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Autor: Patricio Osiadacz

“La Palabra no está encadenada”, sino lista para sembrarse – Catequesis completa

Final del ciclo de los Hechos de los Apóstoles

enero 15, 2020 12:36 Larissa I. López Audiencia General

(ZENIT – 15 enero 2020).- En Roma, san Pablo estaba prisionero, pero era libre de hablar porque “la Palabra no está encadenada- es una Palabra lista para dejarse sembrar plenamente” y, por ello, el apóstol acoge en su casa a los que quieren recibir el anuncio del Reino de Dios y conocer a Cristo, indicó el Papa Francisco.

Hoy, 15 de enero de 2020, en la audiencia general celebrada en el Aula Pablo VI, el Santo Padre, ha concluido el ciclo de catequesis sobre los Hechos de los Apóstoles.

En concreto, Francisco centró su reflexión en el pasaje “Pablo recibía a todos los que acudían a él, predicaba el reino de Dios… con toda valentía y sin estorbo alguno» (Hechos 28:30-31). El encarcelamiento de Pablo en Roma y la fecundidad de la proclamación (De los Hechos de los Apóstoles, 28, 16.30-31).

Siembra de la Palabra

Así, Francisco describió que el viaje de Pablo, que es también el del Evangelio, es una prueba “de que las rutas de los hombres, si se viven en la fe, pueden convertirse en un espacio de tránsito de la salvación de Dios”, pues la Palabra de fe es “capaz de transformar las situaciones y de abrir caminos siempre nuevos”.

La llegada de Pablo a Roma, continúa explicando el Papa, marca el fin del relato de los Hechos de los Apóstoles, “que no se cierra con el martirio de Pablo, sino con la siembra abundante de la Palabra”, que comunica la salvación a todos.

Encuentro con judíos

En Roma, a Pablo se le concede vivir en una casa bajo custodia militar y se encuentra con judíos para hablarles sobre el Reino de Dios a través “de la ley de Moisés y de los profetas”.

Para Pablo, describe el Pontífice, el Evangelio, esto es, el anuncio de Cristo muerto y resucitado, constituye “el cumplimiento de las promesas hechas al pueblo elegido” (Israel).

No obstante, no todos están convencidos y Pablo “denuncia el endurecimiento del corazón del pueblo de Dios, causa de su condenación (cf. Is 6,9-10), y celebra con pasión la salvación de las naciones que, en cambio, se muestran sensibles a Dios y capaces de escuchar la palabra del Evangelio de la vida (cf. Hch 28,28)”, puntualizó.

“Evangelizadores valientes y gozosos”

Finalmente, el Santo Padre pidió que el Espíritu Santo “reavive en cada uno de nosotros la llamada a ser evangelizadores valientes y gozosos”.

Y también para que el Espíritu permita que los hogares se impregnen del Evangelio y se conviertan en “cenáculos de fraternidad” donde acojamos a Cristo, que “sale a nuestro encuentro en todo hombre y en todo tiempo”.

***

Catequesis del Santo Padre

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

Hoy concluimos nuestra catequesis sobre los Hechos de los Apóstoles con la última etapa misionera de san Pablo: o sea Roma (cf. Hch 28,14).

El viaje de Pablo, que ha sido uno con el del Evangelio, es una prueba de que las rutas de los hombres, si se viven en la fe, pueden convertirse en un espacio de tránsito de la salvación de Dios, a través de la Palabra de fe que es un fermento activo en la historia, capaz de transformar las situaciones y de abrir caminos siempre nuevos.

Con la llegada de Pablo al corazón del Imperio, termina el relato de los Hechos de los Apóstoles, que no se cierra con el martirio de Pablo, sino con la siembra abundante de la Palabra. El final del relato de Lucas, centrado en el viaje del Evangelio en el mundo, contiene y recapitula todo el dinamismo de la Palabra de Dios, Palabra imparable que quiere correr para comunicar la salvación a todos.

En Roma, Pablo se encuentra ante todo con sus hermanos y hermanas en Cristo, que lo acogen y le infunden valor (cf. Hch 28,15) y cuya cálida hospitalidad hace pensar en lo mucho que se esperaba y deseaba su llegada. Después se le concede que viva por su cuenta bajo custodia militaris, es decir, con un soldado que le haga guardia, estaba en arresto domiciliario. A pesar de su condición de prisionero, Pablo puede encontrarse con los notables judíos para explicarles por qué se ha visto obligado a apelar al César y para hablarles del reino de Dios. Trata de convencerlos sobre Jesús, partiendo de las Escrituras y mostrando la continuidad entre la novedad de Cristo y la «esperanza de Israel» (Hechos 28, 20). Pablo se reconoce profundamente judío y ve en el Evangelio que predica, es decir, en el anuncio de Cristo muerto y resucitado, el cumplimiento de las promesas hechas al pueblo elegido.

Después de este primer encuentro informal que encuentra a los judíos bien dispuestos, sigue otro más oficial durante el cual, durante todo un día, Pablo anuncia el reino de Dios y trata de abrir a sus interlocutores a la fe en Jesús, partiendo «de la ley de Moisés y de los profetas» (Hch 28,23). Como no todos están convencidos, denuncia el endurecimiento del corazón del pueblo de Dios, causa de su condenación (cf. Is 6,9-10), y celebra con pasión la salvación de las naciones que, en cambio, se muestran sensibles a Dios y capaces de escuchar la palabra del Evangelio de la vida (cf. Hch 28,28).

En este punto de la narración, Lucas concluye su obra mostrándonos no la muerte de Pablo, sino el dinamismo de su predicación, de una Palabra que «no está encadenada» (2 Tm 2,9),-Pablo no tiene libertad de ir y venir, pero es libre de hablar porque la Palabra no está encadenada- es una Palabra lista para dejarse sembrar plenamente por el Apóstol. Pablo hace esto «con toda valentía y sin estorbo alguno» (Hch 28, 31), en una casa donde acoge a los que quieren recibir el anuncio del reino de Dios y conocer a Cristo. Esta casa abierta a todos los corazones que buscan es la imagen de la Iglesia que, aunque perseguida, incomprendida y encadenada, no se cansa de acoger con corazón de madre a cada hombre y a cada mujer para anunciarles el amor del Padre que se ha hecho visible en Jesús.

Queridos hermanos y hermanas, al final de este itinerario, vivido juntos siguiendo la carrera del Evangelio en el mundo, que el Espíritu reavive en cada uno de nosotros la llamada a ser evangelizadores valientes y gozosos. Que nos permita también a nosotros, como a Pablo, impregnar de Evangelio nuestras casas y convertirlas en cenáculos de fraternidad, donde podamos acoger a Cristo vivo, que «sale a nuestro encuentro en todo hombre y en todo tiempo» (cf. II Prefacio de Adviento).

EDD. sábado 18 de enero de 2020

Hoy, sábado, 18 de enero de 2020

Primera lectura

Lectura del primer libro de Samuel (9,1-4.17-19; 10,1a):

Había un hombre de Loma de Benjamín, llamado Quis, hijo de Abiel, hijo de Seror, hijo de Becorá, hijo de Afiaj, benjaminita, de buena posición. Tenía un hijo que se llamaba Saúl, un mozo bien plantado; era el israelita más alto: sobresalía por encima de todos, de los hombros arriba.
A su padre Quis se le habían extraviado unas burras; y dijo a su hijo Saúl: «Llévate a uno de los criados y vete a buscar las burras.»
Cruzaron la serranía de Efraín y atravesaron la comarca de Salisá, pero no las encontraron. Atravesaron la comarca de Saalín, y nada. Atravesaron la comarca de Benjamin, y tampoco.
Cuando Samuel vio a Saúl, el Señor le avisó: «Ése es el hombre de quien te hablé; ése regirá a mi pueblo.»
Saúl se acercó a Samuel en medio de la entrada y le dijo: «Haz el favor de decirme dónde está la casa del vidente.»
Samuel le respondió: «Yo soy el vidente. Sube delante de mí al altozano; hoy coméis conmigo, y mañana te dejaré marchar y te diré todo lo que piensas.»
Tomó la aceitera, derramó aceite sobre la cabeza de Saúl y lo besó, diciendo: «El Señor te unge como jefe de su heredad. Tú regirás al pueblo del Señor y lo librarás de la mano de los enemigos que lo rodean.»

Palabra de Dios

Salmo

Sal 20,2-3.4-5.6-7

R/.
Señor, el rey se alegra por tu fuerza

Señor, el rey se alegra por tu fuerza,
¡y cuánto goza con tu victoria!
Le has concedido el deseo de su corazón,
no le has negado lo que pedían sus labios. R/.

Te adelantaste a bendecirlo con el éxito,
y has puesto en su cabeza una corona de oro fino.
Te pidió vida, y se la has concedido,
años que se prolongan sin término. R/.

Tu victoria ha engrandecido su fama,
lo has vestido de honor y majestad.
Le concedes bendiciones incesantes,
lo colmas de gozo en tu presencia. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Marcos (2,13-17):

En aquel tiempo, Jesús salió de nuevo a la orilla del lago; la gente acudía a él, y les enseñaba.
Al pasar, vio a Leví, el de Alfeo, sentado al mostrador de los impuestos, y le dijo: «Sígueme.»
Se levantó y lo siguió. Estando Jesús a la mesa en su casa, de entre los muchos que lo seguían un grupo de publicanos y pecadores se sentaron con Jesús y sus discípulos.
Algunos escribas fariseos, al ver que comía con publicanos y pecadores, les dijeron a los discípulos: «¡De modo que come con publicanos y pecadores!»
Jesús lo oyó y les dijo: «No necesitan médico los sanos, sino los enfermos. No he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Alejandro Carbajo Olea, cmf

Queridos amigos, paz y bien.

¡Cómo consuelan las palabras de Jesús! “No he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores.” Se ve en sus palabras, y se ve en sus gestos. En sus aproximaciones a la gente. En Jesús sí que no hay acepción de personas.

Para su tarea evangelizadora, para anunciar el Reino de Dios, llama a los que considera apropiados. Sabe mirar al corazón de cada hombre, despertar esa semilla del Reino que se encuentra dentro de cada uno. Y Mateo, un hombre que también estaba mal visto en su ambiente, acusado de colaborar, de repente ve que se le devuelve su dignidad de hijo de Dios. Un “apestado”, apóstol del reino.

La alegría de Mateo se contagia, y en la fiesta en la que celebra su elección, se le unen un montón de “apestados”. Que también se sienten llamados de nuevo a la vida. Y eso no les gusta a muchos. Que siempre andan pendientes de los demás, para criticar los hechos, o, si no pueden, criticar la intención. Y Jesús les cierra la boca con una respuesta contundente. Con unas palabras que cómo consuelan. Nos podemos sentir entre los enfermos, a los que el Maestro ha venido a buscar.

A lo largo de la semana, hemos visto a gente que venía buscando a Jesús, que eran llevados a la presencia de Jesús, y, al final, el mismo Jesús que viene al encuentro. En cada momento, en cada situación, en cada vuelta de la vida, Cristo está cerca. Necesitamos la fe, para verlo, para sentirlo presente en nuestras vidas. Esa fe que nos permite acercarnos a Él, para sentir su perdón, para que nos sintamos otra vez amigos de Dios. Es tu opción. De parte de Jesús la puerta está siempre abierta. La línea siempre está libre, para que hagas la llamada. Y la contraseña no es difícil, basta decir “Ayúdame”.

Vuestro hermano en la fe, Alejandro C.M.F.

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

EDD. viernes 17 de enero de 2020.

Hoy, viernes, 17 de enero de 2020

Primera lectura

Lectura del primer libro de Samuel (8,4-7.10-22a):

En aquellos dias, los ancianos de Israel se reunieron y fueron a entrevistarse con Samuel en Ramá.
Le dijeron: «Mira, tú eres ya viejo, y tus hijos no se comportan como tú. Nómbranos un rey que nos gobierne, como se hace en todas las naciones.»
A Samuel le disgustó que le pidieran ser gobernados por un rey, y se puso a orar al Señor.
El Señor le respondió: «Haz caso al pueblo en todo lo que te pidan. No te rechazan a ti, sino a mí; no me quieren por rey.»
Samuel comunicó la palabra del Señor a la gente que le pedía un rey: «Éstos son los derechos del rey que os regirá: a vuestros hijos los llevará para enrolarlos en sus destacamentos de carros y caballería, y para que vayan delante de su carroza; los empleará como jefes y oficiales en su ejército, como aradores de sus campos y segadores de su cosecha, como fabricantes de armamento y de pertrechos para sus carros. A vuestras hijas se las llevará como perfumistas, cocineras y reposteras. Vuestros campos, viñas y los mejores olivares os los quitará para dárselos a sus ministros. De vuestro grano y vuestras viñas os exigirá diezmos, para dárselos a sus funcionarios y ministros. A vuestros criados y criadas, vuestros mejores burros y bueyes, se los llevará para usarlos en su hacienda. De vuestros rebaños os exigirá diezmos. Y vosotros mismos seréis sus esclavos. Entonces gritaréis contra el rey que os elegisteis, pero Dios no os responderá.»
El pueblo no quiso hacer caso a Samuel, e insistió: «No importa. ¡Queremos un rey! Así seremos nosotros como los demás pueblos. Que nuestro rey nos gobierne y salga al frente de nosotros a luchar en la guerra.»
Samuel oyó lo que pedía el pueblo y se lo comunicó al Señor.
El Señor le respondió: «Hazles caso y nómbrales un rey.»

Palabra de Dios

Salmo

Sal 88,16-17.18-19

R/.
Cantaré eternamente tus misericordias, Señor

Dichoso el pueblo que sabe aclamarte:
caminará, oh Señor, a la luz de tu rostro;
tu nombre es su gozo cada día,
tu justicia es su orgullo. R/.

Porque tú eres su honor y su fuerza,
y con tu favor realzas nuestro poder.
Porque el Señor es nuestro escudo
y el Santo de Israel nuestro rey. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Marcos (2,1-12):

Cuando a los pocos días volvió Jesús a Cafarnaún, se supo que estaba en casa. Acudieron tantos que no quedaba sitio ni a la puerta. Él les proponía la palabra. Llegaron cuatro llevando un paralítico y, como no podían meterlo por el gentío, levantaron unas tejas encima de donde estaba Jesús, abrieron un boquete y descolgaron la camilla con el paralítico.
Viendo Jesús la fe que tenían, le dijo al paralítico: «Hijo, tus pecados quedan perdonados.»
Unos escribas, que estaban allí sentados, pensaban para sus adentros: «Por qué habla éste así? Blasfema. ¿Quién puede perdonar pecados, fuera de Dios?»
Jesús se dio cuenta de lo que pensaban y les dijo: «¿Por qué pensáis eso? ¿Qué es más fácil: decirle al paralítico «tus pecados quedan perdonados» o decirle «levántate, coge la camilla y echa a andar»? Pues, para que veáis que el Hijo del hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados…»
Entonces le dijo al paralítico: «Contigo hablo: Levántate, coge tu camilla y vete a tu casa.»
Se levantó inmediatamente, cogió la camilla y salió a la vista de todos. Se quedaron atónitos y daban gloria a Dios, diciendo: «Nunca hemos visto una cosa igual.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN  :

Alejandro Carbajo Olea, cmf

Queridos hermanos, paz y bien.

“Hay que tener amigos hasta en el infierno”, dice el refrán. Y el paralítico de la historia de hoy nos lo confirma. Y es mucho mejor si tus amigos comparten tu fe. Quieren que Jesús se compadezca de su amigo, porque saben que Él lo puede todo. No les importa que la multitud no les permita el paso. Había muchos deseosos de ver, escuchar y ser sanados por Jesús. Pero nada les detiene.

¡Qué amor más grande se necesita para arriesgar la vida por un amigo! Bien nos lo demostró Jesús. Estas cuatro personas se suben al tejado, abren un agujero y descuelgan al amigo paralítico. Todo por la fe.

Y fe no le faltaba tampoco al mismo enfermo. Que, seguro, miraba con los llenos de esperanza al Maestro, en cuanto le dejaron con la camilla a los pies de Cristo. Y recibe no solo la sanación física. Antes de eso, le son perdonados sus pecados. Todo por la fe que tenían. La fe es la clave de todo.

Como siempre, algunos reaccionan mal ante Jesús. A pesar de que ven con sus propios ojos lo que ha sucedido, no acaban de creer. Les falta fe. Porque la fe es la clave de todo.

El exparalítico se levantó, cogió su camilla, y se fue, dando gloria a Dios. Seguro que él y sus amigos fueron magníficos heraldos del Evangelio. Otros, no solo los escribas, rechazan ese testimonio. Porque, como hemos escuchado en las recién terminadas Navidades, “la Luz vino a los suyos, y los suyos no la recibieron”. Ahí entra nuestra tarea. Decidir si queremos ver a Jesús a toda costa, o si nos dejamos vencer por las dificultades, y nos quedamos a la puerta. La clave es la fe.

Que nuestra fe nos lleve a superar todas las dificultades para ver a Jesús. Que sepamos encontrar un resquicio para colarnos, y que podamos sentir la mirada compasiva de Jesús. Lo decíamos ayer, y se puede repetir hoy. Si hace mucho que no te acercas al sacramento de la Penitencia, hazlo hoy. Coge tu camilla, donde yaces con tus pecados, y sal andando, erguido, como un verdadero hijo de Dios. Pues lo eres. Y que el Señor sea el Rey de tu vida.

Vuestro hermano en la fe, Alejandro, C.M.F.

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

Homilía para la Eucaristía del domingo 19 de enero de 2020.

Un feliz verano y mejores vacaciones para los que puedan.

SEGUNDO DOMINGO TIEMPO ORDINARIO.

Isaías 49,3-6: Otro poema o cántico del Servidor de Yahveh. Este servidor es el Pueblo de Dios vuelto al Señor. Se destaca el llamado de Dios desde el seno materno y también la misión: ser luz de las naciones.

1Cortintios 1,1-3: Inicio de la carta que contiene un saludo a la Iglesia, la cual tiene una vocación: la santidad.

Juan 1,29-34: Jesús es presentado por el Bautista como el Cordero de Dios que quita el pecado. Jesús es más que Juan, ya que Él lo regenera todo con la fuerza de su Espíritu.

1.- Por lo escuchado podemos deducir que existe un binomio en la Escritura. Y el binomio es Vocación-Misión. Siempre que Dios llama es para dar una misión. Si nos atenemos a los textos de hoy, el Señor llama desde el seno materno. ¿A quién llama? A un Servidor, que es su Pueblo, lo convocó allá en el Sinaí, cuando hizo la Alianza con él. Por eso, lo llamó “desde el seno materno”, desde los inicios. Y al llamarlo le da una misión: ser luz para todos los pueblos, es decir, salvación.

2.- San Pablo se dirige en su carta a la Iglesia de Dios, al Pueblo de Dios, convocada por Él, como antes a Israel, para que sea santo.

Ambas convocatorias, tanto la del Antiguo como la del Nuevo Testamento, exigen lo mismo: ser luz de las naciones. La Comunidad de Dios debe brillar. No tenemos luz propia, sino hemos sido iluminados. Y bien sabemos que esta misión no es fácil. Jesús, siendo la Luz de Dios que viene a este mundo, no fue recibido. Lo dice san Juan: “La Luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la recibieron” (Juan 1,5).  Por lo tanto, el Pueblo de Dios, llamado desde sus inicios por el Señor, tiene una misión: ser luz. Luz que debe brillar para todos.

3.- En la historia se habla del oscurantismo, el que generalmente se relaciona con la Iglesia Católica, que es dogmática, retrógrada, enemiga del pensamiento, etc.  Y esto se escucha hasta hoy. El mundo se ha ido liberando del oscurantismo del mundo sacro, de las supersticiones y muchos otros modos de esclavizar al hombre. Tenemos el Renacimiento, la Ilustración, la época de la Razón, etc. Digámoslo con sinceridad, movimientos todos que  tienen mucho de positivo, y lo hemos de admitir. Se habla de un mundo secular, que se ha ido liberando de todo aquello que le oprime, del mundo sacro, con sus supersticiones y engaños. Y creo que eso está bien. Pero se corre el riesgo, y a eso se ha llegado, de caer en otro oscurantismo. El mundo secular ha llegado a ser un mundo que le ha dado la espalda a Dios.  Dios, la religión, es una etapa superada. Por eso hoy se habla de una sociedad laica.

Hoy se da un nuevo oscurantismo. Cuando en los distintos sectores de la sociedad muchos no quieren ver, “y no hay peor ciego que el que no quiere ver”.  Cuando un sector de la sociedad cree tener el monopolio de la verdad termina descalificando al otro. Todos nos necesitamos: la Iglesia, la política, la ciencia, la técnica. Cada uno debe aportar lo suyo. Nosotros también.

4.- Jesús viene a quitar el pecado, es decir, a suprimir esa ruptura entre el hombre y Dios, ruptura que siempre se vuelve a abrir por obstinación nuestra. El Señor nos da su Espíritu para que todos seamos iluminados, ya que el Espíritu brilla para todos. Nadie tiene el monopolio del Espíritu Santo. Hoy se nos dice que el Señor viene a darnos su luz, su Espíritu. Nosotros debemos aportar lo nuestro al mundo de hoy. Y lo nuestro es lo que el Señor da, su Espíritu. Nosotros participamos de la santidad de Cristo, es decir, de su Espíritu. Nos lo dice san Pablo hoy: “hemos sido santificados en Cristo” (1Cor. 1,2).

Yo diría que la unión de lo secular y Cristo es la espiritualidad del cristiano de hoy, de modo que tenemos como resultado un cristiano secularizado-moderno.

Se trata, entonces, de realizar una encarnación en el mundo secular. Debemos hacernos inteligibles al mundo de hoy.

El mundo secular es en sí bueno, pero insuficiente. Es bueno porque es conforme a la Voluntad de Dios. Si la Iglesia no se hace presente en el mundo secular aportando lo suyo, este mundo secular terminará siendo secularista, ateo. Celebremos, pues, al Señor que nos llama y nos envía a ser luz de este mundo.       

Hermano Pastor Salvo Beas.

2° Carta Invitación Encuentro de Formación y Espiritualidad Capuchina. Boroa – 2020.

XVIII Encuentro de Formación y Espiritualidad 

Laicos  Capuchinos

Boroa, 31 de Enero,1 y 2 de febrero de 2020

Lema: «Señor, haz de mí un instrumento de tu paz»

QUERIDOS HERMANOS Y HERMANAS: PAZ Y BIEN.

        Ya estamos a pocos días para encontrarnos en nuestro encuentro anual de formación y espiritualidad. Es por eso que enviamos  importantes consideraciones para tener en cuenta:

1.-     Para quienes viajan en bus. Deben llegar al terminal de Temuco y tomar locomoción hacia Imperial  (bajarse en semáforo) y de ahí tomar colectivo o taxi hacia Misión Boroa.

2.-     Los que viajan en auto tienen que entrar a Temuco tomar el camino hacia Imperial (referencia sodimac).

    Y luego hacer lo mismo que en la indicación anterior, en los semáforos tomar camino hacia la izquierda.

3.-    Les recordamos que el encuentro comienza a las 15:00 hrs. el día     viernes 31 de enero, no se considera almuerzo ese día, por lo tanto     los hermanos deben considerar este aspecto dentro de su viaje al lugar.

Habrá mesas disponibles para los que necesiten, y puedan servirse lo que lleven preparado.

4.-    Para compartir un refrigerio el día viernes se les pide a cada zona puedan traer lo siguiente:

  • ZONA NORTE: Queques o Galletas y 1 pack de jugos, agua mineral o Bebidas (CCU o Coca cola) por fraternidad.
  • ZONA CENTRO NORTE: Papitas fritas, Maní, Doritos o Chester y 1 pack de jugos, agua mineral o Bebidas (CCU o Coca cola) por fraternidad.
  • ZONA CENTRO SUR: Queques, galletas 1 pack de jugos, agua mineral o Bebidas (CCU o Coca cola) por fraternidad.
  • ZONA SUR: Queques, galletas y 1 pack de jugos, agua mineral o Bebidas (CCU o Coca cola) por fraternidad.

Cada coordinador zonal hacer llegar las donaciones de su zona a Leonor Brunod y/o Alicia Ríos.

Desde ya les agradecemos, a cada zona por su colaboración. 

5.-    Además, deben traer:

  • Saco de dormir o sábanas, protección para el sol y repelente de insectos quien lo desee. Ropa abrigada para la noche. ¡¡Estaremos en la zona sur!! 
  • Cuaderno, lápiz, Biblia, además de los útiles personales.
  • Cancionero.

5.-     Teléfonos de contacto: 

  • Mónica Rojas: 977974710 coordinadora zona sur.
  • María Alicia Sáez: 953639927 guardiana de Padre las Casas.
  • Alicia Ríos: 983710847 secretaria comisión.

6.-    Por último, es muy relevante tener una Eucaristía o Liturgia de envío y desde ya orar por el buen desarrollo de este encuentro.

Un abrazo para todos.

Comisión Nacional Laicos Capuchinos.

Hualpén, 12 de Enero de 2020.

Oración por el Encuentro de Formación y Espiritualidad Capuchina. Boroa – 2020.

Queridos hermanos Paz y Bien ❤
Les invitamos a unirnos en oración con fuerza! En la espera del Encuentro que ya se acerca. Para que el Señor nos acompañe y nos abra el corazón y el camino facilitando todo para concretar esta experiencia de vida fraterna. Que el Espíritu Santo nos motive con alegría, paz y amor. Junto al Espíritu de San Francisco Roguemos al Señor!!!! Amén 🙏🏻🙏🏻🙏🏻

Fraternidades Zona Sur.

EDD. jueves 16 de enero de 2020.

Hoy, jueves, 16 de enero de 2020

Primera lectura

Lectura del primer libro de Samuel (4,1-11):

En aquellos días, se reunieron los filisteos para atacar a Israel. Los israelitas salieron a enfrentarse con ellos y acamparon junto a Piedrayuda, mientras que los filisteos acampaban en El Cerco. Los filisteos formaron en orden de batalla frente a Israel. Entablada la lucha, Israel fue derrotado por los filisteos; de sus filas murieron en el campo unos cuatro mil hombres.
La tropa volvió al campamento, y los ancianos de Israel deliberaron: «¿Por qué el Señor nos ha hecho sufrir hoy una derrota a manos de los filisteos? Vamos a Siló, a traer el arca de la alianza del Señor, para que esté entre nosotros y nos salve del poder enemigo.»
Mandaron gente a Siló, a por el arca de la alianza del Señor de los ejércitos, entronizado sobre querubines. Los dos hijos de Elí, Jofní y Fineés, fueron con el arca de la alianza de Dios. Cuando el arca de la alianza del Señor llegó al campamento, todo Israel lanzó a pleno pulmón el alarido de guerra, y la tierra retembló.
Al oír los filisteos el estruendo del alarido, se preguntaron: «¿Qué significa ese alarido que retumba en el campamento hebreo?»
Entonces se enteraron de que el arca del Señor había llegado al campamento y, muertos de miedo, decían:
«¡Ha llegado su Dios al campamento! ¡Ay de nosotros! Es la primera vez que nos pasa esto. ¡Ay de nosotros! ¿Quién nos librará de la mano de esos dioses poderosos, los dioses que hirieron a Egipto con toda clase de calamidades y epidemias? ¡Valor, filisteos! Sed hombres, y no seréis esclavos de los hebreos, como lo han sido ellos de nosotros. ¡Sed hombres, y al ataque!»
Los filisteos se lanzaron a la lucha y derrotaron a los israelitas, que huyeron a la desbandada. Fue una derrota tremenda: cayeron treinta mil de la infantería israelita. El arca de Dios fue capturada, y los dos hijos de Elí, Jofní y Fineés, murieron.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 43,10-11.14-15.24-25

R/.
Redímenos, Señor, por tu misericordia

Ahora nos rechazas y nos avergúenzas,
y ya no sales, Señor, con nuestras tropas:
nos haces retroceder ante el enemigo,
y nuestro adversario nos saquea. R/.

Nos haces el escarnio de nuestros vecinos,
irrisión y burla de los que nos rodean;
nos has hecho el refrán de los gentiles,
nos hacen muecas las naciones. R/.

Despierta, Señor, ¿por qué duermes?
Levántate, no nos rechaces más.
¿Por qué nos escondes tu rostro
y olvidas nuestra desgracia y opresión? R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Marcos (1,40-45):

En aquel tiempo, se acercó a Jesús un leproso, suplicándole de rodillas: «Si quieres, puedes limpiarme.»
Sintiendo lástima, extendió la mano y lo tocó, diciendo: «Quiero: queda limpio.» La lepra se le quitó inmediatamente, y quedó limpio.
Él lo despidió, encargándole severamente: «No se lo digas a nadie; pero, para que conste, ve a presentarte al sacerdote y ofrece por tu purificación lo que mandó Moisés.»
Pero, cuando se fue, empezó a divulgar el hecho con grandes ponderaciones, de modo que Jesús ya no podía entrar abiertamente en ningún pueblo; se quedaba fuera, en descampado; y aun así acudían a él de todas partes.

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Alejandro Carbajo Olea, cmf

Queridos hermanos, paz y bien.

Fidelidad para ser feliz. Fidelidad a Dios para salir vencedores en la lucha. En las muchas luchas de la vida. Durante mucho tiempo, los israelitas pensaron que sus victorias estaban unidas a la fidelidad a Dios, y sus derrotas, a que se alejaban de Él. La primera lectura de hoy nos lo recuerda.

El leproso del Evangelio no era feliz. Estaba fuera de la sociedad, de la vida religiosa, de la familia… Sin derechos, marginado. El encuentro con Jesús le devuelve sus derechos, le restaura su dignidad como persona.

Volvemos a ver a Jesús cercano a los que más sufren, los pobres, los niños, en este caso, los enfermos. Es una persona con fe, que sabe que su única salida es Jesús. Ha oído hablar de Él, y le confía su vida. “Si quieres, puedes curarme”. Jesús, por supuesto, quiere. Y le da una segunda oportunidad.

Nosotros hemos oído hablar de Jesús, sabemos mucho de Él – seguramente mucho más que aquel leproso – aunque a lo peor, no tenemos tanta fe. O no nos decidimos a pedirle a Cristo que nos libere. Pero lo más importante es que Jesús, como sintió lástima de aquel enfermo, siente también lástima por ti. Por cada uno de nosotros. Basta que nos acerquemos a nuestro Salvador con la esperanza de que Él lo puede todo. Y nos purifica, nos limpia, nos da la vida y nos devuelve la dignidad de hijos de Dios. Ahí radica la fuerza del sacramento de la Penitencia.

El exleproso se dedicó a alabar a Jesús “con grandes ponderaciones”. Ojalá nosotros podamos ser testigos de la alegría, cada vez que recibimos el perdón, y que se note en nuestras vidas. Y, si hace mucho que no te confiesas, aprovecha la ocasión que nos da hoy la Liturgia para decirle a Jesús que, si quiere puede limpiarte. Seguro que quiere. Y siéntete limpio otra vez. Siempre se puede.

Vuestro hermano en la fe, Alejandro, C.M.F.

Fuente  :  https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

EDD. miércoles 15 de enero de 2020.

Hoy, miércoles, 15 de enero de 2020

Primera lectura

Lectura del primer libro de Samuel (3,1-10.19-20):

En aquellos dias, el niño Samuel oficiaba ante el Señor con Elí. La palabra del Señor era rara en aquel tiempo, y no abundaban las visiones. Un día Elí estaba acostado en su habitación. Sus ojos empezaban a apagarse, y no podía ver. Aún ardía la lámpara de Dios, y Samuel estaba acostado en el templo del Señor, donde estaba el arca de Dios.
El Señor llamó a Samuel, y él respondió: «Aquí estoy.»
Fue corriendo a donde estaba Elí y le dijo: «Aquí estoy; vengo porque me has llarnado.»
Respondió Elí: «No te he llamado; vuelve a acostarte.»
Samuel volvió a acostarse. Volvió a llamar el Señor a Samuel. Él se levantó y fue a donde estaba Elí y le dijo: «Aqui estoy; vengo porque me has llamado.»
Respondió Elí: «No te he llamado, hijo mío; vuelve a acostarte.»
Aún no conocía Samuel al Señor, pues no le había sido revelada la palabra del Señor. Por tercera vez llamó el Señor a Samuel, y él se fue a donde estaba Elí y le dijo: «Aquí estoy; vengo porque me has llamado.»
Elí comprendió que era el Señor quien llamaba al muchacho, y dijo a Samuel: «Anda, acuéstate; y si te llama alguien, responde: «Habla, Señor, que tu siervo te escucha.»»
Samuel fue y se acostó en su sitio. El Señor se presentó y le llamó como antes: «¡Samuel, Samuel!»
Él respondió: «Habla, que tu siervo te escucha.»
Samuel crecía, y el Señor estaba con él; ninguna de sus palabras dejó de cumplirse; y todo Israel, desde Dan hasta Berseba, supo que Samuel era profeta acreditado ante el Señor.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 39,2.5.7-8a.8b-9.10

R/.
Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad

Yo esperaba con ansia al Señor;
él se inclinó y escuchó mi grito.
Dichoso el hombre que ha puesto
su confianza en el Señor,
y no acude a los idólatras,
que se extravían con engaños. R/.

Tú no quieres sacrificios ni ofrendas,
y, en cambio, me abriste el oído;
no pides sacrificio expiatorio,
entonces yo digo: «Aquí estoy.» R/.

«Como está escrito en mi libro:
para hacer tu voluntad.»
Dios mío, lo quiero,
y llevo tu ley en las entrañas. R/.

He proclamado tu salvación
ante la gran asamblea;
no he cerrado los labios:
Señor, tú lo sabes. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Marcos (1,29-39):

En aquel tiempo, al salir Jesús de la sinagoga, fue con Santiago y Juan a casa de Simón y Andrés. La suegra de Simón estaba en cama con fiebre, y se lo dijeron. Jesús se acercó, la cogió de la mano y la levantó. Se le pasó la fiebre y se puso a servirles. Al anochecer, cuando se puso el sol, le llevaron todos los enfermos y endemoniados. La población entera se agolpaba a la puerta. Curó a muchos enfermos de diversos males y expulsó muchos demonios; y como los demonios lo conocían, no les permitía hablar. Se levantó de madrugada, se marchó al descampado y allí se puso a orar.
Simón y sus compañeros fueron y, al encontrarlo, le dijeron: «Todo el mundo te busca.»
Él les respondió: «Vámonos a otra parte, a las aldeas cercanas, para predicar también allí; que para eso he salido.»
Así recorrió toda Galilea, predicando en las sinagogas y expulsando los demonios.

Palabra del Señor.

Hoy, miércoles, 15 de enero de 2020

Primera lectura

Lectura del primer libro de Samuel (3,1-10.19-20):

En aquellos dias, el niño Samuel oficiaba ante el Señor con Elí. La palabra del Señor era rara en aquel tiempo, y no abundaban las visiones. Un día Elí estaba acostado en su habitación. Sus ojos empezaban a apagarse, y no podía ver. Aún ardía la lámpara de Dios, y Samuel estaba acostado en el templo del Señor, donde estaba el arca de Dios.
El Señor llamó a Samuel, y él respondió: «Aquí estoy.»
Fue corriendo a donde estaba Elí y le dijo: «Aquí estoy; vengo porque me has llarnado.»
Respondió Elí: «No te he llamado; vuelve a acostarte.»
Samuel volvió a acostarse. Volvió a llamar el Señor a Samuel. Él se levantó y fue a donde estaba Elí y le dijo: «Aqui estoy; vengo porque me has llamado.»
Respondió Elí: «No te he llamado, hijo mío; vuelve a acostarte.»
Aún no conocía Samuel al Señor, pues no le había sido revelada la palabra del Señor. Por tercera vez llamó el Señor a Samuel, y él se fue a donde estaba Elí y le dijo: «Aquí estoy; vengo porque me has llamado.»
Elí comprendió que era el Señor quien llamaba al muchacho, y dijo a Samuel: «Anda, acuéstate; y si te llama alguien, responde: «Habla, Señor, que tu siervo te escucha.»»
Samuel fue y se acostó en su sitio. El Señor se presentó y le llamó como antes: «¡Samuel, Samuel!»
Él respondió: «Habla, que tu siervo te escucha.»
Samuel crecía, y el Señor estaba con él; ninguna de sus palabras dejó de cumplirse; y todo Israel, desde Dan hasta Berseba, supo que Samuel era profeta acreditado ante el Señor.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 39,2.5.7-8a.8b-9.10

R/.
Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad

Yo esperaba con ansia al Señor;
él se inclinó y escuchó mi grito.
Dichoso el hombre que ha puesto
su confianza en el Señor,
y no acude a los idólatras,
que se extravían con engaños. R/.

Tú no quieres sacrificios ni ofrendas,
y, en cambio, me abriste el oído;
no pides sacrificio expiatorio,
entonces yo digo: «Aquí estoy.» R/.

«Como está escrito en mi libro:
para hacer tu voluntad.»
Dios mío, lo quiero,
y llevo tu ley en las entrañas. R/.

He proclamado tu salvación
ante la gran asamblea;
no he cerrado los labios:
Señor, tú lo sabes. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Marcos (1,29-39):

En aquel tiempo, al salir Jesús de la sinagoga, fue con Santiago y Juan a casa de Simón y Andrés. La suegra de Simón estaba en cama con fiebre, y se lo dijeron. Jesús se acercó, la cogió de la mano y la levantó. Se le pasó la fiebre y se puso a servirles. Al anochecer, cuando se puso el sol, le llevaron todos los enfermos y endemoniados. La población entera se agolpaba a la puerta. Curó a muchos enfermos de diversos males y expulsó muchos demonios; y como los demonios lo conocían, no les permitía hablar. Se levantó de madrugada, se marchó al descampado y allí se puso a orar.
Simón y sus compañeros fueron y, al encontrarlo, le dijeron: «Todo el mundo te busca.»
Él les respondió: «Vámonos a otra parte, a las aldeas cercanas, para predicar también allí; que para eso he salido.»
Así recorrió toda Galilea, predicando en las sinagogas y expulsando los demonios.

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Alejandro Carbajo Olea, cmf

Queridos amigos, paz y bien.

Es bueno tener un horario fijo, para saber a qué atenernos. La rutina nos ayuda a no volvernos locos, teniendo que estudiar cada día nuestro horario para saber qué hacer. A principios de año, mucha gente se hace propósitos que exigen una disciplina. Ir al gimnasio, comer sano, pasear más, ver menos televisión… Muchos famosos publican sus horarios y rutinas, para que se puedan imitar.

A nosotros la Liturgia hoy nos propone como modelo un día de Jesús. Y es muy completito. Siempre cerca de los pobres, en este caso, de los enfermos. Primero la suegra de Pedro, y luego todos los del lugar. De la suegra de Pedro, además, se nos dice que “se puso a servirles”. Recuperada de su fiebre, se siente con fuerzas y alimenta agradecida a su Sanador. Nosotros podemos también, cuando Jesús nos libera de nuestra “fiebre espiritual”, del pecado, ponernos a servir a los demás, sobre todo a los más cercanos.

Más tarde, cuando todavía está oscuro, en la soledad de la noche, Jesús se aparta a una zona tranquila, para hablar con su Padre, y encomendarle todas las necesidades con las que se había encontrado en ese lugar. Y pedirle fuerzas, quizá quejarse porque hay muchos escépticos, solicitar que el tiempo y los caminos le fueran propicios… Todo lo que se le dice a un Padre, a un amigo, mientras se habla con Él. Porque eso es la oración. Nosotros podemos también hablar cada día con nuestro Padre, contarle nuestras cosas, pedirle, llorarle, agradecerle, simplemente contemplarle y dejarnos acariciar por su amor.

Y, después del reposo y de la oración, a seguir predicando. “Que para eso he salido”. A encontrarse con los que le buscan, y a buscar a los que no quieren encontrarse con Él. Habrá momentos mejores y peores, gente que se convenza y gente que diga que no les interesa. Jesús se reirá y llorará con la gente; mirará casi siempre con amor, y, algunas veces, con algo de ira; se dejará el corazón y las fuerzas en cada momento, cada día y cada minuto. Nosotros también podemos ponernos en camino, predicar con las palabras y con las obras. Ser testigos, aguantar lo que nos venga y ponerlo todo en las manos de Dios, sabiendo que todo depende de Él, trabajando como si todo dependiera de nosotros.

Vuestro amigo en la fe, Alejandro C.M.F.

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/comentario-homilia/hoy

Ángelus: «Festejen en el corazón la fecha del Bautismo cada año»

Palabras del Papa antes del Ángelus

Enero 12, 2020 13:08 Raquel Anillo Angelus y Regina Coeli

(ZENIT – 12 enero 2020).- “El que se jacta no es un buen discípulo. El buen discípulo es humilde, gentil, hace el bien sin ser notado», dijo el Papa Francisco en el Ángelus que presidió en la Plaza de San Pedro este 12 de enero de 2020.

«En la fiesta del Bautismo de Jesús, redescubrimos nuestro Bautismo», subrayó el Papa, evocando la fiesta del día, concluyendo el tiempo de Navidad: «Somos hijos amados: ¡el Padre nos ama a todos! – Objetos de la alegría de Dios, hermanos de muchos hermanos, investidos de una gran misión para testimoniar y anunciar a todos los hombres el amor infinito del Padre».

«Festejen en su corazón la fecha de su Bautismo cada año», también recomendó el Papa. Háganlo. También es un deber de justicia para el Señor que ha sido tan bueno con nosotros».

AK

Estas son las palabras del Papa al introducir la oración mariana:

***

Palabras del Papa del Ángelus

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

Una vez más he tenido la alegría de bautizar a algunos niños en la fiesta del Bautismo del Señor, hoy eran 32. Oremos por ellos y sus familias.

La liturgia de este año nos propone el acontecimiento del Bautismo de Jesús según el relato del Evangelio de Mateo (cf. 3:13-17). El evangelista describe el diálogo entre Jesús, que pide el Bautismo, y Juan el Bautista, que quiere negarse y observa: «Soy yo quien necesita ser bautizado por ti, y tu vienes a mí?» (v. 14). Esta decisión de Jesús sorprende al Bautista: de hecho, el Mesías no necesita ser purificado; es Él en cambio quien purifica. Pero Dios es el Santo, sus caminos no son los nuestros y Jesús es el Camino de Dios, un camino impredecible. Recordemos que Dios es el Dios de las sorpresas.

Juan había declarado que había una distancia abismal e insalvable entre él y Jesús. «No soy digno de llevar sus sandalias». (Mt 3,11), dijo. Pero el Hijo de Dios vino precisamente para salvar la brecha entre el hombre y Dios. Si Jesús está del lado de Dios, también está del lado del hombre, y reúne lo que estaba dividido. Por eso le respondió a Juan: «Déjalo por ahora, porque conviene que cumplamos con toda justicia» (v. 15). El Mesías pide ser bautizado, para que toda la justicia se cumpla, es decir, se realice el plan del Padre que pasa por el camino de la obediencia filial y de solidaridad con el hombre frágil y pecador. Es el camino de la humildad y de la total cercanía de Dios a sus hijos.

El profeta Isaías proclama también la justicia del Siervo de Dios, que cumple su misión en el mundo con un estilo contrario al espíritu mundano: «No gritará ni elevará el tono, no hará que se oiga por las calles, dice el profeta, no romperá la caña quebrada, no apagará la mecha con una llama que arde débilmente» (42,2-3). Es la actitud de mansedumbre, es lo que nos enseña Jesús con su humildad, es la actitud de la gentileza, simplicidad, el  respeto, la moderación y ocultamiento, que pide  también hoy Jesús a los discípulos. Cuantos discípulos del Señor se pavonean de ser discípulos del Señor. No es un buen discípulo el que se pavonea, buen discípulo es el humilde, el manso, el que hace el bien sin hacerse ver. En la acción misionera, la comunidad cristiana está llamada a encontrarse con los demás siempre proponiendo y no imponiendo, dando testimonio, compartiendo la vida concreta de las personas.

Tan pronto como Jesús fue bautizado en el río Jordán, los cielos se abrieron y el Espíritu Santo descendió sobre Él como una paloma, mientras que una voz resonaba desde lo alto diciendo: «Este es mi Hijo», El amado: en quien tengo puesta toda mi complacencia» (Mt 3,17). En la Fiesta del Bautismo de Jesús redescubrimos nuestro Bautismo. Como Jesús es el Hijo amado del Padre, nosotros también, renacidos del agua y por el Espíritu Santo sabemos que somos hijos amados; el Padre nos ama a todos, objeto de la complacencia de Dios, hermanos de muchos otros hermanos, investidos con una gran misión para dar testimonio y anunciar a todos los hombres el amor infinito del Padre.

Esta fiesta del Bautismo de Jesús, nos hace recordar nuestro Bautismo, también nosotros hemos renacido, en el Bautismo vino el Espíritu Santo a nosotros por eso es importante recordar, saber, cual es la fecha de mi Bautismo. Sabemos cuál es la fecha de nuestro nacimiento, pero no siempre sabemos cuando es la fecha de nuestro Bautismo, seguramente algunos de ustedes, no lo saben, es una tarea para que hagan en casa, cuando regresen, pregunten, ¿Cuándo fui bautizada, cuándo me bautizaron? y festejen en el corazón la fecha del Bautismo cada año, háganlo, porque es un deber de justicia hacia el Señor que ha sido tan bueno con nosotros.

Que María Santísima nos ayude a comprender cada vez más el don del Bautismo y a vivirlo con coherencia en las situaciones cotidianas.

Fuente : https://es.zenit.org/articles/angelus-festejen-en-el-corazon-la-fecha-del-bautismo-cada-ano/

Comentario al evangelio de hoy martes 14 de enero de 2020.

Del santo Evangelio según san Marcos 1, 21-28

En aquel tiempo, llegó Jesús a Cafarnaúm y el sábado siguiente fue a la sinagoga y se puso a enseñar. Los oyentes quedaron asombrados de sus palabras, pues enseñaba como quien tiene autoridad y no como los escribas.

Había en la sinagoga un hombre poseído por un espíritu inmundo, que se puso a gritar: “¿Qué quieres tú con nosotros, Jesús de Nazaret? ¿Has venido a acabar con nosotros? Ya sé quién eres: el Santo de Dios”. Jesús le ordenó: “¡Cállate y sal de él!” El espíritu inmundo, sacudiendo al hombre con violencia y dando un alarido, salió de él. Todos quedaron estupefactos y se preguntaban: “¿Qué es esto? ¿Qué nueva doctrina es ésta? Este hombre tiene autoridad para mandar hasta a los espíritus inmundos y lo obedecen”. Y muy pronto se extendió su fama por toda Galilea.

Palabra del Señor.


Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

«Jesús enseñaba con autoridad, no como los escribas.» Jesús atrae las masas, todos le escuchan, los fariseos le envidian y critican. La gente está pendiente de lo que sale de su boca, pues Jesús no dice frases de libro ni repite sabios consejos de los mayores. Jesús habla con conciencia, ¡Él es el cumplimiento mismo de la Escritura, toda la Biblia hablaba de Él! ¿Qué necesidad tenía de estudiar? Sus palabras salían de su corazón, la misma fuente que había inspirado a los profetas de los textos antiguos. Y la gente se daba cuenta de esto: de que Jesús no era un charlatán, que Jesús hablaba con autoridad, firme, con el corazón.

Los judíos se reúnen el sábado para orar en la sinagoga. Ese es su día de descanso. Jesús curó a un endemoniado en la sinagoga el sábado. ¿No me curará a mí, un pecador en mi Iglesia el domingo cuando nos reunimos todos a rezar? ¿Cuánto tiempo me paso yo delante de Jesús para que me cure? ¿Cuánto aprovecho los medios que tengo para acercarme a Jesús, para encontrarme con Él? ¿Me doy cuenta de que mi formación consiste en ponerme a disposición de Jesús para que Él me forme con su palabra y saque mis demonios de mi interior?

Vayamos al templo, dejemos que el Señor nos enamore con su autoridad, que cautive nuestros sentidos. Y cuando el demonio que llevamos dentro empiece a gritar de dolor «¿qué quieres de mí, Señor? ¿Has venido a acabar con mi vida?,» dejemos que Él lo expulse: «Cállate y sal de él.» Que las palabras dulces de Jesús callen nuestro espíritu de queja y de querer guardar nuestra vida. Y que nuestra boca sea instrumento para la evangelización.

«Todos se quedaron maravillados» y «su fama que se extendió por Galilea.» Lo que Jesús ha hecho con nosotros debe servir para la edificación de nuestros hermanos más próximos. Salgamos a compartir sus misericordias también con los lejanos.

«A cada uno. ¿Cómo encenderemos la esperanza si faltan profetas? ¿Cómo encararemos el futuro si nos falta unidad? ¿Cómo llegará Jesús a tantos rincones, si faltan audaces y valientes testigos? Hoy el Señor te invita a caminar con Él la ciudad, te invita a caminar con Él tu ciudad. Te invita a que seas discípulo misionero, y así te vuelvas parte de ese gran susurro que quiere seguir resonando en los distintos rincones de nuestra vida: ¡Alégrate, el Señor está contigo!».
(Homilía de S.S. Francisco, 21 de enero de 2018).