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Autor: Patricio Osiadacz

Ángelus: “Dios no mide la cantidad sino la calidad”

Palabras del Papa antes de la oración mariana (traducción completa)

(ZENIT – 11 nov. 2018).- Durante el Ángelus de este domingo, 11 de noviembre de 2018, el Papa Francisco afirmó que “Dios no mide la cantidad sino la calidad, examina el corazón, mira la pureza de las intenciones”.

Introduciendo la oración mariana desde una ventana del palacio apostólico que da a la plaza de San Pedro, a la que asistieron unas 20.000 personas, el Papa meditó sobre el Evangelio del día, episodio de la viuda que dio dos pequeñas monedas en el tesoro del templo.

“Cuando estamos tentados del deseo de aparecer y de contabilizar nuestros actos de altruismo, cuando estamos demasiado interesados ​​en l mirada de los demás y, permítanme la expresión, cuando nos hacemos los ” pavos”, piensen en esta mujer. dijo el Papa … nos ayudará a despojarnos de lo superfluo para ir a lo que realmente importa, y seguir siendo humildes”.

Y ha añadido: nuestro “don”a Dios en la oración y a los otros en la caridad siempre debe tener horror al ritualismo y al formalismo, así como a la lógica del cálculo, y debe ser una expresión de gratitud”.

Aquí está nuestra traducción de las palabras habladas por el Papa.

A K

Palabras del Papa antes del Ángelus.

Queridos hermanos y hermanas, ¡Buenos días!

El episodio evangélico del día (ver Mc 12,38-44) concluye la serie de enseñanzas impartidas por Jesús en el templo de Jerusalén y resalta dos figuras opuestas: el escriba y la viuda. ¿Por qué se oponen? El escriba representa a las personas importantes, ricas e influyentes; la otra, la viuda, representa a los pequeños, a los pobres, a los débiles. De hecho, el juicio resuelto de Jesús contra los escribas no concierne a toda la categoría de escribas, sino que se refiere a aquellos que alardean de su posición social, que se enorgullecen del título de “rabino”, es decir, maestro, a quienes les gusta ser venerados y ocupar los primeros lugares (ver versos 38-39). Lo peor es que su ostentación es sobretodo de naturaleza religiosa, porque rezan, dice Jesús “por apariencia” (v.40) y usan a Dios para que se aclamen a sí mismos como los defensores de su ley. Y esta actitud de superioridad y vanidad les lleva a despreciar a los que cuentan poco o se encuentran en una posición económica desventajosa .

Jesús desenmascara este mecanismo perverso: denuncia la opresión de los débiles basada en motivos religiosos, diciendo claramente que Dios está del lado de los más pequeños. Y para imprimir bien esta lección en la mente de los discípulos, él les ofrece un ejemplo viviente: una viuda pobre, cuya posición social era insignificante porque estaba privada de un marido que podía defender sus derechos, y así se convirtió en presa fácil para algún acreedor sin escrúpulos. Esta mujer, que pondrá dos piezas en el tesoro del templo, todo lo que le quedó, y hará su ofrenda buscando pasar desapercibida, casi avergonzada. Pero precisamente en esta humildad, ella realiza un acto de gran importancia religiosa y espiritual. Este gesto lleno de sacrificio no escapa a la mirada de Jesús atenta, que en él ve brillar el don total de si mismo al que quiere educar a sus discípulos.

La enseñanza que Jesús nos ofrece hoy nos ayuda a encontrar lo que es esencial en nuestras vidas y promueve una relación concreta y cotidiana con Dios. Las balanzas del Señor son diferentes a las nuestras. Pesa de manera diferente a las personas y sus acciones: Dios no mide la cantidad sino la calidad, examina el corazón, mira la pureza de las intenciones. Esto significa que nuestro “dar” a Dios en la oración y a los demás en la caridad debería evitar siempre el ritualismo del formalismo, así como a la lógica del cálculo, y debe ser una expresión de gratuidad, como lo hizo Jesús con nosotros: nos salvó gratuitamente, no nos hizo pagar la redención. Él nos salvó de forma gratuita. Y nosotros, debemos hacer las cosas como expresión de gratuidad. Por eso, Jesús señala a esta viuda pobre y generosa como modelo de vida cristiana para imitar. De ella, no sabemos el nombre, pero conocemos su corazón, la encontraremos en el Cielo y sin duda iremos a saludarla; Y eso es lo que cuenta ante Dios. Cuando nos sentimos tentados por el deseo de aparecer y contar nuestros actos de altruismo, cuando estamos demasiado interesados ​​en la mirada de los demás pensemos en esta mujer y, permítanme decir, cuando nos hagamos “pavos reales”, piensen en esta mujer. Nos hará bien; Nos ayudará a despojarnos de lo superfluo para ir a lo que realmente importa, y seguir siendo humildes.

Que la Virgen María, mujer pobre que se ha entregado totalmente a Dios, nos ayude a decidir dar al Señor y a los hermanos, no algo de nosotros, sino de nosotros mismos, en una ofrenda humilde y generosa.

Fuente  :  https://es.zenit.org/articles/angelus-dios-no-mide-la-cantidad-sino-la-calidad/

EDD. sábado 10 de noviembre de 2018

Primera lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Filipenses (4,10-19):

Me alegré muchísimo en Cristo de que ahora por fin pudierais expresar el interés que sentís por mí; siempre lo habíais sentido, pero os faltaba la ocasión. Aunque ando escaso de recursos, no lo digo por eso; yo he aprendido a arreglarme en toda circunstancia. Sé vivir en pobreza y abundancia. Estoy entrenado para todo y en todo: la hartura y el hambre, la abundancia y la privación. Todo lo puedo en aquel que me conforta. En todo caso, hicisteis bien en compartir mi tribulación. Vosotros, los filipenses, sabéis además que, desde que salí de Macedonia y empecé a predicar el Evangelio, ninguna Iglesia, aparte de vosotros, me abrió una cuenta de haber y debe. Ya a Tesalónica, me mandasteis más de una vez un subsidio para aliviar mi necesidad; no es que yo busque regalos, busco que los intereses se acumulen en vuestra cuenta. Éste es mi recibo: por todo y por más todavía. Estoy plenamente pagado al recibir lo que me mandáis con Epafrodito: es un incienso perfumado, un sacrificio aceptable que agrada a Dios. En pago, mi Dios proveerá a todas vuestras necesidades con magnificencia, conforme a su espléndida riqueza en Cristo Jesús.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 111,1-2.5-6.8a.9

R/. Dichoso quien teme al Señor

Dichoso quien teme al Señor
y ama de corazón sus mandatos.
Su linaje será poderoso en la tierra,
la descendencia del justo será bendita. R/.

Dichoso el que se apiada y presta,
y administra rectamente sus asuntos.
El justo jamás vacilará,
su recuerdo será perpetuo. R/.

Su corazón está, seguro, sin temor.
Reparte limosna a los pobres;
su caridad es constante, sin falta,
y alzará la frente con dignidad. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas (16,9-15):

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Ganaos amigos con el dinero injusto, para que, cuando os falte, os reciban en las moradas eternas. El que es de fiar en lo menudo también en lo importante es de fiar; el que no es honrado en lo menudo tampoco en lo importante es honrado. Si no fuisteis de fiar en el injusto dinero, ¿quién os confiará lo que vale de veras? Si no fuisteis de fiar en lo ajeno, ¿lo vuestro, quién os lo dará? Ningún siervo puede servir a dos amos, porque, o bien aborrecerá a uno y amará al otro, o bien se dedicará al primero y no hará caso del segundo. No podéis servir a Dios y al dinero.»
Oyeron esto los fariseos, amigos del dinero, y se burlaban de él.
Jesús les dijo: «Vosotros presumís de observantes delante de la gente, pero Dios os conoce por dentro. La arrogancia con los hombres Dios la detesta.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN  :
CR

Queridos hermanos:

Hoy la Iglesia nos trae para la reflexión la figura del Papa san León Magno, pastor del pueblo de Dios en tiempos difíciles. Y en el día de su memoria, las lecturas nos hablan muy claro. Quiero destacar dos ideas para la reflexión de hoy.

La primera es la importancia de los pequeños detalles. El que es de fiar en lo menudo también en lo importante es de fiar. Hablábamos el martes de los buenos propósitos que todos nos hacemos alguna vez. Si los cumplimos, día a día, somos capaces de llevarlos a cabo. Si comenzamos a dejar de hacerlos un día, sabemos que es nuestro final. La constancia en la oración, aunque estemos cansados, o cuando nadie nos ve, por ejemplo. En este sentido, me asombra la fidelidad de la babushkas, las abuelas que, por toda Rusia, van cada día a Misa, aunque caigan chuzos de punta y haya 10º bajo cero. Las que bautizaron a sus hijos y nietos, incluso arriesgando su propia carrera y, a veces, la vida. Ellas sí han sido fieles en lo poco. Y recibirán su premio.

La segunda idea, es saber y recordar cada día por qué, o mejor, por Quién hacemos las cosas. Todo por amor a Cristo, que nos busca, nos encuentra y está con nosotros, si sabemos ser humildes. Si esto no lo tenemos claro, si nos falla el punto de partida, podemos hacer muchas cosas, pero al final nos vamos a desviar del camino, y acabaremos sirviendo – quizá sin darnos cuenta – a otros señores. Y cuando vengan los malos tiempos, nos cansaremos, nos rendiremos y nos iremos a otro sitio, porque nos faltará los principal, que es el Amor. Muchos voluntarios de ONGs se rinden cuando no hay frutos, ya que es difícil ser fieles porque sí. Los cristianos nos movemos en otra dimensión, la del seguimiento de Cristo, que se entregó por nosotros, dándonos ejemplo.

Como san León Magno, que fue fiel y siempre supo Quién era su Señor. Este pastor vivió según el Evangelio. Eran tiempos difíciles y no le fue fácil. Algo de su vida puedes leer aquí. Que su ejemplo nos ilumine para ser buenos hijos de la Iglesia, con humildad y con alegría.

Fuente  :  https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

EDD. viernes 09 de noviembre de 2018.

Primera lectura

Lectura de la profecía de Ezequiel (47,1-2.8-9.12):

En aquellos días, el ángel me hizo volver a la entrada del templo. Del zaguán del templo manaba agua hacia levante –el templo miraba a levante–. El agua iba bajando por el lado derecho del templo, al mediodía del altar. Me sacó por la puerta septentrional y me llevó a la puerta exterior que mira a levante. El agua iba corriendo por el lado derecho.
Me dijo: «Estas aguas fluyen hacia la comarca levantina, bajarán hasta la estepa, desembocarán en el mar de las aguas salobres, y lo sanearán. Todos los seres vivos que bullan allí donde desemboque la corriente, tendrán vida; y habrá peces en abundancia. Al desembocar allí estas aguas, quedará saneado el mar y habrá vida dondequiera que llegue la corriente. A la vera del río, en sus dos riberas, crecerán toda clase de frutales; no se marchitarán sus hojas ni sus frutos se acabarán; darán cosecha nueva cada luna, porque los riegan aguas que manan del santuario; su fruto será comestible y sus hojas medicinales.»

Palabra de Dios

Salmo

Sal 45,2-3.5-6.8-9

R/. El correr de las acequias alegra la ciudad de Dios,
el Altísimo consagra su morada

Dios es nuestro refugio y nuestra fuerza,
poderoso defensor en el peligro.
Por eso no tememos aunque tiemble la tierra,
y los montes se desplomen en el mar. R/.

El correr de las acequias alegra la ciudad de Dios,
el Altísimo consagra su morada.
Teniendo a Dios en medio, no vacila;
Dios la socorre al despuntar la aurora. R/.

El Señor de los ejércitos está con nosotros,
nuestro alcázar es el Dios de Jacob.
Venid a ver las obras del Señor,
las maravillas que hace en la tierra:
pone fin a la guerra hasta el extremo del orbe. R/.

Segunda lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios (3,9c-11.16-17):

Sois edificio de Dios. Conforme al don que Dios me ha dado, yo, como hábil arquitecto, coloqué el cimiento, otro levanta el edificio. Mire cada uno cómo construye. Nadie puede poner otro cimiento fuera del ya puesto, que es Jesucristo. ¿No sabéis que sois templo de Dios y que el Espíritu de Dios habita en vosotros? Si alguno destruye el templo de Dios, Dios lo destruirá a él; porque el templo de Dios es santo: ese templo sois vosotros.

Palabra de Dios

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Juan (2,13-22):

Se acercaba la Pascua de los judíos, y Jesús subió a Jerusalén.
Y encontró en el templo a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas, y a los cambistas sentados; y, haciendo un azote de cordeles, los echó a todos del templo, ovejas y bueyes; y a los cambistas les esparció las monedas y les volcó las mesas; y a los que vendían palomas les dijo: «Quitad esto de aquí; no convirtáis en un mercado la casa de mi Padre.»
Sus discípulos se acordaron de lo que está escrito: «El celo de tu casa me devora.»
Entonces intervinieron los judíos y le preguntaron: «¿Qué signos nos muestras para obrar así?»
Jesús contestó: «Destruid este templo, y en tres días lo levantaré.»
Los judíos replicaron: «Cuarenta y seis años ha costado construir este templo, ¿y tú lo vas a levantar en tres días?»
Pero él hablaba del templo de su cuerpo. Y, cuando resucitó de entre los muertos, los discípulos se acordaron de que lo había dicho, y dieron fe a la Escritura y a la palabra que había dicho Jesús.

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :
CR

Queridos hermanos:

Se celebra hoy la dedicación de la Basílica de Letrán. El nombre oficial es de la misma es el de Archibasilica Sanctissimi Salvatoris. Es la más antigua y la de rango más alto entre las cuatro basílicas mayores o papales de Roma. Su título honorífico es el de «Omnium urbis et orbis ecclesiarum mater et caput» (madre y cabeza de todas las iglesias de la ciudad de Roma y del mundo), por ser la sede episcopal del primado de todos los obispos, el Papa. Fue consagrada por el papa San Silvestre en el año 324. Su celebración anual es un signo permanente de amor y de unidad con el Romano Pontífice.

Hasta aquí, datos históricos, más o menos conocidos. Sería bueno ir un poco más allá, y preguntarnos qué significa esta celebración para nuestra vida de cristianos. Habida cuenta de que Pablo, en su Carta a los Corintios, nos recuerda que somos templo de Dios. No vaya a ser que venga Cristo y nos limpie por la fuerza…

Las medidas de Jesús son radicales. Se trata de una limpieza total de la casa de Dios, para que esa casa sea casa de oración. Hay que tener claro el objetivo. Mañana lo escucharemos de otra manera, cuando nos hablen de la imposibilidad de servir a dos señores, a Dios y al dinero. Hoy se ocupa del templo, porque era el lugar donde se concentraba la espiritualidad judía, el lugar de la alianza, donde Dios siempre se encontraba con su pueblo. Allí se había concentrado una gran cantidad de mercaderes. Se había perdido el horizonte. Y Cristo nos lo recuerda. Dar al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios. Y cada cosa en su sitio, y un sitio para cada cosa.

La primera lectura nos recuerda que nuestro cuerpo es templo de Dios. Y sería bueno hacer una limpieza general, de vez en cuando, para que no se nos acumulen demasiadas cosas, no siempre compatibles con nuestra condición de seguidores de Cristo. En nuestro templo no habrá palomas para el sacrificio, pero quizá sí haya pasiones desordenadas (dinero, sexo, comida) y necesitemos que el Señor venga, nos vuelque las mesas y nos permita comenzar de nuevo. Revisa tu interior, a la luz de la Palabra, y deja que Cristo te limpie. Verás la vida de otra manera.

Fuente  :  https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

Homilía para la Eucaristía del Domingo 11 de noviembre de 2018.

Paz y Bien a todos. Y que tengan un buen Mes de María.

DOMINGO XXXII DEL AÑO.

1Reyes 17,8-16: Elías, el Profeta que proclama que solamente Dios es la fuente de la vida y no los ídolos, se topa con la viuda de Sarepta. En el relato entra el tema de la universalidad de la salvación. La viuda, por fe, da pruebas de una gran generosidad, que es recompensada por Dios.

Hebreos 9,24-28: Jesús, el Sumo Sacerdote, entró en el cielo mismo, de modo que su sacrificio no queda aquí en la tierra, sino trasciende a la eternidad. Por eso Él salva a los que esperan en Él,

Marcos 12,8-44: se nos presentan dos modelos en contraste:

  • Los escribas, que se aprovechan del culto
  • La viuda, que hace de su vida un culto, ofrenda de sí misma.

1.- Encontramos en la liturgia de hoy dos personajes-símbolo: la viuda de Sarepta y la viuda pobre del Templo. En la Sagrada Escritura la viuda es figura de tristeza y desolación. Símbolo de extrema pobreza, no tiene quién la ampare. Por eso Dios se cuida de las viudas.  Y Jesús condena a los Escribas por abusar de ellas.

A la luz de la primera lectura vemos cómo Dios, por medio del Profeta, se cuida de la viuda, que fue generosa con Elías.

En el caso del Evangelio, el escenario del episodio es el Templo, centro del culto judío. Allí están los escribas y la viuda. Jesús pronuncia juicios severos contra éstos por su hipocresía; ostentan religiosidad, pero se aprovechan de la generosidad de las viudas. Y alaba a la viuda que de su pobreza lo supo dar todo. Su gesto contiene una gran enseñanza: el verdadero culto-religiosidad consiste en darse y servir a los demás.

2.- En el fondo, lo que veo en estos textos es que la entrega de uno mismo es el mejor sacrificio que podemos ofrecer, junto al de Cristo, ofrecido una vez para siempre, pero fue el que agradó y  satisfizo a Dios. En efecto, ¿por qué agradó el sacrificio de Cristo? Porque se ofreció a sí mismo cumpliendo la Voluntad de Dios.

El error de los escribas puede ser también el de toda persona religiosa, que se busca a sí misma, vive centrada en sí misma y busca su propia satisfacción. Este es un peligro que asecha a nuestras vidas: la ostentación y la auto referencia.

La viuda, el pobre, entrega todo lo que tiene a Dios como expresión de su fe y confianza en el Señor. Este es el culto verdadero el que Jesús invita a sus discípulos. Por eso, Él dijo: “Es mejor dar que recibir” (Hechos 20,5).  La contribución al culto del Señor se hace con recta intención si impone un sacrificio, privación de algo necesario; y no si sólo priva de lo superfluo.

3.- Mensaje que le viene muy bien a nuestra sociedad.  Recién hemos salido del “halloween” y ya comenzó el bombardeo de la Navidad. Se nos está inoculando a toda costa una mentalidad y cultura consumista y mercantilista. Menos mal que la Teletón viene a frenar, en parte, esta ola de consumismo al hacernos mirar a los que sufren y, a veces, son  mirados en menos en nuestra sociedad.

Son muchos los que piensan y proclaman que la felicidad está en recibir, beneficiarse. Y eso no es lo que enseña Jesús. La felicidad está en dar, más aún, en darse, como esas viudas de la Palabra de Dios, que dieron todo lo que tenían. Como diría el P. Hurtado: “dar hasta que duela”.

4.- Hoy nos unimos al único y verdadero sacrificio, el de Cristo.  Unidos a Él somos con Él hostias vivas. En el “ofertorio” no le ofrecemos al Señor pan y vino, ni dinero o cosa alguna. La única ofrenda que agrada a Dios es Jesús, la Víctima agradable, que se dio por entero por la salvación de todos. Con Él hacemos nuestra ofrenda, poca cosa, como la de la viuda, pero sabedores que es el Señor el que “sustenta al huérfano y a la viuda”.

Por eso, hermanos, con gozo y fe digamos: “¡Alaba al Señor, alma mía!”.

        Hermano Pastor Salvo Beas

Comentario al evangelio de hoy jueves 08 de noviembre de 2018.

Del santo Evangelio según san Lucas 15, 1-10

En aquel tiempo, se acercaban a Jesús los publicanos y los pecadores a escucharlo; por lo cual los fariseos y los escribas murmuraban entre sí: «Este recibe a los pecadores y come con ellos».

Jesús les dijo entonces esta parábola: «¿Quién de ustedes, si tiene cien ovejas y se le pierde una, no deja las noventa y nueve en el campo y va en busca de la que se le perdió hasta encontrarla? Y una vez que la encuentra, la carga sobre sus hombros, lleno de alegría y al llegar a su casa, reúne a los amigos y vecinos y les dice: «Alégrense conmigo, porque ya encontré la oveja que se me había perdido». Yo les aseguro que también en el cielo habrá más alegría por un pecador que se convierte, que por noventa y nueve justos, que no necesitan convertirse.

¿Y qué mujer hay, que si tiene diez monedas de plata y pierde una, no enciende luego una lámpara y barre la casa y la busca con cuidado hasta encontrarla? Y cuando la encuentra, reúne a sus amigas y vecinas y les dice: «Alégrense conmigo, porque ya encontré la moneda que se me había perdido». Yo les aseguro que así también se alegran los ángeles de Dios por un solo pecador que se convierte».

Palabra del Señor.

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

Don Franco es un pastor que siempre trae sus ovejas a pastorear en nuestro terreno, ciertamente todo con el debido permiso, y se puede ver que, lo que lo hace pastor, son sus ovejas; sin ellas don Franco no sería pastor.

Jesús nos muestra en el Evangelio de hoy a Dios como un pastor, y el pastor de la parábola no deja de ser pastor por una oveja perdida, podemos decir que nada cambia. Pero el pastor deja sus noventa y nueve ovejas para ir a buscar una; arriesga el dejar de ser pastor, arriesga todo lo que es por la posibilidad de encontrar esa pequeña ovejita. ¿Qué es lo que lo mueve para hacer esa locura?

Nuestro Señor al narrarnos esta parábola nos comenta el valor de cada oveja para el pastor, el valor de cada alma para Dios; nos comenta lo que es capaz de hacer Dios por cada una de nuestras almas. No hace falta imaginar mucho lo que Dios es capaz de sacrificar para ir a buscarnos, porque todos nosotros conocemos la cruz de Cristo. Dios muere en una cruz para ir en la búsqueda de su ovejita perdida, para ir en mi búsqueda.

Pero supongamos que yo no soy esa ovejita perdida sino una de las noventa y nueve, entonces, ¿quién es esa ovejita perdida?, ¿un familiar?, ¿un amigo?, ¿no nos duele esa ovejita perdida que era de nuestro grupo?, ¿no nos duele ver la angustia de nuestro Señor por su ovejita? ¡No nos quedemos pasivos en la hermosa pradera como si nada pasara! Salgamos con Él, ayudémosle, porque la mayor alegría para una oveja es ver a su pastor feliz y sólo mi pastor será feliz cuando recupere su pequeña oveja perdida.

Dejémonos encontrar por nuestro pastor y luego salgamos a buscar a la oveja perdida. Así veremos la alegría del Pastor por cargar de nuevo a su ovejita, así veremos el gozo de Dios por tener cerca a su pequeña alma.

El perdón de Dios es la seña de su desbordante amor por cada uno de nosotros; es el amor que nos deja libres de alejarnos, como el hijo pródigo, pero que espera cada día nuestro retorno; es el amor audaz del pastor por la oveja perdida; es la ternura que acoge a cada pecador que llama a su puerta. El Padre celestial -nuestro Padre- está lleno, está lleno de amor que quiere ofrecernos, pero no puede hacerlo si cerramos nuestro corazón al amor por los otros.
(Homilía de S.S. Francisco, 17 de septiembre de 2017).

Fuente :  http://es.catholic.net/op/articulos/71572/la-alegria-de-mi-pastor.html#modal

EDD. jueves 08 de noviembre de 2018

Primera lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Fílipenses (3,3-8a):

Los circuncisos somos nosotros, que damos culto con el Espíritu de Dios, y que ponemos nuestra gloria en Cristo Jesús, sin confiar en la carne. Aunque, lo que es yo, ciertamente tendría motivos para confiar en la carne, y si algún otro piensa que puede hacerlo, yo mucho más, circuncidado a los ocho días de nacer, israelita de nación, de la tribu de Benjamín, hebreo por los cuatro costados y, por lo que toca a la ley, fariseo; si se trata de intransigencia, fui perseguidor de la Iglesia, si de ser justo por la ley, era irreprochable. Sin embargo, todo eso que para mí era ganancia lo consideré pérdida comparado con Cristo; más aún, todo lo estimo pérdida comparado con la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor. Por él lo perdí todo, y todo lo estimo basura con tal de ganar a Cristo.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 104,2-3.4-5.6-7

R/. Que se alegren los que buscan al Señor

Cantadle al son de instrumentos,
hablad de sus maravillas;
gloriaos de su nombre santo,
que se alegren los que buscan al Señor. R/.

Recurrid al Señor y a su poder,
buscad continuamente su rostro.
Recordad las maravillas que hizo,
sus prodigios, las sentencias de su boca. R/.

¡Estirpe de Abrahán, su siervo;
hijos de Jacob, su elegido!
El Señor es nuestro Dios,
él gobierna toda la tierra. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas (15,1-10):

En aquel tiempo, solían acercarse a Jesús todos los publicanos y los pecadores a escucharle.
Y los fariseos y los escribas murmuraban entre ellos: «Ése acoge a los pecadores y come con ellos.»
Jesús les dijo esta parábola: «Si uno de vosotros tiene cien ovejas y se le pierde una, ¿no deja las noventa y nueve en el campo y va tras la descarriada, hasta que la encuentra? Y, cuando la encuentra, se la carga sobre los hombros, muy contento; y, al llegar a casa, reúne a los amigos y a los vecinos para decirles: «¡Felicitadme!, he encontrado la oveja que se me había perdido.» Os digo que así también habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta que por noventa y nueve justos que no necesitan convertirse. Y si una mujer tiene diez monedas y se le pierde una, ¿no enciende una lámpara y barre la casa y busca con cuidado, hasta que la encuentra? Y, cuando la encuentra, reúne a las amigas y a las vecinas para decirles: «¡Felicitadme!, he encontrado la moneda que se me había perdido.» Os digo que la misma alegría habrá entre los ángeles de Dios por un solo pecador que se convierta.»

Palabra del Señor

Reflexión  :
CR

Queridos hermanos:

Quien no se ha sentido aceptado tal y como es, en algún momento de su vida, no puede entender este fragmento del Evangelio de Lucas. Por algo a Lucas le llaman el evangelista de la misericordia.

De todo lo que se podría comentar hoy, me quiero fijar en un primer aspecto: vivir sin prejuicios. Nosotros también nos volvemos a veces fariseos, o sea, que somos intolerantes en nombre de la lógica, de lo que se ha hecho siempre y de lo que nos parece que debe ser así. Y a veces somos publicanos, o sea, nos creemos justos y nos permitimos juzgar a los demás. Nuestras propias ideas, nuestras concepciones nos impiden ver las cosas con los ojos de Dios. Quitarnos las propias gafas, y ponernos las gafas de Dios, para verlo todo como Él lo ve, es el primer paso para sentir la misericordia divina. ¿Juzgo a los demás o los comprendo? ¿Acepto las críticas o solamente me gusta criticar? ¿Creo que la gente puede cambiar? ¿Creo que yo puedo ser mejor?

Un segundo comentario. Alegrarse y compartir. Sentir la misericordia divina es motivo de alegría, da sentido a la vida y nos permite mirar al mundo de otra manera. Por eso hay que compartirlo con los demás. No podemos guardarnos para nosotros la felicidad de saber que podemos comenzar de nuevo el camino, porque Él ha borrado nuestros pecados y nos permite de nuevo escribir en la página en blanco de nuestra vida. Un cuento de Anthony de Mello nos puede ayudar.

Durante años fui un neurótico. Era un ser angustiado, deprimido y egoísta. Y todo el mundo insistía en decirme que cambiara. Y no dejaban de recordarme lo neurótico que yo era. Y yo me ofendía, aunque estaba de acuerdo con ellos, y deseaba cambiar, pero no acababa de conseguirlo por mucho que lo intentara.

Lo peor era que mi mejor amigo tampoco dejaba de recordarme lo neurótico que yo estaba. Y también insistía en la necesidad de que yo cambiara. Y también con él estaba de acuerdo, y no podía sentirme ofendido con él. De manera que me sentía impotente y como atrapado.

Pero un día me dijo: «No cambies. Sigue siendo tal como eres. En realidad no importa que cambies o dejes de cambiar. Yo te quiero tal como eres y no puedo dejar de quererte». Aquellas palabras sonaron en mis oídos como música: «No cambies. No cambies. No cambies… Te quiero…».

Entonces me tranquilicé. Y me sentí vivo. Y, ¡Oh, maravilla!, cambié. (Anthony de Mello; No cambies)

Fuente  :  https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

Comentario al evangelio de hoy miércoles 07 de noviembre de 2018.-

Del santo Evangelio según san Lucas 14, 25-33

En aquel tiempo, caminaba con Jesús una gran muchedumbre y él, volviéndose a sus discípulos, les dijo:

«Si alguno quiere seguirme y no me prefiere a su padre y a su madre, a su esposa y a sus hijos, a sus hermanos y a sus hermanas, más aún, a sí mismo, no puede ser mi discípulo. Y el que no carga con su cruz y me sigue, no puede ser mi discípulo.

Porque, ¿quién de ustedes, si quiere construir una torre, no se pone primero a calcular el costo, para ver si tiene con qué terminarla? No sea que, después de haber echado los cimientos, no pueda acabarla y todos los que se enteren comiencen a burlarse de él, diciendo: ‘Este hombre comenzó a construir y no pudo terminar’.

¿O qué rey que va a combatir a otro rey, no se pone primero a considerar si será capaz de salir con diez mil soldados al encuentro del que viene contra él con veinte mil? Porque si no, cuando el otro esté aún lejos, le enviará una embajada para proponerle las condiciones de paz.

Así pues, cualquiera de ustedes que no renuncie a todos sus bienes, no puede ser mi discípulo».

Palabra del Señor.

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

Hoy, Jesús, me diriges palabras que, a primera vista, me parecen muy duras y difíciles de entender.

A primera vista me cuesta entender que tiene que ver tu exhortación a no anteponer nada a tu amor (madre, padre, hijos, incluso, a mí mismo) con el hecho de calcular y ser «aparentemente» prudente.

Me parece Jesús que en este Evangelio me invitas a confiar en Ti.

En primer lugar me indicas que, para ser tu discípulo, no puedo anteponer ni a nada ni a nadie a tu amor, ya que quieres que confíe en que Tú puedes saciar todos mis deseos; deseas que espere en Ti y sólo en Ti, en que Tú y sólo Tú puedes y quieres darme la plenitud que tanto anhelo.

En segundo lugar, me pones los ejemplos de la torre y el rey que va contra su enemigo.Me dices: «¿Quién de ustedes no calcula los gastos al construir una torre?» … No puedo evitar pensar en ese salmo: «Si el Señor no construye la casa, en vano trabajan los constructores…»

Muchas veces centro mi seguridad en mis planes, poniendo mi confianza en mis cálculos más que en Ti, tal como hicieron los de la torre de Babel.

Continúas diciéndome: «¿Y qué rey no calcula antes de salir a la batalla?». No puedo evitar pensar en David o en Gedeón. Ninguno de los dos luchaba después de calcular. A ojos humanos, parecía una locura lo que estaban haciendo… pero confiaron en Ti y Tú les diste la victoria cuando todo parecía perdido. Ellos no calcularon, sólo confiaron.

Lo mismo me pides ahora. Quieres que confíe en Ti y no anteponga nada a tu amor. Dame la gracia de saber confiar en Ti.

Si dentro de nosotros está esta imagen equivocada de Dios, entonces nuestra vida no podrá ser fecunda, porque viviremos en el miedo y este no nos conducirá a nada constructivo; de hecho, el miedo nos paraliza, nos autodestruye. Estamos llamados a reflexionar para descubrir cuál es verdaderamente nuestra idea de Dios.
(Homilía de S.S. Francisco, 19 de noviembre de 2017).

Fuente  :  http://es.catholic.net/op/articulos/71570/confiar-en-jesus.html#modal

EDD. miércoles 07 de noviembre de 2018

Primera lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Filipenses (2,12-18):

Ya que siempre habéis obedecido, no sólo cuando yo estaba presente, sino mucho más ahora en mi ausencia, seguid actuando vuestra salvación con temor y temblor, porque es Dios quien activa en vosotros el querer y la actividad para realizar su designio de amor. Cualquier cosa que hagáis, sea sin protestas ni discusiones, así seréis irreprochables y límpidos, hijos de Dios sin tacha, en medio de una gente torcida y depravada, entre la cual brilláis como lumbreras del mundo, mostrando una razón para vivir. El día de Cristo, eso será una honra para mí, que no he corrido ni me he fatigado en vano. Y, aun en el caso de que mi sangre haya de derramarse, rociando el sacrificio litúrgico que es vuestra fe, yo estoy alegre y me asocio a vuestra alegría; por vuestra parte, estad alegres y asociaos a la mía.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 26,1.4.13-14

R/. El Señor es mi luz y mi salvación

El Señor es mi luz y mi salvación,
¿a quién temeré?
El Señor es la defensa de mi vida,
¿quién me hará temblar? R/.

Una cosa pido al Señor, eso buscaré:
habitar en la casa del Señor
por los días de mi vida;
gozar de la dulzura del Señor,
contemplando su templo. R/.

Espero gozar de la dicha del Señor
en el país de la vida.
Espera en el Señor, sé valiente,
ten ánimo, espera en el Señor. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas (14,25-33):

En aquel tiempo, mucha gente acompañaba a Jesús; él se volvió y les dijo: «Si alguno se viene conmigo y no pospone a su padre y a su madre, y a su mujer y a sus hijos, y a sus hermanos y a sus hermanas, e incluso a sí mismo, no puede ser discípulo mío. Quien no lleve su cruz detrás de mí no puede ser discípulo mío. Así, ¿quién de vosotros, sí quiere construir una torre, no se sienta primero a calcular los gastos, a ver si tiene para terminarla? No sea que, si echa los cimientos y no puede acabarla, se pongan a burlarse de él los que miran, diciendo: «Este hombre empezó a construir y no ha sido capaz de acabar.» ¿O qué rey, si va a dar la batalla a otro rey, no se sienta primero a deliberar si con diez mil hombres podrá salir al paso del que le ataca con veinte mil? Y si no, cuando el otro está todavía lejos, envía legados para pedir condiciones de paz. Lo mismo vosotros: el que no renuncia a todos sus bienes no puede ser discípulo mío.»

Palabra del Señor

 
REFLEXIÓN  .-
CR

Queridos hermanos:

A Jesús nadie le puede acusar de no hablar claro. Promete la salvación, la vida eterna, la santidad, la alegría, pero a cambio de aceptar la propia cruz. Esa cruz que es tan fácil de dejar, pero tan difícil de asumir. A nuestro alrededor, mucha gente vive como ellos quieren. No desean ni siquiera oír hablar de cruces. Se ve que les falta el encuentro personal con Cristo.

Porque para dejar todo y seguir a Jesús, es necesario primero haber tenido un encuentro personal con Él. Cuando el Maestro nos ha mirado, nos ha tendido la mano y nos ha dicho ven y sígueme, no es tan difícil dejar nuestras seguridades. Después hay que ser fieles, y para eso necesitamos conocer de qué medios disponemos, y hasta dónde podemos llegar con nuestras fuerzas.

El mismo Jesús nos dio ejemplo de cómo se debe vivir, entregándose en cada momento a los otros, viviendo para ellos, muriendo por ellos. Si alguien se guarda todo lo que Dios le ha dado, está viviendo como él quiere y no como Dios quiere. En la Vida Religiosa hay un dicho: en Comunidad, no muestres tu habilidad. Pobre vida, la del que vive así, sin entregarse, sin dar todo lo que puede. Ojalá nosotros no seamos así.

Dicen los exégetas, las personas que estudian la Biblia, que el evangelista Lucas escribe a una comunidad que necesita estar centrada en lo importante, a pesar de las preocupaciones terrenas, y sin poner ninguna excusa a lo que la fe le va pidiendo. Es decir, una comunidad que tiene que hacer una opción fundamental por Cristo y por el Evangelio, para no diluirse en el mundo y mantener su identidad como cristianos. Creo que esto vale también para nosotros, cristianos del siglo XXI. ¿Te alegras de haberte encontrado con Cristo? ¿Has dejado algo por Él? ¿Estas dispuesto a seguirle, sabiendo quién eres tú y Quién es Él? ¿Cargas cada día con tu cruz? ¿Le pides ayuda para llevarla? Preguntas duras, pero útiles, para poder ser un buen cristiano.

 

Fuente  :  https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

EDD. martes 06 de noviembre de 2018.

Primera lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Filipenses (2,5-11):

Tened entre vosotros los sentimientos propios de Cristo Jesús. Él, a pesar de su condición divina, no hizo alarde de su categoría de Dios; al contrario, se despojó de su rango y tomó la condición de esclavo, pasando por uno de tantos. Y así, actuando como un hombre cualquiera, se rebajó hasta someterse incluso a la muerte, y una muerte de cruz. Por eso Dios lo levantó sobre todo y le concedió el «Nombre sobre todo nombre»; de modo que al nombre de Jesús toda rodilla se doble en el cielo, en la tierra, en el abismo, y toda lengua proclame: Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 21,26b-27.28-30a.31-32

R/. El Señor es mi alabanza en la gran asamblea

Cumpliré mis votos delante de sus fieles.
Los desvalidos comerán hasta saciarse,
alabarán al Señor los que lo buscan:
viva su corazón por siempre. R/.

Lo recordarán y volverán al Señor
hasta de los confines del orbe;
en su presencia se postrarán
las familias de los pueblos. R/.

Porque del Señor es el reino,
el gobierna a los pueblos.
Ante él se postrarán las cenizas de la tumba. R/.

Mi descendencia le servirá,
hablarán del Señor a la generación futura,
contarán su justicia al pueblo que ha de nacer:
todo lo que hizo el Señor. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas (14,15-24):

En aquel tiempo, uno de los comensales dijo a Jesús: «¡Dichoso el que coma en el banquete del reino de Dios!»
Jesús le contestó: «Un hombre daba un gran banquete y convidó a mucha gente; a la hora del banquete mandó un criado a avisar a los convidados: «Venid, que ya está preparado.» Pero ellos se excusaron uno tras otro. El primero le dijo: «He comprado un campo y tengo que ir a verlo. Dispénsame, por favor.» Otro dijo: «He comprado cinco yuntas de bueyes y voy a probarlas. Dispénsame, por favor.» Otro dijo: «Me acabo de casar y, naturalmente, no puedo ir.» El criado volvió a contárselo al amo. Entonces el dueño de casa, indignado, le dijo al criado: «Sal corriendo a las plazas y calles de la ciudad y tráete a los pobres, a los lisiados, a los ciegos y a los cojos.» El criado dijo: «Señor, se ha hecho lo que mandaste, y todavía queda sitio.» Entonces el amo le dijo: «Sal por los caminos y senderos e insísteles hasta que entren y se me llene la casa.» Y os digo que ninguno de aquellos convidados probará mi banquete.»

Palabra del Señor

 

Reflexión  :

CR

Queridos hermanos:

Buena voluntad no le faltaba a la persona que le dijo a Jesús esa frase de dichoso el que coma en el banquete del Reino de Dios. Estaba con Jesús, le escuchaba, cenaba con Él, en fin, un buen tipo. También a nosotros nos sobra la buena voluntad. Estamos hartos de decirle a Cristo que queremos vivir siempre con Él.

En Rusia hay un dicho que suena así: Lo queríamos lo mejor posible y salió como siempre. Cuántas veces hemos hecho buenos propósitos a comienzo de año, al empezar el Adviento o la Cuaresma, al cumplir años, al terminar un retiro o unos ejercicios… Y al final, nada – o muy poco – cambia. Siempre hay algo que se pone en contra nuestra, o mejor dicho, nos dejamos estorbar por muchas cosas, que en realidad no son tan necesarias. Y aparcamos a Cristo a un lado, y vivimos preocupados y ocupados en muchas cosas.

No sabemos cómo acabaría la vida del anónimo seguidor de Jesús que habló en esa comida. Escuchó esa advertencia y quizá pensó que la cosa no iba con él: Yo nunca dejaré al Maestro por nada. O puede ser que estuviera con Él hasta el final, en su camino hasta Jerusalén. Sólo sé que en mi vida hay muchas excusas para no entregarme del todo a Cristo. A mi alrededor, hay mucha gente sencilla que vive con mucha entrega su fe. A pesar del tiempo frío, de la nieve, del hielo, de la oscuridad… Su ejemplo me anima a seguir hacia adelante, con esperanza. Porque yo también, como el anónimo protagonista del relato, quiero estar en el banquete del Reino. Y para eso, hay que esforzarse cada día, como si fuera el primero, y como si fuera el último de nuestra vida. Como si fuera el único. Dios nos ayuda siempre. ¿Lo sientes?

 

Fuente  :  https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

Comentario al evangelio de hoy lunes 05 de noviembre de 2018.

Del santo Evangelio según san Lucas 14, 12-14

En aquel tiempo, Jesús dijo al jefe de los fariseos que lo había invitado a comer:

«Cuando des una comida o una cena, no invites a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a los vecinos ricos; porque puede ser que ellos te inviten a su vez, y con eso quedarías recompensado.

Al contrario, cuando des un banquete, invita a los pobres, a los lisiados, a los cojos y a los ciegos; y así serás dichoso, porque ellos no tienen con qué pagarte; pero ya se te pagará, cuando resuciten los justos».

Palabra del Señor.

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

Para Jesús la caridad no tiene límites. Igualmente compartía la mesa con el fariseo que lo invitaba, como también se auto-invitaba a la casa de los pecadores, como Mateo y Zaqueo.

Cuando hacemos una buena acción por alguien, principalmente si nos cuesta, nos sentimos pletóricos de alegría después de hacerla. En lo profundo tenemos la certeza de que esa sensación no viene del dar materialmente hablando, sino de darnos a nosotros mismos.

Ahora bien, ¿qué pasaría si además de vivir la caridad de este modo, agudizáramos el ojo espiritual en la vida corriente de todos los días? San Pablo dice: Vence el mal con el bien. (Rm 12,21) Si somos cristianos, no es suficiente decir voy a misa los domingos y con eso cumplo, o soy católico y rezo de vez en cuando por la gente que me hace daño; si no actuamos como Cristo y le dejamos actuar en nuestra vida, todo se queda en costumbres y no viviremos el verdadero cristianismo.

Prontamente seríamos santos si ofreciéramos el banquete del amor a todas aquellas personas que no nos pueden devolver en esta vida el bien que les ofrecemos.

Tal fe implica en la acción y suscita buenas costumbres. Es mirada que acompaña procesos, transforma los problemas en oportunidades, mejora y construye la ciudad del hombre. Deseo que sepáis saber afinar y defender siempre esta mirada; superar la tentación de no ver, de alejar o excluir. Y os animo a no discriminar; a no considerar a nadie como excedente; a no conformaros con lo que todos ven. Que nadie dicte vuestra agenda menos los pobres, los últimos, los que sufren. No agrandéis las filas de los que corren a contar esa parte de realidad que ya está iluminada por los focos del mundo. Partid desde las periferias, conscientes de que no son el final, sino el inicio de la ciudad.
(Discurso de S.S. Francisco, 1 de mayo de 2018).

 

Fuente  :  http://es.catholic.net/op/articulos/71539/todo-se-queda-en-costumbres.html#modal