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Autor: Patricio Osiadacz

EDD. miércoles 21 de agosto de 2019.

Miércoles de la vigésima semana del tiempo ordinario
San Pío X, papa
Memoria obligatoria 
Color: blanco

Pío X (1835-1914), que había sido obispo de Mantua y patriarca de Venecia, fue elegido Papa el año 1903. Tenía como lema “instaurar todas las cosas en Cristo” y en él inspiró toda su actividad pastoral.

Gobernó la Iglesia con firmeza, en una época en que debió enfrentar un laicismo virulento y un cuestionamiento radical de los conocimientos bíblicos y teológicos. Promovió, en este sentido, la acción responsable de los laicos en la misión evangelizadora de la iglesia.

Al invitar a los cristianos a participar activamente en la liturgia, les mostró el camino hacia las fuentes vivas de la fe.

Antífona de entrada Cf. Ez 34, 11. 23-24

Cuidaré de mis ovejas, dice el Señor, y suscitaré un pastor que las apaciente: Yo, el Señor, seré su Dios.

ORACIÓN COLECTA

Dios nuestro, que para defender la fe católica e instaurar todas las cosas en Cristo, colmaste de sabiduría divina y de fortaleza apostólica al Papa san Pío X; concédenos que, siguiendo sus enseñanzas y ejemplos, alcancemos la recompensa eterna. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

Me dijeron: “¡Que reine un rey sobre nosotros!”, siendo así que tienen como rey al Señor.

Lectura del libro de los Jueces    9, 6-15

Se reunieron todos los señores de Siquém y todo Bet Miló, y fueron a proclamar rey a Abimélec, junto a la encina de la piedra conmemorativa que está en Siquém.

Cuando le llevaron la noticia a Jotám, éste se puso en la cima del monte Garizím, y gritó con voz potente: “Escúchenme, señores de Siquém, y que Dios los escuche a ustedes: Los árboles se pusieron en camino para ungir a un rey que los gobernara. Entonces dijeron al olivo: «Sé tú nuestro rey».

Pero el olivo les respondió: ¿Voy a renunciar a mi aceite con el que se honra a los dioses y a los hombres, para ir a mecerme por encima de los árboles?»

Los árboles dijeron a la higuera: «Ven tú a reinar sobre nosotros».

Pero la higuera les respondió: «¿Voy a renunciar a mi dulzura y a mi sabroso fruto, para ir a mecerme por encima de los árboles?»

Los árboles dijeron a la vid: «Ven tú a reinar sobre nosotros».

Pero la vid les respondió: ¿Voy a renunciar a mi mosto que alegra a los dioses y a los hombres, para ir a mecerme por encima de los árboles?»

Entonces, todos los árboles dijeron a la zarza: «Ven tú a reinar sobre nosotros». Pero la zarza respondió a los árboles: «Si de veras quieren ungirme para que reine sobre ustedes, vengan a cobijarse bajo mi sombra; de lo contrario, saldrá fuego de la zarza y consumirá los cedros del Líbano»“.

SALMO RESPONSORIAL     20, 2-7

R/. ¡El rey se regocija por tu fuerza, Señor!

Señor, el rey se regocija por tu fuerza, ¡y cuánto se alegra por tu victoria! Tú has colmado los deseos de su corazón, no le has negado lo que pedían sus labios.

Porque te anticipas a bendecirlo con el éxito y pones en su cabeza una corona de oro puro. Te pidió larga vida y se la diste: días que se prolongan para siempre.

Su gloria se acrecentó por tu triunfo, Tú lo revistes de esplendor y majestad; le concedes incesantes bendiciones, lo colmas de alegría en tu presencia.EVANGELIO

ACLAMACIÓN AL EVANGELIO      Heb 4, 12

Aleluya.

La Palabra de Dios es viva y eficaz; discierne los pensamientos y las intenciones del corazón. Aleluya.

EVANGELIO 

¿Por qué tomas a mal que yo sea bueno?

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo    19, 30-20, 16

Jesús dijo a sus discípulos:

Muchos de los primeros serán los últimos, y muchos de los últimos serán los primeros. Porque el Reino de los Cielos se parece a un propietario que salió muy de madrugada a contratar obreros para trabajar en su viña. Trató con ellos un denario por día y los envió a su viña.

Volvió a salir a media mañana y, al ver a otros desocupados en la plaza, les dijo: “Vayan ustedes también a mi viña y les pagaré lo que sea justo”. Y ellos fueron.

Volvió a salir al mediodía y a media tarde, e hizo lo mismo. Al caer la tarde salió de nuevo y, encontrando todavía a otros, les dijo: “¿Cómo se han quedado todo el día aquí, sin hacer nada?”

Ellos les respondieron: “Nadie nos ha contratado”. Entonces les dijo: “Vayan también ustedes a mi viña”.

Al terminar el día, el propietario llamó a su mayordomo y le dijo: “Llama a los obreros y págales el jornal, comenzando por los últimos y terminando por los primeros”.

Fueron entonces los que habían llegado al caer la tarde y recibieron cada uno un denario. Llegaron después los primeros, creyendo que iban a recibir algo más, pero recibieron igualmente un denario. Y al recibirlo, protestaban contra el propietario, diciendo: “Estos últimos trabajaron nada más que una hora, y tú les das lo mismo que a nosotros, que hemos soportado el peso del trabajo y el calor durante toda la jornada”.

El propietario respondió a uno de ellos: “Amigo, no soy injusto contigo, ¿acaso no habíamos tratado en un denario? Toma lo que es tuyo y vete. Quiero dar a este que llega último lo mismo que a ti. ¿O no tengo derecho a disponer de mis bienes como me parece? ¿Por qué tomas a mal que yo sea bueno?”

Así, los últimos serán los primeros y los primeros serán los últimos.

Fuente  : http://www.eucaristiadiaria.cl/dia_cal.php?fecha=2019-08-21

REFLEXIÓN  :

Es difícil la comprensión de este Evangelio, pero lo más importante es que el propietario, o sea el Señor, no mintió a ninguno y fue justo con todos. Les pagó lo que estaba convenido, tanto al de la primera hora como al de la última hora.

La frase fundamental es: “¿no tengo derecho a disponer de mis bienes como me parece?”, y “¿por qué tomas a mal que yo sea bueno?”. El Señor es así. Es justo con los de la primera hora, los había contratado en un denario, y tiene otra justicia para los de la última hora.

Desde el punto de vista estratégico y externo pareciera que hay una especie de desequilibrio. Desequilibrio a los ojos humanos. Pero en cuanto al contrato, y lo formal, estaba en lo cierto. Les pagó a todos según había convenido. El Señor quiere ser bueno, y eso es lo que nos cuesta entender. Dios tiene bondad con todos. Con el que se portó bien y con el que se portó mal.

Uno puede decir lo mismo: “Yo que fui fiel toda mi vida, me pasa esto. Este, que es un atorrante, un “calavera”, que se portó mal, que hizo macanas y mucho lío, ¿le vas a dar lo mismo que a mí?”

¿Acaso no nos recuerda esto el comportamiento del hermano mayor y la actitud del hijo pródigo? Aquí otra vez, la misericordia de Dios que supera nuestro entendimiento y que es imprevisible. No lo podemos agarrar porque nuestros criterios, son nuestros criterios, pero los de Dios son distintos.

Y los mejores, los más seguros, son los de Dios y no los nuestros.

La misericordia de Dios es más grande que nuestra misericordia.

La bondad de Dios es mucho más grande que nuestra bondad.

Debemos entender que hay una desproporción y que Dios tiene otros caminos, otros códigos, otra manera de presentarse. Pero siempre siendo bueno y siendo justo.

Debemos rezar mucho para tener un corazón semejante al de Dios.

Para tener una mente amplia y grande, semejante a la de Dios.

Para poder amar, sin límites, a todos según Dios.

Para poder darnos cuenta que hay una justicia, que supera la meramente distributiva.

Fijémonos cómo el Evangelio va enseñando a las naciones, y al mundo, que hay que ser solidario con los otros, ayudando a los otros. Cómo la fe hace cultura, socializa el comportamiento de los hombres. Es importante darnos cuenta de la implicancia que esto tiene. Cuando Dios está, y es reconocido, uno puede reconocer y ayudar a los demás.

Los primeros serán los últimos y los últimos serán los primeros, porque Dios siempre nos sorprende y uno nunca puede apropiarse de los Dones de Dios. Porque los dones y la bondad de Dios, siempre seguirán siendo don y bondad.

En este mundo, ¿qué nos queda?

Primero, la bondad de Dios.

Pero también nos queda el esfuerzo de seguir siendo fieles desde las cosas más pequeñas a las cosas más grandes. Y uno las hace porque está convencido y no mira los resultados ni lo que reciben los demás.

¡Uno tiene que ser bueno, aunque los demás sean malos!

¡Uno tiene que ser honesto, aunque los demás sean deshonestos!

¡Uno tiene que ser justo, aunque, los demás sean injustos!

¡Uno tiene que tener dignidad de bien, aunque los demás la hayan perdido!

Dios se da a todos y de todos espera nuestra conversión.

Que Dios los bendiga.

Fuente  :  http://es.catholic.net/op/articulos/14485/enviado14485.html#modal

Comentario al evangelio de hoy martes 20 de agosto de 2019

Del santo Evangelio según san Mateo 19, 23-30

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Os aseguro que difícilmente entrará un rico en el reino de los cielos. Lo repito: Más fácil le es a un camello pasar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el reino de Dios.» Al oírlo, los discípulos dijeron espantados: «Entonces, ¿quién puede salvarse?» Jesús se les quedó mirando y les dijo: «Para los hombres es imposible; pero Dios lo puede todo.» Entonces le dijo Pedro: «Pues nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido; ¿qué nos va a tocar?» Jesús les dijo: «Os aseguro: cuando llegue la renovación, y el Hijo del hombre se siente en el trono de su gloria, también vosotros, los que me habéis seguido, os sentaréis en doce tronos para regir a las doce tribus de Israel. El que por mí deja casa, hermanos o hermanas, padre o madre, mujer, hijos o tierras, recibirá cien veces más, y heredará la vida eterna. Muchos primeros serán últimos y muchos últimos serán primeros».

Palabra del Señor.

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

De frente a la dificultad de seguir a Cristo, no nos podemos quedar con los brazos cruzados porque el tiempo pasaría sin que hiciéramos algo, más bien, en estas situaciones, nos ponemos a trabajar y empezamos a darnos cuenta de que la vida no es fácil, y hay que pedir la fuerza para amar a Dios con todo nuestro ser. Nuestra vida espiritual está compuesta de nuestro esfuerzo y la gracia de Dios, por eso, aunque el camino sea difícil lo podemos pasar con la ayuda de Dios.

La gran motivación que tenemos es la recompensa de una vida eterna; por eso vale la pena que en nuestro peregrinar terreno nos esforcemos por seguir el plan de Dios. Pidamos la gracia de ser fieles a Dios y reconocer que su misericordia y perdón siempre nos acompañarán.

«Los confines de la tierra, queridos jóvenes, son para vosotros hoy muy relativos y siempre fácilmente “navegables”. El mundo digital, las redes sociales que nos invaden y traspasan, difuminan fronteras, borran límites y distancias, reducen las diferencias. Parece todo al alcance de la mano, todo tan cercano e inmediato. Sin embargo, sin el don comprometido de nuestras vidas, podremos tener miles de contactos, pero no estaremos nunca inmersos en una verdadera comunión de vida. La misión hasta los confines de la tierra exige el don de sí en la vocación que nos ha dado quien nos ha puesto en esta tierra. Me atrevería a decir que, para un joven que quiere seguir a Cristo, lo esencial es la búsqueda y la adhesión a la propia vocación».
(Mensaje S.S. Francisco, 20 de mayo de 2018).

Fuente : http://es.catholic.net/op/articulos/73164/la-batalla-del-hombre-del-reino.html#modal

EDD. martes 20 de agosto de 2019

Hoy, martes, 20 de agosto de 2019

Primera lectura

Lectura del libro de los Jueces (6,11-24a):

En aquellos días, el ángel del Señor vino y se sentó bajo la encina de Ofrá, propiedad de Joás de Abiezer, mientras su hijo Gedeón estaba trillando a látigo en el lagar, para esconderse de los madianitas.
El ángel del Señor se le apareció y le dijo: «El Señor está contigo, valiente.» 
Gedeón respondió: «Perdón, si el Señor está con nosotros, ¿por qué nos ha venido encima todo esto? ¿Dónde han quedado aquellos prodigios que nos contaban nuestros padres: «De Egipto nos sacó el Señor.» La verdad es que ahora el Señor nos ha desamparado y nos ha entregado a los madianitas.»
El Señor se volvió a él y le dijo: «Vete, y con tus propias fuerzas salva a Israel de los madianitas. Yo te envío.» 
Gedeón replicó: «Perdón, ¿cómo puedo yo librar a Israel? Precisamente mi familia es la menor de Manasés, y yo soy el más pequeño en la casa de mi padre.» 
El Señor contestó: «Yo estaré contigo, y derrotarás a los madianitas como a un solo hombre.» 
Gedeón insistió: «Si he alcanzado tu favor, dame una señal de que eres tú quien habla conmigo. No te vayas de aquí hasta que yo vuelva con una ofrenda y te la presente.» 
El Señor dijo: «Aquí me quedaré hasta que vuelvas.» Gedeón marchó a preparar un cabrito y unos panes ázimos con media fanega de harina; colocó luego la carne en la cesta y echó el caldo en el puchero; se lo llevó al Señor y se lo ofreció bajo la encina. 
El ángel del Señor le dijo: «Coge la carne y los panes ázimos, colócalos sobre esta roca y derrama el caldo.» Así lo hizo. 
Entonces el ángel del Señor alargó la punta del cayado que llevaba, tocó la carne y los panes, y se levantó de la roca una llamarada que los consumió. Y el ángel del Señor desapareció. 
Cuando Gedeón vio que se trataba del ángel del Señor, exclamó: «¡Ay, Dios mío, que he visto al ángel del Señor cara a cara!» 
Pero el Señor le dijo: «¡Paz, no temas, no morirás!»
Entonces Gedeón levantó allí un altar al Señor y le puso el nombre de «Señor de la Paz.»

Palabra de Dios

Salmo

Sal 84,9.11-12.13-14

R/.
El Señor anuncia la paz a su pueblo

Voy a escuchar lo que dice el Señor: 
«Dios anuncia la paz 
a su pueblo y a sus amigos 
y a los que se convierten de corazón.» R/.

La misericordia y la fidelidad se encuentran, 
la justicia y la paz se besan; 
la fidelidad brota de la tierra, 
y la justicia mira desde el cielo. <R/.

El Señor nos dará la lluvia, 
y nuestra tierra dará su fruto. 
La justicia marchará ante él, 
la salvación seguirá sus pasos. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo (19,23-30):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Os aseguro que difícilmente entrará un rico en el reino de los cielos. Lo repito: Más fácil le es a un camello pasar por el ojo de una aguja que a un rico entrar en el reino de Dios.» 
Al oírlo, los discípulos dijeron espantados: «Entonces, ¿quién puede salvarse?» 
Jesús se les quedó mirando y les dijo: «Para los hombres es imposible; pero Dios lo puede todo.»
Entonces le dijo Pedro: «Pues nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido; ¿qué nos va a tocar?» 
Jesús les dijo: «Os aseguro: cuando llegue la renovación, y el Hijo del hombre se siente en el trono de su gloria, también vosotros, los que me habéis seguido, os sentaréis en doce tronos para regir a las doce tribus de Israel. El que por mí deja casa, hermanos o hermanas, padre o madre, mujer, hijos o tierras, recibirá cien veces más y heredará la vida eterna. Muchos primeros serán últimos y muchos últimos serán primeros.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN  : 

CR

Queridos hermanos:

Muchos de nosotros nos hemos preguntado más de una vez cuál será ese pecado contra el Espíritu Santo al que Jesús se refirió con tanta dureza. Sería un insensato si afirmara que sé claramente a qué se quiso referir el Señor, pero el evangelio de hoy despierta en mí desde hace años una reflexión.

Jesús nos dice una vez más que para Dios nada hay imposible: el Señor lo puede todo. Y nosotros seguimos empeñados en que hay muchas situaciones personales, comunitarias, sociales, ante las que no hay nada que hacer. ¿Cómo que nada? Nosotros no podremos hacer nada. Pero, ¿y la Gracia?

Con excesiva frecuencia los creyentes hablamos de personas que “no tienen arreglo”, de situaciones en las que no merece la pena pelear… Hoy el Evangelio vuelve a recordarnos lo contrario: Dios lo puede todo. Dejemos que su Espíritu entre de verdad en esas realidades; quitemos obstáculos a su acción. No acusemos de ineficacia a las mediaciones que el Señor nos propone si no las hemos experimentado del todo.

Somos demasiados los que nos apuntamos al lamento de Gedeón: nos sentimos los más pequeños de la tribu de nuestros padres, a la que además consideramos la menos digna de todas. ¡Puede que sea verdad, pero para el Señor todo sigue siendo posible!

Fuente :
https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

Ángelus: “El testimonio del Evangelio quema”

Palabras del Papa antes del Ángelus

(ZENIT – 18 agosto 2019).- El Papa Francisco ha comentado el Evangelio de este domingo, 18 de agosto de 2019, al rezar el Ángelus: “Jesús revela a sus amigos y a nosotros su deseo más ardiente: Traer a la Tierra el fuego del amor del Padre, que ilumina la vida y a través del cual el hombre se salva”.

El Pontífice ha rezado la oración mariana este domingo, 18 de agosto de 2019, a las 12 horas, desde el balcón del Palacio Apostólico, frente a cientos de peregrinos congregados en la plaza de San Pedro, en el Vaticano.

“El testimonio del Evangelio quema”, ha anunciado Francisco. “Quema toda forma de particularismo y mantiene la caridad abierta a todos, con una sola preferencia: la de los más pobres y los excluidos”.

El Santo Padre ha asegurado que adherirse al fuego del amor que nos Jesús trajo a la Tierra “envuelve toda nuestra existencia” y también “requiere la voluntad de servir al prójimo”. En este sentido, ha indicado que el Evangelio se manifiesta verdaderamente “con la adoración y sirviendo al prójimo”, el Evangelio “se manifiesta verdaderamente como el fuego que salva, que cambia el mundo, a partir del cambio del corazón de cada uno”.

Asimismo, el Papa ha recordado que “Jesús vino a separar con fuego. ¿A separar qué? El bien del mal, lo correcto de lo injusto”. En este sentido, ha explicado Francisco: “Llegó a dividir, a poner en crisis pero de manera saludable la vida de sus discípulos, rompiendo las ilusiones fáciles de aquellos que creen que pueden combinar la vida cristiana y la mundanidad”.

El Pontífice ha observado: “¡Cuántos cristianos autodenominados van al adivino o al adivino para ser leídos de la mano! Y esto es superstición, no de Dios. Se trata de no vivir hipócritamente, sino de estar dispuestos a pagar el precio por elecciones coherentes en la actitud que cada uno de nosotros tiene que tratar de buscar en la vida: la coherencia”.

A continuación, reproducimos las palabras del Papa antes de rezar el Ángelus:

***

Palabras del Papa antes del Ángelus

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

En el pasaje del Evangelio de hoy, Jesús advierte a los discípulos que ha llegado el momento de la decisión. Su llegada al mundo, de hecho, coincide con el momento de las decisiones decisivas. La opción por el Evangelio no puede posponerse. Para comprender mejor su llamado, usa la imagen del fuego que Él mismo vino a traer a la Tierra. Y dice así: He venido a traer fuego a la Tierra y cuanto desearía que ya estuviera ardiendo. Estas palabras tienen el propósito de ayudar a los discípulos a abandonar toda actitud de pereza, apatía, indiferencia, y cierre, para recibir el fuego del amor de Dios. Ese amor que, como nos recuerda san Pablo: “ha sido derramada en nuestros corazones por el Espíritu Santo” (Rom 5, 5). Porque es el Espíritu Santo que nos hace amar a Dios y amar al prójimo. Y es el Espíritu Santo que todos tenemos dentro.

Jesús revela a sus amigos y a nosotros su deseo más ardiente: Traer a la Tierra el fuego del amor del Padre, que ilumina la vida y a través del cual el hombre se salva. Él nos llama a difundir este fuego en el mundo, gracias al cual seremos reconocidos como verdaderos discípulos. El fuego del amor encendido por Cristo en el mundo a través del Espíritu Santo es ilimitado, universal. Esto se ha visto desde los primeros días del cristianismo. El testimonio del Evangelio se ha extendido como un fuego beneficioso, superando todas las divisiones entre individuos, categorías sociales, pueblos y naciones. El testimonio del Evangelio quema. Quema toda forma de particularismo y mantiene la caridad abierta a todos, con una sola preferencia: la de los más pobres y los excluidos.

Adherirse al fuego del amor que nos Jesús trajo a la Tierra envuelve toda nuestra existencia y también requiere la voluntad de servir al prójimo. Adoración y la disponibilidad a servir al prójimo. La primera: Adorar a Dios, significa también aprender la oración, que normalmente olvidamos. Por eso invito también a todos a descubrir la belleza de la oración.

Y después la segunda disponibilidad a servir al prójimo. Pienso con admiración en tantas comunidades y grupos de jóvenes que incluso durante el verano se dedican a ese servicio a favor de los enfermos, los pobres y las personas con discapacidad para vivir de acuerdo con el espíritu del Evangelio es necesario que ante las nuevas necesidades que se avecinan en el mundo haya discípulos de Cristo que sepan responder con nuevas iniciativas de caridad. Así, el Evangelio se manifiesta verdaderamente con la adoración y servir al prójimo, el Evangelio se manifiesta verdaderamente como el fuego que salva, que cambia el mundo, a partir del cambio del corazón de cada uno.

Desde esta perspectiva, también podemos entender la otra afirmación de Jesús que se informa en el pasaje de hoy, que a primera vista puede desconcertar. “¿Piensan acaso que he venido a traer paz a la Tierra? No, os digo. He traído la división” (Lc 12, 51). Él vino a separar con fuego. ¿A separar qué? El bien del mal, lo correcto de lo injusto. En este sentido, llegó a dividir, a poner en crisis pero de manera saludable la vida de sus discípulos, rompiendo las ilusiones fáciles de aquellos que creen que pueden combinar la vida cristiana y la mundanidad. Vida cristiana y compromisos de todo tipo. Prácticas y actitudes religiosas contra el prójimo. Para combinar, algunos piensan, la verdadera religiosidad con prácticas supersticiosas: ¡cuántos cristianos autodenominados van al adivino o al adivino para ser leídos de la mano! Y esto es superstición, no de Dios. Se trata de no vivir hipócritamente, sino de estar dispuestos a pagar el precio por elecciones coherentes en la actitud que cada uno de nosotros tiene que tratar de buscar en la vida: la coherencia. Y pagar el precio de ser coherentes con el Evangelio, porque es bueno llamarnos cristianos pero sobre todo ser cristianos en situaciones concretas dando testimonio del Evangelio, que es esencialmente amor por Dios y por nuestros hermanos.

Que María Santísima nos ayude a dejar que el corazón sea purificado por el fuego, traído por Jesús para propagarlo con nuestra vida a través de decisiones decisivas y valientes.

Fuente : https://es.zenit.org/articles/angelus-el-testimonio-del-evangelio-quema/

Comentario al evangelio de hoy lunes 19 de agosto de 2019.

Del santo Evangelio según san Mateo 19, 16-22

En aquel tiempo, se acercó a Jesús un joven y le preguntó: “Maestro, ¿qué cosas buenas tengo que hacer para conseguir la vida eterna?” Le respondió Jesús: “¿Por qué me preguntas a mí acerca de lo bueno? Uno solo es el bueno: Dios. Pero, si quieres entrar en la vida, cumple los mandamientos”. Él replicó: “¿Cuáles?”.

Jesús le dijo: No matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no levantarás falso testimonio, honra a tu padre y a tu madre, ama a tu prójimo como a ti mismo.

Le dijo entonces el joven: “Todo eso lo he cumplido desde mi niñez, ¿qué más me falta? Jesús le dijo: “Si quieres ser perfecto, ve a vender todo lo que tienes, dales el dinero a los pobres, y tendrás un tesoro en el cielo; luego ven y sígueme”. Al oír estas palabras, el joven se fue entristecido, porque era muy rico.

Palabra del Señor.

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

Dios nos da un regalo cada día, el regalo de seguirle con todo el corazón, de sabernos hijos suyos y de tener la certeza que Él está con nosotros. Este es el signo del seguidor de Cristo, la alegría; quien está triste por una mala noticia es alguien normal, pero quien se deja hundir por la desesperación, el odio, el pesimismo o la soledad no es seguidor de Cristo.

La tristeza no nos deja alzar la mirada, nos encierra en nosotros mismos y nos hace sufrir sin necesidad; la tristeza es autodestructiva, nos va carcomiendo por dentro, y se quiere filtrar en nuestra vida, se quiere transformar en nuestra frontera con la realidad, es más, todos los medios nos señalan catástrofes, desilusiones, terror… nos separan de las maravillas de las que estamos rodeados y nos aleja de la vida en Cristo.

Dios no nos quiere tristes, nos ama tanto que nos llena de sorpresas en cada momento, nos quiere alegrar el corazón y nos aleja de la tristeza. Alguna vez hemos pensado que la misa o la oración es triste o aburrida, pero siempre experimentamos la alegría de un Padre lleno de amor que nos acompaña.

«La alegría del Evangelio llena el corazón y la vida entera de los que se encuentran con Jesús. Quienes se dejan salvar por Él son liberados del pecado, de la tristeza, del vacío interior, del aislamiento. Con Jesucristo siempre nace y renace la alegría. En esta Exhortación quiero dirigirme a los fieles cristianos para invitarlos a una nueva etapa evangelizadora marcada por esa alegría, e indicar caminos para la marcha de la Iglesia en los próximos años».
(Exhortación apostólica Evangelii gaudium de S.S. Francisco, n. 1).

Fuente : http://es.catholic.net/op/articulos/73163/la-tristeza.html#modal

EDD. lunes 19 de agosto de 2019

Hoy, lunes, 19 de agosto de 2019

Primera lectura

Lectura del libro de los Jueces (2,11-19):

En aquellos días, los israelitas hicieron lo que el Señor reprueba, dieron culto a los ídolos; abandonaron al Señor, Dios de sus padres, que los había sacado de Egipto, y se fueron tras los otros dioses, dioses de las naciones vecinas, y los adoraron, irritando al Señor. Abandonaron al Señor y dieron culto a Baal y a Astarté. El Señor se encolerizó contra Israel: los entregó a bandas de saqueadores que los saqueaban, los vendió a los enemigos de alrededor, y los israelitas no podían resistirles. En todo lo que emprendían, la mano del Señor se les ponía en contra, exactamente como él les había dicho y jurado, llegando así a una situación desesperada. Entonces el Señor hacía surgir jueces, que los libraban de las bandas de salteadores; pero ni a los jueces hacían caso, sino que se prostituían con otros dioses, dándoles culto, desviándose muy pronto de la senda por donde habían caminado sus padres, obedientes al Señor. No hacían como ellos. Cuando el Señor hacía surgir jueces, el Señor estaba con el juez; y, mientras vivía el juez, los salvaba de sus enemigos, porque le daba lástima oírlos gemir bajo la tiranía de sus opresores. Pero, en cuanto moría el juez, recaían y se portaban peor que sus padres, yendo tras otros dioses, rindiéndoles adoración; no se apartaban de sus maldades ni de su conducta obstinada.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 105,34-35.36-37.39-40.43-44

R/.
Acuérdate de mí, Señor, por amor a tu pueblo

No exterminaron a los pueblos 
que el Señor les había mandado; 
emparentaron con los gentiles, 
imitaron sus costumbres. R/.

Adoraron sus ídolos y cayeron en sus lazos;
inmolaron a los demonios sus hijos y sus hijas. R/.

Se mancharon con sus acciones 
y se prostituyeron con sus maldades. 
La ira del Señor se encendió contra su pueblo, 
y aborreció su heredad. R/.

Cuántas veces los libró; 
mas ellos, obstinados en su actitud, 
perecían por sus culpas; 
pero él miró su angustia, 
y escuchó sus gritos. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo (19,16-22):

En aquel tiempo, se acercó uno a Jesús y le preguntó: «Maestro, ¿qué tengo que hacer de bueno para obtener la vida eterna?» 
Jesús le contestó: «¿Por qué me preguntas qué es bueno? Uno solo es Bueno. Mira, si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos.» 
Él le preguntó: «¿Cuáles?»
Jesús le contestó: «No matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, honra a tu padre y a tu madre, y ama a tu prójimo como a ti mismo.» 
El muchacho le dijo: «Todo eso lo he cumplido. ¿Qué me falta?» 
Jesús le contestó: «Si quieres llegar hasta el final, vende lo que tienes, da el dinero a los pobres –así tendrás un tesoro en el cielo– y luego vente conmigo.» 
Al oír esto, el joven se fue triste, porque era rico.

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

CR

Queridos hermanos:

Comenzamos la semana con el gozo de sabernos singularmente acompañados por los santos, por hombres y mujeres que han compartido nuestro camino de fe y participan ya de la gloria y el destino del Señor Resucitado. Reciente aún la fiesta de la Asunción de María, celebraremos su memoria como María Reina, y recordaremos a una serie de creyentes de muy diversos siglos, que  dejaron que la Palabra del Señor (la que nosotros deseamos escuchar y acoger) fuera el gran criterio orientador y organizador de sus vidas. Son, como acontece a menudo, bautizados de muy diverso siglo, continente y vocación cristiana específica: desde Bartolomé, miembro del primer colegio apostólico, a Rosa de Lima, Pío X o Bernardo de Claraval. Junto a ellos, evocados con otro rango litúrgico, podremos hacer memoria de Juan Eudes, Ezequiel Moreno y cientos de cristianos de todos los tiempos. Al repasar el Martirologio de esta semana llama la atención el número de beatos que entregaron su vida confesando la fe en campos de concentración, testigos valientes del Evangelio en medio de las recientes atrocidades del siglo XX. (¡Que el Señor nos ayude a descubrir y combatir las del XXI!).

Las dos lecturas que se proclaman en la eucaristía de hoy evocan personajes que se ven en la obligación de elegir: se puede vivir acogiendo la voluntad del Señor o dándole la espalda. Se puede rendir culto a muchos dioses. Conviene tener cuidado. Alguna de las fórmulas que la Iglesia ha compuesto para ayudarnos a confesar la fe nos lo advierte: “¿renunciáis a la tentación de creer que ya estáis convertidos del todo?”. En sí el texto va mucho más a la raíz: “¿renunciáis a quedaros en vuestros métodos, instituciones, reglamentos y no ir a Dios?” Hemos de estar vigilantes: somos capaces de disfrazar de evangélico lo más sagrado. Y con frecuencia, como el joven del evangelio, nos vamos tristes porque somos muy ricos.

Fuente  :  https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

Primer Encuentro Zonal, Zona Norte, 04 de agosto de 2019.

Hermanos, paz y bien !!!

El domingo 04 de agosto del presente año, en el Convento de San Antonio de Padúa, en Santiago, se realizó el primer primer Encuentro Zonal de los Laicos Capuchinos, de la Provincia de San Francisco de Asís de Chile. Las actividades se iniciaron a las 09.30 horas. En donde lo sobresaliente fue el vivir la Fraternidad entre todos los hermanos venidos desde Viña del Mar y de las diferentes fraternidades del movimiento que hay en la Región Metropolitana.

Pero, no sólo fraternidad se compartió, sino que también la fe en el Señor, en donde se oró, se participó activamente en la Eucaristía dominical que fue presidida por el hermano Capuchino José Miguel Jiménez Cohl. Sin duda hay que decirlo, que se contó con la presencia de nuestra hermana Coordinadora Nacional Evelyn Toledo Reyes.

Finalmente, compartimos algunas imágenes…

Equipo de Comunicaciones Laicos Capuchinos.

Comentario al evangelio de hoy sábado 17 de agosto de 2019

Del santo Evangelio según san Mateo 19, 13-15

En aquel tiempo, le presentaron unos niños a Jesús para que les impusiera las manos y orase por ellos. Los discípulos regañaron a la gente; pero Jesús les dijo: “Dejen a los niños y no les impidan que se acerquen a mí, porque de los que son como ellos es el Reino de los cielos”. Después les impuso las manos y continuó su camino.

Palabra del Señor.

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

«De los que son como ellos es el Reino de los cielos». Cuando yo era pequeño me acuerdo de que le pedía cosas a mis padres, las cuales debía llevar al colegio. Llegaba a mi casa hacia mi petición y después me ponía a jugar, realmente no sabía de donde salían las cosas que yo pedía, pero al otro día estaban allí, listas para llevar al colegio.

De esta es la confianza de la que hoy nos habla el Evangelio, de que seamos delante de Dios niños, que seamos los niños en brazos de su Padre y que jamás lo soltemos, pues con Él estaremos siempre seguros. O acaso ¿quién de nosotros no sentía seguro cuando estaban sus padres a su lado? ¡Cuánta más confianza y seguridad nos debe dar el estar con Dios Padre, nuestro Padre eterno!

Pero muchas veces es difícil ser hijo, y ¿qué me falta a mí para dejar ser a Dios mi Padre? Tantas veces nos aferramos en nuestras seguridades pasajeras mientras dejamos a un lado las seguridades eternas que nos ha prometido el Padre eterno.

Pidamos la gracia a María santísima que siempre vivió como una niña ante los hijos de Dios y así poder estar un día delante del Padre celestial.

«Dios es Padre, el más tierno de los padres, y desea la confianza de sus hijos. ¡Cuántas veces sospechamos de Él!, ¡sospechamos de Dios! Pensamos que puede enviarnos alguna prueba, privarnos de la libertad, abandonarnos. Pero esto es un gran engaño, es la tentación de los orígenes, la tentación del diablo: insinuar la desconfianza en Dios. María vence esta primera tentación con su heme aquí. Y hoy miramos la belleza de la Virgen, nacida y vivida sin pecado, siempre dócil y transparente a Dios».
(Homilía de S.S. Francisco, 8 de diciembre de 2018).

Fuente : http://es.catholic.net/op/articulos/73159/ser-ninos-delante-de-dios.html#modal

EDD. sábado 17 de agosto de 2019

Hoy, sábado, 17 de agosto de 2019

Primera lectura

Lectura del libro de Josué (24,14-29):

En aquellos días, Josué continuó hablando al pueblo: «Pues bien, temed al Señor, servidle con toda sinceridad; quitad de en medio los dioses a los que sirvieron vuestros padres al otro lado del río y en Egipto; y servid al Señor. Si no os parece bien servir al Señor, escoged hoy a quién queréis servir: a los dioses que sirvieron vuestros padres al este del Éufrates o a los dioses de los amorreos en cuyo país habitáis; yo y mi casa serviremos al Señor.» 
El pueblo respondió: «¡Lejos de nosotros abandonar al Señor para servir a dioses extranjeros! El Señor es nuestro Dios; él nos sacó a nosotros y a nuestros padres de la esclavitud de Egipto; él hizo a nuestra vista grandes signos, nos protegió en el camino que recorrimos y entre todos los pueblos por donde cruzamos. El Señor expulsó ante nosotros a los pueblos amorreos que habitaban el país. También nosotros serviremos al Señor: ¡es nuestro Dios!»
Josué dijo al pueblo: «No podréis servir al Señor, porque es un Dios santo, un Dios celoso. No perdonará vuestros delitos ni vuestros pecados. Si abandonáis al Señor y servís a dioses extranjeros, se volverá contra vosotros y, después de haberos tratado bien, os maltratará y os aniquilará.» 
El pueblo respondió: «¡No! Serviremos al Señor.»
Josué insistió: «Sois testigos contra vosotros mismos de que habéis elegido servir al Señor.» 
Respondieron: «¡Somos testigos!» 
Josué contestó: «Pues bien, quitad de en medio los dioses extranjeros que conserváis, y poneos de parte del Señor, Dios de Israel.» 
El pueblo respondió: «Serviremos al Señor, nuestro Dios, y le obedeceremos.» 
Aquel día, Josué selló el pacto con el pueblo y les dio leyes y mandatos en Siquén. Escribió las cláusulas en el libro de la ley de Dios, cogió una gran piedra y la erigió allí, bajo la encina del santuario del Señor, y dijo a todo el pueblo: «Mirad esta piedra, que será testigo contra vosotros, porque ha oído todo lo que el Señor nos ha dicho. Será testigo contra vosotros, para que no podáis renegar de vuestro Dios.» Luego despidió al pueblo, cada cual a su heredad. 
Algún tiempo después murió Josué, hijo de Nun, siervo del Señor, a la edad de ciento diez años.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 15,1-2a.5.7-8.11

R/.
Tú, Señor, eres el lote de mi heredad

Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti; 
yo digo al Señor: «Tú eres mi bien.» 
El Señor es el lote de mi heredad y mi copa; 
mi suerte está en tu mano. R/.

Bendeciré al Señor, que me aconseja, 
hasta de noche me instruye internamente. 
Tengo siempre presente al Señor, 
con él a mi derecha no vacilaré. R/.

Me enseñarás el sendero de la vida, 
me saciarás de gozo en tu presencia, 
de alegría perpetua a tu derecha. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo (19,13-15):

En aquel tiempo, le acercaron unos niños a Jesús para que les impusiera las manos y rezara por ellos, pero los discípulos los regañaban. Jesús dijo: «Dejadlos, no impidáis a los niños acercarse a mí; de los que son como ellos es el reino de los cielos.» Les impuso las manos y se marchó de allí.

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

CR

Queridos hermanos:

Hoy miramos culturalmente a los niños con ternura. ¡Son tan indefensos, tan débiles! Y pensamos que lo que Jesús nos quiso decir fue que hay que protegerlos y cuidarlos. Nos sentimos tranquilos. Eso ya lo sabemos y lo hacemos.

Pero, en realidad, Lo que Jesús nos dice es más serio. Los niños, en aquella época, eran considerados simplemente como no personas. Carecían de cualquier derecho social hasta que llegaban a la mayoría de edad.

Como otros grupos en aquella sociedad estaban marginados. De ellos es el Reino de Dios, y de gente como ellos, es decir, de tos marginados, de los que son considerados como nada.

Para entrar en el Reino hay que hacerse como aquellos niños. De algún modo hay que marginarse de esta sociedad, salirse de sus carriles. No podemos jugar a dos barajas.

El que sigue a Jesús tiene que dejar este estilo de mundo. Hay que hacerse como los marginados, para allá. desde los márgenes y las fronteras, aprender otra forma de ser personas, un nuevo litise de vida más acorde con el Reino.

Fuente  :  https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

Ángelus: “Hoy María invita a levantar la mirada” – Solemnidad de la Asunción de la Virgen

Palabras del Papa antes del Ángelus

(ZENIT – 16 agosto 2019).- “La fiesta de la Asunción de María es una llamada para todos nosotros, especialmente para cuantos están afligidos por dudas y tristezas, y viven con la mirada dirigida hacia abajo, en lugar de levantar la mirada”: son algunas de las palabras del Papa Francisco, antes de rezar el Ángelus el 15 agosto de 2019, con motivo de la solemnidad de la Asunción de la Virgen al Cielo.

A las 12 horas, el Pontífice se asomó al balcón del Palacio Apostólico, y dirigiéndose a los peregrinos que esperaban en la plaza de San Pedro, comentó el Evangelio y rezó la oración mariana.

“Miremos hacia arriba”, exhortó el Santo Padre. “El Cielo está abierto, no despierta temor, ya no está distante, porque en el umbral del Cielo hay una Madre que nos espera, y es nuestra Madre. Nos ama, nos sonríe y nos socorre con cuidado, como toda madre quiere lo mejor para sus hijos”.

Francisco comentó los dos verbos de la oración de la Virgen: “Mi alma magnifica al Señor y mi espíritu se regocija en Dios, mi Salvador”. Los verbos “magnifica” y “exulta”.

“Buscar cosas grandes”

“Se exulta cuando sucede algo tan bello que no basta con regocijarse dentro en el alma, sino que se quiere expresar la felicidad con todo el cuerpo. Entonces se regocija. María exulta a causa de Dios, quien sabe si a nosotros nos ha sucedido exultar con el Señor. Exultamos por un resultado obtenido, por una bella noticia recibida, pero hoy María nos enseña a exultar en Dios. ¿Por qué? Porque Él hace grandes cosas”, explicó el Papa.

Asimismo, indicó: “A las grandes cosas se alude con el otro verbo. Magnificar. ‘Mi alma magnifica’. En efecto magnificar significa exaltar una realidad por su belleza, por su grandeza. María exalta la grandeza del Señor. Lo alaba diciendo que Él es verdaderamente grande. En la vida es importante buscar cosas grandes, de lo contrario uno se pierde detrás de tantas cosas pequeñas. María nos demuestra que si queremos que nuestra vida sea feliz, en primer lugar hay que poner a Dios porque solo Él es grande”.

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Palabras del Papa Francisco

Queridos hermanos y hermanas:

¡Buenos días! En el Evangelio de hoy, Solemnidad de la Asunción de María Santísima, la Virgen Santa reza diciendo: “Mi alma magnifica al Señor y mi espíritu se regocija en Dios, mi Salvador”. Veamos los verbos de esta oración: Magnifica y exulta.

Se exulta cuando sucede algo tan bello que no basta con regocijarse dentro en el alma, sino que se quiere expresar la felicidad con todo el cuerpo. Entonces se regocija. María exulta a causa de Dios, quien sabe si a nosotros nos ha sucedido exultar con el Señor. Exultamos por un resultado obtenido, por una bella noticia recibida, pero hoy María nos enseña a exultar en Dios. ¿Por qué? Porque Él hace grandes cosas.

A las grandes cosas se alude con el otro verbo. Magnificar. “Mi alma magnifica”. En efecto magnificar significa exaltar una realidad por su belleza, por su grandeza. María exalta la grandeza del Señor. Lo alaba diciendo que Él es verdaderamente grande. En la vida es importante buscar cosas grandes, de lo contrario uno se pierde detrás de tantas cosas pequeñas. María nos demuestra que si queremos que nuestra vida sea feliz, en primer lugar hay que poner a Dios porque solo Él es grande.

Cuántas veces, en cambio, vivimos persiguiendo cosas de poca importancia: Prejuicios, rencores, rivalidades, envidias, bienes materiales superfluos, cuantas mezquindades en la vida. Nosotros conocemos esto. Hoy María invita a levantar la mirada, levantar la mirada a las grandes cosas que el Señor ha realizado en Ella. También en cada uno de nosotros el Señor hace tantas cosas grandes. Debemos reconocerlas y exultar, magnificar, por estas grandes cosas.

Porque son las grandes cosas que festejamos hoy: María es asunta al Cielo, pequeña y humilde, es la primera es recibir la más alta gloria. Ella, que es una criatura humana, una de nosotros, alcanza la eternidad en alma y cuerpo, y allí nos espera como una madre espera que sus hijos vuelvan a casa. En efecto, el pueblo de Dios la invoca como la Puerta al Cielo, nosotros estamos en camino, peregrinos a la Casa de allá arriba. Hoy miramos a María y vemos la meta. Vemos que una criatura ha sido asunta a la gloria de Jesucristo resucitado. Y esa criatura solo podría ser Ella: La Madre del Redentor.

Vemos que en el paraíso, junto a Cristo, el nuevo Adán, está también Ella, María, la nueva Eva. Y esto nos da consuelo y esperanza en nuestra peregrinación acá abajo. La fiesta de la Asunción de María es una llamada para todos nosotros, especialmente para cuantos están afligidos por dudas y tristezas, y viven con la mirada dirigida hacia abajo, en lugar de levantar la mirada.

Miremos hacia arriba. El Cielo está abierto, no despierta temor, ya no está distante, porque en el umbral del Cielo hay una Madre que nos espera, y es nuestra Madre. Nos ama, nos sonríe y nos socorre con cuidado, como toda madre quiere lo mejor para sus hijos. Y nos dice: “Ustedes son preciosos a los ojos de Dios, no están hechos para las satisfacciones del mundo, sino para las grandes alegrías del Cielo. Sí, porque Dios es alegría, no aburrimiento, Dios es alegría”.

Dejémonos llevar por la mano de la Virgen. Cada vez que tomamos el Rosario en nuestras manos y le rezamos, damos un paso adelante hacia la gran meta de la vida. Dejémonos atraer por la verdadera belleza, no nos dejemos absorber por las pequeñas cosas de la vida, sino escojamos la grandeza del Cielo, que la santa Virgen, Puerta del Cielo, nos ayude a mirar con confianza y alegría allá, donde está nuestra verdadera Casa, donde está Ella, que como Madre nos espera.

Fuente : https://es.zenit.org/articles/angelus-hoy-maria-invita-a-levantar-la-mirada-solemnidad-de-la-asuncion-de-la-virgen/