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Autor: Patricio Osiadacz

EDD. lunes 06 de enero de 2020.

Lunes después de Epifanía
Color: blanco

Antífona de entrada
El día santo brilló para nosotros. Vengan, pueblos, y adoren al Señor porque una gran luz descendió sobre la tierra.

ORACIÓN COLECTA

Dios nuestro, tu Verbo vive eternamente en el cielo y asumió de la Virgen María la debilidad de nuestra carne; te pedimos que por su manifestación como esplendor de la verdad nos obtenga la plena redención del mundo. Él que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

El Espíritu, el agua y la sangre.

Lectura de la primera carta de san Juan      5, 5-13

Hijos míos:

¿Quién es el que vence al mundo, sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios?  Jesucristo vino por el agua y por la sangre; no solamente con el agua, sino con el agua y con la sangre.

Y el Espíritu da testimonio, porque el Espíritu es la verdad.

Son tres los que dan testimonio: el Espíritu, el agua y la sangre; y los tres están de acuerdo.

Si damos fe al testimonio de los hombres, con mayor razón tenemos que aceptar el testimonio de Dios.

Y Dios ha dado testimonio de su Hijo.

El que cree en el Hijo de Dios tiene en su corazón el testimonio de Dios.  El que no cree a Dios lo hace pasar por mentiroso, porque no cree en el testimonio que Dios ha dado acerca de su Hijo.  Y el testimonio es éste: Dios nos dio la Vida eterna, y esa Vida está en su Hijo.

El que está unido al Hijo, tiene la Vida; el que no lo está, no tiene la Vida.

Les he escrito estas cosas, a ustedes que creen en el Nombre del Hijo de Dios, para que sepan que tienen la Vida eterna.

SALMO RESPONSORIAL   147, 12-15. 19-20

R/. ¡Glorifica al Señor, Jerusalén!

¡Glorifica al Señor, Jerusalén, alaba a tu Dios, Sión! Él reforzó los cerrojos de tus puertas y bendijo a tus hijos dentro de ti.

Él asegura la paz en tus fronteras y te sacia con lo mejor del trigo. Envía su mensaje a la tierra, su palabra corre velozmente.

Revela su palabra a Jacob, sus preceptos y mandatos a Israel: a ningún otro pueblo trató así ni le dio a conocer sus mandamientos.

EVANGELIO

ACLAMACIÓN AL EVANGELIO      Cf. Mc 9, 7

Aleluya.

Los cielos se abrieron y se oyó la voz del Padre: “Éste es mi Hijo muy querido, escúchenlo”. Aleluya.

EVANGELIO

Tú eres mi Hijo muy querido, en ti tengo puesta toda mi predilección.

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos    1, 6b-11

Juan Bautista predicaba, diciendo: “Detrás de mí vendrá el que es más poderoso que yo, y yo ni siquiera soy digno de ponerme a sus pies para desatar la correa de sus sandalias. Yo los he bautizado a ustedes con agua, pero Él los bautizará con el Espíritu Santo”.

En aquellos días, Jesús llegó desde Nazaret de Galilea y fue bautizado por Juan en el Jordán.  Y al salir del agua, vio que los cielos se abrían y que el Espíritu Santo descendía sobre Él como una paloma; y una voz desde el cielo dijo: “Tú eres mi Hijo muy querido, en ti tengo puesta toda mi predilección”.

Palabra del Señor.

Fuente : http://www.eucaristiadiaria.cl/dia_cal.php?fecha=2020-01-06

REFLEXIÓN  :

• El bautismo: los ritos de purificación mediante baños o abluciones eran frecuentemente usados en el hebraísmo de la época de Jesús (cfr Mc 7, 1-4), también entre los esenios del Qumran, como práctica cotidiana.
La palabra bautismo indica un baño, una inmersión completa en el agua, y deriva del verbo baptizare, poco usado en el Antiguo Testamento griego a causa de la forma negativa de su significado: sumergir, hundir, aniquilar (anegando o hundiendo en el agua).
Esta acepción negativa solo falta en 2Re 5, 14: la curación de Naamán, obtenida por una serie de baños en el Jordán practicados por orden de Eliseo. De aquí deriva el uso positivo en las épocas siguientes.


• El bautismo de Juan: caracteriza toda su actividad ( de modo que llega a ser su nombre: cfr Mc 1,4) y vuelve a tomar las prácticas existentes, introduciendo algunas novedades. Juan hace su trabajo en un lugar impreciso a lo largo del Jordán y confiere el bautismo en el agua corriente del río, no en locales a propósito y en aguas preparadas para el rito. La conversión y la penitencia pedidas por él (Mc 1,4) miran más al plano moral que al ritual (cfr Lc 3,8) y el rito indicado de tal cambio existencial (baño y confesión de los pecados) sucedía una sola vez en la vida. Además, Juan dice claramente que su bautismo es sólo preparación de un suceso purificatorio más radical y directamente conectado al juicio final de Dios: el «bautismo en el espíritu» y en «el fuego» (cfr Mc 1, 7-8; Mt 11-12).
El pueblo de la Judea y de Jerusalén acoge ampliamente la predicación de Juan, en tal forma que fueron gran número los que se acercaban a él para obtener el bautismo (Mc 1, 5) como incluso narra Flavio Josefo: es la realización evidente de la palabra profética citada por Mc 1, 2-3.


• Jesús y Juan en el Jordán: Juan sabe muy bien que no es el Mesías y de que es muy inferior a él en dignidad, aun siendo llamado a prepararle la venida, ya inminente (Mc 1,7-8). Todos los evangelios refieren este conocimiento, subrayada aquí por el uso del verbo en pretérito para el proprio bautismo y en futuro para el bautismo del Mesías. Esto refleja la preocupación (típica de las primeras comunidades cristianas) de mostrar la superioridad del bautismo cristiano al bautismo de Juan, al mismo tiempo que la preeminencia de Jesús el Cristo sobre Juan el Bautista (cfr Mt 3, 14; Jn 1,26,34).
Marcos sintetiza al máximo la predicación de Juan; en particular, omite lo que se refiere al divino juicio final (cfr Mc 1, 7; Mt 3, 10-12), con el fin de poner en mayor relieve la predicación de Jesús.


• El bautismo en el Espíritu: es el bautismo escatológico ya prometido por los profetas (cfr Jn 3, 1-5), ligado al fuego del juicio y también bajo forma de aspersión (cfr Ez 36. 25). Jesús lo recibe inmediatamente después y su bautismo será origen y modelo del bautismo de los cristianos. Por tanto, la comunidad cristiana se funda sobre el don del Espíritu Santo.


• Jesús viene de Nazaret: Jesús sobresale en medio de la gran muchedumbre de penitentes judíos ( cfr Mc 1,5), porque proviene de una zona a la cual no había llegado nada más que los ecos de la predicación penitencial del Bautista, la Galilea (Mc 1,9). Este es un lugar importante para Marcos: Jesús inicia allí su actividad y allí es bien acogido; después de la Pascua, es allí donde los discípulos se reunirán (16,7) y lo entenderán plenamente y es desde allí de donde saldrán para la misión (16,20).
A la luz de lo que dirá después la voz celestial, Jesús no es sólo «más fuerte» que Juan, sino que tiene una naturaleza muy superior a él. Y sin embargo él ha descendido entre aquéllos que se reconocen pecadores, sin tener ninguna disminución de la propia dignidad (cfr Fil 2, 6-7): es «la luz que brilla en las tinieblas» (cfr Jn 1,5).
El segundo evangelio no trae los motivos por los cuales Jesús va a recibir el bautismo de penitencia, aunque el acontecimiento es uno de los más esperados históricamente entre los narrados en los evangelios: al evangelista le interesa primariamente la revelación divina que sigue al bautismo de Jesús.


• Vio que los cielos se rasgaban: no es una especie de revelación reservada a Jesús. Los cielos, literalmente, «se rasgan» oyendo la invocación de Isaías: «Si tú rasgaras los cielos y descendieras» (Is 63, 19b). Se abre así una fase del todo nueva en la comunicación entre Dios y los hombres, después de un tiempo de separación: esta nueva relación se confirma y llega a ser definitiva con la muerte redentora de Cristo, en cuyo momento «se rasgó» el velo del Templo (cfr Mc 15,38) como si una mano del cielo la hubiese golpeado. Por lo demás, la Pascua de muerte y resurrección es el «bautismo deseado» de Jesús.(cfr Lc 12,50).


• El Espíritu descendió sobre él: Jesús sale del agua del río e inmediatamente después, abiertos los cielos, «desciende» el Espíritu y se posa sobre él. Entre tanto se ha acabado ya el tiempo de la espera del Espíritu y se reabre el camino directo que une a Dios con los hombres. Marco muestra plásticamente que es Jesús el único poseedor del Espíritu que lo consagra Mesías, lo vuelve plenamente consciente de ser el Dios-Hijo, lo habilita y sostiene en la misión querida por el Padre.
El Espíritu, según Marcos, aparece sobre Jesús en figura de una paloma. Esta, ya en la narración referente a Noé, está puesta en relación a las aguas y a la obra de Dios en el mundo (cfr Gn 8,8-12). En otro lugar, la paloma se utiliza como reclamo a la fidelidad y por tanto a la estabilidad del don, por su constancia en retornar al lugar del que sale (cfr. Ct 2,14; Jn 1, 33-34); el Espíritu se posa establemente sobre Jesús y se posesiona de él. En esta frase de Marcos podemos también leer de rebote el «aletear del espíritu de Dios sobre las aguas» de la creación (Gn 1,2); con Jesús comienza verdaderamente una «nueva creación» (cfr Mt 19,38; 2Cr 5,17; Gal 6,15).


• Una voz que venía de los cielos: con la llegada de Jesús se ha restablecido la comunicación entre Dios y el hombre. Aquí no se trata de la que los rabinos llamaban «hija de la voz», substitución incompleta de la palabra profética, sino de una comunicación directa entre el Padre y el Hijo.


• Vino …se vio descender…se oyó: admiramos la condescendencia de la Trinidad que «se abaja» hacia los hombres: desciende al Jordán en Jesús para recibir el bautismo como tantos pecadores, desciende sobre Jesús en el Espíritu por la autoconciencia y la misión y desciende en la voz del Padre para confirmar la filiación.


• «Tú eres mi Hijo amado, en ti me complazco»: varios pasajes del Antiguo Testamento pueden ser evocados por Marcos, para subrayar al menos con la alusión la importancia y los diversos valores de las palabras celestes.
Ante todo, se evoca a Isaías 42, 1: «He aquí mi siervo, a quien sostengo yo; mi elegido, en quien me complazco. He puesto mi espíritu sobre él; el dará el derecho a las naciones»; es Jhwh que presenta a su fiel siervo. Aquí, sin embargo, no se usa el título de «siervo», aunque sí el de «hijo» entrelazando el texto profético con un salmo de investidura real y mesiánica: «El me ha dicho: Tú eres mi Hijo, hoy yo te he engendrado» (Sal 2, 7). El evangelista ( a la par de los otros sinópticos) deja asomar así cual sea su identidad humana-divina y la misión de Jesús.


• «Mi Hijo el predilecto»: A la luz de la fe pascual, Marcos no podía ciertamente entender esta revelación como la adopción del hombre Jesús por parte de Dios. La voz del cielo es una confirmación de una especial relación entre Jesús y el Padre. El título de Hijo de Dios es atribuido a Jesús ya en el primer versículo de Marcos y después al término de la pasión, en la declaración del centurión: «Verdaderamente este hombre era el Hijo de Dios» (Mc 1, 1; 15,39), pero aparece frecuentemente en varias formas (cfr 3,11; 5,7; 9,7; 14,61). Para Marcos, el título de «Hijo de Dios» es particularmente relevante para la comprensión de la persona de Jesús y para la plena profesión de la fe, y de tal manera importante, que se convierte después en un nombre atribuido a Jesús por los Cristianos, con el cual ellos tratan de proclamar los elementos esenciales de la propia fe en El. (cfr Rm 1,4); el mesías rey, el salvador escatológico, el hombre con una especial relación con la esfera divina, el resucitado de entre los muertos, la segunda persona de la Trinidad.
El hecho de que la voz del cielo lo proclame «el predilecto», «amadísimo» (como se repetirá en la Transfiguración: 9,7; cfr también 12,6) pone de relieve la relación del todo singular del Padre con Jesús, tan especial, que oscurece todas las demás relaciones de los hombres con Dios, por más privilegiadas que sean. También Isaac, como Jesús es el hijo «único y predilecto» (cfr Gn 22,2) y a quien no se le ahorra la angustia de la muerte violenta (cfr Heb 5,7).


• «En ti me complazco»: estas palabras subrayan la elección mesiánica de Jesús, fruto de una benevolencia del Padre que muestra así su absoluta preferencia hacia el Hijo en el que halla gozo y satisfacción (cfr Is 42,1) mientras, obediente, comienza su misión para llevar los hombres al Padre (cfr Mc 1,38).

Fuente  :   https://ocarm.org/es/content/lectio/lectio-bautismo-senor

Homilía para la Eucaristía del domingo 05 de enero de 2020.

Paz y Bien para este 2020.

FIESTA DE LA EPIFANÍA DEL SEÑOR.

Isaías 60,1-6: Cántico de gloria de la futura Jerusalén. Se describe la transparente presencia de Iahveh en medio de su Pueblo. Dios es el polo de atracción de su Pueblo. Todos son atraídos: los repatriados y también los extranjeros. En Cristo se cumple lo dicho por el Profeta.

Efesios 3,2-6: Pablo da a conocer su misión: el Misterio de Cristo es manifestado también a los no judíos; también los no judíos son herederos del Reino, de la salvación.

Mateo 2,1-12: El evangelista presenta a Cristo en relación con los paganos, los no judíos. Mientras Herodes y el pueblo se alarman, los extranjeros están dispuestos a creer en Él.

1.- Dentro del Misterio de la Encarnación que hemos estado celebrando hoy nos adentramos en la Epifanía, es decir,  en la manifestación de Dios.

La Encarnación es la forma concreta con que quiso Dios acercarse amorosamente al mundo. Lo hizo no en el esplendor de su majestad y brillo de su gloria, sino con el anonadamiento, se hizo carne. Asumió la realidad del mundo porque lo amó. Él ahora se oculta a nuestros ojos de carne, no lo vemos cara a cara, sino por medio del mundo, de las realidades y acontecimientos de este mundo. La fe, a través de la teología, intenta descifrar la presencia del amor divino. Es Dios que se nos manifiesta en su Hijo Jesucristo y lo descubrimos por la fe.

2.- Jesús es la Epifanía del amor de Dios al mundo. El mundo que nos rodea, nosotros mismos, más que una Epifanía somos una “Diafanía”, es decir, a través de nosotros, a través de la realidad Dios se da a conocer. Diáfano significa transparente, que deja pasar la luz.  Dios, que es Luz, brilla por sí mismo y se manifiesta al exterior; por eso, Dios es Epifanía, se muestra al exterior. Nosotros como creaturas podemos y debemos transparentar a Dios. Así es como el hombre de fe es capaz de ver lo que otros no ven. El creyente intuye, capta a Dios que se transparenta en las creaturas. San Francisco tuvo esta mirada sacramental y supo descubrir a Cristo en todo, incluso en los seres irracionales e inanimados. Pare él todo era una “Diafanía” de Dios y él supo ser diáfano para los demás.

3.- Hoy vivimos la época de la racionalidad en la que se avalora el conocimiento científico. Este conocimiento es autónomo y legítimo. Pero no acepta el conocimiento de la fe, que va por otro camino, ya que “lo esencial se ve con el corazón”. La poca ciencia aparta de Dios; la mucha ciencia transparenta, acerca a Dios.

Por otra parte, hoy se vive la cultura del descarte, de la marginación, de lo desechable. Y esto va totalmente en contra de lo que nos propone la Palabra de Dios.

Debemos vivir una cultura epifánica, es decir, abrirnos a los de afuera, ser, como dice el Papa Francisco, una Iglesia en salida, ir a la periferias, donde hay tanto descartado.

Debemos cultivar la Diafanía, es decir, saber transparentar a Dios, saber captar a Dios presente allí donde aparentemente no puede estar.

A veces pensamos que periferia es algo geográfico, los que viven en sectores marginales, apartados. Cierto, son de la periferia, pero también los hay que son de la periferia cultural, social y religiosa. Éstos no están lejos de nosotros, sino de Cristo y muchas veces los excluimos, los condenamos. Eso es sectarismo.

4.- Epifanía suena a cercanía. Ya en la Encarnación Dios llega al hombre. Hoy brilla para todos la gloria del Señor. El Señor no excluye a nadie de su amor. La Iglesia, nosotros, tampoco debemos excluir a nadie. Una iglesia será sacramento de salvación si sabe mostrar a Cristo. Todo cristiano debe mostrar, dar a conocer a Cristo en su ambiente de trabajo, de diversión y familiar.

Hoy, al celebrar este misterio de fe, gozamos de la Epifanía del Señor, Él se nos manifiesta, se nos muestra en el Sacramento de la Eucaristía y en su Palabra. Dios está aquí. “¡Levántate, cristiano, resplandece, porque llega tu luz y la gloria del Señor brilla sobre ti!”. Salgamos entonces de aquí llenos de Dios y transparentémoslo en el mundo, para que todos los”pueblos de la tierra alaben al Señor”.

                                 Hermano Pastor Salvo Beas.

EDD. sábado 04 de enero de 2020.

Hoy, sábado, 4 de enero de 2020

Primera lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Juan (3,7-10):

Hijos míos, que nadie os engañe. Quien obra la justicia es justo, como él es justo. Quien comete el pecado es del diablo, pues el diablo peca desde el principio. El Hijo de Dios se manifestó para deshacer las obras del diablo. Todo el que ha nacido de Dios no comete pecado, porque su germen permanece en él, y no puede pecar, porque ha nacido de Dios. En esto se reconocen los hijos de Dios y los hijos del diablo: todo el que no obra la justicia no es de Dios, ni tampoco el que no ama a su hermano.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 97

R/.
Los confines de la tierra han contemplado
la victoria de nuestro Dios

Cantad al Señor un cántico nuevo,
porque ha hecho maravillas:
su diestra le ha dado la victoria,
su santo brazo. R/.

Retumbe el mar y cuanto contiene,
la tierra y cuantos la habitan;
aplaudan los ríos, aclamen los montes. R/.

Al Señor, que llega para regir la tierra.
Regirá el orbe con justicia
y los pueblos con rectitud. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Juan (1,35-42):

En aquel tiempo, estaba Juan con dos de sus discípulos y, fijándose en Jesús que pasaba, dice: «Éste es el Cordero de Dios.»
Los dos discípulos oyeron sus palabras y siguieron a Jesús. Jesús se volvió y, al ver que lo seguían, les pregunta: «¿Qué buscáis?»
Ellos le contestaron: «Rabí (que significa Maestro), ¿dónde vives?»
Él les dijo: «Venid y lo veréis.»
Entonces fueron, vieron dónde vivía y se quedaron con él aquel día; serían las cuatro de la tarde. Andrés, hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que oyeron a Juan y siguieron a Jesús; encuentra primero a su hermano Simón y le dice: «Hemos encontrado al Mesías (que significa Cristo).»
Y lo llevó a Jesús. Jesús se le quedó mirando y le dijo: «Tú eres Simón, el hijo de Juan; tú te llamarás Cefas (que se traduce Pedro).»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN  :

Luis Manuel Suarez, cmf

Queridos amigos:

La Palabra de Dios de hoy continua con el Evangelio de Juan, que a lo largo del año se lee en la Iglesia en algunos tiempos especiales, como Navidad y Pascua. Un Evangelio especial, distinto de los otros tres, que nos da perspectivas novedosas de la persona de Jesús.

En el pasaje de hoy, que continúa el de ayer, continúa el comienzo de la vida pública de Jesús. Y en su brevedad, contiene una serie de movimientos y de diálogos que provocan movimientos, que ahora te invito a contemplar.

En primer lugar aparece Juan. De las pocas cosas que dice este personaje en todo el Evangelio, las palabras que hoy pronuncia señalan a aquél que él precedía: “Éste es el Cordero de Dios”. Juan está dando el relevo, pasando el testigo. Ha cumplido su función y abre la puerta al que llega. Todo se va cumpliendo en su vida.

A continuación aparece Jesús, con los dos discípulos que Juan le remite. Y el breve diálogo con ellos es de lo más revelador: “¿Qué buscáis?”, ¿Dónde vives?”, “Venid y lo veréis”… Y aquellos discípulos fueron, vieron y se quedaron con Él aquél día. Tan importante fue aquél encuentro para aquellos dos discípulos, que recuerdan los detalles del momento: serían las cuatro de la tarde. ¿Qué fue lo que vieron aquel día? Sin saberlo con detalle, toda la vida de Jesús fue un mostrar con la vida aquello a lo que quisieron apuntar sus palabras.

Y por último, aparece Andrés, uno de los dos que siguieron a Jesús. Y hace de anunciador para su hermano Simón. Sin muchas palabras. Pero seguramente con mucha convicción y con un punto de emoción en la mirada: “Hemos encontrado al Mesías”. Y lo llevó a Jesús.

En la vida y en la Iglesia, hace falta movimiento. Hoy la Palabra nos ha mostrado tres escenas con movimiento. Y tres retos para nuestras vidas. Ser como Andrés, que desde el encuentro con el Señor, lleva a otros a ese encuentro, como el mayor tesoro de la vida. Ser como Juan, dando el relevo cuando corresponda, sabiendo que ninguno agotamos el plan de Dios en el mundo, sino que somos pequeños eslabones de la gran cadena de la historia de salvación –la historia del amor de Dios para con nosotros. Y vivir desde Jesús, respondiendo a su iniciativa, entrando en diálogo con Él, acogiendo lo que él nos muestra e intentando mostrar humildemente con nuestra vida aquello a lo que quieren apuntar las palabras que de Él recibimos.

Como muy bien le gusta recordar al Papa Francisco, todos los cristianos somos “Discípulos misioneros”, llamados a escuchar y seguir al único Maestro, siendo sus testigos en todo tiempo y lugar. Que en el año recién comenzado podamos seguir caminando como esos “discípulos misioneros” que el mundo necesita.

Vuestro hermano en la fe:

Luis Manuel Suárez CMF ( luismanuel@claretianos.es)

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

Comentario al Evangelio de hoy sábado 04 de enero de 2020.

Del santo Evangelio según san Juan 1, 35-42

En aquel tiempo, estaba Juan el Bautista con dos de sus discípulos, y fijando los ojos en Jesús, que pasaba, dijo: «Este es el Cordero de Dios». Los dos discípulos, al oír estas palabras, siguieron a Jesús. Él se volvió hacia ellos, y viendo que lo seguían, les preguntó: «¿Qué buscan?». Ellos le contestaron: «¿Dónde vives, Rabí?» (Rabí significa ‘maestro’). Él les dijo: «Vengan a ver».

Fueron, pues, vieron dónde vivía y se quedaron con él ese día. Eran como las cuatro de la tarde. Andrés, hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que oyeron lo que Juan el Bautista decía y siguieron a Jesús. El primero a quien encontró Andrés, fue a su hermano Simón, y le dijo: «Hemos encontrado al Mesías» (que quiere decir ‘el ungido’). Lo llevó a donde estaba Jesús y éste, fijando en él la mirada, le dijo: «Tú eres Simón, hijo de Juan. Tú te llamarás Kefás» (que significa Pedro, es decir, ‘roca’).

Palabra del Señor.

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

Estás a orillas del río Jordán. Es un día de sol. Tú y Andrés están hablando con Juan el Bautista. De pronto, tu maestro se calla y mira hacia el camino. Un hombre alto y joven va pasando. ¿Qué sucede? Juan habla en voz baja, casi temblorosa: Éste es el Cordero de Dios… Andrés va y lo sigue. ¿Qué sientes al verlo pasar? ¿Vas con Él? Puedes hablar de esto con Jesús. Tal vez lo seguiste. Él entonces se para y se gira. Te mira a los ojos. ¿Qué buscas? Señor, me conoces. Tú sabes qué quiero y qué siento… Hoy quiero dejarte que toques mi alma.

«Y para aquellos dos es la “iluminación”. Dejan a su primer maestro y siguen la secuela de Jesús. En el camino, Él se gira hacia ellos y hace la pregunta decisiva: “¿Qué buscáis?”. Jesús aparece en los Evangelios como un experto en el corazón humano. En aquel momento había encontrado a dos jóvenes en búsqueda, sanamente inquietos. De hecho, ¿qué juventud es una juventud satisfecha, sin una pregunta de sentido? Los jóvenes que no buscan nada no son jóvenes, están jubilados, han envejecido antes de tiempo. Es triste ver a jóvenes jubilados… Y Jesús, a través de todo el Evangelio, en todos los encuentros que tiene a lo largo del camino aparece como un «incendiario» de los corazones. De ahí, aquella pregunta suya que busca hacer emerger el deseo de vida y de felicidad que cada joven lleva dentro: “¿Qué buscas?”. También yo quisiera hoy preguntar a los jóvenes que están aquí en la plaza y a los que escuchan desde los medios de comunicación: “Tú, que eres joven, ¿qué buscas? ¿Qué buscas en tu corazón?”».
(Audiencia de S.S. Francisco, 30 de agosto de 2017).

Fuente. : http://www.es.catholic.net/op/articulos/73862/evangelioBoletin.html

EDD. viernes 03 de enero de 2020

Hoy, viernes, 3 de enero de 2020

Primera lectura

Lectura de la primera carta de Juan (2,29;3,1-6):

Si sabéis que él es justo, reconoced que todo el que obra la justicia ha nacido de él. Mirad que amor nos ha tenido el Padre para llamarnos hijos de Dios, pues ¡lo somos! El mundo no nos conoce porque no le conoció a él. Queridos, ahora somos hijos de Dios y aún no se ha manifestado lo que seremos. Sabemos que, cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque lo veremos tal cual es. Todo el que tiene esperanza en él se purifica a sí mismo, como él es puro. Todo el que comete pecado quebranta también la ley, pues el pecado es quebrantamiento de la ley. Y sabéis que él se manifestó para quitar los pecados, y en él no hay pecado. Todo el que permanece en él no peca. Todo el que peca no le ha visto ni conocido.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 97,1.3cd-4.5-6

R/.
Los confines de la tierra han contemplado
la victoria de nuestro Dios

Cantad al Señor un cántico nuevo,
porque ha hecho maravillas;
su diestra le ha dado la victoria,
su santo brazo. R/.

Los confines de la tierra han contemplado
la victoria de nuestro Dios.
Aclama al Señor, tierra entera,
gritad, vitoread, tocad. R/.

Tañed la cítara para el Señor
suenen los instrumentos:
con clarines y al son de trompetas
aclamad al Rey y Señor. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo Evangelio según san Juan (1,29-34):

Al día siguiente, al ver Juan a Jesús que venía hacia él, exclamó: «Este es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. Este es aquel de quien yo dije: «Trás de mí viene un hombre que está por delante de mí, porque existía antes que yo.» Yo no lo conocía, pero he salido a bautizar con agua para que sea manifestado a Israel.»
Y Juan dio testimonio diciendo: «He contemplado el Espíritu que bajaba del cielo como una paloma, y se posó sobre él. Yo no lo conocía, pero el que me envió a bautizar con agua me dijo: «Aquél sobre quien veas bajar el Espíritu y posarse sobre él, ése es el que ha de bautizar con Espíritu Santo.» Y yo lo he visto, y he dado testimonio de que éste es el Hijo de Dios.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Luis Manuel Suarez, cmf

Queridos amigos:

Hoy en el Evangelio, los judíos le preguntan a Juan “¿quién eres?, ¿qué dices de ti mismo?”. A veces a nosotros también nos lo preguntan, directa o indirectamente, o también nosotros mismos nos lo podemos preguntar.

Además de lo que cada uno podríamos decir sobre esas cuestiones, no estaría mal que dejásemos a Dios que respondiese en nosotros, preguntándole: “¿quién soy yo para ti, Señor?”. Seguro que sería más directo, más certero y más justo de lo que a veces somos nosotros –sobrevalorándonos o infravalorándonos. Partiendo de la Palabra de Dios, en algunas de sus resonancias en el Génesis, el Éxodo y los Evangelios, ahí van algunas de las respuestas que Dios nos podría decir:

“Tú eres barro y aliento: esa mezcla improbable de debilidad y hondura, de fragilidad y posibilidad, desde la que desplegarte en todas tus dimensiones”.

“Tú eres un ser vivo, el más evolucionado de entre todos ellos, con inteligencia y afectividad, puesto en el mundo para cuidar la creación y ayudar a que la vida se desarrolle”.

“Tú eres prójimo de tus prójimos, hechos del mismo barro que tú estás hecho, con los que hacer camino, ayudándoos mutuamente a vivir”.

“Tú eres un caminante por el desierto de la vida, con sus oasis y sus jornadas duras. Yo te acompaño cada día, dándote gratis el maná necesario para caminar, en ese viaje hacia la Tierra Prometida que te preparo”.

“…Tú eres hijo mío, en mi Hijo Jesús, porque te cree mirando su boceto, para que llegues a ser feliz siendo, como Él, hijo y hermano”.

Gracias, Señor, por decirme quién soy.
Que yo descubra quién eres Tú
y se lo muestre a otros
para que también ellos
puedan llegar a saber quiénes son
desde tu Palabra”.

Vuestro hermano en la fe:
Luis Manuel Suárez CMF ( luismanuel@claretianos.es)

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

Comentario al evangelio de hoy jueves 02 de enero de 2020.

Del santo Evangelio según san Juan 1, 19-28

Éste es el testimonio que dio Juan el Bautista, cuando los judíos enviaron desde Jerusalén a unos sacerdotes y levitas para preguntarle: «¿Quién eres tú?».

Él reconoció y no negó quien era. El afirmó: «Yo no soy el Mesías». De nuevo le preguntaron: «¿Quién eres, pues? ¿Eres Elías?». Él les respondió: «No lo soy». «¿Eres el Profeta?». Respondió: «No». Le dijeron: «Entonces dinos quién eres, para poder llevar una respuesta a los que nos enviaron. ¿Qué dices de ti mismo?». Juan les contestó: «Yo soy la voz que grita en el desierto: ‘Enderecen el camino del Señor’, como anunció el profeta Isaías».

Los enviados que pertenecían a la secta de los fariseos, le preguntaron: «Entonces, ¿por qué bautizas, si no eres el Mesías, ni Elías, ni el Profeta?». Juan les respondió: «Yo bautizo con agua, pero en medio de ustedes hay uno, al que ustedes no conocen, alguien que viene detrás de mí, a quien yo no soy digno de desatarle la correa de sus sandalias». Esto sucedió en Betania, en la otra orilla del Jordán, donde Juan bautizaba.

Palabra del Señor.

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

Si alguien te preguntara a lo largo de este día: «¿Quién eres tú?» ¿Qué le contestarías?

San Juan no titubea al responder a los sacerdotes y levitas quién es él. Se conoce a sí mismo y sabe por qué hace lo que hace delante de Dios y de los hombres. A la luz de la oración ha conocido el plan de Dios en su vida y ha abrazado, con amor y pasión, la misión que Dios le ha conferido.

A muchas personas se les dificulta hoy dar una respuesta a esta pregunta con sinceridad y profundidad porque no oran y/o reflexionan lo suficiente. El responder con inseguridad a esta pregunta transluce, a fin de cuentas, en una cierta falta de identidad, pues si no sé ni siquiera quién soy yo, ¿cómo podré saber de dónde vengo y hacia dónde voy? O, ¿por qué razón hago unas cosas y otras no?

San Juan no nació con la conciencia clara de su misión y su llamado. Todo esto es un proceso en el que Dios nos ilumina y nos va inspirando en el corazón a dar nuevos pasos hacia Él, en el amor y en la entrega. Al igual que san Juan, no dudemos en buscar en nuestro día a día el rostro de Dios y su plan en nuestras vidas, pues solamente Él puede enseñarnos a amar verdaderamente y darnos un ideal por quién vivir o por quién morir que dé sentido a nuestras vidas. Solo en Dios podremos saber quiénes somos y qué estamos llamados a ser.

«También Juan esperaba a otro más grande que él. Juan tenía claro que no era el Mesías sino simplemente quien lo anunciaba. Juan era el hombre memorioso de la promesa y de su propia historia. Era famoso, tenía fama, todos venían a hacerse bautizar por él, lo escuchaban con respeto. La gente creía que era el Mesías, pero él era memorioso de su propia historia y no se dejó engañar por el incienso de la vanidad. Juan manifiesta la conciencia del discípulo que sabe que no es ni será nunca el Mesías, sino sólo un invitado a señalar el paso del Señor por la vida de su gente».
(Discurso de S.S. Francisco, 20 de enero de 2018).

Fuente : http://es.catholic.net/op/articulos/73860/tu-identidad-en-cristo.html#modal

EDD. jueves 02 de enero de 2020

Hoy, jueves, 2 de enero de 2020

Primera lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Juan (2,22-28):

¿Quién es el mentiroso, sino el que niega que Jesús es el Cristo? Ése es el Anticristo, el que niega al Padre y al Hijo. Todo el que niega al Hijo tampoco posee al Padre. Quien confiesa al Hijo posee también al Padre. En cuanto a vosotros, lo que habéis oído desde el principio permanezca en vosotros. Si permanece en vosotros lo que habéis oído desde el principio, también vosotros permaneceréis en el Hijo y en el Padre; y ésta es la promesa que él mismo nos hizo: la vida eterna. Os he escrito esto respecto a los que tratan de engañaros. Y en cuanto a vosotros, la unción que de él habéis recibido permanece en vosotros, y no necesitáis que nadie os enseñe. Pero como su unción os enseña acerca de todas las cosas –y es verdadera y no mentirosa– según os enseñó, permanecéis en él. Y ahora, hijos, permaneced en él para que, cuando se manifieste, tengamos plena confianza y no quedemos avergonzados lejos de él en su venida.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 97

R/.
Los confines de la tierra han contemplado
la victoria de nuestro Dios

Cantad al Señor un cántico nuevo,
porque ha hecho maravillas:
su diestra le ha dado la victoria,
su santo brazo. R/.

El Señor da a conocer su victoria,
revela a las naciones su justicia:
se acordó de su misericordia y su fidelidad
en favor de la casa de Israel. R/.

Los confines de la tierra han contemplado
la victoria de nuestro Dios.
Aclama al Señor, tierra entera;
gritad, vitoread, tocad. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Juan (1,19-28):

Éste fue el testimonio de Juan, cuando los judíos enviaron desde Jerusalén sacerdotes y levitas a Juan a que le preguntaran: «¿Tú quién eres?»
Él confesó sin reservas: «Yo no soy el Mesías.»
Le preguntaron: «¿Entonces, qué? ¿Eres tú Elías?»
Él dijo: «No lo soy.»
«¿Eres tú el Profeta?»
Respondió: «No.»
Y le dijeron: «¿Quién eres? Para que podamos dar una respuesta a los que nos han enviado, ¿qué dices de ti mismo?»
Él contestó: «Yo soy la voz que grita en el desierto: «Allanad el camino del Señor», como dijo el profeta Isaías.»
Entre los enviados había fariseos y le preguntaron: «Entonces, ¿por qué bautizas si tú no eres el Mesías, ni Elías, ni el Profeta?»
Juan les respondió: «Yo bautizo con agua; en medio de vosotros hay uno que no conocéis, el que viene detrás de mí, y al que no soy digno de desatar la correa de la sandalia.»
Esto pasaba en Betania, en la otra orilla del Jordán, donde estaba Juan bautizando.

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Luis Manuel Suarez, cmf

Queridos amigos:

Hoy en el Evangelio, los judíos le preguntan a Juan “¿quién eres?, ¿qué dices de ti mismo?”. A veces a nosotros también nos lo preguntan, directa o indirectamente, o también nosotros mismos nos lo podemos preguntar.

Además de lo que cada uno podríamos decir sobre esas cuestiones, no estaría mal que dejásemos a Dios que respondiese en nosotros, preguntándole: “¿quién soy yo para ti, Señor?”. Seguro que sería más directo, más certero y más justo de lo que a veces somos nosotros –sobrevalorándonos o infravalorándonos. Partiendo de la Palabra de Dios, en algunas de sus resonancias en el Génesis, el Éxodo y los Evangelios, ahí van algunas de las respuestas que Dios nos podría decir:

“Tú eres barro y aliento: esa mezcla improbable de debilidad y hondura, de fragilidad y posibilidad, desde la que desplegarte en todas tus dimensiones”.

“Tú eres un ser vivo, el más evolucionado de entre todos ellos, con inteligencia y afectividad, puesto en el mundo para cuidar la creación y ayudar a que la vida se desarrolle”.

“Tú eres prójimo de tus prójimos, hechos del mismo barro que tú estás hecho, con los que hacer camino, ayudándoos mutuamente a vivir”.

“Tú eres un caminante por el desierto de la vida, con sus oasis y sus jornadas duras. Yo te acompaño cada día, dándote gratis el maná necesario para caminar, en ese viaje hacia la Tierra Prometida que te preparo”.

“…Tú eres hijo mío, en mi Hijo Jesús, porque te cree mirando su boceto, para que llegues a ser feliz siendo, como Él, hijo y hermano”.

Gracias, Señor, por decirme quién soy.
Que yo descubra quién eres Tú
y se lo muestre a otros

para que también ellos
puedan llegar a saber quiénes son
desde tu Palabra”.

Vuestro hermano en la fe:
Luis Manuel Suárez CMF ( luismanuel@claretianos.es)

Fuente  :  https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

EDD. martes 31 de diciembre de 2019.

Hoy, martes, 31 de diciembre de 2019

Primera lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Juan (2,18-21):

Hijos míos, es el momento final. Habéis oído que iba a venir un Anticristo; pues bien, muchos anticristos han aparecido, por lo cual nos damos cuenta que es el momento final. Salieron de entre nosotros, pero no eran de los nuestros. Si hubiesen sido de los nuestros, habrían permanecido con nosotros. Pero sucedió así para poner de manifiesto que no todos son de los nuestros. En cuanto a vosotros, estáis ungidos por el Santo, y todos vosotros lo conocéis. Os he escrito, no porque desconozcáis la verdad, sino porque la conocéis, y porque ninguna mentira viene de la verdad. 

Palabra de Dios

Salmo

Sal 95,1-2.11-12.13-14

R/.
Alégrese el cielo, goce la tierra

Cantad al Señor un cántico nuevo, 
cantad al Señor, toda la tierra; 
cantad al Señor, bendecid su nombre, 
proclamad día tras día su victoria. R/.

Alégrese el cielo, goce la tierra, 
retumbe el mar y cuanto lo llena; 
vitoreen los campo y cuanto hay en ellos, 
aclamen los árboles del bosque. R/.

Delante del Señor, que ya llega, 
ya llega a regir la tierra: r
egirá el orbe con justicia 
y los pueblos con fidelidad. R/.

Evangelio de hoy

Comienzo del santo evangelio según san Juan (1,1-18):

En el principio ya existía la Palabra, y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios. La Palabra en el principio estaba junto a Dios. Por medio de la Palabra se hizo todo, y sin ella no se hizo nada de lo que se ha hecho. En la Palabra había vida, y la vida era la luz de los hombres. La luz brilla en la tiniebla, y la tiniebla no la recibió. Surgió un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan: éste venía como testigo, para dar testimonio de la luz, para que por él todos vinieran a la fe. No era él la luz, sino testigo de la luz. La Palabra era la luz verdadera, que alumbra a todo hombre, Al mundo vino, y en el mundo estaba; el mundo se hizo por medio de ella, y el mundo no la conoció. Vino a su casa, y los suyos no la recibieron. Pero a cuantos la recibieron, les da poder para ser hijos de Dios, si creen en su nombre. Éstos no han nacido de sangre, ni de amor carnal, ni de amor humano, sino de Dios. Y la Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros, y hemos contemplado su gloria: gloria propia del Hijo único del Padre, lleno de gracia y de verdad. 
Juan da testimonio de él y grita diciendo: «Éste es de quien dije: «El que viene detrás de mí pasa delante de mí, porque existía antes que yo.»»
Pues de su plenitud todos hemos recibido gracia tras gracia. Porque la Ley se dio por medio de Moisés, la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo. A Dios nadie lo ha visto jamás: Dios Hijo único, que está en el seno del Padre, es quien lo ha dado a conocer. 

Palabra del Señor

REFLEXIÓN. :

Luis Manuel Suarez, cmf

Queridos amigos:

Para entender bien algunas cosas, hay que remontarse a los orígenes. Por ejemplo, para comprender cómo se comporta una persona, es muy útil conocer qué es lo que más recibió de pequeña –abrazos, caprichos o golpes-, o para entender lo que hace un grupo en el presente, es bueno saber de dónde viene, en qué contexto surgió, quién estuvo en sus comienzos. El origen condiciona el presente, siendo la base desde donde se desarrolla la libertad.

Hoy el Evangelio nos remonta a los orígenes: “En el Principio…”. Y si damos crédito a esta palabra, lo que hubo en el principio nos podrá aclarar algo sobre el presente.

Y ¿qué hubo “en el Principio”?

“En el Principio” había Silencio. Porque para que resuene algo, tiene que haber silencio. El silencio de un universo aún sin proyecto, sin comienzo. El gran silencio donde se sueñan los grandes sueños… para que un día puedan llegar a ser realidad. El silencio del amor con el que se miran los enamorados, con esa mirada cómplice donde no hacen falta las palabras. El Silencio del Amor del Dios trinitario.

“En el Principio” había Palabra. La palabra, el contenido, que irrumpe y crea la realidad. Crea, organiza, recrea… La Palabra que deshace el caos y que ordena la vida. La Palabra que expresa lo que Dios soñó, que no es otra cosa que la imagen acabada de su ser en relación: el Hijo.

“En el Principio” había Vida. La Vida en abundancia es el proyecto de Dios para el mundo. Personificada en su Hijo, esa Vida está llamada a desarrollarse, en todas sus dimensiones, entre nosotros. Y para ello, Dios ha venido a nosotros y nos ha hecho co-creadores de vida.

“En el Principio” había Luz. Luz que alumbra, que ilumina, que da seguridad, que orienta, que quita las cegueras… Luz para vivir…

Si “en el Principio” hubo Silencio, Palabra, Vida y Luz, es porque estamos llamados al silencio, a la palabra, a la vida y a la luz. No te conformes con menos. No vivas del ruido, de la incomunicación, de la muerte ni de las tinieblas. Ni dejes que otros lo hagan. Díselo de manera que lo entiendan. Como Juan Bautista en su tiempo: “no era la luz, sino testigo de la luz”. También a ti se te ha dado ser, a tu medida y en tu contexto, “testigo de la luz”. ¡Qué grande! Que en el año que comienza mañana puedas avanzar en este camino personal y misionero.

Vuestro hermano en la fe:

Luis Manuel Suárez CMF ( luismanuel@claretianos.es)

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

EDD. lunes 30 de diciembre de 2019.

Hoy, lunes, 30 de diciembre de 2019

Primera lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Juan (2,12-17):

Os escribo, hijos míos, que se os han perdonado vuestros pecados por su nombre. Os escribo, padres, que ya conocéis al que existía desde el principio. Os escribo, jóvenes, que ya habéis vencido al Maligno. Os repito, hijos, que ya conocéis al Padre. Os repito, padres, que ya conocéis al que existía desde el principio. Os repito, jóvenes, que sois fuertes y que la palabra de Dios permanece en vosotros, y que ya habéis vencido al Maligno. No améis al mundo ni lo que hay en el mundo. Si alguno ama al mundo, no está en él el amor del Padre. Porque lo que hay en el mundo –las pasiones de la carne, y la codicia de los ojos, y la arrogancia del dinero–, eso no procede del Padre, sino que procede del mundo. Y el mundo pasa, con sus pasiones. Pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 95,7-8a.8b-9.10

R/.
Alégrese el cielo, goce la tierra

Familias de los pueblos, aclamad al Señor,
aclamad la gloria y el poder del Señor,
aclamad la gloria del nombre del Señor. R/.

Entrad en sus atrios trayéndole ofrendas,
postraos ante el Señor en el atrio sagrado,
tiemble en su presencia la tierra toda. R/.

Decid a los pueblos: «El Señor es rey,
él afianzó el orbe, y no se moverá;
él gobierna a los pueblos rectamente.» R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas (2,36-40):

En aquel tiempo, había una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser. Era una mujer muy anciana; de jovencita había vivido siete años casada, y luego viuda hasta los ochenta y cuatro; no se apartaba del templo día y noche, sirviendo a Dios con ayunos y oraciones. Acercándose en aquel momento, daba gracias a Dios y hablaba del niño a todos los que aguardaban la liberación de Jerusalén. Y cuando cumplieron todo lo que prescribía la ley del Señor, se volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. El niño iba creciendo y robusteciéndose, y se llenaba de sabiduría; y la gracia de Dios lo acompañaba.

Palabra del Señor

REFLEXIÓN.

Luis Manuel Suarez, cmf

Queridos amigos:

Hoy la Palabra nos abre a un personaje que, lleno de sabiduría, se alegra del nacimiento de Jesús. Se trata de Ana, la profetisa que se encuentra con el niño en el Templo. Como a toda persona que se encuentra con Jesús, Ana sale transformada de ese encuentro. “Y hablaba del niño a todos los que aguardaban la liberación de Jerusalén”.

Han pasado muchos años… pero las cosas importantes no cambian. Porque hoy sigue habiendo muchos que aguardan la liberación de nuestro mundo, de sus violencias, de sus corrupciones… Respetando el medio ambiente, para que las próximas generaciones lo puedan disfrutar como nosotros… Muchos que sueñan el mundo como Dios lo soñó, donde las personas sean capaces de vivir como hijos y hermanos, cuidando la casa común… porque para eso fuimos hechos.

Por eso Jesús, desde la eternidad, sigue acercándose a toda persona, para tocar su vida y transformarla. Jesús tiene una palabra y un aliento para todos, y a todos quiere dar algo. Parafraseando a San Pablo, a los padres, para que den lo mejor de sí a sus hijos, huyendo tanto del permisivismo como del autoritarismo; a los hijos, para que se preparen para ser la generación que mañana lleve adelante nuestro mundo; a los jóvenes, para que de todas las ofertas de nuestro mundo tan plural, seleccionen aquellas que les construyan y construyan humanidad; a los mayores, para que no dejen de aportar su experiencia y su sabiduría a los que venimos detrás; a los niños, para que sigan creciendo –como Jesús- en estatura, sabiduría y gracia, ante Dios y ante los demás.

Este es mi deseo para ti y para los tuyos. Que el Señor Jesús toque también tu vida y te transforme. Hoy y siempre. De todo corazón.

Vuestro hermano en la fe:

Luis Manuel Suárez CMF ( luismanuel@claretianos.es)

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

EDD. sábado 28 de diciembre de 2019.

Hoy, sábado, 28 de diciembre de 2019

Primera lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Juan (1,5–2,2):

Os anunciamos el mensaje que hemos oído a Jesucristo: Dios es luz sin tiniebla alguna. Si decimos que estamos unidos a él, mientras vivimos en las tinieblas, mentimos con palabras y obras. Pero, si vivimos en la luz, lo mismo que él está en la luz, entonces estamos unidos unos con otros, y la sangre de su Hijo Jesús nos limpia los pecados. Si decimos que no hemos pecado, nos engañamos y no somos sinceros. Pero, si confesamos nuestros pecados, él, que es fiel y justo, nos perdonará los pecados y nos limpiará de toda injusticia. Si decimos que no hemos pecado, lo hacemos mentiroso y no poseemos su palabra. Hijos míos, os escribo esto para que no pequéis. Pero, si alguno peca, tenemos a uno que abogue ante el Padre: a Jesucristo, el Justo. Él es víctima de propiciación por nuestros pecados, no sólo por los nuestros, sino también por los del mundo entero.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 123,2-3.4-5.7b-8

R/.
Hemos salvado la vida, 
como un pájaro de la trampa del cazador

Si el Señor no hubiera estado de nuestra parte,
cuando nos asaltaban los hombres, 
nos habrían tragado vivos: 
tanto ardía su ira contra nosotros. R/.

Nos habrían arrollado las aguas, 
llegándonos el torrente hasta el cuello; 
nos habrían llegado hasta el cuello 
las aguas espumantes. R/.

La trampa se rompió, y escapamos. 
Nuestro auxilio es el nombre del Señor, 
que hizo el cielo y la tierra. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo (2,13-18):

Cuando se marcharon los magos, el ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo: «Levántate, coge al niño y a su madre y huye a Egipto; quédate allí hasta que yo te avise, porque Herodes va a buscar al niño para matarlo.» 
José se levantó, cogió al niño y a su madre, de noche, se fue a Egipto y se quedó hasta la muerte de Herodes. Así se cumplió lo que dijo el Señor por el profeta: «Llamé a mi hijo, para que saliera de Egipto.» Al verse burlado por los magos, Herodes montó en cólera y mandó matar a todos los niños de dos años para abajo, en Belén y sus alrededores, calculando el tiempo por lo que había averiguado de los magos. Entonces se cumplió el oráculo del profeta Jeremías: «Un grito se oye en Ramá, llanto y lamentos grandes; es Raquel que llora por sus hijos, y rehúsa el consuelo, porque ya no viven.»

Palabra del Señor

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy