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Autor: Patricio Osiadacz

EDD. lunes 29 de septiembre de 2025

Primera Lectura

Lectura de la profecía de Daniel (7,9-10.13-14):

Durante la visión, vi que colocaban unos tronos, y un anciano se sentó; su vestido era blanco como nieve, su cabellera como lana limpísima; su trono, llamas de fuego; sus ruedas, llamaradas. Un río impetuoso de fuego brotaba delante de él. Miles y miles le servían, millones estaban a sus órdenes. Comenzó la sesión y se abrieron los libros. Mientras miraba, en la visión nocturna vi venir en las nubes del cielo como un hijo de hombre, que se acercó al anciano y se presentó ante él. Le dieron poder real y dominio; todos los pueblos, naciones y lenguas lo respetarán. Su dominio es eterno y no pasa, su reino no tendrá fin.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 137,1-2a.2b-3.4-5.7c-8

R/. Delante de los ángeles tañeré para ti, Señor

Te doy gracias, Señor, de todo corazón;
delante de los ángeles tañeré para ti,
me postraré hacia tu santuario. R/.

Daré gracias a tu nombre:
por tu misericordia y tu lealtad,
porque tu promesa supera a tu fama;
cuando te invoqué, me escuchaste,
acreciste el valor en mi alma. R/.

Que te den gracias, Señor, los reyes de la tierra,
al escuchar el oráculo de tu boca;
canten los caminos del Señor,
porque la gloria del Señor es grande. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Juan (1,47-51):

En aquel tiempo, vio Jesús que se acercaba Natanael y dijo de él: «Ahí tenéis a un israelita de verdad, en quien no hay engaño.»
Natanael le contesta: «¿De qué me conoces?»
Jesús le responde: «Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi.»
Natanael respondió: «Rabí, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel.»
Jesús le contestó: «¿Por haberte dicho que te vi debajo de la higuera, crees? Has de ver cosas mayores.» Y le añadió: «Yo os aseguro: veréis el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

En las lecturas de hoy se habla de ángeles subiendo y bajando, como signo de las grandes obras de Dios. Hoy día en nuestra sociedad puede haber dos posiciones casi opuestas sobre los ángeles: hay quienes directamente niegan la existencia de ángeles, por considerarlos casi casi “anticientíficos”. Y hay quienes utilizan las imágenes de ángeles de una manera cursi, en tarjetas dulzonas…

La verdad es que lo que celebramos hoy tiene muy poco de un lado y del otro y mucho de una reflexión sobre la acción de Dios en tres aspectos a modo de mandatos para todos los que quieran ser “ángeles”, es decir, mensajeros suyos. Gabriel representa el anuncio directo de la salvación, del misterio central de nuestra fe que es la encarnación del Hijo de Dios. Rafael es quien acompaña en caminos difíciles y en momentos duros. Miguel es quien lucha contra el mal. ¡Casi nada!

Estas tres acciones de Dios por medio de sus mensajeros son una llamada a todos nosotros, primero a reconocer y agradecer la acción de Dios y luego a practicar en nuestras propias vidas esos mismos actos. El anuncio directo del Evangelio, la encarnación de Dios en nuestro mundo podría ser difícil hoy en día. Cada día nos llegan noticias—y a veces no llegan con la claridad y fuerza con que deberían—de nuevos mártires de la fe. Y no nos llegan tanto, pero existen, esos mártires, esos testigos que son criticados, ridiculizados y acosados por su fe (entre quienes quizá nos deberíamos encontrar y no lo hacemos por temor al qué dirán…).

El acompañamiento a otros, el sufrir con otros y el guiar a otros a la verdad es también difícil. Requiere tiempo, esfuerzo y mucha abnegación.

Y el luchar contra el mal, que quizá sea lo más difícil de todo, es, en primer lugar, resistir a la tentación en uno mismo, defender la verdad, levantarse contra las injusticias.
Rafael, Miguel y Gabriel, los ángeles que “suben y bajan” sí existen. Y nos desafían a ser rafaeles, migueles y gabrieles…

Carmen Fernandez Aguinaco

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

Comentario al Evangelio del domingo 28 de septiembre de 2025.

LÁZARO HOY.
Ahí está Lázaro, sentado a la puerta de la casa del rico que festeja y banquetea. Y como Lázaro, tantos hombres y mujeres tirados hoy en las cunetas, alzando sus voces y sus brazos para pedir ayuda, para pedir alivio, para pedir compasión. Víctimas de cadenas y esclavitudes. De pobreza y hambre. De explotación y abusos. Gente de ojos gastados y gesto triste. Que miran, y quizás, esperan que alguien tenga tiempo para ellos.
Ahí está el rico que banquetea, indiferente a la necesidad de su vecino. Y como él, tantos hombres y mujeres perdidos en dinámicas absurdas. Son los insaciables, los frívolos, los acaparadores. Siempre pendientes de sus propios apetitos y aficiones. Siempre empezando las frases con un «yo». Siempre encontrando excusas para no abrir los ojos, la puerta o el corazón al prójimo.
Algún día será tarde para desandar el camino, para poner remedio, para gritar que otro mundo es posible. Algún día. Pero no hoy. Hoy todavía estamos a tiempo. Hoy todavía es momento de mirar alrededor, y trenzar redes de compasión y cordura, de justicia e igualdad, de dignidad para todos, pues todos somos hijos del mismo Dios y hermanos. Ahora, hoy, es el tiempo. Para que, un día, no tengamos que decir, con tristeza: «Ojalá lo hubiera sabido». – Lc 16, 19-31)

Hno. José Silva Dos Anjos.

Homilía para la Eucaristía del domingo 28 de septiembre de 2025.

DOMINGO XXVI DEL CICLO C.


Amós 6,1.4-7: Se hace un retrato de la denuncia de la adinerada y corrupta de Samaría.
1Timoteeo 6,11-16: El hombre de Dios debe testimoniar la fe y mandatos de Cristo mediante una fe viva y una caridad auténtica. Todos somos testigos (=mártir).
Lucas 16,19-31: Inutilidad de la riquezas no compartidas.

1.- El Profeta se encara valiente mente contra el desgaste moral de la región del norte de Israel, cuya capital es Samaría. Se retrata la vida del adinerado y corrupto, que vive preocupado de sí mismo, pero no tiene en cuenta la ruina y miseria de los pobres. Es por esta razón que el Profeta les anuncia el cautiverio y con él el derrumbe de una vida de lujos y pecado. El texto dice: Se terminará la orgía de los libertinos”.
2.- Todo discípulo de Cristo es u hombre de Dios y lo que se espera de un hombre de Dios es que sea un verdadero testigo de fe y de los mandamientos de Cristo. Nuestra vida cristiana es martirial, es decir, de testimonio. Y la misión del cristiano es vivir el mensaje de Cristo mediante una fe viva y una caridad auténtica hasta las últimas consecuencias.. Y si la iglesia es poco creíble hoy es por la poca vivencia de una fe auténtica.
3.- Estamos viviendo en el mundo occidental un terrible desorden social y moral. Y asomos de estos hay también en nuestra patria.
Si, según el evangelio, existe una brecha, un abismo entre los del Reino de Dios y los de este mundo, del mismo modo también se da esta brecha en este mundo llamado Chile.
Los exagerados sueldos de algunos políticos y otros al lado de los pobres, que abundan en nuestro suelo han creado una brecha infranqueable. Mientras unos pocos gozan y lo pasan bien, incluso en medio de colectivas corrupciones, hay un grueso de la población que no tiene con qué cubrir sus necesidades básicas. Hace poco, en las festividades patrias, todas las iglesias hicieron un llamado para que se respete la vida en todas sus manifestaciones. ¡Dios quiera que este llamado no caiga en el vacío!
4.- El evangelio es claro. No es malo el tener riquezas, sobre todo si son obtenidas de forma correcta. ¿Qué condena el evangelio? Al rico que con un estilo de vida de lujo y desenfreno hace espléndidos banquetes, pero le da la espalda al pobre que tiene en su puerta.
Si el banquete en la Biblia es imagen del Reino de Dios, el banquete del rico es imagen de un anti Reino, ya que no toma en cuenta al pobre y al indigente.
Por eso la Palabra nos está llamando a una vida de fe auténtica y coherente.
Escuchar la Palabra y vivirla garantiza salvación. No así los signos extraordinarios como apariciones, resurrección de muertos, ni eventos religiosos.
Hoy, último domingo del mes, es la Día de Oración por Chile. El evangelio nos quiere decir: “Tienen a Jesús y las Escrituras, que las escuchen.” Si no hacemos esto, ni los templos votivos, ni las manifestaciones religiosas convencerán. El mensaje es demasiado claro. Vivámoslo.
Al celebrar la Eucaristía hoy que nuestra respuesta sea como la de los israelitas al pie del Sinaí: “Haremos todo lo que el Señor nos diga”. O lo que nos dice María: “Hagan lo que Él le diga”.
Hno. Pastor.

EDD. sábado 27 de septiembre de 2025

Primera Lectura

Lectura del libro del Eclesiastés (11,9–12,8):

Disfruta mientras eres muchacho y pásalo bien en la juventud; déjate llevar del corazón, de lo que atrae a los ojos; y sabe que Dios te llevará a juicio para dar cuenta de todo. Rechaza las penas del corazón y rehuye los dolores del cuerpo: niñez y juventud son efímeras. Acuérdate de tu Hacedor durante tu juventud, antes de que lleguen los días aciagos y alcances los años en que dirás: «No les saco gusto.» Antes de que se oscurezca la luz del sol, la luna y las estrellas, y a la lluvia siga el nublado. Ese día temblarán los guardianes de casa y los robustos se encorvarán, las que muelen serán pocas y se pararán, las que miran por las ventanas se ofuscarán, las puertas de la calle se cerrarán y el ruido del molino se apagará, se debilitará el canto de los pájaros, las canciones se irán callando, darán miedo las alturas y rondarán los terrores. Cuando florezca el almendro, y se arrastre la langosta, y no dé gusto la alcaparra, porque el hombre marcha a la morada eterna y el cortejo fúnebre recorre las calles. Antes de que se rompa el hilo de planta, y se destroce la copa de oro, y se quiebre el cántaro en la fuente, y se raje la polea del pozo, y el polvo vuelva a la tierra que fue, y el espíritu vuelva a Dios, que lo dio. Vanidad de vanidades, dice Qohelet, todo es vanidad.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 89,3-4.5-6.12-13.14.17

R/. Señor, tú has sido nuestro refugio
de generación en generación

Tú reduces el hombre a polvo,
diciendo: «Retornad, hijos de Adán.»
Mil años en tu presencia son un ayer, que pasó;
una vela nocturna. R/.

Los siembras año por año,
como hierba que se renueva:
que florece y se renueva por la mañana,
y por la tarde la siegan y se seca. R/.

Enséñanos a calcular nuestros años,
para que adquiramos un corazón sensato.
Vuélvete, Señor, ¿hasta cuándo?
Ten compasión de tus siervos. R/.

Por la mañana sácianos de tu misericordia,
y toda nuestra vida será alegría y júbilo.
Baje a nosotros la bondad del Señor
y haga prósperas las obras de nuestras manos. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas (9,43b-45):

En aquel tiempo, entre la admiración general por lo que hacia, Jesús dijo a sus discípulos: «Meteos bien esto en la cabeza: al Hijo del hombre lo van a entregar en manos de los hombres.»
Pero ellos no entendían este lenguaje; les resultaba tan oscuro que no cogían el sentido. Y les daba miedo preguntarle sobre el asunto.

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

Sería interesante saber qué frase aramea usa Jesús al decir eso de “meteos en la cabeza” y qué sentido tenía, tal vez parecido al que tiene entre nosotros, cuando le decimos a alguien que se meta algo en la cabeza. La expresión denota un cierto hartazgo y lleva consigo un reproche a los que, al parecer, no acaban de aprender, y resultan ser en verdad duros de mollera.

Jesús ha insistido en repetidas ocasiones en que su mesianismo no es de fuerza y de triunfo, sino de entrega y de cruz. Pero los discípulos no se convencen, no entienden o no quieren entender y están, además, atenazados por el miedo. Cuando Lucas dice que “no entendían este lenguaje”, indica que estaban en otra onda, que vivían según otra lógica, tal vez esa que abre hoy el texto del Eclesiastés.

Debemos reconocer que a nosotros nos sucede algo similar. No acabamos de meternos en la cabeza ese misterio de la cruz, sobre todo cuando se hace presente de modo concreto en nuestra vida. No entendemos este leguaje, esta lógica, no le cogemos el sentido, nos atenaza el miedo, preferimos no preguntar, no hablar del asunto.

Es decir, estamos necesitados de conversión. ¿A qué? A esa lógica de Jesús, que no es, por cierto, una lógica del sufrimiento por el sufrimiento, no es una especie de masoquismo espiritual, enemigo de las alegrías de la vida. La de Jesús es una lógica del amor, que no ama el dolor, pero está dispuesto a sufrir por los que ama. Así lo ha hecho él mismo, y a eso nos llama a nosotros. No está prohibido disfrutar de la vida, como aconseja el Qohelet (y el mismo Jesús enseña, comiendo y bebiendo, y gozando de la compañía de sus amigos). Pero sin olvidar que esos gozos son efímeros, y se hacen vanos, si nos olvidamos de que estamos llamados a gozos superiores, a la plena comunión en el Amor de Dios, que es algo que ya ha empezado a actuar en este mundo, porque Jesús, vive entre nosotros, y con su palabra y su ejemplo nos enseña (nos mete en la cabeza) la exigente lógica del amor.

Un saludo fraterno,
José M.ª Vegas cmf

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

EDD. viernes 26 de septiembre de 2025

Primera Lectura

Lectura de la profecía de Ageo (2,1-9):

El año segundo del reinado de Darío, el día veintiuno del séptimo mes, vino la palabra del Señor por medio del profeta Ageo: «Di a Zorobabel, hijo de Salatiel, gobernador de Judea, y a Josué, hijo de Josadak, sumo sacerdote, y al resto del pueblo: «¿Quién entre vosotros vive todavía, de los que vieron este templo en su esplendor primitivo? ¿Y qué veis vosotros ahora? ¿No es como si no existiese ante vuestros ojos? ¡Ánimo!, Zorobabel –oráculo del Señor–, ¡Ánimo!, Josué, hijo de Josadak, sumo sacerdote; ¡Ánimo!, pueblo entero –oráculo del Señor–, a la obra, que yo estoy con vosotros –oráculo del Señor de los ejércitos–. La palabra pactada con vosotros cuando salíais de Egipto, y mi espíritu habitan con vosotros: no temáis. Así dice el Señor de los ejércitos: Todavía un poco más, y agitaré cielo y tierra, mar y continentes. Pondré en movimiento los pueblos; vendrán las riquezas de todo el mundo, y llenaré de gloria este templo –dice el Señor de los ejércitos–. Mía es la plata y mío es el oro –dice el Señor de los ejércitos–. La gloria de este segundo templo será mayor que la del primero –dice el Señor de los ejércitos–; y en este sitio daré la paz –oráculo del Señor de los ejércitos.–»»

Palabra de Dios

Salmo

Sal 42,1.2.3.4

R/. Espera en Dios, que volverás a alabarlo:
«Salud de mi rostro, Dios mío»

Hazme justicia, oh Dios,
defiende mi causa contra gente sin piedad,
sálvame del hombre traidor y malvado. R/.

Tú eres mi Dios y protector,
¿por qué me rechazas?,
¿por qué voy andando sombrío,
hostigado por mi enemigo? R/.

Envía tu luz y tu verdad:
que ellas me guíen
y me conduzcan hasta tu monte santo,
hasta tu morada. R/.

Que yo me acerque al altar de Dios,
al Dios de mi alegría;
que te dé gracias al son de la citara,
Dios, Dios mío. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas (9,18-22):

Una vez que Jesús estaba orando solo, en presencia de sus discípulos, les preguntó: «¿Quién dice la gente que soy yo?»
Ellos contestaron: «Unos que Juan el Bautista, otros que Elías, otros dicen que ha vuelto a la vida uno de los antiguos profetas.»
Él les preguntó: «Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?»
Pedro tomó la palabra y dijo: «El Mesías de Dios.»
Él les prohibió terminantemente decírselo a nadie.
Y añadió: «El Hijo del hombre tiene que padecer mucho, ser desechado por los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, ser ejecutado y resucitar al tercer día.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

Frente a las opiniones más o menos favorables sobre Jesús, que pueden provocar cierto interés hacia su persona, está la respuesta de fe, que Pedro apalabra hoy en nombre de todos los apóstoles y de todos los creyentes en Cristo Jesús: no es un profeta más, sino el que cumple todas las profecías.

Puede sorprender que Jesús, en vez de mandar proclamar esta verdad, prohíba a los apóstoles decírselo a nadie. Pero es que creer que Jesús es el Cristo no es suficiente, no significa todavía la madurez de la fe. Porque este mesianismo se interpretaba, incluso por los discípulos, de manera equivocada, como un mesianismo de poder, imposición y sometimiento, mientras que Jesús encarna un mesianismo de sufrimiento y entrega de la propia vida, que a los ojos humanos supone una derrota, aunque finalmente (al tercer día, es decir, no enseguida, aunque sí dentro de este tiempo en que vivimos) sea el triunfo del amor y de la vida nueva. Y para proclamar esta verdad es necesario que los que han creído en Jesús como Mesías asimilen y hagan suya esta forma difícil de mesianismo, de humildad y servicio, y no de fuerza y victoria.

La meditación que la primera lectura nos ofrece en estos días sobre el templo confirma lo dicho. El segundo templo de Jerusalén aparece como una nada, en comparación con el esplendor del templo de Salomón. Pero no es el relumbrón externo el que le da valor, sino el contenido, la presencia en él del mismo Dios en la humildad de la carne. Es esa humanidad de Cristo la que viene a constituirse en el verdadero y definitivo templo de Dios, el lugar en el que los seres humanos pueden acceder realmente al Dios que, en Cristo, en su muerte y resurrección, nos da la paz.

Un saludo fraterno,
José M.ª Vegas cmf

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

EDD. jueves 25 de septiembre de 2025.

Primera Lectura

Comienzo de la profecía de Ageo (1,1-8):

El año segundo del rey Darío, el mes sexto, el día primero, vino la palabra del Señor, por medio del profeta Ageo, a Zorobabel, hijo de Salatiel, gobernador de Judea, y a Josué, hijo de Josadak, sumo sacerdote: «Así dice el Señor de los ejércitos: Este pueblo anda diciendo: «Todavía no es tiempo de reconstruir el templo.»»
La palabra del Señor vino por medio del profeta Ageo: «¿De modo que es tiempo de vivir en casas revestidas de madera, mientras el templo está en ruinas? Pues ahora –dice el Señor de los ejércitos– meditad vuestra situación: sembrasteis mucho, y cosechasteis poco, comisteis sin saciaros, bebisteis sin apagar la sed, os vestisteis sin abrigaros, y el que trabaja a sueldo recibe la paga en bolsa rota. Así dice el Señor: Meditad en vuestra situación: subid al monte, traed maderos, construid el templo, para que pueda complacerme y mostrar mi gloria –dice el Señor–.»

Palabra de Dios

Salmo

Sal 149,1-2.3-4.5-6a.9b

R/. El Señor ama a su pueblo

Cantad al Señor un cántico nuevo,
resuene su alabanza en la asamblea de los fieles;
que se alegre Israel por su Creador,
los hijos de Sión por su Rey. R/.

Alabad su nombre con danzas,
cantadle con tambores y cítaras;
porque el Señor ama a su pueblo
y adorna con la victoria a los humildes. R/.

Que los fieles festejen su gloria
y canten jubilosos en filas:
con vítores a Dios en la boca;
es un honor para todos sus fieles. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas (9,7-9):

En aquel tiempo, el virrey Herodes se enteró de lo que pasaba y no sabía a qué atenerse, porque unos decían que Juan había resucitado, otros que había aparecido Elías, y otros que había vuelto a la vida uno de los antiguos profetas.
Herodes se decía: «A Juan lo mandé decapitar yo. ¿Quién es éste de quien oigo semejantes cosas?»
Y tenía ganas de ver a Jesús.

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

El breve cuadro que pinta Lucas en torno a la identidad de Jesús, que hasta interesa a Herodes, es una buena muestra de hasta qué punto casi todos estaban en la inopia. Atisban en Jesús algo extraordinario, y por eso lo identifican con grandes personajes del pasado, como Elías y otros profetas, o del presente, como Juan. A todos estos les faltaba el paso de la fe, que descubría que lo extraordinario de Jesús no está en prolongar la tradición profética, sino en cumplir todo lo que los profetas de ayer y de hoy han dicho, lo que Dios ha revelado por medio de ellos. Herodes, que parece que había sentido respeto por Juan, aunque otros respetos (humanos, demasiado humanos) le habían llevado a convertirse en su verdugo, también se interesa por ese Jesús, del que oía grandes cosas. Y quería verlo. Y lo vio, ya prisionero y acusado. Aunque su único interés en Jesús era curiosidad malsana. De ahí el silencio total con que Jesús le responde.

Más que oír chismes sobre Jesús y querer verlo por curiosidad, hay que escuchar lo que dice y contemplarlo con fe. Sólo así la escucha y el contacto adquieren valor salvífico. Sin ello, vivimos nuestra vida y orillamos a Dios, que, creemos, siempre puede esperar, y de este modo hacemos nuestra vida estéril. Si queremos dar frutos tenemos que ponernos manos a la obra de construir el templo de Dios. Ya sabemos que ese templo es la humanidad de Jesús. Escuchar su palabra y verlo con los ojos de la fe es el modo concreto de empezar a construir el verdadero templo de Dios, de hacer presente a Cristo en nuestro mundo, en nuestro momento histórico, allí donde nos ha tocado vivir.

Un saludo fraterno,
José M.ª Vegas cmf

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

EDD. miércoles 24 de septiembre de 2025

Primera Lectura

Lectura del libro de Esdras (9,5-9):

Yo, Esdras, al llegar la hora de la oblación de la tarde, acabé mi penitencia y, con el vestido y el manto rasgados, me arrodillé y alcé las manos al Señor, mi Dios, diciendo: «Dios mío, de pura vergüenza no me atrevo a levantar el rostro hacia ti, porque nuestros delitos sobrepasan nuestra cabeza, y nuestra culpa llega al cielo. Desde los tiempos de nuestros padres hasta hoy hemos sido reos de grandes culpas y, por nuestros delitos, nosotros con nuestros reyes sacerdotes hemos sido entregados a reyes extranjeros, a la espada, al destierro, al saqueo y a la ignominia, que es la situación actual. Pero ahora el Señor, nuestro Dios, nos ha concedido un momento de gracia, dejándonos un resto y una estaca en su lugar santo, dando luz a nuestros ojos y concediéndonos respiro en nuestra esclavitud. Porque éramos esclavos, pero nuestro Dios no nos abandonó en nuestra esclavitud; nos granjeó el favor de los reyes de Persia, nos dio respiro para levantar el templo de nuestro Dios y restaurar sus ruinas y nos dio una tapia en Judá y Jerusalén.»

Palabra de Dios

Salmo

Tb 13,2.3-4.6

R/. Bendito sea Dios, que vive eternamente

Él azota y se compadece,
hunde hasta el abismo y saca de él,
y no hay quien escape de su mano. R/.

Dadle gracias, israelitas, ante los gentiles,
porque él nos dispersó entre ellos.
Proclamad allí su grandeza,
ensalzadlo ante todos los vivientes:
que él es nuestro Dios y Señor,
nuestro padre por todos los siglos. R/.

Veréis lo que hará con vosotros,
le daréis gracias a boca llena,
bendeciréis al Señor de la justicia
y ensalzaréis al rey de los siglos. R/.

Yo le doy gracias en mi cautiverio,
anuncio su grandeza
y su poder a un pueblo pecador. R/.

Convertíos, pecadores,
obrad rectamente en su presencia:
quizás os mostrará benevolencia
y tendrá compasión. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas (9,1-6):

En aquel tiempo, Jesús reunió a los Doce y les dio poder y autoridad sobre toda clase de demonios y para curar enfermedades.
Luego los envió a proclamar el reino de Dios y a curar a los enfermos, diciéndoles: «No llevéis nada para el camino: ni bastón ni alforja, ni pan ni dinero; tampoco llevéis túnica de repuesto. Quedaos en la casa donde entréis, hasta que os vayáis de aquel sitio. Y si alguien no os recibe, al salir de aquel pueblo sacudíos el polvo de los pies, para probar su culpa.»
Ellos se pusieron en camino y fueron de aldea en aldea, anunciando el Evangelio y curando en todas partes.

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

Todos experimentamos momentos altos y bajos, de depresión y de entusiasmo. Los vivimos con diferente intensidad, dependiendo de nuestro carácter y de las circunstancias de la vida. Esta alternancia psicológica tiene también su versión religiosa: a veces nos sentimos agraciados y agradecidos, reconciliados con Dios y con los hermanos; y en otros momentos sentimos, sobre todo, nuestra condición pecadora, nuestra infidelidad, que nos aleja de Dios, de los demás, pero también de nosotros mismos, de nuestra verdad vital, en una suerte de exilio interior. Cada una de esas situaciones tiene sus bondades y sus peligros (sus tentaciones). En los buenos momentos, en los que nos gustaría quedarnos para siempre, como Pedro en el monte Tabor, tenemos el peligro de olvidar nuestra fragilidad, nuestra inclinación al pecado, y caer en el orgullo de creer que el bien del que disfrutamos lo hemos conquistado por nuestras propias fuerzas. En los malos momentos de depresión, tentación y pecado, podemos desesperar de la posibilidad del perdón y la reconciliación, olvidando que la reacción de Dios al pecado es salir en búsqueda de la oveja perdida.

Esdras es un buen ejemplo de cómo evitar esas tentaciones y peligros. En un momento de restauración del pueblo de Dios, de reconciliación y de fidelidad, Esdras recuerda los pecados pasados de Israel, esto es, su y nuestra condición pecadora, y que los bienes de los que disfruta ahora son pura gracia de Dios.

No otras son las condiciones de los apóstoles enviados por Jesús a abrirle camino anunciando el Evangelio. Se trata de pecadores perdonados, de enfermos curados, que viven reconciliados y agradecidos, y que no hacen otra cosa que transmitir y compartir con sencillez su propia experiencia de haber sido liberados por Cristo. Y lo que decimos de los apóstoles podemos decirlo que todo cristiano, porque todos participamos de la apostolicidad de la Iglesia.

Un saludo fraterno,
José M.ª Vegas cmf

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

EDD. martes 23 de septiembre de 2025

Primera Lectura

Lectura del libro de Esdras (6,7-8.12b.14-20):

En aquellos días, el rey Darío escribió a los gobernantes de Transeufratina: «Permitid al gobernador y al senado de Judá que trabajen reconstruyendo el templo de Dios en su antiguo sitio. En cuanto al senado de Judá y a la construcción del templo de Dios, os ordeno que se paguen a esos hombres todos los gastos puntualmente y sin interrupción, utilizando los fondos reales de los impuestos de Transeufratina. La orden es mía, y quiero que se cumpla a la letra. Darío.»
De este modo, el senado de Judá adelantó mucho la construcción, cumpliendo las instrucciones de los profetas Ageo y Zacarías, hijo de Idó, hasta que por fin la terminaron, conforme a lo mandado por el Dios de Israel y por Ciro, Darío y Artajerjes, reyes de Persia. El templo se terminó el día tres del mes de Adar, el año sexto del reinado de Darío. Los israelitas, sacerdotes, levitas y resto de los deportados, celebraron con júbilo la dedicación del templo, ofreciendo con este motivo cien toros, doscientos carneros, cuatrocientos corderos y doce machos cabríos, uno por tribu, como sacrificio expiatorio por todo Israel. El culto del templo de Jerusalén se lo encomendaron a los sacerdotes, por grupos, y a los levitas, por clases, como manda la ley de Moisés. Los deportados celebraron la Pascua el día catorce del mes primero; como los levitas se habían purificado, junto con los sacerdotes, estaban puros e inmolaron la víctima pascual para todos los deportados, para los sacerdotes, sus hermanos, y para ellos mismos.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 121,1-2.3-4a.4b-5

R/. Vamos alegres a la casa del Señor

¡Qué alegría cuando me dijeron:
«Vamos a la casa del Señor»!
Ya están pisando nuestros pies
tus umbrales, Jerusalén. R/.

Jerusalén está fundada
como ciudad bien compacta.
Allá suben las tribus,
las tribus del Señor. R/.

Según la costumbre de Israel,
a celebrar el nombre del Señor;
en ella están los tribunales de justicia,
en el palacio de David. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas (8,19-21):

En aquel tiempo, vinieron a ver a Jesús su madre y sus hermanos, pero con el gentío no lograban llegar hasta él.
Entonces lo avisaron: «Tu madre y tus hermanos están fuera y quieren verte.»
Él les contestó: «Mi madre y mis hermanos son éstos: los que escuchan la palabra de Dios y la ponen por obra.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

De nuevo un rey extranjero favorece al pueblo elegido y sufraga con generosidad la construcción del templo. Sabemos que Jesús se ha convertido para los que creen en él en el verdadero templo de Dios, porque en él, en su humanidad, encontramos el acceso al Dios verdadero, el Padre suyo y Padre nuestro (cf. Jn 20, 17). ¿Cómo podemos entrar en ese templo? Hay familiaridades con Jesús que pueden resultar engañosas al respecto. El hecho de pertenecer a una cultura profundamente impregnada por el cristianismo, el considerarnos “cristianos viejos”, por tradición o por costumbre, no es suficiente. Vemos cómo incluso los familiares de sangre de Jesús se encontraban “fuera”, en la periferia del círculo que lo rodeaba. Ese círculo forma una nueva familia, la familia de los hijos de Dios y hermanos en el Hijo, Jesucristo, que se caracteriza por hacer de Jesús, palabra de Dios, la norma de su vida. Poner por obra la palabra escuchada es encarnarla, darla a luz, Por eso, además de hermanos Jesús los llama (nos llama) madres suyas.

Nos resulta algo extraño, escandaloso incluso, que la verdadera madre de Jesús, María, se encuentre “fuera” del círculo, en la periferia. En realidad, no sabemos con precisión cómo mantuvo Jesús su relación con su madre durante su vida pública. Es de suponer que María siguió viviendo en Nazaret, con sus familiares más cercanos y por eso se encuentra con ellos. Lo que no suponemos, y sí sabemos, porque el mismo Lucas nos informa, es que María acogió en fe la palabra de Dios sin reservas: “hágase en mí según tu palabra”; que esa palabra se encarnó en su seno, y que por ella esa Palabra hecha carne puede ser escuchada por todos. María es para todos el ejemplo perfecto de lo que significa escuchar, acoger y poner en práctica la palabra de Dios. Escuchando y poniendo en práctica la palabra de Dios nos hacemos parecidos a Jesús, hermanos suyos; pero, al encarnar esa palabra, nos hacemos también parecidos a María, su madre.

Un saludo fraterno,
José M.ª Vegas cmf

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

EDD. lunes 22 de septiembre de 2025

Primera Lectura

Comienzo del libro de Esdras (1,1-6):

El año primero de Ciro, rey de Persia, el Señor, para cumplir lo que había anunciado por boca de Jeremías, movió a Ciro, rey de Persia, a promulgar de palabra y por escrito en todo su reino: «Ciro, rey de Persia, decreta: «El Señor, Dios del cielo, me ha entregado todos los reinos de la tierra y me ha encargado construirle un templo en Jerusalén de Judá. Los que entre vosotros pertenezcan a ese pueblo, que su Dios los acompañe, y suban a Jerusalén de Judá para reconstruir el templo del Señor, Dios de Israel, el Dios que habita en Jerusalén. Y a todos los supervivientes, dondequiera que residan, la gente del lugar proporcionará plata, oro, hacienda y ganado, además de las ofrendas voluntarias para el templo del Dios de Jerusalén.»»
Entonces, todos los que se sintieron movidos por Dios, cabezas de familia de Judá y Benjamín, sacerdotes y levitas, se pusieron en marcha y subieron a reedificar el templo de Jerusalén. Sus vecinos les proporcionaron de todo: plata, oro, hacienda, ganado y otros muchos regalos de las ofrendas voluntarias.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 125,1-2ab.2cd-3.4-5.6

R/. El Señor ha estado grande con nosotros

Cuando el Señor cambió la suerte de Sión,
nos parecía soñar:
la boca se nos llenaba de risas,
la lengua de cantares. R/.

Hasta los gentiles decían:
«El Señor ha estado grande con ellos.»
El Señor ha estado grande con nosotros,
y estamos alegres. R/.

Que el Señor cambie nuestra suerte,
como los torrentes del Negueb.
Los que sembraban con lágrimas
cosechan entre cantares. R/.

Al ir, iba llorando,
llevando la semilla;
al volver, vuelve cantando,
trayendo sus gavillas. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas (8,16-18):

En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente: «Nadie enciende un candil y lo tapa con una vasija o lo mete debajo de la cama; lo pone en el candelero para que los que entran tengan luz. Nada hay oculto que no llegue a descubrirse, nada secreto que no llegue a saberse o a hacerse público. A ver si me escucháis bien: al que tiene se le dará, al que no tiene se le quitará hasta lo que cree tener.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

Jesús es el Cristo, el Ungido del Señor, el Salvador único y definitivo de toda la humanidad que nos rescata del pecado y de la muerte y nos abre el camino a Dios. Pero a la sombra del único Cristo, hay otros “ungidos”, que por su función institucional o por su carisma personal, también cooperan a la obra de la salvación. A veces se trata de “pequeñas salvaciones”, dentro de los límites de este mundo, pero que también son importantes y abren horizontes de esperanza, de la que estamos tan necesitados. En Israel los sacerdotes, los reyes y los profetas eran ungidos, pequeños cristos, por su función mediadora. Pero también aparecían otros ungidos, incluso ajenos al Pueblo elegido, que, como instrumentos de Dios, realizaban acciones salvadoras, acordes con la voluntad de Dios. Así, por ejemplo, Ciro, sensible y abierto a la religión de Israel, y que propicia con su apertura un nuevo éxodo, tras la dura experiencia del destierro.

Jesús, el Cristo y luz del mundo, derrama el aceite de su unción y su luz sobre aquellos que están abiertos a la voluntad de Dios. Es importante tener la capacidad de ver esa unción y esa luz allí donde se encuentre, incluso, como en el caso de Ciro, fuera de los límites del Pueblo de Dios, la Iglesia. Pero los que hemos recibido la luz de la fe y la unción del bautismo estamos llamados de manera especial a ser luz, a dar testimonio de la salvación en Cristo. Es una gracia, pero también una responsabilidad: Jesús nos llama hoy con especial insistencia a asumir esa responsabilidad: no podemos ocultar la luz de la fe como si fuera un asunto privado; hemos recibido mucho, mucho tenemos que dar, no sea que nos acaben quitando lo que creemos tener.

Un saludo fraterno,
José M.ª Vegas cmf

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

Homilia para la Eucaristía del domingo 21 de septiembre de 2025.

DOMINGO XXV DEL CICLO C.
Amós 8,4-7: Valiente y detallada denuncia de injusticas sociales en Israel.
1Timoteo 2,1-8: El cristiano debe orar por los constructores de la sociedad, es decir, soberanos y autoridades.
Lucas 16,1-13: Se da a conocer cuál debe ser la actitud del cristiano ante los bienes terrenos. Se debe actuar con astucia en este mundo.

1.- La vivencia de la fe ha de ser encarnada en la realidad, ya que vivimos en este mundo, en medio de sus éxitos y fracasos. Dentro de las realidades de este mundo están los bienes materiales, las riquezas. En el Antiguo Testamento el poseer riquezas se consideraba una bendición de Dios.
Sin embargo se corre el riesgo de endiosar las riquezas, lo que provoca el desorden, las injusticias sociales, lo que denuncia el texto de Amós. La ambición de los poderosos es tan insaciable que ya no celebra las fiestas religiosas como dedicación al Señor, sino como una pesada carga que impide ganar más. Esta ambición es tan grande que lleva a atropellar al prójimo.
2.- La vida de la Sociedad humana necesita de alguien que la regule, la administre en favor de toda la comunidad. Allí está el rol de la autoridad, que al no ser divina, necesita de nuestras oraciones. Porque hay autoridades que se autodivinizan.
El cristiano, ciudadano de este mundo, no puede permanecer indiferente. Por eso el Apóstol insiste en que se debe rogar por los constructores de la sociedad, ya que, por muy poderosos y preparados que sean, necesitan el apoyo, la sabiduría de Dios. Porque Dios quiere que todos se salven, que todos sean plenos y felicidades. Porque el desarrollo del hombre es la gloria de Dios.
3.- Más actual no puede ser el mensaje para toda sociedad, ya que en todas partes hay indicios de corrupción y abusos. Porque tanto en los sistemas de izquierda como de derecha se da este fenómeno y el resultado es el mismo.. “Compraremos a los débiles”, dice el texto. Lo que hoy se manifiesta en sistemas y regímenes populistas que terminan empobreciendo a un país. Y esto Dios no lo quiere.
4.- Por eso el evangelio de hoy es claro. El texto no duda en condenar la corrupción del administrador o funcionario corrupto. Alaba su astucia.
El mensaje del texto es claro: no se puede servir a Dios y al dinero. No podemos idolatrar las riquezas, porque esto siempre lleva al atropello del otro. Y en cualquier sistema económico lo principal es el hombre, la persona humana. Porque es al hombre al que hay que salvar, no al sistema. No se puede perjudicar al ser humano para favorecer una economía. Y es lo que está pasando actualmente en muchos lugares.
Nunca hemos de olvidar que el progreso de un pueblo no se mide por la altura de sus edificios, sino por la felicidad de sus habitantes.
Pongamos las cosas en su lugar. Dios es lo primero, los bienes humanos al servicios de la persona humana. ¿Por qué´? Porque Dios quiere que todos los hombres se salven, se realicen, sean felices y lleguen al conocimiento de la verdad. Miren que Dios nos quiere astutos, pero honestos, mansos, pero no tontos. Celebremos al Señor.
Hno. Pastor.