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Autor: Patricio Osiadacz

EDD. martes 14 de enero de 2020

Hoy, martes, 14 de enero de 2020

Primera lectura

Lectura del primer libro de Samuel (1,9-20):

En aquellos dias, después de la comida en Siló, mientras el sacerdote Elí estaba sentado en su silla junto a la puerta del templo, Ana se levantó y, con el alma llena de amargura, se puso a rezar al Señor, llorando a todo llorar.
Y añadió esta promesa: «Señor de los ejércitos, si te fijas en la humillación de tu sierva y te acuerdas de mí, si no te olvidas de tu sierva y le das a tu sierva un hijo varón, se lo entrego al Señor de por vida, y no pasará la navaja por su cabeza.»
Mientras ella rezaba y rezaba al Señor, Elí observaba sus labios. Y, como Ana hablaba para sí, y no se oía su voz aunque movía los labios, Elí la creyó borracha y le dijo: «¿Hasta cuándo te va a durar la borrachera? A ver si se te pasa el efecto del vino.»
Ana respondió: «No es así, Señor. Soy una mujer que sufre. No he bebido vino ni licor, estaba desahogándome ante el Señor. No creas que esta sierva tuya es una descarada; si he estado hablando hasta ahora, ha sido de pura congoja y aflicción.»
Entonces Elí le dijo: «Vete en paz. Que el Dios de Israel te conceda lo que le has pedido.»
Ana respondió: «Que puedas favorecer siempre a esta sierva tuya.»
Luego se fue por su camino, comió, y no parecía la de antes. A la mañana siguiente madrugaron, adoraron al Señor y se volvieron. Llegados a su casa de Ramá, Elcaná se unió a su mujer Ana, y el Señor se acordó de ella.
Ana concibió, dio a luz un hijo y le puso de nombre Samuel, diciendo: «Al Señor se lo pedí.»

Palabra de Dios

Salmo

1S 2,1.4-5.6-7.8abcd

R/.
Mi corazón se regocija por el Señor, mi salvador

Mi corazón se regocija por el Señor,
mi poder se exalta por Dios;
mi boca se ríe de mis enemigos,
porque gozo con tu salvación. R/.

Se rompen los arcos de los valientes,
mientras los cobardes se ciñen de valor;
los hartos se contratan por el pan,
mientras los hambrientos engordan;
la mujer estéril da a luz siete hijos,
mientras la madre de muchos queda baldía. R/.

El Señor da la muerte y la vida,
hunde en el abismo y levanta;
da la pobreza y la riqueza,
humilla y enaltece.R/.

Él levanta del polvo al desvalido,
alza de la basura al pobre,
para hacer que se siente entre príncipes
y que herede un trono de gloria. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Marcos (1,21-28):

En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos entraron en Cafarnaún, y cuando el sábado siguiente fue a la sinagoga a enseñar, se quedaron asombrados de su doctrina, porque no enseñaba como los escribas, sino con autoridad.
Estaba precisamente en la sinagoga un hombre que tenía un espíritu inmundo, y se puso a gritar: «¿Qué quieres de nosotros, Jesús Nazareno? ¿Has venido a acabar con nosotros? Sé quién eres: el Santo de Dios.»
Jesús lo increpó: «Cállate y sal de él.»
El espíritu inmundo lo retorció y, dando un grito muy fuerte, salió. Todos se preguntaron estupefactos: «¿Qué es esto? Este enseñar con autoridad es nuevo. Hasta a los espíritus inmundos les manda y le obedecen.»
Su fama se extendió en seguida por todas partes, alcanzando la comarca entera de Galilea.

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Alejandro Carbajo Olea, cmf

Queridos hermanos, paz y bien.

Jesús continúa alternando las palabras sobre el Reino con acciones que demuestran que ese Reino está ya entre nosotros. En ocasiones, se centra en las necesidades materiales de sus oyentes, como en el caso de la multiplicación de los panes y los peces. Alimento para el alma, y alimento para el cuerpo. No fuera a ser que desfallecieran por el camino.

Hoy vemos un paso más en la lucha contra el mal, o, dicho de otra manera, en la propagación de ese Reino de Dios que ha comenzado con Jesús. La liberación de un endemoniado supone demostrar que el poder de Dios es superior a la fuerza del diablo. El Bien vence al mal, aunque a veces no sea tan evidente como en este relato.

Nosotros quizá no podemos liberar demonios, como hacía Jesús. Es tarea de algunos sacerdotes expertos, designados por los obispos, los exorcistas. Pero sí podemos estar cerca de los que sufren, como hacía Él. Y tratar de animar, de iluminar, de ser testigos de la fe, de nuestra fe. Con los extraños, y con los cercanos. Con todos.

Y si no sabes cómo cumplir con esta misión, haz como Ana. Ora, pídele al Señor que te dé lo que necesitas, desahógate ante Él. Que siempre sabe lo que se hace, y te ayudará a encontrar la forma de ser testigo. Que palabras y obras vayan de la mano en nuestra vida. Como lo fueron en la vida de Jesús.

Vuestro amigo en la fe, Alejandro C.M.F.

Fuente  :  https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

EDD. lunes 13 de enero de 2020.

Hoy, lunes, 13 de enero de 2020

Primera lectura

Comienzo del primer libro de Samuel (1,1-8):

Había un hombre sufita, oriundo de Ramá, en la serranía de Efraín, llamado Elcaná, hijo de Yeroján, hijo de Elihú, hijo de Toju, hijo de Suf, efraimita. Tenía dos mujeres: una se llamaba Ana y la otra Fenina; Fenina tenía hijos, y Ana no los tenía. Aquel hombre solía subir todos los años desde su pueblo, para adorar y ofrecer sacrificios al Señor de los ejércitos en Siló, donde estaban de sacerdotes del Señor los dos hijos de Elí, Jofní y Fineés. Llegado el día de ofrecer el sacrificio, repartía raciones a su mujer Fenina para sus hijos e hijas, mientras que a Ana le daba sólo una ración; y eso que la quería, pero el Señor la había hecho estéril. Su rival la insultaba, ensañándose con ella para mortificarla, porque el Señor la había hecho estéril. Así hacía año tras año; siempre que subían al templo del Señor, solía insultarla así.
Una vez Ana lloraba y no comía. Y Elcaná, su marido, le dijo: «Ana, ¿por qué lloras y no comes? ¿Por qué te afliges? ¿No te valgo yo más que diez hijos?»

Palabra de Dios

Salmo

Sal 115,12.13.14.17.18.19

R/.
Te ofreceré, Señor, un sacrificio de alabanza

¿Cómo pagaré al Señor
todo el bien que me ha hecho?
Alzaré la copa de la salvación,
invocando su nombre. R/.

Cumpliré al Señor mis votos
en presencia de todo el pueblo.
Te ofreceré un sacrificio de alabanza,
invocando tu nombre, Señor. R/.

Cumpliré al Señor mis votos
en presencia de todo el pueblo,
en el atrio de la casa del Señor,
en medio de ti, Jerusalén. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Marcos (1,14-20):

Cuando arrestaron a Juan, Jesús se marchó a Galilea a proclamar el Evangelio de Dios.
Decía: «Se ha cumplido el plazo, está cerca el reino de Dios: convertíos y creed en el Evangelio.»
Pasando junto al lago de Galilea, vio a Simón y a su hermano Andrés, que eran pescadores y estaban echando el copo en el lago.
Jesús les dijo: «Venid conmigo y os haré pescadores de hombres.»
Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron. Un poco más adelante vio a Santiago, hijo de Zebedeo, y a su hermano Juan, que estaban en la barca repasando las redes. Los llamó, dejaron a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros y se marcharon con él.

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Alejandro Carbajo Olea, cmf

Queridos hermanos, paz y bien.

Con el Bautismo del Señor hemos cerrado el tiempo de Navidad. De contemplar al Recién Nacido, la Palabra hecha carne, pasamos a verlo ya adulto, en permanente salida. De ciudad en ciudad, de pueblo en pueblo, anunciando que el Reino de Dios ha llegado, y la necesidad de convertirse. Porque el plazo se ha cumplido.

Desde el mismo comienzo de su predicación, Jesús estuvo cerca de la gente. ¿Cómo llevó a cabo su misión? Hablando del Reino de Dios, del amor del padre hacia todos, por un lado, y curando a los enfermos por otro. Palabras y hechos. Palabras de apertura a todos, y hechos que confirman esas palabras.

Jesús ve que esa misión debe implicar a otras personas. Porque el Reino no es cosa de unos pocos, sino de todos. Y por ello llama a algunas personas, de esas que se vieron interpeladas por su Palabra, para que le acompañen. “Pescadores de hombres”, les dice. Porque había mucha desorientación, mucha oscuridad. Y la Luz, que se apareció a los hombres en Belén, se extendió por todas partes.

Muchos se vieron convencidos por lo que Jesús decía y hacía. Otros – cada uno es libre – no lo recibieron. Pero por Jesús no queda. Él y sus compañeros se van a lanzar a la aventura que han recibido del Padre.

No solo en los tiempos de Jesús la tarea era difícil. Hoy también. Sigue habiendo desorientación y oscuridad. Siguen haciendo falta muchos obreros para el ancho mundo de Dios. Aunque no sea jueves, podemos rezar por las vocaciones a la vida consagrada y al sacerdocio. Para que siga habiendo personas que anuncien la Palabra. Por todo el mundo. Y tú mismo, en tu condición, puedes hacer tu aporte a la tarea evangelizadora. No lo dejes para mañana.

Fuente  :  https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

EDD. sábado 11 de enero de 2020.

Hoy, sábado, 11 de enero de 2020

Primera lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Juan (5,5-13):

¿Quién es el que vence al mundo, sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios? Éste es el que vino con agua y con sangre: Jesucristo. No sólo con agua, sino con agua y con sangre; y el Espíritu es quien da testimonio, porque el Espíritu es la verdad. Porque tres son los testigos: el Espíritu, el agua y la sangre, y los tres están de acuerdo. Si aceptamos el testimonio humano, más fuerza tiene el testimonio de Dios. Éste es el testimonio de Dios, un testimonio acerca de su Hijo. El que cree en el Hijo de Dios tiene dentro el testimonio. Quien no cree a Dios le hace mentiroso, porque no ha creído en el testimonio que Dios ha dado acerca de su Hijo. Y éste es el testimonio: Dios nos ha dado vida eterna, y esta vida está en su Hijo. Quien tiene al Hijo tiene la vida, quien no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida. Os he escrito estas cosas a los que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que os deis cuenta de que tenéis vida eterna.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 147,12-13.14-15.19-20

R/.
Glorifica al Señor, Jerusalén

Glorifica al Señor, Jerusalén;
alaba a tu Dios, Sión:
que ha reforzado los cerrojos de tus puertas,
y ha bendecido a tus hijos dentro de ti. R/.

Ha puesto paz en tus fronteras,
te sacia con flor de harina.
Él envía su mensaje a la tierra,
y su palabra corre veloz. R/.

Anuncia su palabra a Jacob,
sus decretos y mandatos a Israel;
con ninguna nación obró así,
ni les dio a conocer sus mandatos. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas (5,12-16):

Una vez, estando Jesús en un pueblo, se presentó un hombre lleno de lepra; al ver a Jesús cayó rostro a tierra y le suplicó: «Señor, si quieres puedes limpiarme.»
Y Jesús extendió la mano y lo tocó diciendo: «Quiero, queda limpio.» Y en seguida le dejó la lepra.
Jesús le recomendó que no lo dijera a nadie, y añadió: «Ve a presentarte al sacerdote y ofrece por tu purificación lo que mandó Moisés para que les conste.»
Se hablaba de él cada vez más, y acudía mucha gente a oírle y a que los curara de sus enfermedades. Pero él solía retirarse a despoblado para orar.

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Luis Manuel Suarez, cmf

Queridos amigos:

En el final de este tiempo de Navidad, en la víspera de la celebración del Bautismo del Señor, la Palabra de Dios nos recuerda lo esencial de este tiempo y nos envía a vivir este espíritu de la Encarnación a lo largo de todo el año.

“ ¿Quién es el que vence al mundo, sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios? ”. En el Adviento hemos esperado y en la Navidad hemos celebrado al Dios-con-nosotros. En la humildad de una vida humana, la de Jesús, Dios se nos ha manifestado de manera definitiva. Creer en Él nos hace vencer toda apariencia, toda tentación, toda falsedad… vencer al “mundo” en sentido bíblico, como aquello opuesto a Dios y a su Reino.

Él envía su mensaje a la tierra, y su palabra corre veloz”. Desde Belén, desde Nazaret, donde ha prendido la semilla definitiva de la Palabra de Dios, esa Buena Noticia se ha ido extendiendo por la tierra, corriendo veloz… También hoy, más de dos mil años después, ese Evangelio de Jesús y del Reino quiere llegar hasta los confines del mundo.

Señor, si quieres puedes limpiarme”. La fuerza de ese Evangelio no son las armas ni la violencia. Hoy, como ayer, el Señor sigue estando a la puerta y llama… esperando nuestra respuesta. Por eso, sólo un corazón humilde, que reconoce su miseria a la vez que se confía enteramente a Dios, es capaz de dejar espacio a ese Dios, para que su fuerza se manifieste en la debilidad. Como hizo María. Como tantos hombres y mujeres a lo largo de la historia.

Señor Jesús, tú eres el Dios con nosotros.
Contigo vencemos la apariencia y la falsedad.
Tú nos invitas a seguirte,
sin méritos, por pura gracia,
para seguir llevando tu mensaje
a una tierra que necesita tu Palabra, tu Vida, tu Salvación.
Cuenta conmigo, Señor.

Vuestro hermano en la fe:

Luis Manuel Suárez CMF (@luismanuel_cmf)

Fuente  :  https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

Homilía para la Eucaristía del domingo 12 de enero de 2020.

Paz y Bien a todos. Que el Espíritu del Señor repose en cada uno de ustedes.

FIESTA DEL BAUTISMO DEL SEÑOR.

Isaías 42,1-4.6-7: Primer canto del Servidor de Yahveh elegido y ungido por el Espíritu de Dios. Este servidor tiene una doble misión: una, renovar la Alianza; otra, repatriar a los exiliados. Con él comienza algo nuevo, un orden nuevo. Procederá sin violencia y sin legalismos.

Hechos 10,34-38: Después de la conversión de Cornelio,Pedro se da cuenta que el Espíritu que inundó a Jesús es el que desciende también sobre todo aquel que teme a Dios y practica la justicia.

Mateo 3,13-17: Este relato indica que con el bautismo Jesús comienza una vida nueva; deja la vida oculta de Nazaret y se muestra como el Servidor de Yahveh, ungido por el Espíritu Santo.

1.- Esta fiesta nos muestra cuál es la acción de Dios. Ya en el Antiguo Testamento Dios está prometiendo renovación, restauración.

En el texto de la primera lectura el Señor promete con su Servidor comenzar una nueva creación, un orden nuevo de las cosas. Así, los “ciegos” (paganos) abrirán los ojos, los “presos” (esclavos) serán liberados de las tinieblas o errores. Y todo gracias al Espíritu que Dios ha puesto en él.

Si  en la primera creación ya el Espíritu incubaba la vida, en la nueva creación también será el Espíritu el que lo renueve todo. Y esto es un sentir de toda la Sagrada Escritura, tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento.

2.- Esta promesa se cumple a cabalidad en el verdadero Servidor, en Aquel que no ha venido a ser servido, sino a servir.

Con el bautismo de Jesús el evangelio nos lleva a contemplar a Jesús solidario con los pecadores. Él con su bautismo abre los cielos, Dios se acerca a nosotros y se manifiesta por su Hijo, para que también nosotros seamos hijos del Padre Dios.

Jesús de Nazaret después de su bautismo experimenta un giro en su vida. Ya no vuelve a su pueblo como el artesano, sino comienza a predicar la Buena Noticia del Reino de Dios, que Dios, su Padre, quiere salvar al mundo. Pero lo que transforma a Jesús no son las palabras del bautista, ni el rito purificador. Jesús vive algo más profundo: es inundado por el Espíritu del Padre. Jesús de Nazaret pasa a ser el Ungido, el Cristo, el Enviado con poder. Reconocido por el propio Dios como el Hijo predilecto.

3.- Esto nos debe hacer pensar, ya que nosotros hemos sido bautizados, sumergidos, casi podría decir, matados. Y esto por la fe con la que hemos aceptado al Señor en nuestra vida.

Por ignorancia, muchos no entienden el bautismo. No saben que es una forma concreta de expresar nuestra opción por el Señor. Algunos toman el sacramento del bautismo de una manera muy superficial.

El bautismo es el sacramento por el que el convertido opta por el Señor y le da la espalda a todo lo que no es Dios. En la Iglesia primitiva eran bautizados los convertidos. Hoy día hay que convertir a los bautizados, ya que muchos carecen hasta de fe. Ignoran que en el bautismo han empezado una vida nueva, gracias al Espíritu de Dios. El bautismo no es algo mágico, es la celebración de un compromiso. Sucede algo similar en el sacramento del matrimonio. La “Ceremonia” por sí sola no basta; lo importante es la vivencia del SÍ. El Sí que cambia la vida de los contrayentes.

4.- Jesús, ungido por el Espíritu, comenzó a vivir para su Padre y del cumplimiento de su Voluntad. Salvando las distancias, también el bautizado tiene un giro en su vida, comienza a ser  una nueva creatura. Lo que significa que debe tener una vida de hijo de Dios. Lo afirma san Pablo y otros apóstoles.

Estamos tan  poco compenetrados con lo que hace Dios con nosotros que nos extrañamos el que nos digan que somos santos. Pues si somos hijos de Dios somos santificados por su Espíritu.

Al hacer hoy la comunión lo hacemos con la certeza de que somos hijos predilectos de Dios. Nos acercamos sin temor porque “El Señor bendice a su pueblo con la Paz”.

       Hermano Pastor Salvo Beas.

Comentario al evangelio de hoy viernes 10 de enero de 2020.

Del santo Evangelio según san Juan 1, 19-28

Éste es el testimonio que dio Juan el Bautista, cuando los judíos enviaron desde Jerusalén a unos sacerdotes y levitas para preguntarle: «¿Quién eres tú?».

Él reconoció y no negó quien era. El afirmó: «Yo no soy el Mesías». De nuevo le preguntaron: «¿Quién eres, pues? ¿Eres Elías?». Él les respondió: «No lo soy». «¿Eres el Profeta?». Respondió: «No». Le dijeron: «Entonces dinos quién eres, para poder llevar una respuesta a los que nos enviaron. ¿Qué dices de ti mismo?». Juan les contestó: «Yo soy la voz que grita en el desierto: ‘Enderecen el camino del Señor’, como anunció el profeta Isaías».

Los enviados que pertenecían a la secta de los fariseos, le preguntaron: «Entonces, ¿por qué bautizas, si no eres el Mesías, ni Elías, ni el Profeta?». Juan les respondió: «Yo bautizo con agua, pero en medio de ustedes hay uno, al que ustedes no conocen, alguien que viene detrás de mí, a quien yo no soy digno de desatarle la correa de sus sandalias». Esto sucedió en Betania, en la otra orilla del Jordán, donde Juan bautizaba.

Palabra del Señor.

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

Si alguien te preguntara a lo largo de este día: «¿Quién eres tú?» ¿Qué le contestarías?

San Juan no titubea al responder a los sacerdotes y levitas quién es él. Se conoce a sí mismo y sabe por qué hace lo que hace delante de Dios y de los hombres. A la luz de la oración ha conocido el plan de Dios en su vida y ha abrazado, con amor y pasión, la misión que Dios le ha conferido.

A muchas personas se les dificulta hoy dar una respuesta a esta pregunta con sinceridad y profundidad porque no oran y/o reflexionan lo suficiente. El responder con inseguridad a esta pregunta transluce, a fin de cuentas, en una cierta falta de identidad, pues si no sé ni siquiera quién soy yo, ¿cómo podré saber de dónde vengo y hacia dónde voy? O, ¿por qué razón hago unas cosas y otras no?

San Juan no nació con la conciencia clara de su misión y su llamado. Todo esto es un proceso en el que Dios nos ilumina y nos va inspirando en el corazón a dar nuevos pasos hacia Él, en el amor y en la entrega. Al igual que san Juan, no dudemos en buscar en nuestro día a día el rostro de Dios y su plan en nuestras vidas, pues solamente Él puede enseñarnos a amar verdaderamente y darnos un ideal por quién vivir o por quién morir que dé sentido a nuestras vidas. Solo en Dios podremos saber quiénes somos y qué estamos llamados a ser.

«También Juan esperaba a otro más grande que él. Juan tenía claro que no era el Mesías sino simplemente quien lo anunciaba. Juan era el hombre memorioso de la promesa y de su propia historia. Era famoso, tenía fama, todos venían a hacerse bautizar por él, lo escuchaban con respeto. La gente creía que era el Mesías, pero él era memorioso de su propia historia y no se dejó engañar por el incienso de la vanidad. Juan manifiesta la conciencia del discípulo que sabe que no es ni será nunca el Mesías, sino sólo un invitado a señalar el paso del Señor por la vida de su gente».
(Discurso de S.S. Francisco, 20 de enero de 2018).

Fuente : http://es.catholic.net/op/articulos/73860/tu-identidad-en-cristo.html#modal

EDD. viernes 10 de enero de 2020.

Hoy, viernes, 10 de enero de 2020

Primera lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Juan (4,19–5,4):

Nosotros amamos a Dios, porque él nos amó primero. Si alguno dice: «Amo a Dios», y aborrece a su hermano, es un mentiroso; pues quien no ama a su hermano, a quien ve, no puede amar a Dios, a quien no ve. Y hemos recibido de él este mandamiento: Quien ama a Dios, ame también a su hermano. Todo el que cree que Jesús es el Cristo ha nacido de Dios; y todo el que ama a Dios que da el ser ama también al que ha nacido de él, En esto conocemos que amamos a los hijos de Dios: si amamos a Dios y cumplimos sus mandamientos. Pues en esto consiste el amor de Dios: en que guardemos sus mandamientos. Y sus mandamientos no, son pesados, pues todo lo que ha nacido de Dios vence al mundo. Y lo que ha conseguido la victoria sobre el mundo es nuestra fe.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 71,1-2.14.15bc.17

R/.
Se postrarán ante ti, Señor, todos los pueblos de la tierra

Dios mío, confía tu juicio al rey,
tu justicia al hijo de reyes,
para que rija a tu pueblo con justicia,
a tus humildes con rectitud. R/.

Él rescatará sus vidas de la violencia,
su sangre será preciosa a sus ojos.
Que recen por él continuamente
y lo bendigan todo el día. R/.

Que su nombre sea eterno,
y su fama dure como el sol;
que él sea la bendición de todos los pueblos,
y lo proclamen dichoso todas las razas de la tierra. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según San Lucas (4,14-22a):

En aquel tiempo, Jesús volvió a Galilea con la fuerza del Espíritu; y su fama se extendió por toda la comarca. Enseñaba en las sinagogas, y todos lo alababan. Fue a Nazaret, donde se había criado, entró en la sinagoga como era su costumbre los sábados, y se puso en pie para hacer la lectura. Le entregaron el libro del profeta Isaías y, desenrollándolo, encontró el pasaje donde estaba escrito: «El Espíritu del Señor está sobre mí, porque él me ha ungido. Me ha enviado para anunciar el Evangelio a los pobres, para anunciar a los cautivos la libertad, y a los ciegos, la vista. Para dar libertad a los oprimidos; para anunciar el año de gracia del Señor.» Y, enrollando el libro, lo devolvió al que le ayudaba y se sentó. Toda la sinagoga tenía los ojos fijos en él.
Y él se puso a decirles: «Hoy se cumple esta Escritura que acabáis de oír.» Y todos le expresaban su aprobación y se admiraban de las palabras de gracia que salían de sus labios.

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Luis Manuel Suarez, cmf

Queridos amigos:

Hay momentos en la vida en que se espera tanto que suceda un acontecimiento, que se vive en estado de expectación. Cuando dos personas se van a prometer su amor para siempre, cuando ese matrimonio va a tener su primer hijo, cuando uno confía aprobar un examen para conseguir un puesto de trabajo, cuando se espera el resultado de una prueba médica…

El pueblo de Israel también vivía en estado de expectación. Al menos algunos. Porque la historia de amor de Dios con su pueblo no podía acabar así… El Dios que les había liberado de la esclavitud de Egipto, el Señor de la Alianza que había mantenido su Palabra en medio de las infidelidades del pueblo, no les podía dejar solos. Aunque algunos dijeran que el cielo se había cerrado para siempre. Un resto fiel del pueblo de Israel esperaba que Dios se manifestara.

El evangelio de hoy nos presenta una escena del cumplimiento de esa promesa. Nazaret, el pueblo de María, puede representar a todo Israel. En la rutina de su vida cotidiana, aquella mañana de sábado, algo sorprendente aconteció: Jesús entró en la sinagoga, se puso en pie para hacer la lectura y proclamó las palabras de Isaías: “El Espíritu del Señor está sobre mí… me ha enviado para anunciar el Evangelio a los pobres, para anunciar a los cautivos la libertad…”. Y lo más sorprendente es que añadió: “Hoy se cumple esta Escritura que acabáis de oír”.

La expectación llega a su desembocadura. La promesa se cumple. Dios no ha cerrado su cielo para siempre. A pesar de la infidelidad de su pueblo y del egoísmo del corazón humano, Dios sigue estando por salvar. Por perdonar. Por tender un nuevo puente. Por abrir un nuevo camino. Por dar una nueva oportunidad. Quizá la oportunidad definitiva… En Jesús, se cumplen sus promesas. Jesús es la promesa cumplida.

Y como en el Pueblo de Israel, en su pequeño pueblo ocurre lo mismo: si seguimos leyendo el relato, hubo muchos que se escandalizaron de sus palabras, diciendo que quién era Él para decir lo que decía. Pero también hubo un pequeño grupo de hombres y mujeres que, en respuesta a su llamada, se fueron uniendo al Señor para ser la semilla de ese nuevo camino que Jesús viene a traer de parte del Padre.

Nosotros somos los continuadores de ese pequeño grupo que, en medio de la humanidad, quiere seguir acogiendo la Buena noticia del Evangelio, con la ilusión de los orígenes y con la experiencia que nos da la historia, para hacerla vida en el mundo.

Gracias, Señor,

por seguir dándonos tu vida a través del Espíritu.

Haznos continuadores de tu camino

y reúnenos, al final, en tu Reino eterno. Amén

Vuestro hermano en la fe:

Luis Manuel Suárez CMF (@luismanuel_cmf)

Fuente  :  https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

EDD. jueves 09 de enero de 2020.

Hoy, jueves, 9 de enero de 2020

Primera lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Juan (4,11-18):

Si Dios nos amó de esta manera, también nosotros debemos amarnos unos a otros. A Dios nadie lo ha visto nunca. Si nos amarnos unos a otros, Dios permanece en nosotros y su amor ha llegado en nosotros a su plenitud. En esto conocemos que permanecemos en él, y él en nosotros: en que nos ha dado de su Espíritu. Y nosotros hemos visto y damos testimonio de que el Padre envió a su Hijo para ser Salvador del mundo. Quien confiese que Jesús es el Hijo de Dios, Dios permanece en él, y él en Dios. Y nosotros hemos conocido el amor que Dios nos tiene y hemos creído en él. Dios es amor, y quien permanece en el amor permanece en Dios, y Dios en él. En esto ha llegado el amor a su plenitud con nosotros: en que tengamos confianza en el día del juicio, pues como él es, así somos nosotros en este mundo. No hay temor en el amor, sino que el amor perfecto expulsa el temor, porque el temor mira el castigo; quien teme no ha llegado a la plenitud en el amor.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 71,1-2.10-11.12-13

R/.
Se postrarán ante ti, Señor, todos los pueblos de la tierra

Dios mío, confía tu juicio al rey,
tu justicia al hijo de reyes,
para que rija a tu pueblo con justicia,
a tus humildes con rectitud. R/.

Que los reyes de Tarsis y de las islas le paguen tributo.
Que los reyes de Saba y de Arabia le ofrezcan sus dones;
que se postren ante él todos los reyes,
y que todos los pueblos le sirvan. R/.

Él librará al pobre que clamaba,
al afligido que no tenía protector;
él se apiadará del pobre y del indigente,
y salvará la vida de los pobres. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según San Marcos (6,45-52):

Después que se saciaron los cinco mil hombres, Jesús en seguida apremió a los discípulos a que subieran a la barca y se le adelantaran hacia la orilla de Betsaida, mientras él despedía a la gente. Y después de despedirse de ellos, se retiró al monte a orar. Llegada la noche, la barca estaba en mitad del lago, y Jesús, solo, en tierra. Viendo el trabajo con que remaban, porque tenían viento contrario, a eso de la madrugada, va hacia ellos andando sobre el lago, e hizo ademán de pasar de largo. Ellos, viéndolo andar sobre el lago, pensaron que era un fantasma y dieron un grito, porque al verlo se habían sobresaltado.
Pero él les dirige en seguida la palabra y les dice: «Ánimo, soy yo, no tengáis miedo.»
Entró en la barca con ellos, y amainó el viento. Ellos estaban en el colmo del estupor, pues no habían comprendido lo de los panes, porque eran torpes para entender.

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Luis Manuel Suarez, cmf

Queridos amigos:

Después de la celebración de la Epifanía, estamos en los últimos días del tiempo de Navidad. La Palabra, en las dos lecturas de hoy, sigue presentándonos a Jesús como la luz que viene de parte de Dios a iluminar toda oscuridad, a la vez que nos recuerda el camino que se abre cuando le acogemos, que es el camino del amor.

En el Evangelio, tras los pasajes leídos los días anteriores en los que Jesús aparecía anunciando la Buena Noticia y haciendo signos del Reino que viene a traer, hoy aparece retirándose al monte a orar. Es algo que debía hacer frecuentemente: en medio de su actividad desbordante y de su convivencia con los doce, buscaba sus momentos para parar la vida, estar en soledad, orar al Padre… y desde ahí volver al trajín del día a día.

En paralelo, sus discípulos están pasando un momento difícil: en mitad de la noche, con el viento en contra… en otros pasajes paralelos de los evangelios dice que el mar estaba muy agitado. Todo un signo de un momento incontrolable, donde lo más valioso corre peligro, donde el miedo paraliza la vida. Y aparece Jesús. Y les dice: “Ánimo, soy yo, no tengáis miedo”. Y su presencia clama el viento. Y la travesía de la vida continúa.

Los discípulos de Jesús de todos los tiempos pasamos también por momentos de oscuridad, de viento contrario, de perder el control. Por eso nos viene bien volver a escuchar al Señor que nos dice: “no tengáis miedo”. Porque su presencia calma el corazón y redimensiona las dificultades, desde el horizonte que da la eternidad desde la que nos habla, acoge y alienta.

En medio de nuestra vida agitada, estamos invitados a buscar, como el Maestro, nuestros espacios de soledad, donde parar la vida y ponernos, junto a Él, ante el Padre, por medio del Espíritu. Para decirle con sus palabras: “hágase tu voluntad” o, en el silencio de cualquier noche, recibir el aliento que sólo su presencia puede dar en medio de cualquier tempestad.

Vuestro hermano en la fe:

Luis Manuel Suárez CMF (@luismanuel_cmf)

Fuente  :  https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

EDD. miércoles 08 de enero de 2020

Hoy, miércoles, 8 de enero de 2020

Primera lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Juan (4,7-10):

Amémonos unos a otros, ya que el amor es de Dios, y todo el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios. Quien no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es amor. En esto se manifestó el amor que Dios nos tiene: en que Dios envió al mundo a su Hijo único, para que vivamos por medio de él. En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó y nos envió a su Hijo como víctima de propiciación para nuestros pecados.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 71,1-2.3-4ab.7-8

R/.
Que todos los pueblos de la tierra
se postren ante ti, Señor

Dios mío, confía tu juicio al rey,
tu justicia al hijo de reyes,
para que rija a tu pueblo con justicia,
a tus humildes con rectitud. R/.

Que los montes traigan paz,
y los collados justicia;
que él defienda a los humildes del pueblo,
socorra a los hijos del pobre. R/.

Que en sus días florezca la justicia
y la paz hasta que falte la luna;
que domine de mar a mar,
del Gran Río al confín de la tierra. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Marcos (6,34-44):

En aquel tiempo, Jesús vio una multitud y le dio lástima de ellos, porque andaban como ovejas sin pastor; y se puso a enseñarles con calma.
Cuando se hizo tarde se acercaron sus discípulos a decirle: «Estamos en despoblado, y ya es muy tarde. Despídelos, que vayan a los cortijos y aldeas de alrededor y se compren de comer.»
Él les replicó: «Dadles vosotros de comer.»
Ellos le preguntaron: «¿Vamos a ir a comprar doscientos denarios de pan para darles de comer?»
Él les dijo: «¿Cuántos panes tenéis? Id a ver.»
Cuando lo averiguaron le dijeron: «Cinco, y dos peces.»
Él les mandó que hicieran recostarse a la gente sobre la hierba en grupos. Ellos se acomodaron por grupos de ciento y de cincuenta. Y tomando los cinco panes y los dos peces, alzó la mirada al cielo, pronunció la bendición, partió los panes y se los dio a los discípulos para que se los sirvieran. Y repartió entre todos los dos peces. Comieron todos y se saciaron, y recogieron las sobras: doce cestos de pan y de peces. Los que comieron eran cinco mil hombres.

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Luis Manuel Suarez, cmf

Queridos amigos:

El Evangelio de hoy nos presenta a Jesús preocupado por dos dimensiones del ser humano: sus necesidades espirituales y sus necesidades materiales.

En el comienzo del relato, Jesús mira y siente. Es porque mira con los ojos de Dios, y ante lo que ve, siente lo que todo padre sentiría: ante los que están desorientados, cansados, extraviados, sin rumbo -“como ovejas sin pastor”-, siente compasión de ellos, y les da lo que necesitan: su Palabra.

Es la Palabra de Dios que es capaz de recordarnos quiénes somos y a dónde vamos: venimos del Padre, somos hijos suyos y hermanos de los demás, y estamos llamados a volver juntos a la casa del Padre. Es la Palabra que cuando lo necesitamos nos reconduce en nuestros extravíos… como la palabra de un buen padre o una buena madre, que quiere lo mejor para sus hijos. Es la Palabra que se ha seguido encarnando en la historia en forma de catequesis, predicación, educación, formación… para que tengamos vida, y vida en abundancia.

A la vez, en la segunda parte del relato, Jesús se muestra sensible a otro tipo de demandas del ser humano: las necesidades materiales. Porque cuando los discípulos querían que el Maestro despidiera a la gente, para que se fueran a los pueblos de alrededor a comprarse lo que necesitaran para comer, Jesús les responde: “Dadles vosotros de comer”. Y recogiendo lo que hay, bendiciéndolo y repartiéndolo, hubo para todos en aquella tarde.

Jesús no creó una panadería, ni una asociación de ayuda, ni una ONG… pero su Palabra, igual que sacia la sed interior del hombre, es capaz de movilizar los recursos para que la justicia del Reino comience a hacerse presente. Es su misma Palabra la que anuncia esa posibilidad y la que denuncia toda injusticia, con expresiones especialmente duras para aquellos que buscan la seguridad de su vida en acumular y atesorar… para, al final, morirse tal cual vinieron al mundo.

Así el Maestro sigue hoy enviando a su Iglesia: a dar sentido a la vida y a alentar al mundo para que siga acogiendo el Reino, donde hay pan y palabra para todos.

Vuestro hermano en la fe:

Luis Manuel Suárez CMF (@luismanuel_cmf)

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

EDD. martes 07 de enero 2020.


Martes después de Epifanía
San Raimundo de Peñafort, presbítero
Memoria libre
Color: blanco

El dominico catalán Raimundo de Peñafort (1175-1275) fue uno de los grandes maestros de la Teología moral y del Derecho canónico de su tiempo. Ingresó a la Orden de Predicadores en 1222. Durante dos años fue Maestro de la Orden. Tuvo gran celo por la difusión de la fe entre los sarracenos.

Fue conocido también por sus esfuerzos en la formación de los presbíteros, especialmente en lo que hace al ministerio de la Reconciliación.

Murió casi centenario, el 6 de enero de 1275. Fue canonizado el 29 de Abril de 1601 y es patrono de los juristas.

Antífona de entrada Cf. Sal 131, 9

Tus sacerdotes, Señor, se revistan de justicia y tus fieles exulten de alegría.

ORACIÓN COLECTA

Dios nuestro, que diste al presbítero san Raimundo una gran misericordia para con los pecadores y los cautivos, concédenos por su intercesión que, libres de la esclavitud del pecado, realicemos con libertad de espíritu lo que te agrada. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

Él nos escucha en todo lo que te pedimos.

Lectura de la primera carta de san Juan     5, 14-21

Hijos míos:

Tenemos plena confianza de que Dios nos escucha si le pedimos algo conforme a su voluntad. Y sabiendo que Él nos escucha en todo lo que le pedimos, sabemos que ya poseemos lo que le hemos pedido.

El que ve a su hermano cometer un pecado que no lleva a la muerte, que ore y le dará la Vida.

Me refiero a los que cometen pecados que no conducen a la muerte, porque hay un pecado que lleva a la muerte; por éste no les pido que oren.

Aunque toda maldad es pecado, no todo pecado lleva a la muerte.

Sabemos que el que ha nacido de Dios no peca, sino que el Hijo de Dios lo protege, y el Maligno no le puede hacer nada.

Sabemos que somos de Dios, y que el mundo entero está bajo el poder del Maligno. Y sabemos también que el Hijo de Dios ha venido y nos ha dado inteligencia para que conozcamos al que es Verdadero; y nosotros permanecemos en el que es Verdadero, en su Hijo Jesucristo.

Él es el Dios verdadero y la Vida eterna.

Hijitos míos, cuídense de los ídolos.

SALMO RESPONSORIAL    149, 1-6a. 9b

R/. El Señor ama a su pueblo.

Canten al Señor un canto nuevo, resuene su alabanza en la asamblea de los fieles; que Israel se alegre por su Creador y los hijos de Sión se regocijen por su Rey.

Celebren su Nombre con danzas, cántenle con el tambor y la cítara, porque el Señor tiene predilección por su pueblo y corona con el triunfo a los humildes. 

Que los fieles se alegren por su gloria y canten jubilosos en sus fiestas.  Glorifiquen a Dios con sus gargantas ésta es la victoria de todos sus fieles.EVANGELIO

ACLAMACIÓN AL EVANGELIO

Aleluya.

Un gran profeta ha aparecido en medio de nosotros y Dios ha visitado a su pueblo. Aleluya.

EVANGELIO

Éste fue el primero de los signos de Jesús, y lo hizo en Caná de Galilea.

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan      2, 1-11

Se celebraron unas bodas en Caná de Galilea, y la madre de Jesús estaba allí.  Jesús también fue invitado con sus discípulos. Y, como faltaba vino, la madre de Jesús le dijo: “No tienen vino”. Jesús le respondió: “Mujer, ¿qué tenemos que ver nosotros?  Mi hora no ha llegado todavía”. Pero su madre dijo a los sirvientes: “Hagan todo lo que Él les diga”.

Había allí seis tinajas de piedra destinadas a los ritos de purificación de los judíos, que contenían unos cien litros cada una. Jesús dijo a los sirvientes: “Llenen de agua estas tinajas”. Y las llenaron hasta el borde. “Saquen ahora, agregó Jesús, y lleven al encargado del banquete”. Así lo hicieron.

El encargado probó el agua cambiada en vino y, como ignoraba su origen, aunque lo sabían los sirvientes que habían sacado el agua, llamó al esposo y le dijo: “Siempre se sirve primero el buen vino y, cuando todos han bebido bien, se trae el de calidad inferior. Tú, en cambio, has guardado el buen vino hasta este momento”.

Éste fue el primero de los signos de Jesús, y lo hizo en Caná de Galilea.  Así manifestó su gloria, y sus discípulos creyeron en Él.

Palabra del Señor.

Fuente : http://www.eucaristiadiaria.cl/dia_cal.php?fecha=2020-01-07

REFLEXIÓN :

Juan 2,1-2: Fiesta de las bodas. Jesús está invitado
En el Antiguo Testamento, la fiesta de las bodas era un símbolo del amor de Dios hacia su pueblo. Era lo que todos esperaban en el futuro (Os 2,21-22; Is 62,4-5). Y precisamente en una fiesta de bodas, junto a una familia y una comunidad, Jesús cumple su “primer signo” (Jn 2,11). La Madre de Jesús se encontraba en la fiesta. Jesús y sus discípulos estaban invitados. O sea, la Madre de Jesús hacía parte de la fiesta. Simboliza el Viejo Testamento. También Jesús está presente, pero con vestido de invitados. Él no forma parte del Viejo Testamento. Junto a sus discípulos Él es el Nuevo Testamento que está llegando. La Madre de Jesús ayudará al paso del Viejo al Nuevo Testamento.

Juan 2,3-5: Jesús y su Madre ante la falta de vino
En lo más alegre de la fiesta, se acaba el vino. La Madre de Jesús reconoce los límites del Viejo Testamento y toma la iniciativa para que se manifieste el Nuevo Testamento. Se acerca a Jesús y constata: “¡No tienen vino!” Aquí aparecen tanto la foto como los rayos-x. La Foto representa la Madre de Jesús como persona atenta a los problemas de los otros en tal grado que se da cuenta que la falta de vino arruinaría la fiesta. Y no sólo constata el problema, sino que toma iniciativas para resolverlo. Los Rayos-X revelan la dimensión más profunda de la relación entre el Viejo Testamento (la Madre de Jesús) y el Nuevo Testamento (Jesús). La frase “¡No tienen vino!”, viene del Viejo Testamento, y despierta en Jesús la acción que hará nacer el Nuevo. Jesús dice: “Mujer, ¿que nos va a mí y a ti?” O sea, ¿cuál es el nexo entre el Viejo y el Nuevo Testamento? “Todavía no ha llegado mi hora”. María no entiende la respuesta como una negativa, puesto que dice a los sirvientes: “¡Haced lo que Él os diga”. Obrando así, Jesús enseña cómo se pasa del Viejo al Nuevo Testamento. La hora de Jesús, en la que se hará el paso del Viejo al Nuevo Testamento, es su pasión, muerte y resurrección. El cambio del agua al vino es la indicación anticipada del Nuevo, que nacerá a partir de la muerte y de la resurrección de Jesús.
A finales del siglo primero, se discutía entre los primeros cristianos sobre la validez del Antiguo Testamento. Algunos no querían saber ya nada del Viejo Testamento. En la reunión de los Apóstoles en Jerusalén, Santiago defendió la continuidad del uso del Viejo Testamento (Act 15,13-21). De hecho, a principios del segundo siglo, Marción rechazó el Viejo Testamento y se quedó solamente con los libros del Nuevo Testamento. Algunos sostenían incluso, que después de la venida del Espíritu Santo no se debía recordar más a Jesús de Nazaret, sino hablar sólo de Jesús Resucitado. En nombre del Espíritu Santo decían: “Anatema sea Jesús” (1Cor 12,3).

Juan 2,6: Las tinajas de la purificación están vacías
Se trata de un pequeño detalle, muy significativo. Las tinajas solían estar siempre llenas, sobre todo durante una fiesta. ¡Aquí están vacías! ¿Por qué? La observancia de la ley de la pureza, simbolizada en las seis tinajas, ha agotado todas sus posibilidades. La antigua ley ha conseguido ya preparar a la gente a poder estar en unión de gracia y de justificación delante de Dios. ¡Las tinajas, la antigua alianza, están vacías! Ya no pueden generar una vida nueva.

Juan 2,7-8: Jesús y los sirvientes
La recomendación de la Madre de Jesús a los sirvientes es la última gran orden del Antiguo Testamento: “¡Haced lo que Él os diga!” El Viejo Testamento mira hacia Jesús. De ahora en adelante las palabras y los gestos de Jesús marcarán la vida. Jesús llama a los sirvientes y les ordena verter agua en las seis tinajas.¡En total, más de seiscientos litros! Luego ordena sacar y llevar al maestresala. Esta iniciativa de Jesús acontece sin que los dueños de la fiesta intervengan. Ni Jesús, ni la Madre, ni los sirvientes eran los dueños obviamente. Ninguno de ellos fue a pedir permiso a los dueños. La renovación pasa por las personas que no pertenecen al centro del poder.

Juan 2,9-10: Descubrimiento del signo por parte del dueño de la casa
El maestresala prueba el agua transformada en vino y dice al esposo: “Todos sirven al principio el vino bueno. Tú, sin embargo, has conservado hasta ahora el vino bueno!” ¡El maestresala, el Viejo Testamento, reconoce públicamente que el Nuevo es mejor! Donde antes estaba el agua para los ritos de la purificación de los judíos, ahora hay vino abundante para la fiesta. ¡Era mucho vino! ¡Más de seiscientos litros, y la fiesta estaba para terminar! ¿Cuál es el sentido de esta abundancia? ¿Qué se hace con el vino sobrante? ¡Lo estamos bebiendo hasta hoy!

Juan 2,11-12: Comentario del evangelista
Este es el primer signo. En el Cuarto Evangelio, el primer signo sucede para ayudar en la reconstrucción de la familia, de la comunidad, para resanar las relaciones de base entre las personas. Seguirán otros signos. Juan no usa la palabra milagro, sino la palabra signo. La palabra signo indica que las acciones de Jesús en favor de las personas tienen un valor profundo, que sólo se descubre con los rayos-x de la fe. La pequeña comunidad que se ha formado en torno a Jesús aquella semana, viendo el signo, estaba ya en grado de percibir el significado más profundo y “creyó en Él”.

Fuente : https://ocarm.org/es/content/lectio/lectio-divina-2-domingo-tiempo-ordinario-c

Ángelus: «El Verbo eterno, se hizo carne»

Palabras del Papa antes del Ángelus

ENERO 05, 2020 14:58 RAQUEL ANILLO

ANGELUS Y REGINA COELI

(ZENIT – 5 enero 2020).- A las 12 de la mañana de hoy, 5 de enero de 2020, el Santo Padre Francisco se asoma a la ventana del estudio del Palacio Vaticano Apostólico para rezar el Ángelus con los fieles y peregrinos reunidos en la Plaza de San Pedro.

Estas son las palabras del Papa al introducir la oración mariana:

***
Palabras del Papa antes del Ángelus

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

En este segundo domingo del tiempo de Navidad, las lecturas de la Biblia nos ayudan a ampliar la mirada, para tener una plena conciencia del significado del nacimiento de Jesús. El libro de la Sirácide  celebra la venida de la Sabiduría divina en medio del pueblo (cf. cap. 24); no está todavía encarnada, sino que está personificada, y en cierto momento dice de sí misma: «El que me creó me hizo  plantar mi tienda…y me dijo: «Pon tu morada en Jacob y toma como herencia a Israel». (24,8).

El Evangelio, con el Prólogo de San Juan, nos muestra que la Palabra, el Verbo eterno y el Creador, es el Hijo unigénito de Dios (cf. 1:1-18). No es una criatura, sino una Persona divina; pues de él se dice: «El Verbo era con Dios y el Verbo era Dios» (v. 1). Ahora, la novedad lo que resulta chocante es que precisamente este Verbo eterno «se hizo carne» (v. 14). No sólo vino a habitar entre la gente, sino que se hizo uno de ellos. Después de este evento, con el fin de orientar nuestra vida ya no tenemos sólo una ley, una institución, sino una Persona divina que ha asumido nuestra propia naturaleza y es en todas las cosas como nosotros, excepto en el pecado.

Estos dos grandes himnos, a la Sabiduría Divina – en Sirácide – y al Verbo Encarnado – en el Evangelio – hoy se completan  igualmente este solemne Evangelio de San Pablo, que bendice a Dios por su plan de amor realizado en Jesucristo (cf. Ef 1,3-6.15-18). En este plan cada uno encontramos nuestra propia vocación fundamental: estamos predestinados a ser hijos de Dios a través de la obra de Jesucristo. Por eso el Hijo Eterno se hizo carne: para introducirnos en su relación filial con el Padre.

Así pues, hermanos y hermanas, mientras continuamos contemplando el admirable signo del Pesebre, la liturgia de hoy nos dice que el Evangelio de Cristo no es una fábula, o un mito, un cuento edificante, no, es la plena revelación del plan de Dios sobre el hombre y sobre el mundo. Es un mensaje a la vez simple y grandioso, lo que nos lleva a preguntarnos: ¿qué proyecto concreto  ha puesto el Señor en mí, todavía actualizando su nacimiento entre nosotros? Es el apóstol Pablo quien sugiere la respuesta: «[Dios] nos ha elegido […] para que seamos santos e inmaculados ante él en la caridad» (v. 4). Este es el significado de la Navidad.

Si el Señor sigue viniendo entre nosotros, si continúa dándonos el don de su Palabra, es para que cada uno de nosotros pueda responder a esta llamada: llegar a ser santos en el amor. La santidad pertenece a Dios, es comunión con Él, transparencia de su bondad infinita. La santidad es custodiar el don que Dios nos ha dado, solo esto, custodiar la gratuidad, esto es ser santos y el que acoge en sí esto como don de gracia no puede dejar de traducirlo en acción concreta en lo cotidiano, en el encuentro con los demás. Lo que Dios me ha dado lo traduzco en acciones concretas en lo cotidiano, en el encuentro con los demás, en la caridad, en la misericordia. Es esta caridad, esta misericordia hacia el prójimo, reflejo del amor de Dios, al mismo tiempo purifica nuestros corazones y nos dispone al perdón, haciéndonos «inmaculados» día tras día, pero inmaculados no en el sentido que yo me quito una mancha, inmaculado en el sentido de que Dios entra en nosotros y nosotros custodiamos la gratuidad con la que entra en Él y se la damos a los demás.

Que la Virgen María nos ayude a acoger con alegría y gratitud el proyecto divino de amor realizado en Jesucristo.

Fuente : https://es.zenit.org/articles/angelus-la-venida-de-jesus-en-medio-del-pueblo/