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Autor: Patricio Osiadacz

EDD. viernes 15 de marzo de 2019

Primera lectura

Lectura de la profecía de Ezequiel (18,21-28):

ESTO dice el Señor Dios:
«Si el malvado se convierte de todos los pecados cometidos y observa todos mis preceptos, practica el derecho y la justicia, ciertamente vivirá y no morirá. No se tendrán en cuenta los delitos cometidos; por la justicia que ha practicado, vivirá. ¿Acaso quiero yo la muerte del malvado —oráculo del Señor Dios—, y no que se convierta de su conducta y viva?
Si el inocente se aparta de su inocencia y comete maldades, como las acciones detestables del malvado, ¿acaso podrá vivir? No se tendrán en cuenta sus obras justas. Por el mal que hizo y por el pecado cometido, morirá.
Insistis: No es justo el proceder del Señor. Escuchad, casa de Israel: ¿Es injusto mi proceder? ¿No es más bien vuestro proceder el que es injusto?
Cuando el inocente se aparta de su inocencia, comete la maldad y muere, muere por la maldad que cometió. Y cuando el malvado se convierte de la maldad que hizo y practica el derecho y la justicia, él salva su propia vida. Si recapacita y se convierte de los delitos cometidos, ciertamente vivirá y no morirá».

Palabra de Dios

Salmo

Sal 129,1-2.3-4.5-7a.7bc-8

R/. Si llevas cuenta de los delitos, Señor,
¿quién podrá resistir?

V/. Desde lo hondo a ti grito, Señor;
Señor, escucha mi voz;
estén tus oídos atentos
a la voz de mi súplica. R/.

V/. Si llevas cuenta de los delitos, Señor,
¿quién podrá resistir?
Pero de ti procede el perdón,
y así infundes temor. R/.

V/. Mi alma espera en el Señor,
espera en su palabra;
mi alma aguarda al Señor,
más que el centinela la aurora.
Aguarde Israel al Señor,
como el centinela la aurora. R/.

V/. Porque del Señor viene la misericordia,
la redención copiosa;
y el redimirá a Israel
de todos sus delitos. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo (5,20-26):

EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Si vuestra justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos.
Habéis oído que se dijo a los antiguos: “No matarás”, y el que mate será reo de juicio. Pero yo os digo: todo el que se deja llevar de la cólera contra su hermano será procesado. Y si uno llama a su hermano “imbécil” tendrá que comparecer ante el Sanedrín, y si lo llama “necio”, merece la condena de la “gehena” del fuego.
Por tanto, si cuando vas a presentar tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene quejas contra ti, deja allí tu ofrenda ante el altar y vete primero a reconciliarte con tu hermano, y entonces vuelve a presentar tu ofrenda.
Con el que te pone pleito procura arreglarte enseguida, mientras vais todavía de camino, no sea que te entregue al juez y el juez al alguacil, y te metan en la cárcel. En verdad te digo que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último céntimo».

Palabra del Señor

REFLEXIÓN  :

Queridos amigos.

Jesús nos hace hoy una explicación importante del cuarto mandamiento de la Ley de Dios “no matarás”. Se mata al otro físicamente y también con palabras hirientes, ridiculizándolo, insultándolo, despreciándolo. Se mata al hermano en el corazón con pensamientos o sentimientos hostiles e incluso, sencillamente, con la indiferencia. Se le mata también con palabras injuriosas o despectivas.  Hay que pasar por el filtro de la verdad, la bondad y la utilidad cualquier información o palabra que puede hacer daño al otro. Se suele decir “mata más la lengua que la espada”,pero el pensamiento mata aún más que la lengua,  porque no todos los pensamientos malos se expresan con palabras.

Disculparse o pedir perdón es una palabra sagrada que no puede usarse como muletilla para salir del paso. No puede ser el “perdonen las molestias” de los carteles publicitarios. El  perdón no puede ser ocasional, algo excepcional, sino que debe integrarse sólidamente en la existencia y ser la expresión habitual  de las disposiciones de unos hacia los otros.

Pedir perdón es el resultado de un proceso de conversión: queremos cambiar de actitud y nos duele de todo corazón haber hecho daño. No se puede obligar a nadie a perdonar, el perdón se da gratuitamente, es el fruto de un corazón poseído por el amor.

Por eso dice Jesús que si uno va a ofrecer su ofrenda a Dios después de haber ofendido a un hermano, deje su ofrenda en el templo, busque al hermano ofendido, pídale perdón y luego preséntese de nuevo ante el Señor. Entonces sí será acogida su ofrenda y oración y agradarán al Señor. Nadie puede pedir a Dios perdón de sus culpas si él no perdona antes. Solo con un corazón reconciliado el culto será auténtico y verdadero.

“Había una señora a quien sus vecinas le tenían mucha envidia. Casi todos los días, cuando salía a la puerta de su casa para barrer, encontraba basura que las vecinas le dejaban en señal de desprecio. La señora nunca se quejaba.

Hasta que un día, sabiendo que sus vecinas eran las que le dejaban la basura delante de su puerta, decidió colocar un ramo de flores delante de la puerta de cada una de sus vecinas. En cada uno de los ramos de flores las vecinas encontraron un cartelito que decía: “CADA UNO DA DE LO QUE TIENE”.

Quien es capaz de perdonar, quiere decir que tiene un corazón grande y que sólo busca el bien y la verdad, no sus intereses.

Fuente  :  https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

EDD. jueves 14 de marzo de 2019.

Primera lectura

Lectura del libro de Ester (14,1.3-5.12-14):

EN aquellos días, la reina Ester, presa de un temor mortal, se refugió en el Señor.
Y se postró en tierra con sus doncellas desde la mañana a la tarde, diciendo:
«¡Bendito seas, Dios de Abrahán, Dios de Isaac y Dios de Jacob! Ven en mi ayuda, que estoy sola y no tengo otro socorro fuera de ti, Señor, porque me acecha un gran peligro.
Yo he escuchado en los libros de mis antepasados, Señor, que tú libras siempre a los que cumplen tu voluntad. Ahora, Señor, Dios mío, ayúdame, que estoy sola y no tengo a nadie fuera de ti. Ahora, ven en mi ayuda, pues estoy huérfana, y pon en mis labios una palabra oportuna delante del león, y hazme grata a sus ojos. Cambia su corazón para que aborrezca al que nos ataca, para su ruina y la de cuantos están de acuerdo con él.
Líbranos de la mano de nuestros enemigos, cambia nuestro luto en gozo y nuestros sufrimientos en salvación».

Palabra de Dios

Salmo

Sal 137,1-2a.2bc.3.7c-8

R/. Cuando te invoqué, me escuchaste, Señor

V/. Te doy gracias, Señor, de todo corazón,
porque escuchaste las palabras de mi boca;
delante de los ángeles tañeré para ti,
me postraré hacia tu santuario. R/.

V/. Daré gracias a tu nombre:
por tu misericordia y tu lealtad,
porque tu promesa supera tu fama.
Cuando te invoqué, me escuchaste,
acreciste el valor en mi alma. R/.

V/. Tu derecha me salva.
El Señor completará sus favores conmigo.
Señor, tu misericordia es eterna,
no abandones la obra de tus manos. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo (7,7-12):

EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Pedid y se os dará, buscad y encontraréis, llamad y se os abrirá; porque todo el que pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre.
Si a alguno de vosotros le pide su hijo pan, ¿le dará una piedra?; y si le pide pescado, ¿le dará una serpiente? Pues si vosotros, aun siendo malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará cosas buenas a los que le piden!
Así, pues, todo lo que deseáis que los demás hagan con vosotros, hacedlo vosotros con ellos; pues esta es la Ley y los Profetas».

Palabra del Señor

REFLEXIÓN  :

Queridos amigos.

Rezamos hoy en la primera oración de la Misa: “Que vivamos siempre según tu voluntad los que sin ti no podemos ni siquiera existir”.

La reina Ester hace esta confesión “Yo he escuchado en los libros de mis antepasados que tú libras siempre a los que cumplen tu voluntad”. Esta es la fe del Pueblo de Dios de la Antigua Alianza trasmitida de generación en generación. Y Jesús dice hoy a sus discípulos: “pedid y se os dará, buscad y encontraréis, llamad y se os abrirá”. Un padre cuando un hijo le pide algo siempre lo escucha y Dios “mucho más” a los que le pidan cosas buenas.

Seguramente también nosotros hemos experimentado en nuestra vida el poder de la oración hecha con confianza, y hemos contemplado las maravillas de Dios. Y podremos exclamar con la reina Ester: “Bendito seas Dios de Abrahán, Dios de Isaac, Dios de Jacob…”, es decir reconocer hoy también que somos grandemente bendecidos, e incluso afirmar que toda nuestra vida es una “bendición”, y repetir con el Salmista: “Te doy gracias, Señor, de todo corazón porque escuchaste las palabras de mi boca”.

La oración para el cristiano es como el aire que respiramos: sin aire nos morimos, sin la oración estamos vacíos y somos como el cardo en la estepa. Pero atención: antes  de saber cómo hay que orar, importa mucho más saber cómo “no cansarse nun ca”, no desanimarse nunca, ni deponer las armas ante el silencio aparente de Dios. Así lo dice Jesús: “todo lo que pidáis con fe lo obtendréis”.

“Un joven discípulo se acerca a su maestro y le pregunta: -Maestro, yo quiero encontrar a Dios”. El Maestro le contesta: – Vuelve mañana. Cada día el muchacho hacía la misma petición: -”Maestro, yo quiero encontrar a Dios”.

Entonces el Maestro le invitó a ir con él al río. Entraron en el agua. Hacía mucho calor. -“Mete tu cabeza en el agua”, le ordenó el Maestro. El obedeció y cuando estaba sumergido el Maestro le agarró fuertemente y le mantuvo sumergido. Comenzó el joven a agitarse y forcejear desesperado.

-“¿Qué te pasaba cuando estabas debajo del agua? ¿Qué es lo que más necesitabas? -Aire, contestó él. -Querido amigo, cuando desees a Dios de la misma manera, lo encontrarás.

Siguió diciendo el Maestro: -Si no tienes una sed ardiente de Dios, como lo único importante en la vida, de nada te servirán tus libros ni mis enseñanzas”.

Fuente  :  https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

Comentario al evangelio de hoy miércoles 13 de marzo de 2019.

Del santo Evangelio según san Lucas 11, 29-32

En aquel tiempo, la multitud se apiñaba alrededor de Jesús y éste comenzó a decirles: “La gente de este tiempo es una gente perversa. Pide una señal, pero no se le dará otra señal que la de Jonás. Pues así como Jonás fue una señal para los habitantes de Nínive, lo mismo será el Hijo del hombre para la gente de este tiempo.

Cuando sean juzgados los hombres de este tiempo, la reina del sur se levantará el día del juicio para condenarlos, porque ella vino desde los últimos rincones de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón, y aquí hay uno que es más que Salomón.

Cuando sea juzgada la gente de este tiempo, los hombres de Nínive se levantarán el día del juicio para condenarla, porque ellos se convirtieron con la predicación de Jonás, y aquí hay uno que es más que Jonás”.

Palabra del Señor.


Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

La incredulidad; quizás sea ésta una de las faltas más graves de todo tiempo. Su raíz no es otra que la indiferencia. Y nuestra sociedad es muy indiferente. Como no sé realmente si lo que percibo es la verdad, prefiero pasar de largo, optar por no tomar partido. ¿Es ésta también mi actitud delante del crucifijo?

Dios continúa hablando a los hombres. Es más, no ha dejado de hacerlo desde que Adán caminó por el jardín del Edén. No obstante, los hombres no lo escuchamos. Podría decirse que nuestros ojos están vendados, o bien que no sabemos leer los signos divinos. Clamamos al cielo pidiendo que se nos envíe una señal. ¡Ciegos! ¡Sordos! ¡Duros de corazón!

Dios ha hablado ya su última palabra, la única que merece nuestra total confianza. ¿Y cuál es, sino la cruz? Ése es el signo del Hijo del hombre. Así como Jonás pasó tres días en el vientre del animal, el Hijo de Dios había de pasar tres días en las entrañas de la tierra. Ése es el significado. Por eso san Pablo se gloriaba solamente en la cruz de Cristo, pues en ella encontraba la verdadera causa de su felicidad y la certeza de la redención.

La generación de tiempos de Jesús no entendió la cruz; no entendió ni el signo ni el significado. La pregunta que debemos hacernos es si nuestra generación, después de 2000 años de testimonio en favor de la cruz, ha comprendido ya el signo que su Señor le dejó, y el significado de amor que conlleva.

«Esta Jornada Mundial de la Juventud es una oportunidad única para salir al encuentro y acercarse aún más a la realidad de nuestros jóvenes. Realidad llena de esperanzas y deseos, pero también hondamente marcada por tantas heridas. Con ellos podremos leer de modo renovado nuestra época y reconocer los signos de los tiempos porque, como afirmaron los padres sinodales, los jóvenes son uno de los “lugares teológicos” en los que el Señor nos da a conocer algunas de sus expectativas y desafíos para construir el mañana. Con ellos podemos visualizar cómo hacer más visible y creíble el Evangelio en el mundo que nos toca vivir; ellos son como termómetro para saber dónde estamos como comunidad y sociedad.»
(Discurso de S.S. Francisco, 24 de enero de 2019).

 

Fuente  :  http://es.catholic.net/op/articulos/72495/signo-y-significado.html#modal

EDD. miércoles 13 de marzo de 2019

Primera lectura

Lectura de la profecía de Jonás (3,1-10):

EL Señor dirigió la palabra a Jonás:
«Ponte en marcha y ve a la gran ciudad de Nínive; allí les anunciarás el mensaje que yo te comunicaré».
Jonás se puso en marcha hacia Nínive, siguiendo la orden del Señor. Nínive era una ciudad inmensa; hacían falta tres días para recorrerla. Jonás empezó a recorrer la ciudad el primer día, proclamando:
«Dentro de cuarenta días, Nínive será arrasada».
Los ninivitas creyeron en Dios, proclamaron un ayuno y se vistieron con rudo sayal, desde el más importante al menor.
La noticia llegó a oídos del rey de Nínive, que se levantó de su trono, se despojó del manto real, se cubrió con rudo sayal y se sentó sobre el polvo. Después ordenó proclamar en Nínive este anuncio de parte del rey y de sus ministros:
«Que hombres y animales, ganado mayor y menor no coman nada; que no pasten ni beban agua. Que hombres y animales se cubran con rudo sayal e invoquen a Dios con ardor. Que cada cual se convierta de su mal camino y abandone la violencia. ¡Quién sabe si Dios cambiará y se compadecerá, se arrepentirá de su violenta ira y no nos destruirá!».
Vio Dios su comportamiento, cómo habían abandonado el mal camino, y se arrepintió de la desgracia que había determinado enviarles. Así que no la ejecutó.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 50,3-4.12-13.18-19

R/. Un corazón quebrantado y humillado,
tú, Dios mío, no lo desprecias

V/. Misericordia, Dios mío, por tu bondad,
por tu inmensa compasión borra mi culpa;
lava del todo mi delito,
limpia mi pecado. R/.

V/. Oh, Dios, crea en mí un corazón puro,
renuévame por dentro con espíritu firme.
No me arrojes lejos de tu rostro,
no me quites tu santo espíritu. R/.

V/. Los sacrificios no te satisfacen:
si te ofreciera un holocausto, no lo querrías.
El sacrificio agradable a Dios
es un espíritu quebrantado;
un corazón quebrantado y humillado,
tú, oh, Dios, tú no lo desprecias. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio segun san Lucas (11,29-32):

EN aquel tiempo, la gente se apiñaba alrededor de Jesús,
y él se puso a decirles:
«Esta generación es una generación perversa. Pide un signo, pero no se le dará más signo que el signo de Jonás. Pues como Jonás fue un signo para los habitantes de Nínive, lo mismo será el Hijo del hombre para esta generación.
La reina del Sur se levantará en el juicio contra los hombres de esta generación y hará que los condenen, porque ella vino desde los confines de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón, y aquí hay uno que es más que Salomón.
Los hombres de Nínive se alzarán en el juicio contra esta generación y harán que la condenen; porque ellos se convirtieron con la proclamación de Jonás, y aquí hay uno que es más que Jonás».

Palabra del Señor

REFLEXIÓN  :

Queridos amigos.

Muchos cristianos hacemos como los oyentes de Jesús: queremos ver signos. Buscamos signos espectaculares y maravillosos, garantías, para creer en Dios y reconocernos pecadores y necesitados de la misericordia divina. Necesitamos alimentar nuestra fe en apariciones o revelaciones de la Virgen o de algún santo o santa. Y somos muy dados a dar crédito a tales cosas, y no valoramos tanto la revelación de Dios que está en la Biblia.

Jesús es la señal del amor de Dios para nosotros: él vivió entre nosotros haciendo el bien a todos, nos enseñó el camino de Dios, y, clavado en la Cruz de pies y manos, entregó su vida por nosotros. Ante la Cruz de Jesús todos estamos llamados a decidir si cerramos el corazón o lo abrimos a una nueva vida. Muchos vendrán de remotas lejanías –desde el pecado, desde otras mentalidades, desde otras culturas- para aprender la sabiduría del Crucificado, y nosotros que ya le conocemos podremos quedar fuera porque seguimos buscando señales de la presencia de Jesús fuera.  No busquemos más señales cuando ya tenemos con nosotros la mejor señal –Jesucristo- que podemos ir redescubriendo cada día.

La Cuaresma es una buena oportunidad para ir conociendo más íntimamente a Jesús meditando diariamente su Palabra. Durante este tiempo se nos invita a escuchar con atención y devoción la Palabra de Vida y dejar que la fuerza salvadora de la Palabra de Jesús penetre en nuestro corazón y lo vaya cambiando.  Y así como las palabras de Jonás movieron a los ninivitas al arrepentimiento y la conversión,  así también la Palabra de Jesús realizará nuestra conversión si la acogemos con fe, porque “aquí hay uno que es más que Jonás”, dijo Jesús a su generación.  Y esa conversión producirá en nosotros la salud como regalo, es decir la paz, la alegría, la esperanza  y los deseos de hacer el bien a los demás.

Fuente  :  https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

EDD. martes 12 de marzo de 2019

Primera lectura

Lectura del libro de Isaías (55,10-11):

ESTO dice el Señor:
«Como bajan la lluvia y la nieve desde el cielo,
y no vuelven allá sino después de empapar la tierra,
de fecundarla y hacerla germinar,
para que dé semilla al sembrador
y pan al que come,
así será mi palabra que sale de mi boca:
no volverá a mí vacía,
sino que cumplirá mi deseo
y llevará a cabo mi encargo».

Palabra de Dios

Salmo

Sal 33,4-5.6-7.16-17.18-19

R/. El Señor libra de sus angustias a los justos

V/. Proclamad conmigo la grandeza del Señor,
ensalcemos juntos su nombre.
Yo consulté al Señor, y me respondió,
me libró de todas mis ansias. R/.

V/. Contempladlo, y quedaréis radiantes,
vuestro rostro no se avergonzará.
El afligido invocó al Señor,
él lo escuchó y lo salvó de sus angustias. R/.

V/. Los ojos del Señor miran a los justos,
sus oídos escuchan sus gritos;
pero el Señor se enfrenta con los malhechores,
para borrar de la tierra su memoria. R/.

V/. Cuando uno grita, el Señor lo escucha
y lo libra de sus angustias;
el Señor está cerca de los atribulados,
salva a los abatidos. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo (6,7-15):

EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Cuando recéis, no uséis muchas palabras, como los gentiles, que se imaginan que por hablar mucho les harán caso. No seáis como ellos, pues vuestro Padre sabe lo que os hace falta antes de que lo pidáis. Vosotros orad así:
“Padre nuestro que estás en el cielo,
santificado sea tu nombre,
venga a nosotros tu reino,
hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo,
danos hoy nuestro pan de cada día,
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden,
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal”.
Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, también os perdonará vuestro Padre celestial, pero si no perdonáis a los hombres, tampoco vuestro Padre perdonará vuestras ofensas».

Palabra del Señor

REFLEXIÓN  :

Queridos amigos

Decía Jesús: “No solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios” Es la invitación a escuchar con el corazón la Palabra de Dios. La Palabra no es una realidad muerta, sino eficaz, capaz de lograr su finalidad como la lluvia y la nieve que caen del cielo y riegan y fecundan los campos.

La Palabra es fecunda cuando, como María, la guardamos en el corazón y la reflexionamos, es decir, la meditamos en el silencio de la oración. Orar no es decir muchas palabras como los paganos que se imaginan que hablando mucho obtendrán el favor que piden. Orar es estar en la presencia de Dios nuestro Padre como el niño hace con su  padre y hablar con él con la total confianza de saber que siempre nos escucha. Por eso Jesús nos dice que cuando oremos no digamos muchas palabras, sino que estemos delante de nuestro Padre con una actitud de fe confiada. Y nos enseñó el PADRENUESTRO: una oración que contiene siete peticiones concretas; las tres primeras se refieren a Dios Padre y las cuatro siguientes a las necesidades de los hombres. De esta forma Jesús nos dice que siempre que recemos tenemos que tener presente a Dios y los demás, no se pueden separar.

Además el Padre nuestro nos desvela cómo debe vivir un seguidor de Jesús; manifiesta el estilo de vida de Jesús y los verdaderos motivos por los que él hacía  las cosas. De esta forma oración y acción iban unidas: la oración daba vida a la acción, y la acción era la concreción de la oración. De esta forma Jesús nos enseñó que en la vida de cada cristiano la oración y la acción no se pueden separar, y cada una de ellas tiene su lugar relevante.

El Padre nuestro es una oración breve en palabras, pero profunda en contenido, es la oración que Jesús rezaba y nos enseñó a rezar, es la oración que resume el mensaje evangélico y el vademécum de la vida del seguidor de Jesús, es decir, esta es la oración que debe rezar todo cristiano y la que debe vivir en su vida de cada día.

Cuaresma, tiempo de oración, ayuno y limosna. Os sugiero: meditar durante cinco minutos al día cada una de las peticiones del Padre nuestro en un lugar de vuestra casa o en  el templo, pero en silencio. Organiza tu día de tal manera que no falte este momento de oración y cuídalo con cariño.

Fuente  :  https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

Ángelus : “Con el diablo no se dialoga, solo se le responde con la Palabra de Dios”

Desea a todos que la cuaresma sea “rica en frutos”

(ZENIT – 10 marzo 2019).- El Papa Francisco presidió la oración del Ángelus este domingo 10 de marzo de 2019, desde la ventana del despacho del Palacio Apostólico Vaticano, que da a la Plaza de San Pedro.

En este primer domingo de cuaresma el Papa nos dice “con el diablo no se dialoga, solo se le responde con la Palabra de Dios” y nos invita a que sea un tiempo que “dé fruto”.

Palabras del Papa antes del Ángelus

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

El Evangelio de este primer domingo de Cuaresma (cf. Lc 4, 1-13) narra la experiencia de las tentaciones de Jesús en el desierto. Después de ayunar por cuarenta días, Jesús es tentado tres veces por el diablo. Primero lo invita a convertir una piedra en pan (v. 3); luego le muestra los reinos de la tierra desde arriba y promete convertirse en un mesías poderoso y glorioso (v.  5-6); finalmente, lo lleva al punto más alto del templo en Jerusalén y lo invita a que se arroje, a manifestar su poder divino de una manera espectacular (v. 9-11).

Las tres tentaciones indican tres caminos que el mundo siempre propone prometiendo grandes éxitos: la avidez de posesión, tener, tener y tener, la gloria humana y la instrumentalización de Dios. Son tres caminos que nos harán perder.

La primera, el camino de la avidez de posesión. Esta es siempre la lógica insidiosa del diablo. Comienza con la necesidad natural y legítima de alimentarse, de vivir, de realizarse, de ser feliz, para empujarnos a creer que todo esto es posible sin Dios, incluso contra Él. Pero Jesús se opone diciendo: “Está escrito:” “No solo de pan vivirá el hombre” (v. 4). Al recordar el largo viaje del pueblo elegido a través del desierto, Jesús afirma que quiere abandonarse con plena confianza a la providencia del Padre, que siempre cuida de sus hijos.

Segunda tentación: el camino de la gloria humana. El diablo dice: “Si tu te arrodillas delante de mi, todo será tuyo” (v. 7). Uno puede perder toda dignidad personal, dejarse corromper por los ídolos del dinero, del éxito y el poder, solo para alcanzar la propia autoafirmación. Y uno se complace en la emoción de una alegría vacía que pronto se desvanece y esto nos lleva a pavonearse, la vanidad y esto se desvanece. Por eso Jesús responde: “Al Señor tu Dios adorarás y a él solo darás culto” (v. 8).

Tercera tentación: instrumentalizar a Dios para su propio beneficio. Al diablo que, invocando las Escrituras, lo invita a buscar de Dios un milagro sorprendente, Jesús nuevamente se opone a la firme decisión de permanecer humilde y confiado ante el Padre: “Se ha dicho:” No tentarás al Señor tu Dios ” (v. 12). Y así Jesús rechaza la tentación, tal vez más sutil: la de querer “poner a Dios de nuestro lado”, pidiéndole gracias que realmente sirvan para satisfacer nuestro orgullo. Estos son los caminos que se nos presentan, con la ilusión de poder alcanzar de esta manera el éxito y la felicidad. Pero, en realidad, son completamente ajenos a la manera de actuar de Dios; más bien, de hecho, nos separan de Él, porque son obra de Satanás. Jesús, enfrentando estas pruebas en primera persona, supera tres veces la tentación para adherirse completamente al proyecto del Padre. Y nos muestra los remedios: la vida interior, la fe en Dios, la certeza de su amor. La certeza que Dios nos ama, que es Padre y con esta certeza venceremos toda tentación. Pero hay algo sobre la cual quisiera llamar la atención, interesante, Jesús en el responder al tentador no entra en diálogo, sino que responde a los desafíos solamente con la Palabra de Dios. Esto nos enseña que con el Diablo no se dialoga, no se debe dialogar, solamente se le responde con la Palabra de Dios.

Por lo tanto, aprovechemos la Cuaresma, como un momento privilegiado para purificarnos, para experimentar la presencia consoladora de Dios en nuestras vidas. La intercesión materna de la Virgen María, ícono de la fidelidad a Dios, nos sostiene en nuestro camino, ayudándonos siempre a rechazar el mal y a acoger el bien.

Fuente  :  https://es.zenit.org/articles/angelus-con-el-diablo-no-se-dialoga-solo-se-le-responde-con-la-palabra-de-dios/

Comentario al evangelio de hoy lunes 11 de marzo de 2019

Del santo Evangelio según san Mateo 25, 31-46

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Cuando venga el Hijo del hombre, rodeado de su gloria, acompañado de todos sus ángeles, se sentará en su trono de gloria. Entonces serán congregadas ante él todas las naciones, y él apartará a los unos de los otros, como aparta el pastor a las ovejas de los cabritos, y pondrá a las ovejas a su derecha y a los cabritos a su izquierda.

Entonces dirá el rey a los de su derecha: ‘Vengan, benditos de mi Padre; tomen posesión del reino preparado para ustedes desde la creación del mundo; porque estuve hambriento y me dieron de comer, sediento y me dieron de beber, era forastero y me hospedaron, estuve desnudo y me vistieron, enfermo y me visitaron, encarcelado y fueron a verme’. Los justos le contestarán entonces: ‘Señor, ¿cuándo te vimos hambriento y te dimos de comer, sediento y te dimos de beber? ¿Cuándo te vimos de forastero y te hospedamos, o desnudo y te vestimos? ¿Cuándo te vimos enfermo o encarcelado y te fuimos a ver?’ Y el rey les dirá: ‘Yo les aseguro que, cuando lo hicieron con el más insignificante de mis hermanos, conmigo lo hicieron’.

Entonces dirá también a los de la izquierda: ‘Apártense de mí, malditos; vayan al fuego eterno, preparado para el diablo y sus ángeles; porque estuve hambriento y no me dieron de comer, sediento y no me dieron de beber, era forastero y no me hospedaron, estuve desnudo y no me vistieron, enfermo y encarcelado y no me visitaron’.

Entonces ellos le responderán: ‘Señor, ¿cuándo te vimos hambriento o sediento, de forastero o desnudo, enfermo o encarcelado y no te asistimos?’ Y él les replicará: ‘Yo les aseguro que, cuando no lo hicieron con uno de aquellos más insignificantes, tampoco lo hicieron conmigo’. Entonces irán éstos al castigo eterno y los justos a la vida eterna”.

Palabra del Señor.


Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

En el Evangelio de este día nos encontramos ante una realidad, llena de misterio y de verdad: la segunda venida del Hijo del hombre, del Rey de la gloria. ¿Quién es?, ¿por qué viene? ¿para qué viene? Sabemos que es Jesús, el hijo amado del Padre, quien lleno de amor, se hizo hombre y dio su vida para rescatarnos de la esclavitud del pecado, para iluminar el horizonte de nuestra vida y darle un sentido vertical. Es Jesús en quien hoy está puesta nuestra fe, en quien econtramos el fundamento de nuestra vida y en quien vivimos llenos de esperanza.

Nuestra vida en este mundo tiene un final, eso no lo podemos negar, por ello el cristiano vive con su mirada puesta hacia el cielo, vive para el cielo. El cielo es nuestro verdadero hogar, nuestro fin último. Esto significa que vivimos, gozosos, esperando algún día ser llamados por Cristo y escuchar sus palabras llenas de amor, que inundan de gozo todo nuestro ser: Ven bendito de mi Padre, recibe la herencia preparada para ti desde la creación del mundo.

Nos encontramos en el tiempo litúrgico de Cuaresma, tiempo de conversión. Ponernos ante el hecho de nuestro juicio, no es un motivo para ser invadidos por el miedo o cerrar nuestro corazón a la voz del Señor, sino una llamada al amor, es decir, a entrar en nuestro interior y dejar que Cristo transforme nuestra vida, nos dé su alimento, sacie nuestra sed, nos acoga en su corazón, nos vista de amor y guíe con su presencia todo momento de nuestra vida. Nuestro juicio será nuestra propia vida y el amor y la caridad serán la medida con que seremos juzgados, porque fuimos creados para amar y ser amados. Recorramos el camino de nuestra vida por amor y con amor.

«Cuando Jesús quiere enseñarnos cómo debe ser la actitud cristiana nos dice pocas cosas, nos hacer ver ese famoso protocolo sobre el cual todos nosotros seremos juzgados: Mateo 25. Y ese protocolo evangélico, no dice: “yo pienso que Dios es así, he entendido el amor de Dios”. El pasaje del Evangelio de Mateo afirma: “Yo he hecho en pequeño el amor de Dios: he dado de comer al hambriento, he dado de beber al sediento, he visitado al enfermo, al preso”. Porque las obras de misericordia son precisamente el camino de amor que Jesús nos enseña en continuación con este amor de Dios, grande. Con este amor sin límites que se ha aniquilado, se ha humillado en Jesucristo, y nosotros debemos expresarlo así. El Señor no nos pide grandes discursos sobre el amor; nos pide ser hombres y mujeres con un gran amor o con un pequeño amor, lo mismo, pero que sepamos hacer estas pequeñas cosas por Jesús, por el Padre. En esta perspectiva, se entiende la diferencia entre esa que sería una obra de beneficia meritoria, laica, y esas que son las obras de misericordia que son la continuidad de este amor, que se empequeñece, llega a nosotros, y nosotros lo llevamos adelante.»
(Homilía de S.S. Francisco, 8 de junio de 2018, en santa Marta).

 

Fuente  :  http://es.catholic.net/op/articulos/72481/la-medida-con-que-seremos-juzgados.html#modal

EDD. lunes 11 de marzo de 2019

Primera lectura

Lectura del libro del Levítico (19,1-2.11-18):

EL Señor habló así a Moisés:
«Di a la comunidad de los hijos de Israel:
“Sed santos, porque yo, el Señor, vuestro Dios, soy santo.
No robaréis ni defraudaréis ni os engañaréis unos a otros.
No juraréis en falso por mi nombre, profanando el nombre de tu Dios. Yo soy el Señor.
No explotarás a tu prójimo ni le robarás. No dormirá contigo hasta la mañana siguiente el jornal del obrero.
No maldecirás al sordo ni pondrás tropiezo al ciego. Teme a tu Dios. Yo soy el Señor.
No daréis sentencias injustas. No serás parcial ni por favorecer al pobre ni por honrar al rico. Juzga con justicia a tu prójimo.
No andarás difamando a tu gente, ni declararás en falso contra la vida de tu prójimo. Yo soy el Señor.
No odiarás de corazón a tu hermano, pero reprenderás a tu prójimo, para que no cargues tú con su pecado.
No te vengarás de los hijos de tu pueblo ni les guardarás rencor, sino que amarás a tu prójimo como a ti mismo. Yo soy el Señor”».

Palabra de Dios

Salmo

Sal 18,8.9.10.15

R/. Tus palabras, Señor, son espíritu y vida

V/. La ley del Señor es perfecta
y es descanso del alma;
el precepto del Señor es fiel
e instruye a los ignorantes. R/.

V/. Los mandatos del Señor son rectos
y alegran el corazón;
la norma del Señor es límpida
y da luz a los ojos. R/.

V/. El temor del Señor es puro
y eternamente estable;
los mandamientos del Señor son verdaderos
y enteramente justos. R/.

V/. Que te agraden las palabras de mi boca,
y llegue a tu presencia el meditar de mi corazón,
Señor, Roca mía, Redentor mío. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo (25,31-46):

EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Cuando venga en su gloria el Hijo del hombre, y todos los ángeles con él, se sentará en el trono de su gloria y serán reunidas ante él todas las naciones.
Él separará a unos de otros, como un pastor separa las ovejas de las cabras.
Y pondrá las ovejas a su derecha y las cabras a su izquierda.
Entonces dirá el rey a los de su derecha:
“Venid vosotros, benditos de mi Padre; heredad el reino preparado para vosotros desde la creación del mundo.
Porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me hospedasteis, estuve desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, en la cárcel y vinisteis a yerme”.
Entonces los justos le contestarán:
“Señor, ¿cuándo te vimos con hambre y te alimentamos, o con sed y te dimos de beber?; ¿cuándo te vimos forastero y te hospedamos, o desnudo y te vestimos?; ¿cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y fuimos a verte?”.
Y el rey les dirá:
“En verdad os digo que cada vez que lo hicisteis con uno de estos, mis hermanos más pequeños, conmigo lo hicisteis”.
Entonces dirá a los de su izquierda:
“Apartaos de mí, malditos, id al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. Porque tuve hambre y no me disteis de comer, tuve sed y no me disteis de beber, fui forastero y no me hospedasteis, estuve desnudo y no me vestisteis, enfermo y en la cárcel y no me visitasteis”.
Entonces también estos contestarán:
“Señor, ¿cuándo te vimos con hambre o con sed, o forastero o desnudo, o enfermo o en la cárcel, y no te asistimos?”.
Él les replicará:
“En verdad os digo: lo que no hicisteis con uno de estos, los más pequeños, tampoco lo hicisteis conmigo”.
Y estos irán al castigo eterno y los justos a la vida eterna».

Palabra del Señor

REFLEXIÓN  :

Queridos amigos

Imagínate por un momento que Jesús el Maestro está delante de ti y quiere hacerte un examen de lo más importante de su Evangelio, y que de este examen depende tu futuro personal. Amigo, dime las cosas más importantes y grandes que has hecho en tu vida. ´Tú le contarías tus éxitos, triunfos, cómo eras muy querido por tus amigos y el lugar destacado que ocupabas en tu comunidad… Y de pronto Jesús te interrumpe y te dice: ¿“me diste de comer en el pobre, me vestiste en el desnudo, me diste de beber en el sediento, me visitaste en el hospital, me acogiste en el desconocido, me recibiste de buena gana en el emigrante, me miraste con buenos ojos en el preso, drogadicto y alcohólico, me respetaste en tu mujer y en las otras mujeres, me trataste bien en los niños y ancianos, cuidaste bien la casa común de todos…? Te insistiría Jesús: ¿esas cosas eran de todos los días o solamente en algunos momentos? ¿No hacías discriminación de personas, verdad?  ¿Qué calificación, crees tú, te pondría Jesús?

La Cuaresma es un tiempo favorable para la conversión personal: enmendar errores, proponernos metas, elaborar un plan concreto de acciones a realizar. La lectura de hoy del libro del Levítico, 19 dice: “Di a la comunidad de los hijos de Israel: sed santos, porque Yo soy santo…” Y el Evangelio nos señala acciones diarias a realizar.

Seguro que somos buenos, pero también es cierto que podemos ser más buenos y santos de lo que ya somos. La propuesta de la Palabra de Dios de hoy es exigente pero no inalcanzable, porque Dios nunca nos pide cosas inalcanzables y siempre confía en nosotros. Eso sí “por la gracia de Dios soy lo que soy” decía Pablo; y también “la gracia de Dios nunca se frustró en mí”, es decir, colaboró con Jesús.

“El hombre que posee el amor y lo vive es verdaderamente Dios en medio de los hombres”. Jesús fue el hombre perfecto y dedicó toda su vida a amar y hacer el bien a todos sin excepción. Y él nos dijo: solo hay un mandamiento amar a Dios y al prójimo, y quien lo cumple  hace lo más grande que un hombre puede hacer en esta vida. Por eso San Juan de la Cruz  decía: “al final de la vida nos examinarán sobre el amor”.

Fuente  :  https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

EDD. sábado 09 de marzo de 2019

Primera lectura

Lectura del libro de Isaías (58,9b-14):

ESTO dice el Señor:
«Cuando alejes de ti la opresión,
el dedo acusador y la calumnia,
cuando ofrezcas al hambriento de lo tuyo
y sacies al alma afligida,
brillará tu luz en las tinieblas,
tu oscuridad como el mediodía.
El Señor te guiará siempre,
hartará tu alma en tierra abrasada,
dará vigor a tus huesos.
Serás un huerto bien regado,
un manantial de aguas que no engañan.
Tu gente reconstruirá las ruinas antiguas,
volverás a levantar los cimientos de otros tiempos;
te llamarán “reparador de brechas”,
“restaurador de senderos”,
para hacer habitable el país.
Si detienes tus pasos el sábado,
para no hacer negocios en mi día santo,
y llamas al sábado “mi delicia”
y lo consagras a la gloria del Señor;
si lo honras, evitando viajes,
dejando de hacer tus negocios y de discutir tus asuntos,
entonces encontrarás tu delicia en el Señor.
Te conduciré sobre las alturas del país
y gozarás del patrimonio de Jacob, tu padre.
Ha hablado la boca del Señor».

Palabra de Dios

Salmo

Sal 85,1-2.3-4.5-6

R/. Enséñame, Señor, tu camino,
para que siga tu verdad

V/. Inclina tu oído, Señor, escúchame,
que soy un pobre desamparado;
protege mi vida, que soy un fiel tuyo;
salva, Dios mío, a tu siervo, que confía en ti. R/.

V/. Piedad de mí, Señor,
que a ti te estoy llamando todo el día;
alegra el alma de tu siervo,
pues levanto mi alma hacia ti, Señor. R/.

V/. Porque tú, Señor, eres bueno y clemente,
rico en misericordia con los que te invocan.
Señor, escucha mi oración,
atiende a la voz de mi súplica. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas (5,27-32):

EN aquel tiempo, vio Jesús a un publicano llamado Leví, sentado al mostrador de los impuestos, y le dijo:
«Sígueme».
Él, dejándolo todo, se levantó y lo siguió. Leví ofreció en su honor un gran banquete en su casa, y estaban a la mesa con ellos un gran número de publicanos y otros. Y murmuraban los fariseos y sus escribas diciendo a los discípulos de Jesús:
«¿Cómo es que coméis y bebéis con publicanos y pecadores?»
Jesús les respondió:
«No necesitan médico los sanos, sino los enfermos. No he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores a que se conviertan».

Palabra del Señor.

REFLEXIÓN  :

Queridos amigos y amigas:

Jesús no ha venido a llamar a la conversión a los justos, sino a los pecadores: el versículo final de esta perícopa resume muy bien la actividad de Jesús y responde a la acusación de los que lo critican. La llamada de los primeros discípulos, gente sencilla y pobre; la curación del leproso, sin miedo a la impureza legal; el perdón de los pecados y la sanación del paralítico: todo esto revela el rostro desconcertante del Maestro. En el Evangelio que leemos hoy llama a su seguimiento a un publicano doblemente despreciado porque explota cobrando los impuestos y por colaborar con la ocupación romana.

Jesús nos muestra su sorprendente libertad para elegir a los que Él quiere, una libertad que viene del amor, y por eso tiene el poder de liberar a los que están oprimidos por las cadenas del egoísmo y del pecado. En el brevísimo versículo 28, encontramos tres verbos que son muy significativos: «Él, dejándolo todo, se levantó y lo siguió». «Dejándolo todo», todo vinculo, toda cadena que le ataca, «se alzó» (anastás: en griego es el mismo verbo usado para la resurrección de Jesús), «y lo siguió». La liberación y la resurrección a una vida nueva son las consecuencias del seguimiento de Jesús.

Leví acoge el paso de la misericordia en su vida, en su casa, y quiere compartir con los demás la alegría de este encuentro transformador, de manera que se convierta en motivo de acción de gracias para muchos: «Leví ofreció en su honor un gran banquete en su casa, y estaban a la mesa con ellos un gran número de publicanos y otros» (v. 29). Que este tiempo de Cuaresma nos ayude a tener la experiencia de sentirnos pecadores perdonados por el Dios de la alegre misericordia.

Fraternalmente, Edgardo Guzmán, cmf.
eagm796@hotmail.com

Fuente  :  https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

Comentario al evangelio de hoy viernes 08 de marzo de 2019.

Del santo Evangelio según san Mateo 9, 14-15

En aquel tiempo, los discípulos de Juan fueron a ver a Jesús y le preguntaron: “¿Por qué tus discípulos no ayunan, mientras nosotros y los fariseos sí ayunamos?” Jesús les respondió: “¿Cómo pueden llevar luto los amigos del esposo, mientras él está con ellos? Pero ya vendrán días en que les quitarán al esposo, y entonces sí ayunarán”.

Palabra del Señor.


Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

Conozco a una muchacha que para el día de su boda tuvo que hacer dieta; por el estrés de la boda había engordado y ya no le quedaba su vestido. Tenía que adelgazar 5 kilos en una semana, por lo que inició una dieta muy estricta que consistía en no desayunar ni cenar, y sólo ingerir un almuerzo normal. Pero sufría mucho porque se ponía de mal humor cuando tenía hambre, y durante ese tiempo tuvo mucha.

Nosotros, cristianos, hacemos ayuno durante la Cuaresma. Todos necesitamos quemar las grasas que nos impiden colocarnos nuestra ropa para el matrimonio, esa grasa difícil de quemar que llamamos pecado.

Pero en el Evangelio de hoy nuestro Señor nos dice que el ayuno es para cuando el novio no esté, entonces ¿por qué ayunamos en Cuaresma? ¿Dios no está con nosotros? Cada uno de nosotros ayunamos para prepararnos para la gran boda con el Señor; quemamos todas las grasas que nos impiden colocarnos el vestido para celebrar nuestra unión con Él en la Semana Santa.

Por eso la Cuaresma hay que vivirla con la ilusión de eliminar las grasas malas de nuestra alma para prepararnos mejor para estar con Dios, y unirnos a Él, por medio del ayuno, para pronto celebrar la boda con el mejor vestido. La Cuaresma es una preparación para la Semana Santa, una preparación para nuestra boda con el Señor.

«Si tú quieres hacer penitencia hazla en paz. Pero tú no puedes por una parte hablar con Dios y por la otra hablar con el diablo, invitar al ayuno a los dos; esta es una incoherencia. No ayunéis más como hoy, para hacer oír en las alturas vuestra voz. Nosotros somos católicos, practicamos; yo pertenezco a esa asociación, nosotros ayunamos siempre, hacemos penitencia. Pero ¿ayunáis con coherencia o hacéis la penitencia incoherentemente como dice el Señor, con ruido, para que todos la vean y digan: “Pero qué persona justa, qué hombre justo, qué mujer justa?”. Esto, es un truco; es maquillar la virtud. Es maquillar el mandamiento. Una tentación de maquillar en vez de ir en serio sobre la virtud, sobre lo que el Señor nos pide. El Señor aconseja a los penitentes, a esos que ayunan de maquillarse, pero en serio: “Ayunad, pero maquillaos para que la gente no vea que estáis haciendo penitencia. Sonreíd, estad contentos”. Frente a tantos que tienen hambre y no pueden sonreír, tú busca el hambre para ayudar a los otros, pero siempre con la sonrisa, porque tú eres un hijo de Dios y el Señor te ama tanto y te ha revelado estas cosas. Pero sin incoherencias.»
(Homilía de S.S. Francisco, 23 de febrero de 2018, en santa Marta).

 

Fuente  :  http://es.catholic.net/op/articulos/72478/dieta-espiritual.html#modal