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Autor: Patricio Osiadacz

Ángelus: “Volved vuestros pensamientos a las cosas de allá arriba, no a las de la tierra”

Palabras del Papa antes de la oración mariana

agosto 04, 2019 13:42Raquel AnilloAngelus y Regina Coeli

ZENIT – 4 agosto 2019).- A las 12 del mediodía de hoy, el Santo Padre Francisco desde la ventana del estudio en el Palacio Apostólico Vaticano se dirige a los peregrinos y fieles reunidos en la Plaza San Pedro para recitar el Ángelus en este XVIII domingo del tiempo ordinario.

Palabras del Papa antes del Ángelus:

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

El Evangelio de hoy (cf. Lc 12, 13-21) se abre con la escena de una persona que se levanta en medio de la muchedumbre y le pide a Jesús que resuelva una cuestión legal sobre la herencia familiar. Pero, en su respuesta, él no aborda la pregunta y nos insta a mantenernos alejados de la codicia, es decir, de la codicia de poseer. Para distraer a sus oyentes de esta búsqueda frenética de riquezas, Jesús cuenta la parábola del rico necio, que piensa que es feliz porque ha tenido la suerte de una cosecha excepcional y se siente seguro con los bienes que ha acumulado. Será agradable para ti leerlo hoy; está en el capítulo doce de san Lucas, versículo 13. Es una hermosa parábola que nos enseña mucho. La historia cobra vida cuando el contraste entre lo que el hombre rico planea para sí mismo y lo que Dios está planeando para él.

El rico pone ante su alma, es decir, ante sí mismo, tres consideraciones: los muchos bienes amontonados, los muchos años que estos bienes parecen asegurarle y en tercer lugar, la tranquilidad y el bienestar desenfrenados (ver v.19). Pero la palabra que Dios le dirige anula estos proyectos suyos. En lugar de los “muchos años”, Dios indica la inmediatez de “esta noche; esta noche morirás”; en lugar de “el disfrute del la vida” le presenta el “dar vida; darás vida a Dios”, con el consiguiente juicio. En cuanto a la realidad se refiere, de los muchos bienes acumulados en los que los ricos tenían que basar todo, está cubierta por el sarcasmo de la pregunta: “¿Y lo que has acumulado, de quién será ?” (v.20). Pensemos en las luchas por herencias; muchas luchas familiares. Y tanta gente, todos conocemos alguna historia, que en la hora de la muerte comienzan a venir: los sobrinos, nietos, vienen a ver: “¿Qué es lo que me toca a mí, qué es lo que me toca a mí?. Es en esta oposición que el apodo de “necio” está justificado. Es un necio porque en la práctica ha negado a Dios, no ha llegado a un acuerdo con Él.

La conclusión de la parábola, formulada por el evangelista, es de singular eficacia: “Así es para los que acumulan tesoros para sí mismos y no se enriquecen con Dios” (v. 21). Es una advertencia que revela el horizonte hacia el que todos estamos llamados a mirar. Los bienes materiales son necesarios – ¡son bienes! – (…) pero son un medio para vivir honestamente y compartir con los más necesitados. Jesús hoy nos invita a considerar que las riquezas pueden encadenar el corazón y distraerlo del verdadero tesoro que está en los cielos. San Pablo nos lo recuerda también en la segunda lectura de hoy. Él dice: “Busca las cosas de allá arriba (…) volved vuestros pensamientos a las cosas de allá arriba, no a las de la tierra” (Col 3, 1-2).

Esto – uno entiende – no significa estar alejado de la realidad, sino buscar las cosas que tienen una verdadero valor: la justicia, la solidaridad, la hospitalidad, la fraternidad, la paz, todo lo que constituye la verdadera dignidad del hombre. Se trata de luchar por una vida que no se realiza en el estilo mundano, sino según el estilo evangélico: amar a Dios con todo nuestro ser, y amar al prójimo como Jesús amó, es decir, en el servicio y en el don de sí mismo. La avaricia por los bienes, el deseo de tener bienes, no sacia el corazón, de hecho causa más hambre! La codicia es como esos buenos caramelos: tú tomas uno y dices: “¡Ah, qué bueno!”, y luego tomas otro; y después otro. Así es la codicia: no sacia nunca. ¡Ten cuidado! El amor así comprendido y vivido es la fuente de la verdadera felicidad, mientras que la búsqueda desmesurada de los bienes materiales y las riquezas es a menudo una fuente de inquietud, adversidad, de prevaricación, de guerra. Tantas guerras comienzan con la codicia.

Que la Virgen María nos ayude a no dejarnos fascinar por las seguridades que pasan, sino a ser cada día testigos creíbles de los valores eternos del Evangelio.

Comentario al evangelio de hoy lunes 05 de agosto de 2019.

Del santo Evangelio según san Mateo 14, 13-21

En aquel tiempo, al enterarse Jesús de la muerte de Juan el Bautista, subió a una barca y se dirigió a un lugar apartado y solitario. Al saberlo la gente, lo siguió por tierra desde los pueblos. Cuando Jesús desembarcó, vio aquella muchedumbre, se compadeció de ella y curó a los enfermos.

Como ya se hacía tarde, se acercaron sus discípulos a decirle: “Estamos en despoblado y empieza a oscurecer. Despide a la gente para que vayan a los caseríos y compren algo de comer”. Pero Jesús les replicó: “No hace falta que vayan. Denles ustedes de comer”. Ellos le contestaron: “No tenemos aquí más que cinco panes y dos pescados”. Él les dijo: “Tráiganmelos”.

Luego mandó que la gente se sentara sobre el pasto. Tomó los cinco panes y los dos pescados, y mirando al cielo, pronunció una bendición, partió los panes y se los dio a los discípulos para que los distribuyeran a la gente. Todos comieron hasta saciarse, y con los pedazos que habían sobrado, se llenaron doce canastos. Los que comieron eran unos cinco mil hombres, sin contar a las mujeres y a los niños.

Palabra del Señor.

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

Cada vez que acudimos a la Misa nos damos cuenta de lo que significa la multiplicación de los panes en su sentido más profundo. Cristo quiso multiplicarse para que todo el que venga a Él pueda probar la vida eterna en su cuerpo, ya que el pan y el vino consagrado son verdaderamente el cuerpo y la sangre de Nuestro Señor Jesucristo. El sacerdote es el instrumento de Dios para obrar este milagro y sin su sí Cristo mismo no podría hacerse presente y llenar nuestro vacío de Él, es increíble cuanta confianza tiene Cristo en su Iglesia y sus sacerdotes dándoles custodia de su santísimo cuerpo. Por eso les dice: Denles ustedes de comer.

El acto de confianza también está de nuestra parte porque si no creyéramos que Cristo puede obrar milagros vana sería nuestra oración. Nuestro esfuerzo es importante porque es una parte de la relación que tenemos con Dios. Sabemos que Él siempre será fiel por eso nuestras acciones son la parte más difícil de realizar, pero pidiendo la gracia de confiar en el Señor y secundar sus palabras, podemos colaborar en la multiplicación del bien.

«La Iglesia no es nuestra, hermanos, es de Dios; Él es el dueño del templo y del sembrado; todos tienen cabida, todos son invitados a encontrar aquí y entre nosotros su alimento. Todos. Y Él, el que preparó las bodas para su Hijo- manda a buscar a todos, sanos y enfermos, buenos y malos, todos. Nosotros somos simples “servidores” no podemos ser quienes impidamos ese encuentro. Al contrario, Jesús nos pide, como lo hizo a sus discípulos: “Denles ustedes de comer”; este es nuestro servicio. Comer el pan de Dios, comer el amor de Dios, comer el pan que nos lleva a sobrevivir también».
(Homilía de S.S. Francisco, 9 de septiembre de 2017).

Fuente : http://es.catholic.net/op/articulos/73144/el-pan-divino-para-los-hombres.html#modal

EDD. lunes 05 de agosto de 2019

Hoy, lunes, 5 de agosto de 2019

Primera lectura

Lectura del libro de los Números (11,4b-15):

En aquellos días, los israelitas dijeron: «¡Quién pudiera comer carne! Cómo nos acordamos del pescado que comíamos gratis en Egipto, y de los pepinos y melones y puerros y cebollas y ajos. Pero ahora se nos quita el apetito de no ver más que maná.» 
El maná se parecía a semilla de coriandro con color de bedelio; el pueblo se dispersaba a recogerlo, lo molían en el molino o lo machacaban en el almirez, lo cocían en la olla y hacían con ello hogazas que sabían a pan de aceite. Por la noche caía el rocío en el campamento y, encima de él, el maná. 
Moisés oyó cómo el pueblo, familia por familia, lloraba, cada uno a la entrada de su tienda, provocando la ira del Señor; y disgustado, dijo al Señor: «¿Por qué tratas mal a tu siervo y no le concedes tu favor, sino que le haces cargar con todo este pueblo? ¿He concebido yo a todo este pueblo o lo he dado a luz, para que me digas: «Coge en brazos a este pueblo, como una nodriza a la criatura, y llévalo a la tierra que prometí a sus padres»? ¿De dónde sacaré pan para repartirlo a todo el pueblo? Vienen a mí llorando: «Danos de comer carne.» Yo solo no puedo cargar con todo este pueblo, pues supera mis fuerzas. Si me vas a tratar así, más vale que me hagas morir; concédeme este favor, y no tendré que pasar tales penas.»

Palabra de Dios

Salmo

Sal 80,12-13.14-15.16-17

R/.
Aclamad a Dios, nuestra fuerza

Mi pueblo no escuchó mi voz, 
Israel no quiso obedecer: 
los entregué a su corazón obstinado, 
para que anduviesen según sus antojos. R/.

¡Ojalá me escuchase mi pueblo 
y caminase Israel por mi camino! 
En un momento humillaría a sus enemigos 
y volvería mi mano contra sus adversarios. R/.

Los que aborrecen al Señor te adularían, 
y su suerte quedaría fijada; 
te alimentaría con flor de harina, 
te saciaría con miel silvestre. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo (14,13-21):

En aquel tiempo, al enterarse Jesús de la muerte de Juan, el Bautista, se marchó de allí en barca, a un sitio tranquilo y apartado. Al saberlo la gente, lo siguió por tierra desde los pueblos. Al desembarcar, vio Jesús el gentío, le dio lástima y curó a los enfermos. 
Como se hizo tarde, se acercaron los discípulos a decirle: «Estamos en despoblado y es muy tarde, despide a la multitud para que vayan a las aldeas y se compren de comer.» 
Jesús les replicó: «No hace falta que vayan, dadles vosotros de comer.» 
Ellos le replicaron: «Si aquí no tenemos más que cinco panes y dos peces.» 
Les dijo: «Traédmelos.» 
Mandó a la gente que se recostara en la hierba y, tomando los cinco panes y los dos peces, alzó la mirada al cielo, pronunció la bendición, partió los panes y se los dio a los discípulos; los discípulos se los dieron a la gente. Comieron todos hasta quedar satisfechos y recogieron doce cestos llenos de sobras. Comieron unos cinco mil hombres, sin contar mujeres y niños.

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

CR

Queridos amigos:

Cuántas veces se cumple en nosotros aquello de que «no tenemos lo que deseamos pero no nos falta lo que necesitamos». Hoy la Plabra nos invita a meditar esto.

Por un lado el pueblo de Israel en el desierto se queja porque desea comer carne y para justificar ese deseo recuerda su esclavitud en Egipto donde tenían los pescados, los ojos y la cebollas de Egipto, junto ocon la opresión y la injusticia; cuando tiene lo que necesita para vivir con dignidad y seguir su camino hacia la tierra prometida: la libertad y el maná.

Por otro lado el Evangelio nos presenta a Jesús tratando de apartarse en un lugar solitario para orar; pero al ver la necesidad de la gente que le sigue y lleno de compasión hacia el pueblo necesitado de salud (enfermos) y de pan (hambrientos), asume esa necesidad urgente y responde a ella con el milagro.

Este pasaje nos invita a reflexionar sobre lo que de verdad necesitan los que nos rodean, nuestros hermanos. Hay que remediar las necesidades. La caridad carece de tiempo, lugar y otras condiciones. Ella sóla se impone. El evangelio nos propone un serio problema social: 5 panes para 5000 personas… Cristo hizo el milagro. Hagamos nosotros, por nuestra parte, el milagro de la caridad para tantos hombres y mujeres: pan, instrucción, evangelización, ministerio de la consolación, enseñar a leer, enseñar a vivir…

Fuente  :  https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

Comentario al evangelio de hoy sábado 03 de agosto de 2019.

Del santo Evangelio según san Mateo 14, 1-12

En aquel tiempo, el rey Herodes oyó lo que contaban de Jesús y les dijo a sus cortesanos: «Es Juan el Bautista, que ha resucitado de entre los muertos y por eso actúan en él fuerzas milagrosas».

Herodes había apresado a Juan y lo había encadenado en la cárcel por causa de Herodías, la mujer de su hermano Filipo, pues Juan le decía a Herodes que no le estaba permitido tenerla por mujer. Y aunque quería quitarle la vida, le tenía miedo a la gente, porque creían que Juan era un profeta.

Pero llegó el cumpleaños de Herodes, y la hija de Herodías bailó delante de todos y le gustó tanto a Herodes, que juró darle lo que le pidiera. Ella, aconsejada por su madre, le dijo: «Dame, sobre esta bandeja, la cabeza de Juan el Bautista».

El rey se entristeció, pero a causa de su juramento y por no quedar mal con los invitados, ordenó que se la dieran; y entonces mandó degollar a Juan en la cárcel. Trajeron, pues, la cabeza en una bandeja, se la entregaron a la joven y ella se la llevó a su madre.

Después vinieron los discípulos de Juan, recogieron el cuerpo, lo sepultaron, y luego fueron a avisarle a Jesús.

Palabra del Señor.

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

Al ser un hombre de Dios, Juan tenía la valentía de enfrentar al rey Herodes, él sabía que esto le podría costar caro, pero no le dio más vueltas y siguió con su posición de profeta de Dios. La vida de Juan el Bautista termina con el episodio de su decapitación (martirio) porque Herodes tuvo un momento de debilidad y cedió a la tentación, el inocente tuvo que pagar las consecuencias.

Claramente Juan estaba lleno del Espíritu Santo porque de otra forma no se podría explicar de dónde sacaba las fuerzas para para entregar su vida al servicio de Dios hasta la muerte, cada día de su vida era un acercarse a Dios para que Él le comunicara su mensaje y lo convirtiera en puente entre Dios y los hombres. Juan era una luz que hacía pensar en Jesús y la obra que el redentor haría durante su ministerio.

«Abrir el corazón: el Señor nos habla a través de estas figuras. Juan donó su vida: “Yo, en cambio, debo disminuir para que Él sea escuchado, sea visto, para que el Señor se manifieste”. Sólo les aconsejo que no piensen demasiado en esto, sino que recuerden la imagen, que piensen en los cuatro personajes: el rey corrupto, la señora que sólo sabía odiar, la muchacha vanidosa que no tiene consciencia de nada, y el profeta decapitado solo en su celda. Ver eso, y que cada uno abra el corazón para que el Señor nos hable sobre esto».

(Homilía de S.S. Francisco, 8 de febrero de 2019, en santa Marta).

Fuente : http://es.catholic.net/op/articulos/73142/el-precio-de-ser-testigo-de-la-verdad.html#modal

EDD. sábado 03 de agosto de 2019.

Hoy, sábado, 3 de agosto de 2019

Primera lectura

Lectura del libro del Levítico (25,1.8-17):

El Señor habló a Moisés en el monte Sinaí: «Haz el cómputo de siete semanas de años, siete por siete, o sea cuarenta y nueve años. A toque de trompeta darás un bando por todo el país, el día diez del séptimo mes. El día de la expiación haréis resonar la trompera por todo vuestro país. Santificaréis el año cincuenta y promulgaréis la manumisión en el país para todos sus moradores. Celebraréis jubileo; cada uno recobrará su propiedad, y retornará a su familia. El año cincuenta es para vosotros jubilar; no sembraréis ni segaréis el grano de ricio ni cortaréis las uvas de cepas bordes. Porque es jubileo; lo considerarás sagrado. Comeréis de la cosecha de vuestros campos. En este año jubilar cada uno recobrará su propiedad. Cuando realices operaciones de compra y venta con alguien de tu pueblo, no lo perjudiques. Lo que compres a uno de tu pueblo se tasará según el número de años transcurridos desde el jubileo. Él a su vez te lo cobrará según el número de cosechas anuales: cuantos más años falten, más alto será el precio; cuantos menos, menor será el precio. Porque él te cobra según el número de cosechas. Nadie perjudicará a uno de su pueblo. Teme a tu Dios. Yo soy el Señor, vuestro Dios.»

Palabra de Dios

Salmo

Sal 66

R/.
oh Dios, que te alaben los pueblos,
que todos los pueblos te alaben

el Señor tenga piedad y nos bendiga,
ilumine su rostro sobre nosotros;
conozca la tierra tus caminos,
todos los pueblos tu salvación. R/.

Que canten de alegría las naciones,
porque riges el mundo con justicia, 
riges los pueblos con rectitud
y gobiernas las naciones de la tierra. R/.

La tierra ha dado su fruto,
nos bendice el Señor, nuestro Dios.
Que Dios nos bendiga; que le teman
hasta los confines del orbe. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo (14,1-12):

En aquel tiempo, el rey Herodes oyó lo que contaban de Jesús, y dijo a sus cortesanos: «Es Juan el Bautista, que ha resucitado de entre los muertos y por eso actúan en él fuerzas milagrosas».
Es que Herodes había apresado a Juan y lo había encadenado en la cárcel por causa de Herodías, mujer de su hermano Filipo, porque Juan le decía que no le estaba permitido tenerla por mujer. Y aunque quería quitarle la vida, tenía miedo a la gente, porque creían que Juan era un profeta. El día del cumpleaños de Herodes, la hija de Herodías bailó delante de todos, y le gustó tanto a Herodes, que juró darle lo que pidiera. 
Ella, aconsejada por su madre, le dijo: «Dame, ahora mismo, en una bandeja, la cabeza de Juan el Bautista».
El rey se entristeció, pero a causa de su juramento y por no quedar mal con los invitados, ordenó que se la dieran; y mandó degollar a Juan en la cárcel. Trajeron, pues, la cabeza en una bandeja, se la entregaron a la joven y ella se la llevó a su madre.
Después vinieron los discípulos de Juan, recogieron el cuerpo, lo sepultaron, y luego fueron a avisarle a Jesús.

Palabra del Señor

CR

Queridos amigos:

En la historia de la Iglesia hay varias parejas de esposos canonizadas o beatificadas: aparte de san Joaquín y santa Ana, podemos señalar a san Isidro Labrador y santa María de la Cabeza, o los esposos Martin, padres de Teresa del Niño Jesús, o el matrimonio italiano Luigi y Maria Beltrame. Ellos, y tantos más, han sido recíprocamente signo y estímulo para vivir el evangelio, mediación del amor de Dios.

Pero en la historia se han dado también influencias en sentido contrario. No es el caso de Herodías el primero que narra la Escritura sobre el influjo negativo de la mujer del rey sobre la decisión del monarca. Baste evocar la historia de Ajab y Jezabel a propósito de la viña de Nabot. Jezabel urde una red de complicidades (ancianos, notables y un par de canallas) y provoca la ejecución de Nabot. Ajab, libre ya de todo escrúpulo, podrá por fin apoderarse de la viña.

También hallamos un poderoso influjo en el terreno de la amistad: mencionemos, por solo citar historias luminosas, la de Francisco y Clara de Asís o la de Teresa de Jesús y Juan de la Cruz. Apuntamos una algo más reciente: la Madre Magdalena de Jesús Sacramentado, pasionista, ejerció una influencia muy positiva sobre el P. Juan Arintero, dominico y director espiritual suyo; en cierto modo podemos decir que la dirigida se volvió directora, punto en que se manifiesta un rasgo admirable del “genio femenino”.

Hay otro aspecto en la historia de hoy: Herodías influye en la decisión de Herodes por tercero interpuesto: su propia hija. La madre ha sabido aguardar el momento y, entre bastidores, mueve los hilos de un drama que se consuma en la muerte del Bautista. El evangelista denuncia la red de complicidades que se dan en esta muerte y anticipa la que se tejerá en torno a la muerte de Jesús. La cuestión que se plantea es esta: ¿en qué sentido encauzas tu ascendiente sobre otras personas?, ¿en qué sentido ejerces tu influencia sobre los más cercanos a ti?

Fuente :
https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

EDD. viernes 02 de agosto de 2019.

Hoy, viernes, 2 de agosto de 2019

Primera lectura

Lectura del libro del Levítico (23,1.4-11.15-16.27.34b-37):

El Señor dijo a Moisés: «Estas son las festividades del Señor, en las que convocarán a asambleas litúrgicas. El día catorce del primer mes, al atardecer, es la fiesta de la Pascua del Señor. El día quince del mismo mes es la fiesta de los panes sin levadura, dedicada al Señor. Comerán panes sin levadura durante siete días. El primer día de éstos se reunirán en asamblea litúrgica y no harán ningún trabajo. Los siete días harán ofrendas al Señor. El día séptimo se volverán a reunir en asamblea litúrgica y no harán ningún trabajo de siervos».
El Señor volvió a hablar a Moisés y le dijo: «Di a los israelitas: Cuando entren en la tierra que yo les voy a dar y recojan la cosecha, le llevarán la primera gavilla al sacerdote, quien la agitará ritualmente en presencia del Señor, el día siguiente al sábado para que sea aceptada. Pasadas siete semanas completas, contando desde el día siguiente al sábado en que lleven la gavilla para la agitación ritual, hasta el día siguiente al séptimo sábado, es decir, a los cincuenta días, harán una nueva ofrenda al Señor. El día diez del séptimo mes es el día de la expiación. Se reunirán en asamblea litúrgica, harán penitencia y presentarán una ofrenda al Señor. El día quince de este séptimo mes comienza la fiesta de los Campamentos, dedicada al Señor, y dura siete días. El primer día se reunirán en asamblea litúrgica. No harán trabajos serviles. Los siete días harán ofrendas al Señor. El octavo día volverán a reunirse en asamblea litúrgica y a hacer una ofrenda al Señor. Es día de reunión religiosa solemne. No harán trabajos serviles.
Estas son las festividades del Señor, en las que se reunirán en asamblea litúrgica y ofrecerán al Señor oblaciones, holocaustos y ofrendas, sacrificios de comunión y libaciones, según corresponde a cada día».

Palabra de Dios

Salmo

Sal 80

R/.
Aclamemos al Señor, nuestro Dios

Entonemos un canto 
al son de las guitarras y del arpa. 
Que suene la trompeta en esta fiesta 
que conmemora nuestra alianza.R/.

Porque ésta es una ley en Israel, 
es un precepto que el Dios de Jacob 
estableció para su pueblo, 
cuando lo rescató de Egipto. R/.

«No tendrás otro Dios fuera de mí 
ni adorarás a dioses extranjeros. 
Pues yo, el Señor, soy el Dios tuyo, 
el que te sacó de Egipto, tu destierro». R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo Evangelio según san Mateo
(13,54-58):

En aquel tiempo, Jesús llegó a su tierra y se puso a enseñar a la gente en la sinagoga, de tal forma, que todos estaban asombrados y se preguntaban: «¿De dónde ha sacado éste esa sabiduría y esos poderes milagrosos? ¿No es el hijo del carpintero? ¿No es María su madre, y no son sus hermanos Santiago, José, Simón y Judas? ¿No viven entre nosotros todas sus hermanas? ¿De dónde, pues, ha sacado todas estas cosas?»
Y se negaban a creer en él. 
Entonces Jesús les dijo: «Un profeta no es despreciado más que en su patria y en su casa».
Y no hizo muchos milagros allí por la incredulidad de ellos.

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

CR

Queridos amigos:

Un filósofo afirmaba que la pregunta es la piedad del pensamiento. En el evangelio de hoy no se cumple su opinión, porque las preguntas de los conciudadanos de Jesús son, en unos casos, puramente retóricas, y en otros no revelan apertura, receptividad, búsqueda; más bien delatan desconfianza, incredulidad. Y aquí hay que decir: «En la desconfianza está el peligro; en la confianza, la salvación».

Estaban al corriente del parentesco de Jesús, ese que conoce el vecindario y que se consigna en los registros de nacimientos o en los libros de familia. Es parte de la verdad de Jesús, pero no toda la verdad. Aquella gente se quedaba fuera de su verdad más profunda, la que asomaba en su sabiduría y en sus actos de poder, que eran actos de sanación, de liberación, y que podían haber servido de umbral para entrar en la verdad más honda, la que narra el parentesco y origen radical de Jesús: es el Hijo de Dios. Si ya Lautréaumont declaró «Me dijeron que era hijo del hombre y de la mujer, y me sorprendió. Yo creía ser algo más», con mucha más razón lo confesamos nosotros de Jesús: es el “hijo de María”… y el Hijo de Dios.

Escudriñemos sus signos y abrámonos confiadamente a su verdad, que nunca acabaremos de conocer y comprender.

Fuente  :  https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

Homilía para la Eucaristía del Domingo 04 de agosto de 2019.

Domingo XVIII.

Eclesiástico 1,2;2,21-23: reflexión sapiencial sobre la realidad de todo. Nada es absoluto, todo relativo. Nada es eterno, todo es pasajero.
Colosenses 3,1-5.9-11: El cristiano es un hombre nuevo; por eso debe tener una vida nueva, nada que ver con la vida carnal, terrenal. De e saber mirar todo desde la perspectiva de la fe.
Lucas 12,13-21: La actitud de un discípulo frente a las cosas, al dinero.

1.- Hay una pregunta que podemos hacernos: Qué es ser Cristiano? Esta pregunta nos puede servir para darnos cuenta qué somos nosotros. De la pregunta dependerá lo que somos.
Hay varias respuestas, todas válidas.
Por ejemplo:
– ser cristiano es ser un seguidor de Cristo.
– ser cristiano es ser un hombre nuevo.
– ser cristiano es un modo de ser persona.
– ser cristiano: un modo de ser y estar en el mundo, en la sociedad.
Todas estas respuestas apuntan a la identidad, a lo que uno es.
Y hoy muchos no saben lo que son, no saben ni si quiera si son cristianos.
Si partimos diciendo que un cristiano es aquel que, por haber aceptado a Cristo en su vida, tiene un modo de ser nuevo; todo lo ve desde otra perspectiva, la de la Fe, como la ve Cristo.
2.- Y esto es muy importante. Ya que todo lo que existe en el mundo no es ni malo ni bueno. Así, las cosas, los bienes, el dinero, el sexo, la política, la T.V, la religión, etc.etc. Somos nosotros que hacemos de todo esto un buen o mal uso. A veces somos como el Rey Midas. Todo lo que él tocaba se convertía en oro.
Lo mismo sucede con nosotros. Hacemos buen o mal uso de todo, lo hacemos bueno o malo.
Y Jesús nos enseña con su Palabra cuál debe ser la parada de un discípulo suyo frente a la realidad con la que tenemos que toparnos cada día.
3.- Una de las manifestaciones del pecado es el absolutizar o idolatrarlo todo.
Se idolatran las ideologías, las cosas, el dinero, la religión, el placer, el sexo, etc. Y toda idolatría lleva a los excesos, los que dañan a la humanidad.
Por eso, con razón exclama el sabio en la primera lectura: «Vanidad, pura vanidad».
Cuánta gente vive atormentada por el futuro. El querer retener lo que poseen, pero sabiendo que se les va de las manos.
Cuántas guerras e incomprensiones por querer imponer una ideología o una religión . Pura vanidad.
En el mundo de la farándula estrellas rutilantes son estrellas fugaces. Pura vanidad.
4.- Pero el Señor nos sale al paso; tenemos que ser ricos a los ojos de Dios. Esa es la consigna. Y lo seremos en la medida que sepamos estar frente a la persona, el sexo, las cosas, en una palabra, frente a todo.
San Pablo nos dice: » Tengan el pensamiento puesto en las cosas celestiales y no en las de la tierra «.  No se trata de ser » volados «, ni enajenados. Al contrario, bien aterrizados, pero sin absolutizar nada, ni idolatrar nada. Porque el ídolo, sea el que sea, exige víctimas y mata.
Siempre, recordando que somos hombres nuevos, hemos de decir con el salmista: » Enseñanos  calcular nuestros años, para que nuestro corazón alcance la sabiduría. «
Con Jesús, Maestro y Sabiduría del Padre, aprendamos a vivir, a estar en la realidad para que la santifiquemos y hagamos buen uso de ella. 
Entonces sí sabremos responder a la pregunta inicial: qué es ser cristiano?

Hermano Pastor Salvo Beas.

Comentario al evangelio de hoy jueves 01 de agosto de 2019.

Del santo Evangelio según san Mateo 13, 47-53

En aquel tiempo, Jesús dijo a la multitud: «El Reino de los cielos se parece también a la red que los pescadores echan en el mar y recogen toda clase de peces. Cuando se llena la red, los pescadores la sacan a la playa y se sientan a escoger los pescados; ponen los buenos en canastos y tiran los malos. Lo mismo sucederá al final de los tiempos: vendrán los ángeles, separarán a los malos de los buenos y los arrojarán al horno encendido. Allí será el llanto y la desesperación.

¿Han entendido todo esto?». Ellos le contestaron: «Si». Entonces él les dijo: «Por eso, todo escriba instruido en las cosas del Reino de los cielos es semejante al padre de familia, que va sacando de su tesoro cosas nuevas y cosas antiguas».

Y cuando acabó de decir estas parábolas, Jesús se marchó de allí.

Palabra del Señor.

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

En diferentes momentos nos hemos sentido un poco fastidiados de escuchar los evangelios siempre, en modo cíclico, de manera continua, al punto de llegar a arrutinarnos. Sin embargo, no hemos de despreciar lo que el Señor nos quiere hacer ver cada día; nos va dando tesoros nuevos con su palabra, pero con ello no desprecia lo anterior, sino que nos ayuda a realmente a acercarnos a su gracia. Y podemos pensar que ya hacemos mucho, sin embargo, no nos damos cuenta del gran valor que tienen las enseñanzas de Cristo. Olvidar las antiguas y buscar las nuevas, o aferrarse a las antiguas y despreciar las nuevas es incorrecto, pero el atesorar tanto los tesoros antiguos como los nuevos, y darse cuenta de que no están separados, es la tarea de todo cristiano.

Por otro lado, la segunda tarea es transmitir esas enseñanzas, dar esos tesoros. Los auténticos cristianos sacan sus tesoros de su infancia, sus catequesis de la infancia, sus experiencias como monaguillos, ayudantes de la Iglesia o simplemente como fieles que vivieron su fe en la infancia; pero si no los sacan del tiempo actual, no pueden ser testigos del Evangelio, pues el tesoro de hoy es tan importante como el de quince, veinte o cincuenta años atrás, pero tienen que estar los dos.

«No basta, por tanto, con encontrar un lenguaje nuevo para proclamar la fe de siempre; es necesario y urgente que, ante los nuevos retos y perspectivas que se abren para la humanidad, la Iglesia pueda expresar esas novedades del Evangelio de Cristo que se encuentran contenidas en la Palabra de Dios, pero aún no han visto la luz. Este es el tesoro de las «cosas nuevas y antiguas» del que hablaba Jesús cuando invitaba a sus discípulos a que enseñaran lo nuevo que él había instaurado sin descuidar lo antiguo».
(Discurso de S.S. Francisco, 11 de octubre de 2017).

Fuente : http://es.catholic.net/op/articulos/73140/lo-nuevo-y-lo-antiguo.html#modal

EDD. jueves 01 de agosto de 2019.

Hoy, jueves, 1 de agosto de 2019

Primera lectura

Lectura del libro del Éxodo (40,16-21.34-38):

En aquellos días, Moisés hizo todo ajustándose a lo que el Señor le había mandado. El día uno del mes primero del segundo año fue construido el santuario. Moisés construyó el santuario, colocó las basas, puso los tablones con sus trancas y plantó las columnas; montó la tienda sobre el santuario y puso la cubierta sobre la tienda; como el Señor se lo había ordenado a Moisés. Colocó el documento de la alianza en el arca, sujetó al arca los varales y la cubrió con la placa. Después la metió en el santuario y colocó la cortina de modo que tapase el arca de la alianza; como el Señor se lo había ordenado a Moisés. Entonces la nube cubrió la tienda del encuentro, y la gloria del Señor llenó el santuario. Moisés no pudo entrar en la tienda del encuentro, porque la nube se había posado sobre ella, y la gloria del Señor llenaba el santuario. Cuando la nube se alzaba del santuario, los israelitas levantaban el campamento, en todas las etapas. Pero, cuando la nube no se alzaba, los israelitas esperaban hasta que se alzase. De día la nube del Señor se posaba sobre el santuario, y de noche el fuego, en todas sus etapas, a la vista de toda la casa de Israel.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 83,3.4.5-6a.8a.11 

R/.
¡Qué deseables son tus moradas, 
Señor de los ejércitos!

Mi alma se consume 
y anhela los atrios del Señor, 
mi corazón y mi carne 
retozan por el Dios vivo. R/.

Hasta el gorrión ha encontrado una casa; 
la golondrina, un nido donde colocar sus polluelos: 
tus altares, Señor de los ejércitos, 
Rey mío y Dios mío. R/.

Dichosos los que viven en tu casa, 
alabándote siempre. 
Dichosos los que encuentran en ti su fuerza; 
caminan de baluarte en baluarte. R/.

Vale más un día en tus atrios 
que mil en mi casa, 
y prefiero el umbral de la casa de Dios 
a vivir con los malvados. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo (13,47-53):

En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente: «El reino de los cielos se parece también a la red que echan en el mar y recoge toda clase de peces: cuando está llena, la arrastran a la orilla, se sientan, y reúnen los buenos en cestos y los malos los tiran. Lo mismo sucederá al final del tiempo: saldrán los ángeles, separarán a los malos de los buenos y los echarán al horno encendido. Allí será el llanto y el rechinar de dientes. ¿Entendéis bien todo esto?»
Ellos les contestaron: «Sí.»
Él les dijo: «Ya veis, un escriba que entiende del reino de los cielos es como un padre de familia que va sacando del arca lo nuevo y lo antiguo.»
Cuando Jesús acabó estas parábolas, partió de allí.

Palabra del Señor

REFLEXIÓN  :

CR

Queridos amigos:

Juzgar es, en muchas ocasiones, separar por medio de la negación: “Tomás no es músico” equivale a “Tomás no pertenece al conjunto de los músicos”. Pues bien, como recordábamos el martes, el juicio le corresponde solo a Dios. El evangelista lo presenta como tarea de los ángeles, que son a modo de delegados de Dios, y cuya mención es a veces una forma de aludir a Él a la vez que se omite por respeto su nombre. Solo Él sabe quién pertenece al “conjunto” de los suyos y quién no. Y –como ya indicábamos anteayer– hay que dejar que Él, al final de la historia, lleve a cabo ese juicio que es cometido suyo, y solo suyo; o que, en la parábola del juicio de las naciones, es obra del Hijo del hombre, que separa las ovejas de las cabras.

Nosotros, ahora, a la luz del evangelio, separemos las buenas opciones y las malas, ejercicio para el que podemos pedir el don del discernimiento; a la hora de actuar según lo discernido, pidamos amor y energía para llevar a cabo las buenas opciones; en todo, pidamos confianza para esperar que el Señor nos acoja en su amor recreador. Y oremos, en fin, con Ignacio de Loyola: «No permitas que nos separemos de ti. En la hora de nuestra muerte, llámanos, y mándanos ir a ti, para que con tus santos te alabemos. Amén».

Fuente  :  https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

Comentario al evangelio de hoy miércoles 31 de julio de 2019.

Del santo Evangelio según san Mateo 13, 44-46

En aquel tiempo, Jesús dijo a la multitud: «El Reino de los cielos se parece a un tesoro escondido en un campo. El que lo encuentra lo vuelve a esconder y, lleno de alegría, va y vende cuanto tiene y compra aquel campo.

El Reino de los cielos se parece también a un comerciante en perlas finas que, al encontrar una perla muy valiosa, va y vende cuanto tiene y la compra».

Palabra del Señor.

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

Las cosas que más nos cuestan son las que más nos remuneran porque nos ayudan a darnos cuenta de que las cosas fáciles pasan rápido y nos dejan con el mismo deseo con el que empezamos. El encontrar estos desafíos en nuestra vida es un motivo de alegría porque percibimos que será una oportunidad para crecer, pero hay que poner en marcha nuestra acción para que se lleve a cabo y, esto, es algo que nos cuesta a todos.

En estos momentos la motivación es lo que nos mueve y si fuera una motivación como el llegar al cielo haríamos todo lo posible por alcanzarlo, ya que es algo por lo que nuestra alma suspira.

«Esta es también la manera de dar el mejor testimonio del Evangelio, que proyecta sobre la persona la luz poderosa que el Señor Jesús continúa proyectando sobre cada ser humano. La humanidad de Cristo es precisamente el tesoro inagotable y la escuela más grande, de la cual aprender continuamente. Con sus gestos y sus palabras, nos hizo sentir el toque y la voz de Dios y nos enseñó que cada individuo, sobre todo el último, no es un número, sino una persona, única e irrepetible».
(Discurso de S.S. Francisco, 17 de mayo de 2019).

Fuente : http://es.catholic.net/op/articulos/73111/lo-dificil-que-es-ir-al-cielo.html#modal