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Autor: Patricio Osiadacz

EDD. sábado 17 de mayo de 2025.

Primera Lectura

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (13,44-52):

EL sábado siguiente, casi toda la ciudad acudió a oír la palabra del Señor. Al ver el gentío, los judíos se llenaron de envidia y respondían con blasfemias a las palabras de Pablo. Entonces Pablo y Bernabé dijeron con toda valentía:
«Teníamos que anunciaros primero a vosotros la palabra de Dios; pero como la rechazáis y no os consideráis dignos de la vida eterna, sabed que nos dedicamos a los gentiles. Así nos lo ha mandado el Señor: “Yo te he puesto como luz de los gentiles, para que lleves la salvación hasta el confín de la tierra”».
Cuando los gentiles oyeron esto, se alegraron y alababan la palabra del Señor; y creyeron los que estaban destinados a la vida eterna.
La palabra del Señor se iba difundiendo por toda la región. Pero los judíos incitaron a las señoras distinguidas, adoradoras de Dios, y a los principales de la ciudad, provocaron una persecución contra Pablo y Bernabé y los expulsaron de su territorio.
Estos sacudieron el polvo de los pies contra ellos y se fueron a Iconio. Los discípulos, por su parte, quedaban llenos de alegría y de Espíritu Santo.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 97,1-2ab.2cd.3ab.3cd-4

R/. Los confines de la tierra han contemplado
la victoria de nuestro Dios

Cantad al Señor un cántico nuevo,
porque ha hecho maravillas.
Su diestra le ha dado la victoria,
su santo brazo. R/.

El Señor da a conocer su salvación,
revela a las naciones su justicia:
se acordó de su misericordia y su fidelidad
en favor de la casa de Israel. R/.

Los confines de la tierra han contemplado
la victoria de nuestro Dios.
Aclama al Señor, tierra entera;
gritad, vitoread, tocad. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Juan (14,7-14):

«Si me conocierais a mí, conoceríais también a mi Padre. Ahora ya lo conocéis y lo habéis visto».
Felipe le dice:
«Señor, muéstranos al Padre y nos basta».
Jesús le replica:
«Hace tanto que estoy con vosotros, ¿y no me conoces, Felipe? Quien me ha visto a mí ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú: “Muéstranos al Padre”? ¿No crees que yo estoy en el Padre, y el Padre en mí? Lo que yo os digo no lo hablo por cuenta propia. El Padre, que permanece en mí, él mismo hace las obras. Creedme: yo estoy en el Padre y el Padre en mí. Si no, creed a las obras.
En verdad, en verdad os digo: el que cree en mí, también él hará las obras que yo hago, y aun mayores, porque yo me voy al Padre. Y lo que pidáis en mi nombre, yo lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si me pedís algo en mi nombre, yo lo haré».

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

“Respondían con insultos a las palabras de Pablo”, leemos en la secuencia de los Hechos de los Apóstoles de hoy. ¿Se amedrentaron Pablo y Bernabé por ese contratiempo? No. Sin contemplaciones siguieron anunciando a tiempo y destiempo la Palabra hasta que los expulsaron del territorio y se fueron a Iconio donde quedaron llenos de alegría y Espíritu Santo.

¡Vaya una fuerza y vitalidad la de estos discípulos! Está claro que la fuerza de la Resurrección de Cristo está con ellos y que la Palabra está muy viva en su corazón. Esta Palabra de vida eterna no sólo se escucha, sino que se lleva a la práctica. Entra por tus oídos y quiere llegar a tu corazón para poner en marcha tu voluntad y tus afectos.

Tuvieron la experiencia que hoy nos anuncia Jesús en el Evangelio: “Si me conocéis a mí, conoceréis también a mi Padre.” […] “El que cree en mí, también él hará las obras que yo hago, y aún mayores”. Es lo que hicieron Pablo y Bernabé y otros muchos hombres y mujeres que han vividos llenos del Espíritu Santo para anunciar la Palabra de Dios.

Para este día te propongo que ores recordando las PALABRAS de Jesús que ya están en tu corazón grabadas a fuego, aquellas que te has atrevido a poner en práctica. Hazlo despacio, no es un ejercicio de memoria, sino de mirar a tu interior con paz y sinceridad de la mano de Jesús, nunca solo. Y si adviertes que tu corazón es pobre en Palabras, pídele a Él que lo haga receptivo, como el de María que supo muy bien acoger la Palabra y la hizo Carne, vida. Que Ella sea tu guía en la oración de hoy.

Vuestro hermano en la fe:

Juan Lozano, cmf.

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

Homilía para la Eucaristía del domingo 18 de mayo de 2025.

QUINTO DOMINGO DE PASCUA.C.


Hechos 14,21-27: El Señor actúa por medio de los Apóstoles se va consolidando la iglesia entre los paganos.
Apocalipsis 21,1-5: Se muestra la victoria del Resucitado: un cielo nuevo y una tierra nueva, donde no existe la maldad.
Juan 13,3133.34-35: En la hora solemne de la cena Jesús deja su Testamento: el Amor fraterno. Es a través del amor que Jesús sigue presente entre nosotros.

1.- Después de su Pasión ya no está la presencia física de Jesús. Él prometió estar siempre con nosotros y cumple con esta promesa. Él sigue actuando, salvando a través de los Apóstoles, a través de la Iglesia.
De hecho, Pablo y Bernabé van haciendo realidad el misterio de la salvación, van consolidando las comunidades de los discípulos. La Iglesia es la que hace presente a Cristo en el mundo de hoy. Claro está que en este mundo la iglesia, la comunidad de los discípulos, no está exenta del dolor. Al contrario, ya Pablo y Bernabé dicen a los cristianos que deben perseverar en la fe, porque es necesario pasar por muchas tribulaciones y así, de esta manera, entrar en el Reino de Dios. No estamos exentos del mal.
2.- Pero en la plenitud del Reino será distinto. En toda la Escritura, y aquí en el Apocalipsis, se nos habla de un cielo nuevo y una tierra nueva, es decir, de una realidad en la que ya no cabe la presencia del mal y toda clase de maldad. El texto dice que no habrá mar, lo que en la geografía oriental significa una ausencia total de la maldad; el mar era considerado la sede de la Bestia causante de todos los males.
Es el sueño de la humanidad tener un mundo, una sociedad mejor, en la que no haya conflictos, guerras ni injusticias. Es una Utopía que esperamos que algún día se haga realidad. ¿Será esto posible? Lo soñó Tomás Moro, y tantos personajes célebres. Pero es más, es el sueño de Dios.
3.- No nos durmamos, no soñemos, ya que actualmente hay mucha maldad en el mundo. Hay una ausencia de Paz, Amor, Justicia, Respeto. Da la impresión que en todas partes impera la muerte. Y en este contexto no faltan aquellos que sueñan con una realidad nueva. ¿Acaso en Chile no se ha hablado de refundar al país? Y para esto, se dice, habría que eliminar a los que se oponen. Se pretende imponer la paz con la guerra, con la violencia, la represión. Lo que sería peor. Y lo estamos viendo en distintos puntos de la tierra.
4.- Por eso, ¿es posible tener una realidad nueva? Sí, es posible, aunque para muchos parezca imposible, un simple sueño irrealizable (Utopía). Pero, cuidado, que Utopía no significa irrealizable, sino un No lugar, es decir que se puede realizar en cualquier parte.
Jesús presente, el Resucitado, a través de sus discípulos va sembrando su presencia salvífica.
La vivencia del amor diferente que Cristo nos deja, es la que cada día va transformando nuestra realidad, nuestro entorno. No sin razón san Pablo VI hablaba de la “Civilización del amor”. Y todos los cristianos hemos de trabajar con tesón por esta causa, que es el Amor de Cristo, ser sembradores de Paz y Bien, como lo hiciera otro, a quien bien conocemos. Que esta utopía se haga realidad en nuestros hogares, barrios, ciudades, países. Entonces sí habrá un cielo nuevo, una tierra nueva, un barrio nuevo, una población nueva, un Chile nuevo, donde la maldad sea totalmente eliminada. ¿Será posible? Con la ayuda del Señor sí. Comencemos, hermanos.

Hno. Pastor.

EDD. viernes 16 de mayo de 2025

Primera Lectura

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (13,26-33):

EN aquellos días, cuando llegó Pablo a Antioquía de Pisidia, decía en la sinagoga:
«Hermanos, hijos del linaje de Abrahán y todos vosotros los que teméis a Dios: a nosotros se nos ha enviado esta palabra de salvación. En efecto, los habitantes de Jerusalén y sus autoridades no reconocieron a Jesús ni entendieron las palabras de los profetas que se leen los sábados, pero las cumplieron al condenarlo. Y, aunque no encontraron nada que mereciera la muerte, le pidieron a Pilato que lo mandara ejecutar. Y, cuando cumplieron todo lo que estaba escrito de él, lo bajaron del madero y lo enterraron. Pero Dios lo resucitó de entre los muertos. Durante muchos días, se apareció a los que habían subido con él de Galilea a Jerusalén, y ellos son ahora sus testigos ante el pueblo. También nosotros os anunciamos la Buena Noticia de que la promesa que Dios hizo a nuestros padres, nos la ha cumplido a nosotros, sus hijos, resucitando a Jesús. Así está escrito en el salmo segundo:
“Tú eres mi Hijo: yo te he engendrado hoy”».

Palabra de Dios

Salmo

Sal 2,6-7.8-9.10-11

R/. Tu eres mi Hijo: yo te he engendrado hoy

«Yo mismo he establecido a mi Rey
en Sión, mi monte santo».
Voy a proclamar el decreto del Señor;
él me ha dicho: «Tú eres mi Hijo:
yo te he engendrado hoy. R/.

Pídemelo:
te daré en herencia las naciones,
en posesión, los confines de la tierra:
los gobernarás con cetro de hierro,
los quebrarás como jarro de loza». R/.

Y ahora, reyes, sed sensatos;
escarmentad, los que regís la tierra:
servid al Señor con temor,
rendidle homenaje temblando. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Juan (14,1-6):

EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«No se turbe vuestro corazón, creed en Dios y creed también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas moradas; si no, os lo habría dicho, porque me voy a prepararos un lugar. Cuando vaya y os prepare un lugar, volveré y os llevaré conmigo, para que donde estoy yo estéis también vosotros. Y adonde yo voy, ya sabéis el camino».
Tomás le dice:
«Señor, no sabemos adónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?».
Jesús le responde:
«Yo soy el camino y la verdad y la vida. Nadie va al Padre sino por mí».

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

“Que no se turbe vuestro corazón”, comienza el Evangelio que meditamos hoy. Y sigue: “Creed en Dios y creed también en mi” […] “porque me voy a prepararos un lugar”. Esta lectura es muy utilizada en los funerales cuando despedimos a un ser querido, ya que Jesús nos asegura la continuidad de nuestra vida tras la muerte, concebida por nosotros como un tránsito, una puerta hacia la otra vida. Sin embargo, hoy queremos meditarla como un mensaje de Jesús para nuestro aquí y ahora, pues con frecuencia, los avatares de la vida nos roban la paz del corazón y la confianza en los valores que profesamos gracias a nuestra fe.

Perder la paz interior nos lleva a vivir los acontecimientos con violencia y de forma esquizofrénica, y se nota cuando entramos en esta espiral pagana, porque vivimos como si no tuviéramos fe. Los cristianos estamos llamados a resolver las situaciones de conflicto de otro modo: los problemas en la familia donde en ocasiones nos vemos desbordados en la relación con la pareja, los hijos, nuestros padres o hermanos; las tensiones en el trabajo con nuestros superiores, compañeros o subordinados; las toxicidades que a veces se producen entre nuestras amistades; el ambiente de desesperación ante situaciones de injusticia, guerra o corrupción social… No nos faltan problemas en nuestra vida, por eso Jesús nos dice hoy “que no se turbe vuestro corazón”.

Te propongo que pongas hoy en oración a todas las personas y situaciones que en la actualidad te turban, te quitan la paz. Ora con ellas y por ellas. Pídele a Jesús Resucitado que te de su paz para que puedas abordarlas de otro modo, con paciencia, con una mirada más calmada, con distancia, de modo que no causen negatividad en ti.

Recuerda que Él es nuestro Camino, Verdad y Vida.

Vuestro hermano en la fe:

Juan Lozano, cmf.

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

Comentario al Evangelio del jueves 15 de mayo de 2025.

BUENOS DÍAS! LA PALABRA DE ILUMINA NUESTRA VIDA Y NUESTRO DIA.

Dios no grita. Dios susurra. Y a veces susurra desde el barro, desde el dolor. La fe es un caminar con piedras, charcos y abrazos inesperados. Dale una oportunidad a Dios que te espera sin juzgarte.

En el Evangelio de hoy, Jesús retoma un tema fundamental para quien desea seguirlo: el servicio. Él dice: «El siervo no está por encima de su señor, ni el enviado por encima del que lo envió.» Con estas palabras, el Señor nos recuerda que el camino del discipulado pasa necesariamente por la humildad y el servicio generoso a los hermanos.

Esta palabra de Jesús sucede justo después del gesto del lavatorio de los pies, cuando Él, el Maestro y Señor, se inclina para lavar los pies de los discípulos. Un gesto que desconcierta, pero que revela profundamente el corazón de Dios: un Dios que se rebaja por amor, que se entrega hasta el final. Y al decir que seremos felices si ponemos esto en práctica, Jesús nos señala un camino de verdadera realización.

La felicidad cristiana, por lo tanto, no está en el prestigio, el poder o el reconocimiento, sino en la capacidad de amar y servir, especialmente a los más necesitados y olvidados. Quien sirve con amor, participa de la alegría del Reino, anticipa en el presente la vida nueva que brota de la Pascua.

Que en este jueves de la cuarta semana de Pascua, podamos renovar nuestro compromiso con el servicio, con sencillez y generosidad. Y que, como enviados del Señor, seamos señal de su amor dondequiera que estemos. Dios te bendiga y te proteja e ilumine siempre vuestro vivir. – Hno. Mauricio Silva dos Anjos – Hermano Menor Capuchino de Chile.

EDD. jueves 15 de mayo de 2025.

Primera Lectura

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (13,13-25):

PABLO y sus compañeros se hicieron a la mar en Pafos y llegaron a Perge de Panfilia. Juan los dejo y se volvio a Jerusalén; ellos, en cambio, continuaron y desde Perge llegaron a Antioquía de Pisidia. El sábado entraron en la sinagoga y tomaron asiento. Acabada la lectura de la Ley y de los Profetas, los jefes de la sinagoga les mandaron a unos que les dijeran:
«Hermanos, si tenéis una palabra de exhortación para el pueblo, hablad».
Pablo se puso en pie y, haciendo seña con la mano de que se callaran, dijo:
«Israelitas y los que teméis a Dios, escuchad: El Dios de este pueblo, Israel, eligió a nuestros padres y multiplicó al pueblo cuando vivían como forasteros en Egipto. Los sacó de allí con brazo poderoso; unos cuarenta años “los cuidó en el desierto”, “aniquiló siete naciones en la tierra de Canaán y les dio en herencia” su territorio; todo ello en el espacio de unos cuatrocientos cincuenta años. Luego les dio jueces hasta el profeta Samuel. Después pidieron un rey, y Dios les dio a Saúl, hijo de Quis, de la tribu de Benjamín, durante cuarenta años. Lo depuso y les suscitó como rey a David, en favor del cual dio testimonio, diciendo: “Encontré a David”, hijo de Jesé, “hombre conforme a mi corazón, que cumplirá todos mis preceptos”.
Según lo prometido, Dios sacó de su descendencia un salvador para Israel: Jesús. Juan predicó a todo Israel un bautismo de conversión antes de que llegara Jesús; y, cuando Juan estaba para concluir el curso de su vida, decía: “Yo no soy quien pensáis, pero, mirad, viene uno detrás de mí a quien no merezco desatarle las sandalias de los pies”».

Palabra de Dios

Salmo

Sal 88,2-3.21-22.25.27

R/. Cantaré eternamente tus misericordias, Señor

Cantaré eternamente las misericordias del Señor,
anunciaré tu fidelidad por todas las edades.
Porque dijieste: «La misericordia es un edificio eterno»,
más que el cielo has afianzado tu fidelidad. R/.

Encontré a David, mi siervo,
y lo he ungido con óleo sagrado;
para que mi mano esté siempre con él
y mi brazo lo haga valeroso. R/.

Mi fidelidad y misericordia lo acompañarán,
por mi nombre crecerá su poder.
Él me invocará: «Tú eres mi padre,
mi Dios, mi Roca salvadora». R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Juan (13,16-20):

CUANDO Jesús terminó de lavar los pies a sus discípulos les dijo:
«En verdad, en verdad os digo: el criado no es más que su amo, ni el enviado es más que el que lo envía. Puesto que sabéis esto, dichosos vosotros si lo ponéis en práctica. No lo digo por todos vosotros; yo sé bien a quiénes he elegido, pero tiene que cumplirse la Escritura: “El que compartía mi pan me ha traicionado”. Os lo digo ahora, antes de que suceda, para que cuando suceda creáis que yo soy.
En verdad, en verdad os digo: el que recibe a quien yo envíe me recibe a mí; y el que me recibe a mí recibe al que me ha enviado».

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

Cuando leemos y meditamos la labor misionera de San Pablo que nos propone la Palabra de hoy en el libro de los Hechos, nos damos cuenta de que nada es imposible para Dios. Este bello relato nos recuerda que mientras haya vida hay posibilidad de cambiar la mirada, de nacer de nuevo de modo absoluto, de que la vida de un giro radical. San Pablo pasó de perseguidor de Cristo, a ser perseguido por su causa hasta dar la vida, y hoy lo anuncia sin temor en Antioquia.

Con frecuencia constatamos con tristeza que la gente a la que queremos no disfruta del don de la fe, no creen. Madres y padres que se lamentan de que sus hijos no tienen fe a pesar de todos los esfuerzos que hicieron; parejas que desearían que sus respectivos compartieran con ellos esta dimensión para acrecentar su amor; familias que no pueden celebrar juntos porque no todos comparten este tesoro… Las cosas pueden cambiar y las personas también, como le ocurrió a San Pablo; nunca es tarde para la esperanza.

Nadie ha dicho que la fe en Jesucristo sea fácil. La fe es una batalla en dos frentes principales: interior, contra nosotros mismos en nuestras inclinaciones más egoístas, destructivas u oscuras; exterior, contra las circunstancias, situaciones y personas que, en ocasiones, tratan de obstaculizar nuestro camino de seguimiento. Para mantener y avanzar en el camino de la fe hay que luchar. San Pablo libró esa batalla en su interior, pero una vez que vio y comprendió, fue fiel hasta el final.

El Evangelio de hoy nos muestra el breve discurso que Jesús hace nada más terminar de lavar los pies a sus discípulos, donde nos vuelve a hablar del servicio para poder recibirle a Él.  También lo sintió el santo madrileño que hoy recordamos, san Isidro. Un labrador de profunda fe y oración diaria que ayudaba a los pobres con sus escasos recursos. Testigos que nos recuerdan que estas promesas del Señor son verdaderas.

Hoy le pedimos al Señor en nuestra oración, que no nos falte el alimento de su carne y sangre, de la eucaristía, para nuestros combates interiores y rogamos por todos aquellos que amamos y no conocen al Señor, para que algún día puedan encontrarse con el Pan Vivo bajado del cielo.

Vuestro hermano en la fe:

Juan Lozano, cmf.

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

Comentario al Evangelio del miércoles 14 de mayo de 2025

LA PALABRA DE DIOS ILUMINA NUESTRA VIDA Y NUESTRO DÍA.
Fiesta de San Matías.
Evangelio del día San Juan 15, 9-17

Vivimos tiempos muy difíciles y nosotros tenemos la obligación de aportar nuestro grano de arena: la alegría del amor de Dios, nuestro amor a semejanza del que Cristo nos tuvo hasta en la hora de la Cruz. Si amáramos sinceramente el mundo sería mejor. Él no solo enseñó el amor – lo vivió en cada gesto. Un amor que cruzaba distancias, tocaba heridas, perdonaba traiciones. Seguir a Jesús es aprender a amar con todo el corazón… hasta el final.

Querida hermana y querido hermana, Dios es siempre quien toma la iniciativa en la relación con nosotros. Es él quien nos elige, aunque muchas veces creemos que fuimos nosotros quienes lo encontramos. En verdad, él ya nos estaba esperando hace mucho. Él está siempre armando posibilidades para que lo encontremos. Hermanas y hermanos, hoy celebramos con gozo la fiesta de San Matías, aquel apóstol elegido para completar el número de los Doce, después de la traición y caída de Judas. Su elección, como nos narra el libro de los Hechos de los Apóstoles, no fue fruto de cálculos humanos, sino de una profunda confianza en la voluntad de Dios. Y el Evangelio que la liturgia nos propone hoy, os habla del amor como el fundamento y la señal distintiva de los suyos. “Como el Padre me amó, así los he amado yo; permanezcan en mi amor”. Este amor no es un sentimiento pasajero ni una emoción superficial; es una decisión firme de entrega, un amor que se expresa en fidelidad, servicio y sacrificio. San Matías, aunque no fue del grupo original que acompañó a Jesús desde el principio, fue testigo de su Resurrección y participó plenamente en esta misión de amor. Fue elegido no por méritos humanos, sino porque su corazón estaba abierto a la voluntad del Señor. Él vivió aquello que Jesús dice en el Evangelio: “No son ustedes los que me han elegido, soy yo quien los he elegido a ustedes”. Esta elección nos recuerda que Dios no llama a los capacitados, sino que capacita a los que llama. Hermanas y hermanos, el Señor eligió a Matías para “ir y dar fruto, y un fruto que permanezca”. No era un fruto de éxito mundano, sino el fruto del Evangelio: la paz, la reconciliación, la verdad, el perdón, la vida nueva en Cristo. Y ese fruto solo puede brotar si permanecemos en su amor. Además, Jesús nos da un mandamiento claro: “Ámense los unos a los otros como yo los he amado”. Este es el corazón del discipulado. La misión de San Matías, como la nuestra hoy, está fundamentada en este amor que no pone condiciones, que no busca lo suyo, que no se cansa de perdonar, que se dona hasta el extremo. Querida hermana y querido hermano, en este tiempo pascual y en esta fiesta de San Matías, el Señor nos invita a renovar nuestra respuesta a su elección. Todos hemos sido llamados por nombre, como Matías, para ser apóstoles del amor. Y aunque a veces nos sintamos pequeños o indignos, Jesús sigue diciéndonos: “Les he llamado amigos”. Qué dignidad tan alta: ser amigos del Señor, ser colaboradores de su Reino. Pidamos a San Matías que interceda por nosotros, para que, como él, seamos fieles testigos del Resucitado, discípulos que viven el amor y dan fruto abundante para la gloria de Dios. Amén. – Hermano Mauricio Silva dos Anjos – Hermano Menor Capuchino de Chile.

EDD. miércoles 14 de mayo de 2024

Primera Lectura

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (1,15-17.20-26):

Uno de aquellos días, Pedro se puso en pie en medio de los hermanos y dijo (había reunidas unas ciento veinte personas): «Hermanos, tenía que cumplirse lo que el Espíritu Santo, por boca de David, había predicho en la Escritura acerca de Judas, que hizo de guía a los que arrestaron a Jesús. Era uno de nuestro grupo y compartía el mismo ministerio. En el libro de los Salmos está escrito: «Que su morada quede desierta, y que nadie habite en ella,» y también: «Que su cargo lo ocupe otro.» Hace falta, por tanto, que uno se asocie a nosotros como testigo de la resurrección de Jesús, uno de los que nos acompañaron mientras convivió con nosotros el Señor Jesús, desde que Juan bautizaba, hasta el día de su ascensión.»
Propusieron dos nombres: José, apellidado Barsabá, de sobrenombre Justo, y Matías.
Y rezaron así: «Señor, tú penetras el corazón de todos; muéstranos a cuál de los dos has elegido para que, en este ministerio apostólico, ocupe el puesto que dejó Judas para marcharse al suyo propio.» Echaron suertes, le tocó a Matías, y lo asociaron a los once apóstoles.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 112,1-2.3-4.5-6.7-8

R/. El Señor lo sentó con los príncipes de su pueblo

Alabad, siervos del Señor,
alabad el nombre del Señor.
Bendito sea el nombre del Señor,
ahora y por siempre. R/.

De la salida del sol hasta su ocaso,
alabado sea el nombre del Señor.
El Señor se eleva sobre todos los pueblos,
su gloria sobre los cielos. R/.

¿Quién como el Señor, Dios nuestro,
que se eleva en su trono
y se abaja para mirar
al cielo y a la tierra? R/.

Levanta del polvo al desvalido,
alza de la basura al pobre,
para sentarlo con los príncipes,
los príncipes de su pueblo. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Juan (15,9-17):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Como el Padre me ha amado, así os he amado yo; permaneced en mi amor. Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; lo mismo que yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor. Os he hablado de esto para que mi alegría esté en vosotros, y vuestra alegría llegue a plenitud. Éste es mi mandamiento: que os améis unos a otros como yo os he amado. Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando. Ya no os llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor: a vosotros os llamo amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer. No sois vosotros los que me habéis elegido, soy yo quien os he elegido y os he destinado para que vayáis y deis fruto, y vuestro fruto dure. De modo que lo que pidáis al Padre en mi nombre os lo dé. Esto os mando: que os améis unos a otros.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

“Permanecer” es un verbo que parece difícil conjugar con el estilo de vida contemporáneo. ¿Se puede permanecer en un trabajo durante mucho tiempo? ¿Permanece contra viento y marea una relación de amistad? ¿Puede permanecer una promesa dada frente a las adversidades? ¿Permanecen los compromisos políticos con el electorado sobre los intereses partidistas? ¿Permanece el “sí, te quiero” para siempre? O ¿todo depende?

Necesitamos “permanecer” en medio del viaje de nuestra existencia, porque la permanencia nos da estabilidad, seguridad y confianza. Tres veces nos dice hoy Jesús “permaneced en mi amor”. El evangelista utiliza la forma imperativa, por lo que no es un consejo, sino una orden. De alguna forma nos está diciendo no seáis tontos y hacedme caso, permaneced. La permanencia en el amor de Dios nos da “alegría, plenitud”, nos dice Jesús, “amistad” con Él. Es una invitación a dejarse amar por Él porque necesitamos permanecer en el amor de Dios para vivir. Es su amor el que nos hace amigos y no siervos.

Lo que ocurre es que al corazón humano le gusta jugar, ir y venir de vez en cuando, y le cuesta permanecer; ninguno de nosotros somos siempre fieles a nuestros compromisos y, cuando esto ocurre, nos damos cuenta de nuestro extravío y volvemos a buscar la estabilidad que nuestro corazón necesita porque no podemos sostenernos en el vacío. Jesús comprende muy bien nuestra debilidad y por ello insiste: “permaneced en mi amor”.

Cuando Judas sintió con tristeza que su corazón había traicionado a Aquel que lo amaba, no buscó la vuelta al Amor primero a través de la humildad y el perdón, como hizo Pedro; en lugar de permanecer, huyó a través de la falsa puerta del suicidio. Para cubrir este hueco, los discípulos eligen hoy a Matías, cuya fiesta celebramos en la liturgia de hoy. ¿Cómo hacen el discernimiento? En un ambiente de oración que busca permanecer en el amor de Dios.

Por qué no rezar hoy con esta petición a modo de mantra, “que nada me separe de tu amor Señor; quiero permanecer en Ti.”

Vuestro hermano en la fe:

Juan Lozano, cmf.

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

Comentario al Evangelio del martes 13 de mayo de 2025.

En el evangelio de hoy, Jesús está en el templo durante la fiesta de la dedicación. Rodeado por los judíos, se le pregunta directamente: «¿Hasta cuándo nos dejarás en duda? Si tú eres el Mesías, dínoslo abiertamente» (Jn 10,24). La respuesta de Jesús revela la tensión creciente entre él y los líderes religiosos: Él ya se había manifestado, pero ellos no creyeron porque no eran parte de sus ovejas.

Jesús se presenta como el Buen Pastor, aquel que conoce a sus ovejas, y ellas lo conocen, escuchan su voz y le siguen. Esta imagen nos invita a la intimidad con Cristo. Ser oveja del rebaño de Jesús es escucharlo con el corazón, es seguirlo con confianza, es reconocer en su voz el verdadero camino de la vida.

Él nos da una promesa: «Yo les doy la vida eterna, y nunca se perderán. Y nadie las arrancará de mi mano» (Jn 10,28). Hay aquí una seguridad profunda, un consuelo para nuestras inseguridades: en las manos del Buen Pastor estamos protegidos, incluso en medio de las tribulaciones e incertidumbres de la vida.

Para reflexionar sobre:

He escuchado la voz de Jesús en mi día a día?

¿Cuáles son las voces que han guiado mi vida?

Confío plenamente en la promesa de que nadie puede arrancarme de las manos de Cristo?

Que este martes de la cuarta semana de Pascua, renovemos nuestra escucha y pertenencia al Buen Pastor. Él nos conduce con amor y fidelidad a la vida verdadera. Nuestra Señora de Fátima, ruega por nosotros. Dios te bendiga y te proteja y te ilumine siempre vuestro vivir. – Hno. Mauricio Silva dos Anjos – Hermano Menor Capuchino de Chile.

EDD. martes 13 de mayo de 2025.

Primera Lectura

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (11,19-26):

EN aquellos días, los que se habían dispersado en la persecución provocada por lo de Esteban llegaron hasta Fenicia, Chipre y Antioquía, sin predicar la palabra más que a los judíos. Pero algunos, naturales de Chipre y de Cirene, al llegar a Antioquía, se pusieron a hablar también a los griegos, anunciándoles la Buena Nueva del Señor Jesús. Como la mano del Señor estaba con ellos, gran número creyó y se convirtió al Señor.
Llegó la noticia a oídos de la Iglesia de Jerusalén, y enviaron a Bernabé a Antioquía; al llegar y ver la acción de la gracia de Dios, se alegró y exhortaba a todos a seguir unidos al Señor con todo empeño, porque era un hombre bueno, lleno de Espíritu Santo y de fe. Y una multitud considerable se adhirió al Señor.
Bernabé salió para Tarso en busca de Saulo; cuando lo encontró, se lo llevó a Antioquía. Durante todo un año estuvieron juntos en aquella Iglesia e instruyeron a muchos. Fue en Antioquía donde por primera vez los discípulos fueron llamados cristianos.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 86,1-3.4-5.6-7

R/. Alabad al Señor, todas las naciones

Él la ha cimentado sobre el monte santo;
y el Señor prefiere las puertas de Sión
a todas las moradas de Jacob.
¡Qué pregón tan glorioso para ti,
ciudad de Dios! R/.

«Contaré a Egipto y a Babilonia
entre mis fieles;
filisteos, tirios y etíopes
han nacido allí».
Se dirá de Sión: «Uno por uno
odos han nacido en ella;
el Altísimo en persona la ha fundado». R/.

El Señor escribirá en el registro de los pueblos:
«Éste ha nacido allí».
Y cantarán mientras danzan:
«Todas mis fuentes están en ti». R/.

Evangelio

Lectura del evangelio según san Juan (10,22-30):

SE celebraba en Jerusalén la fiesta de la Dedicación del templo. Era invierno, y Jesús se paseaba en el templo por el pórtico de Salomón.
Los judíos, rodeándolo, le preguntaban:
«¿Hasta cuándo nos vas a tener en suspenso? Si tú eres el Mesías, dínoslo francamente».
Jesús les respondió:
«Os lo he dicho, y no creéis; las obras que yo hago en nombre de mi Padre, esas dan testimonio de mí. Pero vosotros no creéis, porque no sois de mis ovejas. Mis ovejas escuchan mi voz, y yo las conozco, y ellas me siguen, y yo les doy la vida eterna; no perecerán para siempre, y nadie las arrebatará de mi mano. Lo que mi Padre me ha dado es más que todas las cosas, y nadie puede arrebatar nada de la mano de mi Padre. Yo y el Padre somos uno».

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

Del último Concilio celebrado en nuestra Iglesia Católica, entre otras muchas, esta idea quedó bien clara: el fin de la Iglesia no es ella misma, sino amar, servir y evangelizar. Esta es la tarea que desempeñamos todos los católicos desde diferentes y complementarias formas de vida. Desde los comienzos, muchos evangelizadores así lo han sentido y llevado a cabo, como el caso de los que se habían dispersado tras la muerte de Esteban, que nos narra hoy el libro de los Hechos de los Apóstoles. Anuncian a Jesús Resucitado en Fenicia, Chipre y Antioquía sin complejos, con firmeza, pero sin soberbia.

En muchos areópagos o espacios culturales públicos de nuestros países quiere silenciarse todo lo relativo al mundo de la creencia y práctica religiosa, como si esto perteneciera únicamente al ámbito privado. No lo permitamos, porque no es cierto. La fe tiene su dimensión pública que tiene derecho a ser expresada, no ocultada; escuchada, no silenciada. La fe es un asunto personal y también público porque propone una serie de valores y denuncia una serie de injusticias, y lo que tiene que decir no debe ser marginado. En muchos lugares no es políticamente correcto que un famoso deportista, cantante, político o actor de cine hable de sus creencias religiosa, de su fe o de su falta de ella. Seamos entonces políticamente incorrectos y expresemos sin miedo, en actitud dialogante, nuestra fe en los areópagos de nuestra vida social: trabajo, amigos, tiempo libre…

El Evangelio de Juan nos vuelve a insistir en la idea de Jesús como Buen Pastor que llama a sus ovejas y cuida de ellas, hasta dar la vida, con un amor sin límites. ¿Qué nos puede pasar con un cuidador de tanta categoría? Actúa, trabaja y confía, porque el “pastor” cuida de ti como cuidó de los primeros discípulos, ha cuidado a tantos creyentes y nos seguirá cuidando a los que sigamos escuchando su voz.

Hoy recordamos a la Virgen María en su advocación de Ntra. Sra. de Fátima. Ella es una poderosa intercesora y sobre todo la gran mujer que supo esperar en el gran día de la esperanza: el Sábado Santo. Supo que la fuerza del amor siempre es más poderosa que la muerte, y que aquella muerte de su Hijo no podía terminar así. Esperar y ser pacientes ante las situaciones adversas es lo que presentamos también a la Madre, junto a los miles de peregrinos que hoy se congregan para rezar en la pequeña villa portuguesa.

Nuestra Sra. de Fátima, ruega por nosotros.

Vuestro hermano en la fe:

Juan Lozano, cmf.

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

Comentario al Evangelio del lunes 12 de mayo de 2025.

En el evangelio de hoy, Jesús se presenta como la «puerta de las ovejas». Él dice: «Yo soy la puerta. El que entre por mí será salvo; entrará y saldrá, y encontrará pasto.» (Jn 10,9)

Esta imagen de la puerta está llena de significado. La puerta es el lugar de paso, el acceso a la seguridad del redil y al alimento necesario. Jesús es la puerta que nos conduce a la vida plena. Él no es un obstáculo, sino el camino por donde debemos pasar para encontrar sentido, protección y misión.

El Señor también contrasta su misión con la de los que vinieron «antes que él», los falsos pastores: ladrones y asaltantes que no se preocupan por las ovejas. Él, en cambio, vino para que tengamos vida y la tengamos en abundancia (Jn 10,10). Esa es una promesa consoladora y al mismo tiempo una invitación: dejarte guiar por él, confiar en su voz, elegir sus caminos incluso cuando son exigentes.

Preguntas para la meditación:

En mi vida cotidiana, ¿por qué «puertas» he elegido pasar?

He reconocido la voz del Buen Pastor y permitido que me guíe?

He sido la puerta de la vida para los demás, o un obstáculo?
Dios te bendiga y te proteja e ilumine siempre vuestro vivir. Deseo una excelente semana llena de las bendiciones del Señor. – Hermano Mauricio Silva dos Anjos – Hermano Menor Capuchino de Chile.