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Autor: Patricio Osiadacz

EDD. miércoles 28 de noviembre de 2018.

Primera lectura

Lectura del libro del Apocalipsis (15,1-4):

Yo, Juan, vi en el cielo otro signo, grande y maravilloso: Siete ángeles que llevaban siete plagas, las últimas, pues con ellas se consuma la ira de Dios.
Vi una especie de mar de vidrio mezclado con fuego; los vencedores de la bestia, de su imagen y del número de su nombre estaban de pie sobre el mar cristalino; tenían en la mano las cítaras de Dios. Y cantan el cántico de Moisés, el siervo de Dios, y el cántico del Cordero, diciendo:
«Grandes y admirables son tus obras, Señor, Dios omnipotente; justos y verdaderos tus caminos, rey de los pueblos. ¿Quién no temerá y no dará gloria a tu nombre? Porque vendrán todas las naciones y se postrarán ante ti, porque tú solo eres santo y tus justas sentencias han quedado manifiestas».

Palabra de Dios

Salmo

Sal 97,1.2-3ab.7-8.9

R/. Grandes y maravillosas son tus obras, Señor, Dios omnipotente.

V/. Cantad al Señor un cántico nuevo,
porque ha hecho maravillas.
Su diestra le ha dado la victoria,
su santo brazo. R/.

V/. El Señor da a conocer su salvación,
revela a las naciones su justicia:
se acordó de su misericordia y su fidelidad
en favor de la casa de Israel. R/.

V/. Retumbe el mar y cuanto contiene,
la tierra y cuantos la habitan;
aplaudan los ríos,
aclamen los montes. R/.

V/. Al Señor, que llega
para regir la tierra.
Regirá el orbe con justicia
y los pueblos con rectitud. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas (21,12-19):

EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Os echarán mano, os perseguirán, entregándoos a las sinagogas y a las cárceles, y haciéndoos comparecer ante reyes y gobernadores, por causa de mi nombre. Esto os servirá de ocasión para dar testimonio.
Por ello, meteos bien en la cabeza que no tenéis que preparar vuestra defensa, porque yo os daré palabras y sabiduría a las que no podrá hacer frente ni contradecir ningún adversario vuestro.
Y hasta vuestros padres, y parientes, y hermanos, y amigos os entregarán, y matarán a algunos de vosotros, y todos os odiarán a causa de mi nombre. Pero ni un cabello de vuestra cabeza perecerá; con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas».

Palabra del Señor

REFLEXIÓN  :
CR

Queridos amigos y amigas:

Recuerdo la ilusión que me hizo de pequeño acercarme al final de la eucaristía para recibir la medalla de la Milagrosa. Hoy recordamos aquella entrega que pertenece a la familia Paúl e Hijas de la Caridad. Oración convertida en medalla, en la que mis padres pedían la protección de la Virgen para cada uno de sus cinco hijos. Quizá hoy la palabra nos invite a perseverar en los buenos deseos de nuestros mayores para vivir la bienaventuranza.

«Con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas». Lucas nos invita a la perseverancia, a vivir con tensión, en guerra con la vulgaridad que usurpa nuestra identidad. La Palabra nos pide ser quien somos para que en la dificultad no desfallezcamos. «Os echarán mano y os perseguirán, entregándoos a las sinagogas y cárceles y llevándoos ante reyes y gobernadores por mi nombre; esto os sucederá para que deis testimonio. Proponed pues, en vuestro corazón no preparar la defensa, porque yo os daré una elocuencia y una sabiduría a la que no podrán resistir ni contradecir todos vuestros adversarios».

Juan ve un mar de vidrio veteado de fuego y a los que habían vencido a la bestia, cantando: «Grandes y admirables son tu obras, Señor, Dios soberano. Justos y verdaderos son tus caminos».

Ellos son los bienaventurados que siguen a Dios y comprenden que a Dios no se le puede manejar. Son los bienaventurados que descubren la enseñanza que la vida les trae a cada momento y la hacen suya y después la reparten sin quedarse nada para sí. Son los bienaventurados que conocen las leyes de la existencia y las hacen «suyas». Son los bienaventurados que llegan a las causas de las cosas y con esfuerzo inician nuevos caminos de comprensión y abren nuevas ventanas hacia la Verdad.

Si te sientes dispuesto a vencer el mal de hoy con el bien, éste será tu cántico nuevo.

El Señor te dará a conocer su victoria y regirá tu mundo con justicia y rectitud.
Pero, antes de todo esto, recuerda, con tu perseverancia salvarás tu alma. En la cultura del fragmento no está bien vista otra perseverancia que no sea la del máximo beneficio. Lo gratuito, lo solidario, la entrega a largo plazo no es rentable para ella. Y sin embargo es la solidez de la propia vida. En este mundo de enlaces subterráneos, de túneles, importa excavar en la profundidad que nos asegura el aguante ante la dificultad para perseverar en la propia verdad.

Fuente  :  https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

EDD. martes 27 de noviembre de 2018.

Primera lectura

Lectura del libro del Apocalipsis (14,14-19):

Yo, Juan, miré, y apareció una nube blanca; y sentado sobre La nube alguien como un Hijo de hombre, que tenía en la cabeza una corona de oro y en su mano una hoz afilada. Salió otro ángel del santuario clamando con gran voz al que estaba sentado sobre la nube:
«Mete tu hoz y siega; ha llegado la hora de la siega, pues ya está seca la mies de la tierra».
El que estaba sentado encima de la nube metió su hoz sobre la tierra y la tierra quedó segada. Otro ángel salió del santuario del cielo, llevando él también una hoz afilada. Y del altar salió otro ángel, el que tiene poder sobre el fuego, y gritó con gran voz al que tenía la hoz afilada, diciendo:
«Mete tu hoz afilada y vendimia los racimos de la viña de la tierra, porque los racimos están maduros».
El ángel metió su hoz en la tierra y vendimió la viña de la tierra y echó las uvas en el gran lagar de la ira de Dios.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 95,10.11-12.13

R/. Llega el Señor a regir la tierra.

V/. Decid a los pueblos: «El Señor es rey:
él afianzó el orbe, y no se moverá;
él gobierna a los pueblos rectamente». R/.

V/. Alégrese el cielo, goce la tierra,
retumbe el mar y cuanto lo llena;
vitoreen los campos y cuanto hay en ellos,
aclamen los árboles del bosque. R/.

V/. Delante del Señor, que ya llega,
ya llega a regir la tierra:
regirá el orbe con justicia
y los pueblos con fidelidad. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas (21,5-11):

En aquel tiempo, como algunos hablaban del templo, de lo bellamente adornado que estaba con piedra de calidad y exvotos, Jesús les dijo:
«Esto que contempláis, llegarán días en que no quedará piedra sobre piedra que no sea destruida».
Ellos le preguntaron:
«Maestro, ¿cuándo va a ser eso?, ¿y cuál será la señal de que todo eso está para suceder?».
Él dijo:
«Mirad que nadie os engañe. Porque muchos vendrán en mi nombre diciendo: “Yo soy”, o bien: “Está llegando el tiempo”; no vayáis tras ellos. Cuando oigáis noticias de guerras y de revoluciones, no tengáis pánico. Porque es necesario que eso ocurra primero, pero el fin no será enseguida».
Entonces les decía:
«Se alzará pueblo contra pueblo y reino contra reino, habrá grandes terremotos, y en diversos países, hambres y pestes. Habrá también fenómenos espantosos y grandes signos en el cielo».

Palabra del Señor

REFLEXIÓN  :
CR

Queridos amigos y amigas:

¡Alégrese el cielo, goce la tierra, el Señor ya llega a regir la tierra!. Las palabras del salmo 95 no quitan dramatismo a la visión que hoy nos ofrece Juan pero la enmarcan en un contexto de esperanza.

Juan ve una nube blanca y a uno sentado con aspecto de hombre llevando en la mano una hoz afilada para segar la tierra. Y ve un ángel del templo celeste llevando también una hoz afilada para vendimiar la viña de la tierra y echar las uvas en el gran lagar de la ira de Dios.

Lo realmente importante es la llegada definitiva de Dios a su tierra. La consecuencia, la tarea de despojamiento que supone. Si nos desvivimos por limpiar y poner detalles en nuestra casa ante la llegada de un ser querido, ¡cuánto más ante la llegada inminente de quien nos da la posibilidad de habitar en su casa!. La tierra pertenece al Señor y se alegra por su presencia. Se nos ha dado el encargo de salvaguardar la creación hasta su vuelta, y ésta es inminente. También nosotros nos alegramos por su presencia, porque el Señor toma las riendas de su propiedad y hará inútil la pregunta ¿dónde está tu Dios?. Pero ¿cuál ha de ser nuestro despojo?.

En la imitación de Cristo (1,15,2) se lee: «Mucho hace quien mucho ama». El amor es el mejor de los maestros. Tanto haremos cuanto en verdad amemos aquello-Aquel por quien nos afanamos. Los últimos días del año litúrgico ponen al descubierto la verdad de nuestro amor. Si es verdad que el amor es el mejor de los maestros, las palabras de Jesús del evangelio de hoy las podemos meditar en esta clave: Lo importante no es la decoración externa sino la calidez de nuestro amor, esa Verdad sostén de nuestra alma y de nuestras convicciones que sobrevive a los cambios de decorado. «Esto que veis, llegarán días en que no quedará piedra sobre piedra que no sea derruida… Mirad no os dejéis engañar. Porque vendrán muchos usurpando mi nombre y diciendo: «Yo soy» y «el tiempo está cerca». No les sigáis… Habrá grandes terremotos, peste y hambre en diversos lugares, habrá cosas espantosas, y grandes señales del cielo». ¿Hay mejor señal en el cielo que las provocadas por el amor?.

Es posible que alguna vez hayan llegado a tu vida señales de éstas, de las que dan sed de cielo:

  • Bienaventurados son los que dan, mas cien veces bienaventurados los que dan aquello que aun quieren.
  • Bienaventurados los que predican Amor, mas cien veces bienaventurados los que lo llevan en su pecho y lo hacen con sus manos porque es Cristo quien lo hace a través de ellos.
  • Bienaventurados los que alaban a Dios, mas cien veces bienaventurados son los que sabiendo su «Plan para el Mundo» trabajan en su realización.
  • Bienaventurados los que abren los ojos y contemplan al mundo, mas cien veces bienaventurados los que abriendo más aún los ojos contemplan el Universo del cual el mundo apenas es una mota. Y viendo su pequeñez se hacen grandes.
  • Bienaventurados los que se limpian los oídos de las voces vacías de este mundo, mas cien veces bienaventurados son los que oyendo se hacen sordos para estar con los sordos y entenderlos hasta limpiarlos.

Hermoso camino.

Fuente  :  https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

Comentario al evangelio de hoy lunes 26 de noviembre de 2018.

Del santo Evangelio según san Lucas 21, 1-4

En aquel tiempo, levantando los ojos, Jesús vio a unos ricos que echaban donativos en las alcancías del templo. Vio también a una viuda pobre que echaba allí dos moneditas, y dijo: «Yo les aseguro que esta pobre viuda ha echado más que todos. Porque éstos dan a Dios de lo que les sobra; pero ella, en su pobreza, ha dado todo lo que tenía para vivir».

Palabra del Señor.

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

Creo que todos conocemos la fábula del rey que le pide algo al mendigo por el camino y cómo es que el mendigo se encuentra con dos granos de oro del tamaño de los granos que le dio al Rey. Aquí se repite una cosa similar, pero con una gran diferencia, las dos moneditas de insignificante valor que aquella mujer dejó, se convierten en un tesoro invaluable.

Creo que todos recordamos como, siendo niños, nos empeñábamos en un regalo tan pequeño y ahora, nos parece hasta cierto punto, ridículo. Sin embargo, nos damos cuenta del gusto que le dimos a nuestros padres con ese pequeño regalo, y cómo es que realmente ellos se empeñaron en dárnoslo todo. Ver hacia atrás y darnos cuenta de lo hermoso que fue ese pequeño detalle con Dios nos hace verdaderamente hijos suyos.

Señor, muchas gracias por dejarme ver que mi recompensa por esas dos monedas que me pides que te ofrezca, no serán dos monedas del mismo tamaño en oro, sino que será mucho más, pues lo que Tú quieres, no es la moneda como tal, sino cuanto tengo para vivir. Tómalo, Señor.

Otra anécdota. Conocí una mujer que tenía tres hijos, de siete, cinco y tres años más o menos; eran buenos esposos, tenían mucha fe y enseñaban a sus hijos a ayudar a los pobres, porque ellos los ayudaban mucho. Y una vez estaban almorzando, la mamá con los tres hijos, el papá estaba trabajando. Llaman a la puerta, y el mayor va a abrir, después vuelve y dice: «Mamá, es un pobre que pide comida». Estaban comiendo un filete a la milanesa, rebozado -son muy buenos- [ríen]. Y la mamá pregunta a los hijos: «¿Qué hacemos?». Todos los tres: «Sí, mamá, dale algo». Había también algunos filetes que habían sobrado, pero la mamá tomó un cuchillo y comenzó a cortar por la mitad cada uno de los que tenían los hijos. Y los hijos dicen: «No, mamá, dale esos, no los nuestros». «Ah, no: a los pobres se les da de lo tuyo, no de lo que sobra». Así esa mujer de fe enseñó a sus hijos a dar a los pobres de lo propio. Pero todas estas cosas se pueden hacer en casa, cuando hay amor, cuando hay fe, cuando se habla ese dialecto de fe. En fin, vuestros hijos aprenderán de vosotros el modo de vivir cristiano; vosotros seréis sus primeros maestros en la fe, los transmisores de la fe.
(Discurso de S.S. Francisco, 25 de agosto de 2018).

 

Fuente  :  http://es.catholic.net/op/articulos/71771/todo-cuanto-tenia.html#modal

Ángelus: Jesús “nos pide que le dejemos ser nuestro rey”

Palabras del Papa antes de la oración mariana (Texto completo)

(ZENIT – 25 nov. 2018).- “Jesús nos pide hoy que le dejemos ser nuestro rey”, dijo el Papa Francisco en el Ángelus este 25 de noviembre de 2018. “Pero, recordó, no debemos olvidar que el reino de Jesús no es de este mundo. Puede dar un nuevo significado a nuestra vida … solo si no seguimos la lógica del mundo y su “rey”.

Desde una ventana del palacio apostólico que domina la Plaza de San Pedro, el Papa meditó sobre la solemnidad de Cristo Rey del Universo, celebrado este domingo, conclusión del año litúrgico: “La vida de la creación no avanza por casualidad, sino que avanza hacia una meta final: la manifestación definitiva de Cristo, Señor de la historia y de toda la creación”.

“La historia enseña que los reinos fundados en el poder de las armas y en la prevaricación son frágiles y tarde o temprano se derrumban”, dijo. Pero el Reino de Dios se basa en su amor y se enraíza en los corazones, el Reino de Dios se enraíza en los corazones concediendo a quien lo recibe paz, libertad y plenitud de vida.

Esta es nuestra traducción de la meditación del Papa.

AK

Palabras del Papa antes del Ángelus

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

La solemnidad de Jesucristo, Rey del Universo, que celebramos hoy, se establece al final del año litúrgico y nos recuerda que la vida de la creación no avanza por casualidad, sino que avanza hacia una meta final: la manifestación definitiva de Cristo, Señor de la historia y de toda la creación. La conclusión de la historia será su reino eterno.

El pasaje del Evangelio de hoy (cf. Jn 18: 33b-37) nos habla de este reino, relatando la humillante situación en que se encontró  Jesús después de ser arrestado en Getsemaní: atado, insultado, acusado y llevado ante las autoridades de Jerusalén. Se le presenta al fiscal romano, como alguien que atenta contra el poder político, para convertirse en el rey de los judíos. Pilatos luego hace su pregunta y en un interrogatorio dramático le pregunta dos veces si es un rey (vs. 33b.37). Jesús primero responde que su reino “no es de este mundo” (v. 36). Luego dice: «Tú lo dices: yo soy rey» (v.37). Es evidente que en toda su vida Jesús no tiene ambiciones políticas.

Recordemos que después de la multiplicación de los panes, la gente, entusiasmada con el milagro, quiso proclamarlo rey, para derrocar el poder romano y restaurar el reino de Israel. Pero para Jesús, el reino es otra cosa, y ciertamente no se logra con la revuelta, la violencia y la fuerza de las armas. Por lo tanto, se había retirado solo en la montaña para orar (cf. Jn 6, 5-15).

Ahora, respondiendo a Pilato, señala que sus discípulos no lucharon para defenderlo. Él dice: “Si mi reino fuera de este mundo, mis sirvientes habrían luchado para que yo no fuera entregado a los judíos” (v.36). Jesús quiere dejar claro que por encima del poder político hay otro mucho mayor, que no se logra por medios humanos. Él vino a la tierra para ejercer este poder, que es el amor, dando testimonio de la verdad (v. 37). Esta es la verdad divina que, en última instancia, es el mensaje esencial del Evangelio: “Dios es amor” (1 Jn 4: 8) y quiere establecer en el mundo su reino de amor, justicia y paz. Este es el reino del cual Jesús es el rey, y que se extiende hasta el fin de los tiempos.

La historia enseña que los reinos fundados en el poder de las armas y en la prevaricación son frágiles y tarde o temprano se derrumban. Pero el reino de Dios se basa en su amor y se enraíza en los corazones, el Reino de Dios se enraíza en los corazones concediendo a quien lo recibe paz, libertad y plenitud de vida. Y nosotros queremos la paz, todos nosotros queremos la libertad y queremos la plenitud. ¿Cómo se hace esto?, deja que el amor de Dios, el reino de Dios, el amor de Jesús se enraíce en tu corazón y tendrás, paz, libertad y tendrás plenitud.

Jesús hoy nos pide que le dejemos ser nuestro rey. Un rey que con su palabra, su ejemplo y su vida inmolada en la cruz nos ha salvado de la muerte, señala el camino al hombre perdido, da nueva luz a nuestra existencia marcada por la duda, el miedo y las pruebas cotidianas. Pero no debemos olvidar que el reino de Jesús no es de este mundo. Podrá dar un nuevo significado a nuestra vida, a veces sometido a prueba incluso por nuestros errores y nuestros pecados, solo con la condición de que no sigamos la lógica del mundo y de sus “reyes”.

Que la Virgen María nos ayude a recibir a Jesús como el rey de nuestra vida y a difundir su reino, dando testimonio de la verdad que es el amor.

EDD. lunes 26 de noviembre de 2018

Primera lectura

Lectura del libro del Apocalipsis (14,1-3.4b-5):

YO, Juan, miré y he aquí que el Cordero estaba de pie sobre el monte Sion, y con él ciento cuarenta y cuatro mil que llevaban grabados en la frente su nombre y el nombre de su Padre. Oí también como una voz del cielo, como voz de muchas aguas y como voz de un trueno poderoso; y la voz que escuché era como de citaristas que tañían sus citaras.
Estos siguen al Cordero adondequiera que vaya. Estos fueron rescatados como primicias de los hombres para Dios y el Cordero. En su boca no se halló mentira: son intachables.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 23,1-2.3-4ab.5-6

R/. Esta es la generación que busca tu rostro, Señor.

V/. Del Señor es la tierra y cuanto la llena,
el orbe y todos sus habitantes:
él la fundó sobre los mares,
él la afianzó sobre los ríos. R/.

V/. ¿Quién puede subir al monte del Señor?
¿Quién puede estar en el recinto sacro?
El hombre de manos inocentes y puro corazón,
que no confía en los ídolos. R/.

V/. Ese recibirá la bendición del Señor,
le hará justicia el Dios de salvación.
Esta es la generación que busca al Señor,
que busca tu rostro, Dios de Jacob. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas (21,1-4):

EN aquel tiempo, Jesús, alzando los ojos, vio a unos ricos que echaban donativos en el tesoro del templo; vio también una viuda pobre que echaba dos monedillas, y dijo:
«En verdad os digo que esa viuda pobre ha echado más que todos, porque todos esos han contribuido a los donativos con lo que les sobra, pero ella, que pasa necesidad, ha echado todo lo que tenía para vivir».

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :
CR

Queridos amigos y amigas:

La celebración de Cristo Rey despierta en mí dos sensaciones. Por una parte, un cosquilleo acelera la prisa con la que hago normalmente las cosas. Y, por otra, deseo tender un puente de domingo a domingo, como si estos días últimos del año litúrgico fueran un puro relleno para preparar el paso siguiente del Adviento, tiempo engullido por la navidad del escaparate.

Mi tentación es dedicar el tiempo libre a desempolvar el tomo uno de la Liturgia de las Horas y a preparar la audición del Mesías de Händel. Pero mira por dónde, obligado a pararme ante la Palabra, me sorprende el testigo Juan. Repetidamente reclama atención: Yo, Juan, vi; yo Juan, oí. Nos invita a ver y oír los días de los últimos tiempos. Y yo enredado en esta historia local y alocada.

Hoy, Juan, ve a ciento cuarenta y cuatro mil que llevaban grabado en la frente el nombre de Jesús, el Cordero y el nombre de su Padre. A través de los ojos de Juan, veo los rostros de los adolescentes con quien comparto la búsqueda de su verdad, y entre ellos a los pocos que «llevan con valentía en su frente el nombre de Jesús».

Juan oye un sonido de arpas y de voces que bajaba del cielo. Era la voz de los salvados. En sus labios no se encontró mentira. A través de los oídos de Juan, oigo las voces adolescentes que hablan de sus cosas y aclaran sus medias verdades.

Vidas adolescentes paralelas a las de los adultos, unidas en el mismo proceso educativo que culmina con la bendición del Señor para quien vive con manos inocentes, corazón puro, y no confía en los ídolos.

También Jesús alza la mirada y ve a unos ricos que echaban sus donativos en el arca del Tesoro; ve también a una viuda pobre que echaba allí dos moneditas. Unos echan como donativo de lo que les sobraba, y la viuda, en cambio, echa de lo que necesitaba para vivir. Ya lo decían los antiguos: «Nada vale quien nada ama» (Plauto). «Creo que no hay nada difícil para el que ama» Cicerón).

Concédenos, Señor, en esta jornada, descubrir los colores de la vida adolescente, su verdad; sus colores irisados, deslumbradores, centelleantes, como el color de una mirada o el color de una sonrisa o el color de un bonito recuerdo.

Fuente  :  https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

EDD. sábado 24 de noviembre de 2018

Primera lectura

Lectura del libro del Apocalipsis (11,4-12):

Me fue dicho a mí, Juan:
«Aquí están dos testigos míos, estos son los dos olivos y los dos candelabros que están ante el Señor de la tierra. Y si alguien quiere hacerles daño, sale un fuego de su boca y devora a sus enemigos; y si alguien quisiera hacerles daño, es necesario que muera de esa manera. Estos tienen el poder de cerrar el cielo, para que no caiga lluvia durante los días de su profecía, y tienen poder sobre las aguas para convertirlas en sangre y para herir la tierra con toda clase de plagas siempre que quieran.
Y cuando hayan terminado su testimonio, la bestia que sube del abismo les hará la guerra y los vencerá y los matará. Y sus cadáveres yacerán en la plaza de la gran ciudad, que se llama espiritualmente Sodoma y Egipto, donde también su Señor fue crucificado. Y gentes de los pueblos, tribus, lenguas y naciones contemplan sus cadáveres durante tres días y medio y no permiten que sus cadáveres sean puestos en un sepulcro. Y los habitantes de la tierra se alegran por ellos y se regocijan y se enviarán regalos unos a otros, porque los dos profetas fueron un tormento para los habitantes de la tierra».
Y después de tres días y medio, un espíritu de vida procedente de Dios entró en ellos, y se pusieron de pie, y un gran temor cayó sobre quienes los contemplaban. Y oyeron una gran voz del cielo, que les decía:
«Subid aquí».
Y subieron al cielo en una nube, y sus enemigos se quedaron mirándolos.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 143,1.2.9-10

R/. ¡Bendito el Señor, mi alcázar!

V/. Bendito el Señor, mi Roca,
que adiestra mis manos para el combate,
mis dedos para la pelea. R/.

V/. Mi bienhechor, mi alcázar,
baluarte donde me pongo a salvo,
mi escudo y refugio,
que me somete los pueblos. R/.

V/. Dios mío, te cantaré un cántico nuevo,
tocaré para ti el arpa de diez cuerdas:
para ti que das la victoria a los reyes,
y salvas a David, tu siervo, de la espada maligna. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas (20,27-40):

En aquel tiempo, se acercaron algunos saduceos, los que dicen que no hay resurrección, y preguntaron a Jesús:
«Maestro, Moisés nos dejó escrito: “Si a uno se le muere su hermano, dejando mujer pero sin hijos, que tome la mujer como esposa y dé descendencia a su hermano». Pues bien, había siete hermanos; el primero se casó y murió sin hijos. El segundo y el tercero se casaron con ella, y así los siete, y murieron todos sin dejar hijos. Por último, también murió la mujer. Cuando llegue la resurrección, ¿de cuál de ellos será la mujer? Porque los siete la tuvieron como mujer».
Jesús les dijo:
«En este mundo los hombres se casan y las mujeres toman esposo, pero los que sean juzgados dignos de tomar parte en el mundo futuro y en la resurrección de entre los muertos no se casarán ni ellas serán dadas en matrimonio. Pues ya no pueden morir, ya que son como ángeles; y son hijos de Dios, porque son hijos de la resurrección.
Y que los muertos resucitan, lo indicó el mismo Moisés en el episodio de la zarza, cuando llama al Señor: “Dios de Abrahán, Dios de Isaac, Dios de Jacob”. No es Dios de muertos, sino de vivos: porque para él todos están vivos».
Intervinieron unos escribas:
«Bien dicho, Maestro».
Y ya no se atrevían a hacerle más preguntas.

Palabra del Señor

REFLEXIÓN  :
CR

Al final de una tarea realizada, miramos atrás para saborearla. Nos gusta recrearnos en lo bien hecho, analizar cada paso y corregir algún posible error. Al final de la vida, nuestra gran tarea a saborear, a analizar, no será otra cosa que nuestra propia vida.

Muchos de nosotros hemos puesto todo nuestro empeño en una cosa: ser testigos del Señor, es decir, que nuestra vida, palabras y acciones muestren a Jesús.

No sabemos cómo será el cielo que se nos ha prometido, sólo sabemos que en aquél día se nos dirá: “mi siervo, amado, fiel”. Y podremos ver al Señor cara a cara.

Mi corazón se estremece tan sólo de pensarlo.

No obstante esa misión que se nos ha encomendado, no es un añadido en nuestra vida. O es el centro que determina todo cuanto somos o hacemos o simplemente no somos testigos.

Hoy celebramos la memoria de a San Andrés Dung-Lac junto con los otros 116 mártires vietnamitas de los siglos XVIII y XIX (ocho obispos, cincuenta sacerdotes, cincuenta y nueve laicos, hombres y mujeres de diferentes edades y condiciones , todos los cuales prefirieron el destierro, las cárceles, los tormentos y finalmente la muerte a renunciar a su fe. Su fortaleza es la fortaleza de los millones de católicos vietnamitas que a pesar del acoso y la discriminación que sufren, todavía en nuestros días, permanecen fieles, siendo testigos de la paz y la reconociliación.

Para ser testigo como ellos se necesita mucha audacia y mucha fe. Pidámosle al Señor, el testigo fiel, que nos enseñe y ayude a ser en verdad sus testigos en todas las situaciones de nuestra vida.

Fuente  :  https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

Comentario al evangelio de hoy viernes 23 de noviembre de 2018

Del santo Evangelio según san Lucas 19, 45-48

Aquel día, Jesús entró en el templo y comenzó a echar fuera a los que vendían y compraban allí, diciéndoles: «Está escrito: Mi casa es casa de oración; pero ustedes la han convertido en cueva de ladrones.

  1. enseñaba todos los días en el templo. Por su parte, los sumos sacerdotes, los escribas y los jefes del pueblo intentaban matarlo, pero no encontraban cómo hacerlo, porque todo el pueblo estaba pendiente de sus palabras.

Palabra del Señor.

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

Jesús iba todos los días al templo y enseñaba allí. Después de su muerte, Jesús no perdió esta buena costumbre. Es más, decidió quedarse allí para que cada vez que tengamos necesidad sepamos donde encontrarlo. Curiosamente, nosotros católicos, nos hemos acostumbrado a su compañía y ya no estamos tan pendientes de las palabras de «sus labios». Lo dejamos solo y abandonado en lo profundo de su sagrario.

Sin embargo, Jesús está ahí siempre a la espera de que nos animemos a visitarle, a contarle nuestros problemas y necesidades. Él espera todos los días el momento en que se realice su deseo y «su casa» se convierta en aquel lugar de oración que tanto desea, un lugar donde podamos hablar al Padre y, en el silencio de nuestro corazón, escuchar su voz.

Para interpretar el gesto de Jesús de purificar la casa de Dios, sus discípulos usaron un texto bíblico tomado del salmo 69: «El celo por tu casa me devorará»; así dice el salmo: «pues me devora el celo de tu casa». Este salmo es una invocación de ayuda en una situación de extremo peligro a causa del odio de los enemigos: la situación que Jesús vivirá en su pasión. El celo por el Padre y por su casa lo llevará hasta la cruz: su celo es el del amor que lleva al sacrificio de sí, no el falso que presume de servir a Dios mediante la violencia. De hecho, el «signo» que Jesús dará como prueba de su autoridad será precisamente su muerte y resurrección: «Destruid este santuario -dice- y en tres días lo levantaré». Y el evangelista anota: «Él hablaba del Santuario de su cuerpo». Con la Pascua de Jesús inicia el nuevo culto en el nuevo templo, el culto del amor, y el nuevo templo es Él mismo.
(Ángelus de S.S. Francisco, 4 de marzo de 2018).

Fuente  :  http://es.catholic.net/op/articulos/71752/todos-los-dias-ensenaba-en-el-templo.html#modal

EDD. viernes 23 de noviembre de 2018.

Primera lectura

Lectura del libro del Apocalipsis (10,8-11):

Yo, Juan, escuché la voz del cielo que se puso a hablarme de nuevo diciendo:
«Ve a tomar el librito abierto de la mano del ángel que está de pie sobre el mar y la tierra».
Me acerqué al ángel y le pedí que me diera el librito. Él me dice:
«Toma y devóralo; te amargará en el vientre, pero en tu boca será dulce como la miel».
Tomé el librito de mano del ángel y lo devoré; en mi boca sabía dulce como la miel, pero, cuando lo comí, mi vientre se llenó de amargor.
Y me dicen:
«Es preciso que profetices de nuevo sobre muchos pueblos, naciones, lenguas y reinos».

Palabra de Dios

Salmo

Sal 118,14.24.72.103.111.131

R/. ¡Qué dulce al paladar tu promesa, Señor!

V/. Mi alegría es el camino de tus preceptos,
más que todas las riquezas. R/.

V/. Tus preceptos son mi delicia,
tus enseñanzas son mis consejeros. R/.

V/. Más estimo yo la ley de tu boca
que miles de monedas de oro y plata. R/.

V/. ¡Qué dulce al paladar tu promesa:
más que miel en la boca! R/.

V/. Tus preceptos son mi herencia perpetua,
la alegría de mi corazón. R/.

V/. Abro la boca y respiro,
ansiando tus mandamientos. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas (19,45-48):

EN aquel tiempo, Jesús entró en el templo y se puso a echar a los vendedores, diciéndoles:
«Escrito está: “Mi casa será casa de oración”; pero vosotros la habéis hecho una “cueva de bandidos”».
Todos los días enseñaba en el templo.
Por su parte, los sumos sacerdotes, los escribas y los principales del pueblo buscaban acabar con él, pero no sabían qué hacer, porque todo el pueblo estaba pendiente de él, escuchándolo.

Palabra del Señor

REFLEXIÓN  :
CR

Posiblemente una de las acciones que más llenan el corazón y la vida del creyente es la escucha y la acogida de la Palabra de Dios. Posiblemente, también, la misión más bella y exigente sea el anuncio de la Palabra.

Sin embargo, ocurre con frecuencia que nos hemos acostumbrado a escucharla, parece que hubiéramos domesticado según nuestra forma de ser, nuestra cultura lo que Dios ha querido inspirar en su palabra.

Necesitamos volver a tomar la palabra y sentir su sabor dulce y amargo a la vez. Experimentar de nuevo que Dios no es indiferente a nuestra vida. Más aún que le llega hasta lo más profundo de su corazón, que a Dios hay muchas realidades de nuestro mundo que le duele en sus entrañas y que quien lee su palabra y contempla el mundo sólo puede escuchar una llamada a profetizar en su nombre y protestar a tiempo y destiempo contra lo que impide vivir con dignidad. Sólo puede sacar a la luz los nombres y situaciones que ninguno de nosotros puede permitir. Sólo puede experimentar esa maravillosa osadía que se hace voz y gesto para dar vida y denunciar la muerte, para anunciar al Señor de la vida.

Fuente  :  https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

Homilía para la Eucaristía del domingo 25 de noviembre de 2018

Paz y Bien a todos los hermanos.

SOLEMNIDAD DE CRISTO REY.

Daniel 7,13-14: en el contexto del capítulo, después de presentar el fracaso de sucesivos imperios, el autor nos presenta a un Hijo de hombre, es decir, a un hombre, el hombre por antonomasia, a quien se le da todo poder. Su reino no tendrá fin.

Apocalipsis 1,5-8: se presenta a Jesucristo como el alfa y la omega, es decir, el principio y fin de todo, Él es el Señor. Y viene con pleno poder.

Juan 18,3-37: en un estilo irónico típico de Juan, el reo es presentado como Rey, el enjuiciado como Juez. Pero un Rey diferente…para discípulos que ven en Jesús el Testigo de la Verdad.

1.- Es interesante constatar en los textos que en momentos en los que impera el mal, la muerte, el caos, se proclame el triunfo del Bien, la Vida y la Justicia. ¿Sueño de la humanidad? Es una esperanza que está en el ADN de la humanidad. No queremos que el mal nos venza. Es que siempre han surgido imperios poderosos, tiranos que han sembrado el horror y la muerte.

En la antigüedad: los Babilonios, los Medos, los Persas, los griegos, los romanos, por nombrar a algunos. Le siguen los imperios europeos: el romano-germánico, el de los ingleses, españoles y muchos otros. Y en todos se manifiesta lo mismo: la opresión, la esclavitud y la muerte. ‘Y Dios no quiere eso! Él tiene su Proyecto liberador que el hombre no entiende y no quiere entender y por eso lo entorpece. ¿Cómo lo entorpece? Erigiendo ídolos; y el ídolo siempre exige víctimas, mata y atropella. ¡Y Dios quiere la vida!

2.- Ya en el Antiguo Testamento se habla de un Reino, pero un Reino diferente, ya que es un Reino de verdad y de vida, de santidad y de gracia, de justicia, amor y paz. Un Reino diferente, en el cual el que reina es un  Hijo de hombre, es decir, es la Fuerza y Poder de Dios vestidos en la  humildad de nuestra carne. Este Rey se opone a los reinos terrestres porque busca el bien y la paz. Se opone a los que mandan, porque viene a servir. Él muestra con su palabra y su vida que el dinero y la riqueza podrán dar placer, pero no la felicidad. Que la felicidad está en dar y darse y no en apropiarse de todo.

Su Reino no viene a competir con los poderosos de este mundo, porque no es de este mundo. Pero igual molesta a los de este mundo porque desinstala, critica y denuncia lo que hay en nuestro mundo.

Jesús es el Hijo de hombre, el Hijo de María, uno de nuestra raza, el nuevo Adán. En Él la humanidad ya ha triunfado del modo más insólito: por la cruz.

3.- Frente a esta verdad consoladora tenemos el triste espectáculo que está dando la humanidad en todos los continentes; no se escapa ninguno, ya que en todos hay injusticias, violencias, intolerancias, atropellos, brechas entre unos pocos ricos y la gran masa de pobres, gobiernos corruptos e intolerantes que atropellan a los pueblos.

Nos asusta la enfermedad de la “Pacha Mama”: el atropello a la naturaleza. Más nos debe asustar la enfermedad de la humanidad que provoca tanto mal, tanto atropello.

4.- Frente a este escenario tan deprimente aparece la gran señal: el Hijo de hombre, que nos trae algo mejor, su Reino. Y Él no quiere reinar solo, nos hace partícipes de su Reino. Somos un Pueblo de reyes, lo que significa que hemos nacido para ser libres y no esclavos de nada ni de nadie.

Somos un Pueblo de Hijos, por lo tanto todos hermanos y no dueños de nadie ni de nada.

Somos un Reino de discípulos, por lo tanto no dueños ni administradores de la verdad. ¡Eso quiere el Señor!

Si celebramos a Cristo Rey es porque así lo creemos, así lo sentimos, y así queremos trabajar por implantar su reinado en nuestro medio, sin olvidar que la única manera de reinar es sirviendo.

La Eucaristía: Banquete del Reino. Aquí todos caben, todos hijos y hermanos, ningún amo sino servidores. ¡Que venga el Reino! Trabajemos por el Reino.

         Hermano Pastor Salvo Beas.

Comentario al evangelio de hoy jueves 22 de noviembre de 2018

Del santo Evangelio según san Lucas 19, 41-44

En aquel tiempo, cuando Jesús estuvo cerca de Jerusalén y contempló la ciudad, lloró por ella y exclamó:

«¡Si en este día comprendieras tú lo que puede conducirte a la paz! Pero eso está oculto a tus ojos. Ya vendrán días en que tus enemigos te rodearán de trincheras, te sitiarán y te atacarán por todas partes y te arrasarán. Matarán a todos tus habitantes y no dejarán en ti piedra sobre piedra, porque no aprovechaste la oportunidad que Dios te daba».

Palabra del Señor.

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

El Evangelio que meditamos hoy, en sentido literal, corresponde a una profecía histórica que hace Jesús sobre la destrucción del templo de Jerusalén por parte de Tito en el año 66 d.C. Jerusalén, en sentido bíblico y espiritual, es imagen del cielo y, en este caso particular, una de las vías de cómo llegamos al cielo.

¡Si al menos tú comprendieras en este día lo que conduce a la paz! ¡El Señor dice esto LLORANDO! Si eso lo hizo por una ciudad de piedra, ¿cuánto más no lo hará cuando ve nuestro corazón que le rechaza escogiendo el mal?

No dejemos en este día que nada nos robe la paz, aunque el enemigo nos rodee e intente hacernos caer. El Señor nos está hablando al corazón constantemente, pero es más fácil actuar como los habitantes de la Jerusalén terrena y matar al Señor en nuestra conciencia. ¡Qué ciegos somos al buscar el amor y no darnos cuenta que el amor se nos da gratuitamente en la cruz!

¡Si comprendieras lo que conduce a la paz! Sólo el Señor puede hacer que su palabra sea «Dabar» (término hebreo que significa palabra que al ser pronunciada crea lo que dice) Si el Señor te desea la paz con su palabra creadora, y eres dócil al regalo que te quiere dar, serás una piedra viva más bella y santa, más parecida a Cristo, la Piedra Angular, en la ciudad santa, la Jerusalén celestial.

Acoge la Palabra en tu corazón como María y verás como da grandes frutos.

En el tiempo de Jesús, la gente que estaba liberada de demonios decía: «el Señor ha visitado a su pueblo». El mismo Jesús, cuando mira Jerusalén llora, llora por ella. ¿Por qué llora? Porque no conociste el tiempo en el que fuiste visitada; no entendiste la visita del Señor.
Cuando el Señor nos visita, nos da la alegría, es decir, nos lleva a un estado de consolación, nos lleva a cosechar la alegría, da consuelo espiritual. Un consuelo que no solo pasa en aquel tiempo, sino que es un estado en la vida espiritual de cada cristiano. Por eso es necesario: esperar el consuelo, reconocer el consuelo, porque hay falsos profetas que parecen consolarnos y en cambio nos engañan y conservar el consuelo.
(Homilía de S.S. Francisco, 25 de septiembre de 2017, en santa Marta).

Fuente  :  http://es.catholic.net/op/articulos/71748/dabar.html#modal