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Autor: Patricio Osiadacz

Comentario al evangelio de hoy lunes 29 de octubre de 2018

Del santo Evangelio según san Lucas 13, 10-17

Un sábado, estaba Jesús enseñando en una sinagoga. Había ahí una mujer que llevaba dieciocho años enferma por causa de un espíritu malo. Estaba encorvada y no podía enderezarse. Al verla, Jesús la llamó y le dijo: «Mujer, quedas libre de tu enfermedad». Le impuso las manos, al instante, la mujer se enderezó y empezó a alabar a Dios.

Pero el jefe de la sinagoga, indignado de que Jesús hubiera hecho una curación en sábado, le dijo a la gente: «Hay seis días de la semana en que se puede trabajar; vengan, pues, durante esos días a que los curen y no el sábado».

Entonces el Señor dijo: «¡Hipócritas! ¿Acaso no desata cada uno de ustedes su buey o su burro del pesebre para llevarlo a abrevar, aunque sea sábado? Y a ésta hija de Abraham, a la que Satanás tuvo atada durante dieciocho años, ¿no era bueno desatarla de esa atadura, aun en día de sábado?».

Cuando Jesús dijo esto, sus enemigos quedaron en vergüenza; en cambio, la gente se alegraba de todas las maravillas que él hacía.

Palabra del Señor.

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

El Evangelio de hoy es una invitación a que te dejes tocar por la misericordia de Dios, para que alcances la plenitud de tu libertad; san Lucas narra la situación lamentable que vivía una mujer, hasta el momento de encontrarse con Jesús; ella era víctima de un espíritu que manifestaba su influencia con una enfermedad física y visible.

Tú que lees estas líneas, seguro no padeces ninguna influencia de espíritu caído alguno, pero si puedes estar dentro de una vorágine de decisiones que normalmente tomas y que te llevan aser reo de tus propios temores e inseguridades, reo de tus propios vicios y pecados, etc.; en fin, no importa las profundidades en las que te encuentres y que pienses que no hay remedio o salvación para ti; Jesús hasta ahí ha llegado y continuará llegando para que tu mirada se una a la suya, y le pidas que te libere para poder escuchar «quedas libre de lo que te aqueja, confía que siempre estoy a tu lado.»

Que san José y la santísima Virgen María te guíen para que aprendas a vivir en la libertad de los hijos de Dios cuya vocación es la felicidad plena.

Pensemos en el buen pastor, pensemos en Jesús que ve, llama, habla, toca y sana; pensemos en el Padre que se hace carne en su Hijo, por compasión. Este es el camino del buen pastor, el pastor que hoy vemos aquí, en este pasaje del Evangelio: es una gracia para el Pueblo de Dios tener buenos pastores, pastores como Jesús, que no se avergüenzan de tocar la carne herida, que saben que sobre esto -no solo ellos, sino todos nosotros- seremos juzgados: estaba hambriento, estaba en la cárcel, estaba enfermo…Los criterios del protocolo final son los criterios de la cercanía, los criterios de esta cercanía total para tocar, compartir la situación del Pueblo de Dios. Y no olvidemos esto: el buen pastor está siempre cerca de la gente, siempre, como Dios nuestro Padre se acercó a nosotros, en Jesucristo hecho carne.
(Homilía de S.S. Francisco, 30 de octubre de 2017, en santa Marta).

 

Fuente  :  http://es.catholic.net/op/articulos/71463/quedas-libre.html#modal

EDD. lunes 29 de octubre de 2018.

Primera lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios (4,32–5,8):

Sed buenos, comprensivos, perdonándoos unos a otros como Dios os perdonó en Cristo. Sed imitadores de Dios, como hijos queridos, y vivid en el amor como Cristo os amó y se entregó por nosotros a Dios como oblación y víctima de suave olor. Por otra parte, de inmoralidad, indecencia o afán de dinero, ni hablar; es impropio de santos. Y nada de chabacanerías, estupideces o frases de doble sentido; todo eso está fuera de sitio. Lo vuestro es alabar a Dios. Meteos bien esto en la cabeza: nadie que se da a la inmoralidad, a la indecencia o al afán de dinero, que es una idolatría, tendrá herencia en el reino de Cristo y de Dios. Que nadie os engañe con argumentos especiosos; estas cosas son las que atraen el castigo de Dios sobre los rebeldes. No tengáis parte con ellos; porque en otro tiempo erais tinieblas, ahora sois luz en el Señor. Caminad como hijos de la luz.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 1,1-2.3.4.6

R/ Seamos imitadores de Dios, como hijos queridos

Dichoso el hombre que no sigue el consejo de los impíos,
ni entra por la senda de los pecadores,
ni se sienta en la reunión de los cínicos;
sino que su gozo es la ley del Señor,
y medita su ley día y noche. R/.

Será como un árbol plantado al borde de la acequia:
da fruto en su sazón y no se marchitan sus hojas;
y cuanto emprende tiene buen fin. R/.

No así los impíos, no así;
serán paja que arrebata el viento.
Porque el Señor protege el camino de los justos,
pero el camino de los impíos acaba mal. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas (13,10-17):

Un sábado, enseñaba Jesús en una sinagoga. Había una mujer que desde hacia dieciocho años estaba enferma por causa de un espíritu, y andaba encorvada, sin poderse enderezar.
Al verla, Jesús la llamó y le dijo: «Mujer, quedas libre de tu enfermedad.»
Le impuso las manos, y en seguida se puso derecha. Y glorificaba a Dios. Pero el jefe de la sinagoga, indignado porque Jesús había curado en sábado, dijo a la gente: «Seis días tenéis para trabajar; venid esos días a que os curen, y no los sábados.»
Pero el Señor, dirigiéndose a él, dijo: «Hipócritas: cualquiera de vosotros, ¿no desata del pesebre al buey o al burro y lo lleva a abrevar, aunque sea sábado? Y a ésta, que es hija de Abrahán, y que Satanás ha tenido atada dieciocho años, ¿no había que soltarla en sábado?»
A estas palabras, sus enemigos quedaron abochornados, y toda la gente se alegraba de los milagros que hacía.

Palabra del Señor

 

REFLEXIÓN  :

Pedro Belderrain

Queridos hermanos:

Estrenamos semana. Y no una semana cualquiera: la semana que nos introduce en el mes de noviembre y nos recuerda que poco a poco nos acercamos a 2019. El año, que parecía tan largo, va llegando a su fin. Empezamos además una semana singularmente hermosa en la que la Iglesia nos invita a recordar a Todos los Santos y a los fieles difuntos. No nos privemos de la riqueza que la liturgia va a poner a nuestra disposición.

Llevamos tiempo acompañando a Jesús, en el relato de Lucas, en su camino a Jerusalén. En él el Señor va anunciando el Evangelio con sus palabras y con sus hechos. En el relato de hoy brillan tanto unos como otros. Jesús cura (endereza) a la mujer encorvada. No le libra de un lumbago de días, sino de una dolencia de largos años vinculada a algo más profundo. Tampoco lo hace en un lugar ni en un momento cualquiera: estamos en la sinagoga y es sábado. No tenemos indicios, como otras veces, de que Jesús haya buscado expresamente estas provocativas circunstancias. Pero el lugar y el momento están cargados de significado.

Los enemigos del Reino invocan una vez más lo que ha sido presentado como voluntad de Dios: ¿a quién se le ocurre pedir curación en sábado?

Las lecciones pueden ser varias. Jesús nos invita por enésima vez a poner las cosas en su sitio y a dar a cada una la relevancia que tiene. Pero también vuelve a exhortarnos a ser cautos cuando invocamos el Nombre del Señor y desenmascara las excusas tras las que escondemos nuestras comodidades: “cualquiera de vosotros…”.

Los cristianos de hoy nos encontramos a menudo ante dilemas de este tipo: ¿qué valorar más?, ¿qué relevancia tiene cada cosa, cada principio, cada norma, cada situación? Que el Padre del Cielo nos dé su Espíritu (el de Jesús) para discernir como conviene.

 

Fuente  :  https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

Ángelus: “El Sínodo de los jóvenes fue una buena cosecha y promete un buen vino”

Palabras del Papa antes del Ángelus

(ZENIT – 28 oct. 2018).- “El Sínodo de los jóvenes fue una buena cosecha y promete un buen vino”, ha anunciado el Papa antes del rezo del Ángelus. “Los frutos de este trabajo ya están fermentando, al igual que el jugo de la uva, en las barricas después de la vendimia”.

El Pontífice ha apuntado que el primer fruto de esta Asamblea Sinodal “debería ser precisamente el ejemplo de un método que he intentado seguir desde la fase preparatoria” y ha añadido que más importante que el documento “es la difusión de una forma de ser y de trabajar juntos, jóvenes y ancianos, en la escucha y en el discernimiento, para llegar a opciones pastorales que respondan a la realidad”.

Después de la Misa de clausura del Sínodo de los Obispos sobre los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional, el Papa rezó la oración mariana del Ángelus ante 25.000 fieles, en la plaza de San Pedro.

Así, el Obispo de Roma ha contado a los fieles cómo ha sido el trabajo del Sínodo: Sobre como caminar a través de muchos desafíos, como el mundo digital, el fenómeno de la migración, el sentido del cuerpo y de la sexualidad, el drama de la guerra y la violencia.

“La escucha requiere tiempo, atención, apertura de la mente y del corazón”, ha asegurado el Santo Padre, y ha expresado, agradecido que el Sínodo “ha sido un tiempo de consuelo y de esperanza, precisamente a través del trabajo exigente y también agotador, fue ante todo un momento de escucha”.

RD

***

Palabras antes del Ángelus

Queridos hermanos y hermanas:

¡Buenos días! No parece tan bueno, ¿no? Esta mañana, en la Basílica de San Pedro, hemos celebrado la Misa de clausura de la Asamblea del Sínodo de los Obispos, dedicada a los jóvenes. La Primera Lectura del profeta Jeremías fue particularmente adecuada para este momento porque es una palabra de esperanza que Dios da a su pueblo, una palabra de consuelo basada en el hecho de que Dios es padre de su pueblo. Lo ama y lo cuida como a un hijo, abre un horizonte de futuro, un camino viable y transitable, por el cual pueden caminar los ciegos, los cojos, la embarazada y la mujer que da a luz. Es decir, las personas en dificultad.

Porque la esperanza de Dios no es un espejismo, como en ciertos anuncios publicitarios en los que todo el mundo es sano y bello, sino una promesa a personas reales, con buenas y malas partes, potenciales y fragilidades. La promesa de Dios es para gente como nosotros.

Esta Palabra de Dios expresa bien la experiencia que hemos vivido durante la experiencia del Sínodo. Ha sido un tiempo de consuelo y de esperanza, precisamente a través del trabajo exigente y también agotador, fue ante todo un momento de escucha. La escucha requiere tiempo, atención, apertura de la mente y del corazón, pero este compromiso se convertía cada día en consuelo, sobre todo porque teníamos en medio de nosotros la presencia viva y estimulante de los jóvenes con sus historias y contribuciones.

A través de los testimonios de los padres sinodales, la realidad multiforme de las nuevas generaciones ha entrado en el Sínodo, por así decirlo, desde todos los puntos de vista, desde todos los continentes, y desde muchas situaciones humanas y sociales diferentes.

Con esta actitud de escucha hemos tratado de leer la realidad, de captar los signos de nuestro tiempo. Un discernimiento comunitario, hecho a la luz de la Palabra de Dios y del Espíritu Santo. Este es uno de los dones más hermosos que el Señor hace a la Iglesia Católica, es decir, reunir voces y rostros de las realidades más variadas y así poder intentar una interpretación que tenga en cuenta la riqueza y complejidad de los fenómenos siempre a la luz del Evangelio.

Así, estos días, hemos discutido sobre como caminar a través de muchos desafíos, como el mundo digital, el fenómeno de la migración, el sentido del cuerpo y de la sexualidad, el drama de la guerra y la violencia. Los frutos de este trabajo ya están fermentando, al igual que el jugo de la uva, en las barricas después de la vendimia. El Sínodo de los jóvenes fue una buena cosecha y promete un buen vino, pero quisiera decir que el primer fruto de esta Asamblea Sinodal debería ser precisamente el ejemplo de un método que he intentado seguir desde la fase preparatoria. Un estilo sinodal que no tiene como objetivo principal la redacción de un documento que también es valioso y útil.

Más importante que el documento, sin embargo, es la difusión de una forma de ser y de trabajar juntos, jóvenes y ancianos, en la escucha y en el discernimiento, para llegar a opciones pastorales que respondan a la realidad. Por ello, invocamos la intercesión de la Virgen María, a ella que es la Madre de la Iglesia, confiamos la acción de gracias a Dios por el don de esta Asamblea Sinodal, para que Ella nos ayude a llevar adelante todo esto que hemos experimentado, sin miedo, en la vida ordinaria de las comunidades. Que el Espíritu Santo, con su sabia imaginación haga crecer los frutos de nuestro trabajo, para que podamos seguir caminando juntos con los jóvenes de todo el mundo.

 

Fuente  :  https://es.zenit.org/articles/angelus-el-sinodo-de-los-jovenes-fue-una-buena-cosecha-y-promete-un-buen-vino/

EDD. sábado 27 de octubre de 2018.

Primera lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios (4,7-16):

A cada uno de nosotros se le ha dado la gracia según la medida del don de Cristo. Por eso dice la Escritura: «Subió a lo alto llevando cautivos y dio dones a los hombres.» El «subió» supone que había bajado a lo profundo de la tierra; y el que bajó es el mismo que subió por encima de todos los cielos para llenar el universo. Y él ha constituido a unos, apóstoles, a otros, profetas, a otros, evangelizadores, a otros, pastores y maestros, para el perfeccionamiento de los santos, en función de su ministerio, y para la edificación del cuerpo de Cristo; hasta que lleguemos todos a la unidad en la fe y en el conocimiento del Hijo de Dios, al hombre perfecto, a la medida de Cristo en su plenitud. Para que ya no seamos niños sacudidos por las olas y llevados al retortero por todo viento de doctrina, en la trampa de los hombres, que con astucia conduce al error; sino que, realizando la verdad en el amor, hagamos crecer todas las cosas hacia él, que es la cabeza: Cristo, del cual todo el cuerpo, bien ajustado y unido a través de todo el complejo de junturas que lo nutren, actuando a la medida de cada parte, se procura el crecimiento del cuerpo, para construcción de sí mismo en el amor

Palabra de Dios

Salmo

Sal 121,1-2.3-4a.4b-5

R/. Vamos alegres a la casa del Señor

¡Qué alegría cuando me dijeron:
«Vamos a la casa del Señor»!
Ya están pisando nuestros pies
tus umbrales, Jerusalén. R/.

Jerusalén está fundada
como ciudad bien compacta.
Allá suben las tribus,
las tribus del Señor. R/.

Según la costumbre de Israel,
a celebrar el nombre del Señor;
en ella están los tribunales de justicia,
en el palacio de David. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas (13,1-9):

En una ocasión, se presentaron algunos a contar a Jesús lo de los galileos cuya sangre vertió Pilato con la de los sacrificios que ofrecían.
Jesús les contestó: «¿Pensáis que esos galileos eran más pecadores que los demás galileos, porque acabaron así? Os digo que no; y, si no os convertís, todos pereceréis lo mismo. Y aquellos dieciocho que murieron aplastados por la torre de Siloé, ¿pensáis que eran más culpables que los demás habitantes de Jerusalén? Os digo que no; y, si no os convertís, todos pereceréis de la misma manera.»
Y les dijo esta parábola: «Uno tenía una higuera plantada en su viña, y fue a buscar fruto en ella, y no lo encontró. Dijo entonces al viñador: «Ya ves: tres años llevo viniendo a buscar fruto en esta higuera, y no lo encuentro. Córtala. ¿Para qué va a ocupar terreno en balde?» Pero el viñador contestó: «Señor, déjala todavía este año; yo cavaré alrededor y le echaré estiércol, a ver si da fruto. Si no, la cortas.»»

Palabra del Señor

 

REFLEXIÓN :

Carlos Sánchez

Hola, amigos y amigas:

Ayer veíamos que Jesús nos invitaba a interpretar los hechos históricos sociales y personales en clave de fe, pero hoy Él mismo nos hace caer en la cuenta de que esta tarea no es fácil y que puede llevarnos a confusiones, por ejemplo, sus interlocutores interpretaron la muerte de los galileos en manos de Pilato y la de aquellos que fueron aplastados por la torre de Siloé en clave de castigo divino por sus pecados. Jesús los conduce hacia otra clave, la de la conversión. Es curioso que el evangelista Lucas coloque a continuación la parábola de la higuera estéril, que resalta la paciencia y la misericordia de Dios frente a la impaciencia del que no encuentra los frutos que esperaba y quería cortar del todo la higuera. Con cuánta facilidad nosotros también tendemos a interpretar los momentos difíciles de la vida como castigo divino, ya sea para nosotros mismos o para los demás; qué tranquilizador es pensar que a los demás les va mal porque se lo merecen, así nos sentimos mejores. Cuántas veces nos viene muy bien a nuestros intereses la imagen de un Dios castigador e impaciente; muchos discursos religiosos insisten en ello, poniendo siempre a los “otros” como los castigados.

Jesús nos invita a interpretar los acontecimientos desde otra clave, la de la constante llamada a la conversión que nos hace un Dios paciente y misericordioso, que quiere nuestro bien y lo busca de mil maneras cada día, sin impacientarse ni rendirse. Cuando nos movemos en estas claves de interpretación de nuestras vidas, podemos desterrar el terror religioso, el temor, la culpabilización y la pasividad. Toda la vida de Jesús nos anuncia la buena nueva de un Dios enamorado de los seres humanos, que espera con solicitud de padre la hora en que cada uno de sus hijos e hijas descubran la hondura de su amor y las consecuencias que esto supone en su vida personal, familiar y social.

Convertirnos no supone cambiar de conducta de la noche a la mañana, sino, más bien, se trata de un proceso continuo que nos permite descubrir el amor paciente de Dios que no nos ha destruido ni cortado del todo, sino que siempre y a través de todo nos está invitando a ser más humanos y más hermanos, tal como nos lo mostró con su vida Jesús de Nazaret. Este amor posibilita la conversión que nos capacita para cambiar nuestros modos de pensar, empezar nuevos procesos de relaciones, desterrar viejos hábitos insanos y emprender otros nuevos que sean más evangélicos y nos hagan más sencillos, alegres y solidarios.

Un saludo fraterno
Carlos Sánchez Miranda, cmf.

Fuente  :  https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

Comentario al evangelio de hoy viernes 26 de octubre de 2018

Del santo Evangelio según san Lucas 12, 54-59

En aquel tiempo, Jesús dijo a la multitud: «Cuando ustedes ven que una nube se va levantando por el poniente, enseguida dicen que va a llover, y en efecto, llueve. Cuando el viento sopla del sur, dicen que hará calor, y así sucede. ¡Hipócritas! Si saben interpretar el aspecto que tienen el cielo y la tierra, ¿Por qué no interpretan entonces los signos del tiempo presente? ¿Por qué, pues, no juzgan por ustedes mismos lo que les conviene hacer ahora?

Cuando vayas con tu adversario a presentarte ante la autoridad, haz todo lo posible por llegar a un acuerdo con él en el camino, para que no te lleve ante el juez, el juez te entregue a la policía, y la policía te meta en la cárcel. Yo te aseguro que no saldrás de allí hasta que pagues el último centavo».

Palabra del Señor.

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

Desde la antigüedad el hombre ha buscado tener el control de las cosas que le rodean, a base de observación ya sabían cuando iba a llover, cuáles eran los periodos de siembra, de cosecha… El hombre de hoy tiene otras necesidades y parece que no sabe leer los signos de esas necesidades, porque siendo necesidades tan internas y tan íntimas, no puede buscarlas si no es dentro de sí. Y, sin embargo, el hombre busca vehementemente aquellas cosas que no lo van a saciar, que le dejarán un vacío interior y al final se dará cuenta de lo mucho que se ha alejado de la felicidad.

Hoy hemos de cambiar el corazón, hemos de saber leer cuáles son sus movimientos, no para controlar, sino para amar, de modo que en todo momento sepamos qué es lo que tenemos que hacer, sin ningún complejo, sin ninguna dificultad, pero siempre sabiendo que el Señor nos pide hacer algo en cada momento. Él, siendo Padre, sabe qué necesitamos en cada momento y nos lo sabe dar a su debido tiempo, pero hemos de saber leerlo.

Ahora hay tiempo, al final de la vida se nos juzgará del amor, se nos pesará el corazón, y es en ese momento en el que sabremos que nuestro corazón necesitaba amor; ahora es el momento oportuno para reparar tanto mi corazón como el de quien me rodea.

He recurrido a la expresión «primado diaconal», a la imagen del cuerpo, de los sentidos y de la antena para explicar la necesidad más bien indispensable, de practicar el discernimiento de los signos de los tiempos. «El Pueblo de Dios, movido por la fe, por la cual cree que es guiado por el Espíritu del Señor, que llena el orbe de la tierra, procura discernir en los acontecimientos, exigencias y deseos que comparte con sus contemporáneos, cuáles son los signos verdaderos de la presencia o del designio de Dios. Pues la fe ilumina todo con una luz nueva y manifiesta el plan divino sobre la vocación integral del hombre, y por ello dirige la mente hacia soluciones plenamente humanas».
(Homilía de S.S. Francisco, 21 de diciembre de 2017).

 

Fuente : http://es.catholic.net/op/articulos/71459/interpretar-el-corazon.html#modal

EDD. viernes 26 de octubre de 2018.

Primera lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios (4,1-6):

Yo, el prisionero por el Señor, os ruego que andéis como pide la vocación a la que habéis sido convocados. Sed siempre humildes y amables, sed comprensivos, sobrellevaos mutuamente con amor; esforzaos en mantener la unidad del Espíritu con el vínculo de la paz. Un solo cuerpo y un solo Espíritu, como una sola es la esperanza de la vocación a la que habéis sido convocados. Un Señor, una fe, un bautismo. Un Dios, Padre de todo, que lo trasciende todo, y lo penetra todo, y lo invade todo.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 23,1-2.3-4ab.5-6

R/. Éste es el grupo que viene a tu presencia, Señor

Del Señor es la tierra y cuanto la llena,
el orbe y todos sus habitantes:
él la fundó sobre los mares,
él la afianzó sobre los ríos. R/.

¿Quién puede subir al monte del Señor?
¿Quién puede estar en el recinto sacro?
El hombre de manos inocentes y puro corazón,
que no confía en los ídolos. R/.

Ése recibirá la bendición del Señor,
le hará justicia el Dios de salvación.
Éste es el grupo que busca al Señor,
que viene a tu presencia, Dios de Jacob. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas (12,54-59):

En aquel tiempo, decía Jesús a la gente: «Cuando veis subir una nube por el poniente, decís en seguida: «Chaparrón tenemos», y así sucede. Cuando sopla el sur, decís: «Va a hacer bochorno», y lo hace. Hipócritas: si sabéis interpretar el aspecto de la tierra y del cielo, ¿cómo no sabéis interpretar el tiempo presente? ¿Cómo no sabéis juzgar vosotros mismos lo que se debe hacer? Cuando te diriges al tribunal con el que te pone pleito, haz lo posible por llegar a un acuerdo con él, mientras vais de camino; no sea que te arrastre ante el juez, y el juez te entregue al guardia, y el guardia te meta en la cárcel. Te digo que no saldrás de allí hasta que no pagues el último céntimo.»

Palabra del Señor

 

REFLEXIÓN  :  

Carlos Sánchez

Hola, amigos y amigas:

Jesús se queja de que sus contemporáneos saben interpretar muy bien el tiempo atmosférico, pero no son capaces de descubrir los signos del Reino en medio del tiempo histórico que viven: tienen al Mesías que les comunica la buena nueva y realiza signos, pero están cerrados y siguen esperándolo como si no estuviese ya entre ellos.

No son capaces de acoger el tiempo de gracia y de reconciliación que les ofrece mientras van de camino. Nos puede pasar la mismo a nosotros; es verdad que, por vivir en la ciudad, puede que ya no seamos tan expertos en escudriñar las señales atmosféricas, pero sí sabemos informarnos de ellas muy bien a través de los medios modernos. Somos expertos en muchas otras cosas, como en las tablas de resultados deportivos, en las novedades literarias y musicales y, sobre todo, en el avance de las nuevas tecnologías, pero quizá sólo estamos acumulando información o esclavizándonos de las técnicas. A lo mejor tampoco nosotros estamos leyendo con profundidad de fe el sentido del momento histórico que vivimos.

La creciente falta de trabajo, la pérdida de viviendas, la disminución del poder adquisitivo, los reajustes sociales… ¿Son signos de qué? ¿Cómo leemos este duro y convulsionado momento social que nos toca vivir? ¿Bastará con decir que se trata de una crisis mundial que ya pasará, como han pasado otras? ¿No será una llamada a pensar a fondo en las causas que nos han traído hasta este punto: un estilo de vida social inconsciente y despilfarrador, que no era sostenible, y un modelo de sistema económico que cada vez deja a más personas al margen? Para un cristiano no basta con pensar que este fuerte chaparrón ya pasará y que mientras tanto sólo debe protegerse de la mejor manera posible, necesita leer este “kayros” histórico en clave de fe: escuchar al Señor que nos vuelve a recordar las bienaventuranzas y nos enseña a vivir de otro modo: una vida pobre que renuncia a los excesos y sabe de austeridad, esfuerzo, solidaridad, respeto, transparencia y creatividad. Llama la atención el papel que Cáritas está teniendo en este momento social; los cristianos no podemos quedarnos quietos ante el sufrimiento de tantos hermanos, es un signo que nos invita a descubrir las llamadas actuales de Jesús. En realidad, la historia social y nuestras propias historias están cargadas de muchos signos claros de la presencia del Reino, que nos invitan a despertar y a comprometernos.

Un saludo fraterno
Carlos Sánchez Miranda, cmf.

 

Fuente  :  https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

Comentario al evangelio de hoy jueves 25 de octubre de 2018

Del santo Evangelio según Lucas 12, 49-53

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «He venido a traer fuego a la tierra, ¡y cuanto desearía que ya estuviera ardiendo! Tengo que recibir un bautismo, ¡y cómo me angustio mientras llega! ¿Piensan acaso que he venido a traer paz a la tierra? De ningún modo. No he venido a traer la paz, sino la división. De aquí en adelante, de cinco que haya en una familia, estarán divididos tres contra dos y dos contra tres. Estará dividido el padre contra el hijo, el hijo contra el padre, la madre contra la hija y la hija contra la madre, la suegra contra la nuera y la nuera contra la suegra».

Palabra del Señor.

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

La sangre que Cristo derramó sobre la cruz provocó un incendio en el que tantos corazones se han encendido y consumido con un fuego abrazador. Este suceso ha hecho un quiebre total en la historia de la humanidad y en la vida de cada hombre. Es Dios quien ha traído fuego al mundo a un precio que solo Él podía pagar.

Tenemos una oportunidad de oro para ser colaboradores al transmitir la conciencia de lo que somos por pura gracia: Su creación más amada. Nuestra parte será transmitir y propagar el fuego que llevamos dentro; si lo alimentamos, podremos satisfacer el deseo que lleva Cristo en su interior: Ojalá el mundo ya estuviese ardiendo en amor.

Estemos atentos, porque el fuego que hemos recibido se puede ahogar si nos encerramos en nosotros mismos y no lo transmitimos. Seremos tibios si, no encontrando una buena razón para compartirlo, nos guardamos este don. Sería una pena que poco a poco se fuese apagando.

Si aprendemos a valorar lo que Dios nos ha donado podremos convencernos de que dejarnos quemar por el amor es la razón por la cual hemos nacido: para amar y ser amados. La invitación que Cristo nos hace es amar apasionadamente hasta que los latidos de nuestro corazón no solo le den vida a nuestro cuerpo, sino que den vida a toda nuestra familia y a toda la Iglesia.

Toda celebración eucarística a la vez que constituye un acto de culto público a Dios, recuerda la vida y hechos concretos de nuestra existencia. Mientras nos nutrimos con el Cuerpo y la Sangre de Cristo, nos asimilamos a Él, recibimos en nosotros su amor, no para retenerlo celosamente, sino para compartirlo con los demás. Esta lógica está inscrita en la eucaristía, recibimos su amor en nosotros y lo compartimos con los demás. Esta es la lógica eucarística. En ella, de hecho, contemplamos a Jesús como pan partido y donado, sangre derramada por nuestra salvación. Es una presencia que, como un fuego, quema en nosotros las actitudes egoístas, nos purifica de la tendencia a dar sólo cuando hemos recibido, y enciende el deseo de hacernos, también nosotros, en unión con Jesús, pan partido y sangre derramada por los hermanos.
(Homilía de S.S. Francisco, de 201).

 

Fuente  :  http://es.catholic.net/op/articulos/71457/el-fuego-de-la-vida.html#modal

Homilía para la eucaristía del domingo 28 de octubre de 2018

Deseo a todos mucha Paz y Bien en este largo fin de semana que se aproxima.

DOMINGO XXX DEL AÑO.

Jeremías 31,7-9: Un pregón alegre. Dios salva al resto, a los que quedan. Un nuevo Éxodo, pero no triunfalista; los que regresan del exilio son ciegos, lisiados, etc.

Hebreos 5,1-6: Jesús es el Sumo y eterno sacerdote, pero en un orden nuevo, según Melquisedesc, lo que indica que es superior al sacerdocio judío. Él es el Mediador y el rey de justicia y paz.

Marcos 10, 46-52: el relato describe el proceso de conversión de un discípulo.

1.- Lo primero que hay que dejar en claro es que no se concibe la vivencia del Reino de Dios sin una vida de discipulado, que renueva toda la vida. Se ha visto en domingos anteriores que para vivir como discípulo hay que dejarlo todo y tener una actitud permanente de servicio. El que no es discípulo, el que está en otra, no entiende ni capta a Jesús, está ciego, como los Zebedeos que pedían algo insólito: ocupar los primeros puestos. Pero Jesús, manifestación de la misericordia del Padre, les abre los ojos, los sana, los convierte en verdaderos discípulos, en seguidores suyos.

Discípulo es el que va en pos de Jesús. El que está ciego queda fuera, como Timeo, que estaba fuera del camino, sentado a la vera del camino. Lo interesante del texto es que siendo ciego reconoce al que pasa como al Hijo de David, es decir, al Mesías. En cambio los otros, los que ven, no son capaces de ver, de captar en Jesús al Mesías. Por reconocer en Jesús al Mesías es que grita.

2.- Podemos ahora detenernos un poco en el texto mismo.

* “Llámenlo”: es el llamado, la vocación a ser discípulo. Es el Señor quien nos llama a la fe. Si tú crees es porque Él te llamó y tú respondiste.

* “Arrojando el manto se pone de pie de un salto”: al joven rico Jesús le pide que se desprenda de lo que le ata, que se libere.  Timeo se zafa del manto porque le estorba para correr. Para ser discípulo hay que estar desprendido de muchas cosas.

* “¿Qué quieres que haga por ti?”: en la sagrada Escritura aparecen muchas preguntas. Esta es una de ellas. La pregunta obliga a aceptar el mal, que estoy mal, ciego, enfermo, con miedo, herido. En una palabra, el hombre debe aceptar sus limitaciones. ¿Qué quieres que haga por ti? Ser lo que debo ser, ser yo mismo. Eso lo puede hacer el Señor.

* “Maestro, que yo pueda ver”: el auténtico discípulo es aquel que pide fe para seguir a Jesús.

* “Y lo siguió por el camino”: lo central, meterse en el camino. El seguimiento exige una dinámica de movimiento, dar pasos concretos, convertirnos a Él, identificarnos con Él.

3.- ¿Cuál es el mal de hoy? Hay muchos que viendo no ven, y aunque oyen no escuchan, ni comprenden (cfr. Mateo 13,13). Los del mundo son ciegos, autosuficientes, no admiten sus errores ni pecados.

Hay cristianos ciegos, sentados a la vera del camino. Uno de los errores que existe entre los católicos es el inmovilismo, no se ponen en camino. Instalados en sus comodidades. En muchos católicos falta el sentido de pertenencia. No caminan, observan y critican, pero nada hacen. Se ha entendido la fe de forma pasiva. La fe no es “algo” que unos tienen y otros no. La fe es vida que se despierta, crece y se despliega.

Urge percibir al Señor que pasa, hace falta reconocerlo y gritar para que nos salve.

4.- Hoy se nos da una buena noticia: el Señor salva. ¿A quiénes? A nosotros que estábamos ciegos, lisiados, desprestigiados, descalificados. A nosotros que estamos acostumbrados a escuchar cada día en las noticias algo contra nuestra Iglesia, hoy se nos dice: “Yo los traigo  llenos de consuelo”. Es Él quien nos convoca, nos libera, nos salva. Como los israelitas, también nosotros podemos decir: “Grandes cosas hizo el Señor por nosotros”. Sí, hoy hace grandes cosas el Señor: nos llama, nos da la capacidad de verlo, creer en Él y nos invita a su seguimiento. Y vamos en pos de Él porque somos sus discípulos. Sintamos la alegría de ser cristianos, el orgullo de ser discípulos de Jesús.

Aquí en la Eucaristía nos topamos con Él y a Él le clamamos. El nos abre los ojos y nos invita a seguirlo.           Hermano Pastor Salvo Beas.

EDD. jueves 25 de octubre de 2018

Primera lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios (3,14-21):

Doblo las rodillas ante el Padre, de quien toma nombre toda familia en el cielo y en la tierra, pidiéndole que, de los tesoros de su gloria, os conceda por medio de su Espíritu robusteceros en lo profundo de vuestro ser, que Cristo habite por la fe en vuestros corazones, que el amor sea vuestra raíz y vuestro cimiento; y así, con todos los santos, lograréis abarcar lo ancho, lo largo, lo alto y lo profundo, comprendiendo lo que trasciende toda filosofía: el amor cristiano. Así llegaréis a vuestra plenitud, según la plenitud total de Dios. Al que puede hacer mucho más sin comparación de lo que pedimos o concebimos, con ese poder que actúa entre nosotros, a él la gloria de la Iglesia y de Cristo Jesús por todas las generaciones, por los siglos de los siglos. Amén.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 32,1-2.4-5.11-12.18-19

R/. La misericordia del Señor llena la tierra

Aclamad, justos, al Señor,
que merece la alabanza de los buenos.
Dad gracias al Señor con la cítara,
tocad en su honor el arpa de diez cuerdas. R/.

Que la palabra del Señor es sincera,
y todas sus acciones son leales;
él ama la justicia y el derecho,
y su misericordia llena la tierra. R/.

Pero el plan del Señor subsiste por siempre,
los proyectos de su corazón, de edad en edad.
Dichosa la nación cuyo Dios es el Señor,
el pueblo que él se escogió como heredad. R/.

Los ojos del Señor están puestos en sus fieles,
en los que esperan en su misericordia,
para librar sus vidas de la muerte
y reanimarlos en tiempo de hambre. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas (12,49-53):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «He venido a prender fuego en el mundo, ¡y ojalá estuviera ya ardiendo! Tengo que pasar por un bautismo, ¡y qué angustia hasta que se cumpla! ¿Pensáis que he venido a traer al mundo paz? No, sino división. En adelante, una familia de cinco estará dividida: tres contra dos y dos contra tres; estarán divididos el padre contra el hijo y el hijo contra el padre, la madre contra la hija y la hija contra la madre, la suegra contra la nuera y la nuera contra la suegra.»

Palabra del Señor

 

REFLEXIÓN  : 

Carlos Sánchez

Hola, amigos y amigas:

Qué diferente el Jesús del Evangelio de hoy con tantas predicaciones que insisten en presentar la imagen de un Jesús tan dulce y tan suave, que “no mata ni una mosca”. El Jesús del Evangelio es un hombre apasionado por el Reino de su Padre y un hombre que no ha venido a traer un mensaje adormecedor a sus seguidores, sino a despertarlos a la fuerza irrefrenable y transformadora del amor. Por supuesto que Jesús no quiere la división de las familias ni de la sociedad, pero sabe que, cuando una persona se encuentra de verdad con Él, no queda indiferente: su vida se transforma y sus valores le llevan a luchar por lo que considera valioso, al punto de cuestionar incluso tradiciones y lazos que perecían tan sagrados e incuestionables como son los familiares. El Evangelio es una luz que todo lo ilumina; su claridad trae nuevos criterios de vida y, si los tomamos en serio, se convierten en un fuego que nos purifica de lo que no sirve y enciende en nosotros procesos de vida abundante al servicio del Reino de Dios

¿Has sentido ese fuego dentro de tu vida? No se puede ser cristianos de verdad sin estar poseídos por este fuego, y no me refiero a un carácter apasionado o a un temperamento impulsivo que muchas veces arrasa con la vida de las personas provocando daño y división sin más. Me refiero al fuego del amor que tiene su origen en el perdón que recibimos, en la alegría de saber que Dios nos busca cuando nos creíamos perdidos, en la confianza de saber que Él nunca nos ha abandonado y en la fortaleza de contar con el amor de Aquel que se entregó hasta el extremo por nosotros. Cuando este fuego enciende su llama en nuestro interior se convierte en luz para nuestros pasos y deja al descubierto todo aquello que se opone al Reino de Dios para denunciarlo y transformarlo. No se trata de un fuego violento y vengativo, sino de un fuego que ofrece calor, luz y aliento de vida a toda costa.

¿Quieres vivir encendido en ese fuego? No olvides la frase de los discípulos de Emaús: “¿No ardía nuestro corazón mientras nos hablaba en el camino y nos explicaba las Escrituras?” (Lc 24, 32). Deja que la escucha de su Palabra encienda ese fuego en tu corazón.

Un saludo fraterno
Carlos Sánchez Miranda, cmf.

 

Fuente  :  https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

 

Audiencia general: “El amor se manifiesta cuando se da todo sin reservas”

Catequesis sobre el 6º mandamiento

(ZENIT – 24 oct. 2018).- Hoy, el Santo Padre Francisco ha dedicado la catequesis al sexto mandamiento, que dice: “No cometerás adulterio”, en la audiencia general, celebrada en la Plaza de San Pedro, este miércoles, 24 de octubre de 2018.

“El amor se manifiesta cuando se da todo sin reservas”, ha revelado el Papa, al resumir la catequesis en español. “El ser humano necesita ser amado sin condiciones”, y cuando no encuentra este amor el corazón busca llenar ese vacío con sucedáneos, componendas y mediocridades, “entregándose a relaciones estériles e inmaduras, con la falsa ilusión de encontrar allí un poco de luz y de vida”, ha explicado.

No se puede amar solo cuando “conviene”

Esta palabra del Decálogo supone una llamada a la fidelidad, pues no hay auténtica relación humana sin lealtad y fidelidad. Francisco ha aclarado que no se puede amar solo cuando “conviene”.

Por ello –ha explicado el Pontífice– se sobrevalora la atracción física, que en sí misma es un don de Dios, pero que “está orientada a preparar el camino a una relación personal auténtica y fiel”.

Noviazgo y matrimonio

La vida conyugal requiere un tiempo de noviazgo para “discernir y verificar la cualidad de la relación”, ha señalado el Obispo de Roma.

Los novios, para acceder al sacramento del matrimonio, tienen que madurar la certeza de que no basta solo con la buena voluntad, sino que “se han de apoyar en el amor fiel de Dios”.

Este mandamiento nos llama pues a “dirigir nuestra mirada a Cristo”, para que sepamos encontrar en Él la fuente de “nuestra fidelidad, de nuestra constancia” en las relaciones con los demás y de nuestra comunión mutua, ha exhortado Francisco en la audiencia general.

  • Fuente : https://es.zenit.org/articles/audiencia-general-el-amor-se-manifiesta-cuando-se-da-todo-sin-reservas/