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Autor: Patricio Osiadacz

Comentario al evangelio de hoy sábado 01 de diciembre de 2018.

Del santo Evangelio según san Lucas 21, 34-36

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Estén alerta, para que los vicios, la embriaguez y las preocupaciones de esta vida no entorpezcan su mente y aquel día los sorprenda desprevenidos; porque caerán de repente como una trampa sobre todos los habitantes de la tierra.

Velen, pues, y hagan oración continuamente, para que puedan escapar de todo lo que ha de suceder y comparecer seguros ante el Hijo del hombre».

Palabra del Señor.

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

Muchos de los dibujos animados nos muestran como los súbditos y lacayos se postran ante sus reyes de modo vergonzoso en algunos casos, más aún cuando no hicieron su deber. En cambio, vemos como los héroes de guerra, los caballeros, los capitanes de navíos, regresan a sus países y reinos con la cabeza en alto, con los trofeos de la guerra, con el orgullo en el pecho y con lágrimas en el corazón.

Señor, es muy curioso lo que me pides, me pides que me ponga en pie delante de Ti. Pero Tú eres un Rey y yo no me asemejo a un caballero, ¿por qué tendría que permanecer de pie? ¿Te das cuenta de mis debilidades? ¿De mis pecados? ¿De las tantas y tantas veces que te he defraudado?…

La tierra es un constante campo de batalla, una batalla encarnecida que no se acabará sino hasta el fin de los tiempos, pero ¿cuándo es eso, para que estemos preparados en el día del juicio, de modo que estemos de pie en aquel día?

No, Dios no quiere que yo sea un cobarde que se esconde en medio de la batalla y quiere celebrar la victoria con todos; Dios quiere que esté en el campo de batalla, luchando hombro con hombro con mis hermanos. Para ello he de vivir con la mirada puesta en el cielo, no solamente pensando en un día que desconozco su llegada, sino vigilando y orando, como Jesús nos recuerda en el Evangelio. Además, entre mayor haya sido mi empeño en la batalla, un mayor premio recibiré. Señor, yo lo sé, sé que eres eternamente justo, permíteme aparecer en tu presencia como un héroe en esta batalla que es la conquista de la santidad.

Hoy comenzamos el camino de Adviento, que culminará en la Navidad. El Adviento es el tiempo que se nos da para acoger al Señor que viene a nuestro encuentro, también para verificar nuestro deseo de Dios, para mirar hacia adelante y prepararnos para el regreso de Cristo. Él regresará a nosotros en la fiesta de Navidad, cuando haremos memoria de su venida histórica en la humildad de la condición humana; pero Él viene dentro de nosotros cada vez que estamos dispuestos a recibirlo, y vendrá de nuevo al final de los tiempos «para juzgar a los vivos y a los muertos». Por eso debemos estar siempre alerta y esperar al Señor con la esperanza de encontrarlo. La liturgia de hoy nos habla precisamente del sugestivo tema de la vigilia y de la espera.
(Homilía de S.S. Francisco, 3 de diciembre de 2017).

Fuente  :  http://es.catholic.net/op/articulos/71846/manteneos-de-pie.html#modal

EDD. sábado 01 de diciembre de 2018

Primera lectura

Lectura del libro del Apocalipsis (22,1-7):

El ángel del Señor me mostró a mí, Juan, un río de agua de vida, reluciente como el cristal, que brotaba del trono de Dios y del Cordero. En medio de su plaza, a un lado y otro del río, hay un árbol de vida que da doce frutos, uno cada mes. Y las hojas del árbol sirven para la curación de las naciones. Y no habrá maldición alguna. Y el trono de Dios y del Cordero estará en ella, y sus siervos le darán culto. Y verán su rostro, y su nombre está sobre sus frentes. Y ya no habrá más noche, y no tienen necesidad de luz de lámpara ni de luz de sol, porque el Señor Dios los iluminará y reinarán por los siglos de los siglos. Y me dijo:
«Estas son palabras fieles y veraces; el Señor, Dios de los espíritus de los profetas, ha enviado su ángel para mostrar a sus siervos lo que tiene que suceder pronto. Mira, yo vengo pronto. Bienaventurado el que guarda las palabras proféticas de este libro».

Palabra del Señor

Salmo

Sal 94

R/. Maranatá. ¡Ven, Señor Jesús!

V/. Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos. R/.

V/. Porque el Señor es un Dios grande,
soberano de todos los dioses:
tiene en su mano las simas de la tierra,
son suyas las cumbres de los montes;
suyo es el mar, porque él lo hizo,
la tierra firme que modelaron sus manos. R/.

V/. Entrad, postrémonos por tierra,
bendiciendo al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas (21,34-36):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Tened cuidado de vosotros, no sea que se emboten vuestros corazones con juergas, borracheras y las inquietudes de la vida, y se os eche encima de repente aquel día; porque caerá como un lazo sobre todos los habitantes de la tierra.
Estad, pues, despiertos en todo tiempo, pidiendo que podáis escapar de todo lo que está por suceder y manteneros en pie ante el Hijo del hombre».

Palabra del Señor

REFLEXIÓN  :
CR

Queridos amigos y amigas:

Se nos acaba el año, y ¿cómo nos encuentra Dios? Esta tarde la liturgia se viste del blanco de Adviento y el “ángel nos muestra el río de agua viva, luciente como el cristal, que sale del trono de Dios y del Cordero que hace crecer el árbol de la vida”. Nuestro Redentor está vivo y sólo los vivos contemplan su rostro. No te mueras ahora que queda tan poco.

Para estar vivo, ten cuidado: “no se te embote la mente con el vicio, la bebida y la preocupación del dinero, y se te eche encima de repente aquel día. Estate siempre despierto, pidiendo fuerza para escapar de todo lo que está por venir, y mantente en pie ante el Hijo del Hombre”.

¡Qué mensaje más bonito en el último día del año litúrgico para saborearlo en la memoria de María en sábado!. Que no se nos embote la mente con preocupaciones absurdas. Que estemos bien despejados, despiertos de tanto susurro que amortaja el alma en la superficialidad y el desencanto. En pié, alerta, firmes ante Jesús el Cristo de nuestra fe. Sin bostezos ni lágrimas de aburrimiento en los ojillos. Y si no lo puedes evitar, pide fuerza para escapar de lo que está por venir, eso que puede arruinar todo cuanto has hecho hasta ahora y agota el último aceite de la alcuza. No se puede bajar la guardia porque el partido termina cuando pita el árbitro. Todo el tiempo de juego es tiempo de salvación.

Hermano, hemos de pasar por la purificación para llegar al lugar donde “no hay ni habrá ya nada maldito”. Lo maldito se pega a nuestros huesos con suma facilidad y hay que ejercitarse en la ascesis de antaño para rejuvenecer, de lo contrario, no dejaremos la noche y necesitaremos luz de lámpara o del sol, luceros de poca monta comparados con la luz que irradia el Señor Dios.

Mirad que el Señor está para llegar. Dichoso quien tiene presente el mensaje profético. Esperad, postrados en tierra, bendiciendo al Señor, creador nuestro. Porque él es nuestro Dios y nosotros su pueblo, el rebaño que él guía.

¡Buen Adviento!

Fuente  :  https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

Comentario al evangelio de hoy viernes 30 de noviembre de 2018.

Del santo Evangelio según san Mateo 4,18-22

Una vez que Jesús caminaba por la ribera del mar de Galilea, vio a dos hermanos, Simón, llamado después Pedro, y Andrés, los cuales estaban echando las redes al mar, porque eran pescadores. Jesús les dijo: «Síganme y yo los haré pescadores de hombres». Ellos inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron.

Pasando más adelante, vio a otros dos hermanos, Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, que estaban con su padre en la barca, remendando las redes, y los llamó también. Ellos, dejando enseguida la barca y a su padre, lo siguieron.

Palabra del Señor.

 

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio.

Muchos hombres no se animan a dejar entrar a Cristo en sus vidas pues tienen un miedo, el de pensar qué va a ser Cristo con sus vidas. No se atreven a dejarse impresionar, piensan que habrá un cambio radical en sus vidas, pero no; Cristo lo que hace en la vida de quien lo deja entrar, es ir transformándola poco a poco; es una transformación, no un cambio.

Al leer este Evangelio se ve muy claro. Hace el llamado a Pedro y a Andrés, que eran pescadores, y solo les dice: «Venid y seguidme, y os haré pescadores de hombres». En ese llamado, no existe cambio alguno, existe una transformación, que es como un plus en su vida. Solo agrega a lo que ya son, algo especial.

Cuando dejamos entrar a Cristo en nuestras vidas, Él toma nuestro barro y lo comienza a moldear, empieza a transformar lo que ya somos en algo muchísimo mejor. Lo que queda de nuestra parte es dejarnos moldear. Muchas veces pasa que dejamos entrar a Dios en nuestras vidas, pero esperamos que nos moldee como nosotros queremos que sea, no le damos libertad a Dios. Y Él no se resiste, pero sabe que lo que estamos haciendo no nos hace ser plenamente felices.

No tengamos miedo a dejar entrar a Cristo en nuestras vidas y darle plena libertad para que haga de nuestro pobre barro, la mejor escultura que jamás ha existido.

¿Cómo envía nuestro Señor a san Andrés y a su hermano Simón Pedro en el Evangelio de hoy? «¡Seguidme!», les dice. Eso es lo que significa ser enviado:seguir a Cristo, y no lanzarnos por delante con nuestras propias fuerzas. El Señor invitará a algunos de vosotros a seguirlo como sacerdotes, y de esta forma convertirse en «pescadores de hombres». A otros los llamará a la vida religiosa, a otros a la vida matrimonial, a ser padres y madres amorosos. Cualquiera que sea vuestra vocación, os exhorto: ¡sed valientes, sed generosos y, sobre todo, sed alegres!
(Homilía de S.S. Francisco, 30 de noviembre de 2017).

Fuente  :  http://www.es.catholic.net/op/articulos/71842/cristo-no-cambia-transforma.html#modal

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

EDD. viernes 30 de noviembre de 2018

Primera lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos (10,9-18):

Si tus labios profesan que Jesús es el Señor, y tu corazón cree que Dios lo resucitó de entre los muertos, te salvarás. Por la fe del corazón llegamos a la justificación, y por la profesión de los labios, a la salvación. Dice la Escritura: «Nadie que cree en él quedará defraudado.» Porque no hay distinción entre judío y griego; ya que uno mismo es el Señor de todos, generoso con todos los que lo invocan. Pues «todo el que invoca el nombre del Señor se salvará.» Ahora bien, ¿cómo van a invocarlo, si no creen en él?; ¿cómo van a creer, si no oyen hablar de él?; y ¿cómo van a oír sin alguien que proclame?; y ¿cómo van a proclamar si no los envían? Lo dice la Escritura: «¡Qué hermosos los pies de los que anuncian el Evangelio!» Pero no todos han prestado oído al Evangelio; como dice Isaías: «Señor, ¿quién ha dado fe a nuestro mensaje?» Así pues, la fe nace del mensaje, y el mensaje consiste en hablar de Cristo. Pero yo pregunto: «¿Es que no lo han oído?» Todo lo contrario: «A toda la tierra alcanza su pregón, y hasta los límites del orbe su lenguaje.»

Palabra de Dios

Salmo

Sal 18,2-3.4-5

R/. A toda la tierra alcanza su pregón

El cielo proclama la gloria de Dios,
el firmamento pregona la obra de sus manos:
el día al día le pasa el mensaje,
la noche a la noche se lo susurra. R/.

Sin que hablen, sin que pronuncien,
sin que resuene su voz,
a toda la tierra alcanza su pregón
y hasta los límites del orbe su lenguaje. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo (4,18-22):

En aquel tiempo, pasando Jesús junto al lago de Galilea, vio a dos hermanos, a Simón, al que llaman Pedro, y a Andrés, su hermano, que estaban echando el copo en el lago, pues eran pescadores. Les dijo: «Venid y seguidme, y os haré pescadores de hombres.»
Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron. Y, pasando adelante, vio a otros dos hermanos, a Santiago, hijo de Zebedeo, y a Juan, que estaban en la barca repasando las redes con Zebedeo, su padre. Jesús los llamó también. Inmediatamente dejaron la barca y a su padre y lo siguieron.

Palabra del Señor

REFLEXIÓN  :
CR

Queridos amigos:

Casi al final del año litúrgico celebramos la fiesta de uno de los discípulos de primera hora, Andrés, hermano de Pedro, natural de Betsaida. Según la tradición, predicó el evangelio en muchas regiones y fue crucificado en Acaya.

La primera lectura es un fragmento muy conocido de la carta a los romanos. En el contexto de una reflexión sobre el papel salvador de Cristo, Pablo introduce una primitiva fórmula kerigmática: «Si proclamas con tu boca que Jesús es el Señor y crees con tu corazón que Dios lo ha resucitado de entre los muertos te salvarás».

En la segunda parte del fragmento se reconstruye el itinerario que conduce a esta invocación. Para invocar es necesario creer. Y para creer hay que anunciar el evangelio. No hay anuncio sin envío. Por eso es tan necesaria la tarea del evangelizador. Son hermosos los pies del que anuncia la buena noticia. La fe, en definitiva, brota del anuncio del mensaje.

El evangelio narra la llamada de los primeros discípulos según la versión de Mateo. El evangelista sitúa el relato antes de que Jesús comience a predicar el Reino. De esta manera los discípulos pueden ser testigos directos de ese anuncio y pueden irse adiestrando para continuarlo después.

El escenario del relato es la ribera del lago de Galilea, también llamado lago de Tiberíades o de Genesaret. No resulta difícil imaginarse a Jesús paseando por este hermoso lugar, contemplando a los pescadores en sus faenas ordinarias. Aquí vio a dos hermanos (Simón y Andrés) y los invitó a seguirlo. La acción de Jesús comienza por la mirada y prosigue con la palabra. El resultado de la invitación es fulminante. Estos dos primeros y más adelante los hermanos Zebedeos (Santiago y Juan), dejan la barca y a su padre y siguen a Jesús.

Recordar a un apóstol es abrir el álbum en el que se encuentran los retratos de los primeros seguidores de Jesús. En ellos contemplamos lo que nos ha pasado a nosotros o lo que nos puede pasar si nos dejamos alcanzar por su mirada y por su palabra. Hay dos signos que nos ayudan a comprender la fuerza de la llamada. Fueron signos ayer y lo siguen siendo hoy: la relativización de la familia y de la profesión. Para la mayor parte de las personas, la familia y el trabajo son las dos principales fuentes de seguridad. A ellas dedican su tiempo y su atención. De ellas reciben lo fundamental para vivir.

¿Por qué la llamada de Jesús afecta tanto a estas dos realidades? No sé responder bien, pero creo que tiene que ver con el «centro» de nuestra vida. No puede haber dos centros. Ya sé que, con Jesús, se recupera la familia y se recupera el valor del trabajo; más aún, se redescubren de un modo nuevo y profundo, pero, ¿cómo se puede llegar a esta experiencia sin dejar primero la barca y la familia?

Creo que este mensaje no se capta fácilmente. Más aún, de entrada produce una especie de rechazo espontáneo. Pero creo también que algunos y algunas lo entienden muy bien, ¿verdad? Pues, ¡ánimo!

Fuente  :  https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

Homilía para la Eucaristía del domingo 02 de diciembre de 2018.

Que tengan todos un buen Adviento cristiano. Paz y Bien.

PRIMER DOMINGO DE ADVIENTO.

Jeremías 33,14-16: Al Israel decadente, seco, bajo imágenes se le promete un germen justo que practica la justicia y el derecho. Esto se hace realidad en Jerusalén, es decir, el pueblo que será renovado.

1 Tesalonicenses 3,12-4,2: conducta que ha de observar el creyente mientras espera la venida del Señor.

Lucas 21,25-28.4-36: Dos aspectos a destacar en este discurso escatológico de Lucas:

–          La manifestación gloriosa del Hijo del hombre.

–          La exhortación a la vigilancia.

1.- Entramos en un nuevo tiempo litúrgico: el Adviento. Tiempo en el que no sólo reflexionamos, sino también celebramos la Venida del Señor. ¿Cuál venida? La primera, cuando se encarnó en María Santísima por obra del Espíritu Santo. Y la segunda, cuando venga a consumar el Reino de Dios. Y es  eso lo que sugiere la primera lectura.

Israel, de regreso del exilio, se relajó, se dejó estar, lo que produjo un gran desaliento en el pueblo. Es en este contexto que el Profeta promete un germen justo. Germen que sólo podrá brotar cuando sople el Espíritu de Dios, que todo lo vivifica. En otras palabras, se anuncia la irrupción del Reino de Dios no sólo a Israel, sino a todo el mundo. Reino en el que impera la Justicia y el Derecho.

Justicia = Rectitud. La Justicia y el derecho son la base de su trono, dice el salmo 96(97),2. En Él reside la salvación, por eso Él hace justicia a los pobres.

2.- El Señor viene, esto es un artículo del Credo. Esto quiere decir que nosotros creemos en la Venida del Señor; y si creemos entonces esperamos. De allí la virtud de la Esperanza. Hay que saber esperar. Y es en esto precisamente en lo que hace hincapié este tiempo de Adviento, especialmente en estas dos primeras semanas.

San Juan Pablo II, predicando en un domingo como hoy, decía: “Viviremos de una manera justa la Navidad, la primera venida del Salvador, cuando seamos conscientes de su última venida con poder y majestad grandes”.

En este primer domingo de Adviento se nos quiere recordar que la vida nuestra es un pasar. Nosotros no tenemos en este mundo una ciudadanía permanente (cfr. L.G.44c). Y esto no lo podemos olvidar. Olvidar esto es trágico, trae funestas consecuencias.

3.- El mundo, que no acepta a Dios, nada espera…me atrevería decir: desespera, carece de esperanza. El mundo no celebra la venida del Señor. Sólo le interesa el comercio. Como dice el Señor en el evangelio, se ha dejado aturdir por los excesos de toda índole. El Papa Francisco dijo la semana pasada que el consumismo es una enfermedad grande, una enfermedad contra la generosidad, una enfermedad psiquiátrica. Frente a tanta pobreza como vemos en las noticias, gente que busca un lugar mejor para vivir y se le cierran las puertas o regresan a su país de origen decepcionados. Esto es un síntoma de la enfermedad; otro síntoma de estos excesos: los “black Friday”, mal esparcido por todo el mundo occidental. Esta no es la manera cristiana de vivir la espera del Señor que viene.

4.- Por eso el Señor, por medio de su Apóstol nos exhorta a tener otro modo de vida, diferente; una vida en santidad e irreprochables. Y en el evangelio nos dice que estemos vigilantes.

Hoy hacemos Eucaristía; damos gracias por la Esperanza de vivir en paz, sin odio, en generosidad. Damos gracias al Señor porque Él es  nuestra Justicia.

Nos cuesta reconocer las señales de los tiempos porque estamos aturdidos; por eso nos cuesta entrever su presencia en medio de tanta mala noticia y amenazas de los poderosos.

Pero por la fe sabemos que viene el Señor e intentamos levantar nuestras cabezas. Así nos acercamos a la Mesa del Señor que viene, que trae la Justicia y el Derecho. A Él podemos  hoy decir con el salmista: “A Ti, Señor, elevo mi alma. Muéstrame tus caminos, guíame por el camino de la fidelidad.

                                                    Hermano Pastor Salvo Beas.

Comentario al evangelio de hoy jueves 29 de noviembre de 2018.

Del santo Evangelio según san Lucas 21, 20-28

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Cuando vean a Jerusalén sitiada por un ejército, sepan que se aproxima su destrucción. Entonces, los que estén en Judea, que huyan a los montes; los que estén en la ciudad, que se alejen de ella; los que estén en el campo, que no vuelvan a la ciudad; porque esos días serán de castigo para que se cumpla todo lo que está escrito.

¡Pobres de las que estén embarazadas y de las que estén criando en aquellos días! Porque vendrá una gran calamidad sobre el país y el castigo de Dios se descargará contra este pueblo. Caerán al filo de la espada, serán llevados cautivos a todas las naciones, y Jerusalén será pisoteada por los paganos, hasta que se cumpla el plazo que Dios les ha señalado.

Habrá señales prodigiosas en el sol, la luna y las estrellas. En la tierra, las naciones se llenarán de angustia y de miedo por el estruendo de las olas del mar. La gente se morirá de terror y de angustiosa espera por las cosas que vendrán sobre el mundo, pues hasta las estrellas se bambolearán. Entonces verán venir al Hijo del hombre en una nube, con gran poder y majestad. Cuando estas cosas comiencen a suceder, pongan atención y levanten la cabeza, porque se acerca la hora de su liberación».

Palabra del Señor.

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

El Evangelio del día te invita a confiar en Dios en los momentos difíciles. Muchas veces parece que todo está perdido y es ahí cuando la desesperación comienza a ganar terreno al implantar temor y desconfianza; basta que recordemos aquella frase que dice: «después de la tormenta viene la calma».Ciertamente vemos que el mundo convulsiona y que ya no hay remedio ante la inminente destrucción del planeta, de la familia – núcleo de toda sociedad -, de los valores morales, de la razón – cuántos países vemos que en vez de ayudar a las personas no las aceptan; asimismo, crean leyes que les reconocen sus desviaciones como legales, etc.-; en definitiva, vemos un mundo que no tiene remedio y que va camino a su propia destrucción …

Pero a pesar de lo mal que pinta el panorama, Jesús asegura que la liberación está cerca.Libres seremos pronto de enarbolar las banderas de la Verdad, del Amor, de la Paz y la Justicia; libres para caminar en santidad; libres para alcanzar la felicidad en plenitud.

Que san José y la Virgen María te guíen en este valle de lágrimas para que, junto a ellos, alcances la libertad que Dios promete.

El Evangelio, que en tiempo de pruebas da fuerza y alma a la lucha por la liberación, en el tiempo de la libertad es luz para el viaje diario de las personas, familias, sociedades y es la sal que da sabor a la vida ordinaria y la preserva de la corrupción de la mediocridad y de los egoísmos.
(S.S. Francisco, 26 de septiembre de 2018)

Fuente  :  http://www.es.catholic.net/op/articulos/71840/la-libertad-esta-cerca.html#modal

EDD. jueves 29 de noviembre de 2018

Primera lectura

Lectura del libro del Apocalipsis (18,1-2.21-23;19,1-3.9a):

YO, Juan, vi un ángel que bajaba del cielo con gran autoridad, y la tierra se deslumbró con su resplandor. Y gritó con fuerte voz:
«Cayó, cayó la gran Babilonia. Y se ha convertido en morada de demonios, en guarida de todo espíritu inmundo, en guarida de todo pájaro inmundo y abominable.
Un ángel vigoroso levantó una piedra grande como una rueda de molino y la precipitó al mar diciendo:
«Así, con este ímpetu será precipitada Babilonia, la gran ciudad, y no quedará rastro de ella. No se escuchará más en ti la voz de citaristas ni músicos, de flautas y trompetas. No habrá más en ti artífices de ningún arte; y ya no se escuchará en ti el ruido del molino; ni brillará más en ti luz de lámpara; ni se escuchará más en ti la voz del novio y de la novia, porque tus mercaderes eran los magnates de la tierra y con tus brujerías embaucaste a todas las naciones».
Después de esto oí en el cielo como el vocerío de una gran muchedumbre, que decía:
«Aleluya La salvación, la gloria y el poder son de nuestro Dios, porque sus juicios son verdaderos y justos. Él ha condenado a la gran prostituta que corrompía la tierra con sus fornicaciones, y ha vengado en ella la sangre de sus siervos».
Y por segunda vez dijeron:
«¡Aleluya!».
Y el humo de su incendio sube por los siglos de los siglos.
Y me dijo:
«Escribe: “Bienaventurados los invitados al banquete de bodas del Cordero”».

Palabra de Dios

Salmo

Sal 99,2.3.4.5

R/. Bienaventurados los invitados al banquete de bodas del Cordero.

V/. Aclama al Señor, tierra entera,
servid al Señor con alegría,
entrad en su presencia con vítores. R/.

V/. Sabed que el Señor es Dios:
que él nos hizo y somos suyos,
su pueblo y ovejas de su rebaño. R/.

V/. Entrad por sus puertas con acción de gracias,
por sus atrios con himnos,
dándole gracias y bendiciendo su nombre. R/.

V/. El Señor es bueno,
su misericordia es eterna,
su fidelidad por todas las edades. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas (21,20-28):

EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Cuando veáis a Jerusalén sitiada por ejércitos, sabed que entonces está cerca su destrucción.
Entonces los que estén en Judea, que huyan a los montes; los que estén en medio de Jerusalén, que se alejen; los que estén en los campos, que no entren en ella; porque estos son “días de venganza” para que se cumpla todo lo que está escrito.
¡Ay de las que estén encintas o criando en aquellos días!
Porque habrá una gran calamidad en esta tierra y un castigo para este pueblo.
“Caerán a filo de espada”, los llevarán cautivos “a todas las naciones”, y “Jerusalén será pisoteada por gentiles”, hasta que alcancen su plenitud los tiempos de los gentiles.
Habrá signos en el sol y la luna y las estrellas, y en la tierra angustia de las gentes, perplejas por el estruendo del mar y el oleaje, desfalleciendo los hombres por el miedo y la ansiedad ante lo que se le viene encima al mundo, pues las potencias del cielo serán sacudidas.
Entonces verán al Hijo del hombre venir en una nube, con gran poder y gloria.
Cuando empiece a suceder esto, levantaos, alzad la cabeza; se acerca vuestra liberación».

Palabra del Señor

REFLEXIÓN  :
CR

Queridos amigos y amigas:

Juan pide gritar a pleno pulmón junto a la muchedumbre que canta: «Aleluya, la victoria, la gloria y el poder pertenecen a nuestro Dios». Para cantar es preciso tener el corazón reconciliado y en armonía con todo lo creado. Hay dos formas de vivir, pero sólo una para quien canta la belleza de Dios. Valga la explicación con la siguiente historia.

«Había dos hombres en un pueblo y uno siempre estaba en los lugares públicos y siempre estaba calumniando a sus vecinos y levantando testimonios falsos de sus hermanos del pueblo, y nada más llegar algo a sus oídos lo agrandaba diez veces cuando salía de su boca, y nada más saber algo que dejaba mal a alguien, decía: ya lo sabía… si esto no podía salir bien… Y siempre estaba colérico y los días eran amargos para él y las noches eran tristes. Sólo le escuchaban aquellos que en sus corazones eran iguales que él, y entre ellos se justificaban y no echaban en ver sus torpezas.

Y había otro que todas las mañanas se sentaba en la plaza pública y sonreía a todos y a todos les daba ánimo, y a todos sus hermanos que le pedían ayuda los socorría con el corazón y no pedía nada a cambio. Y cuando se enteraba de algún problema iba y, en silencio, pedía por el que lo tenía para que le vinieran fuerzas y los trascendiera. Y su rostro se llenaba de virtud cuando estas cosas hacía. Y cuando le preguntaban de qué parte sacaba tanta felicidad, él respondía: Cuando levanto mi cuerpo por la noche, no debo nada al día por venir. Cada día me trae lo que necesito y se lleva lo que no necesito. Cuando mi mente quiere volar, me monto en ella, pero nunca la dejo ir sola: éste es el secreto».

El salmo 99 despierta el gozoso recuerdo de nuestro origen: «Sabed que el Señor es Dios: que él nos hizo y somos suyos, su pueblo y ovejas de su rebaño», y la promesa de Dios con nosotros: «El Señor es bueno, su misericordia es eterna, su fidelidad por todas las edades».

Tu vida, tu casa, los que más quieres, tu Jerusalén, puede estar cercada por ejércitos y amenazada por la desolación. Puede que te sorprendan señales en el sol, en la luna y en las estrellas; y en la tierra, angustia de las gentes, perplejas por el estruendo del mar y de las olas, muriéndose los hombres de terror y de ansiedad por las cosas que vendrán sobre el mundo; puede que las fuerzas de los cielos sean sacudidas… A lo que hemos de temer es a no vernos sorprendidos por la sacudida del corazón que ha perdido sensibilidad para descubrir la bondad y la fidelidad del Señor. Lucas nos pide cobrar ánimo y levantar la cabeza ante aquello que nos trae liberación. Es posible el adormecimiento del corazón deslumbrado con tanta luz que nos obliga a consumir, y puede ser que la verdadera estrella -no de neón- pase por nuestro cielo y pase desapercibida. No vendría nada mal en esos momentos una sacudida de nuestro cielo.

Dichoso quien entiende que la posesión de un bien no es grata si no se comparte (SÉNECA, Epístolas 6, 4). «Si quieres vivir para ti, debes vivir para otro» (SÉNECA, Epístolas 48, 2)

Fuente  :  https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

Catequesis del Papa: “Un corazón nuevo para descubrir a Cristo en el Decálogo”

“Animo a todos a descubrir a Cristo en el Decálogo, a dejar que nuestro corazón, pleno de amor, se abra a su acción y podamos acoger así el deseo de vivir la vida que Él nos propone”, aliento del Papa Francisco en la Audiencia General del miércoles 28 de noviembre de 2018.

 

“Concluimos hoy nuestro itinerario a través del decálogo y lo hacemos a modo de recapitulación. En primer lugar, brota en nosotros un sentimiento de gratitud a Dios, que nos ha amado primero, y se ha dado totalmente sin pedirnos nada a cambio”, lo dijo el Papa Francisco en la Audiencia General del último miércoles de noviembre de 2018, concluyendo con su ciclo de catequesis dedicadas a los Mandamientos.

“Ese amor – agrega el Pontífice – invita a la confianza y a la obediencia, y nos rescata del engaño de las idolatrías, del deseo de acaparar cosas y dominar a las personas, buscando seguridades terrenales que en realidad nos vacían y esclavizan. Dios nos ha hecho sus hijos, ha colmado nuestro anhelo más profundo, siendo él nuestro descanso”.

“Los deseos”, tema clave del Decálogo

Al concluir el camino de los Diez Mandamientos, precisa el Santo Padre, podemos utilizar como tema clave el de “los deseos”, que nos permite recorrer el camino realizado y resumir las etapas realizadas leyendo el texto del Decálogo, siempre a la luz de la plena revelación en Cristo. “Hemos partimos de la gratitud como base de la relación de confianza y obediencia: Dios – hemos visto, afirma el Pontífice – no pide nada antes de haber dado mucho más. Nos invita a la obediencia para redimirnos del engaño de las idolatrías que tienen tanto poder sobre nosotros. En efecto, buscar nuestra propia realización en los ídolos de este mundo nos vacía y nos esclaviza, mientras que lo que nos da estatura y sustancia es nuestra relación con Aquel que, en Cristo, nos hace hijos a partir de su paternidad”.

Un proceso de bendición y liberación

Nuestra realización, señala el Papa Francisco, implica un proceso de bendición y liberación, que son el auténtico descanso. “Esta vida liberada – precisa el Obispo de Roma – se convierte en acogida en nuestra historia personal y nos reconcilia con lo que hemos vivido desde la infancia hasta el presente, haciéndonos adultos y capaces de dar la debida importancia a las realidades y a las personas de nuestras vidas. Por este camino – agrega – entramos en relación con el prójimo que, a partir del amor que Dios manifiesta en Jesucristo, es una llamada a la belleza de la fidelidad, la generosidad y la autenticidad”.

Necesitamos un corazón nuevo

“Al liberarnos de la esclavitud de los deseos mundanos, podemos así recomponer nuestra relación con las personas y las cosas siendo fieles, generosos y auténticos. Es un nuevo corazón, inhabitado por el Espíritu Santo – dijo el Papa en nuestra lengua – que se nos da a través de su gracia, el don de unos deseos nuevos que nos impulsa a una vida auténtica, adulta, sincera”.

Pero para vivir así, indica el Papa Francisco, necesitamos un corazón nuevo, inhabitado por el Espíritu Santo. ¿Cómo se realiza este trasplante de corazón, del corazón viejo al corazón nuevo? Por el don de los deseos nuevos, que se siembran en nosotros por la gracia de Dios, sobre todo por los Diez Mandamientos llevados a cumplimiento por Jesús, como Él enseña en el “Sermón de la Montaña”. “De hecho, en la contemplación de la vida descrita por el Decálogo – precisa el Pontífice – es decir, una vida agradecida, libre, auténtica, bendecida, adulta, vigilante y amante de la vida, fiel, generosa y sincera, nosotros, casi sin darnos cuenta, nos encontramos ante Cristo. El Decálogo es su radiografía, la describe como un negativo fotográfico que deja aparecer su rostro, como en la Sábana Santa. Y así el Espíritu Santo fecunda nuestro corazón poniendo en él, los deseos que son su don, los deseos del Espíritu. Desear según el Espíritu, desear al ritmo del Espíritu, desear con la música del Espíritu”.

“Mirando a Cristo vemos la belleza, el bien, la verdad. Y el Espíritu genera una vida que, según sus deseos, suscita en nosotros la esperanza, la fe y el amor”

El Decálogo, la verdad de la vida humana

Así descubrimos mejor lo que significa que el Señor Jesús no vino a abolir la ley, sino a dar cumplimiento, afirma el Papa Francisco, y mientras que la ley según la carne era una serie de prescripciones y prohibiciones, según el Espíritu esta misma ley se convierte en vida, porque ya no es una norma, sino que la misma carne de Cristo, que nos ama, nos busca, nos perdona, nos conforta y en su Cuerpo recompone la comunión con el Padre, perdido por la desobediencia del pecado. “En Cristo, y sólo en Él, el Decálogo deja de ser condenación y se convierte en la auténtica verdad de la vida humana, es decir, el deseo de amor, de alegría, de paz, de magnanimidad, de benevolencia, bondad, fidelidad, mansedumbre y dominio propio”.

La vida nueva es dejarse guiar por el Espíritu

Es para esto lo que sirve buscar a Cristo en el Decálogo, afirma el Papa Francisco, para hacer fructificar nuestros corazones para que estén llenos de amor y abiertos a la obra de Dios. Cuando el hombre sigue el deseo de vivir según Cristo, entonces está abriendo la puerta de la salvación, que sólo puede venir, porque Dios Padre es generoso y, como dice el Catecismo, “tiene sed de que nosotros tengamos sed de Él”. “Si son los malos deseos los que arruinan al hombre – precisa el Papa – entonces, el Espíritu pone sus santos deseos en nuestros corazones, que son la semilla de una nueva vida. La vida nueva no es el esfuerzo titánico por ser coherente con una norma, sino la vida nueva es el mismo Espíritu de Dios que comienza a guiarnos hacia sus frutos, en una feliz sinergia entre nuestra alegría de ser amados y su alegría de amarnos. Se encuentran los dos gozos: la alegría de Dios de amarnos y nuestra alegría de ser amados”.

“Esto es lo que el Decálogo es para nosotros los cristianos: contemplar a Cristo para abrirnos a recibir su corazón, para recibir sus deseos, para recibir su Espíritu Santo”

La libertad de los hijos de Dios

Antes de concluir su catequesis y saludando a los peregrinos de lengua española provenientes de España y América Latina, y ante la “invasión” de un niño en el atrio del Aula Pablo VI, el Papa Francisco dijo que, “Este niño no puede hablar: es mudo, pero puede comunicarse, puede expresarse. Y tiene una cosa que me hace pensar: es libre, indisciplinadamente libre. Pero es libre. Y esto me hace pensar: ¿soy también así de libre ante Dios? Cuando Jesús dice que debemos llegar a ser como niños, nos dice que debemos tener la libertad que un niño tiene ante su padre. Sí, creo que este muchacho ha predicado para todos nosotros, y pedimos la gracia de que pueda hablar”.

Fuente: Vatican News

 

Vaticano, 28/11/2018

Declaración de la Asamblea Plenaria de las Conferencia Episcopal de Chile,  al término de su 117ª Asamblea Plenaria. Lo Cañas.

                            Prot. CECh Nº 152/2018                                                                                                            

 

 

Con Cristo en el centro: continuar el proceso ya iniciado

 

Declaración de la Asamblea Plenaria de las Conferencia Episcopal de Chile,

 al término de su 117ª Asamblea Plenaria. Lo Cañas.

 

 

 

  1. Entre los días 12 y 16 de noviembre ha tenido lugar nuestra Asamblea Plenaria, en la que hemos participado obispos y administradores apostólicos. Como es habitual, se ha tratado de un tiempo de reflexión y fraternidad, en la que el centro lo ha ocupado el Señor, presente en la Eucaristía y desde su luz nos hemos vuelto a preguntar: ¿qué haría Cristo en nuestro lugar en la realidad actual de la Iglesia y del país?

 

  1. Durante estos días, hemos dialogado sobre el camino vivido en la Iglesia desde nuestra Asamblea Extraordinaria del mes de agosto, y especialmente, sobre las consecuencias de la crisis provocada por los graves delitos de abuso sexual contra menores de edad y adultos vulnerables cometidos por personas consagradas.

 

Decisiones y compromisos

 

  1. Con la ayuda de los miembros del Consejo Nacional de Prevención de Abusos, la Asamblea ha estudiado los avances y el seguimiento de las resoluciones adoptadas en la “Declaración, Decisiones y Compromisos de los Obispos de la Conferencia Episcopal de Chile”, del 3 de agosto de 2018.

 

En particular, hemos estudiado el proyecto de acuerdo de colaboración mutua entre la Fiscalía Nacional y las entidades de la Iglesia, para la investigación de delitos de abusos a menores  cometidos por clérigos. El tema ha sido dialogado ampliamente con las autoridades de la Fiscalía  y sus representantes. En las próximas semanas, esperamos formalizar este acuerdo, mediante la firma del respectivo documento y su posterior aplicación.

 

Hemos iniciado el estudio de los elementos esenciales de los estándares de conducta que son necesarios en todos los agentes pastorales que sirven en la Iglesia, en particular de los obispos, sacerdotes, diáconos, religiosos y religiosas, de manera que durante el año próximo se pueda contar con ese instrumento de trabajo pastoral.

 

 

Itinerario en el discernimiento y Asamblea Nacional Eclesial

 

 

  1. La Asamblea, con la colaboración de los organismos de la CECh y luego de un tiempo de escucha de varios meses, ha aprobado un itinerario en el proceso de discernimiento para avanzar en el camino de llegar a ser una Iglesia cada día más sinodal, profética y esperanzadora que busca continuar poniendo en el centro a Jesucristo. Este itinerario, que comprende una amplia participación laical y de nuestras estructuras regulares, tendrá como hito la III Asamblea Eclesial Nacional, en mayo de 2020, que sentará las bases de nuevas orientaciones pastorales para la Iglesia en Chile.

 

  1. La reciente conclusión del Sínodo de los Obispos sobre los jóvenes y el discernimiento vocacional y la publicación del documento final, los pone a ellos en un lugar esencial de nuestro servicio eclesial, abriéndonos a un diálogo pastoral de escucha y acogida de sus visiones y aportes y de su capacidad de comprender las nuevas dimensiones que el mundo actual nos presenta como desafío de la evangelización.

 

 

Una palabra al Pueblo de Dios

 

 

  1. Comprendemos la indignación y pesar causados por los delitos cometidos por algunos clérigos y religiosos contra menores de edad y adultos vulnerables. Reconocemos que una parte de la misión profética de todo bautizado es expresarse con libertad ante estas contradicciones y exigir más a quienes somos sus pastores y por ello aceptamos y acogemos las justas críticas, que nos ayudan a mejorar nuestro servicio pastoral. Creemos necesario volver a reiterar que nunca hay justificación alguna para el crimen que constituye el abuso sexual a niños, niñas, adolescentes y adultos vulnerables.

 

  1. Durante estos meses, como señalamos en nuestra declaración de agosto, hemos intentado seriamente escuchar, acoger y descubrir los caminos para acompañar a las víctimas que han querido reunirse con nosotros. Han sido momentos de encuentro con el rostro sufriente de Cristo y de gran aprendizaje.

 

Frente a la situación nacional

 

  1. Hoy nos toca mirar la realidad de nuestro país que enfrentamos con la humildad de Cristo servidor, el buen samaritano, que lava los pies a sus amigos. Desde nuestra vocación de servicio a toda la sociedad, observamos con preocupación algunos signos alarmantes que nos interpelan acerca de la calidad de nuestras relaciones en la sociedad que estamos construyendo. En algunas ocasiones, las tensiones sociales desencadenan hechos de violencia que afectan a la dignidad e integridad de personas concretas. No nos puede dejar indiferentes la violencia que estalla a veces en La Araucanía, provocando dolor y sufrimiento en muchas personas. Asimismo, la violencia que vemos en algunos establecimientos educacionales debería cuestionar el acompañamiento que estamos brindando a las nuevas generaciones; en este sentido, queremos agradecer y valorar el enorme esfuerzo que realizan los educadores, especialmente los profesores de religión a lo largo de todo el país. Y en otro asunto de gran relevancia, produce desconcierto que algunos hermanos migrantes no hayan encontrado la forma de comenzar una nueva vida en nuestro país, y hayan tenido que regresar a su tierra de origen.

 

Que este mes de María y el próximo Tiempo de Adviento nos ayuden a preparar los caminos para volver  siempre y cada día al Señor.

 

 

 

Los Obispos y Administradores Apostólicos reunidos en la
117ª Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal de Chile

 

Lo Cañas, 16 de noviembre de 2018.

 

Fuente  :  http://documentos.iglesia.cl/documento.php?id=4539

Comentario al evangelio de hoy miércoles 28 de noviembre de 2018.

Del santo Evangelio según san Lucas 21, 12-19

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Los perseguirán y los apresarán, los llevarán a los tribunales y a la cárcel, y los harán comparecer ante reyes y gobernantes por causa mía. Con esto ustedes darán testimonio de mí.

Grábense bien que no tienen que preparar de antemano su defensa, porque yo les daré palabras sabias, a las que no podrá resistir ni contradecir ningún adversario de ustedes.

Los traicionarán hasta sus padres y hermanos, sus parientes y amigos. Matarán a algunos de ustedes, y todos los odiarán por causa mía. Sin embargo, ni un cabello de su cabeza perecerá. Si se mantienen firmes, conseguirán la vida».

Palabra de Dios.

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

Cuando alguien cree verdaderamente, no se puede quedar simplemente en los actos de fe, sino que también encuentra el deseo de tener una vida en donde sus obras demuestren claramente lo que cree.

Tenemos un reto de actuar conforme a lo que somos. Nuestro obrar irá demostrando la identidad que Cristo formó y modeló en nosotros desde el momento que nos creó. Nuestro actuar nos irá identificando con Cristo al grado de compartir sus mismos sentimientos. (Flp. 2, 5)

Es evidente que hay una persecución contra nuestra identidad de católicos, de hombres portadores del nombre de Cristo. Una persecución guiada por un mundo que provoca la guerra, la injusticia y la incomprensión; o también guiada por el demonio que infunde el miedo y la desconfianza en Dios. Pero, sobre todo, es una persecución dirigida por el hombre que persigue los propios intereses y que, en un acto de puro egoísmo, va desapareciendo su propia identidad de hijo de Dios.

Convencernos… convencernos de lo que somos y recordarlo una u otra vez. Ésta es la calve para mantenernos en pie en medio de la persecución que el tercer milenio impone a la humanidad. Se trata de una actitud humilde de confianza y abandono, pero al mismo tiempo, es una actitud de fortaleza fundada en un amor apasionado a Cristo. Así se nos invita a luchar por Cristo.

Cuando hayamos caído, tengamos el valor de seguir levantándonos, porque no importa caer mil veces cuando se ama la lucha y no la caída, cuando se tiene una razón para levantarse y seguir luchando. Al final, sobre toda prueba y dificultad sabemos que el amor es más fuerte, porque Él nos amó primero.

La persecución es un poco «el aire» del cual vive el cristiano también hoy porque también hoy hay muchos, muchos mártires, muchos perseguidos por amor a Cristo. En muchos países los cristianos no tienen derechos: si tú llevas una cruz, vas a la cárcel y hay gente en la cárcel; hay gente condenada a morir por ser cristianos, hoy. Ha habido gente asesinada y el número es más alto que el de los mártires de los primeros tiempos. ¡Más! Esto no es noticia y por eso los telediarios, los periódicos no publican estas cosas. Los cristianos son perseguidos y esto nos debe hacer reflexionar sobre nuestra condición de cristiano.
Yo soy un cristiano tranquilo, llevo mi vida adelante sin darme cuenta de estos hermanos y hermanas que son perseguidos, Queridos, no os extrañéis del fuego que ha prendido en medio de vosotros para probaros, como si os sucediera algo extraño. La persecución es una cosa de todos los días también hoy y hoy, más que en los primeros tiempos. Y esta es la persecución a los cristianos que es una de las bienaventuranzas.
(Homilía de S.S. Francisco, 1 de junio de 2018, en santa Marta).

 

Fuente  :  http://es.catholic.net/op/articulos/71839/defender-la-propia-identidad.html#modal