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Autor: Patricio Osiadacz

Comentario al evangelio de hoy sábado 07 de diciembre de 2019

Del santo Evangelio según san Mateo 9, 35-10, 1. 6-8

En aquel tiempo, Jesús recorría todas las ciudades y los pueblos, enseñando en las sinagogas, predicando el Evangelio del Reino y curando toda enfermedad y dolencia. Al ver a las multitudes, se compadecía de ellas, porque estaban extenuadas y desamparadas, como ovejas sin pastor. Entonces dijo a sus discípulos: «La cosecha es mucha y los trabajadores, pocos. Rueguen, por tanto, al dueño de la mies que envíe trabajadores a sus campos».

Después, llamando a sus doce discípulos, les dio poder para expulsar a los espíritus impuros y curar toda clase de enfermedades y dolencias. Les dijo: «Vayan en busca de las ovejas perdidas de la casa de Israel. Vayan y proclamen por el camino que ya se acerca el Reino de los cielos. Curen a los leprosos y demás enfermos; resuciten a los muertos y echen fuera a los demonios. Gratuitamente han recibido este poder; ejérzanlo, pues, gratuitamente».

Palabra del Señor.

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

En cada pasaje del Evangelio Jesús nos enseña un rasgo de su corazón. Hoy, si leemos el Evangelio con el corazón vemos un corazón que ama y que, como dice san Juan, «ama hasta el extremo». Como cristianos, Jesús nos invita a imitar su amor. Él mismo nos lo dijo en la Última Cena, cuando nos dio el Mandamiento del Amor: «Amaos como yo os he amado».

Ahora, este amor del corazón de Jesús es un amor activo, que busca satisfacer los problemas de los demás. No es un amor abstracto o basado en sentimientos, sino un amor que cura, que predica, que perdona. Hoy, el ejemplo de Cristo nos impela a formar en nosotros un corazón inflamado de amor como el suyo, que nos lleve a satisfacer siempre las necesidades de los demás, que nos lleve a ser cristianos que no se quedan de brazos cruzados viendo cómo está el mundo, sino que se meten en él para transformarlo.

Éste es el corazón del apóstol que todos estamos llamados a encarnar en nuestra vida. Un corazón que sea capaz de desgastarse por los demás, que no se rinde ante las dificultades y que llegue a estar dispuesto a dar la misma vida si es necesario, como Cristo la entregó por nosotros.

«La misión es pasión por Jesús, pero, al mismo tiempo, es pasión por su pueblo. Es aprender a mirar donde él mira y a dejarnos conmover por lo mismo que él se conmueve: sentimientos entrañables por la vida de sus hermanos, especialmente de los pecadores y de todos los que andan abatidos y fatigados como ovejas sin pastor. Por favor, nunca acurrucarse en cobertizos personales o comunitarios que nos alejen de los nudos donde se escribe la historia. Cautivados por Jesús y miembros de su Cuerpo integrarnos a fondo en la sociedad, compartir la vida con todos, escuchar sus inquietudes…».
(Homilía de S.S. Francisco, 15 de noviembre de 2018).

Fuente : http://es.catholic.net/op/articulos/73699/hacer-que-de-mi-corazon-un-corazon-apostol.html#modal

EDD. sábado 07 de diciembre de 2019

Hoy, sábado, 7 de diciembre de 2019

Primera lectura

Lectura del libro de Isaías (30,19-21.23-26):

ESTO dice el Señor, el Santo de Israel:
«Pueblo de Sión, que habitas en Jerusalén,
no tendrás que llorar,
se apiadará de ti al oír tu gemido:
apenas te oiga, te responderá.
Aunque el Señor te diera
el pan de la angustia y el agua de la opresión
ya no se esconderá tu Maestro,
tus ojos verán a tu Maestro.
Si te desvías a la derecha o a la izquierda,
tus oídos oirán una palabra a tus espaldas que te dice: “Éste es el camino, camina por él”.
Te dará lluvia para la semilla
que siembras en el campo,
y el grano cosechado en el campo
será abundante y suculento;
aquel día, tus ganados pastarán en anchas praderas;
los bueyes y asnos que trabajan en el campo
comerán forraje fermentado,
aventado con pala y con rastrillo.
En toda alta montaña,
en toda colina elevada
habrá canales y cauces de agua
el día de la gran matanza, cuando caigan las torres.
La luz de la luna será como la luz del sol,
y la luz del sol será siete veces mayor,
como la luz de siete días,
cuando el Señor vende la herida de su pueblo
y cure las llagas de sus golpes».
Palabra de Dios

Salmo

Sal 146,1-2.3-4.5-6

R/.
Dichosos los que esperan en el Señor

V/. Alabad al Señor, que la música es buena;
nuestro Dios merece una alabanza armoniosa.
El Señor reconstruye Jerusalén,
reúne a los deportados de Israel. R/.

V/. Él sana los corazones destrozados,
venda sus heridas.
Cuenta el número de las estrellas,
a cada una la llama por su nombre. R/.

V/. Nuestro Señor es grande y poderoso,
su sabiduría no tiene medida.
El Señor sostiene a los humildes,
humilla hasta el polvo a los malvados. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo (9,35–10,1.6-8):

EN aquel tiempo, Jesús recorría todas las ciudades y aldeas, enseñando en sus sinagogas, proclamando el evangelio del reino y curando toda enfermedad y toda dolencia.
Al ver a las muchedumbres, se compadecía de ellas, porque estaban extenuadas y abandonadas, «como ovejas que no tienen pastor».
Entonces dice a sus discípulos:
«La mies es abundante, pero los trabajadores son pocos; rogad, pues, al Señor de la mies que mande trabajadores a su mies».
Llamó a sus doce discípulos y les dio autoridad para expulsar espíritus inmundos y curar toda enfermedad y toda dolencia.
A estos doce los envió Jesús con estas instrucciones:
«Id a las ovejas descarriadas de Israel. Id y proclamad que ha llegado el reino de los cielos. Curad enfermos, resucitad muertos, limpiad leprosos, arrojad demonios. Gratis habéis recibido, dad gratis».

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Javier Goñi, cmf

A lo largo de esta primera semana de Adviento, la Palabra de Dios nos ha ido situando en actitud de espera activa ante la venida del Salvador y del Reino. Los textos, también hoy, tanto del profeta Isaías como del Evangelio, nos han ido remitiendo al fin de los tiempos y a la llegada definitiva del Reino de Dios, de la liberación definitiva del mal y del triunfo pleno del Amor, la Justicia y la Paz. Nuestra esperanza y nuestra alegría crecen: el Señor vino y el Señor vendrá a salvarnos.

Pero la segunda venida se hace larga: ya van dos mil años. Y todavía queda tiempo de espera. Estamos en este tiempo intermedio, entre el ya y el todavía no del Reino. El Señor ya vino, y el Señor volverá. ¿Y mientras?

En el Evangelio de hoy Jesús nos remite a este tiempo de espera. Él ya vino y sembró la semilla del Reino. Sus discípulos, los de entonces y los de ahora, que hemos recibido la Buena Noticia y la semilla de ese Mundo nuevo, debemos dar gratis lo que recibimos gratis. Los cristianos de hoy, como los de todos los tiempos, entre la primera venida del Señor y la definitiva, hemos sido enviados como trabajadores a esa inmensa mies de hombres y mujeres de todo el mundo para seguir anunciando la gran alegría de la presencia del Señor y de la cercanía del Reino, en especial a los más pobres. Todos, laicos, sacerdotes, seglares, religiosos, hombres y mujeres seguidores de Jesús, cada uno con su carisma y servicio propio, hemos recibido gratis la semilla del Reino y la alegría del Evangelio; y todos somos enviados a seguir esparciendo esta semilla y esta alegría a tantos y tantas que aún viven en la oscuridad y la desesperación. Todos y todas hemos de anunciar y construir un mundo nuevo de amor, justicia y paz.

Adviento: tiempo de esperanza. También tiempo de compromiso liberador. ¿Y cuál es el motor que impulsa ese compromiso activo y esperanzado? También el Evangelio de hoy nos lo muestra. El mismo sentir de Jesús: el amor compasivo, el amor que “padece con” el que sufre, el amor que siente en propia carne el dolor, la tristeza, el sin sentido de tantos y tantas. El Amor mismo de Jesús, que nos prometió que siempre estaría con nosotros hasta el fin de los tiempos.

Javier Goñi (fjgoni@hotmail.co

Fuente  :  https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

Homilía para la Eucaristía del domingo 08 de diciembre de 2019.

Ya viene el Sol de Justicia, asoma la Estrella luciente de la mañana.

SOLEMNIDAD DE LA INMACULADA CONCEPCIÓN.

Génesis 3,9-12.20: Entra en escena el pecado: querer ser como dioses. También entra en escena Dios que encara al hombre. Podemos destacar del texto: -se esconden porque están desnudos=se dan cuenta que son criaturas; -Reacción ante la culpa=excusarse; -se anuncia el triunfo sobre el mal=un hijo de la mujer aplastará la cabeza, vencerá.

Efesios 1,3-6.11-12: Pablo resume, en un Himno de bendición, la acción salvadora de Dios en seis bendiciones. El texto recoge tres: elegidos para ser santos, destinados a ser hijos por adopción; -constituidos herederos en Cristo. Todo es gracia, todo es obra del Espíritu de Dios, que es sello de garantía de esta nueva condición.

Lucas 1,26-38: Anuncio del nacimiento de Jesús. María es saludada con un nuevo nombre: “Llena de gracia”, es decir, la que ha recibido un gran favor de parte de Dios.

1.- Esta celebración bien la podemos sintetizar con las palabras de san Pablo: “Bendito sea Dios, el Padre de nuestro Señor Jesucristo”.  Sí, bien podemos y debemos bendecir a Dios, es decir, reconocer y alabar al Señor por ser Él quien es, el autor de toda maravilla. Sí, como lo confiesa el Apóstol, todos hemos sido favorecidos por Dios, hemos recibido el gran favor de ser elegidos, santificados, para ser hijos y herederos suyos en Jesucristo el Señor. ¿Por qué? Porque Él es Padre, es fuente de todo amor, de toda bondad. Porque cuando todos nosotros yacíamos en las sombras de muerte, “porque estábamos condenados a la ira, igual que los demás” (Efesios 2,3), sin embargo, en su amor misericordioso nos hizo revivir con su Hijo Jesucristo, y todo esto gratuitamente (cfr. Efesios 2,4-6). Todo es Gracias. Muchas veces hablamos de Gracia. Pero, ¿qué es gracia?

2.- Gracia es varias cosas:

– Es benevolencia divina: Dios se inclina benévolamente hacia la criatura: hacia María, hacia todos nosotros.

– Es gratuidad: Dios es gratuito, como gratuito es el sol que a todos nos alumbra. Dios no nos ama porque seamos buenos, sino que somos buenos porque Él gratuitamente nos amó.

– Es belleza-encanto: una persona puede ser agraciada, graciosa. ¡Qué gracia tiene esta persona! María tiene gracia: “Toda hermosa eres, María”.

– Es don-regalo-favor: san Pablo nos dice que hemos sido salvados gratuitamente, porque Dios nos regaló todo lo que somos y tenemos.

– Es tener agradecimiento: consecuencia de todo lo anterior. El que ha sido agraciado reconoce-agradece el don recibido. El hombre agraciado se hace gracia para los otros, ya que “el hombre, única criatura terrestre a la que Dios ha amado por sí misma, no puede encontrar su propia plenitud si no es en la entrega sincera de sí mismo a los demás” (Gaudium et Spes 24c).

3.- Si todo lo que llevamos dicho es cierto, es una realidad, de igual manera lo es lo que nos presenta el Génesis. Por ser humanos somos pecadores. “Errar es propio del ser humano”. Es que todos hemos sufrido la mordedura, todos hemos experimentado la tentación en nuestro interior. Esa tentación de creernos dioses. Por eso atropellamos: al hermano, a la creación, a nosotros mismos….a Dios. Por eso, como lo recordaba, estábamos condenados a la ira. Y no es que Dios nos quiera condenar (ya hemos visto lo que Él hace con nosotros), sino sufrimos las consecuencias de estos atropellos. Y no hace falta ejemplificar ya que lo hemos estado viviendo hace rato en Chile y en el mundo. Los atropellos generan todo tipo de abuso. Y todo esto lo detesta Dios, que quiere nuestro bien.

4.- Hoy Dios viene a nuestro encuentro, nos busca, nos llama: “¿Dónde estás?” Nos busca porque nos ama, porque nos quiere, ya que somos sus criaturas.

Bendigamos al Señor, porque nos colma de bendiciones. Así  como colmó de gracia a María, al punto que le cambió el nombre, vio en Ella a una nueva criatura, la llamó diciendo: “Alégrate, Llena de gracia”, del mismo modo en su Hijo ve a cada uno de nosotros y nos llama con un nuevo nombre: “Hijo mío eres tú”. Por eso debemos bendecir a Dios siempre.

María, la Llena de gracia, es la estrella de la mañana que anuncia la llegada, el nacimiento del “Sol de justicia que viene de lo alto”. Por eso, con el ángel, con Dios mismo, le decimos: “Alégrate, Llena de gracia, el Señor está contigo”. Y yo, ministro de ustedes, con gozo les saludo y les digo: “El Señor está con ustedes”.    

Hermano Pastor Salvo Beas.

Comentario al evangelio de hoy viernes 06 de diciembre de 2019.

Del santo Evangelio según san Mateo 9, 27-31

Cuando Jesús salía de Cafarnaúm, lo siguieron dos ciegos, que gritaban: «¡Hijo de David, compadécete de nosotros!». Al entrar Jesús en la casa, se le acercaron los ciegos y Jesús les preguntó: «¿Creen que puedo hacerlo?». Ellos le contestaron: «Sí, Señor». Entonces les tocó los ojos, diciendo: «Que se haga en ustedes conforme a su fe». Y se les abrieron los ojos. Jesús les advirtió severamente: «Que nadie lo sepa». Pero ellos, al salir, divulgaron su fama por toda la región.

Palabra del Señor.

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

1. Reconocer nuestra ceguera.

Todos nosotros, sin excepción, tenemos un aspecto de nuestra vida que nos limita: un defecto, un vicio, una carencia. Algunos tendemos a ser perezosos, otros somos fáciles a la ira, algunos somos sensuales, avaros, lujuriosos, engreídos, o envidiosos. Todos tenemos, en mayor o menor grado, algún tipo de «ceguera» que nos impide ir por el camino correcto.

Si queremos ser sanados lo primero que tenemos que hacer es reconocer nuestra «ceguera» y querer combatirla. En el Evangelio, los ciegos salen al encuentro de Jesús, son ellos los que lo buscan a pesar de sus limitaciones. Tal vez hubiese sido más fácil aceptar la ceguera y seguir viviendo como si nada pasara, resignados a vivir con sus limitaciones y defectos; tal vez hubiesen evitado la humillación de reconocer en público sus defectos e insuficiencias. Sin embargo, los dos ciegos decidieron ir con Jesús y rogarle que los sanara.

2. Creer que Él puede curarme.

Dios se fija ante todo en los corazones. Para Jesús hubiese sido más fácil haberlos curado inmediatamente después de su petición, sin necesidad de otra cosa sino sus palabras: «quedad curados». Sin embargo, Jesús sabe que la ceguera más fuerte no es la física, sino aquella del corazón. El Señor reconoció que estos dos ciegos necesitaban dar un salto de fe que les permitiera creer y ver las maravillas que Dios puede hacer. Él se dio cuenta que, más que sus ojos, eran sus corazones los que no podían ver.

Es en intuición divina en la que se pone la pregunta que Dios les hace a los dos ciegos: «¿Creen?», y la respuesta milagrosa: «Hágase en ustedes según su fe». Cristo sabía que lo único que estos hombres necesitaban para ser curados era abrir sus corazones a la gracia que mana sin cesar de la fuente del Amor. Para que se realizara el milagro sólo bastaba que abrieran los ojos del alma.

«Para hacer resplandecer la luz de Cristo, todos tenemos el deber de combatir cualquier corrupción espiritual, que es peor que la caída de un pecador, porque se trata de una ceguera cómoda y autosuficiente donde todo termina pareciendo lícito: el engaño, la calumnia, el egoísmo y tantas formas sutiles de autorreferencialidad, ya que “el mismo Satanás se disfraza de ángel de luz”».
(Homilía de S.S. Francisco, 21 de diciembre de 2018).

Fuente : http://es.catholic.net/op/articulos/73697/crees-que-puedo-hacerlo.html#modal

EDD. viernes 06 de diciembre de 2019

Hoy, viernes, 6 de diciembre de 2019

Primera lectura

Lectura del libro de Isaías (29,17-24):

ESTO dice el Señor:
«Pronto, muy pronto,
el Líbano se convertirá en vergel,
y el vergel parecerá un bosque.
Aquel día, oirán los sordos las palabras del libro;
sin tinieblas ni oscuridad verán los ojos de los ciegos.
Los oprimidos volverán a alegrarse en el Señor,
y los pobres se llenarán de júbilo en el Santo de Israel;
porque habrá desaparecido el violento, no quedará rastro del cínico;
y serán aniquilados los que traman para hacer el mal:
los que condenan a un hombre con su palabra,
ponen trampas al juez en el tribunal,
y por una nadería violan el derecho del inocente.
Por eso, el Señor, que rescató a Abrahán,
dice a la casa de Jacob:
“Ya no se avergonzará Jacob,
ya no palidecerá su rostro,
pues, cuando vean sus hijos mis acciones en medio de ellos,
santificarán mi nombre,
santificarán al Santo de Jacob
y temerán al Dios de Israel”.
Los insensatos encontrarán la inteligencia
y los que murmuraban aprenderán la enseñanza».

Palabra de Dios

Salmo

Sal 26,1.4.13-14

R/.
El Señor es mi luz y mi salvación.

R/. El Señor es mi luz y mi salvación.

V/. El Señor es mi luz y mi salvación,
¿a quién temeré?
El Señor es la defensa de mi vida,
¿quién me hará temblar? R/.

V/. Una cosa pido al Señor,
eso buscaré:
habitar en la casa del Señor
por los días de mi vida;
gozar de la dulzura del Señor,
contemplando su templo. R/.

V/. Espero gozar de la dicha del Señor
en el país de la vida.
Espera en el Señor, sé valiente,
ten ánimo, espera en el Señor. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo (9,27-31):

EN aquel tiempo, dos ciegos seguían a Jesús, gritando:
«Ten compasión de nosotros, hijo de David».
Al llegar a la casa se le acercaron los ciegos, y Jesús les dijo:
«¿Creéis que puedo hacerlo?».
Contestaron:
«Sí, Señor».
Entonces les tocó los ojos, diciendo:
«Que os suceda conforme a vuestra fe».
Y se les abrieron los ojos. Jesús les ordenó severamente:
«¡Cuidado con que lo sepa alguien!».
Pero ellos, al salir, hablaron de él por toda la comarca.

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Javier Goñi, cmf

Que los ciegos vean es uno de los signos, anunciados en los textos proféticos del Antiguo Testamento, de la futura venida del Salvador, el Enviado de Dios. En el Evangelio de hoy contemplamos precisamente una de las curaciones de ciegos que Jesús realizó. Es uno de los signos que permiten reconocer al Mesías, pero hay otros. Isaías, en el texto que hoy escuchamos, recoge algunos de ellos: los sordos oirán, los ojos de los ciegos verán, los oprimidos se alegrarán, los pobres se llenarán de júbilo, de la tierra muerta surgirá la vida, … Son signos que acompañan y anuncian la llegada del Mesías y la presencia del Reino. Son signos que Jesús realizó, con la clara intención de mostrar con ellos que él era quien pretendía ser: el Hijo de Dios, el Mesías, el Salvador. Así, su anuncio de que con él ha llegado el Reino de Dios, la Buena Noticia que traía a los pobres, queda refrendado por los signos que realiza.

La Iglesia recibió del mismo Jesús la encomienda de continuar su misión. Hoy, por la fuerza del Espíritu Santo, la Iglesia ha de hacer presente al Salvador en nuestro mundo. Por eso, las comunidades cristianas continuamos anunciando el Evangelio y proclamando la Palabra del Señor. ¿Cuáles son los signos que hoy día hacen creíble nuestro anuncio del Reino y la pretensión de la presencia del Señor a través de su Iglesia? Si estamos realizando nuestra misión en fidelidad a Jesucristo, también nos acompañarán los signos de su presencia y de la cercanía del Reino. Quizás de otra manera, eso sí, pero habrán de acompañarnos. El mismo Jesús lo prometió.

Donde hay Iglesia fiel a su misión, el Señor se hace presente, y los signos de ello son bien reconocibles: los enfermos son acompañados en su dolor, los oprimidos en sus luchas por la liberación, los pobres en su miseria. La auténtica Iglesia de Jesús es la que está ahí, con ellos, a su lado, compartiendo sus situaciones, su sufrimiento, luchando con ellos. Y entonces se obra el milagro: la alegría y el júbilo emergen de sus rostros, la solidaridad y el amor de sus corazones, la paz y la justicia de sus manos. Porque en ellos nace la esperanza: el Señor está con nosotros; Dios es “Dios-con-nosotros”.

Javier Goñi (fjgoni@hotmail.com)

Fuente :
https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

La fe y la magia son incompatibles, “reza y confíate al Señor“- Catequesis completa

Ciclo de los Hechos de los Apóstoles         

diciembre 04, 2019 13:05Larissa I. LópezAudiencia General

(ZENIT – 4 dic. 2019).-  El Papa Francisco ha señalado “la incompatibilidad entre la fe en Cristo y la magia” y reiteró que “¡la magia no es cristiana! Estas cosas que se hacen para adivinar el futuro o adivinar muchas cosas o cambiar situaciones de la vida, no son cristianas. La gracia de Cristo te trae todo: reza y confíate al Señor”.

Hoy, 4 de diciembre de 2019, el Santo Padre ha continuado con el ciclo de catequesis sobre los Hechos de los Apóstoles, centrando su reflexión en el pasaje “Tened cuidado de vosotros y de toda la grey” (Hechos 20, 28).El ministerio de Pablo en Éfeso y la despedida de los ancianos (Hechos, 20, 32-35).

Francisco recordó que en Éfeso, Pablo bautizó en el nombre de Jesús a doce hombres que experimentaron “la efusión del Espíritu Santo que los regenera” y que, también por medio del apóstol, en dicho lugar se produjeron “prodigios”: “los enfermos sanan y los obsesos son liberados”.

La potencia de Dios

La “potencia de Dios” que llega a Éfeso a través de Pablo desenmascaró a los que empleaban “el nombre de Jesús para hacer exorcismos sin tener la autoridad espiritual para ello (cf. Hch 19, 13-17)”, y reveló “la debilidad de las artes mágicas”, dijo el Papa. Ante ello, un gran número de personas las abandonaron y eligieron a Jesucristo.

“Si eliges a Cristo no puedes recurrir al mago: la fe es abandono confiando en las manos de un Dios fiable que se da a conocer no mediante prácticas ocultas, sino por revelación y con amor gratuito”, aclaró el Pontífice.

Discurso de despedida

Después, el Obispo de Roma habló sobre cuando Pablo se desplaza a Mileto, donde llama a los ancianos (sacerdotes) de la Iglesia de Éfeso para hacerles una transferencia “de poderes ‘pastorales’” y les dirige un discurso de despedida. Se trata de un “testamento espiritual del apóstol”, que se encuentra en el final de su ministerio apostólico y que el Santo Padre recomienda leer (capítulo XX del Nuevo Testamento).

Igualmente, Francisco remitió a la exhortación de Pablo a estos pastores de la comunidad, “tened cuidado de vosotros y de toda la grey”, subrayando que “este es el trabajo del pastor: estar en vela, velar sobre sí mismo y sobre el rebaño. El pastor debe velar, el párroco debe velar, estar en vela, los sacerdotes deben velar, los obispos, el Papa deben velar. Velar para custodiar el rebaño, y también para velar sobre uno mismo, para examinar la conciencia y para ver cómo se cumple este deber de velar”.

Cercanía al pueblo

E insistió en que “los obispos deben estar muy cerca del pueblo para custodiarlo, para defenderlo, no separados del pueblo”.

Finalmente, el Pontífice pidió al Señor “que renueve en nosotros su amor por la Iglesia y por el depósito de la fe que custodia, y que nos haga a todos corresponsables en la custodia de la grey, sosteniendo en la oración a los pastores para que manifiesten la firmeza y la ternura del Divino Pastor”.

A continuación, reproducimos la catequesis completa del Papa Francisco.

***

Catequesis del Santo Padre

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

El viaje del Evangelio a través del mundo prosigue sin pausa en el libro de los Hechos de los Apóstoles y atraviesa la ciudad de Éfeso, mostrando toda su fuerza salvadora. Gracias a Pablo, alrededor de doce hombres reciben el bautismo en el nombre de Jesús y experimentan la efusión del Espíritu Santo que los regenera (cf. Hch 19,1-7). Diversos son además los prodigios que suceden por medio del Apóstol: los enfermos sanan y los obsesos son liberados (cf. Hch 19,11-12). Sucede porque el discípulo se parece a su Maestro (cf. Lc 6,40) y lo hace presente comunicando a los hermanos la misma vida nueva que recibió de Él.

La potencia  de Dios que irrumpe en Éfeso desenmascara a los que quieren usar el nombre de Jesús para hacer exorcismos sin tener la autoridad espiritual para ello (cf. Hch 19, 13-17), y revela la debilidad de las artes mágicas, que son abandonadas por un gran número de personas que eligen a Cristo y abandonan las artes mágicas (cf. Hch 19, 18-19). ¡Una auténtica sacudida para una ciudad, como Éfeso, que era un centro famoso para la práctica de la magia! Lucas enfatiza así la incompatibilidad entre la fe en Cristo y la magia. Si eliges a Cristo no puedes recurrir al mago: la fe es abandono confiando en las manos de un Dios fiable que se da a conocer no mediante prácticas ocultas, sino por revelación y con amor gratuito. Quizás algunos de vosotros me dirá: “Ah, sí, esto de la magia es algo antiguo: hoy en día, con la civilización cristiana ya no sucede”. Pero ¡tened cuidado! Yo os pregunto: ¿Cuántos de vosotros van a que les lean el tarot?, ¿Cuántos de vosotros van a que les lean las manos las adivinas o a que les echen las cartas? Incluso hoy en día, en las grandes ciudades, los cristianos practicantes hacen estas cosas. Y a la pregunta: “Pero, ¿por qué, si crees en Jesucristo, vas al mago, al adivino, a toda esta gente? Responden. “Yo creo en Jesucristo pero para tener buena suerte voy también allí”. Por favor, ¡la magia no es cristiana! Estas cosas que se hacen para adivinar el futuro o adivinar muchas cosas o cambiar situaciones de la vida, no son cristianas. La gracia de Cristo te trae todo: reza y confíate al Señor.

La difusión del Evangelio en Éfeso perjudica el comercio de los plateros, -otro problema- que fabricaban las estatuas de la diosa Artemisa, haciendo de la práctica religiosa un verdadero negocio. Os pido que penséis en esto. Viendo disminuir esa actividad que producía mucho dinero, los plateros organizaron una revuelta contra Pablo, y los cristianos fueron acusados de haber llevado a la crisis el gremio de los artesanos, el santuario de Artemisa y el culto a esta diosa (cf. Hechos 19:23-28).

Después Pablo va de Éfeso a Jerusalén y llega a Mileto (cf. Hechos 20:1-16). Aquí manda llamar a los ancianos de la Iglesia de Éfeso – a los presbíteros, o sea a los sacerdotes- para que hacer una transferencia de poderes “pastorales” (cf. Hch 20, 17-35). Estamos en las últimas etapas del ministerio apostólico de Pablo y Lucas nos presenta su discurso de despedida, una especie de testamento espiritual que el Apóstol dirige a aquellos que, después de su partida, tendrán que guiar a la comunidad de Éfeso. Y ésta es una de las páginas más hermosas del libro de los Hechos de los Apóstoles: os aconsejo que toméis hoy el Nuevo Testamento, la Biblia, capítulo XX y leáis la despedida de Pablo de los sacerdotes de Éfeso, y lo hace en Mileto. Es una manera de entender cómo se despide el Apóstol y también cómo los sacerdotes deben despedirse hoy y cómo todos los cristianos deben despedirse. Es una página preciosa.

La parte de la exhortación, Pablo anima a los responsables de la comunidad, que sabe que ve por última vez. ¿Y qué les dice? “Tened cuidado de vosotros y de toda la grey”. Este es el trabajo del pastor: estar en vela, velar sobre sí mismo y sobre el rebaño. El pastor debe velar, el párroco debe velar, estar en vela, los sacerdotes deben velar, los obispos, el Papa deben velar. Velar para custodiar el rebaño, y también para velar sobre uno mismo, para examinar la conciencia y para ver cómo se cumple este deber de velar. “Tened cuidado de vosotros y de toda la grey, en medio de la cual os ha puesto el Espíritu Santo como vigilantes para pastorear la Iglesia de Dios, que él se adquirió con la sangre de su propio hijo” (Hch 20,28), así dice San pablo. Se pide a los episcopi la máxima cercanía al rebaño, rescatado por la sangre preciosa de Cristo, y la prontitud a defenderlo de los “lobos” (v. 29). Los obispos deben estar muy cerca del pueblo para custodiarlo, para defenderlo, no separados del pueblo. Después de confiar esta tarea a los responsables de Éfeso, Pablo los pone en manos de Dios y los confía a la “Palabra de su gracia” (v. 32), levadura de todo crecimiento y camino de santidad en la Iglesia, invitándolos a trabajar con sus propias manos, como él, para no ser una carga para los demás, para ayudar a los débiles y para experimentar que ” mayor felicidad hay en dar que en recibir” (v. 35).

Queridos hermanos y hermanas, pidamos al Señor que renueve en nosotros su amor por la Iglesia y por el depósito de la fe que custodia, y que nos haga a todos corresponsables en la custodia de la grey, sosteniendo en la oración a los pastores para que manifiesten la firmeza y la ternura del Divino Pastor.

Fuente : https://es.zenit.org/articles/la-fe-y-la-magia-son-incompatibles-reza-y-confiate-al-senor-catequesis-completa/

Comentario al evangelio de hoy jueves 05 de diciembre de 2019.

Del santo Evangelio según san Mateo 7, 21. 24-27

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «No todo el que me diga: ‘¡Señor, Señor!’, entrará en el reino de los cielos, sino el que cumpla la voluntad de mi Padre, que está en los cielos. Aquel día muchos me dirán ‘¡Señor, Señor!, ¿no hemos hablado y arrojado demonios en tu nombre y no hemos hecho, en tu nombre, muchos milagros?’. Entonces yo les diré en su cara: ‘Nunca los he conocido. Aléjense de mí, ustedes, los que han hecho el mal’.

El que escucha estas palabras mías y las pone en práctica, se parece a un hombre prudente, que edificó su casa sobre roca. Vino la lluvia, bajaron las crecientes, se desataron los vientos y dieron contra aquella casa; pero no se cayó, porque estaba construida sobre roca.

El que escucha estas palabras mías y no las pone en práctica, se parece a un hombre imprudente, que edificó su casa sobre arena. Vino la lluvia, bajaron las crecientes, se desataron los vientos, y dieron contra aquella casa y la arrasaron completamente».

Palabra del Señor.

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

Todos, alguna que otra vez, experimentamos algo de vacío en nuestra vida. A veces estamos seguros de haber encontrado algo que nos hará completamente felices, o que, por lo menos, nos hace pasar el tiempo y nos divierte. Después de mucho tiempo, algo pasa: o nos aburrimos de eso que compramos, o alguien nos traiciona, o las amistades se van apagando. Entonces decimos, «¿y ahora qué?».

Esta sensación de desorientación es exactamente a lo que el Señor se refiere cuando nos avisa los peligros de construir sobre arena. Seguido nos podemos hacer un concepto de Dios y de nuestra relación con Él que sólo toca unas cuantas realidades de nuestras vidas. A veces le tenemos miedo a ese «Dios»; a veces tenemos miedo de que nuestra relación implique mucho sacrificio, pero como todo es tan superficial todo va bien.

Lo difícil llega cuando nos empezamos a dar cuenta que hay más cosas en el fondo de nuestro ser que no tienen sentido fuera de Dios. Necesitamos a alguien que «sí» nos ame de manera incondicional cuando los demás parece que no nos hacen caso; alguien que «sí» pueda comprendernos cuando no entendemos nada; alguien que «sí»” llene el vacío que dejan las cosas y las personas cuando no están cerca.

¿Cómo reacciona el Señor?: Toca a la puerta, y en el momento en que le dejamos entrar en todas las realidades de nuestra vida, ¡en todas!, entonces todo empieza a cuadrar, todo se fundamenta sobre roca. Y si de repente pasa algo de verdad muy fuerte, nos dolerá, pero como dice el Evangelio, la casa no se va a caer.

Dejemos que Dios construya la casa. Hagámosle parte de nuestra vida, orando, amando, sirviendo. Esa es su voluntad de Dios, que amemos y nos dejemos ser amados. En todo momento y circunstancia.

«Son proyectos humanos, también los nuestros, puestos al servicio de un “yo” cada vez más grande, hacia un cielo en el que ya no hay lugar para Dios. Dios deja que lo hagamos durante algún tiempo, para que podamos experimentar hasta qué punto del mal y de la tristeza podemos llegar sin Él… Pero el Espíritu de Cristo, Señor de la historia, no ve el momento de tirarlo todo por la borda, para hacernos empezar de nuevo. Siempre somos un poco “cortos” de vista y de corazón; abandonados a nosotros mismos, acabamos perdiendo el horizonte; llegamos a convencernos de que lo hemos entendido todo, de que hemos tenido en cuenta todas las variables, de que hemos previsto qué va a pasar y cómo va a pasar… Son todas construcciones nuestras que se imaginan que tocarán el cielo. En cambio, el Espíritu irrumpe en el mundo desde las alturas, desde el seno de Dios, allí donde el Hijo fue generado, y hace nuevas todas las cosas».
(Homilía de S.S. Francisco, 8 de junio de 2019).

Fuente : http://es.catholic.net/op/articulos/73696/una-vida-construida-sobre-roca.html#modal

EDD. jueves 05 de diciembre de 2019.

Hoy, jueves, 5 de diciembre de 2019

Primera lectura

Lectura del libro de Isaías (26,1-6):

AQUEL día, se cantará este canto en la tierra de Judá:
«Tenemos una ciudad fuerte,
ha puesto para salvarla murallas y baluartes.
Abrid las puertas para que entre un pueblo justo,
que observa la lealtad;
su ánimo está firme y mantiene la paz,
porque confía en ti.
Confiad siempre en el Señor,
porque el Señor es la Roca perpetua.
Doblegó a los habitantes de la altura,
a la ciudad elevada;
la abatirá, la abatirá
hasta el suelo, hasta tocar el polvo.
La pisarán los pies, los pies del oprimido,
los pasos de los pobres».
Palabra de Dios

Salmo

Sal 117,1.8-9.19-21.25-27a

R/.
Bendito el que viene en nombre del Señor

R/. Bendito el que viene en nombre del Señor.

O bien:

R/. Aleluya

V/. Dad gracias al Señor porque es bueno,
porque es eterna su misericordia.
Mejor es refugiarse en el Señor
que fiarse de los hombres,
mejor es refugiarse en el Señor
que fiarse de los jefes. R/.

V/. Abridme las puertas de la salvación,
y entraré para dar gracias al Señor.
Esta es la puerta del Señor:
los vencedores entrarán por ella.
Te doy gracias porque me escuchaste
y fuiste mí salvación. R/.

V/. Señor, danos la salvación;
Señor, danos prosperidad.
Bendito el que viene en nombre del Señor,
os bendecimos desde la casa del Señor;
el Señor es Dios, él nos ilumina. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo (7,21.24-27):

EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«No todo el que me dice “Señor, Señor” entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos.
El que escucha estas palabras mías y las pone en práctica se parece a aquel hombre prudente que edificó su casa sobre roca. Cayó la lluvia, se desbordaron los ríos, soplaron los vientos y descargaron contra la casa; pero no se hundió, porque estaba cimentada sobre roca.
El que escucha estas palabras mías y no las pone en práctica se parece a aquel hombre necio que edificó su casa sobre arena. Cayó la lluvia, se desbordaron los ríos, soplaron los vientos y rompieron contra la casa, y se derrumbó. Y su ruina fue grande».

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Javier Goñi

¿Hacemos del Señor y de su palabra la Roca firme sobre la que construimos nuestra vida y nuestras comunidades? Si somos sinceros no podemos dejar de reconocer que no suele ser así. A la hora de la verdad, en nuestras decisiones cotidianas las prioridades más bien son otras: la seguridad económica, mis propios intereses y necesidades, o los de los “nuestros”, la propia imagen, o el poder, o el miedo a los inmigrantes, los pobres, los que son “diferentes”, …

Las lecturas de hoy nos interpelan con fuerza: “el Señor es la Roca perpetua”. Sólo sobre El y su palabra se podrá asentar esa “ciudad fuerte”, esa nueva sociedad, el Reino de Dios. La vieja sociedad, “elevada” sobre las desigualdades y sobre el egoísmo de los poderosos, será derrumbada, abatida, pisoteada por los pies del oprimido, por los pasos de los pobres. La vida personal y comunitaria que no se fundamente en Jesús y en su palabra será como una casa sobre arena, arrasada por la fuerza del agua y del viento. Y al fin sólo quedarán en pie, firmes y bien cimentadas en el Señor y en su Palabra, las personas y comunidades que vivan de verdad cumpliendo la Voluntad del Padre.

La tormenta arrecia: desigualdades, pobreza y violencia, cambio climático, crisis económica, política, social, cultural. Este mundo, construido sobre falsos cimientos, acabará desplomándose. Cada vez son más las personas, grupos y comunidades que deciden comenzar a vivir de otro modo, sobre otras bases: el amor, el servicio, la equidad, la igualdad de derechos de todos y todas, la justicia, la paz verdadera, el cuidado de la naturaleza. Eso es vivir conforme a la Voluntad del Padre, conforme al mensaje de Jesús.

¿Y tú y yo? ¿Y nuestras comunidades? ¿En qué fundamento estamos anclando nuestra existencia? ¿Es el Señor realmente nuestra Roca? ¿Vivimos conforme a la Palabra de Dios, y su Voluntad? Por que no es suficiente decir “Señor, Señor” …

Javier Goñi (fjgoni@hotmail.com)

Fuente :
https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

Retiro Anual del Movimiento Laicos Capuchinos de Chile.

Hermanos, paz y bien !!!

A continuación les presentamos imágenes del Retiro Anual de los Laicos Capuchinos de Chile, que se realizó el reciente fin de semana del sábado 30 de noviembre y del 01 de diciembre de 2019 en Chacahuin.

Fraternalmente,

Equipo de Comunicaciones – Laicos Capuchinos de Chile.

EDD. miércoles 04 de diciembre de 2019

Hoy, miércoles, 4 de diciembre de 2019

Primera lectura

Lectura del libro de Isaías (25,6-10a):

EN aquel día, preparará el Señor del universo para todos los pueblos,
en este monte, un festín de manjares suculentos,
un festín de vinos de solera;
manjares exquisitos, vinos refinados.
Y arrancará en este monte
el velo que cubre a todos los pueblos,
el lienzo extendido sobre a todas las naciones.
Aniquilará la muerte para siempre.
Dios, el Señor, enjugará las lágrimas de todos los rostros,
y alejará del país el oprobio de su pueblo
—lo ha dicho el Señor—.
Aquel día se dirá: «Aquí está nuestro Dios.
Esperábamos en él y nos ha salvado.
Este es el Señor en quien esperamos.
Celebremos y gocemos con su salvación,
porque reposará sobre este monte la mano del Señor».

Palabra de Dios

Salmo

Sal 22,1-3a.3b-4.5.6

R/.
Habitaré en la casa del Señor por años sin término

V/. El Señor es mi pastor, nada me falta:
en verdes praderas me hace recostar;
me conduce hacia fuentes tranquilas
y repara mis fuerzas. R/.

V/. Me guía por el sendero justo,
por el honor de su nombre.
Aunque camine por cañadas oscuras,
nada temo, porque tú vas conmigo:
tu vara y tu cayado me sosiegan. R/.

V/. Preparas una mesa ante mí,
enfrente de mis enemigos;
me unges la cabeza con perfume,
y mi copa rebosa. R/.

V/. Tu bondad y tu misericordia me acompañan
todos los días de mi vida,
y habitaré en la casa del Señor
por años sin término. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo (15,29-37):

EN aquel tiempo, Jesús, se dirigió al mar de Galilea, subió al monte y se sentó en él.
Acudió a él mucha gente llevando tullidos, ciegos, lisiados, sordomudos y muchos otros; los ponían a sus pies, y él los curaba.
La gente se admiraba al ver hablar a los mudos, sanos a los lisiados, andar a los tullidos y con vista a los ciegos, y daban gloria al Dios de Israel.
Jesús llamó a sus discípulos y les dijo:
«Siento compasión de la gente, porque llevan ya tres días conmigo y no tienen qué comer. Y no quiero despedirlos en ayunas, no sea que desfallezcan en el camino».
Los discípulos le dijeron:
«¿De dónde vamos a sacar en un despoblado panes suficientes para saciar a tanta gente?».
Jesús les dijo:
«¿Cuántos panes tenéis?».
Ellos contestaron:
«Siete y algunos peces».
Él mandó a la gente que se sentara en el suelo. Tomó los siete panes y los peces, pronunció la acción de gracias, los partió y los fue dando a los discípulos, y los discípulos a la gente.
Comieron todos hasta saciarse y recogieron las sobras: siete canastos llenos.

Palabra del Señor.

REFLEXIÓN :

Javier Goñi, cmf

Cuando la gente veía la multitud de sufrientes sanados y liberados por Jesús, se admiraba y daba gloria a Dios. Eran el signo que el pueblo de Israel esperaba ver cuando el Mesías enviado llegara: así lo habían anunciado los profetas, como Isaías, que hoy nos habla del Reino como un gran banquete lleno de alegría y vida preparado para todos, en especial para los pobres y oprimidos. Y Jesús ofrece a la muchedumbre que le sigue un banquete de panes y peces compartidos y multiplicados. El signo es claro: ya ha llegado el Mesías, el enviado de Dios para salvarnos.

En la espera de su venida, la de cada día y la del futuro definitivo, ahora es la Iglesia quien continúa la misión de Jesús. Y, en efecto, en muchos lugares y de diversas formas nos la encontramos rodeada de emigrantes, pueblos empobrecidos, indígenas excluidos, víctimas de la violencia o de la guerra, oprimidos y explotados, enfermos, … Se nos ensancha el corazón viendo al Papa, o a tantos voluntarios, laicos y sacerdotes, seglares y religiosos, compartiendo la palabra, la presencia, el compromiso y la comida con los que más sufren en este mundo. Se nos ensancha al ver la alegría y la esperanza en sus rostros.

Por desgracia, no siempre estamos con quienes deberíamos estar. A veces son otros los intereses que mueven nuestros corazones, y acabamos temiendo y rechazando al pobre, al inmigrante, al que es distinto… Amenazan nuestros intereses…

Los discípulos de Jesús de hoy necesitamos más que nunca acompañar al Maestro allí donde Él quiere estar, con los que Él quiere estar. Y mirar con sus ojos de amor y misericordia a los más perdidos y a los que más sufren. Y sentir, hablar y actuar como Él: haciendo presente el Reino nuevo del amor, la equidad, la justicia y la paz para todos.

¿Acompañamos a Jesús a los lugares a los que Él quiere ir?, ¿estamos con los que Él quiere estar?, ¿hacemos lo que Él querría hacer? Nuestra vida, nuestras comunidades, lo que sentimos, decimos y hacemos, ¿hace presente el Reino?, ¿trae alegría y esperanza a los que más sufren?, ¿anuncia la llegada del Salvador?

Javier Goñi (fjgoni@hotmail.com)

Fuente  :  https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy