Ir al contenido principal

Autor: Patricio Osiadacz

Saludo de Evelyn Toledo al Segundo Encuentro Zonal del Movimiento de Laicos Capuchinos de Chile.

Muy buenos días !!!
Que el buen Padre les regale su Paz.

Hoy 12 de Julio se da comienzo al Segundo encuentro Zona Centro Norte que se realizará en Constitución junto a los hermanos y hermanas de Linares y Longaví.

Que el buen Padre les acompañe en este encuentro y el Espíritu Santo sea quien conduzca y guíe a quienes lo vivirán .

Lamentablemente no podré acompañarles, pero mis oraciones estarán con ustedes.

Les envío un fraternal abrazo
Paz y Bien

Hna Evelyn Toledo Reyes.

Coordinadora Nacional.

Movimiento de Laicos Capuchinos de Chile.

EDD. sabado 12 de julio de 2025.

Primera Lectura

Lectura del libro del Génesis (49,29-32;50,15-26a):

En aquellos días, Jacob dio las siguientes instrucciones a sus hijos: «Cuando me reúna con los míos, enterradme con mis padres en la cueva del campo de Efrón, el hitita, la cueva del campo de Macpela, frente a Mambré, en Canaán, la que compró Abrahán a Efrón, el hitita, como sepulcro en propiedad. Allí enterraron a Abrahán y a Sara, su mujer; allí enterraron a Isaac y a Rebeca, su mujer; allí enterré yo a Lía. El campo y la cueva fueron comprados a los hititas.»
Cuando Jacob terminó de dar instrucciones a sus hijos, recogió los pies en la cama, expiró y se reunió con los suyos.
Al ver los hermanos de José que había muerto su padre, se dijeron: «A ver si José nos guarda rencor y quiere pagarnos el mal que le hicimos.»
Y mandaron decirle: «Antes de morir tu padre nos encargó: «Esto diréis a José: Perdona a tus hermanos su crimen y su pecado y el mal que te hicieron». Por tanto, perdona el crimen de los siervos del Dios de tu padre.» José, al oírlo, se echó a llorar.
Entonces vinieron los hermanos, se echaron al suelo ante él, y le dijeron: «Aquí nos tienes, somos tus siervos.»
Pero José les respondió: «No tengáis miedo; ¿soy yo acaso Dios? Vosotros intentasteis hacerme mal, pero Dios intentaba hacer bien, para dar vida a un pueblo numeroso, como hoy somos. Por tanto, no temáis; yo os mantendré a vosotros y a vuestros hijos.»
Y los consoló, hablándoles al corazón. José vivió en Egipto con la familia de su padre y cumplió ciento diez años; llegó a conocer a los hijos de Efraín, hasta la tercera generación, y también a los hijos de Maquir, hijo de Manasés; los llevó en las rodillas.
José dijo a sus hermanos: «Yo voy a morir. Dios cuidará de vosotros y os llevará de esta tierra a la tierra que prometió a Abrahán, Isaac y Jacob.»
Y los hizo jurar: «Cuando Dios cuide de vosotros, llevaréis mis huesos de aquí.» José murió a los ciento diez años de edad.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 104,1-2.3-4.6-7

R/. Humildes, buscad al Señor, y revivirá vuestro corazón

Dad gracias al Señor, invocad su nombre,
dad a conocer sus hazañas a los pueblos.
Cantadle al son de instrumentos,
hablad de sus maravillas. R/.

Gloriaos de su nombre santo,
que se alegren los que buscan al Señor.
Recurrid al Señor y a su poder,
buscad continuamente su rostro. R/.

¡Estirpe de Abrahán, su siervo;
hijos de Jacob, su elegido!
El Señor es nuestro Dios,
él gobierna toda la tierra. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Mateo (10,24-33)

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles: «Un discípulo no es más que su maestro, ni un esclavo más que su amo; ya le basta al discípulo con ser como su maestro, y al esclavo como su amo. Si al dueño de la casa lo han llamado Belzebú, ¡cuánto más a los criados! No les tengáis miedo, porque nada hay cubierto que no llegue a descubrirse; nada hay escondido que no llegue a saberse. Lo que os digo de noche decidlo en pleno día, y lo que escuchéis al oído, pregonadlo desde la azotea. No tengáis miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. No, temed al que puede destruir con el fuego alma y cuerpo. ¿No se venden un par de gorriones por unos cuartos? Y, sin embargo, ni uno solo cae al suelo sin que lo disponga vuestro Padre. Pues vosotros hasta los cabellos de la cabeza tenéis contados. Por eso, no tengáis miedo; no hay comparación entre vosotros y los gorriones. Si uno se pone de mi parte ante los hombres, yo también me pondré de su parte ante mi Padre del cielo. Y si uno me niega ante los hombres, yo también lo negaré ante mi Padre del cielo.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

Hoy despedimos a los últimos grandes protagonistas del Génesis, Jacob y José, cerrando así este increíble capítulo de la Biblia. Prepárate, porque el lunes arrancamos con el emocionante libro del Éxodo.

La historia termina de esta manera: Jacob, ya sintiendo que su tiempo en la tierra se acaba, pide algo especial: que cuando su gente regrese a Canaán, lleven sus restos a la cueva de Macpelá en Hebrón, el lugar que Abrahán compró y donde descansan sus antepasados. Su muerte está narrada de una forma simple, pero súper conmovedora: «recogió los pies en la cama, expiró y se reunió con los suyos». Es imposible no imaginar esa escena llena de paz y significado.

Después se queda José con sus hermanos. Y, otra vez más, José demuestra ser una persona increíblemente noble y con un corazón gigante. Les dice: «No tengan miedo, ¿acaso soy yo Dios?». Básicamente, les recuerda que es Dios quien juzga y decide. Pero lo más inspirador es cómo José ve todo lo que pasó desde una perspectiva divina: «Vosotros intentasteis hacerme mal, pero Dios intentaba hacer bien, para dar vida a un pueblo numeroso, como hoy somos». Y añade el texto: “Y los consoló, hablándoles al corazón” ¡Qué manera tan positiva y sabia de ver las cosas!

El Evangelio sigue el discurso misionero de Jesús a sus discípulos. Tres veces repite Jesús la expresión “no tengáis miedo”. Es la recomendación de nuestro Señor, pues bien sabe Él lo que el miedo es capaz de hacer cuando se instala en nuestro corazón: paraliza, acobarda, desanima, cansa… Nos hace vernos de manera disminuida; agiganta y exagera la realidad haciéndola ver como el monstruo que no es; nos impide mirar hacia adelante, con perspectiva; nos hace creer que no somos capaces de afrontar nuestros retos más complejos. Si nos dejamos arrastrar por el miedo, quedamos anulados.

Qué bonita esta expresión que dice: “el miedo llamó a mi puerta, salió a abrir la fe, y no había nadie”.

Que la Virgen María, a la que recordamos hoy, como todos los sábados, interceda por nosotros en el combate contra nuestros miedos. Ella, la Madre de la fe y la esperanza.

Vuestro hermano en la fe.
Juan Lozano, cmf.

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

EDD. viernes 11 de julio de 2025.

Primera Lectura

Lectura del libro de los Proverbios 2,1-9:

Hijo mío, si aceptas mis palabras y conservas mis consejos, prestando oído a la sensatez y prestando atención a la prudencia; si invocas a la inteligencia y llamas a la prudencia; si la procuras como el dinero y la buscas como un tesoro, entonces comprenderás el temor del Señor y alcanzarás el conocimiento de Dios. Porque es el Señor quien da sensatez, de su boca proceden saber e inteligencia. Él atesora acierto para los hombres rectos, es escudo para el de conducta intachable, custodia la senda del deber, la rectitud y los buenos senderos. Entonces comprenderás la justicia y el derecho, la rectitud y toda obra buena.

Salmo

Sal 33,2-3.4.6.9.12.14-15

R/. Bendigo al Señor en todo momento

Bendigo al Señor en todo momento,
su alabanza está siempre en mi boca;
mi alma se gloría en el Señor:
que los humildes lo escuchen y se alegren. R/.

Proclamad conmigo la grandeza del Señor,
ensalcemos juntos su nombre.
Contempladlo, y quedaréis radiantes,
vuestro rostro no se avergonzará. R/.

Gustad y ved qué bueno es el Señor,
dichoso el que se acoge a él.
Venid, hijos, escuchadme:
os instruiré en el temor del Señor. R/.

Guarda tu lengua del mal,
tus labios de la falsedad;
apártate del mal, obra el bien,
busca la paz y corre tras ella. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo 19,27-29:

En aquel tiempo, dijo Pedro a Jesús: «Nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido; ¿qué nos va a tocar?»
Jesús les dijo: «Os aseguro: cuando llegue la renovación, y el Hijo del hombre se siente en el trono de su gloria, también vosotros, los que me habéis seguido, os sentaréis en doce tronos para regir a las doce tribus de Israel. El que por mí deja casa, hermanos o hermanas, padre o madre, mujer, hijos o tierras, recibirá cien veces más, y heredará la vida eterna.»

REFLEXIÓN

Seguimos a vueltas con la historia de José, que no solo perdona a sus hermanos, sino que les pide que traigan a su padre a Egipto. Esta escena es súper emotiva: Jacob, junto con sus hijos, nietos y todas sus cosas, se muda a Egipto. Este momento marca el inicio de la estancia del pueblo elegido en tierras extranjeras, una historia que tendrá su regreso épico siglos después, cuando Moisés los guíe en el famoso éxodo hacia la tierra prometida.

Lo más increíble es que Dios, en su mensaje de ánimo al anciano Jacob, ya le asegura el regreso: «No tengas miedo de ir a Egipto, porque allí te convertiré en un pueblo grande: yo bajaré contigo y también te haré subir». Es imposible no emocionarse con el reencuentro entre Jacob y su hijo José, después de tantos años pensando que lo había perdido para siempre. ¡Qué momento tan poderoso y lleno de esperanza! Ojalá tengamos la certeza, como Jacob y José, de que Dios está siempre con nosotros, aunque estemos “perdidos” en “tierras extrañas”.

En esta línea, Jesús nos recuerda en el Evangelio que tendremos dificultades: “os entregarán a los tribunales, os azotarán en las sinagogas y os harán comparecer ante gobernadores y reyes, por mi causa”. Pero nos asegura que nunca estaremos solos en estas situaciones de dificultad porque el Espíritu Santo, el “paraklitós” (que significa “a nuestro lado”), nos asistirá siempre con su presencia y fortaleza.

Así lo sintió San Benito Abad, fundador de los Benedictinos y patriarca de los monjes de occidente que hoy celebramos como patrono de Europa. Que él interceda por todos nosotros.

Vuestro hermano en la fe.
Juan Lozano, cmf.

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

EDD. jueves 10 de julio de 2025.

Primera Lectura

Lectura del libro del Génesis (44,18-21.23b-29;45,1-5):

En aquellos días, Judá se acercó a José y le dijo: «Permite a tu siervo hablar en presencia de su señor; no se enfade mi señor conmigo, pues eres como el Faraón. Mi señor interrogó a sus siervos: «¿Tenéis padre o algún hermano?», y respondimos a mi señor: «Tenemos un padre anciano y un hijo pequeño que le ha nacido en la vejez; un hermano suyo murió, y sólo le queda éste de aquella mujer; su padre lo adora.» Tú dijiste: «Traédmelo para que lo conozca. Si no baja vuestro hermano menor con vosotros, no volveréis a verme.» Cuando subimos a casa de tu siervo, nuestro padre, le contamos todas las palabras de mi señor; y nuestro padre nos dijo: «Volved a comprar unos pocos víveres.» Le dijimos: «No podemos bajar si no viene nuestro hermano menor con nosotros»; él replicó: «Sabéis que mi mujer me dio dos hijos: uno se apartó de mí, y pienso que lo ha despedazado una fiera, pues no he vuelto a verlo; si arrancáis también a éste de mi presencia y le sucede una desgracia, daréis con mis canas, de pena, en el sepulcro.»»
José no pudo contenerse en presencia de su corte y ordenó: «Salid todos de mi presencia.»
Y no había nadie cuando se dio a conocer a sus hermanos. Rompió a llorar fuerte, de modo que los egipcios lo oyeron, y la noticia llegó a casa del Faraón.
José dijo a sus hermanos: «Yo soy José; ¿vive todavía mi padre?»
Sus hermanos se quedaron sin respuesta del espanto.
José dijo a sus hermanos: «Acercaos a mí.»
Se acercaron, y les repitió: «Yo soy José, vuestro hermano, el que vendisteis a los egipcios. Pero ahora no os preocupéis, ni os pese el haberme vendido aquí; para salvación me envió Dios delante de vosotros.»

Palabra de Dios

Salmo

Sal 104,16-17.18-19.20-21

R/. Recordad las maravillas que hizo el Señor

Llamó al hambre sobre aquella tierra:
cortando el sustento de pan;
por delante había enviado a un hombre,
a José, vendido como esclavo. R/.

Le trabaron los pies con grillos,
le metieron el cuello en la argolla,
hasta que se cumplió su predicción,
y la palabra del Señor lo acreditó. R/.

El rey lo mandó desatar,
el Señor de pueblos le abrió la prisión,
lo nombró administrador de su casa,
señor de todas sus posesiones. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo Evangelio según san Mateo (10,7-15):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles: «ld y proclamad que el reino de los cielos está cerca. Curad enfermos, resucitad muertos, limpiad leprosos, echad demonios. Lo que habéis recibido gratis, dadlo gratis. No llevéis en la faja oro, plata ni calderilla; ni tampoco alforja para el camino, ni túnica de repuesto, ni sandalias, ni bastón; bien merece el obrero su sustento. Cuando entréis en un pueblo o aldea, averiguad quién hay allí de confianza y quedaos en su casa hasta que os vayáis. Al entrar en una casa, saludad; si la casa se lo merece, la paz que le deseáis vendrá a ella. Si no se lo merece, la paz volverá a vosotros. Si alguno no os recibe o no os escucha, al salir de su casa o del pueblo, sacudid el polvo de los pies. Os aseguro que el día del juicio les será más llevadero a Sodoma y Gomorra que a aquel pueblo.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

Qué belleza la del relato de hoy del Génesis! José al revelar su identidad ante sus hermanos que lo habían traicionado, no actúa con venganza, a pesar de ser un hombre poderoso en la corte del faraón. Le hubiera bastado dar una sencilla orden para acabar con la vida de sus hermanos homicidas. Pero no se dejó arrastrar por el odio, sino por el perdón. Y no solo eso, se considera instrumento de Dios para que sus hermanos se arrepientan de su conducta y se conviertan: “para salvación me envió Dios delante de vosotros”. Una vez más vemos cómo el poder del amor es mucho más potente y eficaz que el del odio.

Con frecuencia arrastramos heridas en el corazón, conflictos y desencuentros del pasado que no hemos reconciliado, y que nos siguen hiriendo a pesar del transcurso de los años. No es verdad que el tiempo lo cure todo. El tiempo es condición de posibilidad, pero no basta, son necesarias las acciones internas que mueven al corazón a perdonar. Es necesario buscar la posibilidad para mostrar, en cuanto te sea posible, que tu corazón ha perdonado, aunque tu enemigo no te lo pida. El perdón interno ya es una liberación para ti, y si llega a tu ofensor, también para él. Meditar estas actitudes que vemos en los personajes de la Biblia nos pueden animar a dar el paso, como hizo José con sus hermanos.

El Evangelio nos habla de practicar la gratuidad, sin esperar nada a cambio: “lo que habéis recibido gratis, dadlo gratis”. Este mensaje de Jesús sigue chocando contra la imperante mentalidad mercantilista donde todo tiene un precio. Se nos cuela la falsa creencia de que dar gratis es de tontos y que lo gratuito no tiene valor por ser gratuito. Sin embargo, las realidades más valiosas de nuestra existencia como el amor, la salud, la amistad, la felicidad o la propia vida, no se pueden comprar ni vender. Se compran y venden sucedáneos de estas realidades, pero no las auténticas. Lo más valioso se nos ha dado gratuitamente, como un regalo.

Jesús nos invita a dar nuestra vida como donación, a no medir en nuestra entrega y, si no somos reconocidos ni valorados, no olvidemos sus palabras de hoy: “si la casa se lo merece, la paz que le deseáis vendrá a ella. Si no se lo merece, la paz volverá a vosotros”.

Vuestro hermano en la fe.
Juan Lozano, cmf.

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

EDD. miércoles 09 de julio de 2025.

Primera Lectura

Lectura del libro del Génesis (41,55-57;42,5-7.17-24a):

En aquellos días, llegó el hambre a todo Egipto, y el pueblo reclamaba pan al Faraón; el Faraón decía a los egipcios: «Dirigíos a José y haced lo que él os diga.»
Cuando el hambre cubrió toda la tierra, José abrió los graneros y repartió raciones a los egipcios, mientras arreciaba el hambre en Egipto. Y de todos los países venían a Egipto a comprarle a José, porque el hambre arreciaba en toda la tierra. Los hijos de Jacob fueron entre otros a comprar grano, pues había hambre en Canaán. José mandaba en el país y distribuía las raciones a todo el mundo. Vinieron, pues, los hermanos de José y se postraron ante él, rostro en tierra.
Al ver a sus hermanos, José los reconoció, pero él no se dio a conocer, sino que les habló duramente: «¿De dónde venís?»
Contestaron: «De tierra de Canaán, a comprar provisiones.»
Y los hizo detener durante tres días.
Al tercer día, les dijo: «Yo temo a Dios, por eso haréis lo siguiente, y salvaréis la vida: si sois gente honrada, uno de vosotros quedará aquí encarcelado, y los demás irán a llevar víveres a vuestras familias hambrientas; después me traeréis a vuestro hermano menor; así probaréis que habéis dicho la verdad y no moriréis.»
Ellos aceptaron, y se decían: «Estamos pagando el delito contra nuestro hermano, cuando le veíamos suplicarnos angustiado y no le hicimos caso; por eso nos sucede esta desgracia.»
Intervino Rubén: «¿No os lo decía yo: «No pequéis contra el muchacho», y no me hicisteis caso? Ahora nos piden cuentas de su sangre.»
Ellos no sabían que José les entendía, pues había usado intérprete. Él se retiró y lloró; después volvió a ellos.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 32,2-3.10-11.18-19

R/. Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros,
como lo esperamos de ti

Dad gracias al Señor con la cítara,
tocad en su honor el arpa de diez cuerdas;
cantadle un cántico nuevo,
acompañando los vítores con bordones. R/.

El Señor deshace los planes de las naciones,
frustra los proyectos de los pueblos;
pero el plan del Señor subsiste por siempre,
los proyectos de su corazón, de edad en edad. R/.

Los ojos del Señor están puestos en sus fieles,
en los que esperan en su misericordia,
para librar sus vidas de la muerte
y reanimarlos en tiempo de hambre. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo (10,1-7):

En aquel tiempo, Jesús, llamando a sus doce discípulos, les dio autoridad para expulsar espíritus inmundos y curar toda enfermedad y dolencia. Éstos son los nombres de los doce apóstoles: el primero, Simón, llamado Pedro, y su hermano Andrés; Santiago el Zebedeo, y su hermano Juan; Felipe y Bartolomé, Tomás y Mateo, el publicano; Santiago el Alfeo, y Tadeo; Simón el Celote, y Judas Iscariote, el que lo entregó.
A estos doce los envió Jesús con estas instrucciones: «No vayáis a tierra de gentiles, ni entréis en las ciudades de Samaria, sino id a las ovejas descarriadas de Israel. Id y proclamad que el reino de los cielos está cerca.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

Damos un salto importante en la secuencia del Génesis que estamos siguiendo y os pongo en contexto para comprender las lecturas. Los hermanos de José, por celos hacia él ya que era favorito de Jacob, lo vendieron a unos comerciantes camino a Egipto. Allí, José pasó de ser esclavo y prisionero, a convertirse, gracias a su habilidad para interpretar los sueños del Faraón, en una figura muy importante de la corte, desempeñando el papel de administrador y primer ministro del reino.

La lectura de hoy enlaza con esta historia. La inteligencia y previsión de José lo convierten en una figura clave durante una grave sequía que afecta a Egipto y a las regiones vecinas. Esto lleva a sus hermanos a buscar alimentos en Egipto para sus familias. José, sin decir quién es, pone a prueba a sus hermanos al exigir que traigan a Benjamín, el menor, por quien siente especial cariño debido a su vínculo materno, ya que ambos son hijos de Raquel.

Recordemos la ironía de la situación: años atrás, sus hermanos lo despreciaron, en parte, porque había compartido un sueño en el que los veía inclinándose ante él. Ahora, en un giro inesperado, se encuentran justamente postrados ante él, como hombre poderoso de la corte, aunque todavía no saben quién es. ¿Qué hizo José? ¿Se vengó de ellos? Lo veremos más adelante.

El Evangelio nos muestra la elección de los doce. Algunos lo traicionarán más adelante. ¿Qué hizo el Señor? ¿Se vengó de ellos?

“La venganza es un plato que se toma frío”, dicen algunos. ¿Merece la pena servirlo? ¿Produce una satisfacción profunda y duradera vengarse? No te dejes arrastrar por la venganza. Como reza una de las estrofas del salmo 32 que hoy recitamos en la liturgia: “Los ojos del Señor están puestos en sus fieles, en los que esperan en su misericordia”

Dejemos que el Espíritu Santo actúe en nosotros, permitiéndonos ver no solo con los ojos físicos, sino también con los ojos del corazón, abiertos a la belleza y la verdad de la creación divina, donde la venganza, tan presente en nuestro mundo, no tiene lugar.

Vuestro hermano en la fe.
Juan Lozano, cmf.

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

EDD. martes 08 de julio de 2025

Primera Lectura

Lectura del libro del Génesis (32,22-32):

En aquellos días, todavía de noche se levantó Jacob, tomó a las dos mujeres, las dos siervas y los once hijos y cruzó el vado de Yaboc; pasó con ellos el torrente e hizo pasar sus posesiones. Y él quedó solo. Un hombre luchó con él hasta la aurora; y, viendo que no le podía, le tocó la articulación del muslo y se la dejó tiesa, mientras peleaba con él.
Dijo: «Suéltame, que llega la aurora.»
Respondió: «No te soltaré hasta que me bendigas.»
Y le preguntó: «¿Cómo te llamas?»
Contestó: «Jacob.»
Le replicó: «Ya no te llamarás Jacob, sino Israel, porque has luchado con dioses y con hombres y has podido.»
Jacob, a su vez, preguntó: «Dime tu nombre.»
Respondió: «¿Por qué me preguntas mi nombre?»
Y le bendijo. Jacob llamó aquel lugar Penuel, diciendo: «He visto a Dios cara a cara y he quedado vivo.»
Mientras atravesaba Penuel salía el sol, y él iba cojeando. Por eso los israelitas, hasta hoy, no comen el tendón de la articulación del muslo, porque Jacob fue herido en dicho tendón del muslo.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 16,1.2-3.6-7.8.15

R/. Yo con mi apelación vengo a tu presencia, Señor

Señor, escucha mi apelación,
atiende a mis clamores,
presta oído a mi súplica,
que en mis labios no hay engaño. R/.

Emane de ti la sentencia,
miren tus ojos la rectitud.
Aunque sondees mi corazón,
visitándolo de noche,
aunque me pruebes al fuego,
no encontrarás malicia en mí. R/.

Yo te invoco porque tú me respondes, Dios mío;
inclina el oído y escucha mis palabras.
Muestra las maravillas de tu misericordia,
tú que salvas de los adversarios,
a quien se refugia a tu derecha. R/.

Guárdame como a las niñas de tus ojos,
a la sombra de tus alas escóndeme.
Pero yo con mi apelación vengo a tu presencia,
y al despertar me saciaré de tu semblante. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Mateo (9,32-38):

En aquel tiempo, presentaron a Jesús un endemoniado mudo. Echó al demonio, y el mudo habló.
La gente decía admirada: «Nunca se ha visto en Israel cosa igual.»
En cambio, los fariseos decían: «Éste echa los demonios con el poder del jefe de los demonios.»
Jesús recorría todas las ciudades y aldeas, enseñando en sus sinagogas, anunciando el Evangelio del reino y curando todas las enfermedades y todas las dolencias. Al ver a las gentes, se compadecía de ellas, porque estaban extenuadas y abandonadas, como ovejas que no tienen pastor.
Entonces dijo a sus discípulos: «Las mies es abundante, pero los trabajadores son pocos; rogad, pues, al Señor de la mies que mande trabajadores a su mies.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

A menudo combatimos contra circunstancias que, en nuestra vida, nos plantan batalla: una enfermedad, una traición, un fracaso afectivo, una quiebra laboral o económica, un desencuentro… No nos faltan combates ni frentes en los que batallar. Así contemplamos hoy a Jacob, en esa batalla que sostiene hasta el amanecer, con ese personaje misterioso.

Sabemos que la vida no es fácil. Pero, al igual que le pasó a Jacob, estas situaciones de combate nos ayudan a replantearnos la dirección de nuestra vida si nos apoyamos en Dios. En el caso de Jacob, hubo una transformación: pasó de llamarse Jacob (“el que suplanta”) a Israel (“el que lucha con Dios” -no contra-). Las pruebas de la vida deberían ayudarnos a crecer, a madurar, y a dejar atrás actitudes victimistas, para convertirnos en personas fuertes gracias a la fuerza de Dios.

El verano es una oportunidad para, en medio del descanso, revisar nuestra vida. Cuando lo hacemos, es frecuente que lo primero que nos venga a la mente y al corazón, sean aquellos ámbitos de nuestra existencia que no van bien. Solemos ver primero lo negativo, la sombra que hay en nosotros, porque esas heridas claman con fuerza. Sin embargo, es necesario hacerlo y no rehuir de este ejercicio sano de introspección, para poder ver la semilla de bien y potencialidad que hay en nuestro interior y que suele aparecer en segundo lugar. Hoy, la Palabra nos recuerda que Dios también combate a nuestro lado, nos auxilia en nuestras batallas, si le dejamos.

De nuevo una curación en el Evangelio de hoy. Un sordomudo endemoniado, no sé si se puede ser más desgraciado. Una vez más, Jesús se compadece, no lo abandona. Y por si no queda claro, el texto de Mateo nos dice: “Al ver a las gentes, se compadecía de ellas, porque estaban extenuadas y abandonadas, como ovejas que no tienen pastor”.

Al estilo de Jesús, ten tú también compasión de tus semejantes, como el Señor la tiene contigo. Y recuerda: sé más bueno de lo necesario, porque todas las personas que encuentras en tu camino están luchando alguna batalla.

Vuestro hermano en la fe.
Juan Lozano, cmf.

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

EDD. lunes 07 de julio de 2025

Primera Lectura

Lectura del libro del Génesis (28,10-22a):

En aquellos días, Jacob salió de Berseba en dirección a Jarán. Casualmente llegó a un lugar y se quedó allí a pernoctar, porque ya se había puesto el sol. Cogió de allí mismo una piedra, se la colocó a guisa de almohada y se echó a dormir en aquel lugar. Y tuvo un sueño: Una escalinata apoyada en la tierra con la cima tocaba el cielo. Ángeles de Dios subían y bajaban por ella.
El Señor estaba en pie sobre ella y dijo: «Yo soy el Señor, el Dios de tu padre Abrahán y el Dios de Isaac. La tierra sobre la que estás acostado, te la daré a ti y a tu descendencia. Tu descendencia se multiplicará como el polvo de la tierra, y ocuparás el oriente y el occidente, el norte y el sur; y todas las naciones del mundo se llamarán benditas por causa tuya y de tu descendencia. Yo estoy contigo; yo te guardaré dondequiera que vayas, y te volveré a esta tierra y no te abandonaré hasta que cumpla lo que he prometido.»
Cuando Jacob despertó, dijo: «Realmente el Señor está en este lugar, y yo no lo sabía.»
Y, sobrecogido, añadió: «Qué terrible es este lugar; no es sino la casa de Dios y la puerta del cielo.»
Jacob se levantó de madrugada, tomó la piedra que le había servido de almohada, la levantó como estela y derramó aceite por encima. Y llamó a aquel lugar «Casa de Dios»; antes la ciudad se llamaba Luz.
Jacob hizo un voto, diciendo: «Si Dios está conmigo y me guarda en el camino que estoy haciendo, si me da pan para comer y vestidos para cubrirme, si vuelvo sano y salvo a casa de mi padre, entonces el Señor será mi Dios, y esta piedra que he levantado como estela será una casa de Dios.»

Palabra de Dios

Salmo

Sal 90,1-2.3-4.14-15ab

R/. Dios mío, confío en ti

Tú que habitas al amparo del Altísimo,
que vives a la sombra del Omnipotente,
di al Señor: «Refugio mío, alcázar mío,
Dios mío, confío en ti.» R/.

Él te librará de la red del cazador,
de la peste funesta.
Te cubrirá con sus plumas,
bajo sus alas te refugiarás. R/.

«Se puso junto a mí: lo libraré;
lo protegeré porque conoce mi nombre,
me invocará y lo escucharé.
Con él estaré en la tribulación.» R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo (9,18-26):

En aquel tiempo, mientras Jesús hablaba, se acercó un personaje que se arrodilló ante él y le dijo: «Mi hija acaba de morir. Pero ven tú, ponle la mano en la cabeza, y vivirá.»
Jesús lo siguió con sus discípulos. Entretanto, una mujer que sufría flujos de sangre desde hacía doce años se le acercó por detrás y le tocó el borde del manto, pensando que con sólo tocarle el manto se curaría.
Jesús se volvió y, al verla, le dijo: «¡Animo, hija! Tu fe te ha curado.»
Y en aquel momento quedó curada la mujer.
Jesús llegó a casa del personaje y, al ver a los flautistas y el alboroto de la gente, dijo: «¡Fuera! La niña no está muerta, está dormida.»
Se reían de él. Cuando echaron a la gente, entró él, cogió a la niña de la mano, y ella se puso en pie. La noticia se divulgó por toda aquella comarca.

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

Con frecuencia hemos escuchado la expresión “Dios escribe con renglones torcidos”, queriendo decir que actúa en medio de situaciones que, objetivamente para nosotros, no son lugar de actuación de su Gracia. Realmente la invitación de hoy nos invita a liberarnos de este prejuicio, pues en cualquier circunstancia, incluso en las más inverosímiles, el Señor está dispuesto a actuar.

En el libro del Génesis que meditamos en la lectio continua de esta semana, Jacob está huyendo de su hermano Esaú, que lo busca para matarlo. Este, en principio, es el heredero de la promesa de Dios, pero no es lo que Dios quiere. Dios desea, contra todo pronóstico, que sea Jacob y no Esaú, mostrándoselo a aquel en un sueño, arquetipo bíblico para indicar que Dios se revela.

Dios actúa con total libertad al elegir a quienes colaboran en la historia de la salvación. Incluso de las debilidades y errores humanos, sabe sacar algo bueno para llevar adelante su plan de redención. Jacob, lleno de sorpresa y disposición hacia el Señor, proclama en el texto: “Si Dios está conmigo y me protege en el camino que llevo, si me da alimento y ropa para vestirme, y si regreso sano y salvo a casa de mi padre, entonces el Señor será mi Dios, y esta piedra que he erigido como estela será una casa de Dios”. Rompiendo con las leyes de la primogenitura, esta elección de Jacob sorprendió a todo israelita.

En el evangelio de hoy, Mateo nos narra dos milagros de Jesús, intercalados el uno en el otro: un hombre le pide que devuelva la vida a su hija que acaba de fallecer, y una mujer queda curada con sólo tocar la orla de su manto. Aunque ambos se consideran indignos de recibir la gracia de Jesús, confían en su poder. El hombre que se pone de rodillas y la mujer que se tumba sigilosamente para tocar el manto de Jesús sin ser vista, no entienden el poder del Señor como “dynamis”, fuerza o violencia, sino como “exousía”, el poder de la liberación y sanación, que utiliza no para dominar, sino para curar.

Nunca creas que no eres digno. Dios siempre actúa porque te ama a pesar de tu miseria y, si hace falta, escribe con renglones torcidos. Acércate y déjate sanar por Él.

Vuestro hermano en la fe.
Juan Lozano, cmf.

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/