Autor: Patricio Osiadacz
EDD. sábado 20 de septiembre de 2025.
Primera Lectura
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a Timoteo (6,13-16):
En presencia de Dios, que da la vida al universo, y de Cristo Jesús, que dio testimonio ante Poncio Pilato con tan noble profesión: te insisto en que guardes el mandamiento sin mancha ni reproche, hasta la manifestación de nuestro Señor Jesucristo, que en tiempo oportuno mostrará el bienaventurado y único Soberano, Rey de los reyes y Señor de los señores, el único poseedor de la inmortalidad, que habita en una luz inaccesible, a quien ningún hombre ha visto ni puede ver. A él honor e imperio eterno. Amén.
Palabra de Dios
Salmo
Sal 99
R/. Entrad en la presencia del Señor con vítores
Aclama al Señor, tierra entera,
servid al Señor con alegría,
entrad en su presencia con vítores. R/.
Sabed que el Señor es Dios:
que él nos hizo y somos suyos,
su pueblo y ovejas de su rebaño. R/.
Entrad por sus puertas con acción de gracias,
por sus atrios con himnos,
dándole gracias y bendiciendo su nombre. R/.
«El Señor es bueno,
su misericordia es eterna,
su fidelidad por todas las edades.» R/.
Evangelio de hoy
Lectura del santo evangelio según san Lucas (8,4-15):
En aquel tiempo, se le juntaba a Jesús mucha gente y, al pasar por los pueblos, otros se iban añadiendo. Entonces les dijo esta parábola: «Salió el sembrador a sembrar su semilla. Al sembrarla, algo cayó al borde del camino, lo pisaron, y los pájaros se lo comieron. Otro poco cayó en terreno pedregoso y, al crecer, se secó por falta de humedad. Otro poco cayó entre zarzas, y las zarzas, creciendo al mismo tiempo, lo ahogaron. El resto cayó en tierra buena y, al crecer, dio fruto al ciento por uno.»
Dicho esto, exclamó: «El que tenga oídos para oír, que oiga.»
Entonces le preguntaron los discípulos: «¿Qué significa esa parábola?»
Él les respondió: «A vosotros se os ha concedido conocer los secretos del reino de Dios; a los demás, sólo en parábolas, para que viendo no vean y oyendo no entiendan. El sentido de la parábola es éste: La semilla es la palabra de Dios. Los del borde del camino son los que escuchan, pero luego viene el diablo y se lleva la palabra de sus corazones, para que no crean y se salven. Los del terreno pedregoso son los que, al escucharla, reciben la palabra con alegría, pero no tienen raíz; son los que por algún tiempo creen, pero en el momento de la prueba fallan. Lo que cayó entre zarzas son los que escuchan, pero, con los afanes y riquezas y placeres de la vida, se van ahogando y no maduran. Los de la tierra buena son los que con un corazón noble y generoso escuchan la palabra, la guardan y dan fruto perseverando.»
Palabra del Señor
REFLEXIÓN
Cuando escucho el pasaje del Evangelio que se nos propone hoy, recuerdo aquel de Mateo en el que Juan el Bautista afirma que Dios puede sacar hijos de Abraham de las piedras.
En esta parábola Jesús describe una especie de tipología de los seres humanos, confrontados con su respuesta al anuncio del mensaje y su capacidad o incapacidad para responder a tal anuncio.
La parábola presenta a un sembrador bastante descuidado o tal vez inexperto. Parece que echa la buena semilla a voleo y, como resultado, buen parte cae donde no es posible que germine. Quizás por eso los discípulos le ruegan que explique el significado de lo que acaban de oír. Y es por eso que recuerdo lo de los hijos de Abraham… Tal vez porque me identifico con el terreno pedregoso donde nada puede arraigar aunque también con los otros: el lleno de espinos y abrojos o el camino hacia el que vuelan los pájaros para comer las semillas. Rara vez con la buena tierra. Es posible que eso les pase a muchos. Y no me alegro por el “mal de muchos”, más bien siento pena por esta condición humana tan extendida. Los que hemos sido limpiados del pecado por el Bautismo no estamos del todo libres.
Le he preguntado a la IA por qué y esta es la respuesta: El Bautismo no borra todos los efectos del pecado original porque, si bien restaura la relación con Dios y elimina la culpa del pecado original, no elimina la inclinación al mal (concupiscencia), la debilidad de la naturaleza ni la condición de ser mortal, que son consecuencias persistentes del pecado que requieren un combate espiritual y la intervención divina para su superación final. (Se nota que IA ha consultado el Catecismo).
Siempre que recuerdo la parábola pido al Señor que tome este terreno estéril de mi alma y lo trasforme en tierra fecunda que produzca fruto. Os invito a hacer lo mismo.
Juan Pablo II canonizó a Andrés Kim Taegon junto a otros 103 mártires de Corea. En la oración colecta de hoy se dice: “Oh Dios […] que hiciste que la sangre de los santos […] fuera semilla fecunda de cristianos […] concédenos que fortalecidos por su ayuda avancemos continuamente siguiendo su ejemplo”. Que así sea.
Virginia Ferández
Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/
EDD. viernes 19 de septiembre de 2025
Primera Lectura
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a Timoteo (6,2c-12):
Esto es lo que tienes que enseñar y recomendar. Si alguno enseña otra cosa distinta, sin atenerse a las sanas palabras de nuestro Señor Jesucristo y a la doctrina que armoniza con la piedad, es un orgulloso y un ignorante, que padece la enfermedad de plantear cuestiones inútiles y discutir atendiendo sólo a las palabras. Esto provoca envidias, polémicas, difamaciones, sospechas maliciosas, controversias propias de personas tocadas de la cabeza, sin el sentido de la verdad, que se han creído que la piedad es un medio de lucro. Es verdad que la piedad es una ganancia, cuando uno se contenta con poco. Sin nada vinimos al mundo, y sin nada nos iremos de él. Teniendo qué comer y qué vestir nos basta. En cambio, los que buscan riquezas caen en tentaciones, trampas y mil afanes absurdos y nocivos, que hunden a los hombres en la perdición y la ruina. Porque la codicia es la raíz de todos los males, y muchos, arrastrados por ella, se han apartado de la fe y se han acarreado muchos sufrimientos. Tú, en cambio, hombre de Dios, huye de todo esto; practica la justicia, la piedad, la fe, el amor, la paciencia, la delicadeza. Combate el buen combate de la fe. Conquista la vida eterna a la que fuiste llamado, y de la que hiciste noble profesión ante muchos testigos.
Palabra de Dios
Salmo
Sal 48
R/. Dichosos los pobres en el espíritu,
porque de ellos es el reino de los cielos
¿Por qué habré de temer los días aciagos,
cuando me cerquen y acechen los malvados,
que confían en su opulencia
y se jactan de sus inmensas riquezas,
si nadie puede salvarse ni dar a Dios un rescate? R/.
Es tan caro el rescate de la vida,
que nunca les bastará
para vivir perpetuamente
sin bajar a la fosa. R/.
No te preocupes si se enriquece un hombre
y aumenta el fasto de su casa:
cuando muera, no se llevará nada,
su fasto no bajará con él. R/.
Aunque en vida se felicitaba:
«Ponderan lo bien que lo pasas»,
irá a reunirse con sus antepasados,
que no verán nunca la luz. R/.
Evangelio de hoy
Lectura del santo evangelio según san Lucas (8,1-3):
En aquel tiempo, Jesús iba caminando de ciudad en ciudad y de pueblo en pueblo, predicando el Evangelio del reino de Dios; lo acompañaban los Doce y algunas mujeres que él había curado de malos espíritus y enfermedades: María la Magdalena, de la que habían salido siete demonios; Juana, mujer de Cusa, intendente de Herodes; Susana y otras muchas que le ayudaban con sus bienes.
Palabra del Señor
REFLEXIÓN
Se ha dicho de Lucas que es el evangelista de las mujeres porque describe con sensibilidad cuánto se preocupó Jesús de ellas y cómo se incorporaron al grupo de sus discípulos, pero esas mujeres, muchas, aparecen también en los demás evangelios y están presentes desde el principio de la vida de la Iglesia hasta nuestros días.
En nuestra época esta presencia de las mujeres en la Iglesia es tema de debate dentro de las reivindicaciones feministas, con posturas muy diferentes y casi irreconciliables, pero no es este el espacio para el tema.
Lo cierto, a mi parecer, es que en los evangelios las mujeres tienen un papel más que relevante: empezando por Nuestra Señora. Ellas son testigos de la pasión, muerte y resurrección de Jesús. También en su condición de mujer, ellas no compiten con los varones, colaboran y complementan. Tal es el enfoque de Edith Stein (Santa Teresa Benedicta de la Cruz), Ida Görres, Gertrud von Le Fort y Alice von Hildebrand, entre otras. Según Stein, la mujer posee una vocación intrínseca a la maternidad y el cuidado, pero estas cualidades no deben entenderse de manera reductiva. Más bien se refieren a una capacidad de empatía, de acoger y acompañar al otro, que puede expresarse en múltiples ámbitos de la vida social.
Todos estamos llamados a llevar a cabo con la palabra y con la vida el mandato de Jesucristo: id y predicad a todas las gentes, anunciad la buena noticia, que llegue a todos la salvación… Y seguir a Jesús en comunión con la Iglesia es la misma llamada para todos. Allí donde estemos, con nuestras características y cualidades y también con nuestros defectos y limitaciones.
Hay que rogar incesantemente ser fieles, amar a Dios sobre todas las cosas y que Él nos llene de valentía y audacia para anunciar el Evangelio.
Virgnia Fernández
Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/
EDD. jueves 18 de septiembre de 2025.
Primera Lectura
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a Timoteo (4,12-16):
Nadie te desprecie por ser joven; sé tú un modelo para los fieles, en el hablar y en la conducta, en el amor, la fe y la honradez. Mientras llego, preocúpate de la lectura pública, de animar y enseñar. No descuides el don que posees, que se te concedió por indicación de una profecía con la imposición de manos de los presbíteros. Preocúpate de esas cosas y dedícate a ellas, para que todos vean cómo adelantas. Cuídate tú y cuida la enseñanza; sé constante; si lo haces, te salva ras a ti y a los que te escuchan.
Palabra de Dios
Salmo
Sal 110,7-8.9.10
R/. Grandes son las obras del Señor
Justicia y verdad son las obras de sus manos,
todos sus preceptos merecen confianza:
son estables para siempre jamás,
se han de cumplir con verdad y rectitud. R/.
Envió la redención a su pueblo,
ratificó para siempre su alianza,
su nombre es sagrado y temible. R/.
Primicia de la sabiduría es el temor del Señor,
tienen buen juicio los que lo practican;
la alabanza del Señor dura por siempre. R/.
Evangelio de hoy
Lectura del santo evangelio según san Lucas (7,36-50):
En aquel tiempo, un fariseo rogaba a Jesús que fuera a comer con él. Jesús, entrando en casa del fariseo, se recostó a la mesa. Y una mujer de la ciudad, una pecadora, al enterarse de que estaba comiendo en casa del fariseo, vino con un frasco de perfume y, colocándose detrás junto a sus pies, llorando, se puso a regarle los pies con sus lágrimas, se los enjugaba con sus cabellos, los cubría de besos y se los ungía con el perfume.
Al ver esto, el fariseo que lo había invitado se dijo: «Si éste fuera profeta, sabría quién es esta mujer que lo está tocando y lo que es: una pecadora.»
Jesús tomó la palabra y le dijo: «Simón, tengo algo que decirte.»
Él respondió: «Dímelo, maestro.»
Jesús le dijo: «Un prestamista tenía dos deudores; uno le debla quinientos denarios y el otro cincuenta. Como no tenían con qué pagar, los perdonó a los dos. ¿Cuál de los dos lo amará más?»
Simón contestó: «Supongo que aquel a quien le perdonó más.»
Jesús le dijo: «Has juzgado rectamente.»
Y, volviéndose a la mujer, dijo a Simón: «¿Ves a esta mujer? Cuando yo entré en tu casa, no me pusiste agua para los pies; ella, en cambio, me ha lavado los pies con sus lágrimas y me los ha enjugado con su pelo. Tú no me besaste; ella, en cambio, desde que entró, no ha dejado de besarme los pies. Tú no me ungiste la cabeza con ungüento; ella, en cambio, me ha ungido los pies con perfume. Por eso te digo: sus muchos pecados están perdonados, porque tiene mucho amor; pero al que poco se le perdona, poco ama.»
Y a ella le dijo: «Tus pecados están perdonados.»
Los demás convidados empezaron a decir entre sí: «¿Quién es éste, que hasta perdona pecados?»
Pero Jesús dijo a la mujer: «Tu fe te ha salvado, vete en paz.»
Palabra del Señor
REFLEXIÓN
Hemos escuchado muchas veces lo que Lucas nos cuenta de la pecadora que lava con sus lágrimas y unge con un carísimo perfume los pies de Jesús. Seguramente tenemos en la mente la escena con todos sus detalles y es posible que nos preguntemos cómo se produjo algo tan insólito como que una mujer, cuyas andanzas eran bien conocidas, accediera a la casa del fariseo Simón y se acercara a Jesús… Y el anfitrión quedara mudo y quieto. Según Lucas, pensó que Jesús no podía ser un profeta. Y Jesús lee sus pensamientos y le propone la parábola del prestamista con dos deudores cuyas deudas son muy desiguales: cincuenta y quinientos denarios. Perdonados los dos, pregunta Jesús a Simón cuál de ellos le mostrará más amor y la respuesta es obvia: aquel a quien se le perdonó la deuda más alta.
Sigue hablando Jesús y compara con detalle la diferencia en el trato que ha recibido de Simón y el recibido de la pecadora. Desconsiderado y frío en un caso y amoroso hasta la exageración en el otro. ¿Lo entendería el fariseo? ¿Lo entendemos nosotros?
¿Qué significa que la pecadora había amado mucho? A lo mejor ese desbordamiento de amor es nostalgia del Bien, deseo de volver a un verdadero amor. Podemos llamarlo dolor de los pecados, arrepentimiento, ansia de ser sanados… Sin duda, la mujer supo que Jesucristo -hombre y Dios- conocía lo que guardaba en su corazón. Tal vez había escuchado alguna predicación de Jesús. Relatos como el del Hijo pródigo o el del Buen Samaritano, precisamente los que aparecen en el Evangelio de Lucas.
El poeta Dante le dio a San Lucas este apelativo: “el que describe la amabilidad de Cristo”. Muchos estudios se refieren al Evangelio de Lucas como al Evangelio de la misericordia, un relato que presenta a un Jesús muy cercano a los pecadores, enfermos, pobres y necesitados. Su obra refleja a Jesús como el Hijo de Dios que vino a salvar lo que estaba perdido. San Lucas quiere insistir en que el amor de Dios no tiene límites ni rechaza a quien desea arrepentirse y cambiar de vida.
Sería bueno que cuando acudamos a confesar nuestros pecados lo hagamos habiendo amado mucho la misericordia del Señor que no deja de querernos.
Virginia Fernández
Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/
EDD. miércoles 17 de septiembre de 2025
Primera Lectura
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a Timoteo (3,14-16):
Aunque espero ir a verte pronto, te escribo esto por si me retraso; quiero que sepas cómo hay que conducirse en la casa de Dios, es decir, en la asamblea de Dios vivo, columna y base de la verdad. Sin discusión, grande es el misterio que veneramos: Manifestado en la carne, justificado en el Espíritu, contemplado por los ángeles, predicado a los paganos, creído en el mundo, llevado a la gloria.
Palabra de Dios
Salmo
Sal 110,1-2.3-4.5-6
R/. Grandes son las obras del Señor
Doy gracias al Señor de todo corazón,
en compañía de los rectos, en la asamblea.
Grandes son las obras del Señor,
dignas de estudio para los que las aman. R/.
Esplendor y belleza son su obra,
su generosidad dura por siempre;
ha hecho maravillas memorables,
el Señor es piadoso y clemente. R/.
Él da alimento, a sus fieles,
recordando siempre su alianza;
mostró a su pueblo la fuerza de su obrar,
dándoles la heredad de los gentiles. R/.
Evangelio de hoy
Lectura del santo evangelio según san Lucas (7,31-35):
En aquel tiempo, dijo el Señor: «¿A quién se parecen los hombres de esta generación? ¿A quién los compararemos? Se parecen a unos niños, sentados en la plaza, que gritan a otros: «Tocarnos la flauta y no bailáis, cantamos lamentaciones y no lloráis.» Vino Juan el Bautista, que ni comía ni bebía, y dijisteis que tenla un demonio; viene el Hijo del hombre, que come y bebe, y decís: «Mirad qué comilón y qué borracho, amigo de publicanos y pecadores.» Sin embargo, los discípulos de la sabiduría le han dado la razón.»
Palabra del Señor
REFLEXIÓN
Este es uno de los relatos evangélicos que hacen sonreir por la carga de ironía y humor que resultan un atractivo más de Jesús. El más hermoso de los hombres, el más sabio, el más exigente, el más cariñoso y el más bienhumorado.
Lucas pone en boca del Señor una especie de asombro algo teatral ante la gente que, o no sabe lo que quiere o que rechaza por principio cualquier autoridad que venga a proponer algo incómodo o nuevo. Y así, reprochan primero a Juan el Bautista su austeridad y reprochan a Jesús todo lo contrario. Ni la conducta de Juan, ni la de Jesús son aceptables para ellos. Los ayunos de Juan crean la sospecha de una acción demoníaca, el aprecio de Jesús por la buena mesa lo hace asemejarse a publicanos y pecadores. Las curaciones, el mensaje de liberación, su bondad en el trato… nada les convence. De entrada, parecen decir: hagas lo que hagas no te aceptamos.
Es evidente que al hablar de esa generación que se opone a Juan primero y luego a Jesús hay una referencia a los doctores de la ley, escribas y fariseos, aferrados a sus criterios y seguridades, que rechazan, por principio, toda novedad que, de alguna manera, venga a sacarles de sus casillas.
En otros momentos Jesús alabó la fe de los sencillos y pequeños a quienes Dios se ha revelado. Ahora dice de ellos que son hijos de la Sabiduría y le han dado la razón. Es decir se han puesto de su parte.
Que seamos humildes y sencillos es la condición para llegar a recibir la luz. Pidamos a nuestro Señor Jesucristo un limpio corazón capaz de abrirse a la salvación que viene de El. Que nos haga hijos de la sabiduría.
Virginia Fernández
Fuente : https://www.ciudadredonda.org/comentario-homilia-hoy/
EDD. martes 16 de septiembre de 2025.
Primera Lectura
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a Timoteo (3,1-13):
Es cierto que aspirar al cargo de obispo es aspirar a una excelente función. Por lo mismo, es preciso que el obispo sea irreprochable, que no se haya casado más que una vez; que sea sensato, prudente, bien educado, digno, hospitalario, hábil para enseñar; no dado al vino ni a la violencia, sino comprensivo, enemigo de pleitos y no ávido de dinero; que sepa gobernar bien su propia casa y educar dignamente a sus hijos. Porque, ¿cómo podrá cuidar de la Iglesia de Dios quien no sabe gobernar su propia casa? No debe ser recién convertido, no sea que se llene de soberbia y sea por eso condenado como el demonio. Es necesario que los no creyentes tengan buena opinión de él, para que no caiga en el descrédito ni en las redes del demonio. Los diáconos deben, asimismo, ser respetables y sin doblez, no dados al vino ni a negocios sucios; deben conservar la fe revelada con una conciencia limpia. Que se les ponga a prueba primero y luego, si no hay nada que reprocharles, que ejerzan su oficio de diáconos. Las mujeres deben ser igualmente respetables, no chismosas, juiciosas y fieles en todo. Los diáconos, que sean casados una sola vez y sepan gobernar bien a sus hijos y su propia casa. Los que ejercen bien el diaconado alcanzarán un puesto honroso y gran autoridad para hablar de la fe que tenemos en Cristo Jesús.
Palabra de Dios
Salmo
Sal 100
R/. Danos, Señor, tu bondad y tu justicia
Voy a cantar la bondad y la justicia;
para ti, Señor, tocaré mi música.
Voy a explicar el camino perfecto.
¿Cuándo vendrás a mí? R/.
Quiero proceder en mi casa con recta conciencia.
No quiero ocuparme de asuntos indignos,
aborrezco las acciones criminales. R/.
Al que en secreto difama a su prójimo
lo haré callar;
al altanero y al ambicioso
no los soportaré. R/.
Escojo a gente de fiar
para que vivan conmigo;
el que sigue un camino perfecto
será mi servidor. R/.
Evangelio de hoy
Lectura del santo Evangelio según san Lucas (7,11-17):
En aquel tiempo, se dirigía Jesús a una población llamada Naín, acompañado de sus discípulos y de mucha gente. Al llegar a la entrada de la población, se encontró con que sacaban a enterrar a un muerto, hijo único de una viuda, a la que acompañaba una gran muchedumbre.
Cuando el Señor la vio, se compadeció de ella y le dijo: «No llores.»
Acercándose al ataúd, lo tocó y los que lo llevaban se detuvieron. Entonces dijo Jesús: «Joven, yo te lo mando: levántate.»
Inmediatamente el que había muerto se levantó y comenzó a hablar. Jesús se lo entregó a su madre.
Al ver esto, todos se llenaron de temor y comenzaron a glorificar a Dios, diciendo: «Un gran profeta ha surgido entre nosotros. Dios ha visitado a su pueblo.»
La noticia de este hecho se divulgó por toda Judea y por las regiones circunvecinas.
Palabra del Señor
REFLEXIÓN
Si ayer meditábamos en el dolor de María, hoy el Evangelio nos presenta las lágrimas de una madre viuda que llora a su hijo muerto. Tal vez la viuda de Naím pueda pueda ser imagen de Santa María o de la Iglesia llorando por sus hijos “muertos”. Tal vez tu y yo y muchos estemos necesitados de una Voz soberana que nos diga con fuerza: ¡A ti te lo digo, levántate! Una Voz que nos levante de la tumba. Porque, casi sin darnos cuenta, igual estemos mas muertos que vivos. Dormidos tan profundamente que parecemos muertos porque en algún momento perdimos la gracia a fuerza de cesiones en detalles que estimamos poco importantes, caímos en cierto fariseísmo, nos acostumbramos a unas prácticas rutinarias, confundimos la libertad de los hijos de Dios con la pretensión de autosuficiencia, nos contaminamos con supuestos derechos humanos que no son tales…
Es posible que, con apariencia de vida, muchos que nos tenemos por creyentes e incluso hasta por cristianos ejemplares estemos muy necesitados de que Jesucristo nos levante de esa especie de muerte espiritual experimentada como un plácido estar. Un plácido estar… con una fe muerta o medio muerta, una esperanza no operante y activa y una caridad cómoda que siempre empieza por uno mismo y sigue en uno mismo.
La historia de la viuda de Naín nos enseña que, incluso en los momentos más difíciles y de mayor pérdida que son aquellos en los que ni siquiera nos paramos a pensar, Jesús está presente para restaurarnos. Como en Naín puede tocarnos sin temor por nuestra impureza. Él es el Señor de la vida y tiene el poder para transformar situaciones de desesperación no sentida como tal, en momentos de renovación y esperanza. Las súplicas de la Santísima Virgen y los ruegos de la Iglesia pueden alcanzarnos la misericordia de esa Voz poderosa que nos ordene con vigor a cada uno: a ti te lo digo, levántate.
Virginia Fernández
Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/
EDD. lunes 15 de septiembre de 2025
Primera Lectura
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a Timoteo (2,1-8):
Ante todo recomiendo que se hagan plegarias, oraciones, súplicas y acciones de gracias por todos los hombres; por los reyes y por todos los constituidos en autoridad, para que podamos vivir una vida tranquila y apacible con toda piedad y dignidad. Esto es bueno y agradable a Dios, nuestro Salvador, que quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento pleno de la verdad. Porque hay un solo Dios, y también un solo mediador entre Dios y los hombres, Cristo Jesús, hombre también, que se entregó a sí mismo como rescate por todos. Este es el testimonio dado en el tiempo oportuno, y de este testimonio –digo la verdad, no miento– yo he sido constituido heraldo y apóstol, maestro de los gentiles en la fe y en la verdad. Quiero, pues, que los hombres oren en todo lugar elevando hacia el cielo unas manos piadosas, sin ira ni discusiones.
Palabra de Dios
Salmo
Sal 27
R/. Salva, Señor, a tu pueblo
Escucha, Señor, mi súplica
cuando te pido ayuda
y levanto las manos hacia tu santuario. R/.
El Señor es mi fuerza y mi escudo,
en él confía mi corazón;
él me socorrió y mi corazón se alegra
y le canta agradecido. R/.
El Señor es la fuerza de su pueblo,
el apoyo y la salvación de su Mesías.
Salva, Señor, a tu pueblo
y bendícelo porque es tuyo;
apaciéntalo y condúcelo para siempre. R/.
Evangelio de hoy
Lectura del santo Evangelio según san Lucas (7,1-10):
En aquel tiempo, cuando terminó Jesús de hablar a la gente, entró en Cafarnaum. Un centurión tenía enfermo, a punto de morir, a un criado, a quien estimaba mucho. Al oír hablar de Jesús, le envió unos ancianos de los judíos, para rogarle que fuera a curar a su criado.
Ellos presentándose a Jesús, le rogaban encarecidamente: «Merece que se lo concedas porque tiene afecto a nuestro pueblo y nos ha construido la sinagoga.»
Jesús se fue con ellos. No estaba lejos de la casa, cuando el centurión le envió a unos amigos a decirle: «Señor, no te molestes; no soy yo quién para que entres bajo mi techo; por eso tampoco me creí digno de venir personalmente. Dilo de palabra, y mi criado quedará sano. Porque yo también vivo bajo disciplina y tengo soldados a mis órdenes, y le digo a uno: «ve», y va; al otro: «ven», y viene; y a mi criado: «haz esto», y lo hace.»
Al oír esto, Jesús se admiró de él, y, volviéndose a la gente que lo seguía, dijo: «Os digo que ni en Israel he encontrado tanta fe.»
Y al volver a casa, los enviados encontraron al siervo sano.
Palabra del Señor
REFLEXIÓN
Hoy hacemos memoria de los Dolores de la Santísima Virgen. En la Misa puede leerse la Secuencia Stabat Mater. La Madre estaba al pié de la cruz, llevando a cumplimiento la profecía de Simeón: “una espada de dolor atravesará tu corazón”. La devoción tradicional nos habla de más de una espada (siete dolores), pero en la vida de María, como en la de cualquier madre, el dolor por un hijo puede aparecer mucho más que siete veces. Como en toda vida humana hubo momentos y momentos, alegrías y penas. Y el momento más duro y estremecedor fue, claro, el de la Cruz.
Cuando rezo los misterios dolorosos del rosario, en el primero, la oración de Jesús en el huerto, ya me parece que ese comienzo de la Pasión para María constituyó un tormento insufrible. El temor de los días anteriores se condensa en una noche en la que no cabe esperar más que angustia sin escapatoria: no es posible poner a salvo, proteger, defender al hijo. Estoy segura de que muchas mujeres y también varones han vivido ese dolor y esa impotencia de saber que no pueden hacer nada por el hijo amenazado, herido, enfermo, dañado… María, en vela toda la noche, con la primera luz del día hizo lo único posible: estar. Y, al pie de la Cruz, recibió una certeza y una misión: Jesús promete la resurrección a Dimas. ¡En el calvario se realiza la redención y la victoria sobre la muerte y el mal! Jesús le encomienda una misión. ¡Y nos la da como Madre!
Para comprender su sufrimiento no es necesaria una imaginación portentosa: basta haber vivido, porque todos, en alguna medida, hemos pasado o quizá pasemos ahora por sufrimientos sin salida aparente. Pero hay que estar. En lo más próximo y en lo lejano de un mundo que en algunos sitios es un océano de dolor. Hay que estar como María y, si en verdad no podemos hacer nada, implorarle a Ella para que alimente nuestra fe y nuestra esperanza y para que socorra a tantos que sufren.
Virginia Fernández
Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/
Comentario al Evangelio del domingo 14 de septiembre de 2025

REFLEXIONAR EL EVANGELIO FRANCISCLARIANAMENTE – Lc 15, 1-32.
Dios siempre perdona y recibe con alegría a todos los que regresan a él, incluso después de una vida de errores y pecados. ¡Dios no sabe perdonar sin celebrar! Y el padre celebra por la alegría que tiene porque su hijo ha regresado. Que el Señor nos dé la gracia de entender cuál es el problema. El problema es vivir en casa, pero no sentirse en casa, porque no hay trato de paternidad, de fraternidad, solo está la relación entre compañeros de trabajo. Somos ese hijo, y es conmovedor pensar cuánto nos ama el Padre y nos espera siempre. ¡Volvemos!
Hermanos y hermanas, el evangelio de este domingo nos sitúa ante tres parábolas que hablan de pérdida, de búsqueda y de reencuentro. Detrás de estas imágenes está la pregunta fundamental: ¿quién es el ser humano ante Dios y quién es Dios ante el ser humano? Tenemos la certeza de que Dios busca, Dios perdona y Dios se alegra cuando el pecador regresa. La verdad de nuestra condición nos enseña que el ser humano es, al mismo tiempo, imagen de Dios y ser frágil, marcado por límites y por la posibilidad del pecado. Oveja que se dispersa, moneda que se pierde, hijo que se aleja: cada historia retrata la experiencia universal de quien, siendo libre, puede extraviarse. Hermanos y hermanas, esa libertad no es un defecto; es parte de la dignidad humana. Somos creados para amar y, por eso, somos capaces de elegir, incluso de apartarnos. Nosotros los seres humanos siempre tenemos la capacidad de recomenzar, de retomar el camino. El deseo de retorno está inscrito en el corazón humano. Por eso el evangelio muestra que, incluso en el alejamiento, algo dentro de nosotros recuerda la casa del Padre. El hijo pródigo “entró en sí mismo”. Hermanos y hermanas, este momento de conciencia es la chispa de la imagen de Dios en nosotros que no se apaga; nos llama a la verdad, a la comunión, al reencuentro. Aquí, la gracia no elimina la libertad: despierta nuestra capacidad de volver. Hermanos y hermanas, sabemos que el rostro de Dios siempre nos humaniza y nos hace humanizantes. Si la condición humana es de búsqueda y retorno, Dios se revela como Aquel que busca primero. El pastor deja las noventa y nueve, la mujer enciende la lámpara, el Padre corre al encuentro del hijo. No tengamos duda hermanos y hermanas, de que somos plenamente humanos cuando nos dejamos encontrar por ese amor que antecede toda iniciativa nuestra. El abrazo del Padre restituye la dignidad del hijo: “Este hijo mío estaba muerto y ha vuelto a la vida”. En Dios, nuestra humanidad herida es recreada. Debemos tener siempre el coraje de desafiar al “hijo mayor” que llevamos dentro. La figura del hermano mayor denuncia una tentación constante: reducir la relación con Dios a un contrato de méritos. Él también necesita ser salvado de su dureza. La verdadera madurez humana, según la fe, no consiste solo en obedecer, sino en entrar en la lógica de la misericordia. El ser humano solo se realiza plenamente cuando participa del amor que acoge y perdona. Hermanos y hermanas, este evangelio nos invita a mirar dentro de nosotros: ¿dónde estamos perdidos? ¿Qué signos del Padre amoroso reconocemos en nuestra historia? Y también nos provoca: ¿sabemos alegrarnos con el retorno del otro o conservamos el corazón cerrado del hermano mayor? Que el Espíritu Santo nos ayude a vivir la verdad de nuestra humanidad: libres, pero siempre abiertos al encuentro con el Dios que nos busca, y capaces de extender a los demás la misma misericordia que hemos recibido. Pidamos la gracia de experimentar la ternura de Dios, que nos busca sin cansarse, que nos abraza sin juzgar y que nos invita a compartir su alegría. Que cada Eucaristía sea para nosotros el banquete del Padre que nos dice: “Hijo, todo lo mío es tuyo. Alégrate, porque tu hermano estaba muerto y ha vuelto a la vida”. –
Hermano Mauricio Silva dos Anjos – Hermano Menor Capuchino de Chile.
Homilia para la Eucaristía del domingo 14 de septiembre de 2025
DOMINGO XXIV CICLO C.
Éxodo 327-11.13-14: Encontramos en el relato tres tiempos: la infidelidad del pueblo – la intercesión de Moisés – el perdón divino.
1Timoteo 1,12.17: Pablo fue objeto de la misericordia de Dios. El Señor transforma a Pablo de perseguidor a Apóstol.
Lucas 15,1-32: Tres parábolas que vienen a expresar la excelencia del amor de Dios, que sobrepasa todo límite. Es que así es la misericordia.
1.- Sabemos que Dios es Amor. Pero es necesario recalcar que no es cualquier amor. El Amor de Dios es esencialmente misericordioso. Capaz de compadecerse, de “arrepentirse”. Es la manera como grafica la Sagrada Escritura el Amor de Dios., Al respecto, es bueno ver lo que dice el profeta Oseas: “¿Cómo voy a abandonarte, Efraím? ¿Cómo voy a entregarte, Israel? ¿Cómo voy a tratarte como a Admá o a dejarte igual que Seboím? Mi corazón se subleva contra mí y se enciende toda mi ternura: no daré libre curso al ardor de mi ira, no destruiré otra vez a Efraím. Porque yo soy Dios, no un hombre: soy el Santo en medio de ti, y no vendré con furor.”(Oseas 11,8-9) El Señor es Dios, no hombre, es decir, es muy distinto a todos nosotros. Por eso es capaz de arrepentirse y perdonar
El amor de Dios es misericordioso ya que Él, siendo lo máximo, se agacha, como un padre se agacha para recoger a su hijo caído. En este sentido Él es el único misericordioso y quiere que también nosotros lo seamos.
2.- Es conmovedor el testimonio de Pablo. Tuvo una profunda experiencia cristiana ya que el Señor lo sacó de su situación de pecador, es decir, tuvo la experiencia de la misericordia divina, que es un amor transformante, de perseguidor en Apóstol. Y él mismo confiesa: Jesucristo vino al mundo para salvar a los pecadores.
3.- ¡Qué poco y mal conocemos a Dios! Tenemos imágenes distorsionadas de Dios. Cuando no se conoce a alguien se le imagina. Muchos hoy día no conocen a Dios, nada saben de Él porque desconocen a Jesús, el portarretrato de Dios. Jesús dijo: Quien me ve a Mí ve al Padre. Y porque existe un desconocimiento de Dios el hombre hace caricaturas de Dios. Si el Antiguo Testamento, que a veces se le califica de duro y cruel, nos muestra esta imagen de Dios que se arrepiente y perdona, ¡Cuánto más y mejor lo hace el Nuevo Testamento que es Buena Noticia de salvación! Y es lo que muestra el evangelio de hoy.
4.- Por medio de tres parábolas: la de la oveja perdida – la de la moneda perdida – la del hijo perdido, Jesús responde a los fariseos y maestros de la Ley que lo critican porque se junta a comer con pecadores.
Un banquete crea lazos de amistad; por eso es signo del Reino de Dios. Jesús trae el Reino, la salvación a todos. Así Jesús nos muestra y enseña como es el Padre Dios con todos nosotros pecadores. Y la alegría y la fiesta indican cuál es la postura de Dios frente al que se convierte.
Cada parábola algo indica. Así, la de la oveja perdida nos muestra cómo Dios pone en primer lugar a la perdida y deja las del redil. En la de la moneda perdida, la mujer busca, la iniciativa es de ella. En la del hijo perdido se da a conocer el inmenso amor de Padre, quien vuelve a reconocer a su hijo y lo celebra con un banquete. Los dos hermanos son el retrato de la humanidad.
Hoy el Señor invita a un Banquete. ¿A quiénes? A todos. No podemos ser como el hermano mayor, que juzga, condena y desconoce al otro como hermano.
Dios no es como nosotros ya que Él es Dios y no hombre; por eso desconcierta su actuar. Alegrémonos de tener tal Dios.
Hno. Pastor.