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Autor: Patricio Osiadacz

EDD. jueves 11 de diciembre de 2025.

Primera Lectura

Lectura del libro de Isaías (41,13-20):

YO, el Señor, tu Dios,
te tomo por la diestra y te digo:
«No temas, yo mismo te auxilio».
No temas, gusanillo de Jacob,
oruga de Israel,
yo mismo te auxilio
-oráculo del Señor-,
tu libertador es el Santo de Israel.
Mira, te convierto en trillo nuevo,
aguzado, de doble filo:
trillarás los montes hasta molerlos;
reducirás a paja las colinas;
los aventarás y el viento se los llevará,
el vendaval los dispersará.
Pero tú te alegrarás en el Señor,
te gloriarás en el Santo de Israel.
Los pobres y los indigentes
buscan agua, y no la encuentran;
su lengua está reseca por la sed.
Yo, el Señor, les responderé;
yo, el Dios de Israel, no los abandonaré.
Haré brotar ríos en cumbres desoladas,
en medio de los valles, manantiales;
transformaré el desierto en marisma
y el yermo en fuentes de agua.
Pondré en el desierto cedros,
acacias, mirtos, y olivares;
plantaré en la estepa cipreses,
junto con olmos y alerces,
para que vean y sepan,
reflexionen y aprendan de una vez,
que la mano del Señor lo ha hecho,
que el Santo de Israel lo ha creado.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 144,1.9.10-11.12-13ab

R/. El Señor es clemente y misericordioso,
lento a la cólera y rico en piedad.

V/. Te ensalzaré, Dios mío, mi rey;
bendeciré tu nombre por siempre jamás.
El Señor es bueno con todos,
es cariñoso con todas sus criaturas. R/.

V/. Que todas tus criaturas te den gracias, Señor,
que te bendigan tus fieles.
Que proclamen la gloria de tu reinado,
que hablen de tus hazañas. R/.

V/. Explicando tus hazañas a los hombres,
la gloria y majestad de tu reinado.
Tu reinado es un reinado perpetuo,
tu gobierno va de edad en edad. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Mateo (11,11-15):

EN aquel tiempo, dijo Jesús al gentío:
«En verdad os digo que no ha nacido de mujer uno más grande que Juan el Bautista; aunque el más pequeño en el reino de los cielos es más grande que él.
Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora el reino de los cielos sufre violencia y los violentos lo arrebatan. Los Profetas y la Ley han profetizado hasta que vino Juan; él es Elías, el que tenía que venir, con tal que queráis admitirlo.
El que tenga oídos, que oiga».

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

En la vida perdemos a veces mucho tiempo mirando al pasado. Recordamos otros tiempos y nos parece siempre que fueron mejores. Había más… y podemos poner aquí muchas cosas que nos parece que hoy faltan. En realidad, es mentira. Lo que pasa es que la memoria nos juega una mala pasada y, sin darnos cuenta, nos hace seleccionar los recuerdos. Dejamos unos de lado –muchas veces los desagradables–. Y brillan con todo su esplendor lo que a nosotros nos parece ahora que era bueno. La verdad, la mera verdad, es que este mundo está siempre en cambio. Y que vivir de nostalgias a menudo nos paraliza para enfrentarnos a las situaciones que nos toca vivir hoy.

Jesús nos invita a vivir el presente. Hoy es cuando el Reino de Dios se está manifestando, se está haciendo realidad ante nuestros ojos. Hoy es cuando tenemos la oportunidad de hacer Evangelio con los que viven con nosotros, de crear fraternidad, de hacer justicia. Ese es el mensaje del Evangelio de hoy. Es un mensaje que nos ayuda a vivir en Adviento, a mirar hacia delante.

Con Jesús se inaugura un nuevo tiempo en la historia de la humanidad. La relación con Dios y la relación con nuestros hermanos y hermanas ya no es la misma que antes. En él se nos revela un Dios que es amor. Frente a él no hay temor sino amor, esperanza, misericordia. Ya no se puede seguir viviendo en el Antiguo Testamento. En Jesús el mundo nuevo ya está aquí. Es verdad, todavía no se ha manifestado del todo pero lo de antes ya ha pasado y Dios se ha hecho presente en nuestro mundo en Jesús como nunca antes lo había hecho.

Basta ya de nostalgias. No es verdad que cualquier tiempo pasado fuera mejor. Es en el presente donde tenemos que vivir. Y contamos con esa presencia nueva de Dios en nuestras vidas para construir el Reino, para ser más hermanos, para amar y perdonar como nunca antes se había hecho. Nos tenemos que hacer violencia a nosotros mismos para ir más allá de las apariencias y descubrir la novedad del Reino en nuestro mundo.

Fernando Torres, cmf

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

EDD. miércoles 10 de diciembre de 2025

Primera Lectura

Lectura del libro de Isaías (40,25-31):

«¿CON quién podréis compararme,
quién es semejante a mi?», dice el Santo.
Alzad los ojos a lo alto y mirad:
¿quién creó esto?
Es él, que despliega su ejército al completo
y a cada uno convoca por su nombre.
Ante su grandioso poder, y su robusta fuerza,
ninguno falta a su llamada.
¿Por qué andas diciendo, Jacob,
y por qué murmuras, Israel:
«Al Señor no le importa mi destino,
mi Dios pasa por alto mis derechos»?
¿Acaso no lo sabes, es que no lo has oído?
El Señor es un Dios eterno
que ha creado los confines de la tierra.
No se cansa, no se fatiga,
es insondable su inteligencia.
Fortalece a quien está cansado,
acrecienta el vigor del exhausto.
Se cansan los muchachos, se fatigan,
los jóvenes tropiezan y vacilan;
pero los que esperan en el Señor
renuevan sus fuerzas,
echan alas como las águilas,
corren y no se fatigan,
caminan y no se cansan.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 102,1-2.3-4.8.10

R/. Bendice, alma mía, al Señor

V/. Bendice, alma mía, al Señor,
y todo mi ser a su santo nombre.
Bendice, alma mía, al Señor,
y no olvides sus beneficios. R/.

V/. Él perdona todas tus culpas
y cura todas tus enfermedades;
él rescata tu vida de la fosa,
y te colma de gracia y de ternura. R/.

V/. El Señor es compasivo y misericordioso,
lento a la ira y rico en clemencia.
No nos trata como merecen nuestro pecados
ni nos paga según nuestras culpas. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Mateo (11,28-30):

EN aquel tiempo, Jesús tomó la palabra y dijo:
«Venid a mi todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré.
Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera».

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

De  pequeño me enseñaron los mandamientos de ley de Dios, los mandamientos de la Iglesia y muchas otras normas morales, en las que, parece que inevitablemente, se amenazaba con el pecado mortal y la consecuente condenación eterna en caso de no cumplirlas. Y había muchas, muchísimas, posibilidades de cometer un pecado mortal. Casi sin darse uno cuenta se podían cometer muchos pecados. Por eso, la confesión se convertía en un problema. Había que confesar todos y cada uno de los pecados, con detalle. Por eso, aquella coletilla de “y de todos los pecados de los que no me acuerdo y los de mi vida pasada” que decían muchos al terminar la enumeración de los pecados. Era como una especie de asegurarse de que uno cumplía bien con el mandamiento de confesarse. Conclusión: ser cristiano, seguir a Jesús, se había convertido en un yugo pesado, un montón de obligaciones, normas, leyes, regulaciones. Siempre con la amenaza de la condenación eterna en caso de no cumplirlas todas. Aquello no era un alivio para las personas sino lo contrario: una angustia.

La verdad es que todo eso tenía, tiene, poca relación con el Evangelio. Podemos leer con tranquilidad el texto evangélico de hoy. Pero con las mismas podemos leer con tranquilidad cada uno de los cuatro evangelios. Y veremos como lo que decíamos en el párrafo anterior, y lo que ha sido la Iglesia para muchos durante mucho tiempo, tiene poco que ver con Jesús.

“Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados y yo os aliviaré”. Jesús es descanso para el oprimido no fuente de opresión. Es creador de paz y serenidad no un peso inaguantable que termina llenando los corazones de angustia. Su yugo es llevadero y su carga ligera. No amenaza con la condenación eterna sino que invita a seguirle, a unirnos a él en la construcción de un mundo mejor, más justo, más hermano. El pecado no está en faltar un domingo a misa sino en despreciar al hermano. Pero incluso para el pecador, y nosotros estamos todos en ese grupo, el mensaje es de misericordia, de esperanza, de animarnos a levantarnos de nuevo e intentarlo otra vez. En Jesús no encontramos condena sino alivio y descanso.

Fernando Torres, cmf

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

EDD. martes 09 de diciembre de 2025.

Primera Lectura

Lectura del libro de Isaías (40,1-11):

«CONSOLAD, consolad a mi pueblo
—dice vuestro Dios—;
hablad al corazón de Jerusalén,
gritadle,
que se ha cumplido su servicio,
y está pagado su crimen,
pues de la mano del Señor ha recibido
doble paga por sus pecados».
Una voz grita:
«En el desierto preparadle
un camino al Señor;
allanad en la estepa
una calzada para nuestro Dios;
que los valles se levanten,
que montes y colinas se abajen,
que lo torcido se enderece
y lo escabroso se iguale.
Se revelará la gloria del Señor,
y verán todos juntos
—ha hablado la boca del Señor—».
Dice una voz: «Grita».
Respondo: «¿Qué debo gritar?».
«Toda carne es hierba
y su belleza como flor campestre:
se agosta la hierba, se marchita la flor,
cuando el aliento del Señor
sopla sobre ellos;
sí, la hierba es el pueblo;
se agosta la hierba, se marchita la flor,
pero la palabra de nuestro Dios
permanece por siempre».
Súbete a un monte elevado,
heraldo de Sión;
alza fuerte la voz,
heraldo de Jerusalén;
álzala, no temas,
di a las ciudades de Judá:
«Aquí está vuestro Dios.
Mirad, el Señor Dios llega con poder
y con su brazo manda.
Mirad, viene con él su salario
y su recompensa lo precede.
Como un pastor que apacienta el rebaño,
reúne con su brazo los corderos
y los lleva sobre el pecho;
cuida él mismo a las ovejas que crían».

Palabra de Dios

Salmo

Sal 95,1-2.3.10ac.11-12.13-14

R/. Aquí está nuestro Dios, que llega con poder.

V/. Cantad al Señor un cántico nuevo,
cantad al Señor, toda la tierra;
cantad al Señor, bendecid su nombre,
proclamad día tras día su victoria. R/.

V/. Contad a los pueblos su gloria,
sus maravillas a todas las naciones.
Decid a los pueblos: «El Señor es rey,
él gobierna a los pueblos rectamente». R/.

V/. Alégrese el cielo, goce la tierra,
retumbe el mar y cuanto lo llena;
vitoreen los campos y cuanto hay en ellos,
aclamen los árboles del bosque. R/.

V/. Delante del Señor, que ya llega,
ya llega a regir la tierra:
regirá el orbe con justicia
y los pueblos con fidelidad. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Mateo (18,12-14):

EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«¿Qué os parece? Suponed que un hombre tiene cien ovejas: si una se le pierde, ¿no deja las noventa y nueve en el monte y va en busca de la perdida? Y si la encuentra, en verdad os digo que se alegra más por ella que por las noventa y nueve que no se habían extraviado.
Igualmente, no es voluntad de vuestro Padre que está en el cielo que se pierda ni uno de estos pequeños».

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

La misericordia triunfa sobre el juicio (Sant. 2.13), como no podía ser de otra manera con un Dios que Amor, que es Padre-Abbá, que es Misericordia, que es Perdón. Conviene tener en cuenta que en todas estas expresiones el verbo ser se aplica con toda su fuerza. No son adornos que se ponen al nombre de Dios sino que Dios, el Dios de Jesús, el Dios de que nos habla en sus palabras y parábolas, el Dios del que es testigo en su vida, “es” todo eso y  no es otra cosa. No es venganza, no es castigo, no es penitencia. No es un Dios que ponga condiciones. Es un Dios que es amor. Y el amor, tal como dice Pablo en la primera carta a los Corintios (13,4-13), “es paciente, es benigno; el amor no tiene envidia, no presume, no se engríe; no es indecoroso ni egoísta; no se irrita; no lleva cuentas del mal; no se alegra de la injusticia, sino que goza con la verdad. Todo lo excusa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta”. En este contexto y aplicando todos estos adjetivos a Dios mismo, es como tenemos que entender la parábola del texto evangélico de hoy.

No es voluntad del Padre que se pierda ni uno de nosotros. Alguno dirá que la parábola se refiere a los “pequeños”. Pero, ¿quién puede decir que es grande, que es fuerte, que es poderoso? Es verdad que algunos tienen una gran coraza y que vistos a distancia parece que son invencibles. Pero la realidad, bien lo sabemos, es que esos suelen ser los más débiles y que la mayor parte de esa coraza es pura fachada, que sea cae a las primeras de cambio.

Dios no quiere que se pierda ni uno de nosotros. No quiere que nos extraviemos. Y deja todo por manifestarnos su amor de una u otra manera. Eso es lo que hace un Padre que es amor, un amor tal como lo describe Pablo en el texto arriba citado.

En este tiempo de Adviento, este de hoy es un texto que nos llena de esperanza. A pesar de los pesares, a pesar de todos nuestros extravíos –los conocidos solo para nosotros y los que conocen los demás–, Dios está buscándonos y de alguna manera nos va a encontrar. Quizá por los caminos que menos nos esperamos. Así es nuestra fe. Así es nuestro Dios.

Fernando Torres, cmf

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

Comentario al Evangelio de la Festividad de la Inmaculada Concepción.

08 DE DICIEMBRE | FIESTA DE LA INMACULADA CONCEPCIÓN

En este día tan especial, la Iglesia celebra la solemnidad de la Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen María.

La fiesta de la Inmaculada Concepción tiene una estrecha relación con la espiritualidad franciscana. San Francisco de Asís y sus seguidores siempre han tenido una gran devoción a la Virgen María, considerándola como la modelo perfecta de la vida cristiana. La Inmaculada Concepción es vista como un ejemplo de la pureza y la santidad que San Francisco buscaba en su propia vida y en la de sus seguidores. Además, la Orden Franciscana ha sido una de las principales defensoras de la doctrina de la Inmaculada Concepción a lo largo de la historia, y muchos franciscanos han sido prominentes teólogos y escritores sobre este tema. Por lo tanto, la fiesta de la Inmaculada Concepción es una celebración importante en la tradición franciscana.

EDD. lunes 08 de diciembre de 2025.

Primera Lectura

Lectura del libro del Génesis (3,9-15.20):

Después que Adán comió del árbol, el Señor llamó al hombre: «¿Dónde estás?»
Él contestó: «Oí tu ruido en el jardín, me dio miedo, porque estaba desnudo, y me escondí.»
El Señor le replicó: «¿Quién te informó de que estabas desnudo? ¿Es que has comido del árbol del que te prohibí comer?»
Adán respondió: «La mujer que me diste como compañera me ofreció del fruto, y comí.»
El Señor dijo a la mujer: «¿Qué es lo que has hecho?»
Ella respondió: «La serpiente me engañó, y comí.»
El Señor Dios dijo a la serpiente: «Por haber hecho eso, serás maldita entre todo el ganado y todas las fieras del campo; te arrastrarás sobre el vientre y comerás polvo toda tu vida; establezco hostilidades entre ti y la mujer, entre tu estirpe y la suya; ella te herirá en la cabeza cuando tú la hieras en el talón.»
El hombre llamó a su mujer Eva, por ser la madre de todos los que viven.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 97,1.2-3ab.3c-4

R/. Cantad al Señor un cántico nuevo,
porque ha hecho maravillas

Cantad al Señor un cántico nuevo,
porque ha hecho maravillas:
su diestra le ha dado la victoria,
su santo brazo. R/.

El Señor da a conocer su victoria,
revela a las naciones su justicia:
se acordó de su misericordia y su fidelidad
en favor de la casa de Israel. R/.

Los confines de la tierra han contemplado
la victoria de nuestro Dios.
Aclama al Señor, tierra entera;
gritad, vitoread, tocad. R/.

Segunda Lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios (1,3-6.11-12):

Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido en la persona de Cristo con toda clase de bienes espirituales y celestiales. Él nos eligió en la persona de Cristo, antes de crear el mundo, para que fuésemos santos e irreprochables ante él por el amor. Él nos ha destinado en la persona de Cristo, por pura iniciativa suya, a ser sus hijos, para que la gloria de su gracia, que tan generosamente nos ha concedido en su querido Hijo, redunde en alabanza suya. Por su medio hemos heredado también nosotros. A esto estábamos destinados por decisión del que hace todo según su voluntad. Y así, nosotros, los que ya esperábamos en Cristo, seremos alabanza de su gloria.

Palabra de Dios

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Lucas (1.26-38):

En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la estirpe de David; la virgen se llamaba María.
El ángel, entrando en su presencia, dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.»
Ella se turbó ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquél.
El ángel le dijo: «No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.»
Y María dijo al ángel: «¿Cómo será eso, pues no conozco a varón?»
El ángel le contestó: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer se llamará Hijo de Dios. Ahí tienes a tu pariente Isabel, que, a pesar de su vejez, ha concebido un hijo, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, porque para Dios nada hay imposible.»
María contestó: «Aquí está la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.»
Y la dejó el ángel.

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

A veces me da un poco de miedo pensar en el contraste entre las imágenes de la Virgen María a las que estamos acostumbrados (coronas, mantos, joyas…) y lo que casi con toda seguridad fue la vida de aquella mujer sencilla de pueblo que María de Nazaret. Y de pueblo muy pueblo, porque en aquella época, como me aseguró un arqueólogo, Nazaret no pasaba de ser unas pocas cuevas habitadas.

Pero con el tiempo hemos ido transformando a María en algo que casi seguro no fue. Santuarios, apariciones, mensajes, declaraciones, novenas… Prefiero pensar en aquella mujer sencilla pero llena de fe. Una mujer que tuvo un hijo al que posiblemente nunca entendió del todo y del que en algún momento hasta pensó que estaba loco, pero que también en el fondo de su corazón lo miraba con la esperanza puesta en Dios. Una mujer fiel y sencilla en su fe. No entendió a su hijo pero no le dejó, caminó a su lado. Hasta el momento del máximo “no entender” cuando le acompañó hasta la cruz. Cuando todas las promesas parecía que se habían roto, ella siguió allí. Por amor de madre y porque en su corazón creía que había algo más del dolor y la muerte que se veían a primera vista.

Hoy pienso en la Inmaculada no subida en un pedestal sino en la mujer sencilla y llena de fe, que sin entender mucho, sin saber de teología, acompañó a Jesús y a sus discípulos, estuvo de su lado, dejó que la palabra de su hijo cayera en su corazón. Y siguió caminando.

Hoy quiero celebrar a todas esas personas que, como María, sin entender ni saber teologías, creen con sencillez y van dando la mano a sus hermanos y hermanas, acompañando en el dolor y la muerte, llorando con los que lloran, gozando con los que se gozan, haciendo familia, fraternidad, justicia, sin dejar nunca a nadie fuera –por más que parezca loco o fuera de sí. O sea, haciendo y construyendo el Reino de Dios aquí en nuestro mundo, creando espacios de amor y fraternidad donde nadie es excluido.

Fernando Torres, cmf

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

Homilía para la Eucaristía del domingo 07 de diciembre de 2025.

DOMINGO SEGUNDO DE ADVIENTO. A


Isaías 11,1-10: Buena Noticia a un pueblo quebrantado; del tocó seco brotará un retoño…un salvador lleno del Espíritu de Dios, que traerá un tiempo nuevo, lleno de paz.
Romanos 15,4-9: A imitación de Cristo que se ofreció por judíos y no judíos, el cristiano debe saber acoger a todos.
Mateo 3,1-12: Se nos presenta a Juan el Bautista anunciando la cercanía del Reino de Dios. Es necesario convertirse, no conformarse con un mero formalismo religioso.

1.- Damos un paso más en el Adviento. El Señor viene a salvar. Anuncio que a los israelitas sonó como una feliz noticia. Ya que del tronco de la familia de David, seco, sin vida, el Señor hará brotar un retoño, un descendiente que está plenamente capacitado por el Espíritu Santo para llegar a ser un rey ideal, que viene a inaugurar un tiempo nuevo, u tiempo de armonía total, la verdadera paz, la que sólo Dios puede dar. Y todo esto no es más que un don del Espíritu de Dios, capaz de dar vida a todos.
Evidentemente que esta promesa trasciende el tiempo, es una promesa mesiánica. Con la llegada del Reino de Dios se va a establecer la verdadera paz. Reino que viene a inaugurar Nuestro Señor Jesucristo.


2.- Efectivamente, como dice san Pablo, Cristo acogió a todos, a judíos y paganos. A los judíos para confirmar la fidelidad de Dios que cumple lo que promete, a los paganos, para que glorifiquen a Dios por su misericordia. De modo que Jesús salva a todos los hombres y a todos viene a reunir en un solo rebaño. Porque esa es la gran verdad: el Señor viene a salvar a todos.


3.- Por supuesto que esto, que suena lindo, no es fácil de aceptar. La humanidad, aun cuando ha progresado en civilización, sigue rigiéndose por la ley de la selva.
Lejos estamos del sueño de Isaías en el que podrán estar perfectamente juntos el lobo y el cordero, la osa y la vaca, etc. Lo que Isaías grafica es la vivencia del Reino, en el que se hará realidad la inocencia del Paraíso. Porque “Innocens” = inocente significa que no daña a nadie. Pero todavía no es así. Al contrario, cada vez reina más la violencia, no sólo donde hay conflictos bélicos, sino en nuestras plazas y calles.


4.- ¡Qué bien nos viene el llamado del Bautista! Viene, se acerca el Reinado de Dios. Hay que preparar el camino para que el Señor pueda entrar. ¿Y a dónde entrará? En nuestro ambiente, en nuestros hogares, en cada uno de nosotros. El Señor viene, hay que prepararse. De allí el llamado a una conversión sincera, real y efectiva.
El Bautista hace una severa amonestación al formalismo fariseo y al materialismo de los saduceos. Y en todos los tiempos existen los fariseos y los saduceos. Examinémonos y veamos si estamos en alguno de estos grupos.
Con el Salmo responsorial digamos: “Que en sus días florezca la justicia y abunde la apaz”, la verdadera paz, esa que trae el Señor.
Hno. Pastor.

EDD. sábado 06 de diciembre de 2025.

Lectura del libro de Isaías (30,19-21.23-26):

ESTO dice el Señor, el Santo de Israel:
«Pueblo de Sión, que habitas en Jerusalén,
no tendrás que llorar,
se apiadará de ti al oír tu gemido:
apenas te oiga, te responderá.
Aunque el Señor te diera
el pan de la angustia y el agua de la opresión
ya no se esconderá tu Maestro,
tus ojos verán a tu Maestro.
Si te desvías a la derecha o a la izquierda,
tus oídos oirán una palabra a tus espaldas que te dice: “Éste es el camino, camina por él”.
Te dará lluvia para la semilla
que siembras en el campo,
y el grano cosechado en el campo
será abundante y suculento;
aquel día, tus ganados pastarán en anchas praderas;
los bueyes y asnos que trabajan en el campo
comerán forraje fermentado,
aventado con pala y con rastrillo.
En toda alta montaña,
en toda colina elevada
habrá canales y cauces de agua
el día de la gran matanza, cuando caigan las torres.
La luz de la luna será como la luz del sol,
y la luz del sol será siete veces mayor,
como la luz de siete días,
cuando el Señor vende la herida de su pueblo
y cure las llagas de sus golpes».
Palabra de Dios

Salmo

Sal 146,1-2.3-4.5-6

R/. Dichosos los que esperan en el Señor

V/. Alabad al Señor, que la música es buena;
nuestro Dios merece una alabanza armoniosa.
El Señor reconstruye Jerusalén,
reúne a los deportados de Israel. R/.

V/. Él sana los corazones destrozados,
venda sus heridas.
Cuenta el número de las estrellas,
a cada una la llama por su nombre. R/.

V/. Nuestro Señor es grande y poderoso,
su sabiduría no tiene medida.
El Señor sostiene a los humildes,
humilla hasta el polvo a los malvados. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Mateo (9,35–10,1.6-8):

EN aquel tiempo, Jesús recorría todas las ciudades y aldeas, enseñando en sus sinagogas, proclamando el evangelio del reino y curando toda enfermedad y toda dolencia.
Al ver a las muchedumbres, se compadecía de ellas, porque estaban extenuadas y abandonadas, «como ovejas que no tienen pastor».
Entonces dice a sus discípulos:
«La mies es abundante, pero los trabajadores son pocos; rogad, pues, al Señor de la mies que mande trabajadores a su mies».
Llamó a sus doce discípulos y les dio autoridad para expulsar espíritus inmundos y curar toda enfermedad y toda dolencia.
A estos doce los envió Jesús con estas instrucciones:
«Id a las ovejas descarriadas de Israel. Id y proclamad que ha llegado el reino de los cielos. Curad enfermos, resucitad muertos, limpiad leprosos, arrojad demonios. Gratis habéis recibido, dad gratis».

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

El pasaje evangélico de hoy es un pequeño discurso misionero, con una rica introducción y algunas consignas de utilidad práctica. El comienzo de la narración empalma plenamente con el texto de Isaías que hemos leído y que podría llamarse la autopresentación de Yahvé como buen pastor. Él es el Dios que te acompaña y no permite que te extravíes, el Dios compasivo que no soporta que sufras, el que se conmueve con tu gemido, el que te da el alimento necesario. ¡Cuánta ligereza en muchos cristianos, que llegan a afirmar que no soportan al Dios del Antiguo Testamento! ¿Habrán leído algo de Isaías, de Oseas…? Isaías ofrece ya condensado el marco evangélico de la misión o envío, en él que es Jesús quien ve a Israel como un rebaño descarriado, ovejas sin pastor, se compadece y procura suscitar buenos pastores, en este caso los apóstoles – misioneros.

El evangelista escribe desde un contexto histórico avanzado, hacia la época final del Nuevo Testamento. La sinagoga y la Iglesia son ya entidades separadas; por eso dice que Jesús enseñaba en “sus” sinagogas, las de ellos, donde ya no hay espacio para los cristianos. Pero la Iglesia, nueva y definitiva sinagoga, lleva adelante los planes de Jesús, que son la puesta en acción de lo prometido por Isaías. Sus misioneros darán la buena noticia, aliviarán el sufrimiento humano, implantarán el reino siquiera de forma embrionaria… Ellos, la Iglesia, contemplarán y afrontarán, como Jesús, una tarea ímproba, pues “la mies es mucha”; según Lc 10,4, no podrán siquiera detenerse a saludar a quienes se les crucen en el camino, algo inconcebible en el mundo semita. Sin duda las Iglesias de Mateo y de Lucas se sienten acuciadas por una gran urgencia misionera; desaparecida ya de sus cálculos la parusía, se plantea la misión de dimensiones universales.

A los enviados se les encomienda un mensaje y un encargo que los supera inmensamente: anunciar y mostrar la presencia del Reino. Ellos no podrán resucitar muertos ni curar todas las dolencias; pero su talante será en todo momento el de portadores de vida e insufladores de ganas de vivir.

La mentalidad plenamente judía de este original evangelista se nota en la exclusividad de los enviados: de momento solo a Israel… Él conoce el orden trazado por Isaías en el establecimiento de la salvación: primero deberá “consolidarse” Israel, y seguidamente los paganos gozarán también de su luz y de su gloria: “estará firme el monte de la casa del Señor, hacia él confluirán las naciones… él nos instruirá y marcharemos por sus sendas” (Is 2,2; cf. Miq 4,1). Pero Mateo lo cuenta a su Iglesia: ella deberá vivir como verdadero pueblo mesiánico y ofrecer un resplandor contagioso, capaz de atraer a todos los pueblos y colmar sus aspiraciones, tal vez nunca formuladas, de participar también en los bienes divinos.

Y no olvidemos una última consigna de Jesús para sus mensajeros: la gratuidad. Con lo religioso no se trafica; S. Pablo contraponía su comportamiento al de quienes predicaban a sueldo: “no negociamos con la Palabra de Dios” (2Co 2,17). Solo la oferta desinteresada es creíble, también la de la fe, por supuesto.

Vuestro hermano
Severiano Blanco  cmf

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

EDD. viernes 05 de diciembre de 2025

Primera Lectura

Lectura del libro de Isaías (29,17-24):

ESTO dice el Señor:
«Pronto, muy pronto,
el Líbano se convertirá en vergel,
y el vergel parecerá un bosque.
Aquel día, oirán los sordos las palabras del libro;
sin tinieblas ni oscuridad verán los ojos de los ciegos.
Los oprimidos volverán a alegrarse en el Señor,
y los pobres se llenarán de júbilo en el Santo de Israel;
porque habrá desaparecido el violento, no quedará rastro del cínico;
y serán aniquilados los que traman para hacer el mal:
los que condenan a un hombre con su palabra,
ponen trampas al juez en el tribunal,
y por una nadería violan el derecho del inocente.
Por eso, el Señor, que rescató a Abrahán,
dice a la casa de Jacob:
“Ya no se avergonzará Jacob,
ya no palidecerá su rostro,
pues, cuando vean sus hijos mis acciones en medio de ellos,
santificarán mi nombre,
santificarán al Santo de Jacob
y temerán al Dios de Israel”.
Los insensatos encontrarán la inteligencia
y los que murmuraban aprenderán la enseñanza».

Palabra de Dios

Salmo

Sal 26,1.4.13-14

R/. El Señor es mi luz y mi salvación.

R/. El Señor es mi luz y mi salvación.

V/. El Señor es mi luz y mi salvación,
¿a quién temeré?
El Señor es la defensa de mi vida,
¿quién me hará temblar? R/.

V/. Una cosa pido al Señor,
eso buscaré:
habitar en la casa del Señor
por los días de mi vida;
gozar de la dulzura del Señor,
contemplando su templo. R/.

V/. Espero gozar de la dicha del Señor
en el país de la vida.
Espera en el Señor, sé valiente,
ten ánimo, espera en el Señor. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Mateo (9,27-31):

EN aquel tiempo, dos ciegos seguían a Jesús, gritando:
«Ten compasión de nosotros, hijo de David».
Al llegar a la casa se le acercaron los ciegos, y Jesús les dijo:
«¿Creéis que puedo hacerlo?».
Contestaron:
«Sí, Señor».
Entonces les tocó los ojos, diciendo:
«Que os suceda conforme a vuestra fe».
Y se les abrieron los ojos. Jesús les ordenó severamente:
«¡Cuidado con que lo sepa alguien!».
Pero ellos, al salir, hablaron de él por toda la comarca.

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

Era una de las esperanzas más repetidas en Israel (Is 29,19): en los días mesiánicos verían los ciegos. Jesús participaba de esa misma esperanza, y cuando unos discípulos del bautista le pregunten si han llegado ya los tiempos deseados, si es él realmente el mesías, remite inmediatamente a la curación de ceguera (Mt 11,5). La profecía de Isaías era así de clara: “sin tinieblas ni oscuridad verán los ojos de los ciegos”.

Mateo concede en su evangelio un relieve especial a este signo del poder de Jesús; anticipándose a las curaciones marquinas del ciego de Betsaida y el de Jericó (cf. Mc 8,22ss; 10,46ss), nos ofrece esta curación de dos ciegos; la presenta como un cuadro sin marco: no tienen nombres, no se menciona el lugar… Más bien parece ser un relato de valor simbólico, quizá mera repetición-anticipación en abstracto de la curación de los dos ciegos que Jesús realizará al salir de Jericó hacia Jerusalén (Mt 20,29ss), texto en que Mateo magnifica el suceso: según Mc era un solo ciego, según Mt son dos.

Al evangelista le interesa mostrar cuanto antes que Jesús proporciona vista, para que los discípulos puedan percibir a quién siguen realmente. El milagro está narrado al lado de la cicatrización de la hemorroisa, la revivificación de la hija de Jairo, la curación de un sordomudo… Por eso el evangelista puede comentar, citando a Isaías 53,4, que el mesías “cargó con nuestras dolencias y llevó nuestras enfermedades” (Mt 8,17).

Un elemento llamativo de la narración, que no se encuentra en el lugar paralelo de los ciegos de Jericó, es la prohibición severa de dar publicidad a lo sucedido. Pero tal prohibición (que los estudiosos llaman “secreto mesiánico”) no es exclusiva de este milagro; también al leproso curado (Mt 8,4) se le prohíbe que cuente a nadie su curación. Al parecer, hablar del poder de Jesús cuando aún no está presente la perspectiva de su muerte en la máxima humillación podría desfigurar la auténtica imagen del mesías, que sería el mero triunfador, el admirado por sus éxitos, pero no el que entrega la vida. En cambio, cuando salen de Jericó hacia Jerusalén, ya está a la vista el lugar del rechazo, condena y patíbulo. Los ciegos curados ven ahora en profundidad y “le siguen”, se ponen en camino con Jesús y adoptan su estilo.

Nuestro pasaje evangélico termina diciendo que los ciegos curados, contra la prohibición de Jesús, se pusieron a divulgar por toda aquella región lo sucedido. Se anticipa lo que dirán los apóstoles ante sanedrín amenazante: “lo que hemos visto y oído no podemos menos de contarlo” (Hch 4,20); el evangelista enseña que quien ha sido tocado por el poder de Jesús siente la necesidad imperiosa de ser su testigo y mensajero.

Jesús exigirá a los curados el buen uso de la vista recuperada; deberán tener la mirada penetrante de fe y reflexión. En Mt 16,9s reprocha a los apóstoles: “¿todavía no entendéis, no caéis en la cuenta…?”; en Mc 8,18 se dice con más dureza: “¿Teniendo ojos no veis y teniendo orejas no oís?”. Sobre todo zaherirá la ceguera culpable de los endurecidos en su increencia: “Si fuerais ciegos no tendríais pecado; pero como decís que veis, vuestro pecado persiste” (Jn 9,41). Preciosa confesión la del doctor de la Iglesia S. Henri Newman: “nunca he pecado contra la luz”.

Vuestro hermano
Severiano Blanco  cmf

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/