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Autor: Patricio Osiadacz

EDD. jueves 26 de septiembre de 2019.

Hoy, jueves, 26 de septiembre de 2019

Primera lectura

Comienzo de la profecía de Ageo (1,1-8):

El año segundo del rey Darío, el mes sexto, el día primero, vino la palabra del Señor, por medio del profeta Ageo, a Zorobabel, hijo de Salatiel, gobernador de Judea, y a Josué, hijo de Josadak, sumo sacerdote: «Así dice el Señor de los ejércitos: Este pueblo anda diciendo: «Todavía no es tiempo de reconstruir el templo.»»
La palabra del Señor vino por medio del profeta Ageo: «¿De modo que es tiempo de vivir en casas revestidas de madera, mientras el templo está en ruinas? Pues ahora –dice el Señor de los ejércitos– meditad vuestra situación: sembrasteis mucho, y cosechasteis poco, comisteis sin saciaros, bebisteis sin apagar la sed, os vestisteis sin abrigaros, y el que trabaja a sueldo recibe la paga en bolsa rota. Así dice el Señor: Meditad en vuestra situación: subid al monte, traed maderos, construid el templo, para que pueda complacerme y mostrar mi gloria –dice el Señor–.»

Palabra de Dios

Salmo

Sal 149,1-2.3-4.5-6a.9b

R/.
El Señor ama a su pueblo

Cantad al Señor un cántico nuevo, 
resuene su alabanza en la asamblea de los fieles; 
que se alegre Israel por su Creador, 
los hijos de Sión por su Rey. R/.

Alabad su nombre con danzas, 
cantadle con tambores y cítaras; 
porque el Señor ama a su pueblo 
y adorna con la victoria a los humildes. R/.

Que los fieles festejen su gloria 
y canten jubilosos en filas: 
con vítores a Dios en la boca; 
es un honor para todos sus fieles. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas (9,7-9):

En aquel tiempo, el virrey Herodes se enteró de lo que pasaba y no sabía a qué atenerse, porque unos decían que Juan había resucitado, otros que había aparecido Elías, y otros que había vuelto a la vida uno de los antiguos profetas.
Herodes se decía: «A Juan lo mandé decapitar yo. ¿Quién es éste de quien oigo semejantes cosas?»
Y tenía ganas de ver a Jesús.

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Queridos hermanos:

El texto del evangelio de San Lucas nos habla hoy de los cuestionamientos de Herodes acerca de Jesús y nos sontúa en el ambiente de su predicación y actuación profética.

Los rumores que sobre él se van extendiendo, que volvemos a encontrar con motivo de la confesión de Pedro (¿»quién dice la gente que soy yo?») nos hablan de la gran resonancia y las expectativas que el carpintero de Galilea suscitó con su extraño género de vida y su profetismo radical.

Compararle con Elías supone verle introduciendo el final de los tiempos.

Parangonarle con el Bautista es subrayar la radicalidad de su mensaje y la libertad de pronunciarlo ante los poderosos.

Pero, como nos mostrará el mismo Lucas en la historia de la pasión, Herodes es simplemente un frívolo que sólo busca espectáculo; y Jesús no está dispuesto a transigir, no le dirige ni una palabra. Sólo la tiene para quien está dispuesto a dejarse interpelar, a cambiar el corazón, a entrar en una época nueva, en un «fin del mundo».

El evangelista Lucas, ciertamente interesado por la historia, no quiere hacer de Jesús un objeto de curiosidad histórica para su comunidad, sino el Mesías permanentemente presente en ella, orientador y vitalizador de los suyos.

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

Comentario al evangelio de hoy miércoles 25 de septiembre de 2019.

Del santo Evangelio según san Lucas 9, 1-6

En aquel tiempo, Jesús reunió a los Doce y les dio poder y autoridad para expulsar toda clase de demonios y para curar enfermedades. Luego los envió a predicar el Reino de Dios y a curar a los enfermos.

Y les dijo: “No lleven nada para el camino: ni bastón, ni morral, ni comida, ni dinero, ni dos túnicas. Quédense en la casa donde se alojen, hasta que se vayan de aquel sitio. Y si en algún pueblo no los reciben, salgan de ahí y sacúdanse el polvo de los pies en señal de acusación”.

Ellos se pusieron en camino y fueron de pueblo en pueblo, predicando el Evangelio y curando en todas partes.

Palabra del Señor.

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

Jesús llama a sus discípulos y los envía dándoles reglas claras, precisas. Los desafía con una serie de actitudes, comportamientos que deben tener. Y no son pocas las veces que nos pueden parecer exageradas o absurdas; actitudes que serían más fáciles de leer simbólicamente o «espiritualmente». Pero Jesús es bien claro. No les dice: «Hagan como que…» o «hagan lo que puedan».

Recordemos juntos esas recomendaciones: «No lleven para el camino más que un bastón; ni pan, ni alforja, ni dinero… permanezcan en la casa donde les den alojamiento». Parecería algo imposible.

Podríamos concentrarnos en las palabras: «pan», «dinero», «alforja», «bastón», «sandalias», «túnica». Y es lícito. Pero me parece que hay una palabra clave, que podría pasar desapercibida frente a la contundencia de las que acabo de enumerar. Una palabra central en la espiritualidad cristiana, en la experiencia del discipulado: hospitalidad. Jesús, como buen maestro, pedagogo, los envía a vivir la hospitalidad. Les dice: «Permanezcan donde les den alojamiento». Los envía a aprender una de las características fundamentales de la comunidad creyente. Podríamos decir que cristiano es aquel que aprendió a hospedar, que aprendió a alojar.

Jesús no los envía como poderosos, como dueños, jefes o cargados de leyes, normas; por el contrario, les muestra que el camino del cristiano es simplemente transformar el corazón, el suyo, y ayudar a transformar el de los demás. Aprender a vivir de otra manera, con otra ley, bajo otra norma. Es pasar de la lógica del egoísmo, de la clausura, de la lucha, de la división, de la superioridad, a la lógica de la vida, de la gratuidad, del amor. De la lógica del dominio, del aplastar, manipular, a la lógica del acoger, recibir y cuidar. (cf Homilía de S.S. Francisco, 12 de julio de 2015).

«Todos los carismas “son los dones que nos da el Espíritu Santo […]. Regalos dados no para que queden ocultos, sino para compartirlos con los demás. No se dan para beneficio de quien los recibe, sino para utilidad del pueblo de Dios. Si un carisma, en cambio, uno de estos regalos, sirve para afirmarse a sí mismo, hay que dudar si se trata de un carisma auténtico o de que sea vivido fielmente. Los carismas son gracias particulares, dadas a algunos para hacer el bien a muchos otros” (Catequesis, 6 de noviembre de 2013). Tienen siempre un carácter transitivo, están orientados hacia los demás».
(Discurso de S.S. Francisco, 18 de marzo de 2019).

Fuente : http://es.catholic.net/op/articulos/73352/jesus-nos-envia.html#modal

EDD. miércoles 25 de septiembre de 2019.

Hoy, miércoles, 25 de septiembre de 2019

Primera lectura

Lectura del libro de Esdras (9,5-9):

Yo, Esdras, al llegar la hora de la oblación de la tarde, acabé mi penitencia y, con el vestido y el manto rasgados, me arrodillé y alcé las manos al Señor, mi Dios, diciendo: «Dios mío, de pura vergüenza no me atrevo a levantar el rostro hacia ti, porque nuestros delitos sobrepasan nuestra cabeza, y nuestra culpa llega al cielo. Desde los tiempos de nuestros padres hasta hoy hemos sido reos de grandes culpas y, por nuestros delitos, nosotros con nuestros reyes sacerdotes hemos sido entregados a reyes extranjeros, a la espada, al destierro, al saqueo y a la ignominia, que es la situación actual. Pero ahora el Señor, nuestro Dios, nos ha concedido un momento de gracia, dejándonos un resto y una estaca en su lugar santo, dando luz a nuestros ojos y concediéndonos respiro en nuestra esclavitud. Porque éramos esclavos, pero nuestro Dios no nos abandonó en nuestra esclavitud; nos granjeó el favor de los reyes de Persia, nos dio respiro para levantar el templo de nuestro Dios y restaurar sus ruinas y nos dio una tapia en Judá y Jerusalén.»

Palabra de Dios

Salmo

Tb 13,2.3-4.6

R/.
Bendito sea Dios, que vive eternamente

Él azota y se compadece,
hunde hasta el abismo y saca de él,
y no hay quien escape de su mano. R/.

Dadle gracias, israelitas, ante los gentiles,
porque él nos dispersó entre ellos.
Proclamad allí su grandeza,
ensalzadlo ante todos los vivientes:
que él es nuestro Dios y Señor,
nuestro padre por todos los siglos. R/.

Veréis lo que hará con vosotros,
le daréis gracias a boca llena,
bendeciréis al Señor de la justicia
y ensalzaréis al rey de los siglos. R/.

Yo le doy gracias en mi cautiverio,
anuncio su grandeza
y su poder a un pueblo pecador. R/.

Convertíos, pecadores,
obrad rectamente en su presencia:
quizás os mostrará benevolencia
y tendrá compasión. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas (9,1-6):

En aquel tiempo, Jesús reunió a los Doce y les dio poder y autoridad sobre toda clase de demonios y para curar enfermedades.
Luego los envió a proclamar el reino de Dios y a curar a los enfermos, diciéndoles: «No llevéis nada para el camino: ni bastón ni alforja, ni pan ni dinero; tampoco llevéis túnica de repuesto. Quedaos en la casa donde entréis, hasta que os vayáis de aquel sitio. Y si alguien no os recibe, al salir de aquel pueblo sacudíos el polvo de los pies, para probar su culpa.»
Ellos se pusieron en camino y fueron de aldea en aldea, anunciando el Evangelio y curando en todas partes.

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Queridos hermanos:

Hace tiempo conocí una pequeña comunidad de laicos que intentaban vivir de la “providencia”. A mi me parecieron poetas incurables… ¿quién en nuestro mundo se atreve a una osadía mayor, desafiando las leyes de la mercadotecnia? Pero hay personas que lo hacen, seducidas por Jesús se lanzan al camino de la vida fiados únicamente de esta palabra que hemos escuchado en el Evangelio de hoy, manifestando así su libertad y su confianza en Dios Padre Providente. Son testimonio de que el Evangelio no es una utopía, sino que se puede vivir, y que para ello sólo hace falta una cosa: “fiarse de Dios”.

Nos cuesta tanto fiarnos de Dios, incluso los que hemos hecho votos de pobreza, castidad y obediencia para manifestar al mundo que sólo Dios basta, nos llenamos de cosas inútiles pensando que ahí está la eficacia del trabajo por el Reino.

Necesitamos poetas que nos recuerden lo absurdo de nuestras inseguridades, necesitamos poetas que nos digan que con Dios a nuestro lado ya lo tenemos todo, necesitamos poetas que nos recuerden esa libertad primigenia de quien se desprende de todo para llenarse de Dios.

Fuente :
https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

Ángelus: “Actuar con astucia para asegurarnos la vida eterna”

Palabras del Papa antes de la oración mariana

septiembre 22, 2019 13:21Raquel AnilloAngelus y Regina Coeli

(ZENIT – 22 septiembre 2019).- El Papa Francisco presidió la oración dominical del Ángelus desde la ventana del despacho del Palacio Apostólico del Vaticano, que da a la Plaza de San Pedro, este domingo 22 de septiembre de 2019.

El Papa señaló que el gerente deshonesto quiere unir la gratitud de los deudores de su amo por un sistema que equivale a corrupción.

El Papa Francisco denuncia regularmente el “flagelo social”, las “peores plagas sociales”, el “virus”, el “cáncer metastásico”, la corrupción que socava la economía de las naciones y ataca, y mata, a los más pobres: incluso ve una “forma de blasfemia”.

Pero este domingo, también mostró la punta del Evangelio: ¡la corrupción no tiene la última palabra!

En otras palabras, todavía hay tiempo para que los corruptos busquen la vida eterna: “Jesús también indica el propósito final de su exhortación:” Haceos amigos con los ricos, para que os acojan en sus moradas eternas”.

¿Cómo? Invitó a la reparación. Sabiendo cómo transformar el dinero en un instrumento de “fraternidad” y “solidaridad”, el Papa Francisco responde: “Para acogernos en el Paraíso, si somos capaces de transformar la riqueza en instrumentos de fraternidad y solidaridad, no sólo habrá Dios, sino también aquellos con quienes compartimos, administrándolo bien, lo que el Señor puso en nuestras manos”.

AB

Palabras del Papa antes del Ángelus

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

La parábola contenida en el Evangelio de este domingo (cf. Lc 16,1-13) tiene como protagonista a un administrador astuto y deshonesto que, acusado de haber malgastado los bienes del amo, está a punto de ser despedido. En esta difícil situación, no recrimina, no busca justificaciones ni se deja desanimar, sino que busca una salida para asegurarse un futuro tranquilo. Reacciona primero con lucidez, reconociendo sus propios límites: “excavar, no tengo fuerzas; mendigar, me da vergüenza” (v. 3); entonces actúa con astucia, robando a su amo por última vez. De hecho, llama a los deudores y reduce las deudas que tienen con el amo, para hacer amistad con ellos y luego ser recompensado por ellos, esto es, hacerse amigos con la corrupción y obtener gratitud con la corrupción, como lamentablemente sucede hoy.

Jesús presenta este ejemplo no para exhortar a la deshonestidad, sino a la astucia. De hecho subraya: “El maestro alabó a aquel administrador deshonesto, porque había actuado con astucia” (ver 8), es decir, con esa mezcla de inteligencia y astucia que te permite superar situaciones difíciles. La clave de lectura de esta historia está en la invitación de Jesús al final de la parábola: “Haga amigos con el dinero deshonesto, para que cuando estas riquezas fracasen, los reciban en las moradas eternas” (v. 9). Parece un poco confuso pero no lo es, la “riqueza deshonesta” es el dinero -también llamado “estiércol del diablo”- y, en general, los bienes materiales.

La riqueza puede llevar a la construcción de muros, a la creación de divisiones y a la discriminación. Jesús, por el contrario, invita a sus discípulos a invertir el curso: “Háganse amigos con la riqueza”. Es una invitación a saber transformar bienes y riquezas en relaciones, porque las personas valen más que las cosas y cuentan más que las riquezas que poseen. En la vida, de hecho, no son los que tienen la riqueza los que dan  fruto, sino los que crean y mantiene vivos tantos lazos, tantas relaciones, tantas amistades a través de las diferentes “riquezas”,  es decir de los diferentes dones con los que Dios los ha dotado. Pero Jesús también indica el propósito último de su exhortación: “Háganse amigos de las riquezas, para que te acojan en las moradas eternas. Si somos capaces de transformar las riquezas en instrumentos de fraternidad y solidaridad, no solo será Dios quien nos acoja en el Paraíso, sino también aquellos con los cuales hemos compartido, administrando bien lo que el Señor ha puesto en nuestras manos.

Hermanos y hermanas esta página del Evangelio hace resonar en nosotros la pregunta del administrador deshonesto expulsado por el patrón: “¿Qué voy a hacer ahora?” (v. 3). Frente a nuestras faltas y a nuestros fallos Jesús nos asegura que siempre estamos a tiempo para sanar el mal hecho con el bien. Quién ha causado lágrimas, haga feliz a alguien; quien ha robado indebidamente, done a quien está en necesidad. Al hacerlo, seremos alabados por el Señor “porque hemos actuado con astucia”, es decir, con la sabiduría de aquellos que se reconocen como hijos de Dios y se ponen en juego por el Reino de los Cielos.

Que la Santísima Virgen nos ayude a ser astutos para asegurarnos no el éxito mundano, sino la vida eterna, para que en el momento del juicio final las personas necesitadas a las que hemos ayudado sean testigos de que en ellas hemos visto y servido al Señor en ellos.

septiembre 22, 2019 13:21 Angelus y Regina Coeli

Fuente : https://es.zenit.org/articles/angelus-actuar-con-astucia-para-asegurarnos-la-vida-eterna/

Comentario al evangelio de hoy martes 24 de septiembre de 2019.

Del santo Evangelio según san Lucas 8, 19-21

En aquel tiempo, fueron a ver a Jesús su madre y sus parientes, pero no podían llegar hasta donde él estaba porque había mucha gente. Entonces alguien le fue a decir: “Tu madre y tus hermanos están allá afuera y quieren verte”. Pero él respondió: “Mi madre y mis hermanos son aquellos que escuchan la palabra de Dios y la ponen en práctica”.

Palabra del Señor.

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

En el Evangelio de hoy nuestro Señor hace una pregunta a la cual Él mismo responde. Su respuesta puede parecernos dura y difícil de acoger, pero quizás, detrás de esa repuesta, hay algo más profundo y valioso para nuestra vida. Son palabras que nacen del corazón del Señor, en ellas afirma que su madre y sus hermanos son aquellos que escuchan la palabra de Dios y la ponen en práctica. ¿Qué nos revela esta afirmación, qué significado tiene para nuestra vida?

En ella, el Señor quiere decirnos que somos parte de su familia. Qué bello es tener una familia, pasar tiempo juntos sentados a la mesa, o en un paseo, o simplemente escuchar la voz de tu papá o de tu mamá, de un hermano o un primo. A esto nos invita el Señor: que, como hijos, como hermanos, vivamos unidos a Él, nos reunamos a escucharle en un ambiente de familia y de amor. Que nuestro obrar sea guiado y motivado por su amor, por su voluntad, pues de Él recibimos el sentido y significado de nuestra vida.

Ser cristiano no es solo de palabra sino es una vida, es pertenecer a una familia, es vivir como hijos. Nuestro deseo no es solo ver a Jesús, sino estar con Él, vivir con Él.

«Cuando le dicen que allí está su madre, sus parientes, su familia, Jesús alarga el concepto y dice: “Esta es mi familia, ellos, es esta, todos, todos los que escuchan la palabra de Dios y la ponen en práctica”. He aquí, el paso más que da Jesús, Yo tengo una familia más grande que pequeña, en la cual he venido al mundo. Él nos hace pensar a nosotros que somos su familia, es decir, aquellos que escuchan la palabra de Dios y la ponen en práctica. Un gesto que restituye el concepto de familiaridad con Dios, de familiaridad con Jesús. De hecho, nosotros podemos ser discípulos, podemos ser amigos, pero ser familia es aún más».
(Homilía de S.S. Francisco, 26 de septiembre de 2017 en santa Marta).

Fuente : http://es.catholic.net/op/articulos/73346/ser-cristiano-es-pertenecer-a-una-familia.html#modal

EDD. martes 24 de septiembre de 2019

Hoy, martes, 24 de septiembre de 2019

Primera lectura

Lectura del libro de Esdras (6,7-8.12b.14-20):

En aquellos días, el rey Darío escribió a los gobernantes de Transeufratina: «Permitid al gobernador y al senado de Judá que trabajen reconstruyendo el templo de Dios en su antiguo sitio. En cuanto al senado de Judá y a la construcción del templo de Dios, os ordeno que se paguen a esos hombres todos los gastos puntualmente y sin interrupción, utilizando los fondos reales de los impuestos de Transeufratina. La orden es mía, y quiero que se cumpla a la letra. Darío.»
De este modo, el senado de Judá adelantó mucho la construcción, cumpliendo las instrucciones de los profetas Ageo y Zacarías, hijo de Idó, hasta que por fin la terminaron, conforme a lo mandado por el Dios de Israel y por Ciro, Darío y Artajerjes, reyes de Persia. El templo se terminó el día tres del mes de Adar, el año sexto del reinado de Darío. Los israelitas, sacerdotes, levitas y resto de los deportados, celebraron con júbilo la dedicación del templo, ofreciendo con este motivo cien toros, doscientos carneros, cuatrocientos corderos y doce machos cabríos, uno por tribu, como sacrificio expiatorio por todo Israel. El culto del templo de Jerusalén se lo encomendaron a los sacerdotes, por grupos, y a los levitas, por clases, como manda la ley de Moisés. Los deportados celebraron la Pascua el día catorce del mes primero; como los levitas se habían purificado, junto con los sacerdotes, estaban puros e inmolaron la víctima pascual para todos los deportados, para los sacerdotes, sus hermanos, y para ellos mismos.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 121,1-2.3-4a.4b-5

R/.
Vamos alegres a la casa del Señor

¡Qué alegría cuando me dijeron:
«Vamos a la casa del Señor»!
Ya están pisando nuestros pies
tus umbrales, Jerusalén. R/.

Jerusalén está fundada
como ciudad bien compacta.
Allá suben las tribus,
las tribus del Señor. R/.

Según la costumbre de Israel,
a celebrar el nombre del Señor;
en ella están los tribunales de justicia,
en el palacio de David. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas (8,19-21):

En aquel tiempo, vinieron a ver a Jesús su madre y sus hermanos, pero con el gentío no lograban llegar hasta él.
Entonces lo avisaron: «Tu madre y tus hermanos están fuera y quieren verte.»
Él les contestó: «Mi madre y mis hermanos son éstos: los que escuchan la palabra de Dios y la ponen por obra.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Queridos hermanos:

Estaba Jesús hablando cuando se presentó alguien con la noticia de que si familia estaba afuera esperándole, porque el gentío era tan grande que no podían llegar hasta él. Jesús, no sólo no sale sino que responde:  «Mi madre y mis hermanosson los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen».

La frase de Jesús reafirma su pensamiento sobre la Palabra: que hay que escucharla, asumirla, irradiarla y hacerla vida.

Podría parecer que la frase de Jesús es un desprecio hacia su familia, pero por duro que parezca, para Jesús, ante el Reino, todo pasaba a un segundo plano: no estaba dispuesto a que nadie le domesticara, ni los jefes religiosos ni su propia familia.

La verdadera familia de Jesús no estaba constituida por los lazos de la sangre, sino por la obediencia a la Palabra de Dios. Nos hacemos hermanos de Jesús y miembros de su nueva familia por el compromiso que asumimos como su proyecto, es decir si nos comprometemos en la construcción del Reino de Dios con una actitud profética que proclame a los cuatro vientos la novedad radical que Jesús nos trae, Palabra Encarnada, Palabra entregada para dar vida al mundo.

Fuente :
https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

EDD. lunes 23 de septiembre de 2019.

Hoy, lunes, 23 de septiembre de 2019

Primera lectura

Comienzo del libro de Esdras (1,1-6):

El año primero de Ciro, rey de Persia, el Señor, para cumplir lo que había anunciado por boca de Jeremías, movió a Ciro, rey de Persia, a promulgar de palabra y por escrito en todo su reino: «Ciro, rey de Persia, decreta: «El Señor, Dios del cielo, me ha entregado todos los reinos de la tierra y me ha encargado construirle un templo en Jerusalén de Judá. Los que entre vosotros pertenezcan a ese pueblo, que su Dios los acompañe, y suban a Jerusalén de Judá para reconstruir el templo del Señor, Dios de Israel, el Dios que habita en Jerusalén. Y a todos los supervivientes, dondequiera que residan, la gente del lugar proporcionará plata, oro, hacienda y ganado, además de las ofrendas voluntarias para el templo del Dios de Jerusalén.»»
Entonces, todos los que se sintieron movidos por Dios, cabezas de familia de Judá y Benjamín, sacerdotes y levitas, se pusieron en marcha y subieron a reedificar el templo de Jerusalén. Sus vecinos les proporcionaron de todo: plata, oro, hacienda, ganado y otros muchos regalos de las ofrendas voluntarias.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 125,1-2ab.2cd-3.4-5.6

R/.
El Señor ha estado grande con nosotros

Cuando el Señor cambió la suerte de Sión,
nos parecía soñar:
la boca se nos llenaba de risas,
la lengua de cantares. R/.

Hasta los gentiles decían:
«El Señor ha estado grande con ellos.»
El Señor ha estado grande con nosotros,
y estamos alegres. R/.

Que el Señor cambie nuestra suerte,
como los torrentes del Negueb.
Los que sembraban con lágrimas
cosechan entre cantares. R/.

Al ir, iba llorando,
llevando la semilla;
al volver, vuelve cantando,
trayendo sus gavillas. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas (8,16-18):

En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente: «Nadie enciende un candil y lo tapa con una vasija o lo mete debajo de la cama; lo pone en el candelero para que los que entran tengan luz. Nada hay oculto que no llegue a descubrirse, nada secreto que no llegue a saberse o a hacerse público. A ver si me escucháis bien: al que tiene se le dará, al que no tiene se le quitará hasta lo que cree tener.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Queridos hermanos:

En nuestros días la luz está al alcance de la mano. Alargamos la mano, damos un botón y ya está, la sala iluminada. Hemos superado tantas fronteras, tantos obstáculos de la naturaleza gracias nuestro ingenuo que nos hemos creído que somos capaces de casi todo por nosotros mismos.

Pero el Evangelio no nos habla de esta luz producto de la técnica, sino de otra luz, y de esa nos falta tanto… esa luz que es capaz de dar alegría, esperanza, ilusión por la vida, esa luz que hace que la luchas, los esfuerzos, los sacrificios merezcan la pena. Es la luz de Jesús que ha venido a iluminar el mundo para que veamos la Verdad de todas las cosas.

Pero lo que de verdad inquieta del evangelio de hoy es el final: “al que tiene se le dará, pero al que no tiene se le quitará hasta lo poco que cree tener”, porque ¿no será que creemos que vemos tanto, que no veamos nada? ¿No será que estamos ciegos creyendo que vemos?

Necesitamos más humildad para reconocer nuestra ceguera, para reconocer el “misterio” que es nuestra vida y la de los demás, más humildad para acoger la única luz capaz de iluminar nuestro corazón.

Fuente  :  https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

Adquirir “el hábito del discernimiento” – Catequesis completa

Ciclo de los Hechos de los Apóstoles

septiembre 18, 2019 13:32 Larissa I. LópezAudiencia General

(ZENIT – 18 sept. 2019).- El Papa Francisco ha pedido al Espíritu Santo “que actúe en nosotros para que, tanto personal como comunitariamente, podamos adquirir el hábito del discernimiento” y “que nos haga ver siempre la unidad de la historia de la salvación a través de los signos del paso de Dios en nuestro tiempo y en los rostros de los que nos rodean (…)”.

Hoy, 18 de septiembre de 2019, el Santo Padre ha retomado el ciclo de catequesis sobre los Hechos de los Apóstoles a partir del pasaje “No sea que os encontréis luchando contra Dios (Hechos 5, 39). Los criterios de discernimiento del sabio Gamaliel (Hechos, 5-34-35.38-39)”.

Se trata de un fragmento en el que los apóstoles son llevados ante el Sanedrín para ser juzgados y el fariseo Gamaliel decide contener los deseos de condena de muerte para aquellos. Para ello, enseña a sus compañeros a ejercer “el arte del discernimiento ante situaciones que van más allá de los esquemas habituales”, describió el Papa.

“’Megáfonos’ del Espíritu Santo”

En primer lugar, el Pontífice destacó que este fragmento demuestra cómo, tras Pentecostés, el Espíritu Santo acompaña a los doce apóstoles y cómo, “de cobardes” durante la pasión y muerte de Jesús, se “volvieron valientes”.

En ese momento los discípulos constituyen auténticos “testigos de Jesús Resucitado” a los que no les atemoriza nada. Este ejemplo es ofrecido por los mártires de todos los tiempos, como es el caso de los cristianos coptos ortodoxos que hace cuatro años fueron asesinados en Libia.

También señaló que, dado que los discípulos de Cristo se convierten en “’megáfonos’ del Espíritu Santo’” al difundir la salvación, el sistema religioso judío de la época se vio amenazado y reaccionó con violencia y ajusticiamientos.

Los proyectos de Dios no se derrumban

No obstante, relató el Santo Padre, entre los jueces se encontraba Gamaliel, que exhortó a liberar a los apóstoles, apuntando que si su trabajo era meramente humano, naufragaría, pero si “lleva la ‘firma’ de Dios está destinado a perdurar”.

Y agregó que, efectivamente, “los proyectos humanos siempre fracasan; tienen un tiempo, como nosotros”, mientras que en “la historia de los cristianos, también en la historia de la Iglesia, con tantos pecados, con tantos escándalos, con tantas cosas malas en estos dos milenios” no ha existido el derrumbamiento porque estaba Dios detrás.

Aprender a esperar

En consecuencia, Francisco considera que las palabras de Galamiel presentan una sabiduría profética porque incitan “a no ceder a la tentación de la prisa y a aprender a esperar el desarrollo de los procesos a lo largo del tiempo”.

“Son palabras serenas y clarividentes que nos permiten ver el evento cristiano desde una nueva perspectiva y nos ofrecen criterios que ‘saben a Evangelio’, porque nos invitan a reconocer el árbol por sus frutos (cf. Mt 7,16)”, remarcó el Pontífice.

A continuación, reproducimos la catequesis completa del Papa Francisco.

***

Catequesis del Santo Padre

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

Continuemos nuestra catequesis sobre los Hechos de los Apóstoles. Frente a la prohibición de los judíos de enseñar en nombre de Cristo, Pedro y los Apóstoles responden con valentía que no pueden obedecer a los que quieren detener el camino del Evangelio en el mundo.

Los Doce muestran así que poseen esa “obediencia de la fe” que luego querrán suscitar en todos los hombres (cf. Rm 1,5). Efectivamente, desde Pentecostés, ya no son hombres “solos”. Experimentan esa especial sinergia que les hace descentrarse de sí mismos y les hace decir: “nosotros y el Espíritu Santo” (Hch 5,32) o “el Espíritu Santo y nosotros”. Sienten que no pueden decir “yo”, solo, con hombres descentrados de sí mismos. (Hch. 15,28). Fortalecidos por esta alianza, los Apóstoles no se dejan atemorizar por nadie. ¡Tenían un valor impresionante! Pensemos que eran unos cobardes: todos escaparon, huyeron cuando Jesús fue arrestado. Pero, de cobardes se volvieron valientes. ¿Por qué? Porque el Espíritu Santo estaba con ellos. Lo mismo nos pasa a nosotros: si tenemos el Espíritu Santo dentro de nosotros, tendremos el valor de seguir adelante, el valor de ganar tantas luchas, no para nosotros mismos sino para el Espíritu que está con nosotros. No retroceden en su marcha de intrépidos testigos de Jesús Resucitado, como los mártires de todos los tiempos, incluidos los nuestros. Los mártires, dan la vida, no ocultan que son cristianos. Pensemos, hace unos años -también hoy hay muchos-, pero pensemos que hace cuatro años, esos cristianos coptos ortodoxos, verdaderos trabajadores, en la playa de Libia: todos fueron degollados. Pero la última palabra que dijeron fue “Jesús, Jesús”. No habían vendido la fe, porque había el Espíritu Santo con ellos. ¡Estos son los mártires de hoy!

Los Apóstoles son los “megáfonos” del Espíritu Santo, enviados por el Resucitado para difundir con prontitud y sin vacilación la Palabra que da la salvación.

Y realmente esta determinación hace temblar el “sistema religioso” judío, que se siente amenazado y responde con violencia y condenas a muerte. La persecución de los cristianos es siempre la misma: las personas que no quieren el cristianismo se sienten amenazadas y así dan muerte a los cristianos, Pero, en medio del Sanedrín, se alza  la voz diferente de un fariseo que decide contener la reacción de los suyos: se llamaba Gamaliel, hombre prudente, “doctor de la Ley, estimado por todo el pueblo”. En su escuela, san Pablo aprendió a observar “la ley de los padres” (cf. Hch 22,3). Gamaliel toma la palabra y enseña a sus hermanos a practicar el arte del discernimiento ante situaciones que van más allá de los esquemas habituales.

Demuestra, citando a algunos personajes que se habían hecho pasar por el Mesías, que todo proyecto humano primero puede despertar consenso y naufragar después, mientras que todo lo que viene de lo alto y lleva la “firma” de Dios está destinado a perdurar. Los proyectos humanos siempre fracasan; tienen un tiempo, como nosotros. Pensad en tantos proyectos políticos, y en cómo cambian de un lado a otro, en todos los países. Pensad en los grandes imperios, pensad en las dictaduras del siglo pasado: se sentían muy poderosos, creían que  dominaban el mundo. Y luego todos se derrumbaron. Pensad también hoy en los imperios de hoy: se derrumbarán, si Dios no está con ellos, porque la fuerza que los hombres tienen en sí mismos no es duradera. Sólo la fuerza de Dios perdura. Pensemos en la historia de los cristianos, también en la historia de la Iglesia, con tantos pecados, con tantos escándalos, con tantas cosas malas en estos dos milenios. ¿Y por qué no se ha derrumbado? Porque Dios está ahí. Somos pecadores, y a menudo también damos lugar a escándalos. Pero Dios está con nosotros. Y Dios primero nos salva a nosotros, y luego a ellos; pero siempre salva, el Señor. La fuerza es “Dios con nosotros”. Gamaliel demuestra citando a algunos personajes que se habían hecho pasar por el Mesías, que todo proyecto humano primero puede despertar consenso y naufragar después. Por eso Gamaliel concluye que, si los discípulos de Jesús de Nazaret han creído a un impostor, están destinados a desvanecerse; pero si siguen a alguien que viene de Dios, es mejor renunciar a combatirles; y advierte: “¡ No sea que os encontréis luchando contra Dios! (Hechos 5:39).

Este hombre libre e inspirado se da cuenta de que los seguidores de Cristo son diferentes de cualquier secta, y se muestra lleno de temor de Dios al querer defender la vida de aquellos que, según sus hermanos, merecerían la muerte. Gamaliel demuestra, además, que está dotado de sabiduría profética, porque invita a los demás a no ceder a la tentación de la prisa y a aprender a esperar el desarrollo de los procesos a lo largo del tiempo. De hecho, Dios habla y se manifiesta también a través del tiempo, manifestando la “duración” o no de cada cosa.

Son palabras serenas y clarividentes que nos permiten ver el evento cristiano desde una nueva perspectiva y nos ofrecen criterios que “saben a Evangelio”, porque nos invitan a reconocer el árbol por sus frutos (cf. Mt 7,16). Llegan al corazón y logran el efecto deseado: los demás miembros del Sanedrín siguen su consejo y renuncian a las intenciones de la muerte, es decir de matar a los Apóstoles.

Pidamos al Espíritu Santo que actúe en nosotros para que, tanto personal como comunitariamente, podamos adquirir el hábito del discernimiento. Pidámosle que nos haga ver siempre la unidad de la historia de la salvación a través de los signos del paso de Dios en nuestro tiempo y en los rostros de los que nos rodean, para que aprendemos que el tiempo y los rostros humanos son mensajeros del Dios vivo.

© Librería Editorial Vaticana

Comentario al evangelio de hoy sábado 21 de septiembre de 2019

Del santo Evangelio según Mateo 9, 9-13

En aquel tiempo, Jesús vio a un hombre llamado Mateo, sentado a su mesa de recaudador de impuestos, y le dijo: “Sígueme”. Él se levantó y lo siguió.

Después, cuando estaba a la mesa en casa de Mateo, muchos publicanos y pecadores se sentaron también a comer con Jesús y sus discípulos. Viendo esto, los fariseos preguntaron a los discípulos: “¿Por qué su Maestro come con publicanos y pecadores?” Jesús los oyó y les dijo: “No son los sanos los que necesitan de médico, sino los enfermos. Vayan, pues, y aprendan lo que significa: Yo quiero misericordia y no sacrificios. Yo no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores”.

Palabra del Señor.

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

Imagina que estás sentado con Mateo en su puesto. Eres un cobrador de impuestos, pero no uno cualquiera. Te has vuelto rico a base de cobrarle el tributo a tus paisanos judíos para dárselo a los opresores romanos. Por tu trabajo, hace tiempo que olvidaste que es ser respetado por la gente que te trata. Tú y Mateo están sentados contando las últimas ganancias, cuando escuchas una voz, viril pero cariñosa: sígueme… Levantas los ojos, y Jesús está a pocos pasos de ti, frente a la mesa de los impuestos. Volteas con Mateo. Él se para en silencio, rodea la mesa y se para junto a Jesús. La gente que está viendo comienza a murmurar.

Ahora, Jesús te mira a ti. ¿Qué pasa en tu interior? ¿Qué sientes? ¿Por qué le sostienes o no la mirada? Mateo, de pie junto a Jesús, calla con la mirada baja. ¿Por qué llamó Jesús a Mateo? ¿Por qué te llamó a ti? ¿Por qué Mateo siguió a Jesús? Y tú, ¿qué vas a responder?

«Jesús lo indica con el dedo. [Mateo] Se aferraba al dinero. Y Jesús lo escoge. Invita a toda la banda a almorzar, a los traidores, los cobradores de impuestos. Al ver esto, los fariseos que se creían justos, que juzgaban a todos y decían: “Pero ¿por qué vuestro Maestro tiene esa compañía?”. Jesús dice: “No he venido a llamar a justos, sino a pecadores”. Esto me consuela mucho, porque creo que Jesús ha venido por mí. Porque todos somos pecadores. Todos. Todos tenemos esta “licenciatura”, somos licenciados. Cada uno sabe cuál es su pecado, su debilidad más fuerte».
(Homilía de S.S. Francisco, 7 de julio de 2017).

Fuente : http://es.catholic.net/op/articulos/73343/que-responderias.html#modal

Homilía para la Eucaristía del domingo 22 de septiembre de 2019.

Un cordial saludo. Y que tengan un buen domingo reparador después de esta larga fiesta patria.

DOMINGO XXV DEL AÑO.

Oseas 8,4-7: Una denuncia siempre actual contra las injusticias sociales de la época; situación que se vio favorecida por la tranquilidad de un reino próspero.

1Timoteo 2,1-8: Para el cristiano es una exigencia de caridad la sincera oración, especialmente por los que gobiernan. Rezar por la autoridad = confesar que sólo Cristo es el Señor y los gobernantes no son dioses; es necesario rogar por ellos para que se salven.

Lucas 16,1-13: Se nos enseña cuál es la actitud del cristiano ante los bienes terrenales. La lección está en el verso que dice que los hijos de la luz deben imitar la astucia de los hijos de este mundo. Le siguen a la parábola tres sentencias que ilustran lo que Jesús quiere enseñar en la parábola.

1.- Hemos terminado la semana de las Fiestas Patrias. La Palabra no puede ser más oportuna y actual. Y es actual porque siempre se dan situaciones de injusticia cuando hay prosperidad económica. Y no quiero decir con esto que sea malo el progreso económico, no. En este contexto se puede dar la injusticia como fruto de la ambición; el que tiene quiere tener más, y a cualquier precio. Y es eso lo que denuncia y reprocha el profeta a la sociedad de Israel, que es capaz de pisotear al pobre. Fenómeno que se dio en la sociedad pagana, pero también en el seno de la Casa de Israel. De allí surgió el profetismo, como una forma de hacer ver de parte del Señor, qué es lo que a Él le desagrada. Dios siempre “ve la aflicción de su Pueblo” y siempre está enviando profetas: Moisés, Elías, Jeremías, Oseas, el Bautista, Jesús, el Portavoz de Dios por excelencia.

2.- Frente a esta realidad nos enseña cuál debe ser la actitud de un discípulo del Reino frente a las riquezas. Alguna vez ya se dijo: las riquezas y los bienes en sí no son ni buenos ni malos. La actitud del hombre es la que hace bueno o malo cualquier cosa.

El Señor no alaba la sinvergüenzura del administrador, sino la astucia que tiene. Bien podría decirse que un discípulo ha de ser siempre astuto. Lo dice también Mateo 10,16: “Sean astutos como las serpientes y sencillos como palomas”. Hay cristianos que creen que para ser santo hay que ser “ganso” o “menso”.

Después de proponernos la parábola encontramos tres sentencias que sirven para profundizar mejor lo que nos dice el Señor en la misma parábola. Las sentencias son:

+ “el dinero de la injusticia” = la idolatría del dinero, adorar al dios Mamón. Se debe utilizar para el bien de los demás.

+ “El que es fiel en lo poco…” = nadie es dueño absoluto de los bienes materiales; sólo se poseen en administración. Fiel es el que supo ser un buen administrador.

+ “No servir a dos señores” = considerar los bienes como si fueran un dios. El que idolatra el dinero, los bienes, todavía no sabe lo que significa ser un discípulo del Señor.

3.- No hace falta ejemplificar lo escuchado. Siempre hay ambiciosos que utilizan su astucia para tener: poder, dinero, prestigio, etc.

La ambición ha llevado a personas e instituciones a la corrupción.

La ambición hace que el hombre olvide que es un simple administrador y no dueño absoluto. Y así vemos cómo muchos roban, asaltan, matan, atropellan. Y no sólo los ladrones  que salen en las noticias. También hay quienes se adueñan de terrenos, de bordes costeros, de países, etc.  Hay muchas maneras de ser “elegantemente” sinvergüenzas. ¡Y Dios no quiere eso! Por eso siempre habrá profetas que denuncien las injusticias; “profetas ateos”, de otras religiones, que molestan al mundo con sus mensajes.

4.- Razón tiene san Pablo. Hay que rezar mucho, rezar por los constituidos en autoridad, para que sean buenos administradores de la “Cosa Pública”. Que no caigan en la idolatría del dinero, ni en la corrupción. Que se vean libres del vértigo del poder e impongan sus caprichos al pueblo.

Rogar para que Chile sea en verdad “una copia feliz del Edén”, en la que todos seamos hermanos, respetuosos de nuestra diversidad.

La Eucaristía es un anticipo de esto que creemos y esperamos. Celebremos, hermanos.

                                  Hermano Pastor Salvo Beas.