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Autor: Patricio Osiadacz

EDD. lunes 04 de marzo de 2019

Primera lectura

Lectura del libro del Eclesiástico (17,20-28):

A los que se arrepienten Dios les permite volver,
y consuela a los que han perdido la esperanza,
y los hace partícipes de la suerte de los justos.
Retorna al Señor y abandona el pecado,
reza ante su rostro y elimina los obstáculos.
Vuélvete al Altísimo y apártate de la injusticia
y detesta con toda el alma la abominación.
Reconoce los justos juicios de Dios,
permanece en la suerte que te ha asignado
y en la oración al Dios altísimo.
En el abismo ¿quién alabará al Altísimo
como lo hacen los vivos y quienes le dan gracias?
Para el muerto, como quien no existe, desaparece la alabanza,
solo el que está vivo y sano alaba al Señor.
¡Qué grande es la misericordia del Señor
y su perdón para los que retornan a él!

Palabra de Dios

Salmo

Sal 31,1-2.5.6.7

R/. Alegraos, justos, y gozad con el Señor

V/. Dichoso el que está absuelto de su culpa,
a quien le han sepultado su pecado;
dichoso el hombre a quien el Señor no le apunta el delito
y en cuyo espíritu no hay engaño. R/.

V/. Había pecado, lo reconocí,
no te encubrí mi delito;
propuse: «Confesaré al Señor mi culpa»,
y tú perdonaste mi culpa y mi pecado. R/.

V/. Por eso, que todo fiel te suplique
en el momento de la desgracia:
la crecida de las aguas caudalosas
no lo alcanzará. R/.

V/. Tú eres mi refugio,
me libras del peligro,
me rodeas de cantos de liberación. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Marcos (10,17-27):

EN aquel tiempo, cuando salía Jesús al camino, se le acercó uno corriendo, se arrodilló ante él y le preguntó:
«Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna?».
Jesús le contestó:
«Por qué me llamas bueno? No hay nadie bueno más que Dios. Ya sabes los mandamientos: no matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, no estafarás, honra a tu padre y a tu madre».
Él replicó:
«Maestro, todo eso lo he cumplido desde mi juventud».
Jesús se quedó mirándolo, lo amó y le dijo:
«Una cosa te falta: anda, vende lo que tienes, dáselo a los pobres, así tendrás un tesoro en el cielo, y luego ven y sígueme».
A estas palabras, él frunció el ceño y se marchó triste porque era muy rico.
Jesús, mirando alrededor, dijo a sus discípulos:
«¿Qué difícil les será entrar en el reino de Dios a los que tienen riquezas!».
Los discípulos quedaron sorprendidos de estas palabras. Pero Jesús añadió:
«Hijos, ¡qué difícil es entrar en el reino de Dios! Más fácil le es a un camello pasar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el reino de Dios».
Ellos se espantaron y comentaban:
«Entonces, ¿quién puede salvarse?».
Jesús se les quedó mirando y les dijo:
«Es imposible para los hombres, no para Dios. Dios lo puede todo».

Palabra del Señor

REFLEXIÓN  :

Queridos amigos y amigas:

En la primera lectura de hoy el autor del libro del Eclesiástico nos invita a vivir dos actitudes vitales: el arrepentimiento y el perdón. Para ello, nos hace una llamada a la conversión. Como podemos ver en el texto, el sentido bíblico de la palabra conversión implica un movimiento de retorno, se trata de dejar el camino equivocado para orientarse de nuevo al camino del Señor y restablecer con Él una relación armónica.

Este “volver al Señor”, convertirse, es lo que genera consuelo en el corazón del creyente que ha perdido la esperanza. El autor sagrado describe este retorno al Señor con una serie de acciones: abandonar el pecado, rezar ante su rostro, eliminar los obstáculos, apartarse de la injusticia. Esto nos habla del carácter procesual de la conversión que nace cuando tomamos conciencia de que nos hemos equivocado de camino. Para el Eclesiástico, el pecador es como un muerto que está en el lugar de la no-vida donde no se puede alabar a Dios. De ahí, el imperativo: «Retorna al Señor y abandona el pecado» (v. 25). El que vive este retorno experimenta que la misericordia y el perdón del Señor son grandes.

El pasaje del Evangelio de Marcos se nos presenta un relato sorprendente. Un hombre rico se acerca a Jesús por el camino para preguntarle sobre la vida eterna. Desde la perspectiva judía es un hombre correcto porque observa todo lo que manda la ley desde su juventud. Sin embargo, este hombre tiene sed de algo mas, siente que no le basta eso. Aquí se da un salto de novedad: «Jesús se quedó mirándolo, lo amó y le dijo: Una cosa te falta: anda, vende lo que tienes, dáselo a los pobres, así tendrás un tesoro en el cielo, y luego ven y sígueme» (v. 21).

Jesús lo llamó para una vida en plenitud, pero aquel hombre se marchó entristecido. Es de los pocos personajes en el Evangelio que se marcha triste después de encontrarse con Jesús. Esta radicalidad de la llamada de Jesús sigue teniendo la misma vigencia para nosotros hoy, no ha perdido su frescura después de dos mil años. Lo que define nuestra vida cristiana es el seguimiento de Jesús. No se trata solamente de observar unas normas o de mantener una conducta ética intachable. Se trata de encontrarnos con Jesús que nos mira con amor y nos invita a seguirlo. Esto suscita un nuevo estilo de vida, libre de ataduras, que nos hace entrar en el Reino de Dios donde lo que parece imposible se vuelve un don. ¿Qué me esta impidiendo volver al Señor? ¿Vivo mi vida cristiana como seguimiento de Jesús o como un cumplimiento?

Fraternalmente, Edgardo Guzmán, cmf.
eagm796@hotmail.com

Fuente  :  https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

Homilía para la Eucaristía del domingo 03 de marzo de 2019

DOMINGO VIII DEL AÑO. C

Eclesiástico 27,4-7: Reflexión sapiencial sobre lo que en verdad muestra la calidad del hombre. Se señalan tres criterios: el de la criba, el del horno y el del fruto. Sin embargo sólo Dios puede juzgar, por eso, extrema prudencia para que nuestro juicio no se infundado.

1Corintios 15,54-58: Cristo resucitado triunfa sobre la ley, el pecado y la muerte. Todos seremos transformados para vivir para siempre. Hay que mantenerse firmes y constantes.

Lucas 6,39-45: las obras manifiestan la bondad o malicia de una persona. Los frutos expresan la calidad del árbol. Nadie puede juzgar al que yerra, sólo Dios.

 

1.- La Palabra hoy apunta a algo concreto: ¿cómo conocer a las personas? Y se nos dan tres criterios: el de la criba, es decir, así como ésta separa el trigo de la paja, así las reflexiones y palabras reflejan la bondad o malicia de una persona. El del horno, que prueba la calidad de la alfarería, así las pasiones del hombre se revelan en el calor de la discusión. El del fruto, que manifiesta la calidad del árbol, del mismo modo en los pensamientos y palabras de los  hombres se traslucen los pensamientos y corazones de los hombres.

Lo mismo expresa el evangelio que acabamos de escuchar. En el fondo, lo que el Señor espera de sus discípulos es una vida nueva, trasparente, que refleja su interior transformado. Porque quien en verdad acepta por la fe al Resucitado comienza a experimentar la transformación en su vida. Transformación que se inicia en el bautismo y culminará más allá de la muerte, porque el cristiano tiene vocación de eternidad, de vida plena, que el Espíritu Santo incubó en nosotros.

2.- Esta vida nueva sembrada en nosotros ha de manifestarse. San Juan en su carta nos dice: “Desde ahora somos hijos de Dios y lo que seremos no se ha manifestado todavía” (1Juan 3,2). Y esa es una realidad, y una triste realidad, porque no mostramos plenamente lo que somos.

El interior del hombre es un santuario que sólo Dios conoce. Santuario que hay que respetar. Por eso la prudencia en el juicio. Antes de corregir a los demás cada uno debe examinarse a sí mismo. La corrección fraterna se ha de hacer con humildad y respeto. Al respecto Francisco de Asís nos enseña: “Aquel siervo de Dios que no se aíra ni se conturba por cosa alguna, vive rectamente sin nada propio” Adm.11). Vivir sin nada propio quiere decir: no se apropia de nada, no juzga, ya que eso es un derecho que pertenece sólo a Dios. San Francisco hace una diferencia entre pecado y pecador. Se rechaza al pecado, pero no al pecador. De modo que no se juzga al hermano para no perder la armonía interior.

3.- Desgraciadamente como todavía somos deudores de la carne, por eso se cae y por eso se juzga. Se juzga despiadadamente porque hemos robado a Dios lo que sólo a Él pertenece: el Juicio.

Se han cometido y se cometen grandes injusticias al juzgar y condenar al pecador. Esto puede chocarle a usted, pero es bueno que nos examinemos. El mundo no está ni ahí con el Reino de Dios, por eso no tiene ni entiende la Sabiduría de Dios, quien no se fija en las apariencias, sino en el corazón, el interior de la persona (cfr. 1Samuel 16,7).

Hay que aprender a tener una visión crítica de sí mismo y saber valorar a los demás. Por eso es necesario escudriñar, discernir, desde la fe las profundidades del propio corazón.

Dejemos que otros juzguen y condenen; son ciegos que pretenden “iluminar” creando la opinión pública, pero están en un error.

4.- Hoy vamos a celebrar una vez más la Eucaristía. Vamos a tener una linda oportunidad. ¿Cuál? La de entrar en contacto con Jesús. Él es el árbol bueno, Él es el “leño verde” (Lucas 23,31), cortado, podado por el Padre, que supo dar el fruto de la vida a toda la humanidad. Nadie de por sí es árbol bueno, pero injertados a Él en el bautismo, podemos producir frutos buenos. Unidos vitalmente a Él, por Él somos “abuenados”, santificados, transformados. ¡Qué buena noticia se nos da! Buena para los que se sienten condenados en vida, para los que tienen vergüenza de su pasado. Que cada uno de nosotros arroje su historial de pecado en el Señor, Trono de la misericordia y de la gracia. Así podremos tener una vida nueva.

 

Hermano Pastor Salvo Beas.

Comentario al evangelio de hoy sábado 02 de marzo de 2019

Del santo Evangelio según san Marcos 10, 13-16

En aquel tiempo, la gente le llevó a Jesús unos niños para que los tocara, pero los discípulos trataban de impedirlo.

Al ver aquello, Jesús se disgustó y les dijo: “Dejen que los niños se acerquen a mí y no se lo impidan, porque el Reino de Dios es de los que son como ellos. Les aseguro que el que no reciba el Reino de Dios como un niño, no entrará en él”.

Después tomó en brazos a los niños y los bendijo imponiéndoles las manos.

Palabra del Señor.

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

En este Evangelio, el Señor nos pide que seamos como los niños. Pero ¿qué quiere decir con esto? ¿Acaso nos pide que nos comportemos como ellos? Ya hemos crecido: pensamos diferente, sentimos diferente y queremos diferente. ¿Qué significa, entonces, este ser como niños?

En la medida en que crecemos, nos enfrentamos a momentos buenos y malos que nos hacen tomar diversas posturas ante lo que sucede a nuestro alrededor. Comenzamos a desconfiar de las otras personas ya que nos damos cuenta de que no todos tienen las mejores intenciones. Descubrimos que sabemos, o creemos que sabemos, cosas que otros ignoran y nos llenamos de orgullo. Se nos nubla la mirada y dejamos de ver lo bello que es vivir para los demás.

Jesús se da cuenta de todo esto y nos invita a mirar a los niños. Los niños confían pues saben que su padre no dejará que les suceda algo malo; desean aprender, preguntan, pues se dan cuenta de que les falta mucho por aprender; se compadecen y desean ayudar, ya que ellos mismo se descubren necesitados. Jesús quiere que seamos como niños, no que nos comportemos como ellos. Nos quiere sencillos, humildes y sinceros. Que cuando estemos felices, se lo digamos. Que cuando nos enojemos, se lo digamos. Que cuando no entendamos algo, se lo digamos. Él quiere ser realmente el amigo del alma en quien podamos confiar en todo momento.

«La Escritura nos habla de la persona humana creada por Dios a imagen suya. ¿Qué otra afirmación más rotunda se puede hacer sobre su dignidad? El Evangelio nos habla del afecto con el que Jesús acogía a los niños, tomándolos en sus brazos y bendiciéndolos, porque “de los que son como ellos es el reino de los cielos”. Y las palabras más fuertes de Jesús son precisamente para el que escandaliza a los más pequeños: “Más le valdría que le colgasen una piedra de molino al cuello y lo arrojasen al fondo del mar”. Por lo tanto, debemos dedicarnos a proteger la dignidad de los niños con ternura, pero también con gran determinación, luchando con todas las fuerzas contra esa cultura de descarte que hoy se manifiesta de muchas maneras en detrimento sobre todo de los más débiles y vulnerables, como son precisamente los menores.»
(Discurso de S.S. Francisco, 6 de octubre de 2017).

 

Fuente  :  http://es.catholic.net/op/articulos/72447/aceptar-el-reino-de-dios-como-un-nino-para-entrar-en-el.html#modal

EDD. sábado 02 de marzo de 2019.

Primera lectura

Lectura del libro del Eclesiástico (17,1-13):

EL Señor creó al ser humano de la tierra,
y a ella lo hará volver de nuevo.
Concedió a los humanos días contados y un tiempo fijo,
y les dio autoridad sobre cuanto hay en la tierra.
Los revistió de una fuerza como la suya
y los hizo a su propia imagen.
Hizo que todo ser viviente los temiese,
para que dominaran sobre fieras y aves.
Discernimiento, lengua y ojos,
oídos y corazón les dio para pensar.
Los llenó de ciencia y entendimiento,
y les enseñó el bien y el mal.
Puso su mirada en sus corazones,
para mostrarles la grandeza de sus obras,
y les concedió gloriarse por siempre de sus maravillas.
Por eso alabarán su santo nombre,
para contár la grandeza de sus obras.
Puso delante de ellos la ciencia,
y les dejó en herencia una ley de vida.
Estableció con ellos una alianza eterna,
y les enseñó sus decretos.
Sus ojos vieron la grandeza de su gloria
y sus oídos oyeron su voz gloriosa.
Les dijo: «Guardaos de toda iniquidad»,
y les dio a cada uno preceptos acerca del prójimo.
La conducta humana está siempre ante Dios,
no puede ocultarse a sus ojos.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 102,13-14.15-16.17-18a

R/. La misericordia del Señor dura siempre,
para los que cumplen sus mandatos

V/. Como un padre siente ternura por sus hijos,
siente el Señor ternura por los que lo temen;
porque él conoce nuestra masa,
se acuerda de que somos barro. R/.

V/. Los días del hombre duran lo que la hierba,
florecen como flor del campo,
que el viento la roza, y ya no existe,
su terreno no volverá a verla. R/.

V/. Pero la misericordia del Señor
dura desde siempre y por siempre,
para aquellos que lo temen;
su justicia pasa de hijos a nietos:
para los que guardan la alianza. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Marcos (10,13-16):

EN aquel tiempo, le acercaban a Jesús niños para que los tocara, pero los discípulos los regañaban.
Al verlo, Jesús se enfadó y les dijo:
«Dejad que los niños se acerquen a mí: no se lo impidáis, pues de los que son como ellos es el reino de Dios. En verdad os digo que quien no reciba el reino de Dios como un niño, no entrará en él».
Y tomándolos en brazos los bendecía imponiéndoles las manos.

Palabra del Señor

REFLEXIÓN  :

Querido amigo/a:

Recibir el Reino de Dios como un niño es tener una capacidad de dejarse sorprender por lo que el Señor nos regala cada día, de todo lo que Él hace por nosotros. El pasaje del libro del Eclesiástico que leemos hoy lo deja muy claro: “…revistió (a los humanos) de una fuerza como la suya y los hizo a su propia imagen […] Los llenó de ciencia y entendimiento, y les enseñó el bien y el mal […] Puso su mirada en sus corazones, para mostrarles la grandeza de sus obras […] Estableció con ellos una alianza eterna, y les enseñó sus decretos”.

Pero aún así, nos cuesta ser agradecidos con Dios. No acabamos de creer que con lo que Él nos da, nos sobra y nos basta; y buscamos la felicidad en otros lugares, sin darnos cuenta que la tenemos más cerca de lo que pensamos. No siempre tenemos una mirada de niño, como la que alaba Jesús en el evangelio de hoy. Una mirada de niño no es una mirada infantil, sino una mirada limpia, alegre, sincera, abierta, que se deja sorprender.

Déjate sorprender hoy por lo que el Señor te va a regalar en esta jornada. En este sábado, donde el ritmo de trabajo es menor, aprovecha para mirar la realidad de otro  modo, más reposadamente, fijándote en los detalles de los acontecimientos ,de las personas y de los sentimientos de tu interior. Mira con inocencia, con bondad, con agradecimiento. Contempla la vida como hizo María, con una mirada de fe, de amor, de corazón limpio, de niña.

En breve comenzamos la Cuaresma, tiempo de entrenamiento espiritual, de calentar motores, de volver la mirada al Señor. Preparémonos con la actitud de niño, es decir, de aquel que cree que es posible, porque está abierto a la novedad y a la sorpresa de Dios.

Vuestro hermano en la fe:
Juan Lozano, cmf

Fuente. :  https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

EDD. viernes 01 de marzo de 2019.

Primera lectura

Lectura del libro del Eclesiástico (6,5-7):

UNA palabra amable multiplica los amigos
y aleja a los enemigos,
y la lengua afable multiplica los saludos.
Sean muchos los que estén en paz contigo,
pero tus confidentes, solo uno entre mil.
Si haces un amigo, ponlo a prueba,
y no tengas prisa en confiarte a él.
Porque hay amigos de ocasión,
que no resisten en el día de la desgracia.
Hay amigos que se convierten en enemigo,
y te avergüenzan descubriendo tus litigios.
Hay amigos que comparten tu mesa
y no resisten en el día de la desgracia.
Cuando las cosas van bien, es como otro tú,
e incluso habla libremente con tus familiares.
Pero si eres humillado, se pone contra ti
y se esconde de tu presencia.
Apártate de tus enemigos
y sé cauto incluso con tus amigos.
Un amigo fiel es un refugio seguro,
y quien lo encuentra ha encontrado un tesoro.
Un amigo fiel no tiene precio
y su valor es incalculable.
Un amigo fiel es medicina de vida,
y los que temen al Señor lo encontrarán.
El que teme al Señor afianza su amistad,
porque, según sea él, así será su amigo.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 118,12.16.18.27.34.35

R/. Guíame, Señor, por la senda de tus mandatos

V/. Bendito eres, Señor,
enséñame tus decretos. R/.

V/. Tus decretos son mi delicia,
no olvidaré tus palabras. R/.

V/. Ábreme los ojos, y contemplaré
las maravillas de tu ley. R/.

V/. Instrúyeme en el camino de tus mandatos,
y meditaré tus maravillas. R/.

V/. Enséñame a cumplir tu ley
y a guardarla de todo corazón. R/.

V/. Guíame por la senda de tus mandatos,
porque ella es mi gozo. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Marcos (10,1-12):

EN aquel tiempo, Jesús se marchó a Judea y a Transjordania; otra vez se le fue reuniendo gente por el camino y según su costumbre les enseñaba.
Acercándose unos fariseos, le preguntaban para ponerlo a prueba:
«¿Le es lícito al hombre repudiar a su mujer?».
Él les replicó:
«¿Qué os ha mandado Moisés?».
Contestaron:
«Moisés permitió escribir el acta de divorcio y repudiarla».
Jesús les dijo:
«Por la dureza de vuestro corazón dejó escrito Moisés este precepto. Pero al principio de la creación Dios los creó hombre y mujer. Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre, se unirá a su mujer y serán los dos una sola carne.
De modo que ya no son dos, sino una sola carne. Pues lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre».
En casa, los discípulos volvieron a preguntarle sobre lo mismo.
Él les dijo:
«Si uno repudia a su mujer y se casa con otra, comete adulterio contra la primera, Y si ella repudia a su marido y se casa con otro, comete adulterio».

Palabra del Señor

REFLEXIÓN  :

Querido amigo/a:

“Lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre”. ¿Tan difícil es vivir un proyecto de vida común para toda la vida? Sí, si que lo es cuando depende sólo del esfuerzo y voluntad humanas; pues cuando todo va bien la rueda da vueltas sin dificultad, pero cuando surgen y se acumulan los distintos contratiempos y dificultades de la vida, el cansancio y el desgaste acaban destruyendo el proyecto. Y dificultades y contratiempos siempre hay en el camino de la vida.

Por eso, para vivir el proyecto de formar una familia la Iglesia establece un sacramento, un camino donde la gracia de Dios sostiene y fortalece dicho proyecto, de modo que ya no depende exclusivamente del esfuerzo y voluntad humanas, sino que la Fuerza y el Amor de Dios están trabajando conjuntamente. Ya no son dos, sino tres.

Aún así, ¿puede romperse este proyecto? Sí, porque Dios refuerza, pero no fuerza la libertad humana; y este refuerzo es una garantía, aunque no puede impedir que termine por lo que acabo de decir. Nuestra Iglesia debe seguir esforzándose en ayudar a las parejas que desean emprender un proyecto de vida juntos, especialmente en la etapa anterior al matrimonio con una preparación mucho más exhaustiva y con un acompañamiento posterior en los cinco primeros años de matrimonio para ayudar a fortalecer las bases. Temas como qué hacemos con las familias de origen, conciliar vida familiar y laboral, qué me enamora de ti después de cinco años, la venida del primer hijo, etc.

No han faltado voces en la pastoral matrimonial que hablan de un sacramento progresivo, en dos etapas: una promesa donde ya vivir juntos y fortalecer el noviazgo y el conocimiento mutuos y una segunda de consentimiento (un sí para toda la vida) a los cinco o más años de esta primera etapa donde, fortalecido el conocimiento y el amor, abrir el espacio a los hijos y a una vida de mayor calidad de pareja. Todo ello acompañado por una pastoral adecuada que ya desempeñan algunos movimientos y pastorales parroquiales en algunos lugares.

Fuera como que fuere, lo más importante es ayudar a las parejas a vivir este maravilloso proyecto de vida sin temor ni inseguridades, sino con la ilusión y gozo que Dios quiere que sea vivido.

Vuestro hermano en la fe:
Juan Lozano, cmf

Fuente  :  https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

Comentario al evangelio de hoy jueves 28 de febrero de 2019.

Del santo Evangelio según san Marcos 9, 41-50

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Todo aquel que les dé a beber un vaso de agua por el hecho de que son de Cristo, les aseguro que no se quedará sin recompensa.

Al que sea ocasión de pecado para esta gente sencilla que cree en mí, más le valdría que le pusieran al cuello una de esas enormes piedras de molino y lo arrojaran al mar.

Si tu mano te es ocasión de pecado, córtatela; pues más te vale entrar manco en la vida eterna, que ir con tus dos manos al lugar de castigo, al fuego que no se apaga. Y si tu pie te es ocasión de pecado, córtatelo; pues más te vale entrar cojo en la vida eterna, que con tus dos pies ser arrojado al lugar de castigo. Y si tu ojo te es ocasión de pecado, sácatelo; pues más te vale entrar tuerto en el Reino de Dios, que ser arrojado con tus dos ojos al lugar de castigo, donde el gusano no muere y el fuego no se apaga.

Todos serán salados con fuego. La sal es cosa buena; pero si pierde su sabor, ¿con qué se lo volverán a dar? Tengan sal en ustedes y tengan paz los unos con los otros”.

Palabra del Señor.


Medita lo que Dios te dice en el Evangelio.

Cuando era niño, mi padre siempre me decía: «si vas a hacer algo, hazlo bien; si no, ni lo intentes». Tal vez, algunos piensen, ¡qué exagerado, ¡cómo le dices eso a un niño! Sin embargo, nunca tomé las palabras de mi padre como un insulto, todo lo contrario. Encontraba tres cosas fundamentales que el Evangelio de hoy, también nos presenta: conocer, decidir y seguir.

Conocer: Dios Padre, al adoptarnos como hijos suyos, nos otorga un hermoso camino, la santidad, es decir, el poder estar con Él. Es una vía que se necesita conocer, saber en qué consiste.

Es muy famoso ese dicho: «nadie ama lo que no conoce». Es necesario descubrir lo que implica la santidad, pues de otra manera, ¿cómo sería capaz de sacrificarme por algo, si no lo conozco? Es muy importante, antes de seguir el camino, decidirse a seguirlo. Es muy difícil dar el paso, porque implica una respuesta, no sólo de una parte de mi vida, sino de todo lo que yo soy. Santa Teresa de Jesús diría una «determinada determinación». Es una decisión que implica una donación de mí mismo.

Ya que se ha hecho una opción fundamental, es vital seguir el camino; donde, a veces, nosotros mismos seremos el obstáculo que no nos permite seguir. «Si tu mano es para ti ocasión de pecado, córtala, porque más te vale entrar en la Vida manco, que ir con tus dos manos a la gehena, al fuego inextinguible.»

Sin embargo, no estamos solos. Cristo nos acompaña en este camino, incluso, en los momentos más difíciles, Él nos carga.

«Pobreza evangélica y transparencia. Para mí, siempre —porque lo he aprendido como jesuita en la constitución— la pobreza es “madre” y es “muro” de la vida apostólica. Es madre porque la hace nacer, y muro porque la protege. Sin pobreza no hay celo apostólico, no hay vida de servicio a los otros… Es una preocupación que se refiere al dinero y a la transparencia. En realidad, quien cree no puede hablar de pobreza y vivir como un faraón. A veces se ven estas cosas… Es lo contrario a un testimonio hablar de pobreza y llevar una vida de lujo; y es muy escandaloso tratar el dinero sin transparencia o gestionar los bienes de la Iglesia como si fueran bienes personales.»
(Discurso de S.S. Francisco, 1 de mayo de 2018).

 

 

Fuente  :  http://es.catholic.net/op/articulos/72399/la-gravedad-del-escandalo.html#modal

EDD. jueves 28 de febrero de 2019.

Primera lectura

Lectura del libro del Eclesiástico (5,1-10):

NO No confíes en tus riquezas,
ni digas: «Con esto me basta».
No sigas tu instinto y tu fuerza,
secundando las pasiones de tu corazón.
Y no digas: «Quién puede dominarme?»,
o bien: «Quién logrará someterme por lo que he hecho?»,
porque el Señor ciertamente te castigará.
No digas: «He pecado, y ¿qué me ha pasado?»,
porque el Señor sabe esperar.
Del perdón no te sientas tan seguro,
mientras acumulas pecado tras pecado.
Y no digas: «Es grande su compasión,
me perdonará mis muchos pecados»,
porque él tiene compasión y cólera,
y su ira recae sobre los malvados.
No tardes en convertirte al Señor,
ni lo dejes de un día para otro,
porque de repente la ira del Señor se enciende,
y el día del castigo perecerás.
No confíes en riquezas injustas,
porque de nada te servirán el día de la desgracia.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 1

R/. Dichoso el hombre que ha puesto su confianza en el Señor

V/. Dichoso el hombre
que no sigue el consejo de los impíos,
ni entra por la senda de los pecadores,
ni se sienta en la reunión de los Cínicos;
sino que su gozo es la ley del Señor,
y medita su ley día y noche. R/.

V/. Será como un árbol
plantado al borde de la acequia:
da fruto en su sazón
y no se marchitan sus hojas;
y cuanto emprende tiene buen fin. R/.

V/. No así los impíos, no así;
serán paja que arrebata el viento.
Porque el Señor protege el camino de los justos,
pero el camino de los impíos acaba mal. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Marcos (9,41-50):

EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«El que os dé a beber un vaso de agua porque sois de Cristo, en verdad os digo que no se quedará sin recompensa. El que escandalice a uno de estos pequeñuelos que creen, más le valdría que le encajasen en el cuello una piedra de molino y lo echasen al mar. Si tu mano te induce a pecar, córtatela: más te vale entrar manco en la vida, que ir con las dos manosa la ugehennan al fuego que no se apaga.
Y, si tu pie te induce a pecar, córtatelo: más te vale entrar cojo en la vida, que ser echado con los dos pies a la “gehenna”.
Y, si tu ojo te induce a pecar, sácatelo: más te vale entrar tuerto en el reino de Dios, que ser echado con los dos ojos a la “gehenna”, donde el gusano no muere y el fuego no se apaga.
Todos serán salados a fuego. Buena es la sal; pero si la sal se vuelve sosa, ¿con qué la salaréis? Tened sal entre vosotros y vivid en paz unos con otros».

Palabra del Señor

REFLEXIÓN  : 

Querido amigo/a:

“Si te induce a pecar, ¡córtatelo, sácatelo!” Vivimos tiempos muy duros de pena, desolación y tristeza por los pecados cometidos por miembros de la Iglesia contra víctimas inocentes, que ahora salen a la luz. Personas que abusaron de su autoridad y posición, para satisfacer sus pasiones e instintos más viles con menores. El Papa Francisco está haciendo todo lo posible por aclarar hechos, restituir en lo posible a las víctimas y establecer los mecanismos adecuados para que estas aberraciones no se repitan. Lleva años en esta encrucijada que ya comenzó el anterior pontífice y que le costó la renuncia al cargo, entre otras cuestiones.

El Señor es muy claro en el evangelio de hoy: “El que escandalice a uno de estos pequeñuelos que creen, más le valdría que le encajasen en el cuello una piedra de molino y lo echasen al mar”. No seré yo el que condene a nadie, pues la misericordia de Dios actuará en el momento conveniente, pero no se encuentran palabras tan duras en labios de Jesús como estas que meditamos hoy.

Ninguno estamos libres de caer en el mal. Con la Palabra de Dios debemos confrontarnos nosotros, no los otros. Por ello, aunque haya pecados abominables en nuestra Iglesia que denunciamos con dolor, hoy nosotros nos palpamos la ropa y miramos a nuestro interior pidiéndole la gracia de no sucumbir jamás al pecado de ningún tipo contra seres inocentes.

El pasaje del Eclesiástico que meditamos hoy también es muy claro: “No digas: «He pecado, y ¿qué me ha pasado?», porque el Señor sabe esperar. Del perdón no te sientas tan seguro, mientras acumulas pecado tras pecado. [ ] No tardes en convertirte al Señor, ni lo dejes de un día para otro, porque de repente la ira del Señor se enciende, y el día del castigo perecerás.”

Oramos hoy por todas las víctimas que han sufrido estos criminales abusos y también por sus autores, por su conversión y arrepentimiento. Oramos por nosotros mismos, para que estemos siempre atentos y vigilantes para no sucumbir a ningún pecado que lesione la integridad física o moral de ningún pequeño/a. Dice el evangelio de hoy en su último versículo: “Buena es la sal; pero si la sal se vuelve sosa, ¿con qué la salaréis? Tened sal entre vosotros y vivid en paz unos con otros” Que así sea Señor.

Vuestro hermano en la fe:
Juan Lozano, cmf

Fuente  :  https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

Mensaje de Cuaresma: “Si el hombre vive como persona redimida, beneficia también a la creación”

Palabras del Papa (texto íntegro)

(ZENIT – 26 febrero 2019).- El mensaje del Papa Francisco para el tiempo de Cuaresma es una llamada a “abandonar el egoísmo, la mirada fija en nosotros mismos”, y “dirigirnos a la Pascua de Jesús”, bajo el tema La creación, expectante, está aguardando la manifestación de los hijos de Dios (Rm 8,19).

Esta mañana, martes, 26 de febrero de 2019, se ha presentado en la Oficina de Prensa de la Santa Sede el texto de este mensaje que el Pontífice lanza a los fieles católicos para vivir mejor la Cuaresma de 2019.

El Papa recuerda que la “Cuaresma” del Hijo de Dios fue un “entrar en el desierto de la creación para hacer que volviese a ser aquel jardín de la comunión con Dios que era antes del pecado original” y desea que “nuestra Cuaresma suponga recorrer ese mismo camino, para llevar también la esperanza de Cristo a la creación”.

“No dejemos transcurrir en vano este tiempo favorable. Pidamos a Dios que nos ayude a emprender un camino de verdadera conversión”. Así, el Santo Padre exhorta: “Hagámonos prójimos de nuestros hermanos y hermanas que pasan dificultades, compartiendo con ellos nuestros bienes espirituales y materiales”.

Para el Papa Francisco, hay 3 líneas generales de reflexión en esta Cuaresma: la redención de la creación; la fuerza destructiva del pecado; y la fuerza regeneradora del arrepentimiento y del perdón.

Redención de la creación

Si el hombre vive como hijo de Dios –propone el Sucesor de Pedro– si vive como persona redimida, que se deja llevar por el Espíritu Santo, y sabe reconocer y poner en práctica la ley de Dios, comenzando por la que está inscrita en su corazón y en la naturaleza, beneficia también a la creación, cooperando en su redención”.

Fuerza destructiva del pecado

Cuando se abandona la ley de Dios, la ley del amor, acaba triunfando la ley del más fuerte sobre el más débil. El pecado que anida en el corazón del hombre “lleva a la explotación de la creación, de las personas y del medio ambiente, según la codicia insaciable que considera todo deseo como un derecho y que antes o después acabará por destruir incluso a quien vive bajo su dominio”.

Fuerza regeneradora del perdón

El camino hacia la Pascua nos llama precisamente a “restaurar nuestro rostro y nuestro corazón de cristianos, mediante el arrepentimiento, la conversión y el perdón, para poder vivir toda la riqueza de la gracia del misterio pascual”.

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Mensaje del Santo Padre

Queridos hermanos y hermanas:

Cada año, a través de la Madre Iglesia, Dios «concede a sus hijos anhelar, con el gozo de habernos purificado, la solemnidad de la Pascua, para que […] por la celebración de los misterios que nos dieron nueva vida, lleguemos a ser con plenitud hijos de Dios» (Prefacio I de Cuaresma). De este modo podemos caminar, de Pascua en Pascua, hacia el cumplimiento de aquella salvación que ya hemos recibido gracias al misterio pascual de Cristo: «Pues hemos sido salvados en esperanza» (Rm 8,24). Este misterio de salvación, que ya obra en nosotros durante la vida terrena, es un proceso dinámico que incluye también a la historia y a toda la creación. San Pablo llega a decir: «La creación, expectante, está aguardando la manifestación de los hijos de Dios» (Rm 8,19). Desde esta perspectiva querría sugerir algunos puntos de reflexión, que acompañen nuestro camino de conversión en la próxima Cuaresma.

1. La redención de la creación

La celebración del Triduo Pascual de la pasión, muerte y resurrección de Cristo, culmen del año litúrgico, nos llama una y otra vez a vivir un itinerario de preparación, conscientes de que ser conformes a Cristo (cf. Rm 8,29) es un don inestimable de la misericordia de Dios.

Si el hombre vive como hijo de Dios, si vive como persona redimida, que se deja llevar por el Espíritu Santo (cf. Rm 8,14), y sabe reconocer y poner en práctica la ley de Dios, comenzando por la que está inscrita en su corazón y en la naturaleza, beneficia también a la creación, cooperando en su redención. Por esto, la creación —dice san Pablo— desea ardientemente que se manifiesten los hijos de Dios, es decir, que cuantos gozan de la gracia del misterio pascual de Jesús disfruten plenamente de sus frutos, destinados a alcanzar su maduración completa en la redención del mismo cuerpo humano. Cuando la caridad de Cristo transfigura la vida de los santos —espíritu, alma y cuerpo—, estos alaban a Dios y, con la oración, la contemplación y el arte hacen partícipes de ello también a las criaturas, como demuestra de forma admirable el “Cántico del hermano sol” de san Francisco de Asís (cf. Enc. Laudato si’, 87). Sin embargo, en este mundo la armonía generada por la redención está amenazada, hoy y siempre, por la fuerza negativa del pecado y de la muerte.

2. La fuerza destructiva del pecado

Efectivamente, cuando no vivimos como hijos de Dios, a menudo tenemos comportamientos destructivos hacia el prójimo y las demás criaturas —y también hacia nosotros mismos—, al considerar, más o menos conscientemente, que podemos usarlos como nos plazca. Entonces, domina la intemperancia y eso lleva a un estilo de vida que viola los límites que nuestra condición humana y la naturaleza nos piden respetar, y se siguen los deseos incontrolados que en el libro de la Sabiduría se atribuyen a los impíos, o sea a quienes no tienen a Dios como punto de referencia de sus acciones, ni una esperanza para el futuro (cf. 2,1-11). Si no anhelamos continuamente la Pascua, si no vivimos en el horizonte de la Resurrección, está claro que la lógica del todo y ya, del tener cada vez más acaba por imponerse.

Como sabemos, la causa de todo mal es el pecado, que desde su aparición entre los hombres interrumpió la comunión con Dios, con los demás y con la creación, a la cual estamos vinculados ante todo mediante nuestro cuerpo. El hecho de que se haya roto la comunión con Dios, también ha dañado la relación armoniosa de los seres humanos con el ambiente en el que están llamados a vivir, de manera que el jardín se ha transformado en un desierto (cf. Gn 3,17-18). Se trata del pecado que lleva al hombre a considerarse el dios de la creación, a sentirse su dueño absoluto y a no usarla para el fin deseado por el Creador, sino para su propio interés, en detrimento de las criaturas y de los demás.

Cuando se abandona la ley de Dios, la ley del amor, acaba triunfando la ley del más fuerte sobre el más débil. El pecado que anida en el corazón del hombre (cf. Mc 7,20-23) —y se manifiesta como avidez, afán por un bienestar desmedido, desinterés por el bien de los demás y a menudo también por el propio— lleva a la explotación de la creación, de las personas y del medio ambiente, según la codicia insaciable que considera todo deseo como un derecho y que antes o después acabará por destruir incluso a quien vive bajo su dominio.

3. La fuerza regeneradora del arrepentimiento y del perdón

Por esto, la creación tiene la irrefrenable necesidad de que se manifiesten los hijos de Dios, aquellos que se han convertido en una “nueva creación”: «Si alguno está en Cristo, es una criatura nueva. Lo viejo ha pasado, ha comenzado lo nuevo» (2 Co5,17). En efecto, manifestándose, también la creación puede “celebrar la Pascua”: abrirse a los cielos nuevos y a la tierra nueva (cf. Ap 21,1). Y el camino hacia la Pascua nos llama precisamente a restaurar nuestro rostro y nuestro corazón de cristianos, mediante el arrepentimiento, la conversión y el perdón, para poder vivir toda la riqueza de la gracia del misterio pascual.

Esta “impaciencia”, esta expectación de la creación encontrará cumplimiento cuando se manifiesten los hijos de Dios, es decir cuando los cristianos y todos los hombres emprendan con decisión el “trabajo” que supone la conversión. Toda la creación está llamada a salir, junto con nosotros, «de la esclavitud de la corrupción para entrar en la gloriosa libertad de los hijos de Dios» (Rm 8,21). La Cuaresma es signo sacramental de esta conversión, es una llamada a los cristianos a encarnar más intensa y concretamente el misterio pascual en su vida personal, familiar y social, en particular, mediante el ayuno, la oración y la limosna.

Ayunar, o sea aprender a cambiar nuestra actitud con los demás y con las criaturas: de la tentación de “devorarlo” todo, para saciar nuestra avidez, a la capacidad de sufrir por amor, que puede colmar el vacío de nuestro corazón. Orar para saber renunciar a la idolatría y a la autosuficiencia de nuestro yo, y declararnos necesitados del Señor y de su misericordia. Dar limosna para salir de la necedad de vivir y acumularlo todo para nosotros mismos, creyendo que así nos aseguramos un futuro que no nos pertenece. Y volver a encontrar así la alegría del proyecto que Dios ha puesto en la creación y en nuestro corazón, es decir amarle, amar a nuestros hermanos y al mundo entero, y encontrar en este amor la verdadera felicidad.

Queridos hermanos y hermanas, la “Cuaresma” del Hijo de Dios fue un entrar en el desierto de la creación para hacer que volviese a ser aquel jardín de la comunión con Dios que era antes del pecado original (cf. Mc 1,12-13; Is 51,3). Que nuestra Cuaresma suponga recorrer ese mismo camino, para llevar también la esperanza de Cristo a la creación, que «será liberada de la esclavitud de la corrupción para entrar en la gloriosa libertad de los hijos de Dios» (Rm 8,21). No dejemos transcurrir en vano este tiempo favorable. Pidamos a Dios que nos ayude a emprender un camino de verdadera conversión. Abandonemos el egoísmo, la mirada fija en nosotros mismos, y dirijámonos a la Pascua de Jesús; hagámonos prójimos de nuestros hermanos y hermanas que pasan dificultades, compartiendo con ellos nuestros bienes espirituales y materiales. Así, acogiendo en lo concreto de nuestra vida la victoria de Cristo sobre el pecado y la muerte, atraeremos su fuerza transformadora también sobre la creación.

Vaticano, 4 de octubre de 2018

Fiesta de san Francisco de Asís

Fuente  :  https://es.zenit.org/articles/mensaje-de-cuaresma-si-el-hombre-vive-como-persona-redimida-beneficia-tambien-a-la-creacion/

EDD. miércoles 27 de febrero de 2019

Primera lectura

Lectura del libro del Eclesiástico (4,12-22):

La sabiduría instruye a sus hijos, estimula a los que la comprenden. Los que la aman aman la vida, los que la buscan alcanzan el favor del Señor; los que la retienen consiguen gloria del Señor, el Señor bendecirá su morada; los que la sirven sirven al Santo, Dios ama a los que la aman. Quien me escucha juzgará rectamente, quien me hace caso habitará en mis atrios; disimulada caminaré con él, comenzaré probándolo con tentaciones; cuando su corazón se entregue a mí, volveré a él para guiarlo y revelarle mis secretos; pero, si se desvía, lo rechazaré y lo encerraré en la prisión; si se aparte de mí, lo arrojaré y lo entregaré a la ruina.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 118,165.168.171.172.174.175

R/. Mucha paz tienen los que aman tus leyes, Señor

Mucha paz tienen los que aman tus leyes,
y nada los hace tropezar. R/.

Guardo tus decretos,
y tú tienes presentes mis caminos. R/.

De mis labios brota la alabanza,
porque me enseñaste tus leyes. R/.

Mi lengua canta tu fidelidad,
porque todos tus preceptos son justos. R/.

Ansío tu salvación, Señor;
tu voluntad es mi delicia. R/.

Que mi alma viva para alabarte,
que tus mandamientos me auxilien. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Marcos (9,38-40):

En aquel tiempo, dijo Juan a Jesús: «Maestro, hemos visto a uno que echaba demonios en tu nombre, y se lo hemos querido impedir, porque no es de los nuestros.»
Jesús respondió: «No se lo impidáis, porque uno que hace milagros en mi nombre no puede luego hablar mal de mí. El que no está contra nosotros está a favor nuestro.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN  :

Querido amigo/a:

“No es de los nuestros”, de nuestro grupo, de nuestra tierra, de nuestra raza, de nuestra ideología, de nuestra Iglesia… ¡Qué mentalidad tan mezquina y cerrada la de aquellos que ven en el otro una amenaza por el simple hecho de no ser de los suyos! Esta mentalidad se cuela con frecuencia en nuestras comunidades y poco tiene que ver con la praxis de Jesús que, precisamente por esto, reprocha hoy a sus discípulos esta actitud exclusivista.

La pregunta es ¿está contra nosotros? Si la respuesta es no, ¿por qué le impedimos que haga el bien, o le criticamos, aunque no sea de los nuestros? Precisamente nuestro mundo cada vez más universal necesita la cooperación de todos, el trabajo en equipo, en red. Muchas personas, afortunadamente, compartimos valores básicos del evangelio, aunque no todos lo hacen en nombre de Jesús. Trabajemos juntos, no sea esto un obstáculo. Muy posiblemente el que lleva una vida de entrega y altruismo hacia los demás acabará descubriendo a Dios en el amor que da y que recibe. No sería la primera vez.

¡Qué buenos los consejos del Libro del Eclesiástico de hoy hablando sobre la sabiduría! “La sabiduría instruye a sus hijos, estimula a los que la comprenden. Los que la aman, aman la vida, los que la buscan alcanzan el favor del Señor. [ ] Dios ama a los que la aman”.

En este día elevamos nuestra plegaria hacia el cielo pidiendo la Sabiduría para saber trabajar con el otro, con el diferente, con el que no es de mi grupo. Suplicamos la sabiduría de tener un corazón abierto y acogedor con todos, que no discrimina ni hace guetos. Invocamos el don de la Sabiduría que nos hace comprender que cada ser humano tiene algo que aportarnos porque también es hijo/a de Dios aunque sea distinto.

Vuestro hermano en la fe:
Juan Lozano, cmf

Fuente  :  https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

Comentario al evangelio de hoy martes 26 de febrero de 2019.

Del santo Evangelio según san Marcos 9, 30-37

En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos atravesaban Galilea, pero él no quería que nadie lo supiera, porque iba enseñando a sus discípulos. Les decía: “El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres; le darán muerte, y tres días después de muerto, resucitará”. Pero ellos no entendían aquellas palabras y tenían miedo de pedir explicaciones.

Llegaron a Cafarnaúm, y una vez en casa, les preguntó: “De qué discutían por el camino?”. Pero ellos se quedaron callados, porque en el camino habían discutido sobre quién de ellos era el más importante. Entonces Jesús se sentó, llamó a los Doce y les dijo: “Si alguno quiere ser el primero, que sea el último de todos y el servidor de todos”. Después, tomando a un niño, lo puso en medio de ellos, lo abrazó y les dijo: “El que reciba en mi nombre a uno de estos niños, a mí me recibe. Y el que me reciba a mí, no me recibe a mí, sino a aquel que me ha enviado”.

Palabra del Señor.

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

El camino, Señor, es uno de tus lugares preferidos. Ya desde el Antiguo Testamento enseñaste a tu pueblo a avanzar por los senderos de la confianza y el abandono. Es tan sólo lógico, pues, que Jesús también quisiera aprovechar la trayectoria con sus discípulos mientras bajaban de la montaña para enseñarles. Hoy quiero yo también hacer ese recorrido contigo, dar pasos junto a Ti y escuchar tu voz.

¡Pero qué es esto que me dices! ¿Muerte, resurrección? Con razón tus discípulos no entendieron, con razón tenían miedo de preguntarte. ¿Por qué, en el esplendor de tu ministerio público, habrías de morir? ¿Por qué hablar de un tema tan oscuro en medio de la alegría de la evangelización? Ahora caigo en cuenta que esa misma situación se repite en mi día a día. Después de todo, también en medio de los momentos de gozo he recibido noticias difíciles.

¡Sacúdeme el miedo, Señor! Hay muchas cosas que no entiendo, pero quiero ponerlas delante de Ti. Tú no dejas ninguna oración sin responder, y sé que no harás la excepción conmigo. Sí, me escandaliza tu cruz…me escandaliza que en este mundo, tan racionalista, tan acelerado, quieras Tú hablarme de resurrección. ¡Claro! Me escandaliza porque se me olvida que no todo se resuelve aquí y ahora, sino que hay una vida futura hacia la que me dirijo.

Fija mis ojos en el Cielo, Señor. Tú mismo me das la clave para experimentar tu paz. ‘Quien quiera ser el primero, que sea el último de todos y el servidor de todos.’ En la competencia por destacar, por triunfar, por superar la adversidad, Tú me pides ocupar el último lugar.

¿Tendré la humildad para aceptar, Señor? ¿Tendré el valor para ser como un niño de nuevo? En tu nombre, Jesús, el Nombre sobre todo nombre, me arrojo hacia adelante. Acércame a Ti, y muéstrame lo que es ser manso y humilde de corazón.

«Sabemos bien que la búsqueda de poder a cualquier precio lleva al abuso y a la injusticia. La política es un vehículo fundamental para edificar la ciudadanía y la actividad del hombre, pero cuando aquellos que se dedican a ella no la viven como un servicio a la comunidad humana, puede convertirse en un instrumento de opresión, marginación e incluso de destrucción. Dice Jesús: “Quien quiera ser el primero, que sea el último de todos y el servidor de todos”. Como subrayaba el Papa san Pablo VI: “Tomar en serio la política en sus diversos niveles ?local, regional, nacional y mundial? es afirmar el deber de cada persona, de toda persona, de conocer cuál es el contenido y el valor de la opción que se le presenta y según la cual se busca realizar colectivamente el bien de la ciudad, de la nación, de la humanidad”.»
(Mensaje para la Jornada Mundial de la paz, S.S. Francisco, 1 de enero de 2019).

 

Fuente  :  http://www.es.catholic.net/op/articulos/72397/la-negacion-de-nosotros-mismos.html#modal