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Autor: Patricio Osiadacz

Ángelus: “La misión de proclamar a todos que Dios nos ama”

Palabras del Papa antes de la oración mariana

julio 07, 2019 13:08Raquel AnilloAngelus y Regina Coeli

(ZENIT – 7 julio 2019).- En este 14º domingo del tiempo ordinario, el Papa Francisco desde la ventana del estudio del palacio Apostólico Vaticano, se dirige a loa peregrinos reunidos en la Plaza de San Pedro para recitar el Ángelus.

Palabras del Papa antes del Ángelus

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

La página del Evangelio de hoy (cf. Lc 10,1-12.17-20) presenta a Jesús que envía en misión setenta y dos discípulos, además de los doce apóstoles. El número setenta y dos probablemente indica todas las naciones. De hecho, en el libro del Génesis se mencionan setenta y dos naciones diferentes (cf. 10,1-).32). Así pues, este envío prefigura la misión de la Iglesia de proclamar el Evangelio a todos las naciones. A estos discípulos de Jesús les dice: “La mies es abundante, pero hay pocos obreros. Rueguen pues, al”¡Señor de la mies que envíe obreros a su mies!” (v. 2).

Esta petición de Jesús es siempre válida. Debemos rezar siempre al “dueño de la mies, es decir, al Dios Padre, para que envíe obreros a trabajar en su campo, que es el mundo. Y cada uno de nosotros debe hacerlo con el corazón abierto, con una actitud misionera; nuestra oración no debe limitarse sólo a nuestras necesidades, a nuestras carencias: una oración que es verdaderamente cristiana es también así si tiene una dimensión universal.

Al enviar a los setenta y dos discípulos, Jesús les da instrucciones precisas, que expresan las características de la misión. La primera -ya lo hemos visto-: oren; la segunda: vayan; y después: no lleven una bolsa o una alforja…; digan: “Paz a esta casa”….quédense en esa casa….no vayan de una casa a otra; curen a los enfermos y díganles: “El Reino de Dios está cerca de ustedes”; y, si no los acogen, salgan a las plazas y despídanse (ver vv. 2-10). Estos imperativos muestran que la la misión se basa en la oración; que es itinerante, no está detenida, es itinerante; que requiere desapego y pobreza; que lleva paz y sanación signos de la cercanía del Reino de Dios; que no es proselitismo sino anuncio y testimonio  y que también requiere la franqueza y la libertad evangélica para irse, subrayando la responsabilidad de haber rechazado el mensaje de la salvación, pero sin condenas ni maldiciones.

Si se vive en estos términos, la misión de la Iglesia se caracterizará por la alegría. Y como termina este pasaje: “Los setenta y dos regresaron llenos de alegría” (v. 17). No se trata de una alegría efímero, que brota del éxito de la misión; al contrario, es una alegría enraizada en la Promesa que -dice Jesús- “sus nombres están escritos en el cielo” (v. 20). Con esta expresión se refiere a la alegría interior e indestructible que surge de la conciencia de haber sido llamado por Dios a seguir a su Hijo. Es decir, la alegría de ser sus discípulos. Hoy por ejemplo: Cada uno de nosotros aquí en la plaza, puede pensar en el nombre que recibió el día de su bautismo: ese nombre está “escrito en los cielos”, en el corazón de Dios Padre. Y es la alegría de este don la que hace de cada discípulo un misionero, uno que camina en compañía del Señor Jesús, que aprende de Él a gastarse sin reservas por los demás, libre de sí mismo y de sus propias posesiones.

Invoquemos juntos la protección maternal de María Santísima, para que ella sostenga en todo lugar, la misión de los discípulos de Cristo; la misión de proclamar a todos que Dios nos ama, nos quiere salvar, y nos llama a ser parte de su Reino.

julio 07, 2019 13:08Angelus y Regina Coeli

Fuente : https://es.zenit.org/articles/angelus-la-mision-de-proclamar-a-todos-que-dios-nos-ama/

EDD. martes 09 de julio de 2019.

Hoy, martes, 9 de julio de 2019

Primera lectura

Lectura del libro del Génesis (32,22-32):

En aquellos días, todavía de noche se levantó Jacob, tomó a las dos mujeres, las dos siervas y los once hijos y cruzó el vado de Yaboc; pasó con ellos el torrente e hizo pasar sus posesiones. Y él quedó solo. Un hombre luchó con él hasta la aurora; y, viendo que no le podía, le tocó la articulación del muslo y se la dejó tiesa, mientras peleaba con él. 
Dijo: «Suéltame, que llega la aurora.» 
Respondió: «No te soltaré hasta que me bendigas.»
Y le preguntó: «¿Cómo te llamas?» 
Contestó: «Jacob.» 
Le replicó: «Ya no te llamarás Jacob, sino Israel, porque has luchado con dioses y con hombres y has podido.» 
Jacob, a su vez, preguntó: «Dime tu nombre.»
Respondió: «¿Por qué me preguntas mi nombre?» 
Y le bendijo. Jacob llamó aquel lugar Penuel, diciendo: «He visto a Dios cara a cara y he quedado vivo.» 
Mientras atravesaba Penuel salía el sol, y él iba cojeando. Por eso los israelitas, hasta hoy, no comen el tendón de la articulación del muslo, porque Jacob fue herido en dicho tendón del muslo.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 16,1.2-3.6-7.8.15

R/.
Yo con mi apelación vengo a tu presencia, Señor

Señor, escucha mi apelación, 
atiende a mis clamores, 
presta oído a mi súplica, 
que en mis labios no hay engaño. R/.

Emane de ti la sentencia, 
miren tus ojos la rectitud. 
Aunque sondees mi corazón, 
visitándolo de noche, 
aunque me pruebes al fuego, 
no encontrarás malicia en mí. R/.

Yo te invoco porque tú me respondes, Dios mío; 
inclina el oído y escucha mis palabras. 
Muestra las maravillas de tu misericordia, 
tú que salvas de los adversarios, 
a quien se refugia a tu derecha. R/.

Guárdame como a las niñas de tus ojos, 
a la sombra de tus alas escóndeme. 
Pero yo con mi apelación vengo a tu presencia, 
y al despertar me saciaré de tu semblante. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo (9,32-38):

En aquel tiempo, presentaron a Jesús un endemoniado mudo. Echó al demonio, y el mudo habló. 
La gente decía admirada: «Nunca se ha visto en Israel cosa igual.» 
En cambio, los fariseos decían: «Éste echa los demonios con el poder del jefe de los demonios.»
Jesús recorría todas las ciudades y aldeas, enseñando en sus sinagogas, anunciando el Evangelio del reino y curando todas las enfermedades y todas las dolencias. Al ver a las gentes, se compadecía de ellas, porque estaban extenuadas y abandonadas, como ovejas que no tienen pastor. 
Entonces dijo a sus discípulos: «Las mies es abundante, pero los trabajadores son pocos; rogad, pues, al Señor de la mies que mande trabajadores a su mies.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

“Llevaron ante Jesús a un hombre mudo, poseído por el demonio”

Existe el demonio “mudo”. El evangelio de hoy lo presenta de forma rápida pero clara. Habitaba en un hombre de entonces. Ese virus nefasto sigue infectando en nuestra mal llamada era de la comunicación. Vive como residente contaminador en muchos corazones humanos. Seguro que reconocemos fácilmente su fisonomía y su manera de proceder.

  • Suele crear hermetismo, falta de expresión, incomunicación, distancia, defensa a ultranza. Desecha, con pretextos razonables, la relación personal directa con los otros. Cuando no queda más remedio, establece contactos no inmediatos, virtuales, masivos o impersonales. Siempre muy recortados.
  • Evita sobretodo la profundidad, la intimidad, la confidencia, la mirada a los ojos. Curiosamente, sortea con habilidad el silencio. Parece como si nos empujara a escondernos, a recluirnos en la estrechez asfixiante del propio ego, a atrincherarnos frente a la incursión amenazante de los otros en la propia vida.
  • Presenta, en ocasiones, un rostro hosco. No tiene amigos. Exhibe comportamientos inadecuados que repelen y hacen difícil el contacto por ineducados, fríos, cortantes, violentos, distantes, extraños o suspicaces.
  • Utiliza con frecuencia modos frustrantes de llenar el vacío personal y la soledad ínsita en la tarea de ser hombres. Por ello, abusa de forma acrítica de estímulos sensoriales como son la TV, el cine, internet, o la música estridente.
  • En ocasiones se cobija bajo un llamativo traje de espontaneidad exhibicionista, de carcajada fácil, o de verborrea que, tratando de deslumbrar, aburre y atonta. Repite lugares comunes sin ofrecer la más leve genialidad creativa.
  • Ataca también a los oídos. El problema de los enmudecidos no está solo en la lengua. Para aprender a hablar, antes hay que poder escuchar. Verbalizar, expresar, poner nombre a la persidad de experiencias que la vida presenta requiere mucha atención, la atención de quien escucha.
  • Su lugar preferido es la superficialidad, rondar por la cáscara de las cosas, sin salir de su envoltorio. Nunca aborda los problemas en su raíz, ni se sumerge en las honduras de lo real y vivo. Prefiere la apariencia, la máscara, el maquillaje o el disfraz, que en el fondo son lo mismo.
  • A veces, vive amordazada por enemigos refinados como pueden ser el miedo, el resentimiento, la timidez, la desconfianza o el desengaño. Enemigos con apariencias de honorabilidad, pero ahítos de cinismo que acarrean mucho dolor.

La presencia viva de Jesús expulsa esos demonios. No por la autoridad del príncipe de los demonios, sino con la autoridad de quien saber amar y hacerse uno como nadie. En el entorno de Jesús nunca faltaron los problemas y las escandalosas limitaciones, pero siempre hubo esmero por la palabra y la comunicación.

Vuestro buen amigo, 
Juan Carlos cmf

Fuente  :  https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

Comentario al evangelio de hoy lunes 08 de julio de 2019.

Del santo Evangelio según san Mateo 9, 18-26

En aquel tiempo, mientras Jesús hablaba, se le acercó un jefe de la sinagoga, se postró ante él y le dijo: “Señor, mi hija acaba de morir; pero ven tú a imponerle las manos y volverá a vivir”.

Jesús se levantó y lo siguió, acompañado de sus discípulos. Entonces, una mujer que padecía flujo de sangre desde hacía doce años, se le acercó por detrás y le tocó la orilla del manto, pues pensaba: “Con sólo tocar su manto, me curaré”. Jesús, volviéndose, la miró y le dijo: “Hija, ten confianza; tu fe te ha curado”. Y en aquel mismo instante quedó curada la mujer.

Cuando llegó a la casa del jefe de la sinagoga, vio Jesús a los flautistas, y el tumulto de la gente y les dijo: “Retírense de aquí. La niña no está muerta; está dormida”. Y todos se burlaron de él. En cuanto hicieron salir a la gente, entró Jesús, tomó a la niña de la mano y ésta se levantó. La noticia se difundió por toda aquella región.

Palabra del Señor.

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

Hay una diferencia entre la vida que tengo desde hace unos pocos años para acá con la que llevaba. A pesar de que nunca hice una cosa grave, socialmente hablando, no puedo decir que era una muy buena persona, tenía mis cosas que hicieron sufrir a algunos. Pero mi mamá no perdió la esperanza y siempre oraba por mí.

Hoy, en el Evangelio, puedo ver una relación fuerte entre la hija de Jairo y yo, el hijo de Juana. Jairo sabe que su hija está muerta, sabe que él no puede hacer nada, pero no pierde la esperanza, recurre a Dios, le pide ayuda. Jesús, sin mediar palabra, lo sigue a su casa en busca de la niña. Mi mamá oraba por mí, estaba preocupada, quería un cambio en mi vida y sabía que ella sola no lo podía hacer, por lo tanto, buscaba a Jesús y Él, sin mediar palabra, fue a buscarme. La oración es el medio por la cual podemos ayudar a los demás cuando sabemos que físicamente no podemos hacer nada, pero tenemos que tener la fe real que Jesús al ir a buscar a esa persona.

Jesús, cuando entra en la casa, ve la realidad, una niña muerta en su funeral. Él entra a la habitación y tomándola de la mano la vuelve a la vida. Pero su vida será diferente, ya no es la misma porque ahora ha visto a su Dios. La niña, cuando se levanta, ve a Jesús y ahora vive con la consciencia de que Él es el Cristo.

Yo podría decir que estaba muerto y que tenía mi funeral, con todas aquellas personas que ya no tenían esperanzas en mí o aquellas que avalaban mis actos. Pero Cristo entró a mi casa, a mi vida, Cristo tomó mi mano y me resucitó. El verdadero encuentro con Cristo implicó para mí una resurrección, dejar la vida que tenía por una con la consciencia de que Jesús es mi Dios. El encuentro con Cristo es nuestra resurrección, es dejar la vida pasada por una vida cristiana por Él.

Dejémonos encontrar por Dios, dejémonos que toque nuestra mano y oremos mucho para que otros puedan encontrarse con Él, para que otros puedan resucitar como nosotros.

«Dentro del relato de este milagro, Marcos incluye otro: la curación de una mujer que sufría de hemorragias y se cura en cuanto toca el manto de Jesús. Aquí impresiona el hecho de que la fe de esta mujer atrae —a mí me entran ganas de decir “roba”— el poder divino de salvación que hay en Cristo, el que, sintiendo que una fuerza “había salido de Él”, intenta entender qué ha pasado. Y cuando la mujer, con mucha vergüenza, se acercó y confesó todo, Él le dice: “Hija, tu fe te ha salvado”. Se trata de dos relatos entrelazados, con un único centro: la fe, y muestran a Jesús como fuente de vida, como Aquél que vuelve a dar la vida a quien confía plenamente en Él. Los dos protagonistas, es decir, el padre de la muchacha y la mujer enferma, no son discípulos de Jesús y sin embargo son escuchados por su fe. Tienen fe en aquel hombre. De esto comprendemos que en el camino del Señor están admitidos todos: ninguno debe sentirse un intruso o uno que no tiene derecho. Para tener acceso a su corazón, al corazón de Jesús hay un solo requisito: sentirse necesitado de curación y confiarse a Él. Yo os pregunto: ¿Cada uno de vosotros se siente necesitado de curación?»
(Homilía de S.S. Francisco, 1 de julio de 2018).

Fuente : http://es.catholic.net/op/articulos/73044/mi-resurreccion.html#modal

EDD. lunes 08 de julio de 2019.

Hoy, lunes, 8 de julio de 2019

Primera lectura

Lectura del libro del Génesis (28,10-22a):

En aquellos días, Jacob salió de Berseba en dirección a Jarán. Casualmente llegó a un lugar y se quedó allí a pernoctar, porque ya se había puesto el sol. Cogió de allí mismo una piedra, se la colocó a guisa de almohada y se echó a dormir en aquel lugar. Y tuvo un sueño: Una escalinata apoyada en la tierra con la cima tocaba el cielo. Ángeles de Dios subían y bajaban por ella. 
El Señor estaba en pie sobre ella y dijo: «Yo soy el Señor, el Dios de tu padre Abrahán y el Dios de Isaac. La tierra sobre la que estás acostado, te la daré a ti y a tu descendencia. Tu descendencia se multiplicará como el polvo de la tierra, y ocuparás el oriente y el occidente, el norte y el sur; y todas las naciones del mundo se llamarán benditas por causa tuya y de tu descendencia. Yo estoy contigo; yo te guardaré dondequiera que vayas, y te volveré a esta tierra y no te abandonaré hasta que cumpla lo que he prometido.» 
Cuando Jacob despertó, dijo: «Realmente el Señor está en este lugar, y yo no lo sabía.» 
Y, sobrecogido, añadió: «Qué terrible es este lugar; no es sino la casa de Dios y la puerta del cielo.»
Jacob se levantó de madrugada, tomó la piedra que le había servido de almohada, la levantó como estela y derramó aceite por encima. Y llamó a aquel lugar «Casa de Dios»; antes la ciudad se llamaba Luz.
Jacob hizo un voto, diciendo: «Si Dios está conmigo y me guarda en el camino que estoy haciendo, si me da pan para comer y vestidos para cubrirme, si vuelvo sano y salvo a casa de mi padre, entonces el Señor será mi Dios, y esta piedra que he levantado como estela será una casa de Dios.» 

Palabra de Dios

Salmo

Sal 90,1-2.3-4.14-15ab

R/.
Dios mío, confío en ti

Tú que habitas al amparo del Altísimo, 
que vives a la sombra del Omnipotente, 
di al Señor: «Refugio mío, alcázar mío, 
Dios mío, confío en ti.» R/.

Él te librará de la red del cazador, 
de la peste funesta. 
Te cubrirá con sus plumas, 
bajo sus alas te refugiarás. R/.

«Se puso junto a mí: lo libraré; 
lo protegeré porque conoce mi nombre, 
me invocará y lo escucharé. 
Con él estaré en la tribulación.» R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo (9,18-26):

En aquel tiempo, mientras Jesús hablaba, se acercó un personaje que se arrodilló ante él y le dijo: «Mi hija acaba de morir. Pero ven tú, ponle la mano en la cabeza, y vivirá.» 
Jesús lo siguió con sus discípulos. Entretanto, una mujer que sufría flujos de sangre desde hacía doce años se le acercó por detrás y le tocó el borde del manto, pensando que con sólo tocarle el manto se curaría. 
Jesús se volvió y, al verla, le dijo: «¡Animo, hija! Tu fe te ha curado.» 
Y en aquel momento quedó curada la mujer. 
Jesús llegó a casa del personaje y, al ver a los flautistas y el alboroto de la gente, dijo: «¡Fuera! La niña no está muerta, está dormida.» 
Se reían de él. Cuando echaron a la gente, entró él, cogió a la niña de la mano, y ella se puso en pie. La noticia se divulgó por toda aquella comarca.

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

“Y todos se burlaron de él”

El relato evangélico de hoy muestra a Jesús curando a dos mujeres. Sus historias tan distintas se cruzan ante el poder curativo del Maestro. La primera de ellas era una joven de buena familia cuyo futuro se quiebra por una muerte absurda en la plena flor de su vida. La otra, mayor y marginada por impura, pierde su salud a borbotones a causa de una hemorragia incurable. Aparentemente entre ellas nada hay en común, salvo la necesidad de ser rescatadas para la vida por alguien con poder de conseguirlo.

En ambos encuentros, Jesús evita el protagonismo. La iniciativa corresponde, en el caso de la joven a un gesto atrevido de su padre, que mendiga la intervención del Maestro. La mujer mayor, por su parte, toma ella sola la determinación de “hurtarle” a Jesús un milagro, llegando a violar algo muy sagrado para los judíos. Los flecos del manto eran recuerdo de Dios y de su ley y tocarlos, estando impura, era un auténtico sacrilegio.

Contemplemos a Jesús para entender. Busquemos tras su conducta y sus palabras una luz que también nosotros necesitamos. La historia de estas dos mujeres puede ser nuestra propia historia.

Jesús se deja alcanzar por ambas. Ni las excluye ni les pone dificultades. No les hace preguntas verificadoras. No se fija en sus motivaciones. No pone ningún tipo de precio –económico o moral- a su inmediata intervención. Es manso y gratuito. No mira las apariencias, sino que despide el olor inconfundible del amor. Tampoco entiende de clases sociales o religiosas. Se conmueve ante el dolor y reacciona ante la enfermedad y la muerte.

  • Dos gestos atrevidos aproximan hasta Jesús al padre de la joven y a la mujer sangrante. Son un poco osados para llamar la atención de Jesús. Un miedoso o un narcisista jamás se atreverían a romper con su imagen social, para ponerse al alcance de la bondad del Maestro. El padre de la chica se humilla. La mujer enferma roza, con su gesto, el cinismo. En ambos casos, los dos exponen mucho en la búsqueda de la salvación. Su fe es arrebato ilógico. No acción controlada y ponderada.
  • La reacción de Jesús da que pensar. No dice: “Yo soy el que te cura o te hace revivir”. Tan solo pronuncia la extraña frase “tu fe te ha salvado” y toma a la niña dormida de la mano. Evita destacar la autoría del milagro, para resaltar el valor de aquella fe capaz de lo imposible.

Qué podría llegar a mover nuestra fe si tuviese tan solo el tamaño de un granito de mostaza o menos? En lugar de burlarnos con cinismo por la impotencia de nuestra fe ante la dura realidad del mal y de la muerte; al menos deberíamos permitirle a Él tomarnos de la mano.

Vuestro buen amigo, 
Juan Carlos cmf

Fuente  :  https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

EDD. sábado 06 de julio de 2019.

Hoy, sábado, 6 de julio de 2019

Primera lectura

Lectura del libro del Génesis (27,1-5.15-29):

Cuando Isaac se hizo viejo y perdió la vista, llamó a su hijo mayor: «Hijo mío.» 
Contestó: «Aquí estoy.» 
Él le dijo: «Mira, yo soy viejo y no sé cuándo moriré. Toma tus aparejos, arco y aljaba, y sal al campo a buscarme caza; después me guisas un buen plato, como sabes que me gusta, y me lo traes para que coma; pues quiero darte mi bendición antes de morir.»
Rebeca escuchó la conversación de Isaac con Esaú, su hijo. Salió Esaú al campo a cazar para su padre. Rebeca tomó un traje de su hijo mayor, Esaú, el traje de fiesta, que tenía en el arcón, y vistió con él a Jacob, su hijo menor; con la piel de los cabritos le cubrió los brazos y la parte lisa del cuello. Y puso en manos de su hijo Jacob el guiso sabroso que había preparado y el pan. 
Él entró en la habitación de su padre y dijo: «Padre.»
Respondió Isaac: «Aquí estoy; ¿quién eres, hijo mío?» 
Respondió Jacob a su padre: «Soy Esaú, tu primogénito; he hecho lo que me mandaste; incorpórate, siéntate y come lo que he cazado; después me bendecirás tú.» 
Isaac dijo a su hijo: «¡Qué prisa te has dado para encontrarla!» 
Él respondió: «El Señor, tu Dios, me la puso al alcance.» 
Isaac dijo a Jacob: «Acércate que te palpe, hijo mío, a ver si eres tú mi hijo Esaú o no.» 
Se acercó Jacob a su padre Isaac, y éste lo palpó, y dijo: «La voz es la voz de Jacob, los brazos son los brazos de Esaú.» 
Y no lo reconoció, porque sus brazos estaban peludos como los de su hermano Esaú. Y lo bendijo. 
Le volvió a preguntar: «¿Eres tú mi hijo Esaú»
Respondió Jacob: «Yo soy.» 
Isaac dijo: «Sírveme la caza, hijo mío, que coma yo de tu caza, y así te bendeciré yo.» 
Se la sirvió, y él comió. Le trajo vino, y bebió.
Isaac le dijo: «Acércate y bésame, hijo mío.» 
Se acercó y lo besó. 
Y, al oler el aroma del traje, lo bendijo, diciendo: «Aroma de un campo que bendijo el Señor es el aroma de mi hijo; que Dios te conceda el rocío del cielo, la fertilidad de la tierra, abundancia de trigo y vino. Que te sirvan los pueblos, y se postren ante ti las naciones. Sé señor de tus hermanos, que ellos se postren ante ti. Maldito quien te maldiga, bendito quien te bendiga.»

Palabra de Dios

Salmo

Sal 134

R/.
Alabad al Señor porque es bueno

Alabad el nombre del Señor,
alabadlo, siervos del Señor,
que estáis en la casa del Señor,
en los atrios de la casa de nuestro Dios. R/.

Alabad al Señor porque es bueno,
tañed para su nombre, que es amable.
Porque él se escogió a Jacob,
a Israel en posesión suya. R/.

Yo sé que el Señor es grande,
nuestro dueño más que todos los dioses.
El Señor todo lo que quiere lo hace:
en el cielo y en la tierra,
en los mares y en los océanos. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo (9,14-17):

En aquel tiempo, se acercaron los discípulos de Juan a Jesús, preguntándole: «¿Por qué nosotros y los fariseos ayunamos a menudo y, en cambio, tus discípulos no ayunan?» 
Jesús les dijo: «¿Es que pueden guardar luto los invitados a la boda, mientras el novio está con ellos? Llegará un día en que se lleven al novio, y entonces ayunarán. Nadie echa un remiendo de paño sin remojar a un manto pasado; porque la pieza tira del manto y deja un roto peor. Tampoco se echa vino nuevo en odres viejos, porque revientan los odres; se derrama el vino, y los odres se estropean; el vino nuevo se echa en odres nuevos, y así las dos cosas se conservan.»

Palabra del Señor.

REFLEXIÓN  :

Queridos hermanos y hermanas:

La vida de los patriarcas nos ha acompañado durante esta semana y, de trasfondo, la experiencia del Dios justo y misericordioso que camina con ellos. Hoy asistimos a la bendición disputada entre dos hermanos que parecen competir o rivalizar desde que están en el vientre de la madre (Gn 25,23). Jacob y Esaú retratan lo que sucede a muchas naciones o pueblos en su lucha por asegurarse prosperidad y territorio. Ambos protagonistas parecen confundir bendición con predilección o preferencia de manera egoísta. Dios da su bendición a toda persona, pero elige a algunas para dar testimonio de la gratuidad de su amor.

Si nos adentramos al tema de la justicia en la Biblia, no la podemos comprender como castigo para unos y bendición para otros. Nuevamente recordamos que Dios bendice a justos e injustos, no eximiéndoles de las consecuencias que traen sus actos. La bendición dada por Dios no era algo privado e intimista, tenía connotaciones familiares y comunitarias, y se transmitía de generación en generación; dicha bendición, no quedaba reducida a un individuo o al sólo bienestar material, pues se le podía percibir en la fertilidad de la tierra, en la descendencia y en el auxilio providente de Dios en los distintos momentos y circunstancias de la vida.

Ya dijimos que la vida es la mayor bendición recibida de parte de Dios. De esto está convencido Jesús cuando es cuestionado por la práctica del ayuno que parecen tomarse él y sus discípulos muy a la ligera. Jesús enseña que mientras se entrega la vida, se reparte alegría y se prodiga consuelo, no hay lugar para el ayuno.

Si el ayuno no transforma tu vida en alimento, y se reduce a precepto, no será fuente de bendición para ti ni para quien pudo beneficiarse de tu corazón solidario y compartido. Y aquí viene la exhortación principal: «a vino nuevo, odres nuevos», pues sólo dejando de creer que tienes que ganarte las bendiciones o que haya gente que no las merece, no podrás abrirte a la gratuidad del amor de Dios y menos a la novedad del Reino. 

Pide a Dios en tu oración por todas las comunidades cristianas, para que libres del fariseísmo y la hipocresía, sean espacios donde se prodigue el amor incondicional y que las ayude a vencer la tentación de manipular conciencias o de mercantilizar la fe.

En comunión fraterna, 
Fredy Cabrera, cmf.

Fuente :
https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

Comentario al evangelio de hoy viernes 05 de julio de 2019.

Del santo Evangelio según san Mateo 9, 9-13

En aquel tiempo, Jesús vio a un hombre llamado Mateo, sentado a su mesa de recaudador de impuestos, y le dijo: “Sígueme”. Él se levantó y lo siguió.

Después, cuando estaba a la mesa en casa de Mateo, muchos publicanos y pecadores se sentaron también a comer con Jesús y sus discípulos. Viendo esto, los fariseos preguntaron a los discípulos: “¿Por qué su Maestro come con publicanos y pecadores?”. Jesús los oyó y les dijo: “No son los sanos los que necesitan de médico, sino los enfermos. Vayan, pues, y aprendan lo que significa: Yo quiero misericordia y no sacrificios. Yo no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores”.

Palabra del Señor.

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

Pasan las semanas, los meses y los años y vamos experimentando -cada vez más- la necesidad de Dios. El tiempo trae consigo un conocimiento más profundo de sí mismo; el tiempo nos revela una fotografía cada vez menos pixelada de lo que verdaderamente somos; el tiempo nos ofrece un diagnóstico muy claro: estamos enfermos.

Decir esto a primera vista podría parecer un diagnóstico negativo, pues una enfermedad siempre es una alteración grave o leve del buen funcionamiento del organismo, es decir, una alteración de la salud. Pero este tipo de enfermedad -que nos regala el tiempo- es distinta; es una enfermedad que no tiene porque darnos vergüenza de proclamar; una enfermedad que, si la analizamos bien, es un regalo que debemos agradecer… Estamos enfermos de amor.

Esta enfermedad es la que nos permite ser vulnerables y decir a voz alta: necesito de Ti, necesito de tu amor. Es como el enamorado que tiene que aceptar que para alcanzar la felicidad necesita de otra persona. Estar enfermos de amor significa decirle a Dios: «Me voy dando cuenta que en el camino de la vida yo no puedo solo, necesito de Ti, Señor». Jesús nos llama y viene a nuestra mesa, pero a veces no le abrimos y no le invitamos, pues se nos hace difícil mostrarnos ante los demás (y sobre todo ante Él) como personas débiles, como personas necesitadas: se nos olvida que una de las características del cristiano es, en efecto, el ser vulnerables, el ser débiles, pues experimentamos la necesidad que tiene el hijo de su padre, que tenemos nosotros para con Dios.

Pasan las semanas, los meses y los años y vamos descubriendo -cada vez más- que estamos enfermos de Amor.

«Jesús vio a un hombre llamado Mateo, sentado en el banco de los impuestos (Mt 9, 9). Era un publicano. Esta gente era considerada de lo peor porque hacían pagar impuestos, y el dinero se lo mandaban a los romanos. Y una parte se la metían ellos en su bolsillo. Se lo daban a los romanos: vendían la libertad de su patria, por eso los odiaban tanto. Eran traidores de la patria. Jesús lo llamó. Lo vio y lo llamó. «Sígueme». Jesús escogió a un apóstol entre aquella gente, la peor. A continuación, este Mateo, invitado a comer, estaba alegre..» 
(Homilía de S.S. Francisco, 7 de julio de 2017).

Fuente : http://es.catholic.net/op/articulos/73041/el-diagnostico-de-mi-vida-estoy-enfermo-de-amor.html#modal

EDD. viernes 05 de julio de 2019.

Hoy, viernes, 5 de julio de 2019

Primera lectura

Lectura del libro del Génesis (23,1-4.19;24,1-8.62-67):

Sara vivió ciento veintisiete años, y murió en Villa Arbá (hoy Hebrón), en país cananeo. Abrahán fue a hacer duelo y a llorar a su mujer. Después dejó a su difunta y habló a los hititas: «Yo soy un forastero residente entre vosotros. Dadme un sepulcro en propiedad, en terreno vuestro, para enterrar a mi difunta.» 
Después Abrahán enterró a Sara, su mujer, en la cueva del campo de Macpela, frente a Mambré (hoy Hebrón), en país cananeo. Abrahán era viejo, de edad avanzada, el Señor lo había bendecido en todo. Abrahán dijo al criado más viejo de su casa, que administraba todas las posesiones: «Pon tu mano bajo mi muslo, y júrame por el Señor, Dios del cielo y Dios de la tierra, que, cuando le busques mujer a mi hijo, no la escogerás entre los cananeos, en cuya tierra habito, sino que irás a mi tierra nativa, y allí buscarás mujer a mi hijo Isaac.» 
El criado contestó: «Y si la mujer no quiere venir conmigo a esta tierra, ¿tengo que llevar a tu hijo a la tierra de donde saliste?» 
Abrahán le replicó: «De ninguna manera lleves a mi hijo allá. El Señor, Dios del cielo, que me sacó de la casa paterna y del país nativo, que me juró: «A tu descendencia daré esta tierra», enviará su ángel delante de ti, y traerás de allí mujer para mi hijo. Pero, si la mujer no quiere venir contigo, quedas libre del juramento. Sólo que a mi hijo no lo lleves allá.»
Mucho tiempo después, Isaac se había trasladado del «Pozo del que vive y ve» al territorio del Negueb. Una tarde, salió a pasear por el campo y, alzando la vista, vio acercarse unos camellos. También Rebeca alzó la vista y, al ver a Isaac, bajó del camello y dijo al criado: «¿Quién es aquel hombre que viene en dirección nuestra por el campo?»
Respondió el criado: «Es mi amo.» 
Y ella tomó el velo y se cubrió. El criado le contó a Isaac todo lo que había hecho. Isaac la metió en la tienda de su madre Sara, la tomó por esposa y con su amor se consoló de la muerte de su madre. 

Palabra de Dios

Salmo

Sal 105

R/.
Dad gracias al Señor porque es bueno

Dad gracias al Señor porque es bueno,
porque es eterna su misericordia.
¿Quién podrá contar las hazañas de Dios,
pregonar toda su alabanza? R/.

Dichosos los que respetan el derecho
y practican siempre la justicia.
Acuérdate de mí por amor a tu pueblo. R/.

Visítame con tu salvación:
para que vea la dicha de tus escogidos,
y me alegre con la alegría de tu pueblo,
y me gloríe con tu heredad. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo (9,9-13):

En aquel tiempo, vio Jesús al pasar a un hombre llamado Mateo, sentado al mostrador de los impuestos, y le dijo: «Sígueme.» 
Él se levantó y lo siguió. Y, estando en la mesa en casa de Mateo, muchos publicanos y pecadores, que habían acudido, se sentaron con Jesús y sus discípulos. 
Los fariseos, al verlo, preguntaron a los discípulos: «¿Cómo es que vuestro maestro come con publicanos y pecadores?» 
Jesús lo oyó y dijo: «No tienen necesidad de médico los sanos, sino los enfermos. Andad, aprended lo que significa «misericordia quiero y no sacrificios»: que no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores.»

Palabra del Señor.

REFLEXIÓN  :

Queridos hermanos y hermanas:    

Continuamos aprendiendo del proceso de fe vivido por Abrahán a quien Dios prometió tierra y descendencia. Lo que no sabíamos hasta ahora era que dicha promesa no lo haría dueño a perpetuidad ni de manera absoluta. En tierra extranjera, en su condición de migrante, tiene que comprar el lugar para dar sepultura a su mujer. Cuando Dios habla de bendecir con familia, trabajo, techo o alimento, no lo hace con la finalidad de generar hijos codiciosos; más bien, espera que se conviertan en testigos de su providencia, siendo, a su vez, providentes.

Disfrutamos de una existencia limitada en un mundo de recursos limitados bajo un sistema que nos ha hecho creer, equivocadamente, que podemos vivir sin límites. Sabemos que en nuestro mundo muchos sufren, por la injusta distribución de los bienes de la tierra, fruto de la ambición desmedida de algunas personas.

En sintonía con la primera lectura, que presenta al patriarca sin privilegios, Jesús nos recuerda que la vida no ha de reducirse a la obtención de prestigio o seguridades materiales. Mateo, un cobrador de impuestos, es invitado a dejar la estructura de recaudación que enriquecía al imperio. Quien engrosaba las arcas del imperio era considerada personas non grata porque traicionaba a su misma gente. Jesús lo llama a ser parte de la dinámica del Reino donde lo material no es enteramente relativo, pero su finalidad es comunitaria.

El sistema-mundo globalizado se ha encargado inteligentemente de capacitar y especializar personas con la única finalidad de producir dinero. Y está más que comprobado que el mercado más que personas necesita consumidores. No se puede ser esclavo ni cómplice de un sistema insaciable que deshumaniza y empobrece. Somos muchos los que, como Mateo, estamos invitados a recuperar la libertad y ayudar a otros a liberarse.

Pidamos a Dios nos libre de la codicia y el acaparamiento. Atendamos fielmente al llamado de Jesús y sigámosle por la senda del compartir solidario.

En comunión fraterna, 
Fredy Cabrera, cmf.

Fuente :
https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

Homilía para la Eucaristía del domingo 07 de julio de 2019

DOMINGO XIV DEL TIEMPO ORDINARIO.

Isaías 66,10-14: Profecía gozosa. Jerusalén es presentada como una madre que brinda consuelo a sus hijos exiliados. Señal de esto es la Paz, el bienestar del que va a gozar. Esto traerá la plena felicidad a los hijos de Israel. El Dios de Israel es el Dios de la Paz, que la derramará sobre su Pueblo.

Gálatas 6,14-18: Es la conclusión de la carta. Basta de controversias sobre qué es más importante el estar circuncidado o no, si ser judío o no. Lo que importa es ser en Cristo una nueva criatura, una realidad nueva. Producto de esto es la Paz que se da a los creyentes.

Lucas 10,1-12.17-20: Jesús envía a 72 discípulos (alusión a las 72 naciones del mundo de entonces) a proclamar el Reino, ser portadores de Paz. Misión que exige un estilo de vida, anuncio que apremia, por eso, no detenerse en el camino.

1.- Ya sabemos que Jesús trae la Buena Noticia del Reino, pero no de cualquier Reino, sino el Reino de Dios, que es un Reino de la Paz. ¿Qué significa esto? El hombre ansía la paz desde lo más íntimo de su ser, pero no sabe lo que ansía, no sabe qué es la paz. La paz no es algo negativo = ausencia de guerra, sino algo muy positivo y rico.

Cuando en la Sagrada Escritura se habla de paz (“shalom”), se está hablando del bienestar de la existencia, el hombre vive en armonía total: consigo, con Dios, con los demás, con la creación. Es plenitud, por eso el Reino es Paz. Y a eso envía Jesús a sus discípulos.

Pero este envío trae sus complicaciones ya que el mundo pagano es una jauría de lobos voraces. Y allí es enviado el discípulo a proclamar la Buena Nueva del reino de la Paz. Y quien acepta este mensaje está dejando entrar la verdadera Paz en su interior.

2.- Ya sabemos que en el Reino todo es nuevo. El que acepta el Reino de Dios en su vida es transformado, es una nueva criatura. En cambio quien se aferra a viejas estructuras, sean religiosas o no, se desgasta inútilmente, no tiene la paz, se ha quedado a medio camino, no tiene plenitud en su vida. Sólo quien acepta de verdad a Cristo tiene, goza del don de la Paz, del bienestar y armonía total que es el Reino de Dios.

La Paz es un regalo, un precioso don que Dios hace correr como un torrente a los que a Él se acogen.

La Paz es un don, pero también una conquista; hay que trabajar por la Paz. “Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque Dios los tendrá como sus hijos” (Mateo 5,9).

Todo cristiano, todo aquel que ha aceptado la soberanía de Dios en su vida se convierte en un artesano de la Paz, porque es una nueva criatura, está en otra.  No pierde el tiempo en debates estériles, ya sean religiosos o políticos. Ya se sabe que esto genera controversias.

3.- Somos enviados como Pregoneros del Príncipe de la Paz. San Francisco, al inicio de su conversión, se auto proclamaba “Pregonero del gran Rey”. Somos enviados a todas las ciudades y sitios. Y se nos envía como corderos en medio de lobos. Allí encontraremos discusiones, ataques televisivos y radiales, en la prensa y en la calle. ¡Dejen que los perros ladren! Lo que importa, y es urgente, es proclamar el Reino, trabajar por el bienestar integral de la persona, de la sociedad.

Siempre vamos a encontrar dificultades. Entonces nos dice el Señor que debemos sacudir hasta el polvo adherido a nuestros pies. Es decir, no debemos dejarnos contagiar por las actitudes de los que se oponen al Reino.

Somos anunciadores del Reino y esto significa el comienzo de la derrota de Satanás, el príncipe de este mundo. Por eso se enfurece y ataca, denigra y produce todo tipo de mal contra la Iglesia.

4.- Hoy se cumple esta Palabra que acabamos de escuchar, porque de Jesús, Fuente de vida eterna, mana como un torrente que se desborda la dicha y la Paz. Él es nuestra Paz.

¡Qué buena noticia se nos da para proclamarla: Dios nos consuela, seca nuestras lágrimas. Cuando un niño se cae y hiere, ¿acaso no es consolado, acariciado? Pues esto hace el Señor con nosotros en esta Eucaristía. Acerquémonos con fe y con el salmista digamos: “Bendito sea Dios, que no rechazó mi oración ni apartó de mí su misericordia.

                                                 Hermano Pastor Salvo Beas.

Comentario al evangelio de hoy jueves 04 de julio de 2019

Del santo Evangelio según san Mateo 9, 1-8

En aquel tiempo, Jesús subió de nuevo a la barca, pasó a la otra orilla del lago y llegó a Cafarnaúm, su ciudad.

En esto, trajeron a donde él estaba a un paralítico postrado en una camilla. Viendo Jesús la fe de aquellos hombres, le dijo al paralítico: «Ten confianza, hijo. Se te perdonan tus pecados».

Al oír esto, algunos escribas pensaron: «Este hombre está blasfemando». Pero Jesús, conociendo sus pensamientos, les dijo: «¿Por qué piensan mal en sus corazones? ¿Qué es más fácil: decir ‘Se te perdonan tus pecados’, o decir ‘Levántate y anda’? Pues para que sepan que el Hijo del hombre tiene poder en la tierra para perdonar los pecados, –le dijo entonces al paralítico–: Levántate, toma tu camilla y vete a tu casa”.

Él se levantó y se fue a su casa. Al ver esto, la gente se llenó de temor y glorificó a Dios, que había dado tanto poder a los hombres.

Palabra del Señor.

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

La historia de hoy no sería igual sin la fe de los amigos del paralítico. ¿Por qué? Porque Jesús se deja conmover por nuestra fe. Esto lo vemos muchas veces en los evangelios: cuando cura dos ciegos (Mt 9,28), cuando cura a la hija de una sirofenicia (Mt 15,28), cuando resucita a la hija de Jairo (Mc 5,41), cuando cura un muchacho después de la transfiguración (Mc 9,15-27) … El elemento en común de estos sucesos es la fe de quien pide y el corazón de Jesús que se conmueve ante esa fe.

Tal vez nosotros digamos: Sí, aquello pasaba cuando Jesús vivía aquí, pero ahora… yo he pedido muchas cosas, y Dios no me las ha dado. Nuestro paralítico de hoy vivió algo parecido: lo llevaron a curar, y lo primero que Jesús hace es … perdonarle sus pecados. ¿Por qué? Porque Jesús no nos da siempre lo que pedimos, sino aquello que más necesitamos. Como dice san Pablo, nosotros no sabemos pedir como conviene (Rom 8, 26) El Evangelio de hoy es una invitación de Jesús a renovar nuestra fe, nuestra confianza en que Dios es nuestro Padre bueno, que lo puede todo y nos ama más de lo que nos podemos amar a nosotros mismos.

Jesús, creo, ayuda mi poca fe. (Mc 9,24) Pongo en tus manos mi vida. Dame lo que necesito, y ayúdame a aceptar tus regalos con fe y gratitud.

«La misericordia de Dios es tan grande, tan grande. No olvidemos esto. Cuántas personas dicen: “He hecho cosas tan malas. He comprado mi lugar en el infierno, no puedo volver atrás”. Pero ¿piensa en la misericordia de Dios? Recordemos la historia de la pobre viuda que fue a confesarse con el cura de Ars (su marido se había suicidado; había saltado del puente al río. Y lloraba. Y dijo: «Yo soy una pecadora, pobrecilla. ¡Pero, pobre mi marido! ¡Está en el infierno! Se suicidó y el suicidio es un pecado mortal. Está en el infierno». Y el cura de Ars dijo: «Deténgase, señora, porque entre el puente y el río está la misericordia de Dios». Hasta el final, hasta el final, está la misericordia de Dios».»
(Homilía de S.S. Francisco, 18 de marzo de 2019).

Fuente : http://es.catholic.net/op/articulos/73040/viendo-la-fe-que-tenian.html#modal

EDD. jueves 04 de julio de 2019.

Hoy, jueves, 4 de julio de 2019

Primera lectura

Lectura del libro del Génesis (22,1-19):

En aquellos días, Dios puso a prueba a Abrahán llamándole: «¡Abrahán!» 
Él respondió: «Aquí me tienes.» 
Dios le dijo: «Toma a tu hijo único, al que quieres, a Isaac, y vete al país de Moria y ofrécemelo allí en sacrificio en uno de los montes que yo te indicaré.»
Abrahán madrugó, aparejó el asno y se llevó consigo a dos criados y a su hijo Isaac; cortó leña para el sacrificio y se encaminó al lugar que le había indicado Dios. El tercer día levantó Abrahán los ojos y descubrió el sitio de lejos. 
Y Abrahán dijo a sus criados: «Quedaos aquí con el asno; yo con el muchacho iré hasta allá para adorar, y después volveremos con vosotros.» 
Abrahán tomó la leña para el sacrificio, se la cargó a su hijo Isaac, y él llevaba el fuego y el cuchillo. Los dos caminaban juntos. 
Isaac dijo a Abrahán, su padre: «Padre.»
Él respondió: «Aquí estoy, hijo mío.» 
El muchacho dijo: «Tenemos fuego y leña, pero, ¿dónde está el cordero para el sacrificio?»
Abrahán contestó: «Dios proveerá el cordero para el sacrificio, hijo mío.»
Y siguieron caminando juntos. Cuando llegaron al sitio que le había dicho Dios, Abrahán levantó allí el altar y apiló la leña, luego ató a su hijo Isaac y lo puso sobre el altar, encima de la leña. 
Entonces Abrahán tomó el cuchillo para degollar a su hijo; pero el ángel del Señor le gritó desde el cielo: «¡Abrahán, Abrahán!»
Él contestó: «Aquí me tienes.»
El ángel le ordenó: «No alargues la mano contra tu hijo ni le hagas nada. Ahora sé que temes a Dios, porque no te has reservado a tu hijo, tu único hijo.»
Abrahán levantó los ojos y vio un carnero enredado por los cuernos en una maleza. Se acercó, tomó el carnero y lo ofreció en sacrificio en lugar de su hijo. Abrahán llamó a aquel sitio «El Señor ve», por lo que se dice aún hoy «El monte del Señor ve.» 
El ángel del Señor volvió a gritar a Abrahán desde el cielo: «Juro por mí mismo –oráculo del Señor–: Por haber hecho esto, por no haberte reservado tu hijo único, te bendeciré, multiplicaré a tus descendientes como las estrellas del cielo y como la arena de la playa. Tus descendientes conquistarán las puertas de las ciudades enemigas. Todos los pueblos del mundo se bendecirán con tu descendencia, porque me has obedecido.»
Abrahán volvió a sus criados, y juntos se pusieron en camino hacia Berseba. Abrahán se quedó a vivir en Berseba. 

Palabra de Dios

Salmo

Sal 114

R/.
Caminaré en presencia del Señor 
en el país de la vida

Amo al Señor, porque escucha
mi voz suplicante,
porque inclina su oído hacia mí
el día que lo invoco. R/.

Me envolvían redes de muerte,
me alcanzaron los lazos del abismo,
caí en tristeza y angustia.
Invoqué el nombre del Señor:
«Señor, salva mi vida.» R/.

El Señor es benigno y justo,
nuestro Dios es compasivo;
el Señor guarda a los sencillos:
estando yo sin fuerzas, me salvó. R/.

Arrancó mi alma de la muerte,
mis ojos de las lágrimas,
mis pies de la caída.
Caminaré en presencia del Señor
en el país de la vida. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo (9,1-8):

En aquel tiempo, subió Jesús a una barca, cruzó a la otra orilla y fue a su ciudad. Le presentaron un paralítico, acostado en una camilla. 
Viendo la fe que tenían, dijo al paralítico: «¡Ánimo, hijo!, tus pecados están perdonados.» 
Algunos de los escribas se dijeron: «Éste blasfema.»
Jesús, sabiendo lo que pensaban, les dijo: «¿Por qué pensáis mal? ¿Qué es más fácil decir: “Tus pecados están perdonados”, o decir: “Levántate y anda”? Pues, para que veáis que el Hijo del hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados –dijo dirigiéndose al paralítico–: Ponte en pie, coge tu camilla y vete a tu casa.» 
Se puso en pie, y se fue a su casa. Al ver esto, la gente quedó sobrecogida y alababa a Dios, que da a los hombres tal potestad. 

Palabra del Señor

REFLEXIÓN. :

Queridos hermanos y hermanas:

La liturgia de la Palabra para este día nos invita a valorar la vida, la propia y de todo lo creado, como el don más sagrado. Además, nos invita a curarnos de las parálisis en las que solemos vivir a causa del consumismo y el culto idolátrico al dinero.

Recordamos que las narraciones bíblicas nos presentan a un Dios que acompaña con paciencia los procesos de liberación de su pueblo. Hoy le toca demostrar a Abrahán ante su hijo Isaac que ha aprendido a no controlarlo todo, abriéndose a la providencia de Dios; que ha dejado de instrumentalizar a las personas valorándolas en su integridad; y finalmente, probarse a sí mismo, que ha madurado en la fe y en el amor. Este relato, no sólo presenta el camino de madurez del patriarca, también nos muestra la imagen de ese Dios que ha caminado junto a él. Es el Dios justo que ha salido en defensa de Ismael, el hijo de Agar, a quien también promete tierra y descendencia; el mismo que da la orden para que Abrahán no alargue la mano contra su hijo ni le haga daño. Es el Dios de la misericordia entrañable que no sacrifica a unos para dar lecciones a otros; es el Dios que espera que sus creaturas sean reflejo de su amor incondicional.

En el escenario mundial nos encontramos con el culto idolátrico al dinero que además de insaciable, se cobra vidas inocentes a diario. Dios nos ha dado este mundo no para vivir codiciando los bienes de la creación, proyectando ingenuamente allí nuestra felicidad; más bien nos muestra que la fuente de la realización humana está en donar la vida. Precisamente el evangelio de hoy dibuja una escena de una vida que se salva a partir de un gesto comunitario.

Decíamos que hoy son muchas las parálisis que padecemos (familiares, sociales, religiosas, políticas, económicas, etc.). Necesitamos de personas que, con buena voluntad, testimoniando el amor incondicional, nos acerquen al Dios de Jesús que dignifica, libera y da sentido a nuestra vida. Sepamos que habrá quien se oponga y nos desanime, pero no dejemos de ayudar solidariamente. Son muchos los que caminan con esperanza en la humanidad y en la ayuda del Dios providente.

Pidamos en nuestra oración de hoy por las víctimas de este sistema-mundo en el que vivimos. Comprometámonos, en la medida de nuestras posibilidades, con quien necesite de nuestra ayuda, no sólo material sino de todo tipo.

En comunión fraterna, 
Fredy Cabrera, cmf.

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy