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Autor: Patricio Osiadacz

Homilía para la Eucaristía del domingo 24 de agosto de 2025.

DOMINGO XXI DEL CICLO C.

Isaías 66, 18-21: Una buena noticia: Dios reunirá a todos los pueblos en torno a Sí, por lo que se formará un Nuevo Israel, su Pueblo, la Iglesia.
Hebreos 12,5-7.11-13: Dios corrige a los suyos para bien de los mismos.
Lucas 13,22-30: Pregunta escatológica a Jesús. Quien salva es la gracia-el amor de Dios y la apertura humilde y penitente del hombre.

1.- San Pablo afirma: “Dios quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad” (1Tim. 2,4). Con esta afirmación, de acuerdo a lo que dice Isaías, se confirma esta verdad. Es un signo del poder de Dios y de la salvación que actúa en el mundo, la reunión de todos. Dios mismo es el centro de concurrencia de todos.
Son much0s los que no sólo escucharán la voz del Señor, sino también se convertirán en portavoces del Señor. Con esto se acaba el privilegio de raza. Porque surgirán de todos los pueblos y razas los seguidores del Señor. Esto lo da a conocer Dios por medio de su Profeta y ponerlo en práctica el Profeta Mayor y más importante: Jesucristo, el Hijo de Dios.

2.- De modo que nosotros, que no somos judíos de raza, los que no éramos ni pueblo de Dios, ni sus hijos, gracias a Cristo Jesús ahora estamos cerca, somos de la familia de Dios, sus herederos, formando todos un solo pueblo santo (cfr. Efesios 2,14). Y porque somos hijos, dice la carta a los Hebreos, nos trata como a tales, nos corrige. Y el mismo texto se pregunta: “¿hay algún hijo que no sea corregido por su padre?” De modo que si en algo sufrimos señal es que somos hijos amados del Dios.

3.- Muchos no saben esto, no tienen conciencia de todo esto. Por eso, todavía vivimos la cultura del descarte. Se descarta por razones livianas, de poca monta, como ser, la raza, la condición social, la ideología, la religión, etc.
Estamos inmersos en un clima en el que falta el respeto por el otro. En esta contienda política en la que nos encontramos fácilmente se recurre a argumentos “ad hominem”, es decir, ofensivos para el contrario. Esto en nada contribuye a la construcción del Reino de Dios. En un ambiente así qué difícil será construir una sociedad fraterna.
Si hablamos de Sinodalidad comencemos por respetar al distinto.

4.- La pregunta que le hacen a Jesús da pie al Señor para que nos deje una enseñanza. ¿Cuántos se salvan? Dios quiere que todos, sí, pero somos personas responsables, es decir, tenemos que responder a lo que Dios quiere.
Nadie se salva a sí mismo, es Dios quien salva. No es el pueblo, la raza o la sangre lo que da entrada al Reino, sino la gracia, el amor de Dios y la apertura constante del hombre. ¿Qué quiero decir con esto? Abrirnos al otro, salir de nosotros mismos, En otras palabras, debemos crear puentes y nos muros, esto es ser constructores del Reino. Es más cómodo vivir en su propio metro cuadrado, encerrados en nuestros propios refugios. El evangelio nos dice que debemos “entrar por la puerta estrecha”. Cierto, ya que es difícil romper con el egoísmo innato que hay en cada uno de nosotros. Es más fácil ser individualista, pero no es el camino para entrar y vivir en el Pueblo de Dios.
El Papa Francisco decía en la “Fratelli tutti”: “Mientras en la sociedad actual proliferan los fanatismos, las lógicas cerradas y la fragmentación social y cultural, un buen político da el primer paso para que resuenen las distintas voces (…) No nos resignemos a vivir encerrados en un fragmento de realidad”.
Hno. Pastor.

EDD. sábado 23 de agosto de 2025.

Primera Lectura

Lectura del libro de Rut (2,1-3.8-11;4,13-17):

Noemí tenía, por parte de su marido, un pariente de muy buena posición, llamado Boaz, de la familia de Elimelec.
Rut, la moabita, dijo a su suegra Noemí: «Déjame ir al campo, a espigar donde me admitan por caridad.»
Noemí le respondió: «Anda, hija.»
Ella marchó y fue a espigar en las tierras, siguiendo a los segadores. Fue a una de las tierras de Boaz, de la familia de Elimelec.
Boaz dijo a Rut: «Escucha, hija. No vayas a espigar a otra parte, no te vayas de aquí ni te alejes de mis tierras. Fíjate en qué tierra siegan los hombres y sigue a las espigadoras. Dejo dicho a mis criados que no te molesten. Cuando tengas sed, vete donde los botijos y bebe de lo que saquen los criados.»
Rut se echó, se postró ante él por tierra y le dijo: «Yo soy una forastera; ¿por qué te he caído en gracia y te has interesado por mí?»
Boaz respondió: «Me han contado todo lo que hiciste por tu suegra después que murió tu marido: que dejaste a tus padres y tu pueblo natal y has venido a vivir con gente desconocida.»
Así fue como Boaz se casó con Rut. Se unió a ella; el Señor hizo que Rut concibiera y diese a luz un hijo.
Las mujeres dijeron a Noemí: «Bendito sea Dios, que te ha dado hoy quien responda por ti. El nombre del difunto se pronunciará en Israel. Y el niño te será un descanso y una ayuda en tu vejez; pues te lo ha dado a luz tu nuera, la que tanto te quiere, que te vale más que siete hijos.»
Noemi tomó al niño, lo puso en su regazo y se encargó de criarlo.
Las vecinas le buscaban un nombre, diciendo: «¡Noemí ha tenido un niño!»
Y le pusieron por nombre Obed. Fue el padre de Jesé, padre de David.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 127,1-2.3.4.5

R/. Ésta es la bendición del hombre que teme al Señor

Dichoso el que teme al Señor
y sigue sus caminos.
Comerás del fruto de tu trabajo,
serás dichoso, te irá bien. R/.

Tu mujer, como parra fecunda,
en medio de tu casa;
tus hijos, como renuevos de olivo,
alrededor de tu mesa. R/.

Ésta es la bendición del hombre
que teme al Señor. R/.

Que el Señor te bendiga desde Sión,
que veas la prosperidad de Jerusalén
todos los días de tu vida. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo (23,1-12):

En aquel tiempo, Jesús habló a la gente y a sus discípulos, diciendo: «En la cátedra de Moisés se han sentado los escribas y los fariseos: haced y cumplid lo que os digan; pero no hagáis lo que ellos hacen, porque ellos no hacen lo que dicen. Ellos lían fardos pesados e insoportables y se los cargan a la gente en los hombros, pero ellos no están dispuestos a mover un dedo para empujar. Todo lo que hacen es para que los vea la gente: alargan las filacterias y ensanchan las franjas del manto; les gustan los primeros puestos en los banquetes y los asientos de honor en las sinagogas; que les hagan reverencias por la calle y que la gente los llame maestros. Vosotros, en cambio, no os dejéis llamar maestro, porque uno solo es vuestro maestro, y todos vosotros sois hermanos. Y no llaméis padre vuestro a nadie en la tierra, porque uno solo es vuestro Padre, el del cielo. No os dejéis llamar consejeros, porque uno solo es vuestro consejero, Cristo. El primero entre vosotros será vuestro servidor. El que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

Qué fácil es “ponernos por encima” de los demás. Cuando sabemos algo más que otros, o si tenemos algo más de experiencia en algún aspecto de la vida… nos creemos superiores y tratamos a los demás como inferiores.

Eso les pasaba a muchos escribas y fariseos del tiempo de Jesús: se creían de primera categoría, mientras los demás serían de segunda clase. Y, además, se permitían “decir y no hacer”. Por eso Jesús los critica con dureza.

Ponerse por encima de otros es una tentación muy humana. También el decir y no hacer. El Espíritu del Señor viene en ayuda nuestra para darnos cuenta de estos peligros y evitarlos. Porque, como dijo el papa Francisco, la única forma legítima de mirar a alguien de arriba hacia abajo es para ayudarlo a levantarse. Y estamos llamados a la autenticidad, que es más que la coherencia: ser coherentes entre lo que decimos y hacemos siempre que podamos, y ser capaces, a la vez, de reconocer nuestras fragilidades. Porque nadie es perfecto. Y el Espíritu viene en ayuda de nuestra debilidad.

Lo opuesto a ponerse por encima es “ponernos por debajo”, en sometimiento o dependencia. Y esto tampoco es cristiano. En Cristo somos hermanos, hijos de un mismo Padre, llamados a cuidar y hacer crecer la fraternidad y a cuidar nuestra casa común para nosotros y para las próximas generaciones. Ni por encima ni por debajo: mirándonos a los ojos, como nos mira el Señor.

Y, en caso de duda, ponerse al servicio de los demás, desde una libertad interdependiente: “el primero entre vosotros será vuestro servidor”. Porque “el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido”.

Señor Jesús,
ayúdame a mirar a los demás como tú les miras.
Y que pueda servir y desvivirme, desde la libertad,
contigo y como tú.

Vuestro hermano en la fe:
Luis Manuel Suárez CMF

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

EDD. viernes 22 de agosto de 2025.

Primera Lectura

Comienzo del libro de Rut (1,1.3-6.14b-16.22):

En tiempo de los jueces, hubo hambre en el país, y un hombre emigró, con su mujer Noemí y sus dos hijos, desde Belén de Judá a la campiña de Moab. Elimelec, el marido de Noemí, murió, y quedaron con ella sus dos hijos, que se casaron con dos mujeres moabitas: una se llamaba Orfá y la otra Rut. Pero, al cabo de diez años de residir allí, murieron también los dos hijos, y la mujer se quedó sin marido y sin hijos. Al enterarse de que el Señor había atendido a su pueblo dándole pan, Noemí, con sus dos nueras, emprendió el camino de vuelta desde la campiña de Moab. Orfá se despidió de su suegra y volvió a su pueblo, mientras que Rut se quedó con Noemí.
Noemí le dijo: «Mira, tu cuñada se ha vuelto a su pueblo y a su dios. Vuélvete tú con ella.»
Pero Rut contestó: «No insistas en que te deje y me vuelva. Donde tú vayas, iré yo; donde tú vivas, viviré yo; tu pueblo es el mío, tu Dios es mi Dios.»
Así fue como Noemí, con su nuera Rut, la moabita, volvió de la campiña de Moab. Empezaba la siega de la cebada cuando llegaron a Belén.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 145,5-6ab.6c-7.8-9a.9be-10

R/. Alaba, alma mía, al Señor

Dichoso a quien auxilia el Dios de Jacob,
el que espera en el Señor, su Dios,
que hizo el cielo y la tierra,
el mar y cuanto hay en él. R/.

Que mantiene su fidelidad perpetuamente,
que hace justicia a los oprimidos,
que da pan a los hambrientos.
El Señor liberta a los cautivos. R/.

El Señor abre los ojos al ciego,
el Señor endereza a los que ya se doblan,
el Señor ama a los justos.
El Señor guarda a los peregrinos. R/.

Sustenta al huérfano y a la viuda
y trastorna el camino de los malvados.
El Señor reina eternamente,
tu Dios, Sión, de edad en edad. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo (22,34-40):

En aquel tiempo, los fariseos, al oír que Jesús había hecho callar a los saduceos, formaron grupo, y uno de ellos, que era experto en la Ley, le preguntó para ponerlo a prueba: «Maestro, ¿cuál es el mandamiento principal de la Ley?»
Él le dijo: «»Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todo tu ser.» Este mandamiento es el principal y primero. El segundo es semejante a él: «Amarás a tu prójimo como a ti mismo.» Estos dos mandamientos sostienen la Ley entera y los profetas.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

La sencillez y la astucia no tienen porqué estar reñidas. Así nos lo enseñó Jesús, y así lo vivió él.

En el evangelio de hoy, los fariseos quieren ser más que los saduceos, a los que Jesús “había hecho callar”. Por eso quieren poner a prueba a Jesús, con una pregunta en la que, supuestamente, ellos eran expertos: cuál es el mandamiento principal de la Ley.

La “Ley”, para los judíos, se refería principalmente a la Torá, los cinco libros atribuidos a Moisés (Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio). Esta Ley era considerada la base de su fe, revelación de la voluntad de Dios y guía para la vida religiosa y civil. Además de la Torá escrita, la Ley también incluía la tradición oral, interpretaciones y enseñanzas rabínicas que se habían transmitido a lo largo de generaciones. La Ley no solo incluía normas religiosas, sino también leyes civiles y morales, todas consideradas como un sistema unificado. Más que el actual concepto de “ley”, se vivía como “enseñanzas” para la vida, si bien su amplio desarrollo hacía que fuera algo complicado. Había maestros de la ley más estrictos, que exigían el cumplimiento riguroso de todas las normas, mientras que otros eran más abiertos, centrándose en lo más importante.La pregunta de los fariseos a Jesús tenía, pues, su peligro: según lo que respondiera, podían acusarlo de estricto o de laxo, o buscar el modo de criticarle. Por eso Jesús opta por una respuesta esencial, que va a lo fundamental, respondiendo con palabras tomadas de la misma Torá: lo más importante de la vida es amar al Señor con todo el corazón… y al prójimo como a uno mismo. Eso es cumplir la “Ley” y poner las bases para una vida humana digna. Desde el amor de Dios, que nos amó primero.
Sencillos y astutos: así estamos llamados a ser en nuestro mundo, que a veces desprecia nuestra fe, o que la lleva a extremos inhumanos. Como Jesús, recibiendo el amor del Padre, y dándolo cotidianamente a los demás. En ello está el secreto de la vida.

Gracias, Señor, por tu valentía:
respondes a quien te pregunta.
Gracias, Señor, por tu sencillez:
en ti no hay afán de venganza frente a quienes te atacan.
Gracias, Señor, por recordarnos lo más importante:
solo el amor salva.
Dame tu sabiduría, para vivir contigo y como tú.

Vuestro hermano en la fe:
Luis Manuel Suárez CMF (@luismanuel_cmf)

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

Llamado del Papa León, a Jornada de Oración.

Al concluir la Audiencia General de este miércoles 20 de agosto, el Papa León XIV dirigió a la Iglesia y al mundo una sentida invitación a rezar y ayunar por la paz en la memoria litúrgica de la Santísima Virgen María, Reina del Cielo.

Mientras nuestra tierra continúa herida por las guerras en Tierra Santa, en Ucrania y en muchas otras regiones del mundo, invito a todos los fieles a vivir el 22 de agosto una jornada de ayuno y oración, implorando al Señor que nos conceda paz y justicia, y que enjugue las lágrimas de quienes sufren a causa de los conflictos armados en curso. Que María, Reina de la Paz, interceda para que las personas encuentren el camino de la paz”, señaló el Pontífice.

En respuesta a este llamado, el Comité Permanente de la Conferencia Episcopal de Chile, en nombre de todos los obispos del país, convocó este 21 de agosto, al Pueblo de Dios a unirse personal y comunitariamente a esta jornada de oración y ayuno.

Los pastores recordaron que la paz que se implora no se limita a los escenarios internacionales de guerra, sino que también debe alcanzar la vida cotidiana en Chile: “Con el Papa imploramos al Señor no solo por la paz en medio de los graves conflictos armados internacionales, sino también por una paz que toque el corazón de quienes siembran violencia en nuestras calles y barrios, en centros educativos y sociales, en los estadios y en el debate político”.

Un llamado a creyentes y personas de buena voluntad
Finalmente, los obispos expresaron que el anhelo común es un país y un mundo donde la paz, fruto de la justicia y del perdón, sea el fundamento de una vida más fraterna y esperanzadora, invitando a los católicos, a los creyentes de distintas confesiones de fe, como a cada persona de buena voluntad a unirse a esta intención común.

El mensaje es firmado por los integrantes del Comité Permanente de la Conferencia Episcopal de Chile: el Arzobispo de La Serena René Rebolledo Salinas, Presidente; el Arzobispo de Antofagasta Ignacio Ducasse Medina, Vicepresidente; el Arzobispo de Santiago Card. Fernando Chomali Garib; el Obispo de San Bernardo Juan Ignacio González Errázuriz; y el obispo de Santa María de los Ángeles Cristián Castro Toovey, Secretario general.

Fuente: Comunicaciones CECh
CECh, 21-08-2025

https://www.iglesia.cl/49022-obispos-llaman-a-unirse-a-la-jornada-de-oracion-por-la-paz-y-la-justicia-convocada-por-el-papa-leon.html

EDD. jueves 21 de agosto de 2025.

Primera Lectura

Lectura del libro de los Jueces (11,29-39a):

En aquellos días, el espíritu del Señor vino sobre Jefté, que atravesó Galaad y Manasés, pasó a Atalaya de Galaad, de allí marchó contra los amonitas, e hizo un voto al Señor: «Si entregas a los amonitas en mi poder, el primero que salga a recibirme a la puerta de mi casa, cuando vuelva victorioso de la campaña contra los amonitas, será para el Señor, y lo ofreceré en holocausto.»
Luego marchó a la guerra contra los amonitas. El Señor se los entregó; los derrotó desde Aroer hasta la entrada de Minit (veinte pueblos) y hasta Pradoviñas. Fue una gran derrota, y los amonitas quedaron sujetos a Israel. Jefté volvió a su casa de Atalaya. Y fue precisamente su hija quien salió a recibirlo, con panderos y danzas; su hija única, pues Jefté no tenía más hijos o hijas.
En cuanto la vio, se rasgó la túnica, gritando: «¡Ay, hija mía, qué desdichado soy! Tú eres mi desdicha, porque hice una promesa al Señor y no puedo volverme atrás.»
Ella le dijo: «Padre, si hiciste una promesa al Señor, cumple lo que prometiste, ya que el Señor te ha permitido vengarte de tus enemigos.»
Y le pidió a su padre: «Dame este permiso: déjame andar dos meses por los montes, llorando con mis amigas, porque quedaré virgen.»
Su padre le dijo: «Vete.»
Y la dejó marchar dos meses, y anduvo con sus amigas por los montes, llorando porque iba a quedar virgen. Acabado el plazo de los dos meses, volvió a casa, y su padre cumplió con ella el voto que había hecho.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 39,5.7-8a.8b-9.10

R/. Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad

Dichoso el hombre que ha puesto
su confianza en el Señor,
y no acude a los idólatras,
que se extravían con engaños. R/.

Tú no quieres sacrificios ni ofrendas,
y, en cambio, me abriste el oído;
no pides sacrificio expiatorio,
entonces yo digo: «Aquí estoy.» R/.

–Como está escrito en mi libro–
«para hacer tu voluntad».
Dios mío, lo quiero,
y llevo tu ley en las entrañas. R/.

He proclamado tu salvación
ante la gran asamblea;
no he cerrado los labios:
Señor, tú lo sabes. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo (22,1-14):

En aquel tiempo, de nuevo tomó Jesús la palabra y habló en parábolas a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: «El reino de los cielos se parece a un rey que celebraba la boda de su hijo. Mandó criados para que avisaran a los convidados a la boda, pero no quisieron ir. Volvió a mandar criados, encargándoles que les dijeran: «Tengo preparado el banquete, he matado terneros y reses cebadas, y todo está a punto. Venid a la boda.» Los convidados no hicieron caso; uno se marchó a sus tierras, otro a sus negocios; los demás les echaron mano a los criados y los maltrataron hasta matarlos. El rey montó en cólera, envió sus tropas, que acabaron con aquellos asesinos y prendieron fuego a la ciudad. Luego dijo a sus criados: «La boda está preparada, pero los convidados no se la merecían. Id ahora a los cruces de los caminos, y a todos los que encontréis, convidadlos a la boda.» Los criados salieron a los caminos y reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos. La sala del banquete se llenó de comensales. Cuando el rey entró a saludar a los comensales, reparó en uno que no llevaba traje de fiesta y le dijo: «Amigo, ¿cómo has entrado aquí sin vestirte de fiesta?» El otro no abrió la boca. Entonces el rey dijo a los camareros: «Atadlo de pies y manos y arrojadlo fuera, a las tinieblas. Allí será el llanto y el rechinar de dientes.» Porque muchos son los llamados y pocos los escogidos.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

Nada hay más exigente que el amor. Porque el amor, por su propia naturaleza, pide responder con amor. Si no, no has entendido nada. Y si lo vives, has logrado la vida.

Así pasaba en tiempo de Jesús. El Evangelio nos habla de la alianza que Dios quiere hacer con su pueblo, simbolizada en una boda; y de cómo muchas veces el pueblo rechazó esa alianza, apartándose de Dios. En los mismos tiempos de Jesús, algunos le aceptan, pero muchos le rechazan… Incomprensiblemente, no quieren participar de esa fiesta. Pero no por ello Dios rompe su alianza, sino que la abre más allá del pueblo elegido, a todos los pueblos de la tierra: los criados salieron a los caminos y reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos. Porque el amor de Dios es gratuito. Y cuando se acepta, es capaz de cambiar el corazón. Pero una vez que se entra en la lógica de la alianza, no vale cualquier tipo de respuesta. Hay que “vestirse de fiesta”, es decir, responder al amor con amor. Amor auténtico, gratuito y generoso.

Así pasa en nuestro tiempo: muchas veces vivimos entretenidos con tantas cosas, sin atender a lo único importante, el amor. El amor que Dios nos da gratuitamente, para acogerlo, revestirnos de él, y llevarlo a los demás. Todo lo demás, es relativo.

Dios no va a dejar de amarnos porque no le correspondamos. El problema es para nosotros, que nos perdemos lo más grande de la vida. Porque el amor pide responder con amor. Y un amor de calidad. Si no lo vives, quedas fuera de la fiesta. Si lo empiezas a vivir, comienzas a lograr la vida.

Gracias, Señor, por tu amor gratuito, generoso, desinteresado.
Que viva abierto a ese amor, como María.
Que no me entretenga con lo superfluo
y que me centre en lo importante:
vivir de tu amor, para poder amar, de verdad, a mis prójimos.

Vuestro hermano en la fe:
Luis Manuel Suárez CMF

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

EDD. miércoles 20 de agosto de 2025.

Primera Lectura

Lectura del libro de los Jueces (9,6-15):

En aquellos días, los de Siquén y todos los de El Terraplén se reunieron para proclamar rey a Abimelec, junto a la encina de Siquén.
En cuanto se enteró Yotán, fue y, en pie sobre la cumbre del monte Garizín, les gritó a voz en cuello: «¡Oídme, vecinos de Siquén, así Dios os escuche! Una vez fueron los árboles a elegirse rey, y dijeron al olivo: «Sé nuestro rey.» Pero dijo el olivo: «¿Y voy a dejar mi aceite, con el que engordan dioses y hombres, para ir a mecerme sobre los árboles?» Entonces dijeron a la higuera: «Ven a ser nuestro rey.» Pero dijo la higuera: ¿Y voy a dejar mi dulce fruto sabroso, para ir a mecerme sobre los árboles?» Entonces dijeron a la vid: «Ven a ser nuestro rey.» Pero dijo la vid: «¿Y voy a dejar mi mosto, que alegra a dioses y hombres, para ir a mecerme sobre los árboles?» Entonces dijeron a la zarza: «Ven a ser nuestro rey.» Y les dijo la zarza: «Si de veras queréis ungirme rey vuestro, venid a cobijaros bajo mi sombra; y si no, salga fuego de la zarza y devore a los cedros del Líbano.»»

Palabra de Dios

Salmo

Sal 20,2-3.4-5.6-7

R/. Señor, el rey se alegra por tu fuerza

Señor, el rey se alegra por tu fuerza,
¡y cuánto goza con tu victoria!
Le has concedido el deseo de su corazón,
no le has negado lo que pedían sus labios. R/.

Te adelantaste a bendecirlo con el éxito,
y has puesto en su cabeza una corona de oro fino.
Te pidió vida, y se la has concedido,
años que se prolongan sin término. R/.

Tu victoria ha engrandecido su fama,
lo has vestido de honor y majestad.
Le concedes bendiciones incesantes,
lo colmas de gozo en tu presencia. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo (20,1-16a):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: «El reino de los cielos se parece a un propietario que al amanecer salió a contratar jornaleros para su viña. Después de ajustarse con ellos en un denario por jornada, los mandó a la viña. Salió otra vez a media mañana, vio a otros que estaban en la plaza sin trabajo, y les dijo: «Id también vosotros a mi viña, y os pagaré lo debido.» Ellos fueron. Salió de nuevo hacia mediodía y a media tarde e hizo lo mismo. Salió al caer la tarde y encontró a otros, parados, y les dijo: «¿Cómo es que estáis aquí el día entero sin trabajar?» Le respondieron: «Nadie nos ha contratado.» Él les dijo: «Id también vosotros a mi viña.» Cuando oscureció, el dueño de la viña dijo al capataz: «Llama a los jornaleros y págales el jornal, empezando por los últimos y acabando por los primeros.» Vinieron los del atardecer y recibieron un denario cada uno. Cuando llegaron los primeros, pensaban que recibirían más, pero ellos también recibieron un denario cada uno. Entonces se pusieron a protestar contra el amo: «Estos últimos han trabajado sólo una hora, y los has tratado igual que a nosotros, que hemos aguantado el peso del día y el bochorno. Él replicó a uno de ellos: «Amigo, no te hago ninguna injusticia. ¿No nos ajustamos en un denario? Toma lo tuyo y vete. Quiero darle a este último igual que a ti. ¿Es que no tengo libertad para hacer lo que quiera en mis asuntos? ¿O vas a tener tú envidia porque yo soy bueno?» Así, los últimos serán los primeros y los primeros los últimos.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

En la vida hay un tiempo para la justicia, y un tiempo para la generosidad. Un tiempo para lo convenido, y un tiempo para ir más allá.
El pueblo de Israel, en su historia, fue descubriendo a un Dios justo, que hacía alianza con su pueblo, al que ofrecía algo a cambio de vivir de acuerdo con las enseñanzas de vida recogidas en los mandamientos. En ese camino, ya apuntaba la generosidad de un Dios que mantenía la alianza a pesar de que el pueblo no cumpliera su parte. Aunque es en Jesús donde se desborda esa generosidad del Padre. Él es el hijo entregado, sin méritos nuestros, para poder recobrar el camino. Él es quien pone su vida incluso por los pecadores, compartiendo su palabra y su cercanía en sus recorridos por Galilea, y llegando al final en su entrega, en Jerusalén. Porque “Dios quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad” (1 Timoteo 2,4).

La historia que hoy se nos presenta en el evangelio puede ser otra versión de la “parábola del hijo pródigo”: los “hijos mayores” son los que trabajan todo el día, cumpliendo con todo; los “hijos menores” son los que llegan a última hora, y reciben la misma riqueza del Padre, ante la queja de los otros; el Padre da a todos lo que necesitan, más allá de sus méritos. Porque es libre. Porque es bueno. Porque es generoso.

Señor, gracias por dármelo todo, aunque llegue tarde.
En realidad, al llegar tarde había estado perdiendo el tiempo.
Enséñame de tu libertad y de tu bondad,
para poder vivir en generosidad,
yendo más allá de lo establecido.

Vuestro hermano en la fe:
Luis Manuel Suárez CMF

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

EDD. martes 19 de agosto de 2025.

Primera Lectura

Lectura del libro de los Jueces (6,11-24a):

En aquellos días, el ángel del Señor vino y se sentó bajo la encina de Ofrá, propiedad de Joás de Abiezer, mientras su hijo Gedeón estaba trillando a látigo en el lagar, para esconderse de los madianitas.
El ángel del Señor se le apareció y le dijo: «El Señor está contigo, valiente.»
Gedeón respondió: «Perdón, si el Señor está con nosotros, ¿por qué nos ha venido encima todo esto? ¿Dónde han quedado aquellos prodigios que nos contaban nuestros padres: «De Egipto nos sacó el Señor.» La verdad es que ahora el Señor nos ha desamparado y nos ha entregado a los madianitas.»
El Señor se volvió a él y le dijo: «Vete, y con tus propias fuerzas salva a Israel de los madianitas. Yo te envío.»
Gedeón replicó: «Perdón, ¿cómo puedo yo librar a Israel? Precisamente mi familia es la menor de Manasés, y yo soy el más pequeño en la casa de mi padre.»
El Señor contestó: «Yo estaré contigo, y derrotarás a los madianitas como a un solo hombre.»
Gedeón insistió: «Si he alcanzado tu favor, dame una señal de que eres tú quien habla conmigo. No te vayas de aquí hasta que yo vuelva con una ofrenda y te la presente.»
El Señor dijo: «Aquí me quedaré hasta que vuelvas.» Gedeón marchó a preparar un cabrito y unos panes ázimos con media fanega de harina; colocó luego la carne en la cesta y echó el caldo en el puchero; se lo llevó al Señor y se lo ofreció bajo la encina.
El ángel del Señor le dijo: «Coge la carne y los panes ázimos, colócalos sobre esta roca y derrama el caldo.» Así lo hizo.
Entonces el ángel del Señor alargó la punta del cayado que llevaba, tocó la carne y los panes, y se levantó de la roca una llamarada que los consumió. Y el ángel del Señor desapareció.
Cuando Gedeón vio que se trataba del ángel del Señor, exclamó: «¡Ay, Dios mío, que he visto al ángel del Señor cara a cara!»
Pero el Señor le dijo: «¡Paz, no temas, no morirás!»
Entonces Gedeón levantó allí un altar al Señor y le puso el nombre de «Señor de la Paz.»

Palabra de Dios

Salmo

Sal 84,9.11-12.13-14

R/. El Señor anuncia la paz a su pueblo

Voy a escuchar lo que dice el Señor:
«Dios anuncia la paz
a su pueblo y a sus amigos
y a los que se convierten de corazón.» R/.

La misericordia y la fidelidad se encuentran,
la justicia y la paz se besan;
la fidelidad brota de la tierra,
y la justicia mira desde el cielo. <R/.

El Señor nos dará la lluvia,
y nuestra tierra dará su fruto.
La justicia marchará ante él,
la salvación seguirá sus pasos. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo (19,23-30):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Os aseguro que difícilmente entrará un rico en el reino de los cielos. Lo repito: Más fácil le es a un camello pasar por el ojo de una aguja que a un rico entrar en el reino de Dios.»
Al oírlo, los discípulos dijeron espantados: «Entonces, ¿quién puede salvarse?»
Jesús se les quedó mirando y les dijo: «Para los hombres es imposible; pero Dios lo puede todo.»
Entonces le dijo Pedro: «Pues nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido; ¿qué nos va a tocar?»
Jesús les dijo: «Os aseguro: cuando llegue la renovación, y el Hijo del hombre se siente en el trono de su gloria, también vosotros, los que me habéis seguido, os sentaréis en doce tronos para regir a las doce tribus de Israel. El que por mí deja casa, hermanos o hermanas, padre o madre, mujer, hijos o tierras, recibirá cien veces más y heredará la vida eterna. Muchos primeros serán últimos y muchos últimos serán primeros.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

Vivir libres o apegados. Esa es la cuestión. Y lo es durante toda la vida. Porque uno puede haber tenido gestos de libertad durante los primeros años de su existencia, para luego instalarse en seguridades de las que no quiere salir.

Es el eco del evangelio de ayer: el joven rico se fue triste, porque estaba muy apegado a sus cosas. Su deseo de plenitud parecía auténtico. Pero su deseo de seguridad pesó más que su libertad.

Desde ahí, Jesús anima a vivir su mismo estilo de vida, en libertad absoluta, desapegados de todo y de todos, viviendo desde el Padre, para todos. Él dejó casa, madre, mujer, hijos y tierra. Y él recibió 100 veces más en todos los rostros y situaciones que se fue encontrando cada día, hasta la eternidad, pasando por la cruz.

En nuestro mundo siguen haciendo falta personas desprendidas de todo y de todos, que vivan desde el Padre para los demás. A algo de esto estamos llamados todos los cristianos en la Iglesia, sea cual sea nuestro estado de vida. A la vez, a vivir esto como un estilo de vida cotidiano están llamados los consagrados y consagradas, los misioneros y misioneras, los sacerdotes… como vivió Jesús. Un estilo de vida que no es fácil – ¿algún estilo de vida auténtico lo es? – que necesita el sustento de la oración constante y el apoyo de otros para sostenerse, especialmente cuando llega la cruz. Agradeciendo también cuando llega ese “ciento por uno”, en la forma que Dios quiera.

Haznos, Señor, desprendidos de los bienes
y libres frente a las personas.
Y sigue danto a tu Iglesia, Señor,
personas que vivan tu mismo estilo de vida,
dejando casa, familia y tierras por ti y por el Reino.

Vuestro hermano en la fe:

Luis Manuel Suárez CMF

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/comentario-homilia-hoy/

EDD. lunes 18 de agosto de 2025.

Primera Lectura

Lectura del libro de los Jueces (2,11-19):

En aquellos días, los israelitas hicieron lo que el Señor reprueba, dieron culto a los ídolos; abandonaron al Señor, Dios de sus padres, que los había sacado de Egipto, y se fueron tras los otros dioses, dioses de las naciones vecinas, y los adoraron, irritando al Señor. Abandonaron al Señor y dieron culto a Baal y a Astarté. El Señor se encolerizó contra Israel: los entregó a bandas de saqueadores que los saqueaban, los vendió a los enemigos de alrededor, y los israelitas no podían resistirles. En todo lo que emprendían, la mano del Señor se les ponía en contra, exactamente como él les había dicho y jurado, llegando así a una situación desesperada. Entonces el Señor hacía surgir jueces, que los libraban de las bandas de salteadores; pero ni a los jueces hacían caso, sino que se prostituían con otros dioses, dándoles culto, desviándose muy pronto de la senda por donde habían caminado sus padres, obedientes al Señor. No hacían como ellos. Cuando el Señor hacía surgir jueces, el Señor estaba con el juez; y, mientras vivía el juez, los salvaba de sus enemigos, porque le daba lástima oírlos gemir bajo la tiranía de sus opresores. Pero, en cuanto moría el juez, recaían y se portaban peor que sus padres, yendo tras otros dioses, rindiéndoles adoración; no se apartaban de sus maldades ni de su conducta obstinada.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 105,34-35.36-37.39-40.43-44

R/. Acuérdate de mí, Señor, por amor a tu pueblo

No exterminaron a los pueblos
que el Señor les había mandado;
emparentaron con los gentiles,
imitaron sus costumbres. R/.

Adoraron sus ídolos y cayeron en sus lazos;
inmolaron a los demonios sus hijos y sus hijas. R/.

Se mancharon con sus acciones
y se prostituyeron con sus maldades.
La ira del Señor se encendió contra su pueblo,
y aborreció su heredad. R/.

Cuántas veces los libró;
mas ellos, obstinados en su actitud,
perecían por sus culpas;
pero él miró su angustia,
y escuchó sus gritos. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo (19,16-22):

En aquel tiempo, se acercó uno a Jesús y le preguntó: «Maestro, ¿qué tengo que hacer de bueno para obtener la vida eterna?»
Jesús le contestó: «¿Por qué me preguntas qué es bueno? Uno solo es Bueno. Mira, si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos.»
Él le preguntó: «¿Cuáles?»
Jesús le contestó: «No matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, honra a tu padre y a tu madre, y ama a tu prójimo como a ti mismo.»
El muchacho le dijo: «Todo eso lo he cumplido. ¿Qué me falta?»
Jesús le contestó: «Si quieres llegar hasta el final, vende lo que tienes, da el dinero a los pobres –así tendrás un tesoro en el cielo– y luego vente conmigo.»
Al oír esto, el joven se fue triste, porque era rico.

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

En el aprendizaje de una lengua, suele distinguirse un nivel inicial, en el que se dan los primeros pasos; un nivel medio, con el que uno puede desenvolverse entre hablantes de esa lengua; y un nivel avanzado, que permite una comunicación completa.

En la vida, también hay distintos niveles. A veces podemos vivir tiempos recios, donde cuesta avanzar y el objetivo es sobrevivir; hay momentos de avance, donde se va haciendo pie y se van dando pasos de crecimiento; y ojalá pudiéramos llegar a desplegar nuestras potencialidades, viviendo en una cierta holgura, en medio de las luces y las sombras de nuestro mundo.

El Evangelio apunta a lo más alto, sin dejar de pisar el suelo. Así aparece en el diálogo de Jesús con el joven que se le acerca en el Evangelio de hoy. Su objetivo es bueno: lograr la eternidad, una vida plena y lograda en este mundo, que se prolongue más allá. Apunta a lo alto. Jesús le responde con los medios ordinarios, sintetizados en los mandamientos: amar a Dios y amar al prójimo, honrando la familia, respetando la vida y a las personas, defendiendo la justicia y la verdad. Ese joven ya cree vivir todo esto, y siente que le falta algo más. Jesús le invita a vivir como Él y con Él: «Si quieres llegar hasta el final, vende lo que tienes, da el dinero a los pobres y luego vente conmigo». Y al final, ese joven no tenía un espíritu tan joven como su edad, pues estaba apegado a sus riquezas… y se fue triste.

En la vida hay momentos de ir tirando. Siempre es mejor que vivir arrastrado. Un paso más es vivir desafío pendiente, en clave evangélica, para llegar a la última pantalla del juego de la vida. Para cada persona puede tener un matiz diferente.

Aquí estamos, Señor,
en el camino de la vida,
buscando el rumbo y lo auténtico.
No dejes de despertarnos de nuestras comodidades,
para entregarnos como Tú, donde se nos necesite.
Viviendo ligeros y confiados.

Vuestro hermano en la fe:
Luis Manuel Suárez CMF (@luismanuel_cmf)

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/