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Autor: Patricio Osiadacz

Comentario al evangelio de hoy martes 14 de mayo de 2019.

Lectura del santo Evangelio según san Juan 15, 9-17

En aquel tiempo, Jesús dijo sus discípulos: “Como el Padre me ama, así los amo yo. Permaneced en mi amor. Si cumplen mis mandamientos, permanecen en mi amor; lo mismo que yo cumplo los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor. Les he dicho esto para que mi alegría esté en ustedes y su alegría sea plena.

Este es mi mandamiento: que se amen los unos a los otros como yo los he amado. Nadie tiene amor más grande a sus amigos que el que da la vida por ellos. Ustedes son mis amigos, si hacen lo que yo les mando. Ya no los llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su amo; a ustedes los llamo amigos, porque les he dado a conocer todo lo que le he oído a mi Padre.

No son ustedes los que me han elegido, soy yo quien los ha elegido y los ha destinado para que vayan y den fruto y su fruto permanezca, de modo que el Padre les conceda cuanto le pidan en mi nombre. Esto es lo que les mando: que se amen los unos a los otros”.

Palabra del Señor.

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

¡El mismo amor de Dios! Jesús tiene para nosotros el mismo amor con el que es amado por el Padre. Lo único que vale la pena es permanecer en este amor guardando los mandamientos, viviendo en ellos y de ellos, asemejándose, incluso en esto, al mismo Jesús. Nuestra alegría es permanecer en el Señor. Es una relación completamente nueva con Dios, la que trajo y ofreció Jesús.

El mandamiento del amor recíproco («amaos los unos a los otros») no es sólo horizontal, porque se refiere también a la relación con el Señor («como yo os he amado»). Él mismo es el cumplimiento total del mandamiento, porque dio su vida, como un acto de sacrificio, de ofrenda, por nosotros, sus amigos. El amigo no es menos que el hermano, sino más, si es posible, porque indica una predilección dentro de la fraternidad común de los discípulos. Y son los amigos los que asumen y ponen en práctica el mandamiento del amor.

Hay un ciclo entre el Amor de Dios y el permanecer en este Amor a través de la observancia de los mandamientos. Estos, sin embargo, en su multiplicidad y variedad, se reúnen en el que Jesús llama «suyo»: «Que os améis unos a otros como yo os he amado». Cada mandamiento es el camino del amor. Y el pecado es siempre una experiencia de ausencia o de renuncia al Amor.

Invitándonos a vivir en la plenitud de su alegría, Jesús se presenta como el que está lleno de ella. Una verdadera desproporción con respecto a nuestra condición habitual, a causa de nuestros pecados. Para merecer y conservar el don, es necesario, en primer lugar, recordar que es, precisamente, un don de Dios. Cada uno recibe el don, sea cual sea su persona o su historia.

Es el gran pasaje de Dios en medio de la humanidad. La fe cristiana no es el ascenso religioso de la humanidad hacia Dios, sino la humillación del Dios de Israel que, en el Hijo Jesús, desciende a nuestra humanidad hasta la muerte. Dios se entregó completamente -literalmente se puso en nuestras manos- en la persona de Jesús. Dios está entre nosotros y en nosotros.

«Y Jesús funda la Iglesia con aires de una amistad, como un acto de amor, como un gesto de compasión por nuestra condición frágil y limitada. Y al encarnarse, Jesucristo abraza nuestra humanidad, abraza a nuestro “yo”, a veces egoísta, tantas veces temeroso, para regalarnos su fuerza y mostrarnos que no estamos solos en el camino de la vida, que tenemos un amigo que nos acompaña. Gracias a ello, cada vez que decimos “yo” podemos decir “nosotros”, es decir, somos comunidad con Él. Tenemos un “amigo” que nos sostiene, nos invita a proponer misioneramente esa misma amistad a todos los demás y así dilatar la experiencia de “Iglesia”.»
(Discurso de S.S. Francisco, 4 de marzo de 2019).

Fuente : http://es.catholic.net/op/articulos/72779/dios-esta-entre-nosotros-y-en-nosotros.html#modal

EDD. martes 14 de mayo de 2019.

Martes de la cuarta semana de Pascua
San Matías, apóstol
Fiesta 
Color: rojo

Fue elegido por los Apóstoles para que ocupara el lugar de Judas, como testigo de la resurrección del Señor. Así lo atestiguaron los Hechos de los Apóstoles (1, 25-26).

Antífona de entrada Jn 15, 16

Dice el Señor: no son ustedes los que me eligieron a mí, sino yo el que los elegí a ustedes, y los destiné para que vayan y den fruto y ese fruto sea duradero. Aleluya

Gloria.

ORACIÓN COLECTA

Dios nuestro, que incorporaste a san Matías al colegio apostólico, concédenos por su intercesión que, alegrándonos de la elección de tu amor, podamos ser contados entre tus santos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.L

PRIMERA LECTURA

La elección cayó sobre Matías, que fue agregado a los once apóstoles.

Lectura de los Hechos de los Apóstoles  1, 15-17. 20-26

Después de la Ascensión del Señor, Pedro se puso de pie en medio de los hermanos – los que estaban reunidos eran alrededor de ciento veinte personas- y dijo:

“Hermanos, era necesario que se cumpliera la Escritura en la que el Espíritu Santo, por boca de David, habla de Judas, que fue el jefe de los que apresaron a Jesús. Él era uno de los nuestros y había recibido su parte en nuestro ministerio. En el libro de los Salmos está escrito: “Que su casa quede desierta y nadie la habite”. Y más adelante: “Que otro ocupe su cargo”.

Es necesario que uno de los que han estado en nuestra compañía durante todo el tiempo que el Señor Jesús permaneció con nosotros, desde el bautismo de Juan hasta el día de la Ascensión, sea constituido junto con nosotros testigo de su resurrección”.

Se propusieron dos: José, llamado Barsabás, de sobrenombre el Justo, y Matías. Y oraron así: “Señor, Tú que conoces los corazones de todos, muéstranos a cuál de los dos elegiste para desempeñar el ministerio del apostolado, dejado por Judas al irse al lugar que le correspondía”.

Echaron suertes, y la elección cayó sobre Matías, que fue agregado a los once Apóstoles.

SALMO RESPONSORIAL   112, 1-8

R/. El Señor lo hizo sentar entre los nobles de su pueblo.

Alaben, servidores del Señor, alaben el Nombre del Señor. Bendito sea el Nombre del Señor, desde ahora y para siempre.

Desde la salida del sol hasta su ocaso, sea alabado el Nombre del Señor. El Señor está sobre todas las naciones, su gloria se eleva sobre el cielo.

¿Quién es como el Señor, nuestro Dios, que tiene su morada en las alturas, y se inclina para contemplar el cielo y la tierra?

Él levanta del polvo al desvalido, alza al pobre de su miseria, para hacerlo sentar entre los nobles, entre los nobles de su pueblo.E

ACLAMACIÓN AL EVANGELIO      Cf. Jn 15, 16

Aleluya.

“Yo los elegí del mundo, para que vayan y den fruto, y ese fruto sea duradero”, dice el Señor. Aleluya.

EVANGELIO

No son ustedes los que me eligieron a mí sino Yo el que los elegí a ustedes.

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan  15, 9-17

A la Hora de pasar de este mundo al Padre, Jesús dijo a sus discípulos:

Como el Padre me amó, también Yo los he amado a ustedes. Permanezcan en mi amor. Si cumplen mis mandamientos, permanecerán en mi amor, como Yo cumplí los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor. Les he dicho esto para que mi gozo sea el de ustedes, y ese gozo sea perfecto. Éste es mi mandamiento: Ámense los unos a los otros, como Yo los he amado. No hay amor más grande que dar la vida por los amigos. Ustedes son mis amigos si hacen los que Yo les mando. Ya no los llamo servidores, porque el servidor ignora lo que hace su señor; Yo los llamo amigos, porque les he dado a conocer todo lo que oí de mi Padre. No son ustedes los que me eligieron a mí, sino Yo el que los elegí a ustedes, y los destiné para que vayan y den fruto, y ese fruto sea duradero. Así todo lo que pidan al Padre en mi Nombre, Él se lo concederá. Lo que Yo les mando es que se amen los unos a los otros.

Fuente :
http://www.eucaristiadiaria.cl/dia_cal.php?fecha=2019-05-14

REFLEXIÓN  : 

La Iglesia celebra la fiesta de San Matías, apóstol e invita a reflexionar en el Evangelio (Jn 15:9-17) suscitado en el discurso de despedida de Jesús en el Cenáculo, cuando en un aparte dijo a sus discípulos: “Como el Padre me amó, yo también os he amado a vosotros; permaneced en mi amor. Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor, como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor. Os he dicho esto, para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea colmado.” Ello quiere decir que el ser humano encuentra la plena felicidad en la medida que cumpla por amor los mandamientos de Jesús, pues ahí se da la unión con Él, esa es la savia del amor que tiene su origen en el Padre, manifestado en el amor de Jesús por sus discípulos, incluso hasta dar su Vida en la Cruz. Es un proceso que va madurando en la comunión total e integral con Dios y se convierte en el signo distintivo de la vida comunitaria de los discípulos, a quienes Cristo enseña: “Este es el mandamiento mío: que os améis los unos a los otros como yo os he amado. Nadie tiene mayor amor que el que da su vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando. No os llamo ya siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su amo; a vosotros os he llamado amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer.” Así las cosas, al dar el mandamiento del Amor, revela la comunión originaria y eterna de amor entre el Padre y el Hijo, y que el Hijo comunica a sus discípulos, por eso Jesús es fuente y modelo para vivir este mandamiento, que al mismo tiempo es la misión de los discípulos de cara al mundo: “No me habéis elegido vosotros a mí, sino que yo os he elegido a vosotros, y os he destinado para que vayáis y deis fruto, y que vuestro fruto permanezca; de modo que todo lo que pidáis al Padre en mi nombre os lo conceda. Lo que os mando es que os améis los unos a los otros”. Nótese que se configuran tres círculos concéntricos de amor: el amor divino entre Jesús y el Padre, el amor salvífico de Jesús a toda la humanidad; y, el amor transfigurante (ser Jesús “dador de vida” para el otro) de la comunidad fraterna, esto es, el amor misionero de la comunidad apostólica. En efecto, el discípulo ama porque es amado y se sabe amado por Jesús, con un amor caracterizado por la comunión (Se debe permanecer en ese amor) y la gratuidad (Precede a la decisión del discípulo, quien no debe sentirse autosuficiente ni desalentado, pues el amor de Jesús da la seguridad de su presencia y el auxilio en la misión de dar fruto que permanezca), por eso, Jesús llama a sus discípulos amigos, toda vez que les reveló todos los designios del Padre. Manos a la obra, hay que inundar a toda la humanidad del verdadero amor, que viene de Dios y a Dios debe volver, por eso, el testamento de Jesús es que sus discípulos se amen unos a otros, como Él los ama, que fue cumpliendo la Voluntad de Dios Padre, que es el Amor y la Misericordia mismos. ¡Jesús, en Ti confío!

Fuente :
http://www.opusmisericordiae.org/2016/05/14/reflexion-del-evangelio-segun-san-juan-159-17/

EDD. lunes 13 de mayo de 2019.

Hoy, lunes, 13 de mayo de 2019

Primera lectura

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (11,1-18):

EN aquellos días, los apóstoles y los hermanos de Judea se enteraron de que también los gentiles habían recibido la palabra de Dios. Cuando Pedro subió a Jerusalén, los de la circuncisión le dijeron en son de reproche:
«Has entrado en casa de incircuncisos y has comido con ellos».
Pedro entonces comenzó a exponerles los hechos por su orden, diciendo:
«Estaba yo orando en la ciudad de Jafa, cuando tuve en éxtasis una visión: una especie de recipiente que bajaba, semejante a un gran lienzo que era descolgado del cielo sostenido por los cuatro extremos, hasta donde yo estaba. Miré dentro y vi cuadrúpedos de la tierra, fieras, reptiles y pájaros del cielo. Luego oí una voz que me decía: “Levántate, Pedro, mata y come”. Yo respondí:
«De ningún modo, Señor, pues nunca entró en mi boca cosa profana o impura”. Pero la voz del cielo habló de nuevo: «Lo que Dios ha purificado, tú no lo consideres profano”. Esto sucedió hasta tres veces, y de un tirón lo subieron todo de nuevo al cielo.
En aquel preciso momento llegaron a la casa donde estábamos tres hombres enviados desde Cesarea en busca mía. Entonces el Espíritu me dijo que me fuera con ellos sin dudar. Me acompañaron estos seis hermanos, y entramos en casa de aquel hombre. Él nos contó que había visto en su casa al ángel que, en pie, le decía: “Manda recado a Jafa y haz venir a Simón, llamado Pedro; él te dirá palabras que traerán la salvación a ti y a tu casa”.
En cuanto empecé a hablar, bajó sobre ellos el Espíritu Santo, igual que había bajado sobre nosotros al principio; entonces me acordé de lo que el Señor había dicho: “Juan bautizó con agua, pero vosotros seréis bautizados con Espíritu Santo”. Pues, si Dios les ha dado a ellos el mismo don que a nosotros, por haber creído en el Señor Jesucristo, ¿quién era yo para oponerme a Dios?».
Oyendo esto, se calmaron y alabaron a Dios diciendo:
«Así pues, también a los gentiles les ha otorgado Dios la conversión que lleva a la vida».

Palabra de Dios

Salmo

Sal 41,2-3;42,3.4

R/.
Mi alma tiene sed de ti, Dios vivo

Como busca la cierva corrientes de agua,
así mi alma te busca a ti, Dios mío;
mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo:
¿cuándo entraré a ver el rostro de Dios? R/.

Envía tu luz y tu verdad:
que ellas me guíen
y me conduzcan hasta tu monte santo,
hasta tu morada. R/.

Me acercaré al altar de Dios,
al Dios de mi alegría,
y te daré gracias al son de la cítara,
Dios, Dios mío. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Juan (10,1-10):

EN aquel tiempo, dijo Jesús:
«En verdad, en verdad os digo: el que no entra por la puerta en el aprisco de las ovejas, sino que salta por otra parte, ese es ladrón y bandido; pero el que entra por la puerta es pastor de las ovejas. A este le abre el guarda y las ovejas atienden a su voz, y él va llamando por el nombre a sus ovejas y las saca fuera. Cuando ha sacado todas las suyas camina delante de ellas, y las ovejas lo siguen, porque conocen su voz: a un extraño no lo seguirán, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños».
Jesús les puso esta comparación, pero ellos no entendieron de qué les hablaba. Por eso añadió Jesús:
«En verdad, en verdad os digo: yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que han venido antes de mí son ladrones y bandidos; pero las ovejas no los escucharon.
Yo soy la puerta: quien entre por mí se salvará y podrá entrar y salir, y encontrará pastos.
El ladrón no entra sino para robar y matar y hacer estragos; yo he venido para que tengan vida y la tengan abundante».

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Adrián de Prado Postigo cmf

Queridos hermanos:

Después de los millones de páginas que la Historia ha escrito fijando en Él los ojos, Jesús permanece en su misterio, que es a la vez inefable y revelador. Ninguna palabra pronunciada por Él o sobre Él agota su persona, pero todas sus palabras dejan ver su corazón. El Hijo de Dios es el mejor exégeta de sí mismo y, por extensión, en Él hallamos el acceso más directo al Padre. Los evangelios de esta cuarta semana de Pascua insisten de muchos modos en esta verdad. Jesús se dice en todo lo que dice; en todo lo que habla, habla del Padre. Escuchar a Cristo es tanto como conocerlo; conocer a Cristo, el punto de partida para amar a Dios.

«Yo soy la Puerta», dice el Señor en el evangelio de Juan. La Puerta del aprisco. Una comparación osada y extraña, oscura incluso para quienes lo seguían más de cerca, que «no entendieron de qué les hablaba». Jesús habla de puertas y tapias, de ladrones y pastores, de entrar y salir en el aprisco, de «las suyas» y «los extraños», de «los que vinieron» y «los que vendrán». Habla del pueblo y de su historia pasada, del pueblo y de su historia futura. Y de Él mismo como eterno presente para todos los que quieren encontrarse con Dios o darlo a conocer. Antes de presentarse a sí mismo como «Buen Pastor», Jesús hace notar a su rebaño que el redil tiene una puerta y que solo quien es capaz de descubrirla y de pasar por ella tiene acceso a la Vida, ya como oveja, ya como pastor. Dicha Puerta es Él mismo ofrecido de una vez para siempre por sus hermanos. No se puede entrar a la casa del Padre si no es por el umbral del Hijo; no se puede salir a los pastos de Dios si no es por la divina humanidad de Cristo.

La imagen es a la vez hermosa y retadora. Seguramente lo ha sido siempre, pero en un mundo tan plural como el nuestro suena incluso escandalosa. Al fin y al cabo, apenas quedan ya apriscos en pie y los que hay se han llenado de puertas y ventanas: cada oveja, con más o menos acierto, campa por sus fueros. ¿Cabe sostener, hoy como ayer, que existe solo un camino, una verdad, una vida? ¿Qué significa para nuestra fe y nuestro anuncio que solo Cristo sea la Puerta de la Vida abundante?

Una cosa parece clara: nadie que haya conocido la Puerta puede obviar la invitación a atravesarla, nadie que haya escuchado al Pastor puede sustraerse a su palabra. Aun cuando nosotros caminemos a tientas, «como busca la cierva corrientes de agua», lo cierto es que Puerta de Dios ha quedado abierta para todos y para siempre. Por tanto, toda búsqueda será cabal si no prescindimos de quien nos ha buscado primero, aunque esto implique –como para Pedro en la lectura de Hechos- abrirse a una verdad que no siempre sabemos o queremos reconocer.

No hay por qué angustiarse: dicen que, de hecho, ningún redil de los que conoció Jesús tenía puerta. La puerta era el mismo pastor que, ya tumbado, ya de pie, guardaba al rebaño en su descanso o lo acompañaba en su itinerancia. ¡Entremos por la Puerta que es Pastor de todos! ¡Sigamos al Pastor que es Puerta de la Vida!

Fraternalmente:
Adrián de Prado Postigo cmf

Fuente  :  https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

EDD. sábado 11 de mayo de 2019.

Hoy, sábado, 11 de mayo de 2019

Primera lectura

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (9,31-42):

EN aquellos días, la Iglesia gozaba de paz en toda Judea, Galilea y Samaría. Se iba construyendo y progresaba en el temor del Señor, y se multiplicaba con el consuelo del Espíritu Santo.
Pedro, que estaba recorriendo el país, bajó también a ver a los santos que residían en Lida. Encontró allí a un cierto Eneas, un paralítico que desde hacía ocho años no se levantaba de la camilla.
Pedro le dijo:
«Eneas, Jesucristo te da la salud; levántate y arregla tu lecho».
Se levantó inmediatamente. Lo vieron todos los vecinos de Lida y de Sarón, y se convirtieron al Señor.
Había en Jafa una discípula llamada Tabita, que significa Gacela. Tabita hacía infinidad de obras buenas y de limosnas. Por entonces cayó enferma y murió. La lavaron y la pusieron en la sala de arriba.
Como Lida está cerca de Jafa, al enterarse los discípulos de que Pedro estaba allí, enviaron dos hombres a rogarle:
«No tardes en venir a nosotros».
Pedro se levantó y se fue con ellos. Al llegar, lo llevaron a la sala de arriba, y se le presentaron todas las viudas, mostrándole con lágrimas los vestidos y mantos que hacía Gacela mientras estuvo con ellas. Pedro, mandando salir fuera a todos, se arrodilló, se puso a rezar y, volviéndose hacia el cuerpo, dijo:
«Tabita, levántate».
Ella abrió los ojos y, al ver a Pedro, se incorporó. Él, dándole la mano, la levantó y, llamando a los santos y a las viudas, la presentó viva.
Esto se supo por todo Jafa, y muchos creyeron en el Señor.

Palabra del Señor

Salmo

Sal 115,12-13.14-15.16-17

R/.
¿Cómo pagaré al Señor todo el bien que me ha hecho?

¿Cómo pagaré al Señor
todo el bien que me ha hecho?
Alzaré la copa de la salvación,
invocando el nombre del Señor. R/.

Cumpliré al Señor mis votos
en presencia de todo el pueblo.
Mucho le cuesta al Señor
la muerte de sus fieles. R/.

Señor, yo soy tu siervo,
siervo tuyo, hijo de tu esclava:
rompiste mis cadenas.
Te ofreceré un sacrificio de alabanza,
invocando el nombre del Señor. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio segun san Juan (6,60-69):

EN aquel tiempo, muchos de los discípulos de Jesús dijeron:
«Este modo de hablar es duro, ¿quién puede hacerle caso?».
Sabiendo Jesús que sus discípulos lo criticaban, les dijo:
«¿Esto os escandaliza?, ¿y si vierais al Hijo del hombre subir adonde estaba antes? El Espíritu es quien da vida; la carne no sirve para nada. Las palabras que os he dicho son espíritu y vida. Y, con todo, hay algunos de entre vosotros que no creen».
Pues Jesús sabía desde el principio quiénes no creían y quién lo iba a entregar.
Y dijo:
«Por eso os he dicho que nadie puede venir a mí si el Padre no se lo concede».
Desde entonces, muchos discípulos suyos se echaron atrás y no volvieron a ir con él.
Entonces Jesús les dijo a los Doce:
«¿También vosotros queréis marcharos?».
Simón Pedro le contestó:
«Señor, ¿a quién vamos a acudir? Tú tienes palabras de vida eterna; nosotros creemos y sabemos que tú eres el Santo de Dios».

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Edgardo Guzmán, cmf.

Queridos amigos y amigas:

La lectura del Libro de los Hechos comienza con una mirada sintética sobre la situación interna de la Iglesia. La comunidad cristiana está «en paz», progresaba en el temor del Señor, crece con la asistencia del Espíritu Santo. Resulta interesante ver a Pedro de «visita pastoral» como apoya, ayuda, anima a los discípulos de la Iglesia naciente. Esta escena presenta a Pedro reproduciendo un clima primaveral, sorprendente, sanando a los enfermos, aliviando el sufrimiento, devolviendo la vida como Jesús. Vemos como Pedro hace realidad el encargo de Jesús de cuidar su pueblo.

Los primeros discípulos y misioneros anunciaban de palabra y de obra la Buena Noticia de Jesús. La experiencia de Dios que encontramos en Jesús nos debe llevar a esa coherencia entre lo que decimos y lo que hacemos. Nuestras comunidades cristianas están llamadas a tener el coraje y la valentía de anunciar el Reino de Dios con obras y palabras. No podemos conformarnos con la vivencia de una fe por costumbre, a medias, sin convicción. Nuestra experiencia creyente debe influir en medio de la realidad en la que vivimos. La exigencia es de vivir como resucitados en medio de la historia.

San Óscar Romero en una homilía del 29 de octubre de 1978 decía: «Una comunidad cristiana se evangeliza para evangelizar. Una luz se enciende para alumbrar. No se enciende una candela y se mete debajo de un canasto, decía Cristo; se enciende y se pone en alto para que ilumine. Esto es una comunidad verdadera. Una comunidad de hombres y mujeres que han encontrado en Cristo y en su Evangelio la verdad y la siguen, y se unen para seguirla más fuertemente. No es simplemente una conversión individual; es conversión comunitaria, es familia que cree, es un grupo que acepta a Dios. Y, como grupo, cada uno siente allí que el hermano lo fortifica y que en momentos de debilidad se ayudan mutuamente y, amándose y creyendo, dan luz, son ejemplo, de tal manera que el predicador ya no necesita predicar cuando hay cristianos que han hecho de su propia vida una predicación».

Después de la amplia revelación de Jesús en la sinagoga de Cafarnaúm sobre el pan de vida, los discípulos manifiestan su malestar y comentaban que un discurso así «¿quién puede hacerle caso?». Delante del escándalo y la murmuración de los discípulos, Jesús puntualiza que «el Espíritu es quien da vida; la carne no sirve para nada. Las palabras que les he dicho son espíritu y vida». La fe en la persona de Jesús y el seguimiento son un don, es una gracia que se nos concede. Cuando no somos capaces de reconocer la vida nueva que Jesús nos da, nos pasa como a esos discípulos que se echaron atrás y no volvieron a ir con él. Pidamos en nuestra oración que el Señor nos alimente siempre con el pan de su Palabra, con su cuerpo y su sangre, con su espíritu de vida. Haciendo nuestras las palabras de Pedro: «Señor, ¿a quién vamos a acudir? Tú tienes palabras de vida eterna».

Fraternalmente, Edgardo Guzmán, cmf. 
eagm796@hotmail.com

Fuente  :  https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

EDD. viernes 10 de mayo de 2019.

Hoy, viernes, 10 de mayo de 2019

Primera lectura

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (9,1-20):

EN aquellos días, Saulo, respirando todavía amenazas de muerte contra los discípulos del Señor, se presentó al sumo sacerdote y le pidió cartas para las sinagogas de Damasco, autorizándolo a traerse encadenados a Jerusalén a los que descubriese que pertenecían al Camino, hombres y mujeres.
Mientras caminaba, cuando ya estaba cerca de Damasco, de repente una luz celestial lo envolvió con su resplandor. Cayó a tierra y oyó una voz que le decía:
«Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?».
Dijo él:
«¿Quién eres, Señor?».
Respondió:
«Soy Jesús, a quien tú persigues. Pero levántate, entra en la ciudad, y allí se te dirá lo que tienes que hacer».
Sus compañeros de viaje se quedaron mudos de estupor, porque oían la voz, pero no veían a nadie. Saulo se levantó del suelo, y, aunque tenía los ojos abiertos, no veía nada. Lo llevaron de la mano hasta Damasco. Allí estuvo tres días ciego, sin comer ni beber.
Había en Damasco un discípulo, que se llamaba Ananías. El Señor lo llamó en una visión:
«Ananías».
Respondió él:
«Aquí estoy, Señor».
El Señor le dijo:
«Levántate y ve a la calle llamada Recta, y pregunta en casa de Judas por un tal Saulo de Tarso. Mira, está orando, y ha visto en visión a un cierto Ananías que entra y le impone las manos para que recobre la vista».
Ananías contestó:
«Señor, he oído a muchos hablar de ese individuo y del daño que ha hecho a tus santos en Jerusalén, y que aquí tiene autorización de los sumos sacerdotes para llevarse presos a todos los que invocan tu nombre».
El Señor le dijo:
«Anda, ve; que ese hombre es un instrumento elegido por mí para llevar mi nombre a pueblos y reyes, y a los hijos de Israel. Yo le mostraré lo que tiene que sufrir por mi nombre».
Salió Ananías, entró en la casa, le impuso las manos y dijo:
«Hermano Saulo, el Señor Jesús, que se te apareció cuando venías por el camino, me ha enviado para que recobres la vista y seas lleno de Espíritu Santo».
Inmediatamente se le cayeron de los ojos una especie de escamas, y recobró la vista. Se levantó, y fue bautizado. Comió, y recobró las fuerzas.
Se quedó unos días con los discípulos de Damasco, y luego se puso a anunciar en las sinagogas que Jesús es el Hijo de Dios.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 116,1.2

R/.
Ir al mundo entero y proclamad el Evangelio

Alabad al Señor, todas las naciones,
aclamadlo, todos los pueblos. R/.

Firme es su misericordia con nosotros,
su fidelidad dura por siempre. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Juan (6,52-59):

EN aquel tiempo, disputaban los judíos entre sí:
«¿Cómo puede este darnos a comer su carne?».
Entonces Jesús les dijo:
«En verdad, en verdad os digo: si no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día.
Mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida.
El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él.
Como el Padre que vive me ha enviado, y yo vivo por el Padre, así, del mismo modo, el que me come vivirá por mí.
Este es el pan que ha bajado del cielo: no como el de vuestros padres, que lo comieron y murieron; el que come este pan vivirá para siempre».
Esto lo dijo Jesús en la sinagoga, cuando enseñaba en Cafarnaún.

Palabra del Señor

REFLEXIÓN  :

Edgardo Guzmán, cmf.

Queridos amigos y amigas:

En la primera lectura de hoy leemos un texto que podemos dar por conocido, bien sea porque lo hemos escuchado repetidas veces en la catequesis, la liturgia; o porque lo hemos visto representado de distintas formas en el arte. Lo primero que deberíamos de hacer al acercarnos a este relato es superar nuestras falsas interpretaciones. Pensar que el evento de Damasco es una conversión moral de Pablo, o dicho en lenguaje ignaciano, pensar que Pablo «ha cambiado de bandera» que paso de ser un celoso observante de la ley al servicio de «la bandera de Cristo».

Para el Cardenal Martini comprender solo de esa forma el evento-misterio de Damasco sería empobrecer la acción de Dios y la forma de interpretar la conversión de los demás y nuestra propia conversión. En este hermoso y denso relato se nos presenta la experiencia fundante del «Apóstol de los gentiles», entrar en el acontecimiento de Damasco es entrar en la interioridad de Pablo. Este encuentro que vive Pablo con Jesús le hace reorientar toda su vida desde la gratuidad y el amor. Podríamos decir es un encuentro de ruptura, de desvelamiento que marca un antes y un después.

El evento-misterio de Damasco es también para Pablo un momento de kenosis. Es entrar en el misterio del dolor y la muerte, por eso no es solo una experiencia puntual, Damasco será una experiencia que se prolongará en toda la vida de Pablo. Y en todo aquel que como Pablo es capaz de poner al centro de su vida a Cristo Jesús. Hasta llegar a decir como él que todo lo consideramos basura en comparación con el conocimiento de Jesús. En definitiva, este acontecimiento de Damasco es un proceso de cristificación hasta llegar a la plena madurez en Cristo. Esa es la experiencia fundante de la mística apostólica. ¿Nos dejamos sorprender por la novedad de Jesús y su Reino?

En el Evangelio encontramos la sección conclusiva del discurso del «Pan de vida» está unido a lo que el evangelista ha venido presentando. Como hemos visto el mensaje se ha ido profundizando y se convierte más eucarístico. Desde una clave existencial se trata de hacer espacio a la persona de Jesús en nuestra vida, en la vida de nuestras familias, de nuestras comunidades. Se nos invita a entrar en comunión con él, comer su carne y beber su sangre, significa entrar en una común-unión con la forma de actuar de Jesús, con su forma de ser humano, con su forma de amar, de pensar, con su adhesión al Padre.

Fraternalmente, Edgardo Guzmán, cmf. 
eagm796@hotmail.com

Fuente :
https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

Homilía para la eucaristía del domingo 12 de mayo de 2019.

En este día tan especial pidamos al Señor que nos regale buenos Pastores: obispos, sacerdotes, diáconos, catequistas, animadores, políticos y educadores.

DOMINGO CUARTO DE PASCUA. C.

Hechos 13,14.43-52: La persecución provoca la misión entre los gentiles, quienes no estaban en el camino de la salvación. Ahora pasan a formar parte del Rebaño del Señor.

Apocalipsis 7,9.14-17: imagen del gran triunfo y vida junto a Dios de esa multitud que será protegida por el mismo Señor, Él va a apacentar – cuidar a su Pueblo.

Juan 10, 27-30: Se describe la íntima relación que existe entre Jesús y sus discípulos de todos los tiempos; con los que escuchan al Señor y le hacen caso. Jesús comunica su propia vida y defiende a los suyos.

1.- La Palabra de Dios hoy día nos presenta una realidad que tiene un doble aspecto, aspectos que están muy relacionados entre sí. Antes de entrar en detalle hay que afirmar que toda identidad se afirma en la relación con otro. Así, la identidad del varón se afirma en su relación con la mujer; la identidad del padre en su relación con el hijo. Del mismo modo, la identidad de la Iglesia-Rebaño se afirma en su relación con Jesús-Pastor. Y estos dos aspectos asoman en la Palabra de Dios.

Ya en el Antiguo Testamento se afirma que Israel, el Pueblo de Dios,  es el Rebaño del Señor. Pero no sólo el Israel según la carne, sino el Israel según el Espíritu, esa gran muchedumbre incontable, según el Apocalipsis, que son los que aceptan a Jesús como su Pastor y Guía. Los gentiles, mal mirados por los judíos, también pasan a formar parte del Rebaño del Señor, son Pueblo de Dios.

Si los creyentes somos el rebaño, quiere decir que su Pastor, el que los conduce a la vida, es Jesús, el Cordero inmolado por todos nosotros. Es interesante ver cómo el texto del Apocalipsis utiliza imágenes del Antiguo Testamento para aplicarlas a la Iglesia. Dice que “el que está sentado en el trono extenderá su carpa sobre ellos” como signo de protección y el Cordero será su Pastor, que guía a su Pueblo.

2.- Jesús es presentado como el Pastor de su Pueblo. Lo que indica que su función es vigilar y proteger a sus ovejas porque son débiles. Deber del Pastor es ser responsable del bienestar de su comunidad, por eso debe apacentar a su pueblo. El evangelio nos dice que Él da la vida eterna a los suyos. Propio de Juan es hablar de Jesús que trae vida eterna, lo que significa Reino de Dios. Jesús nos conduce al Reino de Dios, a la vida plena.

Si Jesús es el Pastor los creyentes son sus ovejas, su Rebaño. No puede haber un Pastor sin Rebaño, como tampoco puede haber un Rebaño sin su Pastor. De allí la íntima relación que existe entre Jesús y los suyos.

Esta íntima relación se expresa, de parte de las ovejas, por medio de la escucha: “mis ovejas escuchan mi voz”; y de parte de Jesús, Él comunica vida eterna y da seguridad: “nadie las arrebatará de mis manos”.  He aquí, entonces, algo importante: mantener esta íntima relación con el Señor. Debe haber una retro alimentación por medio de la escucha de su voz, de su Palabra.

3.- Hoy existe un tremendo drama que ha generado una terrible crisis de identidad: no se escucha al Señor. Cada cual sigue sus propias consignas, se aceptan otras voces, esas que crean una opinión pública engañosa. A propósito, dice un proverbio chino: “Un hombre sabio toma sus propias decisiones, el ignorante sigue la opinión pública”. Consecuencia de esto, un relativismo moral, un desconcierto grande. El pueblo anda disperso como ovejas sin pastor; no tiene vida. A la Iglesia le falta vida porque se ha descentrado de Cristo, su Pastor.

Hay pastores que se han apacentado a sí mismos sin importarles el bienestar de su rebaño. Hay pastores que viven centrados en sí mismos. Y cuando digo pastores me refiero a los dirigentes religiosos, políticos y sociales. En otras palabras, existe corrupción.

“¡Ojala escuchemos hoy la voz del Señor!” (Salmo 94). No olvidemos que somos su Pueblo y ovejas de su rebaño.

4.- Hoy el Señor nos hace un fuerte llamado, el mismo que le hiciera a Israel: ESCUCHA, ISRAEL (Deuteronomio 6,4). Porque sólo escuchando se puede ser dócil; sólo escuchando es como seremos Pueblo de Dios. Escuchar es la actitud activa de la persona y del pueblo delante de Dios que se revela gradualmente en la Palabra, en el anuncio. Con razón el israelita piadoso recita tres veces al día el “Escucha, Israel”. Nosotros los cristianos, por ser Pueblo de Dios, ovejas de su rebaño, debemos escuchar la voz del Señor. Con razón Santiago nos dice en su carta: “Pongan en práctica la Palabra y no se contente sólo con oírla, engañándose a ustedes mismos” (Stgo.1, 22).

Jesús, el Verbo hecho carne, instaló su carpa entre nosotros porque quiere cuidarnos, alimentarnos, darnos vida en plenitud. Sólo así seremos sus ovejas.

        Hermano Pastor Salvo Beas.

Comentario al evangelio de hoy jueves 09 de mayo de 2019

Del santo Evangelio según san Juan 6, 44-51

En aquel tiempo, Jesús dijo a los judíos: «Nadie puede venir a mí, si no lo atrae el Padre, que me ha enviado; y a ese yo lo resucitaré el último día. Está escrito en los profetas:Todos serán discípulos de Dios. Todo aquel que escucha al Padre y aprende de él, se acerca a mí. No es que alguien haya visto al Padre, fuera de Aquél que procede de Dios. Ése sí ha visto al Padre. Yo les aseguro: el que cree en mí, tiene vida eterna. Yo soy el pan de la vida. Sus padres comieron el maná en el desierto y, sin embargo, murieron. Éste es el pan que ha bajado del cielo para que, quien lo coma, no muera. Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre, y el pan que Yo les voy a dar es mi carne para que el mundo tenga vida».

Palabra del Señor.

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

«Y yo lo resucitaré el último día», dice el Señor en el Evangelio de hoy. Cuánta alegría debe despertar en nuestros corazones el sabernos redimidos, saber que el último día nos encontraremos con Él, que podremos contemplarlo cara a cara. Pero para poder contemplar su amor no es necesario esperar hasta la resurrección, lo podemos experimentar desde ya en los sacramentos, en la santa Eucaristía, que es el centro y culmen de la vida del cristiano.

Busquemos participar de ella con espíritu de gratitud como lo hizo nuestra santísima Madre. ¿Cómo habrán sido las primeras eucaristías en el cenáculo? ¿Cómo habrá predispuesto su corazón ella que primero lo tuvo en su vientre y después lo recibe en las especies sacramentales?

«Yo soy el pan de la vida», ¿participo de la Eucaristía con la certeza de que es el pan que da vida a mi alma? Ésa debe ser una pregunta recurrente en nuestra preparación para recibir este santo misterio, contemplar la Sagrada Eucaristía, adorarla, es ella el pan que da la vida. Pensemos cuántas veces está Jesús solo, abandonado en los sagrarios; pensemos en las veces que pasamos por la puerta de una Iglesia, en la que esta Jesús sacramentado, y quizás por prisa o «falta de tiempo» o respeto humano, y tantas otras excusas que podemos poner, dejamos de visitar a nuestro Señor que espera allí paciente en el sagrario. Pidamos la gracia de ser verdaderos discípulos, apóstoles incansables, que no se desaniman ante las adversidades, sino que buscan ser fieles seguidores de Aquel que los amó primero.

Pidamos a María, ella que fue mujer eucarística por excelencia, ella que fue el primer sagrario, que cultive en nuestros corazones ese amor y gratitud a Dios por tan gran regalo para nuestra salvación y del mundo entero.

«Para tener esta vida es necesario nutrirse del Evangelio y del amor de los hermanos. Frente a la invitación de Jesús a nutrirnos con su Cuerpo y su Sangre, podremos sentir la necesidad de discutir y de resistir, como hicieron los que escuchaban de los que habla el Evangelio de hoy. Esto sucede cuando nos cuesta mucho modelar nuestra existencia sobre la de Jesús, y actuar según sus criterios y no según los criterios del mundo. Nutriéndonos con este alimento podemos entrar en plena sintonía con Cristo, como sus sentimientos, con sus comportamientos. Esto es muy importante: ir a misa y comunicarse, porque recibir la comunión es recibir este Cristo vivo, que nos transforma dentro y nos prepara para el cielo. Que la Virgen María sostenga nuestro propósito de hacer comunión con Jesucristo, nutriéndonos de su eucaristía, para convertirnos a su vez en pan partido por los hermanos.»
(Ángelus de S.S. Francisco, 19 de agosto de 2018).

Fuente : http://es.catholic.net/op/articulos/72774/un-gran-regalo-que-no-agradecemos.html#modal

Un poco de perfume impregna todo el ambiente – Catequesis del Papa Francisco

Viaje a Bulgaria y Macedonia del Norte

MAYO 08, 2019 17:07LARISSA I. LÓPEZAUDIENCIA GENERAL

(ZENIT – 8 mayo 2019).- En la catequesis de hoy, miércoles, 8 de mayo de 2019, el Papa Francisco ha recordado cómo ayer exhortó a los sacerdotes y consagrados de Macedonia del Norte a no desanimarse ante los problemas acuciantes porque “un poco de levadura puede hacer que toda la masa crezca, y un poco de perfume, puro y concentrado, perfuma todo el ambiente”.

La audiencia general ha tenido lugar esta mañana en la plaza de San Pedro y en ella el Santo Padre ha rememorado su 29º viaje apostólico a los países de Bulgaria y Macedonia del Norte, que ha tenido lugar en los últimos días, del 5 al 7 de mayo. El Papa ha evocado los principales momentos, mensajes y figuras de este viaje.

San Juan XXIII

Con respecto a Bulgaria, Francisco ha contado que fue animado por el ejemplo de bondad de San Juan XXIII, que trabajó en ese país como Visitador y Delegado apostólico, y que le ayudó a encontrar a ese país “llamado a hacer de puente entre Europa central, oriental y meridional”.

Con el lema “Pacem in terris”, inspirado también por la encíclica de este papa santo, el santo Pontífice recordó el encuentro con el Patriarca de la Iglesia Ortodoxa Búlgara Neófito y los miembros del Santo Sínodo y al valor del mismo “como cristianos, nuestra vocación y misión es ser signo e instrumento de unidad y podemos serlo, con la ayuda del Espíritu Santo, anteponiendo lo que nos une  a lo que nos ha dividido o todavía nos divide”.

Santos Cirilo y Metodio

El Obispo de Roma ha vuelto a ensalzar la figura de los apóstoles Cirilo y Metodio, ante los que rezó el primer día de su visita en Sofía. De ellos destaca que inventaron un alfabeto nuevo con el que tradujeron la Biblia para hacerla accesible a los pueblos eslavos y considera que “Hoy también se necesitan evangelizadores apasionados y creativos, para que el Evangelio llegue a quienes todavía no lo conocen y pueda irrigar de nuevo las tierras donde las antiguas raíces cristianas se han secado”.

Acto por la paz

El Santo Padre también habló de las dos Misas celebradas en Bulgaria y del acto por la paz que compartió con representantes de las diferentes religiones, donde  “invocamos de Dios el don de la paz, mientras un grupo de niños llevaban antorchas encendidas, un símbolo de fe y esperanza”, afirmó.

Madre Teresa de Calcuta

Sobre Macedonia del Norte, el Sucesor de Pedro, manifestó sentirse acompañado por la presencia espiritual de la Santa Madre Teresa de Calcuta, nacida en Skopje, capital del país. Para él, esta santa, de escasa estatura pero gran fuerza, representa el alma de la Iglesia de ese país y otras periferias del mundo: “una pequeña comunidad que, con la gracia de Cristo, se convierte en un hogar acogedor donde muchos encuentran consuelo para su vida”.

Asimismo, recordó que en el Memorial de la Madre Teresa rezó con otros líderes religiosos y bendijo la primera piedra de un futuro santuario dedicado a ella.

Lugar de acogida

El Papa ha confesado que con su visita a Macedonia, estado independiente desde 1991, ha querido “alentar, sobre todo, su capacidad tradicional de albergar diferentes afiliaciones étnicas y religiosas, así como su esfuerzo por acoger y socorrer a un gran número de migrantes y de refugiados durante el período crítico de 2015 y 2016”. “Tienen un gran corazón”, ha dicho de este pueblo, y ha pedido un aplauso para él.

Encuentro con los jóvenes

Para el Papa Francisco, el encuentro con los jóvenes en Skopje fue muy significativo: “Niños y niñas de diferentes denominaciones cristianas y también de otras religiones, todos unidos por el deseo de construir algo hermoso en la vida”. Por ello, el Papa les invitó a soñar “a la grande”, como Teresa de Calcuta.

Las Hermanas de la Madre Teresa

El Pontífice se conmovió cuando  estuvo con las Hermanas de la Madre Teresa, pues “estaban con los pobres, y me impresionó la ternura evangélica de estas mujeres. Esta ternura nace de la oración, de la adoración. Ellas acogen a todos, se sienten hermanas, madres de todos, lo hacen con ternura, y cuando no hay ternura, nos volvemos demasiado serios, ácidos”, dijo.

Sacerdotes y consagrados

A los sacerdotes y consagrados con los que se reunió al final de su visita a Macedonia del Norte, el Obispo de Roma les animó a enfrentarse a los problemas del mundo, a pesar de sentirse pocos o pequeños, porque “un poco de levadura puede hacer que toda la masa crezca, y un poco de perfume, puro y concentrado, perfuma todo el ambiente”.

Semilla de nueva vida

Por último el Santo Padre, recalcó que el misterio de Jesús- Eucarístia es la “semilla de nueva vida para toda la humanidad” y confió a la Providencia el presente y futuro de estos dos países. Además, invito a todos a rezar a la Virgen para que bendiga a Bulgaria y Macedonia del Norte.

A continuación presentamos la catequesis completa del Papa Francisco de hoy, 8 de mayo de 2019.

***

Catequesis del Santo Padre

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

Ayer a última hora de la tarde regresé de un viaje apostólico de tres días que me llevó a Bulgaria y a Macedonia del Norte.  Doy gracias a Dios por haberme concedido efectuar estas visitas, y renuevo mi gratitud a las autoridades civiles de estos dos países que me han recibido con gran cortesía y disponibilidad. Mi más cordial “gracias” a los obispos y a sus respectivas comunidades eclesiales, por el calor y la devoción con que acompañaron mi peregrinación.

En Bulgaria fui guiado por la memoria viva de San Juan XXIII, que fue enviado en 1925 a ese país primero como Visitador y luego como Delegado Apostólico. Animado por su ejemplo de benevolencia y caridad pastoral, encontré a ese pueblo llamado a hacer de puente entre Europa central, oriental y meridional. Con el lema “Pacem in terris”, invité a todos a recorrer el camino de la fraternidad; y en este camino, en particular, tuve la alegría de dar un paso adelante durante el encuentro con el Patriarca de la Iglesia Ortodoxa Búlgara Neofit y los miembros del Santo Sínodo. Efectivamente, como cristianos, nuestra vocación y misión es ser signo e instrumento de unidad y podemos serlo, con la ayuda del Espíritu Santo, anteponiendo lo que nos une  a lo que nos ha dividido o todavía nos divide.

La Bulgaria actual es una de las tierras evangelizadas por los santos Cirilo y Metodio, que San Juan Pablo II agregó a San Benito como Patronos de Europa. En Sofía, en la majestuosa catedral patriarcal de San Aleksander Nevkij, me recogí en oración ante la imagen sagrada de los dos hermanos santos. De origen griego, de Tesalónica, supieron usar su cultura con creatividad para transmitir el mensaje cristiano a los pueblos eslavos; idearon un nuevo alfabeto con el cual tradujeron la Biblia y los textos litúrgicos al idioma eslavo.  Hoy también se necesitan evangelizadores apasionados y creativos, para que el Evangelio llegue a quienes todavía no lo conocen y pueda irrigar de nuevo las tierras donde las antiguas raíces cristianas se han secado. Con este horizonte celebré dos veces la Eucaristía con la comunidad católica en Bulgaria y la alenté a ser esperanzada y generativa. Doy de nuevo las gracias a ese pueblo de Dios que me ha demostrado tanta fe y tanto amor.

El último acto del viaje a Bulgaria se llevó a cabo junto con los representantes de las diferentes religiones: invocamos de Dios el don de la paz, mientras un grupo de niños llevaban antorchas encendidas, un símbolo de fe y esperanza.

En Macedonia del Norte  estuve acompañado por la fuerte presencia espiritual de la Santa Madre Teresa de Calcuta, que nació en Skopje en 1910 y allí, en su parroquia, recibió los sacramentos de la iniciación cristiana y aprendió a amar a Jesús. En esta mujer, menuda, pero llena de fuerza gracias a la acción del Espíritu Santo, vemos la imagen de la Iglesia en ese país y en otras periferias del mundo: una pequeña comunidad que, con la gracia de Cristo, se convierte en un hogar acogedor donde muchos encuentran consuelo para su vida. En el Memorial de la Madre Teresa, recé en presencia de otros líderes religiosos y de un numeroso grupo de pobres y bendije la primera piedra de un santuario dedicado a ella.

Macedonia del Norte es un país independiente desde 1991. La Santa Sede ha tratado de sostener  su camino desde el principio. Con mi visita quise alentar, sobre todo, su capacidad tradicional de albergar diferentes afiliaciones étnicas y religiosas, así como su esfuerzo por acoger y socorrer a un gran número de migrantes y de refugiados durante el período crítico de 2015 y 2016. Hay una gran acogida, tienen un gran corazón. Los migrante les crean problemas, pero los acogen y los aman, y los problemas los resuelven. Es algo grande de este pueblo. Un aplauso a ese pueblo.

Un país joven, Macedonia del Norte, desde el punto de vista institucional; un pequeño país que necesita abrirse a amplios horizontes sin perder sus raíces. Por esta razón, fue significativo que el encuentro con los jóvenes tuviera lugar allí. Niños y niñas de diferentes denominaciones cristianas y también de otras religiones, todos unidos por el deseo de construir algo hermoso en la vida. Les exhorté a soñar a la grande, a entrar en juego como la joven Agnese, la futura Madre Teresa, escuchando la voz de Dios que habla en la oración y en la carne de los hermanos necesitados. Me emocioné cuando fui a visitar a las Hermanas de la Madre Teresa; estaban con los pobres, y me impresionó la ternura evangélica de estas mujeres. Esta ternura nace de la oración, de la adoración. Ellas acogen a todos, se sienten hermanas, madres de todos, lo hacen con ternura, y cuando no hay ternura, nos volvemos demasiado serios, ácidos. Estas hermanas son dulces en su ternura y hacen caridad, pero la caridad tal como es, sin disfrazarla, En cambio, cuando se hace caridad sin ternura, sin amor, es como si sobre la obra de caridad echásemos un vaso de vinagre. No, la caridad es alegre, no es ácida. Estas monjas son un hermoso ejemplo. Que Dios las bendiga, a todas.

Además de los testimonios de los jóvenes, en Skopje escuché a los sacerdotes y consagrados. Hombres y mujeres que han dado su vida a Cristo. Para ellos, tarde o temprano, llega la tentación de decir: “Señor, ¿qué es este pequeño don  mío frente a los problemas de la Iglesia y del mundo?” Por eso  les recordé que un poco de levadura puede hacer que toda la masa crezca, y un poco de perfume, puro y concentrado, perfuma todo el ambiente.

Es el misterio de Jesús- Eucaristía, semilla de  nueva vida para toda la humanidad. En la misa que celebramos en la Plaza de Skopje renovamos en una periferia de la Europa actual, el milagro de Dios que, con unos pocos panes y peces, partidos y compartidos, satisface el hambre de las multitudes. A su inagotable Providencia, confiamos el presente y el futuro de los pueblos que visité en este viaje. Y os invito a todos a rezar a la Virgen para que bendiga a estos dos países: Bulgaria y Macedonia del Norte.

© Librería Editorial Vaticano

Fuente :
https://es.zenit.org/articles/un-poco-de-perfume-perfuma-todo-el-ambiente-catequesis-del-papa-francisco/

EDD. jueves 09 de mayo de 2019

Hoy, jueves, 9 de mayo de 2019

Primera lectura

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (8,26-40):

EN aquellos días, un ángel del Señor habló a Felipe y le dijo:
«Levántate y marcha hacia el sur, por el camino de Jerusalén a Gaza, que está desierto».
Se levantó, se puso en camino y, de pronto, vio venir a un etíope; era un eunuco, ministro de Candaces, reina de Etiopía e intendente del tesoro, que había ido a Jerusalén para adorar. Iba de vuelta, sentado en su carroza, leyendo al profeta Isaías.
El Espíritu dijo a Felipe:
«Acércate y pégate a la carroza».
Felipe se acercó corriendo, le oyó leer el profeta Isaías, y le preguntó:
«¿Entiendes lo que estás leyendo?».
Contestó:
«Y cómo voy a entenderlo si nadie me guía?».
E invitó a Felipe a subir y a sentarse con él. El pasaje de la Escritura que estaba leyendo era este:
«Como cordero fue llevado al matadero,
como oveja muda ante el esquilador,
así no abre su boca.
En su humillación no se le hizo justicia.
¿Quién podrá contar su descendencia?
Pues su vida ha sido arrancada de la tierra».
El eunuco preguntó a Felipe:
«Por favor, ¿de quién dice esto el profeta?; ¿de él mismo o de otro?».
Felipe se puso a hablarle y, tomando píe de este pasaje, le anunció la Buena Nueva de Jesús. Continuando el camino, llegaron a un sitio donde había agua, y dijo el eunuco:
«Mira, agua. ¿Qué dificultad hay en que me bautice?».
Mandó parar la carroza, bajaron los dos al agua, Felipe y el eunuco, y lo bautizó. Cuando salieron del agua, el Espíritu del Señor arrebató a Felipe. El eunuco no volvió a verlo, y siguió su camino lleno de alegría.
Felipe se encontró en Azoto y fue anunciando la Buena Nueva en todos los poblados hasta que llegó a Cesarea.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 65,8-9.16-17.20

R/.
Aclamad al Señor, tierra entera

Bendecid, pueblos, a nuestro Dios,
haced resonar sus alabanzas,
porque él nos ha devuelto la vida
y no dejó que tropezaran nuestros pies. R/.

Los que teméis a Dios, venid a escuchar,
os contaré lo que ha hecho conmigo:
a él gritó mi boca
y lo ensalzó mi lengua. R/.

Bendito sea Dios, que no rechazó mi súplica
ni me retiró su favor. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Juan (6,44-51):

EN aquel tiempo, dijo Jesús al gentío:
«Nadie puede venir a mí si no lo atrae el Padre que me ha enviado, Y yo lo resucitaré en el último día.
Está escrito en los profetas: “Serán todos discípulos de Dios”. Todo el que escucha al Padre y aprende, viene a mí.
No es que alguien haya visto al Padre, a no ser el que está junto a Dios: ese ha visto al Padre. En verdad, en verdad os digo: el que cree tiene vida eterna.
Yo soy el pan de la vida. Vuestros padres comieron en el desierto el maná y murieron; este es el pan que baja del cielo, para que el hombre coma de él y no muera.
Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre.
Y el pan que yo daré es mi carne por la vida del mundo».

Palabra del Señor

REFLEXIÓN  :  

Edgardo Guzmán, cmf.

Queridos amigos y amigas:

En la primera lectura Lucas nos sigue presentando de forma cuidadosa la difusión del Evangelio, lo hace con categorías teológicas cada vez más distantes del judaísmo oficial. En el texto de hoy aparece un etíope, es un personaje que viene de lejos, no-judío desde el punto de vista étnico, desde los parámetros de la comunidad judía es un prosélito. Es un eunuco, uno que según el Deuteronomio no puede ser admitido a la comunidad del Señor, pero que desde el texto de Isaías no será excluido.

Felipe es enviado por el ángel del Señor a este personaje, el Espíritu lo guía a la obra que debe cumplir desde su mediación apostólica. A partir de la profecía de Isaías sobre el siervo sufriente Felipe mete en consideración la misión salvífica del Evangelio, abriendo los ojos a la inteligencia plena de la Escritura. La gran pregunta es: «¿de quién dice esto el profeta?; ¿de él mismo o de otro?». La primera comunidad cristiana relee a la luz de la Escritura y sobre todo de los profetas la vida de Jesús. Por medio de la mediación eclesial y con la gracia de Dios se abre el don de la fe que se sella con el bautismo, de donde brota una vida nueva que lleva a la salvación.

En el Evangelio de Juan seguimos profundizando en el discurso del «Pan de vida», el evangelista coloca las expresiones: «Yo soy el pan de la vida», «Yo soy el pan vivo bajado del cielo». Este «Yo soy» hace referencia a la revelación de Yahveh a Moisés en el Monte Sinaí. Con ello se nos quiere indicar la identidad divina de Jesús en medio de una realidad tan humana como el pan y el acto de alimentar. En Jesús Resucitado se nos revela una vida autenticamente nueva que vence la muerte. El Hijo es la mediación que nos conduce al Padre, escuchar y ver al Hijo es escuchar y ver al Padre, esta experiencia es la que nos conduce a la vida en plenitud.

Este texto y en su conjunto todo el discurso del Pan de vida (Jn 6, 22-51) puede ser leido en relación con el Prólogo del Evangelio de Juan (Jn 1, 1-18). En esa relación descubrimos que la carne-pan que Jesús nos da es su Palabra. Esta sacramentalidad nos ayuda a redescubrir a Jesús Resucitado realmente presente también en su Palabra. Esto encierra un dinamismo, como lo celebramos en cada Eucaristía, donde la Palabra se convierte en pan, el cuerpo de Jesús que nos alimenta. ¿Descubro la presencia de Jesús en su Palabra? ¿Soy capaz de escuchar la Palabra de Dios con la misma reverencia como cuando voy a comulgar? Pidamosle al Señor que su Palabra sea el corazón de nuestra espiritualidad.

Fraternalmente, Edgardo Guzmán, cmf. 
eagm796@hotmail.com

Fuente :
https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

EDD. miércoles 08 de mayo de 2019.

Hoy, miércoles, 8 de mayo de 2019

Primera lectura

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (8,1-8):

AQUEL día, se desató una violenta persecución contra la Iglesia de Jerusalén; todos, menos los apóstoles, se dispersaron por Judea y Samaría.
Unos hombres piadosos enterraron a Esteban e hicieron gran duelo por él.
Saulo, por su parte, se ensañaba con la Iglesia, penetrando en las casas y arrastrando a la cárcel a hombres y mujeres.
Los que habían sido dispersados iban de un lugar a otro anunciando la Buena Nueva de la Palabra. Felipe bajó a la ciudad de Samaría y les predicaba a Cristo. El gentío unánimemente escuchaba con atención lo que decía Felipe, porque habían oído hablar de los signos que hacía, y los estaban viendo: de muchos poseídos salían los espíritus inmundos lanzando gritos, y muchos paralíticos y lisiados se curaban. La ciudad se llenó de alegría.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 65,1-3a.4-5.6-7a

R/.
Aclamad al Señor, tierra entera

Aclamad al Señor, tierra entera;
tocad en honor de su nombre,
cantad himnos a su gloria.
Decid a Dios: «¡Qué temibles son tus obras!». R/.

«Que se postre ante ti la tierra entera,
que toquen en tu honor,
que toquen para tu nombre».
Venid a ver las obras de Dios,
sus temibles proezas en favor de los hombres. R/.

Transformó el mar en tierra firme,
a pie atravesaron el río.
Alegrémonos en él,
que con su poder gobierna enteramente. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Juan (6,35-40):

EN aquel tiempo, dijo Jesús al gentío:
«Yo soy el pan de vida. El que viene a mí no tendrá hambre, y el que cree en mí no tendrá sed jamás; pero, como os he dicho, me habéis visto y no creéis.
Todo lo que me da el Padre vendrá a mí, y al que venga a mí no lo echaré afuera, porque he bajado del cielo no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me ha enviado.
Esta es la voluntad del que me ha enviado: que no pierda nada de lo que me dio, sino que lo resucite en el último día.
Esta es la voluntad de mi Padre: que todo el que ve al Hijo y cree en él tenga vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día».

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Edgardo Guzmán, cmf.

Queridos amigos y amigas:

En este tiempo de Pascua hacemos una lectura continua del libro de los Hechos de los Apóstoles. El texto que leemos hoy nos presenta la violenta persecución que se desató después del martirio de Esteban. La comunidad de Jerusalén se tiene que dispersar por Judea y Samaría. Es una dispersión que lleva a todas partes el Evangelio, aun en medio de la persecución los primeros cristianos eran capaces de reproducir el modo de ser y de actuar de Jesús. Esos signos que veían de los primeros discípulos y misioneros es lo que llenaba de alegría los lugares donde iban.

Este texto de los Hechos también nos recuerda la dimensión difícil de la fe, la Resurrección de Jesús no nos exime de la incomprensión o las persecuciones.  La Iglesia de hoy, como la de entonces, se enfrenta con circunstancias donde vivir el mensaje de Jesús es a precio de la propia vida. Pensemos en los cristianos que son perseguidos en países donde son minoría religiosa, o tantos sacerdotes, religiosos y laicos que han sido asesinados por defender el derecho y la dignidad de los pobres. Resulta incómodo para este mundo las personas que se toman en serio la vivencia del Evangelio.

La luz de la Pascua debe abrirse paso en medio del dolor, la muerte o la tribulación. Somos llamados a ser portadores de esa luz aún en medio de la noche más oscura. ¿Podría decir como aparece en el libro de los Hechos que aun en medio de las dificultades soy capaz de llevar alegría? ¿La vivencia de mi fe me lleva a reproducir el modo de ser y actuar de Jesús? El testimonio de la primera comunidad cristiana nos sigue invitando a llevar paz donde hay violencia, perdón donde hay rencor, amor donde hay odio. 

Esta es la vida nueva que nos comunica Jesús Resucitado, el pan que sacia nuestra hambre y sed más profunda. A la luz de este texto y de todo el discurso del «Pan de vida» podemos resignificar nuestra experiencia eucarística, la cual no se limita solo al ámbito litúrgico y sacramental. Cuando decimos que comulgamos el cuerpo-pan de Cristo: ¿qué comulgamos? Como dice el Papa Francisco: «El deseo de dejar en el centro de su corazón a Jesús», «comulgar significa pensar como él, amar como él, ver como él, caminar como él». Por el proceso de deglución lo que uno come se transforma en parte de uno, si aplicamos esta metáfora del comer a nuestra vivencia espiritual, al comer el Pan de vida nos transformamos en eso que comemos, por eso afirma Jesús: «el que viene a mi no tendrá hambre, y el que cree en mí no tendrá sed jamás… y yo lo resucitaré en el último día».

Fraternalmente, Edgardo Guzmán, cmf. 
eagm796@hotmail.com

Fuente :
https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy