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Autor: Patricio Osiadacz

EDD. viernes 08 de febrero de 2019

Primera lectura

Lectura de la Carta a los Hebreos (13,1-8):

HERMANOS:
Conservad el amor fraterno y no olvidéis la hospitalidad: por ella algunos, sin saberlo, “hospedaron” a ángeles.
Acordaos de los presos como si estuvierais presos con ellos; de los que son maltratados como si estuvierais en su carne.
Que todos respeten el matrimonio; el lecho nupcial, que nadie lo mancille, porque a los impuros y adúlteros Dios los juzgará.
Vivid sin ansia de dinero, contentándoos con lo que tengáis, pues él mismo dijo:
«Nunca te dejaré ni te abandonaré»; así tendremos valor para decir:
«El Señor es mi auxilio: nada temo;
¿qué podrá hacerme el hombre?».
Acordaos de vuestros guías, que os anunciaron la palabra de Dios; fijaos en el desenlace de su vida e imitad su fe.
Jesucristo es el mismo ayer y hoy y siempre.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 26

R/. El Señor es mi luz y mi salvación

V/. El Señor es mí luz y mi salvación,
¿a quién temeré?
El Señor es la defensa de mi vida,
¿quién me hará temblar? R/.

V/. Si un ejército acampa contra mí,
mi corazón no tiembla;
si me declaran la guerra,
me siento tranquilo. R/.

V/. Él me protegerá en su tienda
el día del peligro;
me esconderá en lo escondido de su morada,
me alzará sobre la roca. R/.

V/. Tu rostro buscaré, Señor,
no me escondas tu rostro.
No rechaces con ira a tu siervo,
que tú eres mi auxilio;
no me deseches. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Marcos (6,14-29):

EN aquel tiempo, como la fama de Jesús se había extendido, el rey Herodes oyó hablar de él. Unos decían:
«Juan el Bautista ha resucitado de entre los muertos y por eso las fuerzas milagrosas actúan en él».
Otros decían:
«Es Elías».
Otros:
«Es un profeta como los antiguos».
Herodes, al oírlo, decía:
«Es Juan, a quien yo decapité, que ha resucitado».
Es que Herodes había mandado prender a Juan y lo había metido en la cárcel encadenado.
El motivo era que Herodes se había casado con Herodías, mujer de su hermano Filipo, y Juan le decía que no le era lícito tener a la mujer de su hermano.
Herodías aborrecía a Juan y quería matarlo, pero no podía, porque Herodes respetaba a Juan, sabiendo que era un hombre justo y santo, y lo defendía. Al escucharlo quedaba muy perplejo, aunque lo oía con gusto.
La ocasión llegó cuando Herodes, por su cumpleaños, dio un banquete a sus magnates, a sus oficiales y a la gente principal de Galilea.
La hija de Herodías entró y danzó, gustando mucho a Herodes y a los convidados. El rey le dijo a la joven:
«Pídeme lo que quieras, que te lo daré».
Y le juró:
«Te daré lo que me pidas, aunque sea la mitad de mi reino».
Ella salió a preguntarle a su madre:
«¿Qué le pido?».
La madre le contestó:
«La cabeza de Juan el Bautista».
Entró ella enseguida, a toda prisa, se acercó al rey y le pidió:
«Quiero que ahora mismo me des en una bandeja la cabeza de Juan el Bautista».
El rey se puso muy triste; pero por el juramento y los convidados no quiso desairarla. Enseguida le mandó a uno de su guardia que trajese la cabeza de Juan. Fue, lo decapitó en la cárcel, trajo la cabeza en una bandeja y se la entregó a la joven; la joven se la entregó a su madre.
Al enterarse sus discípulos fueron a recoger el cadáver y lo pusieron en un sepulcro.

Palabra del Señor

REFLEXIÓN  :

¡Hermanas y hermanos! ¡Paz y bien!

«Conservad el amor fraterno y no olvidéis la hospitalidad; por ella algunos recibieron sin saberlo la visita de unos ángeles» (Heb 13,1-2). La hospitalidad es un tema muy importante en la Sagrada Escritura. El propio Cristo nos dirá que al final de los tiempos «fui forastero y me hospedaste» (Mt 25,35). No puede ser diferente en nuestras parroquias y comunidades. Es parte integrante de la misión de cualquier comunidad cristiana que desea ser fiel al Evangelio.

Alguien ha dicho que la Iglesia es la única organización que existe principalmente para el beneficio de aquellos que no pertenecen a ella. Eso significa que la hospitalidad cristiana, diferentemente de un club cualquiera, no significa ser amigable con nuestros amigos y la gente que aparenta, piensa y habla como nosotros, sino tender la mano a los extraños, a aquellos que no participan en nuestras comunidades. La eucaristía no pude ser una experiencia privada y anónima que hace de la llamada a dar la bienvenida a un extraño algo irrelevante. No. La eucaristía tiene la hospitalidad en su centro. Es Dios que nos espera y nos acoge y nos invita a hacer lo mismo.

Para la hospitalidad no hace falta mucho esfuerzo: basta que uno persevere en el amor fraterno. Cuando acogemos las personas, sin hacer distinción, puede ser que estamos siendo visitados por ángeles. Y la hospitalidad empieza en nuestra casa. Quien vive bien su matrimonio, por ejemplo, cuando existe la acogida y respeto mutuo, la pareja está ejerciendo el don divino de la hospitalidad.

El ejemplo contrario a la hospitalidad encontramos en la actitud de Herodes. No le importa el valor que tiene la vida de las personas. Aunque ofrezca un banquete a sus invitados, el prestigio, su sed de poder y su soberbia le hace tomar una decisión perversa: quitar la vida inocente de un hombre.

Pidamos al Señor que nunca nos deje insensibles a los demás, especialmente a los que más necesitan. Que el amor al dinero o cualquier otro ídolo no nos impida de ser casa de acogida a todos los necesitan nuestra mano tendida, un abrazo acogedor o una palabra de esperanza.

Vuestro hermano en la fe,

Eguione Nogueira, cmf
eguionecmf@gmail.com

Fuente  :  https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

Encuentro de Formación y Espiritualidad Capuchina – Boroa – 2019

Paz y Bien hermanos .
El Señor nos regaló un hermoso fin  de semana ( 1, 2 y 3 de febrero de 2019 ) en Misión Boroa, Región de la Araucanía, permitiendo  encontrarnos  nuevamente con 140 hermanos de distintos Fraternidades del Movimiento que están desde Viña del Mar por el Norte hasta Valdivia por el Sur y celebrar los 20 años del Laicado, agradecer la acogida de las hermanas Catequistas, de los hermanos de la zona Sur que apoyaron y dieron vida a la realización  de nuestro Encuentro de Formación y  Espiritualidad Capuchina – 2019.

También debemos comunicar que nuestro Encuentro significó momentos de formación, oración, compartir experiencias y momentos de alegría entre todos los presentes recordando los diferentes momentos que nos ha correspondido vivir en los 20 años que ha cumplido el Movimiento de Laicos Capuchinos de la Provincia San Francisco de Asís de Chile.

Y señalar también que correspondió cambiar parte de los miembros de la Comisión Nacional del Movimiento de Laicos Capuchinos, así fue como se integraron las hermanas Evelyn Toledo R. y Alicia Ríos B. como Coordinadora Nacional y Secretaria respectivamente; mientras que continúan en sus responsabilidades los hermanos Carlos Mosto y Leonor Brunod en Tesorería y Patricio Osiadacz en Comunicaciones.

Queremos en forma especial agradecer a Juan Carlos Bravo Reyes y Ana María Pedrero Alfaro por el servicio que generosamente  prestaron en la Comisión durante 6 años, nuestro Padre les bendiga enormemente por toda su entrega al Señor y los hermanos .

Agradecer también la presencia comprometida con el Laicado Capuchino de los Hermanos Capuchinos, Tito Valdés, José Sandoval, Hector Campos, Pastor Salvo, José Miguel Jimenez y el Padre Provincial Miguel Ángel Ariz.
Les pido sus oraciones por la nueva Comisión, para que el espíritu Santo les ilumine siempre en este servicio.

Un abrazo a cada uno de ustedes

Fraternalmente,

Evelyn Toledo R.

Coordinadora Nacional 

Movimiento Laicos Capuchinos de Chile.

Boroa, Domingo o3 de febrero de 2019

 

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EDD. jueves 07 de febrero de 2019

Primera lectura

Lectura de la carta a los Hebreos (12,18-19.21-24):

Vosotros no os habéis acercado a un monte tangible, a un fuego encendido, a densos nubarrones, a la tormenta, al sonido de la trompeta; ni habéis oído aquella voz que el pueblo, al oírla, pidió que no les siguiera hablando. Y tan terrible era el espectáculo, que Moisés exclamó: «Estoy temblando de miedo.» Vosotros os habéis acercado al monte Sión, ciudad del Dios vivo, Jerusalén del cielo, a millares de ángeles en fiesta, a la asamblea de los primogénitos inscritos en el cielo, a Dios, juez de todos, a las almas de los justos que han llegado a su destino y al Mediador de la nueva alianza, Jesús, y a la aspersión purificadora de una sangre que habla mejor que la de Abel.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 47

R/. Oh Dios, meditamos tu misericordia
en medio de tu templo

Grande es el Señor y muy digno de alabanza
en la ciudad de nuestro Dios,
su monte santo, altura hermosa,
alegría de toda la tierra. R/.

El monte Sión, vértice del cielo,
ciudad del gran rey;
entre sus palacios,
Dios descuella como un alcázar. R/.

Lo que habíamos oído lo hemos visto
en la ciudad del Señor de los ejércitos,
en la ciudad de nuestro Dios:
que Dios la ha fundado para siempre. R/.

Oh Dios, meditamos tu misericordia
en medio de tu templo:
como tu renombre, oh Dios, tu alabanza
llega al confín de la tierra;
tu diestra está llena de justicia. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Marcos (6,7-13):

En aquel tiempo, llamó Jesús a los Doce y los fue enviando de dos en dos, dándoles autoridad sobre los espíritus inmundos. Les encargó que llevaran para el camino un bastón y nada más, pero ni pan, ni alforja, ni dinero suelto en la faja; que llevasen sandalias, pero no una túnica de repuesto.
Y añadió: «Quedaos en la casa donde entréis, hasta que os vayáis de aquel sitio. Y si un lugar no os recibe ni os escucha, al marcharos sacudíos el polvo de los pies, para probar su culpa.»
Ellos salieron a predicar la conversión, echaban muchos demonios, ungían con aceite a muchos enfermos y los curaban.

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

¡Hermanas y hermanos! ¡Paz y bien!

Las pocas palabras del Evangelio son un guía misionero del cristiano, es decir, un guía para que los enviados no se olviden de reproducir y reflejar el rostro de quien los envía. Si volvemos al comienzo del Evangelio de Marcos, veremos como se presenta el itinerario de los Doce apóstoles: son llamados por Jesús uno a uno, donde se encontraban, independiente del rol que desarrollaban en su contexto social (Mc 1,1-20; 2,14); después, fueron constituidos comunitariamente para que “convivieran con él» (3,14); ahora son enviados dos en dos (6,7).

Estos son los pasos para vivir la vocación apostólica: de la dispersión al seguimiento; del seguimiento a la comunión de vida con Jesús; de la comunión con Él a la misión. Lo que percibimos en el envío que Jesús hace es que asocia sus discípulos plenamente a su misión, haciendo partícipes de su vida y de lo que Él anuncia. Al mirar el contenido del envío, es interesante que el énfasis está más en lo que los discípulos deben ser que en lo que deben decir. Si la Palabra de Dios tiene su propio dinamismo, el testimonio, por su parte, depende de nosotros. Decía San Ignacio de Antioquía: “Es mejor ser cristiano sin decirlo que proclamarlo sin serlo».

Lamentablemente, muchos encargados de anunciar el Evangelio se han apropiado de él, olvidándose que todos somos ministros de la Palabra, no los dueños de lo que anunciamos. A nosotros nos toca cuidar que esta Palabra no deje de ser anunciada, proclamada y testimoniada, como nos propuso al comienzo de su pontificado el Papa Francisco: «la evangelización está esencialmente conectada con la proclamación del Evangelio a quienes no conocen a Jesucristo o siempre lo han rechazado. Muchos de ellos buscan a Dios secretamente, movidos por la nostalgia de su rostro, aun en países de antigua tradición cristiana. Todos tienen el derecho de recibir el Evangelio. Los cristianos tienen el deber de anunciarlo sin excluir a nadie, no como quien impone una nueva obligación, sino como quien comparte una alegría, señala un horizonte bello, ofrece un banquete deseable. La Iglesia no crece por proselitismo sino por atracción» (EG 15).

Vuestro hermano en la fe,

Eguione Nogueira, cmf
eguionecmf@gmail.com

Fuente  :  http://www.eucaristiadiaria.cl/dia_cal.php?fecha=2019-02-07

Audiencia general, 6 de febrero de 2019 – Catequesis del Papa Francisco

Crónica del viaje apostólico a Emiratos Árabes

(ZENIT – 6 febrero 2019).- Por primera vez, un Papa ha ido a la península arábiga. Francisco ha “escrito una nueva página en la historia del diálogo entre el cristianismo y el islam y en el compromiso de promover la paz en el mundo sobre la base de la fraternidad humana”.

Así lo ha compartido con los fieles que han participado esta mañana en la audiencia general, miércoles, 6 de febrero de 2019, en el Aula Pablo VI, a quienes ha contado su experiencia en este viaje apostólico a Abu Dhabi, capital de los Emiratos Árabes Unidos.

El Pontífice ha revelado que además de los discursos, se dio un paso más: la firma del documento firmado por el Gran Imán de Al-Azhar y él sobre la Fraternidad Humana. En él, afirman la vocación común de todos los hombres y mujeres de “ser hermanos en cuanto hijos e hijas de Dios”, condenan cualquier forma de violencia, especialmente aquella revestida de motivos religiosos, y se comprometen a difundir los valores auténticos y la paz en todo el mundo.

Llamamiento a leer el documento

Este documento se estudiará en las escuelas y universidades de varios países. Así, el Papa ha pedido a todos que se lea este importante documento, porque “da tantas oportunidades para ir adelante en el diálogo sobre la fraternidad humana”, ha asegurado.

El Papa ha relatado: “Quisimos dar un signo ulterior, claro y decisivo, de que, en cambio, es posible encontrarse, es posible respetarse y dialogar, y que, a pesar de la diversidad de culturas y tradiciones, el mundo cristiano y el islámico aprecian y protegen los valores comunes”.


San Francisco de Asís

La Providencia “ha querido que haya sido un Papa llamado Francisco” –ha recordado– 800 años después de la visita de San Francisco de Asís al sultán al-Malik al-Kamil, y ha confesado haber pensado a menudo en el santo durante este viaje: “me ayudaba a llevar el Evangelio en el corazón, el amor de Jesucristo, mientras vivía los diversos momentos de la visita”, especialmente la oración “para que el diálogo entre el cristianismo y el islam sea un factor decisivo para la paz en el mundo de hoy”, ha narrado.

Presencia cristiana

Francisco ha narrado que se encontró con una representación de la comunidad católica en la catedral de San José en Abu Dabi, -un templo muy sencillo-, y luego, tras este encuentro, celebró para todos la Misa en el estadio de Zayed. “Eran muchísimos!”, ha exclamado el Papa. “Dicen que entre los que estaban dentro del estadio, que tiene una cabida de 40.000 personas y los que estaban fuera viéndolo en las pantallas, llegaban a 150.000”.

Asimismo, el Papa ha contado que tuvo la ocasión de saludar al primer sacerdote –de noventa y tantos años– que fue allí a fundar tantas comunidades y también a otro sacerdote, de noventa y tantos años, que sigue trabajando. No ha dejado de agradecer a todos los sacerdotes, religiosos y laicos que “animan la presencia cristiana en esa tierra”.

RD

Sigue la catequesis completa que ha ofrecido el Papa Francisco en la audiencia general, celebrada el miércoles, 6 de febrero de 2019.

***

Catequesis del Papa

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

En los últimos días hice un breve viaje apostólico a los Emiratos Árabes Unidos. Un viaje breve pero muy importante que, en relación con el encuentro de 2017 en Al-Azhar, en Egipto, ha escrito una nueva página en la historia del diálogo entre el cristianismo y el islam y en el compromiso de promover la paz en el mundo sobre la base de la fraternidad humana.

Por primera vez, un Papa ha ido a la península arábiga. Y la Providencia ha querido que haya sido un Papa llamado Francisco, 800 años después de la visita de San Francisco de Asís al sultán al-Malik al-Kamil. He pensado a menudo en San Francisco durante este viaje: me ayudaba a llevar el Evangelio en el corazón, el amor de Jesucristo, mientras vivía los diversos momentos de la visita; en mi corazón estaba el Evangelio de Cristo, la oración al Padre por todos sus hijos, especialmente por los más pobres, por las víctimas de injusticias, de las guerras, de la miseria… La oración para que el diálogo entre el cristianismo y el islam sea un factor decisivo para la paz en el mundo de hoy.

Doy las gracias de todo corazón al Príncipe Heredero, al Presidente, al Vicepresidente y a todas las autoridades de los Emiratos Árabes Unidos, que me han recibido con gran cortesía. Ese país ha crecido mucho en las últimas décadas: se ha convertido en una encrucijada entre Oriente y Occidente, en un “oasis” multiétnico y multirreligioso y, por lo tanto, en un lugar adecuado para promover la cultura del encuentro. Expreso mi gratitud al obispo Paul Hinder, vicario apostólico de Arabia Saudita, quien preparó y organizó el evento para la comunidad católica, y mi “agradecimiento” se extiende con afecto a los sacerdotes, religiosos y laicos que animan la presencia cristiana en esa tierra.

He tenido la oportunidad de saludar al primer sacerdote –noventa y tantos años- que había ido allí a fundar tantas comunidades. Está en silla de ruedas, ciego, pero no pierde la sonrisa; la sonrisa de haber servido al Señor y de haber hecho tanto bien. También salude a otro sacerdote, siempre de noventa y tantos años, pero este seguía trabajando. ¡Muy bueno! Y tantos sacerdotes que están allí al servicio de las comunidades cristianas de rito latino, de rito siro-malabar, siro-malankar, de rito maronita que vienen de Líbano, de la India, de Filipinas y de otros países.

Además de los discursos, en Abu Dabi, se dio un paso más: el Gran Imán de Al-Azhar  y yo firmamos el Documento sobre la Fraternidad Humana, en el que juntos afirmamos la vocación común de todos los hombres y mujeres de ser hermanos en cuanto hijos e hijas de Dios, condenamos cualquier forma de violencia, especialmente aquella revestida de motivos religiosos, y nos comprometemos a difundir los valores auténticos y la paz en todo el mundo. Este documento se estudiará en las escuelas y universidades de varios países. Pero también yo os pido, por favor, que lo leáis, que lo conozcáis, porque da tantas oportunidades para ir adelante en el diálogo sobre la fraternidad humana.

En una época como la nuestra, en la que es fuerte la tentación de ver un choque entre la civilización cristiana y la islámica y también la de considerar a las religiones como fuentes de conflicto, quisimos dar un signo ulterior, claro y decisivo, de que, en cambio, es posible encontrarse, es posible respetarse y dialogar, y que, a pesar de la diversidad de culturas y tradiciones, el mundo cristiano y el islámico aprecian y protegen los valores comunes: la vida, la familia, el sentido religioso, el respeto por los ancianos, la educación de los jóvenes y muchos otros.

En los Emiratos Árabes Unidos vive alrededor de poco más de un millón de cristianos: trabajadores de varios países asiáticos. Ayer por la mañana, me encontré con una representación de la comunidad católica en la catedral de San José en Abu Dabi, -un templo muy sencillo-, y luego, tras este encuentro, celebré para todos, -¡eran muchísimos! – Dicen que entre los que estaban dentro del estadio, que tiene una cabida de cuarenta mil personas y los que estaban fuera viéndolo en las pantallas, llegaban a ciento cincuenta mil. Celebré la Eucaristía en el estadio de la ciudad, anunciando el Evangelio de las Bienaventuranzas. En la misa, concelebrada con los patriarcas, los arzobispos mayores y los obispos presentes, rezamos de forma particular por la paz y la justicia, con una especial intención por  Oriente Medio y Yemen.

Queridos hermanos y hermanas, este viaje pertenece a las “sorpresas” de Dios. Por lo tanto, alabémoslo, así como a su providencia, y recemos para que las semillas esparcidas den frutos según su santa voluntad.

© Librería Editorial Vaticano

Fuente  :  https://es.zenit.org/articles/audiencia-general-6-de-febrero-de-2019-catequesis-del-papa-francisco/

Comentario al evangelio de hoy miércoles 06 de febrero de 2019.

Del santo Evangelio según san Marcos 6, 1-6

En aquel tiempo, Jesús fue a su tierra en compañía de sus discípulos. Cuando llegó el sábado, se puso a enseñar en la sinagoga, y la multitud que lo escuchaba se preguntaba con asombro: “Dónde aprendió este hombre tantas cosas? ¿De dónde le viene esa sabiduría y ese poder para hacer milagros? ¿Qué no es éste el carpintero, el hijo de María, el hermano de Santiago, José, Judas y Simón? ¿No viven aquí, entre nosotros, sus hermanas?” Y estaban desconcertados.

Pero Jesús les dijo: “Todos honran a un profeta, menos los de su tierra, sus parientes y los de su casa”. Y no pudo hacer allí ningún milagro, sólo curó a algunos enfermos imponiéndoles las manos. Y estaba extrañado de la incredulidad de aquella gente. Luego se fue a enseñar en los pueblos vecinos.

Palabra del Señor.


Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

Es interesante cómo muchas veces decimos con nuestra boca que creemos, pero nuestro corazón está muy lejos de creer. «Dios es grande, es maravilloso» –solemos decir– pero cuando vemos su forma sencilla de actuar, su manera tan simple de entrar en contacto con nosotros, nos solemos preguntar, ¿será Él? …, ¿esto que me está pasando vendrá de Dios?

No nos es fácil reconocer la grandeza de Dios en las cosas sencillas pues a veces creamos un concepto de Dios que no es Dios. A veces creemos en un Dios grandioso, omnipotente, pero que está allá arriba en su trono celestial, que no se preocupa por las insignificancias de mi vida, por los pequeños problemas que me suceden o de las pequeñas y sencillas alegrías que me circundan.

Parte de la grandeza de Dios es, en efecto, su sencillez, su humildad. Es verdad, sorprenden sus palabras, pero son palabras que solamente las comprende el corazón de la gente sencilla. Nos impresionan sus milagros, pero solo los sencillos son los que se dejan curar.

Grandeza y pequeñez, son dos cosas que, en Dios, misteriosamente se identifican.

Así que cuando digamos «Dios es grande, es maravilloso», creamos que esa grandeza la puedo descubrir en mi vida, en mi día. ¡No dejemos que su sencillez nos escandalice!

El Dios que es grande, eterno, todopoderoso…, el que quiere entrar en la sencillez de mi vida, ése es el verdadero Dios.

«La grandeza más grande se expresa en la pequeñez más pequeña y más dramática: esto es el misterio del amor de Dios, de este amor que el Señor nos enseña a poner más en los hechos que en las palabras. Es un amor total y el símbolo es un corazón atravesado: así podemos entender también el recorrido cristiano. De hecho, cuando Jesús quiere enseñarnos cómo debe ser la actitud cristiana nos dice pocas cosas, nos hacer ver ese famoso protocolo sobre el cual todos nosotros seremos juzgaos: Mateo 25.»
(Homilía de S.S. Francisco, 8 de junio de 2018, en santa Marta).

 

Fuente  :  http://es.catholic.net/op/articulos/72325/grandeza-y-pequenez.html#modal

EDD. miércoles 06 de febrero de 2019

Miércoles de la cuarta semana del tiempo ordinario
San Pablo Miki y compañeros, mártires
Memoria obligatoria 
Color: rojo

El 6 de febrero de 1597, veintiséis cristianos fueron crucificados en Nagasaki (Japón). Entre ellos había misioneros jesuitas y franciscanos, de origen europeo, pero también religiosos japoneses como Pablo Miki y diecisiete laicos: catequistas, intérpretes, médicos e, incluso, niños. Dieron su vida como testimonio de su fe y su amor a Jesús y a María.

Antífona de entrada             Cf. Gal 6, 14; 1Cor 1, 18

Sólo nos gloriaremos en la cruz de nuestro Señor Jesucristo. El mensaje de la cruz es fuerza de Dios para nosotros, que hemos sido salvados.

ORACIÓN COLECTA

Dios todopoderoso, fortaleza de los santos, que llamaste a la gloria, por el suplicio de la cruz, a san Pablo Miki y a sus compañeros mártires, concédenos, por su intercesión, confesar con firmeza, hasta la muerte, la fe que profesamos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

Dios corrige al que ama.

Lectura de la carta a los Hebreos    12, 4-7. 11-15

Hermanos:

En la lucha contra el pecado, ustedes no han resistido todavía hasta derramar su sangre. Ustedes se han olvidado de la exhortación que Dios les dirige como a hijos suyos:

“Hijo mío, no desprecies la corrección del Señor, y cuando te reprenda, no te desalientes.

Porque el Señor corrige al que ama y castiga a todo aquel que recibe por hijo».

Si ustedes tienen que sufrir es para su corrección; porque Dios los trata como a hijos, y ¿hay algún hijo que no sea corregido por su padre?

Es verdad que toda corrección, en el momento de recibirla, es motivo de tristeza y no de alegría; pero más tarde, produce frutos de paz y de justicia en los que han sido adiestrados por ella. Por eso, “que recobren su vigor las manos que desfallecen y las rodillas que flaquean. Y ustedes, avancen por un camino llano”, para que el rengo no caiga, sino que se sane.

Busquen la paz con todos y la santificación, porque sin ella nadie verá al Señor. Estén atentos para que nadie sea privado de la gracia de Dios, y para no brote ninguna raíz venenosa capaz de perturbar y contaminar a la comunidad.

SALMO RESPONSORIAL    102, 1-2. 13-14. 17-18a

R/. El amor del Señor permanece para siempre.

Bendice al Señor, alma mía, que todo mi ser bendiga a su santo Nombre; bendice al Señor, alma mía, y nunca olvides sus beneficios.

Como un padre es cariñoso con sus hijos, así es cariñoso el Señor con sus fieles; Él conoce de qué estamos hechos, sabe muy bien que no somos más que polvo.

Pero el amor del Señor permanece para siempre, y su justicia llega hasta los hijos y los nietos de los que lo temen y observan su Alianza.

EVANGELIO

ACLAMACIÓN AL EVANGELIO     Jn 10, 27

Aleluya.

“Mis ovejas escuchan mi voz, Yo las conozco y ellas me siguen”, dice el Señor.

Aleluya.

EVANGELIO

Un profeta es despreciado solamente en su pueblo.

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos        6, 1-6

Jesús se dirigió a su pueblo, seguido de sus discípulos. Cuando llegó el sábado, comenzó a enseñar en la sinagoga, y la multitud que lo escuchaba estaba asombrada y decía: “¿De dónde saca todo esto? ¿Qué sabiduría es esa que le ha sido dada y esos grandes milagros que se realizan por sus manos? ¿No es acaso el carpintero, el hijo de María, hermano de Santiago, de José, de Judas y de Simón? ¿Y sus hermanas no viven aquí entre nosotros?” Y Jesús era para ellos un motivo de escándalo.

Por eso les dijo: “Un profeta es despreciado solamente en su pueblo, en su familia y en su casa”. Y no pudo hacer allí ningún milagro, fuera de sanar a unos pocos enfermos, imponiéndoles las manos. Y Él se asombraba de su falta de fe.

Jesús recorría las poblaciones de los alrededores, enseñando a la gente.

Palabra del Señor.

Fuente  :  http://www.eucaristiadiaria.cl/dia_cal.php?fecha=2019-02-06

REFLEXIÓN  :

¡Hermanas y hermanos! ¡Paz y bien!

“Fortaleced las manos débiles, robusteced las rodillas vacilantes, y caminad por una senda llana: así el pie cojo, en vez de retorcerse, se curará” (Heb 12,12-13). Esta es la actitud de un verdadero cristiano, vivir siempre con optimismo, con una mirada de esperanza y con una fe inquebrantable. Hebreos nos habla de un tema que a muchos les cuesta comprender: aceptar las correcciones como un aprendizaje de la vida y más aún como “correcciones de Dios”.

Es cierto que a nadie le gusta la corrección, pero no hay crecimiento si no se superan las limitaciones. Es así en el mundo del deporte. El atleta no puede ver el obstáculo como un problema, sino como oportunidad para superarse a sí mismo. Puede ser que le duela caer, hacer los ejercicios necesarios, frustrarse en el primer intento… Pero todo es aprendizaje. Al final, al mirar hacia atrás, percibirá que todas las lágrimas, el cansancio, el entrenamiento tiene su recompensa.

Es así como debemos comprender el sentido de la palabra «Hijo mío, no rechaces la corrección del Señor, no te enfades por su reprensión; porque el Señor reprende a los que ama y castiga a sus hijos preferidos.» (Heb 12,5-6). Leer las situaciones desagradables em nuestra vida como una corrección de Dios, como un educador paternal, es una clave importante para el crecimiento de la vida espiritual y humana. Dios nos quiere fuertes y firmes en la fe para suportar las dificultades que la vida nos presenta.
Fortalecer nuestras manos con la caridad, robustecer las rodillas con la oración y caminar por sendas llanas de justicia es un guía seguro para la vida. Por eso, al leer el Evangelio de hoy, comprendemos porque Jesús no se dejó llevar por el rechazo de sus conciudadanos. A veces el rechazo o la falta de credibilidad viene de las personas más cercanas. Ser cristiano supone seguir adelante, aun cuando la gente no comprende nuestra opción de vida evangélica; significa alentar a los hermanos que trabajan por el bien común, evitando los chismes, la desconfianza o cualquiera actitud que impida que los milagros puedan acontecer.

Vuestro hermano en la fe,

Eguione Nogueira, cmf
eguionecmf@gmail.com

Fuente  :  https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/comentario-homilia/hoy

Comentario al evangelio de hoy martes 05 de enero de 2019.

Del santo Evangelio según san Lucas 9, 23-26

En aquel tiempo, Jesús le dijo a la multitud: “Si alguno quiere acompañarme, que no se busque a sí mismo, que tome su cruz de cada día y me siga. Pues el que quiera conservar para sí mismo su vida, la perderá; pero el que la pierda por mi causa, ése la encontrará. En efecto, ¿de qué le sirve al hombre ganar todo el mundo, si se pierde a sí mismo o se destruye?

Por otra parte, si alguien se avergüenza de mí y de mi doctrina, también el Hijo del hombre se avergonzará de él cuando venga revestido de su gloria y de la del Padre y de la gloria de los santos ángeles”.

Palabra del Señor.


Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

Hay un momento en la vida que es crucial: cuando debemos tomar la decisión fundamental de seguir o no a Cristo. Cuando queremos seguirlo, muchas veces tenemos consuelos en la oración y sentimos «muy bonito» cuando oramos; en nuestros grupos eclesiales puede ser que haya un muy buen ambiente y tengamos buenas amistades; pero cuando llega alguna cruz es cuando verdaderamente entramos en el crisol de la prueba para saber si lo que estamos viviendo es verdadero o es una visión romántica de la vida cristiana.

Jesús nos dice muy claro que para seguirle hay que seguir el camino que Él mismo nos trazó en el Gólgota. La cruz no es agradable, da vértigo y miedo, pero abrazarla como Él lo hizo es la mejor decisión para llegar al cielo y llevar con nosotros a muchos más. A través de la cruz nos unimos al sacrificio de Cristo más íntimamente. Así lo hizo san Felipe de Jesús a quien recordamos hoy. Él fue uno de los primeros misioneros nacidos en América (México, 1572) y no se avergonzó de Aquel en quien tenía puesta toda su esperanza. Predicó incansablemente el Evangelio en Japón hasta abrazar la cruz cuando, a los 25 años, derramó su sangre, al ser crucificado. A los ojos del mundo perdió su vida, a los ojos de Dios ganó el premio de la vida eterna.

En nuestra vida cotidiana, aunque no nos toque vivir un martirio cruento, podemos dar testimonio (martirio significa testimonio en griego) de nuestro amor a Jesús venciendo el respeto humano que puede generarse en algunos ambientes laborales y de estudio. La valentía, a ejemplo de Cristo, es una de las virtudes más profundas del cristiano.

Pidámosle a María que podamos abrazar la cruz y anunciar a Cristo sin ningún temor, como lo hicieron los apóstoles después de Pentecostés y lo continúan haciendo tantos hombres y mujeres alrededor del mundo.

«Salvar lo que es propio es caminar según la carne; perderse siguiendo a Jesús es caminar según el Espíritu. Solo así se da fruto en la viña del Señor. Como Jesús mismo enseña, no son los que acaparan los que dan fruto en la viña del Señor, sino los que, sirviendo, siguen la lógica de Dios, que continúa dando y entregándose.»
(Homilía de S.S. Francisco, 21 de junio de 2018).

 

Fuente  :  http://es.catholic.net/op/articulos/72324/anunciar-a-cristo-sin-ningun-temor.html#modal

 

EDD. martes 05 de febrero de 2019

Primera lectura

Lectura de la carta a los Hebreos (12,1-4):

HERMANOS:
Teniendo una nube tan ingente de testigos, corramos, con constancia, en la carrera que nos toca, renunciando a todo lo que nos estorba y al pecado que nos asedia, fijos los ojos en el que inició y completa nuestra fe, Jesús, quien, en lugar del gozo inmediato, soportó la cruz, despreciando la ignominia, y ahora está sentado a la derecha del trono de Dios. Recordad al que soportó tal oposición de los pecadores, y no os canséis ni perdáis el ánimo.
Todavía no habéis llegado a la sangre en vuestra pelea contra el pecado.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 21,26b-27.28.30.31-32

R/. Te alabarán, Señor, los que te buscan

V/. Cumpliré mis votos delante de sus fieles.
Los desvalidos comerán hasta saciarse,
alabarán al Señor los que lo buscan:
¡Viva su corazón por siempre! R/.

V/. Lo recordarán y volverán al Señor
hasta de los confines del orbe;
en su presencia se postrarán
las familias de los pueblos.
Ante él se postrarán las cenizas de la tumba,
ante él se inclinarán los que bajan al polvo. R/.

V/. Me hará vivir para él, mi descendencia le servirá,
hablarán del Señor a la generación futura,
contarán su justicia al pueblo que ha de nacer:
«Todo lo que hizo el Señor». R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Marcos (5,21-43):

EN aquel tiempo, Jesús atravesó de nuevo en barca a la otra orilla, se le reunió mucha gente a su alrededor y se quedó junto al mar.
Se acercó un jefe de la sinagoga, que se llamaba Jairo, y, al verlo, se echó a sus pies, rogándole con insistencia:
«Mi niña está en las últimas; ven, impón las manos sobre ella, para que se cure y viva».
Se fue con él y lo seguía mucha gente que lo apretujaba.
Había una mujer que padecía flujos de sangre desde hacía doce años. Había sufrido mucho a manos de los médicos y se había gastado en eso toda su fortuna; pero, en vez de mejorar, se había puesto peor. Oyó hablar de Jesús y, acercándose por detrás, entre la gente, le tocó el manto, pensando:
«Con solo tocarle el manto curaré».
Inmediatamente se secó la fuente de sus hemorragias y notó que su cuerpo estaba curado. Jesús, notando que había salido fuerza de él, se volvió enseguida, en medio de la gente y preguntaba:
«Quién me ha tocado el manto?».
Los discípulos le contestaban:
«Ves cómo te apretuja la gente y preguntas: “Quién me ha tocado?”».
Él seguía mirando alrededor, para ver a la que había hecho esto. La mujer se acercó asustada y temblorosa, al comprender lo que le había ocurrido, se le echó a los píes y le confesó toda la verdad.
Él le dice:
«Hija, tu fe te ha salvado. Vete en paz y queda curada de tu enfermedad».
Todavía estaba hablando, cuando llegaron de casa del jefe de la sinagoga para decirle:
«Tu hija se ha muerto. ¿Para qué molestar más al maestro?».
Jesús alcanzó a oír lo que hablaban y le dijo al jefe de la sinagoga:
«No temas; basta que tengas fe».
No permitió que lo acompañara nadie, más que Pedro, Santiago y Juan, el hermano de Santiago. Llegan a casa del jefe de la sinagoga y encuentra el alboroto de los que lloraban y se lamentaban a gritos y después de entrar les dijo:
«¿Qué estrépito y qué lloros son estos? La niña no está muerta; está dormida».
Se reían de él. Pero él los echó fuera a todos y, con el padre y la madre de la niña y sus acompañantes, entró donde estaba la niña, la cogió de la mano y le dijo:
«Talitha qumi» (que significa: «Contigo hablo, niña, levántate»).
La niña se levantó inmediatamente y echó a andar; tenía doce años. Y quedaron fuera de sí llenos de estupor.
Les insistió en que nadie se enterase; y les dijo que dieran de comer a la niña.

Palabra del Señor

REFLEXIÓN  :

¡Hermanas y hermanos! ¡Paz y bien!

Las lecturas de hoy son de aliento para la fe. Esto lo podemos ver en la primera lectura, que nos muestra que no debemos nos dejar vencer por el desánimo ante los sufrimientos, persecuciones o cualquier otra cosa que pueda quitar nuestros anhelos y la comunión con Dios.

Puede ser que a nosotros el estrés de la vida cotidiana o alguna situación nos haga perder el precioso tiempo que tenemos, olvidándonos de las cosas buenas que suceden en nuestra vida y en el mundo que nos rodea. Es verdad que el ser humano tiende a poner su atención en las cosas negativas, aunque sean irrelevantes. Por eso, la Carta a los Hebreos empieza con una invitación a que “quitémonos lo que nos estorba y el pecado que nos ata” (Heb 12,1). Pide que miremos al nuestro alrededor y descubriremos la nube densa de testigos, de personas que son capaces de levantarse todas las mañanas y enfrentar los retos de cada día con los ojos fijos en el Señor.

La memoria de Santa Águeda nos muestra con su martirio hasta donde se puede llegar cuando tenemos nuestra mirada puesta en el Señor.

El Evangelio de hoy nos presenta testigos que nos enseñan como debemos suportar las dificultades. Los encuentros con Jesús siempre pueden sanadores, no importa la situación en que uno se encuentra, aunque sea una situación de muerte. Sin embargo, es necesario el don de la fe. Este es el tema central del Evangelio de hoy: a la mujer hemorroísa Jesús le responde: “tu fe te ha sanado”; a Jairo, padre de la niña muerta le alienta: “no temas, basta que tengas fe”. La comunión con Jesús vence nuestra enfermedad mortal (el miedo) y hasta la propia muerte. Las dos mujeres fueron sanadas por Jesús: la primera al tocar en Jesús, la segunda al ser tocada por él. Tocar significa proximidad, es entrar en contacto con el otro, en comunión con él, participar de su vida. Tocar significa intercambio de bienes: Jesús siente la fe de la mujer hemorroísa y ella siente su gracia sanadora. Esta comunión se repite en cada eucaristía cuando recibimos el Cuerpo y la Sangre de Cristo: le presentamos nuestra vida, nuestra fe y Él se presenta como Aquel que es la Vida, destruye nuestros miedos y nos alienta a vivir plenamente.

Durante este día sigamos el consejo que nos hace la primera lectura: “piensen en aquel que soportó tal oposición por parte de los pecadores, y no se desalentarán” (Heb 12,3). Tengo certeza que ningún problema podrá vencer quien tiene la mirada puesta en Cristo Jesús.

Vuestro hermano en la fe,

Eguione Nogueira, cmf
eguionecmf@gmail.com

Fuente  :  https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

Comentario al Evangelio de hoy lunes 04 de febrero de 2019

Del santo Evangelio según san Marcos 5, 1-20

En aquel tiempo, después de atravesar el lago de Genesaret, Jesús y sus discípulos llegaron a la otra orilla, a la región de los gerasenos. Apenas desembarcó Jesús, vino corriendo desde el cementerio un hombre poseído por un espíritu inmundo, que vivía en los sepulcros. Ya ni con cadenas podían sujetarlo; a veces habían intentado sujetarlo con argollas y cadenas, pero él rompía las cadenas y destrozaba las argollas; nadie tenía fuerzas para dominarlo. Se pasaba días y noches en los sepulcros o en el monte, gritando y golpeándose con piedras.

Cuando aquel hombre vio de lejos a Jesús, se echó a correr, vino a postrarse ante él y gritó a voz en cuello: “Qué quieres tú conmigo, Jesús, Hijo de Dios altísimo? Te ruego por Dios que no me atormentes”.

Dijo esto porque Jesús le había mandado al espíritu inmundo que saliera de aquel hombre. Entonces le preguntó Jesús: “¿Cómo te llamas?”. Le respondió: “Me llamo Legión, porque somos muchos”. Y le rogaba con insistencia que no los expulsara de aquella comarca.

Había allí una gran piara de cerdos, que andaban comiendo en la falda del monte. Los espíritus le rogaban a Jesús: “Déjanos salir de aquí para meternos en esos cerdos”. Y él se lo permitió. Los espíritus inmundos salieron del hombre y se metieron en los cerdos; y todos los cerdos, unos dos mil, se precipitaron por el acantilado hacia el lago y se ahogaron.

Los que cuidaban los cerdos salieron huyendo y contaron lo sucedido, en el pueblo y en el campo. La gente fue a ver lo que había pasado. Se acercaron a Jesús y vieron al antes endemoniado, ahora en su sano juicio, sentado y vestido. Entonces tuvieron miedo. Y los que habían visto todo, les contaron lo que le había ocurrido al endemoniado y lo de los cerdos. Ellos comenzaron a rogarle a Jesús que se marchara de su comarca.

Mientras Jesús se embarcaba, el endemoniado le suplicaba que lo admitiera en su compañía, pero él no se lo permitió y le dijo: “Vete a tu casa a vivir con tu familia y cuéntales lo misericordioso que ha sido el Señor contigo”. Y aquel hombre se alejó de ahí y se puso a proclamar por la región de Decápolis lo que Jesús había hecho por él. Y todos los que lo oían se admiraban.

Palabra del Señor.

 

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

Muchas veces nos sucede aquello de lo que se quejaba san Pablo: «no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero» (Rm 7, 19), y es porque, como los gerasenos del Evangelio de hoy, no tenemos fuerza.

Fuerza para domar nuestras pasiones, fuerza para resistir las tentaciones del demonio. Somos humanos débiles. Entonces, ¿no hay remedio, y hay que rendirse? ¡No! Al contrario. Como lo acabamos de leer y como dice san Juan en su primera carta, «para esto se ha manifestado el Hijo de Dios: para deshacer las obras del Diablo» (1 Jn 3,8). Jesús es Dios y tiene poderes divinos. Nada le resiste. San Pablo dice: «al nombre de Jesús, se doble toda rodilla en el cielo, en la tierra y en los abismos.» (Flp2,10)

Por la gracia que Dios nos dio en el bautismo y que, si la perdimos, podemos recuperar en la confesión, Jesús vive en nuestras almas. Por eso dice santa Teresita de Lisieux que un alma en estado de gracia no tiene nada que temer de los demonios, que son unos cobardes, capaces de huir ante la mirada de un niño (Historia de un alma). Hoy, en tus momentos de lucha y de tentación, recuerda que Jesús, que te ama, está contigo: «Yo estoy con ustedes todos los días hasta el fin de la historia.» (Mt 28,20) Por eso, hoy tú puedes decir: «Yo lo puedo todo en aquel que me conforta.» (Flp 4,13)

«El Nuevo Testamento subraya con fuerza la autoridad de Jesús sobre los demonios, que expulsa “por el dedo de Dios”. Desde la perspectiva evangélica, la liberación de los endemoniados cobra un significado más amplio que la simple curación física, puesto que el mal físico se relaciona con un mal interior. La enfermedad de la que Jesús libera es, ante todo, la del pecado. […] Para combatir el pecado que anida dentro de nosotros y en nuestro entorno, debemos seguir los pasos de Jesús y aprender el gusto del “sí” que él dijo continuamente al proyecto de amor del Padre. Este “sí” requiere todo nuestro esfuerzo, pero no podríamos pronunciarlo sin la ayuda de la gracia, que Jesús mismo nos ha obtenido con su obra redentora.»
(Audiencia de san Juan Pablo II, 25 de agosto de 1999)

Fuente. :  http://es.catholic.net/op/articulos/72323/nadie-tenia-fuerza-para-domarlo.html

EDD. lunes 04 de febrero de 2019.

Lectura del santo evangelio según san Marcos (5,1-20):

EN aquel tiempo, Jesús y sus discípulos llegaron a la otra orilla del mar, a la región de los gerasenos. Apenas desembarcó, le salió al encuentro, de entre los sepulcros, un hombre poseído de espíritu inmundo. Y es que vivía entre los sepulcros; ni con cadenas podía ya nadie sujetarlo; muchas veces lo habían sujetado con cepos y cadenas, pero él rompía las cadenas y destrozaba los cepos, y nadie tenía fuerza para dominarlo. Se pasaba el día y la noche en los sepulcros y en los montes, gritando e hiriéndose con piedras. Viendo de lejos a Jesús, echó a correr, se postró ante él y gritó con voz potente:
«¿Qué tienes que ver conmigo, Jesús, Hijo de Dios altísimo?
Por Dios te lo pido, no me atormentes».
Porque Jesús le estaba diciendo:
«Espíritu inmundo, sal de este hombre».
Y le preguntó:
«Cómo te llamas?».
Él respondió:
«Me llamo Legión, porque somos muchos».
Y le rogaba con insistencia que no los expulsara de aquella comarca.
Había cerca una gran piara de cerdos paciendo en la falda del monte. Los espíritus le rogaron:
«Envíanos a los cerdos para que entremos en ellos».
El se lo permitió. Los espíritus inmundos salieron del hombre y se metieron en los cerdos; y la piara, unos dos mil, se abalanzó acantilado abajo al mar y se ahogó en el mar.
Los porquerizos huyeron y dieron la noticia en la ciudad y en los campos. Y la gente fue a ver qué había pasado.
Se acercaron a Jesús y vieron al endemoniado que había tenido la legión, sentado, vestido y en su juicio. Y se asustaron.
Los que lo habían visto les contaron lo que había pasado al endemoniado y a los cerdos. Ellos le rogaban que se marchase de su comarca.
Mientras se embarcaba, el que había estado poseído por el demonio le pidió que le permitiese estar con él. Pero no se lo permitió, sino que le dijo:
«Vete a casa con los tuyos y anúnciales lo que el Señor ha hecho contigo y que ha tenido misericordia de ti».
El hombre se marchó y empezó a proclamar por la Decápolis lo que Jesús había hecho con él; todos se admiraban.

Palabra del Señor

 

REFLEXIÓN

 

¡Hermanas y hermanos! ¡Paz y bien!

El Evangelio de hoy nos sitúa con Jesús y sus discípulos al otro lado de la orilla, es decir, un ambiente ajeno, con personas totalmente esclavizadas por las fuerzas del mal, poseídas por espíritus inmundos.

La situación del hombre poseído que vino al encuentro de Jesús era de total marginación, como es posible imaginar a partir de los datos que el Evangelista nos presenta: «ni con cadenas podía ya nadie sujetarlo; muchas veces lo habían sujetado con cepos y cadenas, pero él rompía las cadenas y destrozaba los cepos, y nadie tenía fuerza para dominarlo. Se pasaba el día y la noche en los sepulcros y en los montes, gritando e hiriéndose con piedras» (Mt 5,3-4). Él ya no tenía dominio sobre su conciencia, por eso su actitud de extrema agresividad.

La praxis de Jesús ha sido siempre de acogida hacia personas que vivían en situaciones de marginación y de condenación a los espíritus malignos que robaban la libertad de las personas. No podría ser diferente con este hombre acongojado por las fuerzas del mal. Jesús le restituyó la dignidad humana, liberándolo de las fuerzas del mal.
La actitud de Jesús nos lleva a contemplar un Dios que nos quiere libres, sin comprometimientos con «espíritus impuros», sino comprometidos con su Reino. Cristo nos invita a ir a otras orillas de nuestro tiempo y, sin miedo, adentrar en las regiones donde impera la muerte, sea por las adicciones, la violencia, la trata de personas, el trabajo esclavo u otras situaciones, expulsando los males que ningunean y matan la vida.

Vuestro hermano en la fe,

Eguione Nogueira, cmf
eguionecmf@gmail.com

 

Fuente  :  https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy