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Autor: Patricio Osiadacz

Comentario al evangelio de hoy martes 07 de mayo de 2019.

Del santo Evangelio según san Juan 6, 30-35

Ellos entonces le dijeron: ¿Qué señal haces para que viéndola creamos en ti? ¿Qué obra realizas? Nuestros padres comieron el maná en el desierto, según está escrito: Pan del cielo les dio a comer. Jesús les respondió: En verdad, en verdad os digo: No fue Moisés quien os dio el pan del cielo; es mi Padre el que os da el verdadero pan del cielo; porque el pan de Dios es el que baja del cielo y da la vida al mundo. Entonces le dijeron: Señor, danos siempre de ese pan. Les dijo Jesús: Yo soy el pan de la vida. El que venga a mí, no tendrá hambre, y el que crea en mí, no tendrá nunca sed.

Palabra del Señor.

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

En el evangelio de hoy buscan a Jesús no por su Persona, sino por su propio interés. Comieron, y con eso tenían bastante. ¿Por qué no se fían más bien de Jesús, del mensaje que les trae? Y ya que ha mencionado a Dios como Padre suyo, le preguntan:

¿Y qué tenemos que hacer para cumplir lo que Dios quiere?

No dicen nada más, pero su pensamiento es claro: ¡Las obras de la ley! Y como ellos, los escribas y fariseos, la cumplía tan bien, según proclamaban siempre, no tenían que añadir nada para hacer lo que Dios quería… Pero aquí estaba su error, que corrige Jesús con una palabras clave:

Ésta es la obra que Dios os pide realizar: que creáis en el que Dios ha enviado. ¡Que creáis en mí!

Contemplaron ayer aquella multitud de tantos miles comiendo el pan multiplicado en sus manos, y no tienen bastante con semejante prodigio…

Jesús trata de elevarlos a mayores alturas, pero no lo va a conseguir: Yo soy el pan de la vida; quien viene a mí ya no tendrá más hambre, y quien cree en mí no tendrá más sed.

Hoy nos fijamos sólo en esta palabra de Jesús que centra todo este párrafo: ¡Hay que creer en el Enviado de Dios! ¡Hay que creer en Jesucristo!

Hoy nos hemos vuelto los hombres muy racionalistas. El hombre moderno hace muy poco caso de los milagros. Preferimos descubrir a Dios en los acontecimientos de la vida. No está mal, con tal que hagamos eso: descubrir a Dios.

Los israelitas en el desierto vieron el milagro o la providencia de Dios cuando les mandó el maná, aquel alimento misterioso. Y, sin embargo, no creyeron en Él. Les interesaba el pan, no Dios que se lo proporcionaba.

Jesús, al día siguiente a la multiplicación de los panes, se queja de lo mismo: a los judíos les interesaba el pan multiplicado ayer en sus manos, y no la Persona de Jesucristo.

Ahora nos puede ocurrir lo mismo: que no nos interese Jesucristo, sino sólo nuestro provecho. De ahí que las diversas ideologías, sociales y religiosas, acuden a la figura de Jesucristo para atraer a su causa la doctrina maravillosa del Evangelio, pero sin aceptar el Evangelio, sin aceptar a Jesucristo tal como se da en su Iglesia. Se contentan con el Jesucristo que se han formado en su propia imaginación.

¡Señor Jesucristo! Consérvanos la fe a todos los que creemos en ti, en una fe firme, que es entrega y es amor. Cuando creemos en ti, la vida se nos hace muy fácil, porque sabemos que Tú vienes a nuestro lado. Y contigo al lado nuestro, ¡qué seguro que tenemos también tu Cielo!

«La Eucaristía es la cena de la familia de Jesús, que a lo largo y ancho de la tierra se reúne para escuchar su Palabra y alimentarse con su Cuerpo. Jesús es el Pan de Vida de nuestras familias, Él quiere estar siempre presente alimentándonos con su amor, sosteniéndonos con su fe, ayudándonos a caminar con su esperanza, para que en todas las circunstancias podamos experimentar que es el verdadero Pan del cielo.»
(Ángelus de S.S. Francisco, 22 de septiembre de 2015).

Fuente : http://es.catholic.net/op/articulos/72755/senor-danos-siempre-el-pan-de-vida.html#modal

EDD. martes 07 de mayo de 2019.

Hoy, martes, 7 de mayo de 2019

Primera lectura

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (7,51–8,1a):

EN aquellos días, dijo Esteban al pueblo y a los ancianos y escribas:
«¡Duros de cerviz, incircuncisos de corazón y de oídos! Vosotros siempre resistís al Espíritu Santo, lo mismo que vuestros padres. ¿Hubo un profeta que vuestros padres no persiguieran? Ellos mataron a los que anunciaban la venida del Justo, y ahora vosotros lo habéis traicionado y asesinado; recibisteis la ley por mediación de ángeles y no la habéis observado».
Oyendo sus palabras se recomían en sus corazones y rechinaban los dientes de rabia. Esteban, lleno de Espíritu Santo, fijando la mirada en el cielo, vio la gloria de Dios, y a Jesús de pie a la derecha de Dios, y dijo:
«Veo los cielos abiertos y al Hijo del hombre de pie a la derecha de Dios».
Dando un grito estentóreo, se taparon los oídos; y, como un solo hombre, se abalanzaron sobre él, lo empujaron fuera de la ciudad y se pusieron a apedrearlo. Los testigos dejaron sus capas a los pies de un joven llamado Saulo y se pusieron a apedrear a Esteban, que repetía esta invocación:
«Señor Jesús, recibe mi espíritu».
Luego, cayendo de rodillas y clamando con voz potente, dijo:
«Señor, no les tengas en cuenta este pecado».
Y, con estas palabras, murió.
Saulo aprobaba su ejecución.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 30,3cd-4.6ab.7b.8a.17.21ab

R/.
A tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu

Sé la roca de mi refugio,
un baluarte donde me salve,
tú que eres mi roca y mi baluarte;
por tu nombre dirígeme y guíame. R/.

A tus manos encomiendo mi espíritu:
tú, el Dios leal, me librarás.
Yo confío en el Señor.
Tu misericordia sea mi gozo y mi alegría. R/.

Haz brillar tu rostro sobre tu siervo,
sálvame por tu misericordia.
En el asilo de tu presencia los escondes
de las conjuras humanas. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Juan (6,30-35):

EN aquel tiempo, el gentío dijo a Jesús:
«¿Y qué signo haces tú, para que veamos y creamos en ti? ¿Cuál es tu obra? Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como está escrito: “Pan del cielo les dio a comer”». 
Jesús les replicó: «En verdad, en verdad os digo: no fue Moisés quien os dio pan del cielo, sino que es mi Padre el que os da el verdadero pan del cielo. Porque el pan de Dios es el que baja del cielo y da vida al mundo».
Entonces le dijeron: «Señor, danos siempre de este pan».
Jesús les contestó: «Yo soy el pan de vida. El que viene a mí no tendrá hambre, y el que cree en mí no tendrá sed jamás».

Palabra del Señor

REFLEXIÓN  :

Edgardo Guzmán, cmf.

Queridos amigos y amigas:

Nos acercamos a las lecturas de este día con el hondo anhelo de escuchar la voz del Señor. Su palabra tiene la capacidad de iluminar y animar nuestra vida. La primera lectura de hoy nos presenta el relato del martirio de Esteban, el primer mártir cristiano. Su testimonio se vuelve paradigmático y en nuestros días cobra mucha actualidad. No dejamos de tener presente a los cristianos que fueron asesinados el domingo de Pascua en Sri Lanka y en tantos otros lugares donde son perseguidos a causa de su fe.

Las palabras de Esteban nos cuestionan: «ustedes siempre resisten al Espíritu Santo». Nos cuesta abrir nuestra mente y corazón a la novedad del Señor Resucitado, preferimos mantenernos encerrados en nuestro yo. Por eso, en todo tiempo la voz de los profetas se vuelve incómoda, porque denuncia y llama a la conversión. Esta verdad, como en el caso de Jesús, Esteban y tantos mártires es rechazada y perseguida hasta la muerte. 

El testimonio que encontramos en Esteban nos muestra que la actitud cristiana ante el rechazo y la incomprensión es poner la confianza en el Señor, como lo expresa la invocación que repetía: «Señor Jesús, recibe mi espíritu». Igual que Jesús, Esteban muere perdonando, es un perdón que se convierte en fuente de reconciliación. Nosotros también podemos experimentar el rechazo y la incomprensión, incluso la persecución o el martirio. La actitud cristiana fundamental es siempre la del amor y del perdón a los enemigos.

En el Evangelio continuamos con la lectura del discurso del «Pan de vida» en el capítulo seis de Juan. Jesús se revela como pan de vida, como alimento que sacia nuestra hambre. Su palabra nos dice que el único pan que nos hace vivir es el amor. No es extraño, por ello, que los relatos de resurrección se den siempre entorno al pan, a las comidas, a la mesa compartida. En este gesto-símbolo no solo descubrimos la presencia del Resucitado en medio de la comunidad, es también una invitación a ser pan vivo para saciar el hambre de tantos hermanos nuestros. Hagamos nuestra la petición de los discípulos: «Señor, danos siempre de este pan».

Primero sea el pan
después la libertad.
(La libertad con hambre
es una flor encima de un cadáver).

Donde hay pan,
allí está Dios.
«El arroz es un cielo»,
dice el poeta de Asia.
La tierra
es un plato
gigantesco de arroz,
un pan inmenso y nuestro,
para el hambre de todos.
Dios se hace Pan, trabajo para el pobre,
dice el profeta Ghandi.

La Biblia es un menú de Pan fraterno.
Jesús es el Pan vivo.
El universo es nuestra mesa, hermanos.

Las masas tienen hambre,
y este Pan es su carne,
destrozada en la lucha,
vencedora en la muerte.

Somos familia en la fracción del pan.
Sólo al partir el pan
podrán reconocernos.
Seamos pan, hermanos.

Danos, oh Padre, el pan de cada día:
el arroz, o el maíz, o la tortilla,
el pan del Tercer Mundo

(Pedro Casaldáliga)

Fraternalmente, Edgardo Guzmán, cmf. 
eagm796@hotmail.com

Fuente :
https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

EDD. lunes 06 de mayo de 2019.

Hoy, lunes, 6 de mayo de 2019

Primera lectura

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (6,8-15):

EN aquellos días, Esteban, lleno de gracia y poder, realizaba grandes prodigios y signos en medio del pueblo. Unos cuantos de la sinagoga llamada de los libertos, oriundos de Cirene, Alejandría, Cilicia y Asia, se pusieron a discutir con Esteban; pero no lograban hacer frente a la sabiduría y al espíritu con que hablaba.
Entonces indujeron a unos que asegurasen:
«Le hemos oído palabras blasfemas contra Moisés y contra Dios».
Alborotaron al pueblo, a los ancianos y a los escribas, y, viniendo de improviso, lo agarraron y lo condujeron al Sanedrín, presentando testigos falsos que decían:
«Este individuo no para de hablar contra el Lugar Santo y la Ley, pues le hemos oído decir que ese Jesús el Nazareno destruirá este lugar y cambiará las tradiciones que nos dio Moisés».
Todos los que estaban sentados en el Sanedrín fijaron su mirada en él y su rostro les pareció el de un ángel.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 118,23-24.26-27.29-30

R/.
Dichoso el que camina en la voluntad del Señor

Aunque los nobles se sienten a murmurar de mí,
tu siervo medita tus decretos;
tus preceptos son mi delicia,
tus enseñanzas son mis consejeros. R/.

Te expliqué mi camino, y me escuchaste:
enséñame tus mandamientos;
instrúyeme en el camino de tus mandatos,
y meditaré tus maravillas. R/.

Apártame del camino falso,
y dame la gracia de tu ley;
escogí el camino verdadero,
deseé tus mandamientos. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Juan (6,22-29):

DESPUÉS de que Jesús hubo saciado a cinco mil hombres, sus discípulos lo vieron caminando sobre el mar. Al día siguiente, la gente que se había quedado al otro lado del mar notó que allí no había habido más que una barca y que Jesús no había embarcado con sus discípulos, sino que sus discípulos se habían marchado solos.
Entretanto, unas barcas de Tiberíades llegaron cerca del sitio donde habían comido el pan después que el Señor había dado gracias. Cuando la gente vio que ni Jesús ni sus discípulos estaban allí, se embarcaron y fueron a Cafarnaún en busca de Jesús.
Al encontrarlo en la otra orilla del lago, le preguntaron:
«Maestro, ¿cuándo has venido aquí?».
Jesús les contestó:
«En verdad, en verdad os digo: me buscáis no porque habéis visto signos, sino porque comisteis pan hasta saciaros. Trabajad no por el alimento que perece, sino por el alimento que perdura para la vida eterna, el que os dará el Hijo del hombre; pues a este lo ha sellado el Padre, Dios».
Ellos le preguntaron:
«Y, ¿qué tenemos que hacer para realizar las obras de Dios?».
Respondió Jesús:
«La obra de Dios es esta: que creáis en el que él ha enviado».

Palabra del Señor

REFLEXIÓN. :

Edgardo Guzmán, cmf.

Queridos amigos y amigas:

Hemos iniciado la tercera semana del tiempo de Pascua.  Durante este tiempo somos invitados a pedir la gracia de experimentar que Jesús está vivo y resucitado. La fuerza de su Espíritu sigue actuando hoy en tantos hombres y mujeres que se dejan tocar por su dinamismo transformador. Más allá del miedo, la oscuridad y la injusticia de nuestro mundo; tenemos la firme esperanza de que la muerte no tiene la última palabra, nuestra vida esta llamada a ser un reflejo de esta esperanza pascual.

Es lo que encontramos en la primera lectura de hoy: el testimonio de Esteban que «lleno de gracia y poder, realizaba grandes prodigios y signos en medio del pueblo». Para nosotros hoy realizar grandes signos no se trata de hacer cosas para llamar la atención, ni de fenómenos extraordinarios para suscitar admiración y desconcierto.  El libro de los Hechos nos transmite que la grandeza de nuestro testimonio es porque vivimos desde la sabiduría y el espíritu del Señor.

Como Esteban también nosotros estamos llamados a dar testimonio en las pequeñas cosas de cada día, en palabras del Papa Francisco se trata: «la santidad en el pueblo de Dios paciente: a los padres que crían con tanto amor a sus hijos, en esos hombres y mujeres que trabajan para llevar el pan a su casa, en los enfermos, en las religiosas ancianas que siguen sonriendo. En esta constancia para seguir adelante día a día, veo la santidad de la Iglesia militante. Esa es muchas veces la santidad “de la puerta de al lado”, de aquellos que viven cerca de nosotros y son un reflejo de la presencia de Dios, o, para usar otra expresión, “la clase media de la santidad”».

El Evangelio que leemos hoy es el inicio del discurso de Jesús sobre el «Pan de vida» en la sinagoga de Cafarnaúm. Comienza con  una fuerte interpelación sobre las motivaciones por las cuales buscamos al Señor. Jesús lo plantea con claridad: «me buscan no porque han visto signos, sino porque comieron pan hasta saciarse». Sus palabras nos ayudan a discernir y purificar nuestras intenciones en su seguimiento. Podemos preguntarnos: ¿Por qué busco al Señor? ¿Dónde busco el pan que alimenta mi vida? ¿Qué está alimentando mi vida?

El tiempo de Pascua es una oportunidad para redescubrir en los pequeños signos de cada día la presencia de Dios en nuestra vida, en las personas que nos rodean, en los acontecimientos de nuestra historia. Pidamos en nuestra oración la gracia de abrirnos a la gratuidad para seguir al Señor Resucitado con un corazón desinteresado, creyendo y confiando plenamente en Él.

Fraternalmente, Edgardo Guzmán, cmf. 
eagm796@hotmail.com

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

EDD. Sabádo 04 de mayo de 2019

Primera lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios (15,1-8):

Os recuerdo, hermanos, el Evangelio que os proclamé y que vosotros aceptasteis, y en el que estáis fundados, y que os está salvando, si es que conserváis el Evangelio que os proclamé; de lo contrario, se ha malogrado vuestra adhesión a la fe. Porque lo primero que yo os transmití, tal como lo había recibido, fue esto: que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según las Escrituras; que se le apareció a Cefas y más tarde a los Doce; después se apareció a más de quinientos hermanos juntos, la mayoría de los cuales viven todavía, otros han muerto; después se le apareció a Santiago, después a todos los apóstoles; por último, se me apareció también a mí.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 18,2-3.4-5

R/.
A toda la tierra alcanza su pregón

El cielo proclama la gloria de Dios,
el firmamento pregona la obra de sus manos:
el día al día le pasa el mensaje,
la noche a la noche se lo susurra. R/.

Sin que hablen, sin que pronuncien, 
sin que resuene su voz,
a toda la tierra alcanza su pregón,
y hasta los límites del orbe su lenguaje. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Juan (14,6-14):

En aquel tiempo, dijo Jesús a Tomás: «Yo soy el camino, y la verdad, y la vida. Nadie va al Padre, sino por mí. Si me conocéis a mí, conoceréis también a mi Padre. Ahora ya lo conocéis y lo habéis visto.»
Felipe le dice: «Señor, muéstranos al Padre y nos basta.»
Jesús le replica: «Hace tanto que estoy con vosotros, ¿y no me conoces, Felipe? Quien me ha visto a mí ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú: «Muéstranos al Padre»? ¿No crees que yo estoy en el Padre, y el Padre en mí? Lo que yo os digo no lo hablo por cuenta propia. El Padre, que permanece en mí, hace sus obras, Creedme: yo estoy en el Padre, y el Padre en mí. Si no, creed a las obras. Os lo aseguro: el que cree en mí, también él hará las obras que yo hago, y aún mayores. Porque yo me voy al Padre; y lo que pidáis en mi nombre, yo lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si me pedís algo en mi nombre, yo lo haré.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Fredy Cabrera, cmf

Apreciados hermanos y hermanas:

En el día de los apóstoles Felipe y Santiago estamos llamados a reforzar nuestra identidad cristiana. Ahondar en nuestras raíces nos dará la garantía de que vamos por buen camino o bien nos ayudará a evaluarnos. Seguimos a Jesús el campesino de Nazaret («pobre entre los pobres»), que se apuntó para ser un profeta itinerante anunciando buenas nuevas a los marginados y empobrecidos. Aquel que, en un espacio comunitario pequeño, estableció relaciones igualitarias (de dignificación) para derribar las estructuras sociales de poder imperante (incluído el patriarcado).

Somos discípulos y discípulas de aquel que, a precio de su vida, buscó la transformación y liberación de su pueblo. Convencidos de que tenemos el espíritu del crucificado-resucitado, hemos de continuar multiplicando los espacios donde seamos capaces de defender y dignificar la vida en todas sus formas (incluida la vida de la Madre Tierra).

El riesgo que corremos como Iglesia es el de olvidar a qué Jesús seguimos o relativizar su causa. En el evangelio Jesús se presenta ante sus discípulos como «el camino, la verdad y la vida», es decir, la ruta para conocer al Dios encarnado en nuestra historia.

Todavía hoy, nos asalta la duda como a Tomás o la incertidumbre como a Felipe pero, con mayor claridad, debemos orientar nuestra brújula hacia un estilo de vida sencillo y solidario. Sepamos con certeza que toda experiencia de liberación y dignificación será como la «hoja de ruta» que nos hará continuadores del reino inaugurado por Jesús.   

Fredy Cabrera
Misionero Claretiano

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

Audiencia general: “Dios siempre nos acompaña y hace más ligero el peso de nuestra cruz”

Palabras del Papa en español

mayo 02, 2019 08:44

Larissa I. LópezPapa y Santa Sede

(ZENIT – 2 mayo 2019).- En la audiencia general de este miércoles, 1 de mayo de 2019, el Papa Francisco recordó que “Dios siempre nos acompaña y hace más ligero el peso de nuestra cruz” después de pedir a Dios que “aleje de nosotros todo tipo de tentación y que sepamos percibir su presencia a nuestro lado en todo momento de nuestra vida”.

La audiencia se celebró en la plaza de San Pedro y el Santo Padre dedicó la catequesis a la penúltima invocación del Padre Nuestro: “No nos dejes caer en la tentación”.

La tentación del maligno

Durante sus palabras en español, el Papa señaló que dicha petición del Padre Nuestro se sitúa en ”el centro del drama entre nuestra libertad y las insidias del maligno”. También subrayó que está claro que es el diablo, y no el Señor, el que nos tienta, el que desea que caigamos cuando somos sometidos a pruebas. “De hecho, Jesús nos revela que Dios se pone junto a nosotros en la lucha contra el mal y, por eso, nos enseña a pedirle que nos ayude a evitarlo y a superarlo”, dijo el Pontífice.

Dios vela por nosotros

El Obispo de Roma se refirió a los momentos en los que Jesús, como nosotros, es sometido a pruebas y tentaciones. Supo superarlas en el desierto, cuando el demonio le tentó, y en Getsemaní, donde demostró su confianza en Dios Padre, a pesar de que sabía que le esperaba la Pasión.

Con respecto a Getsemaní, Francisco ha resaltado que, Jesús pidió a los apóstoles que velaran y oraran junto a Él, pero estos no lo hicieron. Sin embargo, nosotros nunca estamos solos ante las dificultades, Dios está presente: “cuando nosotros somos probados y tentados por el maligno, Él vela y está junto a nosotros”, recalcó el Papa.

Saludo a los hispanohablantes

Finalmente, el Santo Padre envió un saludo “a los peregrinos de lengua española venidos de España y de Latinoamérica, en modo particular a los sacerdotes de la Diócesis de Cartagena, acompañados por su obispo, Mons. José Manuel Lorca Planes”.

mayo 02, 2019 08:44Papa y Santa Sede

Fuente : https://es.zenit.org/articles/audiencia-general-dios-siempre-nos-acompana-y-hace-mas-ligero-el-peso-de-nuestra-cruz/

Homilía para la eucaristía del domingo 05 de mayo de 2019.

Si las aguas de la vida te pretenden ahogar, no temas, toma la mano de Él y camina.

DOMINGO TERCERO DE PASCUA.CICLO C.

Hechos 5,27-32.40-41: Nueva confrontación de los Apóstoles con las autoridades; es preciso obedecer a Dios antes que a los hombres. Por eso el testimonio valiente para dar a conocer a Jesús resucitado.

Apocalipsis 5, 11-14: Cristo es el Cordero sacrificado, pero glorioso, el único, exaltado junto al Padre. Él es lo máximo.

Juan 21,1-19: Una nueva manifestación del Señor resucitado. Dos aspectos:

Uno, la pesca, signo de captación de hombres para el Reino. Jesús indica cómo pescar.

Dos, Pedro es designado para apacentar, pero debe renovar su lealtad en el amor.

1.- Jesús resucitado está presente en la comunidad de los suyos. Y esta comunidad de creyentes siempre ha tenido y tendrá que enfrentarse con el mundo y con las autoridades de este mundo, ya que es cuestión de saber a quién obedecer. La obediencia a Dios es lo primero y fundamental. Y muchas veces el testimonio de Cristo resucitado acarreará problemas, enfrentamientos, porque proclamar a Cristo resucitado es más que proclamar una verdad doctrinal, es proclamar una nueva forma de vida. Porque aceptar a Jesús resucitado es dejar entrar una vida distinta a la que nos ofrece el mundo. Y esto, por supuesto trae un choque con las consignas del mundo, ya que son de muerte, no de vida. Pero la Iglesia no está sola, Cristo está con nosotros y sólo a Él proclamamos como el único Señor y Soberano.

2.- Deber de la Iglesia, de cada uno de nosotros, es proclamar el evangelio, en otras palabras, el salir a pescar. Jesús resucitado es quien indica por dónde echar la red. ¡Cuántas veces no sabemos pescar, nos va mal en el trabajo pastoral! ¿Por qué nos va mal? No bastan las técnicas pastorales, los esfuerzos humanos y fatigas. Los Apóstoles trabajaron toda la noche y nada. Pero basta con que le hagan caso al Señor y se tiene un buen resultado. Cualquier actividad pastoral es vana, inútil si no contamos con el Señor Resucitado. Ya lo dice la Palabra: “Si el Señor no construye la casa, en vano se cansan los albañiles” (Salmo 126). La presencia de Cristo, más aún, tenerlo presente da garantía de resultado. Cualquier actividad pastoral debe estar precedida y acompañada de la oración. Sólo quien tiene fe reconoce la presencia del Señor en lo que hace.

Sólo el amor, señal de fidelidad, legitima el ministerio en la Iglesia, no los títulos, no los rangos humanos. Pedro es tal en la medida que sabe amar. Un pastor, un creyente, será tal en la medida que sepa amar.

3.- Pero la tarea no es fácil, ya lo sabemos. Tenemos mucho viento en contra y se nos quiere exigir algo que va contra la conciencia cristiana. Se nos podrá acusar de mil pecados, pero nunca de violar el sigilo sacramental. Es preciso obedecer a Dios antes que a los hombres. Los legisladores podrán legalizar el aborto, la eutanasia, el obligar a romper un secreto sacramental y otros crímenes, pero legalizarlos no los hace justos ni buenos. No todo lo legal es justo. Pero esto el mundo no lo entiende porque es ciego. Pero no tenemos por qué tener miedo. Él está y siempre ha estado presente entre nosotros.

4.- Hoy está presente entre nosotros y nos dice: “ Vengan a comer”. Es Él quien toma el pan, toma el pescado (que es Él mismo) y nos lo entrega. Está aquí y nos pregunta: “¿Me amas más que estos?” Es decir, ¿me amas más que los del mundo?  No temamos responderle. Aun cuando la tormenta se hace más cruda no temamos. Con Él sí podremos ser sus testigos, podremos ir a pescar con seguridad. No tengamos miedo de seguirlo y proclamarlo, Él está con nosotros. Pero, ojo, veamos por donde vamos a tirar la red.

 Hermano Pastor Salvo Beas.

EDD. viernes 03 de mayo de 2019.

Viernes de la segunda semana de Pascua
La Exaltación de la Santa Cruz
Fiesta 
Color: rojo

El año 335, en tiempos de Constantino, se dedicó solemnemente una basílica sobre el sepulcro de Jesús en Jerusalén y se celebró también el hallazgo de la verdadera cruz de Cristo.

La Cruz de Cristo es el trofeo de su victoria pascual sobre la muerte. El Hijo del hombre levantado en alto es exaltado. El crucificado por su obediencia hasta la muerte es glorificado. Así, Él, desde la Cruz gloriosa es el Árbol de la Vida que otorga los frutos del Espíritu.

Antífona de entrada             Cf. Gál 6, 14

Debemos gloriamos en la Cruz de nuestro Señor Jesucristo: en Él está nuestra salvación, nuestra vida y nuestra resurrección; por El hemos sido salvados y redimidos.

Gloria.

ORACIÓN COLECTA

Dios nuestro, que has querido que tu Hijo unigénito sufriera el tormento de la cruz para salvar al género humano, concédenos que, después de haber conocido este misterio en la tierra, podamos alcanzar en el cielo el premio de su redención. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

Cuando alguien era mordido, miraba hacia la serpiente de bronce y quedaba sano.

Lectura del libro de los Números   21, 4b-9

En el camino por el desierto, el pueblo perdió la paciencia y comenzó a hablar contra Dios y contra Moisés: ¿Por qué nos hicieron salir de Egipto para hacernos morir en el desierto? ¡Aquí no hay pan ni agua, y ya estamos hartos de esta comida miserable!

Entonces el Señor envió contra el pueblo unas serpientes abrasadoras, que mordieron a la gente, y así murieron muchos israelitas.

El pueblo acudió a Moisés y le dijo: Hemos pecado hablando contra el Señor y contra ti. Intercede delante del Señor, para que aleje de nosotros esas serpientes.

Moisés intercedió por el pueblo, y el Señor le dijo: Fabrica una serpiente abrasadora y colócala sobre un mástil. Y todo el que haya sido mordido, al mirarla, quedará sano.

Moisés hizo una serpiente de bronce y la puso sobre un mástil. Y cuando alguien era mordido por una serpiente, miraba hacia la serpiente de bronce y quedaba sano.

SALMO RESPONSORIAL  77, 1-2. 34-38

R/No olviden las proezas del Señor.

Pueblo mío, escucha mi enseñanza, presta atención a las palabras de mi boca: yo voy a recitar un poema, a revelar enigmas del pasado.

Cuando los hacía morir, lo buscaban y se volvían a Él ansiosamente: recordaban que Dios era su Roca, y el Altísimo, su libertador.

Pero lo elogiaban de labios para afuera y mentían con sus lenguas; su corazón no era sincero con Él y no eran fieles a su alianza.

El Señor, que es compasivo, los perdonaba en lugar de exterminarlos; una y otra vez reprimió su enojo y no dio rienda suelta a su furor.

SEGUNDA LECTURA

Se anonadó a sí mismo. Por eso, Dios lo exaltó.

Lectura de la carta del Apóstol san Pablo a los cristianos de Filipos   2, 6-11

Jesucristo, que era de condición divina, no consideró esta igualdad con Dios como algo que debía guardar celosamente: al contrario, se anonadó a sí mismo, tomando la condición de servidor y haciéndose semejante a los hombres. Y presentándose con aspecto humano, se humilló hasta aceptar por obediencia la muerte y muerte de cruz.

Por eso, Dios lo exaltó y le dio el Nombre que está sobre todo nombre, para que al nombre de Jesús, se doble toda rodilla en el cielo, en la tierra y en los abismos, y toda lengua proclame para gloria de Dios Padre: Jesucristo es el Señor.E

ACLAMACIÓN AL EVANGELIO

Aleluya.

Te adoramos, Cristo, y te bendecimos, porque con tu cruz has redimido al mundo. Aleluya.

EVANGELIO

Es necesario que el Hijo del hombre sea levantado en alto.

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan 3, 13-17

Jesús dijo:

Nadie ha subido al cielo, sino el que descendió del cielo, el Hijo del hombre que está en el cielo. De la misma manera que Moisés levantó en alto la serpiente en el desierto, también es necesario que el Hijo del hombre sea levantado en alto, para que todos los que creen en Él tengan Vida eterna.

Sí, Dios amó tanto al mundo, que entregó a su Hijo único para que todo el que cree en Él no muera, sino que tenga Vida eterna. Porque Dios no envió a su Hijo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por Él.

Fuente :
http://www.eucaristiadiaria.cl/dia_cal.php?fecha=2019-05-03

REFLEXIÓN :

El texto que hoy la liturgia nos propone está sacado de la Fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz. No nos tiene que sorprender el que el pasaje elegido para esta celebración forme parte del cuarto evangelio, porque es justamente este evangelio el que presenta el misterio de la cruz del Señor, como exaltación. Y esto está claro desde el comienzo del evangelio: “Así como Moisés elevó la serpiente en el desierto, así tiene que ser elevado el Hijo del Hombre” (Jn 3,14; Dn 7,13). Juan nos explica el misterio del Verbo Encarnado en el movimiento paradójico del descenso-ascenso (Jn 1,14.18; 3,13). Y es éste el misterio que ofrece la clave de lectura para comprender el despliegue de la identidad y de la misión de Jesucristo passus et gloriosus, y podemos decir con razón que esto no vale solamente para el texto de Juan. La carta a los Efesios, por ejemplo, se sirve de este mismo movimiento paradójico para explicar el misterio de Cristo: “Subió. ¿Qué quiere decir, sino que había bajado con los muertos al mundo inferior?” (Ef 4,9).

Jesús es el Hijo de Dios que al hacerse Hijo del hombre (Jn 3,13) nos hace conocer los misterios de Dios (Jn 1,18). Esto el solamente puede hacerlo, ya que el sólo ha visto al Padre (Jn 6,46). Podemos decir que el misterio del Verbo que baja del cielo responde al anhelo de los profetas: ¿quién subirá al cielo para revelarnos este misterio? (cfr. Dt 30,12; Prov 30,4). El cuarto evangelio está lleno de referencias al misterio de aquel que “ha bajado del cielo” (1 Cor 15,47). He aquí algunas citas: Jn 6,33.38.51.62; 8,42; 16,28-30; 17,5.

La exaltación de Jesús está justamente en este bajar hasta nosotros, hasta la muerte, y a la muerte de cruz, desde la cual él será levantado como la serpiente en el desierto y “todo el que la mire … no morirá” (Núm 21,7-9; Zc 12,10). Este mirar a Cristo ensalzado, Juan lo recordará en la escena de la muerte de Jesús: “Mirarán a aquel que traspasaron” (Jn 19,37). En el contexto del cuarto evangelio, el dirigir la mirada quiere significar, “conocer”, “comprender”, “ver”.

A menudo en el evangelio de Juan, Jesús se refiere al hecho de ser levantado: “Cuando hayan levantado en alto el Hijo del hombre, entonces conocerán que yo soy” (Jn 8,28); “‘cuando yo haya sido levantado de la tierra, atraeré a todos a mí’. Jesús daba a entender así de qué muerte iba a morir” (Jn 12,32-33). También en los sinópticos Jesús anuncia a sus discípulos el misterio de su condena a muerte y muerte de cruz (véase Mt 20,17-19; Mc 10,32-34; Lc 18,31-33). En efecto, Cristo tenía que “sufrir todo esto y entrar en la gloria” (Lc 24,26).

Este misterio revela el gran amor que Dios nos tiene. Es el hijo que nos es dado, “para que quien crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna”, este hijo a quien nosotros hemos rechazado y crucificado. Pero justamente en este rechazo de nuestra parte, Dios nos ha manifestado su fidelidad y su amor que no se detiene ante la dureza de nuestro corazón. El actúa la salvación, a pesar de nuestro rechazo y desprecio (cfr. Hechos 4,27-28), permaneciendo siempre firme en realizar su plan de misericordia: “Porque Dios no ha enviado a su Hijo al mundo para juzgar el mundo, sino para que el mundo se salve por él”.

Fuente :
https://ocarm.org/es/content/lectio/lectio-divina-exaltaci-n-santa-cruz

Comentario al evangelio de hoy jueves 02 de mayo de 2019.

Del santo Evangelio según san Juan 3, 31-36

«El que viene de lo alto está por encima de todos; pero el que viene de la tierra pertenece a la tierra y habla de las cosas de la tierra. El que viene del cielo está por encima de todos. Da testimonio de lo que ha visto y oído, pero nadie acepta su testimonio. El que acepta su testimonio certifica que Dios es veraz. Aquel a quien Dios envió habla las palabras de Dios, porque Dios le ha concedido sin medida su Espíritu.

El Padre ama a su Hijo y todo lo ha puesto en sus manos. El que cree en el Hijo tiene vida eterna. Pero el que es rebelde al Hijo no verá la vida, porque la cólera divina perdura en contra de él».

Palabra del Señor.

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

Cuando vemos unas personas que traen un traje de adelita o jeans con tejana, botas y saco con tejidos de gallos u otros animales reconocemos que son mexicanos, que están en una fiesta mexicana o cosas por el estilo. Igual si vemos a una persona con kimono, pensamos que es de Japón, o si vemos a un hombre con traje bávaro, pensamos que es alemán, o irlandés si no conocemos mucho…

¿Cómo es el traje del cielo? Ayer vimos cómo Dios amó demasiado al mundo, al punto de entregar a su Hijo a la muerte. Esto nos deja entrever el traje que utiliza el Hijo, un traje que, hace pocos días, durante la Semana Santa, encontramos lleno de heridas, de llagas, de dolores… Pero no cualquier dolor, es el dolor del que se sabe amado por el Padre, del amor capaz de amar a otros, de no encerrarse en su propia soledad, en su propio egoísmo… El traje de Jesús es el amor, es el único traje que encontraremos repetido en muchos modelos, tamaños, formatos, colores, tonalidades y matices diversos; y solo se hace más bello ese traje entre más se utiliza.

Los teólogos expertos dicen que Jesús, en el cielo, conserva las cinco llagas de la cruz; es una muestra de cómo nuestras debilidades, nuestros problemas, nuestros fallos, nuestros errores… nuestras llagas resucitarán gloriosas, si las vivimos con amor; y ya no nos darán vergüenza, al contrario, serán el testimonio de que hemos pasado por la tierra sin apegarnos a ella, más bien con el traje del cielo.

«La justicia es, por lo tanto, una virtud, es decir, un ropaje interno del sujeto: no un traje ocasional o para ponérselo en las fiestas, sino un ropaje que se lleva siempre, porque te cubre y te envuelve, influyendo no solo en las decisiones concretas, sino también en las intenciones y en los propósitos. Y es virtud cardinal, porque indica la dirección correcta y, como un gozne, es punto de apoyo y articulación. Sin justicia, toda la vida social se queda atascada, como una puerta que ya no se puede abrir, o termina chirriando en un movimiento farragoso.»
(Discurso de SS Papa Francisco, 19 de febrero de 2019)

Fuente : http://es.catholic.net/op/articulos/72742/el-traje-del-cielo.html#modal

EDD. jueves 02 de mayo de 2019.

Hoy, jueves, 2 de mayo de 2019

Primera lectura

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (5,27-33):

EN aquellos días, los apóstoles fueron conducidos a comparecer ante el Sanedrín y el sumo sacerdote los interrogó, diciendo:
«¿No os habíamos ordenado formalmente no enseñar en ese Nombre? En cambio, habéis llenado Jerusalén con vuestra enseñanza y queréis hacernos responsables de la sangre de ese hombre».
Pedro y los apóstoles replicaron:
«Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres. El Dios de nuestros padres resucitó a Jesús, a quien vosotros matasteis, colgándolo de un madero. Dios lo ha exaltado con su diestra, haciéndolo jefe y salvador, para otorgar a Israel la conversión y el perdón de los pecados. Testigos de esto somos nosotros y el Espíritu Santo, que Dios da a los que lo obedecen».
Ellos, al oír esto, se consumían de rabia y trataban de matarlos.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 33,2.9.17-18.19-20

R/.
Si el afligido invoca al Señor, él lo escucha

Bendigo al Señor en todo momento,
su alabanza está siempre en mi boca.
Gustad y ved qué bueno es el Señor,
dichoso el que se acoge a él.R/.

El Señor se enfrenta con los malhechores,
para borrar de la tierra su memoria.
Cuando uno grita, el Señor lo escucha
y lo libra de sus angustias. R/.

El Señor está cerca de los atribulados,
salva a los abatidos.
Aunque el justo sufra muchos males,
de todos lo libra el Señor. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Juan (3,31-36):

EL que viene de lo alto está por encima de todos. El que es de la tierra es de la tierra y habla de la tierra. El que viene del cielo está por encima de todos. De lo que ha visto y ha oído da testimonio, y nadie acepta su testimonio. El que acepta su testimonio certifica que Dios es veraz.
El que Dios envió habla las palabras de Dios, porque no da el Espíritu con medida. El Padre ama al Hijo y todo lo ha puesto en su mano. El que cree en el Hijo posee la vida eterna; el que no crea al Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios pesa sobre él.

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Fuente :