Ir al contenido principal

Autor: Patricio Osiadacz

EDD. jueves 04 de diciembre de 2025

Primera Lectura

Lectura del libro de Isaías (26,1-6):

AQUEL día, se cantará este canto en la tierra de Judá:
«Tenemos una ciudad fuerte,
ha puesto para salvarla murallas y baluartes.
Abrid las puertas para que entre un pueblo justo,
que observa la lealtad;
su ánimo está firme y mantiene la paz,
porque confía en ti.
Confiad siempre en el Señor,
porque el Señor es la Roca perpetua.
Doblegó a los habitantes de la altura,
a la ciudad elevada;
la abatirá, la abatirá
hasta el suelo, hasta tocar el polvo.
La pisarán los pies, los pies del oprimido,
los pasos de los pobres».
Palabra de Dios

Salmo

Sal 117,1.8-9.19-21.25-27a

R/. Bendito el que viene en nombre del Señor

R/. Bendito el que viene en nombre del Señor.

O bien:

R/. Aleluya

V/. Dad gracias al Señor porque es bueno,
porque es eterna su misericordia.
Mejor es refugiarse en el Señor
que fiarse de los hombres,
mejor es refugiarse en el Señor
que fiarse de los jefes. R/.

V/. Abridme las puertas de la salvación,
y entraré para dar gracias al Señor.
Esta es la puerta del Señor:
los vencedores entrarán por ella.
Te doy gracias porque me escuchaste
y fuiste mí salvación. R/.

V/. Señor, danos la salvación;
Señor, danos prosperidad.
Bendito el que viene en nombre del Señor,
os bendecimos desde la casa del Señor;
el Señor es Dios, él nos ilumina. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Mateo (7,21.24-27):

EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«No todo el que me dice “Señor, Señor” entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos.
El que escucha estas palabras mías y las pone en práctica se parece a aquel hombre prudente que edificó su casa sobre roca. Cayó la lluvia, se desbordaron los ríos, soplaron los vientos y descargaron contra la casa; pero no se hundió, porque estaba cimentada sobre roca.
El que escucha estas palabras mías y no las pone en práctica se parece a aquel hombre necio que edificó su casa sobre arena. Cayó la lluvia, se desbordaron los ríos, soplaron los vientos y rompieron contra la casa, y se derrumbó. Y su ruina fue grande».

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

La vida humana podemos llevarla con consistencia y también a la ligera, de forma irresponsable; no nos viene mal la letra de la canción de los Panchos “se vive solamente una vez, hay que aprender a querer y a vivir”… antes de que “se aleje y nos deje llorando quimeras”. Por aquí podría orientarse nuestra meditación de hoy. La primera frase de Jesús hace eco inconfundible a un texto del profeta Jeremías; la mirada penetrante del profeta percibía en Israel la presencia de “creyentes poco comprometidos”, que daban por solucionados sus cometidos religiosos con solo la presencia del templo en medio de la ciudad santa: “Templo del Señor, Templo del Señor” (Jeremías 7,4). A estos, el profeta les advierte que lo que se requiere es la fe obediente a Yahvé: “Si enmendáis vuestra conducta y vuestras acciones…” (Jr 7,5).

Probablemente el lenguaje encantador de Jesús encandiló momentáneamente a muchos contemporáneos suyos; los evangelios hablan con frecuencia del seguimiento multitudinario… “de Galilea, de Judea, de Jerusalén, de Idumea, de Transjordania y de las zonas de Tiro y de Sidón” (Mc 3,7s). Pero también dejan constancia de que, en algún momento, la gente se marcha, considerando que el camino propuesto por Jesús no se corresponde plenamente con las aspiraciones de Israel en aquel momento: “Muchos de sus discípulos se echaron atrás, y ya no caminaban con él” (Jn 6, 66 [la verdadera causa no debe de ser la oferta del Pan de Vida; error de contexto]); Jesús tiene que preguntar incluso a los Doce: “¿También vosotros queréis marcharos?”. Esa será la triste realidad en el momento duro de Getsemaní: “abandonándole, huyeron todos” (Mc 14,50).

La crudeza de esa expresión suscita muchas preguntas. El seguimiento de Jesús hasta aquel momento, ¿estaba correctamente motivado? ¿debidamente arraigado? ¿Serían los apóstoles algo aventureros, dispuestos a estar con él mientras no surgiesen problemas mayores? ¿tendrían una fe apoyada solo en arena movediza?

La historia de la Iglesia es a la vez impresionante y decepcionante. Lo de los mártires supera el mero razonamiento humano; y son muchos miles… Hicieron suyo el Salmo 63,4: “tu amor vale más que la vida”. Pero la constatación opuesta es desoladora. ¿Cómo fue posible que la mayor parte del norte de África, en el siglo VII-VIII, se dejase arrastrar al fugaz paso de un vendaval islámico? ¿Qué sucedió en la Francia del siglo XVIII, que, partiendo de lo cristiano, produjo la antirreligiosidad de un Voltaire o un Diderot, y la Enciclopedia…? ¿Y en nuestro tiempo? Al parecer, más de la mitad de Alemania y de Inglaterra ya no es de bautizados; y los templos de España están vacíos, o en el mejor de los casos, frecuentados casi solo por inmigrantes latinoamericanos. Un vendaval de secularización ha producido lo que hace 70 años apenas podía imaginarse. ¿Íbamos a misa el domingo solo por salir de la monotonía cotidiana y mientras no llegase una “diversión” mejor? ¿Habrá sido la televisión, y hoy otros medios más tecnificados, quienes han quitado el sitio a la oración en familia, a la práctica religiosa de muchos…? ¿Qué profundidad tienen las raíces de sus convicciones de fe?

Para Jeremías “la Palabra de Dios era fuego en su carne, prendido en sus huesos, y él no podía apagarlo” (Jr 20,9). ¿Tenemos hoy una fe resistente a los últimos vientos?

Vuestro hermano
Severiano Blanco  cmf

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

EDD. miércoles 03 de diciembre de 2025.

Primera Lectura

Lectura del libro de Isaías (25,6-10a):

EN aquel día, preparará el Señor del universo para todos los pueblos,
en este monte, un festín de manjares suculentos,
un festín de vinos de solera;
manjares exquisitos, vinos refinados.
Y arrancará en este monte
el velo que cubre a todos los pueblos,
el lienzo extendido sobre a todas las naciones.
Aniquilará la muerte para siempre.
Dios, el Señor, enjugará las lágrimas de todos los rostros,
y alejará del país el oprobio de su pueblo
—lo ha dicho el Señor—.
Aquel día se dirá: «Aquí está nuestro Dios.
Esperábamos en él y nos ha salvado.
Este es el Señor en quien esperamos.
Celebremos y gocemos con su salvación,
porque reposará sobre este monte la mano del Señor».

Palabra de Dios

Salmo

Sal 22,1-3a.3b-4.5.6

R/. Habitaré en la casa del Señor por años sin término

V/. El Señor es mi pastor, nada me falta:
en verdes praderas me hace recostar;
me conduce hacia fuentes tranquilas
y repara mis fuerzas. R/.

V/. Me guía por el sendero justo,
por el honor de su nombre.
Aunque camine por cañadas oscuras,
nada temo, porque tú vas conmigo:
tu vara y tu cayado me sosiegan. R/.

V/. Preparas una mesa ante mí,
enfrente de mis enemigos;
me unges la cabeza con perfume,
y mi copa rebosa. R/.

V/. Tu bondad y tu misericordia me acompañan
todos los días de mi vida,
y habitaré en la casa del Señor
por años sin término. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Mateo (15,29-37):

EN aquel tiempo, Jesús, se dirigió al mar de Galilea, subió al monte y se sentó en él.
Acudió a él mucha gente llevando tullidos, ciegos, lisiados, sordomudos y muchos otros; los ponían a sus pies, y él los curaba.
La gente se admiraba al ver hablar a los mudos, sanos a los lisiados, andar a los tullidos y con vista a los ciegos, y daban gloria al Dios de Israel.
Jesús llamó a sus discípulos y les dijo:
«Siento compasión de la gente, porque llevan ya tres días conmigo y no tienen qué comer. Y no quiero despedirlos en ayunas, no sea que desfallezcan en el camino».
Los discípulos le dijeron:
«¿De dónde vamos a sacar en un despoblado panes suficientes para saciar a tanta gente?».
Jesús les dijo:
«¿Cuántos panes tenéis?».
Ellos contestaron:
«Siete y algunos peces».
Él mandó a la gente que se sentara en el suelo. Tomó los siete panes y los peces, pronunció la acción de gracias, los partió y los fue dando a los discípulos, y los discípulos a la gente.
Comieron todos hasta saciarse y recogieron las sobras: siete canastos llenos.

Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

A pesar de ser siempre sorprendente, el Dios de que nos habla Jesús es el Dios de la coherencia, el que no puede negarse a sí mismo. En el libro de los Números, no muy leído en la liturgia, vemos a Moisés pidiendo a Yahvé “que la comunidad no quede como rebaño sin pastor” (Nm 27,17); y el profeta Zacarías viene a dar la respuesta: “El Señor de los ejércitos cuidará de su rebaño” (Zac 10,3). Como en algún otro momento, Jesús pudo decir a la multitud: “hoy se cumple esta Escritura entre vosotros”.

El evangelio se nos ofrece hoy como en dos piezas yuxtapuestas: un resumen generalizante sobre actividad terapéutica de Jesús y una anécdota bien individuada, la multiplicación de los panes. Ambas piezas se complementan en cuanto a mensaje: el Dios de que habla Jesús es el Dios de la vida, del amor, de la compasión. Así le habían barruntado los profetas en general: él aniquilaría la muerte, enjugaría las lágrimas de todos los ojos… Dios no soporta el sufrimiento humano. Desde Is 65,19, está Dios comprometido a que “no se oigan en Jerusalén gemidos ni llantos”.

Jesús, con diversos signos, va haciendo palpable el cumplimiento de ese compromiso del Padre. Cuando los enviados del Bautista le pregunten si es él el que tenía que venir (Mt 11,4s), los invita a observar lo que sucede y escuchar los rumores de la gente: “id y contad a Juan lo que habéis visto y oído: los ciegos vuelven a ver,  y los cojos andan, los leprosos son purificados y los sordos oyen, los muertos resucitan y los pobres reciben la buena noticia” (Mt 11,4s). Sin duda, el evangelista ha redondeado la historia de Jesús mediante el modelo isaiano, buscando la mejor correspondencia. Pero la actividad curativa de Jesús, sean cuales sean sus dimensiones, no puede ponerse en duda, pues sus mismos enemigos no fueron capaces de negarla; sencillamente buscaron una interpretación torcida: “la víspera de la pascua fue colgado Jesús por haber practicado la hechicería y haber seducido a Israel” (Talmud de Babilonia).

La alimentación milagrosa de una multitud no requiere mucho comentario, por sernos tan conocida. La Iglesia naciente la narró repetidas veces, quizá cada vez que celebraba la Cena del Señor; y por ello ambas narraciones llegaron a asemejarse: “Jesús pronunció la acción de gracias, tomó los panes, los partió y se los dio” (Mt 15,36 = 26,26).

En uno y otro caso, Jesús es la plena manifestación de Yahvé dando vida a su pueblo y curándole sus dolencias. Y la Iglesia hace constantemente su confesión de fe: donde está Jesús está la vida. Y lo completa con otros dichos de Jesús: “el que venga a mí no tendrá hambre ni sed” (Jn 6,35). ¡Qué pena que algunos pensadores hayan rechazado a Dios porque solo han visto en él al vigilante temible! Quizá los predicadores y teólogos no estemos exentos de culpa; no es atrayente el ritornelo del Gran Teatro del Mundo (Calderón de la Barca) “obrar bien, que Dios es Dios”. No va en la línea de vivir gozosamente la presencia y el apoyo del Dios amigo que acompaña siempre con ternura. Que no se nos escape; la multiplicación de los panes fue narrada siempre según el esquema del Éxodo: Dios guía a su pueblo por el desierto y socorre su hambre con el maná. Esa es nuestra Eucaristía, ese es nuestro vivir.

Vuestro hermano
Severiano Blanco  cmf

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

EDD. martes 02 de diciembre de 2025.

Primera Lectura

Lectura del libro de Isaías (11,1-10):

AQUEL día, brotará un renuevo del tronco de Jesé,
y de su raíz florecerá un vástago.
Sobre él se posará el espíritu del Señor:
espíritu de sabiduría y entendimiento,
espíritu de consejo y fortaleza,
espíritu de ciencia y temor del Señor.
Le inspirará el temor del Señor.
No juzgará por apariencias
ni sentenciará de oídas;
juzgará a los pobres con justicia,
sentenciará con rectitud a los sencillos de la tierra;
pero golpeará al violento con la vara de su boca,
y con el soplo de sus labios hará morir al malvado.
La justicia será ceñidor de su cintura,
y la lealtad, cinturón de sus caderas.
Habitará el lobo con el cordero,
el leopardo se tumbará con el cabrito,
el ternero y el león pacerán juntos:
un muchacho será su pastor.
La vaca pastará con el oso,
sus crías se tumbarán juntas;
el león como el buey, comerá paja.
El niño de pecho retozará junto al escondrijo de la serpiente,
y el recién destetado extiende la mano
hacia la madriguera del áspid.
Nadie causará daño ni estrago
por todo mi monte santo:
porque está lleno el país del conocimiento del Señor,
como las aguas colman el mar.
Aquel día, la raíz de Jesé
será elevada como enseña de los pueblos:
se volverán hacia ella las naciones
y será gloriosa su morada.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 71,1-2.7-8.12-13.17

R/. Que en sus días florezca la justicia
y la paz abunde eternamente.

V/. Dios mío, confía tu juicio al rey,
tu justicia al hijo de reyes,
para que rija a tu pueblo con justicia,
a tus humildes con rectitud. R/.

V/. En sus días florezca la justicia
y la paz hasta que falte la luna;
domine de mar a mar,
del Gran Río al confín de la tierra. R/.

V/. Él librará al pobre que clamaba,
al afligido que no tenía protector;
él se apiadará del pobre y del indigente,
y salvará la vida de los pobres. R/.

V/. Que su nombre sea eterno,
y su fama dure como el sol;
él sea la bendición de todos los pueblos,
y lo proclamen dichoso todas las razas de la tierra. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio segun san Lucas (10,21-24):

EN aquella hora Jesús se lleno de la alegría en el Espíritu Santo y dijo:
«Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y las has revelado a los pequeños. Sí, Padre, porque así te ha parecido bien.
Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce quién es el Hijo sino el Padre; ni quién es el Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar».
Y, volviéndose a sus discípulos, les dijo aparte:
«¡Bienaventurados los ojos que ven lo que vosotros veis! Porque os digo que muchos profetas y reyes quisieron ver lo que vosotros veis, y no lo vieron; y oír lo que vosotros oís, y no lo oyeron».

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

Queridos hermanos

Es un puro tópico recordar que evangelio significa exactamente “buena noticia”; pero llega el adviento y hay que repetirlo. Así comenzó Jesús su ministerio: “creed en la buena noticia, llega el reino de Dios” (Mc 1,15), y así continuó al visitar Nazaret: “el Señor me ha enviado a dar la Buena Noticia a los pobres” (Lc 4,18). ¿Habremos traicionado alguna vez el evangelio, convirtiéndonos en aguafiestas para nuestros hermanos? Demasiadas veces oí decir, de pequeño, quizá como chantaje para que renunciase a mis normales travesuras infantiles, aquello de “mira que te mira Dios, mira que te está mirando…”. Con los mejores deseos, podemos desnaturalizar lo de Jesús. Los entendidos en la interioridad cristiana han valorado la mirada divina de otra manera: “ya bien puedes mirarme, después que me miraste, que gracia y hermosura en mí dejaste” (S. Juan de la Cruz).

Los que bucean en los evangelios perciben una primera etapa de la actividad del Maestro que llaman “primavera galileana”; aparece como el profeta de los nuevos tiempos, que crea dicha y ganas de vivir donde había desesperanza. Es el mensajero previsto por Isaías 52,7: “qué hermosos sobre los montes los pies del mensajero que anuncia la paz, que dice a Sion: tu Dios establece su reino”.

Al inicio de la actividad de Jesús todo sonríe: él predica bienaventuranzas, alegrías para los pobres, hambrientos y afligidos, y él mismo los alegra llevando consuelo a los corazones desgarrados, anunciando el perdón y el amor del Padre; con ello lleva paz a los desconsolados. A veces el mismo Jesús parece admirarse de lo que sucede por medio de él: “levantad los ojos y mirad los campos, que ya amarillean para la siega” (Jn 4,35); “cuando la higuera se pone tierna y echa yemas… está llegando el verano” (Lc 21,30).

Alguna vez nuestros políticos han hablado de “brotes verdes”, como signo de recuperación económica, mejor situación social, etc. No fueron originales; ya los seguidores de Jesús habían percibido esos brotes con mucha más claridad: Jesús estaba transformando el mundo. Naturalmente, Jesús se alegra y los llama a la alegría; los felicita por lo que ven, oyen, experimentan… Los que están cercanos a Jesús adquieren una mirada más penetrante, ven las cosas y ven a través de las cosas; él se lo dirá con claridad: “a vosotros se os ha dado a conocer el misterio del Reino de Dios”, mientras que a los que, desde lejos, miran con escepticismo, por encima del hombro, “todo les resulta un enigma” (Mc 4,11). Jesús exige poco: un corazón sencillo y unos ojos limpios bastan para la admiración.

¿Podemos nosotros felicitarnos por lo que vemos y oímos? Quizá somos demasiado propensos a hacer listas de lo que falta sin saber agradecer lo que ya hay, que en muchos casos es fruto de la fe en Jesús. Los milagros que acontecen en torno a nosotros son innumerables; Jesús puso en marcha una correa de transmisión del bien que no cesa. Son tantos los que dedican su tiempo y energías a hacer el bien a otros, los que se han olvidado de sí mismos para llevar a otros la buena noticia (¿cuántos misioneros y misioneras españolas trabajan en África, Asia u Oceanía, gratuitamente?). ¡Cuánta bondad en nuestro mundo! ¡Dichosos nuestros ojos…!

Vuestro hermano
Severiano Blanco cmf

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

EDD. lunes 01 de diciembre de 2025.

Primera Lectura

Lectura del libro de Isaías (2,1-5):

VISIÓN de Isaías, hijo de Amós, acerca de Judá y de Jerusalén.
En los días futuros estará firme
el monte de la casa del Señor,
en la cumbre de las montañas,
más elevado que las colinas.
Hacia él confluirán todas las naciones,
caminarán pueblos numerosos y dirán:
«Venid, subamos al monte del Señor,
a la casa del Dios de Jacob.
Él nos instruirá en sus caminos
y marcharemos por sus sendas;
porque de Sión saldrá la ley,
la palabra del Señor de Jerusalén».
Juzgará entre las naciones,
será árbitro de pueblos numerosos.
De las espadas forjarán arados,
de las lanzas, podaderas.
No alzará la espada pueblo contra pueblo,
no se adiestrarán para la guerra.
Casa de Jacob, venid;
caminemos a la luz del Señor.

Palabra de Dios

PRIMERA LECTURA (opcional para el año A) Is 4, 2-6

Lectura del libro de Isaías.

AQUEL día, el vástago del Señor será el esplendor y la gloria, y el fruto del país será orgullo y ornamento para los redimidos de Israel.
A los que queden en Sion y al resto de Jerusalén
los llamarán santos: todos los que en Jerusalén están inscritos para la vida.
Cuando el Señor haya lavado la impureza de las hijas de Sion
y purificado la sangre derramada en Jerusalén,
con viento justiciero, con un soplo ardiente,
creará el Señor sobre toda la extensión del monte Sion y sobre su asamblea
una nube de día, un humo y un resplandor de fuego llameante de noche.
Y por encimo, la glora será un baldaquino
y una tienda, sombra en la canícula,
refugio y abrigo de la tempestad y de la lluvia.

Palabra de Dios.

Salmo

Sal 121,1-2.4-5.6-7.8-9

R/. Vamos alegres a la casa del Señor.

V/. ¡Qué alegría cuando me dijeron:
«Vamos a la casa del Señor»!
Ya están pisando nuestros pies
tus umbrales, Jerusalén. R/.

V/. Jerusalén está fundada
como ciudad bien compacta.
Allá suben las tribus,
las tribus del Señor. R/.

V/. Según la costumbre de Israel,
a celebrar el nombre del Señor;
en ella están los tribunales de justicia,
en el palacio de David. R/.

V/. Desead la paz a Jerusalén:
«Vivan seguros los que te aman,
haya paz dentro de tus muros,
seguridad en tus palacios». R/.

V/. Por mis hermanos y compañeros,
voy a decir: «La paz contigo».
Por la casa del Señor, nuestro Dios,
te deseo todo bien. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo (8,5-11):

EN aquel tiempo, al entrar Jesús en Cafarnaún, un centurión se le acercó rogándole:
«Señor, tengo en casa un criado que está en cama paralítico y sufre mucho».
Le contestó:
«Voy yo a curarlo».
Pero el centurión le replicó:
«Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo. Basta que lo digas de palabra, y mi criado quedará sano. Porque yo también vivo bajo disciplina y tengo soldados a mis órdenes; y le digo a uno: «Ve», y va; al otro: «Ven», y viene; a mi criado: «Haz esto», y lo hace».
Al oírlo, Jesús quedó admirado y dijo a los que le seguían:
«En verdad os digo que en Israel no he encontrado en nadie tanta fe. Os digo que vendrán muchos de oriente y occidente y se sentarán con Abrahán, Isaac y Jacob en el reino de los cielos».

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

Varias veces los evangelios nos presentan a Jesús negándose a intervenir en la vida de paganos; las cosas por su orden, según Is 2,2: primero reafirmar la fe de Israel (“estará firme el monte del Señor”), luego ya se acercarán las naciones paganas a participar de sus bienes. Jesús lo dirá explícitamente: “solo he sido enviado a las ovejas perdidas de Israel” (Mt 15,24).

En los antiguos manuscritos bíblicos faltan muchos signos de puntuación, de interrogación, etc.; en nuestro texto de hoy, la respuesta de Jesús al romano debió de ser una pregunta retórica (pongamos el signo de interrogación), que es una negativa: “¿tengo yo que ir a curar a tu criado?”. Y el centurión reconoce que Jesús tiene razón: ¡no va a entrar a casa de un pagano! Este centurión confiesa con humildad que él no pertenece al pueblo elegido, que la salvación le llegará, todo lo más, en un segundo momento; entiende la reticencia de Jesús a hacerle el favor: “yo no soy quien para que tú…”.

Y a la confesión de la propia humildad sigue la impresionante confesión de fe cristológica, que quizá las sucesivas traducciones, ya desde la antigüedad, nos la han oscurecido. El centurión establece una contraposición entre su autoridad y la de Jesús; la suya es limitada, subordinada; él no es el césar… pero tiene algún poder sobre soldados y criados, un poder eficaz. Frente a ese poder limitado, reconoce que Jesús posee un señorío absoluto; ¿cómo no vas a poder dar una orden, incluso a distancia, en favor de mi siervo? Jesús mismo queda sorprendido de la certera fe del pagano; el texto griego dice “etháumasen”, se admiró. Al parecer, sus correligionarios judíos, con toda su preparación veterotestamentaria, no habían llegado a percibir esa su ilimitada autoridad mesiánica.

Esto abre a Jesús, y a la Iglesia de Mateo, grandes perspectivas y esperanzas misioneras: “vendrán muchos del Norte y del Sur y se sentarán a la mesa con los patriarcas…”. Y lo que a Mateo le duele especialmente: muchos “hijos del reino”, es decir, llamados de primera hora, judíos, quedarán fuera.

El evangelista hace una gran advertencia a su Iglesia: no se duerman sobre los laureles, no lo den todo por hecho; la conversión primera no garantiza la perseverancia. San Pablo habla de los judíos que formaban parte del olivo legítimo y sin embargo fueron ramas desgajadas, mientras que ramas de olivos silvestres fueron injertadas en su lugar.

La lección es para dentro de la Iglesia y también para fuera: no debe considerarse a nadie como caso perdido. El pagano, el inmoral, el político corrupto o explotador… no han perdido la capacidad de reconocer en Jesús a su Salvador. Más aún, una actitud de humildad y de fe sincera puede “alterar” el orden de la salvación preestablecido: en este caso, el pagano por delante del judío.

Vuestro hermano
Severiano Blanco cmf

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

Comentario al Evangelio del Primer domingo de Adviento.

– Cada Adviento es un tiempo de esperanza. Este año de 2025 coincide con la celebración del jubileo de la esperanza, una esperanza que no engaña porque brota del amor de Dios que ha sido derramado en nuestros corazones. Nuestra confianza siempre nos hace retomar porque hay promesas ya cumplidas y otras que deseamos que se cumplan porque Dios se manifiesta y sigue caminando con nosotros.
La Palabra de Dios nos hace siempre soñar en la realización del proyecto que Dios tiene para la humanidad: un mundo nuevo, nuevas relaciones, una fraternidad donde no hay fronteras; a él se unirán todas las naciones, como dice el profeta Isaías.
​El sueño del Adviento no es una evasión de la vida cotidiana o la tentación del poder, de la gloria y del bienestar. Nuestro sueño es una participación en la vida de Dios porque se basa en su amor, en su cercanía, en su deseo de estar con la humanidad. Es siempre este sueño que retomamos en cada Adviento.
La esperanza de este tiempo se combina con la vigilancia porque no es una esperanza ciega. Es siempre una preparación, una prevención, el estar dispuesto a acoger lo que viene y, en esta actitud, descubrimos siempre en el horizonte señales que nos permiten confiar. Nuestra mirada no se queda solo en las apariencias, en la superficie, sino que profundiza en la realidad para darse cuenta de lo que ya hemos hecho y aún tenemos que hacer. Deseo un feliz tiempo de adviento a cada uno de nosotros. – Hno. Mauricio Silva dos Anjos, OFMCap.

Homilía para la Eucaristía del domingo 30 de noviembre de 2025.

DOMINGO I DE ADVIENTO. A
Isaías 2,1-5: Anuncio de la gloria de Sión, que será el centro de todos los pueblos, que acudirán a escuchar al Señor que mora en Sión. Como consecuencia, se producirá la paz verdadera.
Romanos 13,11-14: Ser consciente que estamos en un tiempo nuevo-diferente, el tiempo de Dios = es Día, Luz. Por eso se pide un estilo de vida nuevo, adecuado: con dignidad, decentemente, lo que exige un cambio.
Mateo 24,37-44: Invitación a la vigilancia y seguimiento fiel ante la Venida del Señor.

1.- Estamos iniciando un nuevo tiempo en el Año litúrgico, un tiempo en que se nos invita a centrarnos en la Venida del Señor. De allí el nombre: Adviento = llegada, venida. Porque la verdad es que el Señor vino una vez, lo que celebraremos en Navidad, y vendrá de nuevo a consumar la obra de la salvación.
El Señor vino y viene a instaurar un tiempo nuevo, un tiempo de Paz. Sólo cuando se acepta su Palabra comienza este tiempo nuevo, ya que el Señor se hace presente en nosotros, en nuestra historia y en nuestro ambiente. Y su presencia es salvífica, transformadora. La imagen de Isaías es elocuente. Cuando se escucha a Dios cambia todo, incluso las inversiones; se gasta en utensilios de paz, no de guerras. Con Dios presente todo cambia.
2.- El Señor trae un tiempo nuevo, una era nueva, la del Reinado de Dios. La imagen que usa el Apóstol es elocuente. Con el simbolismo temporal, noche – día, Pablo enseña que la presencia del Señor es como el Día = Luz – Vida, nada de tinieblas. Esto exige de cada uno de nosotros un cambio. Nadie sale a la calle a trabajar, o a lo que sea, como estuvo en la cama (pijama), sino que se asea y se viste. La imagen habla de por sí. Se hemos aceptado al Señor vistámonos con la armadura de la luz. Se exige de nosotros una vida de acuerdo al tiempo: si somos del día vivamos con decencia, con dignidad.
3.- Los del mundo viven en la noche, viven en la oscuridad. Por eso viven como ciegos, no ven, no se dan cuenta de su error. Viven con la mentira y en el engaño. En todas partes se habla y clama por la paz, pero se invierten millones en armas que pueden destruir el planeta. Se habla de progreso, pero lo que más se hace es fomentar la muerte en sus diferentes formas. Y todo eso es engaño, mentira. Es que no se vive en la luz. ¡Cuánta gente, cuántas familias viven en la tiniebla, sumergidos en la droga, la violencia! Muchos viven buscando la felicidad, pero se estancan en el placer.
Este tiempo que estamos hoy iniciando exige de nosotros un éxodo, un cambio de hombre viejo a hombre nuevo.
4.- Viene el Señor. Siempre está viniendo. Nonos engañemos tirando todo para el futuro, para el fin del mundo. A cada uno viene el Señor y quiere hacerse presente. Por eso Él nos insiste en que debemos ser vigilantes, atentos, como el que cuida sus bienes para que no le roben los ladrones.
Usemos cámaras vigilantes que nos hagan ver lo que está sucediendo. Usar estas cámaras es el discernimiento que constantemente hemos de realizar en nuestra vida para no ser engañados.
“Estén preparados” nos dice el Señor, porque así como el ladrón no avisa, sino que se deja caer de improviso, del mismo modo lo hace el Señor.
Hoy viene el Señor, hoy es el DIA DEL SEÑOR, Él se hace presente para iluminar y salvar. ¿Estás preparado para salir a su encuentro y recibirlo? Hoy viene con su Palabra,
2 / 2
escúchalo, acéptalo. Hoy viene en la Comunión, acéptalo, recíbelo. Pero, sea como fuere, lo importante es que vivamos con dignidad, decentemente, porque la Luz de Cristo ha brillado.
Hno. Pastor.

29 DE NOVIEMBRE | TODOS LOS SANTOS DE LA ORDEN SERÁFICA

En el marco de la conmemoración de los santos de la familia franciscana, no solo recordamos con profunda veneración las figuras cimeras de Francisco y Clara de Asís, sino que también celebramos la inmensa legión de hombres y mujeres que, inspirados por el carisma del Pobre de Asís, han alcanzado la gloria de los altares. Esta celebración trasciende el mero recuerdo histórico para convertirse en una actualización viva de su mensaje: una invitación a abrazar la pobreza evangélica, la humildad gozosa y un amor crucificado por Cristo y su Iglesia, que se manifiesta en un servicio alegre y desinteresado a los más pequeños y vulnerables, siguiendo las huellas de nuestro Seráfico Padre.