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Autor: Patricio Osiadacz

EDD. lunes 28 de enero de 2019

Primera lectura

Lectura de la carta a los Hebreos (9,15.24-28):

HERMANOS:
Cristo es mediador de una alianza nueva: en ella ha habido una muerte que ha redimido de los pecados cometidos durante la primera alianza; y así los llamados pueden recibir la promesa de la herencia eterna.
Cristo entró no en un santuario construido por hombres, imagen del auténtico, sino en el mismo cielo, para ponerse ante Dios, intercediendo por nosotros.
Tampoco se ofrece a sí mismo muchas veces como el sumo sacerdote, que entraba en el santuario todos los años y ofrecía sangre ajena. Si hubiese sido así, tendría que haber padecido muchas veces, desde la fundación del mundo. De hecho, él se ha manifestado una sola vez, al final de los tiempos, para destruir el pecado con el sacrificio de sí mismo.
Por cuanto el destino de los hombres es morir una sola vez; y después de la muerte, el juicio.
De la misma manera, Cristo se ofreció una sola vez para quitar los pecados de todos.
La segunda vez aparecerá, sin ninguna relación al pecado, para salvar a los que lo esperan.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 97,1.2-3ab.3cd-4.5-6

R/. Cantad al Señor un cántico nuevo,
porque ha hecho maravillas

V/. Cantad al Señor un cántico nuevo,
porque ha hecho maravillas.
Su diestra le ha dado la victoria,
su santo brazo. R/.

V/. El Señor da a conocer su salvación,
revela a las naciones su justicia.
Se acordó de su misericordia y su fidelidad
en favor de la casa de Israel. R/.

V/. Los confines de la tierra han contemplado
la salvación de nuestro Dios.
Aclama al Señor, tierra entera;
gritad, vitoread, tocad. R/.

V/. Tañed la cítara para el Señor,
suenen los instrumentos:
con clarines y al son de trompetas,
aclamad al Rey y Señor. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Marcos (3,22-30):

EN aquel tiempo, los escribas que habían bajado de Jerusalén decían:
«Tiene dentro a Belzebú y expulsa a los demonios con el poder del jefe de los demonios».
Él los invitó a acercarse y les hablaba en parábolas:
«¿Cómo va a echar Satanás a Satanás? Un reino dividido internamente no puede subsistir; una familia dividida no puede subsistir. Si Satanás se rebela contra sí mismo, para hacerse la guerra, no puede subsistir, está perdido. Nadie puede meterse en casa de un hombre forzudo para arramblar con su ajuar, si primero no lo ata; entonces podrá arramblar con la casa.
En verdad os digo, todo se les podrá perdonar a los hombres:
los pecados y cualquier blasfemia que digan; pero el que blasfeme contra el Espíritu Santo no tendrá perdón jamás, cargará con su pecado para siempre».
Se refería a los que decían que tenía dentro un espíritu inmundo.

Palabra del Señor

REFLEXIÓN  :
Queridos amigos:

En casi todas las culturas existe la creencia en los espíritus. Porque la vida aparece como algo más que mera materia. Inabarcable. Desbordante. Incontrolable.

Cuando Jesús se muestra ante sus contemporáneos, le descubren como un “hombre de espíritu”. Algunos le reconocieron como portador del Espíritu de Dios. Otros, creyéndose portavoces exclusivos del Altísimo, le acusaron de estar poseído por el espíritu del mal. Porque lo que Jesús decía y hacía no entraba en sus esquemas. Y los cuestionaba.

Jesús se defendió de esa acusación con sus palabras. La Palabra de hoy nos lo muestra. Y considera algo imperdonable confundir el Espíritu de Dios con el espíritu del mal. Pero sobre todo, Jesús respondió a esa acusación con sus obras: mirando, acercándose, acompañando, sanando, anunciando la Buena Noticia del Reino… Para quien miraba y quien mira sin prejuicios, el Espíritu de Dios aparece trasluciéndose en toda la vida de Jesús, como presencia amiga de Dios que nos quiere transmitir su Vida.

Cada uno de nosotros podemos vernos envueltos en muchas polémicas a causa de nuestra fe. Está bien tener una palabra para responder, para “dar razón” de lo que creemos. Pero sobre todo, nuestra vida está llamada a ser transparencia del Espíritu recibido en el bautismo y del Reino que es don y tarea. Como nos dijo San Pablo VI: “El mundo de hoy necesita más testigos que maestros y, si acepta a los maestros, es porque antes han sido testigos”.

Gracias, Señor, por tu testimonio de palabra,
respondiendo con valentía a quien quería impedir tu misión.
Gracias, Señor, por tu testimonio de vida, 
haciendo presente el Reino nuevo de los hijos y los hermanos.
Danos, Señor tu Espíritu.

Vuestro hermano en la fe:
Luis Manuel Suárez CMF (@luismanuel_cmf)

Fuente  :  https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

EDD. sábado 26 de enero de 2019

Sábado de la segunda semana del tiempo ordinario
Santos Timoteo y Tito, obispos
Memoria obligatoria 
Color: blanco

Timoteo y Tito fueron, con Lucas, los fieles colaboradores de san Pablo. El primero, de origen judío, fue bautizado por san Pablo, a quien acompañó en sus misiones, antes que el propio apóstol lo hiciera responsable de la iglesia de Éfeso.

En cuanto a Tito, de origen pagano, san Pablo lo llevó consigo desde el comienzo de su apostolado en Antioquía. Luego le confió la evangelización de Creta.

Antífona de entrada             Sal 95, 3-4

Anuncien la gloria del Señor entre las naciones y sus maravillas entre los pueblos, porque el Señor es grande y digno de alabanza.

ORACIÓN COLECTA

Dios nuestro, que enriqueciste con virtudes apostólicas a los santos Timoteo y Tito, concédenos, por su intercesión, que viviendo con justicia y piedad en este mundo, merezcamos llegar a la patria celestial. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

Tengo presente la sinceridad de tu fe.

Lectura de la segunda carta del Apóstol san Pablo a Timoteo 1, 1-8.

Pablo, Apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios, para anunciar la promesa de Vida que está en Cristo Jesús, saluda a Timoteo, su hijo muy querido. Te deseo la gracia, la misericordia y la paz que proceden de Dios Padre y de Nuestro Señor Jesucristo.

Doy gracias a Dios, a quien sirvo con una conciencia pura al igual que mis antepasados, recordándote constantemente, de día y de noche, en mis oraciones. Al acordarme de tus lágrimas, siento un gran deseo de verte, para que mi felicidad sea completa. Porque tengo presente la sinceridad de tu fe, esa fe que tuvieron tu abuela Loide y tu madre Eunice, y estoy convencido de que tú también la tienes.

Por eso, te recomiendo que reavives el don de Dios que has recibido por la imposición de mis manos. Porque el Espíritu que Dios nos ha dado no es un espíritu de temor, sino de fortaleza, de amor y de sobriedad. No te avergüences del testimonio de nuestro Señor, ni tampoco de mí, que soy su prisionero. Al contrario, comparte conmigo los sufrimientos que es necesario padecer por el Evangelio, animado con la fortaleza de Dios.

SALMO RESPONSORIAL  95, 1-3. 7-8a. 10

R/¡Anuncien las maravillas del Señor por todos los pueblos!

Canten al Señor un canto nuevo, cante al Señor toda la tierra; canten al Señor, bendigan su Nombre.

Día tras día, proclamen su victoria. Anuncien su gloria entre las naciones, y sus maravillas entre los pueblos.

Aclamen al Señor, familias de los pueblos, aclamen la gloria y el poder del Señor; aclamen la gloria del Nombre del Señor.

Digan entre las naciones: “¡el Señor reina! El mundo está firme y no vacilará. El Señor juzgará a los pueblos con rectitud”.

EVANGELIO

ACLAMACIÓN AL EVANGELIO

Aleluya.

El Señor me envió a llevar la Buena Noticia a los pobres, a anunciar la liberación a los cautivos. Aleluya.

EVANGELIO

La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos.

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 10, 1-9

El Señor designó a otros setenta y dos, además de los Doce, y los envió de dos en dos para que lo precedieran en todas las ciudades y sitios adonde Él debía ir.

Y les dijo: “La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos. Rueguen al dueño de los sembrados que envíe trabajadores para la cosecha. ¡Vayan! Yo los envío como a ovejas en medio de lobos. No lleven dinero, ni provisiones, ni calzado, y no se detengan a saludar a nadie por el camino.

Al entrar en una casa, digan primero: “¡Que descienda la paz sobre esta casa!” Y si hay allí alguien digno de recibirla, esa paz reposará sobre él; de lo contrario, volverá a ustedes. Permanezcan en esa misma casa, comiendo y bebiendo de lo que haya, porque el que trabaja merece su salario.

No vayan de casa en casa. En las ciudades donde entren y sean recibidos, coman lo que les sirvan, sanen a sus enfermos y digan a la gente: “El Reino de Dios está cerca de ustedes”.

 

Fuente  :  http://www.eucaristiadiaria.cl/dia_cal.php?fecha=2019-01-26

 

REFLEXIÓN  :


● En el tiempo de Jesús había otros movimientos que, como Jesús, procuraban vivir y convivir de forma nueva, por ejemplo, Juan Bautista, los fariseos y otros. Muchos de ellos formaban también comunidades de discípulos (Jn 1,35; Lc 11,1; Hec 19,3) y tenías sus misioneros (Mt 23,15). ¡Pero había una gran diferencia! Por ejemplo, los fariseos, cuando iban a misión, iban prevenidos. Pensaban que no podían confiar en la comida de la gente que no siempre era ritualmente “pura”. Por esto, llevaban bolsa y dinero para poder cuidar de su propia comida. Así, en vez de ayudar a superar las divisiones, estas observancias de la Ley de la pureza debilitaban aún más la vivencia de los valores comunitarios.
● La propuesta de Jesús es diferente. Trata de rescatar los valores comunitarios que se estaban extinguiendo, y procura renovar y reorganizar las comunidades para que fueran nuevamente una expresión de la Alianza, una muestra del Reino de Dios. Es lo que nos muestra hoy el evangelio que describe el envío de los 72 discípulos:
● Lucas 10,1: La Misión. Jesús envía a los discípulos a los lugares a donde él mismo debe ir. El discípulo es el portavoz de Jesús. No es dueño de la Buena Nueva. El los envía de dos en dos. Esto favorece la ayuda mutua, pues la misión no es individual, sino que es comunitaria. Dos personas representan mejor que una la comunidad.
● Lucas 10,2-3: La corresponsabilidad. La primera tarea es rezar para que Dios envíe a los obreros. Todo discípulo y discípula debe sentirse responsable de la misión. Por esto tiene que rezar al Padre para la continuidad de la misión. Jesús envía a sus discípulos como corderos en medio de lobos. La misión es tarea difícil y peligrosa. Pues el sistema en que vivían y en el que seguimos viviendo era y sigue siendo contrario a la reorganización del pueblo en comunidades vivas. La Misión para la cual Jesús envía a los 72 discípulos trata de rescatar cuatro valores comunitarios:
● Lucas 10,4-6: La hospitalidad. Al contrario de los otros misioneros, los discípulos y discípulas de Jesús no pueden llevarse nada, ni bolsa, ni sandalias. Sólo pueden y deben llevar la paz. Esto significa que deben confiar en la hospitalidad de la gente. Pues el discípulo que va sin nada, llevando apenas la paz, muestra que confía en la gente. Acredita que va a ser recibido, y la gente se siente respetada y confirmada. Por medio de esta práctica, el discípulo critica las leyes de exclusión y el antiguo valor de la hospitalidad. No saludar a nadie por el camino significa, probablemente, que no se debe perder tiempo con cosas que no pertenecen a la misión.
● Lucas 10,7: El compartir. Los discípulos no deben andar de casa en casa, sino permanecer en la misma casa. Esto es, deben convivir de forma estable, participar de la vida y del trabajo de la gente del lugar y vivir de lo que reciben en cambio, pues el obrero merece su salario. Esto significa que deben confiar en el compartir. Así, por medio de esta nueva práctica, ellos rescatan una antigua tradición de la gente, critican la cultura de acumulación que marcaba la política del Imperio Romano, y anunciaban un nuevo modelo de convivencia.
● Lucas 10,8: La comunión de mesa. Los discípulos deben comer lo que la gente les ofrece. No pueden vivir separados, comiendo su propia comida. Esto significa que deben aceptar la comunión de mesa. En el contacto con la gente no pueden tener miedo a perder la pureza legal. Actuando así, critican las leyes de la pureza que estaban en vigor y anunciaban un nuevo acceso a la pureza, a la intimidad con Dios.
● Lucas 10,9a: La Acogida a los excluidos. Los discípulos deben ocuparse de los enfermos, curar a los leprosos y expulsar los demonios (Mt 10,8). Esto significa que deben acoger dentro de la comunidad a los que de ella fueron excluidos. Esta práctica solidaria critica la sociedad que excluye y apunta hacia saldas concretas.
● Lucas 10,9b: La llegada del Reino. Si todas estas exigencias son respetadas, los discípulos pueden y deben gritar a los cuatro vientos: ¡El Reino ha llegado! Pues el Reino no es una doctrina, ni un derecho canónico, ni un catecismo, sino que es una nueva manera de vivir y convivir a partir de la Buena Nueva que Jesús nos trae: Dios es Padre y por esto todos somos hermanos y hermanas. Educar para el Reino no es en primer lugar enseñar verdades y doctrinas, sino que es una nueva manera de vivir y de convivir, una nueva forma de actuar y de pensar. 

 

Fuente  :  https://ocarm.org/es/content/lectio/lectio-lucas-101-9

Homilía para la Eucaristía del domingo 27 de enero de 2019.

Paz y Bien a todos y un feliz verano. Pastor.

TERCER DOMINGO DEL AÑO.

Nehemías 8,2-6.8-10: una vez reconstruido el templo de Jerusalén el sacerdote Esdras lee la Palabra de Dios al Pueblo: así se renueva la Alianza. El pueblo es Pueblo de Dios no sólo por tener el Templo, sino por aceptar la Palabra del Señor.

1Corintios 12,12-30: san Pablo explica lo que es el misterio de la Iglesia con el símil del cuerpo: muchos miembros, pero un solo miembro.

Lucas 1,1-4; 4,14-21: contiene dos partes este texto:

Uno, el Prólogo, en el que se demuestra que todo lo narrado es auténtico porque depende de testigos y servidores de la Palabra.

Dos, Inicio del ministerio de Jesús. En Nazaret es presentado como un portador de Buenas Noticias, un Profeta de misericordia, no de venganzas.

 

1.- En el evangelio se nos muestra a Jesús iniciando su misión con algunas características. Él, que es la Palabra encarnada de Dios, proclama la Palabra en la asamblea de Nazaret. Y con la Palabra muestra cuál es su misión: dar la buena noticia a los pobres, es decir, a aquellos que siempre reciben malas noticias. Liberar a los cautivos, es decir, los que están esclavizados por algo o por alguien y no son libres. Proclamar el Año de Gracia del Señor, es decir, un tiempo de perdón. Porque con Jesús se inicia este tiempo de perdón, que todavía dura, de modo que estamos viviendo este clima del perdón. Con Jesús y su predicación se cumple la salvación anunciada por los profetas.

Y para cumplir esta misión de misericordia y liberación está dotado de la plenitud del Espíritu Santo, que es el Señor h dador de vida.

2.- Esta misión salvadora de Jesús no termina con su Ascensión, sino continúa en la Iglesia. La Iglesia, es decir, la Asamblea del Señor, que es convocada y constituida por la Palabra, como lo fue Israel, tiene la misma misión de Jesús. Como Él tiene la misión de dar la Buena nueva a los pobres. ¡Y hay tanto pobre en el mundo! Tiene la misión de  proclamar la libertad a los cautivos-esclavos. ¡Y hay tanto cautivo y esclavo en el mundo de hoy! Tiene que proclamar el perdón, la misericordia al mundo de hoy. ¡Y hay tanto odio y rencor en el mundo!  “En la Iglesia Cristo vive entre nosotros y por eso tiene que ser humilde y pobre, ya que una Iglesia altanera, una Iglesia llena de orgullo, una Iglesia autosuficiente, no es la Iglesia de la kénosis”, afirmó el Papa Francisco en Panamá.

También la comunidad de los creyentes para poder cumplir con su misión está dotada del Espíritu Santo, que distribuye sus dones en medio de la comunidad. La comunidad es un cuerpo, el Cuerpo de Cristo, y debe funcionar orgánicamente para que pueda cumplir su misión en el  mundo.

3.- El ejemplo que pone san Pablo es muy claro. En el cuerpo humano cada miembros cumple una función determinada y todos valen. Del mismo modo en la comunidad. No sólo valen los que presiden, los que tienen un cargo honorífico, sino todos. No puede haber cristianos de primera y segunda categoría, sino todos somos iguales en dignidad, aunque distintos en lo que hacemos.

Un cuerpo para que funcione bien deben funcionar armónicamente todos sus miembros. Lo mismo en la comunidad. Nadie se puede arrancar con los tarros, creerse mejor que los demás o no dejar actuar a los demás. Hacer esto es mala señal, porque, por una parte, quien hace esto se está  robando un don de Dios que no es para sí, sino para el Bien Común; por otro lado, si sucede esto en una comunidad es síntoma de que esa comunidad es inmadura y débil. Porque la madurez de una comunidad no se demuestra ni porque tenga muchos integrantes ni porque tenga una buena orgánica. No. Sino por su unidad-comunión.

4.- El Señor nos convoca por su Palabra. “Somos su Pueblo y ovejas de su rebaño”.  Su Palabra es Espíritu y vida y es ella la que nos empuja a cumplir con nuestra misión., que es la de Cristo. Como Él cada uno de nosotros debe ser un portador de Buenas Noticias. No seamos como aquellos que, so pretexto de ser cristianos, andan desparramando por todas partes malas noticias y condenando a todos. Así como dice la oración atribuida a san Francisco: “Donde haya odio ponga yo amor”, también nosotros podamos decir:

Donde hay pecado ponga yo misericordia. Donde hay ceguera ponga yo tu luz. Donde hay esclavizados ponga yo la liberación. Y así estaremos cumpliendo la misión de Cristo.

La Iglesia proclama el mensaje, pero lo realiza en los sacramentos, socorriendo a los pobres, enfermos y necesitados.

Hoy se cumple esta Escritura entre nosotros, porque hoy el Señor nos ha hablado y nos alimenta.

 

Hermano Pastor Salvo Beas.

EDD. viernes 25 de enero de 2019

Primera lectura

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (22,3-16):

En aquellos días, dijo Pablo al pueblo: «Yo soy judío, nací en Tarso de Cilicia, pero me crié en esta ciudad; fui alumno de Gamaliel y aprendí hasta el último detalle de la ley de nuestros padres; he servido a Dios con tanto fervor como vosotros mostráis ahora. Yo perseguí a muerte este nuevo camino, metiendo en la cárcel, encadenados, a hombres y mujeres; y son testigos de esto el mismo sumo sacerdote y todos los ancianos. Ellos me dieron cartas para los hermanos de Damasco, y fui allí para traerme presos a Jerusalén a los que encontrase, para que los castigaran. Pero en el viaje, cerca ya de Damasco, hacia mediodía, de repente una gran luz del cielo me envolvió con su resplandor, caí por tierra y oí una voz que me decía: «Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?» Yo pregunté: «¿Quién eres, Señor?» Me respondió: «Yo soy Jesús Nazareno, a quien tú persigues.» Mis compañeros vieron el resplandor, pero no comprendieron lo que decía la voz. Yo pregunté: «¿Qué debo hacer, Señor?» El Señor me respondió: «Levántate, sigue hasta Damasco, y allí te dirán lo que tienes que hacer.» Como yo no veía, cegado por el resplandor de aquella luz, mis compañeros me llevaron de la mano a Damasco. Un cierto Ananías, devoto de la Ley, recomendado por todos los judíos de la ciudad, vino a verme, se puso a mi lado y me dijo: «Saulo, hermano, recobra la vista.» Inmediatamente recobré la vista y lo vi. Él me dijo: «El Dios de nuestros padres te ha elegido para que conozcas su voluntad, para que vieras al Justo y oyeras su voz, porque vas a ser su testigo ante todos los hombres, de lo que has visto y oído. Ahora, no pierdas tiempo; levántate, recibe el bautismo que, por la invocación de su nombre, lavará tus pecados.»»

Palabra de Dios

Salmo

Sal 116,1.2

R/. Id al mundo entero y proclamad el Evangelio

Alabad al Señor, todas las naciones,
aclamadlo, todos los pueblos. R/.

Firme es su misericordia con nosotros,
su fidelidad dura por siempre. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Marcos (16,15-18):

En aquel tiempo, se apareció Jesús a los Once y les dijo: «ld al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación. El que crea y se bautice se salvará; el que se resista a creer será condenado. A los que crean, les acompañarán estos signos: echarán demonios en mi nombre, hablarán lenguas nuevas, cogerán serpientes en sus manos y, si beben un veneno mortal, no les hará daño. Impondrán las manos a los enfermos, y quedarán sanos.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN  :
José Luis Latorre, cmf

Queridos amigos

En la fiesta de la conversión de Pablo nos recuerda el Evangelio “Id y proclamad el Evangelio a toda la creación”. Anunciar el Evangelio fue la vida y la pasión de Pablo después de su conversión. Gracias a  su conversión, a haber encontrado el sentido de su vida, a haber encontrado a Jesús llegó a ser uno de los grandes testigos del Evangelio en medio de dificultades también.

La conversión de Pablo fue encontrarse  profunda y vitalmente con Jesús que “se entregó a si mismo por mi” muriendo en la cruz y resucitado ahora vive conmigo y en mí. En ese encuentro descubrió que, confiando en el perdón de Jesús y dejándose llevar por su mano, podía salir de las arenas movedizas del orgullo y del pecado, de la mentira y la  tristeza, del egoísmo y de toda falsa seguridad para conocer y vivir la riqueza del amor de Cristo.

El encuentro con Jesús camino de Damasco dio un cambio total en él: de perseguidor a muerte de Jesús en los cristianos a apóstol intrépido e infatigable. Desde ese momento Jesús pasó a ser la vida de Pablo: “para mí la vida es Cristo”. “Vivo yo mas no yo, es Cristo quien vive en mi”. Jesús lo fue todo para Pablo e imitarle a Él el ideal y objetivo único de su vivir y actuar. De este encuentro con Jesús vivido día a día nacía también la pasión de evangelizar (“ay de mi si no evangelizo”), pero no como una obligación sino como una necesidad vital e incontenible; anunciar el Evangelio era natural en Pablo y lo que le hacía correr de un lado a otro sin descanso.

Quien cree en Jesús y lo busca en la oración, en la Palabra  y los sacramentos poco a poco se transforma en misionero, en apóstol. Y cuanto más cultive el encuentro con Jesús más sentirá el deseo y la necesidad de evangelizar e imitar al apóstol Pablo. El Papa Francisco nos repite insistentemente que los cristianos somos “discípulos misioneros”. Esa es nuestra identidad más profunda y nuestra forma de vivir la fe que hemos recibido. San Pablo VI decía y repetía: “un cristiano que no es misionero, no es cristiano”, es decir no vive como le pide su vocación bautismal. Y si “la fe mueve montañas”, no habrá peligro – demonios, lenguas nuevas, serpientes, veneno…- que no pueda ser vencido y superado. Nada se resiste a la fe y nada la hace vacilar o volver atrás. Por eso dice Jesús: “a  los que crean les acompañarán estos signos…: en mi nombre”.

Fuente  :  https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

Comentario al evangelio de hoy jueves 24 de enero de 2019

Del santo Evangelio según san Marcos 3, 7-12

En aquel tiempo, Jesús se retiró con sus discípulos a la orilla del mar, seguido por una muchedumbre de galileos. Una gran multitud, procedente de Judea y Jerusalén, de Idumea y Transjordania y de la parte de Tiro y Sidón, habiendo tenido noticias de lo que Jesús hacía, se trasladó a donde él estaba.

Entonces rogó Jesús a sus discípulos que le consiguieran una barca para subir en ella, porque era tanta la multitud, que estaba a punto de aplastarlo.

En efecto, Jesús había curado a muchos, de manera que todos los que padecían algún mal, se le echaban encima para tocarlo. Cuando los poseídos por espíritus inmundos lo veían, se echaban a sus pies y gritaban: “Tú eres el Hijo de Dios”. Pero Jesús les prohibía que lo manifestaran.

Palabra del Señor.

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

Aunque el pasaje de hoy no lo diga de modo explícito, éste es un Evangelio que puede invitarnos fuertemente a la vivencia de la caridad: Caridad conmigo mismo al reconocer que necesito ayuda; caridad con el prójimo al acudir en su auxilio.

Caridad conmigo mismo es sinónimo de humildad: Cuando reconozco mis límites, mis debilidades y mi «enfermedad», es un acto de respeto hacia mí mismo el buscar ayuda en quien pueda ofrecérmela, como mis familiares, amigos, ayuda médica y profesional… Sobre todo, buscar la ayuda de EL PROFESIONAL…

Caridad con el prójimo significa dejar de lado mis propias dificultades para ayudar a otro a levantarse; significa ofrecer a otros los dones que Dios me ha dado; significa dejar que los necesitados acudan a mí, tal como Jesús lo permitió a la muchedumbre…

¿Cuál de estas dos opciones toca más a mi vida hoy? ¿Dios me invita a darle la mano para que Él me ayude a levantarme? O, si ya estoy en pie, ¿me pide que la ofrezca a quien está todavía arrastrándose?

«En el Evangelio, de hecho, vemos que Jesús, en su misión terrena, revela el amor de Dios tanto con la predicación como con innumerables gestos de atención y socorro a los enfermos, a los necesitados, a los niños, a los pecadores. Jesús es nuestro Maestro, poderoso en palabras y obras. Jesús nos comunica toda la luz que ilumina las calles, a veces oscuras, de nuestra existencia; nos comunica también la fuerza necesaria para superar las dificultades, las pruebas, las tentaciones. ¡Pensemos en la gran gracia que es para nosotros haber conocido a este Dios tan poderoso y bueno! Un maestro y un amigo, que nos indica el camino y nos cuida, especialmente cuando lo necesitamos.»
(Homilía de S.S. Francisco, 28 de enero de 2018).

 

Fuente  :  http://es.catholic.net/op/articulos/72253/la-doble-caridad.html#modal

EDD. jueves 24 de enero de 2019

Primera lectura

Lectura de la carta a los Hebreos (7,25–8,6):

HERMANOS:
Jesús puede salvar definitivamente a los que se acercan a Dios por medio de él, pues vive siempre para interceder a favor de ellos.
Y tal convenía que fuese nuestro sumo sacerdote: santo, inocente, sin mancha, separado de los pecadores y encumbrado sobre el cielo.
Él no necesita ofrecer sacrificios cada día como los sumos sacerdotes, que ofrecían primero por los propios pecados, después por los del pueblo, porque lo hizo de una vez para siempre, ofreciéndose a sí mismo.
En efecto, la ley hace sumos sacerdotes a hombres llenos de debilidades. En cambio, la palabra del juramento, posterior a la ley, consagra al Hijo, perfecto para siempre.
Esto es lo principal de todo el discurso: Tenemos un sumo sacerdote que está sentado a la derecha del trono de la Majestad en los cielos, y es ministro del Santuario y de la Tienda verdadera, construida por el Señor y no por un hombre.
En efecto, todo sumo sacerdote está puesto para ofrecer dones y sacrificios; de ahí la necesidad de que también Jesús tenga algo que ofrecer.
Ahora bien, si estuviera en la tierra, ni siquiera sería sacerdote, habiendo otros que ofrecen los dones según la ley.
Estos sacerdotes están al servicio de una figura y sombra de lo celeste, según el oráculo que recibió Moisés cuando iba a construir la Tienda:
«Mira», le dijo Dios, «te ajustarás al modelo que te fue mostrado en la montaña».
Mas ahora a Cristo le ha correspondido un ministerio tanto más excelente cuanto mejor es la alianza de la que es mediador: una alianza basada en promesas mejores.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 39,7-8a.8b-9.10.17

R/. Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad

V/. Tú no quieres sacrificios ni ofrendas,
y, en cambio, me abriste el oído;
no pides sacrificio expiatorio,
entonces yo digo: «Aquí estoy». R/.

V/. «—Como está escrito en mi libro—
para hacer tu voluntad.»
Dios mío, lo quiero,
y llevo tu ley en las entrañas. R/.

V/. He proclamado tu salvación
ante la gran asamblea;
no he cerrado los labios:
Señor, tú lo sabes. R/.

V/. Alégrense y gocen contigo
todos los que te buscan;
digan siempre: «Grande es el Señor»
los que desean tu salvación. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Marcos (3,7-12):

EN aquel tiempo, Jesús se retirá con sus discípulos a la orilla del mar y lo siguió una gran muchedumbre de Galilea.
Al enterarse de las cosas que hacía, acudía mucha gente de Judea, Jerusalén, Idumea, Transjordania y cercanías de Tiro y Sidón.
Encargó a sus discípulos que le tuviesen preparada una barca, no lo fuera a estrujar el gentío.
Como había curado a muchos, todos los que sufrían de algo se le echaban encima para tocarlo.
Los espíritus inmundos, cuando lo veían, se postraban ante él y gritaban:
«Tú eres el Hijo de Dios».
Pero él les prohibía severamente que lo diesen a conocer.

Palabra del Señor

REFLEXIÓN  :
José Luis Latorre, cmf

Queridos amigos

Hoy Marcos nos presenta a Jesús retirado a la orilla del mar con sus discípulos y rodeado de una muchedumbre de gente que le sigue. Dos grupos de personas con intereses diferentes.

Los discípulos van detrás de Jesús con el deseo de aprender para ser como El. Se sienten seducidos por su persona y estar con Él es la mejor escuela para asimilar sus enseñanzas. Los discípulos son la nueva familia de Jesús; una familia que no se funda en la carne y la sangre sino en la fe y la confianza en quien les ha llamado y en su palabra y forma de vivir Una familia que crece en la medida en que Jesús es más conocido y amado y hay una mayor intimidad con El. Una familia en la que los que la integran sienten la necesidad de comunicar su experiencia (“lo que oímos, vivimos, contemplamos, experimentamos… os lo damos a conocer para que  participéis de nuestra alegría y vuestra alegría sea completa”. Cfr 1ºJn 1, 1s). Una familia que no tiene fronteras de color de la piel, de cultura, de lengua. Una familia de puertas abiertas que incluye a todos y nadie es excluido. Una familia que acoge a todos sin importar en que condición estén. Una familia que valora a todos no por lo que tienen sino por lo que son: hijos de Dios. Una familia que ayuda a todos con total generosidad y disponibilidad. Una familia que se alegra cuando los hijos pródigos vuelven, y se entristece por los hijos hipócritas y soberbios que no saben comprender y perdonar al hermano que se alejó de casa y dilapidó los bienes familiares…

La muchedumbre sigue a Jesús, le escucha, le admira porque cura, ilusiona, anima, libera del mal…Han visto resultados, obras, señales prodigiosas. Obtienen ventajas personales. Personas que les interesa Jesús en tanto en cuanto les soluciona sus problemas. Personas que ven en Jesús a un taumaturgo o curandero y que están con Él mientras les atiende en todo lo que le piden, pero le abandonan cuando no cumple sus planes u objetivos. Personas que creen que tienen derechos adquiridos por los servicios prestados a Jesús. Personas que creen tener derecho a un lugar importante en el cielo por las obras de caridad que hicieron o la vida buena que llevaron.

San Pablo dice que “todo es gracia”. Y Santiago dice “todo don procede del Padre de los astros”. Y Juan dice: “Dios nos amó primero”. Y la parábola de los talentos del Evangelio dice que el propietario –Dios- repartió a cada uno según su capacidad y les encargó trabajar.

Fuente  :  https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

EDD. miércoles 23 de enero de 2019.

Primera lectura

Lectura de la carta a los Hebreos (7,1-3.15-17):

MELQUISEDEC, rey de Salén, sacerdote del Dios altísimo, salió al encuentro de Abrahán cuando este regresaba de derrotar a los reyes, lo bendijo y recibió de Abrahán el diezmo del botín.
Su nombre significa, en primer lugar, Rey de Justicia, y, después, Rey de Salén, es decir, Rey de Paz.
Sin padre, sin madre, sin genealogía; no se menciona el principio de sus días ni el fin de su vida.
En virtud de esta semejanza con el Hijo de Dios, es sacerdote perpetuamente.
Y esto resulta mucho más evidente si surge otro sacerdote a semejanza de Melquisedec, que no ha llegado a serlo en virtud de una legislación carnal, sino en fuerza de una vida imperecedera; pues está atestiguado:
«Tú eres sacerdote para siempre
según el rito de Melquisedec».

Palabra de Dios

Salmo

Sal 109,1.2.3.4

R/. Tú eres sacerdote eterno, según el rito de Melquisedec

V/. Oráculo del Señor a mi Señor:
«Siéntate a mi derecha,
y haré de tus enemigos
estrado de tus pies». R/.

V/. Desde Sión extenderá el Señor
el poder de tu cetro:
somete en la batalla a tus enemigos. R/.

V/. «Eres príncipe desde el día de tu nacimiento,
entre esplendores sagrados;
yo mismo te engendré, desde el seno,
antes de la aurora». R/.

V/. El Señor lo ha jurado y no se arrepiente:
«Tú eres sacerdote eterno,
según el rito de Melquisedec». R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Marcos (3,1-6):

EN aquel tiempo, Jesús entró otra vez en la sinagoga y había allí un hombre que tenía una mano paralizada. Lo estaban observando, para ver si lo curaba en sábado y acusarlo.
Entonces le dice al hombre que tenía la mano paralizada:
«Levántate y ponte ahí en medio».
Y a ellos les pregunta:
«¿Qué está permitido en sábado?, ¿hacer lo bueno o lo malo?, ¿salvarle la vida a un hombre o dejarlo morir?».
Ellos callaban. Echando en torno una mirada de ira y dolido por la dureza de su corazón, dice al hombre:
«Extiende la mano».
La extendió y su mano quedó restablecida.
En cuanto salieron, los fariseos se confabularon con los herodianos para acabar con él.

Palabra del Señor

REFLEXIÓN  :
José Luis Latorre, cmf

Queridos amigos

Marcos nos narra que Jesús curó en sábado la mano de un paralitico, poniendo en práctica la afirmación del Evangelio de ayer: “el sábado se hizo para el hombre, y no el hombre para el sábado”. Jesús, ante la mirada inquisitiva de los fariseos, pregunta: “¿Qué está permitido hacer en sábado el bien o el mal? ¿salvar la vida de un hombre o dejarlo morir?” Ellos callaron. Esta actitud hipócrita de los fariseos provoca en Jesús ira y dolor (“echando en torno una mirada de ira y dolido por la dureza de corazón”). Lo mismo hacemos nosotros cuando solo miramos en una sola dirección y evitamos ver más allá de nuestro ombligo; cuando pensamos que solo existo yo y mis problemas; cuando pongo a los demás a mi servicio; cuando soy incapaz de tender una mano al que me necesita.

Jesús sigue hoy mirándonos y haciéndonos extender la mano paralizada para sanarla y usarla para trabajar, para hacer el bien. Parece evidente que lo mejor de todo es hacer el bien, ¿verdad? Salvar una vida. Pero hay tantos casos de violencia, rechazo, maldad… que nos aterra –paraliza- y parece que no ha llegado a todos este mensaje de bondad y solidaridad.

Jesús le dice al paralítico “extiende la mano. La extendió y la mano quedó restablecida”. La Palabra de Jesús, sana y libera. Allí donde todo parece perdido y sin posibilidad de curación el Señor da vida y esperanza. ¡Cuántas parálisis en nuestra vida: enfermedades, miedos, debilidades, dificultades superiores a nuestras fuerzas, nuestros bloqueos mentales y espirituales que nos incapacitan para actuar, avanzar y superarnos! Y en medio de todo este cúmulo de obstáculos oímos la voz dulce y fuerte de Jesús que nos dice “Levántate y ponte en pie”, es decir, cree en ti mismo, confía que puedes vencer, lucha, ten ánimo que puedes superar ese problema y sobre todo no dudes de estas palabras “la fe mueve montañas”; “para el que cree, todo es posible” “pedid y recibiréis, llamad y se os abrirá”,

Fuente  :  https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

Comentario al evangelio de hoy martes 22 de enero de 2019

Del santo Evangelio según san Marcos 2, 23-28

Un sábado Jesús iba caminando entre los sembrados, y sus discípulos comenzaron a arrancar espigas al pasar. Entonces los fariseos le preguntaron: “¿Por qué hacen tus discípulos algo que no está permitido hacer en sábado?”

Él les respondió: “¿No han leído acaso lo que hizo David una vez que tuvo necesidad y padecían hambre él y sus compañeros? Entró en la casa de Dios, en tiempos del sumo sacerdote Abiatar, comió de los panes sagrados, que sólo podían comer los sacerdotes, y les dio también a sus compañeros”.

Luego añadió Jesús: “El sábado se hizo para el hombre y no el hombre para el sábado. Y el Hijo del hombre también es dueño del sábado”.

Palabra del Señor.

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

Los evangelios que meditamos esta semana nos muestran a Jesús en su faceta más ordinaria, que por ordinario no quiere decir «corriente», sino nos dan una pincelada de lo que era su vida cotidiana en una semana de anuncio del Reino de Dios.

En nuestra vida «ordinaria», es decir, nuestras rutinas, trabajos, estudios, nos encontramos con personas o nosotros mismos podemos ser esos «fariseos» de los cuales nos habla la Palabra. Podemos ser fariseos espirituales cuando juzgamos a nuestro más cercano sin benedicencia, sea en nuestros ambientes humanos o eclesiales. El juzgar le corresponde a Dios. ¿De qué lado estamos? ¿Del lado farisaico que juzga hasta las acciones del mismo Jesús, o con el Señor, con quien los principios rectores son la caridad, el gozo, la paz, la bondad, la fe…, en fin, los frutos del Espíritu que nos refiere san Pablo? (Ga 6,22-23) Pidamos al Espíritu Santo que reavive en nosotros el don que llevamos dentro para vivir de cara a Dios con todos los frutos de santidad que esta relación hace germinar, y no de cara a instigar sobre los demás hermanos con ánimo de poner cargas más pesadas.

El discípulo de Jesús debe tener un corazón abierto para discernir lo que es realmente de Dios y lo que nos aparta de él porque nos endurece y amarga el corazón.

«Este es el reto: liberar el corazón de todas estas cosas malvadas y feas. Los preceptos de Dios pueden reducirse a ser solo la hermosa fachada de una vida que sigue siendo una existencia de esclavos y no de hijos. A menudo, detrás de la máscara farisaica de la sofocante corrección, se esconde algo feo y sin resolver. En cambio, debemos dejarnos desenmascarar por estos mandatos sobre el deseo, porque nos muestran nuestra pobreza, para llevarnos a una santa humillación. Cada uno de nosotros puede preguntarse: Pero ¿qué deseos feos siento a menudo? ¿La envidia, la codicia, el chismorreo? Todas estas cosas vienen desde dentro. Cada uno puede preguntárselo y le sentará bien.»
(Homilía de S.S. Francisco, 21 de noviembre de 2018).

 

Fuente : http://es.catholic.net/op/articulos/72251/vivir-de-cara-a-dios.html#modal

EDD. martes 22 de enero de 2019

Primera lectura

Lectura de la carta a los Hebreos (6,10-20):

HERMANOS:
Dios no es injusto como para olvidarse de vuestro trabajo y del amor que le habéis demostrado sirviendo a los santos ahora igual que antes.
Deseamos que cada uno de vosotros demuestre el mismo empeño hasta el final, para que se cumpla vuestra esperanza; y no seáis indolentes, sino imitad a los que, con fe y perseverancia, consiguen lo prometido.
Cuando Dios hizo la promesa a Abrahán, no teniendo a nadie mayor por quien jurar, juró por sí mismo, diciendo:
«Te llenaré de bendiciones
y te multiplicaré abundantemente»;
y así, perseverando, alcanzó lo prometido.
Los hombres juran por alguien mayor, y, con la garantía del juramento, queda zanjada toda discusión.
De la misma manera, queriendo Dios demostrar a los beneficiarios de la promesa la inmutabilidad de su designio, se comprometió con juramento, para que por dos cosas inmutables, en las que es imposible que Dios mienta, cobremos ánimos y fuerza los que buscamos refugio en él, aferrándonos a la esperanza que tenemos delante. La cual es para nosotros como anda del alma, segura y firme, que penetra más allá de la cortina, donde entró, como precursor, por nosotros, Jesús, Sumo Sacerdote para siempre según el rito de Melquisedec.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 110,1-2.4-5.9.10c

R/. El Señor recuerda siempre su alianza.

V/. Doy gracias al Señor de todo corazón,
en compañía de los rectos, en la asamblea.
Grandes son las obras del Señor,
dignas de estudio para los que las aman. R/.

V/. Ha hecho maravillas memorables,
el Señor es piadoso y clemente.
Él da alimento a los que lo temen
recordando siempre su alianza. R/.

V/. Envió la redención a su pueblo,
ratificó para siempre su alianza.
Su nombre es sagrado y temible.
La alabanza del Señor dura por siempre. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Marcos (2,23-28):

SUCEDIÓ que un sábado Jesús atravesaba un sembrado, y sus discípulos, mientras caminaban, iban arrancando espigas.
Los fariseos le preguntan:
«Mira, ¿por qué hacen en sábado lo que no está permitido?».
Él les responde:
«¿No habéis leído nunca lo que hizo David, cuando él y sus hombres se vieron faltos y con hambre, cómo entró en la casa de Dios, en tiempo del sumo sacerdote Abiatar, comió de los panes de la proposición, que solo está permitido comer a los sacerdotes, y se los dio también a quienes estaban con él?».
Y les decía:
«El sábado se hizo para el hombre y no el hombre para el sábado; así que el Hijo del hombre es señor también del sábado».

Palabra del Señor

REFLEXIÓN  :

Queridos amigos

Marcos nos cuenta un nuevo episodio de Jesús con los fariseos. El sábado está en el centro de la controversia. Para los judíos el sábado es el día consagrado al Señor y no se puede trabajar ni hacer nada, aunque alguna persona necesite que le socorran o ayuden.

Jesús por el contrario relativiza la ley del sábado  en favor de la vida del hombre. No basta con cumplir la ley, unas obligaciones, unas tradiciones; hay que ir más allá, las necesidades de los hombres son lo prioritario y principal. Prevalece siempre la ley del amor, la misericordia, la piedad con los demás. A un discípulo de Jesús le identifica el amor al prójimo, porque “no hay mandamiento mayor que este”.

Para un cristiano el reposo y el descanso son importantes, pero el amor lo es mucho más. Y está por encima de todo. En el caso de elegir entre descanso y amor siempre debe prevalecer la caridad y la solidaridad.

Jesús se manifiesta con una libertad total frente a cualquier medida humana, incluso religiosa. Esta libertad coincide con su amor, que se manifiesta en la predilección por los más pequeños, en mirar más allá de las apariencias, en el reconocimiento del primado de la persona humana afirmado en la creación y nunca desmentido a lo largo de toda la Biblia; al contrario siempre afirmado y reafirmado con rotundidad hasta llegar a entregarse Jesús a la muerte libremente para salvar a la humanidad. “Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos”

Jesús no solo ama a los pobres sino que se identifica con ellos (“cuanto hicisteis a uno de estos pequeños, a mí me lo hicisteis”), de tal manera que los pobres son ahora el rostro visible de Jesús que vive en nuestras calles y plazas. Quien se encuentra con ellos y los atiende, se encuentra y atiende a Jesús; quien los rechaza, rechaza a Jesús; quien los desprecia, desprecia a Jesús. La indiferencia ante el pobre o necesitado es un gran pecado porque es la expresión de una falta profunda de amor al hermano. Jesús nunca fue indiferente al sufrimiento ajeno y buscó siempre la forma de solucionarlo.

Fuente  :  https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

EDD. lunes 21 de enero de 2019

Primera lectura

Lectura de la carta a los Hebreos (5,1-10):

TODO sumo sacerdote, escogido de entre los hombres, está puesto para representar a los hombres en el culto a Dios: para ofrecer dones y sacrificios por los pecados.
Él puede comprender a los ignorantes y extraviados, porque también él está sujeto a debilidad.
A causa de ella, tiene que ofrecer sacrificios por sus propios pecados, como por los del pueblo.
Nadie puede arrogarse este honor sino el que es llamado por Dios, como en el caso de Aarón.
Tampoco Cristo se confirió a sí mismo la dignidad de sumo sacerdote, sino que la recibió de aquel que le dijo: «Tú eres mi Hijo: yo te he engendrado hoy»; o, como dice en otro pasaje: «Tú eres sacerdote para siempre según el rito de Melquisedec».
Cristo, en los días de su vida mortal, a gritos y con lágrimas, presentó oraciones y súplicas al que podía salvarlo de la muerte, siendo escuchado por su piedad filial. Y, aun siendo Hijo, aprendió, sufriendo, a obedecer. Y, llevado a la consumación, se convirtió, para todos los que lo obedecen, en autor de salvación eterna, proclamado por Dios sumo sacerdote según el rito de Melquisedec.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 109,1.2.3.4

R/. Tú eres sacerdote eterno, según el rito de Melquisedec

V/. Oráculo del Señor a mi Señor:
«Siéntate a mi derecha,
y haré de tus enemigos
estrado de tus pies». R/.

V/. Desde Sión extenderá el Señor
el poder de tu cetro:
somete en la batalla a tus enemigos. R/.

V/. «Eres príncipe desde el día de tu nacimiento,
entre esplendores sagrados;
yo mismo te engendré, desde el seno,
antes de la aurora». R/.

V/. El Señor lo ha jurado y no se arrepiente:
«Tú eres sacerdote eterno,
según el rito de Melquisedec». R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Marcos (2,18-22):

EN aquel tiempo, como los discípulos de Juan y los fariseos estaban ayunando, vinieron unos y le preguntaron a Jesús:
«Los discípulos de Juan y los discípulos de los fariseos ayunan. ¿Por qué los tuyos no?».
Jesús les contesta:
«¿Es que pueden ayunar los amigos del esposo, mientras el esposo está con ellos? Mientras el esposo está con ellos, no pueden ayunar.
Llegarán días en que les arrebatarán al esposo, y entonces ayunarán en aquel día.
Nadie echa un remiendo de paño sin remojar a un manto pasado; porque la pieza tira del manto —lo nuevo de lo viejo— y deja un roto peor.
Tampoco se echa vino nuevo en odres viejos; porque el vino revienta los odres, y se pierden el vino y los odres; a vino nuevo, odres nuevos».

Palabra del Señor.

REFLEXIÓN :
José Luis Latorre, cmf

Queridos amigos

El Evangelio de hoy nos habla de “odres viejos y odres nuevos, y de vino nuevo”. Jesús, su mensaje y su estilo de vida, es el vino nuevo. Lo antiguo ha terminado, lo nuevo ha llegado. Es verdad que Jesús fue un judío amante de sus tradiciones y costumbres, pero profundamente innovador. Jesús dio el sentido verdadero a muchas prácticas religiosas de su tiempo y marcó el camino para distinguir entre lo viejo y lo nuevo. Las prácticas y costumbres  religiosas tienen valor y sentido cuando nacen de un corazón renovado por la escucha de la Palaba de Dios; un corazón que está abierto a Dios sabe dar sentido a los ritos, preceptos y ceremonias, de lo contrario se convierten en rutinarios y vacíos, y no sirven de nada. Con razón dice el Profeta: “este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí”.

El vino nuevo es la obediencia a Dios que Jesús vivió a lo largo de toda su vida. Una obediencia que nace de un corazón abierto al soplo del Espíritu, de un corazón que acoge los planes de Dios con humildad y docilidad, un corazón que busca sobre todo la autenticidad en todo el proceder y actuar. Obediencia que no es un mero cumplimiento de normas y preceptos, sino una apertura a Dios  que en cualquier momento nos puede sorprender y marcarnos un camino diferente. Obediencia que pide apertura y receptividad. Obediencia  que pide disponibilidad y humildad  para aceptar la voluntad de Dios“La obediencia vale más que el sacrificio” (1Sm 15, 22).

El vino nuevo en odres nuevos: el amor, la justicia, la fraternidad, la solidaridad, la honestidad, la sinceridad… que Jesús predicó y vivió no puede estar en los odres viejos del egoísmo, la mentira, la injusticia, la hipocresía, la desconfianza, la insolidaridad, las propias seguridades, el estilo de vida insolidario e individualista. El vino nuevo pide un cambio de mente y corazón, de actitudes y forma de vivir; un deseo de querer hacer las cosas de otra manera y sin aferrarse a viejos esquemas y tradiciones. Por eso Jesús comenzó su predicación invitando a cada uno a la conversión, y lo sigue haciendo constante y permanentemente.

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy