EDD. miércoles 27 de noviembre de 2019.
Miércoles de la trigesimocuarta semana del tiempo ordinario
Feria
Color: verde
Antífona de entrada Cf. Ecli 36, 18
Señor, concede la paz a los que esperan en ti, para que se compruebe la veracidad de tus profetas. Escucha la oración de tu servidor y la de tu pueblo Israel.
ORACIÓN COLECTA
Míranos, Dios nuestro, creador y Señor del universo, y concédenos servirte de todo corazón, para experimentar los efectos de tu amor. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.
PRIMERA LECTURA
Daniel interpretó el mensaje de Dios al rey Baltasar.
Lectura de la profecía de Daniel 5, 1-6. 13-14. 16-17. 23-28
El rey Baltasar ofreció un gran banquete a mil de sus dignatarios, y bebió vino en la presencia de esos mil. Estimulado por el vino, Baltasar mandó traer los vasos de oro y plata que Nabucodonosor, su padre, había sacado del Templo de Jerusalén, para que bebieran en ellos el rey y sus dignatarios, sus mujeres y sus concubinas. Entonces trajeron los vasos de oro que habían sido sacados del Templo, de la Casa de Dios en Jerusalén, y bebieron en ellos el rey y sus dignatarios, sus mujeres y sus concubinas. Mientras bebían vino, glorificaban a los dioses de oro y plata, de bronce, hierro, madera y piedra.
De pronto, aparecieron unos dedos de mano humana, que escribían sobre el estuco del muro del palacio real, frente al candelabro, y el rey veía el extremo de esa mano que escribía.
Entonces el rey cambió de color y sus pensamientos lo llenaron de espanto; se le aflojaron todos los miembros y se entrechocaban sus rodillas.
Daniel fue introducido en la presencia del rey, y éste, tomando la palabra, le dijo: “¿Así que tú eres Daniel, uno de los deportados judíos que el rey, mi padre, hizo venir de Judá? Yo he oído decir que en ti reside el espíritu de los dioses, y que se han hallado en ti clarividencia, perspicacia y una sabiduría superior.
Yo he oído de ti que puedes dar interpretaciones y resolver problemas. Si tú ahora puedes leer la inscripción y me haces conocer su interpretación, te vestirás de púrpura, llevarás un collar de oro en tu cuello y ocuparás el tercer puesto en el reino”.
Daniel tomó la palabra y dijo en presencia del rey: “Puedes guardar para ti tus dones y dar a otros tus regalos; de todas maneras, yo leeré al rey la inscripción y le haré conocer su interpretación.
Te has exaltado contra el Señor del cielo: han traído a tu presencia los vasos de su Casa, y han bebido vino en ellos, tú y tus dignatarios, tus mujeres y tus concubinas; has glorificado a los dioses de plata y oro, de bronce, hierro, madera y piedra, que no ven, ni oyen, ni entienden, pero no has celebrado al Dios que tiene en su mano tu aliento y a quien pertenecen todos tus caminos. Por eso ha sido enviada esta mano de parte de Él, y ha sido trazada esta inscripción.
Ésta es la inscripción que ha sido trazada: Mené, Tequel, Parsín. Y ésta es la interpretación de las palabras: Mené: Dios ha contado los días de tu reinado y les ha puesto fin; Tequel: tú has sido pesado en la balanza y hallado falto de peso; Parsín: tu reino ha sido dividido y entregado a los medos y a los persas”.
SALMO RESPONSORIAL Dn 3, 62-67
Sol y luna, bendigan al Señor.
R/. ¡Alábenlo y glorifíquenlo eternamente!
Astros del cielo, bendigan al Señor.
R/. ¡Alábenlo y glorifíquenlo eternamente!
Lluvias y rocíos, bendigan al Señor.
R/. ¡Alábenlo y glorifíquenlo eternamente!
Todos los vientos, bendigan al Señor.
R/. ¡Alábenlo y glorifíquenlo eternamente!
Fuego y calor, bendigan al Señor.
R/. ¡Alábenlo y glorifíquenlo eternamente!
Fríos y heladas, bendigan al Señor.
R/. ¡Alábenlo y glorifíquenlo eternamente
ACLAMACIÓN AL EVANGELIO Apoc 2, 10c
Aleluya.
Sé fiel hasta la muerte y te daré la corona de la vida. Aleluya.
EVANGELIO
Serán odiados por todos a causa de mi Nombre, pero ni siquiera un cabello se les caerá de la cabeza.
+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 21, 10-19
Jesús hablaba a sus discípulos acerca de su venida:
Se levantará nación contra nación y reino contra reino. Habrá grandes terremotos; peste y hambre en muchas partes; se verán también fenómenos aterradores y grandes señales en el cielo.
Pero antes de todo eso, los detendrán, los perseguirán, los entregarán a las sinagogas y serán encarcelados; los llevarán ante reyes y gobernadores a causa de mi Nombre, y esto les sucederá para que puedan dar testimonio de mí.
Tengan bien presente que no deberán preparar su defensa, porque Yo mismo les daré una elocuencia y una sabiduría que ninguno de sus adversarios podrá resistir ni contradecir.
Serán entregados hasta por sus propios padres y hermanos, por sus parientes y amigos; y a muchos de ustedes los matarán. Serán odiados por todos a causa de mi Nombre. Pero ni siquiera un cabello se les caerá de la cabeza. Gracias a la constancia salvarán sus vidas.
Fuente : http://www.eucaristiadiaria.cl/dia_cal.php?fecha=2019-11-27
REFLEXIÓN :
Queridos hermanos:
La historia de la Iglesia ha sido un desfile interminable de mártires, desde los apóstoles hasta los aproximadamente treinta misioneros que son asesinados cada año, o los fieles coptos o caldeos que perecen en ataques terroristas cuando están celebrando el culto. Somos la prolongación del gran Mártir y eso tiene que notarse. Una “malaventuranza” transmitida por Lucas dice: “Hay de vosotros cuando todo el mundo hable bien de vosotros; así hacían sus padres con los pseudoprofetas” (Lc 6,25). Por el contrario, una existencia en plena coherencia con la fe suele “hacer pupa”; “acechemos al justo –dijeron los impíos-, que nos fastidia… se enfrenta a nuestro modo de obrar… es un reproche a nuestros criterios y sólo verle nos da grima” (Sab 2,12-14). Cuando a nadie resultemos “molestos”, conviene que nos preguntemos quiénes estamos siendo. En actitud de admiración hacia una serie de mártires judíos, dice la Carta a los Hebreos: “el mundo no se los merecía” (11,38).
El evangelista Lucas, al transmitir esos sombríos presagios de Jesús sobre el futuro de sus discípulos, no deja pasar la ocasión de exhortar a la acción evangelizadora: para el discípulo entusiasta, el juicio será una oportunidad para dar testimonio. De paso, recuerda a sus lectores la presencia de Jesús en medio de los suyos (él les inspirará la palabra oportuna) y la providencia amorosa del Padre (que mira hasta por el último de sus cabellos). Por un lado, el discípulo que es juzgado por haber vivido de acuerdo con su fe no necesita grandes autoapologías; su vida misma, aquello por lo que es perseguido, debiera ser su más elocuente, irrefutable defensa. Por otro, Dios se cuida de sus hijos, en cuyos brazos paternales descansan tranquilos. Ya previamente había advertido: “no temáis a los que matan el cuerpo pero no pueden hacer nada más” (Lc 12,4). Y no es que el evangelista sea un neoplatónico despreciador de la materia, del cuerpo de carne; él cree en la creación y la resurrección. Lo que le importa es recordarnos que nuestra más íntima identidad personal la tiene Dios en sus manos. Mientras él “nos piensa” y “nos nombra”, sostiene nuestra existencia.
Vuestro hermano en la fe
Severiano Blanco cmf
Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/comentario-homilia/hoy