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Autor: Patricio Osiadacz

EDD. sábado 06 de marzo de 2021

Hoy, sábado, 6 de marzo de 2021

Primera lectura

Lectura de la profecía de Miqueas (7,14-15.18-20):

PASTOREA a tu pueblo, Señor, con tu cayado,
al rebaño de tu heredad,
que anda solo en la espesura,
en medio del bosque;
que se apaciente como antes
en Basán y Galaad.
Como cuando saliste de Egipto,
les haré ver prodigios.
¿Qué Dios hay como tú,
capaz de perdonar el pecado,
de pasar por alto la falta
del resto de tu heredad?
No conserva para siempre su cólera,
pues le gusta la misericordia.
Volverá a compadecerse de nosotros,
destrozará nuestras culpas,
arrojará nuestros pecados
a lo hondo del mar.
Concederás a Jacob tu fidelidad
y a Abrahán tu bondad,
como antaño prometiste a nuestros padres.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 102,1-2.3-4.9-10.11-12

R/.
El Señor es compasivo y misericordioso

V/. Bendice, alma mía, al Señor,
y todo mi ser a su santo nombre.
Bendice, alma mía, al Señor,
y no olvides sus beneficios. R/.

V/. Él perdona todas tus culpas
y cura todas tus enfermedades;
él rescata tu vida de la fosa,
y te colma de gracia y de ternura. R/.

V/. No está siempre acusando
ni guarda rencor perpetuo;
no nos trata como merecen nuestros pecados
ni nos paga según nuestras culpas. R/.

V/. Como se levanta el cielo sobre la tierra,
se levanta su bondad sobre los que lo temen;
como dista el oriente del ocaso,
así aleja de nosotros nuestros delitos. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas (15,1-3.11-32):

EN aquel tiempo, se acercaron a Jesús todos los publicanos y los pecadores a escucharlo. Y los fariseos y los escribas murmuraban diciendo:
«Ese acoge a los pecadores y come con ellos».
Jesús les dijo esta parábola:
«Un hombre tenía dos hijos; el menor de ellos dijo a su padre:
“Padre, dame la parte que me toca de la fortuna”.
El padre les repartió los bienes.
No muchos días después, el hijo menor, juntando todo lo suyo, se marchó a un país lejano, y allí derrochó su fortuna viviendo perdidamente.
Cuando lo había gastado todo, vino por aquella tierra un hambre terrible, y empezó él a pasar necesidad.
Fue entonces y se contrató con uno de los ciudadanos de aquel país que lo mandó a sus campos a apacentar cerdos. Deseaba saciarse de las algarrobas que comían ¡os cerdos, pero nadie le daba nada.
Recapacitando entonces, se dijo:
“Cuántos jornaleros de mi padre tienen abundancia de pan, mientras yo aquí me muero de hambre. Me levantaré, me pondré en camino adonde está mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo: trátame como a uno de tus jornaleros”.
Se levantó y vino adonde estaba su padre; cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y se le conmovieron las entrañas; y, echando a correr, se le echó al cuello y lo cubrió de besos.
Su hijo le dijo:
“Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo”.
Pero el padre dijo a sus criados:
“Sacad enseguida la mejor túnica y vestídsela; ponedle un anillo en la mano y sandalias en los pies; traed el ternero cebado y sacrificadlo; comamos y celebremos un banquete, porque este hijo mío estaba muerto y ha revivido; estaba perdido y lo hemos encontrado”.
Y empezaron a celebrar el banquete.
Su hijo mayor estaba en el campo.
Cuando al volver se acercaba a la casa, oyó la música y la danza, y llamando a uno de los criados, le preguntó qué era aquello.
Este le contestó:
“Ha vuelto tu hermano; y tu padre ha sacrificado e! ternero cebado, porque lo ha recobrado con salud”.
Él se indignó y no quería entrar, pero su padre salió e intentaba persuadirlo.
Entonces él respondió a su padre:
“Mira: en tantos años como te sirvo, sin desobedecer nunca una orden tuya, a mí nunca me has dado un cabrito para tener un banquete con mis amigos; en cambio, cuando ha venido ese hijo tuyo que se ha comido tus bienes con malas mujeres, le matas el ternero cebado”.
El padre le dijo:
“Hijo, tú estás siempre conmigo, y todo lo mío es tuyo; pero era preciso celebrar un banquete y alegrarse, porque este hermano tuyo estaba muerto y ha revivido; estaba perdido y lo hemos encontrado”».

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Queridos amigos.

Comenzábamos la semana con la invitación de Jesús. “Sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso”. Y la terminamos con la parábola del padre y los dos hijos. El padre fue misericordioso con los dos.  Toda una semana en que hemos orado y reflexionado sobre la misericordia, el perdón, el servicio, la solidaridad, el dar frutos de buenas obras…

En la parábola de hoy vemos que no es solo el hijo menor el que se pierde porque se marcha de casa, sino también el mayor que se queda pero que se encuentra lejos del padre. La parábola es una invitación a confiar en la inmensa misericordia del padre para quien siempre seremos sus hijos queridos. Él respeta siempre nuestras decisiones, pero sufre por sus consecuencias y siempre espera para acogernos de nuevo en casa. Siempre nos tenemos que dejar transformar por este amor inmerecido para reencontrar el camino hacia el Padre y hacia los hermanos y convertirnos en misericordiosos como Él.

En la parábola el padre espera, sale al encuentro, abraza, acoge, celebra porque su bondad no tiene fronteras. Al hijo pequeño le ofrece un perdón sin reservas cuando vuelve al hogar, y al hijo mayor una conversión al amor fraterno. ¡Qué difícil es apreciar la misericordia de Dios desde criterios humanos! Cabe que el relato sea una denuncia si nos sentimos personalizados en el hermano mayor, y cabe que sea una gran esperanza si nos sabemos abrazados por el padre en el hermano menor.

El Papa Francisco comentando esta parábola dice: “Nuestra condición de hijos de Dios es fruto del amor del corazón del Padre, no depende de nuestros méritos o de nuestras acciones, y por ello nadie puede quitárnosla… ¡ni siquiera el diablo! Nadie puede quitarnos esta dignidad. Incluso en las situaciones más feas de la vida Dios me espera, Dios quiere abrazarme, Dios me espera…

El sufrimiento del padre es como el sufrimiento de Jesús cuando nosotros nos alejamos o porque vamos lejos o porque estamos cerca pero sin ser cercanos.

Este evangelio nos enseña que todos tenemos necesidad de entrar en la casa del Padre y participar de su alegría, en la fiesta de la misericordia y de la fraternidad. Hermanos y hermanas, abramos nuestro corazón para ser “misericordiosos como el Padre”.

Os dejo estos pensamientos:

-“Jesús contó la parábola del hijo pródigo para decirnos algo importante: no importa lo que hayas hecho, regresa a casa” (Evan Headrisk).

“Un poco de misericordia hace al mundo menos frío y más justo” (Papa Francisco)

“No es solo olvidar. Perdonar es amar”.

José Luis Latorre
Misionero Claretiano

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

Homilía para la Eucaristía del domingo 07 de marzo de 2021.

Paz y Bien.

TERCER DOMINGO DE CUARESMA. 

Éxodo 20,1-17: El Decálogo: norma por la que el Pueblo de Dios se guía; es la forma que tiene de responder a Dios, su Salvador. 

1Corintios 1,22-25: Pablo cambia radicalmente los paradigmas para comprender el mundo: lo que es locura ahora es Sabiduría. 

Juan 2,13-25: Un gesto mesiánico de Jesús por el que indica su misión: purificar de la corrupción instalada en el mundo de la religión. Él trae un orden nuevo. 

1.- Dios ha hablado; diez palabras (Decálogo). Y en estas diez palabras establece las reglas del juego, el canon de la humanidad y de su Pueblo, que debe seguir para responder a Dios. Según el texto, es el Señor, como Salvador, el que establece las reglas del juego, quien establece un Orden. Y este Decálogo contiene dos órdenes de preceptos: los que definen la justa actitud del hombre ante Dios; también los que definen la justa actitud del hombre ante sus semejantes. En el primer orden se exige reconocer a Dios como el único Absoluto, excluyendo cualquier otra divinización. En el segundo orden se exige honor y respeto a la persona, prohibiendo toda forma de daño a la persona y sus bienes. 

Este es el Orden establecido y querido por Dios; lo que se resume en el amor total a Dios y al prójimo. 

Esta viene siendo la estructura íntima y básica de la Alianza. Dañar esto, sea en el amor a Dios o en el amor al prójimo, es viciar todo el orden querido por Dios. 

2.- San Pablo escribe a una comunidad inserta en un medio corrupto, sea Corinto, sea el lugar que sea, que ha viciado el Orden querido por Dios. Por eso el Apóstol cambia los paradigmas, los cánones, del mundo. Y lo hace de una manera radical. Ya que lo que para el mundo es locura y debilidad para Pablo es Sabiduría y Fuerza de Dios. Porque de eso se trata, de tener una visión y sabiduría distinta, la de Dios, que está reflejada en el Decálogo y en la enseñanza de Jesucristo, Sabiduría del Padre presente entre nosotros. Y ese es el mensaje de san Pablo, que es también el de la Iglesia: establecer o restablecer el Orden querido por Dios, el Reino de Dios. 

3.- Bien sabemos que la corrupción entró a la humanidad y ésta, contaminada, cambia las reglas del juego, trastorna el Orden querido por Dios.  Y así, absolutiza y adora lo que no es Dios, cae en la idolatría y, por lo mismo, atropella y destruye al hombre y su entorno. Llega a tanto la corrupción que alcanza a viciar la relación del hombre con Dios; y de esta manera la religión es contaminada de: fanatismos que atropellan y degradan a la persona; legalismos que ahogan la libertad del ser humano; fundamentalismos que siembran la muerte a tanta gente. El ser humano se auto constituye en Dios; y quien se cree Dios termina pisoteando a sus semejantes (y la historia lo demuestra) y también a la creación, ya que abusa de ella. 

4.- Pero ahí está la presencia mesiánica de Jesús. Hoy lo vemos introduciéndose en el centro mismo del culto, del Templo (lo más sagrado para un israelita), y lo purifica.  Porque la religión estaba viciada, ya no favorecía el Orden establecido por Dios, sino había creado un sistema que no expresaba lo que Dios había dicho a través de las Diez Palabras o Decálogo. Por eso, el gesto de Jesús es elocuente. Él viene a traer ese Orden querido por su Padre, declarando anulado, anticuado, el régimen judaico. El Templo de Jerusalén ya no sirve, por eso ya no existe. Ahora hay otro Templo mejor, santo, su Cuerpo, su Pueblo. 

Pero, ¡cuidado con contaminarlo! Y se contamina cuando no sabemos amar a Dios, cuando no respetamos ni valoramos al prójimo, cuando no respetamos ni valoramos lo que nos rodea. 

Por eso, hoy viene el Señor a purificar. Cuaresma, tiempo de purificación. Él nos purifica no con azotes, sino con su Palabra, con la Fuerza de su Espíritu. Porque “Él tiene Palabras de vida eterna”, expresión de su divina Sabiduría. Y aquí en la Eucaristía entra en nosotros y nos purifica. 

Hermano Pastor Salvo Beas. 

EDD. Viernes 05 de marzo de 2021

Hoy, viernes, 5 de marzo de 2021

Primera lectura

Lectura del libro del Génesis (37,3-4.12-13a.17b-28):

ISRAEL amaba a José más que a todos los otros hijos, porque le había nacido en la vejez, y le hizo una túnica con mangas. Al ver sus hermanos que su padre lo prefería a los demás, empezaron a odiarlo y le negaban el saludo.
Sus hermanos trashumaron a Siquén con los rebaños de su padre. Israel dijo a José:
«Tus hermanos deben de estar con los rebaños en Siquén; ven, que te voy a mandar donde están ellos».
José fue tras sus hermanos y los encontró en Dotán. Ellos lo vieron desde lejos y, antes de que se acercara, maquinaron su muerte. Se decían unos a otros:
«Ahí viene el soñador. Vamos a matarlo y a echarlo en un aljibe; luego diremos que una fiera lo ha devorado; veremos en qué paran sus sueños».
Oyó esto Rubén, e intentando salvarlo de sus manos, dijo:
«No le quitemos la vida».
Y añadió:
«No derraméis sangre; echadlo en este aljibe, aquí en la estepa; pero no pongáis las manos en él».
Lo decía para librarlo de sus manos y devolverlo a su padre.
Cuando llegó José al lugar donde estaban sus hermanos, lo sujetaron, le quitaron la túnica, la túnica con mangas que llevaba puesta, lo cogieron y lo echaron en un pozo. El pozo estaba vacío, sin agua.
Luego se sentaron a comer y, al levantar la vista, vieron una caravana de ismaelitas que transportaban en camellos goma, bálsamo y resina de Galaad a Egipto. Judá propuso a sus hermanos:
«¿Qué sacaremos con matar a nuestro hermano y con tapar su sangre? Vamos a venderlo a los ismaelitas y no pongamos nuestras manos en él, que al fin es hermano nuestro y carne nuestra».
Los hermanos aceptaron.
Al pasar unos mercaderes madianitas, tiraron de su hermano; y, sacando a José del pozo, lo vendieron a unos ismaelitas por veinte monedas de plata. Estos se llevaron a José a Egipto.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 104,16-17.18-19.20-21

R/.
Recordad las maravillas que hizo el Señor

V/. Llamó al hambre sobre aquella tierra:
cortando el sustento de pan;
por delante había enviado a un hombre,
a José, vendido como esclavo. R/.

V/. Le trabaron los pies con grillos,
le metieron el cuello en la argolla,
hasta que se cumplió su predicción,
y la palabra del Señor lo acreditó. R/.

V/. El rey lo mandó desatar,
el señor de pueblos le abrió la prisión,
lo nombró administrador de su casa,
señor de todas sus posesiones. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo (21,33-43.45-46):

EN aquel tiempo, dijo Jesús a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo:
«Escuchad otra parábola:
“Había un propietario que plantó una viña, la rodeó con una cerca, cayó en ella un lagar, construyó una torre, la arrendó a unos labradores y se marchó lejos.
Llegado el tiempo de los frutos, envió sus criados a los labradores para percibir los frutos que le correspondían. Pero los labradores, agarrando a los criados, apalearon a uno, mataron a otro y a otro lo apedrearon.
Envió de nuevo otros criados, más que la primera vez, e hicieron con ellos lo mismo. Por último, les mandó a su hijo diciéndose: ‘Tendrán respeto a mi hijo’.
Pero los labradores, al ver al hijo se dijeron: ‘Este es el heredero: venid, lo matamos y nos quedamos con su herencia’.
Y agarrándolo, lo sacaron fuera de la viña y lo mataron.
Cuando vuelva el dueño de la viña, ¿qué hará con aquellos labradores?”».
Le contestan:
«Hará morir de mala muerte a esos malvados y arrendará la viña a otros labradores que le entreguen los frutos a su tiempo».
Y Jesús les dice:
«¿No habéis leído nunca en la Escritura:
“La piedra que desecharon los arquitectos
es ahora la piedra angular.
Es el Señor quien lo ha hecho,
ha sido un milagro patente”?
Por eso os digo que se os quitará a vosotros el reino de Dios y se dará a un pueblo que produzca sus frutos».
Los sumos sacerdotes y los fariseos, al oír sus parábolas, comprendieron que hablaba de ellos.
Y, aunque intentaban echarle mano, temieron a la gente, que lo tenía por profeta.

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Queridos amigos.

El Evangelio nos presenta la parábola de la viña arrendada a los labradores. La viña representa en primer lugar al pueblo de Israel. Dios la plantó y la dejó en las mejores condiciones para que diera fruto y la confió a los cuidados de los labradores. Estos se negaron a ofrecerle el fruto que producía, despreciaron además a sus enviados e incluso al mismo hijo. Merecían ser despojados de los dones recibidos, pero Dios siempre fiel, aunque nosotros seamos infieles, les concedió una nueva oportunidad de conversión.

Ahora la comunidad cristiana es la heredera del antiguo pueblo de Israel que no supo dar los frutos que se esperaba de él. Misión y responsabilidad grande: producir los verdaderos frutos del Reino viviendo el amor, la justicia, la fraternidad… y comunicarlos por todas partes. Este es el vino bueno de la viña del Señor que la Iglesia debe ofrecer a todos los hombres del mundo. Y dentro de la comunidad cristiana cada bautizado es un sarmiento mimado y cuidado de esa viña del Señor que tiene la responsabilidad de dar “buen vino” para que los hombres se salven. Los dones y las gracias recibidas “gratis” no son solo para uno mismo sino para compartirlos y así más personas conozcan y glorifiquen y alaben a Dios.

Aquellos labradores mataron a los criados, y al hijo lo echaron fuera de la viña y lo mataron. Aún hoy seguimos matando al hijo: cada siete segundos muere un niño de hambre, miles de personas caen víctimas de las guerras o a causa de la marginación, de las persecuciones políticas, religiosas, a causa de la injusticia social y económica reinantes; los echamos fuera de la viña y no les permitimos beber el buen vino de la viña del Señor. A veces nos creemos dueños de la viña y de sus frutos, y no nos parece bien tener que compartir con otros.

El Papa Francisco comenta esta parábola así: “La misericordia es el vino nuevo de la viña del Señor… La gran novedad del cristianismo: un Dios que, a pesar de estar desilusionado por nuestros pecados, no olvida su palabra, y sobre todo no se venga. ¡Dios no se venga! Dios ama y nos espera para abrazarnos… Cada cristiano tiene la misión de ser la viña del Señor en todos los ambientes incluso en los más alejados, y llevar allí el vino nuevo de la misericordia del Señor”.

José Luis Latorre
Misionero Claretiano

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

EDD. jueves 04 de marzo de 2021

Hoy, jueves, 4 de marzo de 2021

Primera lectura

Lectura del libro de Jeremías (17,5-10):

Esto dice el Señor:

ESTO dice el Señor:
«Maldito quien confía en el hombre,
y busca el apoyo de las criaturas,
apartando su corazón del Señor.
Será como cardo en la estepa,
que nunca recibe la lluvia;
habitará en un árido desierto,
tierra salobre e inhóspita.
Bendito quien confía en el Señor
y pone en el Señor su confianza.
Será un árbol plantado junto al agua,
que alarga a la corriente sus raíces;
no teme la llegada del estío,
su follaje siempre está verde;
en año de sequía no se inquieta,
ni dejará por eso de dar fruto.
Nada hay más falso y enfermo
que el corazón: ¿quién lo conoce?
Yo, el Señor, examino el corazón,
sondeo el corazón de los hombres
para pagar a cada cual su conducta
según el fruto de sus acciones».

Palabra de Dios

Salmo

Sal 1,1-2.3.4.6

R/.
Dichoso el hombre
que ha puesto su confianza en el Señor

V/. Dichoso el hombre
que no sigue el consejo de los impíos
ni entra por la senda de los pecadores,
ni se sienta en la reunión de los cínicos;
sino que su gozo es la ley del Señor,
y medita su ley día y noche. R/.

V/. Será como un árbol
plantado al borde de la acequia:
da fruto en su sazón
y no se marchitan sus hojas;
y cuanto emprende tiene buen fin. R/.

V/. No así los impíos, no así;
serán paja que arrebata el viento.
Porque el Señor protege el camino de los justos,
pero el camino de los impíos acaba mal. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas (16,19-31):

EN aquel tiempo, dijo Jesús a los fariseos:
«Había un hombre rico que se vestía de púrpura y de lino y banqueteaba cada día. Y un mendigo llamado Lázaro estaba echado en su portal, cubierto de llagas, y con ganas de saciarse de lo que caía de la mesa del rico.
Y hasta los perros venían y le lamían las llagas.
Sucedió que murió el mendigo, y fue llevado por los ángeles al seno de Abrahán.
Murió también el rico y fue enterrado. Y, estando en el infierno, en medio de los tormentos, levantó los ojos y vio de lejos a Abrahán, y a Lázaro en su seno, y gritando, dijo:
“Padre Abrahán, ten piedad de mí y manda a Lázaro que moje en agua la punta del dedo y me refresque la lengua, porque me torturan estas llamas”.
Pero Abrahán le dijo:
“Hijo, recuerda que recibiste tus bienes en tu vida, y Lázaro, a su vez, males: por eso ahora él es aquí consolado, mientras que tú eres atormentado.
Y, además, entre nosotros y vosotros se abre un abismo inmenso, para que los que quieran cruzar desde aquí hacia vosotros no puedan hacerlo, ni tampoco pasar de ahí hasta nosotros”.
Él dijo:
“Te ruego, entonces, padre, que le mandes a casa de mi padre, pues tengo cinco hermanos: que les dé testimonio de estas cosas, no sea que también ellos vengan a este lugar de tormento”.
Abrahán le dice:
“Tienen a Moisés y a los profetas: que los escuchen”.
Pero él le dijo:
“No, padre Abrahán. Pero si un muerto va a ellos, se arrepentirán”.
Abrahán le dijo:
“Si no escuchan a Moisés y a los profetas, no se convencerán ni aunque resucite un muerto”».

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Queridos amigos.

El Evangelio de hoy es una dura crítica de Jesús a los ricos que banquetean opíparamente mientras a su puerta los pobres malviven aprovechando las migajas.  Parábola para el primer mundo opulento que vive de espaldas y explotando a un tercer y cuarto mundo que se alimentan de las migajas que tiramos. Ante esta injusticia tan patente Jesús dice claramente de parte de quién está Dios. Ciertamente el Señor hará justicia en el mundo futuro, pero ya ahora envía su Espíritu para que nos impulse a luchar contra este tipo de desigualdades.

El Papa Francisco comentando este Evangelio dice: “Excluyendo a Lázaro el rico no ha tenido en cuenta al Señor ni a su ley, pues ¡ignorar al pobre es despreciar a Dios! Lázaro representa bien el grito silencioso de los pobres de todos los tiempos y la contradicción de un mundo en el cual las inmensas riquezas y recursos están en las manos de pocos… El rico será condenado no por sus riquezas, sino por haber sido incapaz de sentir compasión por Lázaro y socorrerlo… La misericordia de Dios está vinculada a nuestra misericordia hacia el prójimo; cuando falta esta, también aquella no encuentra espacio en nuestro corazón cerrado, no puede entrar… Si yo no abro la puerta de mi corazón al pobre, aquella puerta permanece cerrada también para Dios y esto es terrible… Podemos cantar con María: derribó a los poderosos de su trono, elevó a los humildes; colmó de bienes a los hambrientos y despidió a los ricos con las manos vacías”.

Con esta parábola Jesús enseñó a sus discípulos lo esencial de la compasión para llegar al Reino de Dios y el peligro de las riquezas que cierran los ojos y el corazón hacia las necesidades del hermano. Los que vivimos estamos a tiempo de convertirnos y mirar a todos los Lázaros que nos esperan y reclaman ayuda. ¡Cuidado con la indiferencia que cierra el corazón a tanta situación de pobreza y marginalidad! ¡Cuidado con cerrar la puerta del corazón a tanto sufrimiento ajeno, pues las únicas credenciales ante Dios serán nuestras obras de misericordia con los pobres! Pues “aprender a mirar al pobre desde su pobreza, al enfermo desde su enfermedad o al marginado desde su marginación es el objetivo de una caridad bien entendida” (Luis Carlos Aparicio Mesones).

Y como final dos pensamientos: “Era tan pobre que solo tenía dinero”. Y “Al hambriento pertenece el pan que tú retienes; al hombre desnudo el manto que tú guardas, celoso, en tus arcas” (San Basilio Magno).

José Luis Latorre
Misionero Claretiano

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

EDD. miércoles 03 de marzo de 2021.

Hoy, miércoles, 3 de marzo de 2021

Primera lectura

Lectura del libro de Jeremías (18,18-20):

ELLOS dijeron:
«Venga, tramemos un plan contra Jeremías porque no faltará la ley del sacerdote, ni el consejo del sabio, ni el oráculo del profeta. Venga, vamos a hablar mal de él y no hagamos caso de sus oráculos».
Hazme caso, Señor,
escucha lo que dicen mis oponentes.
¿Se paga el bien con el mal?,
¡pues me han cavado una fosa!
Recuerda que estuve ante ti,
pidiendo clemencia por ellos,
para apartar tu cólera.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 30,5-6.14.15-16

R/.
Sálvame, Señor, por tu misericordia

V/. Sácame de la red que me han tendido,
porque tú eres mi amparo.
A tus manos encomiendo mi espíritu:
tú, el Dios leal, me librarás. R/.

V/. Oigo el cuchicheo de la gente,
y todo me da miedo;
se conjuran contra mí
y traman quitarme la vida. R/.

V/. Pero yo confío en ti, Señor;
te digo: «Tú eres mi Dios».
En tu mano están mis azares:
líbrame de los enemigos que me persiguen. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo (20,17-28):

EN aquel tiempo, subiendo Jesús a Jerusalén, tomando aparte a los Doce, les dijo por el camino:
«Mirad, estamos subiendo a Jerusalén, y el Hijo del hombre va a ser entregado a los sumos sacerdotes y a los escribas, y lo condenarán a muerte y lo entregarán a los gentiles, para que se burlen de él, lo azoten y lo crucifiquen; y al tercer día resucitará».
Entonces se le acercó la madre de los hijos de Zebedeo con sus hijos y se postró para hacerle una petición.
Él le preguntó:
«¿Qué deseas?».
Ella contestó:
«Ordena que estos dos hijos míos se sienten en tu reino, uno a tu derecha y el otro a tu izquierda».
Pero Jesús replicó:
«No sabéis lo que pedís. ¿Podéis beber el cáliz que yo he de beber?».
Contestaron:
«Podemos».
Él les dijo:
«Mi cáliz lo beberéis; pero sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo, es para aquellos para quienes lo tiene reservado mi Padre».
Los otros diez, al oír aquello, se indignaron contra los dos hermanos. Y llamándolos, Jesús les dijo:
«Sabéis que los jefes de los pueblos los tiranizan y que los grandes los oprimen. No será así entre vosotros: el que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor, y el que quiera ser primero entre vosotros, que sea vuestro esclavo.
Igual que el Hijo del hombre no ha venido a ser servido sino a servir y a dar su vida en rescate por muchos».

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Queridos amigos.

Jesús nos presenta hoy dos formas de situarnos en el mundo: dominar y servir. Los fuertes y poderosos disponen de sus súbditos como si fuesen sus amos. Jesús les propone a los suyos un estilo de vida marcado por el servicio y el dar la vida por los demás tal como Él ha hecho. Por eso choca la petición de la madre de los Zebedeos de que Jesús conceda los primeros puestos a sus hijos cuando está hablando de su pasión y explica también lo difícil que resulta seguir al Maestro tal como Él lo propone. No es fácil superar la tendencia a hacernos servir y tener poder sobre los demás. Necesitamos un camino de conversión para cambiar ese afán de dominar por el servicio y el dar la vida. El vía crucis que practicamos durante la Cuaresma es un buen ejercicio que nos pone en camino de conversión contemplando a Jesús en los diferentes pasos de su Pasión y Muerte.

Jeremías padeció persecución por ser fiel a la llamada profética. Y también la coherencia con los planes de Dios le llevó a Jesús hasta la cruz. La fidelidad a la vocación no es fácil de comprender, sobre todo cuando mantenerla lleva a la muerte. La incomprensión y la persecución han sido una constante a lo largo de la historia del cristianismo: ayer y hoy muchos hombres y mujeres fueron incomprendidos en su fidelidad a la vocación y sufrieron desprecios, humillaciones, calumnias e incluso la muerte. Nunca ha sido fácil seguir al Maestro. Y hoy también tenemos nuestras dificultades y muchas veces nos resulta complicado mantener nuestra opción por el servicio, incluso a quienes no nos comprenden. Esta fidelidad se aprende en la práctica de cada día, en las cosas pequeñas de todos los días “porque cada día trae su afán”, y “el que es de fiar en lo pequeño, será de fiar en las cosas importantes”, dice Jesús.

Cuando uno se decide a poner en práctica el servicio tal como Jesús nos lo propone, se da cuenta de que “el que no vive para servir, no sirve para vivir” y de que ha encontrado el sentido y la razón de su vida. Experimenta que “cuando tú amas y sirves a los demás… la vida te ama y te sirve a ti… pues todo se vuelve siempre multiplicado”. Con razón alguien ha dicho que “servir con amor es el boleto del cielo”. Y el Papa Francisco dice: “Quien quiera ser grande que sirva a los demás, NO que se sirva de los demás”.

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

EDD. martes 02 de marzo de 2021

Hoy, martes, 2 de marzo de 2021

Primera lectura

Lectura del libro de Isaías (1,10.16-20):

OÍD la palabra del Señor,
príncipes de Sodoma,
escucha la enseñanza de nuestro Dios,
pueblo de Gomorra.
«Lavaos, purificaos, apartad de mi vista
vuestras malas acciones.
Dejad de hacer el mal,
aprended a hacer el bien.
Buscad la justicia,
socorred al oprimido,
proteged el derecho del huérfano,
defended a la viuda.
Venid entonces, y discutiremos
—dice el Señor—.
Aunque vuestros pecados sean como escarlata,
quedarán blancos como nieve;
aunque sean rojos como la púrpura,
quedarán como lana.
Si sabéis obedecer,
comeréis de los frutos de la tierra;
si rehusáis y os rebeláis,
os devorará la espada
—ha hablado la boca del Señor—».

Palabra de Dios

Salmo

Sal 49,8-9.16bc-17.21.23

R/.
Al que sigue buen camino
le haré ver la salvación de Dios

V/. No te reprocho tus sacrificios,
pues siempre están tus holocaustos ante mí.
Pero no aceptaré un becerro de tu casa,
ni un cabrito de tus rebaños. R/.

V/. ¿Por qué recitas mis preceptos
y tienes siempre en la boca mi alianza,
tú que detestas mi enseñanza
y te echas a la espalda mis mandatos? R/.

V/. Esto haces, ¿y me voy a callar?
¿Crees que soy como tú?
Te acusaré, te lo echaré en cara.
El que me ofrece acción de gracias,
ése me honra;
al que sigue buen camino
le haré ver la salvación de Dios». R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo (23,1-12):

EN aquel tiempo, Jesús habló a la gente y a los discípulos, diciendo:
«En la cátedra de Moisés se han sentado los escribas y los fariseos: haced y cumplid todo lo que os digan; pero no hagáis lo que ellos hacen, porque ellos dicen, pero no hacen.
Lían fardos pesados y se los cargan a la gente en los hombros, pero ellos no están dispuestos a mover un dedo para empujar.
Todo lo que hacen es para que los vea la gente: alargan las filacterias y agrandan las orlas del manto; les gustan los primeros puestos en los banquetes y los asientos de honor en las sinagogas; que les hagan reverencias en las plazas y que la gente los llame “rabbí”.
Vosotros, en cambio, no os dejéis llamar “rabbí”, porque uno solo es vuestro maestro y todos vosotros sois hermanos.
Y no llaméis padre vuestro a nadie en la tierra, porque uno solo es vuestro Padre, el del cielo.
No os dejéis llamar maestros, porque uno solo es vuestro maestro, el Mesías.
El primero entre vosotros será vuestro servidor.
El que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido».

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Queridos amigos.

Una vez más la Palabra de Dios que escuchamos en este día de Cuaresma nos recuerda que si dejamos de lado a los débiles –el oprimido, el huérfano, la viuda…- no existe el culto agradable a Dios. Y Jesús denuncia a los líderes religiosos por abusar de su superioridad moral: en nombre de Dios cargan la conciencia de los demás con exigencias muy pesadas mientras ellos encuentran la manera de eludirlas. Jesús no puede tolerar estos abusos ni que se produzcan en la comunidad diferencias: a unos les llamamos “padres y madres”, a otros “maestros” y a otros “hermanos”. A Jesús le disgusta el hombre que se engríe y ostenta vanidosamente lo que no es. Le disgustan los soberbios, los cínicos y los orgullosos.

Si nuestras relaciones se construyen sobre el poder o sobre el empeño por mejorar la propia imagen no son relaciones ni comunidades seguidoras de Jesús, el último y el servidor de todos. “La humildad abre puertas, la prepotencia las cierra”.  Si solo tenemos un Padre y un guía y todos somos hermanos y servidores unos de otros, no cabe en la Iglesia la imposición o el abuso de ningún tipo, y menos a los más débiles. Si todos los hombres tenemos una misma dignidad y si todos los miembros de la Iglesia somos hermanos en Cristo no puede haber entre nosotros diferencias ni desigualdades ni unos ser más que los otros o disponer de más recursos que otros.  Estos desequilibrios no forman parte del Plan de Dios de formar una sola familia humana.

Para ser parte de la comunidad del Reino es necesario construir unas relaciones basadas en el servicio, la igualdad y la fraternidad. Todos tenemos que aprender de los demás, renunciar a “hacernos ver” (cuantas veces buscamos el agradar para ser vistos y queridos por los demás y nos cuesta hacer las cosas igual tanto si me ven como si me ignoran), ser humildes y presentarnos como somos y ponernos a disposición de los demás. Como dice Robert Burns: “¡Ah, si nos fuera dado el poder de vernos como nos ven los demás! De cuantos disparates nos veríamos libres”.

Os ofrezco estos pensamientos que ayudan a comprender mejor mi reflexión:

“Cuando vayas subiendo, saluda a todos. Son los mismos que vas a encontrar cuando vayas bajando” (Papa Francisco)

Procura ser tan grande que todos quieran alcanzarte, y tan humilde que todos quieran estar contigo” (Gandhi)

“La grandeza de las personas se mide por la lealtad de su corazón y la humildad de su alma” (Rubén de Segura).

José Luis Latorre

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

EDD. lunes 01 de marzo de 2021.

Hoy, lunes, 1 de marzo de 2021

Primera lectura

Lectura de la profecía de Daniel (9,4b-10):

¡AY, mi Señor, Dios grande y terrible, que guarda la alianza y es leal con los que lo aman y cumplen sus mandamientos!
Hemos pecado, hemos cometido crímenes y delitos, nos hemos rebelado apartándonos de tus mandatos y preceptos. No hicimos caso a tus siervos los profetas, que hablaban en tu nombre a nuestros reyes, a nuestros príncipes, a nuestros padres y a todo el pueblo de la tierra.
Tú, mi Señor, tienes razón y a nosotros nos abruma la vergüenza, tal como sucede hoy a los hombres de Judá, a los habitantes de Jerusalén y a todo Israel, a los de cerca y a los de lejos, en todos los países por donde los dispersaste a causa de los delitos que cometieron contra ti.
Señor, nos abruma la vergüenza: a nuestros reyes, príncipes y padres, porque hemos pecado contra ti.
Pero, mi Señor, nuestro Dios, es compasivo y perdona, aunque nos hemos rebelado contra él. No obedecimos la voz del Señor, nuestro Dios, siguiendo las normas que nos daba por medio de sus siervos, los profetas.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 78,8.9.11.13

R/.
Señor, no nos trates
como merecen nuestros pecados

V/. No recuerdes contra nosotros las culpas de nuestros padres;
que tu compasión nos alcance pronto,
pues estamos agotados. R/.

V/. Socórrenos, Dios, Salvador nuestro,
por el honor de tu nombre;
líbranos y perdona nuestros pecados
a causa de tu nombre. R/.

V/. Llegue a tu presencia el gemido del cautivo:
con tu brazo poderoso, salva a los condenados a muerte. R/.

V/. Nosotros, pueblo, ovejas de tu rebaño,
te daremos gracias siempre,
cantaremos tus alabanzas de generación en generación. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas (6,36-38):

EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso; no juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados; dad, y se os dará: os verterán una medida generosa, colmada, remecida, rebosante, pues con la medida con que midiereis se os medirá a vosotros».

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Queridos amigos

Esta semana de Cuaresma se abre con una mirada a Dios y una constatación gozosa: Él es sobre todo  misericordia y compasión para todos y más para quien sabe reconocer con humildad sus deficiencias y pecados, como el Profeta Daniel en la primera lectura. Su misericordia y amor llegaron hasta entregarnos a su propio Hijo Jesús que nos amó hasta el extremo de dar su vida por todos.

Jesús, con sus palabras y obras, nos ha mostrado las entrañas de misericordia del Padre y lo ha hecho de muchas formas: perdonando, curando, dando esperanza a todo aquel que se encontraba con Él.

Nosotros también experimentamos esta misericordia cada día pues no nos juzga, no nos condena, nos absuelve, nos da amor sin pedirnos nada a cambio. Nosotros estamos llamados e invitados a dejarnos configurar por la misericordia de Jesús, a vivirla con serenidad interior, a ser en el mundo espejo y sacramento de ese don divino. Estamos llamados a vivir su misma vida como Él la vivió: desde la entrega sin límites, el perdón gratuito y desinteresado, la mirada cordial y limpia, el no juzgar y condenar a nadie…

Jesús nos pide coherencia: no pidamos a Jesús que sea misericordioso con nosotros si nosotros no estamos dispuestos a hacer lo mismo con los demás.

Solo podremos ser misericordiosos como Jesús si mantenemos una relación viva con Él, si permitimos que nos inserte en su amor para que este rebose hacia los hermanos. De esta forma seremos capaces de tener con los demás la medida que nos gustaría que ellos tuvieran con nosotros. Si obramos así nuestro entorno será un poco mejor porque yo soy mejor. Cada uno da de la abundancia de su corazón.

Dice el Papa Francisco: “Amar a nuestros enemigos, a quienes nos persiguen y nos hacen sufrir, es difícil, ni siquiera es un “buen negocio”, o al menos no lo es seguir la lógica del mundo. Sin embargo, es el camino que recorrió Jesús hasta conquistarnos la gracia que nos hace ricos”.

Os dejo este pensamiento: “La felicidad no viene del mundo. La crea cada uno cuando vibra en amor, solidaridad, generosidad y misericordia, con uno mismo primero y luego con las demás personas”.

José Luis Latorre
Misionero Claretiano

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

EDD. sábado 27 de febrero de 2021.

Hoy, sábado, 27 de febrero de 2021

Primera lectura

Lectura del libro del Deuteronomio (26,16-19):

MOISÉS habló al pueblo, diciendo:
«Hoy el Señor, tu Dios, te manda que cumplas estos mandatos y decretos. Acátalos y cúmplelos con todo tu corazón y con toda tu alma.
Hoy has elegido al Señor para que él sea tu Dios y tú vayas por sus caminos, observes sus mandatos, preceptos y decretos, y escuches su voz. Y el Señor te ha elegido para que seas su propio pueblo, como te prometió, y observes todos sus preceptos.
Él te elevará en gloria, nombre y esplendor, por encima de todas las naciones que ha hecho, y serás el pueblo santo del Señor, tu Dios, como prometió».

Palabra de Dios

Salmo

Sal 118,1-2.4-5.7-8

R/.
Dichoso el que camina en la voluntad del Señor

V/. Dichoso el que, con vida intachable,
camina en la ley del Señor;
dichoso el que, guardando sus preceptos,
lo busca de todo corazón. R/.

V/. Tú promulgas tus mandatos
para que se observen exactamente.
Ojalá esté firme mi camino,
para cumplir tus decretos. R/.

V/. Te alabaré con sincero corazón
cuando aprenda tus justos mandamientos.
Quiero guardar tus decretos exactamente,
tú no me abandones. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo (5,43-48):

EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Habéis oído que se dijo: “Amarás a tu prójimo’ y aborrecerás a tu enemigo”.
Pero yo os digo: amad a vuestros enemigos y rezad por los que os persiguen, para que seáis hijos de vuestro Padre celestial, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y manda la lluvia a justos e injustos.
Porque, si amáis a los que os aman, ¿qué premio tendréis? ¿No hacen lo mismo también los publicanos? Y, si saludáis solo a vuestros hermanos, ¿qué hacéis de extraordinario? ¿No hacen lo mismo también los gentiles? Por tanto, sed perfectos, como vuestro Padre celestial es perfecto».

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

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Edgardo Guzmán, cmf.

Queridos amigos y amigas:

El texto del Deuteronomio nos invita a cerrar esta primera semana de nuestro itinerario cuaresmal con esta convicción: «el Señor te ha elegido para que seas su propio pueblo»

(Dt 26,17). Esa preposición «para» es central en la revelación bíblica y representa un desafío para cada discípulo. El contexto idolátrico en el que se mueve el pueblo de Israel donde los pueblos vecinos tenían sus dioses como una entidad propia a la que le daban culto con sacrificios y ofrendas. La imagen de Dios del pueblo de Israel es totalmente distinta, se podría resumir con esta afirmación: «¡Dios para ti!»

Jesús en la vigilia de su pasión radicaliza y lleva a cumplimiento esa clave de revelación, manifestándola en toda su plenitud cuando se dona en el pan y en el vino, diciéndonos: «entregado por ustedes», «derramada por ustedes». Esta forma de ser, que se nos revela del misterio de Dios, debería tocar profundamente el misterio de nuestra realidad humana. Si nuestro Dios es un «Dios para», como hijos y discípulos no podemos hacer menos que nuestra vida sea un don «para» los demás.

Es lo que Jesús nos pide de forma radical a sus seguidores, en lo que podemos definir como la «propuesta discipular» por excelencia: «pero yo les digo: amen a sus enemigos y recen por quienes los persiguen, para que sean hijos de su Padre del cielo» (Mt 5,44-45). Jesús nos pone «el listón muy alto», pero al mismo tiempo es una propuesta alternativa sorprendente: se trata de seguir un camino donde el amor donado no se limita solo a ser simplemente correspondido. El amor del «discípulo perfecto» (Mt 5,48) se evidencia en la capacidad que tiene de ir más allá de sí mismo, donde incluso la experiencia de enemistad se convierte en una oportunidad de un amor más amplio todavía.

La promesa de la primera lectura, según la cual «serás el pueblo santo del Señor» (Dt 26,18), no se alcanza solo a través del cumplimiento de las normas y preceptos, sino en hacerlo «con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas (Dt 6,5), del mismo modo que el Padre del Cielo «manda la lluvia a justos e injustos» (Mt 5,45). La fuerza y la pasión con la que hacemos cada «particular», no como algo pequeño cerrado en sí mismo, sino en comunión con ese abrazo universal que nos salva a todos. Ese podría ser uno de los frutos de esta primera semana de Cuaresma. El amor al enemigo y al que nos hace mal, resulta siempre el lugar donde se pone a prueba nuestra experiencia de fe. Pidamos esta gracia al Señor por intercesión de María, de no excluir de nuestro amor incluso aquellos que no quieren nuestro bien.

Fraternalmente,
Edgardo Guzmán, cmf.
eagm796@hotmail.com

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

Homilía para la Eucaristía del domingo 28 de febrero de 2021

A todos un cordial saludo de Paz y Bien.

SEGUNDO DOMINGO DE CUARESMA. 

Génesis 22,1-2.9-13.15-19: Tres aspectos en este relato: *Prueba de la Fe de Abraham. *Rechazo del sacrificio humano.  *Promesa de un descendiente. 

Romanos 8,31-34: Explosión de fe de san Pablo; teniendo a Dios de nuestra parte tenemos seguridad. 

Marcos 9,2-10: La Transfiguración de Jesús: el Señor muestra anticipadamente su gloria a los suyos para afirmarlos en la fe. 

1.- Al avanzar en la Cuaresma damos un paso más hacia la Pascua. Decir Pascua es decir triunfo, vida, Resurrección. Pero a esto se antepone la muerte, el fracaso, la derrota. Todos experimentamos en la vida el dolor, el fracaso, la muerte. Situaciones que nos pueden hacer tambalear. Y no sólo a las personas, sino también a los pueblos que atraviesan por situaciones oscuras, de muerte.  

Y ahí está la figura de Abraham, el hombre justo que experimenta la prueba. El relato es un relato teológico y así debe leerse. De lo contrario nos quedamos con un Dios terrible y cruel. Pero no; es un leguaje profético que nos habla de la fe de un hombre que no matará a su hijo, sino lo va a engendrar en una nueva dimensión: la de la Promesa y la Fe. Abraham confió en el Señor, se aferró a Él y está atento a responderle. Confía porque obedece y obedece porque cree, tiene fe. Como diría san Pablo, creyó contra toda esperanza. 

2.- Precisamente la figura de Abraham es la representación plástica de la auténtica fe bíblica. Fe es sinónimo de certeza, firmeza, seguridad. Y el justo es el que pone toda su seguridad en Dios, que por eso es llamado la Roca. 

Esa es la fe que tiene Pablo. Él está consciente de las penurias y tribulaciones que él y las comunidades están padeciendo. Pero lo de la carta es una tremenda explosión de fe en Dios, presente en todo momento. Sólo Dios es quien justifica y nosotros tenemos fe en el Dio que salva, que justifica.  Por eso, bien podría decirse que hoy es el domingo de la Fe. 

3.- No hace falta describir las situaciones de muerte por las que estamos pasando. A todo nivel y de toda índole, tanto personal como comunitariamente, tanto en la fe como en lo social, lo sanitario, lo económico, robos portonazos, incendios provocados, etc. Con todo esto cualquiera se desespera, echa pie atrás y busca su propia comodidad. 

A muchos ha dolido los pecados de la Iglesia y han saltado por la borda, como de un barco que se hunde. Y también tanto mal a nivel internacional. 

Y si a esto sumamos el mensaje de la cruz, que repugna. Es que es una locura, una estupidez, como dijo una persona, ¿Quién se puede tragar todo esto?  

4.- Y ahí está el Señor, que hoy se nos presenta transfigurado. Aquí lo importante es lo que nos dice el mismo texto: “Este es mi Hijo muy querido, escúchenlo”.  Porque no basta con creer en su doctrina, no basta con pelear por tradiciones religiosas, no bastan las guerras “santas”. Lo único que importa es “Escucharlo a Él, el Hijo muy querido”. Y escuchar es más que oír, es aceptarlo, creer en Él, aferrarse a Él, vivir de Él. Porque solamente en Él tenemos seguridad plena. Seguridad, no entusiasmo pasajero como lo tuvo Pedro. Eso no le sirvió, en el momento de la prueba, de la Pasión, negó al Señor. 

Hoy celebramos nuestra fe; nos afirmamos en Él. Sólo así podremos realizar nuestra Pascua, es decir, morir cada día para resucitar con Él. Es lo que expresamos en la Eucaristía, que es el Sacramento de nuestra fe. Por eso, a pesar de todo, podemos decir con el salmo: “Caminaré en presencia del Señor”. 

Hno. Pastor Salvo Beas.