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Autor: Patricio Osiadacz

EDD. lunes 16 de diciembre de 2019

Hoy, lunes, 16 de diciembre de 2019

Primera lectura

Lectura del libro de los Números (24,2-7.15-17a):

EN aquellos días, Balaán, tendiendo la vista, divisó a Israel acampado por tribus. El espíritu de Dios vino sobre él, y entonó sus versos:
«Oráculo de Balaán, hijo de Beor,
oráculo del hombre de ojos perfectos;
oráculo del que escucha palabras de Dios,
que contempla visiones del Poderoso,
que cae y se le abren los ojos:
¡Qué bellas tus tiendas, oh Jacob,
y tus moradas, Israel!
Como vegas dilatadas,
como jardines junto al río,
como áloes que plantó el Señor
o cedros junto a la corriente;
el agua fluye de sus cubos,
y con el agua se multiplica su simiente.
Su rey es más alto que Agag,
y descuella su reinado».
Y entonó sus versos:
«Oráculo de Balaán, hijo de Beor,
oráculo del hombre de ojos perfectos;
oráculo del que escucha palabras de Dios
y conoce los planes del Altísimo,
que contempla visiones del Poderoso,
que cae en éxtasis, y se le abren los ojos:
Lo veo, pero no es ahora,
lo contemplo, pero no será pronto:
Avanza una estrella de Jacob,
y surge un cetro de Israel».

Palabra de Dios

Salmo

Sal 24,4-5ab.6-7bc.8-9

R/.
Señor, instrúyeme en tus sendas

V/. Señor, enséñame tus caminos,
instrúyeme en tus sendas:
haz que camine con lealtad;
enséñame, porque tú eres mi Dios y Salvador. R/.

V/. Recuerda, Señor, que tu ternura
y tu misericordia son eternas;
acuérdate de mí con misericordia,
por tu bondad, Señor. R/.

V/. El Señor es bueno y es recto,
enseña el camino a los pecadores;
hace caminar a los humilles con rectitud,
enseña su camino a los humildes. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo (21,23-27):

EN aquel tiempo, Jesús llegó al templo y, mientras enseñaba, se le acercaron los sumos sacerdotes y los ancianos del pueblo para preguntarle:
«¿Con qué autoridad haces esto? ¿Quién te ha dado semejante autoridad?».
Jesús les replicó:
«Os voy a hacer yo también una pregunta; si me la contestáis, os diré yo también con qué autoridad hago esto. El bautismo de Juan ¿de dónde venía, del cielo o de los hombres?».
Ellos se pusieron a deliberar:
«Si decimos “del cielo”, nos dirá: “¿Por qué no le habéis creído?”. Si le decimos “de los hombres”, tememos a la gente; porque todos tienen a Juan por profeta».
Y respondieron a Jesús:
«No sabemos».
Él, por su parte, les dijo:
«Pues tampoco yo os digo con qué autoridad hago esto».

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Rosa Ruiz, Misionera Claretiana

Lunes, 16 de diciembre de 2019

Queridos amigos y amigas:

“Autoridad” es una palabra que en muchos lugares no tiene buena prensa. A menudo reaccionamos a ella con desconfianza. La ambicionamos desmedidamente o la rehusamos como si del mismísimo demonio se tratara. Quizá porque confundimos autoridad con poder. Y nada más lejos.

El evangelio de hoy nos pone frente a esta disyuntiva: ¿tener autoridad es un elogio o un insulto? En el caso de Jesús, su autoridad no dejaba indiferente ni a sus seguidores ni a sus adversarios. Era llamativo; tanto, que le preguntan de dónde le viene tal autoridad. Y Jesús no responde. Tampoco se enfada ni castiga a quien le pone en duda. Simplemente, ejerce una vez más, su “soberana” autoridad, su escandalosa libertad.

Nos molestan las personas libres. Las de verdad. Y puede que nos incomoden porque son personas con autoridad. O lo que es lo mismo, personas que “no mandan” ni se imponen. Tampoco ambicionan el poder de la fuerza o de la imagen o del prestigio. Simplemente, son libres. Tanto, que si nos incomodan, tendemos a preguntar, como los fariseos: “pero, ¿tú quién te crees que eres?, ¿a ti quién te ha dado esta autoridad de decir lo que piensas y hacer lo que crees mejor aunque no coincida con la norma?”

Pero también queda otra opción: reconocer su autoridad, su libertad; y quedarnos cerca, prudentemente cerca. Y pedir a Dios que nos enseñe a mirar y a ver y a sentir y actuar como hacen ellos. Las personas libres. Como Jesús.

Vuestra hermana en la fe,

Rosa Ruiz, Misionera Claretiana (rosaruizarmi@gmail.com)

Fuente  :  https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

EDD. sábado 14 de diciembre de 2019

Hoy, sábado, 14 de diciembre de 2019

Primera lectura

Lectura del libro del Eclesiástico (48,1-4.9-11):

EN aquellos días, surgió el profeta Elías como un fuego,
sus palabras quemaban como antorcha.
Él hizo venir sobre ellos hambre,
y con su celo los diezmó.
Por la palabra del Señor cerró los cielos
y también hizo caer fuego tres veces.
¡Qué glorioso fuiste, Elías, con tus portentos!
¿Quién puede gloriarse de ser como tú?
Fuiste arrebatado en un torbellino ardiente,
en un carro de caballos de fuego;
tú fuiste designado para reprochar los tiempos futuros,
para aplacar la ira antes de que estallara,
para reconciliar a los padres con los hijos
y restablecer las tribus de Jacob.
Dichosos los que te vieron
y se durmieron en el amor.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 79,2ac.3b.15-16.18-19

R/.
Oh Dios, restáuranos,
que brille tu rostro y nos salve.

V/. Pastor de Israel, escucha,
tú que te sientas sobre querubines, resplandece.
Despierta tu poder y ven a salvarnos. R/.

V/. Dios del universo, vuélvete:
mira desde el cielo, fíjate,
ven a visitar tu viña.
Cuida la cepa que tu diestra plantó,
y al hijo del hombre que tú has fortalecido. R/.

V/. Que tu mano proteja a tu escogido,
al hombre que tú fortaleciste.
No nos alejaremos de ti:
danos vida, para que invoquemos tu nombre. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo (17,10-13):

CUANDO bajaban del monte, los discípulos preguntaron a Jesús:
«¿Por qué dicen los escribas que primero tiene que venir Elías?».
Él les contestó:
«Elías vendrá y lo renovará todo. Pero os digo que Elías ya ha venido y no lo reconocieron, sino que han hecho con él lo que han querido. Así también el Hijo del hombre va a padecer a manos de ellos».
Entonces entendieron los discípulos que se refería a Juan el Bautista.

Palabra del Señor

REFLEXIÓN  :

Juan Lozano, cmf

Querido amigo/a:

No siempre somos capaces de reconocer lo que tenemos delante. Es una lamentable miopía, porque las grandes realidades de la vida, las cosas más bonitas, necesitan una mirada profunda, no se identifican a primera vista; de modo que podemos tener muy cerca preciosos tesoros que harían nuestra vida más rica y no ser conscientes. Suele ocurrir que estas esencias son invisibles a los ojos, como decía aquel escritor francés.

Una de ellas es la fe. Jesús hoy nos advierte de este peligro cuando le preguntan si Él es el mesías, el que tenía que venir. ¡Precisamente se lo preguntan a Él! En la respuesta, Jesús recuerda que no todos han sido reconocidos; ni el profeta Elías -del que nos habla hoy el libro del Eclesiástico en el capítulo 48-; ni Juan el Bautista, encarcelado y ejecutado; ni el propio Jesús, que adelanta su rechazo, pasión y muerte en cruz. El breve relato del evangelio invita a superar la tentación de un mesianismo glorioso y fácil, animando a los discípulos a comprender con Jesús el camino de la obediencia a la voluntad del Padre. Para Mateo, el sufrimiento y la gloria de Jesús son dos dimensiones inseparables de su acción redentora.

Pero volviendo a la reflexión inicial, ni muchos hombres ni mujeres de entonces reconocieron a Elías, ni a Juan el Bautista, ni al propio Jesucristo. ¿Hoy es diferente? Estamos en el ecuador del Adviento, el tiempo va pasando. Te propongo en tu oración personal de hoy que reces con esta petición: Señor que te vea, mejor dicho, que te reconozca en las realidades de la vida, de mi vida, en las que tú estás presente.

El que sí lo vio claro es el gran místico que hoy recordamos, San Juan de la Cruz. Y lo expresó muy bellamente con el don de la escritura que el Señor le concedió.

¡Oh llama de amor viva que tiernamente hieres, de mi alma en el más profundo centro!

Pues ya no eres esquiva, acaba ya si quieres,  ¡rompe la tela de este dulce encuentro!

Vuestro hermano en la fe: 

Juan Lozano, cmf.

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

Homilía para la Eucaristía del Domingo 15 de diciembre de 2019.

Sigamos orando por el Pueblo de Dios y sus Pastores para que sepamos cumplir nuestra misión.

TERCER DOMINGO DE ADVIENTO.CICLO A.

Isaías 35,1-6.10: La restauración de Judá es descrita como una renovación de la naturaleza y transformación del ser humano: el enfermo sana, el cobarde cobra vigor. Hay un nuevo Éxodo.

Santiago 5,7-10: Frente a las persecuciones y hostigamientos el autor aporta una certeza y un modelo. La certeza: la parusía del Señor, que viene a poner las cosas en su lugar. Un modelo: de fidelidad y paciencia de los profetas. Toda la vida cristiana se tensa con la esperanza firme en el Señor.

Mateo 11,2-11: Dos aspectos: – la respuesta de Jesús acerca de su misión mesiánica: se cumple lo expresado por Isaías. – el elogio que hace Jesús del Bautista, el último y mayor de los profetas, el nuevo Elías, eslabón que une los dos Testamentos.

1.- Hoy, tercer domingo de Adviento, es de alegría, porque el Señor está cerca, la salvación es posible. Sí, esta fue la esperanza que sostuvo al Pueblo en medio del destierro. “No hay mal que dure cien años”. Se sueña y se añora una renovación total de todo. El sueño del Reino de Dios es el sueño de la humanidad, y no solamente el sueño, sino el motor de la historia. Pues descubrimos que todos los movimientos sociales buscan algo mejor, aunque sea, a juicio de algunos, por caminos equivocados. Por eso se habla de renovación, transformación; no más de lo mismo. Y por la historia sabemos que ha habido remedios peores que la enfermedad. La Salvación bíblica implica transformación, es decir, algo mejor (desierto a vergel, de ceguera a visión) y también liberación, es decir, el hombre es puesto de pie.

2.- Jesús viene a hacer realidad lo de Isaías: los ciegos ven, los paralíticos caminan; los leprosos son purificados y los sordos oyen; los muertos resucitan y la Buena nueva es anunciada a los pobres. Mejor síntesis de la misión de Jesús (y de la Iglesia) no se puede dar. Algo similar encontramos en  Lucas 4,18-21. Y esta misión debe hacerse realidad también hoy. Jesús abrió los ojos a varios ciegos, a uno de nacimiento y a otros que habían perdido la visión. Pero en verdad Él quiere abrir los ojos a toda la humanidad. Dígase lo mismo de la parálisis, la lepra, la sordera y la muerte. Porque el Señor es el Salvador de todos y a eso viene.

Y la misión de la Iglesia es la misión de Jesús. Todos nosotros tenemos la misión de transformar y liberar con la ayuda del Señor, con la Fuerza del Espíritu Santo.

3.- Hace unos días atrás leí un grafiti que decía: “El silencio de la Iglesia también es violencia”. Me dolió, pero es cierto. Hubo una época en que la Iglesia se ufanaba de ser “la voz de los sin voz”. Eso no basta. El Señor quiere que le demos la palabra al que por tanto tiempo hemos tenido en silencio. El Señor quiere que todos estén capacitados para escuchar y comprender sus derechos. El Señor quiere que nosotros abramos los ojos a tantos que no ven, que ignoran sus derechos y deberes. Son otros los que quieren que la gente no vea, no oiga, no se exprese. Por eso el silencio nuestro es cómplice de una violencia opresora. Y eso Dios no lo quiere, como y tampoco quiere que su Iglesia sea corrupta y muda. Que no caiga sobre nosotros los cristianos lo que dice el profeta: “Todos ellos son perros mudos, incapaces de ladrar… ¡Y ellos son los pastores!” (Isaías 56,10-11). Esto es fuerte, duro, doloroso. Pero también es cierto que cuando la Iglesia, los pastores han hablado, su voz es silenciada en la prensa, en la radio y en la televisión. También son responsables.

4.- Pero no nos pongamos trágicos. El mismo profeta nos dice hoy: “Fortalezcan los brazos débiles, robustezcan las rodillas vacilantes; digan a los que están desalentados: ¡sean fuertes, no teman, ahí está su Dios!”. Por supuesto que hoy hay que estar optimistas, ya que “el Señor abre los ojos al ciego y endereza a los que están encorvados”.

Animo, el Señor viene; con entusiasmo salgamos a proclamar que el Señor quiere liberar al ciego, al paralítico, al que está postrado. Porque a todos a ama el Señor.

Adviento, Venida del Señor. Hoy viene a cada uno de nosotros en su Palabra, en su sacramento. Y hoy quiere hacer realidad todo esto en nosotros y por medio de nosotros. Por eso este domingo es de alegría, porque ya viene el Señor a salvarnos a todos.

    Hermano Pastor Salvo Beas.

EDD. viernes 13 de diciembre de 2019.

Hoy, viernes, 13 de diciembre de 2019

Primera lectura

Lectura del libro de Isaías (48,17-19):

ESTO dice el Señor, tu libertador,
el Santo de Israel:
«Yo, el Señor, tu Dios,
te instruyo por tu bien,
te marco el camino a seguir.
Si hubieras atendido a mis mandatos,
tu bienestar sería como un río,
tu justicia como las olas del mar,
tu descendencia como la arena,
como sus granos, el fruto de tus entrañas;
tu nombre no habría sido aniquilado,
ni eliminado de mi presencia».

Palabra de Dios

Salmo

Sal 1,1-2.3.4.6

R/.
El que te sigue, Señor, tendrá la luz de la vida.

V/. Dichoso el hombre
que no sigue el consejo de los impíos,
ni entra por la senda de los pecadores,
ni se sienta en la reunión de los cínicos;
sino que su gozo es la ley del Señor,
y medita su ley día y noche. R/.

V/. Será como un árbol
plantado al borde de la acequia:
da fruto en su sazón
y no se marchitan sus hojas;
y cuanto emprende tiene buen fin. R/.

V/. No así los impíos, no así;
serán paja que arrebata el viento.
Porque el Señor protege el camino de los justos,
pero el camino de los impíos acaba mal. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo (11,16-19):

EN aquel tiempo, dijo Jesús al gentío:
«¿A quién compararé esta generación?
Se asemeja a unos niños sentados en la plaza, que gritan diciendo: “Hemos tocado la flauta, y no habéis bailado; hemos entonado lamentaciones, y no habéis llorado”.
Porque vino Juan, que ni comía ni bebía, y dicen: “Tiene un demonio”. Vino el Hijo del hombre, que come y bebe, y dicen: “Ahí tenéis a un comilón y borracho, amigo de publicanos y pecadores”.
Pero la sabiduría se ha acreditado por sus obras».

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Juan Lozano, cmf

Querido amigo/a:

Si hubieras atendido a mis mandatos…, dice hoy el Señor por boca del profeta Isaías en el capítulo 48. El pueblo -nosotros- con frecuencia caemos en la idolatría, en adorar otros dioses que no nos proporcionan felicidad, pero que nos seducen con sus “luces de colores”, como las que adornan los escaparates de las tiendas desde el inicio del “adviento” comercial. Cada uno tenemos nuestros dioses a los que somos fieles, a los que rendimos culto: el prestigio, la buena imagen, la última palabra de autoridad en casa o en el trabajo, el dinero, etc. Son nuestros becerros de oro de los que nos tenemos que liberar para dejar a Dios ser Dios, es decir, ocupar el primer puesto en nuestro corazón desde la libertad de nuestro amor, porque yo quiero Señor que tú seas mi Dios. El tiempo de Adviento es un buen momento para este ejercicio de limpieza.

En la primera lectura el Señor mantiene su promesa de liberación a pesar de la infidelidad del pueblo -nuestra infidelidad- recordándonos que -yo, el Señor, tu Dios, te enseño para tu bien, te guío por el camino que sigues.- Es un buen día hoy para orar con esta petición, ¿Señor que falsos dioses me apartan de ti? Dame luz para ponerles nombre y apartarlos de mi, de modo que tú puedas nacer en mi con más luz en esta Navidad.

La joven Santa Lucía, lo tenía claro. Prefirió el martirio antes que ser infiel al Señor; hay que tener mucho amor para mantenerse firme hasta el final. Lo peor que nos puede pasar es mantenernos impasibles; es la actitud que desaprueba Jesús en el evangelio de hoy: …hemos tocado la flauta, y no habéis bailado; hemos cantado lamentaciones, y no habéis llorado. Es como si nos dijera:¡no habéis reaccionado, no habéis hecho nada, estáis dormidos! Despertemos. Escuchemos la Palabra a través de la cual Dios nos habla; es Su Palabra. Atendamos sus mandatos, porque si lo hacemos -reza hoy Isaías-, sería tu paz como un río, tu justicia como las olas del mar… Nos lo recuerda también la antífona del salmo de hoy: El que te sigue, Señor, tendrá la luz de la vida.

Vuestro hermano en la fe: 

Juan Lozano, cmf.

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

“El martirio es el aire de la vida de un cristiano” – Catequesis completa

Persecución de san Pablo

diciembre 11, 2019 14:03 Rosa Die Alcolea Audiencia General

(ZENIT – 11 dic. 2019).- El Pontífice ha recordado que “el martirio es el aire de la vida de un cristiano, de una comunidad cristiana”, y ha asegurado que siempre habrá mártires entre nosotros: “esta es la señal de que vamos por el camino de Jesús”.

Esta mañana, 11 de diciembre de 2019, en el Aula Pablo VI, el Santo Padre ha proseguido la catequesis sobre los Hechos de los Apóstoles, centrándose en el pasaje “¡Por poco con tus argumentos haces de mí un cristiano!” (Hechos 26, 28). Pablo prisionero ante el rey Agripa (Hechos, 26, 22-23).

Al pronunciar la catequesis en italiano, dedicada a la persecución del apóstol Pablo, el Papa ha improvisado unas palabras, con las que ha compartido el encuentro que ha tenido antes de la audiencia general con

un grupo de peregrinos ucranianos: “¡Cómo persiguieron a esta gente, cuánto han sufrido por el Evangelio! Pero no negociaron la fe. Son un ejemplo”.

“Hoy en el mundo, en Europa, tantos cristianos son perseguidos y dan la vida por su fe, o son perseguidos con guantes blancos, es decir, dejados de lado, marginados…”, ha indicado. El martirio “es una bendición del Señor, que haya en el pueblo de Dios, alguno o alguna que dé este testimonio de martirio”.

Perseverancia

El apóstol san Pablo, ha indicado Francisco en su catequesis, “nos enseña la perseverancia en la prueba” y la “capacidad de leer todo con los ojos de la fe”.

este sentido, ha exhortado a pedirle al Señor, por intercesión del apóstol, “que reviva nuestra fe y nos ayude a ser fieles hasta el final de nuestra vocación de cristianos, de discípulos de los discípulos del Señor, de misioneros”.

A partir de este momento, el retrato de Pablo es el del prisionero cuyas cadenas son el signo de su fidelidad al Evangelio y del testimonio dado al Resucitado.

Lucas destaca la similitud entre Pablo y Jesús, ambos odiados por sus adversarios, acusados públicamente y reconocidos como inocentes por las autoridades imperiales; y así Pablo se asocia con la pasión de su Maestro, y su pasión se convierte en un evangelio vivo.

Tras resumir su discurso en diversas lenguas, el Papa ha saludado a los grupos de fieles presentes. La audiencia general ha terminado con el canto del Pater Noster y la bendición apostólica.

***

Catequesis del Papa

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

En la lectura de los Hechos de los Apóstoles, prosigue el camino del Evangelio por el mundo y el testimonio de san Pablo está cada vez más marcado por el sello del sufrimiento. Pero esto es algo que crece con el tiempo en la vida de Pablo. Pablo no es sólo el evangelizador ardiente, el intrépido misionero entre los paganos que da vida a las nuevas comunidades cristianas, sino también el testigo sufriente del Resucitado (cf. Hch 9, 15-16).

llegada del apóstol a Jerusalén, descrita en el capítulo 21 de los Hechos, desencadena un odio feroz hacia él, que le reprochan: “¡Pero éste era un perseguidor! ¡No os fieis!”. Como lo fue para Jesús, Jerusalén también es la ciudad hostil para él. Cuando fue al templo, lo reconocieron, lo sacaron para lincharlo y fue salvado in extremis  por los soldados romanos. Acusado de enseñar contra la Ley y el Templo, fue arrestado y comenzó su peregrinaje como prisionero, primero ante el sanedrín, luego ante el procurador romano en Cesarea y finalmente ante el rey Agripa. Lucas destaca la similitud entre Pablo y Jesús, ambos odiados por sus adversarios, acusados públicamente y reconocidos como inocentes por las autoridades imperiales; y así Pablo se asocia con la pasión de su Maestro, y su pasión se convierte en un evangelio vivo. Yo vengo de la basílica de San Pedro y allí tuve mi primera audiencia esta mañana con peregrinos ucranianos de una diócesis ucraniana. ¡Cómo persiguieron a esta gente, cuánto han sufrido por el Evangelio! Pero no negociaron la fe. Son un ejemplo. Hoy en el mundo, en Europa, tantos cristianos son perseguidos y dan la vida por su fe, o son perseguidos con guantes blancos, es decir, dejados de lado, marginados… El martirio es el aire de la vida de un cristiano, de una comunidad cristiana. Siempre habrá mártires entre nosotros: esta es la señal de que vamos por el camino de Jesús. Es una bendición del Señor, que haya en el pueblo de Dios, alguno o alguna que dé este testimonio de martirio.

Pablo es llamado a defenderse de las acusaciones, y al final, en presencia del rey Agripa II, su apología se convierte en un testimonio eficaz de fe (cf. Hch 26, 1-23).

Luego Pablo cuenta su propia conversión: Cristo resucitado lo hizo cristiano y le confió la misión entre las naciones, “para que se conviertan de las tinieblas a la luz y del poder de Satanás a Dios, y para que reciban el perdón de los pecados y una parte de la herencia, entre los santificados mediante la fe en mí” (v. 18). Pablo obedeció este mandato  y no hizo otra cosa que mostrar cómo los profetas y Moisés predijeron lo que ahora anuncia él: “que el Cristo había de padecer y que, después de resucitar el primero de entre los muertos, anunciaría la luz al pueblo y a los gentiles” (v. 23). El testimonio apasionado de Pablo toca el corazón del rey Agripa, a quien sólo le falta el paso decisivo. Y así dice el rey: “¡Por poco con tus argumentos haces de mí un cristiano! (v. 28). Pablo es declarado inocente, pero no puede ser liberado porque ha apelado al César. Así continúa el viaje imparable de la Palabra de Dios a Roma. Pablo, encadenado, terminará aquí en Roma.

A partir de este momento, el retrato de Pablo es el del prisionero cuyas cadenas son el signo de su fidelidad al Evangelio y del testimonio dado al Resucitado.

cadenas son ciertamente una prueba humillante para el Apóstol, que aparece al mundo como un “malhechor” (2 Tim 2,9). Pero su amor a Cristo es tan fuerte que incluso estas cadenas se leen con los ojos de la fe; fe que para Pablo no es “una teoría, una opinión sobre Dios y sobre el mundo”, sino “el impacto del amor de Dios en su corazón, […] es amor a Jesucristo” (BENEDICTO XVI, Homilía con ocasión del Año Paulino, 28 de junio de 2008).

Queridos hermanos y hermanas, Pablo nos enseña la perseverancia en la prueba y la capacidad de leer todo con los ojos de la fe. Hoy pedimos al Señor, por intercesión del apóstol, que reviva nuestra fe y nos ayude a ser fieles hasta el final de nuestra vocación de cristianos, de discípulos de los discípulos del Señor, de misioneros. diciembre 11, 2019 14:03Audiencia General

Comentario al evangelio de hoy 12 de diciembre de 2019

Del santo Evangelio según san Lucas 1, 39-48

En aquellos días, María se encaminó presurosa a un pueblo de las montañas de Judea, y entrando en la casa de Zacarías, saludó a Isabel. En cuanto ésta oyó el saludo de María, la creatura saltó en su seno.

Entonces Isabel quedó llena del Espíritu Santo, y levantando la voz, exclamó: “Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo para que la madre de mi Señor venga a verme? Apenas llegó tu saludo a mis oídos, el niño saltó de gozo en mi seno. Dichosa tú, que has creído, porque se cumplirá cuanto te fue anunciado de parte del Señor”.

Entonces dijo María: “Mi alma glorifica al Señor y mi espíritu se llena de júbilo en Dios, mi salvador, porque puso sus ojos en la humildad de su esclava”.

Palabra del Señor.


Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

Día de la Virgen de Guadalupe!

En los versículos anteriores María recibe a Dios en su seno y el ángel le anuncia que su prima está encinta (Lc, 1, 36). ¿Qué hace María? María se «encamina presurosa” a visitar a su prima. Qué acto tan humano. Visita a su prima olvidándose de sí misma. Es el primer viaje de evangelización de Jesús. Jesús se vale de la persona de María para evangelizar. Es la primera vez que Jesús, como hombre, sale al encuentro. ¿Cómo lo hace? Con la ayuda de otra persona, de otros pies humanos, de otros brazos humanos, de otro cuerpo humano. María nos pone el primer ejemplo de lo que a Jesús le gusta tanto hacer. ¡Y que lo quiere seguir haciendo conmigo hoy!

Qué ejemplo de María y Jesús. Nos quieren decir tanto en este pasaje tan sencillo. Es la primera vez que trabajan juntos, la primera vez que llevan al Padre juntos. La primera de tantas. María que lleva a Jesús en su seno, lo lleva escondido pero real. Lo lleva invisible para el ojo humano, pero con presencia real. Así hay que llevar a Jesús. Así quiere ser llevado Jesús hoy. Jesús quiere seguir viviendo entre nosotros. Pero no puede si no le decimos FIAT.

¿De qué manera lleva María a Jesús que se nota? Isabel lo nota. ¿De qué manera María habla que Isabel lo nota? Noto en otras personas que tienen algo especial, que llevan a Jesús. Así lo notó Isabel en María. María quería que aumentara Jesús y ella disminuyera. Que notaran a Jesús en ella. Dos personas que no se han podido ver con los ojos del cuerpo pero que ya se conocen, ya saben que le gusta al otro. Ya saben a dónde quieren ir. Se han visto antes con los ojos del alma, con los ojos de la fe.

«San Juan Diego, indígena pobre y excluido, fue precisamente el instrumento pequeño y humilde, que escogió Santa María de Guadalupe para una gran misión que daría origen al rostro pluriforme de la gran nación latinoamericana. Nos encomendamos a su intercesión para que cuando las fuerzas nos falten en la lucha por nuestro pueblo, recordemos que es precisamente en la debilidad que la fuerza de Dios puede hacer su mejor trabajo. Y que la Morenita del Tepeyac nunca se olvide de nuestra amada “Patria Grande”, eso es América Latina, una Patria Grande en gestación, que nunca se olvide de nuestras familias y de los que más sufren».
(Homilía de S.S. Francisco, 4 de marzo de 2019).

EDD. jueves 12 de diciembre de 2019.

Jueves de la segunda semana de Adviento
Nuestra Señora de Guadalupe Patrona de América
Fiesta
Color: blanco

El 12 de diciembre de 1531 el indígena Juan Diego se presenta al obispo, Fray Juan de Zumárraga, dejando caer a sus pies frescas rosas de Castilla llevadas en su tilma, en la cual quedó estampada la imagen de la Virgen. Este fue el signo de veracidad, solicitado por el obispo ante el requerimiento de la Virgen de construir un templo en el lugar donde se le había aparecido a Juan Diego, el cerro Tepeyac (México). Pío X la proclamó como “Patrona de toda América Latina” y Juan XXIII “la Madre de las Américas”.

Antífona de entrada Ap 12, 1

Una gran señal apareció en el cielo: una mujer, vestida de sol, con la luna bajo sus pies y una corona de doce estrellas sobre su cabeza.

Gloria.

ORACIÓN COLECTA

Dios y Padre de misericordia, que has puesto a tu pueblo bajo la especial protección de la santísima Madre de tu Hijo, concede, a cuantos invocan a la Virgen de Guadalupe, procurar con fe diligente el progreso de los pueblos por el camino de la justicia y de la paz. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

Miren, la virgen está embarazada.

Lectura del libro de Isaías   7, 10-14; 8, 10

El Señor habló a Ajaz en estos términos:

“Pide para ti un signo de parte del Señor, en lo profundo del Abismo, o arriba, en las alturas”.

Pero Ajaz respondió:

“No lo pediré ni tentaré al Señor”.

Isaías dijo:

“Escuchen, entonces, casa de David: ¿Acaso no les basta cansar a los hombres, que cansan también a mi Dios? Por eso el Señor mismo les dará un signo. Miren, la virgen está embarazada y dará a luz un hijo, y lo llamará con el nombre de Emanuel, que significa Dios está con nosotros”.

SALMO RESPONSORIAL  66, 2-3. 5. 7-8

R/¡Qué todos los pueblos te den gracias, Señor!

El Señor tenga piedad y nos bendiga, haga brillar su rostro sobre nosotros, para que en la tierra se reconozca su dominio, y su victoria entre las naciones.

Que todos los pueblos te den gracias. Que canten de alegría las naciones, porque gobiernas a los pueblos con justicia y guías a las naciones de la tierra.

La tierra ha dado su fruto: el Señor, nuestro Dios, nos bendice. Que Dios nos bendiga, y lo teman todos los confines de la tierra.

EVANGELIO

ACLAMACIÓN AL EVANGELIO   Lc  1, 46b-47

Aleluya

“Mi alma canta la grandeza del Señor, y mi espíritu se estremece de gozo en Dios, mi Salvador”. Aleluya.

EVANGELIO

Feliz de ti por haber creído.

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas  1, 39-48

María partió y fue sin demora a un pueblo de la montaña de Judá. Entró en la casa de Zacarías y saludó a Isabel. Apenas esta oyó el saludo de María, el niño saltó de alegría en su vientre, e Isabel, llena del Espíritu Santo, exclamó:

“¡Tu eres bendita entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo, para que la madre de mi Señor venga a visitarme? Apenas oí tu saludo, el niño saltó de alegría en mi vientre. Feliz de ti por haber creído que se cumplirá lo que te fue anunciado de parte del Señor”.

María dijo entonces:

“Mi alma canta la grandeza del Señor, y mi espíritu se estremece de gozo en Dios, mi salvador, porque Él miró con bondad la pequeñez de su servidora. En adelante todas las generaciones me llamarán feliz”.

Fuente : http://www.eucaristiadiaria.cl/dia_cal.php?fecha=2019-12-12

REFLEXIÓN :

María nos da ejemplo de humildad y fe. Ella habla con alegría de la Gracia que Dios hace con ella. O mejor dicho, de la infinita gracia que Dios tiene para con la humanidad a través de María.

Así como nuestra Santa madre, cada uno de nosotros puede tener este momento de gozo que se estremece de gratitud frente al infinito amor de Dios manifestado en Cristo, el Emanuel, el Dios con nosotros.

En la encarnación de Cristo en María, en la venida de Dios como hombre al mundo, nace nuestra esperanza de eternidad. ¿Cómo no estremecernos de gozo frente a esta oportunidad de ganar para nosotros una felicidad que no tiene fin?

En María Dios cumple sus promesas en fidelidad y generosidad hacia su pueblo. Entendido este ya no como la descendencia carnal de Abraham, sino como el conjunto de los creyentes que siguen a Cristo viajando hacia la Jerusalén celeste.

La fe sencilla de María, es la fe que debemos pedir al Señor. Una fe que pone a Cristo adelante. Que aunque no sabe el cómo, se pone atrás del Señor y le dice: sea tu voluntad, yo soy tu esclava.

En esa humildad abrimos la puerta a la Gracia, dejamos espacio a ese Cristo que quiere nacer entre nosotros, y salvarnos de nuestras oscuridades, rescatarnos de nuestros egoísmos.

Recemos en este espíritu a nuestra Santa Madre, junto a Santo Tomás de Aquino:

«Concédeme, oh Reina del Cielo, que nunca se aparten de mi corazón el temor y el amor de tu Hijo Santísimo; que por tantos beneficios recibidos, no por mis méritos, sino por la largueza de su piedad, no cese de alabarle con humildes acciones de gracias; que a las innumerables culpas cometidas suceda una leal y sincera confesión y un firmísimo y doloroso arrepentimiento y finalmente, que logre merecer su gracia y su misericordia.

Suplico también, oh puerta del cielo y abogada de pecadores, no consientas que jamás se aparte y desvíe este siervo tuyo de la fe, pero particularmente que, en la hora postrera, me mantenga con ella abrazado; si el enemigo esforzare sus astucias, no me abandone tu misericordia y tu gran piedad.

Por la confianza que tengo en ti puesta, alcánzame de tu Santísimo Hijo el perdón de todos mis pecados y que viva y muera gustando las delicias de tu santo amor.

Amén.»

Fuente : https://santavirgenmaria.com/2017/12/12/comentario-del-evangelio-san-lucas-1-39-48/

EDD. miércoles 11 de diciembre de 2019

Hoy, miércoles, 11 de diciembre de 2019

Primera lectura

Lectura del libro de Isaías (40,25-31):

«¿CON quién podréis compararme,
quién es semejante a mi?», dice el Santo.
Alzad los ojos a lo alto y mirad:
¿quién creó esto?
Es él, que despliega su ejército al completo
y a cada uno convoca por su nombre.
Ante su grandioso poder, y su robusta fuerza,
ninguno falta a su llamada.
¿Por qué andas diciendo, Jacob,
y por qué murmuras, Israel:
«Al Señor no le importa mi destino,
mi Dios pasa por alto mis derechos»?
¿Acaso no lo sabes, es que no lo has oído?
El Señor es un Dios eterno
que ha creado los confines de la tierra.
No se cansa, no se fatiga,
es insondable su inteligencia.
Fortalece a quien está cansado,
acrecienta el vigor del exhausto.
Se cansan los muchachos, se fatigan,
los jóvenes tropiezan y vacilan;
pero los que esperan en el Señor
renuevan sus fuerzas,
echan alas como las águilas,
corren y no se fatigan,
caminan y no se cansan.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 102,1-2.3-4.8.10

R/.
Bendice, alma mía, al Señor

V/. Bendice, alma mía, al Señor,
y todo mi ser a su santo nombre.
Bendice, alma mía, al Señor,
y no olvides sus beneficios. R/.

V/. Él perdona todas tus culpas
y cura todas tus enfermedades;
él rescata tu vida de la fosa,
y te colma de gracia y de ternura. R/.

V/. El Señor es compasivo y misericordioso,
lento a la ira y rico en clemencia.
No nos trata como merecen nuestro pecados
ni nos paga según nuestras culpas. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo (11,28-30):

EN aquel tiempo, Jesús tomó la palabra y dijo:
«Venid a mi todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré.
Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera».

Palabra del Señor

REFLEXIÓN  :

Juan Lozano, cmf

Querido amigo/a:

¿De qué estás cansado/a? ¿Del ritmo de vida que llevas? ¿De esa relación personal que no termina de arreglarse? ¿De la falta de comprensión que los demás tienen hacia ti?  ¿De esta crisis que no acaba de terminar? ¿De las estructuras injustas sociales que te impiden realizarte y oprimen a muchos? ¿De que las cosas no salen como quisieras? ¿De que no te hacen caso? ¿Cansado de vivir? ¿De qué estás cansado? Piénsalo y exprésalo con sinceridad, sin autoengaños. Escúchate y dítelo a ti mismo, porque el Señor, a través de su Palabra, hoy nos hace una invitación muy concreta: ¡ven y descansa!

Por un lado, uno de los protagonistas del Adviento, el profeta Isaías, nos dice: … Él da fuerza al cansado, acrecienta el vigor del inválido; se cansan los muchachos, se fatigan, los jóvenes tropiezan y vacilan; pero los que esperan en el Señor renuevan sus fuerzas, echan alas como las águilas, corren sin cansarse, marchan sin fatigarse. Por otro, el Evangelio refuerza esta invitación con el imperativo que Mateo pone en boca de Jesús: Venid a mi todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré.

Está muy claro, la invitación es que hoy encuentres algún momento de paz, en medio de tus rutinas diarias, para orar descansando; para abrir tu corazón a Jesús y enseñarle todos tus cansancios existenciales que no te dejan vivir, que te restan energías y te quitan alegría. Para dejar que la fuerza de la Gracia que nos llega a través del Espíritu Santo, reponga tus fuerzas, toque tus heridas, alivie tus cargas. Déjate querer por el Señor, descansa en Él, para un poco. Sin prisas, sin correr, sin ansiedad. Su acción es lenta, pero segura, reparadora. Sólo hay que dejarse hacer, ponte a tiro.

Vuestro hermano en la fe: 

Juan Lozano, cmf.

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

EDD. martes 10 de diciembre de 2019.

Hoy, martes, 10 de diciembre de 2019

Primera lectura

Lectura del libro de Isaías (40,1-11):

«CONSOLAD, consolad a mi pueblo
—dice vuestro Dios—;
hablad al corazón de Jerusalén,
gritadle,
que se ha cumplido su servicio,
y está pagado su crimen,
pues de la mano del Señor ha recibido
doble paga por sus pecados».
Una voz grita:
«En el desierto preparadle
un camino al Señor;
allanad en la estepa
una calzada para nuestro Dios;
que los valles se levanten,
que montes y colinas se abajen,
que lo torcido se enderece
y lo escabroso se iguale.
Se revelará la gloria del Señor,
y verán todos juntos
—ha hablado la boca del Señor—».
Dice una voz: «Grita».
Respondo: «¿Qué debo gritar?».
«Toda carne es hierba
y su belleza como flor campestre:
se agosta la hierba, se marchita la flor,
cuando el aliento del Señor
sopla sobre ellos;
sí, la hierba es el pueblo;
se agosta la hierba, se marchita la flor,
pero la palabra de nuestro Dios
permanece por siempre».
Súbete a un monte elevado,
heraldo de Sión;
alza fuerte la voz,
heraldo de Jerusalén;
álzala, no temas,
di a las ciudades de Judá:
«Aquí está vuestro Dios.
Mirad, el Señor Dios llega con poder
y con su brazo manda.
Mirad, viene con él su salario
y su recompensa lo precede.
Como un pastor que apacienta el rebaño,
reúne con su brazo los corderos
y los lleva sobre el pecho;
cuida él mismo a las ovejas que crían».

Palabra de Dios

Salmo

Sal 95,1-2.3.10ac.11-12.13-14

R/.
Aquí está nuestro Dios, que llega con poder.

V/. Cantad al Señor un cántico nuevo,
cantad al Señor, toda la tierra;
cantad al Señor, bendecid su nombre,
proclamad día tras día su victoria. R/.

V/. Contad a los pueblos su gloria,
sus maravillas a todas las naciones.
Decid a los pueblos: «El Señor es rey,
él gobierna a los pueblos rectamente». R/.

V/. Alégrese el cielo, goce la tierra,
retumbe el mar y cuanto lo llena;
vitoreen los campos y cuanto hay en ellos,
aclamen los árboles del bosque. R/.

V/. Delante del Señor, que ya llega,
ya llega a regir la tierra:
regirá el orbe con justicia
y los pueblos con fidelidad. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo (18,12-14):

EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«¿Qué os parece? Suponed que un hombre tiene cien ovejas: si una se le pierde, ¿no deja las noventa y nueve en el monte y va en busca de la perdida? Y si la encuentra, en verdad os digo que se alegra más por ella que por las noventa y nueve que no se habían extraviado.
Igualmente, no es voluntad de vuestro Padre que está en el cielo que se pierda ni uno de estos pequeños».

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Juan Lozano, cmf

Querido amigo/a:

¿A qué se dedica Dios? ¿En qué emplea su tiempo? Básicamente en hacer tres cosas: llamar constantemente, perdonar a todas horas y consolar con infinita ternura. Por eso, cuando llevamos y dejamos salir al Espíritu Santo que llevamos dentro, lo que nos sale es consolar. El que está lleno de Dios no maldice, ni reniega, ni condena. Lo que le sale es lo contrario. De ahí el mandato de hoy de Isaías, su primera palabra: “consolad/consuelen”. Es lo que deberíamos hacer con más frecuencia los cristianos, consolar, llevar más amor, dar buenas noticias. Porque este mundo, nuestras realidades, necesitan más palabras de consuelo y menos palabras de condena. Hay que amar nuestra realidad y nuestro mundo, también con sus negatividades (y las nuestras personales) que tenemos que aceptar. Pero tenemos que recordar cada vez que nos levantamos por la mañana, que sólo el amor es capaz de transformarlo todo. Necesitamos más consuelo y menos condenas.

No podía faltar en este Adviento, como en todo tiempo litúrgico, una referencia martirial; es decir, un recordatorio no agradable, pero no por ello irreal, de que a todo seguidor de Jesús, le sucederán incomprensiones, cruces, persecuciones… Así le ha pasado también a muchos hombres y mujeres, testigos de Jesús, que han dado su vida por Él. Sin ir más lejos la joven adolescente cuya memoria libre propone la liturgia de hoy: Santa Eulalia, que con doce años, no quiso renegar de su fe en Jesús quemando incienso a los dioses paganos como obligaba el decreto del emperador Diocleciano en su cruenta persecución contra los que profesaban su fe en Cristo.

Ser seguidor de Jesús, también tiene sus incomprensiones. Comprende que no te comprendan; acepta que no te reconozcan. No por ello pierdas la alegría de vivir y la fuerza y motivación para hacer lo que crees que tienes que hacer. Hay veces que encontrarás aceptación y reconocimiento y otras veces no. Mirar a esta realidad martirial nos ayuda a aceptar esos momentos en los que no somos reconocidos ni comprendidos, porque no somos los únicos y porque no por ello debemos de dejar de hacer lo que sentimos que Dios nos pide.

Hoy podíamos hacerle esta pregunta al Señor en nuestra oración personal: ¿dónde y a quién puedo y tengo que llevar palabras y gestos de consuelo y no lo estoy haciendo? Dímelo Señor. Dame tu luz para darme cuenta y la fuerza para hacerlo. Que yo pueda preparar tu venida sembrando esta estrella en el corazón de aquel que vive a mi lado o que veo todos los días en mi trabajo. Que de mis labios salgan palabras de consuelo y ternura y de mis manos gestos de acogida, especialmente hacia los que más me cuesta, que suelen ser los que necesitan más amor en sus vidas.

Jesús lo dice bien claro en el Evangelio de hoy: Dios no quiere que se pierda nadie, por eso arriesga lo que nosotros no haríamos, dejar las noventa y nueve ovejas. Fíjate si arriesga. ¿Es la “política” de Dios la condenación? Por si a alguno/a todavía dudaba…

Vuestro hermano en la fe: 

Juan Lozano, cmf.

Fuente. : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

EDD. lunes 09 de diciembre de 2019.

Hoy, lunes, 9 de diciembre de 2019

Primera lectura

Lectura del libro de Isaías (35,1-10):

EL desierto y el yermo se regocijarán,
se alegrará la estepa y florecerá,
germinará y florecerá como flor de narciso,
festejará con gozo y cantos de júbilo.
Le ha sido dada la gloria del Líbano,
el esplendor del Carmelo y del Sarón.
Contemplarán la gloria del Señor,
la majestad de nuestro Dios.
Fortaleced las manos débiles,
afianzad las rodillas vacilantes;
decid a los inquietos:
«Sed fuertes, no temáis.
¡He aquí vuestro Dios! Llega el desquite,
la retribución de Dios.
Viene en persona y os salvará.»
Entonces se despegarán los ojos de los ciegos,
los oídos de los sordos se abrirán;
entonces saltará el cojo como un ciervo,
y cantará la lengua del mudo,
porque han brotado aguas en el desierto
y corrientes en la estepa.
El páramo se convertirá en estanque,
el suelo sediento en manantial.
En el lugar donde se echan los chacales
habrá hierbas, cañas y juncos.
Habrá un camino recto.
Lo llamarán «Vía sacra».
Los impuros no pasarán por él.
Él mismo abre el camino
para que no se extravíen los inexpertos.
No hay por allí leones,
ni se acercarán las bestias feroces.
Los liberados caminan por ella
y por ella retornan los rescatados del Señor.
Llegarán a Sión con cantos de júbilo:
alegría sin límite en sus rostros.
Los dominan el gozo y la alegría.
Quedan atrás la pena y la aflicción.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 84,9ab-10.11-12.13-14

R/.
He aquí nuestro Dios; viene en persona y nos salvará.

V/. Voy a escuchar lo que dice el Señor:
«Dios anuncia la paz
a su pueblo y a sus amigos».
La salvación está cerca de los que lo temen,
y la gloria habitará en nuestra tierra. R/.

V/. La misericordia y la fidelidad se encuentran,
la justicia y la paz se besan;
la fidelidad brota de la tierra,
y la justicia mira desde el cielo. R/.

V/. El Señor nos dará la lluvia,
y nuestra tierra dará su fruto.
La justicia marchará ante él,
Y sus pasos señalarán el camino. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas (5,17-26):

UN día, estaba Jesús enseñando, y estaban sentados unos fariseos y maestros de la ley, venidos de todas las aldeas de Galilea, Judea y Jerusalén. Y el poder del Señor estaba con él para realizar curaciones.
En esto, llegaron unos hombres que traían en una camilla a un hombre paralítico y trataban de introducirlo y colocarlo delante de él. No encontrando por donde introducirlo a causa del gentío, subieron a la azotea, lo descolgaron con la camilla a través de las tejas, y lo pusieron en medio, delante de Jesús. Él, viendo la fe de ellos, dijo:
«Hombre, tus pecados están perdonados».
Entonces se pusieron a pensar los escribas y los fariseos:
«¿Quién es éste que dice blasfemias? ¿Quién puede perdonar pecados sino sólo Dios?».
Pero Jesús, conociendo sus pensamientos, respondió y les dijo:
«¿Qué estáis pensando en vuestros corazones? ¿Qué es más fácil, decir: “Tus pecados te son perdonados”, o decir: “Levántate y echa a andar”? Pues, para que veáis que el Hijo del hombre tiene poder en la tierra para perdonar pecados —dijo al paralítico—: “A ti te lo digo, ponte en pie, toma tu camilla y vete a tu casa”».
Y, al punto, levantándose a la vista de ellos, tomó la camilla donde había estado tendido y se marchó a su casa dando gloria a Dios
El asombro se apoderó de todos y daban gloria a Dios. Y, llenos de temor, decían:
«Hoy hemos visto maravillas».

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Juan Lozano, cmf

Querido amigo/a:

Si se te pasó la primera semana del Adviento sin pena ni gloria, ayer comenzamos una segunda, una nueva oportunidad para sincronizar nuestro reloj con el tiempo de la Esperanza que se nos propone vivir a todos los cristianos como preparación al nacimiento de Jesucristo. No dejes pasar este tiempo sin más. Pídele al Señor que te ayude a centrarte, a vivir con intensidad y capacidad de sorpresa esta semana.

Es la esperanza de la que profeta Isaías nos invita a vivir en la segunda semana de Adviento con la meditación de los capítulos 35, 40 y 48 en las primeras lecturas. En concreto, el capítulo 35 que la liturgia nos propone hoy es una riada de buenos augurios, buenas noticias para el pueblo que espera y mantiene su fe en el Señor. Todo florece bellamente de gozo y alegría, porque todo está llamado a restaurarse, por ello el versículo 4 nos recuerda: Sed fuertes, no temáis. Mirad a vuestro Dios, que trae el desquite; viene en persona, resarcirá y os salvará. Es una lectura muy bonita para hacer una buena meditación con esta pregunta: Señor, ¿en qué aspecto de mi vida tengo que ser más fuerte? Dios nos bendice potenciando las cualidades que nos ha dado, las herramientas que cada uno tenemos a través de las cuales estamos llamados a realizar el bien. Eso es un don, el regalo que tu creador te otorgó y que has ido descubriendo, cultivando, poniendo en práctica. No tengas miedo de usar tu don. Si se ha debilitado, si está oxidado, el Señor lo arregla, como también dice el canto de bendición del profeta Isaías: se despegarán los ojos del ciego, los oídos del sordo se abrirán, saltará como ciervo el tullido, la lengua del mudo cantará.

Cada uno tenemos un don. No tenemos que envidiar los dones de los demás. Con el que Dios te ha bendecido, con ese te vale, sino mira al santo de hoy con cuya memoria libre propone orar la liturgia: San Juan Diego Cuauhtlatoatzin, (pinchando en el nombre accedes a su biografía)un hombre muy sencillo y humilde, sin talentos espectaculares, pero de una gran fe, testigo de la aparición de Ntra. Sra. de Guadalupe. 

Cuando los seres humanos no utilizamos nuestros talentos y cualidades estos se atrofian, se paralizan.Y al contrario, cuanto más usas tu don al servicio de los demás y del bien, este crece, se desarrolla. En la secuencia del evangelio de hoy, un hombre paralítico es descolgado por el techo ante Jesús. El poder sanador de Jesús es físico y espiritual, no sólo cura los pecados, también su cuerpo entero. Quizá algún talento nuestro está algo paralizado. Es buena ocasión para orar al Señor pidiéndole que, si es así, nos diga ¡ponte en pie!

Vuestro hermano en la fe:  
Juan Lozano, cmf.

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy