Ir al contenido principal

Autor: Patricio Osiadacz

Homilia para la Eucaristía del domingo 30 de agosto de 2025.

DOMINGO XXII CICLO C.


Eclesiástico 3,17-18.20.21-29: Reflexión acerca de la humildad en medio de las riquezas y cuando hay mucho saber. El humilde es grato a todos
Hebreos 12,18-19.22-24: El creyente por su fe está ya con Cristo, en el santuario celestial. Hemos sido acercados, es decir, se nos hizo entrar en Cristo para tener comunión con Él.
Lucas 14,1.7-14: Jesús da a conocer cuál debe ser la actitud de un discípulo del Reino.

1.- Está claro por donde va el Mensaje de la Palabra. La actitud del creyente ha de ser la humildad. Pero ¿qué es humildad? Santa Teresa de Ávila dijo: Humildad es verdad, es decir, vivir en la verdad. Vivir la verdad significa saber ser ubicado en la vida. El que realmente es humilde de verdad no se valora por encima de nadie, sino que sabe colocarse en el nivel que le corresponde. El que realmente es humilde está consciente de la distancia que existe entre Dios y él; sabe reconocer que solo Dios es Dios y él una simple creatura.


2.- Pero el creyente, por su fe sincera, se siente cerca de Dios, como dice la carta a los Hebreos: “Ustedes se han acercado a Dios”, lo que bien podría traducirse por “los ha hecho entrar”.
Porque esa es la verdad, sólo el humilde logra entrar en comunión con Dios.
Siempre me ha llamado la atención lo que nos dice el evangelio de Lucas en el capítulo 19; Zaqueo, hombre rico y pecador, pretende ver a Jesús y se encarama en un árbol, para estar por encima de los demás. Jesús lo mira y dice: “Zaqueo baja de prisa…”(19,6). Para estar con Jesús, compartir con Él, estar en comunión con Él, es preciso bajar…de nuestro yo, de nuestra soberbia, ubicarnos entre los demás. Eso agrada a Dios.


3.- La soberbia es lo contrario a la humildad. Es tener una muy alta autoestima y autosuficiencia, lo que lleva a la persona a menospreciar a los demás.
En el mundo se respira la soberbia, la competencia y el descarte.
Somos testigos de cómo hoy existe una lucha por el poder, el tener más. Cuando debería haber una lucha por el servir a los demás. Y lo que se espera del mundo también se espera de una comunidad cristiana. Hay fieles que mientras tienen un cargo se sienten cristianos, pero al dejar el cargo no se involucran en la vida de la comunidad, porque se sienten más que los demás.


4.- La enseñanza de Jesús se da en el contexto de una comida, lo que está indicando la vivencia en el Reino de Dios. La actitud necesaria y permanente para estar en el banquete del Reino es la humildad, saber ubicarse donde le corresponde a cada uno. No faltan los que como los hijos de Zebedeo aspiran a los primeros puestos (cfr. Mateo 20,27).
Peligrosos es para un discípulo el caer en la soberbia, que se manifiesta en la autosuficiencia, el creerse y sentirse más que los demás. Los fariseos cayeron en la autocomplacencia y menospreciaban a los demás (cfr. Lucas 18,9-14). Jesús los desaprueba.
Mientras más alto sea el edificio más profunda ha de ser la base. “El Señor es bueno con los pobres”, es decir, con los de corazón humilde.
Hoy el Señor nos hace una invitación, a un Banquete. Por eso bajemos de nuestro árbol y así, desde nuestra realidad entremos en comunión con el Señor.
Hno. Pastor.

EDD. sábado 30 de agosto de 2025.

Primera Lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Tesalonicenses (4,9-11):

Acerca del amor fraterno no hace falta que os escriba, porque Dios mismo os ha enseñado a amaros los unos a los otros. Como ya lo hacéis con todos los hermanos de Macedonia. Hermanos, os exhortamos a seguir progresando: esforzaos por mantener la calma, ocupándoos de vuestros propios asuntos y trabajando con vuestras propias manos, como os lo tenemos mandado.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 97,1.7-8.9

R/. El Señor llega para regir los pueblos con rectitud

Cantad al Señor un cántico nuevo,
porque ha hecho maravillas:
su diestra le ha dado la victoria, su santo brazo. R/.

Retumbe el mar y cuanto contiene,
la tierra y cuantos la habitan;
aplaudan los ríos,
aclamen los montes. R/.

Al Señor, que llega para regir la tierra.
Regirá el orbe con justicia
y los pueblos con rectitud. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo (25,14-30):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: «Un hombre, al irse de viaje, llamó a sus empleados y los dejó encargados de sus bienes: a uno le dejó cinco talentos de plata, a otro dos, a otro uno, a cada cual según su capacidad; luego se marchó. El que recibió cinco talentos fue en seguida a negociar con ellos y ganó otros cinco. El que recibió dos hizo lo mismo y ganó otros dos. En cambio, el que recibió uno hizo un hoyo en la tierra y escondió el dinero de su señor. Al cabo de mucho tiempo volvió el señor de aquellos empleados y se puso a ajustar las cuentas con ellos. Se acercó el que había recibido cinco talentos y le presentó otros cinco, diciendo: «Señor, cinco talentos me dejaste; mira, he ganado otros cinco.» Su señor le dijo: «Muy bien. Eres un empleado fiel y cumplidor; como has sido fiel en lo poco, te daré un cargo importante; pasa al banquete de tu señor.» Se acercó luego el que había recibido dos talentos y dijo: «Señor, dos talentos me dejaste; mira, he ganado otros dos.» Su señor le dijo: «Muy bien. Eres un empleado fiel y cumplidor; como has sido fiel en lo poco, te daré un cargo importante; pasa al banquete de tu señor.» Finalmente, se acercó el que había recibido un talento y dijo: «Señor, sabía que eres exigente, que siegas donde no siembras y recoges donde no esparces, tuve miedo y fui a esconder tu talento bajo tierra. Aquí tienes lo tuyo.» El señor le respondió: «Eres un empleado negligente y holgazán. ¿Con que sabías que siego donde no siembro y recojo donde no esparzo? Pues debías haber puesto mi dinero en el banco, para que, al volver yo, pudiera recoger lo mío con los intereses. Quitadle el talento y dádselo al que tiene diez. Porque al que tiene se le dará y le sobrará, pero al que no tiene, se le quitará hasta lo que tiene. Y a ese empleado inútil echadle fuera, a las tinieblas; allí será el llanto y rechinar de dientes.»»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

Siempre me ha dado un poco de pena el pobre hombre que enterró el talento, “por seguridad”. Con la mejor intención, lo salvó de pérdidas o robos… Y no lo hizo producir.

Hay tres tipos de pobrecillos que pueden enterrar su único talento.

Uno es alguien con una autoestima tan baja que no se da cuenta de que la gracia que ha recibido puede producir mucho más… Está convencido profundamente de que no tiene nada, o tiene tan poco que no merece la pena ponerlo a trabajar. Hace poco salió un video (no se sabe si real o fabricado, pero con buen mensaje) en que un niño de cinco años decía que un lápiz roto también se puede usar para hacer un bonito dibujo. Pues este pobre del talento no se ha dado cuenta de esto.

Otro tampoco tiene una alta autoestima, pero la cubre con engreimiento. No entierra, sino que presume de lo que tiene y en realidad, no produce nada, porque es puro brillo.  es un engreído que no entierra, sino que presume de un talento inútil que puede ser que brille, pero que no produce nada… Es el caso de ciertos personajes cuyo único talento es saber ser un poco protagonista… pero eso no lleva a ningún fruto positivo.

En todo caso, el pobre que ha escondido el talento es un pobre ciego que no ha podido o no ha sabido reconocer que el don, o la falta de tal don, no era suyo. Que no ha sabido agradecer al Señor de todos los dones. Que se ha quedado cojo, tuerto y empobrecido, aunque haya presumido después de salvaguardar el don. Su mayor error no es enterrar el don, sino negar la gracia de Dios. Porque, quien reconoce esa gracia, da fruto. No por sí mismo, sino por el dador de todos los dones, de todos los talentos.

Por eso no sé si estar de acuerdo con el final de la parábola o cambiarlo. Me parece que Dios siempre daría otra oportunidad. Ver la luz, convertirse, y trabajar fuertemente para hacer crecer el don…. Pienso yo que la misericordia de Dios suele ser así… hasta el final. Y si al final la persona se ha enrocado en su pobre ceguera, entonces se le quitará todo.

Cármen Aguinaco

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

EDD. viernes 29 de agosto de 2025.

Primera Lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Tesalonicenses (4,1-8):

Por Cristo Jesús os rogamos y exhortamos: Habéis aprendido de nosotros cómo proceder para agradar a Dios; pues proceded así y seguid adelante. Ya conocéis las instrucciones que os dimos, en nombre del Señor Jesús. Esto quiere Dios de vosotros: una vida sagrada, que os apartéis del desenfreno, que sepa cada cual controlar su propio cuerpo santa y respetuosamente, sin dejarse arrastrar por la pasión, como hacen los gentiles que no conocen a Dios. Y que en este asunto nadie ofenda a su hermano ni se aproveche con engaño, porque el Señor venga todo esto, como ya os dijimos y aseguramos. Dios no nos ha llamado a una vida impura, sino sagrada. Por consiguiente, el que desprecia este mandato no desprecia a un hombre, sino a Dios, que os ha dado su Espíritu Santo.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 96,1.2b.5-6.10.11-12

R/. Alegraos, justos, con el Señor

El Señor reina, la tierra goza,
se alegran las islas innumerables.
Justicia y derecho sostienen su trono. R/.

Los montes se derriten como cera
ante el dueño de toda la tierra;
los cielos pregonan su justicia,
y todos los pueblos contemplan su gloria. R/.

El Señor ama al que aborrece el mal,
protege la vida de sus fieles
y los libra de los malvados. R/.

Amanece la luz para el justo,
y la alegría para los rectos de corazón.
Alegraos, justos, con el Señor,
celebrad su santo nombre. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo (25,1-13):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: «Se parecerá el reino de los cielos a diez doncellas que tomaron sus lámparas y salieron a esperar al esposo. Cinco de ellas eran necias y cinco eran sensatas. Las necias, al tomar las lámparas, se dejaron el aceite; en cambio, las sensatas se llevaron alcuzas de aceite con las lámparas. El esposo tardaba, les entró sueño a todas y se durmieron. A medianoche se oyó una voz: «¡Que llega el esposo, salid a recibirlo!» Entonces se despertaron todas aquellas doncellas y se pusieron a preparar sus lámparas. Y las necias dijeron a las sensatas: «Dadnos un poco de vuestro aceite, que se nos apagan las lámparas.» Pero las sensatas contestaron: «Por si acaso no hay bastante para vosotras y nosotras, mejor es que vayáis a la tienda y os lo compréis.» Mientras iban a comprarlo, llegó el esposo, y las que estaban preparadas entraron con él al banquete de bodas, y se cerró la puerta. Más tarde llegaron también las otras doncellas, diciendo: «Señor, señor, ábrenos.» Pero él respondió: «Os lo aseguro: no os conozco.» Por tanto, velad, porque no sabéis el día ni la hora.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

Hace poco, el papa León XIV exhortaba a los jóvenes a no conformarse con menos que la santidad. No para ser colocados en una hornacina, ciertamente, sino más bien para seguir una llamada de Dios que no admite negociaciones ni regateos.

Juan Bautista era así: irreductible. Costara lo que costara (y a él le costó la cabeza) proclamaría lo que era verdad. A Herodes le caía bien y podría haberse avenido a lo que quisiera el poder, como hacen, hacemos tantos. Y sin embargo, lo arriesgó todo porque no podía conformarse con menos que la santidad. A veces es necesario perder la cabeza.  La santidad heroica que llega al martirio, claro está, no es nada fácil. Pero tampoco es nada fácil esa otra santidad callada, diaria, que aguanta con paciencia los pequeños o grandes defectos del prójimo; la que se sacrifica porque otros vivan mejor; la que defiende la verdad y la justicia; la que mantiene la esperanza y la alegría en medio de la adversidad. No tiene mucho brillo, pero es heroica en su perseverancia, en su terca fidelidad. La santidad de los grandes actos se requiere ocasionalmente; no tanto en nuestro mundo más acomodado, pero sí en los países que sufren persecución y martirio por la fe, como está ocurriendo hoy día en Congo, en Siria y en otros países africanos y del Oriente Medio.

La santidad diaria, la callada y desapercibida, se requiere todos los días y a todas horas. Y pide una decisión constante de cumplir la voluntad de Dios. ¿De dónde vendrá la fuerza para hacerlo? La primera lectura asegura a Jeremías todo lo que necesita saber: «Cíñete y prepárate; ponte en pie y diles lo que yo te mando. No temas, no titubees delante de ellos, para que yo no te quebrante.
Mira: hoy te hago ciudad fortificada, columna de hierro y muralla de bronce”.

Y también en la primera lectura correspondiente al viernes de la XXI Semana del Tiempo Ordinario se dice claramente: la voluntad de Dios es vuestra santidad. O, como se dice en otro lugar: la voluntad de Dios es que todos se salven y lleguen al conocimiento de la verdad. Esa luz de la verdad es la que sitúa el listón nada menos que en la santidad.

Cármen Aguinaco

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

EDD. jueves 28 de agosto de 2025.

Primera Lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Tesalonicenses (3,7-13):

En medio de todos nuestros aprietos y luchas, vosotros, con vuestra fe, nos animáis; ahora nos sentimos vivir, sabiendo que os mantenéis fieles al Señor. ¿Cómo podremos agradecérselo bastante a Dios? ¡Tanta alegría como gozamos delante de Dios por causa vuestra, cuando pedimos día y noche veros cara a cara y remediar las deficiencias de vuestra fe! Que Dios, nuestro Padre, y nuestro Señor Jesús nos allanen el camino para ir a veros. Que el Señor os colme y os haga rebosar de amor mutuo y de amor a todos, lo mismo que nosotros os amamos. Y que así os fortalezca internamente, para que, cuando Jesús, nuestro Señor, vuelva acompañado de todos sus santos, os presentéis santos e irreprensibles ante Dios, nuestro Padre.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 89,3-4.12-13.14.17

R/. Sácianos de tu misericordia, Señor,
y estaremos alegres

Tú reduces al hombre a polvo, diciendo:
«Retornad, hijos de Adán.»
Mil años en tu presencia son un ayer, que pasó;
una vela nocturna. R/.

Enséñanos a calcular nuestros años,
para que adquiramos un corazón sensato.
Vuélvete, Señor, ¿hasta cuándo?
Ten compasión de tus siervos. R/.

Por la mañana sácianos de tu misericordia,
y toda nuestra vida será alegría y júbilo.
Baje a nosotros la bondad del Señor
y haga prósperas las obras de nuestras manos. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo (24,42-51):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Estad en vela, porque no sabéis qué día vendrá vuestro Señor. Comprended que si supiera el dueño de casa a qué hora de la noche viene el ladrón, estaría en vela y no dejaría abrir un boquete en su casa. Por eso, estad también vosotros preparados, porque a la hora que menos penséis viene el Hijo del hombre. ¿Dónde hay un criado fiel y cuidadoso, a quien el amo encarga de dar a la servidumbre la comida a sus horas? Pues, dichoso ese criado, si el amo, al llegar, lo encuentra portándose así. Os aseguro que le confiará la administración de todos sus bienes. Pero si el criado es un canalla y, pensando que su amo tardará, empieza a pegar a sus compañeros, y a comer y a beber con los borrachos, el día y la hora que menos se lo espera, llegará el amo y lo hará pedazos, mandándolo a donde se manda a los hipócritas. Allí será el llanto y el rechinar de dientes.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

Un divertido programa durante los días del cónclave preguntaba algunos niños quién sería el Papa. Uno de ellos respondió: “Se hace una carrera, y el que llegue el último…” ¿Por qué? Pues simplemente por lo que dice hoy la lectura del Evangelio para el memorial de san Agustín: El que quiera ser el más grande, sea el servidor de todos… Seguramente el hecho de que el cardenal Robert Prevost, agustino, sea hoy León XIV no estuviera causado por la recomendación de los niños, pero sí cuadra con el momento. El papa, el siervo de los siervos de Dios, celebra hoy con toda la Iglesia a su santo patrón.

El más grande será el servidor de todos. Dice Jesús algo curioso: quien quiera. Hoy día se da mucho el “carrerismo”, o en más vulgar, “el querer trepar”. El trepa trata de subir a costa de lo que sea y de quien sea. Pero, en lenguaje cristiano, la cosa no se trata de querer trepar, ascender, pisar a los demás y ocupar el primer puesto. En el lenguaje cristiano, no se trata de querer ser el más grande, sino de querer que todos sean los más grandes; que todos quieran agradar y dar gloria a Dios, es decir, cumplir aquello para lo que hemos sido creados.  El catecismo de Astete lo decía muy bien;

“Dios ha criado al hombre para servirle en esta vida y después gozarle en la eterna. Dios nos dió los sentidos y todos nuestros miembros para que con todos le sirviésemos en todas las cosas.”  Todo lo que somos y tenemos tiene que estar orientado a eso. Así que el más grande es el que no desaprovecha nada de lo que Dios le ha dado para ser servidor.

El muy sabio san Agustín, el que deslumbraba por su filosofía y su capacidad intelectual ha servido a la Iglesia de muchos siglos, evidentemente con su saber, pero sobre todo por lo que lo ha hecho grande: el descubrimiento de la verdad y la belleza verdaderas. Desde ese descubrimiento, hecho “tarde”, según dice él, pero nunca tarde según la eternidad de Dios, Agustín sirvió con todo lo que era y tenía a Dios y a su Iglesia.

Tenían razón los niños, porque no habían inventado nada, sino entendido la lógica de Jesús. El que llegue el último… será el servidor de todos.

Cármen Aguinaco

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

EDD. miércoles 27 de agosto de 2025

Primera Lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Tesalonicenses (2,9-13):

Recordad, hermanos, nuestros esfuerzos y fatigas; trabajando día y noche para no serle gravoso a nadie, proclamamos entre vosotros el Evangelio de Dios. Vosotros sois testigos, y Dios también, de lo leal, recto e irreprochable que fue nuestro proceder con vosotros, los creyentes; sabéis perfectamente que tratamos con cada uno de vosotros personalmente, como un padre con sus hijos, animándoos con tono suave y enérgico a vivir como se merece Dios, que os ha llamado a su reino y gloria. Ésa es la razón por la que no cesarnos de dar gracias a Dios, porque al recibir la palabra de Dios, que os predicamos, la acogisteis no como palabra de hombre, sino, cual es en verdad, como palabra de Dios, que permanece operante en vosotros, los creyentes.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 138,7-8.9-10.11-12ab

R/. Señor, tú me sondeas y me conoces

¿Adónde iré lejos de tu aliento,
adónde escaparé de tu mirada?
Si escalo el cielo, allí estás tú;
si me acuesto en el abismo, allí te encuentro. R/.

Si vuelo hasta el margen de la aurora,
si emigro hasta el confín del mar,
allí me alcanzará tu izquierda,
me agarrará tu derecha. R/.

Si digo: «Que al menos la tiniebla me encubra,
que la luz se haga noche en torno a mí»,
ni la tiniebla es oscura para ti,
la noche es clara como el día. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo (23,27-32):

En aquel tiempo, habló Jesús diciendo: «¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que os parecéis a los sepulcros encalados! Por fuera tienen buena apariencia, pero por dentro están llenos de huesos y podredumbre; lo mismo vosotros: por fuera parecéis justos, pero por dentro estáis repletos de hipocresía y crímenes. ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que edificáis sepulcros a los profetas y ornamentáis los mausoleos de los justos, diciendo: «Si hubiéramos vivido en tiempo de nuestros padres, no habríamos sido cómplices suyos en el asesinato de los profetas»! Con esto atestiguáis en contra vuestra, que sois hijos de los que asesinaron a los profetas. ¡Colmad también vosotros la medida de vuestros padres!»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

Hoy tenemos, por un lado, las lecturas del miércoles de la Semana XXI del Tiempo Ordinario, que exhortan a vivir como “se merece Dios”. Dios no tiene que hacer méritos para merecer nuestro honor ni nuestra recta vida. Dios es digno de toda gloria y alabanza. Y dar gloria y alabanza a Dios significa, en la práctica, tener una vida recta, alegre, esperanzada, caritativa, justa. Vivir como corresponde a la grandeza de Dios es simplemente justo y necesario.

Por otro lado, está hoy la memoria de santa Mónica, la mujer que, con sus lágrimas, alcanzó al hijo para Cristo. Es decir, logró que Agustín viviera “como se merece Dios”. Cuando Agustín parecía estar más allá de toda redención, Mónica siguió llorando y orando. Porque pensaba que su hijo estaba “muerto” a la verdadera vida. ¡Y qué vida tuvo Agustín después! Las lágrimas de Mónica no solo sirvieron para la vida de Agustín, sino para la vida de la Iglesia durante tantos siglos.

Por eso el pasaje del Evangelio que se lee en esta memoria es el de la viuda de Naín. El hijo estaba certificadamente muerto. Pero a la viuda se le dice: no llores. Ahórrate las lágrimas, porque Dios es un Dios de la vida. Lágrimas sacaron de la muerte al hijo de Mónica y al de la viuda de Naín. Tantas madres y abuelas, hoy día, lloran lo que ven en sus hijos y nietos un camino de muerte; malos caminos, malas amistades, adiciones, indiferencia a la fe, materialismo extremo, narcisismo. A ellas se les dice, como a Mónica y a la viuda de Naín: “No llores más. Tus súplicas son escuchadas.” O, casi más bien; sigue llorando, llora incesantemente ante Dios para arrancar de Él la vida. Pero llora en la seguridad de que Dios es un Dios de vida; llora con la confianza de que Dios siempre puede sacar vida de la muerte. Llora como las estériles Sara, Ana e Isabel, sabiendo que lo imposible es siempre posible. Llora para que tu hijo viva “como Dios se merece”, es decir, de una manera recta, alegre, esperanzada, pacífica, caritativa y justa. Y eso, no solo para la vida del propio hijo, nieto o ser querido; sino para la vida de la Iglesia. Para que los cristianos vivamos “como Dios se merece”. A Él toda gloria y alabanza.

Cármen Aguinaco

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

EDD. martes 26 de agosto de 2025.

Primera Lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Tesalonicenses (2,1-8):

Sabéis muy bien, hermanos, que nuestra visita no fue inútil. A pesar de los sufrimientos e injurias padecidos en Filipos, que ya conocéis, tuvimos valor –apoyados en nuestro Dios– para predicaros el Evangelio de Dios en medio de fuerte oposición. Nuestra exhortación no procedía de error o de motivos turbios, ni usaba engaños, sino que Dios nos ha aprobado y nos ha confiado el Evangelio, y así lo predicamos, no para contentar a los hombres, sino a Dios, que aprueba nuestras intenciones. Como bien sabéis, nunca hemos tenido palabras de adulación ni codicia disimulada. Dios es testigo. No pretendimos honor de los hombres, ni de vosotros, ni de los demás, aunque, como apóstoles de Cristo, podíamos haberos hablado autoritariamente; por el contrario, os tratamos con delicadeza, como una madre cuida de sus hijos. Os teníamos tanto cariño que deseábamos entregaros no sólo el Evangelio de Dios, sino hasta nuestras propias personas, porque os habíais ganado nuestro amor.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 138,1-3.4-6

R/. Señor, tú me sondeas y me conoces

Señor, tú me sondeas y me conoces;
me conoces cuando me siento o me levanto,
de lejos penetras mis pensamientos;
distingues mi camino y mi descanso,
todas mis sendas te son familiares. R/.

No ha llegado la palabra a mi lengua,
y ya, Señor, te la sabes toda.
Me estrechas detrás y delante,
me cubres con tu palma.
Tanto saber me sobrepasa,
es sublime, y no lo abarco. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo (23,23-26):

En aquel tiempo, habló Jesús diciendo: «¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que pagáis el décimo de la menta, del anís y del comino, y descuidáis lo más grave de la ley: el derecho, la compasión y la sinceridad! Esto es lo que habría que practicar, aunque sin descuidar aquello. ¡Guías ciegos, que filtráis el mosquito y os tragáis el camello! ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que limpiáis por fuera la copa y el plato, mientras por dentro estáis rebosando de robo y desenfreno! ¡Fariseo ciego!, limpia primero la copa por dentro, y así quedará limpia también por fuera.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

La mentira es como una capa de brillo artificial que oculta ponzoña. Y la ponzoña tiene una extraña propiedad de hervir hasta desbordarse por encima de la superficie hermosa. Una corrupción se tiene que tapar con otra y otra con otra. Mientras tanto, se trata, por todos los medios, de que lo de fuera parezca precioso, dulce, tierno y elegante. Engaña por un tiempo, quizá, pero al final, como es falso, empieza a cansar, pasa a ser sospechoso, y termina por descubrirse lo que había debajo. La hipocresía es gradualmente transparente.

A nuestro alrededor, continuamente vemos esa mentira, a nivel personal o colectivo. Y la ponzoña va brotando imparable como si estuviera hirviendo. Vemos a todas horas rostros en televisión que nos aseguran que ellos son buenos y todos los demás malísimos; pero ya no pueden por más tiempo ocultar la verdad. Y lo mismo ocurre a nivel personal; como una mentira lleva a otra, al final no se recuerda la primera y la bola explota.

De nuevo hoy la lectura de Tesalonicenses se sitúa en contraste con el evangelio. Pablo no es un político falso y mentiroso, sino alguien que entrega hasta alma, vida y corazón, no para su propio beneficio, sino para el bien de los demás. “No para contentar a los hombres, sino a Dios”, dice Pablo con toda sinceridad.  Si no se va así, a lo profundo, la ponzoña inevitablemente en algún momento hervirá y desbordará incluso los visos de buen hacer. Jesús advierte de no dar brillo al exterior de la copa… Si la copa está limpia por dentro, el exterior ya lo reflejará, sin tanto esfuerzo. Y no hará falta demostrar a nadie lo bueno que se es; la bondad sincera también es calladamente desbordante e irrefutable. No se trata, como dice Pablo, de quedar bien con la gente: eso sería el exterior de la copa. Se trata de estar cerca de Dios, de agradar a Dios, de encontrar el favor y la gracia de Dios y la gracia se desbordará para el bien de los demás. No para contentarles, sino para su bien. Porque, como dice Pablo, deseamos dar el Evangelio, pero con toda nuestra persona y todo el corazón. La mentira es desalmada por mucho que se proteste estar entregado a los demás; la verdad lleva el corazón y toda la persona.

Cármen Aguinaco

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

Comentario al Evangelio del lunes 25 de agosto de 2025.

EVANGELIO DEL DÍA SEGÚN SAN MATEO 23, 13-22

Hoy la Iglesia celebra la memoria de San Luis, Rey de Francia, patrono de la Orden Franciscana Seglar y de todos los laicos y laicas que simpatizan con el carisma franciscano y clariano. Su vida es un ejemplo luminoso de cómo la santidad se puede vivir en medio del mundo: como esposo y padre, como gobernante justo, como hermano cercano a los pobres y como discípulo fiel de Cristo. San Luis nos recuerda que la verdadera grandeza no está en los títulos ni en el poder, sino en el servicio humilde y en el amor sincero. Su vida franciscana, marcada por la oración, la austeridad y la caridad, nos inspira a ser cristianos auténticos en nuestras familias, trabajos y responsabilidades sociales. Que su ejemplo nos anime a ser seglares franciscanos comprometidos con la justicia, constructores de paz y servidores de los pobres, viviendo con alegría y fidelidad nuestro carisma en la sociedad y en la Iglesia.

No podemos ser, por fuera, una bella guitarra y, por dentro, un pan podrido. La autenticidad de la vida cristiana exige que la belleza exterior corresponda a la verdad interior, que lo que mostramos sea fruto de un corazón limpio y renovado por Dios. Hermanos y hermanas, el Evangelio de hoy nos pone frente a una fuerte advertencia de Jesús: denuncia la hipocresía religiosa, aquella que se queda en las apariencias externas, pero que no deja espacio a la verdad de Dios. Los escribas y fariseos cerraban las puertas del Reino a los demás, porque vivían más preocupados por normas humanas que por el corazón misericordioso del Padre. Jesús nos recuerda que la fe no puede ser fachada. No basta con palabras bonitas o gestos vacíos; lo que Él quiere es un corazón sencillo, auténtico y abierto a la gracia. La verdadera religión no se mide por juramentos solemnes, sino por la fidelidad al amor y la transparencia de vida. Hermanos y hermanas, en nuestra espiritualidad franciscana y clariana, este Evangelio resuena con mucha fuerza. San Francisco y Santa Clara no buscaron honores ni apariencias, sino vivir el Evangelio en la simplicidad, en la fraternidad y en la humildad. Ellos nos enseñan que la coherencia de vida es el testimonio más grande: ser lo mismo por dentro y por fuera, reflejar en nuestras obras la bondad que proclamamos con los labios. Hoy, el Señor nos invita a pasar de una religiosidad de fachada a una fe encarnada en lo concreto: en el servicio humilde, en la alegría fraterna, en el cuidado de los pequeños y en la alabanza confiada al Dios Altísimo. Pidamos la gracia de vivir como Francisco y Clara: con transparencia, con un corazón limpio, y con un testimonio que abra caminos hacia el Reino de Dios. –

Hno. Mauricio Silva dos Anjos – Hermano Menor Capuchino de Chile.

EDD. lunes 25 de agosto de 2025

Primera Lectura

Comienzo de la primera carta del apóstol san Pablo a los Tesalonicenses (1,1-5.8b-10):

Pablo, Silvano y Timoteo a la Iglesia de los tesalonicenses, en Dios Padre y en el Señor Jesucristo. A vosotros, gracia y paz. Siempre damos gracias a Dios por todos vosotros y os tenemos presentes en nuestras oraciones. Ante Dios, nuestro Padre, recordamos sin cesar la actividad de vuestra fe, el esfuerzo de vuestro amor y el aguante de vuestra esperanza en Jesucristo, nuestro Señor. Bien sabemos, hermanos amados de Dios, que él os ha elegido y que, cuando se proclamó el Evangelio entre vosotros, no hubo sólo palabras, sino además fuerza del Espíritu Santo y convicción profunda. Sabéis cuál fue nuestra actuación entre vosotros para vuestro bien. Vuestra fe en Dios había corrido de boca en boca, de modo que nosotros no teníamos necesidad de explicar nada, ya que ellos mismos cuentan los detalles de la acogida que nos hicisteis: cómo, abandonando los ídolos, os volvisteis a Dios, para servir al Dios vivo y verdadero, y vivir aguardando la vuelta de su Hijo Jesús desde el cielo, a quien ha resucitado de entre los muertos y que nos libra del castigo futuro.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 149,1-2.3-4.5-6a.9b

R/. El Señor ama a su pueblo

Cantad al Señor un cántico nuevo,
resuene su alabanza en la asamblea de los fieles;
que se alegre Israel por su Creador,
los hijos de Sión por su Rey. R/.

Alabad su nombre con danzas,
cantadle con tambores y cítaras;
porque el Señor ama a su pueblo
y adorna con la victoria a los humildes. R/.

Que los fieles festejen su gloria
y canten jubilosos en filas:
con vítores a Dios en la boca;
es un honor para todos sus fieles. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo (23,13-22):

En aquel tiempo, habló Jesús diciendo: «¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que cerráis a los hombres el reino de los cielos! Ni entráis vosotros, ni dejáis entrar a los que quieren. ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que viajáis por tierra y mar para ganar un prosélito y, cuando lo conseguís, lo hacéis digno del fuego el doble que vosotros! ¡Ay de vosotros, guías ciegos, que decís: «Jurar por el templo no obliga, jurar por el oro del templo sí obliga!» ¡Necios y ciegos! ¿Qué es más, el oro o el templo que consagra el oro? O también: «Jurar por el altar no obliga, jurar por la ofrenda que está en el altar sí obliga.» ¡Ciegos! ¿Qué es más, la ofrenda o el altar que consagra la ofrenda? Quien jura por el altar jura también por todo lo que está sobre él; quien jura por el templo jura también por el que habita en él; y quien jura por el cielo jura por el trono de Dios y también por el que está sentado en él.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

Los reproches que lanza Jesús en el evangelio de hoy son toda una enmienda a la totalidad de una acción vacía, rutinaria e hipócrita. ¡Ay de vosotros! El “ay de vosotros” va dirigido a quienes se centran de tal manera en lo externo que pierden todo sentido del porqué están haciendo todo eso; y lo peor no es eso, sino que están seguros y confiados en que todas sus formalidades, rutinas y superficialidad, los llevarán a la salvación. Quedarse con la envoltura puede resultar brillante temporalmente, pero en el fondo hay un vacío profundo que al fin saldrá a la luz; es un vacío existencial disfrazado de felicidad, buenas obras y prestigio.

En contraste con esto, la carta a Tesalonicenses presenta una alabanza a la totalidad, resumida, simplemente en una línea que contiene las tres virtudes teologales:” Ante Dios, nuestro Padre, recordamos sin cesar la actividad de vuestra fe, el esfuerzo de vuestro amor y el aguante de vuestra esperanza en Jesucristo, nuestro Señor.” Pero no lo presenta en términos de brillo, prestigio o fama ante los demás, sino más bien en términos de esfuerzo. Las virtudes se practican, se trabajan. Aunque son obras de la gracia de Dios y del Espíritu Santo, son exigentes: esfuerzo, aguante. No se presenta la fe como algo estático, sino activo… es decir, con obras de oración, de justicia, de vida en Dios; ni es el amor simplemente un sentimiento romántico, sino un decidido esfuerzo de centrarse en Dios y hacer el bien: no es fácil muchas veces. Se dice, burlonamente, que se ama a la humanidad, pero no se soporta al individuo de al lado. Ni la esperanza es una ilusión algo boba de que las cosas van a ir bien. Eso se podría derrumbar estrepitosamente cuando las cosas ni van bien, ni hay ningún viso de que se arreglen. Porque la esperanza es algo mucho más fundamentado: es el aguante, el anclaje en Dios a pesar de todos los pesares. La esperanza de algo mucho más grande que no es temporal ni espacial, ni se basa en acontecimientos puntuales. La esperanza es la seguridad de que la salvación ya se ha cumplido en Cristo.

Se nos presenta, por tanto, todo un programa de conversión; las normas pueden estar bien y, como decían nuestras abuelas, “lo bien hecho bien parece”. Pero no hay que parecer solamente; hay que ser, desde dentro, firmes, buenos; llenos del Espíritu que nos ayuda en esas tres virtudes difíciles que son nada más y nada menos, que las que apuntan al corazón de Dios.

Carmen Aguinaco

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

Comentario al Evangelio del domingo 24 de agosto de 2025

Evangelio – Lc 13,22-30.

No importa cómo fue ayer. lo bueno de la vida es que siempre hay un mañana y los sueños no tienen fecha de caducidad. Cada día que no te rindes, es un día que ganas!

Cuando a Jesús le preguntaron por los que se salvarían, no respondió con un número ni con estadísticas, sino con una imagen: una multitud que se agolpa para entrar por una puerta estrecha. Con ello nos quiso enseñar que el camino hacia la salvación no es amplio ni cómodo, sino exigente y selectivo, porque pide esfuerzo, vigilancia y decisión. La puerta estrecha no excluye, pero sí purifica; nos obliga a dejar atrás lo superfluo, a soltar el orgullo y el egoísmo, a caminar ligeros de equipaje. Muchos se acercan, pero no todos entran, porque no basta con estar delante de la puerta: es necesario querer atravesarla con un corazón humilde y transformado por el amor. La puerta del Reino nos enfrenta a nuestra propia conciencia, allí donde no sirven disfraces ni apariencias. Ante Dios no valen títulos, ni seguridades institucionales, ni prácticas externas vacías de amor; solo queda el corazón desnudo, verdadero, sin máscaras. Es un umbral que despoja de todo lo accesorio y nos invita a entrar ligeros, sin apoyarnos en lo mágico ni en lo superficial, sino en la autenticidad de una fe que se traduce en vida. La puerta del Reino se abre a quienes se presentan sencillos y transparentes, confiados en la misericordia de Dios y dispuestos a dejarse transformar por Él. Dios te bendiga y te proteja y ilumine siempre vuestro vivir. No se olvide, Dios te ama porque te ama te quer porque te quer. –

Hermano Mauricio Silva dos Anjos – Hermano Menor Capuchino de Chile.