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Autor: Patricio Osiadacz

EDD. lunes 16 de marzo de 2026.

Primera Lectura

Lectura del libro de Isaías (65,17-21):

ESTO dice el Señor:
«Mirad: voy a crear un nuevo cielo
y una nueva tierra:
de las cosas pasadas
ni habrá recuerdo ni vendrá pensamiento.
Regocijaos, alegraos por siempre
por lo que voy a crear:
yo creo a Jerusalén “alegría”,
y a su pueblo, “júbilo”.
Me alegraré por Jerusalén
y me regocijaré con mi pueblo,
ya no se oirá en ella ni llanto ni gemido;
ya no habrá allí niño
que dure pocos días,
ni adulto que no colme sus años,
pues será joven quien muera a los cien años,
y quien no los alcance se tendrá por maldito.
Construirán casas y las habitarán,
plantarán viñas y comerán los frutos».

Palabra de Dios

Salmo

Sal 29,2.4.5-6.11-12a.13b

R/. Te ensalzaré, Señor, porque me has librado

V/. Te ensalzaré, Señor, porque me has librado
y no has dejado que mis enemigos se rían de mí.
Señor, sacaste mi vida del abismo,
me hiciste revivir cuando bajaba a la fosa. R/.

V/. Tañed para el Señor, fieles suyos,
celebrad el recuerdo de su nombre santo;
su cólera dura un instante;
su bondad, de por vida;
al atardecer nos visita el llanto;
por la mañana, el júbilo. R/.

V/. Escucha, Señor, y ten piedad de mí;
Señor, socórreme.
Cambiaste mi luto en danzas.
Señor, Dios mío, te daré gracias por siempre. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Juan (4,43-54):

EN aquel tiempo, salió Jesús de Samaría para Galilea. Jesús mismo había atestiguado:
«Un profeta no es estimado en su propia patria».
Cuando llegó a Galilea, los galileos lo recibieron bien, porque habían visto todo lo que había hecho en Jerusalén durante la fiesta, pues también ellos habían ido a la fiesta.
Fue Jesús otra vez a Caná de Galilea, donde había convertido el agua en vino.
Había un funcionario real que tenía un hijo enfermo en Cafarnaún. Oyendo que Jesús había llegado de Judea a Galilea, fue a verlo, y le pedía que bajase a curar a su hijo que estaba muriéndose.
Jesús le dijo:
«Si no veis signos y prodigios, no creéis».
El funcionario insiste:
«Señor, baja antes de que se muera mi niño».
Jesús le contesta:
«Anda, tu hijo vive».
El hombre creyó en la palabra de Jesús y se puso en camino. Iba ya bajando, cuando sus criados vinieron a su encuentro diciéndole que su hijo vivía. Él les preguntó a qué hora había empezado la mejoría. Y le contestaron:
«Ayer a la hora séptima lo dejó la fiebre».
El padre cayó en la cuenta de que esa era la hora en que Jesús le había dicho: «Tu hijo vive». Y creyó él con toda su familia. Este segundo signo lo hizo Jesús al llegar de Judea a Galilea.

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

Parecería que, más que en Cuaresma, estamos en Adviento, con toda esa alegría proclamada en la lectura de Isaías. La verdad es que cuadra muy bien al tiempo de Cuaresma, que no es tan sombrío como a veces hemos pensado. Caminamos hacia algo nuevo, hacia la gloria y la Resurrección. Es cierto que estamos en tiempos, política y ambientalmente, difíciles y oscuros. Pero hay que creer en el tiempo de Cristo. En el salmo no es tiempo, sino “eternamente”, es decir, sin tiempo ni espacio. Pero para el funcionario romano con el hijo enfermo, es exactamente la 1 de la tarde. El tiempo preciso de Dios. La 1 de la tarde, para los que creemos, es toda hora en que se escucha el anuncio de salvación. Es todo momento en que se celebra la Misa en cualquier lugar del mundo (es decir, constantemente), porque eso realiza constantemente la redención. Es eternamente, sin tiempo ni espacio. Pero también es aquí y ahora. Nos dice el Evangelio que el funcionario romano “creyó”. Creyó sin ver y sin hora concreta. Se puso en camino hacia eso “nuevo” anunciado, que no había visto. Y se le cumplió exactamente a la hora en que se le había dicho. Se cumple la sanación, es decir, la salvación, en el mismísimo minuto en que se anuncia. Es decir, aquí y ahora.

La cuestión es creerlo y ponerse en marcha para comprobar la salvación. Para estas fechas, es probable que nuestros propósitos de Cuaresma hayan dado al traste. Hay algo de cansancio en el esfuerzo del camino. Y entonces, quizá quede desdibujada la promesa. No es que la promesa se cumpla solamente si nos esforzamos; pero es posible que no nos demos cuenta de que así ha sido. Y si no nos damos cuenta, quizá no obtengamos sus frutos. Es posible que perdamos de vista la resurrección y la gloria, porque ya nos cansa el esfuerzo de marchar hacia ella. Llegar a casa pasando por el esfuerzo de la Cruz de Cristo y oír proclamada la resurrección el día de Pascua, el anuncio de todo lo nuevo, es lo que esperamos. Se cumplió a la 1, es decir, cuando nos pusimos en camino en fe. Y, aunque en momentos lo hayamos abandonado, o difuminado, lo bueno es que todavía hay tiempo. Todavía es la 1, la hora en que se cumplió. Alabaré eternamente tu misericordia.

Cármen Fernandez Aguinaco

Fuente ; https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

Reunión de Comisión Laicos Capuchinos de Chile, con hno Provincial de San Pablo y Delegado para Chile.

Durante la mañana del sábado 14 Marzo, en la parroquia San Miguel de Hualpén, la Comisión de Laicos Capuchinos se reunió con el ministro Provincial de San Pablo Mauricio Anjos y el delegado Provincial de Chile Maycon Ferrazoli.

En un diálogo fraterno se le presenta a los hermanos nuestras realidades, miradas y desafíos que tenemos como Comisión y Laicos Capuchinos en Chile

Con un sentido de pertenecia a la Orden Capuchina de Chile y en especial con nuestros Frailes, se plantea la necesidad de seguir caminando en comunión y colaboración estrecha junto a ellos desde nuestro rol de laicos.

Se reflexionó sobre la disponibilidad de crear nuevas instancia de colaboración mutua junto a los jóvenes para alcanzar objetivos comunes, tanto en la vida fraterna, brecha generacional como en la Vocaciones Capuchinas.

Agradecemos al Señor por esta instancia fraterna con nuestros hermanos y oramos por nuestra Provincia y en especial por la delegación Chilena, que el buen Padre les bendiga y el Espíritu Santo les conduzca guíe y fortalezca en este hermoso caminar
Fraternalmente
Comisión Laicos Capuchinos Chile

Homilía para la Eucaristía del domingo 15 de marzo de 2026

DOMINGO CUARTO DE CUARESMA.
1Samuel 16,1.5-7.10-13: David es ungido rey, es decir, es elegido por Dios para pastorear a su Pueblo.
Efesios 5,8-14: Jesús, Luz del mundo, nos ilumina y da vida.
Juan 9,1-41: Jesús abre los ojos a un ciego de nacimiento.

1.- ¿Quién es Jesús? Dentro de las muchas respuestas que se pueden dar digamos que es el “hijo de David”. Con este nombre es considerado el Mesías entre los judíos. Porque David fue considerado como el preferido de Dios, el que pastorea a su Pueblo. De modo que en la persona de David se contempla al elegido de Dios. ¿Por qué él? Porque Dios tiene un modo de ver distinto al nuestro. Él elige a su predilecto
Jesús es el verdadero Ungido por el Espíritu Santo, por eso Él es el Cristo, el Enviado con poder.
Y el evangelio nos muestra a Jesús como Luz del mundo.
2.- Pero no sólo el evangelio, sino también san Pablo nos dice hoy que Jesús es el que viene a iluminar a todos. Luz es sinónimo de salvación. El mundo, la humanidad es iluminada por el Señor. La peor de las tinieblas es la muerte, tanto que se la llama el reino de las tinieblas. Existe en la Biblia la expresión: Yace en tinieblas y sombras de muerte (Mateo 4,16, Lucas 1,29), oscureciendo a la humanidad, viviendo en una oscuridad espiritual, desesperación y pecado. Pablo grafica muy bien esta situación en la carta. Es Jesús, Luz, quien nos libera de las tinieblas.
3.- La condición humana, alejada de Dios, yace en sombras de muerte. ¿Acaso no es muerte lo que estanos viviendo hoy en día?
Los ciegos viven y andan en tinieblas, no se dan cuenta de lo que sucede alrededor de ellos. ¡Hay tanta ceguera en el mundo! ¡Tanta ceguera en Chile! Gente honorable, inteligente, pero yacen en tinieblas y en sombras de muerte, no se dan cuenta de los errores que se cometen; confunden progreso con aberraciones como el aborto, la eutanasia y otras formas de provocar la muerte. Hay gobernantes ciegos. “Y si un ciego guía – conduce ciegos”…ya sabemos los resultados.
4.- El evangelio es muy decidor ya que nos muestra el proceso de cambio de la persona que se topa con Jesucristo. Es un ciego de nacimiento, es la humanidad. Al entrar en contacto con Cristo es purificado, iluminado y enviado.
Cada uno de nosotros ha tenido un contacto con Cristo, un encuentro con Él que nos ha marcado. Él es quien nos ha abierto los ojos, nos ha iluminado con su Espíritu para que nos demos cuenta de lo que éramos y de lo que somos. Él es quien nos sana.
Hermanos, si los efectos del bautismo son purificar e iluminar, las consecuencias son que tenemos que purificar los ambientes, tenemos que iluminar nuestro entorno.
Hoy a nosotros se nos dice: “Despierta tú que duermes, levántate de entre los muertos y Cristo será tu Luz.” Nonos quedemos postrados en las sombras de la muerte, no. Que allí donde haya tinieblas sepamos poner la luz de Cristo., que harta falta hace.
El que había sido ciego supo dar testimonio de Cristo sin conocerlo todavía. Culmina el relato con la revelación de Cristo, al igual que en el relato de la samaritana, Jesús se le da a conocer y el hombre se postró ante Él y lo reconoce como a su Salvador, como el que lo iluminó.
También a nosotros nos pregunta Jesús: ¿crees en el Hijo del Hombre? Nuestra respuesta ha de ser una respuesta de fe: y es lo que hacemos enseguida rezando el Credo.
Hno. Pastor.

EDD. sábado 14 de marzo de 2026.

Primera Lectura

Lectura de la profecía de Oseas (6,1-6):

VAMOS, volvamos al Señor.
Porque él ha desgarrado,
y él nos curará;
él nos ha golpeado,
y él nos vendará.
En dos días nos volverá a la vida
y al tercero nos hará resurgir;
viviremos en su presencia
y comprenderemos.
Procuremos conocer al Señor.
Su manifestación es segura como la aurora.
Vendrá como la lluvia,
como la lluvia de primavera
que empapa la tierra».
¿Qué haré de ti, Efraín,
qué haré de ti, Judá?
Vuestro amor es como nube mañanera,
como el rocío que al alba desaparece.
Sobre una roca tallé mis mandamientos;
los castigué por medio de los profetas
con las palabras de mi boca.
Mi juicio se manifestará como la luz.
Quiero misericordia y no sacrificio,
conocimiento de Dios, más que holocaustos.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 50,3-4.18-19.20-21ab

R/. Quiero misericordia, y no sacrificios

V/. Misericordia, Dios mío, por tu bondad,
por tu inmensa compasión borra mi culpa;
lava del todo mi delito,
limpia mi pecado. R/.

V/. Los sacrificios no te satisfacen:
si te ofreciera un holocausto, no lo querrías.
El sacrificio agradable a Dios
es un espíritu quebrantado;
un corazón quebrantado y humillado,
tú, oh, Dios, tú no lo desprecias. R/.

V/. Señor, por tu bondad, favorece a Sión,
reconstruye las murallas de Jerusalén:
entonces aceptarás los sacrificios rituales,
ofrendas y holocaustos. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Lucas (18,9-14):

EN aquel tiempo, dijo Jesús esta parábola a algunos que confiaban en sí mismos por considerarse justos y despreciaban a los demás:
«Dos hombres subieron al templo a orar. Uno era fariseo; el otro, publicano. El fariseo, erguido, oraba así en su interior:
“Oh, Dios!, te doy gracias porque no soy como los demás hombres: ladrones, injustos, adúlteros; ni tampoco como ese publicano. Ayuno dos veces por semana y pago el diezmo de todo lo que tengo”.
El publicano, en cambio, quedándose atrás, no se atrevía ni a levantar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho diciendo: “Oh, Dios!, ten compasión de este pecador”.
Os digo que este bajó a su casa justificado, y aquel no. Porque todo el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido».

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

“Quiero misericordia y no sacrificios, conocimiento de Dios más que holocaustos”. Esta afirmación que el profeta Oseas pone en labios de Dios, sintetiza una de las crisis más fuertes que Israel atravesó en la etapa de la monarquía. La tentación que siempre retornaba era la de sustituir el esfuerzo por cumplir los mandatos de la ley, con el culto que se realizaba en el templo (los sacrificios y holocaustos). Tal reemplazo significaba, en la práctica, pervertir la relación religiosa. Pues ya no se trataba de hacer la voluntad de Dios, mediante el instrumento de la Ley, sino de reparar con la sangre de los animales sacrificados u ofrecidos en holocausto el honor ofendido de Yahvé, a causa de nuestros pecados. Por esa vía, los rituales de purificación y de comunión que los sacrificios expresaban se retorcían de forma autoreferencial: tenían la finalidad de saberse y sentirse limpios ante Dios (aunque carezcamos de una verdadera relación con él): hemos cumplido lo mandado y nadie puede reprocharnos nada.

De este modo en lugar de confrontarse con Dios, que siempre implicaba un riesgo y una exigencia de autenticidad, (a Dios no es posible engañarlo), uno se confrontaba con las exigencias rituales y las normas, mucho más simples, objetivas y “controlables” que se trataban de cumplir en todos sus detalles. La esencia del problema residía en que, en lugar de pedir perdón, y entregarse al juego de la relación personal con Dios, se invocaba el cumplimiento de los rituales para sentirse autojustificados. A la vez, se sentían autorizados para criticar y condenar a quienes no podían cumplir el cúmulo de mandamientos. La ley y los ritos, en vez de ser una vía para la comunión con Dios, se volvían un muro que separaba de Dios, no sólo a quienes no llegaban a cumplir los preceptos, sino – y esto es lo trágico – a quienes se esforzaban al máximo por cumplirlos, porque sólo les servían para autoglorificarse. Pero no les justificaban ante Dios. Sólo quien delante de Dios, es capaz de reconocer su pecado y de pedir misericordia queda justificado. La parábola del fariseo y el publicano que oran en el templo ejemplifica con nitidez esta dificultad.

Carlos Luis García Andrade cmf

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

EDD. viernes 13 de marzo de 2026.

Primera Lectura

Lectura de la profecía de Oseas (14,2-10):

ESTO dice el Señor:
«Vuelve, Israel, al Señor tu Dios,
porque tropezaste por tu falta.
Tomad vuestras promesas con vosotros,
y volved al Señor.
Decidle: “Tú quitas toda falta,
acepta el pacto.
Pagaremos con nuestra confesión:
Asiria no nos salvará,
no volveremos a montar a caballo,
y no llamaremos ya ‘nuestro Dios’
a la obra de nuestras manos.
En ti el huérfano encuentra compasión”.
“Curaré su deslealtad,
los amaré generosamente,
porque mi ira se apartó de ellos.
Seré para Israel como el rocío,
florecerá como el lirio,
echará sus raíces como los cedros del Líbano.
Brotarán sus retoños
y será su esplendor como el olivo,
y su perfume como el del Líbano.
Regresarán los que habitaban a su sombra,
revivirán como el trigo,
florecerán como la viña,
será su renombre como el del vino del Líbano.
Efraín, ¿qué tengo que ver con los ídolos?
Yo soy quien le responde y lo vigila.
Yo soy como un abeto siempre verde,
de mí procede tu fruto”.
¿Quién será sabio, para comprender estas cosas,
inteligente, para conocerlas?
Porque los caminos del Señor son rectos:
los justos los transitan,
pero los traidores tropiezan en ellos».

Palabra de Dios

Salmo

Sal 80,6c-8a.8bc-9.10-11ab.14.17

R/. Yo soy el Señor, Dios tuyo: escucha mi voz

V/. Oigo un lenguaje desconocido:
«Retiré sus hombros de la carga,
y sus manos dejaron la espuerta.
Clamaste en la aflicción, y te libré. R/.

V/. Te respondí oculto entre los truenos,
te puse a prueba junto a la fuente de Meribá.
Escucha, pueblo mío, doy testimonio contra ti;
¡ojalá me escuchases, Israel! R/.

V/. No tendrás un dios extraño,
no adorarás un dios extranjero;
yo soy el Señor, Dios tuyo,
que te saqué del país de Egipto. R/.

V/. ¡Ojalá me escuchase mi pueblo
y caminase Israel por mi camino!
Los alimentaría con flor de harina,
los saciaría con miel silvestre».

R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Marcos (12,28b-34):

EN aquel tiempo, un escriba se acercó a Jesús y le preguntó:
«¿Qué mandamiento es el primero de todos?».
Respondió Jesús:
«El primero es: “Escucha, Israel, el Señor, nuestro Dios, es el único Señor: amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente, con todo tu ser”. El segundo es este: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”. No hay mandamiento mayor que estos».
El escriba replicó:
«Muy bien, Maestro, sin duda tienes razón cuando dices que el Señor es uno solo y no hay otro fuera de él; y que amarlo con todo el corazón, con todo el entendimiento y con todo el ser, y amar al prójimo como a uno mismo vale más que todos los holocaustos y sacrificios».
Jesús, viendo que había respondido sensatamente, le dijo:
«No estás lejos del reino de Dios».
Y nadie se atrevió a hacerle más preguntas.

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

Quizá lo que más sorprende de nuestra fe es su capacidad camaleónica para abrirse a cualquier diálogo. Sin negar algunos rasgos típicamente rupturistas, por el que nuestra fe, respecto de ciertos temas, defiende posiciones fuertes, decididamente poco razonables, posee, al tiempo, un universalismo de fondo que no excluye a nadie, que está abierto en toda circunstancia, que es capaz de dialogar con enfoques muy distintos.

Sin negar tampoco una rigidez muchas veces manifiesta en el plano doctrinal, que más que crear amigos o tender puentes lo que ha hecho ha sido suscitar enemigos de muy diverso pelaje, tampoco se puede negar que desde el Concilio Vaticano II ha habido un cambio de talante decisivo al respecto. Cuando el filósofo marxista Roger Garaudy encabezaba un libro suyo, nacido en el contexto conciliar, y como respuesta a la fe, con el siguiente título: “Del anatema al diálogo” se hacía eco de este cambio decisivo. Mas, como nos muestra el evangelio de hoy, refleja una actitud que muy bien podemos remontar hasta al mismo Jesús. El nunca duda en responder a las objeciones que se le plantean. Incluso si las preguntas que se le formulan están motivadas por una intención aviesa, que él sabe identificar perfectamente, no duda en responder a la objeción para evitar que nada pueda interponerse delante del anuncio de la Buena Noticia. Y así se muestra en el evangelio de hoy.

Mas quizá su comentario a la afirmación del letrado: “no estás lejos del Reino de Dios” resulte un tanto decepcionante, porque más que atraer, manifiesta sólo un limitado acercamiento a la visión de Cristo. Hay que ir a la segunda parte del texto de Oseas en la primera lectura, para comprender lo que está en juego. No se trata sólo de precisar una cierta imagen de Dios que puede ser interpretada de forma equivocada, sino de comprender la gratuidad de su amor por el pueblo, su capacidad de perdonar, de ofrecer una nueva oportunidad al pueblo, aunque no la merezca. Para ello no basta la objetividad de una idea correcta: hay que entrar en el juego de las relaciones, de amor, del respeto, de la fidelidad, de la misericordia. Y esto no se improvisa, ni se sabe mediante reflexión abstracta. Por eso la pregunta del profeta: «¿quién será el sabio que lo comprenda, el prudente que lo entienda?».

Carlos Luis García Andrade, cmf

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

EDD. jueves 12 de marzo de 2026.

Primera Lectura

Lectura del libro de Jeremías (7,23-28):

ESTO dice el Señor:
«Esta fue la orden que di a mi pueblo:
“Escuchad mi voz, Yo seré vuestro Dios y vosotros seréis mi pueblo. Seguid el camino que os señalo, y todo os irá bien”.
Pero no escucharon ni hicieron caso. Al contrario, caminaron según sus ideas, según la maldad de su obstinado corazón. Me dieron la espalda y no la cara.
Desde que salieron vuestros padres de Egipto hasta hoy, os envié a mis siervos, los profetas, un día tras otro; pero no me escucharon ni me hicieron caso. Al contrario, endurecieron la cerviz y fueron peores que sus padres.
Ya puedes repetirles este discurso, seguro que no te escucharán; ya puedes gritarles, seguro que no te responderán. Aun así les dirás:
“Esta es la gente que no escuchó la voz del Señor, su Dios, y no quiso escarmentar. Ha desaparecido la sinceridad, se la han arrancado de la boca”».

Palabra de Dios

Salmo

Sal 94,1-2.6-7.8-9

R/. Ojalá escuchéis hoy la voz del Señor:
«No endurezcáis vuestro corazón»

V/. Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos. R/.

V/. Entrad, postrémonos por tierra,
bendiciendo al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía. R/.

V/. Ojalá escuchéis hoy su voz:
«No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto;
cuando vuestros padres me pusieron a prueba
y me tentaron, aunque habían visto mis obras». R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Lucas (11,14-23):

EN aquel tiempo, estaba Jesús echando un demonio que era mudo.
Sucedió que, apenas salió el demonio, empezó a hablar el mudo. La multitud se quedó admirada, pero algunos de ellos dijeron:
«Por arte de Belzebú, el príncipe de los demonios, echa los demonios».
Otros, para ponerlo a prueba, le pedían un signo del cielo. Él, conociendo sus pensamientos, les dijo:
«Todo reino dividido contra sí mismo va a la ruina y cae casa sobre casa. Si, pues, también Satanás se ha dividido contra sí mismo, ¿cómo se mantendrá su reino? Pues vosotros decís que yo echo los demonios con el poder de Belzebú. Pero, si yo echo los demonios con el poder de Belzebú, vuestros hijos, ¿por arte de quién los echan? Por eso, ellos mismos serán vuestros jueces. Pero, si yo echo los demonios con el dedo de Dios, entonces es que el reino de Dios ha llegado a vosotros.
Cuando un hombre fuerte y bien armado guarda su palacio, sus bienes están seguros, pero, cuando otro más fuerte lo asalta y lo vence, le quita las armas de que se fiaba y reparte su botín.
El que no está conmigo está contra mí; el que no recoge conmigo desparrama».

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

La resistencia de Israel para escuchar la voz de Dios y hacer caso omiso de sus indicaciones era uno de los pecados proverbiales de Israel, que denunciaron los profetas uno tras otro. Y el tono de Jeremías evoca el de quien ya no espera nada de este pueblo: Todo es hipocresía, han arrancado la sinceridad de su boca.

Y, sin embargo, con la venida de Jesús emerge un pecado aún peor. A veces nos hemos podido preguntar ¿Qué será ese pecado contra el Espíritu Santo del que el mismo Jesús llega a decir que “no podrá ser nunca perdonado”? Quizá hasta alguna vez nos hemos podido escandalizar de escuchar a Jesús decir esta advertencia. ¿Hay algún pecado que Dios no pueda perdonar? ¿Qué puede ser tan grave?

Hoy la palabra evangélica nos lo muestra con claridad. Si tu supones que el poder de curación que Jesús ejercita sobre los endemoniados no viene del Espíritu Santo, sino que es por el poder del príncipe de los demonios ¿A quién le vas a poder pedir después que te sean perdonados los pecados? ¿A aquel que es el mismo principio del pecado? Es absurdo.

En realidad, te estás bloqueando a ti mismo la salida. Llama la atención la paciencia y lo razonable de la argumentación de Jesús: por una parte, argumenta lo absurdo de la objeción: Si Satanás trabaja contra sí mismo… ¿A dónde conducirá todo su esfuerzo?

Pero también les reprocha haciendo ver que no es sólo él quien expulsa a los demonios inmundos. Aquí se está refiriendo a los apóstoles, para hace ver que también ellos tienen que ser vistos como hijos de Satanás. Y les advierte: serán ellos vuestros jueces.

Y, con todo, no deja de pronunciar el anuncio, incluso para estos que se han mostrado tan malintencionados. Si yo echo los demonios con la fuerza de Dios…. El Reino de Dios ha llegado a vosotros. No puede dejar de cumplir su misión, y anuncia la llegada del Reino incluso ante quienes todo lo tergiversan.

Pero quizá es el comentario final el que mejor narra el desengaño y hasta el escepticismo de Jesús ante la respuesta del hombre: “el que no está conmigo está contra mi y el que no recoge conmigo, desparrama”. Poner a Cristo en el centro es la única opción razonable.

Carlos Luis García Andrade, cmf

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

EDD. miércoles 11 de marzo de 2026.

Primera Lectura

Lectura del libro del Deuteronomio (4,1.5-9):

MOISÉS habló al pueblo, diciendo:
«Ahora, Israel, escucha los mandatos y decretos que yo os enseño para que, cumpliéndolos, viváis y entréis a tomar posesión de la tierra que el Señor, Dios de vuestros padres, os va a dar.
Mirad: yo os enseño los mandatos y decretos, como me mandó el Señor, mi Dios, para que los cumpláis en la tierra donde vais a entrar para tomar posesión de ella.
Observadlos y cumplidlos, pues esa es vuestra sabiduría y vuestra inteligencia a los ojos de los pueblos, los cuales, cuando tengan noticia de todos estos mandatos, dirán:
“Ciertamente es un pueblo sabio e inteligente esta gran nación”.
Porque ¿dónde hay una nación tan grande que tenga unos dioses tan cercanos como el Señor, nuestro Dios, siempre que lo invocamos?
Y ¿dónde hay otra nación tan grande que tenga unos mandatos y decretos tan justos como toda esta ley que yo os propongo hoy?
Pero, ten cuidado y guárdate bien de olvidar las cosas que han visto tus ojos y que no se aparten de tu corazón mientras vivas; cuéntaselas a tus hijos y a tus nietos».

Palabra de Dios

Salmo

Sal 147,12-13.15-16.19-20

R/. Glorifica al Señor, Jerusalén

V/. Glorifica al Señor, Jerusalén;
alaba a tu Dios, Sión.
Que ha reforzado los cerrojos de tus puertas,
y ha bendecido a tus hijos dentro de ti. R/.

V/. Él envía su mensaje a la tierra,
y su palabra corre veloz;
manda la nieve como lana,
esparce la escarcha como ceniza. R/.

V/. Anuncia su palabra a Jacob,
sus decretos y mandatos a Israel;
con ninguna nación obró así,
ni les dio a conocer sus mandatos. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Mateo (5,17-19):

EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«No creáis que he venido a abolir la Ley y los Profetas: no he venido a abolir, sino a dar plenitud.
En verdad os digo que antes pasarán el cielo y la tierra que deje de cumplirse hasta la última letra o tilde de la ley.
El que se salte uno solo de los preceptos menos importantes y se lo enseñe así a los hombres será el menos importante en el reino de los cielos.
Pero quien los cumpla y enseñe será grande en el reino de los cielos».

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

Los instrumentos humanos para comunicar las realidades divinas siempre están marcados por una ambigüedad. Sea porque, por ser humanos, padecen siempre de alguna debilidad crónica, sea porque, también por ser humanos, corren siempre el riesgo de ser malinterpretadas. La primera lectura nos presenta una visión perfecta del valor y el significado de la Ley: Sabiduría del Señor para vivir, prudencia de Dios para instalarse en la tierra prometida. Conviene decir que el texto es muy posterior a la época de Moisés.

La verdad es que sólo después del exilio la Lay del Señor alcanzó el puesto que le correspondía en la vida de Israel. Durante la monarquía tuvo que luchar contracorriente de las dos mayores tentaciones que denunciaron los profetas: una relación con Dios centrada en los ritos sacrificiales del templo, pero desconectada de la propia vida, lo que hacía de ese culto un rito vacío; dar la prioridad a los pactos políticas con las otras naciones para defenderse de los enemigos, en vez de confiar en la alianza con su Dios.

Pero incluso después, a la vuelta del exilio, cuando la Ley se convirtió en el centro de la vida religiosa de Israel, emergió otro error, que aún estaba plenamente operante en tiempos de Jesús. La tentación de sustituir a Dios por la Ley. La Ley era un instrumento para saber cómo agradar a Dios, como hacer su voluntad. Pero la absolutización de le Ley, condujo a que, en vez de ponerse ante Dios, fuese más sencillo, más manejable, confrontarse con las exigencias de la ley: el objetivo era la autojustificación. Si yo cumplo estrictamente la ley, nadie puede reprocharme nada. Pero de este modo, la relación religiosa se desvirtúa. Ya no se busca agradar a Dios, sino escapar de cualquier posible crítica. Ya no circula ningún vínculo personal entre el creyente y Dios. Y el creyente acaba por manipular la Ley en su propio beneficio. Por eso Jesús critica el uso de la Ley, pero, a la vez, la defiende. No se trata de abolir o no abolir preceptos, sino de cambiar la actitud de fondo. Para que pueda cumplir su función. Y es una tentación qu aún hoy nos puede asediar. No porque seamos especialmente legalistas, sino porque, quizá, aún no hemos experimentado la misericordia y el amor de Dios.

Carlos Luis García Andrade, cmf

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

EDD. martes 10 de marzo de 2026.

Primera Lectura

Lectura de la profecia de Daniel (3,25.34-43):

EN aquellos días, Azarías, puesto en pie, oró de esta forma; alzó la voz en medio del fuego y dijo:
«Por el honor de tu nombre,
no nos desampares para siempre,
no rompas tu alianza,
no apartes de nosotros tu misericordia.
Por Abrahán, tu amigo; por Isaac, tu siervo;
por Israel, tu consagrado;
a quienes prometiste multiplicar su descendencia
como las estrellas del cielo,
como la arena de las playas marinas.
Pero ahora, Señor, somos el más pequeño
de todos los pueblos;
hoy estamos humillados por toda la tierra
a causa de nuestros pecados.
En este momento no tenemos príncipes,
ni profetas, ni jefes;
ni holocausto, ni sacrificios,
ni ofrendas, ni incienso;
ni un sitio donde ofrecerte primicias,
para alcanzar misericordia.
Por eso, acepta nuestro corazón contrito
y nuestro espíritu humilde,
como un holocausto de carneros y toros
o una multitud de corderos cebados.
Que este sea hoy nuestro sacrificio,
y que sea agradable en tu presencia:
porque los que en ti confían
no quedan defraudados.
Ahora te seguimos de todo corazón,
te respetamos, y buscamos tu rostro;
no nos defraudes, Señor;
trátanos según tu piedad,
según tu gran misericordia.
Líbranos con tu poder maravilloso
y da gloria a tu nombre, Señor».

Palabra de Dios

Salmo

Sal 24,4-5ab.6.7bc.8-9

R/. Recuerda, Señor, tu ternura

V/. Señor, enséñame tus caminos,
instrúyeme en tus sendas:
haz que camine con lealtad;
enséñame, porque tú eres mi Dios y Salvador. R/.

V/. Recuerda, Señor, que tu ternura
y tu misericordia son eternas;
acuérdate de mí con misericordia,
por tu bondad, Señor. R/.

V/. El Señor es bueno y es recto,
y enseña el camino a los pecadores;
hace caminar a los humildes con rectitud,
enseña su camino a los humildes. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Mateo (18,21-35):

EN aquel tiempo, acercándose Pedro a Jesús le preguntó:
«Señor, si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces tengo que perdonarlo? ¿Hasta siete veces?».
Jesús le contesta:
«No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete.
Por esto, se parece el reino de los cielos a un rey que quiso ajustar las cuentas con sus criados. Al empezar a ajustarlas, le presentaron uno que debía diez mil talentos. Como no tenía con qué pagar, el señor mandó que lo vendieran a él con su mujer y sus hijos y todas sus posesiones, y que pagara así. El criado, arrojándose a sus pies, le suplicaba diciendo:
“Ten paciencia conmigo y te lo pagaré todo”.
Se compadeció el señor de aquel criado y lo dejó marchar, perdonándole la deuda. Pero al salir, el criado aquel encontró a uno de sus compañeros que le debía cien denarios y, agarrándolo, lo estrangulaba diciendo:
“Págame lo que me debes”.
El compañero, arrojándose a sus pies, le rogaba diciendo:
“Ten paciencia conmigo y te lo pagaré”.
Pero él se negó y fue y lo metió en la cárcel hasta que pagara lo que debía.
Sus compañeros, al ver lo ocurrido, quedaron consternados y fueron a contarle a su señor todo lo sucedido. Entonces el señor lo llamó y le dijo:
“¡Siervo malvado! Toda aquella deuda te la perdoné porque me lo rogaste. ¿No debías tú también tener compasión de tu compañero, como yo tuve compasión de ti?”.
Y el señor, indignado, lo entregó a los verdugos hasta que pagara toda la deuda.
Lo mismo hará con vosotros mi Padre celestial, si cada cual no perdona de corazón a su hermano».

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

“Si no perdonáis, ¡no seréis perdonados!” Quizá no sea posible calcular el valor que Dios concede al perdón cuando lo ejercitamos. Lo que sí sabemos con precisión, porque lo hemos experimentado, es el valor que tiene el perdón de Dios para con nosotros. Es como una recreación, como una resurrección. Si no fuera por el perdón divino, ¿cómo podríamos sostenernos en la presencia del Señor? Por esto no hay escusa. Hay que perdonar siempre. Estamos ante una reciprocidad recibida de Dios, que debe proyectarse hacia nuestros hermanos. Y aquí Dios no admite excepciones.

Por un lado, porque nosotros hemos recibido ya una misericordia sin excepciones, como nos recuerda en la primera lectura, el testimonio de Azarías, una misericordia que no puede justificarse en nada, porque nada tiene, que no encuentra más apoyo que las mismas promesas de Dios, el honor del nombre de Dios. Por otro, porque sólo con el perdón hacia los hermanos llegamos a romper con nuestros juegos interminables de reproches, de rencores, de heridas no sanadas, de culpabilidades explícitas o implícitas, que oxidan y bloquean tan a menudo nuestras relaciones e impiden la vida cristiana.

Pero lo que no siempre se percibe es que el perdón constituye, ante todo, una liberación para el que perdona. El rencor hacia alguien acaba por convertirse, a semejanza de las ilustraciones clásicas de los prisioneros, en una especie de bola de plomo encadenada a nuestro pie que nos obliga a arrastrar tras nosotros un peso insufrible, insoportable, que nos vuelve esclavos durante años de nuestro propio rencor.

Cortar ese peso mediante un perdón verdadero nos permite caminar con libertad, con la sensación no sólo de haber permitido volar al perdonado, sino también de permitir que nosotros mismos podamos volar. El perdón tiene, probablemente, un origen divino, muestra una forma exquisita de la caridad (que, como ella, va más allá de la justicia, y, también como ella, se ríe del juicio) que resulta difícil de encontrar entre los habituales mecanismos humanos de relación. El perdón no pasa nunca. Posee una veta transida de eternidad.

Carlos Luis García Andrade, cmf

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/