Ir al contenido principal

Autor: Patricio Osiadacz

EDD. jueves 01 de mayo de 2025.

Primera Lectura

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (5,27-33):

EN aquellos días, los apóstoles fueron conducidos a comparecer ante el Sanedrín y el sumo sacerdote los interrogó, diciendo:
«¿No os habíamos ordenado formalmente no enseñar en ese Nombre? En cambio, habéis llenado Jerusalén con vuestra enseñanza y queréis hacernos responsables de la sangre de ese hombre».
Pedro y los apóstoles replicaron:
«Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres. El Dios de nuestros padres resucitó a Jesús, a quien vosotros matasteis, colgándolo de un madero. Dios lo ha exaltado con su diestra, haciéndolo jefe y salvador, para otorgar a Israel la conversión y el perdón de los pecados. Testigos de esto somos nosotros y el Espíritu Santo, que Dios da a los que lo obedecen».
Ellos, al oír esto, se consumían de rabia y trataban de matarlos.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 33,2.9.17-18.19-20

R/. Si el afligido invoca al Señor, él lo escucha

Bendigo al Señor en todo momento,
su alabanza está siempre en mi boca.
Gustad y ved qué bueno es el Señor,
dichoso el que se acoge a él. R/.

El Señor se enfrenta con los malhechores,
para borrar de la tierra su memoria.
Cuando uno grita, el Señor lo escucha
y lo libra de sus angustias. R/.

El Señor está cerca de los atribulados,
salva a los abatidos.
Aunque el justo sufra muchos males,
de todos lo libra el Señor. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Juan (3,31-36):

EL que viene de lo alto está por encima de todos. El que es de la tierra es de la tierra y habla de la tierra. El que viene del cielo está por encima de todos. De lo que ha visto y ha oído da testimonio, y nadie acepta su testimonio. El que acepta su testimonio certifica que Dios es veraz.
El que Dios envió habla las palabras de Dios, porque no da el Espíritu con medida. El Padre ama al Hijo y todo lo ha puesto en su mano. El que cree en el Hijo posee la vida eterna; el que no crea al Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios pesa sobre él.

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

Voy a empezar con dos historias que nos pueden hacer pensar. Una se refiere al último viaje que hizo el papa Benedicto XVI a España. En una de esas grandes celebraciones y concentraciones que se suelen hacer en esos viajes, una de las frases que mas fueron coreadas por los jóvenes allí presentes fue algo así como “Somos la juventud del Papa”. Me pregunté entonces y me pregunto ahora porque nadie dijo a los jóvenes que sería mejor que gritaran “Somos la juventud de Jesús”.

La otra historia se refiere a un sacerdote relativamente joven al que oí decir en la homilía con toda emoción que “Juan Pablo II era su Papa”. Y al decirlo se llevó la mano al corazón. Tampoco nadie, parece ser, le había dicho que Papas hay muchos pero que lo importante es seguir a Jesús.

Las dos historias nos llevan a pensar en lo fácilmente que las personas ponemos toda nuestra confianza en un líder. Podríamos poner ahora muchísimos nombres que a lo largo de la historia han arrastrado a tantos y tantas por caminos a veces no muy claros. Pero los que los seguían lo hacían ciegamente. La palabra del líder se convertía en palabra de Dios que debía ser obedecida absolutamente en todos sus términos. Aunque ello significa renunciar a la propia dignidad y libertad. No había posibilidad para pensar ni para criticar ni para ser libre. En todas esas ocasiones, las personas renuncian a su libertad para buscar la seguridad que da el seguir al líder.

Con Jesús no es así. Él es el testigo de un Dios que nos quiere libres y responsables. Dios no quiere robots obedientes. Seguir la voluntad de Dios es todo lo contrario a dejar de pensar. Jesús nos abre el camino para ser los dueños de nuestra vida y para ir tomando las decisiones que nos ayuden a crecer y madurar como personas. Nos pone por delante el Reino. La voluntad de Dios es que vivamos como hermanos y hermanas. Creer en él no nos infantiliza. El Dios de Jesús es un Dios liberador, que nos hace libres. Y en él encontramos la vida, la verdadera vida.

Fernando Torres, cmf

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

Comentario al Evangelio del miércoles 30 de abril de 2025

EVANGELIO DEL DÍA – SEGÚN SAN JUAN 3, 16-21.

Queridas hermanas y hermanos en este miércoles de la segunda semana de Pascua, la liturgia nos presenta uno de los pasajes más profundos y consoladores del Evangelio: Dios es amor, y este amor se manifiesta plenamente en el don de su Hijo. El gesto de Dios es activo, generoso y gratuito. No espera que el mundo sea perfecto o digno: Él ama primero, ama a pesar de todo. Hoy escuchamos un pasaje profundamente conocido y, sin embargo, siempre nuevo: “Tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único”. Esta es la esencia del Evangelio: un Dios que no se queda lejos, que no condena, sino que ama, salva y se dona. Este versículo es como el corazón palpitante de toda la Escritura. San Juan nos revela que el amor de Dios no es teórico ni condicional. No espera que seamos perfectos para amarnos. Su amor es gratuito, total y desbordante. Y ese amor se manifiesta en el Hijo que es dado: no solo en la Encarnación, sino también en la cruz. Para nosotros, franciscanos y franciscanas, este amor nos interpela profundamente. San Francisco de Asís contemplaba con lágrimas el misterio de la cruz. Veía allí la humildad de Dios, su entrega sin límites. Hermanas y Hermanos el Evangelio que acabamos de escuchar nos habla: “la luz vino al mundo, pero los hombres prefirieron las tinieblas”. Este es el drama del corazón humano: a veces rechazamos la luz porque nos confronta, porque nos llama a cambiar. San Francisco no huyó de la luz. Cuando escuchó el Evangelio que le decía: “sin oro ni plata, sin bastón…”, se despojó de todo. Permitió que la luz de Cristo transformara su vida. Hermanas, nosotros también estamos llamados a caminar en la luz, a vivir con transparencia, con sencillez, con obras que hablen de Dios. Y eso empieza en lo cotidiano: en cómo nos tratamos, cómo perdonamos, cómo servimos a los pobres, cómo cuidamos la creación. Este pasaje no termina en condena, sino en esperanza: “El que obra conforme a la verdad se acerca a la luz, para que se vea que sus obras están hechas según Dios”. La fe no es esconderse; es salir al mundo como testigos. Francisco y Clara salieron. No se quedaron en sus seguridades. Fueron luz en medio de su tiempo, como estamos llamados a serlo hoy nosotros. La familia franciscana está extendida en el mundo entero. Somos hermanos y hermanas llamados a encarnar este amor que salva, a ser signos de reconciliación, paz y fraternidad universal. No desde el poder, sino desde la pequeñez y la ternura, como el Cristo pobre y crucificado.

Dos preguntas para que podamos reflexionar:
¿Hemos recibido la luz de Cristo en nuestra vida, incluso cuando nos muestra lo que necesitamos cambiar?
¿Hemos vivido la fe como respuesta al amor de Dios o como un peso de exigencias?

Pidamos al Señor que renueve en nosotros la certeza de su amor. Que no tengamos miedo de la luz. Que nuestras obras, como las de Francisco y Clara, sean reflejo de la verdad del Evangelio. Y que, como Franciscanos y Franciscanas, vivamos esta misión con gozo, siendo siempre instrumentos de paz y testigos de ese Dios que tanto amó al mundo, que dio a su Hijo por nosotros. Así sea. Amén. – Hermano Mauricio Silva dos Anjos – Hermanos Menores Capuchinos de Chile.

EDD. miércoles 30 de abril de 2025.

Primera Lectura

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (5,17-26):

EN aquellos días, el sumo sacerdote y todos los suyos, que integran la secta de los saduceos, en un arrebato de celo, prendieron a los apóstoles y los metieron en la cárcel pública. Pero, por la noche, el ángel del Señor les abrió las puertas de la cárcel y los sacó fuera, diciéndoles:
«Marchaos y, cuando lleguéis al templo, explicad al pueblo todas estas palabras de vida».
Entonces ellos, al oírlo, entraron en el templo al amanecer y se pusieron a enseñar. Llegó entre tanto el sumo sacerdote con todos los suyos, convocaron el Sanedrín y el pleno de los ancianos de los hijos de Israel, y mandaron a la prisión para que los trajesen. Fueron los guardias, no los encontraron en la cárcel, y volvieron a informar, diciendo:
«Hemos encontrado la prisión cerrada con toda seguridad, y a los centinelas en pie a las puertas; pero, al abrir, no encontramos a nadie dentro».
Al oír estas palabras, ni el jefe de la guardia del templo ni los sumos sacerdotes atinaban a explicarse qué había pasado. Uno se presentó, avisando:
«Mirad, los hombres que metisteis en la cárcel están en el templo, enseñando al pueblo».
Entonces el jefe salió con los guardias y se los trajo, sin emplear la fuerza, por miedo a que el pueblo los apedrease.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 33,2-3.4-5.6-7.8-9

R/. Si el afligido invoca al Señor, él lo escucha

Bendigo al Señor en todo momento,
su alabanza está siempre en mi boca;
mi alma se gloría en el Señor:
que los humildes lo escuchen y se alegren. R/.

Proclamad conmigo la grandeza del Señor,
ensalcemos juntos su nombre.
Yo consulté al Señor, y me respondió,
me libró de todas mis ansias. R/.

Contempladlo, y quedaréis radiantes,
vuestro rostro no se avergonzará.
El afligido invocó al Señor,
él lo escuchó y lo salvó de sus angustias. R/.

El ángel del Señor acampa en torno a sus fieles
y los protege.
Gustad y ved qué bueno es el Señor,
dichoso el que se acoge a él. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Juan (3,16-21):

TANTO amó Dios al mundo, que entregó a su Unigénito, para que todo el que cree en él no perezca, sino que tenga vida eterna.
Porque Dios no envió a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él.
El que cree en él no será juzgado; el que no cree ya está juzgado, porque no ha creído en el nombre del Unigénito de Dios.
Este es el juicio: que la luz vino al mundo, y los hombres prefirieron la tiniebla a la luz, porque sus obras eran malas. Pues todo el que obra el mal detesta la luz, y no se acerca a la luz, para no verse acusado por sus obras.
En cambio, el que obra la verdad se acerca a la luz, para que se vea que sus obras están hechas según Dios.

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Seguimos con el nacer de nuevo. Lo primero a lo que nos invita Jesús es a cambiar nuestra forma de entender a Dios. Porque no a otra cosa nos lleva la primera frase del evangelio de hoy: “Tanto amó Dios al mundo…”. Vamos a pararnos ahí porque es a donde nos tiene que llevar ese nacer de nuevo.

Decíamos que nacer de nuevo era mira la realidad con ojos nuevos y libres de prejuicios. Pues eso se tiene que aplicar en primer lugar a nuestra forma de creer en Dios. La imagen de Dios que tenemos en nuestra mente no surgió de repente un día que escuchamos el Evangelio o a un predicador hablar. Se fue formando poco a poco. Quizá en lo que decían nuestros padres. Es posible que en muchos de nosotros resuenen en nuestros oídos aquello de ”No hagas eso que Dios te va a castigar”. Y así, con esas palabras y otras muchas fue como en nuestra mente y en nuestro corazón se fue formando la imagen de un Dios controlador, vigilante, juez dispuesto siempre a condenar, que guarda en detalle cada uno de nuestros actos y pensamientos para lucirlos en el momento del juicio y utilizarlos como armas en contra nuestra.

De todo eso es de lo que nos tenemos que desprender para entrar en una nueva conciencia: “Dios es amor” y “Tanto amó Dios al mundo…”. Un Dios que es amor no es ni puede ser condenador sino salvador, misericordioso, paciente. Es un Dios que es siempre capaz de ver posibilidades nuevas donde nosotros no vemos más que callejones sin salida. Es un Dios que está siempre con la puerta abierta, sin condiciones. Es un Dios que acoge a todos y no excluye a nadie. Otra cosa sea que seamos nosotros los que le rechazamos. Pero, incluso en ese caso, él sigue con las manos abiertas y tendidas hacia nosotros. Porque no puede ser de otra manera. Porque es amor. Y el amor no puede más que amar. “No mandó a su Hijo para condenar al mundo sino para que el mundo se salve por él”. Acoger y vivir así a Dios, eso es nacer de nuevo.

Fernando Torres, cmf

Fuente ; https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

Comentario al Evangelio del martes 29 de abril de 2025.

NACER DE NUEVO O NACER DE LO ALTO?
Empezar de nuevo no es solo volver al principio. Es permitir que el cielo toque la tierra en nosotros. Y que el Espíritu nos enseñe a nacer… otra vez.

Hoy, en plena luz de la Pascua, la Iglesia nos invita a contemplar la fuerza de la vida nueva en Cristo. En el Evangelio (Jn 3,7b-15), Jesús dice a Nicodemo: «Vosotros debéis nacer de lo alto». La experiencia pascual no es solo el recuerdo de un acontecimiento antiguo, sino una renovación continua de la vida por la acción del Espíritu.

Con este mismo espíritu, celebramos la memoria de santa Catalina de Sena, doctora de la Iglesia y patrona de Europa. Catalina, laica dominicana, fue una mujer de intensa oración y valiente acción. En un tiempo de división y crisis en la Iglesia, ella, pequeña en estatura pero gigante en fe, fue una voz profética, llamando a los cristianos a la conversión y a la unidad. Su vida nos muestra lo que significa «nacer de lo alto»: es dejar que el amor de Dios transforme radicalmente nuestro modo de ser y actuar en el mundo.

Así como Catalina no fue indiferente ante las dificultades de su tiempo, nosotros también estamos llamados en esta Pascua a ser signos vivos de la esperanza que no defrauda. Seremos capaces de dejar atrás el miedo, las divisiones, la tibieza espiritual? El Resucitado nos llama a un nuevo nacimiento: por el Espíritu, en cada actitud, en cada palabra, en cada compromiso.

Que santa Catalina de Sena nos enseñe a ser discípulos ardientes, apóstoles de la paz y constructores de la comunión!

«Si eres lo que debes ser, incendiarás el mundo!» (Santa Catarina de Sena).

Hno. Mauricio Silva dos Anjos – Hermanos Menores Capuchinos de Chile.

EDD. martes 29 de abril de 2025.

Primera Lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Juan (1,5–2,2):

Os anunciamos el mensaje que hemos oído a Jesucristo: Dios es luz sin tiniebla alguna. Si decimos que estamos unidos a él, mientras vivimos en las tinieblas, mentimos con palabras y obras. Pero, si vivimos en la luz, lo mismo que él está en la luz, entonces estamos unidos unos con otros, y la sangre de su Hijo Jesús nos limpia los pecados. Sí decimos que no hemos pecado, nos engañamos y no somos sinceros. Pero, si confesamos nuestros pecados, él, que es fiel y justo, nos perdonará los pecados y nos limpiará de toda injusticia. Si decimos que no hemos pecado, lo hacemos mentiroso y no poseemos su palabra. Hijos míos, os escribo esto para que no pequéis. Pero, si alguno peca, tenemos a uno que abogue ante el Padre: a Jesucristo, el Justo. Él es víctima de propiciación por nuestros pecados, no sólo por los nuestros, sino también por los del mundo entero.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 102

R/. Bendice, alma mía, al Señor

Bendice, alma mía, al Señor,
y todo mi ser a su santo nombre.
Bendice, alma mía, al Señor,
y no olvides sus beneficios. R/.

Él perdona todas tus culpas
y cura todas tus enfermedades,
él rescata tu vida de la fosa
y te colma de gracia y de ternura. R/.

El Señor es compasivo y misericordioso,
lento a la ira y rico en clemencia;
no está siempre acusando
ni guarda rencor perpetuo. R/.

Como un padre siente ternura por sus hijos,
siente el Señor ternura por sus fieles;
porque él conoce nuestra masa,
se acuerda de que somos barro. R/.

Pero la misericordia del Señor dura siempre,
su justicia pasa de hijos a nietos,
para los que guardan la alianza. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Mateo (11,25-30):

En aquel tiempo, exclamó Jesús: «Te doy gracias, Padre, Señor de cielo y tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y se las has revelado a la gente sencilla. Sí, Padre, así te ha parecido mejor. Todo me lo ha entregado mi Padre, y nadie conoce al Hijo más que el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar. Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Cargad con mi yugo y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis vuestro descanso. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

Debe de ser muy importante eso de que “hay que nacer de nuevo” porque el Evangelio de hoy insiste en ello. Veamos el asunto con tranquilidad. Cuando nacemos, somos criaturas nuevas. Algo así como un libro con todas las páginas en blanco. Pero es un libro que nace ya en una librería concreta. Sus primeras páginas se llenan a los pocos minutos de nacer si es que no se empiezan a llenar antes. Porque de hecho nacemos en un lugar y no en otro. No es lo mismo nacer en el norte que en el sur. No es lo mismo nacer en un país rico que en un país pobre. No es lo mismo nacer en el seno de una familia rica en un país rico que en una familia rica en un país rico. El idioma que empezamos a aprender al poco de nacer está también cargado de frases hechas, de ideas preconcebidas, de prejuicios. Y es y va a ser nuestra forma de expresarnos y, por ende, de entender el mundo y la sociedad para toda nuestra vida. Así se conforma todo eso que es la cultura.

En la práctica, la cultura es mucho más que una segunda piel. No es un adhesivo que se pone y se quita sin que nada suceda. Hace unos años, entre los misioneros que salían de su país para ir a llevar el Evangelio a otros países, otras lenguas y otras culturas, se puso de moda decir que se tenían que inculturar en su nuevo país. Era una comprensión un tanto ingenua de lo que es la cultura. Como si bastase con aprender el idioma y hacerse a unas formas diferentes de comer, de vestir o de relacionarse unos con otros. Por mucho que lo intentasen aquellos misioneros seguían siendo españoles o italianos o franceses o americanos o cualquier que fuese el país de origen.

Ahí se nos hace más clara la radicalidad de la propuesta de Jesús. Nacer de nuevo significa un poco borrar todas las páginas del libro que somos y comenzar a llenarlas de nuevo. Significa leer el Evangelio y acercarnos a Jesús con ojos nuevos y corazón abierto, limpio y libre de prejuicios, para dejarnos llevar por el Espíritu. Es una propuesta difícil pero no imposible. ¿Lo intentamos?

Fernando Torres, cmf

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

Comentario al Evangelio del lunes 28 de abril de 2025.

LA PALABRA DE DIOS ILUMINA NUESTRA VIDA.

Cristo resucitado nos enseña que lo más importante en la vida es TENER: tener fe para fortalecerse; tener gente para amar; tener proyectos para dedicarse; tener sueños para inspirarse; tener humildad para levantarse; tener la certeza de un Dios siempre presente, entonces, tener a quien agradecer.

En el evangelio de hoy, estamos invitados a seguir el diálogo de Jesús con Nicodemo, un fariseo que busca a Jesús por la noche. Nicodemo reconoce que Jesús viene de Dios, pero aún tiene dificultades para comprender plenamente el misterio que se le presenta: «En verdad, en verdad te digo, si no naces de lo alto, no podrás ver el reino de Dios» (Jn 3,3).

Jesús habla de un nuevo nacimiento, no físico sino espiritual – nacer «del agua y el Espíritu». Este nuevo nacimiento es una llamada a la renovación de vida, a una transformación interior que solo el Espíritu Santo puede operar en nosotros.

En plena luz de la Pascua, esta palabra resuena con fuerza: estamos llamados a vivir como resucitados, hombres y mujeres del Espíritu, liberados de las ataduras del miedo, de la duda y de la muerte. La vida nueva en Cristo no es algo que poseemos por nosotros mismos, sino que recibimos de Dios como un don gratuito.

Nicodemo representa también nuestros propios pasos de fe: nos acercamos a Jesús muchas veces en el silencio de la noche, con nuestras preguntas, dudas y deseos profundos. Y Jesús, con paciencia, nos invita a confiar en el soplo misterioso del Espíritu que, como el viento, «sopla donde quiere» (Jn 3,8).

Pregunta del día:
Hoy, ¿estoy abierto(a) a la acción del Espíritu en mi vida? ¿Qué áreas de mi corazón aún necesitan nacer de nuevo?

Hermano Mauricio Silva dos Anjos – Hermanos Menores Capuchinos de Chile.

EDD. lunes 28 de abril de 2025.

Primera Lectura

Lectura del Libro de los Hechos de los apóstoles (4,23-31):

EN aquellos días, Pedro y Juan, puestos en libertad, volvieron a los suyos y les contaron lo que les habían dicho los sumos sacerdotes y los ancianos.
Al oírlo, todos invocaron a una a Dios en voz alta, diciendo:
«Señor, tú que hiciste el cielo, la tierra, el mar y todo lo que hay en ellos; tú que por el Espíritu Santo dijiste, por boca de nuestro padre David, tu siervo:
“¿Por qué se amotinan las naciones y los pueblos planean proyectos vanos? Se presentaron los reyes de la tierra, los príncipes conspiraron contra el Señor y contra su Mesías”.
Pues en verdad se aliaron en esta ciudad Herodes y Poncio Pilato con los gentiles y el pueblo de Israel contra tu santo siervo Jesús, a quien tú ungiste, para realizar cuanto tu mano y tu voluntad habían determinado que debía suceder. Ahora, Señor, fíjate en sus amenazas y concede a tus siervos predicar tu palabra con toda valentía; extiende tu mano para que realicen curaciones, signos y prodigios por el nombre de tu santo siervo Jesús».
Al terminar la oración, tembló el lugar donde estaban reunidos; los llenó a todos el Espíritu Santo, y predicaban con valentía la palabra de Dios.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 2,1-3.4-6.7-9

R/. Dichosos los que se refugian en ti, Señor

¿Por qué se amotinan las naciones
y los pueblos planean un fracaso?
Se alían los reyes de la tierra,
los príncipes conspiran
contra el Señor y contra su Mesías:
«Rompamos sus coyundas,
sacudamos su yugo». R/.

El que habita en el cielo sonríe,
el Señor se burla de ellos.
Luego les habla con ira,
los espanta con su cólera:
«Yo mismo he establecido a mi Rey
en Sion, mi monte santo». R/.

Voy a proclamar el decreto del Señor;
él me ha dicho: «Tú eres mi hijo:
yo te he engendrado hoy.
Pídemelo:
te daré en herencia las naciones;
en posesión, los confines de la tierra:
los gobernarás con cetro de hierro,
los quebrarás con jarro de loza». R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Juan (3,1-8):

HABÍA un hombre del grupo de los fariseos llamado Nicodemo, jefe judío. Este fue a ver a Jesús de noche y le dijo:
«Rabí, sabemos que has venido de parte de Dios, como maestro; porque nadie puede hacer los signos que tú haces si Dios no está con él».
Jesús le contestó:
«En verdad, en verdad te digo: el que no nazca de nuevo no puede ver el reino de Dios».
Nicodemo le pregunta:
«¿Cómo puede nacer un hombre siendo viejo? ¿Acaso puede por segunda vez entrar en el vientre de su madre y nacer?».
Jesús le contestó:
«En verdad, en verdad te digo: el que no nazca de agua y de Espíritu no puede entrar en el reino de Dios. Lo que nace de la carne es carne, lo que nace del Espíritu es espíritu. No te extrañes de que te haya dicho: “Tenéis que nacer de nuevo”; el viento sopla donde quiere y oyes su ruido, pero no sabemos de dónde viene ni adónde va. Así es todo lo que ha nacido del Espíritu».

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

Vamos a empezar dándole un poco la razón a Nicodemo. Porque es que a veces Jesús se pone imposible. De repente, sale con eso de que hay que nacer de nuevo. Parece que no es consciente de lo mucho que nos asusta cualquier cambio, de que lo que aprendimos de pequeños se nos quedó tan grabado en nuestro cerebro que es muy difícil, dificilísimo, borrarlo y comenzar de nuevo. Lo que aprendimos de pequeños fueron las palabras de nuestros padres pero también lo que vivimos en la escuela –en las aulas y en el patio, que es también un lugar importante de aprendizaje–, lo que nos fue regalando la sociedad en que vivíamos por medio de los comentarios y opiniones oídos al azar, en la calle, en los medios de comunicación. Todo eso nos fue haciendo y conformando nuestra forma de ver el mundo, de entenderlo. La cabeza, como es normal se nos llenó de prejuicios. Muchos de ellos en sentido moral: esto es malo y aquello es bueno. Y con esa carga y bagaje hemos ido caminando muchos años. Es lo que nos ha permitido orientarnos en nuestro mundo, ir saliendo adelante. Pero también ha sido como unas gafas que han limitado lo que veíamos, la perspectiva. Tenía un poco bastante de razón Nicodemo. No es fácil nacer de nuevo, volver a comenzar cuando ya llevamos mucho camino hecho.

Y ahí se planta Jesús y le dice a Nicodemo que es necesario nacer de nuevo, dejar todo eso atrás y recomenzar, quitarnos las gafas y mirar al mundo con ojos nuevos. Con lo que nos cuesta y con lo cómodos que nos sentimos en esa forma de ser y comprender la realidad.

Pero es que Jesús rompe moldes. Hay que ver, lo reconoce Nicodemo, los signos que hace Jesús. El reino está presente. Dios ya no es el juez vengador sino el Padre que quiere reunir a sus hijos en la mesa de la fraternidad, más allá de todos los prejuicios que nos han acompañado durante toda la vida. Hay que nacer de nuevo porque a vino nuevo, odres nuevos (cf. Lc 5,37-39). Es difícil pero se puede. Sólo así podremos empezar comprender y vivir la novedad de Jesús.

Fernando Torres, cmf

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

Comentario al Evangelio del domingo 27 de abril de 2025

Nuestra fe en Cristo resucitado se fortalece mientras nos despedimos del Papa Francisco, el hombre del diálogo, de la sencillez. Con este sentimiento celebramos en este segundo domingo de Pascua, el Día de la Misericordia.

El relato del Evangelio, en este domingo, muestra la baliza que sostiene la fe en la comunidad participante. La figura de Tomás (Jn 20,19-31), ausente, es el retrato de la humanidad incrédula que necesita señales evidentes para creer. El mundo materializado tiene dificultades para alimentar la fe viva y operante en vista de la necesidad de la imagen, del visible, del tacto, del ver para creer.

El mensaje central del Domingo de la Misericordia es la alegría de encontrar a las personas que creen en el Señor que dio su vida por nosotros. Al sentirnos unidos y reunidos, las puertas se abren y la visión de un nuevo mundo surge a nuestro alrededor. Es la construcción de la paz y de la justicia, materia de la predicación y del anuncio del Señor, mientras peregrinaba en este mundo, anunciando la Buena Nueva.

El testimonio de amor que Jesús manifestó a los discípulos es de igual valor, tanto para los discípulos presentes en la comunidad reunida como para los ausentes. Jesús acoge con mucha misericordia, al mismo tiempo que pide una fe auténtica y comprometida con el testimonio de vida. Mientras las puertas están cerradas, el miedo se hace presente. es la situación de quien está inseguro, bloqueado, con miedo. Es necesario abrir puertas para que la fuerza del Espíritu Santo pueda arear las mentes y hagamos nuestra parte.

La esperanza despierta actitudes de ir, encontrarse, mirar a los ojos, recibir un abrazo, acoger y mostrar el alma cubierta con el abrazo y la fuerza del amor, de la paz. Es en este ambiente donde vivimos, con tensiones, inseguridades, desajustes familiares, sociedad afligida, que Jesús se hace presente, aparece Resucitado y saluda con la paz. Él viene a iluminar la mente y los ambientes donde vivimos. Viene a restaurar la vida de comunidad, despertar en la humanidad el cuidado por todo lo que fue creado por amor.

Es nuestra misión pedir a Dios que envíe el Espíritu Santo sobre los Cardenales, reunidos en el Vaticano, para elegir un nuevo Papa que nos haga caminar de las tinieblas a la luz, de la desesperación a la esperanza, de la tristeza a la alegría, del ateísmo a la fe pura y auténtica, del intimismo por la comunidad unida en la fe y la esperanza.

Que seamos participantes, a través de la oración, en la elección del futuro Papa. El mundo necesita un hombre de fe como el Papa Francisco imitó a San Tomás: «¡Mi Señor y mi Dios!». Dios te bendiga y te proteja y ilumine siempre vuestro vivir y de su familia. Execelente domingo. –

Hermano Mauricio Silva dos Anjos – Hermanos Menores Capuchinos de Chile.

Homilía para la Eucaristía del domingo 27 de abril de 2025.

DOMINGO SEGUNDO DE PASCUA.

Hechos 5,12-16: la presencia del Resucitado se manifiesta a través de los signos y prodigios de los Apóstoles. De este modo se manifiesta el amor de Dios en la Comunidad.
Apocalipsis: Visión del Resucitado: es presentado como rey y sacerdote. Él es el principio y el fin.
Juan 20, 19-31: Jesús se manifiesta a sus discípulos como el que fue crucificado, pero ahora está glorificado; Él les da su Espíritu para que sigan su obra salvadora.

1.- Estamos celebrando al Señor resucitado. No a un resucitado lejano, inalcanzable, sino a uno que sigue en medio de los suyos. Él mismo prometió: Yo estaré en medio de ustedes hasta el fin del mundo (Mateo 28,20).
Sí, Él está presente en medio y sigue actuando en favor de los más miserables. “Los Apóstoles hacían muchos signos y prodigios en el pueblo”.
Así como estando presente en su carne mortal supo ser señal, sacramento de la misericordia de Dios, de igual manera ahora, a través de los Apóstoles. Porque ellos son la continuación de la obra de Cristo; para eso fueron llenos del Espíritu Santo. Jesús da a los suyos su Espíritu, que es el Espíritu de Amor que el Padre regala a todos los que creen y aceptan a su Hijo enviado por Él. Porque Jesús es el signo perfecto y concreto del Amor misericordiosos de Dios.

2.- En el Apocalipsis Jesús, el Hijo del hombre, es presentado revestido del poder propio de Dios. Es Él, el Pastor del Rebaño, que se preocupa de su grey porque su Amor misericordioso es eterno. Por eso que se dirige a toda la Iglesia, significada en las siete iglesias de Asia Menor. De esta manera sigue manifestando a todos su misericordia.

3.- Desgraciadamente hay gente, cristianos, que no aceptan al Señor resucitado como el que viene a salvar. Lo prefieren un Señor castigador y vengativo. Hay cristianos que como Tomás, o como la Magdalena, buscan al mismo Jesús que antes, viéndolo, tocándolo, No se dan cuenta que al Resucitado se lo encuentra de otra manera. Juan anuncia para el futuro que la presencia de Jesús se encontrará través del testimonio.
Hay quienes pretenden creer palpando, tocando, pero ¡felices los que sin ver creen!.

4.- Sí, los Apóstoles hicieron creíble, mostraron al Resucitado por medio de signos y prodigios.
La Iglesia, el mundo, han celebrado la Pascua del Papa Francisco, un hombre que con su palabra, gestos y signos mostró al mundo moderno la verdad del Resucitado, quien viene a renovarlo todo. Sí, esa es la misión de la Iglesia, de cada cristiano, hacer creíble al Señor Resucitado, hacer creíble la misericordia que Él trajo y proclamó.
En un mundo más preocupado de la guerra comercial, del tráfico de armas e intereses políticos se debe mostrar con signos y prodigios que Dios es misericordioso y ama siempre.
Celebremos a este Señor lleno de gloria y también lleno de misericordia. Y así demostremos con nuestras vidas que Cristo Resucitado vive entre nosotros y nos ama entrañablemente.
Hno. Pastor.

Comentario al Evangelio del sábado 26 de abril de 2025

El Evangelio de hoy nos muestra al Cristo resucitado que, con infinita ternura, se acerca a sus hermanos todavía atrapados en la tristeza y la duda. María Magdalena es la primera en verlo y anunciarlo, pero los corazones de los discípulos están cerrados.

Aun así, Jesús no los abandona. como el buen pastor de San Francisco, va al encuentro de aquellos que se han perdido en el dolor. Reprende la incredulidad, pero sobre todo llama de nuevo a la misión: «Id por todo el mundo y predicad el Evangelio a toda criatura.» El amor vence al miedo, la luz vence a la noche.

La Pascua es una invitación a la alegría humilde, a la confianza en el Dios de la vida que camina con nosotros. Como Francisco de Asís, estamos llamados a anunciar, más con la vida que con las palabras, que Cristo vive. Somos enviados a toda criatura – porque todo ser es hermano y hermana, y todo el universo debe escuchar el cántico de la vida nueva.

Preguntas para rezar:

He dejado que el Cristo resucitado consuele mi corazón, como hizo con los discípulos?

Mi vida canta la alegría del Evangelio a toda criatura, como Francisco soñó?

Hno. Mauricio Silva dos Anjos – Hermanos Menores Capuchinos de Chile.