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Autor: Patricio Osiadacz

EDD. Martes 02 de julio de 2019

Hoy, martes, 2 de julio de 2019

Primera lectura

Lectura del libro del Génesis (19,15-29):

En aquellos días, los ángeles urgieron a Lot: «Anda, toma a tu mujer y a esas dos hijas tuyas, para que no perezcan por culpa de Sodoma.» 
Y, como no se decidía, los agarraron de la mano, a él, a su mujer y a las dos hijas, a quienes el Señor perdonaba; los sacaron y los guiaron fuera de la ciudad. 
Una vez fuera, le dijeron: «Ponte a salvo; no mires atrás. No te detengas en la vega; ponte a salvo en los montes, para no perecer.» 
Lot les respondió: «No. Vuestro siervo goza de vuestro favor, pues me habéis salvado la vida, tratándome con gran misericordia; yo no puedo ponerme a salvo en los montes, el desastre me alcanzará y moriré. Mira, ahí cerca hay una ciudad pequeña donde puedo refugiarme y escapar del peligro. Como la ciudad es pequeña, salvaré allí la vida.» 
Le contestó: «Accedo a lo que pides: no arrasaré esa ciudad que dices. Aprisa, ponte a salvo allí, pues no puedo hacer nada hasta que llegues.» 
Por eso la ciudad se llama La Pequeña. Cuando Lot llegó a La Pequeña, salía el sol. El Señor, desde el cielo, hizo llover azufre y fuego sobre Sodoma y Gomorra. Arrasó aquellas ciudades y toda la vega con los habitantes de las ciudades y la hierba del campo. La mujer de Lot miró atrás y se convirtió en estatua de sal. Abrahán madrugó y se dirigió al sitio donde había estado con el Señor. Miró en dirección de Sodoma y Gomorra, toda la extensión de la vega, y vio humo que subía del suelo, como el humo de un horno. Así, cuando Dios destruyó las ciudades de la vega, arrasando las ciudades donde había vivido Lot, se acordó de Abrahán y libró a Lot de la catástrofe.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 25,2-3.9-10.11-12

R/.
Tengo ante los ojos, Señor, tu bondad

Escrútame, Señor, ponme a prueba, 
sondea mis entrañas y mi corazón, 
porque tengo ante los ojos tu bondad, 
y camino en tu verdad. R/.

No arrebates mi alma con los pecadores, 
ni mi vida con los sanguinarios, 
que en su izquierda llevan infamias, 
y su derecha está llena de sobornos. R/.

Yo, en cambio, camino en la integridad; 
sálvame, ten misericordia de mí. 
Mi pie se mantiene en el camino llano; 
en la asamblea bendeciré al Señor. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo (8,23-27):

En aquel tiempo, subió Jesús a la barca, y sus discípulos lo siguieron. De pronto, se levantó un temporal tan fuerte que la barca desaparecía entre las olas; él dormía. 
Se acercaron los discípulos y lo despertaron, gritándole: «¡Señor, sálvanos, que nos hundimos!» 
Él les dijo: «¡Cobardes! ¡Qué poca fe!» 
Se puso en pie, increpó a los vientos y al lago, y vino una gran calma. 
Ellos se preguntaban admirados: «¿Quién es éste? ¡Hasta el viento y el agua le obedecen!» 

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Queridos hermanos y hermanas:

Hemos aprendido que el proceder justo y misericordioso de Dios no exime a la humanidad de hacer buen uso de su libertad. En las narraciones del libro del Génesis la vida de Lot y su familia se presentan no como ejemplo de quienes se libran de la muerte por casualidad o porque se lo merezcan. Son el testimonio de la vida que prevalece y sobrevive en medio de la catástrofe. Una invitación a reconocer la finitud y fragilidad de la vida; y a valorar las oportunidades que tenemos para reivindicarnos como seres humanos. Los habitantes de Sodoma, desviándose de aquello que los conduce a la vida, no han escuchado la voz de Dios. Ahora les toca enfrentar con lamento como se les escapa la vida ante sus propios ojos.

Frente al irresponsable comportamiento de la mayor parte de la humanidad con relación al planeta, queda la esperanza de los pocos que con conciencia ecológica se dedican a revertir los efectos negativos del calentamiento global. Las alertas cada vez mayores pierden credibilidad frente a la sed de quienes piensan que «no hay alternativa». Y aunque “el castigo y la condena” no son propios de Dios, las consecuencias de nuestros actos avasalladores no dejarán de impactarnos.

Con una narración cargada de simbolismo el evangelista advierte a la comunidad sobre los peligros que conlleva ser parte de un proyecto transformador como el de Jesús. Los que sueñen con hacer presente el Reino de Dios deben enfrentar con valentía las persecuciones, no dejándose atrapar por el miedo, la desesperanza o la falta de fe. Con la imagen de la barca sacudida por la tormenta invita, a la comunidad, a prepararse para cuando sobrevengan las dificultades.

Contamos con innumerables testigos que, venciendo el miedo, han enfrentado toda clase de amenazas e incluso la muerte. Recordemos que cuando ocultamos o disimulamos la radicalidad del evangelio terminamos siendo cómplices de las estructuras generadoras de muerte.

Tomemos el ejemplo de aquellos enviados por Dios para salvar a Lot y su familia de la inevitable catástrofe. No dejemos que la indiferencia se adueñe de nosotros y presentémonos como cristianos que oportunamente buscan servir y salvar la vida amenazada.

¿qué acciones ecológicas podrías realizar en tu comunidad para colaborar con el cuidado del medio ambiente?

En comunión fraterna, 
Fredy Cabrera, cmf.

Fuente. : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

EDD. lunes 01 de julio de 2019.

Hoy, lunes, 1 de julio de 2019

Primera lectura

Lectura del libro del Génesis (18,16-33):

Cuando los hombres se levantaron de junto a la encina de Mambré, miraron hacia Sodoma; Abrahán los acompañaba para despedirlos. 
El Señor pensó: «¿Puedo ocultarle a Abrahán lo que pienso hacer? Abrahán se convertirá en un pueblo grande y numeroso, con su nombre se bendecirán todos los pueblos de la tierra; lo he escogido para que instruya a sus hijos, su casa y sucesores, a mantenerse en el camino del Señor, haciendo justicia y derecho; y así cumplirá el Señor a Abrahán lo que le ha prometido.»
El Señor dijo: «La acusación contra Sodoma y Gomorra es fuerte, y su pecado es grave; voy a bajar, a ver si realmente sus acciones responden a la acusación; y si no, lo sabré.»
Los hombres se volvieron y se dirigieron a Sodoma, mientras el Señor seguía en compañía de Abrahán. 
Entonces Abrahán se acercó y dijo a Dios: «¿Es que vas a destruir al inocente con el culpable? Si hay cincuenta inocentes en la ciudad, ¿los destruirás y no perdonarás al lugar por los cincuenta inocentes que hay en él? ¡Lejos de ti tal cosa!, matar al inocente con el culpable, de modo que la suerte del inocente sea como la del culpable; ¡lejos de ti! El juez de todo el mundo, ¿no hará justicia?» 
El Señor contestó: «Si encuentro en la ciudad de Sodoma cincuenta inocentes, perdonaré a toda la ciudad en atención a ellos.» 
Abrahán respondió: «Me he atrevido a hablar a mi Señor, yo que soy polvo y ceniza. Si faltan cinco para el número de cincuenta inocentes, ¿destruirás, por cinco, toda la ciudad?» 
Respondió el Señor: «No la destruiré, si es que encuentro allí cuarenta y cinco.» 
Abrahán insistió: «Quizá no se encuentren más que cuarenta.» 
Le respondió: «En atención a los cuarenta, no lo haré.» 
Abrahán siguió: «Que no se enfade mi Señor, si sigo hablando. ¿Y si se encuentran treinta?» 
Él respondió: «No lo haré, si encuentro allí treinta.» 
Insistió Abrahán: «Me he atrevido a hablar a mi Señor. ¿Y si se encuentran sólo veinte?» 
Respondió el Señor: «En atención a los veinte, no la destruiré.» 
Abrahán continuó: «Que no se enfade mi Señor si hablo una vez más. ¿Y si se encuentran diez?»
Contestó el Señor: «En atención a los diez, no la destruiré.» 
Cuando terminó de hablar con Abrahán, el Señor se fue; y Abrahán volvió a su puesto. 

Palabra de Dios

Salmo

Sal 102

R/.
El Señor es compasivo y misericordioso

Bendice, alma mía, al Señor,
y todo mi ser a su santo nombre.
Bendice, alma mía, al Señor,
y no olvides sus beneficios. R/.

Él perdona todas tus culpas
y cura todas tus enfermedades;
él rescata tu vida de la fosa
y te colma de gracia y de ternura. R/.

El Señor es compasivo y misericordioso,
lento a la ira y rico en clemencia;
no está siempre acusando
ni guarda rencor perpetuo. R/.

No nos trata como merecen nuestros pecados
ni nos paga según nuestras culpas.
Como se levanta el cielo sobre la tierra,
se levanta su bondad sobre sus fieles. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo (8,18-22):

En aquel tiempo, viendo Jesús que lo rodeaba mucha gente, dio orden de atravesar a la otra orilla. 
Se le acercó un escriba y le dijo: «Maestro, te seguiré adonde vayas.» 
Jesús le respondió: «Las zorras tienen madrigueras y los pájaros nidos, pero el Hijo del hombre no tiene dónde reclinar la cabeza.» 
Otro, que era discípulo, le dijo: «Señor, déjame ir primero a enterrar a mi padre.» 
Jesús le replicó: «Tú, sígueme. Deja que los muertos entierren a sus muertos.» 

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Fredy Cabrera, cmf

Queridos hermanos y hermanas:

Retomando la lectura del libro del Génesis nos encontramos con Abrahán intercediendo por los habitantes de Sodoma. Abrahán ha sido testigo del Dios justo y misericordioso que, más allá de fiscalizarlo o condenarlo, lo acompaña paciente y providentemente. Esto lo constata el patriarca en su relación esponsal con Sara; ambos, han debido reconocer sus errores y madurar en el amor. Abrahán confía que la ciudad se salvará más que por el proceder de los justos (cuyo número es irrelevante), cuanto por la misericordia del Dios en el que tiene puesta su confianza.

En el evangelio, Jesús se presenta como aquel que «no tiene donde reclinar su cabeza», solidarizándose con los «sin lugar». A quienes lo sigan les recuerda que han de vivir en libertad total frente a lo material, las personas y las normas religiosas. Esto nos remite a comunidades que: disciernen sobre el uso de sus bienes y no se apegan a ellos; no hacen distinción de personas, atendiendo preferentemente a los más débiles y necesitados; no imponen ni obligan, sino que dan testimonio y acompañan.

Una vida centrada en sí misma, se olvida de su entorno y de servir a los demás. Volcarnos a los demás nos da la posibilidad de sensibilizarnos e implicarnos en procesos de reivindicación y de defensa de la vida. Quien quiera colaborar con el proyecto del Reino ha de vivir a contracorriente del mundo buscando, a impulso del Espíritu, espacios de vida alternativos más incluyentes.

Pidamos a Dios nos conceda la libertad que tuvo Jesús para no apegarse a los bienes materiales y, con valentía, evitemos el consumismo excesivo que nos vuelve dependientes e inseguros. Nos dé su Espíritu, compasivo y solidario, para seguirlo junto a aquellas personas que pasan haciendo el bien y comprometiéndose con todo lo que cuida y defiende la vida.

En comunión fraterna, 
Fredy Cabrera, cmf.

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

EDD. Sábado 29 de junio de 2019

Hoy, sábado, 29 de junio de 2019

Primera lectura

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (12,1-11):

En aquellos días, el rey Herodes se puso a perseguir a algunos miembros de la Iglesia. Hizo pasar a cuchillo a Santiago, hermano de Juan. Al ver que esto agradaba a los judíos, decidió detener a Pedro. Era la semana de Pascua. Mandó prenderlo y meterlo en la cárcel, encargando su custodia a cuatro piquetes de cuatro soldados cada uno; tenía intención de presentarlo al pueblo pasadas las fiestas de Pascua. Mientras Pedro estaba en la cárcel bien custodiado, la Iglesia oraba insistentemente a Dios por él. 
La noche antes de que lo sacara Herodes, estaba Pedro durmiendo entre dos soldados, atado con cadenas. Los centinelas hacían guardia a la puerta de la cárcel. De repente, se presentó el ángel del Señor y se iluminó la celda. 
Tocó a Pedro en el hombro, lo despertó y le dijo: «Date prisa, levántate.» 
Las cadenas se le cayeron de las manos y el ángel añadió: «Ponte el cinturón y las sandalias.»
Obedeció y el ángel le dijo: «Échate el manto y sígueme.» 
Pedro salió detrás, creyendo que lo que hacía el ángel era una visión y no realidad. Atravesaron la primera y la segunda guardia, llegaron al portón de hierro que daba a la calle, y se abrió solo. Salieron, y al final de la calle se marchó el ángel. 
Pedro recapacitó y dijo: «Pues era verdad: el Señor ha enviado a su ángel para librarme de las manos de Herodes y de la expectación de los judíos.»

Palabra de Dios

Salmo

Sal 33,2-3.4-5.6-7.8-9

R/.
El Señor me libró de todas mis ansias

Bendigo al Señor en todo momento, 
su alabanza está siempre en mi boca; 
mi alma se gloría en el Señor: 
que los humildes lo escuchen y se alegren. R/.

Proclamad conmigo la grandeza del Señor,
ensalcemos juntos su nombre. 
Yo consulté al Señor, y me respondió, 
me libró de todas mis ansias. R/.

Contempladlo, y quedaréis radiantes, 
vuestro rostro no se avergonzará. 
Si el afligido invoca al Señor, 
él lo escucha y lo salva de sus angustias. R/.

El ángel del Señor acampa 
en torno a sus fieles y los protege. 
Gustad y ved qué bueno es el Señor, 
dichoso el que se acoge a él. R/.

Segunda lectura

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a Timoteo (4,6-8.17-18):

Yo estoy a punto de ser sacrificado y el momento de mi partida es inminente. He combatido bien mi combate, he corrido hasta la meta, he mantenido la fe. Ahora me aguarda la corona merecida, con la que el Señor, juez justo, me premiará en aquel día; y no sólo a mí, sino a todos los que tienen amor a su venida. El Señor me ayudó y me dio fuerzas para anunciar íntegro el mensaje, de modo que lo oyeran todos los gentiles. Él me libró de la boca del león. El Señor seguirá librándome de todo mal, me salvará y me llevará a su reino del cielo. A él la gloria por los siglos de los siglos. Amén.

Palabra de Dios

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo (16,13-19):

En aquel tiempo, al llegar a la región de Cesarea de Filipo, Jesús preguntó a sus discípulos: «¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?» 
Ellos contestaron: «Unos que Juan Bautista, otros que Elías, otros que Jeremías o uno de los profetas.»
Él les preguntó: «Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?» 
Simón Pedro tomó la palabra y dijo: «Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo.» 
Jesús le respondió: «¡Dichoso tú, Simón, hijo de Jonás! porque eso no te lo ha revelado nadie de carne y hueso, sino mi Padre que está en el cielo. Ahora te digo yo: tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder del infierno no la derrotará. Te daré las llaves del reino de los cielos; lo que ates en la tierra quedará atado en el cielo, y lo que desates en la tierra quedará desatado en el cielo.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN. :

Hermanas y hermanos! ¡Paz y bien!

Celebrar San Pedro y San Pablo es celebrar la vida de la Iglesia en su totalidad, es decir, en su dimensión estructural, jerárquica, administrativa y sacramental (Pedro) y en su dimensión misionera (Pablo). Para esto, es fundamental comprender la pregunta que Jesús hace a sus discípulos: “¿quién decís que soy yo?” Responder a esta pregunta es imprescindible para ser discípulo de Jesús al estilo de los apóstoles.

Pedro la respondió en nombre de todos: “Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo”. Pero su respuesta no vino de lo que había oído, sino porque Dios le había revelado. Y esto no se dio porque Pedro era mejor o más entendido que los demás, sino por su compromiso y fidelidad a Jesús y su misión. Así, la fe profesada por Pedro constituye el fundamento de la Iglesia.

A la respuesta de Pedro, Jesús le revela la misión que desea confiarle: “tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder del infierno no la derrotará. Te daré las llaves del reino de los cielos; lo que ates en la tierra quedará atado en el cielo, y lo que desates en la tierra quedará desatado en el cielo”. En este diálogo aparece, de manera anticipada, el drama de la historia del Papado, caracterizado por la presencia de dos elementos: la fuerza que viene de lo Alto, que constituye el fundamento de la Iglesia, y la debilidad humana, que necesita abrirse a la acción de Dios.

De igual modo, lo vemos en Pablo: “He combatido bien mi combate, he corrido hasta la meta, he mantenido la fe”. Seguramente, no se trata del combate del combatiente, sino de la fidelidad a Cristo y a su Iglesia. Igualmente, vemos en Pablo el tema de la acción divina y la apertura de la fragilidad humana a la gracia: “Así que muy a gusto me gloriaré de mis debilidades, para que se aloje en mí el poder de Cristo. Por eso estoy contento con las debilidades, insolencias, necesidades, persecuciones y angustias por Cristo. Porque cuando soy débil, entonces soy fuerte” (1Cor 12,9-10).

Lo que contemplamos en la experiencia de Pedro y Pablo desde el encuentro con Jesús es un cambio profundo en la existencia de estos dos hombres. Ellos fueron transformados por el amor y la bondad de Dios. Pidamos al Señor que nos ayude a seguir el camino de los apóstoles, siendo fieles a su Iglesia, que, en la diversidad de dones, expresa la belleza de la misión que Cristo le confió.

Vuestro hermano en la fe.
Eguione Nogueira, cmf.
eguionecmf@gmail.com

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

Homilía para la Eucaristía del domingo 30 de junio de 2019.

Un cordial saludo a los que han estado de onomástico en estos días.

DOMINGO XIII DEL AÑO.

1Reyes 19,16.19-21: La vocación de Eliseo. Se destaca la pronta respuesta y el desprendimiento que hace de todo.

Gálatas 5,1.13-18: El cristiano es llamado para ser libre, pero a la verdadera libertad, la que trae Jesús. El discípulo deja de ser esclavo para servir al Señor.

Lucas 9,51-62: Jesús da a conocer al que pretenda ser su discípulo a qué se está exponiendo.

1.- Hoy la Palabra gira en torno al llamado. Es Dios el que llama, el que está siempre llamando. Este llamado del Señor tiene una finalidad: a seguirlo. Seguir al Señor, es decir, vivir pendiente del Señor, de su Voluntad. Esto es lo fundamental. Todo discípulo ha recibido un llamado a seguir al Señor, ir en pos de Él.

Este llamado exige del creyente una respuesta, lo que quiere decir que es una respuesta de fe. Porque sin fe es imposible responder al Señor. Así aparece en la Sagrada Escritura. Abraham por fe respondió al Señor, le creyó al Señor. Eliseo optó por seguir a Elías por su fe. Y Eliseo optó por dejarlo todo, sacrificarlo todo. Toda auténtica respuesta brota de la fe. Sin fe la respuesta puede estar motivada por el entusiasmo, y eso no sirve, no dura.

2.- La vida cristiana es una vocación y la respuesta es la fe del creyente., respuesta generosa.

Y según el decir de san Pablo, estamos llamados a ser libres. Eso es lo importante, siguiendo al Señor seremos libres. El hombre, el cristiano, no tiene libertad, sino es libre. Y por ser libe tiene la capacidad de decidir, de optar, de renunciar. Esta es la libertad a la que nos llama el Señor, una libertad espiritual, no carnal. Ya que sólo quien se deja conducir por el Espíritu es verdaderamente libre.

La persona que por fe opta por el Señor está haciendo una transferencia. Transfiere al Señor su voluntad, su capacidad de decisión. De modo que el creyente está dispuesto a vivir siempre en comunión con la Voluntad de Dios. Y esta sintonía de voluntades hace al creyente un discípulo perfecto-íntegro.

3.- Esto no es fácil. Hoy más bien se promueve la autonomía de la persona y en vez de la libertad se proclama el libertinaje. Y se llega a tal punto en el libertinaje que en la sociedad de hoy no existe la libertad, sino la esclavitud, de diversas maneras. ¡Y Dios nos quiere libres! Hoy se proclama una libertad que es expresión de la esclavitud de la  carne, lo que trae la destrucción y la muerte.

Todos quieren ser libres, pero no todos lo logran, porque no están dispuestos a transferir nada.

En el campo de lo religioso, muchos se entusiasman por un tiempo con lo del Señor, pero luego decaen, se cansan; no han sido capaces de hacer la renuncia total.

4.- Seguir al Señor. De eso se trata. Pero a un Señor que no da seguridades carnales, materiales. Jesús es un hombre sin nido, según aquello de “¿Quién puede fiarse de un salteador que v rápidamente de ciudad en ciudad? Así sucede con el hombre sin nido, que se alberga donde lo sorprende la noche” (Eclesiástico 36,26-279. Así Jesús, es un hombre sin nido. ¿Quién se puede fiar de Él? Sólo el que tiene fe, el que, como Abraham, Eliseo, es capaz de sacrificarlo todo por obedecer al Señor.

El creyente puede hacer suyo lo del Salmo: “El Señor es la parte de mi herencia y mi cáliz”. Es decir, aunque aparentemente nada tenga, todo lo poseo en el Señor, en Él está mi seguridad.

Hoy nos  acercamos al altar pensando que en el Señor, en su cáliz, tenemos la mejor de las herencias, porque aquí sí que hacemos una contratransferencia: yo le doy lo mío y Él me da su ser, su vida, su seguridad. Es un negocio redondo, nos conviene de todas maneras. Por eso mismo, con seguridad vamos a decir junto el Credo.

                                              Hermano Pastor Salvo Beas.

EDD. viernes 28 de junio de 2019.

Viernes de la duodécima semana del tiempo ordinario
Sagrado Corazón De Jesús
Solemnidad
Color: blanco

El amor de Dios y el de su Hijo, nuestro Señor Jesucristo, se nos manifiesta desde la Navidad hasta la Pascua, de modo especial en el Triduo pascual de la muerte y vida de Cristo. Pero se creyó conveniente dedicar un día a esta dimensión básica del misterio cristiano: el amor de Dios, significado de modo pleno en el corazón de Jesús.

En esta solemnidad se nos invita a mirar hacia lo alto y agradecer el amor misericordioso de Jesús hacia nosotros. Se nos invita a mirar al Espíritu. Amor que procede del Padre y del Hijo y que ha sido derramado en nuestros corazones. De este modo, vivir envueltos en el amor del Dios Uno y Trino.

En cada Eucaristía celebramos el sacramento del amor. Cristo se hace presente y nos comunica la vida que emana de su cruz salvadora, acontecimiento en el que se nos mostró con mayor intensidad el amor que Dios nos tiene y que se ha traducido en modo pleno en el corazón de Jesús atravesado en la cruz.

Antífona de entrada Cf. Sal 32, 11. 19

Los designios del corazón de Dios permanecen para siempre: Él salva a sus fieles de la muerte y los sustenta en el tiempo de indigencia.

Gloria

ORACIÓN COLECTA

Dios todopoderoso, que nos das la alegría de celebrar las grandes obras de tu amor en el Corazón de tu Hijo muy amado; concédenos que de esta fuente inagotable alcancemos la abundancia de tu gracia. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Credo.LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

Yo mismo apacentaré mis ovejas y las llevaré a descansar.

Lectura de la profecía de Ezequiel   34, 11-16

Así habla el Señor:

¡Aquí estoy Yo! Yo mismo voy a buscar mi rebaño y me ocuparé de él. Como el pastor se ocupa de su rebaño cuando está en medio de sus ovejas dispersas, así me ocuparé de mis ovejas y las libraré de todos los lugares donde se habían dispersado, en un día de nubes y tinieblas. Las sacaré de entre los pueblos, las reuniré de entre las naciones, las traeré a su propio suelo y las apacentaré sobre las montañas de Israel, en los cauces de los torrentes y en todos los poblados del país. Las apacentaré en buenos pastizales y su lugar de pastoreo estará en las montañas altas de Israel. Allí descansarán en un buen lugar de pastoreo, y se alimentarán con ricos pastos sobre las montañas de Israel.

Yo mismo apacentaré a mis ovejas y las llevaré a descansar -oráculo del Señor-. Buscaré a la oveja perdida, haré volver a la descarriada, vendaré a la herida y sanaré a la enferma, pero exterminaré a la que está gorda y robusta. Yo las apacentaré con justicia.

SALMO RESPONSORIAL  22, 1-6

R/El Señor es mi pastor nada me puede faltar.

El Señor es mi pastor, nada me puede faltar. Él me hace descansar en verdes praderas, me conduce a las aguas tranquilas y repara mis fuerzas.

Me guía por el recto sendero, por amor de su Nombre. Aunque cruce por oscuras quebradas, no temeré ningún mal, porque Tú estás conmigo: tu vara y tu bastón me infunden confianza.

Tú preparas ante mí una mesa, frente a mis enemigos; unges con óleo mi cabeza y mi copa rebosa.

Tu bondad y tu gracia me acompañan a lo largo de mi vida; y habitaré en la Casa del Señor, por muy largo tiempo.

SEGUNDA LECTURA

La prueba de que Dios nos ama.

Lectura de la carta del Apóstol san Pablo a los cristianos de Roma  5, 5b-11

Hermanos:

El amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo, que nos ha sido dado. En efecto, cuando todavía éramos débiles, Cristo, en el tiempo señalado, murió por los pecadores.

Difícilmente se encuentra alguien que dé su vida por un hombre justo; tal vez alguno sea capaz de morir por un bienhechor. Pero la prueba de que Dios nos ama es que Cristo murió por nosotros cuando todavía éramos pecadores. Y ahora que estamos justificados por su sangre, con mayor razón seremos librados por Él de la ira de Dios.

Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más ahora que estamos reconciliados, seremos salvados por su vida.

Y esto no es todo: nosotros nos gloriamos en Dios, por medio de nuestro Señor Jesucristo, por quien desde ahora hemos recibido la reconciliación.EVANGELIO

ACLAMACIÓN AL EVANGELIO Mt 11, 29ab

Aleluya.

Carguen sobre ustedes mi yugo y aprendan de mí, porque soy paciente y humilde de corazón. Aleluya.

EVANGELIO

Alégrense conmigo, porque encontré la oveja que se me había perdido.

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 15, 3-7

Jesús dijo a los fariseos y a los escribas esta parábola:

Si alguien tiene cien ovejas y pierde una, ¿no deja acaso las noventa y nueve en el campo y va a buscar la que se había perdido, hasta encontrarla? Y cuando la encuentra, la carga sobre sus hombros, lleno de alegría, y al llegar a su casa llama a sus amigos y vecinos, y les dice: Alégrense conmigo, porque encontré la oveja que se me había perdido.

Les aseguro que, de la misma manera, habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta, que por noventa y nueve justos que no necesitan convertirse.

Fuente :
http://www.eucaristiadiaria.cl/dia_cal.php?fecha=2019-06-28

REFLEXIÓN :

Corazón que ama y sufre


Hablar del corazón es hablar de amor, y cuando el amor deriva del Corazón de Jesús, se trata de un Amor con mayúscula, del Amor por excelencia, del Amor del Hijo de Dios que vino a compartir con nosotros la vida y la historia, vestido de nuestra naturaleza.

La ternura con que esta parábola está escrita revela esa ternura del corazón de Dios y la repercusión que el amor tiene en el corazón de Cristo. Ser persona, o comunidad, o iglesia del Reino significa estar poseído o absorbido por la misericordia de tal manera, que es ella la razón de todo nuestro actuar. Si después de escuchar la parábola de la oveja perdida, nos preguntamos otra vez qué es la Gracia de Dios, la respuesta es sencilla: es el amor mismo de Dios dándose gratuitamente incluso a quien no lo merece.

  1. «Va tras la descarriada, hasta que la encuentra».

En esta solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús no se habla expresamente en ningún texto del corazón, pero sí de esa forma especial de amor que solemos asociar con la idea de corazón. El evangelio lo muestra en toda su paradoja. Un buen pastor se preocupa de todo su rebaño por igual; por eso, ¿cómo puede comprenderse que el pastor del evangelio deje las noventa y nueve ovejas en el campo (en el desierto) y se preocupe sólo de la oveja descarriada? Está claro: aquí no se miden las consecuencias, no se calcula, no se piensa en el riesgo que supone dejar a la mayoría de las ovejas sin protección; únicamente se tiene ante los ojos el peligro que amenaza a una de ellas, como si sólo importara ésta. No se tienen en cuenta otras posibilidades. Para Dios no es indiferente si algunas personas se pierden, aunque se salve el grueso de la humanidad. Un corazón humano, que aquí se convierte en receptáculo del amor divino, no piensa así, sino que para él es importante cada hombre en particular, pues todo hombre es un destinatario irremplazable de su amor.

Los cristianos que celebran la festividad del Sagrado Corazón de Jesús no sospechan por lo general cuánto ama Dios a cada hombre. Tanto que algunos santos han llegado a decir que Cristo habría muerto también en la cruz si sólo hubiera tenido que salvar a una única persona. La idea nos parece un tanto descabellada, pero saca su justificación de la parábola de la oveja perdida. Y con no menos énfasis que la preocupación por la oveja descarriada se describe la alegría que se produce cuando se la encuentra. En todo caso se puede decir con seguridad que cada una de las noventa y nueve ovejas es amada por el Buen Pastor de la misma manera: todas ellas son los pecadores por los que Jesús muere en la cruz, no como masa anónima, sino como personas irrepetibles.

  1. «Cristo murió por nosotros cuando todavía éramos pecadores».

La segunda lectura abunda en lo que acabamos de decir. La oveja descarriada de la parábola es en realidad la persona que se aleja de Dios, la que lo rechaza y le es hostil. El amor del Buen Pastor no se basa por tanto en una reciprocidad: es un amor que sólo mediante su entrega plena y perfecta busca engendrar reciprocidad, correspondencia. La oveja salvada, cuando vuelve a casa sobre los hombros de su dueño, comienza a saber cuán preciosa es para el pastor y cuánto le debe. Pero la parábola no se pronunció con la intención de suscitar esta reciprocidad: el amor de Dios es «sin porqué». Y la segunda lectura tampoco habla propiamente del amor con el que ahora se debería corresponder a los desvelos del Buen Pastor, sino solamente de la certeza de que ahora estamos a salvo al amparo del amor divino, de que hemos obtenido la «reconciliación». Que esta certeza nos obliga a cada uno de nosotros a dar una respuesta de amor, o que más bien la produce espontáneamente en nosotros, podrá inferirlo todo el que realice lo que hemos dicho.

  1. «Yo mismo en persona buscaré a mis ovejas».

El texto veterotestamentario de la primera lectura traslada el amor del corazón de Jesús al corazón de Dios. Dios quiere «buscar personalmente a sus ovejas», quiere sacarlas de los lugares «donde se desperdigaron el día de los nubarrones y de la oscuridad». Esto nos muestra una última cosa: que el corazón humano de Jesús, al que nosotros atribuimos este amor personal único, no es el arquetipo -como si el amor de Dios sólo hubiera obtenido esta cualidad cuando llegó el momento de la encarnación-, sino que ese corazón es más bien simplemente la expresión comprensible para nosotros del amor inconcebible que el Dios eterno experimenta desde siempre por sus criaturas.

Hans Urs von Balthasar

Fuente :
http://arzbaires.org.ar/vicariapastoral/#CSGDOCORAZ%C3%93NVIERNES

“Las cuatro huellas de un buen cristiano” – Catequesis completa

La vida de los primeros cristianos

junio 26, 2019 13:41 Larissa I. López Audiencia General

(ZENIT – 26 junio 2019).- Para el Papa Francisco, las cuatro actitudes, “las cuatro huellas de un buen cristiano”, son las prácticas que realizaban las primeras comunidades de creyentes: escuchar asiduamente la enseñanza apostólica; establecer unas relaciones interpersonales de gran calidad, también por medio de la “comunión de bienes espirituales y materiales”; rememorar al Señor a través de la Eucaristía; y dialogar con Dios en la oración.

Hoy, miércoles 26 de junio de 2019, el Santo Padre ha continuado con la serie de catequesis sobre el Libro de los Hechos de los Apóstoles, centrándose en el tema “Acudían asiduamente a la enseñanza de los apóstoles, a la comunión, a la fracción del pan y a las oraciones. La vida de la comunidad primitiva entre el amor de Dios y el amor por los hermanos”(Hechos de los Apóstoles 2,  42. 44-45).

La audiencia general ha tenido lugar esta mañana en la plaza de San Pedro. No obstante, antes de acudir a la plaza, el Papa ha saludado a los enfermos que, a causa del calor, participaban en la misma desde el Aula Pablo VI.

Esta ha sido la última audiencia general antes del descanso estival. Las audiencias generales de los miércoles se suspenden durante todo el mes de julio y se reanudarán en el mes de agosto.

El fruto de Pentecostés

En primer lugar, durante la catequesis, el Pontífice ha destacado que el fruto de Pentecostés, de la venida del Espíritu Santo, fue que cerca de tres mil personas se bautizaran para adherirse a Cristo, pasando a formar parte de la comunidad cristiana, “esa fraternidad que es el hábitat de los creyentes y el fermento eclesial de la obra de evangelización”.

Después, Francisco se ha referido a cómo Lucas muestra a la Iglesia de Jerusalén como “el paradigma de cada comunidad cristiana” y como un “ícono de fraternidad” que no conviene minimizar. En los Hechos de los Apóstoles se describe que los primeros cristianos se reúnen “como familia de Dios, espacio de koinonia, es decir, de la comunión de amor entre hermanos y hermanas en Cristo”.

El Obispo de Roma ha subrayado también que en el alma del cristiano no hay sitio para el egoísmo y ha propuesto el ejemplo de unidad de la comunidad primitiva que define los Hechos, en la que todos vivían juntos “cercanos, preocupados unos de otros, no para chismorrear del otro, no, para ayudar, para acercarse”.

La fraternidad

Según el Papa Francisco, la gracia del Bautismo revela, en consecuencia, un vínculo intrínseco entre los hermanos que “están llamados a compartir, a identificarse con los demás y a dar ‘según la necesidad de cada uno’ (Hechos 2:45), es decir, la generosidad, la limosna, el preocuparse por el otro, visitar a los enfermos, ir a ver a quienes pasan necesidades, a los que necesitan consuelo”.

Y añadió que “esta fraternidad porque elige el camino de la comunión y de la atención a los necesitados, esta fraternidad que es la Iglesia puede vivir una vida litúrgica verdadera y auténtica”.

Finalmente, el Santo Padre explicó que en los Hechos de los Apóstoles, el Señor garantiza el crecimiento de la comunidad: “la perseverancia de los creyentes en la alianza genuina con Dios y con los hermanos se convierte en una fuerza atractiva que fascina y conquista a muchos (ver Evangelii gaudium, 14), un principio gracias al cual vive la comunidad creyente de cada época”.

***

Catequesis del Santo Padre

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

El fruto de Pentecostés, la poderosa efusión del Espíritu de Dios sobre la primera comunidad cristiana, fue que muchas personas sintieron sus corazones traspasados ​​por el feliz anuncio – el kerigma- de la salvación en Cristo y se adhirieron a Él libremente, convirtiéndose, recibiendo el bautismo en su nombre y recibiendo a su vez el don del Espíritu Santo. Cerca de tres mil personas entran a formar parte de esa fraternidad que es el hábitat de los creyentes y el fermento eclesial de la obra de evangelización. El calor de la fe de estos hermanos y hermanas en Cristo hace de sus vidas el escenario de la obra de Dios que se manifiesta con prodigios y  señales por medio de los apóstoles. Lo extraordinario se vuelve ordinario y la vida cotidiana se convierte en el espacio de la manifestación del Cristo viviente.

El evangelista Lucas nos lo cuenta mostrándonos a la iglesia de Jerusalén como el paradigma de cada comunidad cristiana, como el ícono de una fraternidad que fascina y que no debe  convertirse en mito pero tampoco hay que  minimizar. El relato de los Hechos deja que miremos entre las paredes de la domus donde los primeros cristianos se reúnen como familia de Dios, espacio de koinonia, es decir, de la comunión de amor entre hermanos y hermanas en Cristo.  Vemos que viven de una manera precisa: “acudiendo a la enseñanza de los apóstoles y a la comunión, a la fracción del pan y al as oraciones” (Hechos 2:42). Los cristianos escuchan asiduamente el didaché o la enseñanza apostólica; practican unas relaciones interpersonales de gran calidad  también a través de la comunión de bienes espirituales y materiales; recuerdan al Señor a través de la “fracción del pan“, es decir, de la Eucaristía, y dialogan con Dios en la oración. Estas son las actitudes del cristiano, las cuatro huellas de un buen cristiano.

A diferencia de la sociedad humana, donde se tiende a hacer los propios intereses,  independientemente o incluso a expensas de los otros, la comunidad de creyentes ahuyenta el individualismo para fomentar el compartir y la solidaridad.  No hay lugar para el egoísmo en el alma de un cristiano: si tu corazón es egoísta, no eres cristiano, eres mundano, que busca solo tu favor, tu beneficio. Y Lucas nos dice que los creyentes están juntos (ver Hechos 2:44), La cercanía y la unidad son el estilo de los creyentes: cercanos, preocupados unos de otros, no para chismorrear del otro, no, para ayudar, para acercarse.

La gracia del bautismo revela,  por lo tanto, el vínculo íntimo entre los hermanos en Cristo que están llamados a compartir, a identificarse con los demás y a dar “según la necesidad de cada uno” (Hechos 2:45), es decir, la generosidad, la limosna, el preocuparse por el otro, visitar a los enfermos, ir a ver a quienes pasan necesidades, a los que necesitan consuelo.

Y precisamente esta fraternidad porque elige el camino de la comunión y  de la atención a los necesitados, esta fraternidad que es la Iglesia puede vivir una vida litúrgica verdadera y auténtica: “Acudían al Templo todos los días con perseverancia y con un mismo espíritu, partían el pan por las casas y tomaban el alimento con alegría y sencillez de corazón.  Alababan a Dios y gozaban de la simpatía de todo el pueblo”. Hechos 2,46-47).

Por último, el relato de los Hechos nos recuerda que el Señor garantiza el crecimiento de la comunidad (vea 2:47): la perseverancia de los creyentes en la alianza genuina con Dios y con los hermanos se convierte en una fuerza atractiva que fascina y conquista a muchos (ver Evangelii gaudium, 14), un principio gracias al cual vive la comunidad creyente de cada época.

Pidamos al Espíritu Santo que haga de nuestras comunidades lugares donde recibir  y practicar la nueva vida, las obras de solidaridad y de comunión, lugares donde las liturgias sean un encuentro con Dios, que se convierte en comunión con los hermanos y las hermanas, lugares que sean puertas abiertas a la Jerusalén celestial.

© Librería Editorial Vaticana

Comentario al evangelio de hoy jueves 27 de junio de 2019.

Lectura del santo Evangelio según san Mateo 7, 21-29

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «No todo el que me diga: `¡Señor, Señor!’, entrará en el Reino de los cielos, sino el que cumpla la voluntad de mi Padre, que está en los cielos. Aquel día muchos me dirán: `¡Señor, Señor!’, ¿no hemos hablado y arrojado demonios en tu nombre y no hemos hecho, en tu nombre, muchos milagros?. Entonces yo les diré en sus caras: ‘Nunca los he conocido. Aléjense de mí, ustedes, los que han hecho el mal’.

El que escucha estas palabras mías y las pone en práctica, se parece a un hombre prudente que edificó su casa sobre roca. Vino la lluvia, bajaron las crecientes, se desataron los vientos y dieron contra aquella casa; pero no se cayó, porque estaba construida sobre la roca.

El que escucha estas palabras mías y no las pone en práctica, se parece a un hombre imprudente, que edificó su casa sobre arena. Vino la lluvia, bajaron las crecientes, se desataron los vientos, dieron contra aquella casa; y la arrasaron completamente». Cuando Jesús terminó de hablar, la gente quedó asombrada de su doctrina, porque les enseño como quien tiene autoridad y no como los escribas.

Palabra del Señor.

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

San Agustín, reflexionando sobre el sentido de la vida, llegaba a una conclusión que cala hasta lo más profundo del alma de aquel que, junto con él, afirma diciendo: «Señor, nos hiciste para ti, y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en ti». Es evidente que el corazón humano siempre está en busca de algo que lo haga pleno, ese algo es la felicidad. Pues bien, si hemos sido creados para ser felices, la pregunta que nace casi espontáneamente es: ¿ahora que, cuál es el plan que debo seguir para alcanzar esa felicidad?

En el Evangelio, el Señor nos habla de dos tipos de actitudes, dos tipos de hombres. Ambos quieren construir su casa, una casa que los resguarda y les da seguridad, una casa que podemos interpretarla en nuestro caso como la felicidad. Pues bien, al momento de construir nuestro proyecto que nos asegure la felicidad que tanto anhelamos, podemos ser como aquellos que construyen la casa sobre roca, es decir aquellos que ponemos nuestra seguridades en Cristo y en su palabra, aquellos que queremos seguirle y que estamos convencidos que su palabra es de salvación y que en ella encontraremos la verdad que tanto buscamos. Él mismo nos dijo que Él es el camino, la verdad y la vida.

Lastimosamente, muchas veces nos parecemos más al hombre necio que construye su casa sobre arena, es decir, sobre cosas que aparentemente nos otorgan felicidad, con las que a lo mejor en un momento dado incluso nos sentimos felices, pero siendo cosas efímeras y pasajeras, en el momento en que dejamos de tener esas cosas, la felicidad se nos escurre entre los dedos, tal cual arena en el mar.

«Una casa construida sobre la arena de los vínculos frágiles e inconstantes no se mantiene en pie. Se necesita más bien la roca, sobre la que se establecen cimientos sólidos. Y la roca es precisamente esa comunión de amor, fiel e indisoluble, que une al hombre y a la mujer, una comunión que tiene una belleza austera y sencilla, un carácter sagrado e inviolable y una función natural en el orden social. Considero por eso urgente que se lleven a cabo políticas concretas que ayuden a las familias, de las que por otra parte depende el futuro y el desarrollo de los Estados. Sin ellas, de hecho, no se pueden construir sociedades que sean capaces de hacer frente a los desafíos del futuro.»
(Discurso de S.S. Francisco, 8 de enero de 2018).

Fuente : http://es.catholic.net/op/articulos/72983/como-construyes-tu-casa.html#modal

EDD. jueves 27 de junio de 2019.

Hoy, jueves, 27 de junio de 2019

Primera lectura

Lectura del libro del Génesis (16,1-12.15-16):

En aquellos días, Saray maltrató a Hagar, y ella se escapó. 
El ángel del Señor la encontró junto a la fuente del desierto, la fuente del camino de Sur, y le dijo: «Hagar, esclava de Saray, ¿de dónde vienes y adónde vas?» 
Ella respondió: «Vengo huyendo de mi señora.» 
El ángel del Señor le dijo: «Vuelve a tu señora y sométete a ella.» 
Y el ángel del Señor añadió: «Haré tan numerosa tu descendencia que no se podrá contar.» 
Y el ángel del Señor concluyó: «Mira, estás encinta y darás a luz un hijo y lo llamarás Ismael, porque el Señor te ha escuchado en la aflicción. Será un potro salvaje: él contra todos y todos contra él; vivirá separado de sus hermanos.» 
Hagar dio un hijo a Abrán, y Abrán llamó Ismael al hijo que le había dado Hagar. Abrán tenía ochenta y seis años cuando Hagar dio a luz a Ismael. 

Palabra de Dios

Salmo

Sal 105,1-2.3-4a.4b-5

R/.
Dad gracias al Señor porque es bueno

Dad gracias al Señor porque es bueno, 
porque es eterna su misericordia. 
¿Quién podrá contar las hazañas de Dios, 
pregonar toda su alabanza? R/.

Dichosos los que respetan el derecho 
y practican siempre la justicia. 
Acuérdate de mí por amor a tu pueblo. R/.

Visítame con tu salvación: 
para que vea la dicha de tus escogidos, 
y me alegre con la alegría de tu pueblo, 
y me gloríe con tu heredad. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo (7,21-29):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «No todo el que me dice “Señor, Señor” entrará en el reino de cielos, sino el que cumple la voluntad de mi Padre que está en el cielo. Aquel día muchos dirán: “Señor, Señor, ¿no hemos profetizado en tu nombre, y en tu nombre echado demonios, y no hemos hecho en tu nombre muchos milagros?” Yo entonces les declararé: “Nunca os he conocido. Alejaos de mí, malvados.” El que escucha estas palabras mías y las pone en práctica se parece a aquel hombre prudente que edificó su casa sobre roca. Cayó la lluvia, salieron los ríos, soplaron los vientos y descargaron contra la casa; pero no se hundió porque estaba cimentada sobre roca. El que escucha estas palabras mías y no las pone en práctica se parece a aquel hombre necio que edificó su casa sobre arena. Cayó la lluvia, se salieron los ríos, soplaron los vientos y rompieron contra la casa, y se hundió totalmente.» 
Al terminar Jesús este discurso, la gente estaba admirada de su enseñanza, porque les enseñaba con autoridad, y no como los escribas.

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

¡Hermanas y hermanos! ¡Paz y bien!

Hacer la voluntad Dios es el tema central de la liturgia de la Palabra de hoy. Uno de los grandes desafíos que encontramos en nuestra fe cristiana consiste precisamente en esto: hacer la voluntad de Dios. En general, se encuentran diversos argumentos para no hacer su voluntad, aunque ninguno de ellos se justifica. Puede ser por la dificultad en saber cual es su voluntad en nuestra vida, por la falta de fe o al poner nuestros intereses meramente humanos como criterio de realización personal.

A veces, la voluntad de Dios no coincide con nuestros deseos y optamos por seguir nuestros impulsos. En otros momentos, su voluntad parece muy difícil de ser concretizada en nuestra vida, y acabamos por desistir. Esto fue lo que pasó con Abrán y Saray: él de edad avanzada, ella estéril. Eran dos situaciones vitales que hacían imposible que la promesa de Dios hecha a Abrán se realizase. En la duda, Saray quiso facilitar la realización de la promesa de Dios, cediendo la esclava Hagar para que tuviese un hijo con Abrán. Pero el embarazo de Agar trajo conflictos en la relación de los tres, pues no era aquel el plan de Dios.

Este texto nos muestra que no podemos sesgar o abreviar los planes de Dios en nuestra existencia. Es necesario esperar y confiar que el tiempo de Dios es diferente de lo nuestro. Para ello, no basta saber de memoria las enseñanzas de la Sagrada Escritura o la doctrina de la Iglesia, sin un compromiso efectivo. La confianza no significa solo decir: “Señor, Señor”, sino poner en obra su Palabra. De nada sirve ir a la misa todos los días, recibir la comunión, pagar el diezmo y cumplir algunos preceptos religiosos, si nuestra vida, nuestros proyectos y nuestras actitudes no están conformes a lo que Jesús vivió y enseñó. Pidamos el don del discernimiento, para que sepamos cual es la voluntad de Dios y el don de la paciencia, para saber esperar el tiempo de Dios en nuestra vida, pues como decía Santa Teresa: “quien a Dios tiene, nada le falta”.

Vuestro hermano en la fe.
Eguione Nogueira, cmf.
eguionecmf@gmail.com

Fuente :
https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

Comentario al evangelio de hoy miércoles 26 de junio de 2019.

Del santo Evangelio según san Mateo 7, 15-20

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Cuidado con los falsos profetas. Se acercan a ustedes disfrazados de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. Por sus frutos los conocerán. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos o higos de los cardos?

Todo árbol bueno da frutos buenos y e l árbol malo da frutos malos. Un árbol bueno no puedo producir frutos malos y un árbol malo no puede producir frutos buenos. Todo árbol que no produce frutos buenos es cortado y arrojado al fuego. Así que por sus frutos los conocerán”.

Palabra del Señor.

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

Comenzamos agradeciendo a Dios, quien en su misteriosa pedagogía siempre encuentra un modo sencillo de manifestarse ante nosotros. Por los frutos conocerán al árbol. Nuestro corazón retorna inmediatamente a ese árbol de cuyo fruto comieron Adán y Eva; ya conocemos el resto de la historia. Hoy en día los efectos de la desobediencia, ese deseo de no seguir a Dios, continúan mostrándose.

Esto nos ayuda a profundizar en nuestro pasaje. Ciertamente, el Árbol de la Ciencia del Bien y el Mal no era un árbol malo. De lo contrario, Dios no lo habría plantado en medio del Jardín del Edén. Entonces, ¿por qué produjo como fruto el pecado original? La respuesta la hallamos en la libertad del hombre.

Después de todo, es esa libertad la que lo llevó a escuchar a la serpiente, a caer en la tentación, a comer del fruto y a esconderse de Dios. De ello aprendemos que no se trata únicamente de que el árbol sea bueno y dé frutos buenos, sino también de lo que nosotros elegimos hacer con esos frutos.

Nuestra libertad será siempre un misterio para nosotros. El hombre conserva dentro de sí la tendencia natural al bien, pero igualmente posee la desconcertante capacidad para el mal. Sin embargo, este misterio se aclara más y más en la medida en que lo vivimos cerca de Dios. Con esto en mente, busquemos que nuestros frutos den testimonio de nuestra pertenencia a Dios, es decir, que sean agradables a sus ojos, incluso si ante los hombres pueden no tener sentido. Busquemos producir frutos de santidad.

«Es vano pensar en poder corregirse sin el don del Espíritu Santo. Es vano pensar en purificar nuestro corazón solo con un esfuerzo titánico de nuestra voluntad: eso no es posible. Debemos abrirnos a la relación con Dios, en verdad y en libertad: solo de esta manera nuestras fatigas pueden dar frutos, porque es el Espíritu Santo el que nos lleva adelante. La tarea de la Ley Bíblica no es la engañar al hombre con que una obediencia literal lo lleve a una salvación amañada y, además, inalcanzable. La tarea de la Ley es llevar al hombre a su verdad, es decir, a su pobreza, que se convierte en apertura auténtica, en apertura personal a la misericordia de Dios, que nos transforma y nos renueva. Dios es el único capaz de renovar nuestro corazón, a condición de que le abramos el corazón: es la única condición; Él lo hace todo; pero tenemos que abrirle el corazón.»
(Audiencia de S.S. Francisco, 21 de noviembre de 2018).

Fuente : http://es.catholic.net/op/articulos/72982/frutos-en-libertad.html#modal

EDD. miércoles 26 de junio de 2019.

Hoy, miércoles, 26 de junio de 2019

Primera lectura

Lectura del libro del Génesis (15,1-12.17-18):

En aquellos días, Abrán recibió en una visión la palabra del Señor: «No temas, Abrán, yo soy tu escudo, y tu paga será abundante.»
Abrán contestó: «Señor, ¿de qué me sirven tus dones, si soy estéril, y Eliezer de Damasco será el amo de mi casa?»
Y añadió: «No me has dado hijos, y un criado de casa me heredará.» 
La palabra del Señor le respondió: «No te heredará ése, sino uno salido de tus entrañas.» 
Y el Señor lo sacó afuera y le dijo: «Mira al cielo; cuenta las estrellas, si puedes.» 
Y añadió: «Así será tu descendencia.» Abran creyó al Señor, y se le contó en su haber. 
El Señor le dijo: «Yo soy el Señor, que te sacó de Ur de los Caldeos, para darte en posesión esta tierra.»
Él replicó: «Señor Dios, ¿cómo sabré que yo voy a poseerla?» 
Respondió el Señor: «Tráeme una ternera de tres años, una cabra de tres años, un carnero de tres años, una tórtola y un pichón.» 
Abrán los trajo y los cortó por el medio, colocando cada mitad frente a la otra, pero no descuartizó las aves. Los buitres bajaban a los cadáveres, y Abrán los espantaba. Cuando iba a ponerse el sol, un sueño profundo invadió a Abrán, y un terror intenso y oscuro cayó sobre él. El sol se puso, y vino la oscuridad; una humareda de horno y una antorcha ardiendo pasaban entre los miembros descuartizados. 
Aquel día el Señor hizo alianza con Abrán en estos términos: «A tus descendientes les daré esta tierra, desde el río de Egipto al Gran Río Eufrates.»

Palabra de Dios

Salmo

Sal 104,1-2.3-4.6-7.8-9

R/.
El Señor se acuerda de su alianza eternamente

Dad gracias al Señor, invocad su nombre, 
dad a conocer sus hazañas a los pueblos. 
Cantadle al son de instrumentos, 
hablad de sus maravillas. R/.

Gloriaos de su nombre santo, 
que se alegren los que buscan al Señor. 
Recurrid al Señor y a su poder, 
buscad continuamente su rostro. R/.

¡Estirpe de Abrahán, su siervo; 
hijos de Jacob, su elegido! 
El Señor es nuestro Dios, 
él gobierna toda la tierra. R/.

Se acuerda de su alianza eternamente, 
de la palabra dada, por mil generaciones; 
de la alianza sellada con Abrahán, 
del juramento hecho a Isaac. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo (7,15-20):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Cuidado con los falsos profetas; se acercan con piel de oveja, pero por dentro son lobos rapaces. Por sus frutos los conoceréis. A ver, ¿acaso se cosechan uvas de las zarzas o higos de los cardos? Los árboles sanos dan frutos buenos; los árboles dañados dan frutos malos. Un árbol sano no puede dar frutos malos, ni un árbol dañado dar frutos buenos. El árbol que no da fruto bueno se tala y se echa al fuego. Es decir, que por sus frutos los conoceréis.

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

¡Hermanas y hermanos! ¡Paz y bien!

Las lecturas de hoy nos presentan dos actitudes: la de Abrán (primera lectura) y de los falsos profetas (Evangelio). Veamos cómo se presentan:

El capítulo 15 de Génesis se articula en un duplo tiempo y espacio: en la primera escena (Gen 15, 1-6) es noche, el patriarca Abrán está dentro de su tienda o santuario y tiene una visión. Se entabla el primer diálogo con Dios. El Señor presenta sus credenciales con expresiones que se conectan: “No temas, Abrán, yo soy tu escudo, y tu paga será abundante”. El Señor se presenta como protector de Abrán. Por su parte, Abrán contesta al Señor con una queja: “No me has dado hijos, y un criado de casa me heredará”.

Entonces, el Señor lo saca afuera (tal vez de sí mismo) y le invita a mirar al cielo: “Mira al cielo; cuenta las estrellas, si puedes”. Es noche y las estrellas le sirven de señal. Aún en las noches oscuras de nuestra vida podemos contemplar un cielo infinito y estrellado de esperanza. Abran creyó al Señor. Este creer significa que Abrán puso su confianza en Dios, en un futuro que solo podría ser contemplado con la fe, pese la realidad decir lo contrario.

La segunda escena (Gen 15,17-21), se desarrolla desde el atardecer hasta la noche, en un santuario en el campo abierto. Con una teofanía, Dios se revela y hace alianza con su siervo Abrán y con su descendencia, todavía no existente. La paradoja de la fe es aceptar, aún en la oscuridad (la esterilidad de la pareja), la promesa de Dios en nuestra vida (tantos hijos como las estrellas). A Abrán le tocaría muchas otras pruebas, pero siguió confiando.

En contrapartida, encontramos la actitud de los “falsos profetas”. Su actitud no se trata de los que dicen cosas equivocadas, sino los que “dicen, pero no hacen”. Son los que conocen la puerta estrecha y el camino por hacer, lo enseñan a los demás, pero no lo siguen. Entre lo que dicen y lo que practican hay un abismo. Y no lo hacen por causa de la fragilidad humana, sino por estrategia de vida. Esto lo vemos a menudo en el discurso de políticos oportunistas – incluso valiéndose de símbolos religiosos – al ofrecer soluciones fáciles (populistas) a situaciones complejas de la sociedad; igualmente lo vemos en muchos líderes religiosos en sus predicaciones: exigen una actitud moral de sus fieles, pero esconden, bajo forma del moralismo, su incoherencia de vida.

No basta profesar la fe con la boca si no le sigue acciones que la expresan. Por el fruto de nuestra vida se puede deducir nuestra confianza en Dios. A Abrán le tocó una descendencia incontable como las estrellas del cielo o la arena del mar, pues confió su vida y su futuro en las manos de Dios.

Vuestro hermano en la fe.
Eguione Nogueira, cmf.
eguionecmf@gmail.com

Fuente  :  https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy