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Autor: Patricio Osiadacz

EDD. lunes 27 de mayo de 2019

Hoy, lunes, 27 de mayo de 2019

Primera lectura

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (16,11-15):

NOS hicimos a la mar en Tróade y pusimos rumbo hacia Samotracia; al día siguiente salimos para Neápolis y de allí para Filipos, primera ciudad del distrito de Macedonia y colonia romana. Allí nos detuvimos unos días.
El sábado salimos de la ciudad y fuimos a un sitio junto al río, donde pensábamos que había un lugar de oración; nos sentamos y trabamos conversación con las mujeres que habían acudido. Una de ellas, que se llamaba Lidia, natural de Tiatira, vendedora de púrpura, que adoraba al verdadero Dios, estaba escuchando; y el Señor le abrió el corazón para que aceptara lo que decía Pablo.
Se bautizó con toda su familia y nos invitó:
«Si estáis convencidos de que creo en el Señor, venid a hospedaros en mi casa».
Y nos obligó a aceptar.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 149,1-2.3-4.5-6a.9b

R/.
El Señor ama a su pueblo

Cantad al Señor un cántico nuevo,
resuene su alabanza en la asamblea de los fieles;
que se alegre Israel por su Creador,
los hijos de Sión por su Rey. R/.

Alabad su nombre con danzas,
cantadle con tambores y cítaras;
porque el Señor ama a su pueblo
y adorna con la victoria a los humildes. R/.

Que los fieles festejen su gloria
y canten jubilosos en filas:
con vítores a Dios en la boca.
Es un honor para todos sus fieles. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Juan (15,26–16,4a):

EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Cuando venga el Paráclito, que os enviaré desde el Padre, el Espíritu de la verdad, que procede del Padre, él dará testimonio de mí; y también vosotros daréis testimonio, porque desde el principio estáis conmigo.
Os he hablado de esto, para que no os escandalicéis. Os excomulgarán de la sinagoga; más aún, llegará incluso una hora cuando el que os dé muerte pensará que da culto a Dios. Y esto lo harán porque no han conocido ni al Padre ni a mí.
Os he hablado de esto para que, cuando llegue la hora, os acordéis de que yo os lo había dicho».

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

Queridos amigos:

La emoción guía las palabras de Jesús en esta larga conversación de despedida. Las palabras son sencillas como lo es siempre el lenguaje del corazón. Es la hora de las confidencias y recomendaciones. Este largo encuentro ha comenzado con el lavatorio de los pies de los apóstoles, que en el evangelio de Juan sustituye a la institución de la Eucaristía.

El dramatismo del momento crece cuando Jesús anuncia a los suyos los sufrimientos que les esperan y les dice: “Os excomulgarán de la sinagoga; más aún, llegará incluso una hora cuando el que os dé muerte pensará que da culto a Dios”.

Ser excomulgado de la sinagoga era algo muy grave, pues era como declararle a uno enemigo número de la comunidad. Era el desprecio más grande que podía sufrir un judío, pues la sinagoga era el lugar donde la comunidad se reunía para rezar.

Y el desprecio llega al colmo, dice Jesús,  cuando “el que os dé muerte piense que da culto a Dios”. Los cristianos hemos nacido a los pies de la cruz y con la mirada clavada en el crucificado. Y esto es precisamente lo que Jesús quiere, que sus seguidores no olvidemos sus palabras: “si a mí me han perseguido también a vosotros os perseguirán”.

Seguramente más de una vez hemos experimentado burlas y desprecios porque intentamos ser coherentes con nuestra fe y no cedemos ante la tentación o el desprecio de los demás. 

Hay lugares donde también hoy día los cristianos son perseguidos y asesinados porque se han reunido el día de Pascua para celebrar la santa misa, como ha sucedido en Sri Lanka en la última fiesta de Pascua.

En muchas ocasiones el Papa Francisco ha recordado que en estos tiempos los cristianos son más perseguidos y martirizados que en la época del imperio romano. La cruz es la marca de fábrica del verdadero cristiano por eso no nos debemos asustar. Cuando seamos perseguidos tenemos que pedir la fuerza del Espíritu Santo para resistir y no claudicar.

Yo resido actualmente en la Diócesis de Barbastro-Monzón cuyo distintivo espiritual más fuerte es el gran número de sus Mártires a causa de la persecución religiosa que tuvo lugar en España en 1936. El Obispo de la Diócesis Florentino Asensio fue torturado y asesinado y con él 114 sacerdotes de la Diócesis, 51 Misioneros Claretianos, 18 Monjes Benedictinos y 8 Padres Escolapios y gran cantidad de laicos católicos. Han pasado los años, pero son hechos que no podemos olvidar, pues nuestros Mártires son el respaldo de nuestra fe.

Vuestro hermano en la fe
Carlos Latorre
Misionero Claretiano
carloslatorre@claretianos.es

Fuente  :  https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

«Resurreccion, Hechos de los Apostoles y realidad hoy»

 

Junto con toda la Iglesia y el mundo Cristiano, estamos viviendo el tiempo litúrgico, de la Pascua de Resurrección. Tiempo de alegría de gozo y de gratitud a Dios por el triunfo de la vida sobre el pecado, el mal y de la muerte.

En las primeras semanas del Tiempo Pascual, leemos en la liturgia, los escritos de Lucas en el llamado libro de Los Hechos. Allí se nos da cuenta como los primeros cristianos, los Apóstoles y  los seguidores de Jesús, al tener la certeza de su Resurrección; se vuelcan, dejando los temores y miedos a dar un rotundo testimonio de Cristo Resucitado. Con valentía, con fuerza y decisión no dudan al recibir prohibiciones, castigos físicos, sufrimientos y cuestionamientos por manifestar que aquel que las autoridades, civiles y militares, habían dado muerte, está VIVO y los ACOMPAÑA en el camino de sus vidas.

Es notable ver cómo a pesar de la adversidad de los acontecimientos, no cesan de predicar la enseñanza de su Maestro en medio de un ambiente hostil y de gran dureza. Dios sabe que quien está realmente convencido «nada lo puede separar del amor de Cristo..» (Rom.8,35).

Esta decisión convencida, profunda,  decidida y valiente es la que nos han heredado nuestros antepasados en la fe y deben animarnos a realizar algo convincente, concreto y palpable en nuestros días.

La realidad concreta, de la vida del mundo y de la Iglesia hoy es adversa. Frente a tanta indiferencia, a tanto secularismo, a las crisis en todas las instituciones y tanto olvido de Dios; el mensaje del Resucitado se va deslavando en el corazón de muchos que buscaron a Dios pero las corrientes negativas hicieron sus efectos también en los que se decían cristianos.

Hoy es el tiempo de volver a la adhesión profunda al Resucitado en frente a las realidades que quieren hacer olvidar la presencia de un Dios que camina a nuestro lado, que está vivo, que nos anima en los desafíos de la vida y que no nos abandona frente a lo adverso de los medios, a las imposiciones de las minorías, de políticas que atentan en contra de la vida humana, de la deshumanización, de las indiferencias, el individualismo y desde lo que atenta hasta la naturaleza. Ayer los cristianos permanecieron files y constantes en sus testimonios en el Resucitado. Hoy, en frente de tantas dificultades para aceptar el mensaje de vida y esperanza que nos ha legado el dador de vida, le pedimos a su Espíritu que nos confirme, en la decisión de seguir creyendo que otro mundo es posible si ponemos al centro al Dios preocupado de favorecer dignamente la vida de todos sus hijos.

Un abrazo que nos confirme la fe en el Resucitado que nos invita a seguir dando testimonio en su nombre frente a la compleja vida de sus hijos en estos tiempos de crisis y a la vez de esperanza de encontrar rumbos mejores.

Le abraza fraternalmente, deseándoles mucha paz y mucho bien a todos los Hermanos Laicos Capuchinos de Chile, su servidor:

                                     Hno. José Oscar Sandoval M.

                                                    Capuchino.

Mayo de 2019.

EDD. sábado 25 de mayo de 2019.

Hoy, sábado, 25 de mayo de 2019

Primera lectura

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (16,1-10):

EN aquellos días, Pablo llegó a Derbe y luego a Listra. Había alli un discipulo que se llamaba Timoteo, hijo de una judía creyente, pero de padre griego. Los hermanos de Listra y de Iconio daban buenos informes de él. Pablo quiso que fuera con él y, puesto que todos sabían que su padre era griego, por consideración a los judíos de la región, lo tomó y lo hizo circuncidar.
Al pasar por las ciudades, comunicaban las decisiones de los apóstoles y presbíteros de Jerusalén, para que las observasen. Las iglesias se robustecían en la fe y crecían en número de día en día.
Atravesaron Frigia y la región de Galacia, al haberles impedido el Espíritu Santo anunciar la palabra en Asia. Al llegar cerca de Misia, intentaron entrar en Bitinia, pero el Espíritu de Jesús no se lo consintió. Entonces dejaron Misia a un lado y bajaron a Tróade.
Aquella noche Pablo tuvo una visión: se le apareció un macedonio, de pie, que le rogaba: «Pasa a Macedonia y ayúdanos».
Apenas tuvo la visión, inmediatamente tratamos de salir para Macedonia, seguros de que Dios nos llamaba a predicarles el Evangelio.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 99,1-2.3-5

R/.
Aclama al Señor, tierra entera

Aclama al Señor, tierra entera,
servid al Señor con alegría,
entrad en su presencia con vítores. R/.

Sabed que el Señor es Dios:
que él nos hizo y somos suyos,
su pueblo y ovejas de su rebaño. R/.

El Señor es bueno,
su misericordia es eterna,
su fidelidad por todas las edades. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Juan (15,18-21):

EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Si el mundo os odia, sabed que me ha odiado a mí antes que a vosotros.
Si fuerais del mundo, el mundo os amaría como cosa suya, pero como no sois del mundo, sino que yo os he escogido sacándoos del mundo, por eso el mundo os odia.
Recordad lo que os dije: “No es el siervo más que su amo”. Si a mí me han perseguido, también a vosotros os perseguirán; si han guardado mi palabra, también guardarán la vuestra.
Y todo eso lo harán con vosotros a causa de mi nombre, porque no conocen al que me envió».

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Queridos amigos y amigas:

Parece que la lectura de Hechos de hoy da un giro a las decisiones tomadas por los apóstoles. Sorprende que Pablo hiciera circuncidar a Timoteo. Al margen de la intencionalidad de este dato -considerado poco probable históricamente- que seguramente quiere subrayar la cercanía entre Pablo y la Iglesia de Jerusalén, cuando veíamos lo contrario, podemos pensar en la importancia de la flexibilidad. Que alguien que ha defendido una postura, tenga la capacidad de hacer una excepción, en una circunstancia justificada, y ponerse al lado de sus oponentes, es un gesto que puede crear comunión.

La comunión no es algo sencillo. Hay que saber ceder y ayudar a otros a que cedan también. Las posturas rígidas e inamovibles pueden mantenerse en ciertos momentos de confusión, pero no perpetuarse por encima de todo. Jesús no se pasó la vida echando a los mercaderes del templo o insultando dirigentes. Lo hizo, cuando tuvo que hacerlo. Pero Él no fue odiado por eso.

Jesús fue odiado -como lo seremos nosotros, tal y como Él predice- por transmitir un nuevo modo de comprender el mundo y la vida, desde un Dios que se va descubriendo: cercano, misericordioso, entregado, amable, amante. Un Dios que encontró en el ser humano una joya de incalculable valor. Una joya, que ni el propio ser humano es capaz de descubrir sin Él.

Jesús fue odiado porque demostró que el ser humano puede amar sin límites, aprendiendo a amar como el Padre ama al Hijo.

Jesús fue odiado porque enseñó que todas las personas -no sólo unas pocas elegidas- pueden aspirar a la plenitud de la vida humana y más allá, a la vida eterna.

Si hemos de ser odiados y perseguidos, que lo seamos porque entendemos y vivimos a Jesús, el Cristo Resucitado. Es decir, porque, a pesar de todo, Él vive en nosotros. Y, en definitiva, Él sigue siendo el perseguido. No nosotros.

Vuestro hermano,
Luis A.

Fuente  :  https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

Comentario al evangelio de hoy martes 24 de mayo de 2019.

Del santo Evangelio según san Juan 15, 12-17

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Este es mi mandamiento: que se amen los unos a los otros como yo los he amado. Nadie tiene amor más grande a sus amigos que el que da la vida por ellos. Ustedes son mis amigos, si hacen lo que yo les mando. Ya no los llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su amo; a ustedes los llamo amigos, porque les he dado a conocer todo lo que le he oído a mi Padre.

No son ustedes los que me han elegido, soy yo quien los ha elegido y los ha destinado para que vayan y den fruto y su fruto permanezca, de modo que el Padre les conceda cuanto le pidan en mi nombre. Esto es lo que les mando: que se amen los unos a los otros”.

Palabra del Señor.

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

¿Qué significa ser elegido por Ti, Señor?

¿Qué significa ser amigo tuyo? Es necesario entrar en lo más profundo e íntimo de mí para poder encontrar una respuesta. No es respuesta que yo mismo me doy, que formulo con mis ideas, pues ser elegido por Ti y ser tu amigo, es un misterio tan grande y hermoso que uno solo no puede resolver. Es una respuesta que Tú me das.

Estas dos realidades tan personales e íntimas, tan profundas y trascendentes, son fundamentadas en una gran verdad. Ser elegido por el Señor y ser amigo de Jesús, tienen su raíz en su amor infinito y eterno. Un amor hecho carne, que ha bajado hacia nosotros, que ha puesto su mirada en el corazón de cada alma, que ha puesto su mirada en mí. Es Jesús mismo quien se ha adelantado, quien ha querido y deseado elegirme para ser su amigo. Él, quien vino a darlo todo por cada uno, fija su mirada de amor en mí. Ser elegido por el Señor es ser amado por Él. Ser su amigo es ser amado por Él y responder a su amor con amor, pues solo se es capaz de amar cuando se ha experimentado la profunda convicción de ser amado.

«En primer lugar, está el primer mandamiento que es el del amor. Y es nuevo porque estaba el mandamiento del amor —amar al prójimo como a mí mismo— pero esto da un paso más: amar al prójimo como yo os he amado. Por tanto: el amor sin límites, sin el cual la Iglesia no va adelante, la Iglesia no respira. Sin el amor, no crece, se transforma en una institución vacía, de apariencias, de gestos sin fecundidad. Con la eucaristía, en la que Jesús da de comer su cuerpo y de beber su sangre, él dice cómo debemos amar nosotros, hasta el final.»
(Homilía de S.S. Francisco, 26 de abril de 2018, en santa Marta).

Fuente : http://es.catholic.net/op/articulos/72821/que-significa-ser-elegido-por-ti-senor-.html#modal

EDD. viernes 24 de mayo de 2019.

Hoy, viernes, 24 de mayo de 2019

Primera lectura

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (15,22-31):

EN aquellos días, los apóstoles y los presbíteros con toda la Iglesia acordaron elegir algunos de ellos para mandarlos a Antioquía con Pablo y Bernabé. Eligieron a Judas, llamado Barsabá, y a Silas, miembros eminentes entre los hermanos, y enviaron por medio de ellos esta carta:
«Los apóstoles y los presbíteros hermanos saludan a los hermanos de Antioquía, Siria y Cilicia provenientes de la gentilidad. Habiéndonos enterado de que algunos de aquí, sin encargo nuestro, os han alborotado con sus palabras, desconcertando vuestros ánimos, hemos decidido, por unanimidad, elegir a algunos y enviároslos con nuestros queridos Bernabé y Pablo, hombres que han entregado su vida al nombre de nuestro Señor Jesucristo. Os mandamos, pues, a Silas y a Judas, que os referirán de palabra lo que sigue: Hemos decidido, el Espíritu Santo y nosotros, no imponeros más cargas que las indispensables: que os abstengáis de carne sacrificada a los ídolos, de sangre, de animales estrangulados y de uniones ilegítimas. Haréis bien en apartaros de todo esto. Saludos».
Los despidieron, y ellos bajaron a Antioquía, donde reunieron a la comunidad y entregaron la carta. Al leerla, se alegraron mucho por aquellas palabras alentadoras.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 56,8-9.10-12

R/.
Te daré gracias ante los pueblos, Señor

Mi corazón está firme, Dios mío,
mi corazón está firme.
Voy a cantar y a tocar:
despierta, gloria mía;
despertad, cítara y arpa;
despertaré a la aurora. R/.

Te daré gracias ante los pueblos, Señor;
tocaré para ti ante las naciones:
por tu bondad, que es más grande que los cielos;
por tu fidelidad, que alcanza las nubes.
Elévate sobre el cielo, Dios mío,
y llene la tierra tu gloria. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Juan (15,12-17):

EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Este es mí mandamiento: que os améis unos a otros como yo os he amado.
Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos.
Vosotros sois mis amigos si hacéis lo que yo os mando.
Ya no os llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor: a vosotros os llamo amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer.
No sois vosotros los que me habéis elegido, soy yo quien os he elegido y os he destinado para que vayáis y deis fruto, y vuestro fruto permanezca.
De modo que lo que pidáis al Padre en mi nombre os lo dé. Esto os mando: que os améis unos a otros».

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Queridos amigos y amigas:

No he comentado nada sobre el discernimiento que van haciendo los apóstoles, según hemos leído los dos últimos días en el libro de los Hechos. En la lectura de hoy (Hch 15, 22-31), podemos decir que está el desenlace, la conclusión del discernimiento, que ya ayer se veía. Y el mensaje que se transmite a los paganos convertidos es el de “no imponer más cargas que las indispensables”.

Tuvieron que ser momentos difíciles, los de aquella comunidad, para ir desentrañando el condensado mensaje de Jesús, sobre todo entre quienes habían sido fieles a la ley de Moisés y tenían que entender y asumir la plenitud que Jesús quería dar a esa ley. Pablo fue afortunado con el impacto que recibió camino de Damasco, pero no todos tuvieron esa gracia. La mirada benévola sobre la responsabilidad y el discernimiento de esta primera comunidad, creo que nos puede ayudar a ser pacientes para construir Iglesia en nuestros días. Al mismo tiempo, nos puede animar a ser exigentes, recordando a quien no lo recuerde, que los apóstoles no “liaron pesados fardos” a quienes abrazaban la nueva fe y contribuían a la extensión del mensaje de Jesús, confiando en la salvación que llega por la gracia.

Quizá este discernimiento de los apóstoles estuvo alentado por el mandamiento del amor de Jesús. Jesús, que considera amigos a quienes conocen al Padre por Él. Jesús, que ha dado la vida por los amigos fuertes de Dios y por todos los hombres. No hay, ni habrá, amor más grande.

Vuestro hermano,
Luis A.

Fuente  :  https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

Homilía para la Eucaristía del domingo 26 de Mayo de 2019.

Paz y Bien para todos ustedes.

DOMINGO SEXTO DE PASCUA.

Hechos 15,1-2.22-29: En Antioquía nacen las primeras disensiones. El problema: la salvación ¿se debe a la mera actuación de Dios o requiere las prácticas de la Ley? La solución la da el núcleo responsable de la Iglesia: los Apóstoles y los Presbíteros.

Apocalipsis 21,10-14.22-23: Se sigue describiendo a la nueva Jerusalén, la Tierra nueva. El centro de todo es el Señor, que reemplaza el templo, y el Cordero que ilumina a la ciudad.

Juan 14,23-29: Podemos contemplar tres aspectos en el texto:

Uno, la Santísima Trinidad mora en el que ama a Jesús.

Dos, El segundo anuncio de la venida del Espíritu Santo, que es memoria de Cristo para la Iglesia.

Tres, La Paz, don de Cristo, fruto del Espíritu Santo.

1.- Una de las características del Dios de la Biblia es que Él es siempre presente. Así se reveló a Moisés: “Yo soy el que soy” (Éxodo 3,14). El Señor que está siempre presente para salvar. Su presencia siempre es una presencia salvadora. Estuvo presente a su pueblo y lo acompañó por el desierto; presente a lo largo de toda su historia. Israel tenía conciencia de que el Señor estaba presente de un modo especial en el templo. Allí el Pueblo se encontraba con Dios. Por eso para el israelita piadoso era una gran ofensa atentar contra el templo, porque era atentar contra Dios. Y de esto acusan a Jesús (cf. Mateo 26,61. Marcos 14,58) y también a Esteban (Hechos 6,13-14), ya que el Templo era morada de Dios entre los hombres.

2.- Pero en la economía de la salvación obrada por Cristo la situación cambia. Ya el domingo pasado se nos hablaba de un cielo nuevo y una tierra nueva. Es que enel Reino todo es nuevo. Por esta razón ya no hace falta templo, porque el Señor mora en su Pueblo, Él está presente entre nosotros. No debemos olvidar que Jesús es el Templo verdadero, en Él reside la plenitud de Dios y es Él quien nos convoca. Jesús es el Dios-con-nosotros. El Señor está presente y sigue presente en este mundo a través de su Iglesia, que es su Cuerpo y Templo del Espíritu. Pero la Palabra da un paso más. Cada creyente en la medida que ame a Jesús y cumpla su Palabra Dios se hace presente en su vida. Cada cristiano es un templo, lo mismo que la  comunidad de los creyentes es un templo. Y es el Espíritu Santo quien ayuda a comprender de una manera viva el mensaje de Jesús, Él es la memoria viviente de Jesús.

Cuando no tomamos en cuenta esta verdad, corremos el riesgo de actuar por criterios puramente  humanos, carnales.

3.- Ese fue el peligro al que se vio expuesta la primitiva Iglesia del Señor. Un grupo, aferrado a sus tradiciones religiosas, estuvo a punto de romper la comunión al no querer aceptar a hermanos venidos de otra cultura.

Y esto siempre sucede en la Iglesia, en un grupo o comunidad. Se privilegian tradiciones, costumbres, etc. Las que se imponen a otros que tienen otras tradiciones y costumbres Error que muchas veces cometió la Iglesia que no supo respetar lo que encontró en un lugar y prefirió imponer lo suyo.

Y en la sociedad civil sucede lo mismo. Unos quieren imponer a la fuerza un sistema que no a todos gusta. Y lo mismo sucede en cualquier comunidad. Cuando nos dejamos guiar por nuestros criterios puramente humanos caemos en la descalificación y la división. Qué distinto es cuando, teniendo al Señor presente, nos dejamos guiar por su Espíritu. Entonces el Espíritu produce la Paz.

4.- Tener a Dios presente es sinónimo de Paz, de salvación. Cuando el cristiano tiene al Señor y vive su presencia entonces tiene paz.

Cuando en la iglesia está presente el Espíritu y vive en su presencia, entonces hay paz. El Espíritu de Dios garantiza la supremacía de la ley del espíritu y de la libertad cristiana por sobre la ley de los preceptos humanos, por muy religiosos que parezcan.

Hoy el Señor está presente. ¿Dónde?  En esta Asamblea, porque donde dos o más se reúnen es su Nombre Él está en medio.

En su Palabra proclamada y escuchada, porque es el Señor quien nos habla.

En esta Eucaristía, ya que quien come su Cuerpo y bebe su Sangre tiene al Señor.

Aquí todos caben, porque a todos llama el Señor y a todos ama el Señor. En verdad, que todos los pueblos den gracias al Señor, porque Él es bueno y cariñoso con todos.

                      Hermano Pastor Salvo Beas.

“Nunca dejemos de hablar al Padre de nuestros hermanos y hermanas” – Catequesis completa .

Fin del ciclo sobre el Padre Nuestro

(ZENIT – 22 mayo 2019).- El Papa Francisco ha exhortado a que, en la oración, “nunca dejemos de hablar al Padre de nuestros hermanos y hermanas en la humanidad, para que ninguno de ellos, especialmente los pobres, permanezca sin un consuelo y una porción de amor”.

En la audiencia general de hoy, miércoles 24 de abril de 2019, el Santo Padre ha finalizado el ciclo de catequesis sobre el Padre Nuestro. A lo largo de ella, el Pontífice ha subrayado la necesidad de cultivar la oración y de dirigirnos a Dios como Padre, siendo el Espíritu Santo el que nos hace rezar verdaderamente como hijos de Dios.

Audacia de llamar a Dios “Padre”

Francisco ha señalado en primer lugar que esta oración cristiana nace de la audacia de llamar a Dios “Padre”.

Jesús es el que nos introduce en este rezo, que no es una fórmula, sino una manera de adentrarnos por medio de la gracia en la “intimidad filial” con el Señor.

Efectivamente, el Papa ha remarcado que el texto del Padre Nuestro recuerda a las expresiones de oración que aparecen en el Evangelio y ha enumerado algunos ejemplos.

Así, en Getsemaní, Jesús reza y se dirige a Dios con el término “Abbà” (Padre) y san Pablo también utilizó está invocación.

Espíritu Santo, protagonista

Francisco ha subrayado que el primer protagonista de toda oración cristiana es el Espíritu Santo: “Él  sopla en el corazón de cada uno de nosotros que somos discípulos de Jesús. El Espíritu nos hace capaces de orar como hijos de Dios, como realmente somos por el Bautismo. El Espíritu nos hace rezar en el ‘surco’ que Jesús excavó para nosotros. Este es el misterio de la oración cristiana: la gracia nos atrae a ese diálogo de amor de la Santísima Trinidad”.

“Dios mío, Dios mío”

Asimismo, el Pontífice ha recordado que, aunque el Padre celestial no abandonaría a su Hijo, el amor de Jesús por nosotros le llevó  “al punto de experimentar el abandono de Dios, su lejanía, porque había tomado sobre sí todos nuestros pecados”.

En el momento de la cruz, cuando Jesús experimenta el mayor dolor, enuncia “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?” (Mt 27:46). Y en ese “mío”,  que reitera  la consabida relación filial, “está el núcleo de la relación con el Padre, está el núcleo de la fe y de la oración”, explica el Obispo de Roma.

Orar en cualquier situación

A partir de este núcleo, continuó el Pontífice, “un cristiano puede rezar en cualquier situación”, con las expresiones de la Biblia o con cualquiera de las que han surgido a lo largo de la historia.

Finalmente, el Papa Francisco ha propuesto repetir la siguiente plegaria de Jesús: “Te bendigo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a sabios e inteligentes y se las has revelado a  pequeños” (Lc 10:21 ).

Para rezar, concluyó el Obispo de Roma, “tenemos que hacernos pequeños, para que el Espíritu Santo venga a nosotros y sea Él quien nos guíe en la oración”.

A continuación exponemos la catequesis completa del Santo Padre.

***

Catequesis del Santo Padre

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

Hoy terminamos el ciclo de catequesis sobre el “Padre Nuestro”. Podemos decir que la oración cristiana nace de la audacia de llamar a Dios con el nombre de “Padre”. Esta es la raíz de la oración cristiana: llamar “Padre” a Dios. ¡Hace falta valor! No se trata  tanto de una fórmula, como de una intimidad filial en la que somos introducidos por gracia: Jesús es el revelador del Padre y nos da familiaridad con Él. ” No nos deja una fórmula para repetirla de modo mecánico). Como en toda oración vocal, el Espíritu Santo, a través de la Palabra de Dios, enseña a los hijos de Dios a hablar con su Padre. “(Catecismo de la Iglesia Católica, 2766). Jesús mismo usó diferentes expresiones para rezar al Padre. Si leemos con atención los Evangelios descubrimos que estas expresiones de oración que emergen en los labios de Jesús recuerdan el texto del “Padre Nuestro”.

Por ejemplo, en la noche de Getsemaní, Jesús reza así: “¡Abba, Padre! Todo es posible para ti: ¡aparta de mí esta copa! pero no sea lo que yo quiero, sino lo que quieras tú “(Mc 14:36). Ya hemos recordado este texto del Evangelio de Marcos. ¿Cómo podemos dejar de reconocer en esta oración, por muy breve que sea, un rastro del “Padre Nuestro”? En medio de las tinieblas, Jesús invoca a Dios con el nombre de “Abbà”, con confianza filial y, aunque sienta temor y angustia, pide que se cumpla su voluntad.

En otros pasajes del Evangelio, Jesús insiste con sus discípulos para que cultiven un espíritu de oración. La oración debe ser insistente, y sobre todo, debe recordar a los hermanos, especialmente cuando vivimos relaciones difíciles con ellos. Jesús dice: “Y cuando os pongáis de pie para orar, perdonad, si tienes algo contra alguno, para que también vuestro Padre que está en los cielos os perdone vuestras ofensas” (Mc 11, 25). ¿Cómo podemos dejar de reconocer la similitud con el “Padre Nuestro” en estas expresiones? Y los ejemplos podrían ser numerosos, también para nosotros.

En los escritos de San Pablo no encontramos el texto del “Padre Nuestro”, pero su presencia emerge en esa estupenda síntesis donde la invocación del cristiano se condensa en una sola palabra: “Abbà” (véase Rom 8:15; Gal 4 , 6). En el Evangelio de Lucas, Jesús satisface plenamente la petición de los discípulos que, al verlo a menudo aislarse y sumergirse en la oración, un día deciden preguntarle: “Señor, enséñanos a orar, como enseñó Juan (el  Bautista) a sus discípulos” ( 11.1). Y entonces el Maestro les enseñó la oración al Padre.

Considerando el Nuevo Testamento en conjunto, resalta claramente que el primer protagonista de toda oración cristiana es el Espíritu Santo. No lo olvidemos: el protagonista de toda oración cristiana es el Espíritu Santo. Nosotros no podríamos rezar nunca sin la fuerza del Espíritu Santo. Es él quien reza en nosotros y nos mueve a rezar bien. Podemos pedir al Espíritu Santo que nos enseñe a rezar, porque Él es el protagonista, el que hace la verdadera oración en nosotros. Él  sopla en el corazón de cada uno de nosotros que somos discípulos de Jesús. El Espíritu nos hace capaces de orar como hijos de Dios, como realmente somos por el Bautismo. El Espíritu nos hace rezar en el “surco” que Jesús excavó para nosotros. Este es el misterio de la oración cristiana:  la gracia nos atrae a ese diálogo de amor de la Santísima Trinidad.

Jesús rezaba así. A veces usaba expresiones que ciertamente están muy lejos del texto del “Padre Nuestro”. Pensad en las palabras iniciales del Salmo 22, que Jesús pronuncia en la cruz: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?” (Mt 27:46). ¿Puede el Padre celestial abandonar a su Hijo? No, desde luego. Y sin embargo, el amor por nosotros, los pecadores, llevó a Jesús a este punto: al punto de experimentar el abandono de Dios, su lejanía, porque había tomado sobre sí todos nuestros pecados. Pero incluso en el grito de angustia, permanece el ” Dios mío, Dios mío“. En ese “mío” está el núcleo de la relación con el Padre, está el núcleo de la fe y de la oración.

Por eso, a partir de este núcleo, un cristiano puede rezar en cualquier situación. Puede asumir todas las oraciones de la Biblia, especialmente de los Salmos; pero puede rezar también con tantas expresiones que en milenios de historia han brotado del corazón de los hombres. Y nunca dejemos de hablar al Padre de nuestros hermanos y hermanas en la humanidad, para que ninguno de ellos, especialmente los pobres, permanezca sin un consuelo y una porción de amor.

Al final de esta catequesis, podemos repetir esa oración de Jesús: “Te bendigo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a sabios e inteligentes y se las has revelado a   pequeños” (Lc 10:21 ). Para rezar tenemos que hacernos pequeños, para que el Espíritu Santo venga a nosotros y sea Él quien nos guíe en la oración.

© Librería Editorial Vaticana mayo 22, 2019 16:52

Audiencia General

Fuente : https://es.zenit.org/articles/nunca-dejemos-de-hablar-al-padre-de-nuestros-hermanos-y-hermanas-catequesis-completa/

Comentario al evangelio de hoy jueves 23 de mayo de 2019.

Del santo Evangelio según san Juan 15, 9-11

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Como el Padre me ama, así los amo yo. Permanezcan en mi amor. Si cumplen mis mandamientos, permanecen en mi amor; lo mismo que yo cumplo los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor. Les he dicho esto para que mi alegría esté en ustedes y su alegría sea plena”.

Palabra del Señor.

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

Muchos de nosotros hemos pedido un deseo cuando nos tocaba apagar una vela de cumpleaños. En lo personal, cada año era uno diferente o parecido, pero casi nunca era el mismo; pero en Dios, por toda la eternidad, el deseo es el mismo, que permanezca en su amor, que esté con Él y me deje amar.

El Creador del universo desea que me quede con Él; el Todopoderoso me pide que no me vaya, y yo, ¿quiero cumplir su deseo? La respuesta es algo personal porque depende plenamente de mí que se cumpla. Solamente permanecer y nada más.

Pero el permanecer ciertamente no es algo estático, sin hacer nada; el permanecer con Dios requiere vivir como un niño en casa de sus padres, y así como el niño respeta las reglas, así el cristiano respeta las reglas. Pero no son reglas impuestas porque sí, son reglas regaladas para mi bienestar.

Así como nadie duda del amor de los padres a sus hijos, un cristiano no puede dudar del amor de Dios para sí. El mayor deseo de los padres no es que los hijos se vayan, sino que sean felices; el mayor deseo de Dios no es que sus hijos se vayan, sino que sean lo que deben ser. Pero el cristiano solo puede ser cristiano permaneciendo en la casa de Dios, cumpliendo el deseo de estar junto a Él, dejándose amar cada día por Dios.

Vivamos nuestro día permaneciendo junto a Dios, sin alejarnos. Cumplamos el deseo de nuestro Señor, dejémonos amar por Él y vivamos en la casa del Padre permaneciendo en su amor.

«La vid es una planta que forma un todo con el sarmiento; y los sarmientos son fecundos únicamente cuando están unidos a la vid. Esta relación es el secreto de la vida cristiana y el evangelista Juan la expresa con el verbo «permanecer», que en el pasaje de hoy se repite siete veces. “Permaneced en mí” dice el Señor; permanecer en el Señor. Se trata de permanecer en el Señor para encontrar el valor de salir de nosotros mismos, de nuestras comodidades, de nuestros espacios restringidos y protegidos, para adentrarnos en el mar abierto de las necesidades de los demás y dar un respiro amplio a nuestro testimonio cristiano en el mundo. Este coraje de salir de sí mismos y de adentrarse en las necesidades de los demás, nace de la fe en el Señor Resucitado y de la certeza de que su Espíritu acompaña nuestra historia.»
(Regina coeli de S.S. Francisco, 29 de abril de 2018).

Fuente : http://es.catholic.net/op/articulos/72820/el-deseo-de-dios.html#modal

EDD. jueves 23 de mayo de 2019

Hoy, jueves, 23 de mayo de 2019

Primera lectura

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (15,7-21):

EN aquellos días, después de una larga discusión, se levantó Pedro y dijo a los apóstoles y a los presbíteros:
«Hermanos, vosotros sabéis que, desde los primeros días, Dios me escogió entre vosotros para que los gentiles oyeran de mi boca la palabra del Evangelio, y creyeran. Y Dios, que penetra los corazones, ha dado testimonio a favor de ellos dándoles el Espíritu Santo igual que a nosotros. No hizo distinción entre ellos y nosotros, pues ha purificado sus corazones con la fe. ¿Por qué, pues, ahora intentáis tentar a Dios, queriendo poner sobre el cuello de esos discípulos un yugo que ni nosotros ni nuestros padres hemos podido soportar? No; creemos que lo mismo ellos que nosotros nos salvamos por la gracia del Señor Jesús».
Toda la asamblea hizo silencio para escuchar a Bernabé y Pablo, que les contaron los signos y prodigios que Dios había hecho por medio de ellos entre los gentiles. Cuando terminaron de hablar, Santiago tomó la palabra y dijo:
«Escuchadme, hermanos: Simón ha contado cómo Dios por primera vez se ha dignado escoger para su nombre un pueblo de entre los gentiles. Con esto concuerdan las palabras de los profetas, como está escrito:
“Después de esto volveré
y levantaré de nuevo la choza caída de David;
levantaré sus ruinas y la pondré en pie,
para que los demás hombres busquen al Señor,
y todos los gentiles sobre los que ha sido invocado mi nombre:
lo dice el Señor, el que hace que esto sea conocido desde antiguo”.
Por eso, a mi parecer, no hay que molestar a los gentiles que se convierten a Dios; basta escribirles que se abstengan de la contaminación de los ídolos, de las uniones ilegítimas, de animales estrangulados y de la sangre. Porque desde tiempos antiguos Moisés tiene en cada ciudad quienes lo predican, ya que es leído cada sábado en las sinagogas».

Palabra de Dios

Salmo

Sal 95,1-2a.2b-3.10

R/.
Contad las maravillas del Señor 
a todas las naciones

Cantad al Señor un cántico nuevo,
cantad al Señor, toda la tierra;
cantad al Señor, bendecid su nombre. R/.

Proclamad día tras día su victoria.
Contad a los pueblos su gloria,
sus maravillas a todas las naciones. R/.

Decid a los pueblos: «El Señor es rey,
él afianzó el orbe, y no se moverá;
él gobierna a los pueblos rectamente». R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Juan (15,9-11):

EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Como el Padre me ha amado, así os he amado yo; permaneced en mi amor.
Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; lo mismo que yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor.
Os he hablado de esto para que mi alegría esté en vosotros, y vuestra alegría llegue a plenitud».

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Queridos amigos y amigas:

La alegría que nace de quien camina en verdad, está llamada a plenitud. Como sarmientos vivos, que recordábamos ayer, queremos permanecer en el amor de Dios, mostrado en Cristo Jesús.

Muchos cristianos llevamos una vida de mucha actividad. Además, el ritmo social de estos tiempos es acelerado, pretende abarcar mucho: muchas relaciones sociales, muchas reuniones sociales, muchos compromisos sociales, muchos aprendizajes sociales…

Estar de un lado para otro, de una actividad a otra, puede desorientarnos y nublar la experiencia de permanecer unidos a Cristo, de durar en su amor, de perseverar en nuestra comunión con Él, y, a través de Él, con nuestros hermanos. Por eso, en medio de unas cosas y otras, no podemos perder la perspectiva que nos nutre. Conviene que miremos y cuidemos, con frecuencia, las raíces que nos alimentan y dan vida, para que la savia del Resucitado fluya con todo su vigor hacia nuestras ramas, para que siempre tengan vida en abundancia.

La permanencia en Él -que el texto evangélico de hoy nos dice que es permanencia en su amor- se proyecta sobre la alegría de lo que somos –su alegría está en nosotros y así nuestra alegría llegará a plenitud-, y no de lo que hacemos, aunque no podamos dejar de hacer, y nuestras acciones también nos traigan contento, un tímido reflejo del júbilo final.

Vuestro hermano,
Luis A.

Fuente  :  https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

Comentario al evangelio de hoy miércoles 22 de mayo de 2019.

Del santo Evangelio según san Juan 15, 1-8

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Yo soy la verdadera vid y mi Padre es el viñador. Al sarmiento que no da fruto en mí, él lo arranca, y al que da fruto lo poda para que dé más fruto.

Ustedes ya están purificados por las palabras que les he dicho. Permanezcan en mí y yo en ustedes. Como el sarmiento no puede dar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco ustedes, si no permanecen en mí. Yo soy la vid, ustedes los sarmientos; el que permanece en mí y yo en él, ése da fruto abundante, porque sin mí nada pueden hacer. Al que no permanece en mí se le echa fuera, como al sarmiento, y se seca; luego lo recogen, lo arrojan al fuego y arde.

Si permanecen en mí y mis palabras permanecen en ustedes, pidan lo que quieran y se les concederá. La gloria de mi Padre consiste en que den mucho fruto y se manifiesten así como discípulos míos”.

Palabra del Señor.

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

Ver una viña en tiempo de cosecha es un espectáculo natural que nos hace pensar en este Evangelio. Los racimos están pesados y jugosos, las uvas, al ser arrancadas, dejan la mano llena de dulce néctar. Al mismo tiempo, es una triste panorámica el ver, por esos mismos días, las viñas que han sido descuidadas. Están secas, llenas de hierbas; lo que estaba destinado a ser un fruto no llega a ser ni siquiera un intento de pasa.

Nuestro Señor es el viñador, y Él prepara la tierra, la riega, la cuida de las malas hierbas y las plagas; también es la vid. Una planta vigorosa, fresca, lista para dar todo el fruto. Pero también nos dice que nosotros somos los sarmientos, y de esos sarmientos es de donde sale el fruto por la alimentación que recibe de la vid. Si recibimos todo del Señor, ¿qué nos impide dar fruto? Pero Dios respeta nuestra libertad. En eso reconocemos que somos creados a su imagen y semejanza. A pesar de tener todos los medios para alimentarnos para la santidad como el agua del bautismo, la poda de la confesión, el alimento de la Eucaristía, sin nuestra libertad Dios no nos va a obligar a dar fruto. Sin embargo, si atendemos a la fuerza de la gracia y además ponemos de nuestra parte, el fruto va a ser abundante, jugoso y dulce. Todo para la mayor gloria de Dios. En esto reconocerán que somos sus hijos.

«Además, el “Pan de cada día”, no lo olvidemos, es Jesús. Sin él no podemos hacer nada. Él es el alimento primordial para vivir bien. Sin embargo, a veces lo reducimos a una guarnición. Pero si él no es el alimento de nuestra vida, el centro de nuestros días, el respiro de nuestra cotidianidad, nada vale, todo es guarnición. Pidiendo el pan suplicamos al Padre y nos decimos cada día: sencillez de vida, cuidado del que está a nuestro alrededor, Jesús sobre todo y, antes de nada.»
(Homilía de S.S. Francisco, 21 de junio de 2018).

Fuente : http://es.catholic.net/op/articulos/72819/que-nos-impide-dar-frutos.html#modal