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Autor: Patricio Osiadacz

EDD. lunes 30 de junio de 2025.

Primera Lectura

Lectura del libro del Génesis (18,16-33):

Cuando los hombres se levantaron de junto a la encina de Mambré, miraron hacia Sodoma; Abrahán los acompañaba para despedirlos.
El Señor pensó: «¿Puedo ocultarle a Abrahán lo que pienso hacer? Abrahán se convertirá en un pueblo grande y numeroso, con su nombre se bendecirán todos los pueblos de la tierra; lo he escogido para que instruya a sus hijos, su casa y sucesores, a mantenerse en el camino del Señor, haciendo justicia y derecho; y así cumplirá el Señor a Abrahán lo que le ha prometido.»
El Señor dijo: «La acusación contra Sodoma y Gomorra es fuerte, y su pecado es grave; voy a bajar, a ver si realmente sus acciones responden a la acusación; y si no, lo sabré.»
Los hombres se volvieron y se dirigieron a Sodoma, mientras el Señor seguía en compañía de Abrahán.
Entonces Abrahán se acercó y dijo a Dios: «¿Es que vas a destruir al inocente con el culpable? Si hay cincuenta inocentes en la ciudad, ¿los destruirás y no perdonarás al lugar por los cincuenta inocentes que hay en él? ¡Lejos de ti tal cosa!, matar al inocente con el culpable, de modo que la suerte del inocente sea como la del culpable; ¡lejos de ti! El juez de todo el mundo, ¿no hará justicia?»
El Señor contestó: «Si encuentro en la ciudad de Sodoma cincuenta inocentes, perdonaré a toda la ciudad en atención a ellos.»
Abrahán respondió: «Me he atrevido a hablar a mi Señor, yo que soy polvo y ceniza. Si faltan cinco para el número de cincuenta inocentes, ¿destruirás, por cinco, toda la ciudad?»
Respondió el Señor: «No la destruiré, si es que encuentro allí cuarenta y cinco.»
Abrahán insistió: «Quizá no se encuentren más que cuarenta.»
Le respondió: «En atención a los cuarenta, no lo haré.»
Abrahán siguió: «Que no se enfade mi Señor, si sigo hablando. ¿Y si se encuentran treinta?»
Él respondió: «No lo haré, si encuentro allí treinta.»
Insistió Abrahán: «Me he atrevido a hablar a mi Señor. ¿Y si se encuentran sólo veinte?»
Respondió el Señor: «En atención a los veinte, no la destruiré.»
Abrahán continuó: «Que no se enfade mi Señor si hablo una vez más. ¿Y si se encuentran diez?»
Contestó el Señor: «En atención a los diez, no la destruiré.»
Cuando terminó de hablar con Abrahán, el Señor se fue; y Abrahán volvió a su puesto.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 102

R/. El Señor es compasivo y misericordioso

Bendice, alma mía, al Señor,
y todo mi ser a su santo nombre.
Bendice, alma mía, al Señor,
y no olvides sus beneficios. R/.

Él perdona todas tus culpas
y cura todas tus enfermedades;
él rescata tu vida de la fosa
y te colma de gracia y de ternura. R/.

El Señor es compasivo y misericordioso,
lento a la ira y rico en clemencia;
no está siempre acusando
ni guarda rencor perpetuo. R/.

No nos trata como merecen nuestros pecados
ni nos paga según nuestras culpas.
Como se levanta el cielo sobre la tierra,
se levanta su bondad sobre sus fieles. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo (8,18-22):

En aquel tiempo, viendo Jesús que lo rodeaba mucha gente, dio orden de atravesar a la otra orilla.
Se le acercó un escriba y le dijo: «Maestro, te seguiré adonde vayas.»
Jesús le respondió: «Las zorras tienen madrigueras y los pájaros nidos, pero el Hijo del hombre no tiene dónde reclinar la cabeza.»
Otro, que era discípulo, le dijo: «Señor, déjame ir primero a enterrar a mi padre.»
Jesús le replicó: «Tú, sígueme. Deja que los muertos entierren a sus muertos.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Llama la atención un especie de contraste entre las lecturas de la Liturgia de la Palabra de hoy.  Jesús parece contraponerse al Dios que transige con Abraham y una a una va aceptando propuestas de rebaja en su amenaza de destruir Sodoma y Gomorra. Jesús es tajante: no hay rebajas. Pero es Él mismo quien en otro lugar dice venir a que la Ley se cumpla hasta la última jota. ¿Y no es una ley sagrada el honrar a los padres?

Conocí a algún predicador que aplicaba a estos textos exigentes la definición de hipérbole o exageración retórica.  Vale, pero no nos escudemos en eso. Me parece que este pasaje evangélico de Mateo va mucho más allá. ¿Quién conoce mejor nuestro corazón, que el Verbo por quien todo fue hecho? Y por eso vió en el corazón del discípulo lo que es muy posible que vea en cada uno de nosotros. Nada hay más falso y enfermo que el corazón: ¿quién lo conoce? leemos en Jeremías 17, 8. Somos tan capaces de engañar como de engañarnos.  Sabemos de nuestra insuficiencia y de nuestra debilidad y, ante los demás y ante nosotros mismos, queremos aparentar virtud, entrega, caridad…

Así, justificamos con argumentos “de mucho peso” el no tener aquella “determinada determinación” de la que hablaba Teresa de Jesús. Y el posponer con buenas razones el radical seguimiento al que nos llama el Maestro. A veces ni siquiera somos conscientes. Pero si miramos nuestra vida es muy posible que nos identifiquemos con aquellos versos de Lope: “¡Cuántas veces el ángel me decía:/«Alma, asómate ahora a la ventana,/verás con cuánto amor llamar porfía»!/¡Y cuántas, hermosura soberana,/«Mañana le abriremos», respondía,/para lo mismo responder mañana!”

Pidamos escuchar esa llamada de amor y responder sin “aplazamientos”…

Virginia Fernández

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

Homilía para la Eucaristía del domingo 29 de junio de 2025

SANTOS PEDRO Y PABLO.
Hechos 12,1-11: Liberación portentosa de Pedro, que se encuentra en una cárcel de alta seguridad. Dios actúa salvando, que es el modo como se manifiesta la salvación en la Biblia.
2Timoteo 4,6-8.17-18: Pablo se considera como jna libación, un sacrificio a Dios, con el que culmina su labor apostólica. Pablo se sacrifica continuamente por su ministerio.
Mareo 16, 13-19: Profesión de fe del Apóstol Pedro, profesión que hace a nombre de todo el grupo. Jesús lo constituye como cimiento de su comunidad.

1.- ¿Qué estamos celebrando?
A los Apóstoles Pedro y Pablo. Pero al celebrar a los Apóstoles estamos celebrando al Señor que salva.
Toda la vida cristiana, la vida de la Iglesia, se desarrolla bajo la dialéctica de persecución y salvación. Y todo el misterio de la salvación se desarrolla bajo estos dos polos: persecución – salvación.
Así vemos cómo actuó Dios con su Pueblo, con los Profetas, con Cristo mismo: rechazado, pero salvado portentosamente. Lo mismo que a Cristo, Dios libera a Pedro de una situación de muerte; él está en una cárcel de alta seguridad de la que es imposible escapar; sin embargo Dios lo libera y saca de esta situación. Toda la existencia cristiana gira en torno a estos dos centros y por la fe Cristo nos libera del pecado, somos justificados.
2.- Pablo, el convertido, el que se encontró con Cristo, hizo de su vida una libación, es decir, un sacrificio. Y lo fue por su ministerio y apostolado.
Ambos son testigos de la Fe en Cristo. Es decir, ambos permanecieron firmes en su confesión de fe en Jesucristo y ambos fueron capaces de dar su vida por el Señor.
3.- Fe es sinónimo de firmeza, estabilidad. Hoy se vive en la duda, en la inseguridad y el miedo. La gente prefiere depositar su fe en cosas, en supersticiones, en lo que noda seguridad, sino, al contrario, infunde más miedo.
Muchas veces los cristianos dudamos y toda nuestra vida gira en torno a la persecución, pero se nos olvida que también desemboca en la salvación. Y esto debe animar y sostener la vida de todo cristiano.
4.- Pedro confesó su fe en el Señor, reconoce en Él al Mesías, al enviado de Dios para salvar a todos. Y formar así una sola gran familia, la Iglesia. Así como el Señor constituyó a Moisés como Conductor de su Pueblo a través del desierto hacia la Tierra Prometida, del mismo modo Jesús constituye a Pedro como cimiento de su Pueblo, la Iglesia. Mientras peregrina por el desierto de este mundo.
También a nosotros nos toca caminar en medio de persecusiones y dificultades, pero sabemos que hay una salvación, una intervención de Dios. «Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi iglesia, y el poder de la Muerte no prevalecerá contra ella.” Así da seguridad el Señor en esta Fe de Pedro.
También a nosotros nos toca caminar en medio de persecuciones y tribulaciones, pero tenemos fe que también vamos a experimentar la salvación.
Pedro y Pablo son los paladines de la Fe. Y lo siguen siendo en la persona del Obispo de Roma y de todo el Colegio Apostólico. Si es verdad que siempre nos asecha la dificultad, también es cierto que Dios no nos fallará. Y es en esta fe que seguimos viviendo y actuando. Hno. Pastor.

Comentario al Evangelio del viernes 27 de junio de 2025.

SOLEMNIDAD DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS. Jornada mundial de oración por la santificación del clero.

Al celebrar el Sagrado Corazón de Jesús debemos pensar que hay dos rasgos del amor. Primero: el amor está más en dar que en recibir, pues el amor se comunica. Segundo: el amor está más en las obras que en las palabras, porque el amor siempre da vida, hace crecer. Mirar el corazón de Dios que se revela en su hijo Jesucristo es abrir el alma a una luz que no juzga, sino que abraza. En su corazón misericordioso no hay reproche, sino consuelo; no hay castigo, sino esperanza. Agradecer ese corazón es reconocer que, aun en nuestras caídas, somos amados; que su perdón no es olvido, sino un nuevo comienzo. Es en esa mirada, silenciosa y firme, donde el alma encuentra descanso y la vida, sentido.

Durante toda tu vida humana
Tu corazón vigoroso y tierno
siempre se ha revelado
compasivo
hospitalario
sensible
a todos tus hermanos y hermanas
Tu parábola trata de ayudarme a ver
Tu cuidado
Tu búsqueda
Tu celo
ante todos aquellos que
lejos de la amistad de los semejantes
se perdieron de sí mismos
y se aislaron en la soledad
Por eso te lo suplico
Señor del amor más allá del fin
cuida también mi corazón
para que nunca deje
de afectarse por el dolor y la alegría
de los que están a mi alrededor
Guárdalo como el tuyo
hecho de carne
todo entregado
capaz de Pasión
Porque solo así
agradecido por el rescate recibido
reintegrado a la comunión fraterna
alcanzado por tu alegría contagiosa
estaré listo para
colaborar en tu santo pastoreo
Amando y sirviendo al mundo
a tu manera.

– Hermano Mauricio Silva dos Anjos – Hermano Menor Capuchino de Chile.

EDD. viernes 27 de junio de 2025.

Primera lectura

Lectura de la profecía de Oseas (11,1b.3-4.8c-9):

Así dice el Señor: «Cuando Israel era joven, lo amé, desde Egipto llamé a mi hijo. Yo enseñe a andar a Efraín lo alzaba en brazos; y él comprendía que yo lo curaba. Con cuerdas humanas, con correas de amor lo atraía; era para ellos como el que levanta el yugo de la cerviz, me inclinaba y le daba de comer. Se me revuelve el corazón, se me commueven las entrañas. No cederé al ardor de mi cólera, no volveré a destruir a Efraín; que soy Dios, y no hombre; santo en medio de ti, y no enemigo a la puerta.»

Palabra de Dios

Salmo

Is 12,2-3.4bcd.5-6

R/. Sacaréis aguas con gozo de las fuentes de la salvación

El Señor es mi Dios y Salvador:
confiaré y no temeré, porque mi fuerza
y mi poder es el Señor, él fue mi salvación.
Y sacaréis aguas con gozo de las fuentes de la salvación. R/.

Dad gracias al Señor,
invocad su nombre,
contad a los pueblos sus hazañas,
proclamad que su nombre es excelso. R/.

Tañed para el Señor, que hizo proezas,
anunciadlas a toda la tierra;
gritad jubilosos, habitantes de Sión:
«Qué grande es en medio de ti el santo de Israel.» R/.

Segunda lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios (3,8-12.14-19):

A mí, el más insignificante de todos los santos, se me ha dado esta gracia: anunciar a los gentiles la riqueza insondable que es Cristo, y aclarar a todos la realización del misterio, escondido desde el principio de los siglos en Dios, creador de todo. Así, mediante la Iglesia, los Principados y Potestades en los cielos conocen ahora la multiforme sabiduría de Dios, según el designio eterno, realizado en Cristo Jesús, Señor nuestro, por quien tenemos libre y confiado acceso a Dios, por la fe en él. Por esta razón, doblo las rodillas ante el Padre, de quien toma nombre toda familia en el cielo y en la tierra, pidiéndole que, de los tesoros de su gloria, os conceda por medio de su Espíritu robusteceros en lo profundo de vuestro ser, que Cristo habite por la fe en vuestros corazones, que el amor sea vuestra raíz y vuestro cimiento; y así, con todos los santos, lograréis abarcar lo ancho, lo largo, lo alto y lo profundo, comprendiendo lo que trasciende toda filosofía: el amor cristiano. Así llegaréis a vuestra plenitud, según la plenitud total de Dios.

Palabra de Dios

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Juan (19,31-37):

En aquel tiempo, los judíos, como era el día de la Preparación, para que no se quedaran los cuerpos en la cruz el sábado, porque aquel sábado era un día solemne, pidieron a Pilato que les quebraran las piernas y que los quitaran. Fueron los soldados, le quebraron las piernas al primero y luego al otro que habían crucificado con él; pero al llegar a Jesús, viendo que ya había muerto, no le quebraron las piernas, sino que uno de los soldados, con la lanza, le traspasó el costado, y al punto salió sangre y agua.
El que lo vio da testimonio, y su testimonio es verdadero, y él sabe que dice verdad, para que también vosotros creáis. Esto ocurrió para que se cumpliera la Escritura: «No le quebrarán un hueso»; y en otro lugar la Escritura dice: «Mirarán al que atravesaron.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

Para los espíritus críticos el Dios que se revela en el Antiguo testamento resulta excesivamente pasional, con explosiones de ira y, por el otro lado, una increíble capacidad para la ternura. Se trataría, en todo caso, de antropomorfismos, meras metáforas que no se podrían atribuir, así, sin más, al verdadero Dios, transcendente e inmutable. Ese Dios lejano, podrá ser con nosotros, tal vez, benévolo, con un deje de condescendencia, pero sin verdaderas entrañas. Ahora bien, los cristianos no creemos simplemente en Dios (lo que, en los tiempos que corren, no es poco), sino en un Dios encarnado, que ha asumido plenamente y con todas sus consecuencias nuestra condición humana. De modo que, precisamente en Cristo, se hacen realidad humana esas presuntas metáforas. Así, la profecía de Ezequiel (36,26) que promete arrancar del pecho el corazón de piedra y dar un corazón de carne, se cumple en Jesús, verdadero hombre, dotado de un corazón, no angélico, sino de carne, un corazón capaz de compadecer. Sólo así, amándonos con un corazón de carne, puede Jesús sanar el amor humano, herido por el pecado, por el egoísmo, la envidia, la codicia, la rivalidad y el odio; y esto no sólo en las relaciones humanas más impersonales (como las sociales o las económicas), sino también en las más cercanas y entrañables (como las familiares), que son con frecuencia fuente de conflictos y sufrimientos que nos hieren en lo profundo.

Jesús ha acercado el amor incondicional de Dios, y nos ha hecho accesible, por medio de su corazón de carne, el corazón de Dios. No es un Dios lejano y terrible, ante el que debamos sentirnos temerosos e indignos, sino un Dios Padre que se preocupa por nosotros, y que suscita en nosotros confianza y amor. Esto es lo que podemos experimentar al acercarnos a Jesús con un espíritu sencillo: la revelación de una sabiduría que no es cuestión de erudición, sino la sabiduría del amor. El amor, es verdad, es exigente y a veces nos pesa: “amor meus pondus meum” (mi amor es mi peso), decía San Agustín. Pero es, también, lo que da sentido y orientación a nuestra vida. Por eso añadía: “eo feror, quocumque feror” (por él soy llevado adondequiera que me lleven), porque el ser humano tiende al objeto de su amor, por más que esfuerzos que le exija. Por eso dice Jesús que su yugo es llevadero y su carga es ligera (cf. Mt 11, 30). Y tanto más si consideramos que el peso del amor verdadero lo ha tomado Jesús sobre sí mismo al dar su vida por nosotros. Por eso, vemos que el corazón de Jesús es también un corazón desgarrado, atravesado por la lanza, pero esto es así porque es un corazón abierto, que ha estado antes atravesado de un amor que no conoce límites.

La sabiduría del amor que Jesús ha revelado plenamente en la Cruz y de la que nos habla Pablo es exigente, cierto, pero sobre todo nos da confianza, nos relaja, nos da alivio y respiro. En Cristo, en su corazón manso y humilde, encontramos el perfecto equilibrio entre la autoestima y la humildad: autoestima, porque somos amados sin condiciones, lo que significa que, en el fondo de nuestro ser, somos buenos y valiosos; pero también humildad, porque sabemos que no somos perfectos, que tenemos que reconocer con humildad nuestros límites, nuestros pecados. Pero esto último no es una humillación que nos destruye, sino la certeza de que podemos mejorar, de que hay en nosotros posibilidades no exploradas. Y nuestra gran posibilidad, si aprendemos de Jesús, es el amor: saber que cuando tratamos de amar, Dios mismo está obrando en nosotros y que Él permanece con nosotros.

José M. Vegas cmf

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

EDD. jueves 26 de junio de 2025.

Primera Lectura

Lectura del libro del Génesis (16,1-12.15-16):

En aquellos días, Saray maltrató a Hagar, y ella se escapó.
El ángel del Señor la encontró junto a la fuente del desierto, la fuente del camino de Sur, y le dijo: «Hagar, esclava de Saray, ¿de dónde vienes y adónde vas?»
Ella respondió: «Vengo huyendo de mi señora.»
El ángel del Señor le dijo: «Vuelve a tu señora y sométete a ella.»
Y el ángel del Señor añadió: «Haré tan numerosa tu descendencia que no se podrá contar.»
Y el ángel del Señor concluyó: «Mira, estás encinta y darás a luz un hijo y lo llamarás Ismael, porque el Señor te ha escuchado en la aflicción. Será un potro salvaje: él contra todos y todos contra él; vivirá separado de sus hermanos.»
Hagar dio un hijo a Abrán, y Abrán llamó Ismael al hijo que le había dado Hagar. Abrán tenía ochenta y seis años cuando Hagar dio a luz a Ismael.

Palabra de Dios

Salmo Responsorial

Sal 105,1-2.3-4a.4b-5

R/. Dad gracias al Señor porque es bueno

Dad gracias al Señor porque es bueno,
porque es eterna su misericordia.
¿Quién podrá contar las hazañas de Dios,
pregonar toda su alabanza? R/.

Dichosos los que respetan el derecho
y practican siempre la justicia.
Acuérdate de mí por amor a tu pueblo. R/.

Visítame con tu salvación:
para que vea la dicha de tus escogidos,
y me alegre con la alegría de tu pueblo,
y me gloríe con tu heredad. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo (7,21-29):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «No todo el que me dice “Señor, Señor” entrará en el reino de cielos, sino el que cumple la voluntad de mi Padre que está en el cielo. Aquel día muchos dirán: “Señor, Señor, ¿no hemos profetizado en tu nombre, y en tu nombre echado demonios, y no hemos hecho en tu nombre muchos milagros?” Yo entonces les declararé: “Nunca os he conocido. Alejaos de mí, malvados.” El que escucha estas palabras mías y las pone en práctica se parece a aquel hombre prudente que edificó su casa sobre roca. Cayó la lluvia, salieron los ríos, soplaron los vientos y descargaron contra la casa; pero no se hundió porque estaba cimentada sobre roca. El que escucha estas palabras mías y no las pone en práctica se parece a aquel hombre necio que edificó su casa sobre arena. Cayó la lluvia, se salieron los ríos, soplaron los vientos y rompieron contra la casa, y se hundió totalmente.»
Al terminar Jesús este discurso, la gente estaba admirada de su enseñanza, porque les enseñaba con autoridad, y no como los escribas.

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

El episodio descrito en la primera lectura puede ser un buen ejemplo del viejo refrán que encabeza esta reflexión. Expresa la confianza en una providencia divina, que, si bien no fuerza los acontecimientos según nuestra voluntad y nuestros deseos, de manera que se tiene a veces la impresión de que estamos como dejados de la mano de Dios, en realidad, Dios obra de manera misteriosa para sacar del mal bien, y en las desgracias que nos afligen, Él derrama sobre nosotros su gracia salvadora. Esta verdad se hace por completo patente en la muerte en la Cruz de Jesucristo, por la que hemos obtenido el perdón y la vida nueva de la Resurrección. Y, por eso, puede expresar Pablo la certeza de que “Dios dispone, todas las cosas para el bien de los que lo ama” (Rm 8, 28).

El comportamiento injusto de Saray con Hagar provoca una intervención divina que no restablece inmediatamente la justicia, lo que hubiera supuesto una intromisión en el ámbito de la libertad humana, pero dispone las cosas de tal modo que de ese mal humano se derivan bienes mayores.

Ahora bien, esta confianza en la Providencia divina, ¿no nos invita, o incluso nos condena, a la pasividad y a la resignación? En modo alguno. Hagar es invitada, movida por la Palabra que Dios le dirige, a tomar decisiones difíciles, pero exclusivamente suyas, pues podría haber decidido de otra manera. En el fondo, es lo que nos dice Jesús en el Evangelio de hoy. No es que no debamos invocar el “¡Señor, Señor!”, sino que no debemos limitarnos a ello. Existe una religiosidad “perezosa”, que sólo se mantiene en una apariencia de piedad cuando todo va bien, pero que se hunde en la dificultad. Elevar la mirada a Dios y pedirle sinceramente su ayuda significa escuchar su Palabra, acogerla y ponerla en práctica. Y esto supone tomar decisiones difíciles, escoger el camino empinado y entrar por la puerta estrecha, porque todo esto implica tomar sobre sí la Cruz, adoptar como norma de la propia vida el mandamiento del amor, del perdón, de la respuesta al mal con el bien. Solo así, tratando de vivir como vivió Él (cf. 1 Jn 2, 6) nos convertimos en verdaderos discípulos suyos, que construyen sobre roca y son capaces de mantenerse fieles también en los malos momentos, en las circunstancias (personales y sociales) adversas. Y sólo así conseguimos invertir el sentido de la historia y de los acontecimientos, convirtiendo el mal que nos rodea y parece triunfar en historia de salvación, en acontecimiento de gracia, para el bien de los que lo aman, y, por medio de ellos, para el bien de todos, puesto que por todos ha muerto y resucitado el Señor.

José M. Vegas cmf

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

EDD. miércoles 25 de junio de 2025.

Primera Lectura

Lectura del libro del Génesis (15,1-12.17-18):

En aquellos días, Abrán recibió en una visión la palabra del Señor: «No temas, Abrán, yo soy tu escudo, y tu paga será abundante.»
Abrán contestó: «Señor, ¿de qué me sirven tus dones, si soy estéril, y Eliezer de Damasco será el amo de mi casa?»
Y añadió: «No me has dado hijos, y un criado de casa me heredará.»
La palabra del Señor le respondió: «No te heredará ése, sino uno salido de tus entrañas.»
Y el Señor lo sacó afuera y le dijo: «Mira al cielo; cuenta las estrellas, si puedes.»
Y añadió: «Así será tu descendencia.» Abran creyó al Señor, y se le contó en su haber.
El Señor le dijo: «Yo soy el Señor, que te sacó de Ur de los Caldeos, para darte en posesión esta tierra.»
Él replicó: «Señor Dios, ¿cómo sabré que yo voy a poseerla?»
Respondió el Señor: «Tráeme una ternera de tres años, una cabra de tres años, un carnero de tres años, una tórtola y un pichón.»
Abrán los trajo y los cortó por el medio, colocando cada mitad frente a la otra, pero no descuartizó las aves. Los buitres bajaban a los cadáveres, y Abrán los espantaba. Cuando iba a ponerse el sol, un sueño profundo invadió a Abrán, y un terror intenso y oscuro cayó sobre él. El sol se puso, y vino la oscuridad; una humareda de horno y una antorcha ardiendo pasaban entre los miembros descuartizados.
Aquel día el Señor hizo alianza con Abrán en estos términos: «A tus descendientes les daré esta tierra, desde el río de Egipto al Gran Río Eufrates.»

Palabra de Dios

Salmo

Sal 104,1-2.3-4.6-7.8-9

R/. El Señor se acuerda de su alianza eternamente

Dad gracias al Señor, invocad su nombre,
dad a conocer sus hazañas a los pueblos.
Cantadle al son de instrumentos,
hablad de sus maravillas. R/.

Gloriaos de su nombre santo,
que se alegren los que buscan al Señor.
Recurrid al Señor y a su poder,
buscad continuamente su rostro. R/.

¡Estirpe de Abrahán, su siervo;
hijos de Jacob, su elegido!
El Señor es nuestro Dios,
él gobierna toda la tierra. R/.

Se acuerda de su alianza eternamente,
de la palabra dada, por mil generaciones;
de la alianza sellada con Abrahán,
del juramento hecho a Isaac. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo (7,15-20):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Cuidado con los falsos profetas; se acercan con piel de oveja, pero por dentro son lobos rapaces. Por sus frutos los conoceréis. A ver, ¿acaso se cosechan uvas de las zarzas o higos de los cardos? Los árboles sanos dan frutos buenos; los árboles dañados dan frutos malos. Un árbol sano no puede dar frutos malos, ni un árbol dañado dar frutos buenos. El árbol que no da fruto bueno se tala y se echa al fuego. Es decir, que por sus frutos los conoceréis.

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

Es evidente que no todo es lo que parece. Aunque no debemos adoptar una actitud de sospecha sistemática contra toda apariencia de bien, que acaba aislándonos y cerrándonos sobre nosotros mismos, minando toda capacidad de confianza, tampoco debemos ser ingenuos. Como el bien atrae y el mal repele, es frecuente que los que tienen aviesas intenciones traten de esconderlas y disimularlas, revistiéndose de apariencias de bien. Así Jesús nos advierte contra los falsos profetas, que operan en el ámbito de la religión. Pero es verdad que los lobos con piel de oveja se encentran en todos los ámbitos de la vida humana: la economía, la política, la amistad, hasta la familia. Pero Jesús nos advierte, al tiempo que nos ofrece criterios de discernimiento: son los frutos los que nos hacen conocer la calidad de las raíces, son la consecuencias las que nos revelan la intenciones ocultas y disfrazadas.

Pero este criterio de discernimiento podemos aplicárnoslo a nosotros mismos. También podemos usarlo para examinarnos, para comprobar si nuestra vida está dando buenos o malos frutos. Lo más probable es que encontremos que se dé una mezcla de frutos buenos y malos, puesto que no somos perfectos. Pero Jesús nos llama a dar solo frutos buenos. ¿Cómo hacer? Tenemos que trabajar en las raíces: examinar nuestros valores básicos, los que realmente mueven nuestro corazón, no sólo los que profesamos teóricamente. Y no solo examinar, sino alimentar, abonar, sanar, para que esas raíces acaben dando buenos frutos. Abraham nos sirve hoy de ejemplo. La primera y fundamental condición es la confianza. Tenemos que creer las promesas de Dios, acoger su Palabra, que es Cristo. En segundo lugar, afincados en esa confianza, tenemos que poner manos a la obra: hacer con diligencia lo que depende de nosotros. Abraham prepara el sacrificio y lo preserva de los buitres. Pero, finalmente, dar frutos de vida buena, de amor y vida eterna, es cosa de Dios, que acogerá y consumará lo que con buena voluntad hemos preparado.

Frutos buenos a los que Dios nos llama son consecuencia de la cooperación de nuestra libertad y la gracia de Dios. Como dice la liturgia de la ordenación sacerdotal, citando la carta a los Filipenses (1, 6): “que Dios que empezó en ti la obra buen, Él mismo la lleve a término”.

José M. Vegas cmf

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

Comentario al Evangelio del miércoles 25 de junio de 2025.

El Evangelio de hoy nos invita a un examen serio de nuestra vida cristiana. Jesús advierte sobre los falsos profetas, que «vienen disfrazados de ovejas, pero por dentro son lobos feroces». Y Él nos da un criterio claro para discernir la verdad: «Por los frutos los conoceréis.»

Así como un buen árbol da buenos frutos, la vida del verdadero cristiano debe traslucir los frutos del Espíritu: amor, paz, alegría, paciencia, bondad, fidelidad (cf. Ga 5,22). Palabras bonitas o apariencia piadosa no son suficientes. Lo que cuenta, de hecho, es una vida transformada, coherente, humilde y fructífera.

En la primera lectura, vemos cómo el rey Josías, al descubrir el Libro de la Ley en el Templo, rasga las vestiduras en señal de arrepentimiento y lleva al pueblo a renovar la alianza con Dios. Este gesto muestra un corazón sensible a la Palabra y dispuesto a la conversión.

Dos actitudes se complementan hoy:

Discernimiento ante las apariencias – para no ser engañados ni engañarnos a nosotros mismos.

Conversión sincera – como Josías, al reconocer dónde estamos equivocados y desear regresar al camino del Señor.

Dios te bendiga y te proteja siempre. – Hermano Mauricio Silva dos Anjos – Hermano Menor Capuchino de Chile.

Compartimos, fechas de los próximos Encuentros del Movimiento durante 2025.

Hermanos y hermanas,

Paz y bien !!!

A continuación les compartimos las fechas de nuestros próximos encuentros que tenemos este año 2025.

Encuentros Zonales

6 Julio: Zona Norte
Lugar :(Viña del Mar )

12 Julio: Zona Centro Norte
Lugar : Constitución

19 Julio : Zona Centro – Sur
Lugar: Los Ángeles

26 de Julio : Zona Sur
Lugar: ( Padre Las Casas)

Encuentro Nacional ( para nuevos hermanos)
Fecha: 6 y 7 de Septiembre
Lugar : Los Ángeles

Retiro :
Fecha: 6 y 7 de diciembre
Lugar: Chacahuín.

Fraternalmente,

Movimiento Laicos Capuchinos de Chile.

Comentario al Evangelio del martes 24 de junio de 2025.

VIVA SAN JUAN BAUTISTA.
Un nacimiento que es signo de Dios

Celebrar la natividad de San Juan Bautista es algo excepcional dentro de la liturgia de la Iglesia, pues además de Jesús y María, Juan es el único santo cuya fecha de nacimiento se celebra con solemnidad. Esto porque su nacimiento fue un signo de la acción de Dios en la historia, preparando al pueblo para acoger al Mesías.

Juan el Bautista es el precursor, el elegido por Dios para «ir delante del Señor a prepararle los caminos» (cf. Lc 1,76). Su vida, desde antes del nacimiento, ya estaba marcada por una misión profética. Él salta en el vientre de Isabel al escuchar el saludo de María. Su nombre, dado por orden de Dios, causa asombro y admiración, rompiendo con las tradiciones humanas para señalar algo nuevo: el comienzo del cumplimiento de las promesas divinas.

Llamados a ser como Juan

Juan vivió en el desierto, en silencio, escuchando a Dios. Fue humilde, valiente, justo. No buscó gloria para sí, pero preparó el camino del Señor, señalando a Jesús:

«Es necesario que él crezca y yo disminuya.» (Jn 3,30)

También nosotros, como cristianos, estamos llamados a ser signos de la presencia de Dios en el mundo, preparando los corazones para que el Señor pueda nacer en ellos. Con nuestras palabras y acciones, debemos anunciar que está cerca.

Para meditar:

He preparado el camino del Señor en mi vida y en las vidas de los que me rodean?

Tengo el valor de dar testimonio de la verdad, incluso cuando me cuesta?

He buscado disminuir para que Cristo crezca en mí?

  • Hermano Mauricio Silva dos Anjos – Hermano Menor Capuchino de Chile.