haber revelado “estas cosas” a los pequeños. Hoy se celebra la fiesta de san Buenaventura, el “Doctor Seráfico”, un hombre que de niño fue salvado milagrosamente de una gravísima enfermedad, de buena familia, con estudios y que llegó a ser Cardenal de la Iglesia… ¡ni tan pequeño! Pero Jesús quizá no se refiera solamente a la pequeñez de niños, pobres, o ignorantes, cuanto la de los que se hacen pequeños dependiendo totalmente de Dios. Y también se refiere al modo de la revelación. El modo de la revelación trata, tanto de estudio asiduo y esforzado del estudiante, como de oración confiada y apertura a la luz de Dios. Trata de no empeñarse en conocer y entender las cosas por uno mismo cuanto en dejar que la luz de Dios penetre. En ese caso, Buenaventura encaja en la definición de pequeños. Se cuenta de él que, en cierta ocasión, se detuvo a conversar con un frailecillo, y cuando algunos le cuestionaron por su uso del tiempo, respondió que ese frailecillo era “su amo”, es decir, que se debía a él, como se debía a cualquier pequeño. El doctor seráfico, que hablaba con Dios y de Dios tan elevadamente, podía asegurar con toda sinceridad que el frailecillo (o cualquier otro “pequeño”) era su amo.

Quizá hoy tendríamos que pararnos a considerar cómo sabemos lo que sabemos; a dar gracias a Dios por revelaciones, no asombrosas, sino más bien de pequeñas luces que pueden resultar en una gran carga de fe; de la propia pequeñez que se abre a un misterio inmenso. Y también tendríamos que preguntarnos si somos amos de nosotros mismos o si pertenecemos a ese Amo que revela cosas a los pequeños, y a esos otros amos “pequeños” que reclaman a veces nuestra atención, nuestra escucha, y nuestro tiempo. ¿A quién pertenecemos? ¿Pretendemos pertenecernos a nosotros mismos? ¿O a grandes y poderosos? ¿Qué se nos ha comunicado?

Cármen Aguinaco

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

EDD. martes 14 de julio de 2026.

Primera Lectura

Lectura del libro de Isaías (7,1-9):

Reinaba en Judá Acaz, hijo de Yotán, hijo de Ozías. Rasín, rey de Damasco, y Pecaj, hijo de Romelía, rey de Israel, subieron a Jerusalén para atacarla; pero no lograron conquistarla.
Llegó la noticia al heredero de David: «Los sirios acampan en Efraín.» Y se agitó su corazón y el del pueblo, como se agitan los árboles del bosque con el viento.
Entonces el Señor dijo a Isaías: «Sal al encuentro de Acaz, con tu hijo Sear Yasub, hacia el extremo del canal de la Alberca de Arriba, junto a la Calzada del Batanero, y le dirás: «¡Vigilancia y calma! No temas, no te acobardes ante esos dos cabos de tizones humeantes, la ira ardiente de Rasín y los sirios y del hijo de Romelía. Aunque tramen tu ruina diciendo: «Subamos contra Judá, sitiémosla, apoderémonos de ella, y nombraremos en ella rey al hijo de Tabeel.» Así dice el Señor: No se cumplirá ni sucederá: Damasco es capital de Siria, y Rasín, capitán de Damasco; Samaria es capital de Efraín, y el hijo de Romelía, capitán de Samaria. Dentro de cinco o seis años, Efraín, destruido, dejará de ser pueblo. Si no creéis, no subsistiréis.»»

Palabra de Dios

Salmo

Sal 47

R/. Dios ha fundado su ciudad para siempre

Grande es el Señor y muy digno de alabanza
en la ciudad de nuestro Dios,
su monte santo, altura hermosa,
alegría de toda la tierra. R/.

El monte Sión, vértice del cielo,
ciudad del gran rey;
entre sus palacios,
Dios descuella como un alcázar. R/.

Mirad: los reyes se aliaron
para atacarla juntos;
pero, al verla, quedaron aterrados
y huyeron despavoridos. R/.

Allí los agarró un temblor
y dolores como de parto;
como un viento del desierto,
que destroza las naves de Tarsis. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Mateo (11,20-24):

En aquel tiempo, se puso Jesús a recriminar a las ciudades donde había hecho casi todos sus milagros, porque no se habían convertido: «¡Ay de ti, Corozaín, ay de ti, Betsaida! Si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que en vosotras, hace tiempo que se habrían convertido, cubiertas de sayal y ceniza. Os digo que el día del juicio les será más llevadero a Tiro y a Sidón que a vosotras. Y tú, Cafarnaún, ¿piensas escalar el cielo? Bajarás al infierno. Porque si en Sodoma se hubieran hecho los milagros que en ti, habría durado hasta hoy. Os digo que el día del juicio le será más llevadero a Sodoma que a ti.»

Palabra del Señor

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

REFLEXIÓN

Este pasaje comienza con una de las palabras más duras de Jesús sobre dos ciudades que no quisieron convertirse. Al mismo tiempo el Señor mismo abre su corazón y nos no muestra ardiendo en amor por cada ser humano en el mundo. ¡Cuánto amor encierra tu divino Corazón, Señor, y al mismo tiempo cuánto dolor porque no eres correspondido!

Jesucristo no se cansa de llamar a sus hijos, pero le duele que no reconozcamos su amor. Es Él quien nos pide las migajas de nuestro amor porque sabe que no podemos dar más. Y en el fondo, tampoco nos pide mucho, sólo quiere que nos dejemos amar por Él. Precisamente porque obró muchos milagros en Corozaím y Betsaida, por eso les echa en cara su falta de fe. No correspondieron a todo lo que Jesús les dio. Hizo milagros, predicó, sanó enfermos, pero no supieron que era el Mesías quien los visitaba. Lo tuvieron como un gran hombre, pero no le permitieron cambiar sus corazones.

Y cuántas veces Dios tendría que llorar a las puertas de nuestro corazón para reprocharnos las tantas veces que se acerca a nuestra vida y nosotros no le reconocemos ni vemos todo lo que nos da. Tal vez porque aún nos falta mucha fe, porque no nos arrepentimos de las veces que le ofendemos y porque no sentimos su dolor ni hacemos caso a sus ruegos. ¿No podemos conmovernos ante tanto amor? Correspondamos con el sincero arrepentimiento, con el sacrificio, con la reparación que puede apartar de nosotros el castigo que nos merecemos, y mover las entrañas de misericordia de un Dios que está loco de amor por los hombres y no desea sino que le amemos.

«En eso consiste el amor, no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que Él nos amó primero y envió a su Hijo, víctima expiatoria de nuestros pecados» (cfr 1 Jn 4, 10). San Juan nos explica con claridad en qué consiste el amor, porque él no experimentó cuando puso su cabeza en el Corazón de Jesús: escuchó esos latidos de amor que palpitan eternamente por ti. Pero hay que cuidar que se alce su mano justa contra nosotros por haber recibido mucho en nuestra vida y no haber correspondido a sus gracias.

Esto deja de tener una visión tremendista o fatalista si en vez de mirar a Dios como capataz o vengador, lo vemos como un Amigo, Hermano, Padre, Dios… En este caso, no podemos temer a un Juez que ha sido nuestro redentor, que ha dado la vida por mí y me sigue buscando como a oveja perdida para que vuelva a su redil. La alegría de Dios es vernos gozar eternamente de Él en el cielo. Sólo hay que darnos cuenta de cada momento que viene a nuestra vida para descubrirlo y abrirle e invitarle a quedarse en nuestro corazón, pero no dejar que se vaya. O como dice san Agustín: «Teme a la gracia de Dios que pasa y no vuelve». Cada visita de Dios es única e irrepetible, así como nuestra vida misma.

Fuente : https://es.catholic.net/op/articulos/48745/cat/331/jesus-recrimina-a-las-ciudades-incredulas.html

EDD. lunes 13 de julio de 2026.

Primera Lectura

Lectura del libro de Isaías (1,10-17):

Oíd la palabra del Señor, príncipes de Sodoma; escucha la enseñanza de nuestro Dios, pueblo de Gomorra: «¿Qué me importa el número de vuestros sacrificios? –dice el Señor–. Estoy harto de holocaustos de carneros, de grasa de cebones; la sangre de toros, corderos y chivos no me agrada. ¿Por qué entráis a visitarme? ¿Quién pide algo de vuestras manos cuando pisáis mis atrios? No me traigáis más dones vacíos, más incienso execrable. Novilunios, sábados, asambleas, no los aguanto. Vuestras solemnidades y fiestas las detesto; se me han vuelto una carga que no soporto más. Cuando extendéis las manos, cierro los ojos; aunque multipliquéis las plegarias, no os escucharé. Vuestras manos están llenas de sangre. Lavaos, purificaos, apartad de mi vista vuestras malas acciones. Cesad de obrar mal, aprended a obrar bien; buscad el derecho, enderezad al oprimido; defended al huérfano, proteged a la viuda.»

Palabra de Dios

Salmo

Sal 49

R/. Al que sigue buen camino le haré ver la salvación de Dios

«No te reprocho tus sacrificios,
pues siempre están tus holocaustos ante mí.
Pero no aceptaré un becerro de tu casa,
ni un cabrito de tus rebaños.» R/.

«¿Por qué recitas mis preceptos
y tienes siempre en la boca mi alianza,
tú que detestas mi enseñanza
y te echas a la espalda mis mandatos?» R/.

«Esto haces, ¿y me voy a callar?
¿Crees que soy como tú?
Te acusaré, te lo echaré en cara.
El que me ofrece acción de gracias, ése me honra;
al que sigue buen camino
le haré ver la salvación de Dios.» R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Mateo (10,34–11,1):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles: «No penséis que he venido a la tierra a sembrar paz; no he venido a sembrar paz, sino espadas. He venido a enemistar al hombre con su padre, a la hija con su madre, a la nuera con su suegra; los enemigos de cada uno serán los de su propia casa. El que quiere a su padre o a su madre más que a mí no es digno de mí; el que quiere a su hijo o a su hija más que a mí no es digno de mí; y el que no coge su cruz y me sigue no es digno de mí. El que encuentre su vida la perderá, y el que pierda su vida por mí la encontrará. El que os recibe a vosotros me recibe a mí, y el que me recibe recibe al que me ha enviado; el que recibe a un profeta porque es profeta tendrá paga de profeta; y el que recibe a un justo porque es justo tendrá paga de justo. El que dé a beber, aunque no sea más que un vaso de agua fresca, a uno de estos pobrecillos, sólo porque es mi discípulo, no perderá su paga, os lo aseguro.»
Cuando Jesús acabó de dar instrucciones a sus doce discípulos, partió de allí para enseñar y predicar en sus ciudades.

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

Seguramente a todos nos gustaría ser recordados como gente valiente, que defendió la justicia, la verdad y el derecho y que nunca tuvo miedo de enfrentarse a quien hiciera falta. Pero a veces el problema no es solo la falta de valor, sino también la falta de claridad sobre qué mal se combate. Para poder discernir, primero hay que mirarse a sí mismo. ¿Es posible que el mal—o partes del mal—estén en uno mismo? Isaías advierte a quienes ofrecen sacrificios externos y “parecen” muy buena gente por sus actos de piedad, pero necesitan quitarse el disfraz y desenterrar, dentro de ellos mismos, la misericordia, el servicio, la pureza de intención. Empezar por uno mismo, y ver dónde verdaderamente están las llamadas de Dios a darle culto de corazón. No es que no haya que cuidar la liturgia; pero la liturgia responde a la creencia profunda y verdadera.

Aunque no lo parezca, el evangelio también habla de discernimiento. La suegra, la madre, el pariente seguro que piensan que tienen razón… pero, ¿dónde está la verdad y de que lado nos ponemos? Cristo vino a traer la espada; es decir, a dividir entre bien y mal, entre verdad y mentira, entre justicia y desigualdad, entre egoísmo y generosidad, entre orgullo y dependencia de Dios. Quienes se imaginan grandes luchadores por el bien tendrán que pensar de qué lado en realidad están. Antes de combatir a ese miembro de la familia que tan errado creemos, tendremos que pensar dónde se ha situado nuestro corazón, no nuestra apariencia. Y la prueba nos la dan las últimas palabras del evangelio: Quien me recibe… quien recibe a uno de estos pequeños. A los pequeños, y a Cristo, no se les recibe con espada, pero luego sí hay que empuñarla en defensa de la verdad y del bien. Es decir, antes de luchar, recibir. Y luego sí, luchar en defensa de la vida, de la dignidad de todos, de la verdad de Cristo. No es fácil. Las palabras se pueden enmascarar fácilmente. El corazón puede también andar disfrazado de autojustificación y suficiencia.

Cármen Aguinaco

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

Homilía para la Eucaristía del domingo 12 de julio de 2026.

DOMINGO XV año A.


Isaías 55,10-11: Se presenta la eficacia de la Palabra de Dios. La única condición: escucharla, aceptarla.
Romanos 8,18-23: Toda la creación espera nuestra manifestación como hijos de Dios, una vida transformada por el Espíritu Sanyo.
Mateo 13.1-23: La Parábola del sembrador explicada por el mismo evangelio-

1.- El Profeta nos habla de la eficacia de la Palabra de Dios. Y en el evangelio de san Juan leemos: “Al principio existía la Palabra y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios. Al principio estaba junto a Dios. Todas las cosas fueron hechas por medio de la Palabra.”(Juan 1,1-3)
En el norte de nuestro país se da un fenómeno que viene a ilustrar lo que dice el Profeta: es el desierto florido. Allí donde no hay yerba alguna, con un poco de lluvia brota la vida, tenemos una alfombra de flores.
Así es la Palabra de Dios, siempre eficaz, siempre fecunda. Pero la hacemos estéril al no escucharla. He aquí lo más importante. La Palabra de Dios rompe la lejanía, se acerca al hombre. De hecho, volviendo a san Juan, leemos: “La Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros”.
2.- Si la tierra es impermeable seguirá siendo estéril. En cambio, cuando acepta el agua es fecunda. Cuando aceptamos la Palabra se cumple lo de san Juan: “a los que creen en su Nombre, les dio el poder de llegar a ser hijos de Dios”. (Juan 1,12). Tenemos que ser y manifestarnos como hijos de Dios, como personas maduras. Sólo así estaremos beneficiando no sólo a la humanidad, sino al mundo, al cosmos, como nos lo dice san Pablo.
3.- Efectivamente, así como la carencia de agua produce aridez, la carencia de la Palabra produce también aridez. Dios hizo el cosmos, es decir, el orden, la belleza. La violencia que hay en el corazón humano, herido por el pecado, también se manifiesta en los síntomas de enfermedad que advertimos en el suelo, en el agua, en el aire y en los seres vivientes.(Laudato si,2) Por eso, razón tenía el Apóstol al decir que la creación gime, llora y ansía la manifestación del creyente, del que es hijo de Dios por aceptar la Palabra Divina.
4.- “Salió el sembrado a sembrar”. Acabamos de escuchar esta Parábola. Parábola que nos presenta todo un Proyecto de vida como discípulo del Reino de Dios.
La Palabra del Reino puede ser acogida por cuatro tipos de personas, lo que hemos escuchado en la explicación de la misma Parábola. No basta con escuchar la Palabra, ésta debe ser entendida-comprendida. En otras palabras, lo escuchado debe ser rumiado, interiorizado. Tal vez nos hemos conformado sólo con escuchar, y eso no basta, A propósito, dice la Carta de Santiago: “Dejen de lado, entonces, toda impureza y todo resto de maldad, y reciban con docilidad la Palabra sembrada en ustedes, que es capaz de salvarlos.
Pongan en práctica la Palabra y no se contenten sólo con oírla, de manera que se engañen a ustedes mismos.
El que oye la Palabra y no la practica, se parece a un hombre que se mira en el espejo, pero en seguida se va y se olvida de cómo es.
En cambio, el que considera atentamente la Ley perfecta, que nos hace libres, y se aficiona a ella, no como un oyente distraído, sino como un verdadero cumplidor de la Ley, será feliz al practicarla.”(Santiago 1,21-25).
En la medida que nosotros acojamos en nuestro interior la Palabra del Reino seremos transformados y transformadores del mundo. Y esto se logra con el Espíritu Santo.
Hoy la Palabra llega a nosotros a través de los textos proclamados y a través de la Comunión del Cuerpo de Cristo. Interesa que penetre, que transforme y enriquezca nuestra vida. Bien podríamos definir al cristiano como “el hombre de la Palabra, que se alimenta de Ella” Qe sea esto una realidad en cada uno de nosotros.
Hermano Pastor.