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Autor: Patricio Osiadacz

EDD. lunes 10 de noviembre de 2025.

Primera Lectura

Comienzo del libro de la Sabiduría (1,1-7):

Amad la justicia, los que regís la tierra, pensad correctamente del Señor y buscadlo con corazón entero. Lo encuentran los que no exigen pruebas, y se revela a los que no desconfían. Los razonamientos retorcidos alejan de Dios, y su poder, sometido a prueba, pone en evidencia a los necios. La sabiduría no entra en alma de mala ley ni habita en cuerpo deudor del pecado. El espíritu educador y santo rehúye la estratagema, levanta el campo ante los razonamientos sin sentido y se rinde ante el asalto de la injusticia. La sabiduría es un espíritu amigo de los hombres que no deja impune al deslenguado; Dios penetra sus entrañas, vigila puntualmente su corazón y escucha lo que dice su lengua. Porque el espíritu del Señor llena la tierra y, como da consistencia al universo, no ignora ningún sonido.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 138,1-3a.3b-6.7-8.9-10

R/. Guíame, Señor, por el camino eterno

Señor, tú me sondeas y me conoces;
me conoces cuando me siento o me levanto,
de lejos penetras mis pensamientos;
distingues mi camino y mi descanso. R/.

Todas mis sendas te son familiares.
No ha llegado la palabra a mi lengua,
y ya, Señor, te la sabes toda.
Me estrechas detrás y delante,
me cubres con tu palma.
Tanto saber me sobrepasa,
es sublime, y no lo abarco. R/.

¿Adónde iré lejos de tu aliento,
adónde escaparé de tu mirada?
Si escalo el cielo, allí estás tú;
si me acuesto en el abismo, allí te encuentro. R/.

Si vuelo hasta el margen de la aurora,
si emigro hasta el confín del mar,
allí me alcanzará tu izquierda,
me agarrará tu derecha. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas (17,1-6):

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Es inevitable que sucedan escándalos; pero ¡ay del que los provoca! Al que escandaliza a uno de estos pequeños, más le valdría que le encajaran en el cuello una piedra de molino y lo arrojasen al mar. Tened cuidado. Si tu hermano te ofende, repréndelo; si se arrepiente, perdónalo; si te ofende siete veces en un día, y siete veces vuelve a decirte: «Lo siento», lo perdonarás.»
Los apóstoles le pidieron al Señor: «Auméntanos la fe.»
El Señor contestó: «Si tuvierais fe como un granito de mostaza, diríais a esa morera: «Arráncate de raíz y plántate en el mar.» Y os obedecería.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

Este texto evangélico anda entre el escándalo y la fe. Así que voy a decir algo sobre cada tema. Cuando pensamos en el escándalo, pensamos siempre en la actitud pública de alguien que no corresponde con lo que debería hacer o con la forma como debería comportarse. El político que descubrimos que es corrupto supone un escándalo público. El sacerdote que resulta que es pecador y que cumple mal con su misión al servicio de la comunidad nos escandaliza. Pero esas figuras han existido siempre. Y existirán. En la sociedad y en la iglesia. Para ser sincero, que pasen esas cosas no me escandaliza.

Lo que de verdad me escandaliza es cuando me encuentro con un cristiano devoto, de los de misa diaria para entendernos, que no es capaz de perdonar, que está envuelto en un manto de rigidez tal que, cuando habla, acusa y condena en el mismo acto a los que no piensan exactamente como él.

Me explico: que los malos sean malos es algo esperable. Los ladrones roban, los corruptos corrompen. En cierto sentido es lo normal, lo lógico. Lo peor es cuando los buenos se corrompen y hasta poniendo por delante la virtud y su amor a Dios, hacen precisamente lo que Dios no haría nunca: condenar. Conclusión: tratemos de no dar escándalo a nadie. Si somos seguidores de Jesús es para hacer presente en nuestro mundo el amor, la misericordia, la fraternidad, la justicia, la atención a los más pobres y marginados. Lo contrario supone ciertamente dar mucho escándalo.

Lo contrario significa que nuestra fe no es de verdad auténtica, que quizá hemos puesto nuestras ideas por encima de Dios mismo. Con los discípulos tenemos que pedir al Señor que aumente y purifique nuestra fe. No para ordenar a las plantas que cambien de lugar y hagan lo imposible sino para que nuestro corazón se llene del amor de Dios y hagamos llegar a los que nos rodean. Eso es mucho más útil para nosotros y para el Reino.

Fernando Torres, cmf

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

Homilía para la Eucaristía del domingo 09 de noviembre de 2025

DOMINGO XXXII CICLO C.


2Macabeos 6,1-7,1-2.9-14: Martirio de los hermanos y su madre por su lealtad a la Ley y esperanza de la resurrección.
2Tesalonicenses 2,16-3,5: Parte de la carta en la que se destaca, por un lado el que Dios de fortaleza en toda obra buena y pide oraciones para que el evangelio se propague.
Lucas 20, 27-38: el enfrentamiento de Jesús con los saduceos, que son materialistas.

1.- En el A.T encontramos algunos testimonios de hombres y mujeres, también niños, que por fidelidad al Señor fueron martirizados.
Así, en la época de Antíoco IV, el impío, se desató una terrible persecución contra la fe del Pueblo de Dios. Así, hemos escuchado hoy el relato del martirio de esta familia que confiesa su fe en el Dios que da la vida, mientras que el rey está dando la muerte al pueblo. Por su fe y lealtad a Dios prefieren morir, sabiendo que resucitarán.
2.- En el N.T. el Pueblo de Dios, la Iglesia, también tiene que enfrentar situaciones de muerte. Ya las primeras comunidades comienzan a experimentar las persecuciones. Por eso el Apóstol Pablo ora por ellos y pide que los fortalezca. Es que sin el apoyo de Dios es imposible mantenerse en la fidelidad. La fe del israelita es la fe de Abraham, quien creyó en el Dios capaz de dar la vida. Y la fe del cristiano es también la fe en el Dios que es capaz de dar vida, como lo hizo con su Hijo al resucitarlo de entre los muertos. Porque el Dios de la Biblia, el Dios de Jesucristo, es un Dios de la vida, no de la muerte.
3.- En el mundo ha habido y habrá siempre jefes de Estado impíos, que lo único que saben hacer es producir la muerte a sus gobernados. Muerte no solamente física, sino también ideológica, quitando el derecho a pensar diferente. Son muchos los Antíoco, los Nerones, los Hitler…etc. Lo tiranos que actualmente abundan. Son abundantes en este mundo los regímenes de muerte. No sólo los que aparecen en la prensa. Hay regímenes crueles en África, en Asia, que no sabemos los atroces sufrimientos que allí suceden. Y en la católica América latina reinan regímenes de muerte y atropellos a la vida. Todos tienen en común el que producen muerte.
4.- Jesús se enfrenta a un grupo ideológico que no cree en la vida plena. Son materialistas, niegan la resurrección. Pretenden ridiculizar a Jesús con un hipotético caso de la ley del levirato.
Jesús desenmascara el error de ellos, ya que hablan de la resurrección como si fuera la continuación de la vida terrenal. Y el Señor les hace ver que no es así, porque “serán como ángeles”, es decir, será una vida nueva, transformada, plena. Ya no hace falta casarse, ya que es vida en plenitud. Además, el Dios de Jesús es un Dios de vida, no de muertos.
Hoy estamos llamados a ser testigos de este Dios de la vida en medio de una sociedad que cultiva la muerte, ama la muerte y niega la vida en plenitud. Nosotros creemos en la vida eterna y en la Resurrección, es decir, transformación de la carne. Esto creemos, esto proclamamos y esto es lo que proclamamos.


Hno. Pastor.

EDD. sábado 08 de noviembre de 2025.

Primera Lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos (16,3-9.16.22-27):

Saludos a Prisca y Aquila, colaboradores míos en la obra de Cristo Jesús; por salvar mi vida expusieron su cabeza, y no soy yo sólo quien les está agradecido, también todas las Iglesias del mundo pagano. Saludad a la Iglesia que reúne en su casa. Saludos a mi querido Epéneto, el primero convertido de Cristo en Asia. Saludos a María, que ha trabajado mucho por vosotros. Saludos a Andrónico y Junia, mis parientes y compañeros de prisión, ilustres entre los apóstoles, que llegaron a Cristo antes que yo. Saludos a Ampliato, mi amigo en el Señor. Saludos a Urbano, colaborador mío en la obra de Cristo y a mi querido Estaquis. Saludaos unos a otros con el beso santo. Todas las iglesias de Cristo os saludan. Yo, Tercio, que escribo la carta, os mando un saludo cristiano. Os saluda Gayo, que me hospeda, y toda esta Iglesia. Os saluda Erasto, tesorero de la ciudad, y nuestro hermano Cuarto. Al que puede fortaleceros según el Evangelio que yo proclamo, predicando a Cristo Jesús –revelación del misterio mantenido en secreto durante siglos eternos y manifestado ahora en la Sagrada Escritura, dado a conocer por decreto del Dios eterno, para traer a todas las naciones a la obediencia de la fe–, al Dios, único Sabio, por Jesucristo, la gloria por los siglos de los siglos. Amén.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 144

R/. Bendeciré tu nombre por siempre, Dios mío, mi Rey

Día tras día te bendeciré
y alabaré tu nombre por siempre jamás.
Grande es el Señor, y merece toda alabanza,
es incalculable su grandeza. R/.

Una generación pondera tus obras a la otra,
y le cuenta sus hazañas;
alaban ellos la gloria de tu majestad,
y yo repito tus maravillas. R/.

Que todas las criaturas te den gracias, Señor,
que te bendigan tus fieles;
que proclamen la gloria de tu reinado,
que hablen de tus hazañas. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo Evangelio según san Lucas (16,9-15):

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Ganaos amigos con el dinero injusto, para que cuando os falte, os reciban en las moradas eternas. El que es de fiar en lo menudo, también en lo importante es de fiar; el que no es honrado en lo menudo, tampoco en lo importante es honrado. Si no fuisteis de fiar en el vil dinero, ¿quién os confiará lo que vale de veras? Si no fuisteis de fiar en lo ajeno, ¿lo vuestro quién os lo dará? Ningún siervo puede servir a dos amos: porque o bien aborrecerá a uno y amará al otro, o bien se dedicará al primero y no hará caso del segundo. No podéis servir a Dios y al dinero».
Oyeron esto unos fariseos, amigos del dinero, y se burlaban de él.
Jesús les dijo: «Vosotros presumís de observantes delante de la gente, pero Dios os conoce por dentro. La arrogancia con los hombres, Dios la detesta.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

Vamos a decir la verdad: el dinero no es más que un medio, un instrumento, que sirve para hacer muchas cosas. A veces cosas buenas y a veces cosas malas. Con el dinero dedicado a la investigación se encuentran las vacunas que ayudan a mejorar la vida de las personas. Pero también con el dinero se hacen carros de combate y minas antipersona y fusiles de asalto que sirven para matar.

El dinero tampoco da la felicidad por sí solo. Es más, a veces el dinero rompe amistades y familias. Un ejemplo: cuantas familias se han roto a la hora de repartir la herencia de los padres. Y muchos más ejemplos que se podrían poner. Claro que el dinero también se usa para compartir y dar vida. Con el dinero que reciben como donativos muchas organizaciones se crea vida y se da esperanza a personas que lo han perdido todo. Y, hay que reconocerlo, en nuestro mundo el dinero es necesario para vivir.

Pero conviene que tengamos siempre presente lo que hoy nos dice Jesús: no hagáis del dinero un ídolo porque servirle es perder la vida. Vi hace poco una película en la que el protagonista terminaba confesando que el dinero –sería mejor decir el afán del dinero, la codicia– es como un virus que te infecta y te destroza la vida o como una adicción, como una droga, de la que difícilmente te puedes liberar.

Pero se supone que nosotros no estamos en esa línea. Se supone que los cristianos tenemos claro que lo nuestro es construir el reino, crear fraternidad y trabajar por la justicia teniendo en cuenta sobre todo a los más pobres y marginados. Para eso, el dinero es un instrumento más. Un instrumento necesario. Pero no más que un instrumento. Un instrumento que no nos debe separar de los hermanos sino ayudarnos a crear relaciones, a colaborar en la construcción del Reino. ¡Ojo! Siendo siempre muy conscientes de que la tentación del dinero, de atesorar para nosotros, de llenar nuestra cartera, va a estar siempre ahí, fuera y dentro de la Iglesia.

Fernando Torres, cmf

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

EDD. viernes 07 de noviembre de 2025.

Primera Lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos (15,14-21):

Respecto a vosotros, hermanos, yo personalmente estoy convencido de que rebosáis buena voluntad y de que os sobra saber para aconsejaros unos a otros. A pesar de eso, para traeros a la memoria lo que ya sabéis, os he escrito, a veces propasándome un poco. Me da pie el don recibido de Dios, que me hace ministro de Cristo Jesús para con los gentiles: mi accion sacra consiste en anunciar la buena noticia de Dios, para que la ofrenda de los gentiles, consagrada por el Espíritu Santo, agrade a Dios. Como cristiano, pongo mi orgullo en lo que a Dios se refiere. Sería presunción hablar de algo que no fuera lo que Cristo hace por mi medio para que los gentiles respondan a la fe, con mis palabras y acciones, con la fuerza de señales y prodigios, con la fuerza del Espíritu Santo. Tanto, que en todas direcciones, a partir de Jerusalén y llegando hasta la Iliria, lo he dejado todo lleno del Evangelio de Cristo. Eso sí, para mí es cuestión de amor propio no anunciar el Evangelio más que donde no se ha pronunciado aún el nombre de Cristo; en vez de construir sobre cimiento ajeno, hago lo que dice la Escritura: «Los que no tenían noticia lo verán, los que no habían oído hablar comprenderán.»

Palabra de Dios

Salmo

Sal 97

R/. El Señor revela a las naciones su victoria

Cantad al Señor un cántico nuevo
porque ha hecho maravillas:
su diestra le ha dado la victoria,
su santo brazo. R/.

El Señor da a conocer su victoria,
revela a las naciones su justicia:
se acordó de su misericordia y su fidelidad
en favor de la casa de Israel. R/.

Los confines de la tierra han contemplado
la victoria de nuestro Dios.
Aclama al Señor, tierra entera;
gritad, vitoread, tocad. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo Evangelio según san Lucas (16,1-8):

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: «Había una vez un hombre rico que tenía un administrador, el cual fue acusado ante él de haberle malgastado sus bienes. Lo llamó y le dijo: «¿Es cierto lo que me han dicho de ti? Dame cuenta de tu trabajo, porque en adelante ya no serás administrador.» Entonces el administrador se puso a pensar: «¿Qué voy a hacer ahora que me quitan el trabajo? No tengo fuerzas para trabajar la tierra y me da vergüenza pedir limosna. Ya sé lo que voy a hacer, para tener a alguien que me reciba en su casa, cuando me despidan.» Entonces fue llamando uno por uno a los deudores de su amo. Al primero le preguntó: «¿Cuánto le debes a mi amo?» El hombre respondió: «Cien barriles de aceite.» El administrador le dijo: «Toma tu recibo, date prisa y haz otro por cincuenta.» Luego preguntó al siguiente: «Y tú, ¿cuánto debes?» Éste respondió: «Cien sacos de trigo.» El administrador le dijo: «Toma tu recibo y haz otro por ochenta.» El amo tuvo que reconocer que su mal administrador había procedido con habilidad. Pues los que pertenecen a este mundo son más hábiles en sus negocios que los que pertenecen a la luz».

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

Hay una escena de una película ya un poco antigua que me ha hecho muchas veces pensar y acordarme de esta parábola de Jesús. Se trata de “El Padrino. Parte II” (1975). La película, muy conocida, va de un jefe de una familia mafiosa y las luchas por el poder con las otras familias. El padrino es poderoso y logra vencer a todos sus enemigos. Termina la película con la escena a la que me quiero referir. El padrino está en su inmensa mansión, ha matado a todos sus enemigos, incluidos algunos de los suyos que le han traicionado. Está solo. No están más que los guardaespaldas vigilando el enorme jardín que rodea a la mansión. Ni su mujer ni sus hijos han aguantado a su lado. Fuera, en el jardín, es otoño y las hojas de los árboles caen llevadas por un viento frío. La imagen del padrino sentado un sillón es la imagen de la soledad. Lucho con todos sus medios. Ha vencido. Pero lo que ha conseguido es estar totalmente solo.

Todo esto me hace pensar en la parábola de Jesús del texto evangélico de hoy. El administrador injusto se haya, como el padrino, en una difícil situación. Si aquel estaba rodeado de enemigos, el administrador está a punto de perderlo todo y quedarse en la calle. El padrino opta por la violencia, la venganza, la aniquilación de sus enemigos. Consigue la victoria pero se queda solo. El administrador injusto toma una decisión diferente. Hace todo lo posible por conseguir amigos, “por tener a alguien que me reciba en su casa, cuando me despidan”. El administrador injusto se centra en conseguir relaciones. Quizá porque sabe que mejor que el dinero y el poder es la fraternidad, la relación humana. Está seguro de que ésa es la mejor respuesta a su complicada situación.

No alaba Jesús la injusticia ni la falta de honradez. Lo que sí alaba en la parábola es la capacidad del administrador para buscar la mejor solución a sus problemas. Y la solución está en la fraternidad, en crear relación, en hacerse con amigos. ¿No será esa la respuesta a la mayor parte de nuestros problemas?

Fernando Torres, cmf

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

EDD. jueves 06 de noviembre de 2025.

Primera Lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos (14,7-12):

Ninguno de nosotros vive para sí mismo ni muere para sí mismo: si vivimos, para el Señor vivimos, y si morimos, para el Señor morimos. Por lo tanto, ya sea que estemos vivos o que hayamos muerto, somos del Señor. Porque Cristo murió y resucitó para ser Señor de vivos y muertos. Pero tú, ¿por qué juzgas mal a tu hermano? ¿Por qué lo deprecias? Todos vamos a comparecer ante el tribunal de Dios, como dice la Escritura: Juro por mí mismo, dice el Señor, que todos doblarán la rodilla ante mí y todos reconocerán públicamente que yo soy Dios. En resumen, cada uno de nosotros tendrá que dar cuenta de sí mismo a Dios.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 26

R/. El Señor es mi luz y mi salvación

El Señor es mi luz y mi salvación,
¿a quién voy a tenerle miedo?
El Señor es la defensa de mi vida,
¿quién podrá hacerme temblar? R/.

Lo único que pido, lo único que busco
es vivir en la casa del Señor toda mi vida,
para disfrutar las bondades del Señor
y estar continuamente en su presencia. R/.

Espero ver la bondad del Señor
en esta misma vida.
Ármate de valor y fortaleza
y confía en el Señor. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo Evangelio según san Lucas (15,1-10):

En aquel tiempo, solían acercarse a Jesús todos los publicanos y los pecadores a escucharle. Y los fariseos y los escribas murmuraban entre ellos: «Ése acoge a los pecadores y come con ellos.»
Jesús les dijo esta parábola: «Si uno de vosotros tiene cien ovejas y se le pierde una, ¿no deja las noventa y nueve en el campo y va tras la descarriada, hasta que la encuentra? Y, cuando la encuentra, se la carga sobre los hombros, muy contento; y, al llegar a casa, reúne a los amigos y a los vecinos para decirles: «¡Felicitadme!, he encontrado la oveja que se me había perdido.» Os digo que así también habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta que por noventa y nueve justos que no necesitan convertirse. Y si una mujer tiene diez monedas y se le pierde una, ¿no enciende una lámpara y barre la casa y busca con cuidado, hasta que la encuentra? Y, cuando la encuentra, reúne a las amigas y a las vecinas para decirles: «¡Felicitadme!, he encontrado la moneda que se me había perdido.» Os digo que la misma alegría habrá entre los ángeles de Dios por un solo pecador que se convierta.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

La escena es, como mínimo, interesante. Los publicanos y pecadores se acercan a Jesús para escucharle. El Evangelio no dice que se hayan convertido y sean unos santos ya. Simplemente se acercan. Lo más fácil es suponer que animados por la pura curiosidad y por la forma de hablar de Jesús (tampoco había tantos espectáculos a los que acudir en aquel tiempo). Mientras tanto, los representantes oficiales de la religión judía, fariseos y escribas, desde fuera, murmuran y critican.

Tanto la escucha de unos como las críticas de los otros hay que ponerlas en su contexto. Para la religión judía era fundamental el tema de la pureza ritual. Sólo podían acercarse a Dios, ser buenos judíos, los que conservaban la pureza ritual. Eso significa alejarse de todo lo que se consideraba sucio. Y por supuesto, publicanos y pecadores públicos eran parte de lo sucio, de lo impuro. Jesús al acercarse a ellos y comer con ellos se hacía el mismo impuro. ¿Cómo podía pretender hablar de Dios el que era impuro? Desde su punto de vista, la crítica era totalmente justificada. Puesto en lenguaje de hoy, diríamos que los pecadores no deberían entrar en una iglesia. Más aún, se les debería prohibir la entrada. Porque Dios aborrece el pecado y no soporta la presencia del pecador.

Pero Jesús, como es habitual en los Evangelios, se mueve en otra onda. Se siente el mensajero de Dios que ha venido precisamente a salvar a los pecadores y no a condenarlos. Los excluidos de cualquier tipo, también los pecadores, son precisamente los preferidos de un Dios que no quiere dejar a nadie fuera de su abrazo fraterno. Eso es el Reino.

En este contexto hay que comprender la parábola. Es Dios el dueño del rebaño. Es Dios la mujer que ha perdido una de sus monedas. Y Dios no quiere perder ni a uno de sus hijos. Y hará todo lo posible por encontrar al que se pierda. Allí donde nosotros no tenemos esperanza, Dios sigue, terco, obstinado, tozudo, buscando porque no quiere que se pierda ni uno de sus hijos.

Fernando Torres, cmf

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

EDD. miércoles 05 de noviembre de 2025.

Primera Lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos (13,8-10):

A nadie le debáis nada, más que amor; porque el que ama a su prójimo tiene cumplido el resto de la ley. De hecho, el «no cometerás adulterio, no matarás, no robarás, no envidiarás» y los demás mandamientos que haya, se resumen en esta frase: «Amarás a tu prójimo como a ti mismo.» Uno que ama a su prójimo no le hace daño; por eso amar es cumplir la ley entera.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 111,1-2.4-5.9

R/. Dichoso el que se apiada y presta

Dichoso quien teme al Señor
y ama de corazón sus mandatos.
Su linaje será poderoso en la tierra,
la descendencia del justo será bendita. R/.

En las tinieblas brilla
como una luz el que es justo,
clemente y compasivo.
Dichoso el que se apiada y presta,
y administra rectamente sus asuntos. R/.

Reparte limosna a los pobres;
su caridad es constante, sin falta,
y alzará la frente con dignidad. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas (14,25-33):

En aquel tiempo, mucha gente acompañaba a Jesús; él se volvió y les dijo: «Si alguno se viene conmigo y no pospone a su padre y a su madre, y a su mujer y a sus hijos, y a sus hermanos y a sus hermanas, e incluso a sí mismo, no puede ser discípulo mío. Quien no lleve su cruz detrás de mi no puede ser discípulo mio. Así, ¿quién de vosotros, si quiere construir una torre, no se sienta primero a calcular los gastos, a ver si tiene para terminarla? No sea que, si echa los cimientos y no puede acabarla, se pongan a burlarse de él los que miran, diciendo: «Este hombre empezó a construir y no ha sido capaz de acabar. ¿O qué rey, si va a dar la batalla a otro rey, no se sienta primero a deliberar si con diez mil hombres podrá salir al paso del que le ataca con veinte mil? Y si no, cuando el otro está todavía lejos, envía legados para pedir condiciones de paz. Lo mismo vosotros: el que no renuncia a todos sus bienes no puede ser discípulo mío.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Hace muchos años, cuando estudiaba teología, uno de mis profesores, al hablar del matrimonio, nos decía que el amor de los que se casan tenía que ser, al menos en la intención, “para siempre y para todo”. Es decir, un amor sin límites, un amor y una entrega que abarca a toda la persona y que tiene el deseo de perdurar en el tiempo. Los que se casan pensando que su matrimonio va a durar apenas unos cuantos años o los que se casan y lo hacen poniendo límites a su relación, no se casan válidamente. Nos guste o no el sentido común nos dice que eso es una verdad como un puño. Porque ¿qué amor es ése que no es “para siempre y para todo”? Eso no quiere decir que todo funcione a la perfección, que no haya un proceso, un crecimiento en el amor y en la relación. Incluso hasta se puede llegar al fracaso en la relación. Pero la intención inicial tiene que ser la entrega total y para siempre. Sin eso no hay matrimonio.

Jesús hace un planteamiento similar para todos los que queremos seguirle. Nos pide una entrega total y eso significa dejar de lado todo lo demás. O, al menos, poner todo lo demás en un segundo término. Porque lo primero es la fraternidad del Reino, lo primero es vivir el amor de Dios para con todos, y especialmente con los últimos, los abandonados, los dejados de lado. Igual que en lo que comentábamos del matrimonio, no se trata de estar en el nivel de la perfección desde el principio. El discipulado es un camino, un proceso. Pero la intención tiene que ser la entrega total. En caso contrario, no vale la pena empezar el camino. Ni, por supuesto, ponerse la medalla de “discípulo” cuando, en realidad, no se tiene intención de seguir de verdad a Jesús, de trabajar por la fraternidad y la justicia que son la marca del Reino.

¿Significa eso que no hay que amar a la familia? Por supuesto que no. Significa que tanto las relaciones familiares como las demás hay que vivirlas desde el amor misericordioso, comprensivo, perdonador y paciente de Dios. Ahí es donde tiene que estar el discípulo de Jesús.

Fernando Torres, cmf

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

EDD. martes 04 de noviembre de 2025

Primera Lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos (12,5-16a):

Nosotros, siendo muchos, somos un solo cuerpo en Cristo, pero cada miembro está al servicio de los otros miembros. Los dones que poseemos son diferentes, según la gracia que se nos ha dado, y se han de ejercer así: si es la profecía, teniendo en cuenta a los creyentes; si es el servicio, dedicándose a servir; el que enseña, aplicándose a enseñar; el que exhorta, a exhortar; el que se encarga de la distribución, hágalo con generosidad; el que preside, con empeño; el que reparte la limosna, con agrado. Que vuestra caridad no sea una farsa; aborreced lo malo y apegaos a lo bueno. Como buenos hermanos, sed cariñosos unos con otros, estimando a los demás más que a uno mismo. En la actividad, no seáis descuidados; en el espíritu, manteneos ardientes. Servid constantemente al Señor, Que la esperanza os tenga alegres: estad firmes en la tribulación, sed asiduos en la oración. Contribuid en las necesidades de los santos; practicad la hospitalidad. Bendecid a los que os persiguen; bendecid, sí, no maldigáis. Con los que ríen, estad alegres; con los que lloran, llorad. Tened igualdad de trato unos con otros: no tengáis grandes pretensiones, sino poneos al nivel de la gente humilde.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 130,1.2.3

R/. Guarda mi alma en la paz junto a ti, Señor

Señor, mi corazón no es ambicioso,
ni mis ojos altaneros;
no pretendo grandezas
que superan mi capacidad. R/.

Sino que acallo y modero mis deseos,
como un niño en brazos de su madre. R/.

Espere Israel en el Señor
ahora y por siempre. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas (14,15-24):

En aquel tiempo, uno de los comensales dijo a Jesús: «¡Dichoso el que coma en el banquete del reino de Dios!»
Jesús le contestó: «Un hombre daba un gran banquete y convidó a mucha gente; a la hora del banquete mandó un criado a avisar a los convidados: «Venid, que ya está preparado.» Pero ellos se excusaron uno tras otro. El primero le dijo: «He comprado un campo y tengo que ir a verlo. Dispénsame, por favor.» Otro dijo: «He comprado cinco yuntas de bueyes y voy a probarlas. Dispénsame, por favor.» Otro dijo: «Me acabo de casar y, naturalmente, no puedo ir.» El criado volvió a contárselo al amo. Entonces el dueño de casa, indignado, le dijo al criado: «Sal corriendo a las plazas y calles de la ciudad y tráete a los pobres, a los lisiados, a los ciegos y a los cojos.» El criado dijo: «Señor, se ha hecho lo que mandaste, y todavía queda sitio.» Entonces el amo le dijo: «Sal por los caminos y senderos e insísteles hasta que entren y se me llene la casa.» Y os digo que ninguno de aquellos convidados probará mi banquete.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

Hace ya unos cuantos años, estuve en Brasil y, como es natural,  tuve que aprender un poco de portugués. Hubo una palabra que me encantó porque expresaba de forma sintética lo que en español necesitamos varias palabras. Era la palabra “interesseiro”. Se aplica a la persona que se comporta siempre de acuerdo con sus intereses, con lo que a él le viene bien. Su objetivo es atender a lo suyo.

Algunos de los personajes de la parábola que nos trae hoy el texto evangélico son realmente “interessieros”. Les han invitado a una fiesta. El que les invita es su amigo. Pero ellos tienen sus propios intereses que, por supuesto, están por encima de atender a la llamada del amigo. Podemos pensar que son unos intereses poco importantes. Está el que ha comprado un campo y quiere verlo, el que ha comprado unos bueyes y quiere probar su fuerza. Hasta el que se acaba de casar y claro no puede ir a la fiesta. Todos miran más a sí mismos que al otro que les invita. Todos están centraditos en sí mismos. Cada uno de ellos piensa que es el centro del universo y que lo más importante es lo suyo: sus intereses.

Jesús plantea el reino de otra manera. Lo más importante no es lo mío, mis intereses. El centro, el acento, se coloca en la fraternidad, expresada en esa mesa común, en el banquete en que todos participan y comparten. Porque ya sabemos que en un banquete lo más importante no es lo que se come sino la convivencia, el encuentro, compartir la vida, hacer nuestros los intereses, alegrías, preocupaciones de los demás. En un banquete compartimos desde la escucha atenta al otro. Dejamos lo mío a un lado y entramos en esa órbita de lo nuestro. Por eso el banquete es quizá la mejor forma de expresar la realidad del reino de que tanto habla Jesús. Por eso, la eucaristía es el centro de la vida cristiana.

Es un banquete que se abre a todos: a los pobres, a los lisiados, a los ciegos y a los cojos. Los que se quedan fuera es sencillamente porque tan preocupados por lo suyo, tan “interesseiros”, no han querido participar.

Fernando Torres, cmf

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

EDD. lunes 03 de noviembre de 2025

Primera Lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos (11,29-36):

Los dones y la llamada de Dios son irrevocables. Vosotros, en otro tiempo, erais rebeldes a Dios; pero ahora, al rebelarse ellos, habéis obtenido misericordia. Así también ellos, que ahora son rebeldes, con ocasión de la misericordia obtenida por vosotros, alcanzarán misericordia. Pues Dios nos encerró a todos en la rebeldía para tener misericordia de todos. ¡Qué abismo de generosidad, de sabiduría y de conocimiento, el de Dios! ¡Qué insondables sus decisiones y qué irrastreables sus caminos! ¿Quién conoció la mente del Señor? ¿Quién fue su consejero? ¿Quién le ha dado primero, para que él le devuelva? Él es el origen, guía y meta del universo. A él la gloria por los siglos. Amén.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 68,30-31.33-34.36-37

R/. Que me escuche, Señor, tu gran bondad

Yo soy un pobre malherido;
Dios mío, tu salvación me levante.
Alabaré el nombre de Dios con cantos,
proclamaré su grandeza con acción de gracias. R/.

Miradlo, los humildes, y alegraos,
buscad al Señor, y revivirá vuestro corazón.
Que el Señor escucha a sus pobres,
no desprecia a sus cautivos. R/.

El Señor salvará a Sión,
reconstruirá las ciudades de Judá,
y las habitarán en posesión.
La estirpe de sus siervos la heredará,
los que aman su nombre vivirán en ella. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas (14,12-14):

En aquel tiempo, dijo Jesús a uno de los principales fariseos que lo había invitado: «Cuando des una comida o una cena, no invites a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a los vecinos ricos; porque corresponderán invitándote, y quedarás pagado. Cuando des un banquete, invita a pobres, lisiados, cojos y ciegos; dichoso tú, porque no pueden pagarte; te pagarán cuando resuciten los justos.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

Va a ser que nosotros, habitualmente, hacemos lo contrario, exactamente lo contrario de lo que dice Jesús. Y se entiende. Si vamos a celebrar una fiesta invitamos a los conocidos, a la familia (aunque a veces a alguno de la familia preferiríamos que no estuviera…), a los amigos. Es lo normal. Es lo lógico. Invitar a desconocidos, pone un punto de dificultad en la celebración de la fiesta. Esto se entiende y creo que lo entendería el mismo Jesús.

Sucede que Jesús, cuando habla y en su vida, se sitúa en otra onda. Para empezar, Jesús rompe todas esas barreras que nos encanta poner a nosotros. Por la sencilla razón de que, desde su perspectiva, todos somos hermanos, hijos e hijas del mismo Dios y Padre de todos. Esas fronteras que nosotros ponemos con los que hablan una lengua diferente o tienen tradiciones o culturas diversas de las nuestras o formas de pensar opuestas… no existen para Jesús. No significa que no existan esas diferencias. Eso Jesús no lo niega. Lo que deja claro Jesús es que esas diferencias no marcan ni mucho menos fronteras insalvables. Esas diferencias de ningún modo rompen la fraternidad básica entre hombres y mujeres en este mundo. Esas diferencias no son nada frente al hecho de ser hijos e hijas de Dios, hechura de sus manos. La fraternidad del Reino no conoce las fronteras, ninguna frontera.

Pero hay algo más. Jesús nos dice que nos acordemos de invitar a los pobres, lisiados, cojos y ciegos. Dicho en otras palabras, a lo último, a los que no quiere nadie, a los que no lucen en ninguna fiesta, a los que no pueden llevar traje de fiesta (porque no tienen para comprarlo), a los que, casi seguro, no se saben comportar educadamente en la mesa ni saben con qué cubiertos se come el pescado ni en qué copa se bebe el vino. ¿A esos hay que invitar? Pues sí, porque invitar a esos es precisamente la prueba de que nuestra mesa, la mesa del Reino, está abierta a todos sin excepciones. Porque, y volvemos al principio, todos somos hijos e hijas del Padre común, de Dios.

Fernando Torres, cmf

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

EDD. sábado 01 de noviembre de 2025.

Primera Lectura

Lectura del libro del Apocalipsis (7,2-4.9-14):

Yo, Juan, vi a otro Ángel que subía del Oriente y tenía el sello de Dios vivo; y gritó con fuerte voz a los cuatro Ángeles a quienes había encomendado causar daño a la tierra y al mar: «No causéis daño ni a la tierra ni al mar ni a los árboles, hasta que marquemos con el sello la frente de los siervos de nuestro Dios.»
Y oí el número de los marcados con el sello: ciento cuarenta y cuatro mil sellados, de todas las tribus de los hijos de Israel. Después miré y había una muchedumbre inmensa, que nadie podría contar, de toda nación, razas, pueblos y lenguas, de pie delante del trono y el Cordero, vestidos con vestiduras blancas y con palmas en sus manos.
Y gritan con fuerte voz: «La salvación es de nuestro Dios, que está sentado en el trono, y del Cordero.»
Y todos los Ángeles que estaban en pie alrededor del trono de los Ancianos y de los cuatro Vivientes, se postraron delante del trono, rostro en tierra, y adoraron a Dios diciendo: «Amén, alabanza, gloria, sabiduría, acción de gracias, honor, poder y fuerza, a nuestro Dios por los siglos de los siglos, amén.»
Uno de los Ancianos tomó la palabra y me dijo: «Esos que están vestidos con vestiduras blancas quiénes son y de dónde han venido?»
Yo le respondí: «Señor mío, tú lo sabrás.»
Me respondió: «Esos son los que vienen de la gran tribulación; han lavado sus vestiduras y las han blanqueado con la Sangre del Cordero.»

Palabra de Dios

Salmo

Sal 23,1-2.3-4ab.5-6

R/. Este es el grupo que viene a tu presencia, Señor

Del Señor es la tierra y cuanto la llena,
el orbe y todos sus habitantes:
él la fundó sobre los mares,
él la afianzó sobre los ríos. R/.

Quién puede subir al monte del Señor?
Quién puede estar en el recinto sacro?
El hombre de manos inocentes y puro corazón,
que no confía en los ídolos. R/.

Ése recibirá la bendición del Señor,
le hará justicia el Dios de salvación.
Éste es el grupo que busca al Señor,
que viene a tu presencia, Dios de Jacob. R/.

Segunda Lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Juan (3,1-3):

Mirad qué amor nos ha tenido el Padre para llamarnos hijos de Dios, pues ¡lo somos! El mundo no nos conoce porque no le conoció a él. Queridos, ahora somos hijos de Dios y aún no se ha manifestado lo que seremos. Sabemos que, cuando se manifieste, seremos semejantes a él porque le veremos tal cual es. Todo el que tiene esta esperanza en él se purificará a sí mismo, como él es puro.

Palabra de Dios

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo (5,1-12):

Viendo la muchedumbre, subió al monte, se sentó, y sus discípulos se le acercaron. Y tomando la palabra, les enseñaba diciendo: «Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Bienaventurados los mansos, porque ellos poseerán en herencia la tierra. Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados. Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados. Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios. Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Bienaventurados seréis cuando os injurien, y os persigan y digan con mentira toda clase de mal contra vosotros por mi causa. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en los cielos; pues de la misma manera persiguieron a los profetas anteriores a vosotros.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

Hoy los contrastes que presentan las liturgias no pueden ser menos sutiles. Llegan los que han lavado sus túnicas en sangre… ¡y las han blanqueado en la Sangre del Cordero! Son la cantidad innumerable que además es la perfección del 12 (las tribus de Israel) elevadas a la enésima potencia. Son los que vienen de la gran tribulación, es decir, que han sufrido lo indecible. Pero vienen triunfantes. En la segunda lectura se afirma esto: ¡Somos hijos de Dios! Somos unos pobres humanos pero tenemos la enorme dignidad de ser hijos.

Luego viene el Evangelio, donde los pobres son los rícos, los que lloran son los de la verdadera alegría, los perseguidos serán los libres.

Hoy celebramos la fiesta de Todos los Santos; toda esa extraña y paradójica multitud que nos habla de la identidad de Dios. Se nos dice mucho que todos los bautizados estamos llamados a la santidad, y quizá nos imaginemos como estatuas de más o menos calidad artística a las que venerar. Hoy se nos explica con una difícil claridad lo que de verdad es ser santos: aceptar una y otra vez el perdón y la reconciliación que solamente nos puede alcanzar la sangre de Cristo. Son los que pasan por las tribulaciones cotidianas con parecida entereza, paz y heroicidad como los que sufren los mayores tormentos por amor de Dios. Son los que mantienen su dignidad y defienden la de los demás como hijos de Dios. Son los que han descubierto la enorme riqueza de Dios Padre por la que pueden estar desprendidos de todo con la más absoluta confianza; son los que reconocen que la su fuerza viene de la alegría inacabable de Dios. Los mansos que, como coherederos con Cristo, heredarán la tierra. Son los amigos fuertes de Dios, herederos del Reino. Y son una enorme, universal y perfecta multitud entre la que esperamos contarnos.

Carmen Fernández Aguinaco

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

Homilía para la Eucaristía del domingo 02 de noviembre de 2025.

CONMEMORACIÓN DE LOS FIELES DIFUNTOS.


Apocalipsis 21,1-8. Se nos muestra el dominio de la vida, no de la muerte. Dios lo renueva todo.
Lucas 24,1-8: Una gran proclamación: ¡Ha resucitado!

1.- Hoy la liturgia nos ofrece una doble celebración: hoy es el Día del Señor, en el que contemplamos el Misterio de la Resurrección. Y también celebramos y recordamos a los que ya tuvieron su Pascua y están con el Señor. Los textos respiran vida, no muerte.
Así, el Apocalipsis nos trae un mensaje positivo: Yo hago nuevas todas las cosas”. En el lenguaje bíblico la salvación, el perdón es presentada como una reparación, una renovación. Y es eso lo que hace el Señor con cada uno de nosotros. Ya en el bautismo comenzamos algo nuevo, hemos nacido de nuevo para vivir una vida nueva que culminará cuando por fin la hermana muerte nos desate de las ataduras. En el Reino todo es nuevo. Todo lo llena Dios en su plenitud, habrá una comunión plena con Dios. “Dios será todo en todos” (1Corintios 15,28), es decir, todo estará sometido a Dios y su autoridad será plenamente reconocida. En otras palabras, se realizará por fin la plenitud del Reino de Dios. Este texto nos hace levantar la cabeza y mirar más allá, a lo que esperamos.


2.- El evangelio nos muestra a las mujeres. Ellas representan a la humanidad, a nosotros. Ellas buscan un cadáver. Eso es lo que a veces hacemos: quedarse en la muerte. El mundo subraya la muerte, la maldad, la cultura de la muerte. Pero la Palabra sorprende a ellas y a nosotros. “¿Por qué buscan entre los muertos al que está vivo?” ¿Y quién es el que está vivo? Él, el Señor Resucitado.
La Palabra nos hace mirar hacia la vida, no hacia la muerte. La Fe nos ayuda a no temer a la muerte, sino a encararla con serenidad.


3.- Respetar la vida y también la muerte. Hoy existe poco respeto por la vida. Mientras que el mundo proclama la legalización del aborto y de la eutanasia (que son muerte), nosotros proclamamos la vida, porque creemos en Aquel que ha vencido a la muerte y nos trae la vida en plenitud.
Nuestra fe nos enseña también a saber enfrentar a la muerte, a asumirla con entereza. Generalmente se rechaza la muerte y se le tiene horror, infunde terror. No debe ser así.
Decía al inicio que hoy tenemos una doble celebración. Cierto, a Jesucristo resucitado y nuestros hermanos que ya han tenido su Pascua.


4.- Ayer contemplábamos el misterio de la Iglesia triunfante, de los que ya gozan de la plenitud de Dios; los santos. Hoy contemplamos a la Iglesia que todavía purga, se purifica de todo aquello que le impide tener la plena comunión con Dios.
La Eucaristía es Misterio de Comunión. Aquí nos unimos en Cristo con los que ya gozan de la presencia plena de Dios y con los que han salido de este mundo y esperan estar plenamente unidos a Dios. Por eso bien podemos confesar hoy: Creo en la Comunión de los santos y en la vida eterna.
Hno. Pastor.