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Autor: Patricio Osiadacz

EDD. lunes 16 de junio de 2025

Primera Lectura

Lectura de la Primera Carta del Apóstol San Pablo a los Corintios (6,1-10):

Secundando su obra, os exhortamos a no echar en saco roto la gracia de Dios, porque él dice: «En tiempo favorable te escuché, en día de salvación vine en tu ayuda»; pues mirad, ahora es tiempo favorable, ahora es día de salvación. Para no poner en ridículo nuestro ministerio, nunca damos a nadie motivo de escándalo; al contrario, continuamente damos prueba de que somos ministros de Dios con lo mucho que pasamos: luchas, infortunios, apuros, golpes, cárceles, motines, fatigas, noches sin dormir y días sin comer; procedemos con limpieza, saber, paciencia y amabilidad, con dones del Espíritu y amor sincero, llevando la palabra de la verdad y la fuerza de Dios. Con la derecha y con la izquierda empuñamos las armas de la justicia, a través de honra y afrenta, de mala y buena fama. Somos los impostores que dicen la verdad, los desconocidos conocidos de sobra, los moribundos que están bien vivos, los penados nunca ajusticiados, los afligidos siempre alegres, los pobretones que enriquecen a muchos, los necesitados que todo lo poseen.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 97,1.2-3ab.3cd-4

R/. El Señor da a conocer su victoria

Cantad al Señor un cántico nuevo,
porque ha hecho maravillas:
su diestra le ha dado la victoria,
su santo brazo. R/.

El Señor da a conocer su victoria,
revela a las naciones su justicia:
se acordó de su misericordia y su fidelidad
en favor de la casa de Israel. R/.

Los confines de la tierra han contemplado
la victoria de nuestro Dios.
Aclamad al Señor, tierra entera;
gritad, vitoread, tocad. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo (5,38-42):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Habéis oído que se dijo: «Ojo por ojo, diente por diente». Yo, en cambio, os digo: No hagáis frente al que os agravia. Al contrario, si uno te abofetea en la mejilla derecha, preséntale la otra; al que quiera ponerte pleito para quitarte la túnica, dale también la capa; a quien te requiera para caminar una milla, acompáñale dos; a quien te pide, dale, y al que te pide prestado, no lo rehuyas.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

Se me ocurre que para comentar esta lectura sería bueno usar el lenguaje de los jóvenes de hoy: ¡Qué fuerte! Es verdad, es fuerte lo que dice Jesús: plantear de esta manera tan radical el perdón (un perdón  sin condiciones) como un elemento esencial para sus seguidores. Es fuerte porque nuestro mundo no funciona así. Seamos decentes y reconozcámoslo.

Estas palabras de Jesús tan radicales, tan opuestas a lo que vivimos y sentimos, me han hecho recordar, por oposición, una frase que he leído recientemente en una novela. Era la novela “El Padrino” de Mario Puzo. Pues bien, prácticamente en la última página de la novela, uno de los protagonistas para justificar todos los asesinatos que se cometen en el relato, dice con toda claridad: “En nuestro mundo no hay lugar para el perdón.” Así de claro y así de honesto. Podemos pensar que eso sucede solo en ese mundo de la mafia y de delincuentes de que se habla en la novela. Pero no es verdad. Es difícil encontrar en nuestra sociedad esa capacidad auténtica para el perdón. Y menos entre colectivos. Podíamos poner numerosos ejemplos pero baste pensar en israelíes y palestinos, que llevan setenta años en guerra y en conflicto y que aplican continuamente lo de “ojo por ojo y diente por diente”. Pero así solo van a lograr terminar todos ciegos y desdentados. O podemos pensar en aquella imagen de Goya en que dos hombres luchan con garrotes, enterrados hasta las rodillas en un paisaje desolado. La viva imagen del conflicto, del odio, de la violencia que demasiadas veces inunda las relaciones humanas.

Pero ese camino, el del “ojo por ojo y diente por diente” no lleva a ningún sitio. Sólo el perdón abre caminos de futuro. El perdón y el olvido también. Porque el perdón incluye necesariamente dar al otro la posibilidad de volver a empezar, de reconocer su error (¿y quién está libre de error? ¿quién no ha necesitado nunca el perdón?) y tener una nueva oportunidad. No se trata de hacer nada más que lo que Dios hace con nosotros: estar cerca de nosotros, perdonar y permitirnos siempre volver a empezar como si nada hubiese sucedido.

Fernando Torres, cmf

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

Homilía para la Eucaristía del domingo 15 de junio de 2025.

SOLEMNIDAD DE LA SANTISIMA TRINIDAD.


Proverbios 8,22-31: Poema sobre la Sabiduría, la que proviene de Dios. Creada por Dios toma parte activa en la obra de la creación. Esta doctrina conduce a la iluminación de la doctrina del Verbo.
Romanos 5,1-15: Texto de hondo contenido trinitario. Jesús nos alcanzó la justificación con Dios, el Padre. Tenemos la certeza de esta justificación ya que el Espíritu Santo, que es el Amor de Dios, nos ha sido dado.
Juan 16,12-15: Jesús está presente en medio a través de su Espíritu, que actúa en cada uno de los discípulos y en la Comunidad. Dies está presente en medio de nosotros.

1.- En la liturgia estamos y estamos celebrando a Dios. A eso Dios que se revela como un Padre que todo lo ha hecho por amor. Por amor nos ha dado a su Hijo, para que creyendo en Él tengamos vida eterna. A ese Dios- Amor, que se ha derramado en nosotros para vivificarnos, santificarnos e instruirnos. Y así se ha ido dando a conocer Dios a lo largo de la Sagrada Escritura: un solo Dios, capaz de salir de sí mismo para darle vida – existencia a todos.
En el A.T, se habla misteriosamente de la Sabiduría, que proviene de Dios y participa activamente en la creación. De esta doctrina nace la doctrina del Verbo. En el capítulo I de san Juan se nos dice lo siguiente: “ Al principio existía la Palabra, y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios.
Al principio estaba junto a Dios. Todas las cosas fueron hechas por medio de la Palabra
y sin ella no se hizo nada de todo lo que existe. En ella estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres”. Por fe sabemos que este Verbo o Palabra de Dios se hizo hombre para salvarnos.
Es gracias a la Revelación del Nuevo Testamento que nosotros sabemos y creemos en un solo Dios, pero que es tres Personas divinas: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.


2.- Y en el Nuevo Testamento se nos manifiesta como un Dios que se vuelca en favor de nosotros porque nos ama. Ya que en Cristo hemos sido justificados y gracias al Espíritu Santo que Él nos comunica no estamos solos, sino Dios con nosotros. Y en este Dios-Comunidad creemos, porque así se nos ha dado a conocer.
Bien podemos decir que Dios es la mejor Comunidad de Personas, porque es Amor.


3.- En realidad cuesta creer ene sta amorosa verdad. Muchos prefieren aceptar a un Dios, pero no a Tres Personas, ya que les suena a politeísmo. Si nosotros creemos en un Dios en Tres Personas es porque se nos ha revelado. Creemos en Dios que es uno y único, pero es una Comunidad de Amor.


4.- Por eso sabemos y creemos que Dios es Amor, es Alguien que siempre está saliendo de sí mismo, volcándose en favor de los demás.
En el Antiguo Testamento se creía en un Dios presente en medio de su Pueblo. Presencia que se localizaba en el Templo.
Nosotros también creemos que Dios está presente, realmente presente en el Verbo, su Hijo, que se encarnó y está en medio de la humanidad. Presente con su Espíritu, que es el Amor de Dios derramado en todos nosotros. Dios sigue presente y a través nuestro quiere estar presente en el mundo. Porque donde hay amor Dios está allí. Pero donde no hay amor, Dios no está presente, por más templos que construyamos.
Cuando vivimos unidos expresamos la fe en el Dios único. Cuando nos tomamos en serio estamos expresando nuestra fe en las distintas Personas, que son Un solo Dios.
Porque Dios es Amor es Trinidad, y porque es Trinidad, es Amor que se vuelca hacia nosotros.
Hno. Pastor.

EDD. sábado 14 de junio de 2024.

Primera Lectura

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintios (5,14-21):

Nos apremia el amor de Cristo, al considerar que, si uno murió por todos, todos murieron. Cristo murió por todos, para que los que viven ya no vivan para sí, sino para el que murió y resucitó por ellos. Por tanto, no valoramos a nadie según la carne. Si alguna vez juzgamos a Cristo según la carne, ahora ya no. El que es de Cristo es una criatura nueva. Lo antiguo ha pasado, lo nuevo ha comenzado. Todo esto viene de Dios, que por medio de Cristo nos reconcilió consigo y nos encargó el ministerio de la reconciliación. Es decir, Dios mismo estaba en Cristo reconciliando al mundo consigo-, sin pedirle cuentas de sus pecados, y a nosotros nos ha confiado la palabra de la reconciliación. Por eso, nosotros actuamos como enviados de Cristo, y es como si Dios mismo os exhortara por nuestro medio. En nombre de Cristo os pedimos que os reconciliéis con Dios. Al que no habla pecado Dios lo hizo expiación por nuestro pecado, para que nosotros, unidos a él, recibamos la justificación de Dios.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 102,1-2.3-4.8-9.11-12

R/. El Señor es compasivo y misericordioso

Bendice, alma mía, al Señor,
y todo mi ser a su santo nombre.
Bendice, alma mía, al Señor,
y no olvides sus beneficios. R/.

Él perdona todas tus culpas
y cura todas tus enfermedades;
él rescata tu vida de la fosa
y te colma de gracia y de ternura. R/.

El Señor es compasivo y misericordioso,
lento a la ira y rico en clemencia;
no está siempre acusando
ni guarda rencor perpetuo. R/.

Como se levanta el cielo sobre la tierra,
se levanta su bondad sobre sus fieles;
como dista el oriente del ocaso,
así aleja de nosotros nuestros delitos. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo (5,33-37):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Habéis oído que se dijo a los antiguos: «No jurarás en falso» y «Cumplirás tus votos al Señor.» Pues yo os digo que no juréis en absoluto: ni por el cielo, que es el trono de Dios; ni por la tierra, que es estrado de sus pies; ni por Jerusalén, que es la ciudad del Gran Rey. Ni jures por tu cabeza, pues no puedes volver blanco o negro un solo pelo. A vosotros os basta decir «sí» o «no». Lo que pasa de ahí viene del Maligno.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

A hombres y mujeres de este mundo y de todos los tiempos nos han encantado siempre las grandes palabras: justicia, fraternidad… y muchas otras. Nos ha encantado prometer y asegurar y jurar que íbamos a hacer esto o lo otro o lo demás allá. A modo de ejemplo, podemos pensar en los políticos que son especialistas, sobre todo en las campañas electorales, en prometer puestos de trabajo, incrementos en las pensiones, rebajas de impuestos, viviendas para todos, etc. Y luego pasa lo que pasa, que hacen lo que pueden y, a veces, ni eso. He puesto como ejemplo a los políticos pero podríamos hablar también de los grupos de amigos, de las familias, de las empresas y, por qué no, de la iglesia, de las comunidades cristianas, de las congregaciones religiosas. Siempre nos han gustado las grandes palabras, las declaraciones de principios. Pero luego, cuando llega la vida, nos solemos quedar cortos de realidades.

El texto evangélico de hoy nos invita a renunciar a esas grandes palabras. Menos declaraciones solemnes y más humildad. Porque a veces parece que se nos va la fuerza por la boca. Y luego nada. Por eso dice Jesús que mejor que tantos juramentos, nuestras palabras sean simples y sencillas: “A vosotros os basta decir ‘sí’ o ‘no’.” En realidad viene a ser una invitación a hablar menos y a hacer más. A no malgastar nuestras energías, siempre limitadas, en muchas palabras y a intentar orientarnos más a la acción.

A intentarlo, porque la realidad es que somos limitados y pobres. Nuestros intentos no siempre consiguen sus objetivos. Tenemos mucha buena voluntad (¿a quién se le puede negar la buena voluntad?) pero los resultados suelen ser más pobres de lo previsto. Tendremos que aceptar con humildad que no lo podemos hacer todo, que hay objetivos (fraternidad, justicia para todos…) que nos resultan difíciles, casi imposibles, de conseguir.

Pero mientras tanto vamos a dejar las grandes palabras y declaraciones que a veces solo sirven para cuidar una imagen pública que tiene luego poco que ver con la realidad. Más con el mazo dando y menos perder la fuerza en palabras.

Fernando Torres, cmf

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

EDD. viernes 13 de junio de 2025.

Primera Lectura

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintios (4,7-15):

El tesoro del ministerio lo llevamos en vasijas de barro, para que se vea que una fuerza tan extraordinaria es de Dios y no proviene de nosotros. Nos aprietan por todos lados, pero no nos aplastan; estamos apurados, pero no desesperados; acosados, pero no abandonados; nos derriban, pero no nos rematan; en toda ocasión y por todas partes, llevamos en el cuerpo la muerte de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestro cuerpo. Mientras vivimos, continuamente nos están entregando a la muerte, por causa de Jesús; para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestra carne mortal. Así, la muerte está actuando en nosotros, y la vida en vosotros. Teniendo el mismo espíritu de fe, según lo que está escrito: «Creí, por eso hablé», también nosotros creemos y por eso hablamos; sabiendo que quien resucitó al Señor Jesús también con Jesús nos resucitará y nos hará estar con vosotros. Todo es para vuestro bien. Cuantos más reciban la gracia, mayor será el agradecimiento, para gloria de Dios.

Palabra de Dios

Salmo Responsorial

Sal 115,10-11.15-16.17-18

R/. Te ofreceré, Señor, un sacrificio de alabanza

Tenía fe, aun cuando dije:
«¡Qué desgraciado soy!»
Yo decía en mi apuro:
«Los hombres son unos mentirosos.» R/.

Mucho le cuesta al Señor
la muerte de sus fieles.
Señor, yo soy tu siervo, siervo tuyo,
hijo de tu esclava: rompiste mis cadenas. R/.

Te ofreceré un sacrificio de alabanza,
invocando tu nombre, Señor.
Cumpliré al Señor mis votos
en presencia de todo el pueblo. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo (5,27-32):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Habéis oído el mandamiento «no cometerás adulterio». Pues yo os digo: El que mira a una mujer casada deseándola, ya ha sido adúltero con ella en su interior. Si tu ojo derecho te hace caer, sácatelo y tíralo. Más te vale perder un miembro que ser echado entero en el infierno. Si tu mano derecha te hace caer, córtatela y tírala, porque más te vale perder un miembro que ir a parar entero al infierno. Está mandado: «El que se divorcie de su mujer, que le dé acta de repudio.» Pues yo os digo: El que se divorcie de su mujer, excepto en caso de impureza, la induce al adulterio, y el que se case con la divorciada comete adulterio.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

La verdad es que los primero que nos sale decir ante estas palabras de Jesús es que no tiene razón. No es lo mismo desear que hacer ni tiene los mismos efectos. Eso está claro. Pero si algo tiene Jesús es que nos intenta llevar a ser conscientes de que no basta con cumplir la letra de la ley sino que hay que cumplirla con el corazón.

Si la ley manda algo meramente externo. Supongamos que sale una ley que nos obliga a todos a llevar sombrero bajo pena de multa. Está claro que bastaría con cumplirla materialmente. No sería necesario estar de acuerdo con ella. Ahí no hay discusión.

Pero cuando llevamos las cosas a un lugar más radical, entonces el corazón importa. Cuando Jesús nos dice que la única ley del cristiano es el amor, eso no se puede llevar a un mero cumplimiento externo. Se notaría demasiado. Es más, todos somos conscientes de que ese mero cumplimiento externo no sería más que una pura hipocresía, fariseísmo total, actuación exclusivamente para la galería. Pero si no hay un verdadero amor en el corazón, un auténtico preocuparse por el bien del otro, ¿qué amor es ese? No vale para nada. Y lo que nos pide Jesús es que nos amemos unos a otros. Ni más ni menos.

Esto que decimos en una dirección (hay que amar), vale también en la otra: el pecado se genera en el interior de la persona. El que desea el mal, ya peca en su interior. Cierto que no tendrá las mismas consecuencias que si realizase el mal en la práctica. Pero en su interior anida el mal. Eso no se puede discutir. Y, si somos sinceros, somos conscientes de ello.

Espero que Dios nos tendrá mucha misericordia porque conoce bien nuestras limitaciones. Pero nosotros, los que queremos seguir a Jesús, tenemos que ser conscientes de que estamos llamados a hacer el bien, a amar, con toda la radicalidad que nos sea posible. Y ese amor sólo puede nacer desde lo más hondo de nuestro corazón. Por eso, cuando sintamos que nace el mal ahí, en nuestro centro, tenemos que procurar liberarnos de él cuanto antes porque nos hace daño a nosotros e, inevitablemente, a nuestros hermanos y hermanas.

Fernando Torres, cmf

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

EDD. jueves 12 de junio de 2025.

Primera Lectura

Lectura del libro de Jeremías (31, 31-34):

Ya llegan días – oráculo del Señor – en que haré con la casa de Israel y la casa de Judá una alianza nueva. No será un alianza como la que hice con sus padres, cuando los tomé de la mano para sacarlos de Egipto, pues quebrantaron mi alianza, aunque yo era su Señor – oráculo del Señor -.

Esta será la alianza que haré con ellos después de aquellos días – oráculo del Señor – : Pondré mi ley en su interior y la escribiré en sus corazones; yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo. Y no tendrán que enseñarse unos a otros diciendo:

«Conoced al Señor», pues todos me conocerán, desde el más pequeño al mayor – oráculo del Señor -, cuando perdone su culpa y no recuerde ya sus pecados.

Palabra de Dios

Salmo

Salmo: Sal 109, 1bcde. 2.3

R. Tú eres sacerdote eterno, según el rito de Melquisedec.

Oráculo del Señor a mi Señor:
«Siéntate a mi derecha,
y haré de tus enemigos
estrado de tus pies». R.

Desde Sion extenderá el Señor
el poder de tu cetro:
somete en la batalla a tus enemigos. R.

«Eres príncipe desde el día de tu nacimiento
entre esplendores sagrados:
yo mismo te engendré, desde el seno,
antes de la aurora». R. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo Evangelio según san Marcos (14, 12a. 22-25):

El primer día de los Ácimos, cuando se sacrificaba el cordero pascual, mientras comían, Jesús tomó pan, y pronunciando la bendición, lo partió y se lo dio diciendo:

«Tomad, esto es mi cuerpo».

Después tomó el cáliz, pronunció la acción de gracias, se lo dio y todos bebieron. Y les dijo:

«Esta es mi sangre de la alianza, que es derramada por muchos. En verdad os digo que no volveré a beber del fruto de la vid hasta el día que beba el vino nuevo en el reino de Dios».

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

En las religiones antiguas, y en la mentalidad de muchas personas religiosas hoy, cristianos incluso, el sacerdote es el mediador entre Dios y los hombres. Se considera que es una figura necesaria porque la presencia de Dios, siempre todopoderoso y omnisciente, es figura salvadora pero también un poco bastante amenazadora para las personas. En todas esas religiones la relación con Dios se realiza sobre todo en el templo. Y ahí solo los sacerdotes tienen acceso a la parte más reservada, allí donde está la presencia de Dios. Las personas normales no tienen acceso a esa parte porque esa presencia del Santo podría poner en peligro sus vidas, sobre todo si no son lo suficientemente puros.

Pero con Jesús las cosas han cambiado radicalmente. Jesús no fue hombre de templo. Más aún, cuando se acercó al Templo de Jerusalén fue para criticarlo. Con Jesús Dios se hace presente en los caminos, en los pueblos, allá donde estaban las personas reales, sobre todo las que más sufrían la enfermedad o la injusticia. Jesús hace presente a Dios en el mundo, lo saca del templo. Con Jesús la presencia de Dios ya no es amenazadora sino una presencia amorosa. Dios es Padre, papá, que cuida de nosotros, sus hijos e hijas, que respeta nuestra libertad, que nos invita a crecer en responsabilidad. Y que pone por delante de nosotros un ideal: lo que el quiere y desea para nosotros, el Reino de justicia y fraternidad.

Ya no hace falta un mediador que nos proteja de un Dios que nos amenaza con el castigo eterno. Jesús se hace alimento para nuestras vidas. En Jesús comulgamos con Dios mismo, con el Padre, y con su proyecto para nosotros: el Reino.

Y así la misa, la Eucaristía, se convierte en el signo mayor de esa nueva comunidad de los hijos e hijas de Dios, donde no se excluye a nadie, donde las puertas están abiertas para todos, porque el amor de Dios es para todos, sin condiciones.

Jesucristo es sacerdote, el definitivo sacerdote, el que reúne a la comunidad de los hijos e hijas de Dios, nos libera del pecado y nos invita a participar con él en la construcción del Reino. Todos a una. Todos amados por Dios.

Fernando Torres, cmf

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

EDD. miércoles 11 de junio de 2025.

Primera Lectura

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintios (3,4-11):

Esta confianza con Dios la tenemos por Cristo. No es que por nosotros mismos estemos capacitados para apuntarnos algo, como realización nuestra; nuestra capacidad nos viene de Dios, que nos ha capacitado para ser ministros de una alianza nueva: no de código escrito, sino de espíritu; porque la ley escrita mata, el Espíritu da vida. Aquel ministerio de muerte –letras grabadas en piedra– se inauguró con gloria; tanto que los israelitas no podían fijar la vista en el rostro de Moisés, por el resplandor de su rostro, caduco y todo como era. Pues con cuánta mayor razón el ministerio del Espíritu resplandecerá de gloria. Si el ministerio de la condena se hizo con resplandor, cuánto más resplandecerá el ministerio del perdón. El resplandor aquel ya no es resplandor, eclipsado por esta gloria incomparable. Si lo caduco tuvo su resplandor, figuraos cuál será el de lo permanente.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 98,5.6.7.8.9

R/. Santo eres, Señor, Dios nuestro

Ensalzad al Señor, Dios nuestro,
postraos ante el estrado de sus pies:
Él es santo. R/.

Moisés y Aarón con sus sacerdotes,
Samuel con los que invocan su nombre,
invocaban al Señor, y él respondía. R/.

Dios les hablaba desde la columna de nube;
oyeron sus mandatos y la ley que les dio. R/.

Señor, Dios nuestro, tú les respondías,
tú eras para ellos un Dios de perdón,
y un Dios vengador de sus maldades. R/.

Ensalzad al Señor, Dios nuestro;
postraos ante su monte santo:
Santo es el Señor, nuestro Dios. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo (5,17-19):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «No creáis que he venido a abolir la Ley y los profetas: no he venido a abolir, sino a dar plenitud. Os aseguro que antes pasarán el cielo y la tierra que deje de cumplirse hasta la última letra o tilde de la Ley. El que se salte uno solo de los preceptos menos importantes, y se lo enseñe así a los hombres será el menos importante en el reino de los cielos. Pero quien los cumpla y enseñe será grande en el Reino de los Cielos.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

11 de mayo de 2025

Este texto se nos puede atragantar un poco. ¿Es que Jesús nos está diciendo que para ser seguidores suyos tenemos que ser perfectos judíos, cumpliendo al detalle cada una de las normas que tenían? No lo creo. Hay que fijarse en que Jesús dice que no ha venido a abolir sino a dar plenitud. Ahí está clave. Jesús nos invita a dar un paso adelante. No se trata de abolir pero sí de superar. Con Jesús hay una nueva ley, que engloba y supera la anterior.

Quizá para entender mejor este texto tendríamos que hacer memoria y recordar aquel pasaje en que Jesús se encuentra con un hombre que le pregunta qué tiene que hacer para heredar la vida eterna (Mt 10,17-25). Jesús con mucha paz le pregunta si ya ha cumplido los mandamientos. El hombre responde que sí. Y entonces Jesús da un salto adelante. No basta con eso. Le hace falta algo más: primero, vender todos sus bienes y darlos a los pobres y luego seguir a Jesús. Dicho en otras palabras: liberarse de todo lo que le ata y, así, ligero de equipaje, convertirse en discípulo, emprender un nuevo camino, que ya no está marcado por los mandamientos sino por el Reino.

En el texto de hoy, con otras palabras Jesús nos invita a dar ese mismo paso. A superar la etapa de la ley y las normas para entrar en otra dimensión. Viene a ser lo que san Agustín expresó diciendo “ama y haz lo que quieras”. Podemos poner un ejemplo muy sencillo: podemos ir a misa el domingo porque es una ley de la iglesia o podemos ir a misa el domingo porque es la oportunidad gozosa de compartir con nuestros hermanos y hermanas de comunidad nuestra fe, escuchar juntos la Palabra y compartir el pan de la Eucaristía. Es lo mismo pero no es lo mismo.

Podemos ser cristianos preguntándonos todo el tiempo si esto es pecado o no es pecado. O podemos ser cristianos pensando en qué podemos hacer para construir unas relaciones humanas más fraternales y más justas, en definitiva, para ir haciendo del Reino una realidad en nuestra vida y en la vida de los que nos rodean. Lo primero es quedarnos en la ley. Lo segundo es dar un salto adelante y vivir en la plenitud del Reino.

Fernando Torres, cmf

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

EDD. martes 10 de junio de 2024

Primera Lectura

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintios (1,18-22):

¡Dios me es testigo! La palabra que os dirigimos no fue primero «sí» y luego «no». Cristo Jesús, el Hijo de Dios, el que Silvano, Timoteo y yo os hemos anunciado, no fue primero «sí» y luego «no»; en él todo se ha convertido en un «sí»; en él todas las promesas han recibido un «sí». Y por él podemos responder: «Amén» a Dios, para gloria suya. Dios es quien nos confirma en Cristo a nosotros junto con vosotros. Él nos ha ungido, él nos ha sellado, y ha puesto en nuestros corazones, como prenda suya, el Espíritu.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 118,129.130.131.132.133.135
R/.
 Haz brillar, Señor, tu rostro sobre tu siervo

Tus preceptos son admirables,
por eso los guarda mi alma. R/.

La explicación de tus palabras ilumina,
da inteligencia a los ignorantes. R/.

Abro la boca y respiro,
ansiando tus mandamientos. R/.

Vuélvete a mí y ten misericordia,
como es tu norma con los que aman tu nombre. R/.

Asegura mis pasos con tu promesa,
que ninguna maldad me domine. R/.

Haz brillar tu rostro sobre tu siervo,
enséñame tus leyes. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo (5,13-18):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Vosotros sois la sal de la tierra. Pero si la sal se vuelve sosa, ¿con qué la salarán? No sirve más que para tirarla fuera y que la pise la gente. Vosotros sois la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad puesta en lo alto de un monte. Tampoco se enciende una lámpara para meterla debajo del celemín, sino para ponerla en el candelero y que alumbre a todos los de casa. Alumbre así vuestra luz a los hombres, para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre que está en el cielo.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

Es curioso que Jesús nos diga que somos/tenemos que ser la sal el mundo. Lo digo porque ahora los médicos están empeñados en quitarnos a todos la sal de los alimentos. Dicen que es mala para el corazón. Pero la verdad es que comer todos los alimentos sosos, es algo bastante aburrido. Es como si todo supiera a lo mismo. La sal realza el saber de cada alimentos y marca las diferencias.

Conclusión: igual tenemos que obedecer a los médicos y por el bien de nuestro corazón y de nuestras arterias conviene que dejemos de poner sal en los alimentos. Pero eso no significa que nuestra vida se tenga que volver sosa e insípida, aburrida en definitiva. Lo que Jesús nos pide es que pongamos en la vida propia, en las relaciones, la sal del Reino. Es una sal que nos hace comprender la realidad que nos rodea desde un punto de vista diferente. Podríamos decir que desde el punto de vista de Dios.

Con la sal del Evangelio comprenderemos perfectamente que más allá de las diferencias que traen consigo las fronteras, las ideologías, el sexo, la religión y tantas otras maneras que tenemos de separarnos y excluirnos unos a otros, hay algo que nos une: el ser hijos e hijas de Dios, hermanos unos de otros. Con la sal del Reino entenderemos muy bien que vale la pena luchar por la justicia y la fraternidad porque nos ayudará a ver mejor la injusticia y la intolerancia que imposibilitan vivir como hermanos e hijos de Dios.

El problema es si la sal se vuelve sosa. Es decir, si somos cristianos pero eso nos sirve sólo como una especie de garantía para asegurarnos la salvación y la tranquilidad de espíritu. Puede pasar que de tanto ir a misa y orar en la intimidad se nos olvide que seguir a Jesús tiene consecuencias para nuestra vida en los otros momentos en que no estamos rezando o no estamos en la Iglesia. El Evangelio, el Reino, tiene consecuencias para nuestra vida familiar, para la relación con los amigos, para nuestras opciones políticas, para nuestro servicio a los más pobres y necesitados, siempre en búsqueda de la fraternidad y la justicia. Esa es la sal que tenemos que poner en nuestro mundo.

Fernando Torres, cmf

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/events/lecturas-del-san-antonio-de-padua-presbitero-y-doctor-de-la-iglesia_2025-06-10/?occurrence=2025-06-10

EDD. lunes 09 de junio de 2025.

Primera Lectura

Comienzo de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintios (1,1-7):

Pablo, apóstol de Cristo Jesús por designio de Dios, y el hermano Timoteo, a la Iglesia de Dios que está en Corinto y a todos los santos que residen en toda Acaya: os deseamos la gracia y la paz de Dios, nuestro Padre, y del Señor Jesucristo. ¡Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordia y Dios del consuelo! Él nos alienta en nuestras luchas hasta el punto de poder nosotros alentar a los demás en cualquier lucha, repartiendo con ellos el ánimo que nosotros recibimos de Dios. Si los sufrimientos de Cristo rebosan sobre nosotros, gracias a Cristo rebosa en proporción nuestro ánimo. Si nos toca luchar, es para vuestro aliento y salvación; si recibimos aliento, es para comunicaros un aliento con el que podáis aguantar los mismos sufrimientos que padecemos nosotros. Nos dais firmes motivos de esperanza, pues sabemos que si sois compañeros en el sufrir, también lo sois en el buen ánimo.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 33,2-3.4-5.6-7.8-9

R/. Gustad y ved qué bueno es el Señor

Bendigo al Señor en todo momento,
su alabanza está siempre en mi boca;
mi alma se gloria en el Señor:
que los humildes lo escuchen y se alegren. R/.

Proclamad conmigo la grandeza del Señor,
ensalcemos juntos su nombre.
Yo consulté al Señor, y me respondió,
me libró de todas mis ansias. R/.

Contempladlo, y quedaréis radiantes,
vuestro rostro no se avergonzará.
Si el afligido invoca al Señor,
él lo escucha y lo salva de sus angustias. R/.

El ángel del Señor acampa
en torno a sus fieles y los protege.
Gustad y ved qué bueno es el Señor,
dichoso el que se acoge a él. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo (5,1-12):

Viendo la muchedumbre, subió al monte, se sentó, y sus discípulos se le acercaron.
Y tomando la palabra, les enseñaba diciendo: «Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Bienaventurados los mansos , porque ellos poseerán en herencia la tierra. Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados. Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos serán saciados. Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios. Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Bienaventurados seréis cuando os injurien, y os persigan y digan con mentira toda clase de mal contra vosotros por mi causa. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en los cielos; pues de la misma manera persiguieron a los profetas anteriores a vosotros.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

Hoy tocan las Bienaventuranzas. Hay que ponerlo así, con mayúscula, porque es un texto realmente sorprendente se mire por donde se mire. A muchos les hace descubrir una nueva dimensión: el evangelio, Jesús, hace una opción clarísima por los pobres, por los que sufren, por los hambrientos, por los que lloran, por los mansos. Otros pueden pensar que el texto de las bienaventuranzas es en realidad la gran mentira, la mayor de las mentiras. Porque no es verdad que los pobres o los que sufren o los que lloran o los mansos sean bienaventurados. La verdad es que les ha tocado la peor parte en el banquete de esta vida y no tienen muchos visos de que vayan a poder salir de ahí en poco tiempo. Para ser sinceros, las Bienaventuranzas son una palabras de Jesús complicadas de entender. Pero no dejan de ser un texto programático dentro del Evangelio. Es como si Jesús estuviese haciendo el discurso inicial en el que se encuentra lo más importante y central de su mensaje. Algo parecido a cuando nuestros gobernantes comienzan su periodo de gobierno con un discurso en el que plantean todo lo que van a hacer.

Si las leemos como el contenido central del Evangelio, entonces las Bienaventuranzas se iluminan con total claridad. Y lo que vemos es que Dios quiere dar la vuelta a este mundo. El Reino no es una prolongación de los reinos y gobiernos y poderosos de este mundo sino exactamente lo contrario. En el Reino los que tienen la total prioridad son los pobres, los que sufren, los que lloran… Dicho de otro modo: los que son los primeros para Dios son los que en nuestro mundo son los últimos. No se trata de que esos últimos, marginados, echados fuera, excluidos, tengan que ser los objetos de nuestros cuidados, de nuestras atenciones, de nuestra caridad. Es mucho más que eso: es que son los primeros. Y nosotros, como consecuencia, los segundos.

Nos cuesta entenderlo. Y es normal. Es la vuelta completa. Es poner el mundo al revés. Es darle la vuelta a la tortilla. Es la revolución más verdadera y auténtica. Es, en el fondo, la condición necesaria para que el Reino sea de verdad para todos, incluidos nosotros.

Fernando Torres, cmf

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

Homilía para la Eucaristía del domingo 08 de junio de 2025.

SOLEMNIDAD DE PENTECOSTÉS.


Hechos 2,1-11: La venida del Espíritu Santo en la fiesta de Pentecostés, fiesta que conmemoraba la Alianza sellada por Dios en el Sinaí. Es el inicio de la vida de la Iglesia.
1Corintios 12,3-7.12-13: La comunidad está adornada por muchos dones que sirven para el crecimiento de la Comunidad. Dones que provienen del Espíritu Santo.
Juan 20, 19-23: Cristo infunde su Espíritu a los Apóstoles para que cumplan su mandato.

1.- La Venida del Espíritu Santo. ¿Cuándo? En la fiesta judía que se celebraba cincuenta días después de Pascua, por eso “Pentecostés”. Fiesta en la que se conmemora la permanencia del Pueblo junto al Sinaí, donde se realizó la Alianza. Fue entonces cuando Israel nació como Pueblo de Dios. Es en este contexto cuando la Iglesia comienza a ser Pueblo de Dios con la nueva Alianza sellada con el Espíritu Santo. De esta manera se cumple la promesa que con la venida del Mesías se derramaría el Espíritu del Señor a toda carne.
El Espíritu no se ve, no se palpa, no se siente. Por esose manifiesta con signos y señales: viento fuerte, lenguas de fuego Es el Espíritu de Dios que está presente en medio de su Pueblo.
2.- Este Espíritu de Dios sigue estando presente en medio de su Pueblo. Y signo evidente de su presencia es la manifestación de los carismas, que brotan en la comunidad para beneficio de todo el cuerpo de la Iglesia. Los carismas o regalos del Espíritu Santo son una manifestación tangible de la presencia de Dios en medio de su Pueblo., nacido por obra y gracia del Espíritu Santo. Porque toda manifestación de vida es obra del Espíritu de Dios. Donde está el Espíritu hay vida en plenitud. Sin ÉL no hay vida.
3.- Y esto es muy cierto. Existen grupos de personas cristianas que no llegan a ser comunidades porque no tienen el Espíritu y no son conducidas por Él.
Hay cristianos que no tienen vida espiritual, ya que no se dejan conducir por el El Espíritu de Dios.
Y en el mundo son muchos los que se dejan conducir por sus instintos y bajos deseos. Como diría san Pablo en Romanos 8,13-14: “Si ustedes viven según la carne, morirán. Al contrario, si hacen morir las obras de la carne por medio del Espíritu, entonces vivir Todos los que son conducidos por el Espíritu de Dios son hijos de Dios”. Es decir, que el Espíritu Santo está trabajando en nosotros y ayudándonos a tomar decisiones, a actuar y vivir de acuerdo con la Voluntad de Dios. Si no hay docilidad al Espíritu Santo no hay vida.
Hay comunidades que son simple cadáveres, muy maquillados, pero cadáveres, si vida, porque no se dejan conducir por el Espíritu Santo.
4.- Jesús resucitado regala su Espíritu, ese Espíritu que Él entregó en la Cruz: . “E inclinando la cabeza, entregó su espíritu.”(Juan 19,30). Con este Espíritu Jesús quiere dar vida y poder a sus discípulos para que puedan continuar su obra salvífica.
Hoy nacemos como hijos y Pueblo de Dios. Si esto es cierto dejemos que este Espíritu de Dios sople fuerte en nosotros.
Espíritu que se amolda a todas las culturas y pueblos: “todos oímos proclamar en nuestras lenguas las maravillas de Dios”.
El Espíritu se manifiesta creando la unidad dentro de la pluriformidad. Y es lo que la Eucaristía, obra del Espíritu Santo, realiza y manifiesta en nosotros.
Hno. Pastor.