Ir al contenido principal

Autor: Patricio Osiadacz

EDD. jueves 13 de julio de 2019

Jueves de la décima semana del tiempo ordinario
San Antonio de Padua, presbítero y doctor de la Iglesia
Memoria obligatoria 
Color: blanco

Antonio nació en Lisboa (Portugal) hacia fines del siglo XII. Ingresó en los Canónigos regulares de San Agustín. Apenas ordenado presbítero, abrazó la Orden de los Frailes menores con el fin de dedicarse a la propagación de la fe entre los pueblos del África, pero no fue así: predicó fructuosamente en Italia y convirtió a una multitud de herejes. Fue el primer profesor de Teología en su Orden. Escribió sermones llenos de ciencia y elegancia.

Murió en Padua, en el año 1231.

Antífona de entrada             Cf. Lc 4, 18

El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha consagrado por la unción. El me envió a llevar la buena noticia a los pobres y a sanar a los que se arrepienten de corazón.

ORACIÓN COLECTA

Dios todopoderoso y eterno, que en san Antonio de Padua nos diste un insigne predicador del Evangelio y un intercesor en las necesidades; concédenos, con su ayuda, que viviendo cristianamente experimentemos tu protección en toda adversidad. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

Dios hizo brillar su luz en nuestros corazones para que resplandezca el conocimiento de la gloria de Dios.

Lectura de la segunda carta del Apóstol san Pablo a los cristianos de Corinto   3, 15—4, 1. 3-6

Hermanos:

Hasta el día de hoy un velo cubre la inteligencia de los israelitas siempre que leen a Moisés. Pero al que se convierte al Señor, se le cae el velo. Porque el Señor es el Espíritu, y donde está el Espíritu del Señor, allí está la libertad. Nosotros, en cambio, con el rostro descubierto, reflejamos, como en un espejo, la gloria del Señor, y somos transfigurados a su propia imagen con un esplendor cada vez más glorioso, por la acción del Señor, que es Espíritu.

Por eso, investidos misericordiosamente del ministerio apostólico, no nos desanimamos. Si nuestro Evangelio todavía resulta impenetrable, lo es sólo para aquellos que se pierden, para los incrédulos, a quienes el dios de este mundo les ha enceguecido el entendimiento, a fin de que no vean resplandecer el Evangelio de la gloria de Cristo, que es la imagen de Dios.

Porque no nos predicamos a nosotros mismos, sino a Cristo Jesús, el Señor, y nosotros no somos más que servidores de ustedes por amor de Jesús. Porque el mismo Dios que dijo: “Brille la luz en medio de las tinieblas”, es el que hizo brillar su luz en nuestros corazones para que resplandezca el conocimiento de la gloria de Dios, reflejada en el rostro de Cristo.

SALMO RESPONSORIAL   84, 9ab. 10-14

R/. La gloria del Señor habitará en nuestra tierra.

Voy a proclamar lo que dice el Señor: el Señor promete la paz para su pueblo y sus amigos.  Su salvación está muy cerca de sus fieles, y la Gloria habitará en nuestra tierra.

El Amor y la Verdad se encontrarán, la Justicia y la Paz se abrazarán; la Verdad brotará de la tierra y la Justicia mirará desde el cielo.

El mismo Señor nos dará sus bienes y nuestra tierra producirá sus frutos.  La Justicia irá delante de Él, y la Paz, sobre la huella de sus pasos.EVANGELIO

ACLAMACIÓN AL EVANGELIO       Jn 13, 34

Aleluya.

“Les doy un mandamiento nuevo: ámense los unos a los otros, así como Yo los he amado”, dice el Señor. Aleluya.

EVANGELIO

Todo aquel que se enoja contra su hermano, merece ser condenado por un tribunal.

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo    5, 20-26

Jesús dijo a sus discípulos:

Les aseguro que si la justicia de ustedes no es superior a la de los escribas y fariseos, no entrarán en el Reino de los Cielos.

Ustedes han oído que se dijo a los antepasados: No matarás, y el que mata debe ser llevado ante el tribunal. Pero Yo les digo que todo aquel que se enoja contra su hermano merece ser condenado por un tribunal. Y todo aquel que lo insulta merece ser castigado por el Tribunal. Y el que lo maldice merece el infierno.

Por lo tanto, si al presentar tu ofrenda en el altar, te acuerdas de que tu hermano tiene alguna queja contra ti, deja tu ofrenda ante el altar, ve a reconciliarte con tu hermano, y sólo entonces vuelve a presentar tu ofrenda.

Trata de llegar en seguida a un acuerdo con tu adversario, mientras vas caminando con él, no sea que el adversario te entregue al juez, y el juez al guardia, y te pongan preso. Te aseguro que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último centavo.

PALABRA DEL SEÑOR.

Fuente :
http://www.eucaristiadiaria.cl/dia_cal.php?fecha=2019-06-13

REFLEXIÓN  :

• El texto del evangelio de hoy está dentro de la unidad mayor de Mt 5,20 hasta Mt 5,48. En esta unidad Mateo muestra como Jesús interpretaba y explicaba la Ley de Dios. Por cinco veces repitió la frase: «Habéis oído que se dijo, ¡pero yo os digo!» (Mt 5,21.27.33.38.43). En opinión de algunos fariseos, Jesús estaba terminando con la ley. Pero era exactamente lo contrario. Decía: “No piensen que he venido a abolir la Ley y los Profetas. No he venido a acabar, sino a darles pleno cumplimiento (Mt 5,17). Ante la Ley de Moisés, Jesús tiene una actitud de ruptura y continuidad. Rompe con las interpretaciones erradas que se encerraban en la prisión de la letra, y reafirma de forma categórica el objetivo último de la ley: alcanzar la justicia mayor que es el Amor.

• En las comunidades para las cuales Mateo escribe su Evangelio había opiniones diferentes ante la Ley de Moisés. Para algunos no tenía sentido. Para otros tenía que ser observada hasta los mínimos detalles. Por esto había muchos conflictos y enfrentamientos. Unos llamaban a otros imbecil e idiota. Mateo trata de ayudar a los dos grupos a enfrentar y superar los conflictos que surgen dentro de la familia y de la comunidad.

• Mateo 5,20: La justicia de ustedes tiene que ser mayor que la justicia de los fariseos. Este primer versículo ofrece la llave general de todo lo que sigue en el conjunto de Mt 5,20-48. El evangelista muestra a las comunidades cómo deben practicar una justicia mayor que supera la justicia de los escribas y de los fariseos y que llevará a la observancia plena de la ley. En seguida, después de esta clave general sobre la justicia mayor, Mateo presenta cinco ejemplos bien concretos de cómo practicar la Ley de tal manera que su observancia lleve a la práctica perfecta del amor. En el primer ejemplo del evangelio de hoy, Jesús revela lo que Dios quería cuando entregó a Moisés el quinto mandamiento. “¡No matarás!”.

• Mateo 5,21-22: No matar. “Habéis oído que se ha dicho: No matará. Quien mate a su hermano será condenado por el tribunal” (Ex 20,13) Para observar plenamente este quinto mandamiento no basta evitar el asesinato. Es preciso arrancar del proprio ser todo aquello que, de una forma o de otra, pueda llevar al asesinato, como por ejemplo, la rabia, el odio, el juicio, e deseo de venganza, de explotación, etc.“Todo aquel que se encolerice contra su hermano, será reo ante el tribunal”. Es decir, quien piensa con rabia en su hermano, merece ya el mismo castigo de condena de parte del tribunal que, en la antigua ley, era reservado al asesino. Y Jesús va mucho más allá. El quiere arrancar la raíz del asesinato: pero el que llame a su hermano `imbécil’, será reo ante el Sanedrín; y el que le llame `renegado’, será reo de la gehenna de fuego Con otras palabras, observo plenamente el mandamiento No Matar si consigo sacar de mi corazón cualquier sentimiento de rabia que lleva a insultar al hermano. Es decir: solamente si llego a la perfección del amor.

• Mateo 5,23-24: El culto perfecto que Dios quiere “Si, pues, al presentar tu ofrenda en el altar te acuerdas entonces de que tu hermano tiene algo contra ti, deja tu ofrenda allí, delante del altar, y vete primero a reconciliarte con tu hermano; luego vuelves y presentas tu ofrenda. Para poder ser aceptado por Dios y estar unido a él, es preciso estar reconciliado con el hermano, con la hermana. Antes de la destrucción del Templo del año 70, cuando los cristianos han participado a las peregrinaciones a Jerusalén para hacer sus ofertas al altar del Templo, recordaban siempre la frase de Jesús. Ahora en los años 80, en el momento en que Mateo escribe, el Templo y el Altar ya no existían. La comunidad pasó a ser el Templo y el Altar de Dios (1Cor 3,16).

• Mateo 5,25-26: Reconciliar. Uno de los puntos en que el Evangelio de Mateo más insiste es la reconciliación, pues en las comunidades de aquella época, había muchas tensiones entre grupos radicales con tendencias diferentes, sin diálogo. Nadie quería ceder ante el otro. Mateo ilumina esta situación con palabras de Jesús sobre la reconciliación que piden acogida y comprensión. Pues el único pecado que Dios no consigue perdonar es nuestra falta de perdón a los demás (Mt 6,14). ¡Por esto, busca la reconciliación, antes de que sea demasiado tarde!

• El ideal de la justicia mayor. Por cinco veces, Jesús cita un mandamiento o una costumbre de la antigua ley: No matar (Mt 5,21), No cometer adulterio (Mt 5,27), No jurar en falso (Mt 5,33), Ojo por ojo, diente por diente (Mt 5,38), Amar al prójimo y odiar al enemigo (Mt 5,43). Y por cinco veces, critica la antigua manera de observar estos mandamientos y apunta hacia un camino nuevo para alcanzar la justicia, el objetivo de la ley (Mt 5,22-26; 5, 28-32; 5,34-37; 5,39-42; 5,44-48). La palabra Justicia aparece siete veces en el Evangelio de Mateo (Mt 3,15; 5,6.10.20; 6,1.33; 21,32). El ideal religioso de los judíos de la época era «ser justo ante Dios». Los fariseos enseñaban: “La persona alcanza la justicia ante Dios cuando llega a observar todas las normas de la ley en todos sus detalles!» Esta enseñanza engendraba una opresión legalista y llenaba de angustia a las personas de buena voluntad, porque era muy difícil observar todas las normas (Rom 7,21-24). Por esto, Mateo recoge las palabras de Jesús sobre la justicia mostrando que tiene que superar la justicia de los fariseos (Mt 5,20). Para Jesús, la justicia no viene de aquello que yo hago por Dios observando la ley, sino que viene de lo que Dios hace por mí, acogiéndome con amor como hijo o hija. El nuevo ideal que Jesús propone es éste «¡Ser perfecto como el Padre celestial es perfecto!» (Mt 5,48). Esto quiere decir: seré justo ante Dios, cuando trate de acoger y perdonar a las personas así como Dios me acoge y perdona gratuitamente, a pesar de mis muchos defectos y pecados.

Fuente :
https://ocarm.org/es/content/lectio/lectio-mateo-520-26-0

Comentario al evangelio de hoy miércoles 12 de junio de 2019

Del santo Evangelio según san Mateo 5, 17-19

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “No crean que he venido a abolir la ley o a los profetas; no he venido a abolirlos, sino a darles plenitud. Yo les aseguro que antes se acabarán el cielo y la tierra, que deje de cumplirse hasta la más pequeña letra o coma de la ley. Por lo tanto, el que quebrante uno de estos preceptos menores y enseñe eso a los hombres, será el menor en el Reino de los cielos; pero el que los cumpla y los enseñe, será grande en el Reino de los cielos.”

Palabra del Señor.

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

¿Qué quieres para tus hijos? ¿Y para tu pareja o tu mejor amigo? A la gente que amamos le deseamos el bien, y no cualquier bien, sino todos los bienes, desde un éxito escolar o profesional hasta la gloria más alta y la felicidad más plena en el Reino de los Cielos. Si tú puedes desear tanto bien a alguien que amas, piensa ¿cómo será lo que Jesús desea para ti?

Jesús no sólo nos quiere ver felices, sino que hace todo lo posible para lograrlo. Nos ha regalado la vida, la familia, la gente que nos ha apoyado, consolado, levantado… Jesús nos quiere conquistar, no forzarnos. Él sabe que nuestra felicidad está en amarlo, pero no nos obliga.

En este Evangelio Jesús nos revela una vez más su gran amor por nosotros, para ver si hoy sí nos puede conquistar. ¿Qué dice? Primero dice que ha venido a dar plenitud a la ley y a los profetas. ¿Qué es la plenitud de la ley? San Pablo dice que la plenitud de la ley es el amor, (Rm 13,10) y Jesús mismo nos dice que no hay amor más grande que éste: que un hombre de la vida por sus amigos (Jn 15, 13). En otras palabras, lo que Jesús nos está diciendo es: Yo hago todo lo que puedo para que te des cuenta de que te amo. Mira la cruz. Lo hice y lo haría mil veces por ti. Mira el pesebre de Belén. Me hice hombre por ti. Mira tu pasado. Quien te ha buscado siempre he sido yo. ¿Me dejas entrar hoy en tu corazón, para sanarte y cumplir tus anhelos?

Es tan grande el amor de Jesús por nosotros, que en este Evangelio no duda en mostrarnos el camino para llegar al cielo: cumplir y enseñar sus preceptos. ¿Cuáles?Éste es mi mandamiento: que os améis unos a otros como yo os he amado. (Jn 15, 12)

Jesús, gracias por amarme tanto. Ayúdame a dejarme conquistar por Ti, y a hacerte caso, a cumplir tu mandamiento del amor para que Tú, yo y mis hermanos, vivamos en tu paz y alegría, y lleguemos un día al cielo a disfrutar estar contigo para siempre.

«La Ley no debe ser abolida, sino que necesita una nueva interpretación, lo que lo lleva de nuevo a su significado original. Si una persona tiene un buen corazón, predispuesto al amor, entonces entiende que cada palabra de Dios debe encarnarse hasta sus últimas consecuencias. La ley no debe abolirse, pero necesita una nueva interpretación que la reconduzca a su sentido original. Si una persona tiene un buen corazón, predispuesto al amor, entonces comprende que cada palabra de Dios debe estar encarnada hasta sus últimas consecuencias. El amor no tiene confines: se puede amar al propio cónyuge, al propio amigo y hasta al propio enemigo con una perspectiva completamente nueva.»
(Audiencia de S.S. Francisco, 2 de enero de 2019).

Fuente : http://es.catholic.net/op/articulos/72922/dejarme-amar-por-cristo.html#modal

EDD. miércoles 12 de junio de 2019

Hoy, miércoles, 12 de junio de 2019

Primera lectura

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintios (3,4-11):

Esta confianza con Dios la tenemos por Cristo. No es que por nosotros mismos estemos capacitados para apuntarnos algo, como realización nuestra; nuestra capacidad nos viene de Dios, que nos ha capacitado para ser ministros de una alianza nueva: no de código escrito, sino de espíritu; porque la ley escrita mata, el Espíritu da vida. Aquel ministerio de muerte –letras grabadas en piedra– se inauguró con gloria; tanto que los israelitas no podían fijar la vista en el rostro de Moisés, por el resplandor de su rostro, caduco y todo como era. Pues con cuánta mayor razón el ministerio del Espíritu resplandecerá de gloria. Si el ministerio de la condena se hizo con resplandor, cuánto más resplandecerá el ministerio del perdón. El resplandor aquel ya no es resplandor, eclipsado por esta gloria incomparable. Si lo caduco tuvo su resplandor, figuraos cuál será el de lo permanente.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 98,5.6.7.8.9

R/.
Santo eres, Señor, Dios nuestro

Ensalzad al Señor, Dios nuestro, 
postraos ante el estrado de sus pies: 
Él es santo. R/.

Moisés y Aarón con sus sacerdotes, 
Samuel con los que invocan su nombre, 
invocaban al Señor, y él respondía. R/.

Dios les hablaba desde la columna de nube; 
oyeron sus mandatos y la ley que les dio. R/.

Señor, Dios nuestro, tú les respondías, 
tú eras para ellos un Dios de perdón, 
y un Dios vengador de sus maldades. R/.

Ensalzad al Señor, Dios nuestro; 
postraos ante su monte santo: 
Santo es el Señor, nuestro Dios. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo (5,17-19):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «No creáis que he venido a abolir la Ley y los profetas: no he venido a abolir, sino a dar plenitud. Os aseguro que antes pasarán el cielo y la tierra que deje de cumplirse hasta la última letra o tilde de la Ley. El que se salte uno solo de los preceptos menos importantes, y se lo enseñe así a los hombres será el menos importante en el reino de los cielos. Pero quien los cumpla y enseñe será grande en el Reino de los Cielos.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Queridos hermanos y hermanas:

La Palabra de Dios para este día busca motivarnos a ser testigos cualificados de la Buena Nueva de Jesús. San Pablo nos invita a reconocer que somos frágiles, lo que más adelante define como «vasijas de barro» (4,7) para advertir que el camino de seguimiento no será fácil. A la vez, nos alienta a descubrir que, por medio del Espíritu llegamos a ser verdaderos artífices de una vida que se renueva y aprende a ser mejor día con día. Insiste, además, que hemos de ser capaces de sopesar lo permanente de lo transitorio, lo glorioso en Dios y las glorias humanas, la letra de la ley frente a la libertad y dignidad humanas. Esto permitirá dar saltos de madurez en nuestra práctica evangelizadora y en nuestra propia vida.

Con la ayuda del Espíritu nos capacitamos, personal y comunitariamente, para suscitar esa vida nueva en Jesús, favoreciendo el encuentro con él en la comunidad fraterna. Lo que realmente nos invita a vivir es una experiencia más auténtica de fe y de comunión con Dios, que nos haga capaces de vivir para los demás, amándonos y respetándonos en complementariedad.

Jesús mismo tuvo que realizar ese camino de madurez junto a sus seguidores. En el evangelio lo vemos insistiendo sobre el fin último de la ley. Darle plenitud a «la ley» fue para Jesús la única forma de generar los valores y actitudes para los cuales fue creada: el servicio, la justicia, el amor, el perdón, la verdad, etc. Las leyes fueron creadas para favorecer la convivencia humana y si esto no se cumple, se corrompen, terminan siendo objeto de manipulación a beneficio de unos en detrimento de otros.
Recibimos la invitación a evangelizar con el testimonio de quienes sabiéndose en manos de Dios caminan por la senda de la misericordia y la justicia. Una misericordia que traduce «la ley» en paciencia y acompañamiento a los más débiles; una justicia que practica «la ley» de la igualdad, la dignificación y la defensa de la vida. Un examen muy bueno para quienes en la Iglesia hemos puesto más énfasis al cumplimiento irrestricto de las normas y leyes más que al acompañamiento. Oremos para que nuestros pastores y animadores en la comunidad realicen una labor paciente de catequesis con mayor caridad y menos legalismo.

Fuente :
https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

Comentario al evangelio de hoy martes 11 de junio de 2019

Del santo Evangelio según san Mateo 5, 13-16

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Ustedes son la sal de la tierra. Si la sal se vuelve insípida, ¿con qué se le devolverá el sabor? Ya no sirve para nada y se tira a la calle para que la pise la gente.

Ustedes son la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad construida en lo alto de un monte; y cuando se enciende una vela, no se esconde debajo de una olla, sino que se pone sobre un candelero para que alumbre a todos los de la casa.

Que de igual manera brille la luz de ustedes ante los hombres, para que viendo las buenas obras que ustedes hacen, den gloria a su Padre, que está en los cielos”.

Palabra del Señor.

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

El Señor, en el Evangelio de hoy, nos presenta dos imágenes: ser sal y ser luz. Estas imágenes se relacionan con el cristiano, con el discípulo que sigue al Señor, que abraza el Evangelio y lo vive. La sal da sabor a los alimentos, hace de algo insípido algo apetecible, algo que no es rechazado sino por el contrario, querido. La luz elimina toda oscuridad y nos permite ver con claridad todo lo que se encuentra delante nuestro.

Podemos preguntarnos qué significado tienen estas imágenes, dadas por el Señor, en nuestra vida. ¿Qué quiere decir que yo soy sal de la tierra, que soy luz del mundo? El cristiano convencido que vive realmente el Evangelio es sal y luz porque su vida es reflejo de la verdadera Luz y de la verdadera Sal, que es Jesús. Quien vive el Evangelio, vive unido a Él. Quien está unido a Él, recibe sabor y luz para su vida, que es su amor, su palabra, su presencia.

El cristiano, ante el hambre y la sed que experimenta en su vida, encuentra en Cristo el verdadero alimento para su vida, y ante la oscuridad del pecado, por Él es guiado. Su vida recibe un sentido y ve con claridad su fin. Ante las dificultades, problemas o sufrimientos que se le presenten, no caerá o será invadido por la amargura y oscuridad que estos traen a la propia vida, sino que podrá dar un sabor, es decir un sentido, y podrá seguir caminando hacia su verdadero fin, pues tendrá una luz que jamás se extinguirá.

Por ello el Señor dice que seremos sal para la tierra y luz para el mundo, porque nuestra vida jamás dejará de ser alimentada por un alimento lleno de sabor y será guiada por una luz que irradia por encima de toda oscuridad. Nos hace un llamado a trasmitir alegría y amor ante un mundo que pierde el sabor de vivir y a iluminar un mundo lleno de oscuridad. ¿Cristo es para mí esa sal que da sabor a mi vida y esa luz que ilumina mi caminar?

«El Señor dice que este testimonio es hacer como la sal y como la luz, es más, convertirnos nosotros en sal y luz. Parece poca cosa, porque el Señor con pocas cosas nuestras hace milagros, hace maravillas. El cristiano debe tener esta actitud de humildad: solamente buscar ser sal y luz. Ser, por tanto, sal para los demás, luz para los demás, porque la sal no se da sabor a sí misma, sino que está siempre al servicio. Y es así también que la luz no se ilumina a sí misma en cuanto que está siempre al servicio.»
(Homilía de S.S. Francisco, 12 de junio de 2018, en santa Marta).

Fuente : http://es.catholic.net/op/articulos/72921/ser-sal-y-luz.html#modal

Primera lectura

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (11,21b-26;13,1-3):

En aquellos días, gran número creyó y se convirtió al Señor. Llegó noticia a la Iglesia de Jerusalén, y enviaron a Bernabé a Antioquía; al llegar y ver la acción de la gracia de Dios, se alegró mucho, y exhortó a todos a seguir unidos al Señor con todo empeño; como era hombre de bien, lleno de Espíritu Santo y de fe, una multitud considerable se adhirió al Señor. Más tarde, salió para Tarso, en busca de Saulo; lo encontró y se lo llevó a Antioquía. Durante un año fueron huéspedes de aquella Iglesia e instruyeron a muchos. Fue en Antioquía donde por primera vez llamaron a los discípulos cristianos. En la Iglesia de Antioquia había profetas y maestros: Bernabé, Simeón, apodado el Moreno, Lucio el Cireneo, Manahén, hermano de leche del virrey Herodes, y Saulo. 
Un día que ayunaban y daban culto al Señor, dijo el Espíritu Santo: «Apartadme a Bernabé y a Saulo para la misión a que los he llamado.» Volvieron a ayunar y a orar, les impusieron las manos y los despidieron.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 97,1.2-3ab.3c-4.5-6

R/.
El Señor revela a las naciones su justicia

Cantad al Señor un cántico nuevo, 
porque ha hecho maravillas: 
su diestra le ha dado la victoria, 
su santo brazo. R/.

El Señor da a conocer su victoria, 
revela a las naciones su justicia: 
se acordó de su misericordia y su fidelidad 
en favor de la casa de Israel. R/.

Los confines de la tierra han contemplado 
la victoria de nuestro Dios. 
Aclama al Señor, tierra entera; 
gritad, vitoread, tocad. R/.

Tañed la citara para el Señor, 
suenen los instrumentos: 
con clarines y al son de trompetas, 
aclamad al Rey y Señor. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo (10,7-13)

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles: «ld y proclamad que el reino de los cielos está cerca. Curad enfermos, resucitad muertos, limpiad leprosos, echad demonios. Lo que habéis recibido gratis, dadlo gratis. No llevéis en la faja oro, plata ni calderilla; ni tampoco alforja para el camino, ni túnica de repuesto, ni sandalias, ni bastón; bien merece el obrero su sustento. Cuando entréis en un pueblo o aldea, averiguad quién hay allí de confianza y quedaos en su casa hasta que os vayáis. Al entrar en una casa, saludad; si la casa se lo merece, la paz que le deseáis vendrá a ella. Si no se lo merece, la paz volverá a vosotros.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Queridos hermanos y hermanas:

Hacemos memoria de Bernabé, considerado hombre «lleno de fe y de Espíritu Santo», que con gran generosidad vendió sus bienes y entregó lo recibido a los Apóstoles para las necesidades de la comunidad (Hch 4,37). El testimonio de quien sigue a Jesús, como el que dio Bernabé (considerado profeta y doctor), puede ayudar a otros a vivir con autenticidad su encuentro con Dios. Recibimos en este día una invitación a revalorizar las actitudes que nos acompañan a la hora de participar en la comunidad, no sólo eclesial sino en la comunidad humana, y si éstas edifican o defraudan. En muchas ocasiones, encontramos a muchos servidores (sacerdotes, religiosos, laicos), con poco Espíritu y mucho clericalismo, que en lugar de motivar al seguimiento ahuyentan a muchos fieles.  

El evangelio, por su parte, nos recuerda que Jesús echó a andar, en la comunidad de iguales, un proyecto de dignificación de todas las personas, principalmente de los más desfavorecidos de la sociedad: enfermos, agonizantes, leprosos, oprimidos por toda clase de mal. ¿Cómo mantener viva la causa de Jesús más allá de nuestras prácticas religiosas?

Recordemos que nuestra vida cristiana no puede reducirse a religión sin más o a prácticas de culto, ritos y adoctrinamiento. Estamos llamados, sobre todo, a actualizar el apostolado de la compasión realizado por Jesús, que pasó haciendo el bien, erradicando el sufrimiento de las personas. Comprendemos, así, que el seguimiento de Jesús comienza por la llamada que él hace a cada uno. Una llamada que se transforma en adhesión cuando se reproducen los rasgos de vida que hicieron de Jesús una persona llena de Dios: agraciado, desprendido y disponible. Y así nos quiere Dios, hombres y mujeres, abiertos al discipulado y al seguimiento, alejados del conformismo, del silencio cómplice y sin cobardías.

En palabras del papa Francisco:  «Jesu?s mismo es el modelo de esta opcio?n evangelizadora que nos introduce en el corazo?n del pueblo…Cautivados por ese modelo, deseamos integrarnos a fondo en la sociedad, compartimos la vida con todos, escuchamos sus inquietudes, colaboramos material y espiritualmente con ellos en sus necesidades, nos alegramos con los que esta?n alegres, lloramos con los que lloran y nos comprometemos en la construccio?n de un mundo nuevo…

Fuente  :  https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

Abrir el corazón al Espíritu para que él nos enseñe a escuchar con el corazón

Misa de Vigilia de Pentecostés con el Papa Francisco

JUNIO 09, 2019 12:39RAQUEL ANILLOPAPA FRANCISCOROMA

(ZENIT – 9 junio 2019).- “Abran sus ojos y oídos, pero especialmente su corazón”, para escuchar el “grito oculto de la gente” en las ciudades: este es el llamado del Papa Francisco en esta víspera de Pentecostés, 8 de junio de 2019. Como Dios, el cristiano está invitado a tener un corazón “atento y sensible a los sufrimientos y sueños de los hombres”.

Celebrando ayer la misa de vigilia de Pentecostés en la Plaza de San Pedro, el Papa deseó que la Iglesia fuera “una madre con un corazón abierto” para todos “: “¡Como me gustaría que los que viven en Roma reconozcan a la Iglesia … por este ‘plus’ de ¡Misericordia, por ese ‘plus’ de humanidad y ternura, que tanto necesitamos! No por otras cosas … Nos sentiríamos como en casa, el “hogar materno” donde siempre somos bienvenidos y a donde siempre podemos regresar”.

AK

Homilía del Papa Francisco

También esta noche, la víspera del último día del tiempo de Pascua, la fiesta de Pentecostés, Jesús está en medio de nosotros  y proclama en voz alta: Si alguno tiene sed, venga a mí y beba el que cree en mí. Como dice la Escritura, ríos de agua viva brotarán de tu vientre” (Jn 7, 37-38). Es el “río de agua viva” del Espíritu Santo que brota del vientre de Jesús, de su costado traspasado por la lanza (cf. Jn 19,36), y que lava y fecunda a la Iglesia, la Esposa Mística, representada por María, la nueva Eva, al pie de la cruz.

El Espíritu Santo brota del vientre de la misericordia de Jesús Resucitado, llenando nuestro seno de una “buena medida, suave, llena y desbordante” de misericordia (cf. Lc 6,38) y nos transforma en una Iglesia-madre de misericordia, es decir, en una “madre de un corazón abierto” para todos! Cuánto me gustaría que la gente que vive en Roma reconociera a la Iglesia, que nos reconociera por esto más por la Misericordia, no por otra cosa, por esto lo más de humanidad y ternura, de lo cual hay tanta necesidad! Uno se sentiría como en casa, en la “casa materna” donde siempre se es bienvenido y donde siempre se puede volver. Se sentiría siempre bien recibida, escuchada, bien interpretada, ayudada a dar un paso adelante en la dirección del reino de Dios… Como sabe hacer una madre, incluso con sus hijos que han crecido.

Este pensamiento sobre la maternidad de la Iglesia me recuerda que hace 75 años, el 11 de junio de 1944, el Papa Pío XII hizo un acto especial de acción de gracias y súplica a la Virgen María, para la protección de la ciudad de Roma. Lo hizo en la iglesia de San Ignacio, donde había sido traída la venerada imagen de Nuestra Señora del Divino Amor. El Amor Divino es el Espíritu Santo, que brota del Corazón de Cristo. Él es la “roca espiritual” que acompaña al pueblo de Dios en el desierto para que sacando de él agua viva sacie su sed a lo largo del camino (cf. 1 Co 10,4).

En la zarza que no se consume imagen de la Virgen María y Madre está el Cristo resucitado que nos habla, nos comunica el fuego del Espíritu Santo, nos invita a descender en medio de la gente para escuchar el grito, nos envía a abrir el sendero a caminos de libertad que conducen a las tierras prometidas por Dios.

Lo sabemos: también hoy, como en todos los tiempos, hay quienes intentan construir “una ciudad y una torre que lleguen hasta el cielo” (cf. Gn 11,4). Son proyectos humanos, también nuestros proyectos, al servicio de un yo cada vez mayor, hacia un cielo donde ya no hay lugar para Dios. Dios nos deja hacerlo por un tiempo, para que podamos experimentar hasta qué punto del mal y de la tristeza podemos llegar sin Él…. Pero el Espíritu de Cristo, Señor de la historia, no puede esperar para tirarlo todo por la borda, para que volvamos a empezar de nuevo. Siempre somos un poco cortos de vista y de corazón;

Abandonados a nosotros mismos, terminamos perdiendo el horizonte; llegamos a convencernos de que lo hemos entendido todo, y acabamos de tomar en consideración todas las variables, y nos preguntamos, qué cosa sucederá y cómo va a pasar….

Estas son todas construcciones nuestras que se engañan a sí mismos de tocar el cielo. En cambio, el Espíritu irrumpe en el mundo desde lo alto, desde el vientre de Dios, donde nació el Hijo, y hace nuevas todas las cosas.

¿Qué celebramos hoy, todos juntos, en nuestra ciudad de Roma? Celebramos la primacía del Espíritu, que nos hace estar callados ante lo imprevisible del designio de Dios, y luego nos estremece la alegría: “Entonces esto fue lo que Dios tuvo en su seno para nosotros”, este camino de la Iglesia, este pasaje, este Éxodo, esta llegada a la tierra prometida, la ciudad-Jerusalén con  puertas siempre abiertas a todos, donde las diversas lenguas del hombre se componen en la armonía del Espíritu, porque el Espíritu es la armonía. Y si tenemos en mente los dolores del parto, entendemos que nuestro gemido, el de la gente que vive en esta ciudad y el gemido de toda la creación no son más que el gemido del mismo Espíritu: es el nacimiento del nuevo mundo. Dios es el Padre y la madre, Dios es la partera, Dios es el gemido,

Dios es el Hijo engendrado en el mundo y nosotros, la Iglesia, estamos al servicio de este nacimiento, no al servicio de nosotros mismos, no al servicio de nuestras ambiciones, de tantos sueños de poder, no, al servicio de esto, de lo que hace Dios, de estas maravillas que hace Dios.

“Si el orgullo y la presunta superioridad moral nos ofuscan nuestro oído, nos daremos cuenta que bajo el grito de tanta gente no hay nada más que un auténtico gemido del Espíritu Santo. Es el Espíritu que nos impulsa una vez más a no contentarnos, a tratar de volver a nuestro camino; es este Espíritu que nos salvará de toda “reorganización” diocesana (Discurso a la Convención Diocesana, 9 Mayo de 2019). El peligro es este, querer confundir la novedad del Espíritu con un método de organizar todo, no, esto no es el Espíritu de Dios, el Espíritu de Dios cambia todo, nos hace comenzar, no desde el inicio sino de un nuevo camino

Dejémonos llevar por la mano del Espíritu y llevemos en medio del corazón de la ciudad para escuchar su grito, su gemido. A Moisés Dios le dice que este clamor oculto del pueblo ha llegado hasta Él: Lo ha escuchado, ha visto la opresión y el sufrimiento…. Y ha decidido intervenir enviando a Moisés para levantar y alimentar el sueño de libertad de los israelitas y para revelarles que este sueño es su voluntad: hacer de Israel un pueblo libre, su pueblo, un pueblo unido a él por una alianza de amor, llamado a dar testimonio de la fidelidad del Señor ante todas las naciones.

Pero para que Moisés pueda llevar a cabo su misión, Dios quiere que él “descienda” con él en medio de los israelitas. El corazón de Moisés debe volverse como el de Dios, atento y sensible a los sufrimientos y sueños de los hombres, a lo que gritan en secreto cuando levantan la mano al Cielo, porque ya no tienen ningún asidero en la tierra. Es el gemido del Espíritu, y Moisés debe escuchar, no con el oído sino  con el corazón.

Hoy nos pide a nosotros cristianos a aprender a escuchar con el corazón. El Maestro de esta escucha es el Espíritu, abrir el corazón para que él nos enseñe a escuchar con el corazón, abrirlo.

Para escuchar el grito de la ciudad de Roma, necesitamos que el Señor nos lleve de la mano y nos haga “descender”  descender de nuestras posiciones, bajar en medio de los hermanos  que viven en nuestra ciudad  para escuchar su necesidad de salvación, el grito que llega hasta Él y que nosotros normalmente no escuchamos. No se trata de escuchar ni explicar cosas intelectuales ni ideológicas  Me hace llorar cuando veo a una Iglesia que cree que es fiel al Señor, para actualizarse cuando se buscan caminos puramente funcionalistas, caminos que no provienen del Espíritu de Dios. Esta Iglesia no sabe descender, no sabe bajar y si no descienden no es el Espíritu quien manda. Se trata de una cuestión de abrir los ojos y los oídos, pero sobre todo el corazón, escuchando con el corazón. Entonces nos pondremos en camino. Entonces sentiremos dentro de nosotros el fuego de Pentecostés, que nos impulsa a gritar a los hombres y mujeres de esta ciudad que su esclavitud ha terminado y que Cristo es el camino que conduce a la ciudad del cielo. Para esto necesitamos la  fe, hermanos y hermanas. Hoy pedimos el don de la fe para poder ir por este camino. Amén!JUNIO 09, 2019 12:39PAPA FRANCISCOROMA

EDD. lunes 10 de junio de 2019

Lunes de la décima semana del tiempo ordinario

Feria

Propuesta celebrativa

Color: verde

Antífona de entrada             Cf. Sal 26, 1-2

El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré? El Señor es el baluarte de mi vida, ¿ante quién temblaré? Cuando avanzan contra mí los enemigos, son ellos los que tropiezan y caen.

ORACIÓN COLECTA

Dios y Señor, de quien proceden todos los bienes, escucha nuestras súplicas; concédenos que, inspirados por ti, pensemos lo que es recto, y, guiados por ti, lo llevemos a la práctica. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

PRIMERA LECTURA

Dios nos reconforta para que nosotros podamos dar a los que sufren el mismo consuelo.

Lectura de la segunda carta del Apóstol san Pablo a los cristianos de Corinto    1, 1-7

Pablo, Apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios, y el hermano Timoteo, saludan a la Iglesia de Dios que reside en Corinto, junto con todos los santos que viven en la provincia de Acaya. Llegue a ustedes la gracia y la paz que proceden de Dios, nuestro Padre, y del Señor Jesucristo.

Bendito sea Dios, el Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de las misericordias y Dios de todo consuelo, que nos reconforta en todas nuestras tribulaciones, para que nosotros podamos dar a los que sufren el mismo consuelo que recibimos de Dios.

Porque así como participamos abundantemente de los sufrimientos de Cristo, también por medio de Cristo abunda nuestro consuelo. Si sufrimos, es para consuelo y salvación de ustedes; si somos consolados, también es para consuelo de ustedes, y esto les permite soportar con constancia los mismos sufrimientos que nosotros padecemos. Por eso, tenemos una esperanza bien fundada con respecto a ustedes, sabiendo que si comparten nuestras tribulaciones, también compartirán nuestro consuelo.

SALMO RESPONSORIAL     33, 2-9

R/. ¡Gusten y vean qué bueno es el Señor!

Bendeciré al Señor en todo tiempo, su alabanza estará siempre en mis labios. Mi alma se gloría en el Señor: que lo oigan los humildes y se alegren

Glorifiquen conmigo al Señor, alabemos su Nombre todos juntos. Busqué al Señor: Él me respondió y me libró de todos mis temores.

Miren hacia Él y quedarán resplandecientes, y sus rostros no se avergonzarán. Este pobre hombre invocó al Señor: Él lo escuchó y lo salvó de sus angustias.

El Ángel del Señor acampa en torno de sus fieles, y los libra. ¡Gusten y vean qué bueno es el Señor! ¡Felices los que en Él se refugian!E

ACLAMACIÓN AL EVANGELIO     Mt 5, 12

Aleluya.

Alégrense y regocíjense, porque ustedes tendrán una gran recompensa en el cielo. Aleluya.

EVANGELIO

Felices los que tienen alma de pobres.

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo   4, 25—5, 12

Seguían a Jesús grandes multitudes que llegaban de Galilea, de la Decápolis, de Jerusalén, de Judea y de la Transjordania.

Al ver la multitud, Jesús subió a la montaña, se sentó, y sus discípulos se acercaron a Él. Entonces tomó la palabra y comenzó a enseñarles, diciendo:

“Felices los que tienen alma de pobres, porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos.

Felices los afligidos, porque serán consolados.

Felices los pacientes, porque recibirán la tierra en herencia.

Felices los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados.

Felices los misericordiosos, porque obtendrán misericordia.

Felices los que tienen el corazón puro, porque verán a Dios.

Felices los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios.

Felices los que son perseguidos por practicar la justicia, porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos.

Felices ustedes, cuando sean insultados y perseguidos, y cuando se los calumnie en toda forma a causa de mí.

Alégrense y regocíjense entonces, porque ustedes tendrán una gran recompensa en el cielo; de la misma manera persiguieron a los profetas que los precedieron”.

Fuente  :  http://www.eucaristiadiaria.cl/dia_cal.php?fecha=2019-06-10

REFLEXIÓN :

A partir de hoy, inicio de la 10ª Semana del tiempo durante el año y hasta final de la semana 21, los evangelios estarán sacados del evangelio de Mateo. A partir del inicio de la semana 22 y hasta fin del año litúrgico, estarán sacados del evangelio de Lucas.

En el Evangelio de Mateo, escrito para las comunidades de judíos convertidos de Galilea y Siria, Jesús es presentado como el nuevo Moisés, el nuevo legislador. En el AT la Ley de Moisés fue codificada en cinco libros: Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio. Imitando el modelo antiguo, Mateo presenta la Nueva Ley en cinco grandes Sermones o discursos dispersos en el evangelio: a) el Sermón del Monte (Mt 5,1 a 7,29); b) el Sermón de la Misión (Mt 10,1-42); c) El Sermón de las Parábolas (Mt 13,1-52); d) el Sermón de la Comunidad (Mt 18,1-35); e) El Sermón del Reino (Mt 24,1 a 25,46).

Respecto a las bienaventuranzas que escuchamos hoy, reflexionemos sobre la primera, “Bienaventurados los que tienen alma de pobres”.

Jesús reconoce la riqueza y el valor de los pobres (Mt 11,25-26). Define su propia misión como la de “anunciar la Buena Nueva a los pobres” (Lc 4,18). El mismo, vive pobre. No posee nada para sí, ni siquiera una piedra donde reclinar la cabeza (Mt 8,20). Y a quien quiere seguirlo tiene que elegir:¡o Dios, o el dinero! (Mt 6,24). En el evangelio de Lucas se dice: “¡Bienaventurados los pobres!” (Lc 6,20). Entonces, ¿quién es “pobre de espíritu”? Es el pobre que tiene el mismo espíritu que animó a Jesús. No es el rico. Ni es el pobre como mentalidad de rico. Es el pobre que, como Jesús, piensa en los pobres y reconoce su valor. Es el pobre que dice: “Pienso que el mundo será mejor cuando el menor que padece piensa en el menor”.

PARA LA REFLEXIÓN PERSONAL

• Todos queremos ser felices. Pero ¿somos realmente felices? Por qué sí? ¿Por qué no? ¿Cómo entender que una persona puede ser pobre y feliz al mismo tiempo?

• ¿Cuáles son los momentos en tu vida en que te has sentido realmente feliz? ¿Era una felicidad como la que fue proclamada por Jesús en las bienaventuranzas, o era de otro tipo?

Fuente :
https://radiomaria.org.ar/rm-joven/14850-evangelio-seg-n-san-mateo-4-25-5-12/

EDD. sábado 08 de junio de 2019.

Hoy, sábado, 8 de junio de 2019

Primera lectura

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (28,16-20.30-31):

Cuando llegamos a Roma, le permitieron a Pablo vivir por su cuenta en una casa, con un soldado que lo vigilase. 
Tres días después, convocó a los judíos principales; cuando se reunieron, les dijo: «Hermanos, estoy aquí preso sin haber hecho nada contra el pueblo ni las tradiciones de nuestros padres; en Jerusalén me entregaron a los romanos. Me interrogaron y querían ponerme en libertad, porque no encontraban nada que mereciera la muerte; pero, como los judíos se oponían, tuve que apelar al César; aunque no es que tenga intención de acusar a mi pueblo. Por este motivo he querido veros y hablar con vosotros; pues por la esperanza de Israel llevo encima estas cadenas.» Vivió allí dos años enteros a su propia costa, recibiendo a todos los que acudían, predicándoles el reino de Dios y enseñando lo que se refiere al Señor Jesucristo con toda libertad, sin estorbos.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 10,4.5.7

R/.
Los buenos verán tu rostro, Señor

El Señor está en su templo santo,
el Señor tiene su trono en el cielo;
sus ojos están observando,
sus pupilas examinan a los hombres. R/.

El Señor examina a inocentes y culpables,
y al que ama la violencia él lo odia.
Porque el Señor es justo y ama la justicia:
los buenos verán su rostro. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Juan (21,20-25):

En aquel tiempo, Pedro, volviéndose, vio que los seguía el discípulo a quien Jesús tanto amaba, el mismo que en la cena se había apoyado en su pecho y le había preguntado: «Señor, ¿quién es el que te va a entregar?» 
Al verlo, Pedro dice a Jesús: «Señor, y éste ¿qué?» 
Jesús le contesta: «Si quiero que se quede hasta que yo venga, ¿a ti qué? Tú sígueme.» 
Entonces se empezó a correr entre los hermanos el rumor de que ese discípulo no moriría. Pero no le dijo Jesús que no moriría, sino: «Si quiero que se quede hasta que yo venga, ¿a ti qué?» Éste es el discípulo que da testimonio de todo esto y lo ha escrito; y nosotros sabemos que su testimonio es verdadero. Muchas otras cosas hizo Jesús. Si se escribieran una por una, pienso que los libros no cabrían ni en todo el mundo.

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Queridos amigos, paz y bien.

Muchas otras cosas hizo Jesús. Son muchos los que, a lo largo de la Historia, han dado testimonio de ello. De cada de uno de los santos, de los oficialmente reconocidos, y de los “santos de la puerta de al lado” (© Papa Francisco) podemos aprender mucho. A veces, son grandes gestas, hasta heroicas, martiriales. En otras ocasiones, son pequeños gestos, pero cargados de amor. De mucho amor. Una sonrisa, un beso, un abrazo, un silencio en un momento de acaloramiento (palabra y piedra suelta no tienen vuelta, a veces es mejor callar).

Estamos a las puertas de Pentecostés. Fue un momento de gracias para la Iglesia. Y lo puede ser también para cada uno de nosotros. Se termina el tiempo pascual, y comienza el tiempo ordinario. Hemos acumulado fuerzas para afrontar este tiempo ordinario, que no aburrido. Es el momento de poner en práctica todo lo que hemos vivido todas estas semanas, junto a Jesús. Pues eso. Pongamos manos a la obra.

“Los buenos verán el rostro de Dios”, dice el salmo hoy. ¿Quieres ser de los buenos? Pide el Espíritu, para serlo. Nunca te abandona.

Himno al Espíritu Santo

Ven Espíritu Santo, envía tu luz desde el cielo. 
Padre amoroso del pobre; don, en tus dones espléndido; 
luz que penetra las almas; fuente del mayor consuelo.
Ven, dulce huésped del alma, 
descanso de nuestro esfuerzo, 
tregua en el duro trabajo, 
brisa en las horas de fuego, 
gozo que enjuga las lágrimas 
y reconforta en los duelos.
Entra hasta el fondo del alma, divina luz y enriquécenos. 
Mira el vacío del hombre 
si Tú le faltas por dentro; 
mira el poder del pecado cuando no envías tu aliento.
Riega la tierra en sequía, 
sana el corazón enfermo, 
lava las manchas, 
infunde calor de vida en el hielo, 
doma el espíritu indómito, 
guía al que tuerce el sendero.
Reparte tus Siete Dones según la fe de tus siervos. 
Por tu bondad y tu gracia dale al esfuerzo su mérito; 
salva al que busca salvarse 
y danos tu gozo eterno.
Amén.

Vuestro hermano en la fe,

Alejandro, C.M.F.

Fuente  :  https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

“La unión entre todos los cristianos se basa en el único bautismo” – Catequesis del Papa

Francisco recuerda su viaje a Rumanía

junio 05, 2019 14:43Rosa Die AlcoleaAudiencia General

(ZENIT – 5 junio 2019).-El Santo Padre ha dedicado la catequesis de la audiencia general, esta mañana, 5 de junio de 2019, a su reciente viaje apostólico a Rumanía, realizado del 31 de mayo al 2 de junio. El pasaje bíblico leído era de la Carta a los Hebreos (12, 1-2 a).

Como anunciaba el lema del viaje, “he exhortado a ‘caminar juntos’”, ha aclarado el Papa, “y me alegró poder hacerlo no desde lejos, o desde arriba, sino caminando entre el pueblo rumano, como peregrino en su tierra”.

Como cristianos, ha anunciado, “tenemos la gracia de vivir una estación de relaciones fraternales entre las diferentes Iglesias”. En Rumanía, la mayoría de los fieles pertenecen a la Iglesia Ortodoxa, actualmente guiada por el Patriarca Daniel, “a quien va mi pensamiento fraternal y agradecido”, ha señalado.

Comunidad católica “viva”

En este contexto, ha indicado que la comunidad católica, tanto “griega” como “latina”, está “viva y activa”, y ha mencionado que hay otra comunidad luterana que “profesa la fe en Jesucristo y tiene buenas relaciones con los ortodoxos y con los católicos”.

El Papa ha expresado también en la plaza de San Pedro que los diversos encuentros en el país europeo “resaltaron el valor y la necesidad de caminar juntos sea entre los cristianos, en el ámbito de la fe y de la caridad, sea entre los ciudadanos, en el ámbito del compromiso civil”.

Sufrimiento para la conversión

Asimismo, ha contado que celebró la Eucaristía con la comunidad católica en tres ocasiones. La última, en concreto, fue en rito bizantino, la Misa de beatificación de 7 obispos greco-católicos, roturados en los años del régimen comunista.

“Uno de estos nuevos beatos, Mons. Iuliu Hossu, durante su encarcelamiento escribió: ‘Dios nos envió a estas tinieblas de sufrimiento para dar el perdón y orar por la conversión de todos’”, y añadió: “Pensando en las terribles torturas a las que fueron sometidos, estas palabras son un testimonio de misericordia”.

“Queridos hermanos y hermanas”, –ha exhortado a los presentes– “demos gracias a Dios por este viaje apostólico y pidámosle, a través de la intercesión de la Virgen María, que dé frutos abundantes para Rumanía y para la Iglesia en esas tierras”.

RD

Sigue el texto de la catequesis completa, pronunciada esta mañana en la audiencia general.

***

Catequesis del Papa Francisco

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

El fin de semana pasado hice un viaje apostólico a Rumanía, invitado por el Presidente y la Primera Ministra. Les renuevo mi agradecimiento que extiendo a las otras Autoridades civiles y eclesiásticas, así como a todos aquellos que han colaborado en la realización de esta visita. Sobre todo, le doy gracias a Dios que ha permitido que el Sucesor de Pedro regresara a ese país, veinte años después de la visita de San Juan Pablo II.

En resumen, como anunciaba el lema del viaje, he exhortado a “caminar juntos”. Y me alegró poder hacerlo no desde lejos, o desde arriba, sino caminando entre el pueblo rumano, como peregrino en su tierra.

Los diversos encuentros resaltaron el valor y la necesidad de caminar juntos sea entre los cristianos, en el ámbito de la fe y de la caridad, sea entre los ciudadanos, en el ámbito del compromiso civil.

Como cristianos, tenemos la gracia de vivir una estación de relaciones fraternales entre las diferentes Iglesias. En Rumanía, la mayoría de los fieles pertenecen a la Iglesia Ortodoxa, actualmente guiada por el Patriarca Daniel, a quien va mi pensamiento fraternal y agradecido. La comunidad católica, tanto “griega” como “latina”, está viva y activa. La unión entre todos los cristianos, aunque incompleta, se basa en el único bautismo y está sellada con la sangre y el sufrimiento sufrido en los tiempos oscuros de la persecución, particularmente en el último siglo bajo el régimen ateo. También hay otra comunidad luterana que profesa la fe en Jesucristo y tiene buenas relaciones con los ortodoxos y con los católicos.

Con el Patriarca y el Santo Sínodo de la Iglesia Ortodoxa Rumana tuvimos un encuentro muy cordial, en el cual reiteré el deseo de la Iglesia Católica de caminar juntos con la memoria reconciliada y hacia una unidad más completa, que el pueblo rumano invocó proféticamente durante la visita de San Juan Pablo II. Esta importante dimensión ecuménica del viaje culminó en la solemne oración del Padre Nuestro, dentro de la nueva e imponente catedral ortodoxa de Bucarest.

Este fue un momento de fuerte valor simbólico, porque el Padre Nuestro es la oración cristiana por excelencia, patrimonio común de todos los bautizados. Nadie puede decir “Padre mío” y “Padre vuestro”; no, “Padre Nuestro”, patrimonio común de todos los bautizados. Manifestamos que la unidad no merma la diversidad legítima. ¡Qué el Espíritu Santo nos guíe a vivir cada vez más como hijos de Dios y hermanos entre nosotros!

Como comunidad católica celebramos tres Liturgias eucarísticas. La primera en la catedral de Bucarest, el 31 de mayo, en la fiesta de la Visitación de la Virgen María, icono de la Iglesia en el camino de fe y de caridad. La segunda eucaristía en el santuario de Sumuleu Ciuc, meta de muchos peregrinos. Allí, la Santa Madre de Dios reúne al pueblo fiel en la variedad de lenguas, culturas y tradiciones. Y la tercera celebración fue la Divina Liturgia en Blaj, centro de la Iglesia greco-católica en Rumania, con la beatificación de siete obispos greco-católicos, testigos de la libertad y de  la misericordia que vienen del Evangelio. Uno de estos nuevos beatos, Mons. Iuliu Hossu, durante su encarcelamiento escribió: “Dios nos envió a estas tinieblas de sufrimiento para dar el perdón y orar por la conversión de todos”.

Pensando en las terribles torturas a las que fueron sometidos, estas palabras son un testimonio de misericordia.

Particularmente intenso y festivo fue el encuentro con los jóvenes y las familias, celebrado en Iaşi,  antigua ciudad e importante centro cultural, encrucijada entre Occidente y Oriente. Un lugar que invita a abrir caminos por los que caminar juntos, en la riqueza de la diversidad, en una libertad que no corta las raíces sino que ahonda en ellas de una manera creativa. También este encuentro tuvo un carácter mariano y terminó encomendando a los jóvenes y a las familias a la Santa Madre de Dios.

La última parada del viaje fue una visita a la comunidad rom de Blaj. En esa ciudad, los rom son muy numerosos, por eso quise saludarlos y renovar el llamamiento contra toda discriminación y por el respeto de las personas de cualquier etnia, idioma y religión.

Queridos hermanos y hermanas, demos gracias a Dios por este viaje apostólico y pidámosle, a través de la intercesión de la Virgen María, que dé frutos abundantes para Rumanía y para la Iglesia en esas tierras. junio 05, 2019 14:43Audiencia General

Fuente : https://es.zenit.org/articles/la-union-entre-todos-los-cristianos-se-basa-en-el-unico-bautismo-catequesis-del-papa/

Comentario al evangelio de hoy viernes 07 de junio de 2019

Del santo Evangelio según san Juan 21, 15-19

En aquel tiempo, le preguntó Jesús a Simón Pedro: “Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que éstos?” Él le contestó: “Sí, Señor, tú sabes que te quiero”. Jesús le dijo: “Apacienta mis corderos”.

Por segunda vez le preguntó: “Simón, hijo de Juan, ¿me amas?” Él le respondió: “Sí, Señor, tú sabes que te quiero”. Jesús le dijo: “Pastorea mis ovejas”.

Por tercera vez le preguntó: “Simón, hijo de Juan, ¿me quieres?” Pedro se entristeció de que Jesús le hubiera preguntado por tercera vez si lo quería, y le contestó: “Señor, tú lo sabes todo; tú bien sabes que te quiero”. Jesús le dijo: “Apacienta mis ovejas. Yo te aseguro: cuando eras joven, tú mismo te ceñías la ropa e ibas a donde querías; pero cuando seas viejo, extenderás los brazos y otro te ceñirá y te llevará a donde no quieras”. Esto se lo dijo para indicarle con qué género de muerte habría de glorificar a Dios. Después le dijo: “Sígueme”.

Palabra del Señor.

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

¿Qué sentirías si hubieras abandonado a tu mejor amigo cuando más te necesitaba? Pensar esto nos ayuda a entender a san Pedro en el Evangelio de hoy. Él quería mucho a Jesús, incluso lo defendió con la espada en el huerto de Getsemaní (Jn 18,10). Pero los hombres somos débiles: Pedro tuvo miedo y abandonó a Jesús en su pasión y muerte. ¡Qué culpable y miserable se sentiría el pobre Pedro en los días siguientes!

Después de resucitar, Jesús se aparece a sus discípulos, Pedro incluido. Luego les hace una pesca milagrosa y hasta los invita a desayunar (Jn 21, 1-14). ¿Qué pensaría Pedro cuando estaba desayunando pescado asado frente a Jesús? Tal vez ni le habló ni lo miró a los ojos. Es entonces cuando sucede lo que leemos hoy en el Evangelio: después de desayunar, le preguntó Jesús a Simón Pedro…

Tal vez tú también tienes alguna situación de la que no te atreves a hablar con Jesús. Es normal, es más, es bueno que nos duela haber ofendido a alguien que murió por nosotros. Pero Jesús no quiere que nos quedemos hundidos en nuestra vergüenza. Él quiere decirte, en silencio, que Él vino a morir precisamente para que ese pecado, esa situación, ya no te pesara más en el alma. Para que tengas vida, y la tengas en abundancia (Jn 10,10). Pon todo en sus manos, y deja que Él te alimente con su Palabra, con su perdón en la confesión y su cuerpo en la Eucaristía, con la luz del sol y el abrazo de un buen amigo… Jesús, Tú que aceptaste el amor imperfecto pero sincero de san Pedro, acepta también el mío y ayúdame a aceptar el tuyo. Jesús, confío en Ti.

«De alguna manera, podemos decir que todos hemos sido llamados a la vida de fe, hemos sido elegidos por Dios, pero también por el pueblo, para servirlo fielmente, y en este servicio, quizás, hayamos cometido errores, algunos más pequeños, otros más grandes. El Señor Jesús, sin embargo, siempre perdona los errores del que se arrepiente y siempre renueva su confianza, pidiéndonos, a nosotros en particular, una total dedicación a la causa de su pueblo. Queridos hermanos y hermanas, la mirada de Jesús se posa también, aquí y ahora, en cada uno de nosotros. Es muy importante cruzarse con ella en nuestro interior preguntándonos: ¿Cuál es hoy la mirada de Jesús sobre mí? ¿A qué me llama? ¿Qué quiere perdonarme el Señor y qué me pide que cambie en mi actitud? ¿Cuál es mi misión y la tarea que Dios me confía para el bien de su pueblo?»
(Discurso de S.S. Francisco, 11 de abril de 2019).

Fuente : http://es.catholic.net/op/articulos/72911/cual-es-hoy-la-mirada-de-jesus-sobre-mi.html#modal