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Autor: Patricio Osiadacz

EDD. viernes 06 de septiembre de 2019

Hoy, viernes, 6 de septiembre de 2019

Primera lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Colosenses (1,15-20):

Cristo Jesús es imagen de Dios invisible, primogénito de toda criatura; porque por medio de él fueron creadas todas las cosas: celestes y terrestres, visibles e invisibles, Tronos, Dominaciones, Principados, Potestades; todo fue creado por él y para él. Él es anterior a todo, y todo se mantiene en él. Él es también la cabeza del cuerpo: de la Iglesia. Él es el principio, el primogénito de entre los muertos, y así es el primero en todo. Porque en él quiso Dios que residiera toda la plenitud. Y por él quiso reconciliar consigo todos los seres: los del cielo y los de la tierra, haciendo la paz por la sangre de su cruz.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 99,2.3.4.5

R/.
Entrad en la presencia del Señor con vítores

Aclama al Señor, tierra entera,
servid al Señor con alegría,
entrad en su presencia con vítores. R/.

Sabed que el Señor es Dios:
que él nos hizo y somos suyos,
su pueblo y ovejas de su rebaño. R/.

Entrad por sus puertas con acción de gracias,
por sus atrios con himnos,
dándole gracias
y bendiciendo su nombre. R/.

«El Señor es bueno,
su misericordia es eterna,
su fidelidad por todas las edades.» R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas (5,33-39):

En aquel tiempo, dijeron a Jesús los fariseos y los escribas: «Los discípulos de Juan ayunan a menudo y oran, y los de los fariseos también; en cambio, los tuyos, a comer y a beber.»
Jesús les contestó: «¿Queréis que ayunen los amigos del novio mientras el novio está con ellos? Llegará el día en que se lo lleven, y entonces ayunarán.»
Y añadió esta parábola: «Nadie recorta una pieza de un manto nuevo para ponérsela a un manto viejo; porque se estropea el nuevo, y la pieza no le pega al viejo. Nadie echa vino nuevo en odres viejos; porque el vino nuevo revienta los odres, se derrama, y los odres se estropean. A vino nuevo, odres nuevos. Nadie que cate vino añejo quiere del nuevo, pues dirá: «Está bueno el añejo.»»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN  : 

Hombres y mujeres para curar

Estamos en el siglo XXI, nos rodea una sociedad abierta y tolerante y nuestra Iglesia hace años que pasó por el filtro de la renovación del Concilio Vaticano II. Pero siguen persiguiéndonos viejos demonios que nos retienen en viejas normas, costumbres, ritos, o fórmulas. Cosas viejas que velan lo importante, lo esencial en la vida de los hombres.

Los de siempre, los escribas y fariseos, se escandalizan de los discípulos de Jesús; no siguen las leyes antiguas del ayuno y la oración. Jesús, una vez más, deja clara su postura; recurre a la alegoría del novio. Jesús es el novio, y el novio evoca banquete de bodas, y este banquete es para la fiesta, la amistad, el compartir gozosamente sentimientos felices. Como que es el banquete de la Nueva Alianza. Y Jesús lo adorna con bellas metáforas: si el vino es nuevo, ¿por qué odres viejos? Si el vestido es nuevo, ¿por qué viejos remiendos? Con la llegada de Jesús, todo es nuevo, y no podemos pegarlo con cosas caducas.

La vida contradice a ciertos escándalos y gratuitas afirmaciones. Dicen que los discípulos no oran, y son los que, inquietos, suplican a Jesús: “Enséñanos a orar”. Se proclama que no ayunan y son frívolos, y estuvieron prontos a beber el cáliz del Señor. Es que el Reino de Dios no es para tristes o espíritus angélicos. Los hombres y mujeres de este Reino son de carne y sangre, gozan de las cosas buenas que Dios creó. El Reino está prefigurado en un banquete de bodas donde se sientan los salvados por Jesucristo: Banquete presidido por Jesús; (solo su ausencia, el pecado, daría sentido a la tristeza). No queremos una ascesis porque sí, sino que abrazamos la cruz que brota del amor. Esto no son rebajas del seguimiento de Cristo. ¿Dónde está aquí el aburguesamiento del que hablan algunos?  Os invito a beber el vino nuevo, a la coherencia de hacer, también, nuevas las cosas. Es que somos criaturas nuevas por el Bautismo porque hemos bebido el vino nuevo del Espíritu Santo.

Fuente :
https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

Homilía para la Eucaristía del domingo 08 de septiembre de 2019.

Un cordial saludo a todos ustedes. Paz y Bien.

DOMINGO 23 DEL AÑO.

Sabiduría 9,13-19: ¿Puede el hombre conocer la voluntad de Dios? Teóricamente sí, pero las limitaciones y pasiones ofuscan y oscurecen la mente humana. El texto evoca lo precario de la existencia humana. Sólo con la ayuda del Espíritu Santo y la Sabiduría de Dios (Jesús) podemos conocer lo que Dios y valora.

Filemón 9-10.12-17: El Apóstol plantea algo nuevo: las nuevas relaciones humanas entre amo y esclavo. Si ambos se encontraron con Cristo, ambos adquieren una nueva relación en virtud del Espíritu Santo recibido. Es la revolución del Amor de Dios.

Lucas 14,25-33: Exigencias para ser discípulo; son tres las que dice el texto: a) Amar a Jesús más que a la propia familia. b) Cargar con la cruz para ir en pos de Él. c) Renuncia de todas las posesiones. Todo esto exige discernimiento.

1.- El Apóstol Pablo dice: “¡Qué profunda y llena de riqueza es la Sabiduría y la ciencia de Dios!      ¡Qué insondables son sus caminos!” (Romanos 11,33-34). Cierto, muy cierto.  Frente a la Sabiduría de Dios somos muy limitados. Sólo gracias a la ayuda de su Santo Espíritu podemos penetrar en Dios y saber lo que a Él le agrada. Es cierto que somos capaces de conocer a Dios por medio de la razón, como afirma el Concilio Vaticano I, porque todo cuanto se puede conocer acerca de Dios está patente por medio de sus obras (cfr. Romanos 1,11-20). Sin embargo, le cuesta a nuestra razón oscurecida por nuestras limitaciones conocer lo que Dios quiere. Y de hecho, el racionalismo está enceguecido, no ve, no conoce lo de Dios. Pero con la ayuda de Él, de su Espíritu, sí podemos entender lo que expone Jesús en su evangelio, las categorías y valores del Reino de Dios. Así como el domingo pasado su Palabra nos mostraba cuál debe ser la actitud de un discípulo: la Humildad. Sin su Sabiduría esto no se capta.

2.- Llama la atención la carta a Filemón, escrita e inspirada en la Sabiduría de Dios. Sabemos que la esclavitud era parte del sistema socio-económico de la sociedad grecorromana. Pablo no es Marx; éste proclamaba: “Proletarios del mundo uníos”, para cambiar el sistema. Pablo, en cambio, desde la fe, plantea otra cosa: “Que cada uno permanezca en el estado en que se encontraba cuando Dios lo llamó. ¿Eras esclavo al escuchar el llamado de Dios? No te preocupes…porque el que era esclavo, ahora es un hombre libre en el Señor; de la misma manera, el que era libre cuando el Señor lo llamó, ahora es un esclavo en Cristo”(Romanos 7,20-22). Se entabla una nueva relación gracias al Espíritu Santo que fue comunicado. ¿Utopía? No, si tenemos la Sabiduría de Dios.

Y lo que plantea Jesús en el evangelio va por la misma línea; no se puede  comprender ni aceptar si no se tiene la Sabiduría de Dios. Sus exigencias son radicales y responden a otra mentalidad. El que quiera ser un discípulo necesita hacer un vacío para ser llenado, para ser poseído por Dios. El ser cristiano conlleva una tremenda exigencia, es vivir una nueva existencia, que exige una preparación intensa, un discernimiento permanente, como la de aquellos que van a construir un edificio o entablar una guerra. Ellos se preguntan si con lo que poseo podré tener éxito. El cristiano debe preguntarse: ¿cuánto me falta para no poseer nada, para ser libre y disponible? Ya nos damos cuenta por dónde va lo que el evangelio plantea.

3.- En el mundo, donde se piensa que todo se resuelve con el racionalismo, con la ciencia humana,  se menosprecia a la Sabiduría de Dios. La gente de hoy es como los judíos en Cafarnaún que, después de escuchar a Jesús, decían: “¡Es duro este lenguaje! ¿Quién puede escucharlo?” (Juan 6,60). Y por eso, es más fácil y cómodo reducir el mensaje del Señor a una simple religión, en la que quedamos tranquilos cumpliendo ritos y normas. Y Jesús no nos trajo una religión, sino una forma de vida inspirada en los criterios del Reino, los que sólo se captan con la ayuda del Espíritu Santo.

Por eso, dada nuestra fragilidad humana, el Mensaje del Señor ha sido desvirtuado y rechazado. Le hemos echado agua al vino nuevo del Reino.

4.- Hoy queremos reconocer que sólo Dios es Sabio, solo Dios es Santo, solo Dios es Fuerte.

En comunión con Él podemos tener un corazón sabio, para que sepamos calcular nuestros años, nuestros conocimientos, nuestra vida. Para que sepamos verlo todo desde la perspectiva de Dios. Que su Espíritu transforme nuestra mente así como va a transformar este pan y este vino, para que así podamos comprender “¡Qué profunda y llena de riqueza es la Sabiduría y la ciencia de Dios!”

Conectados con el Señor podemos ser proclamadores del Reino de Dios.

   Hermano Pastor Salvo Beas.

Comentario al evangelio de hoy jueves 05 de septiembre de 2019.

Del santo Evangelio según san Lucas 5, 1-11

En aquel tiempo, Jesús estaba a orillas del lago de Genesaret y la gente se agolpaba en torno suyo para oír la Palabra de Dios. Jesús vio dos barcas que estaban junto a la orilla. Los pescadores habían desembarcado y estaban lavando las redes. Subió Jesús a una de las barcas, la de Simón, le pidió que la alejara un poco de tierra, y sentado en la barca, enseñaba a la multitud.

Cuando acabó de hablar, dijo a Simón: “Lleva la barca mar adentro y echen sus redes para pescar”. Simón replicó: “Maestro, hemos trabajado toda la noche y no hemos pescado nada; pero, confiado en tu palabra echaré las redes”. Así lo hizo y cogieron tal cantidad de pescados, que las redes se rompían. Entonces hicieron señas a sus compañeros, que estaban en la otra barca, para que vinieran a ayudarlos. Vinieron ellos y llenaron tanto las dos barcas, que casi se hundían.

Al ver esto, Simón Pedro se arrojó a los pies de Jesús y le dijo: “¡Apártate de mí, Señor, porque soy un pecador!”. Porque tanto él como sus compañeros estaban llenos de asombro, al ver la pesca que habían conseguido. Lo mismo les pasaba a Santiago y a Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón.

Entonces Jesús le dijo a Simón: “No temas; desde ahora serás pescador de hombres”. Luego llevaron las barcas a tierra y, dejándolo todo, lo siguieron.

Palabra del Señor.

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

Multitudes iban a escuchar a Jesús con atención y Él anunciaba a todos la alegría del Reino. Pero de todos los que se encontraban en ese lugar ese día, Jesús se fijó en Simón que estaba ahí porque ese era su lugar de trabajo de todos los días.

Quizás Simón, a pesar de estar ahí por «casualidad», era el que más necesitaba a Jesús y de quien Jesús también necesitaba. Simón estaba agobiado por su trabajo, no había pescado nada en toda la noche y estaba cansando, desilusionado. Jesús, que conoce nuestro corazón, al ver eso no se quedó en el plano de la necesidad humana del trabajo, sino que vio más en profundidad. Lo vio, lo amo y lo llamó para una misión.

Pedro tomó una decisión que parecía ilógica, decidió confiar en un advenedizo que ni siquiera era pescador y le dijo: En tu nombre, Señor, echaré las redes. En ese momento Jesús subió a la barca y ocurrió el milagro más grande, un cambio de corazón por el encuentro personal con el Señor. La sobreabundancia de peces era algo sin importancia para Pedro, tanto así que dejó de inmediato lo único que tenía para sobrevivir.

El Señor cuando se cruza en nuestro camino no lo hace por casualidad, nos conoce, nos ama y nos tiene una misión. Quiere sanar nuestro corazón y hacernos infinitamente felices a su lado. La pregunta es, ¿lo dejas subir a tu barca? Echa las redes y verás qué bueno es el Señor. El trabajo, estudios y cosas de todos los días se vuelven algo extraordinario en lo ordinario cuando dejamos que el Señor sea el que dirija nuestra barca.

«Esta es la motivación, la fuerza de toda nuestra vida religiosa y también de nuestra acción con los jóvenes: llevarlos a Dios. Ante la tentación de la resignación, en la pastoral juvenil y vocacional se os pide la audacia evangélica y la vocación para echar las redes, aunque no parezca el tiempo o la hora más oportunos. Frente a una vida somnolienta, adormecida y cansada, se os pide que estéis despierto para poder despertar; se os pide que seáis profetas de esperanza y novedad, profetas de alegría con vuestra propia vida».
(Discurso de S.S. Francisco, 15 de junio de 2019).

Fuente : http://es.catholic.net/op/articulos/73292/sube-senor-a-mi-barca.html#modal

EDD. jueves 05 de septiembre de 2019

Hoy, jueves, 5 de septiembre de 2019

Primera lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Colosenses (1,9-14):

Desde que nos enteramos de vuestra conducta, no dejamos de rezar a Dios por vosotros y de pedir que consigáis un conocimiento perfecto de su voluntad, con toda sabiduría e inteligencia espiritual. De esta manera, vuestra conducta será digna del Señor, agradándole en todo; fructificaréis en toda clase de obras buenas y aumentará vuestro conocimiento de Dios. El poder de su gloria os dará fuerza para soportar todo con paciencia y magnanimidad, con alegría, dando gracias al Padre, que os ha hecho capaces de compartir la herencia del pueblo santo en la luz. Él nos ha sacado del dominio de las tinieblas, y nos ha trasladado al reino de su Hijo querido, por cuya sangre hemos recibido la redención, el perdón de los pecados. 

Palabra de Dios

Salmo

Sal 97,2-3ab.3cd-4.5-6 

R/.
El Señor da a conocer su victoria

El Señor da a conocer su victoria, 
revela a las naciones su justicia: 
se acordó de su misericordia y su fidelidad 
en favor de la casa de Israel. R/.

Los confines de la tierra han contemplado 
la victoria de nuestro Dios. 
Aclama al Señor, tierra entera; 
gritad, vitoread, tocad. R/.

Tocad la cítara para el Señor, 
suenen los instrumentos: 
con clarines y al son de trompetas, 
aclamad al Rey y Señor. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas (5,1-11):

En aquel tiempo, la gente se agolpaba alrededor de Jesús para oír la palabra de Dios, estando él a orillas del lago de Genesaret. Vio dos barcas que estaban junto a la orilla; los pescadores habían desembarcado y estaban lavando las redes. Subió a una de las barcas, la de Simón, y le pidió que la apartara un poco de tierra. Desde la barca, sentado, enseñaba a la gente.
Cuando acabó de hablar, dijo a Simón: «Rema mar adentro, y echad las redes para pescar.»
Simón contestó: «Maestro, nos hemos pasado la noche bregando y no hemos cogido nada; pero, por tu palabra, echaré las redes.»
Y, puestos a la obra, hicieron una redada de peces tan grande que reventaba la red. Hicieron señas a los socios de la otra barca para que vinieran a echarles una mano. Se acercaron ellos y llenaron las dos barcas, que casi se hundían. 
Al ver esto, Simón Pedro se arrojó a los pies de Jesús diciendo: «Apártate de mí, Señor, que soy un pecador.»
Y es que el asombro se había apoderado de él y de los que estaban con él, al ver la redada de peces que habían cogido; y lo mismo les pasaba a Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón.
Jesús dijo a Simón: «No temas; desde ahora serás pescador de hombres.»
Ellos sacaron las barcas a tierra y, dejándolo todo, lo siguieron.

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Rema mar adentro

A la gente hay que animarla. Hartos de crisis, de penurias, de soledades y de penas, no vayamos a echarles más cargas. No es latiguillo recordar que los cristianos arrastramos una imagen de prohibiciones, actitudes negativas o visiones rigoristas. ¿Que no es verdad? Reconozcamos la realidad de la imagen, y tratemos de superarla.

Fijémonos en esta escena junto al lago de Genesaret. Es una escena de vocación; como tantas que, en la Biblia, siguen los mismos pasos. Jesús toma la iniciativa: “Rema mar adentro”. Al hombre le sorprende, se resiste: “No hemos cogido nada en toda la noche”, “Soy un pecador”. Jesús le encomienda: “Te haré pescador de hombres”. El final siempre es feliz, el querer de Dios se hace realidad: “Y dejándolo todo le siguieron”. Ya se ve, la presencia del Maestro, ser obsequiosos con su palabra, recrea, cambia a las personas. El fracaso de una noche con las redes vacías se torna en una red que revienta de peces; el que se llama a sí mismo pecador se trasforma en pescador de hombres. Solo desde Jesús, las cosas funcionan bien. Hacer las cosas “en su nombre” trae siempre noticias buenas. Parece que, en esta idea, estamos todos de acuerdo, pero, muchas veces, no ocurre así. Nos entregamos más fácilmente y ponemos nuestra confianza en técnicas, en medios, en estructuras, en títulos, que en la presencia amorosa del Señor. Los ídolos mundanos del poder, de la eficacia competitiva, del dinero nos esclavizan más de la cuenta. Sin embargo, un cristiano, al poner su esperanza, ante todo, en Dios, sabe que las adversidades tienen remedio. Los fracasos nos ofrecen la mirada profunda de los acontecimientos. La fragilidad aceptada nos vuelve a Dios, y todo cambia de signo. Dicen que no nos aparta de Dios el pecado sino el no saber reconocerlo (lo vive el publicano de la parábola). El hombre, así confiado en la bondad de Dios, no tiene miedo cuando escucha: “Rema mar adentro”, adéntrate en el oleaje, no te quedes en la seguridad de la orilla. La audacia, el riesgo por el Reino, la aventura de nuevos caminos, solo cabe  si sentimos al lado la palabra y la mano de Jesús. Como el pecador de esta escena que, antes de morir, repite tres veces: “Señor, tú sabes que te quiero”.

Fuente  :  https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

EDD. miércoles 04 de septiembre de 2019.

Hoy, miércoles, 4 de septiembre de 2019

Primera lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Colosenses (1,1-8):

Pablo, apóstol de Cristo Jesús por designio de Dios, y el hermano Timoteo, a los santos que viven en Colosas, hermanos fieles en Cristo. Os deseamos la gracia y la paz de Dios, nuestro Padre. En nuestras oraciones damos siempre gracias por vosotros a Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, desde que nos enteramos de vuestra fe en Cristo Jesús y del amor que tenéis a todos los santos. Os anima a esto la esperanza de lo que Dios os tiene reservado en los cielos, que ya conocisteis cuando llegó hasta vosotros por primera vez el Evangelio, la palabra, el mensaje de la verdad. Éste se sigue propagando y va dando fruto en el mundo entero, como ha ocurrido entre vosotros desde el día en que lo escuchasteis y comprendisteis de verdad la gracia de Dios. Fue Epafras quien os lo enseñó, nuestro querido compañero de servicio, fiel ministro de Cristo para con vosotros, el cual nos ha informado de vuestro amor en el Espíritu.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 51,10.11 

R/.
Confío en tu misericordia, Señor, por siempre jamás

Pero yo, como verde olivo, 
en la casa de Dios, 
confío en la misericordia de Dios 
por siempre jamás. R/.

Te daré siempre gracias 
porque has actuado;
proclamaré delante de tus fieles: 
«Tu nombre es bueno.» R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas (4,38-44):

En aquel tiempo, al salir Jesús de la sinagoga, entró en casa de Simón. La suegra de Simón estaba con fiebre muy alta y le pidieron que hiciera algo por ella. Él, de pie a su lado, increpó a la fiebre, y se le pasó; ella, levantándose en seguida, se puso a servirles. Al ponerse el sol, los que tenían enfermos con el mal que fuera se los llevaban; y él, poniendo las manos sobre cada uno, los iba curando.
De muchos de ellos salían también demonios, que gritaban: «Tú eres el Hijo de Dios.»
Los increpaba y no les dejaba hablar, porque sabían que él era el Mesías. Al hacerse de día, salió a un lugar solitario. La gente lo andaba buscando; dieron con él e intentaban retenerlo para que no se les fuese.
Pero él les dijo: «También a los otros pueblos tengo que anunciarles el reino de Dios, para eso me han enviado.»
Y predicaba en las sinagogas de Judea.

Palabra del Señor

REFLEXIÓN  :

Somos comunidad, no masa.

Se cita mil veces al Papa Pablo VI en la Evangelii Nuntiandi: La misión primera de la Iglesia es evangelizar, anunciar el Evangelio. Nada nuevo, lo dice Jesús hoy: “Tengo que anunciar el Reino de Dios, para eso he venido”. Evangelizar es hacer lo que hizo Jesús: palabra y gesto de imponer las manos, anunciar y sanar, parábolas y milagros; “alma y cuerpo”, que dice el pueblo con menos precisión. La presencia de estos dos momentos en nuestra vida es la señal única de que entre nosotros está ya el Reino de Dios.

Al salir de la sinagoga, a Jesús le ha entrado la fiebre de curar, empezando por la fiebre de la suegra de Pedro. Luego se extenderá a todos los enfermos que le presentaban, al ponerse el sol. Por fin, da remate curando a un endemoniado que acaba confesando: “Tú eres el Santo de Dios”. Un pormenor les gusta resaltar a los que leen este texto; Jesús, al curar, no olvida el detalle de imponer las manos “sobre cada uno”: cada uno era importante. Tal abundancia de sanaciones,  por parte de Jesús, ocasiona que la gente quede embriagada con tanta felicidad. Por eso, pretenden retenerle, que no se vaya, que solo lo acaparen ellos mismos.

Hoy está de moda la “política de gestos”. Gritan más los gestos que las palabras. Bien sería que nos preguntemos: ¿Qué gestos, qué acciones nuestras se convierten más fácilmente en señales del Reino? ¿Qué es lo que más le dice, más le toca al hombre moderno, para abrirse al Evangelio, para llegar a Jesús?  No basta con anunciar y confesar; eso, lo acabamos de ver, lo hace también el endemoniado. Hay maneras de actuar que han de acompañar al anuncio del mensaje; por ejemplo, gestos que evoquen cercanía, sencillez, interés por el otro y abandono de sí, dolor por el sufrimiento humano, actitudes samaritanas, pasión por la paz y la justicia. Así no caeremos en la tentación de los paisanos de Cafarnaún: querer retener a Jesús. Acaparar a Jesús es convertirlo en ídolo, instrumentalizarlo para nuestros intereses mezquinos, pensar que solo es correcto mirarlo y estudiarlo desde nuestras ideas y convicciones cortas y chatas. Jesús es universal, ha venido también “para otros pueblos”. Y en esta expresión, caben otras culturas, otras visiones de la realidad y de la Iglesia, otras costumbres. No achiquemos a nuestro Dios, que traspasa el tiempo y el espacio.  En fin, hagamos todo, “mirando a cada uno”, deteniéndonos en cada persona, llamando a cada uno por su nombre. Es señal de amor. Somos comunidad; no, masa. “Me has mirado a los ojos, sonriendo, has dicho mi nombre”. Así cantamos.

Fuente :
https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

Comentario al evangelio de hoy martes 03 de septiembre de 2019

Del santo Evangelio según san Lucas 4, 31-37
En aquel tiempo, Jesús bajó a Cafarnaúm, ciudad de Galilea, y los sábados les enseñaba. Quedaban asombrados de su doctrina, porque hablaba con autoridad. Había en la sinagoga un hombre que tenía el espíritu de un demonio inmundo, y se puso a gritar a grandes voces: ¡Ah! ¿Qué tenemos nosotros contigo, Jesús de Nazaret? ¿Has venido a destruirnos? Sé quién eres tú: el Santo de Dios. Jesús entonces le conminó diciendo:Callate y sal de él, y arrojándole en medio, salió de él sin hacerle ningún daño. Quedaron todos pasmados, y se decían unos a otros:¡Qué palabra ésta! Manda con autoridad y poder a los espíritus inmundos y salen. Y su fama se extendió por todos los lugares de la región.

Meditación del Papa Francisco
El diablo existe incluso en el siglo XXI. Hay que aprender cómo luchar contra él en el Evangelio, contra sus tentaciones. La vida de Jesús ha sido una lucha. Vino para vencer el mal, para vencer al príncipe de este mundo, para vencer al demonio.
Una lucha que debe afrontar todo cristiano. El demonio tentó a Jesús tantas veces, y Jesús sintió en su vida las tentaciones, así como también las persecuciones. Nosotros, los cristianos, que queremos seguir Jesús, debemos conocer bien esta verdad: También nosotros somos tentados, también nosotros somos objeto del ataque del demonio, porque el espíritu del mal no quiere nuestra santidad, no quiere el testimonio cristiano, no quiere que seamos discípulos de Jesús. ¿Y cómo hace el espíritu del mal para alejarnos del camino de Jesús con su tentación? La tentación del demonio tiene tres características y nosotros debemos conocerlas para no caer en las trampas. ¿Cómo hace el demonio para alejarnos del camino de Jesús? La tentación comienza levemente, pero crece: siempre crece. Segundo, crece y contagia a otro, se transmite a otro, trata de ser comunitaria. Y, al final, para tranquilizar el alma, se justifica. Crece, contagia y se justifica. (Homilia Santa Martha 11 abril 2014)

Reflexión
Un amigo mío llegó de Perú, donde había estado de misionero durante el verano. Me contó que esa experiencia le había enriquecido mucho, no tanto por lo que había dado -sus catequesis y actividades con los jóvenes de Huamachuco- sino por lo que había recibido.

Jesús se nos presenta también como catequista. Dice el evangelio que bajó a Cafarnaún donde enseñaba los sábados en la sinagoga. ¿Y cómo daba Jesús sus catequesis? Ante todo, con autoridad, es decir, con credibilidad, porque no llenaba sus predicaciones con palabrería, sino con verdad, con el Espíritu de Dios que es capaz de transformar los corazones.

Por tanto, dar catequesis es una actividad propia del cristiano. Consiste en enseñar la fe a los demás, explicar los principios de la religión enriqueciéndolos con la propia vida, iluminar las virtudes cristianas con ejemplos, acercar a otros a los sacramentos…

Mi amigo tenía veinte años. Y descubrió que al enseñar a otros estaba fortaleciendo su propia fe y aumentaba en él la pasión por Cristo y el Evangelio. Porque el que predica, se predica a sí mismo. El que habla del perdón queda más comprometido a perdonar, y el que exige debe hacerlo con el propio testimonio.

La experiencia de Perú hizo a mi amigo más cristiano, porque supo meterse en el papel de Cristo y llegó a quedar transformado por Él.

Fuente :
https://es.catholic.net/op/articulos/6203/cat/331/jesus-expulsa-a-un-demonio.html#modal

EDD. martes 03 de septiembre de 2019.

Hoy, martes, 3 de septiembre de 2019

Primera lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Tesalonicenses (5,1-6.9-11):

En lo referente al tiempo y a las circunstancias no necesitáis, hermanos, que os escriba. Sabéis perfectamente que el día del Señor llegará como un ladrón en la noche. Cuando estén diciendo: «Paz y seguridad», entonces, de improviso, les sobrevendrá la ruina, como los dolores de parto a la que está encinta, y no podrán escapar. Pero vosotros, hermanos, no vivís en tinieblas, para que ese día no os sorprenda como un ladrón, porque todos sois hijos de la luz e hijos del día; no lo sois de la noche ni de las tinieblas. Así, pues, no durmamos como los demás, sino estemos vigilantes y despejados.
Porque Dios no nos ha destinado al castigo, sino a obtener la salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo; él murió por nosotros para que, despiertos o dormidos, vivamos con él. Por eso, animaos mutuamente y ayudaos unos a otros a crecer, como ya lo hacéis.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 26,1.4.13-14

R/.
Espero gozar de la dicha del Señor 
en el país de la vida

El Señor es mi luz y mi salvación, 
¿a quién temeré? 
El Señor es la defensa de mi vida, 
¿quién me hará temblar? R/.

Una cosa pido al Señor, eso buscaré: 
habitar en la casa del Señor por los días de mi vida; 
gozar de la dulzura del Señor, 
contemplando su templo. R/.

Espero gozar de la dicha del Señor 
en el país de la vida. 
Espera en el Señor, sé valiente, 
ten ánimo, espera en el Señor. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas (4,31-37):

En aquel tiempo, Jesús bajó a Cafarnaún, ciudad de Galilea, y los sábados enseñaba a la gente. Se quedaban asombrados de su doctrina, porque hablaba con autoridad. 
Había en la sinagoga un hombre que tenía un demonio inmundo, y se puso a gritar a voces: «¿Qué quieres de nosotros, Jesús Nazareno? ¿Has venido a acabar con nosotros? Sé quién eres: el Santo de Dios.»
Jesús le intimó: «¡Cierra la boca y sal!» 
El demonio tiró al hombre por tierra en medio de la gente, pero salió sin hacerle daño.
Todos comentaban estupefactos: «¿Qué tiene su palabra? Da órdenes con autoridad y poder a los espíritus inmundos, y salen.» Noticias de él iban llegando a todos los lugares de la comarca.

Palabra del Señor

REFLEXIÓN  :  

Coherentes para ser creíbles

Estamos en Cafarnaún. Aquí, sí, Jesús es acogido y recibido con gusto. Y todo cambia; sana, enseña y moviliza graciosamente a la gente del pueblo. Y todos expresan su admiración y agradecimiento con una palabra: autoridad. ·”Hablaba con autoridad”, “Da órdenes con autoridad”, “¿Qué tiene su palabra?”.

Todo ha acontecido en torno a un hecho: Jesús sorprende en la sinagoga a un pobre hombre dominado por un espíritu inmundo. Y queda sano, al conjuro de la palabra de Jesús “Cierra la boca y sal”.  La respuesta de la gente es magnífica. A la lógica admiración de todos, se asocia la voz del demonio: “Sé quién eres: el Santo de Dios”.  La cosa es clara: el Maestro de Nazaret se carga de autoridad porque piensa y desea el bien, proclama un Reino de bondad y sus obras son amor, paz, servicio y entrega de su vida. Él es el “varón de dolores”, el que ha venido, como pastor bueno, a dar vida en abundancia, el que ha venido a servir y no ser servido.

En el ranking de las instituciones que merecen confianza y credibilidad, según las encuestas, la Iglesia queda “en la parte baja de la tabla”. Sí, hay mucho prejuicio acumulado y mucha resaca histórica, pero a los cristianos nos ha de escocer y poner en guardia. Todos los hijos de esta Iglesia hemos de sentirnos acuciados a “sacarle los colores”, a quitarle las arrugas al rostro de la Iglesia. Que sus palabras y gestos resulten creíbles, sorprendentes, valiosos, amables, para los hombres de nuestro tiempo. Que los cristianos seamos coherentes y auténticos no significa que seamos santos sino que nos ponemos en camino, que queremos ser salvados en nuestra menesterosidad. Que no se diga nunca de nosotros: “Haced lo que ellos dicen, pero no hagáis lo que ellos hacen”.  Que todos huelan que anunciamos a Dios, y no, a nosotros mismos, a nuestras instituciones y estructuras. La experiencia confirma que, en la medida en que la Iglesia se desnuda del brillo mundano, se va vistiendo de credibilidad, de aceptación, de visibilidad  de Evangelio.

Fuente :
https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

Ángelus: Seguir el “camino de la humildad” que ayuda a tener “relaciones auténticas”

Palabras antes de la oración mariana.

septiembre 01, 2019 13:29Larissa I. LópezAngelus y Regina Coeli

(ZENIT- 1 septiembre 2019).- De acuerdo a las palabras del Papa Francisco, el Señor nos invita a que no busquemos “por nuestra propia iniciativa la atención y la consideración de los demás, sino, más bien, dejar que sean los otros las que nos las presten”, y a seguir “el camino de la humildad”,  “porque es el más auténtico, el camino de la humildad, que también nos permite tener relaciones auténticas”.

Antes del rezo del Ángelus, el Santo Padre se ha referido hoy, 1 de septiembre de 2019, al evangelio dominical (Lc 14,1.7-14) que muestra a Jesús participando en un banquete en casa de un jefe de los fariseos y en el que este observa como los invitados corrían para ocupar los primeros puestos.

Francisco resaltó que, también hoy, “habitualmente se busca el primer lugar para afirmar una supuesta superioridad sobre los demás. En realidad, esta carrera hacia los primeros puestos perjudica a la comunidad, tanto civil como eclesial, porque arruina la fraternidad”, expresó el Papa Francisco.

En dicho pasaje, Jesús ofrece dos parábolas a las que el Pontífice ha remitido. La primera de ellas está dirigida a quien es invitado a un banquete, al que Jesús propone que se siente siempre en último sitio, y que sea el anfitrión el que le pida ponerse delante, demostrando la citada humildad.

En la segunda parábola, Jesús apela al que invita y le exhorta a convidar a “los pobres, a los lisiados, a los cojos, a los ciegos y serás bienaventurado porque no tienen nada para devolverte” y porque “recibirás en efecto tu recompensa en la resurrección de los justos”.

Así, el Papa recuerda que el que se comporte de este modo “tendrá la recompensa divina, mucho más alta que el intercambio humano que uno se espera” y, frente al interés personal que suele surgir en las relaciones humanas, resalta la generosidad desinteresada a la que invita Dios “para abrirnos el camino hacia una alegría mucho mayor: la alegría de ser partícipes del amor mismo de Dios, que nos espera a todos nosotros en el banquete celestial”.

El Obispo de Roma se disculpó por el retraso de unos minutos en el rezo del Ángelus, ya que hubo un fallo eléctrico y se quedó encerrado en el ascensor durante 25 minutos. Además, agradeció el trabajo de los bomberos, que acudieron prontamente y lograron hacer funcionar de nuevo el elevador.

A continuación ofrecemos íntegramente las palabras del Santo Padre antes del Ángelus.

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Palabras del Papa Francisco

En primer lugar, tengo que disculparme por el retraso, pero hubo un incidente: ¡me quedé atrapado
en el ascensor durante 25 minutos! Hubo un corte de electricidad y el ascensor se paró. Gracias a Dios
los bomberos han venido -¡se lo agradezco mucho! – y después de 25 minutos de trabajo se las arreglaron para hacerlo andar. ¡Un aplauso para los bomberos!

El Evangelio de este domingo nos muestra a Jesús, participando en un banquete en casa de un jefe de los fariseos. Jesús miraba y observaba como los invitados corren para conseguir los primeros lugares, una actitud bastante difundida en nuestros días, y no solo cuando se nos invita a una comida. Habitualmente se busca el primer lugar para afirmar una supuesta superioridad sobre los demás.  En realidad, esta carrera hacia los primeros puestos perjudica a la comunidad, tanto civil como eclesial, porque arruina la fraternidad. Todos conocemos a estas personas que siempre quieren trepar para ir cada vez más arriba y dañan la fraternidad. Ante esta escena, Jesús cuenta dos breves parábolas.

La primera parábola se dirige al que es invitado a un banquete y lo exhorta a no ponerse en el primero puesto, porque, dice, “no haya otro invitado más digno que tú y el que te invito a ti y a él venga a decirte: ‘Cédele tu lugar’. Entonces deberás ocupar con vergüenza el último puesto”. Jesús, en cambio, enseña a tener una actitud opuesta: “Cuando te conviden, vete a sentarte en el último puesto, para que cuando venga el que te ha invitado te diga: ‘Amigo, ven más adelante’” (v. 10). Por lo tanto, no debemos buscar por nuestra propia iniciativa la atención y la consideración de los demás, sino, más bien, dejar que sean los otros las que nos las presten. Jesús, nos muestra siempre el camino de la humildad, porque es el más auténtico, el camino de la humildad, que también nos permite tener relaciones auténticas. El camino de la humildad, no la humildad ficticia, la verdadera humildad.

En la segunda parábola, Jesús se dirige al que invita y, refiriéndose al modo de seleccionar a los invitados a la fiesta, le dice: “Cuando ofrezcas un banquete invita a los pobres, a los lisiados, a los cojos, a los ciegos y serás bienaventurado porque no tienen nada para devolverte. También aquí, Jesús va completamente a contracorriente, manifestando como siempre la lógica de Dios Padre. Y añade también la clave para interpretar su razonamiento, y ¿cuál es la clave?: si tú haces esto “recibirás en efecto tu recompensa en la resurrección de los justos” (v. 14). Esto significa que el que se comporta de esta manera, tendrá la recompensa divina, mucho más alta que el intercambio humano que uno se espera: yo te hago un favor esperando que tú me hagas otro, no, la generosidad humilde. El intercambio humano, de hecho, suele distorsionar las relaciones, introduciendo el interés personal en una relación que debería ser generosa y gratuita. En cambio, Jesús, nos invita a la generosidad desinteresada para abrirnos el camino hacia una alegría mucho mayor: la alegría de ser partícipes del amor mismo de Dios, que nos espera a todos nosotros en el banquete celestial.

Que la Virgen María “humilde y elevada más que una criatura” (Dante, Paradiso, XXXIII, 2), nos ayude a reconocernos como somos, es decir, pequeños, y a alegrarnos en el dar sin reciprocidad.

Fuente : https://es.zenit.org/articles/francisco-invita-a-seguir-el-camino-de-la-humildad-que-ayuda-a-tener-relaciones-autenticas/

Comentario al evangelio de hoy lunes 02 de septiembre de 2019.

Del santo Evangelio según san Lucas 4, 16-30

En aquel tiempo, fue Jesús a Nazaret, donde se había criado, entró en la sinagoga, como era su costumbre los sábados, y se levantó para hacer la lectura. Le entregaron el libro del profeta Isaías y, lo desarrolló y encontró el pasaje en que estaba escrito:

El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido para llevar a los pobres la buena nueva, para anunciar la liberación a los cautivos y la curación a los ciegos, para dar libertad a los oprimidos y proclamar el año de gracia del Señor.

Enrolló el volumen, lo devolvió al encargado y se sentó. Los ojos de todos los asistentes a la sinagoga estaban fijos en él. Entonces comenzó a hablar, diciendo: “Hoy mismo se ha cumplido este pasaje de la Escritura, que acaban de oír”.

Todos le daban su aprobación y admiraban la sabiduría de las palabras que salían de sus labios, y se preguntaban: “¿No es éste el hijo de José?”.

Jesús les dijo: “Seguramente me dirán aquel refrán: ‘Médico, cúrate a ti mismo, y haz aquí, en tu propia tierra, todos esos prodigios que hemos oído que has hecho en Cafarnaúm’”.

Y añadió: “Yo les aseguro que nadie es profeta en su tierra. Había ciertamente en Israel muchas viudas en los tiempos de Elías, cuando faltó la lluvia durante tres años y medio, y hubo un hambre terrible en todo el país; sin embargo, a ninguna de ellas fue enviado Elías, sino a una viuda que vivía en Sarepta, ciudad de Sidón. Había muchos leprosos en Israel, en tiempos del profeta Eliseo; sin embargo, ninguno de ellos fue curado sino Naamán, que era de Siria”.

Al oír esto, todos los que estaban en la sinagoga se llenaron de ira, y levantándose, lo sacaron de la ciudad y lo llevaron hasta un precipicio de la montaña, sobre la que estaba construida la ciudad, para despeñarlo. Pero él, pasando por en medio de ellos, se alejó de allí.

Palabra del Señor.

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

Uno de los retos del apóstol es predicar a su propia familia y amigos que lo conocen muy bien porque siempre tendrán la actitud hacia él de preguntarse: ¿qué me va a decir este, yo que lo vi crecer y conozco a sus padres? Es difícil explicar cómo nos viene el don y por qué a nosotros, pero nos ayuda reconocer que la misión consta de olvidarse de sí mismo, poco a poco, y dejar que Dios actúe en nuestras vidas y a través de nosotros. La docilidad nos abre la puerta a hacer lo que Dios nos pide. Más allá de las dificultades que pueden surgir, podemos dejar de lado nuestros miedos para comunicar el mensaje de Cristo a todo el mundo, confiados en que Él nos regala los dones que necesitamos.

El amor que tenemos por nuestra familia nos empuja a ayudarlos en las cosas que más importan, o la más importante que es la amistad con Dios. Este es un aspecto en el que podemos ayudarles, en la medida en la que nos llenemos de Dios, porque nadie puede comunicar lo que no tiene.

«No todos los vecinos de Nazaret estaban preparados para creer en alguien que conocían y habían visto crecer y que los invitaba a poner en acto un sueño tan esperado. Es más, decían: “¿Pero este no es el hijo de José?”. También a nosotros nos puede pasar lo mismo. No siempre creemos que Dios pueda ser tan concreto, tan cotidiano, tan cercano y tan real, y menos aún que se haga tan presente y actúe a través de alguien conocido como puede ser un vecino, un amigo, un familiar. No siempre creemos que el Señor nos pueda invitar a trabajar y a embarrarnos las manos junto a Él en su Reino de forma tan simple pero contundente. Cuesta aceptar que «el amor divino se haga concreto y casi experimentable en la historia con todas sus vicisitudes dolorosas y gloriosas». Y no son pocas las veces que actuamos como los vecinos de Nazaret, que preferimos un Dios a la distancia: lindo, bueno, generoso, bien dibujadito pero distante y, sobre todo, un Dios que no incomode, un Dios “domesticado”».
(Homilía de S.S. Francisco, 27 de enero de 2019).

Fuente : http://es.catholic.net/op/articulos/73289/ser-apostol-en-familia.html#modal

EDD. lunes 02 de septiembre de 2019.

Hoy, lunes, 2 de septiembre de 2019

Primera lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Tesalonicenses (4,13-18):

No queremos que ignoréis la suerte de los difuntos para que no os aflijáis como los hombres sin esperanza. Pues si creemos que Jesús ha muerto y resucitado, del mismo modo, a los que han muerto, Dios, por medio de Jesús, los llevará con él. Esto es lo que os decimos como palabra del Señor: Nosotros, los que vivimos y quedamos para cuando venga el Señor, no aventajaremos a los difuntos. Pues él mismo, el Señor, cuando se dé la orden, a la voz del arcángel y al son de la trompeta divina, descenderá del cielo, y los muertos en Cristo resucitarán en primer lugar. Después nosotros, los que aún vivimos, seremos arrebatados con ellos en la nube, al encuentro del Señor, en el aire. Y así estaremos siempre con el Señor. Consolaos, pues, mutuamente con estas palabras.

Palabra de Dios

Salmo

Salmo responsorial Sal 95,1.3.4-5.11-12a.12b-13

R/.
El Señor llega a regir la tierra

Cantad al Señor un cántico nuevo, 
cantad al Señor, toda la tierra. 
Contad a los pueblos su gloria, 
sus maravillas a todas las naciones. R/.

Porque es grande el Señor, y muy digno de alabanza, 
más temible que todos los dioses. 
Pues los dioses de los gentiles son apariencia, 
mientras que el Señor ha hecho el cielo. R/.

Alégrese el cielo, goce la tierra, retumbe el mar 
y cuanto lo llena; vitoreen los campos 
y cuanto hay en ellos. R/.

Aclamen los árboles del bosque, 
delante del Señor, que ya llega, ya llega 
a regir la tierra: regirá el orbe con justicia 
y los pueblos con fidelidad. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas (4,16-30):

En aquel tiempo, fue Jesús a Nazaret, donde se había criado, entró en la sinagoga, como era su costumbre los sábados, y se puso en pie para hacer la lectura. Le entregaron el libro del profeta Isaías y, desenrollándolo, encontró el pasaje donde estaba escrito: «El Espíritu del Señor está sobre mí, porque él me ha ungido. Me ha enviado para anunciar el Evangelio a los pobres, para anunciar a los cautivos la libertad, y a los ciegos la vista; para dar libertad a los oprimidos, para anunciar el año de gracia del Señor.» Y, enrollando el libro, lo devolvió al que le ayudaba y se sentó. Toda la sinagoga tenía los ojos fijos en él. 
Y él se puso a decirles: «Hoy se cumple esta Escritura que acabáis de oír.» Y todos le expresaban su aprobación y se admiraban de las palabras de gracia que salían de sus labios. 
Y decían: «¿No es éste el hijo de José?» 
Y Jesús les dijo: «Sin duda me recitaréis aquel refrán: «Médico, cúrate a ti mismo» y’ «haz también aquí en tu tierra lo que hemos oído que has hecho en Cafarnaún».» 
Y añadió: «Os aseguro que ningún profeta es bien mirado en su tierra. Os garantizo que en Israel había muchas viudas en tiempos de Elías, cuando estuvo cerrado el cielo tres años y seis meses, y hubo una gran hambre en todo el país; sin embargo, a ninguna de ellas fue enviado Elías, más que a una viuda de Sarepta, en el territorio de Sidón. Y muchos leprosos habla en Israel en tiempos de] profeta Elíseo; sin embargo, ninguno de ellos fue curado, más que Naamán, el sirio.» 
Al oír esto, todos en la sinagoga se pusieron furiosos y, levantándose, lo empujaron fuera del pueblo hasta un barranco del monte en donde se alzaba su pueblo, con intención de despeñarlo. Pero Jesús se abrió paso entre ellos y se alejaba.

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Noticias buenas porque son de parte de Dios

¿Y por qué  el gozo del Evangelio choca con la muralla de la indiferencia? Si los que han gustado del encuentro con Jesús han quedado cautivados, ¿por qué tantos se privan de esta experiencia feliz?

Nos invitamos a penetrar en la Sinagoga del pueblo de Jesús. Es sábado y, como buen judío, Jesús quiere participar con sus paisanos en la lectura de la Palabra. Se pone en pie, y los ojos de todos quedan prendidos de él. La admiración por Jesús llena la sala. Aparece Jesús como profeta; más grande que el profeta que iba a proclamar, Isaías. Le toca un mensaje fascinante: mira a los cautivos, a los ciegos, a los pobres y a los oprimidos y les ofrece libertad, año de gracia, Buena Noticia.  Mensaje enteramente de gracia. La bomba estalla cuando Jesús añade de su cosecha: “Hoy se cumple esta Escritura”. Y las reacciones de la gente no se hacen esperar. Quienes quedan embobados por tanta gracia, tanta belleza, tanta cercanía a las aspiraciones del corazón del hombre; y quienes “se ponen furiosos y empujan a Jesús para despeñarlo”.

Acaso esperaban un mensaje más pegado a sus intereses pequeños y nacionalistas, menos entregado al servicio y consuelo de todos; acaso, otros, tenían el corazón herido por la envidia, los intereses religiosos o los prejuicios cultuales.

Nosotros, hoy, también fijamos los ojos en él, en el Maestro de Nazaret. En él, por él y con el mismo realismo que él, nos sentimos ungidos por el Espíritu del Señor; nos sentimos agraciados, tocados, enviados para comunicar a los hombres y mujeres de hoy buenas noticias, de parte de Dios. Él nos quiere, somos su encanto, está cerca de los que sufren, no se olvida nunca de nosotros. ¿No este el estilo de mirar y anunciar a Dios del Papa Francisco? Pudiera ser que, como el Maestro, sintamos el aguijón de una pésima respuesta, de un rechazo de lo que nosotros juzgamos tan valioso. Tal vez la amargura del fracaso nos doblegue, a veces. En ocasiones, se reirán de nosotros cuando hablamos así de Dios y su mensaje de gracia, y nos llamarán ingenuos, buenistas (qué palabreja han inventado)  o reduccionistas del misterio de Dios. ¡Qué importa! Si nos sentimos, de verdad, ungidos, amados, urgidos por la caridad, los hombres verán la gloria de Dios, el Evangelio humanizará el mundo y nosotros seguiremos escuchando la voz de Jesús: “El Padre os ama, id por el mundo, yo estaré siempre con vosotros”.

Fuente :
https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy