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Autor: Patricio Osiadacz

Finalización del Primer Encuentro Zonal, Zona Norte del Movimiento de Laicos Capuchinos de Chile.

Hermanos y hermanas, paz y bien.

Durante el día de hoy, domingo 06 de julio de 2025, en las salas de reuniones de la Parroquia San Miguel Arcángel, de Recreo en Viña del Mar, se realizó el Primer Encuentro Zonal del Laicado Capuchino, que reunió a las fraternidades de la Zona Norte, con 43 hermanos y hermanas. Y además se contó con la presencia de nuestra Coordinadora Nacional, hermana Evelyn Toledo.

A continuación les compartimos algunas imágenes :

EDD. sábado 05 de julio de 2025

LITURGIA DE LA PALABRA

Jacob suplantó a su hermano y le quitó la bendición

Lectura del libro del Génesis 27, 1-5. 15-29

Cuando Isaac envejeció, sus ojos se debilitaron tanto que ya no veía nada. Entonces llamó a Esaú, su hijo mayor, y le dijo: “¡Hijo mío!” “Aquí estoy”, respondió él. “Como ves, continuó diciendo Isaac, yo estoy viejo y puedo morir en cualquier momento. Por eso, toma tus armas -tu aljaba y tu arco- ve al campo, y cázame algún animal silvestre. Después prepárame una buena comida, de ésas que a mí me gustan, y tráemela para que la coma. Así podré darte mi bendición antes de morir”. 

Rebeca había estado escuchando cuando Isaac hablaba con su hijo Esaú. Y apenas éste se fue al campo a cazar un animal para su padre, Rebeca dijo a Jacob: “Ve al corral y tráeme de allí dos cabritos bien cebados. Yo prepararé con ellos una buena comida para tu padre, de ésas que le agradan a él, y tú se la llevarás para que la coma. Así él te bendecirá antes de morir”. Rebeca tomó una ropa de su hijo mayor Esaú, la mejor que había en la casa, y se la puso a Jacob, su hijo menor; y con el cuero de los cabritos le cubrió las manos y la parte lampiña del cuello. Luego le entregó la comida y el pan que había preparado.

Jacob se presentó ante su padre y le dijo: “¡Padre!” Éste respondió: “Sí, ¿quién eres, hijo mío?”. “Soy Esaú, tu hijo primogénito, respondió Jacob a su padre, y ya hice lo que me mandaste. Por favor, siéntate y come lo que cacé, para que puedas bendecirme”. Entonces Isaac le dijo: “¡Qué rápido lo has logrado, hijo mío!” Jacob respondió: “El Señor, tu Dios, hizo que las cosas me salieran bien”. Pero Isaac añadió: “Acércate, hijo mío, y deja que te toque, para ver si eres realmente mi hijo Esaú o no”. Él se acercó a su padre; este lo palpó y dijo: “La voz es de Jacob, pero las manos son de Esaú”. Y no lo reconoció, porque sus manos estaban cubiertas de vello, como las de su hermano Esaú. Sin embargo, cuando ya se disponía a bendecirlo, le preguntó otra vez: “¿Tú eres mi hijo Esaú?”. “Por supuesto”, respondió él. “Entonces sírveme, continuó diciendo Isaac, y déjame comer lo que has cazado, para que pueda darte mi bendición”.

Jacob le acercó la comida, y su padre la comió; también le sirvió vino, y lo bebió. Luego su padre Isaac le dijo: “Acércate, hijo mío, y dame un beso”. Cuando él se acercó para besarlo, Isaac percibió la fragancia de su ropa. Entonces lo bendijo diciendo: “Sí, la fragancia de mi hijo es como el aroma de un campo que el Señor ha bendecido. Que el Señor te dé el rocío del cielo, y la fertilidad de la tierra, trigo y vino en abundancia. Que los pueblos te sirvan y las naciones te rindan homenaje. Tú serás el señor de tus hermanos, y los hijos de tu madre se inclinarán ante ti. Maldito sea el que te maldiga, y bendito el que te bendiga”.

Palabra de Dios

SALMO RESPONSORIAL 134, 1-6

R/. ¡Alaben al Señor, porque es bueno!

Alaben el Nombre del Señor, alábenlo, servidores del Señor, los que están en la Casa del Señor, en los atrios del Templo de nuestro Dios.R/.

Alaben al Señor, porque es bueno, canten a su Nombre, porque es amable; porque el Señor eligió a Jacob, a Israel, para que fuera su posesión. R/.

Sí, yo sé que el Señor es grande, nuestro Dios está sobre todos los dioses. El Señor hace todo lo que quiere en el cielo y en la tierra, en el mar y en los océanos. R/.

Evangelio

¿Acaso pueden estar tristes mientras el esposo está con ellos?

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 9, 14-17

Se acercaron los discípulos de Juan Bautista y le dijeron: “¿Por qué tus discípulos no ayunan, como lo hacemos nosotros y los fariseos?” Jesús les respondió: “¿Acaso los amigos del esposo pueden estar tristes mientras el esposo está con ellos? Llegará el momento en que el esposo les será quitado, y entonces ayunarán. Nadie usa un pedazo de género nuevo para remendar un vestido viejo, porque el pedazo añadido tira del vestido y la rotura se hace más grande. Tampoco se pone vino nuevo en odres viejos, porque los odres revientan, el vino se derrama y los odres se pierden. ¡No, el vino nuevo se pone en odres nuevos, y así ambos se conservan!”

Palabra del Señor

Fuente : https://www.eucaristiadiaria.cl/dia.php

REFLEXIÓN

Como en tantas ocasiones, Jesús pone ejemplos tomados de la vida cotidiana. Como un buen pedagogo utiliza siembras, cosechas, lámparas, vestidos, monedas o banquetes para apoyar en imágenes su enseñanzas. El Evangelio de hoy presenta dos cosas que no hay que hacer: echar vino nuevo en odres viejos o reparar un manto viejo con un retazo de lienzo nuevo. Seguramente sus padres o su parientes y vecinos se lo explicaron cuando era niño.

Los comentaristas suelen detenerse más en el primer ejemplo. Parece más fuerte el espectáculo de un odre reventado que el de un manto echado a perder y, total, los dos ejemplos dicen lo mismo…

No estoy tan segura. Está muy claro que un odre viejo no puede contener vino nuevo y que para recibir el mensaje de salvación de Jesucristo tenemos que convertirnos. Radicalmente, como en la conversación con Nicodemo: hay que nacer de nuevo por el Espíritu. Esto, creo, entusiasma a muchos: es revolucionario, supone un cambio radical, deja atrás prácticas anquilosadas, rigideces absurdas, miedo a la novedad, inmovilismos… No sé si somos conscientes de que esa conversión radical no es exactamente un acto de voluntad humana (cuyo concurso es necesario, por supuesto) sino  un don del Espíritu Santo. Don que hay que pedir humilde y perseverantemente.

El ejemplo del lienzo nuevo en manto usado aporta un matiz distinto: es lo nuevo lo que, de algún modo, tiene que procurar alguna semejanza con lo antiguo, hay que remojarlo antes para que al coserlo no tire del tejido gastado y lo rasgue. Tengo la impresión que Jesús puso este segundo ejemplo para que los que se resisten (en buena medida nos pasa a todos) a esa conversión radical por miedo a perder lo que nos parece una riqueza, abandonemos todo temor y pidamos sinceramente que el Señor envíe su Espíritu y nos haga odres nuevos.

Virginia Fernández

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/comentario-homilia-hoy/

Homilía para la Eucaristía del domingo 06 de julio de 2025.

DOMINGO XIV DEL CICLO C.

Isaías 60,10-14: Una promesa mesiánica: con Dios llega la paz plena, integral.

Gálatas 6,14-18: El apóstol Pablo se siente crucificado para el mundo, por eso es libre. Está viviendo una nueva realidad.

Lucas 10,1-12: Los discípulos son portadores del Reino de Dios; por eso, han de presentarse con un estilo de vida nuevo, pobre, con una toma de postura totalmente nueva.

1.- Una vez más se nos propone el tema principal, central: el Reinado de Dios. Porque cuando se acepta el Reinado de Dios hay paz. No cualquier paz, sino la que trae la plenitud. Por eso el Profeta presenta a Jerusalén como una madre solícita rebosante de felicidad. Sentirá la máxima consolación y seguridad a todo nivel. Sus habitantes como niños felices en los brazos de su madre. Así pinta el Profeta la realidad cuando se acepta y obedece a Dios, cuando el Reino de Dios se haga presente, cuando el sueño de Dios ya no sea una utopía, sino una realidad.

2.- Cuando el hombre acepta en su vida a Dios todo cambia. Pablo en su hablar es muy gráfico. Él se considera crucificado para el mundo, es decir, no está ni ahí con lo del mundo, lo mundano, porque ahora está viviendo otra realidad, la del Reino de Dios. Por eso, él ve y considera todo de otra manera, porque es un hombre nuevo. Realidad que le hace sentirse libre de lo temporal, que para él ya no tiene un valor absoluto. Para Pablo, como para todo aquel que acepta el Reinado de Dios en su vida, lo único absoluto y permanente es el Reino de Dios, que Dios sea todo en todo.

3.- Pero la realidad del mudo es la del No-Reino de Dios. Y esta ausencia de Dios se nota claramente en todo momento y lugar. Así encontramos una realidad totalmente distinta a la que nos presenta Isaías. Precisamente en esas mismas latitudes no se está dando aquello que “corra a torrentes como un río la paz”. Al contrario, las noticias qu nos llegan hacen temblar: hombres, mujeres y niños vagan sin sentido por las calles de sus ciudades. No reina Dios, sino el hambre, la miseria, el dolor y la muerte. Muchas veces la muerte es deseada como juna liberación de tanto mal.
El vocabulario de la Biblia no es exagerado al pintarnos una situación de Reino de Dios, como tampoco es exagerado el contemplar la situación de ausencia de Dios. Triste realidad que se da no sólo en Medio Oriente, sino realidad que se está dando en otros puntos de la tierra. Porque cuando se relega a Dios las consecuencias las sufre el ser humano. Y nosotros no estamos exentos de esta realidad.

4.- Así como los 72 discípulos también el Señor envía a nosotros. ¿A dónde? A un ambiente en el que el hombre se ha convertido en un lobo para su hermano el hombre. Allí vamos como corderos en medio de lobos. Debemos estar en el mundo, pero con otra parada. El discípulo de Jesús enfrenta la realidad con una toma de postura, una postura crítica frente al mundo.
El Señor nos envía al mundo, pero con una forma nueva de vida. Nos envía a un mundo donde reina la ambición del poder, allí debemos servir. A un mundo con ambición de tener, allí debemos ser libres del apego a las cosas. En una palabra, el Señor nos quiere distintos…santos, porque Él es distinto…Santo.
Debemos mostrar con nuestra vida que no estamos ni ahí con el mundo, porque también nosotros estamos crucificados para el mundo.
Más que nunca se nos pide a los discípulos que demostremos co nuestras vidas la verdad del Reino de Dios. Que mostremos que Dios es un Dios de la Paz verdadera .

Hno. Pastor.

EDD. viernes 04 de julio de 2025.

Primera Lectura

Lectura del libro del Génesis (23,1-4.19;24,1-8.62-67):

Sara vivió ciento veintisiete años, y murió en Villa Arbá (hoy Hebrón), en país cananeo. Abrahán fue a hacer duelo y a llorar a su mujer. Después dejó a su difunta y habló a los hititas: «Yo soy un forastero residente entre vosotros. Dadme un sepulcro en propiedad, en terreno vuestro, para enterrar a mi difunta.»
Después Abrahán enterró a Sara, su mujer, en la cueva del campo de Macpela, frente a Mambré (hoy Hebrón), en país cananeo. Abrahán era viejo, de edad avanzada, el Señor lo había bendecido en todo. Abrahán dijo al criado más viejo de su casa, que administraba todas las posesiones: «Pon tu mano bajo mi muslo, y júrame por el Señor, Dios del cielo y Dios de la tierra, que, cuando le busques mujer a mi hijo, no la escogerás entre los cananeos, en cuya tierra habito, sino que irás a mi tierra nativa, y allí buscarás mujer a mi hijo Isaac.»
El criado contestó: «Y si la mujer no quiere venir conmigo a esta tierra, ¿tengo que llevar a tu hijo a la tierra de donde saliste?»
Abrahán le replicó: «De ninguna manera lleves a mi hijo allá. El Señor, Dios del cielo, que me sacó de la casa paterna y del país nativo, que me juró: «A tu descendencia daré esta tierra», enviará su ángel delante de ti, y traerás de allí mujer para mi hijo. Pero, si la mujer no quiere venir contigo, quedas libre del juramento. Sólo que a mi hijo no lo lleves allá.»
Mucho tiempo después, Isaac se había trasladado del «Pozo del que vive y ve» al territorio del Negueb. Una tarde, salió a pasear por el campo y, alzando la vista, vio acercarse unos camellos. También Rebeca alzó la vista y, al ver a Isaac, bajó del camello y dijo al criado: «¿Quién es aquel hombre que viene en dirección nuestra por el campo?»
Respondió el criado: «Es mi amo.»
Y ella tomó el velo y se cubrió. El criado le contó a Isaac todo lo que había hecho. Isaac la metió en la tienda de su madre Sara, la tomó por esposa y con su amor se consoló de la muerte de su madre.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 105

R/. Dad gracias al Señor porque es bueno

Dad gracias al Señor porque es bueno,
porque es eterna su misericordia.
¿Quién podrá contar las hazañas de Dios,
pregonar toda su alabanza? R/.

Dichosos los que respetan el derecho
y practican siempre la justicia.
Acuérdate de mí por amor a tu pueblo. R/.

Visítame con tu salvación:
para que vea la dicha de tus escogidos,
y me alegre con la alegría de tu pueblo,
y me gloríe con tu heredad. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo (9,9-13):

En aquel tiempo, vio Jesús al pasar a un hombre llamado Mateo, sentado al mostrador de los impuestos, y le dijo: «Sígueme.»
Él se levantó y lo siguió. Y, estando en la mesa en casa de Mateo, muchos publicanos y pecadores, que habían acudido, se sentaron con Jesús y sus discípulos.
Los fariseos, al verlo, preguntaron a los discípulos: «¿Cómo es que vuestro maestro come con publicanos y pecadores?»
Jesús lo oyó y dijo: «No tienen necesidad de médico los sanos, sino los enfermos. Andad, aprended lo que significa «misericordia quiero y no sacrificios»: que no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

Hace poco, no recuerdo bien en qué medio o emisora, oí una frase que me parece  certera: “Jesús hablaba con un sentido de humor interesante”. Era alguien que acababa de conocer el cristianismo y expresaba su fascinación por Jesús. Intentaba expresar en español lo que estaba pensando en su lengua, posiblemente inglés.

En el Evangelio de hoy me ha parecido que se da algo de ese “humor interesante”. Como en otros momentos relatados por los evangelistas, Jesús se dirige a un tipo especial de persona: el fariseo. ¿Cómo no recordar aquí la parábola del fariseo y el publicano, tantas veces comentada?

Los fariseos de aquel tiempo y lugar y los de todos los tiempos, con frecuencia son personas  piadosas, que creen sinceramente y que tratan de vivir en conformidad con unos principios morales justos. Lo malo es que siempre están (al borde o metidos de lleno) en la soberbia del autosuficiente y en el desprecio al que consideran inferior o “pecador”.

También hay quien es sencillamente un farsante. Me parece que Jesús, en los relatos evangélicos, con los primeros utiliza el humor y la ironía y a los segundos dedica improperios atroces: raza de víboras, sepulcros blanqueados…

En el pasaje de hoy, Jesús se expresa con una suave ironía. Se deja rodear por los que necesitan curación. Y pide misericordia y no sacrificio a los que reprueban su conducta.

¿Qué nos diría a cada uno de los que leeis esto y a quien lo escribe? En el ejercicio piadoso Invocaciones a Nuestro Señor Jesucristo, imploramos su misericordia recitando sus “títulos” (Hijo del Dios vivo, Sabiduría Eterna, Camino, Verdad y Vida…) seguidos del ruego “Ten piedad de mí”. Uno de esos títulos es Médico del alma y del cuerpo. Todos tenemos llagas que curar, heridas, hábitos y deformaciones arraigados. Pidamos a Jesucristo que nos cure. Y acudamos a la intercesión de Santa María, Salud de los enfermos.

Virginia Fernández

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

EDD. jueves 03 de julio de 2025.

Primera Lectura

Lectura de la carta a los Efesios (2,19-22):

Ya no sois extranjeros ni forasteros, sino que sois ciudadanos de los santos y miembros de la familia de Dios. Estáis edificados sobre el cimiento de los apóstoles y profetas, y el mismo Cristo Jesús es la piedra angular. Por él todo el edificio queda ensamblado, y se va levantando hasta formar un templo consagrado al Señor. Por él también vosotros os vais integrando en la construcción, para ser morada de Dios, por el Espíritu.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 116

R/. Id al mundo entero y proclamad el Evangelio

Alabad al Señor, todas las naciones,
aclamadlo todos los pueblos. R/.

Firme es su misericordia con nosotros,
su fidelidad dura por siempre. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Juan (20,24-29):

Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús.
Y los otros discípulos le decían: «Hemos visto al Señor.»
Pero él les contestó: «Si no veo en sus manos la señal de los clavos, si no meto el dedo en el agujero de los clavos y no meto la mano en su costado, no lo creo.»
A los ocho días, estaban otra vez dentro los discípulos y Tomás con ellos.
Llegó Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio y dijo: «Paz a vosotros.»
Luego dijo a Tomás: «Trae tu dedo, aquí tienes mis manos; trae tu mano y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente.»
Contestó Tomás: «¡Señor mío y Dios mío!»
Jesús le dijo: «¿Porque me has visto has creído? Dichosos los que crean sin haber visto.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

Mi tía Carmina, que era muy rezadora y devota, me enseñó a decir “Señor mío y Dios mío” en Misa, en el momento de la elevación. Por entonces creo que ni siquiera me habían contado que hubo un apóstol que dudó de la resurrección y no creyó hasta poner los dedos en los agujeros de los clavos y la mano en la llaga del costado. Y que dijo esas palabras cayéndo de rodillas ante Jesús.

Tomás, el incrédulo, hizo una profesión de fe que es el punto central de la fe católica: Jesús es Señor y Dios. Dos naturalezas y una sola persona divina. Precisamente estamos recordando en este año el Concilio de Nicea y al profesar la fe repetimos el Credo que salió de aquel primer Concilio Ecuménico.

En la Plegaria Eucarística III del ordinario de la Misa leemos: Santo eres en verdad, Padre, y con razón te alaban todas tus criaturas, ya que por Jesucristo, tu Hijo, Señor nuestro, con la fuerza del Espíritu Santo, das vida y santificas todo, y congregas a tu pueblo sin cesar, para que ofrezca en tu honor un sacrificio sin mancha desde donde sale el sol hasta el ocaso.

Es cierto que el Sacrificio se realiza en cada segundo. De este a oeste y de norte a sur. Desde donde sale el sol hasta el ocaso. En todos los meridianos y el todas las latitudes hay un sacerdote católico celebrando una Eucaristía. Así que el Sacrificio de Jesucristo en la Cruz es actual permanentemente. Una sangre derramada que no cesa de derramarse… Y  un misterio que queda fuera de nuestro tiempo y nuestro espacio y al mismo tiempo está presente. Dios en su gloria, pura alegría y puro amor, casi aterradores en su intensidad, está también destrozado y entregado en la Cruz cada vez que celebramos la Eucaristía. Incomprensible y misterioso pero real.

No dejemos de asombrarnos. En nuestra fe todo es asombroso. Repetiremos lo mismo, día tras día, domingo tras domingo pero pidamos la gracia de renovar la emoción y el sobrecogimiento de Tomás al ver y tocar al Resucitado. De alimentarnos de Él y de agradecer el don de su Cuerpo y de su Sangre que nos hace hermanos, que nos hace Iglesia.

Virginia Fernández

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

Inicio de los Encuentros Zonales, julio 2025.

Mis queridos hermanos y hermanas.
Este domingo 6 de Julio damos comienzo a nuestros encuentros Zonales , partiendo con la Zona Norte.
Pido desde ya sus oraciones por nuestros hermanos y hermanas de Santiago y Viña del Mar , para que el buen Padre les acompañe y el Espíritu Santo les conduzca en su caminar.

Hna. Evelyn Toledo Reyes.

EDD. miércoles 02 de julio de 2025.

Primera Lectura

Lectura del libro del Génesis (21,5.8-20):

Abrahán tenía cien años cuando le nació su hijo Isaac. El chico creció, y lo destetaron. El día que destetaron a Isaac, Abrahán dio un gran banquete.
Pero Sara vio que el hijo que Abrahán había tenido de Hagar, la egipcia, jugaba con Isaac, y dijo a Abrahán: «Expulsa a esa criada y a su hijo, porque el hijo de esa criada no va a repartirse la herencia con mi hijo Isaac.»
Como al fin y al cabo era hijo suyo, Abrahán se llevó un gran disgusto.
Pero Dios dijo a Abrahán: «No te aflijas por el niño y la criada. Haz exactamente lo que te dice Sara, porque es Isaac quien continúa tu descendencia. Aunque también del hijo de la criada sacaré un gran pueblo, por ser descendiente tuyo.»
Abrahán madrugó, cogió pan y un odre de agua, se lo cargó a hombros a Hagar y la despidió con el niño. Ella se marchó y fue vagando por el desierto de Berseba. Cuando se le acabó el agua del odre, colocó al niño debajo de unas matas; se apartó y se sentó a solas, a la distancia de un tiro de arco, diciéndose: «No puedo ver morir a mi hijo.» Y se sentó a distancia. El niño rompió a llorar.
Dios oyó la voz del niño, y el ángel de Dios llamó a Hagar desde el cielo, preguntándole: «¿Qué te pasa, Hagar? No temas, que Dios ha oído la voz del niño que está ahí. Levántate, toma al niño y tenlo bien agarrado de la mano, porque sacaré de él un gran pueblo.» Dios le abrió los ojos, y divisó un pozo de agua; fue allá, llenó el odre y dio de beber al muchacho. Dios estaba con el muchacho, que creció, habitó en el desierto y se hizo un experto arquero.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 33

R/. Si el afligido invoca al Señor, él lo escucha

Si el afligido invoca al Señor, él lo escucha
y lo salva de sus angustias.
El ángel del Señor acampa
en torno a sus fieles y los protege. R/.

Todos sus santos, temed al Señor,
porque nada les falta a los que le temen;
los ricos empobrecen y pasan hambre,
los que buscan al Señor no carecen de nada. R/.

Venid, hijos, escuchadme:
os instruiré en el temor del Señor;
¿hay alguien que ame la vida
y desee días de prosperidad? R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo (8,28-34):

En aquel tiempo, llegó Jesús a la otra orilla, a la región de los gerasenos. Desde el cementerio, dos endemoniados salieron a su encuentro; eran tan furiosos que nadie se atrevía a transitar por aquel camino.
Y le dijeron a gritos: «¿Qué quieres de nosotros, Hijo de Dios? ¿Has venido a atormentarnos antes de tiempo?»
Una gran piara de cerdos a distancia estaba hozando.
Los demonios le rogaron: «Si nos echas, mándanos a la piara.»
Jesús les dijo: «Id.»
Salieron y se metieron en los cerdos. Y la piara entera se abalanzó acantilado abajo y se ahogó en el agua. Los porquerizos huyeron al pueblo y lo contaron todo, incluyendo lo de los endemoniados. Entonces el pueblo entero salió a donde estaba Jesús y, al verlo, le rogaron que se marchara de su país.

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

Este es uno de esos pasajes evangélicos de comentario casi imposible: una situación normal desemboca en un relato medio disparatado y difícil de comprender. Jesús y los suyos se acercan a un pueblo situado en tierra de gentiles, Gerasa, en la orilla oriental del Tiberíades. Nada se nos dice de las costumbres y religión de sus habitantes aunque se da por supuesto que no son judíos.

Si a sus paisanos de Nazaret les costaba reconocer en el hijo del carpintero, no ya al Mesías sino a un profeta, hasta el punto de intentar arrojarlo por un precipicio, los gerasenos fueron algo más civilizados: asombrados y, atemorizados por su poder, le rogaron que se alejara. Solo uno de los dos endemoniados sanados por Jesús quiere seguirle pero el Señor no se lo permite y lo envía a anunciar la Buena Noticia a otros pueblos.

Jesús guardó durante un tiempo lo que se conoce como secreto mesiánico y solo  

se declarará Mesías al aproximarse la Pasión.

Pero quienes si lo reconocen antes como el “Santo de Dios” son, precisamente los demonios que atormentaban en extremo a dos vecinos y aterrorizaban a toda la población.

Los exorcistas advierten de que, en caso de posesíón (real o imaginada) nunca se debe dialogar con los demonios. Jesús si lo hace y les concede una petición extraña: introducirse en una enorme piara de cerdos y arrojarse al mar. El evangelista no explica por qué ni para qué. Y así nos quedamos.

Pero tal vez el mensaje es que existen demonios, que odian a Cristo y a los hombres y que hay que defenderse de su asechanzas. Es el misterio del poder del mal, muy real y eficaz pero impotente ante Dios que es el bien absoluto. Nuestro escudo frente a las asechanzas del demonio es Jesucristo que fue tentado y le derrotó. Cuando sintamos tentación y sospechemos que detrás hay algo demoníaco, sigamos los consejos de quienes conocen el tema: cosas sencillas y poderosas como la señal de la cruz y la invocación a María, porque su presencia es insoportable para Satanás y en fin, como nos enseñó Jesucristo en el   Padrenuestro, pidamos: “Líbranos del mal”.

Virginia Fernández

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

EDD. lunes 01 de julio de 2025

Primera Lectura

Lectura del libro del Génesis (19,15-29):

En aquellos días, los ángeles urgieron a Lot: «Anda, toma a tu mujer y a esas dos hijas tuyas, para que no perezcan por culpa de Sodoma.»
Y, como no se decidía, los agarraron de la mano, a él, a su mujer y a las dos hijas, a quienes el Señor perdonaba; los sacaron y los guiaron fuera de la ciudad.
Una vez fuera, le dijeron: «Ponte a salvo; no mires atrás. No te detengas en la vega; ponte a salvo en los montes, para no perecer.»
Lot les respondió: «No. Vuestro siervo goza de vuestro favor, pues me habéis salvado la vida, tratándome con gran misericordia; yo no puedo ponerme a salvo en los montes, el desastre me alcanzará y moriré. Mira, ahí cerca hay una ciudad pequeña donde puedo refugiarme y escapar del peligro. Como la ciudad es pequeña, salvaré allí la vida.»
Le contestó: «Accedo a lo que pides: no arrasaré esa ciudad que dices. Aprisa, ponte a salvo allí, pues no puedo hacer nada hasta que llegues.»
Por eso la ciudad se llama La Pequeña. Cuando Lot llegó a La Pequeña, salía el sol. El Señor, desde el cielo, hizo llover azufre y fuego sobre Sodoma y Gomorra. Arrasó aquellas ciudades y toda la vega con los habitantes de las ciudades y la hierba del campo. La mujer de Lot miró atrás y se convirtió en estatua de sal. Abrahán madrugó y se dirigió al sitio donde había estado con el Señor. Miró en dirección de Sodoma y Gomorra, toda la extensión de la vega, y vio humo que subía del suelo, como el humo de un horno. Así, cuando Dios destruyó las ciudades de la vega, arrasando las ciudades donde había vivido Lot, se acordó de Abrahán y libró a Lot de la catástrofe.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 25,2-3.9-10.11-12

R/. Tengo ante los ojos, Señor, tu bondad

Escrútame, Señor, ponme a prueba,
sondea mis entrañas y mi corazón,
porque tengo ante los ojos tu bondad,
y camino en tu verdad. R/.

No arrebates mi alma con los pecadores,
ni mi vida con los sanguinarios,
que en su izquierda llevan infamias,
y su derecha está llena de sobornos. R/.

Yo, en cambio, camino en la integridad;
sálvame, ten misericordia de mí.
Mi pie se mantiene en el camino llano;
en la asamblea bendeciré al Señor. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo (8,23-27):

En aquel tiempo, subió Jesús a la barca, y sus discípulos lo siguieron. De pronto, se levantó un temporal tan fuerte que la barca desaparecía entre las olas; él dormía.
Se acercaron los discípulos y lo despertaron, gritándole: «¡Señor, sálvanos, que nos hundimos!»
Él les dijo: «¡Cobardes! ¡Qué poca fe!»
Se puso en pie, increpó a los vientos y al lago, y vino una gran calma.
Ellos se preguntaban admirados: «¿Quién es éste? ¡Hasta el viento y el agua le obedecen!»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

Él dormía… mientras rugía el viento, el agua entraba en tromba sobre la barca y los discípulos gritaban para hacerse oír o de puro miedo. Es una imagen potente para ilustrar lo que en muchos momentos de la historia ha sido el mundo y la misma vida de la Iglesia.

Ahora mismo, en este presente, estamos en plena tempestad, con crisis en todos los órdenes dentro y fuera de la Iglesia militante. Aunque los medios de comunicación convencionales y los nuevos que transitan por las redes sean en buena medida difusores de falsedades o de medias verdades o sencillamente oculten hechos, la impresión es que en todas partes reina la violencia, la mentira, el enfrentamiento, la división, la corrupción, el derrumbamiento moral y una especie de estupidez o aturdimiento.  Los diálogos por la paz paracen callejones sin salida. Los odios entre pueblos permanecen y aumentan  También contra la Iglesia. También dentro de la misma Iglesia.

Imagino a Pedro y a los demás estupefactos y exasperados ante las primeras palabras del Maestro. Tal vez hubieran querido responder a gritos: ¡Cómo que de qué tenemos miedo! ¡¿Es que no lo ves?! Pero guardan silencio porque las palabras del Señor terminan en reproche: hombres de poca fe.

Al instante se calmaron las aguas y llega el asombro porque presencian el increíble poder de un hombre al que obedecen los elementos.

Siguen ocurriendo prodigios en el mundo: actos de heroísmo, curaciones, conversiones, salvación milagrosa, el bien venciendo al mal, perdón, arrepentimiento…  No es esta una época peor que otras muchas a lo largo de la historia. Ni somos muy distintos de aquellos discípulos.

No podemos tener miedo si permanecemos en la fe. Fe, decía el catecismo, es creer lo que no vemos. No vemos aquí y ahora el triunfo definitivo del bien, la verdad y la belleza. Solo lo presentimos y hasta lo experimentamos por momentos.

Mientras aguardamos el triunfo pongamos por nuestra parte la fe y las obras. Seamos constructores de paz en lo cotidiano, doméstico, familiar. Con los cercanos y los más alejados. Esforcémonos más en ser fieles a la oración y en intentar que nuestra vida sea una vida santa: esto es lo que propone Teresa de Jesús cuando constata que “estáse el mundo ardiendo”

Virginia Fernandez

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/