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Autor: Patricio Osiadacz

EDD. jueves 28 de noviembre de 2019

Hoy, jueves, 28 de noviembre de 2019

Primera lectura

Lectura de la profecía de Daniel (6,12-28):

En aquellos días, unos hombres espiaron a Daniel y lo sorprendieron orando y suplicando a su Dios.
Entonces fueron a decirle al rey: «Majestad, ¿no has firmado tú un decreto que prohíbe hacer oración, durante treinta días, a cualquier dios o cualquier hombre fuera de ti, bajo pena de ser arrojado al foso de los leones?»
El rey contestó: «El decreto está en vigor, como ley irrevocable de medos y persas.»
Ellos le replicaron: «Pues Daniel, uno de los deportados de Judea, no te obedece a ti, majestad, ni al decreto que has firmado, sino que tres veces al día hace oración a su Dios.»
Al oírlo, el rey, todo sofocado, se puso a pensar la manera de salvar a Daniel, y hasta la puesta del sol hizo lo imposible por librarlo.
Pero aquellos hombres le urgían, diciéndole: «Majestad, sabes que, según la ley de medos y persas, un decreto o edicto real es válido e irrevocable.»
Entonces el rey mandó traer a Daniel y echarlo al foso de los leones.
El rey dijo a Daniel: «¡Que te salve ese Dios a quien tú veneras tan fielmente!»
Trajeron una piedra, taparon con ella la boca del foso, y el rey la selló con su sello y con el de sus nobles, para que nadie pudiese modificar la sentencia dada contra Daniel. Luego el rey volvió a palacio, pasó la noche en ayunas, sin mujeres y sin poder dormir. Madrugó y fue corriendo al foso de los leones.
Se acercó al foso y gritó afligido: «¡Daniel, siervo del Dios vivo! ¿Ha podido salvarte de los leones ese Dios a quien veneras tan fielmente?»
Daniel le contestó: «¡Viva siempre el rey! Mi Dios envió su ángel a cerrar las fauces de los leones, y no me han hecho nada, porque ante él soy inocente, como tampoco he hecho nada contra ti.»
El rey se alegró mucho y mandó que sacaran a Daniel del foso. Al sacarlo, no tenía ni un rasguño, porque había confiado en su Dios. Luego mandó el rey traer a los que habían calumniado a Daniel y arrojarlos al foso de los leones con sus hijos y esposas. No habían llegado al suelo, y ya los leones los habían atrapado y despedazado.
Entonces el rey Darlo escribió a todos los pueblos, naciones y lenguas de la tierra: «¡Paz y bienestar! Ordeno y mando que en mi imperio todos respeten y teman al Dios de Daniel. Él es el Dios vivo que permanece siempre. Su reino no será destruido, su imperio dura hasta el fin. Él salva y libra, hace signos y prodigios en el cielo y en la tierra. Él salvó a Daniel de los leones.»

Palabra de Dios

Salmo

Dn 3,68.69.70.71.72.73.74

R/.
Ensalzadlo con himnos por los siglos

Rocíos y nevadas,
bendecid al Señor. R/.

Témpanos y hielos,
bendecid al Señor. R/.

Escarchas y nieves,
bendecid al Señor. R/.

Noche y día,
bendecid al Señor. R/.

Luz y tinieblas,
bendecid al Señor. R/.

Rayos y nubes,
bendecid al Señor. R/.

Bendiga la tierra al Señor. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas (21,20-28):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Cuando veáis a Jerusalén sitiada por ejércitos, sabed que está cerca su destrucción. Entonces, los que estén en Judea, que huyan a la sierra; los que estén en la ciudad, que se alejen; los que estén en el campo, que no entren en la ciudad; porque serán días de venganza en que se cumplirá todo lo que está escrito. ¡Ay de las que estén encintas o criando en aquellos días! Porque habrá angustia tremenda en esta tierra y un castigo para este pueblo. Caerán a filo de espada, los llevarán cautivos a todas las naciones, Jerusalén será pisoteada por los gentiles, hasta que a los gentiles les llegue su hora. Habrá signos en el sol y la luna y las estrellas, y en la tierra angustia de las gentes, enloquecidas por el estruendo del mar y el oleaje. Los hombres quedarán sin aliento por el miedo y la ansiedad ante lo que se le viene encima al mundo, pues los astros se tambalearán. Entonces verán al Hijo del hombre venir en una nube, con gran poder y majestad. Cuando empiece a suceder esto, levantaos, alzad la cabeza: se acerca vuestra liberación.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Queridos hermanos:

Continuamos con el género apocalíptico de todos los días de esta semana, género aparentemente truculento y aterrador. En nuestro lenguaje habitual designamos como apocalíptico lo terrible y pavoroso; pero esto es un gran error. La palabra apocalipsis significa sencillamente revelación, y el género apocalíptico revela el sentido y el desenlace de la historia, convirtiéndose en un género de consolación. Este tipo de literatura se cultiva en Israel precisamente en épocas de gran tribulación, y el apocalipsis del Nuevo Testamento surge también como respuesta a las persecuciones del imperio romano que pretendían eliminan a los creyentes porque se negaban a practicar los cultos imperiales y confesaban que sólo Jesús se merece el título de Rey, que es el Rey de Reyes y Señor de Señores (Ap 19,16).

Hoy los textos subrayan fundamentalmente el señorío de Dios sobre la historia y sobre la creación: la guerra judeo-romana y los cataclismos cósmico-astrales no suceden al margen del plan divino. A pesar de tanto desorden y confusión, el Hijo del Hombre está sobre la nube, lleno de poder y de gloria. Viene como juez de la historia, pero como juez de misericordia, de modo que los creyentes se sienten libres de toda opresión y pueden andar “con la cabeza alta”.

Para nosotros, el lenguaje apocalíptico tiene otras posibilidades de aprovechamiento. Los cataclismos cósmicos y las tribulaciones bélicas son la metáfora del surgir de un cosmos nuevo y de una sociedad diferente, de un nuevo nacimiento a gran escala. San Pablo daba por hecho que esto, en parte, ya había sucedido en los creyentes, que el bautismo los había hecho pasar por un proceso de muerte-resurrección, de modo que “el que está en Cristo es una criatura nueva; lo antiguo ha pasado, todo es nuevo” (2Cor 5,17).

Desde la desmitologización de la biblia y su interpretación existencial, tan en boga hace pocas décadas y, en algunos aspectos, nada despreciable, volvemos a creer y desear un “fin del mundo” para nosotros: la superación de miserias, inautenticidades, tendencias pecaminosas… y el surgir de una sensibilidad diferente y unos ojos nuevos para contemplar la historia, el mundo, los hermanos y a nosotros mismos como nuevas criaturas.

Nos faltan sólo tres días para iniciar el Adviento, ese llamado “tiempo fuerte” de la liturgia, con su reiterativa invitación a dejar que Dios nos haga nacer de nuevo. Sería un proceso semejante al de la semilla que se descompone y brota lozana y pujante. Un gran poeta, contemplando a un sembrador, experimentó en su interior ese deseo: 

“Lento, el arado, paralelamente, / abría el haza oscura, y la sencilla /
mano abierta dejaba la semilla/ en su entraña partida honradamente. /
Pensé arrancarme el corazón, y echarlo, / pleno de su sentir alto y profundo, /
al ancho surco del terruño tierno;/
a ver si con romperlo y con sembrarlo, / la primavera le mostraba al mundo /
el árbol puro del amor eterno” (J. Ramón Jiménez).

Vuestro hermano en la fe
Severiano Blanco cmf

Fuente  :  https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

Francisco sobre América Latina: “Buscar el diálogo y también el análisis”

Rueda de prensa en el avión

noviembre 27, 2019 11:58Larissa I. LópezViajes pontificios

(ZENIT – 27 nov. 2019).- El Papa Francisco señaló que aún no ha obtenido un “análisis bien realizado” de la situación actual en América Latina, pero indicó que, efectivamente, “está en llamas” y “debemos buscar el diálogo y también el análisis”.

Esta es la respuesta del Santo Padre a Valentina Alazraki, corresponsal de Televisa, que le pidió que hablara sobre la situación en América Latina, “en llamas”, en países como Bolivia, Nicaragua y Chile, con “disturbios, violencia en las calles, muertos, heridos, iglesias incluso quemadas, violadas”.

Estas y otras declaraciones fueron realizadas por Francisco ayer, 26 de noviembre de 2019, en la rueda de prensa que ofreció durante el vuelo de vuelta de su 32º viaje apostólico internacional a Tailandia y Japón, obtenidas de la transcripción no oficial ofrecida por Vatican News, texto recogido por Alessandro Guarasci y Andrea Tornielli.

Chile

Así, el Papa también apuntó que “no hay declaraciones precisamente de paz” en los citados países de la región y que “lo que está sucediendo en Chile me asusta, porque Chile está saliendo de un problema de abusos que ha causado tanto sufrimiento y ahora un problema de este tipo que no entendemos bien”.

Aunque reiteró que aún no ha logrado acceder a un análisis adecuado del panorama, expresó que “también hay gobiernos débiles, muy débiles, que no han logrado poner orden y paz, y por eso llegamos a esta situación”.

Mediación de la Santa Sede

La periodista mexicana también cuestionó al Santo Padre sobre petición de mediación de la Santa Sede del expresidente Evo Morales en Bolivia.

En este sentido, el Pontífice señaló que Venezuela pidió también la mediación y la Santa Sede “siempre dispuesta” y que “estamos ahí presentes para ayudar cuando es necesario”.

Con respecto a Bolivia, puntualizó que el país realizó una “petición a las Naciones Unidas que ha enviado delegados, y también a alguien de alguna nación europea”. Después, expuso que desconoce si en Chile y Brasil, donde “también hay problemas” han hecho lo mismo. noviembre 27, 2019 11:58

Fuente : https://es.zenit.org/articles/francisco-sobre-america-latina-buscar-el-dialogo-y-tambien-el-analisis/

Comentario al evangelio de hoy miércoles 27 de noviembre de 2019.

Del santo Evangelio según san Lucas 21, 12-19

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Los perseguirán y los apresarán, los llevarán a los tribunales y a la cárcel, y los harán comparecer ante reyes y gobernantes por causa mía. Con esto ustedes darán testimonio de mí.

Grábense bien que no tienen que preparar de antemano su defensa, porque yo les daré palabras sabias, a las que no podrá resistir ni contradecir ningún adversario de ustedes.

Los traicionarán hasta sus padres y hermanos, sus parientes y amigos. Matarán a algunos de ustedes, y todos los odiarán por causa mía. Sin embargo, ni un cabello de su cabeza perecerá. Si se mantienen firmes, conseguirán la vida”.

Palabra de Dios.

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

Cristo ha dejado una huella en el mundo por la cual vivimos y somos llamados cristianos. Dios quiere que seamos sus apóstoles y compartamos a los demás lo que hemos recibido y aprendido de Él. Pero este Evangelio puede desconcertarnos y hacer surgir algunas preguntas: ¿Por qué nos perseguirán? ¿Qué hemos hecho para merecer castigo alguno? Jesús nos dice que seremos perseguidos porque nosotros, los cristianos, somos una contradicción para el mundo. Jesús quiere dar a conocer que sus seguidores serán despreciados a causa de su nombre y del estilo de vida que ha de tener un cristiano.

La vida de Jesús, en su época, contradecía el pensamiento de muchas personas, pero poco a poco sus enseñanzas dieron fruto y su testimonio generó el seguimiento de muchos; por otra parte, algunas personas no querían salir de sus ideales, por lo tanto, querían destruir las enseñanzas de Jesús. Cristo nos advierte de estos sucesos, nos pueden pasar a nosotros, para que al llegar estas tribulaciones mantengamos la confianza y los ojos fijos en Él.

¿Qué debemos hacer nosotros ahora? Debemos vivir y dar testimonio de lo grande que es nuestro Dios; mantenernos firmes en la decisión de vivir como Cristo y tener la confianza de que, al hacer su voluntad, estamos construyendo el Reino de Cristo en la sociedad, ganándonos y asegurándonos el cielo.

«Jesús quiere dar esta sabiduría en abundancia. Él recompensará ciertamente vuestra labor de sembrar semillas de curación y reconciliación en vuestras familias, comunidades y en toda la sociedad de esta nación. ¿No nos dijo él que nadie se puede resistir a su sabiduría? Su mensaje de perdón y misericordia se sirve de una lógica que no todos querrán comprender y que encontrará obstáculos. Sin embargo, su amor revelado en la cruz, en definitiva, nadie lo puede detener. Es como un GPS espiritual que nos guía de manera inexorable hacia la vida íntima de Dios y el corazón de nuestro prójimo. La Santísima Virgen María siguió a su Hijo hasta la oscura montaña del Calvario y nos acompaña en cada paso de nuestro viaje terrenal. Que ella nos obtenga la gracia de ser mensajeros de la verdadera sabiduría, profundamente misericordiosos con los necesitados, con la alegría que proviene de encontrar descanso en las heridas de Jesús, que nos amó hasta el final».
(Homilía de S.S. Francisco, 29 de noviembre de 2017).

Fuente : http://es.catholic.net/op/articulos/73667/dar-testimonio-de-la-grandeza-de-dios.html

EDD. miércoles 27 de noviembre de 2019.

Miércoles de la trigesimocuarta semana del tiempo ordinario
Feria
Color: verde

Antífona de entrada Cf. Ecli 36, 18

Señor, concede la paz a los que esperan en ti, para que se compruebe la veracidad de tus profetas. Escucha la oración de tu servidor y la de tu pueblo Israel.

ORACIÓN COLECTA

Míranos, Dios nuestro, creador y Señor del universo, y concédenos servirte de todo corazón, para experimentar los efectos de tu amor. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

Daniel interpretó el mensaje de Dios al rey Baltasar.

Lectura de la profecía de Daniel 5, 1-6. 13-14. 16-17. 23-28

El rey Baltasar ofreció un gran banquete a mil de sus dignatarios, y bebió vino en la presencia de esos mil. Estimulado por el vino, Baltasar mandó traer los vasos de oro y plata que Nabucodonosor, su padre, había sacado del Templo de Jerusalén, para que bebieran en ellos el rey y sus dignatarios, sus mujeres y sus concubinas. Entonces trajeron los vasos de oro que habían sido sacados del Templo, de la Casa de Dios en Jerusalén, y bebieron en ellos el rey y sus dignatarios, sus mujeres y sus concubinas. Mientras bebían vino, glorificaban a los dioses de oro y plata, de bronce, hierro, madera y piedra.

De pronto, aparecieron unos dedos de mano humana, que escribían sobre el estuco del muro del palacio real, frente al candelabro, y el rey veía el extremo de esa mano que escribía.

Entonces el rey cambió de color y sus pensamientos lo llenaron de espanto; se le aflojaron todos los miembros y se entrechocaban sus rodillas.

Daniel fue introducido en la presencia del rey, y éste, tomando la palabra, le dijo: “¿Así que tú eres Daniel, uno de los deportados judíos que el rey, mi padre, hizo venir de Judá? Yo he oído decir que en ti reside el espíritu de los dioses, y que se han hallado en ti clarividencia, perspicacia y una sabiduría superior.

Yo he oído de ti que puedes dar interpretaciones y resolver problemas. Si tú ahora puedes leer la inscripción y me haces conocer su interpretación, te vestirás de púrpura, llevarás un collar de oro en tu cuello y ocuparás el tercer puesto en el reino”.

Daniel tomó la palabra y dijo en presencia del rey: “Puedes guardar para ti tus dones y dar a otros tus regalos; de todas maneras, yo leeré al rey la inscripción y le haré conocer su interpretación.

Te has exaltado contra el Señor del cielo: han traído a tu presencia los vasos de su Casa, y han bebido vino en ellos, tú y tus dignatarios, tus mujeres y tus concubinas; has glorificado a los dioses de plata y oro, de bronce, hierro, madera y piedra, que no ven, ni oyen, ni entienden, pero no has celebrado al Dios que tiene en su mano tu aliento y a quien pertenecen todos tus caminos. Por eso ha sido enviada esta mano de parte de Él, y ha sido trazada esta inscripción.

Ésta es la inscripción que ha sido trazada: Mené, Tequel, Parsín. Y ésta es la interpretación de las palabras: Mené: Dios ha contado los días de tu reinado y les ha puesto fin; Tequel: tú has sido pesado en la balanza y hallado falto de peso; Parsín: tu reino ha sido dividido y entregado a los medos y a los persas”.

SALMO RESPONSORIAL Dn 3, 62-67

Sol y luna, bendigan al Señor.

R/. ¡Alábenlo y glorifíquenlo eternamente!

Astros del cielo, bendigan al Señor.

R/. ¡Alábenlo y glorifíquenlo eternamente!

Lluvias y rocíos, bendigan al Señor.

R/. ¡Alábenlo y glorifíquenlo eternamente!

Todos los vientos, bendigan al Señor.

R/. ¡Alábenlo y glorifíquenlo eternamente!

Fuego y calor, bendigan al Señor.

R/. ¡Alábenlo y glorifíquenlo eternamente!

Fríos y heladas, bendigan al Señor.

R/. ¡Alábenlo y glorifíquenlo eternamente

!EVANGELIO

ACLAMACIÓN AL EVANGELIO Apoc 2, 10c

Aleluya.

Sé fiel hasta la muerte y te daré la corona de la vida. Aleluya.

EVANGELIO

Serán odiados por todos a causa de mi Nombre, pero ni siquiera un cabello se les caerá de la cabeza.

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 21, 10-19

Jesús hablaba a sus discípulos acerca de su venida:

Se levantará nación contra nación y reino contra reino. Habrá grandes terremotos; peste y hambre en muchas partes; se verán también fenómenos aterradores y grandes señales en el cielo.

Pero antes de todo eso, los detendrán, los perseguirán, los entregarán a las sinagogas y serán encarcelados; los llevarán ante reyes y gobernadores a causa de mi Nombre, y esto les sucederá para que puedan dar testimonio de mí.

Tengan bien presente que no deberán preparar su defensa, porque Yo mismo les daré una elocuencia y una sabiduría que ninguno de sus adversarios podrá resistir ni contradecir.

Serán entregados hasta por sus propios padres y hermanos, por sus parientes y amigos; y a muchos de ustedes los matarán. Serán odiados por todos a causa de mi Nombre. Pero ni siquiera un cabello se les caerá de la cabeza. Gracias a la constancia salvarán sus vidas.

Fuente  :  http://www.eucaristiadiaria.cl/dia_cal.php?fecha=2019-11-27

REFLEXIÓN :

Queridos hermanos:

La historia de la Iglesia ha sido un desfile interminable de mártires, desde los apóstoles hasta los aproximadamente treinta misioneros que son asesinados cada año, o los fieles coptos o caldeos que perecen en ataques terroristas cuando están celebrando el culto. Somos la prolongación del gran Mártir y eso tiene que notarse. Una “malaventuranza” transmitida por Lucas dice: “Hay de vosotros cuando todo el mundo hable bien de vosotros; así hacían sus padres con los pseudoprofetas” (Lc 6,25). Por el contrario, una existencia en plena coherencia con la fe suele “hacer pupa”; “acechemos al justo –dijeron los impíos-, que nos fastidia… se enfrenta a nuestro modo de obrar… es un reproche a nuestros criterios y sólo verle nos da grima” (Sab 2,12-14). Cuando a nadie resultemos “molestos”, conviene que nos preguntemos quiénes estamos siendo. En actitud de admiración hacia una serie de mártires judíos, dice la Carta a los Hebreos: “el mundo no se los merecía” (11,38).

El evangelista Lucas, al transmitir esos sombríos presagios de Jesús sobre el futuro de sus discípulos, no deja pasar la ocasión de exhortar a la acción evangelizadora: para el discípulo entusiasta, el juicio será una oportunidad para dar testimonio. De paso, recuerda a sus lectores la presencia de Jesús en medio de los suyos (él les inspirará la palabra oportuna) y la providencia amorosa del Padre (que mira hasta por el último de sus cabellos). Por un lado, el discípulo que es juzgado por haber vivido de acuerdo con su fe no necesita grandes autoapologías; su vida misma, aquello por lo que es perseguido, debiera ser su más elocuente, irrefutable defensa. Por otro, Dios se cuida de sus hijos, en cuyos brazos paternales descansan tranquilos. Ya previamente había advertido: “no temáis a los que matan el cuerpo pero no pueden hacer nada más” (Lc 12,4). Y no es que el evangelista sea un neoplatónico despreciador de la materia, del cuerpo de carne; él cree en la creación y la resurrección. Lo que le importa es recordarnos que nuestra más íntima identidad personal la tiene Dios en sus manos. Mientras él “nos piensa” y “nos nombra”, sostiene nuestra existencia.

Vuestro hermano en la fe
Severiano Blanco cmf

Fuente  :  https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/comentario-homilia/hoy

EDD. martes 26 de noviembre de 2019.

Hoy, martes, 26 de noviembre de 2019

Primera lectura

Lectura de la profecía de Daniel (2,31-45):

En aquellos días, dijo Daniel a Nabucodonosor: «Tú, rey, viste una visión: una estatua majestuosa, una estatua gigantesca y de un brillo extraordinario; su aspecto era impresionante. Tenla la cabeza de oro fino, el pecho y los brazos de plata, el vientre y los muslos de bronce, las piernas de hierro y los pies de hierro mezclado con barro. En tu visión, una piedra se desprendió sin intervención humana, chocó con los pies de hierro y barro de la estatua y la hizo pedazos. Del golpe, se hicieron pedazos el hierro y el barro, el bronce, la plata y el oro, triturados como tamo de una era en verano, que el viento arrebata y desaparece sin dejar rastro. Y la piedra que deshizo la estatua creció hasta convertirse en una montaña enorme que ocupaba toda la tierra. Éste era el sueño; ahora explicaremos al rey su sentido: Tú, majestad, rey de reyes, a quien el Dios del cielo ha concedido el reino y el poder, el dominio y la gloria, a quien ha dado poder sobre los hombres, dondequiera que vivan, sobre las bestias del campo y las aves del cielo, para que reines sobre ellos, tú eres la cabeza de oro. Te sucederá un reino de plata, menos poderoso. Después un tercer reino, de bronce, que dominará todo el orbe. Vendrá después un cuarto reino, fuerte como el hierro. Como el hierro destroza y machaca todo, así destrozará y triturará a todos. Los pies y los dedos que viste, de hierro mezclado con barro de alfarero, representan un reino dividido; conservará algo del vigor del hierro, porque viste hierro mezclado con arcilla. Los dedos de los pies, de hierro y barro, son un reino a la vez poderoso y débil. Como viste el hierro mezclado con la arcilla, así se mezclarán los linajes, pero no llegarán a fundirse, lo mismo que no se puede alear el hierro con el barro. Durante ese reinado, el Dios del cielo suscitará un reino que nunca será destruido ni su dominio pasará a otro, sino que destruirá y acabará con todos los demás reinos, pero él durará por siempre; eso significa la piedra que viste desprendida del monte sin intervención humana y que destrozó el barro, el hierro, el bronce, la plata y el oro. Éste es el destino que el Dios poderoso comunica a su majestad. El sueño tiene sentido, la interpretación es cierta.»

Palabra de Dios

Salmo

Dn 3,57.58.59.60.61

R/.
Ensalzadlo con himnos por los siglos

Criaturas todas del Señor,
bendecid al Señor. R/.

Ángeles del Señor,
bendecid al Señor. R/.

Cielos, bendecid al Señor. R/.

Aguas del espacio,
bendecid al Señor. R/.

Ejércitos del Señor,
bendecid al Señor. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas (21,5-11):

En aquel tiempo, algunos ponderaban la belleza del templo, por la calidad de la piedra y los exvotos.
Jesús les dijo: «Esto que contempláis, llegará un día en que no quedará piedra sobre piedra: todo será destruido.»
Ellos le preguntaron: «Maestro, ¿cuándo va a ser eso?, ¿y cuál será la señal de que todo eso está para suceder?»
Él contestó: «Cuidado con que nadie os engañe. Porque muchos vendrán usurpando mi nombre, diciendo: «Yo soy», o bien «El momento está cerca»; no vayáis tras ellos. Cuando oigáis noticias de guerras y de revoluciones, no tengáis pánico. Porque eso tiene que ocurrir primero, pero el final no vendrá en seguida.»
Luego les dijo: «Se alzará pueblo contra pueblo y reino contra reino, habrá grandes terremotos, y en diversos países epidemias y hambre. Habrá también espantos y grandes signos en el cielo.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Queridos hermanos:

Estamos en los últimos días del año litúrgico y los textos de la celebración eucarística pertenecen a un género llamado apocalíptico, género hoy en desuso excepto en algunas sectas o en grupos que se alimentan de apariciones y mensajes frecuentemente muy discutibles. Pero fue un género muy socorrido en el judaísmo de la época de Jesús y en el cristianismo de las primeras décadas. Y no era sólo un modo de expresión, sino toda una mentalidad histórico-religiosa: contaban con una muy próxima intervención de Dios sobre la historia, intervención que pondría fin a una época y que tendría espectaculares manifestaciones cósmicas.

El evangelista Lucas no quiere que en la Iglesia se pierda una serie de dichos de Jesús y de reflexiones de las comunidades más antiguas, pero él no se siente cómodo con dicho material, debido a que en su tiempo (por los años 80-90 o incluso más tarde) ya no se espera una pronta vuelta del Señor o “Parusía”, sino que se cuenta con una iglesia duradera en una historia duradera (aunque no eterna). Esta duración la plasma el autor en una frase que él sitúa precisamente en el centro del pequeño discurso de Jesús: “el final no llegará todavía”. Y eso él lo puede decir con buen conocimiento de causa; todo el mundo sabe que en los años 66-74 tuvo lugar la guerra suicida de los judíos contra Roma, en la que hubo desórdenes y tribulaciones, e incluso se produjo la destrucción del templo de Jerusalén; pero la historia continuó su curso.

A pesar de esa falta de sintonía del autor con el material apocalíptico heredado, encuentra en él unos cuantos pensamientos que le resultan de utilidad para su iglesia, como lo siguen siendo para nosotros:

  • Precaución frente a los falsos mesías o salvadores que querrían ocupar el puesto de Jesús. En aquella época eran embaucadores o iluminados. Hoy tienen otros nombres. Todos corremos el riesgo de dar culto al bienestar económico, a la propia imagen o prestigio personal, a amoríos ilícitos y engañosos, incompatibles con opciones más serias, a algunos artistas o deportistas a quienes consagramos nuestro tiempo y nuestras emociones, o hasta a los personajes más menospreciables de la farándula… ¡Qué propensión la del ser humano a erigir altares!
  • Disposición a manifestar nuestra adhesión absoluta al Señor. Las guerras vienen acompañadas de todo tipo de calamidades, con mucha frecuencia de persecuciones religiosas. Cuando escribe el tercer evangelista ya han tenido lugar muchos rechazos y descalificaciones de Jesús y sus seguidores. La firmeza en la fe, a pesar de los rechazos que nos pueda granjear, será el signo de que la causa de Jesús toca nuestras entrañas.  En el comentario a la parábola del sembrador impertérrito se habla de semilla que cae sobre piedra y sólo produce una fe momentánea y superficial, que con ocasión de cualquier persecución o contratiempo desaparece (Lc 8,13). El papa Francisco usaba hace pocas semanas otra imagen: existe una fe que no pasa de ser “un barniz externo”; y existe, naturalmente, la que impregna todas las fibras de nuestro ser. Hacia ésta hay que caminar.

Vuestro hermano en la fe
Severiano Blanco cmf

Fuente  :  https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

Comentario al evangelio de hoy lunes 25 de noviembre de 2019.

Del santo Evangelio según san Lucas 21, 1-4

En aquel tiempo, levantando los ojos, Jesús vio a unos ricos que echaban donativos en las alcancías del templo. Vio también a una viuda pobre que echaba allí dos moneditas, y dijo: «Yo les aseguro que esa pobre viuda ha echado más que todos. Porque éstos dan a Dios de lo que les sobra; pero ella, en su pobreza, ha dado todo lo que tenía para vivir».

Palabra del Señor.

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

En el Evangelio de hoy, Jesús elogia a una viuda pobre que sabe compartir desde lo que ella tiene para vivir. La imagen que nos presenta este relato no parece ser tan ajena a nuestra realidad; en muchas ocasiones vemos gestos que gozan del aplauso de muchos por los montos que se mueven en favor de diversas causas y personas. Sin embargo, la mirada de Jesús va más allá y destaca una sencilla, pero radical, donación de quien no anda buscando honores ni prestigio alguno; Jesús tiene ojos para los dos casos, pero su ternura y reconocimiento se posan sobre la solidaridad de la viuda pobre, que es capaz de comprometer su propio sustento con aquello que da; la viuda anónima representa la verdadera espiritualidad de los seguidores de Jesús. Se dona a sí misma, en una entrega total en las manos de Dios, poniendo en Él toda su confianza, no en las riquezas ni en el poder. No tiene conocimiento de la ley como los escribas, sino que practica la ley del amor. Desde el gesto que Jesús destaca, entre otras cosas, estamos llamados a pensar en lo que debe movernos a compartir, para dar y darnos.

Para la reflexión personal

• ¿Cuáles son las dificultades y las alegrías que has encontrado en tu vida para practicar la solidaridad y compartir con los otros?

• ¿Cómo es que los dos centavos de la viuda pueden valer más que las muchas monedas de los ricos? ¿Cuál es el mensaje de este texto para nosotros hoy?

«Los pobres (ptochoi) son los que están doblados, como los mendigos que se inclinan para pedir. Pero también es pobre (ptochè) la viuda, que unge con sus dedos las dos moneditas que eran todo lo que tenía ese día para vivir. La unción de esa viuda para dar limosna pasa desapercibida a los ojos de todos, salvo a los de Jesús, que mira con bondad su pequeñez. Con ella el Señor puede cumplir en plenitud su misión de anunciar el evangelio a los pobres. Paradójicamente, la buena noticia de que existe gente así, la escuchan los discípulos. Ella, la mujer generosa, ni se enteró de que “había salido en el Evangelio” —es decir, que su gesto sería publicado en el Evangelio—: el alegre anuncio de que sus acciones “pesan” en el Reino y valen más que todas las riquezas del mundo, ella lo vive desde adentro, como tantas santas y santos “de la puerta de al lado”».
(Homilía de S.S. Francisco, 18 de abril de 2019).

Fuente : http://es.catholic.net/op/articulos/73665/la-verdadera-generosidad.html#modal

EDD. lunes 25 de noviembre de 2019.

Hoy, lunes, 25 de noviembre de 2019

Primera lectura

Comienzo de la profecía de Daniel (1,1-6.8-20):

El año tercero del reinado de Joaquín, rey de Judá, llegó a Jerusalén Nabucodonosor, rey de Babilonia, y la asedió. El Señor entregó en su poder a Joaquín de Judá y todo el ajuar que quedaba en el templo; se los llevó a Senaar, y el ajuar del templo lo metió en el tesoro del templo de su dios. El rey ordenó a Aspenaz, jefe de eunucos, seleccionar algunos israelitas de sangre real y de la nobleza, jóvenes, perfectamente sanos, de buen tipo, bien formados en la sabiduría, cultos e inteligentes y aptos para servir en palacio, y ordenó que les enseñasen la lengua y literatura caldeas. Cada día el rey les pasaría una ración de comida y de vino de la mesa real. Su educación duraría tres años, al cabo de los cuales, pasarían a servir al rey. Entre ellos, había unos judíos: Daniel, Ananías, Misael y Azarías. Daniel hizo propósito de no contaminarse con los manjares y el vino de la mesa real, y pidió al jefe de eunucos que lo dispensase de esa contaminación.
El jefe de eunucos, movido por Dios, se compadeció de Daniel y le dijo: «Tengo miedo al rey, mi señor, que os ha asignado la ración de comida y bebida; si os ve más flacos que vuestros compañeros, me juego la cabeza.»
Daniel dijo al guardia que el jefe de eunucos había designado para cuidarlo a él, a Ananías, a Misael y a Azarías: «Haz una prueba con nosotros durante diez días: que nos den legumbres para comer y agua para beber. Compara después nuestro aspecto con el de los jóvenes que comen de la mesa real y trátanos luego según el resultado.»
Aceptó la propuesta e hizo la prueba durante diez días. Al acabar, tenían mejor aspecto y estaban más gordos que los jóvenes que comían de la mesa real. Así que les retiró la ración de comida y de vino y les dio legumbres. Dios les concedió a los cuatro un conocimiento profundo de todos los libros del saber. Daniel sabía además interpretar visiones y sueños. Al cumplirse el plazo señalado por el rey, el jefe de eunucos se los presentó a Nabucodonosor. Después de conversar con ellos, el rey no encontró ninguno como Daniel, Ananías, Misael y Azarías, y los tomó a su servicio. Y en todas las cuestiones y problemas que el rey les proponía, lo hacían diez veces mejor que todos los magos y adivinos de todo el reino.

Palabra de Dios

Salmo

Dn 3,52.53.54.55.56

R/.
A ti gloria y alabanza por los siglos

Bendito eres, Señor, Dios de nuestros padres, çbendito tu nombre santo y glorioso. R/.

Bendito eres en el templo de tu santa gloria. R/.

Bendito eres sobre el trono de tu reino. R/.

Bendito eres tú, que, sentado sobre querubines, sondeas los abismos. R/.

Bendito eres en la bóveda del cielo. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas (21,1-4):

En aquel tiempo, alzando Jesús los ojos, vio unos ricos que echaban donativos en el arca de las ofrendas; vio también una viuda pobre que echaba dos reales, y dijo: «Sabed que esa pobre viuda ha echado más que nadie, porque todos los demás han echado de lo que les sobra, pero ella, que pasa necesidad, ha echado todo lo que tenía para vivir.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Queridos hermanos:

Anthony de Mello cuenta la siguiente historieta: “Un vagabundo se presentó en el despacho de un acaudalado hombre de negocios a pedir una limosna. El hombre llamó a su secretaria y le dijo: ¿Ve usted a este pobre desgraciado? Fíjese como le asoman los dedos a través de sus horribles zapatos; observe sus raídos pantalones y su andrajosa chaqueta. Estoy seguro de que no se ha afeitado ni se ha duchado ni ha comido caliente en muchos días. Me parte el corazón ver a una persona en estas condiciones, de manera que… ¡Haga que desaparezca inmediatamente de mi vista!

Había un hombre sin brazos y sin piernas mendigando en la acera. La primera vez que lo vi me conmovió de tal modo que le di una limosna. La segunda vez le di algo menos. La tercera vez no tuve contemplaciones y lo denuncié a la policía por mendigar en la vía pública y dar la lata”.

En nuestras ciudades donde es frecuente el encuentro con menesterosos, nos puedemos ir insensibilizando paulatinamente sin darnos cuenta; lo que se hace costumbre deja de ser impactante. Por otra parte, en los países del primer mundo nos hemos ido acostumbrando a que de esas cosas se encarguen las diversas administraciones del Estado (“ya están los albergues del Ayuntamiento”); eso no es malo, pero nos puede descargar la conciencia con demasiada facilidad. El Estado lo hace con nuestros impuestos, que pagamos no de muy buena gana y, por supuesto, de manera impersonal e insensible. El cumplimiento de las obligaciones fiscales no nos suele llevar a ninguna emoción profunda, a ningún encuentro humano; no nos toca el corazón.

San Lucas pudiera ser designado como “el evangelista de la limosna”. Es el que más relevancia le da, hasta tomarla como criterio de verdadera conversión; hace pocos días leíamos su historia de Zaqueo, en la que subraya que ese recién convertido da la mitad de sus bienes a los pobres. Pero el evangelio de hoy nos lleva más allá: la viejecita da todo, literalmente –dice el texto griego- “toda la vida que tenía”. En esta página web hemos leído alguna vez una anécdota de la gigante Teresa de Calcuta; a alguien que le preguntó cuánto hay que dar a los pobres, ella respondió sin apenas pensarlo: “hasta donde duela”. Dar los “excedentes” es demasiado fácil. Algún Padre de la iglesia dijo que eso no es “dar”, sino “devolver”.

Pero el dar limosna necesita su arte; existe un dar agresivo y humillante, un dar paternalista, desde una actitud de superioridad; y existe un dar gozoso y creador de comunión, donde la dádiva va acompañada de conversación, de interés por la situación de quien pide, por entrar en sus sentimientos. San Vicente de Paul decía a Santa Luisa de Marillac y a su congregación de Hijas de la Caridad: “Sólo por el amor que pongáis en ello os perdonarán los pobres el pan que les deis”.

Vuestro hermano en la fe
Severiano Blanco cmf

Fuente  :  https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

Comentario al evangelio de hoy sábado 23 de noviembre de 2019.

Del santo Evangelio según san Lucas 20, 27-40

En aquel tiempo, se acercaron a Jesús algunos saduceos. Como los saduceos niegan la resurrección de los muertos, le preguntaron: “Maestro, Moisés nos dejó escrito que si alguno tiene un hermano casado que muere sin haber tenido hijos, se case con la viuda para dar descendencia a su hermano. Hubo una vez siete hermanos, el mayor de los cuales se casó y murió sin dejar hijos. El segundo, el tercero y los demás, hasta el séptimo, tomaron por esposa a la viuda y todos murieron sin dejar sucesión. Por fin murió también la viuda. Ahora bien, cuando llegue la resurrección, ¿de cuál de ellos será esposa la mujer, pues los siete estuvieron casados con ella?”.

Jesús les dijo: “En esta vida, hombres y mujeres se casan, pero en la vida futura, los que sean juzgados dignos de ella y de la resurrección de los muertos, no se casarán ni podrán ya morir, porque serán como los ángeles e hijos de Dios, pues él los habrá resucitado.

Y que los muertos resucitan, el mismo Moisés lo indica en el episodio de la zarza, cuando llama al Señor, Dios de Abraham, Dios de Isaac, Dios de Jacob. Porque Dios no es Dios de muertos, sino de vivos, pues para él todos viven”.

Entonces, unos escribas le dijeron: “Maestro, has hablado bien”. Y a partir de ese momento ya no se atrevieron a preguntarle nada.

Palabra del Señor.

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

Cristo amigo, me da gusto estar contigo, Tú siempre tienes tiempo para recibirme y escucharme en todo momento y lugar. Gracias por tu amistad. Creo con mi corazón que me conoces, Tú sabes que te necesito. Ayúdame a descubrir tu voluntad, a descubrir tus gustos para que aprenda a optar por todo aquello que me ayude a acercarme más y más a tu divino corazón.

Ahora releamos el Evangelio, contemplemos la escena e imaginemos que nosotros somos uno de los saduceos; pongámonos en su lugar y hagamos nuestra su incertidumbre acerca de la resurrección de los muertos. Imaginemos una situación ficticia, algo que no sucedió en el Evangelio, pensemos que nosotros (uno de los saduceos) interceptamos a Jesús a solas y le presentamos con humildad nuestro deseo de creer en la vida eterna. Este diálogo podría desarrollarse así:

– Maestro, yo amo a mi familia, me gusta mi vida, sin embargo, me aterra pensar que todo se acaba con la muerte: familia, amigos, tradiciones, amor. Todo. Tú hablas de la resurrección como algo cierto. No te pido explicaciones, sólo una pregunta: ¿Estás seguro de que hay una vida después de esta?

– Sí. En el principio mi Padre creó al hombre y a la mujer en libertad, quiero decir que Eva no era propiedad de Adán ni éste dueño de aquélla. Los creó libres para que aprendieran a ser amigos los tres: Adán, Eva y mi Padre. En el principio había amistad y la habrá en la vida futura para el que lo desee.

Jesús, aumenta mi fe y dame la gracia de vivir con la convicción de que Tú me recibirás cuando me llames de este mundo a tu presencia. Aumenta en mí el deseo de compartir mi sed de Ti con aquellos que viven como si no hubiera vida eterna.

«“Espero la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro”, afirmamos todos los domingos, recitando el último artículo del Credo Niceno-Constantinopolitano. Y el Símbolo de los Apóstoles se cierra con estas palabras: “Creo […] la resurrección de la carne y la vida eterna”. Por lo tanto, se trata del núcleo esencial de la fe cristiana, de una realidad estrechamente vinculada a la profesión de fe en Cristo muerto y resucitado. Y, sin embargo, la reflexión escatológica sobre la vida eterna y la resurrección, en la catequesis y en la celebración, no encuentra el espacio y la atención que merece. A veces se tiene la impresión de que este tema se olvide deliberadamente y se deje de lado porque aparentemente está muy lejos, es extraño a la vida cotidiana y a la sensibilidad contemporánea. No hay por qué maravillarse: En efecto, uno de los fenómenos que marca la cultura actual, es precisamente el cierre a los horizontes trascendentes, el repliegue en sí mismo, el apego casi exclusivo al presente, olvidando o censurando las dimensiones del pasado y sobre todo del futuro, percibido, especialmente por los jóvenes, como oscuro y lleno de incertidumbres. El futuro más allá de la muerte aparece, en este contexto, inevitablemente aún más distante, indescifrable o completamente inexistente».
(Discurso de S.S. Francisco, 4 de diciembre de 2018).

Fuente : http://es.catholic.net/op/articulos/73641/estas-seguro-de-que-hay-una-vida-despues-de-esta.html#modal

EDD. sábado 23 de noviembre de 2019.

Hoy, sábado, 23 de noviembre de 2019

Primera lectura

Lectura del primer libro de los Macabeos (6,1-13):

En aquellos días, el rey Antíoco recorría las provincias del norte, cuando se enteró de que en Persia había una ciudad llamada Elimaida, famosa por su riqueza en plata y oro, con un templo lleno de tesoros: escudos dorados, lorigas y armas dejadas allí por Alejandro, el de Filipo, rey de Macedonia, que había sido el primer rey de Grecia. Antíoco fue allá e intentó apoderarse de la ciudad y saquearla; pero no pudo, porque los de la ciudad, dándose cuenta de lo que pretendía, salieron a atacarle. Antíoco tuvo que huir, y emprendió el viaje de vuelta a Babilonia, apesadumbrado. Entonces llegó a Persia un mensajero, con la noticia de que la expedición militar contra Judá había fracasado: Lisias, que había ido como caudillo de un ejército poderoso, había huido ante el enemigo; los judíos, sintiéndose fuertes con las armas y pertrechos, y el enorme botín de los campamentos saqueados, habían derribado el arca sacrílega construida sobre el altar de Jerusalén, habían levantado en torno al santuario una muralla alta como la de antes, y lo mismo en Betsur, ciudad que pertenecía al rey. Al oír este informe, el rey se asustó y se impresionó de tal forma que cayó en cama con una gran depresión, porque no le habían salido las cosas como quería. Allí pasó muchos días, cada vez más deprimido.
Pensó que se moría, llamó a todos sus grandes y les dijo: «El sueño ha huído de mis ojos; me siento abrumado de pena y me digo: «¡A qué tribulación he llegado, en qué violento oleaje estoy metido, yo, feliz y querido cuando era poderoso!» Pero ahora me viene a la memoria el daño que hice en Jerusalén, robando el ajuar de plata y oro que había allí, y enviando gente que exterminase a los habitantes de Judá, sin motivo. Reconozco que por eso me han venido estas desgracias. Ya veis, muero de tristeza en tierra extranjera.»

Palabra de Dios

Salmo

Sal 9,2-3.4.6.16.19

R/.
Gozaré, Señor, de tu salvación

Te doy gracias, Señor, de todo corazón,
proclamando todas tus maravillas;
me alegro y exulto contigo
y toco en honor de tu nombre, oh Altísimo. R/.

Porque mis enemigos retrocedieron,
cayeron y perecieron ante tu rostro.
Reprendiste a los pueblos, destruiste al impío
y borraste para siempre su apellido. R/.

Los pueblos se han hundido en la fosa que hicieron,
su pie quedó prendido en la red que escondieron.
Él no olvida jamás al pobre,
ni la esperanza del humilde perecerá. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas (20,27-40):

En aquel tiempo, se acercaron a Jesús unos saduceos, que niegan la resurrección, y le preguntaron: «Maestro, Moisés nos dejó escrito: Si a uno se le muere su hermano, dejando mujer, pero sin hijos, cásese con la viuda y dé descendencia a su hermano. Pues bien, había siete hermanos: el primero se casó y murió sin hijos. Y el segundo y el tercero se casaron con ella, y así los siete murieron sin dejar hijos. Por último murió la mujer. Cuando llegue la resurrección, ¿de cuál de ellos será la mujer? Porque los siete han estado casados con ella.»
Jesús les contestó: «En esta vida, hombres y mujeres se casan; pero los que sean juzgados dignos de la vida futura y de la resurrección de entre los muertos no se casarán. Pues ya no pueden morir, son como ángeles; son hijos de Dios, porque participan en la resurrección. Y que resucitan los muertos, el mismo Moisés lo indica en el episodio de la zarza, cuando llama al Señor «Dios de Abrahán, Dios de Isaac, Dios de Jacob». No es Dios de muertos, sino de vivos; porque para él todos están vivos.»
Intervinieron unos escribas: «Bien dicho, Maestro.»
Y no se atrevían a hacerle más preguntas.

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Queridos hermanos:

“Como no hay más vida que esta terrena, se trata de aprovecharla al máximo y disfrutarla, coronémonos de rosas que mañana moriremos”, se dice que decían los antiguos y también los modernos descreídos. Algo así era pensaban los saduceos, que no creían en la resurrección. Quieren justificarse ante Jesús e intentan enredarlo con una pregunta de tipo casuístico basados en la ley del levirato establecida en el libro del Deuteronomio 25, 5-10. La respuesta de Jesús hace ver, en primer lugar, que el matrimonio es una realidad natural y necesaria para la prolongación de la especie humana en la tierra, además de ser origen de la vida de las familias.

En segundo lugar, la resurrección no es la simple prolongación de esta vida terrena con sus necesidades y deficiencias, sino un estado de vida absolutamente pleno donde ya no habrá necesidades que satisfacer.

En tercer lugar, Jesús prueba con la Escritura, que también los saduceos aceptaban como base de su fe judía, que Dios es un Dios de vivos y que por lo tanto el destino de todo hombre y de toda mujer es llegar a compartir esa vida plena con Dios.

Jesús les contestó: «En esta vida, hombres y mujeres se casan; pero los que sean juzgados dignos de la vida futura y de la resurrección de entre los muertos no se casarán. Pues ya no pueden morir, son como ángeles; son hijos de Dios, porque participan en la resurrección. Y que resucitan los muertos, el mismo Moisés lo indica en el episodio de la zarza, cuando llama al Señor «Dios de Abrahán, Dios de Isaac, Dios de Jacob». No es Dios de muertos, sino de vivos; porque para él todos están vivos.»
El Dios de los antepasados, el Dios de la alianza, es un Dios fiel a sus promesas de una vida sin fin. Por eso, Dios no puede abandonar al hombre al poder de la muerte. En su fidelidad tiene que resucitarlo. La resurrección de Jesús es el cumplimiento de esta promesa de vida plena y total

La costumbre de cuidar y adornar las tumbas de nuestros familiares difuntos no es sólo una expresión de cariño hacia ellos. Es más. Es la expresión de que el amor no puede morir para siempre: hemos sido creados para amar, para vivir una vida que no tiene fin.

Nuestros Mártires son testigos extraordinarios de esta fe en la vida eterna, en la resurrección. Continuamente aparecen en sus escritos expresiones como ésta: ¡Adiós, hasta el cielo! Por eso eran capaces de afrontar tantos sufrimientos en esta tierra sin renegar de su fe.

Carlos Latorre
Misionero Claretiano

Fuente  :  https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

Homilía para la Eucaristía del Domingo 24 de noviembre de 2019.

Deseo a todos mucha Paz y mucho Bien. Que el Señor regale a nuestro país esa justicia y esa paz que tanto deseamos.

SOLEMNIDAD DE CRISTO REY.

2Samuel 5,1-3: David, que había sido ungido antes como rey de Judá, es también ungido rey por las tribus de Israel. Así David es el Ungido del Señor, el rey de todo el pueblo, prototipo de Jesucristo, el Hijo de David por excelencia, el verdadero Pastor de su Pueblo.

Colosenses 1,12-20: Pablo presenta la obra de Dios en Cristo: fuimos trasladados del reino del pecado al Reino de su Hijo muy querido. Él tiene la primacía en todo, es el único Señor de la creación y Cabeza de la Iglesia, de Él nos viene toda salvación.

Lucas 23,35-43: El evangelio presenta a Jesús como Rey, pero no a la manera humana, sino a la manera de Dios. Es reconocido como Rey que trae salvación.

1.- En el Israel del Antiguo Testamento el rey era un personaje sagrado, no divino, cuya unción se debía respetar, ya que era el Ungido del Señor. Su deber era hacer que reine la justicia y apaciente a su pueblo; por eso es el Pastor de Israel. David llegó a ser el modelo de rey para el pueblo de Israel. El Mesías debe ser descendiente de David. Por eso, cuando Jesús es llamado “Hijo de David” se le está reconociendo como el Cristo = Ungido de Dios, el Mesías.

Función de este rey es implantar el Reino, es decir, la soberanía de Dios. No se trata de una teocracia, ya que su “Reino  no es de este mundo” (Juan18,36). Sin embargo, Jesús es presentado por los evangelistas como Rey. La Comunidad cristiana desde un primer momento reconoció a Jesús como aquel que viene a traer el Reino de Dios. Pero Jesús es Rey despojándose de toda resonancia política, cosa que no entendieron ni los Apóstoles, ni la gente, ni los poderes de este mundo. Pero Jesús es Rey.

2.- Por ser Rey Él tiene la primacía en todo. Ante el mundo pagano que convierte en dioses a los poderes cósmicos, que rigen los destinos de los hombres, san Pablo proclama la supremacía de Cristo por encima de todo. No son las fuerzas cósmicas (astrología) las que rigen al mundo y el destino de los hombres, sino Jesucristo, ya que “Él es la imagen del Dios invisible, el Primogénito de toda la creación”

Por el bautismo nosotros hemos realizado un Éxodo: salimos del reino del pecado y hemos entrado en el Reino de su Hijo muy querido. Por nuestra fe hemos acatado la soberanía de Cristo, a quien reconocemos su soberanía absoluta, ya que Él es el Rey, Él es la Cabeza, es decir, la fuente de vida y de salvación. Por eso decimos: “Jesucristo es el Señor” (Filipenses 2,11). Clemente de Alejandría dijo: “Hermoso riesgo el de pasarse a Dios”. Como es un riesgo pasarse del bando del enemigo al bando de Dios. En esto precisamente consiste la fe: es un riesgo.

3.- Todos sabemos lo que es una alergia. Es una alteración en el sistema inmunológico originado por ciertas sustancias. También se entiende por alergia al rechazo o repugnancia que se siente hacia ciertos asuntos, personas o cosas. Pues bien, un cristiano auténtico es alérgico a los “absolutitos”, que abundan en nuestra sociedad. Por naturaleza deberíamos reaccionar, sentirnos mal ante tanto absolutito como hay en el mundo.

Todavía queda gente que fabrica y cree en ídolos. Se absolutiza las ideologías, las personas. Y toda absolutización es funesta para la humanidad,  porque esclaviza al hombre. Hay quienes rechazan la soberanía de Cristo y se someten al dominio de las cosas, de falsas corrientes religiosas que conducen al fanatismo, a la intolerancia, la ignorancia y la superstición. Lo mismo hace el neo paganismo.

Debemos reaccionar enérgicamente frente a todo esto. Frente a los que anuncian el reinado de ciertos sistemas esclavizantes del hombre debemos proclamar la soberanía del único Absoluto: Jesucristo.

4.- Cristo es Rey y trae salvación. Es Rey y viene a servir. Y su servicio es la donación de su propia vida y poder para salvación de cuantos creen en Él. La salvación que Él trae y ofrece no es para la otra vida, sino para esta: “Hoy estarás conmigo en el Paraíso”. Porque, repito, el servicio de Cristo Rey crucificado es la salvación hoy, real y verdadera.

Hoy hacemos realidad esta salvación al proclamar la soberanía de Cristo. Soberanía que no es de este mundo, pero que tiene sus implicancias en este mundo al oponernos a todo sistema injusto y opresor, sea de derecha o de izquierda.

Al compartir la Mesa del Reino queremos comprometernos para trabajar por una sociedad más justa, libre y fraterna. Todo esto proclamamos en esta celebración de Cristo Rey.

    Hermano Pastor Salvo Beas.