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Autor: Patricio Osiadacz

Homilía para la Eucaristía del domingo 09 de junio de 2019

Que el Espíritu del Señor inunde el corazón de cada uno de ustedes.

SOLEMNIDAD DE PENTECOSTÉS.

Hechos 2,1-11: En Pentecostés, fiesta judía que conmemoraba la Alianza del Sinaí, se manifiesta el Espíritu Santo. Todos los allí presente entienden las palabras del Mensaje.

1Corintios 12,3-7. 12-13: Es el Espíritu Santo el que obra en cada cristiano con sus dones para bien del Cuerpo, que es la Iglesia. Y somos Cuerpo, Pueblo de Dios, porque hemos sido bautizados en el mismo Espíritu.

Juan 14,15-16.23-26: La acción del Espíritu Santo en la comunidad es ser Memoria del Resucitado, de su Mensaje.

1.- Dios selló una Alianza con Israel allá en el Sinaí. Con esta Alianza Israel llegó a ser Pueblo de Dios en forma plena. La Alianza, encuentro de Dios y de Israel allá en el Sinaí, es el fundamento y garantía de su existencia como Pueblo de Dios.

En Pentecostés, la multitud reunida en Jerusalén con motivo de la fiesta, nace como Pueblo de Dios por la acción del Espíritu Santo. Dice el texto que por la efusión del Espíritu los muchos que allí había, distintos por su cultura y su idioma, recibieron el don de comprender. Es que el Espíritu de Dios abre las fronteras, derriba las barreras. Por eso, el nuevo Pueblo de Dios, la Iglesia, nacido por obra del Espíritu, es por naturaleza “Católica”. Esta es su esencia más profunda. “Católica” sustantivo y no un adjetivo calificativo. “Católica”, porque en el Pueblo de Dios caben todas las culturas, todas las lenguas. “Católica”, por eso no sectaria ni exclusivista. Porque el Espíritu sopla donde quiere y desciende sobre quien Él quiere.

2.- La Iglesia, nacida por obra del Espíritu Santo, está siempre animada, vivificada por este Espíritu. La comunidad de Corinto se distinguió por la variedad de dones y carismas que estaban al servicio de la Iglesia, Cuerpo de Cristo. Está claro que somos lo que somos por obra del Espíritu Santo, ya que “todos hemos bebido de un mismo Espíritu”. Porque todos formamos un solo Cuerpo (el de Cristo), por eso existe una unión vital de cada uno de nosotros con Cristo y entre todos nosotros. En este Cuerpo de Cristo, en este Pueblo de Dios, cada uno de nosotros tiene su carisma y no puede invadir al hermano y, además, ninguno se basta a sí mismo, al contrario, nos debemos enriquecer los unos a los otros.

El Espíritu de Dios es el que viene a consolar a los discípulos, a nosotros de nuestras angustias y dolores. ¡Cuántas veces nos sentimos angustiados, desolados, con crisis de pánico! Los Apóstoles sintieron miedo, angustia, pavor. Se encerraron por miedo a los judíos (cfr. Juan 20,19). A este grupo y a todas las comunidades de discípulos el Señor les dice: “Yo rogaré al Padre, y Él les dará otro consolador para que esté siempre con ustedes”.

3.- ¡Qué bien nos viene el mensaje de hoy! Cuando vivimos la cultura del descarte, en la que para nuestra sociedad sobran muchos: los distintos, los extraños y extranjeros y por eso no se les acepta. A pesar de tanta globalización, se cultiva la segregación, se construye todo tipo de muros.

Cuando hay tanta gente angustiada, atormentada, acusada y condenada. Sigue en pie la promesa del Señor: vendrá el Consolador.

La Iglesia, el mundo, cada uno de nosotros necesita su Pentecostés, en el que irrumpa fuertemente el Espíritu de Dios y venga a renovarlo todo, vigorizarlo todo.

Necesitamos un tornado más fuerte que el que hubo allá en la zona del Bío Bío, el tornado del Espíritu para que lo renueve todo.

4.- Hoy Jesús cumple su promesa. Hoy el Espíritu viene a los suyos. Viene a enseñar y recordar todo lo que Jesús nos ha dicho.

Es imprescindible dejarse invadir por este Espíritu de Dios. Es vital dejarse conducir por Él para que podamos ser y vivir realmente como Pueblo de Dios. Porque sin el Espíritu Santo no hay Iglesia; sin el Espíritu Santo no existe en verdadero apostolado; sin su ayuda no sabemos qué decir en nuestra oración.

Sin el Espíritu Santo no podríamos celebrar esta Eucaristía. Que sea el Señor presente entre nosotros el que nos colme con su Espíritu.

               Hermano Pastor Salvo Beas.

EDD. viernes 07 de junio de 2019

Hoy, viernes, 7 de junio de 2019

Primera lectura

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (25,13-21):

En aquellos días, el rey Agripa llegó a Cesarea con Berenice para cumplimentar a Festo, y se entretuvieron allí bastantes días. 
Festo expuso al rey el caso de Pablo, diciéndole: «Tengo aquí un preso, que ha dejado Félix; cuando fui a Jerusalén, los sumos sacerdotes y los ancianos judíos presentaron acusación contra él, pidiendo su condena. Les respondí que no es costumbre romana ceder a un hombre por las buenas; primero el acusado tiene que carearse con sus acusadores, para que tenga ocasión de defenderse. Vinieron conmigo a Cesarea, y yo, sin dar largas al asunto, al día siguiente me senté en el tribunal y mandé traer a este hombre. Pero, cuando los acusadores tomaron la palabra, no adujeron ningún cargo grave de los que yo suponía; se trataba sólo de ciertas discusiones acerca de su religión y de un difunto llamado Jesús, que Pablo sostiene que está vivo. Yo, perdido en semejante discusión, le pregunté si quería ir a Jerusalén a que lo juzgase allí. Pero, como Pablo ha apelado, pidiendo que lo deje en la cárcel, para que decida su majestad, he dado orden de tenerlo en prisión hasta que pueda remitirlo al César.»

Palabra de Dios

Salmo

Sal 10,4-7

R/.
El Señor puso en el cielo su trono

Bendice, alma mía, al Señor,
y todo mi ser a su santo nombre.
Bendice, alma mía, al Señor,
y no olvides sus beneficios. R/.

Como se levanta el cielo sobre la tierra,
se levanta su bondad sobre sus fieles;
como dista el oriente del ocaso,
así aleja de nosotros nuestros delitos. R/.

El Señor puso en el cielo su trono,
su soberanía gobierna el universo.
Bendecid al Señor, ángeles suyos,
poderosos ejecutores de sus órdenes. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Juan (21,15-19):

Habiéndose aparecido Jesús a sus discípulos, después de comer con ellos, dice a Simón Pedro: 
«Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que éstos?» 
Él le contestó: «Sí, Señor, tú sabes que te quiero.» 
Jesús le dice: «Apacienta mis corderos.» 
Por segunda vez le pregunta: «Simón, hijo de Juan, ¿me amas?» 
Él le contesta: «Sí, Señor, tú sabes que te quiero.» 
Él le dice: «Pastorea mis ovejas.» 
Por tercera vez le pregunta: «Simón, hijo de Juan, ¿me quieres?» 
Se entristeció Pedro de que le preguntara por tercera vez si lo quería y le contestó: «Señor, tú conoces todo, tú sabes que te quiero.» 
Jesús le dice: «Apacienta mis ovejas. Te lo aseguro: cuando eras joven, tú mismo te ceñías e ibas adonde querías; pero, cuando seas viejo, extenderás las manos, otro te ceñirá y te llevará adonde no quieras.» 
Esto dijo aludiendo a la muerte con que iba a dar gloria a Dios. 
Dicho esto, añadió: «Sígueme.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Queridos amigos, paz y bien.

Por algo el Derecho Romano es la base de muchos sistemas jurídicos europeos. Garantías para el procesado, dentro de lo que era posible en su época. A Pablo eso le permite ir a Roma, a dar testimonio. ¿De qué? De que su encuentro con Cristo, traumático al principio, le cambió la vida. Y no con argumentos filosóficos, sino con mucho, pero que mucho amor.

De amor habla también el Evangelio. el conocido relato de la triple afirmación de Pedro lo podemos leer desde esta clave. A Pedro no le valen los años de servicio a la empresa. No es un “ascenso” automático, por el simple hecho de haber estado desde el principio con Jesús. No le cuentan las muchas homilías escuchadas, las noches al raso, el frío y el calor pasado con el Maestro. Todo eso está muy bien. Seguro que le fue “ablandando” el corazón, para entender lo que de verdad era importante.

Y porque amó mucho, a Pedro se le perdona mucho. La traición queda atrás, Pedro puede volver a mirar a Cristo a los ojos, y recibir de manos del Salvador las llaves de la Iglesia. La barca de Cristo queda en buenas manos, manos firmes, curtidas por el trabajo en el mar, y ablandadas por el contacto con Jesús. Y se prepara para ser el primero de los seguidores, el pastor que va delante de las ovejas, en el lugar del Buen Pastor, que subió a los Cielos.

Repítele a Jesús que le quieres. Él lo sabe, pero nos hace bien. Y déjale que te perdone tus miedos, tus traiciones, tus dudas. Peor que Pedro no eres, seguro. Y él fue capaz de seguir adelante. ¡Y cómo!

Vuestro hermano en la fe,
Alejandro, C.M.F.

Fuente  :  https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

Comentario al evangelio de hoy miércoles 05 de junio de 2019

Del santo Evangelio según san Juan 17, 11-19

En aquel tiempo, Jesús levantó los ojos al cielo y dijo: “Padre santo, cuida en tu nombre a los que me has dado, para que sean uno, como nosotros. Cuando estaba con ellos, yo cuidaba en tu nombre a los que me diste; yo velaba por ellos y ninguno de ellos se perdió, excepto el que tenía que perderse, para que se cumpliera la Escritura.

Pero ahora voy a ti, y mientras estoy aún en el mundo, digo estas cosas para que mi gozo llegue a su plenitud en ellos. Yo les he entregado tu palabra y el mundo los odia, porque no son del mundo, como yo tampoco soy del mundo. No te pido que los saques del mundo, sino que los libres del mal. Ellos no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo.

Santifícalos en la verdad. Tu palabra es la verdad. Así como tú me enviaste al mundo, así los envío yo también al mundo. Yo me santifico a mí mismo por ellos, para que también ellos sean santificados en la verdad”.

Palabra del Señor.

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

Como cristianos vivimos en el mundo con todas las cosas que eso conlleva, con retos, con tentaciones, con éxitos y fracasos, con ánimo y con miedos; pero si intentamos vivir como cristianos verdaderos, podemos sentir que las fuerzas se van apagando y no siempre es tan fácil seguir a Jesús. Inclusive podríamos sentir que muchas personas nos juzgan por querer estar mejor, por estar más cerca de Dios.

Jesús, en este Evangelio, nos habla de corazón a corazón, le habla al Padre de ti y de mí. Le pide con todas sus fuerzas que no nos saque del mundo, sino que nos libre del mal, que nos libre de que nuestro corazón se avejente por la amargura, o por el odio del mundo. Un hijo de Dios tiene siempre un corazón joven y renovado a pesar de la dificultad, porque sabe en quién está puesta su esperanza.

El anhelo más profundo del corazón de Jesús es que seamos santificados en la verdad, que conozcamos la verdad y seamos libres en ella. La santidad es posible con la gracia de Dios, a pesar de los errores y caídas. Estamos llamados a ser los santos de nuestro siglo, a cambiar nuestro entorno con el bien y con el amor de Dios que se refleja a través de nosotros.

«La vida sólo tiene valor al donarla, al donarla en el amor, en la verdad, al donarla a los demás, en la vida cotidiana, en la familia. Donarla siempre. Si alguien toma la vida para sí mismo, para custodiarla, como el rey en su corrupción, o la señora con el odio, o la joven, la muchacha, con su propia vanidad – un poco adolescente, inconsciente – la vida muere, la vida termina marchitada, no sirve.»
(Homilía de S.S. Francisco, 8 de febrero de 2019, en santa Marta).

Fuente : http://es.catholic.net/op/articulos/72886/la-santidad-es-posible.html#modal

EDD. jueves 06 de junio de 2019.

Hoy, jueves, 6 de junio de 2019

Primera lectura

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (22,30;23,6-11):

En aquellos días, queriendo el tribuno poner en claro de qué acusaban a Pablo los judíos, mandó desatarlo, ordenó que se reunieran los sumos sacerdotes y el Sanedrín en pleno, bajó a Pablo y lo presentó ante ellos.
Pablo sabía que una parte del Sanedrín eran fariseos y otra saduceos y gritó: «Hermanos, yo soy fariseo, hijo de fariseo, y me juzgan porque espero la resurrección de los muertos.» 
Apenas dijo esto, se produjo un altercado entre fariseos y saduceos, y la asamblea quedó dividida. (Los saduceos sostienen que no hay resurrección, ni ángeles, ni espíritus, mientras que los fariseos admiten todo esto.) Se armó un griterío, y algunos escribas del partido fariseo se pusieron en pie, porfiando: «No encontramos ningún delito en este hombre; ¿y si le ha hablado un espíritu o un ángel?» 
El altercado arreciaba, y el tribuno, temiendo que hicieran pedazos a Pablo, mandó bajar a la guarnición para sacarlo de allí y llevárselo al cuartel.
La noche siguiente, el Señor se le presentó y le dijo: «¡Ánimo! Lo mismo que has dado testimonio a favor mío en Jerusalén tienes que darlo en Roma.»

Palabra de Dios

Salmo

Sal 15

R/.
Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti

Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti;
yo digo al Señor: «Tú eres mi bien.»
El Señor es el lote de mi heredad y mi copa;
mi suerte está en tu mano. R/.

Bendeciré al Señor, que me aconseja,
hasta de noche me instruye internamente.
Tengo siempre presente al Señor,
con él a mi derecha no vacilaré. R/.

Por eso se me alegra el corazón,
se gozan mis entrañas,
y mi carne descansa serena.
Porque no me entregarás a la muerte,
ni dejarás a tu fiel conocer la corrupción. R/.

Me enseñarás el sendero de la vida,
me saciarás de gozo en tu presencia,
de alegría perpetua a tu derecha. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Juan (17,20-26):

En aquel tiempo, Jesús, levantando los ojos al cielo, oró, diciendo: «Padre santo, no sólo por ellos ruego, sino también por los que crean en mí por la palabra de ellos, para que todos sean uno, como tú, Padre, en mí, y yo en ti, que ellos también lo sean en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado. También les di a ellos la gloria que me diste, para que sean uno, como nosotros somos uno; yo en ellos, y tú en mí, para que sean completamente uno, de modo que el mundo sepa que tú me has enviado y los has amado como me has amado a mí. Padre, éste es mi deseo: que los que me confiaste estén conmigo donde yo estoy y contemplen mi gloria, la que me diste, porque me amabas, antes de la fundación del mundo. Padre justo, si el mundo no te ha conocido, yo te he conocido, y éstos han conocido que tú me enviaste. Les he dado a conocer y les daré a conocer tu nombre, para que el amor que me tenías esté con ellos, como también yo estoy con ellos.» 

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Queridos amigos, paz y bien.

Pablo se aprovecha de la división que existe entre los que le acusan para salir libre. Cuesta mucho ponerse de acuerdo, sobre todo si las divisiones están asentadas desde antiguo. Quizá eso sea uno de los problemas que seguimos teniendo en la Iglesia. A pesar de que en el seno de la Madre Iglesia hay sitio para todos (desde la Teología de la Liberación hasta los partidarios de la Misa de san Pío V, y todos somos católicos, apostólicos y romanos) no es sencillo conjugar la unidad en la diversidad.

En la Iglesia hay mucha más libertad que en muchos partidos políticos, por ejemplo. Quizá por eso hay muchas voces. Y es difícil constituir una sola comunidad. Jesús lo veía venir, y reza al Padre, para que “todos sean uno”. He ahí una de las claves para poder ser creíbles en nuestro mundo. En San Petersburgo (la ciudad de Rusia, no la de Florida, EE.UU) iba todas las semanas a la casa de acogida que tienen las hermanas de Santa Teresa de Calcuta. Los allí acogidos me preguntaban durante media hora sobre diversas cuestiones de lo divino y de lo humano. Y más de una vez surgió la pregunta: “Si los ortodoxos y los católicos tienen tanto en común, ¿por qué no podéis poneros de acuerdo y trabajar juntos?” Yo solía replicar que trabajar, trabajamos juntos en varios campos, pero que hay muchos factores históricos que nos impiden la plena comunión. Y eso es un “antitestimonio”. Quizá por eso, cada año, del 18 al 25 de enero, rezo especialmente por la unidad de todos los cristianos.

No sé si podemos hacer mucho para que todos los creyentes en Cristo nos re-unamos. Me refiero a la unión mundial. Pero sí puedo hacer algo en mi parroquia, saludando a las personas que se sientan a mi lado en la Misa, o en mi casa, siendo signo de unidad y no de desunión. O en mi trabajo, o en mis estudios, siendo de los positivos y no de los negativos. Sin difundir “chismes”, sin quejarme, sin llegar tarde, siendo efectivo… Seamos creativos.

Lo que no es posible para las personas lo hace posible el amor de Dios. Cristo nos dijo que no nos dejaría solos, que su Espíritu estaría siempre con nosotros. “Por el amor de Dios” nos podemos sentir todos hermanos, miembros de un mismo cuerpo. Y, de esa manera, ser testimonio. Incluso si no pensamos lo mismo, si no nos gustan las mismas canciones, si no vestimos de la misma manera, o si somos de diferentes edades. Es Cristo quien nos llama, quien nos reúne y nos invita a ser todos uno. Por la gracias de Dios.

Vuestro hermano en la fe,
Alejandro, C.M.F.

Fuente  :  https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

Comentario al Evangelio de hoy martes 04 de junio de 2019

Del santo Evangelio según san Juan 17, 1-11

En aquel tiempo, Jesús, levantando los ojos al cielo, dijo: «Padre, ha llegado la hora. Glorifica a tu Hijo, para que tu Hijo también te glorifique, y por el poder que le diste sobre toda la humanidad, dé la vida eterna a cuantos le has confiado. La vida eterna consiste en que te conozcan a ti, único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien tú has enviado.

Yo te he glorificado sobre la tierra, llevando a cabo la obra que me encomendaste. Ahora Padre, glorifícame en ti con la gloria que tenía, antes de que el mundo existiera.

He manifestado tu nombre a los hombres que tú tomaste del mundo y me diste. Eran tuyos y tú me los diste. Ellos han cumplido tu palabra y ahora conocen que todo lo que me has dado viene de ti, porque yo les he comunicado las palabras que tú me diste; ellos las han recibido y ahora reconocen que yo salí de ti y creen que tú me has enviado.

Te pido por ellos; no te pido por el mundo, sino por éstos, que tú me diste, porque son tuyos. Todo lo mío es tuyo y todo lo tuyo es mío. Yo he sido glorificado en ellos. Ya no estaré más en el mundo, pues voy a ti; pero ellos se quedan en el mundo”.

Palabra del Señor.

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

Piensa en tu mejor amigo. ¿Le negarías un favor si pudieras hacerlo? Un verdadero amigo sabe que puede confiar en ti. Sabe que realmente lo quieres, y que, si puedes, con gusto le echarás una mano. La confianza de tu amigo en ti nos ayuda a ver cómo es la confianza de Jesús con Dios nuestro Padre.

En este pasaje del Evangelio Jesús habla con su Papá en un tono de confianza y de cercanía muy grandes. De hecho, todo lo que Jesús dice es «Papá, tú me amas, y yo te amo. Yo te amo, y Tú me amas.» Te amo, y por eso te hablo. Me amas, y por eso te pido que me glorifiques. Te amo, y por eso he cumplido mi misión. Me amas, y por eso me has dado a mis amigos los apóstoles. Te amo…

El amor de Jesús y de Dios Padre no son palabras bonitas pero vacías. Es amor de verdad, del que se entrega cada día en lo ordinario. Amor real, pues «nadie tiene amor más grande que el de dar uno la vida por sus amigos.» (Jn 15,13) De hecho, su Amor es el Espíritu Santo.

Nosotros, si estamos en gracia, también tenemos al Espíritu Santo en nuestros corazones. «El amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos ha sido dado.» (Rm 5,5) Es el Espíritu Santo quien nos guía y fortalece en la lucha diaria de la misión que Dios nos confía en la tierra, sea la familia, el trabajo o apostolado. En el Espíritu Santo podemos confiar en el Padre, pues, aunque seamos muy débiles, «Si Dios está con nosotros, ¿quién estará contra nosotros?» (Rm 8,31) Padre, que confíe en Ti como Jesús, que experimente que eres mi Padre bueno que me ama de verdad.

«Todos tenemos necesidad de crecer en la fe y fortalecer nuestra confianza en Jesús. Él puede ayudarnos a encontrar la vía cuando hemos perdido la brújula de nuestro camino; cuando el camino no parece ya plano sino áspero y arduo; cuando es fatigoso ser fieles con nuestros compromisos. Es importante alimentar cada día nuestra fe, con la escucha atenta de la Palabra de Dios, con la celebración de los Sacramentos, con la oración personal como «grito» hacia Él —“Señor, ayúdame”—, y con actitudes concretas de caridad hacia el prójimo. Encomendémonos al Espíritu Santo para que Él nos ayude a perseverar en la fe. El Espíritu infunde audacia en el corazón de los creyentes; da a nuestra vida y a nuestro testimonio cristiano la fuerza del convencimiento y de la persuasión; nos anima a vencer la incredulidad hacia Dios y la indiferencia hacia los hermanos.»
(Ángelus de S.S. Francisco, 20 de agosto de 2017).

EDD. miércoles 05 de junio de 2019.

Miércoles de la séptima semana de Pascua
San Bonifacio, obispo y mártir
Memoria obligatoria 
Color: rojo

El monje inglés Winfrid (siglo VII), a quien Gregorio II dio el nombre de Bonifacio, es el apóstol de Germania y el reorganizador de la Iglesia de Baviera y Turingia. Ordenado obispo de Maguncia por el Papa, recorrió toda Germania, estableciendo diócesis y creando monasterios, entre los que sobresale el de Fulda, donde descansan sus restos. Murió asesinado junto con cincuenta y dos compañeros, en Dokkum (Holanda).

Antífona de comunión Sal 95, 3-4

Anuncien la gloria del Señor entre las naciones y sus maravillas entre los pueblos, porque el Señor es grande y digno de alabanza.

ORACIÓN COLECTA

Te rogamos, Padre, que el mártir san Bonifacio interceda por nosotros, para que conservemos con firmeza y manifestemos con nuestras obras la fe que enseñó con su palabra y selló con su sangre. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

Los encomiendo al Señor, que tiene poder para construir el edificio y darles la parte de la herencia.

Lectura de los Hechos de los Apóstoles    20, 28-38

Pablo decía a los presbíteros de la Iglesia de Éfeso:

“Velen por ustedes, y por todo el rebaño sobre el cual el Espíritu Santo los ha constituido guardianes para apacentar a la Iglesia de Dios, que Él adquirió al precio de su propia sangre. Yo sé que después de mi partida se introducirán entre ustedes lobos rapaces que no perdonarán al rebaño. Y aun de entre ustedes mismos, surgirán hombres que tratarán de arrastrar a los discípulos con doctrinas perniciosas.

Velen, entonces, y recuerden que durante tres años, de noche y de día, no he cesado de aconsejar con lágrimas a cada uno de ustedes.

Ahora los encomiendo al Señor y a la Palabra de su gracia, que tiene poder para construir el edificio y darles la parte de la herencia que les corresponde, con todos los que han sido santificados.

En cuanto a mí, no he deseado ni plata ni oro ni los bienes de nadie. Ustedes saben que con mis propias manos he atendido a mis necesidades y a las de mis compañeros. De todas las maneras posibles, les he mostrado que así, trabajando duramente, se debe ayudar a los débiles, y que es preciso recordar las palabras del Señor Jesús: «La felicidad está más en dar que en recibir».

Después de decirles esto, se arrodilló y oró junto a ellos. Todos se pusieron a llorar, abrazaron a Pablo y lo besaron afectuosamente, apenados sobre todo porque les había dicho que ya no volverían a verlo. Después lo acompañaron hasta el barco.

SALMO RESPONSORIAL      67, 29-30. 33-36c

R/. ¡Pueblos de la tierra, canten al Señor!

Tu Dios ha desplegado tu poder: ¡sé fuerte, Dios, Tú que has actuado por nosotros! A causa de tu Templo, que está en Jerusalén, los reyes te presentarán tributo.

¡Canten al Señor, reinos de la tierra, entonen un himno al Señor, al que cabalga por el cielo, por el cielo antiquísimo!

Él hace oír su voz poderosa, ¡reconozcan el poder del Señor! Su majestad brilla sobre Israel y su poder, sobre las nubes.EVANGELIO

ACLAMACIÓN AL EVANGELIO    Cf. Jn 17, 17ba

Aleluya.

Tu palabra, Señor, es la Verdad; conságranos en la verdad. Aleluya.

EVANGELIO

Que sean uno, como nosotros.

+Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan    17, 1b. 11b-19

A la Hora de pasar de este mundo al Padre, Jesús levantó los ojos al cielo, y oró diciendo:

Padre santo, cuídalos en tu Nombre que me diste para que sean uno, como nosotros.

Mientras estaba con ellos, Yo los cuidaba en tu Nombre que me diste; los protegía y no se perdió ninguno de ellos, excepto el que debía perderse, para que se cumpliera la Escritura.  Pero ahora voy a ti, y digo esto estando en el mundo, para que mi gozo sea el de ellos y su gozo sea perfecto.

Yo les comuniqué tu palabra, y el mundo los odió porque ellos no son del mundo, como tampoco Yo soy del mundo. No te pido que los saques del mundo, sino que los preserves del Maligno.

Ellos no son del mundo, como tampoco Yo soy del mundo. Conságralos en la verdad: tu palabra es verdad.

Así como Tú me enviaste al mundo, Yo también los envío al mundo. Por ellos me consagro, para que también ellos sean consagrados en la verdad.

Fuente  :  http://www.eucaristiadiaria.cl/dia_cal.php?fecha=2019-06-05

REFLEXIÓN :

En el texto que nos ocupa hoy, Jesús, encomienda a los suyos a su Padre, pues sabe que va a velar por ellos con el mismo amor. Comienza pidiendo al Padre para que los que han de ser sus discípulos se mantengan en unidad filial y fraterna. Esta petición tiene su razón de ser porque la fragilidad de la naciente comunidad debe ser fortalecida por la comunión solidaria en torno al Padre por medio de Jesús. Y sabiendo que la suerte de los discípulos, en muchos casos no es distinta a la del Maestro continúa su oración en forma absolutamente realista, pero no pide que Dios los ayude a escapar del mundo, que los aparte y los encierre en un “mundo perfecto” o en algún convento remoto… sino que pide para que los discípulos sean protegidos a la hora de enfrentar el mal. Porque El Señor nos ha enviado para ser luz de las naciones, para que por nuestras buenas obras la gente crea, para ser fermento de la masa. Jesús sabe lo difícil que puede llegar a ser esto y por eso hace esta oración al Padre. No tengamos temor de vivir como auténticos cristianos en medio del mundo, esta es nuestra misión; si nos persiguen, Dios estará para fortalecernos, defendernos y rescatarnos. Su Espíritu nos acompaña hasta el final de los tiempos.
Preguntémonos: ¿qué actitudes impiden que nuestras comunidades sean signos creíbles del anuncio que hacemos y de la fe que profesamos? ¿Vivimos realmente la unidad que el Maestro pidió para nosotros y nosotras? ¿Cómo vivimos nuestra consagración a la misión que Jesús nos ha encomendado?

Fuente : http://boosco.org/www/2018/05/15/juan-17-1b-11b-19-que-sean-uno-como-nosotros/

EDD. martes 04 de junio de 2019.

Hoy, martes, 4 de junio de 2019

Primera lectura

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (20,17-27):

En aquellos días, desde Mileto, mandó Pablo llamar a los presbíteros de la Iglesia de Éfeso. 
Cuando se presentaron, les dijo: «Vosotros sabéis que todo el tiempo que he estado aquí, desde el día que por primera vez puse pie en Asia, he servido al Señor con toda humildad, en las penas y pruebas que me han procurado las maquinaciones de los judíos. Sabéis que no he ahorrado medio alguno, que os he predicado y enseñado en público y en privado, insistiendo a judíos y griegos a que se conviertan a Dios y crean en nuestro Señor Jesús. Y ahora me dirijo a Jerusalén, forzado por el Espíritu. No sé lo que me espera allí, sólo sé que el Espíritu Santo, de ciudad en ciudad, me asegura que me aguardan cárceles y luchas. Pero a mí no me importa la vida; lo que me importa es completar mi carrera, y cumplir el encargo que me dio el Señor Jesús: ser testigo del Evangelio, que es la gracia de Dios. He pasado por aquí predicando el reino, y ahora sé que ninguno de vosotros me volverá a ver. Por eso declaro hoy que no soy responsable de la suerte de nadie: nunca me he reservado nada; os he anunciado enteramente el plan de Dios.»

Palabra de Dios

Salmo

Sal 67,10-11.20-21

R/.
Reyes de la tierra, cantad a Dios

Derramaste en tu heredad,
oh Dios, una lluvia copiosa,
aliviaste la tierra extenuada
y tu rebaño habitó en la tierra que tu bondad,
oh Dios, preparó para los pobres. R/.

Bendito el Señor cada día,
Dios lleva nuestras cargas,
es nuestra salvación.
Nuestro Dios es un Dios que salva,
el Señor Dios nos hace escapar de la muerte. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Juan (17,1-11a):

En aquel tiempo, Jesús, levantando los ojos al cielo, dijo: «Padre, ha llegado la hora, glorifica a tu Hijo, para que tu Hijo te glorifique y, por el poder que tú le has dado sobre toda carne, dé la vida eterna a los que le confiaste. Ésta es la vida eterna: que te conozcan a ti, único Dios verdadero, y a tu enviado, Jesucristo. Yo te he glorificado sobre la tierra, he coronado la obra que me encomendaste. Y ahora, Padre, glorifícame cerca de ti, con la gloria que yo tenía cerca de ti, antes que el mundo existiese. He manifestado tu nombre a los hombres que me diste de en medio del mundo. Tuyos eran, y tú me los diste, y ellos han guardado tu palabra. Ahora han conocido que todo lo que me diste procede de ti, porque yo les he comunicado las palabras que tú me diste, y ellos las han recibido, y han conocido verdaderamente que yo salí de ti, y han creído que tú me has enviado. Te ruego por ellos; no ruego por el mundo, sino por éstos que tú me diste, y son tuyos. Sí, todo lo mío es tuyo, y lo tuyo mío; y en ellos he sido glorificado. Ya no voy a estar en el mundo, pero ellos están en el mundo, mientras yo voy a ti.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Queridos amigos, paz y bien.

La larga despedida de Jesús continúa. A lo largo de los últimos días, hemos ido viendo cómo Jesús, a la vez que se define a sí mismo, concreta su relación con el Padre, y prepara el camino a sus discípulos, subrayando la continuidad que hay entre Él y la Iglesia que comienza sus andanzas.

Se despide el Maestro, y se despide el discípulo. Pablo muestra su confianza en el futuro, a pesar de que sabe que no será fácil. No sé lo que me espera allí, sólo sé que el Espíritu Santo, de ciudad en ciudad, me asegura que me aguardan cárceles y luchas. Parece que la vida del apóstol del primer siglo y la de la Iglesia del siglo XXI no han cambiado tanto.

La mayoría de nosotros vivimos en países donde hay libertad religiosa, pero no todos pueden decir lo mismo. Hay muchos cristianos perseguidos. Y muchos han sido testigos de su fe, hasta la muerte. Por no callarse nada. Por anunciar enteramente el plan de salvación de Dios para el mundo. Un proyecto de amor, de justicia, de solidaridad… Esas cosas que no a todos les vienen bien, con las que algunos no están de acuerdo. Pero que es lo que de verdad importa.

¿Qué es lo que de verdad nos importa? ¿Qué es lo que de verdad me importa? Porque, para ser testigo, hasta el final, hay que poder ser capaz de perder la vida por el Reino. Y eso no se improvisa. Pinchando aquí puedes ver el camino de muchos mártires claretianos. Todos prefirieron a Cristo antes que su vida. Y Cristo rogó al padre por ellos, porque eran de los suyos. Y todos supieron que lo verdaderamente importante es el seguimiento de Cristo. Antes que conservar la vida. A mí eso me interpela. Reviso mi vida, y veo lo mucho que tengo que mejorar. Y me entra algo de agobio.

El salmo de hoy nos ayuda a rezar en los momentos difíciles. Bendito el Señor cada día, Dios lleva nuestras cargas, es nuestra salvación. Nuestro Dios es un Dios que salva, el Señor Dios nos hace escapar de la muerte. Repítelo muchas veces, si te sientes cansado, agobiado, preocupado. Que es una buena ayuda. Para dejar de sentirte agobiado.

Vuestro hermano en la fe,
Alejandro, C.M.F.

Fuente :
https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

EDD. lunes 03 de junio de 2019.

Hoy, lunes, 3 de junio de 2019

Primera lectura

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (19,1-8):

MIENTRAS Apolo estaba en Corinto, Pablo atravesó la meseta y llegó a Éfeso. Allí encontró unos discípulos y les preguntó:
«¿Recibisteis el Espíritu Santo al aceptar la fe?».
Contestaron:
«Ni siquiera hemos oído hablar de un Espíritu Santo».
Él les dijo:
«Entonces, ¿qué bautismo habéis recibido?».
Respondieron:
«El bautismo de Juan».
Pablo les dijo:
«Juan bautizó con un bautismo de conversión, diciendo al pueblo que creyesen en el que iba a venir después de él, es decir, en Jesús».
Al oír esto, se bautizaron en el nombre del Señor Jesús; cuando Pablo les impuso las manos, vino sobre ellos el Espíritu Santo, y se pusieron a hablar en lenguas extrañas y a profetizar. Eran en total unos doce hombres.
Pablo fue a la sinagoga y durante tres meses hablaba con toda libertad del reino de Dios, dialogando con ellos y tratando de persuadirlos.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 67,2-3.4-5ac.6-7ab

R/.
Reyes de la tierra, cantad a Dios

Se levanta Dios, y se dispersan sus enemigos,
huyen de su presencia los que lo odian;
como el humo se disipa, se disipan ellos;
como se derrite la cera ante el fuego,
así perecen los impíos ante Dios. R/.

En cambio, los justos se alegran,
gozan en la presencia de Dios,
rebosando de alegría.
Cantad a Dios, tocad a su nombre;
su nombre es el Señor. R/.

Padre de huérfanos, protector de viudas,
Dios vive en su santa morada.
Dios prepara casa a los desvalidos,
libera a los cautivos y los enriquece. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Juan (16,29-33):

EN aquel tiempo, aquel tiempo, los discípulos dijeron a Jesús:
«Ahora sí que hablas claro y no usas comparaciones. Ahora vemos que lo sabes todo y no necesitas que te pregunten; por ello creemos que has salido de Dios».
Les contestó Jesús:
«¿Ahora creéis? Pues mirad: está para llegar la hora, mejor, ya ha llegado, en que os disperséis cada cual por su lado y a mí me dejéis solo. Pero no estoy solo, porque está conmigo el Padre. Os he hablado de esto, para que encontréis la paz en mí. En el mundo tendréis luchas; pero tened valor: yo he vencido al mundo».

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Queridos amigos, paz y bien.

Estamos acabando el tiempo pascual. Jesús lleva algunos días despidiéndose de sus amigos, y ha aprovechado para recordarnos quién es Él. Se nos ha presentado como Buen Pastor, puerta para las ovejas, luz, camino, amigo (no os llamo siervos, sino amigos), y se ha despedido diciendo que os conviene que Yo me vaya.

La ausencia de Jesús (acabamos de celebrar su Ascensión al cielo) seguramente desarmó a los Apóstoles. Tendrían que aprender a vivir sin Jesús, pero, por otra parte, estimula nuestro deseo de verle de nuevo. Y ese deseo nos ayuda a crecer en la fe.

Porque nuestra fe no puede ser siempre la misma. No vale la fe de los 8 años cuando tienes 28, 38 o 78. Como no vale la ropa de niño cuando somos adultos. En la primera lectura lo hemos podido ver. Hay una evolución en el conocimiento de Cristo, que tiene que notarse en nuestro compromiso. En cómo vivimos.

Si nos tomamos en serio el seguir a Cristo, seguro que tendremos problemas Con nosotros mismos, en primer lugar, y con los demás, después. Pablo estuvo tres meses dialogando con algunos, para convencerlos. Seguro que lo hizo con paz, a pesar de todo. Porque Cristo estaba con Él, y Cristo ha vencido al mundo.

Diálogo entre un recién convertido a Cristo y un amigo no creyente.

¿De modo que te has convertido a Cristo?
Sí. 
Entonces sabrás mucho sobre él. Dime: ¿en qué país nació? 
No lo sé. 
¿A qué edad murió? 
Tampoco lo sé. 
¿Sabrás al menos cuántos sermones pronunció? 
Pues no… No lo sé. 
La verdad es que sabes muy poco, para ser un hombre que afirma haberse convertido a Cristo… 
Tienes toda la razón. Y yo mismo estoy avergonzado de lo poco que sé acerca de Él. Pero sí que sé algo: hace tres años, yo era un borracho. Estaba cargado de deudas. Mi familia se deshacía en pedazos, mi mujer y mis hijos temían como un nublado mi vuelta a casa cada noche. Pero ahora he dejado la bebida, no tenemos deudas, nuestro hogar es un hogar feliz, mis hijos esperan ansiosamente mi vuelta a casa cada noche. Todo esto es lo que ha hecho Cristo por mí. ¡Y esto es lo que sé de Cristo!

(El Canto del Pájaro p. 146. Anthony de Mello S.J. Sal Térrea. Santander 1982)

En África han muerto muchos cristianos, a lo largo de la historia. Como san Carlos Lwanga y sus compañeros. Y siguen muriendo. Tengámoslos presentes en nuestra oración.

Vuestro hermano en la fe,
Alejandro, C.M.F.

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

EDD. sábado 01 de junio de 2019

Hoy, sábado, 1 de junio de 2019

Primera lectura

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (18,23-28):

PASADO algún tiempo en Antioquía, Pablo marchó y recorrió sucesivamente Galacia y Frigia, animando a los discípulos.
Llegó a Éfeso un judío llamado Apolo, natural de Alejandría, hombre elocuente y muy versado en las Escrituras. Lo habían instruido en el camino del Señor y exponía con entusiasmo y exactitud lo referente a Jesús, aunque no conocía más que el bautismo de Juan.
Apolo, pues, se puso a hablar públicamente en la sinagoga. Cuando lo oyeron Priscila y Áquila, lo tomaron por su cuenta y le explicaron con más detalle el camino de Dios. Decidió pasar a Acaya, y los hermanos lo animaron y escribieron a los discípulos de allí que lo recibieran bien. Una vez llegado, con la ayuda de la gracia, contribuyó mucho al provecho de los creyentes, pues rebatía vigorosamente en público a los judíos, demostrando con la Escritura que Jesús es el Mesías.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 46,2-18-9.10

R/.
Dios es el rey del mundo

Pueblos todos, batid palmas,
aclamad a Dios con gritos de júbilo;
porque el Señor altísimo es terrible,
emperador de toda la tierra. R/.

Porque Dios es el rey del mundo:
tocad con maestría.
Dios reina sobre las naciones,
Dios se sienta en su trono sagrado. R/.

Los príncipes de los gentiles se reúnen
con el pueblo del Dios de Abrahán;
porque de Dios son los grandes de la tierra,
y él es excelso. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Juan (16,23b-28):

EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«En verdad, en verdad os digo: si pedís algo al Padre en mi nombre, os lo dará.
Hasta ahora no habéis pedido nada en mi nombre; pedid, y recibiréis, para que vuestra alegría sea completa. Os he hablado de esto en comparaciones; viene la hora en que ya no hablaré en comparaciones, sino que os hablaré del Padre claramente.
Aquel día pediréis en mi nombre, y no os digo que yo rogaré al Padre por vosotros, pues el Padre mismo os quiere, porque vosotros me queréis y creéis que yo salí de Dios.
Salí del Padre y he venido al mundo, otra vez dejo el mundo y me voy al Padre».

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Queridos amigos:

Jesús nos enseña hoy en el evangelio cómo debemos orar para que nuestras palabras alcancen el corazón del Padre del cielo. Es verdad que cuando rezamos, solemos sufrir muchas distracciones, ¡llevamos tantas cosas en la cabeza! Y a veces llegamos a pensar que no vale la pena rezar así, porque nuestra mente no se centra en las palabras que decimos. Pero la verdad es que la oración que hacemos en el nombre de Jesús, siempre llega al corazón del Padre y obtiene su fruto, tal vez no exactamente lo que nosotros querríamos. Pero nadie sale con las manos vacías de la presencia de Dios nuestro Padre.

Jesús quiere además que experimentemos alegría en la oración y nos dice: “pedid, y recibiréis, para que vuestra alegría sea completa”. Es la alegría que brota del corazón que se ha abierto con toda confianza ante la bondad infinita del Señor.  Y aunque a veces la tristeza o la angustia o la enfermedad llene nuestra alma,  estando frente al sol siempre experimentaremos calor, es calorcito íntimo que nos da la seguridad de que alguien nos escucha y está a nuestro lado.

He aquí una historia sorprendente que demuestra que también en la enfermedad incurable se puede vivir, no sólo con resignación, sino con alegría.

La sierva de Dios María Florencia Domínguez Netto (por sobrenombre Piché) nació en Asunción, Paraguay,  el 27 de octubre de 1917. Desde los primeros años de su infancia vivió en Encarnación donde sus padres pusieron su domicilio.

A los cinco años de edad comenzó su enfermedad de parálisis, que ya no la dejaría en toda su vida. La parálisis fue inmovilizando los miembros de su cuerpo y a los nueve años se vio obligada a vivir postrada en cama, de la que ya no salió hasta su muerte, acaecida el 17 de noviembre de 1982. Total 56 años postrada en la cama.

Ella, bajo la luz del Espíritu Santo, penetró en el misterio de la cruz y aprendió a ver en el dolor un favor del Señor y una muestra de su predilección, por eso, cuando más arreciaba el dolor, que según los médicos que la atendieron, tenía que ser muy fuerte, ella solía repetir:

– “Son caricias de mi buen Jesús”.

Adquirió el difícil arte de hacer de la renuncia y el dolor, una fuente de amor y un camino de santidad. Era su medio de apostolado, acercaba a Dios a cuantos la visitaban.

Al cumplir los cincuenta años hizo imprimir un recordatorio: “En recuerdo y eterna gratitud al Señor porque me ha elegido para servirle durante 50 años  desde esta cama a través de la enfermedad”. Y ponía la fecha: 6 diciembre 1925 a 1975 y debajo la frase: “Sea mil veces bendito el sufrimiento que me ha acercado a Dios”.

Es admirable el gesto heroico de Maria Florencia  aceptando la enfermedad,  y admirable también el amor de los familiares que la cuidaron a lo largo de tantos años.

Vuestro hermano en la fe
Carlos Latorre
Misionero Claretiano
carloslatorre@claretianos.es

Fuente  :  https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

Comentario al evangelio de hoy viernes 31 de junio de 2019

Del santo Evangelio según san Lucas 1, 39-56

En aquellos días, María se encaminó presurosa a un pueblo de las montañas de Judea, y entrando en la casa de Zacarías, saludó a Isabel. En cuanto ésta oyó el saludo de María, la creatura saltó en su seno.

Entonces Isabel quedó llena del Espíritu Santo, y levantando la voz, exclamó: “¡Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo, para que la madre de mi Señor venga a verme? Apenas llegó tu saludo a mis oídos, el niño saltó de gozo en mi seno. Dichosa tú, que has creído, porque se cumplirá cuanto te fue anunciado de parte del Señor”.

Entonces dijo María: “Mi alma glorifica al Señor y mi espíritu se llena de júbilo en Dios, mi salvador, porque puso sus ojos en la humildad de su esclava.

Desde ahora me llamarán dichosa todas las generaciones, porque ha hecho en mí grandes cosas el que todo lo puede. Santo es su nombre y su misericordia llega de generación en generación a los que lo temen.

Él hace sentir el poder de su brazo: dispersa a los de corazón altanero, destrona a los potentados y exalta a los humildes. A los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide sin nada.

Acordándose de su misericordia, vino en ayuda de Israel, su siervo, como lo había prometido a nuestros padres, a Abraham y a su descendencia, para siempre”.

María permaneció con Isabel unos tres meses, y luego regresó a su casa.

Palabra del Señor.

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

María va a ayudar a su prima santa Isabel porque sabe que la necesita, pero también porque siente la inspiración del Espíritu Santo a dar de sí misma. Así, no se queda en el recibir el don, sino que hace en ella que se dé el cumplimiento de la obra del Espíritu; la fuerza que viene de Dios se hace presente en el actuar de María.

Al momento del encuentro, la alegría del Señor llena a las dos mujeres por la noticia del nacimiento de Jesús y Juan, ya que ellas se abrieron al plan de Dios y lo aceptaron. María se convierte en el modelo de la aceptación de la voluntad divina y su cumplimiento. Dios nos da una misión en nuestra vida, pero para María significa más y por esto es capaz de donarse a los demás. La misión que tenía de ser la madre de Dios no se quedó encerrada en ella, sino que salió al encuentro de las personas que la necesitaban.

«»Mi alma canta la grandeza del Señor, y mi espíritu se estremece de gozo en Dios, mi salvador, porque él miró con bondad la pequeñez de su servidora”. Así comienza el canto del Magníficat y, a través de él, María se vuelve la primera “pedagoga del evangelio”: nos recuerda las promesas hechas a nuestros padres y nos invita a cantar la misericordia del Señor. María nos enseña que, en el arte de la misión y de la esperanza, no son necesarias tantas palabras ni programas, su método es muy simple: caminó y cantó. María caminó. Así nos la presenta el evangelio después del anuncio del Ángel. Presurosa —pero no ansiosa— caminó hacia la casa de Isabel para acompañarla en la última etapa del embarazo; presurosa caminó hacia Jesús cuando faltó vino en la boda; y ya con los cabellos grises por el pasar de los años, caminó hasta el Gólgota para estar al pie de la cruz: en ese umbral de oscuridad y dolor, no se borró ni se fue, caminó para estar allí.»
(Homilía de S.S. Francisco, 12 de diciembre de 2018).

Fuente : http://es.catholic.net/op/articulos/72827/recibir-y-dar-amor.html#modal