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Autor: Patricio Osiadacz

ENAJOCAP 2025 | LOS ÁNGELES

Nuestros jóvenes capuchinos han iniciado un profundo encuentro de fe, siguiendo las huellas del Pobre de Asís. En este espacio de fraternidad y comunión, están viviendo una experiencia increíble de crecimiento espiritual y descubrimiento del carisma franciscano.

Hoy, nuestros jóvenes han comenzado su día en oración, constituyendo fraternidades para experimentar la vida fraterna y menor que caracteriza a los hermanos capuchinos. Están reconociendo el valor y la preciosidad de vivir como hermanos, compartiendo sus vidas y promoviendo la alegría franciscana.

Durante este fin de semana, nuestros jóvenes estarán profundizando en su fe y vocación, conociendo más sobre el amor de Dios y la alegría que brota de las huellas de San Francisco de Asís. Pidamos al Señor que ilumine y conduzca este encuentro, para que nuestros jóvenes sean transformados por esta experiencia y puedan llevar la luz de la fe a todos los rincones de su vida.

Que la paz y la alegría franciscana estén presentes en cada momento de este encuentro. Paz y Bien!

EDD. sábado 19 de julio de 2025.

Primera Lectura

Lectura del libro del Éxodo (12,37-42):

En aquellos días, los israelitas marcharon de Ramsés hacia Sucot: eran seiscientos mil hombres de a pie, sin contar los niños; y les seguía una multitud inmensa, con ovejas y vacas y enorme cantidad de ganado. Cocieron la masa que habían sacado de Egipto, haciendo hogazas de pan ázimo, pues no había fermentado, porque los egipcios los echaban y no los dejaban detenerse; y tampoco se llevaron provisiones. La estancia de los israelitas en Egipto duró cuatrocientos treinta años. Cumplidos los cuatrocientos treinta años, el mismo día, salieron de Egipto las legiones del Señor. Noche en que veló el Señor para sacarlos de Egipto: noche de vela para los israelitas por todas las generaciones.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 135,1.23-24.10-12.13-15

R/. Porque es eterna su misericordia

En nuestra humillación, se acordó de nosotros. R/.

Y nos libró de nuestros opresores. R/.

Él hirió a Egipto en sus primogénitos. R/.

Y sacó a Israel de aquel país. R/.

Con mano poderosa, con brazo extendido. R/.

Él dividió en dos partes el mar Rojo. R/.

Y condujo por en medio a Israel. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo (12,14-21):

En aquel tiempo, los fariseos planearon el modo de acabar con Jesús. Pero Jesús se enteró, se marchó de allí, y muchos le siguieron. Él los curó a todos, mandándoles que no lo descubrieran. Así se cumplió lo que dijo el profeta Isaías: «Mirad a mi siervo, mi elegido, mi amado, mi predilecto. Sobre él he puesto mi espíritu para que anuncie el derecho a las naciones. No porfiará, no gritará, no voceará por las calles. La caña cascada no la quebrará, el pábilo vacilante no lo apagará, hasta implantar el derecho; en su nombre esperarán las naciones.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

¿Nunca habéis tenido un deseo, que ha tenido que pasar bastante tiempo para que se cumpliera?

Algo así es la historia de Israel. Desde los acontecimientos vividos, descubren al Dios que les libera de la esclavitud en Egipto. Ese Dios es el mismo que ha engendrado la vida. Y, como contrapartida, establece una Alianza con su pueblo, para hacer de ellos una semilla de su salvación para toda la humanidad.

Aunque la historia no fue tan sencilla: así como Dios siempre permaneció fiel a su Alianza, el pueblo se alejó muchas veces por otros caminos. Y sin embargo, no por ello Dios retiró su Palabra. El profeta Isaías intuye que esa Alianza se va a cumplir a través de “un siervo”, elegido y amado de Dios, que de manera misteriosa, en su debilidad, cumplirá las promesas.

Y he aquí que llegó Jesús. Muchos no fueron capaces de descubrir en Él nada distinto de otros tantos profetas que había habido. Sin embargo, algunos descubrieron en Él aquél que cumplía las palabras del profeta: “Mirad a mi siervo, mi elegido, mi amado, mi predilecto. Sobre él he puesto mi espíritu para que anuncie el derecho a las naciones. No porfiará, no gritará, no voceará por las calles. La caña cascada no la quebrará, el pábilo vacilante no lo apagará, hasta implantar el derecho; en su nombre esperarán las naciones”.

Ese es Jesús: la belleza de una figura que se da, en debilidad, renovando la Alianza de Dios con su pueblo y poniendo la semilla definitiva del mundo nuevo que el Padre tiene preparado para todos los pueblos.

Ese Jesús cuenta contigo para continuar esa historia. Por Él, con Él y en Él… caminando sinodalmente como Iglesia, para el mundo. ¿Qué le responderás?

Espíritu de Dios,
cuenta conmigo
para seguir a Jesús
en el camino hacia el Reino del Padre.

Vuestro hermano en la fe:

Luis Manuel Suárez CMF

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

EDD. viernes 18 de julio de 2025.

Primera Lectura

Lectura del libro del Éxodo (11,10-12.14):

En aquellos días, Moisés y Aarón hicieron muchos prodigios en presencia del Faraón; pero el Señor hizo que el Faraón se empeñara en no dejar marchar a los israelitas de su territorio.
Dijo el Señor a Moisés y a Aarón en tierra de Egipto: «Este mes será para vosotros el principal de los meses; será para vosotros el primer mes del año. Decid a toda la asamblea de Israel: «El diez de este mes cada uno procurará un animal para su familia, uno por casa. Si la familia es demasiado pequeña para comérselo, que se junte con el vecino de casa, hasta completar el número de personas; y cada uno comerá su parte hasta terminarlo. Será un animal sin defecto, macho, de un año, cordero o cabrito. Lo guardaréis hasta el día catorce del mes, y toda la asamblea de Israel lo matará al atardecer. Tomaréis la sangre y rociaréis las dos jambas y el dintel de la casa donde lo hayáis comido. Esa noche comeréis la carne, asada a fuego, comeréis panes sin fermentar y verduras amargas. No comeréis de ella nada crudo ni cocido en agua, sino asado a fuego: con cabeza, patas y entrañas. No dejaréis restos para la mañana siguiente; y, si sobra algo, lo quemaréis. Y lo comeréis así: la cintura ceñida, las sandalias en los pies, un bastón en la mano; y os lo comeréis a toda prisa, porque es la Pascua, el paso del Señor. Esta noche pasaré por todo el país de Egipto, dando muerte a todos sus primogénitos, de hombres y de animales; y haré justicia de todos los dioses de Egipto. Yo soy el Señor. La sangre será vuestra señal en las casas donde estéis; cuando vea la sangre, pasaré de largo; no os tocará la plaga exterminadora, cuando yo pase hiriendo a Egipto. Este día será para vosotros memorable, en él celebraréis la fiesta del Señor, ley perpetua para todas las generaciones.»»

Palabra de Dios

Salmo

Sal 115,12-13.15-16be.17-18

R/. Alzaré la copa de la salvación,
invocando el nombre del Señor

Mucho le cuesta al Señor la muerte de sus fieles.
Siervo tuyo soy, hijo de tu esclava:
rompiste mis cadenas. R/.

Te ofreceré un sacrificio de alabanza,
invocando tu nombre, Señor.
Cumpliré al Señor mis votos
en presencia de todo el pueblo. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo (12,1-8):

Un sábado de aquéllos, Jesús atravesaba un sembrado; los discípulos, que tenían hambre, empezaron a arrancar espigas y a comérselas.
Los fariseos, al verlo, le dijeron: «Mira, tus discípulos están haciendo una cosa que no está permitida en sábado.»
Les replicó: «¿No habéis leído lo que hizo David, cuando él y sus hombres sintieron hambre? Entró en la casa de Dios y comieron de los panes presentados, cosa que no les estaba permitida ni a él ni a sus compañeros, sino sólo a los sacerdotes. ¿Y no habéis leído en la Ley que los sacerdotes pueden violar el sábado en el templo sin incurrir en culpa? Pues os digo que aquí hay uno que es más que el templo. Si comprendierais lo que significa «quiero misericordia y no sacrificio», no condenaríais a los que no tienen culpa. Porque el Hijo del hombre es señor del sábado.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

Cuando somos niños, solemos decir a todo que “sí” (por convencimiento o por obligación). Cuando entramos en la adolescencia, solemos decir a todo que “no” (por afán de oposición, para distinguirnos de los demás). Ser adulto significa decir “sí” o “no”, según corresponda a la verdad y al bien. Ese es el camino de la auténtica libertad.

Jesús fue un hombre libre. Su vida continúa la tradición de Israel en muchos aspectos, a la vez que rompe con otros cuando es necesario. Ese es el secreto de su libertad.

En muchos pasajes aparece Jesús haciendo lo que hacían muchos judíos de su tiempo. Y a la vez, en ocasiones, dice y hace cosas nuevas, desde el querer auténtico de Dios. Así lo muestra el pasaje de hoy.

Las tradiciones son buenas mientras ayuden a vivir. En ocasiones hay que cambiarlas, para favorecer precisamente esa vida.

Tan malo es querer aferrarse a lo establecido cuando eso no ayuda a la vida, como querer cambiarlo todo sin ninguna razón. La libertad adulta consiste en saber decir “sí” o “no”, según corresponda a la verdad y al bien.

Señor Jesús,
enséñame la verdadera libertad.
Ayúdame a discernir lo que viene de Dios
de aquello que procede del mal espíritu.
Y que en mi vida se haga la voluntad del Padre.

Vuestro hermano en la fe:

Luis Manuel Suárez CMF

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

Comentario al Evangelio del jueves 17 de julio de 2025.

Decimoquinta semana del Tiempo Ordinario – San Mateo 11,28-30

En toda vida humana se hacen presentes el cansancio y el agobio, pero sin duda estos eran más hondos en los sencillos que escuchaban y acogían a Jesús, pues sus vidas eran particularmente difíciles. En la vida, los pequeños gestos alivian nuestras cargas, pero no las quitan. Jesús hace aún más: sostiene nuestros pasos con un amor puro y gratuito. Sentirse amado por Él transforma incluso los días más ásperos en caminos de luz.

Queridos hermanos y hermanas, el Evangelio de hoy nos presenta uno de los pasajes más tiernos y consoladores de las palabras de Jesús. Es una invitación directa, sencilla, personal: “Vengan a mí…”. En medio de nuestras fatigas, preocupaciones y luchas diarias, el Señor se nos acerca no con exigencias, sino con compasión. Esta invitación no es genérica. Es una palabra que toca el corazón de cada uno de nosotros. Jesús no llama a los perfectos, ni a los fuertes, ni a los autosuficientes. Llama a los cansados, a los que cargan pesos que no pueden sostener: dolores, culpas, miedos, responsabilidades. Llama a los que se sienten solos, agotados, incluso vacíos. Jesús no ofrece una fórmula mágica ni una solución superficial. Ofrece su presencia, su corazón, su descanso. Hermanos y hermanas, el yugo era un instrumento agrícola que unía a dos animales para que caminaran juntos, compartiendo la carga. Jesús nos propone caminar unidos a Él, no para recibir más peso, sino para que Él lo lleve con nosotros. Su yugo no esclaviza. Al contrario, libera. No impone, sino que acompaña. Jesús transforma el sufrimiento en camino de redención, el cansancio en oportunidad de confianza, la cruz en señal de amor. Hermanos y hermanas, en una cultura que exalta la fuerza, el éxito y el poder, Jesús nos propone la mansedumbre y la humildad. No se impone con violencia, sino con ternura. No domina, sino que se dona. Su corazón humilde no aplasta, sino que levanta. Aprender de su corazón es el camino del verdadero descanso, porque solo el que ama con humildad encuentra la paz que no depende de circunstancias externas. Queridos hermanos, este evangelio es bálsamo para nuestras heridas. Es palabra de esperanza en un mundo que muchas veces nos exige sin piedad. Hoy el Señor nos dice: “Ven a mí… yo te aliviaré.” Acerquémonos a Él con confianza, entreguémosle nuestras cargas y aprendamos a vivir como Él: con mansedumbre, con humildad y con un corazón abierto al amor. Que María, madre del consuelo, nos ayude a llevar con Jesús el yugo del amor que da descanso al alma. Amén. – Hermano Mauricio Silva dos Anjos – Hermano Menor Capuchino de Chile.

EDD. jueves 17 de julio de 2025.

Primera Lectura

Lectura del libro del Éxodo (3,13-20):

En aquellos días, Moisés, después de oír la voz del Señor desde la zarza ardiendo, le replicó: «Mira, yo iré a los israelitas y les diré: «El Dios de vuestros padres me ha enviado a vosotros.» Si ellos me preguntan cómo se llama, ¿qué les respondo?»
Dios dijo a Moisés: «»Soy el que soy»; esto dirás a los israelitas: «Yo-soy me envía a vosotros.»»
Dios añadió: «Esto dirás a los israelitas: «Yahvé (Él-es), Dios de vuestros padres, Dios de Abrahán, Dios de Isaac, Dios de Jacob, me envía a vosotros. Este es mi nombre para siempre: así me llamaréis de generación en generación.» Vete, reúne a los ancianos de Israel y diles: «El Señor, Dios de vuestros padres, de Abrahán, de Isaac y de Jacob, se me ha aparecido y me ha dicho: ‘Os tengo presentes y veo cómo os tratan los egipcios. He decidido sacaros de la opresión egipcia y llevaros al país de los cananeos, hititas, amorreos, fereceos, heveos y jebuseos, a una tierra que mana leche y miel’.» Ellos te harán caso, y tú, con los ancianos de Israel, te presentarás al rey de Egipto y le diréis: «El Señor Dios de los hebreos nos ha encontrado, y nosotros tenemos que hacer un viaje de tres jornadas por el desierto para ofrecer sacrificios al Señor, nuestro Dios.» Yo sé que el rey de Egipto no os dejará marchar si no es a la fuerza; pero yo extenderé la mano, heriré a Egipto con prodigios que haré en el país, y entonces os dejará marchar.»

Palabra de Dios

Salmo

Sal 104,1.5.8-9.24-25.26-27

R/. El Señor se acuerda de su alianza eternamente

Dad gracias al Señor, invocad su nombre,
dad a conocer sus hazañas a los pueblos.
Recordad las maravillas que hizo,
sus prodigios, las sentencias de su boca. R/.

Se acuerda de su alianza eternamente,
de la palabra dada, por mil generaciones;
de la alianza sellada con Abrahán,
del juramento hecho a Isaac. R/.

Dios hizo a su pueblo muy fecundo,
más poderoso que sus enemigos.
A éstos les cambió el corazón
para que odiasen a su pueblo,
y usaran malas artes con sus siervos. R/.

Pero envió a Moisés, su siervo,
y a Aarón, su escogido,
que hicieron contra ellos sus signos,
prodigios en la tierra de Cam. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo (11,28-30):

En aquel tiempo, exclamó Jesús: «Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Cargad con mi yugo y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis vuestro descanso. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

¿Cuándo ha sido la última vez que has estado cansado?

Quizá la vida, que a veces trae demasiadas cosas a la vez, ante las que responder.

Puede ser por alguna contrariedad, porque esperabas que algo sucediera, y no pasó, o bien ocurrió algo que no entraba en tus planes. Y te quedaste desconcertado.

Tal vez por algún cambio por el que habías trabajado duro, y finalmente no llegó a producirse, ni hay perspectivas de que se dé.

Quizá el desgaste de toda una temporada… o la desilusión por alguna persona.

En cualquiera de esas situaciones, el Señor viene a nuestro encuentro y nos dices: “Venid a mí”. Venid los cansados, los deprimidos, los olvidados, los que están de vuelta, los agobiados, los que no pueden más, los que sufren, los resentidos por el pasado, los angustiados en el presente, los que no ven el futuro… “Y yo os aliviaré”.

Jesús no hace el truco de evitar nuestros males, pero nos da la magia de sobrellevarlos. Su sola presencia conforta, anima, alienta. Uno se contagia de la humildad de su corazón y con ello todo se sobrelleva mejor, a la espera de que, cuando Dios quiera, se abra la puerta a una nueva situación.

Gracias, Señor,
por tu presencia que es aliento.
Esa presencia resucitada,
que ha pasado por la cruz,
es capaz de traspasar todas las noches.
Confío en Ti.

Vuestro hermano en la fe:

Luis Manuel Suárez CMF
(@luismanuel_cmf)

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

Comentario al Evangelio del miércoles 16 de julio de 2025.

Solemnidad de Nuestra Señora del Carmen, Madre y Reina de nosotros pueblos chilenos – Jn 19,25-27.

Queridos hermanos y hermanas, hoy celebramos con profunda alegría la Solemnidad de Nuestra Señora del Carmen, Madre y Reina de nosotros pueblos chilenos, estrella luminosa de nuestra historia, mujer del pueblo, mujer de fe, signo de esperanza para todo nuestro país. En su imagen vestida de carmelita, María camina con nosotros desde los comienzos de nuestra patria. En las guerras y en las reconciliaciones, en los dolores y en las promesas, ella ha estado presente. Y hoy, en este Año Jubilar de la Esperanza, una vez más levantamos los ojos y el corazón hacia María, seguros de que ella sigue intercediendo por nosotros. “Junto a la cruz de Jesús estaba su madre…” Hermanos y hermanas, este versículo nos habla de la presencia inquebrantable de María. No huyó, no se escondió, no buscó explicaciones fáciles. Ella permaneció de pie, firme en el amor, fuerte en la fe. Esa misma firmeza la vemos hoy en tantas madres y padres de Chile, en tantos hombres y mujeres que sostienen la vida con esperanza, aun en medio de las cruces cotidianas. La Virgen del Carmen no es una figura lejana ni decorativa: es la Madre que ha estado presente en los momentos más difíciles de nuestra patria. En terremotos, en conflictos, en incertidumbres, en procesos de búsqueda, Ella ha sido refugio, consuelo y guía. Hermanos y hermanas, desde la cruz, Jesús nos hace un regalo inmenso: nos da a su Madre como nuestra Madre. En ese momento, María deja de ser solo la madre de Jesús para convertirse en madre de todos: de Juan, del discípulo amado, de toda la Iglesia… y del pueblo chileno. Nosotros, como pueblo, no estamos huérfanos. En medio de un mundo que a veces parece perdido, en medio de nuestras propias heridas como país, tenemos a María. Ella nos recuerda que Dios no nos abandona, que siempre hay un horizonte, que siempre se puede empezar de nuevo. En este Año Jubilar de la Esperanza, escuchar estas palabras de Jesús, «Ahí tienes a tu madre», es volver a poner nuestra mirada en María, no como un símbolo del pasado, más como una presencia viva que nos educa, nos acompaña y nos llama a la conversión. Hermanos y hermanas, hoy, al celebrar esta solemnidad, no lo hacemos solo con emoción o tradición. Lo hacemos con compromiso. Ser hijos de la Virgen del Carmen es vivir como ella vivió: con humildad, con valentía, con entrega, con esperanza. Este Año Jubilar nos invita a renovar nuestra esperanza como nación. No una esperanza ingenua, más una esperanza sólida, que brota de la cruz y de la Pascua, del Evangelio vivido en lo concreto. María nos enseña que la esperanza no decepciona cuando confiamos en Dios y cuidamos unos de otros.

Virgen del Carmen, Reina de Chile, guíanos por los caminos de la justicia y la paz. Renueva en nosotros la fe, la unidad y la esperanza. Cúbrenos con tu manto, acompaña a los que sufren, y enséñanos a vivir como verdaderos hermanos. Amén. –

Hermano Mauricio Silva dos Anjos – Hermano Menor Capuchino de Chile.

EDD. miércoles 16 de julio de 2025.

Primera Lectura

Lectura del libro del Éxodo (3,1-6.9-12):

En aquellos días, Moisés pastoreaba el rebaño de su suegro Jetró, sacerdote de Madián; llevó el rebaño trashumando por el desierto hasta llegar a Horeb, el monte de Dios. El ángel del Señor se le apareció en una llamarada entre las zarzas. Moisés se fijó: la zarza ardía sin consumirse.
Moisés se dijo: «Voy a acercarme a mirar este espectáculo admirable, a ver cómo es que no se quema la zarza.»
Viendo el Señor que Moisés se acercaba a mirar, lo llamó desde la zarza: «Moisés, Moisés.»
Respondió él: «Aquí estoy.»
Dijo Dios: «No te acerques; quítate las sandalias de los pies, pues el sitio que pisas es terreno sagrado.»
Y añadió: «Yo soy el Dios de tus padres, el Dios de Abrahán, el Dios de Isaac, el Dios de Jacob.»
Moisés se tapó la cara, temeroso de ver a Dios.
El Señor le dijo: «El clamor de los israelitas ha llegado a mí, y he visto cómo los tiranizan los egipcios. Y ahora marcha, te envío al Faraón para que saques a mi pueblo, a los israelitas.»
Moisés replicó a Dios: «¿Quién soy yo para acudir al Faraón o para sacar a los israelitas de Egipto?»
Respondió Dios: «Yo estoy contigo; y ésta es la señal de que yo te envío: cuando saques al pueblo de Egipto, daréis culto a Dios en esta montaña.»

Palabra de Dios

Salmo

Sal 102,1-2.3-4.6-7

R/. El Señor es compasivo y misericordioso

Bendice, alma mía, al Señor,
y todo mi ser a su santo nombre.
Bendice, alma mía, al Señor,
y no olvides sus beneficios. R/.

Él perdona todas tus culpas
y cura todas tus enfermedades;
él rescata tu vida de la fosa
y te colma de gracia y de ternura. R/.

El Señor hace justicia
y defiende a todos los oprimidos;
enseñó sus caminos a Moisés
y sus hazañas a los hijos de Israel. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo (11,25-27):

En aquel tiempo, exclamó Jesús: «Te doy gracias, Padre, Señor de cielo y tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y se las has revelado a la gente sencilla. Sí, Padre, así te ha parecido mejor. Todo me lo ha entregado mi Padre, y nadie conoce al Hijo más que el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

Hay quien, desde el mucho saber, desprecia lo pequeño. O desde los grandes planes, se olvida de los detalles. O quien, intentando controlarlo todo, no es capaz de confiar…

El Evangelio pide la actitud de los niños. No en cuanto a su inmadurez o el ser caprichosos. Sino en cuanto a su apertura a lo nuevo, su capacidad de sorpresa, su ilusión por comenzar.

La cuestión no está en saber mucho o poco, sino en cómo te sitúas ante la vida. Hay quien, sabiendo poco, cree saberlo todo. Y hay quien, teniendo mucha ciencia, no es capaz de abrirse a la fe. En realidad, cuanto más sabemos, más podemos admirarnos de todas las maravillas que nos rodean y más podemos comprometernos a continuar la tarea de aportar algo valioso al mundo. La admiración y el compromiso son dos puertas para la fe.

Creer en Jesús como el Hijo de Dios. Y confiar que Él nos da a conocer al Padre y, con ello, el secreto de la vida. Para esto hace falta la actitud de un niño, de alguien sencillo. La fe siempre supone un salto que solo con mucha humildad somos capaces de dar.

Gracias, Señor,
por el don de la fe.
Creo, Señor,
aumenta mi fe.

Vuestro hermano en la fe:

Luis Manuel Suárez CMF

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

EDD. martes 15 de julio de 2025.

Primera Lectura

Lectura del libro del Éxodo (2,1-15a):

En aquellos días, un hombre de la tribu de Leví se casó con una mujer de la misma tribu; ella concibió y dio a luz un niño. Viendo qué hermoso era, lo tuvo escondido tres meses. No pudiendo tenerlo escondido por más tiempo, tomó una cesta de mimbre, la embadurnó de barro y pez, colocó en ella a la criatura, y la depositó entre los juncos, junto a la orilla del Nilo. Una hermana del niño observaba a distancia para ver en qué paraba. La hija del Faraón bajó a bañarse en el Nilo, mientras sus criadas la seguían por la orilla. Al descubrir la cesta entre los juncos, mandó a la criada a recogerla. La abrió, miró dentro, y encontró un niño llorando.
Conmovida, comentó: «Es un niño de los hebreos.»
Entonces, la hermana del niño dijo a la hija del Faraón: «¿Quieres que vaya a buscarle una nodriza hebrea que críe al niño?»
Respondió la hija del Faraón: «Anda.»
La muchacha fue y llamó a la madre del niño.
La hija del Faraón le dijo: «Llévate al niño y críamelo, y yo te pagaré.»
La mujer tomó al niño y lo crió.
Cuando creció el muchacho, se lo llevó a la hija del Faraón, que lo adoptó como hijo y lo llamó Moisés, diciendo: «Lo he sacado del agua.»
Pasaron los años, Moisés creció, fue adonde estaban sus hermanos, y los encontró transportando cargas. Y vio cómo un egipcio maltrataba a un hebreo, uno de sus hermanos. Miró a un lado y a otro, y, viendo que no había nadie, mató al egipcio y lo enterró en la arena.
Al día siguiente, salió y encontró a dos hebreos riñendo, y dijo al culpable: «¿Por qué golpeas a tu compañero?»
Él le contestó: «¿Quién te ha nombrado jefe y juez nuestro? ¿Es que pretendes matarme como mataste al egipcio?»
Moisés se asustó pensando: «La cosa se ha sabido.» Cuando el Faraón se enteró del hecho, buscó a Moisés para darle muerte; pero Moisés huyó del Faraón y se refugió en el país de Madián.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 68,3.14.30-31.33-34

R/. Humildes, buscad al Señor,
y revivirá vuestro corazón

Me estoy hundiendo en un cieno profundo
y no puedo hacer pie;
he entrado en la hondura del agua,
me arrastra la corriente. R/.

Pero mi oración se dirige a ti, Dios mío,
el día de tu favor;
que me escuche tu gran bondad,
que tu fidelidad me ayude. R/.

Yo soy un pobre malherido;
Dios mío, tu salvación me levante.
Alabaré el nombre de Dios con cantos,
proclamaré su grandeza con acción de gracias. R/.

Miradlo, los humildes, y alegraos,
buscad al Señor, y revivirá vuestro corazón.
Que el Señor escucha a sus pobres,
no desprecia a sus cautivos. R/.

Segunda Lectura

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Mateo (11,20-24):

En aquel tiempo, se puso Jesús a recriminar a las ciudades donde había hecho casi todos sus milagros, porque no se habían convertido: «¡Ay de ti, Corozaín, ay de ti, Betsaida! Si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que en vosotras, hace tiempo que se habrían convertido, cubiertas de sayal y ceniza. Os digo que el día del juicio les será más llevadero a Tiro y a Sidón que a vosotras. Y tú, Cafarnaún, ¿piensas escalar el cielo? Bajarás al infierno. Porque si en Sodoma se hubieran hecho los milagros que en ti, habría durado hasta hoy. Os digo que el día del juicio le será más llevadero a Sodoma que a ti.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

A lo largo del Evangelio, Jesús suele tener palabras de consuelo y apoyo con casi todos. Sólo hay algunas excepciones, curiosamente con los que podríamos considerar más “cercanos”. A los más religiosos, les recrimina su manera de vivir la religión. Y a la gente de su región, les echa en cara su falta de fe.

A éstos últimos se refiere la Palabra de hoy. Corazaín, Betsaida y Cafarnaún eran pueblos a la orilla del Lago de Galilea, donde Jesús había estado predicando y haciendo el bien durante un tiempo. Y, sin embargo, sus gentes mayoritariamente no daban muestras de confiar en Jesús.

Algo así como cuando uno conoce mucho a una persona, y no la valora. O lleva mucho tiempo viviendo en una ciudad, y no es capaz de descubrir sus rincones más valiosos. Algo así nos puede pasar con la fe: acostumbrarnos a la Palabra y a los Signos del Maestro, que ya no nos interpelen, ni nos fortalezcan, vividos en una rutina en la que otras cosas van ganando el corazón.

Señor Jesús,
hoy me reconozco entre aquellos
que habiendo recibido mucho,
pueden despreciarlo todo.
Despiértame para reconocerte
en los signos y las palabras
en los que Tú quieres hacerte presente.

Vuestro hermano en la fe:

Luis Manuel Suárez CMF
(@luismanuel_cmf)

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

EDD. lunes 14 de julio de 2025

Primera Lectura

Lectura del libro del Éxodo (1,8-14.22):

En aquellos días, subió al trono en Egipto un Faraón nuevo, que no había conocido a José, y dijo a su pueblo: «Mirad, el pueblo de Israel está siendo más numeroso y fuerte que nosotros; vamos a vencerlo con astucia, pues si no, cuando se declare la guerra, se aliará con el enemigo, nos atacará, y después se marchará de nuestra tierra.»
Así, pues, nombraron capataces que los oprimieron con cargas, en la construcción de las ciudades granero, Pitom y Ramsés. Pero, cuanto más los oprimían, ellos crecían y se propagaban más. Hartos de los israelitas, los egipcios les impusieron trabajos crueles, y les amargaron la vida con dura esclavitud: el trabajo del barro, de los ladrillos, y toda clase de trabajos del campo; les imponían trabajos crueles.
Entonces el Faraón ordenó a toda su gente: «Cuando nazca un niño, echadlo al Nilo; si es niña, dejadla con vida.»

Palabra de Dios

Salmo

Sal 123,1-3.4-6.7-8

R/. Nuestro auxilio es el nombre del Señor

Si el Señor no hubiera estado de nuestra parte
–que lo diga Israel–,
si el Señor no hubiera estado de nuestra parte,
cuando nos asaltaban los hombres,
nos habrían tragado vivos:
tanto ardía su ira contra nosotros. R/.

Nos habrían arrollado las aguas,
llegándonos el torrente hasta el cuello;
nos habrían llegado hasta el cuello
las aguas espumantes.
Bendito el Señor, que no nos entregó
en presa a sus dientes. R/.

Hemos salvado la vida,
como un pájaro de la trampa del cazador;
la trampa se rompió, y escapamos.
Nuestro auxilio es el nombre del Señor,
que hizo el cielo y la tierra. R/.

Evangelio e hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo (10,34–11,1):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles: «No penséis que he venido a la tierra a sembrar paz; no he venido a sembrar paz, sino espadas. He venido a enemistar al hombre con su padre, a la hija con su madre, a la nuera con su suegra; los enemigos de cada uno serán los de su propia casa. El que quiere a su padre o a su madre más que a mí no es digno de mí; el que quiere a su hijo o a su hija más que a mí no es digno de mí; y el que no coge su cruz y me sigue no es digno de mí. El que encuentre su vida la perderá, y el que pierda su vida por mí la encontrará. El que os recibe a vosotros me recibe a mí, y el que me recibe recibe al que me ha enviado; el que recibe a un profeta porque es profeta tendrá paga de profeta; y el que recibe a un justo porque es justo tendrá paga de justo. El que dé a beber, aunque no sea más que un vaso de agua fresca, a uno de estos pobrecillos, sólo porque es mi discípulo, no perderá su paga, os lo aseguro.»
Cuando Jesús acabó de dar instrucciones a sus doce discípulos, partió de allí para enseñar y predicar en sus ciudades.

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

La Palabra de hoy nos ofrece una serie de sentencias de Jesús, con las que pretende instruir a sus amigos más cercanos. No siempre estará con ellos. Por ello, deberán aprender, para cuando él no esté, permanecer en su vida y en su misión.

Jesús nace como príncipe de la paz. Pero ser fiel a su Palabra puede traer el conflicto. Le pasó a Él mismo, cuando sus parientes no le entendían. Y les pasará, tarde o temprano a sus seguidores.

Jesús viene a dar vida. Pero para ello ha de dar su vida. Y a sus seguidores nos deja esa paradoja: “El que encuentre su vida la perderá, y el que pierda su vida por mí la encontrará”. Toda un programa de vida.

Jesús se irá. Pero se queda en varias presencias: la Eucaristía, la Palabra… También en los que hablan en su nombre y aman en su nombre. Porque, donde hay amor, allí está Dios.

Señor Jesús, aquí me tienes.
Dos mil años después,
necesito que me recuerdes tu Palabra,
para vivir centrado en lo importante,
sin perderme en lo urgente.
Dame un oído dócil y un corazón despierto. Amén.
 

Vuestro hermano en la fe:

Luis Manuel Suárez CMF
(@luismanuel_cmf)

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/