Ir al contenido principal

Autor: Patricio Osiadacz

Ángelus: “No temas, de ahora en adelante serás pescador de hombres”

Palabras del Papa antes del Ángelus

(ZENIT – 12 febrero 2019).- Como cada domingo a las 12 horas el Papa Franciscos se ha asomado a la ventana de su estudio del palacio Apostólico para recitar el Ángelus con los fieles y peregrinos reunidos en la Plaza San Pedro.

Palabras del Papa antes del Ángelus

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

El Evangelio de hoy (cf. Lc 5, 1-11) nos ofrece, en el relato de Lucas, la llamada de San Pedro. Su nombre, lo sabemos, era Simón, y era pescador. Jesús, en la orilla del lago de Galilea, lo ve mientras está arreglando las redes, junto con otros pescadores. Lo encuentra fatigado y decepcionado, porque esa noche no habían pescado nada. Y Jesús lo sorprende con un gesto inesperado: se sube a su barca y le pide que se aleje un poco de la tierra porque quiere hablar con la gente desde allí. Entonces Jesús se sienta en la barca de Simón y enseña a la multitud reunida a lo largo de la orilla. Pero sus palabras también reabren el corazón de Simón a la confianza. Entonces Jesús, con otro “movimiento” sorprendente, le dice: “Rema mar adentro y echen sus redes para pescar” (v. 4). Al principio, Simón responde con una objeción: “Maestro, estuvimos bregando toda la noche y no hemos cogido nada …”. Y, como experto pescador, podría haber agregado: “Si no recogimos nada por la noche, mucho menos cogeremos durante el día”. En cambio, inspirado por la presencia de Jesús e iluminado por su Palabra, dice: “… pero en tu palabra lanzaré las redes” (v. 5). Es la respuesta de la fe, que nosotros también estamos llamados a dar; Es la actitud de disponibilidad que el Señor pide a todos sus discípulos, sobre todo a aquellos que tienen responsabilidades en la Iglesia. Y la obediencia confiada de Pedro produce un resultado prodigioso: “Así lo hicieron y recogieron una cantidad enorme de peces” (v. 6).

Se trata de una pesca milagroso, signo del poder de la palabra de Jesús: cuando nos ponemos generosamente a su servicio, Él realiza grandes cosas en nosotros. Así actúa con cada uno de nosotros: nos pide que lo acojamos en la barca de nuestra vida, que comencemos de nuevo con él y surcar un nuevo mar, que se revela lleno de sorpresas. Su invitación a salir al mar abierto de la humanidad de nuestro tiempo, para ser testigos de la bondad y de la misericordia, da un nuevo sentido a nuestra existencia, que a menudo corre el riesgo de replegarse sobre sí misma. A veces, nos sorprendemos y dudamos ante la llamada que nos hace el Maestro Divino, y nos sentimos tentados a rechazarla debido a nuestra insuficiencia. Incluso Pedro, después de esa increíble pesca, le dijo a Jesús: “Señor, aléjate de mí, porque soy un pecador” (v. 8), es hermosa esta humilde oración”Señor aléjate de mi porque soy un pecador”. Pero lo dijo de rodillas ante Aquel que ahora reconoce como “Señor”. Y Jesús lo alienta diciendo: “No temas; desde ahora en adelante serás pescador de hombres “(v. 10), porque Dios, si confiamos en Él, nos libra de nuestro pecado y nos abre un nuevo horizonte: colaborar en su misión.

El mayor milagro realizado por Jesús para Simón y los demás pescadores decepcionados y cansados, no es tanto la red llena de peces, como haberlos ayudado a no ser víctimas de la decepción y el desaliento ante las derrotas. Los abrió para convertirse en anunciadores y testigos de su palabra y del reino de Dios. Y la respuesta de los discípulos fue rápida y total, una vez que subieron las barcas a la tierra firme dejaron todo y lo siguieron (v. 11).

Que la Santísima Virgen, modelo de pronta adhesión a la voluntad de Dios, nos ayude a sentir la fascinación de la llamada del Señor y nos haga disponibles para colaborar con él para difundir su palabra de salvación en todas partes.

Fuente  :  https://es.zenit.org/articles/angelus-no-temas-desde-ahora-en-adelante-seras-pescador-de-hombres/

EDD. miércoles 13 de febrero de 2019

Primera lectura

Lectura del libro del Génesis (2,4b-9.15-17):

El día en que el Señor Dios hizo tierra y cielo, no había aún matorrales en la tierra, ni brotaba hierba en el campo, Porque el Señor Dios no había enviado lluvia sobre la tierra, ni había hombre que cultivase el suelo; pero un manantial salía de la tierra y regaba toda la superficie del suelo.
Entonces el Señor Dios modeló al hombre del polvo del suelo e insufló en su nariz aliento de vida; y el hombre se convirtió en ser vivo. Luego el Señor Dios plantó un jardín en Edén, hacia Oriente, y colocó en él al hombre que había modelado.
El Señor Dios hizo brotar del suelo toda clase de árboles hermosos para la vista y buenos para comer; además, el árbol de la vida en mitad del jardín, y el árbol del conocimiento del bien y el mal. El Señor Dios tomó al hombre y lo colocó en el jardín de Edén, para que lo guardara y lo cultivara.
El Señor Dios dio este mandato al hombre: «Puedes comer de todos los árboles del jardín, pero del árbol del conocimiento del bien y el mal no comerás, porque el día en que comas de él, tendrás que morir».

Palabra de Dios

Salmo

Sal 103,1-2a.27-28.29be-30

R/ Bendice, alma mía, al Señor

Bendice, alma mía, al Señor,
¡Dios mío, qué grande eres!
Te vistes de belleza y majestad,
la luz te envuelve como un manto. R/

Todos ellos aguardan
a que les eches comida a su tiempo:
se la echas, y la atrapan;
abres tu mano, y se sacian de bienes. R/

Les retiras el aliento, y expiran,
y vuelven a ser polvo;
envías tu aliento, y los creas,
y repueblas la faz de la tierra. R/

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Marcos (7,14-23):

En aquel tiempo, llamó Jesús de nuevo a la gente y les dijo: «Escuchad y entended todos: nada que entre de fuera puede hacer al hombre impuro; lo que sale de dentro es lo que hace impuro al hombre».
Cuando dejó a la gente y entró en casa, le pidieron sus discípulos que les explicara la parábola. Él les dijo: «También vosotros seguís sin entender? ¿No comprendéis? Nada que entre de fuera puede hacer impuro al hombre, porque no entra en el corazón sino en el vientre y se echa en la letrina». (Con esto declaraba puros todos los alimentos).
Y siguió: «Lo que sale de dentro del hombre, eso sí hace impuro al hombre. Porque de dentro, del corazón del hombre, salen los pensamientos perversos, las fornicaciones, robos, homicidios, adulterios, codicias, malicias, fraudes, desenfreno, envidia, difamación, orgullo, frivolidad. Todas esas maldades salen de dentro y hacen al hombre impuro».

Palabra del Señor

REFLEXIÓN  :

Queridos hermanos:

Quienes participamos diariamente en la Eucaristía, habremos podido observar que hoy se nos ofrece una nueva narración de la creación, que hemos meditado hace un par de días. Hoy se nos dice en prosa, bajo el género de hermosa leyenda, lo que antes se nos dijo en un solemne poema. Los Santos Padre hablaban de la admirable condescendencia de Dios, que nos transmite su verdad en lenguaje humano y con las formas y géneros usuales entre nosotros.

Además el autor bíblico echa mano de leyendas ya existentes en el Oriente Medio, pero pedagógicamente purificadas para nosotros. Un mito muy conocido hablaba de una guerra entre los dioses buenos y los dioses malos; los primeros habrían vencido, y con la sangre de los malos habrían amasado el barro para crear al hombre. Omitiendo estos datos politeístas y burdos, el Génesis nos enseña, con gran sencillez y profundidad, que somos terrenos y supraterrenos: barro modelado por Dios y vivificado por su aliento. Debemos comprometernos con la materia, con el planeta, sin olvidar que somos más que materia.

Y a esa antropología se añade una teología de la creación, como algo hermoso, útil y puesto al servicio del hombre. Dios desea un mundo harmónico, bello y fértil, y un hombre feliz como centro de la creación. Lo uno y lo otro tan excelente que Dios mismo bajará a “pasear con el hombre a la hora de la brisa”.

Pero junto a ello está la historia del “árbol misterioso”, que no se debe tocar. También figuraba en leyendas corrientes, a las que el autor del Génesis da un nuevo contenido. El hombre de todas las épocas ha pretendido dominar lo divino, manipular a Dios; ha practicado magia y brujería, adivinación por cuantos medios se ha imaginado, nigromancia; se ha negado a respetar el misterio de Dios. Y esto continúa: por ahí están los autodenominados “videntes”, los echadores de cartas, los brujos, los que dicen que tienen “poderes”… Quizá incluso se han multiplicado en nuestro tiempo, como contrapeso al secularismo que ha pretendido negar todo espacio a Dios. Pero la increencia no se combate con superstición, sino con auténtica fe, que implica “respeto” a Dios; “ahora ya sé que temes a Dios”, se le dice a Abrahán. Seamos admiradores y buenos cuidadores de la creación, y agradecidos y respetuosos con el Creador.

Y no podemos concluir sin hacer un subrayado en el evangelio. A propósito del joven David, a quien Dios elegía para ser rey de Israel y prefiguración del futuro mesías, dice el anciano Samuel que “los hombres ven la apariencia, mientras que el Señor se fija en el corazón” (2Samuel 16,7). Si algo fustigó Jesús fueron las exterioridades que no iban acompañadas de la correcta actitud interior; ¿qué sentido tienen purificaciones externas, “lavarse las manos”, cuando lo que está sucio es el corazón? Hagamos hoy nuestro el conocido cántico: “Danos, Señor, un corazón nuevo; derrama en nosotros un espíritu nuevo”.

Vuestro hermano
Severiano Blanco cmf

Fuente  :  https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

EDD. martes 12 de febrero de 2019

Primera lectura

Lectura del libro del Génesis (1,20–2,4a):

DIJO Dios:
«Bullan las aguas de seres vivientes, y vuelen los pájaros sobre la tierra frente al firmamento del cielo».
Y creó Dios los grandes cetáceos y los seres vivientes que se deslizan y que las aguas fueron produciendo según sus especies, y las aves aladas según sus especies.
Y vio Dios que era bueno.
Luego los bendijo Dios, diciendo:
«Sed fecundos y multiplicaos, llenad las aguas del mar; y que las aves se multipliquen en la tierra».
Pasó una tarde, pasó una mañana: el día quinto.
Dijo Dios:
«Produzca la tierra seres vivientes según sus especies: ganados, reptiles y fieras según sus especies».
Y así fue.
E hizo Dios las fieras según sus especies, los ganados según sus especies y los reptiles según sus especies.
Y vio Dios que era bueno.
Dijo Dios:
«Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza; que domine los peces del mar, las aves del cielo, los ganados y los reptiles de la tierra».
Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó, varón y mujer los creó.
Dios los bendijo; y les dijo Dios:
«Sed fecundos y multiplicaos, llenad la tierra y sometedla; dominad los peces del mar, las aves del cielo y todos los animales que se mueven sobre la tierra».
Y dijo Dios:
«Mirad, os entrego todas las hierbas que engendran semilla sobre la superficie de la tierra y todos los árboles frutales que engendran semilla: os servirán de alimento. Y la hierba verde servirá de alimento a todas las fieras de la tierra, a todas las aves del cielo, a todos los reptiles de la tierra y a todo ser que respira».
Y así fue.
Vio Dios todo lo que había hecho, y era muy bueno.
Pasó una tarde, pasó una mañana: el día sexto.
Así quedaron concluidos el cielo, la tierra y todo el universo.
Y habiendo concluido el día séptimo la obra que había hecho, descansó el día séptimo de toda la obra que había hecho.
Y bendijo Dios el día séptimo y lo consagró, porque en él descansó de toda la obra que Dios había hecho cuando creó.
Esta es la historia del cielo y de la tierra cuando fueron creados.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 8,4-5.6-7.8-9

R/. Señor, dueño nuestro,
¡qué admirable es tu nombre en toda la tierra!

V/. Cuando contemplo el cielo, obra de tus dedos,
la luna y las estrellas que has creado,
¿qué es el hombre, para que te acuerdes de él,
el ser humano, para mirar por él? R/.

V/. Lo hiciste poco inferior a los ángeles,
lo coronaste de gloria y dignidad;
le diste el mando sobre las obras de tus manos.
Todo lo sometiste bajo sus pies. R/.

V/. Rebaños de ovejas y toros,
y hasta las bestias del campo,
las aves del cielo, los peces del mar,
que trazan sendas por el mar. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Marcos (7,1-13):

EN aquel tiempo, se reunieron junto a Jesús los fariseos y algunos escribas venidos de Jerusalén; y vieron que algunos discípulos comían con manos impuras, es decir, sin lavarse las manos. (Pues los fariseos, como los demás judíos, no comen sin lavarse antes las manos, restregando bien, aferrándose a la tradición de sus mayores, y al volver de la plaza no comen sin lavarse antes, y se aferran a otras muchas tradiciones, de lavar vasos, jarras y ollas).
Y los fariseo y los escribas le preguntaron:
«Por qué no caminan tus discípulos según las tradiciones de los mayores y comen el pan con manos impuras?».
Él les contestó:
«Bien profetizó Isaías de vosotros, hipócritas, como está escrito:
“Este pueblo me honra con los labios,
pero su corazón está lejos de mí.
El culto que me dan está vacío,
porque la doctrina que enseñan
son preceptos humanos”.
Dejáis a un lado el mandamiento de Dios para aferraros a la tradición de los hombres».
Y añadió:
«Anuláis el mandamiento de Dios por mantener vuestra tradición. Moisés dijo: “Honra a tu padre y a tu madre” y “el que maldiga a su padre o a su madre es reo de muerte”. Pero vosotros decís: “Si uno le dice al padre o a la madre: los bienes con que podría ayudarte son ‘corbán’, es decir, ofrenda sagrada”, ya no le permitís hacer nada por su padre o por su madre; invalidando la palabra de Dios con esa tradición que os transmitís; y hacéis otras muchas cosas semejantes».

Palabra del Señor

REFLEXIÓN  :

Queridos hermanos:

El Concilio Vaticano II recordó –ya lo venían diciendo los teólogos- que existe una jerarquía de verdades, es decir, que no todos los contenidos de nuestro Credo tienen el mismo peso. Lo mismo se puede decir de los preceptos morales por los que nuestra vida se rige; quizá por ello siempre distinguió la Iglesia entre pecados graves y leves.

Nos enseñó además el Concilio a distinguir entre Tradición y tradiciones, así, con mayúscula y minúscula. La palabra Tradición (¡de la misma raíz que “traición”!) significa entrega; es impagable el servicio que nos hizo la generación anterior al “entregarnos”, transmitirnos, su fe. Y lo mismo estamos llamados a hacer nosotros. Eso es la Tradición. Y para ello no tenemos otro medio que los conceptos y comportamientos humanos, limitados y pobres. Surgen las explicaciones y complicaciones, con el riesgo de ocultar bajo hojarasca el tesoro central. Eso fue lo que Jesús detectó y fustigó: el revestimiento humano del plan de Dios había llegado a ocultar el contenido divino de dicho plan. Los judíos se lavaban a la vuelta del mercado, por si los productos adquiridos habían pasado por manos de personas “despreciables”: algún pecador público, algún pagano… Jesús enseñará qué es lo que realmente contamina.

Desgraciadamente a veces hemos dado culto a pequeñeces, incluso a prácticas sin sentido; nos hemos enzarzado en discusiones bizantinas, nos hemos excomulgado por nimiedades. Por minucias hemos juzgado y condenado al hermano, olvidando que juzgarle y condenarle era mucho más grave que sus pequeños errores o trasgresiones. El evangelio nos tiene que ayudar a centrarnos, a entrar en el fondo del corazón y ver críticamente qué se aloja allí: ¿verdad? ¿comprensión? ¿prejuicios? ¿rencores?…

Y no concluyamos nuestra reflexión sin volver al Génesis, a esa visión harmónica del mundo y de la humanidad. Los animales quedan a disposición del hombre, los vegetales permitirán que hombres y animales vivan, el hombre es destinado a formar familia en entrega diferenciada, a poblar la tierra…  Son cosas de experiencia cotidiana que el autor desea que veamos en sintonía con el plan de Dios; les busca una causa u origen (lo que técnicamente se llama “etiología”).

Finalmente, el autor inculca que el hombre no se olvide de dar culto a su Creador; de ahí su insistencia en la santidad del séptimo día. Es sencillamente la llamada a que, periódicamente, nos detengamos a contemplar el don de Dios y le demos gracias por tanta bondad y hermosura.

Vuestro hermano
Severiano Blanco cmf

Fuente  :  https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

EDD. lunes 11 de febrero de 2019

Lunes de la quinta semana del tiempo ordinario

Nuestra Señora de Lourdes
Memoria obligada
Color: blanco

Entre el 11 de febrero y el 16 de julio de 1858, en la Gruta de Massabielle de Lourdes, en los Pirineos, la Inmaculada Madre de Dios se manifestó a Bernardita Soubirous. Desde entonces, Lourdes es un llamado constante a la conversión, a la oración y a la caridad, y para el pueblo cristiano, María es la imagen de la Iglesia por venir, la prefiguración de la nueva Jerusalén, cuyas puertas están abiertas a todos los pueblos.

Antífona de entrada

Te saludamos, santa Madre de Dios, porque diste al mundo al Rey que gobierna para siempre el cielo y la tierra.

ORACIÓN COLECTA

Padre misericordioso, ayúdanos en nuestra debilidad, para que, al celebrar a la Madre inmaculada de tu Hijo, su intercesión nos libre de todo pecado. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos.

LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

Yo haré correr hacia ella la paz como un río.

Lectura del libro de Isaías   66, 10-14c

¡Alégrese con Jerusalén y regocíjense a causa de ella, todos los que la aman! ¡Compartan su mismo gozo los que estaban de duelo por ella, para ser amamantados y saciarse en sus pechos consoladores, para gustar las delicias de sus senos gloriosos! Porque así habla el Señor: Yo haré correr hacia ella la prosperidad como un río, y la riqueza de las naciones como un torrente que se desborda. Sus niños de pecho serán llevados en brazos y acariciados sobre las rodillas. Como un hombre es consolado por su madre, así Yo los consolaré a ustedes, y ustedes serán consolados en Jerusalén. Al ver esto, se llenarán de gozo y sus huesos florecerán como la hierba. La mano del Señor se manifestará a sus servidores.

EVANGELIO

CÁNTICO DE JUDIT    13, 18-19

R/. ¡Tú eres el honor de nuestro pueblo!

Que el Dios Altísimo te bendiga, hija mía, más que a todas las mujeres de la tierra; y bendito sea el Señor Dios, creador del cielo y de la tierra.

Nunca olvidarán los hombres la confianza que has demostrado y siempre recordarán el poder de Dios. Que Dios te exalte para siempre.

VERSÍCULO ANTES DEL EVANGELIO Cf. Lc 1, 45

Aleluya.

Feliz de ti, Virgen María, por haber creído que se cumplirá lo que te fue anunciado de parte del Señor. Aleluya.

EVANGELIO

Y la madre de Jesús estaba allí.

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan  2, 1-11

Se celebraron unas bodas en Caná de Galilea, y la madre de Jesús estaba allí. Jesús también fue invitado con sus discípulos. Y, como faltaba vino, la madre de Jesús le dijo: No tienen vino. Jesús le respondió: Mujer, ¿qué tenemos que ver nosotros? Mi hora no ha llegado todavía. Pero su madre dijo a los sirvientes:

Hagan todo lo que Él les diga.

Había allí seis tinajas de piedra destinadas a los ritos de purificación de los judíos, que contenían unos cien litros cada una. Jesús dijo a los sirvientes: Llenen de agua estas tinajas. Y las llenaron hasta el borde. Saquen ahora, agregó Jesús, y lleven al encargado del banquete. Así lo hicieron.

El encargado probó el agua cambiada en vino y, como ignoraba su origen, aunque lo sabían los sirvientes que habían sacado el agua, llamó al esposo y le dijo: Siempre se sirve primero el buen vino, y cuando todos han bebido bien, se trae el de calidad inferior. Tú, en cambio, has guardado el buen vino hasta este momento.

Éste fue el primero de los signos de Jesús, y lo hizo en Caná de Galilea. Así manifestó su gloria, y sus discípulos creyeron en Él.

Fuente  :  http://www.eucaristiadiaria.cl/dia_cal.php?fecha=2019-02-11

 

REFLEXIÓN  :

 

Juan 2,1-2: Fiesta de las bodas. Jesús está invitado
En el Antiguo Testamento, la fiesta de las bodas era un símbolo del amor de Dios hacia su pueblo. Era lo que todos esperaban en el futuro (Os 2,21-22; Is 62,4-5). Y precisamente en una fiesta de bodas, junto a una familia y una comunidad, Jesús cumple su “primer signo” (Jn 2,11). La Madre de Jesús se encontraba en la fiesta. Jesús y sus discípulos estaban invitados. O sea, la Madre de Jesús hacía parte de la fiesta. Simboliza el Viejo Testamento. También Jesús está presente, pero con vestido de invitados. Él no forma parte del Viejo Testamento. Junto a sus discípulos Él es el Nuevo Testamento que está llegando. La Madre de Jesús ayudará al paso del Viejo al Nuevo Testamento.

Juan 2,3-5: Jesús y su Madre ante la falta de vino
En lo más alegre de la fiesta, se acaba el vino. La Madre de Jesús reconoce los límites del Viejo Testamento y toma la iniciativa para que se manifieste el Nuevo Testamento. Se acerca a Jesús y constata: “¡No tienen vino!” Aquí aparecen tanto la foto como los rayos-x. La Foto representa la Madre de Jesús como persona atenta a los problemas de los otros en tal grado que se da cuenta que la falta de vino arruinaría la fiesta. Y no sólo constata el problema, sino que toma iniciativas para resolverlo. Los Rayos-Xrevelan la dimensión más profunda de la relación entre el Viejo Testamento (la Madre de Jesús) y el Nuevo Testamento (Jesús). La frase “¡No tienen vino!”, viene del Viejo Testamento, y despierta en Jesús la acción que hará nacer el Nuevo. Jesús dice: “Mujer, ¿que nos va a mí y a ti?” O sea, ¿cuál es el nexo entre el Viejo y el Nuevo Testamento? “Todavía no ha llegado mi hora”. María no entiende la respuesta como una negativa, puesto que dice a los sirvientes: “¡Haced lo que Él os diga”. Obrando así, Jesús enseña cómo se pasa del Viejo al Nuevo Testamento. La hora de Jesús, en la que se hará el paso del Viejo al Nuevo Testamento, es su pasión, muerte y resurrección. El cambio del agua al vino es la indicación anticipada del Nuevo, que nacerá a partir de la muerte y de la resurrección de Jesús.
A finales del siglo primero, se discutía entre los primeros cristianos sobre la validez del Antiguo Testamento. Algunos no querían saber ya nada del Viejo Testamento. En la reunión de los Apóstoles en Jerusalén, Santiago defendió la continuidad del uso del Viejo Testamento (Act 15,13-21). De hecho, a principios del segundo siglo, Marción rechazó el Viejo Testamento y se quedó solamente con los libros del Nuevo Testamento. Algunos sostenían incluso, que después de la venida del Espíritu Santo no se debía recordar más a Jesús de Nazaret, sino hablar sólo de Jesús Resucitado. En nombre del Espíritu Santo decían: “Anatema sea Jesús” (1Cor 12,3).

Juan 2,6: Las tinajas de la purificación están vacías
Se trata de un pequeño detalle, muy significativo. Las tinajas solían estar siempre llenas, sobre todo durante una fiesta. ¡Aquí están vacías! ¿Por qué? La observancia de la ley de la pureza, simbolizada en las seis tinajas, ha agotado todas sus posibilidades. La antigua ley ha conseguido ya preparar a la gente a poder estar en unión de gracia y de justificación delante de Dios. ¡Las tinajas, la antigua alianza, están vacías! Ya no pueden generar una vida nueva.

Juan 2,7-8: Jesús y los sirvientes
La recomendación de la Madre de Jesús a los sirvientes es la última gran orden del Antiguo Testamento: “¡Haced lo que Él os diga!” El Viejo Testamento mira hacia Jesús. De ahora en adelante las palabras y los gestos de Jesús marcarán la vida. Jesús llama a los sirvientes y les ordena verter agua en las seis tinajas.¡En total, más de seiscientos litros! Luego ordena sacar y llevar al maestresala. Esta iniciativa de Jesús acontece sin que los dueños de la fiesta intervengan. Ni Jesús, ni la Madre, ni los sirvientes eran los dueños obviamente. Ninguno de ellos fue a pedir permiso a los dueños. La renovación pasa por las personas que no pertenecen al centro del poder.

Juan 2,9-10: Descubrimiento del signo por parte del dueño de la casa
El maestresala prueba el agua transformada en vino y dice al esposo: “Todos sirven al principio el vino bueno. Tú, sin embargo, has conservado hasta ahora el vino bueno!” ¡El maestresala, el Viejo Testamento, reconoce públicamente que el Nuevo es mejor! Donde antes estaba el agua para los ritos de la purificación de los judíos, ahora hay vino abundante para la fiesta. ¡Era mucho vino! ¡Más de seiscientos litros, y la fiesta estaba para terminar! ¿Cuál es el sentido de esta abundancia? ¿Qué se hace con el vino sobrante? ¡Lo estamos bebiendo hasta hoy!

Juan 2,11-12: Comentario del evangelista
Este es el primer signo. En el Cuarto Evangelio, el primer signo sucede para ayudar en la reconstrucción de la familia, de la comunidad, para resanar las relaciones de base entre las personas. Seguirán otros signos. Juan no usa la palabra milagro, sino la palabra signo. La palabra signo indica que las acciones de Jesús en favor de las personas tienen un valor profundo, que sólo se descubre con los rayos-x de la fe. La pequeña comunidad que se ha formado en torno a Jesús aquella semana, viendo el signo, estaba ya en grado de percibir el significado más profundo y “creyó en Él”.

c) Ampliando conocimientos

* Bodas muy esperadas

En el evangelio de Juan, el comienzo de la vida pública de Jesús acontece en una fiesta de bodas, momento de mucha alegría y de mucha esperanza. Por esto mismo, las Bodas de Caná tienen un significado simbólico muy fuerte. En la Biblia, el matrimonio es la imagen usada para significar la realización de la perfecta unión entre Dios y su pueblo. Estas bodas entre Dios y su pueblo eran esperadas desde hacía mucho tiempo, ¡más de ochocientos años!

Fue el profeta Oseas (hacia el año 750 a C.) el que , por primera vez, representó la esperanza de estas bodas cuando narra la parábola de la infidelidad del pueblo ante las propuestas de Yahvé. La monarquía de Israel había abandonado a Yahvé y su misericordia, conduciendo al pueblo hacia falsos dioses. Pero el profeta, seguro del amor de Dios, dice que el pueblo será conducido de nuevo al desierto para escuchar de parte de Dios la siguiente promesa: “Te haré mi esposa por siempre, te haré mi esposa en la justicia y en el derecho, en la benevolencia y en el amor, y te esposaré en la fidelidad y tú reconocerás al Señor! (Os 2,21-22). Estos esponsales entre Dios y el pueblo indica que el ideal del éxodo se conseguirá (Os 2,4-25). Después de casi ciento cincuenta años , el profeta Jeremías vuelve a tomar las palabras de Oseas para denunciar a la monarquía de Judá. Y dice que Judá tendrá el mismo destino que Israel por causa de su infidelidad (Jer 2,2-5; 3,11-13). Pero también Jeremías mira hacia la esperanza de unos desposorios perfectos con la siguiente novedad: será la mujer la que seducirá al marido (Jer 31,22). Y a pesar de la crisis general del destierro en Babilonia, el pueblo no pierde la esperanza de que un día este desposorio se realizará. Yahvé tendrá compasión de su esposa abandonada (Is 54,1-8). Con el regreso de los desterrados, la “Abandonada” volverá a ser la esposa acogida con mucha alegría (Is 62,4-5).

También, observando la Novedad que está llegando, Juan Bautista mira a Jesús, el esposo esperado (Jn 3,29). En sus enseñanzas y conversaciones con la gente, Jesús vuelve a tomar la parábola de Oseas, el sueño de las bodas perfectas. Él se presenta como el esposo esperado. (Mc 2,19). En la conversación con la samaritana, se presenta discretamente como el verdadero esposo, el séptimo (Jn 4,16-17). Las comunidades cristianas aceptarán a Jesús como el esposo esperado (2 Cor 11,2; Ef 5,25-31). Las bodas de Caná quieren demostrar que Jesús es el verdadero esposo que llega para las tan esperadas bodas, portando un vino gustoso y abundante. Estas bodas definitivas están descritas con bellas imágenes en el libro del Apocalipsis (Ap 19,7-8; 21,1 a 22,5).

* La Madre de Jesús en el Evangelio de Juan

Aun no siendo llamada con el nombre de María, la Madre de Jesús aparece dos veces en el evangelio de Juan: al principio, en las bodas de Caná (Jn 2,1-5), y al final, a los pies de la Cruz (Jn 19,25-27). En los dos casos representa al Viejo Testamento que espera la llegada del nuevo, y en los dos casos, contribuye a la llegada del Nuevo. María es el lazo entre lo que había antes y lo que vendrá después. En Caná, la Madre de Jesús, símbolo del Viejo Testamento, es aquella que se da cuenta de los límites del Viejo Testamento y da los pasos para que pueda aparecer el Nuevo. A los pies de la Cruz, está junto al “Discípulo Amado”. El Discípulo Amado es la comunidad que crece en torno a Jesús, es el hijo que nace del Viejo Testamento. A petición de Jesús, el hijo, el Nuevo Testamento, recibe a la Madre, el Antiguo Testamento, en su casa. Los dos deben caminar juntos. De hecho, el Nuevo no se entiende sin el Viejo. El Nuevo no tendría base, fundamento. Y el Viejo sin el Nuevo sería incompleto: un árbol si frutos.

* Los siete días de la nueva creación

El texto comienza: “¡Al tercer día!” (Jn 2,1). En el capítulo precedente, Juan había repetido ya tres veces la expresión “Al día siguiente” (Jn 1,29.35.43). Haciendo cálculos, esto ofrece el siguiente esquema: El testimonio de Juan Bautista sobre Jesús (Jn 1,29) sucede el primer día. ”Al día siguiente” (Jn 1,29), o sea, el segundo día, sucede el bautismo de Jesús (Jn 1,29-34). El tercer día ocurre la llamada de los discípulos y de Pedro (Jn 1,35-42). El cuarto día, Jesús llama a Felipe y a Natanael (Jn 1,43-51). Finalmente, “tres días después” esto es, el séptimo día, o sea en pleno sábado sucede el primer signo de las bodas de Caná (Jn 2,1). A lo largo del evangelio Jesús realizará siete signos.

Juan usa el esquema de la semana para presentar el comienzo de la actividad de Jesús, El Viejo Testamento se sirve del mismo esquema para presentar la creación. En los primeros seis días Dios creó todas las cosas llamándolas por su nombre. El día séptimo descansó, y no trabajó más (Gen 1,1-2,4). Igualmente, Jesús en los seis primeros días de su actividad llama a las personas y crea la comunidad, la nueva humanidad. El séptimo día, o sea, el sábado, Jesús no reposa, sino que realiza el primer signo. A lo largo de los capítulos siguientes, del 2 al 19 inclusive, realizará todavía seis señales, siempre en sábado (Jn 5,16,9,14). En fin, en la mañana de la resurrección, cuando María Magdalena va al sepulcro, se dice: “El primer día de la semana” (Jn 20,1) es el primer día de la nueva creación, después de aquel sábado prolongado en los que Jesús hace los seis signos.

Acusado de trabajar en sábado, Jesús responde: “¡Mi Padre siempre trabaja, y también yo trabajo!” (Jn 5,17). A través de la actividad de Jesús entre Caná y la Cruz, el Padre completa lo que falta en la vieja creación, de modo que pueda surgir la nueva creación en la resurrección de Jesús.

 

Fuente  :  https://www.ocarm.org/es/content/lectio/lectio-divina-2-domingo-tiempo-ordinario-c

EDD. sábado 09 de febrero de 2019.

Primera lectura

Lectura de la carta Hebreos (13,15-17.20-21):

HERMANOS:
Por medio de Jesús, ofrezcamos continuamente a Dios un sacrificio de alabanza, es decir, el fruto de unos labios que confiesan su nombre.
No os olvidéis de hacer el bien y de ayudaros mutuamente; esos son los sacrificios que agradan a Dios.
Obedeced y someteos a vuestros guías, pues ellos se desvelan por vuestro bien, sabiéndose responsables; así lo harán con alegría y sin lamentarse, cosa que no os aprovecharía.
Que el Dios de la paz, que hizo retornar de entre los muertos al gran pastor de las ovejas, Jesús Señor nuestro, en virtud de la sangre de la alianza eterna, os confirme en todo bien para que cumpláis su voluntad, realizando en nosotros lo que es de su agrado por medio de Jesucristo.
A él la gloria por los siglos de los siglos. Amén.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 22

R/. El Señor es mi pastor, nada me falta

R/. El Señor es mi pastor, nada me falta.

V/. El Señor es mi pastor, nada me falta:
en verdes praderas me hace recostar;
me conduce hacia fuentes tranquilas
y repara mis fuerzas. R/.

V/. Me guía por el sendero justo,
por el honor de su nombre.
Aunque camine por cañadas oscuras,
nada temo, porque tú vas conmigo:
tu vara y tu cayado me sosiegan. R/.

V/. Preparas una mesa ante mi,
enfrente de mis enemigos;
me unges la cabeza con perfume,
y mi copa rebosa. R/.

V/. Tu bondad y tu misericordia me acompañan
todos los días de mi vida,
y habitaré en la casa del Señor
por años sin término. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Marcos (6,30-34):

EN aquel tiempo, los apóstoles volvieron a reunirse con Jesús, y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado.
Él les dijo:
«Venid vosotros a solas a un lugar desierto a descansar un poco».
Porque eran tantos los que iban y venían, que no encontraban tiempo ni para comer.
Se fueron en barca a solas a un lugar desierto.
Muchos los vieron marcharse y los reconocieron; entonces de todas las aldeas fueron corriendo por tierra a aquel sitio y se les adelantaron. Al desembarcar, Jesús vio una multitud y se compadeció de ella, porque andaban como ovejas que no tienen pastor; y se puso a enseñarles muchas cosas.

Palabra del Señor

REFLEXIÓN  :

¡Hermanas y hermanos! ¡Paz y bien!

Después de enviar a sus discípulos a la misión, el Evangelio nos presenta los resultados de este envío: «le contaron todo lo que habían hecho y enseñado» (Mc 6,30). Jesús tiene una propuesta a sus discípulos: «Venid vosotros solos a un sitio tranquilo a descansar un poco». La situación en la que ellos se encontraban es dramática, pues no encontraban tiempo ni para comer. Sabemos del valor que tiene la comida, no apenas para reponer las fuerzas, sino también para afianzar los lazos de comunión, algo que se está perdiendo en nuestra sociedad con las fast food y el ritmo enardecido de la vida urbana.

Si por un instante miramos nuestro ritmo semanal, puede ser que nos descubramos cansados: nos explotamos a nosotros mismos al exigir un rendimiento personal y laboral interminable. Incluso nuestros descansos están en función del trabajo. Descansar supone reconectar con nuestro interior, dedicar tiempo a Dios. Es verdad que muchas personas están en búsqueda de la meditación, lo que es algo muy bueno. Pero la meditación cristiana nos ofrece la oportunidad única de estar con Aquel que es nuestra fuente. Solo Él puede reponer nuestras fuerzas con su pan, con su propia vida.

La propuesta de Jesús es sencilla: romper con el activismo. Ni siquiera la actividad misionera debe ser continua. Todos tenemos necesidad del descanso, desconectarnos de los aparatos electrónicos para ir a la fuente de nuestra existencia. Sin vida interior, sin espiritualidad no es posible sacar buenos frutos en la misión. Cuando cultivamos la vida interior, con la oración, la lectura de la Palabra, la adoración, estaremos en condiciones de “sentir compasión” de los dolores de aquellos que vienen al nuestro encuentro.

Vuestro hermano en la fe,

Eguione Nogueira, cmf
eguionecmf@gmail.com

Fuente  :  https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

Homilía para la eucaristía del domingo 10 de febrero de 2019.

Un cordial saludo a todos, especialmente a los que estuvieron en Boroa, feliz y «cálido» encuentro fraterno, con los 40 grados de amor que tuvimos. Pastor.

DOMINGO QUINTO DEL AÑO.

Isaías 6,1-8: Visión mística del Profeta en la que capta la santidad y trascendencia de Dios, por un lado, y, por otro, capta su realidad y su auténtica dimensión: ser una criatura impura, limitada. Pero Dios lo purifica y lo envía.

1 Corintios 15,1-11: Pablo presenta un resumen del primer anuncio de la fe cristiana: Cristo resucitó y se manifestó a muchos, entre éstos a él mismo. Él se sabe indigno ya que fue un perseguidor. Pero la gracia lo transformó.

Lucas 5,1-11: Jesús manifiesta a través de este milagro lo que Él es: el Santo de Dios. Pedro y los suyos se rinden ante Él: aceptan su realidad pecadora. El Señor los escoge.

1.- Si nos detenemos un poco en los tres textos encontraremos algunos elementos comunes:

1° Dios manifiesta su santidad. Él es el Santo, distinto a toda criatura. Él es el vencedor del pecado y de la muerte. Así lo experimentaron Isaías, Pablo y los otros Apóstoles. Más aún, no sólo Pedro y los once, sino  más de quinientos hermanos. Cada uno, a su manera, tuvo una fuerte experiencia de Dios.

Siempre Dios ha querido manifestarse al ser humano y éste ha experimentado su presencia. No es una experiencia sensitiva, sino una experiencia religiosa. Y esto no es exclusividad de una determinada religión; sin embargo, en Cristo Dios se ha manifestado de una manera mejor.

2° Cuando el ser humano experimenta a Dios reconoce y acepta su auténtica realidad: un pecador, una criatura. Lo que lleva a ubicarse donde le corresponde: humildad = acepta su verdad y su realidad, pero sin complejos de ningún tipo.

3° Dios llega, se inclina al hombre, lo purifica, lo sana, lo justifica, lo pone de pie. Y lo escoge como colaborador suyo: ser su Profeta, su Apóstol, pescador de hombres.

2.- En lo que llevamos dicho habría que destacar algo muy propio de Dios. Él es condescendiente. Así como un padre, una madre, se inclina para levantar al niño que tropieza y cae, lo consuela, del mismo modo Dios. Él, por ser Amor, es condescendiente, misericordioso, nos tiene lástima. ¡Es tan bueno el Señor!

Si su santidad y grandeza pudieran asustarnos y hacernos apartar de Él o tener una idea distorsionada de Él, su condescendencia nos mueve a la confianza y al amor. Y todo el que ha experimentado al Señor como el Santo y condescendiente sabrá ser un apóstol, un proclamador  de la Bondad intrínseca del Señor.

3.- Mucho podemos aprender de todo esto. Como Isaías, Pablo y los Apóstoles,  también hoy necesitamos experimentar a Dios. El mundo, la sociedad, que cada vez se tecnifica y cosifica más, necesita de la mística. Como dijo el teólogo Karl Rahner, la Iglesia del futuro o es mística o no será verdaderamente la Iglesia de Cristo.

Hoy, cuando se valoriza solamente lo tangible, lo mensurable, lo que sirve, hace falta mostrar el Misterio, lo Santo. Sin la experiencia de Dios todo es vano. Una iglesia, una congregación o movimiento religioso que se conforma con lo externo, con las estructuras, no será capaz de mostrar el Misterio del Dios-Amor manifestado en Cristo resucitado.

4.- Dios se vuelve a preguntar: “¿A quién enviaré y quién irá por nosotros?” Isaías respondió: “Aquí estoy, envíame”. Pedro, Pablo y muchos que experimentaron al Resucitado, respondieron y fueron capaces de dejarlo todo. Francisco de Asís lo dejó todo y siguió al Señor después de tener una experiencia religiosa del Señor. Pablo dice de sí mismo: “Por la gracia de Dios soy lo que soy”. Y en otra parte dice de sí mismo: “Todo lo que para mí era una ganancia lo sigo estimando pérdida a causa de Cristo” (Filipenses 3,7).

De modo que nada de complejos o falsas humildades. Si Dios ha sido tan bueno con nosotros no nos queda otra que responder y decir con el salmista: “Te cantaré, Señor, en presencia de los ángeles”.

Dios se nos manifiesta en este Sacramento. El Misterio del Amor de Dios presente en la Eucaristía. “Miren, hermanos, la humildad de Dios”, diría san Francisco.  Por eso, con respeto, pero al mismo tiempo con confianza nos acercamos a este Banquete sagrado. El Señor nos dice: “No temas, de ahora en adelante serás pescador de hombres”.

Hermano Pastor Salvo Beas.

Comentario al evangelio de hoy viernes 08 de febrero de 2019.

Del santo Evangelio según san Marcos 6, 14-29

En aquel tiempo, como la fama de Jesús se había extendido tanto, llegó a oídos del rey Herodes el rumor de que Juan el Bautista había resucitado y sus poderes actuaban en Jesús. Otros decían que era Elías; y otros, que era un profeta, comparable a los antiguos. Pero Herodes insistía: “Es Juan, a quien yo le corté la cabeza, y que ha resucitado”.

Herodes había mandado apresar a Juan y lo había metido y encadenado en la cárcel. Herodes se había casado con Herodías, esposa de su hermano Filipo, y Juan le decía: “No te está permitido tener por mujer a la esposa de tu hermano”. Por eso Herodes lo mandó encarcelar.

Herodías sentía por ello gran rencor contra Juan y quería quitarle la vida; pero no sabía cómo, porque Herodes miraba con respeto a Juan, pues sabía que era un hombre recto y santo, y lo tenía custodiado. Cuando lo oía hablar, quedaba desconcertado, pero le gustaba escucharlo.

La ocasión llegó cuando Herodes dio un banquete a su corte, a sus oficiales y a la gente principal de Galilea, con motivo de su cumpleaños. La hija de Herodías bailó durante la fiesta y su baile les gustó mucho a Herodes y a sus invitados. El rey le dijo entonces a la joven: “Pídeme lo que quieras y yo te lo daré”. Y le juró varias veces: “Te daré lo que me pidas, aunque sea la mitad de mi reino”.

Ella fue a preguntarle a su madre: “¿Qué le pido?”. Su madre le contestó: “La cabeza de Juan el Bautista”. Volvió ella inmediatamente junto al rey y le dijo: “Quiero que me des ahora mismo, en una charola, la cabeza de Juan el Bautista”.

El rey se puso muy triste, pero debido a su juramento y a los convidados, no quiso desairar a la joven, y enseguida mandó a un verdugo que trajera la cabeza de Juan. El verdugo fue, lo decapitó en la cárcel, trajo la cabeza en una charola, se la entregó a la joven y ella se la entregó a su madre.

Al enterarse de esto, los discípulos de Juan fueron a recoger el cadáver y lo sepultaron.

Palabra del Señor.


Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

Hace algún tiempo hablé con una persona que era ateo. Él me decía que no creía en mi Dios pero que sabía que yo era buena persona, y que es eso lo que necesita el mundo… buenas personas.

En el Evangelio de hoy, san Marcos nos cuenta como Herodes, al ver a Jesús, piensa que sólo puede ser ese gran hombre que murió por su fidelidad a Dios, san Juan Bautista. Herodes es capaz de ver el bien en el mundo, pero le falta algo más, ver a Dios en él. ¿Cuántas veces nosotros, al ver a Jesús en nuestra vida, lo llamamos san Juan Bautista? ¿Cuántas veces no sabemos reconocer que es Dios quién está caminando a nuestro lado?

Pero tenerle devoción a san Juan Bautista no está mal, sin duda fue un hombre de Dios. Fue el enviado a anunciar el amor de Dios al mundo, a decirnos que Jesús ya está aquí, que Dios nos ama. Entonces cabe preguntarnos, ¿cuántos san Juan Bautista hay en mi vida? Porque fácilmente le podemos llamar padres, hermanos, amigos, hijos, sacerdotes, consagrados; hay muchos mensajeros de Dios en mi vida. El problema está en no ver cómo Dios me ama a través de ellos, en no ver la acción de Dios en mi vida reflejado en el amor que ellos me dan.

A diferencia de Herodes, san Juan Bautista supo reconocer que Jesús era Dios y Dios le pidió que fuera, más que una persona buena, una persona de Dios, y es que eso es lo que necesita el mundo… personas de Dios.

«El testimonio de Juan el Bautista, nos ayuda a ir adelante en nuestro testimonio de vida. La pureza de su anuncio, su valentía al proclamar la verdad, lograron despertar las expectativas y esperanzas del Mesías que desde hace tiempo estaban adormecidas. También hoy, los discípulos de Jesús están llamados a ser sus testigos humildes pero valientes para reencender la esperanza, para hacer comprender que, a pesar de todo, el reino de Dios sigue construyéndose día a día con el poder del Espíritu Santo. Pensemos, cada uno de nosotros: ¿cómo puedo cambiar algo de mi actitud, para preparar el camino al Señor?»
(Homilía de S.S. Francisco, 9 de diciembre de 2018).

 

Fuente  :  http://es.catholic.net/op/articulos/72338/lo-que-el-mundo-necesita.html#modal