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Autor: Patricio Osiadacz

Homilía para la Eucaristía del domingo 18 de agosto de 2019

Paz y Bien a todos ustedes.

DOMINGO XX DEL AÑO.

Jeremías 38,3-6.8-10: Ante la tragedia que se avecina (la caída de Jerusalén) el Profeta es rechazado y condenado porque reprocha al pueblo su infidelidad y anuncia el castigo. Es un desmoralizador de las tropas, un enemigo del pueblo; hay que eliminarlo.

Hebreos 12,1-4: Invitación a la perseverancia en la fe. Hay ejemplos de fe, entre los que sobre sale hoy Jeremías, pero el único ejemplo es Jesús, que sufrió la hostilidad de los pecadores.

Lucas 12,49-53: Jesús trae el Reino de Dios, pero provoca divisiones y enfrentamientos dolorosos. No lo comprenden.

1.- Dios quiere reinar entre nosotros, es decir, quiere que le hagamos caso. Sólo así tendremos salvación, bienestar. Jesús es el portador de este mensaje. Él comenzó su tarea allá en Galilea proclamando la Buena Noticia del Reinado de Dios. Pero fue resistido por los suyos. Porque el Reino que Cristo trae, más que una paz tranquilizadora, es un compromiso serio y constante por la justicia y la paz. Es evidente que este mensaje molesta porque desinstala. El amor que Jesús trae encuentra oposición, porque es un amor sin barreras, y el mundo construye barreras.

Lo mismo sucedió con Jeremías; no se aceptó su mensaje. También él presentaba al pueblo el Proyecto de Dios, llama a la fidelidad. Esto molesta, porque molesta que el profeta proclame la verdad de Dios, que no es adormecedora, sino cuestionadora. Resultado: el rechazo, la condenación.

2.- Los cristianos somos portadores del mensaje de Jesús. Por  eso corremos la suerte de Jesús. Siempre hemos de enfrentarnos con la hostilidad, el acoso, la condenación. Por eso la carta a los Hebreos es un ferviente llamado a la perseverancia en la fe. Muchos fueron los testigos de la fe: profetas, mártires, los santos “de la puerta de al lado”, esos innumerables santos que ni siquiera conocemos y, tal vez, estuvieron junto a nosotros. Todos estos ejemplos nos están señalando al único ejemplo válido, Jesús, el iniciador y consumador de la fe. Él soportó la cruz sin tener en cuenta la infamia.

A veces pensamos que Dios Padre quiso que Jesús sufriera. No, Dios no es así. El Padre Dios le encomendó predicar e instaurar su Reino. Y por ser fiel a su Padre le acarreó la hostilidad. Jesús fue el obediente por excelencia.

3.- Como Jeremías, como Jesucristo, también hoy nosotros tenemos que soportar la hostilidad. Y siempre habrá una razón que justifique esta hostilidad: que si se mete en política, que perturba el  orden establecido (pero no querido por Dios), que sus ministros dejan mucho que desear. Y todas estas acusaciones son ciertas, pero al Reino de Dios le es indiferente todo esto. Lo único válido es cumplir con la misión de trabajar por su instauración.

El miedo, los ataques, pueden hacernos flaquear,  acobardar, encerrarnos y quedarnos callados. Muchos sacerdotes siente vergüenza de mostrarse como sacerdotes por todo lo que se ha dicho de ellos. Pero el ejemplo del Señor nos debe mover a ser constantes y diligentes.

4.- Ante Jesús y su mensaje no caben indiferencias ni sincretismos. La neutralidad es imposible.

Debemos vivir el evangelio, enfrentar al mundo, pues el mundo es enemigo de Dios.

Jesús viene a traer el fuego del juicio para arrancar todo el mal que hay en la tierra; esto supone la cruz, la contradicción. Jesús ha de ser sumergido (=bautizado) en la muerte, como Jeremías en el fango. Pero de allí fue sacado, liberado; ¿quién? Jesús, Jeremías. También nosotros somos sumergidos con Cristo en el fango, en el descrédito y descalificación. Pero Él nos libera, nos salva, nos vivifica.

En esta Eucaristía también nosotros podemos decir con el salmista: “Me sacó de la fosa infernal, del barro cenagoso”.

Hermano Pastor Salvo Beas.

EDD. viernes 16 de agosto de 2019

Hoy, viernes, 16 de agosto de 2019

Primera lectura

Lectura del libro de Josué (24,1-13):

En aquellos días, Josué reunió a las tribus de Israel en Siquén. Convocó a los ancianos de Israel, a los cabezas de familia, jueces y alguaciles, y se presentaron ante el Señor. 
Josué habló al pueblo: «Así dice el Señor, Dios de Israel: «Al otro lado del río Éufrates vivieron antaño vuestros padres, Teraj, padre de Abrahán y de Najor, sirviendo a otros dioses. Tomé a Abrahán, vuestro padre, del otro lado del río, lo conduje por todo el país de Canaán y multipliqué su descendencia dándole a Isaac. A Isaac le di Jacob y Esaú. A Esaú le di en propiedad la montaña de Seír, mientras que Jacob y sus hijos bajaron a Egipto. Envié a Moisés y Aarón para castigar a Egipto con los portentos que hice, y después os saqué de allí. Saqué de Egipto a vuestros padres; y llegasteis al mar. Los egipcios persiguieron a vuestros padres con caballería y carros hasta el mar Rojo. Pero gritaron al Señor, y él puso una nube oscura entre vosotros y los egipcios; después desplomó sobre ellos el mar, anegándolos. Vuestros ojos vieron lo que hice en Egipto. Después vivisteis en el desierto muchos años. Os llevé al país de los amorreos, que vivían en Transjordania; os atacaron, y os los entregué. Tomasteis posesión de sus tierras, y yo los exterminé ante vosotros. Entonces Balac, hijo de Sipor, rey de Moab, atacó a Israel; mandó llamar a Balaán, hijo de Beor, para que os maldijera; pero yo no quise oír a Balaán, que no tuvo más remedio que bendeciros, y os libré de sus manos. Pasasteis el Jordán y llegasteis a Jericó. Los jefes de Jericó os atacaron: los amorreos, fereceos, cananeos, hititas, guirgaseos, heveos y jebuseos; pero yo os los entregué; sembré el pánico ante vosotros, y expulsasteis a los dos reyes amorreos, no con tu espada ni con tu arco. Y os di una tierra por la que no habíais sudado, ciudades que no habíais construido, y en las que ahora vivís, viñedos y olivares que no habíais plantado, y de los que ahora coméis.»»

Palabra de Dios

Salmo

Sal 135,1-3.16-18.21-22.24

R./
Porque es eterna su misericordia

Dad gracias al Señor porque es bueno. R/.

Dad gracias al Dios de los dioses. R/.

Dad gracias al Señor de los señores. R/.

Guió por el desierto a su pueblo. R/.

Él hirió a reyes famosos. R/.

Dio muerte a reyes poderosos. R/.

Les dio su tierra en heredad. R/.

En heredad a Israel, su siervo. R/.

Y nos libró de nuestros opresores. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo (19,3-12):

En aquel tiempo, se acercaron a Jesús unos fariseos y le preguntaron, para ponerlo a prueba: «¿Es lícito a uno despedir a su mujer por cualquier motivo?» 
Él les respondió: «¿No habéis leído que el Creador, en el principio, los creó hombre y mujer, y dijo: «Por eso abandonará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán los dos una sola carne»? De modo que ya no son dos, sino una sola carne. Pues lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre.» 
Ellos insistieron: «¿Y por qué mandó Moisés darle acta de repudio y divorciarse?» 
Él les contestó: «Por lo tercos que sois os permitió Moisés divorciaros de vuestras mujeres; pero, al principio, no era así. Ahora os digo yo que, si uno se divorcia de su mujer –no hablo de impureza– y se casa con otra, comete adulterio.» 
Los discípulos le replicaron: «Si ésa es la situación del hombre con la mujer, no trae cuenta casarse.»
Pero él les dijo: «No todos pueden con eso, sólo los que han recibido ese don. Hay eunucos que salieron así del vientre de su madre, a otros los hicieron los hombres, y hay quienes se hacen eunucos por el reino de los cielos. El que pueda con esto, que lo haga.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN  :  

CR

Queridos hermanos:

El proyecto de Dios era bello: en el Paraíso, el amor haría encontrarse en plenitud al hombre y a la mujer. Ese amor era, debería ser, un reflejo del  mismo amor de Dios. Pero ese proyecto quedó destrozado por el pecado. Ahora vivimos en un esfuerzo continuo y dificil por reconstruir aquel sueño. Por eso cada pareja que se casa nos permite ilusionarnos de nuevo y soñar que el amor es posible. Y cada fracaso de una pareja en su amor se convierte en una pesadilla. No se trata sólo de su fracaso como personas. Su fracaso es nuestro fracaso. Su dolor es nuestro dolor.

Una vez más el sueño de Dios se ha visto frustrado. Pero la voz de Jesús nos sigue invitando a soñar, a ilusionarnos, a volver a intentarlo, aunque el fracaso esté delante de nosotros como una posibilidad, Por que el amor entre el hombre y la mujer será siempre uno de los signos más bellos del amor con el que Dios nos ama.

Fuente :
https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

Palabra de Dios

Comentario al evangelio de hoy miércoles 14 de agosto de 2019.

Del santo Evangelio según san Juan 15, 9-17
Como el Padre me amó, yo también os he amado a vosotros; permaneced en mi amor. Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor, como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor. Os he dicho esto, para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea colmado. Este es el mandamiento mío: que os améis los unos a los otros como yo os he amado. Nadie tiene mayor amor que el que da su vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando. No os llamo ya siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su amo; a vosotros os he llamado amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer. No me habéis elegido vosotros a mí, sino que yo os he elegido a vosotros, y os he destinado para que vayáis y deis fruto, y que vuestro fruto permanezca; de modo que todo lo que pidáis al Padre en mi nombre os lo conceda. Lo que os mando es que os améis los unos a los otros.

Meditación del Papa Francisco

Sí, estamos aquí para alabar al Señor, y lo hacemos reafirmando nuestra voluntad de ser instrumentos suyos, para que alaben a Dios no sólo algunos pueblos, sino todos. Con la misma parresia de Pablo y Bernabé, queremos anunciar el Evangelio a nuestros jóvenes para que encuentren a Cristo y se conviertan en constructores de un mundo más fraterno. En este sentido, quisiera reflexionar con ustedes sobre tres aspectos de nuestra vocación: llamados por Dios, llamados a anunciar el Evangelio, llamados a promover la cultura del encuentro.

Llamados por Dios. Creo que es importante reavivar siempre en nosotros este hecho, que a menudo damos por descontado entre tantos compromisos cotidianos: “No son ustedes los que me eligieron a mí, sino yo el que los elegí a ustedes”, dice Jesús. Es un caminar de nuevo hasta la fuente de nuestra llamada […]

Le pedimos a María que nos enseñe a encontrarnos cada día con Jesús. Y, cuando nos hacemos los distraídos, que tenemos muchas cosas, y el sagrario queda abandonado, que nos lleve de la mano. Pidámoselo. Mira, Madre, cuando ande medio así, por otro lado, llévame de la mano. Que nos empuje a salir al encuentro de tantos hermanos y hermanas que están en la periferia, que tienen sed de Dios y no hay quien se lo anuncie. Que no nos eche de casa, pero que nos empuje a salir de casa. Y así que seamos discípulos del Señor. Que Ella nos conceda a todos esta gracia.» (Homilía de S.S. Francisco, 27 de julio de 2013).

Reflexión
El pasaje evangélico de este domingo es una perfecta continuación de la semana pasada. No sólo en cuanto al tema, sino también en los versículos de la liturgia.

Hace ocho días, el Evangelio nos ofrecía para nuestra meditación la bella alegoría de la Vid y los sarmientos (Jn 15, 1-8). Y hoy la Iglesia nos presenta la aplicación de ese discurso: cómo podemos vivir unidos a Cristo para ser buenos sarmientos y buenos amigos suyos (Jn 15, 9-17).

«Como el Padre me ha amado, así os he amado yo. Permaneced en mi amor», nos dice nuestro Señor. Al meditar en la alegoría de la Vid, sentíamos la necesidad apremiante de permanecer unidos a Jesús para tener vida y para llevar frutos de eternidad. Y ahora el Señor nos va a mostrar el camino: «Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; lo mismo que yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor» (Jn 15,10). El modo de vivir unidos a Él es por medio del amor. Pero un amor hecho obras, real y operante. Un amor de puras palabras o discursos bonitos es un amor platónico y vacío por dentro. Un amor de puros sentimientos, propósitos y buenas intenciones es falso, engañoso y estéril. No es real. Es una farsa y una pantomima. Ya lo decían nuestros abuelos con una expresión muy plástica: «El camino del infierno está empedrado de buenas intenciones». No bastan los «quisieras» para ser buenos cristianos y verdaderos discípulos del Señor. Se necesita un «quiero» rotundo, operante y con todas sus consecuencias.

Se cuenta que, en una ocasión, le preguntó la hermanita pequeña a santo Tomás de Aquino, cuando todavía éste era muy joven: «Oye, Tomás, ¿qué tengo yo que hacer para ser santa?». Ella esperaba una respuesta muy complicada y profunda; pero el santo le respondió: «Hermanita, para ser santa basta querer». Querer. Pero quererlo de verdad; o sea, poniendo todos los medios para lograrlo, con la ayuda de Dios; que las obras y los comportamientos respalden y confirmen luego nuestros propósitos. La sabiduría popular lo ha condensado en la conocidísima sentencia: «Obras son amores…, que no buenas razones». Y «del dicho al hecho, hay mucho trecho». ¡Tenemos que acortar ese trecho para mostrarle al Señor que de verdad le amamos con las obras! Así lo hizo Él: «lo mismo que yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor». Sólo así construiremos nuestra casa sobre roca, y no sobre arenas movedizas (Mt 7, 21-27).

Pero el Señor nos concreta aún más el camino. Si cumplimos sus mandamientos -nos dice- permanecermos en su amor. ¿Y cuáles son sus mandamientos? «Éste es mi mandamiento: que os améis unos a otros como yo os he amado». ¡La caridad hacia el prójimo!

Durante su vida pública nos dijo muchísimas veces que «el primer mandamiento es amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a nosotros mismos», y que no había un mandamiento mayor que éste (Mc 12, 29-31). La caridad es el centro de las bienaventuranzas y de toda su doctrina: «Por eso, cuanto quisiereis que os hagan a vosotros los hombres, hacédselo vosotros a ellos, porque en esto consiste toda la Ley y los Profetas»(Mt 7,12). En esto resume toda su enseñanza. Y no sólo nos lo dijo con su predicación, sino que así nos lo demostró con sus obras: siempre amando, sirviendo, curando, perdonando, acercando a los hombres a Dios, predicando el amor con sus palabras y, sobre todo, con sus actitudes y comportamientos hacia todas las personas. «Pasó haciendo el bien» resumió san Pedro la vida del Señor (Hech 10,38).

La caridad es el núcleo de la Buena Nueva, de todo el Evangelio. Éste es SU mandamiento nuevo, el signo distintivo por el que todos reconocerían a sus discípulos (Jn 13, 34-35). Y es tan fundamental este precepto del amor al prójimo que ésta será la principal materia del juicio final: «En verdad os digo que cuantas veces hicisteis eso a uno de estos mis hermanos menores, a mí me lo hicisteis» (Mt 25,40). San Juan de la Cruz, comentando este pasaje, afirma con cierto aire de poesía: «En el atardecer de la vida, seremos juzgados sobre el amor.»

Fuente : https://es.catholic.net/op/articulos/29612/cat/566/para-ser-buenos-amigos-de-jesus.html#modal

Homilía para la Eucaristía de la Festividad de la Asunción de la Stma.Virgen María.

Un cordial saludo a todos.

SOLEMNIDAD DE LA ASUNCIÓN DE LA SANTÍSIMA VIRGEN.

Apocalipsis 11,19;12,1-6.10: Un cuadro teofánico (=manifestación de Dios). Aparece el Arca de la Alianza = inicio del tiempo del Reino de Dios. El dragón = personificación del mal. Se enfrenta a la mujer = el Pueblo de Dios – María, del que surge el Mesías para el mundo.

1Corintios 15,20-27: Por la desobediencia de Adán entró la muerte en la humanidad. Por la obediencia de Cristo entró la vida. Muchos son los que le siguen.

Lucas 1,39-56: El Cántico de María, que condensa toda la obra de salvación, se realizó en María y también esperamos su realización en nosotros.

1.- ¿Qué celebramos hoy? La Asunción o Tránsito de la Santísima Virgen María en cuerpo y alma al cielo, es decir, celebramos lo que Dios hizo en Ella y también hará en nosotros, es decir, la plena transformación, lograr la vida plena. Pero hay que hacer aquí una aclaración. ¿Qué se entiende por muerte? En primer lugar, la muerte es algo biológico, propio de la naturaleza. Entonces, todo somos mortales. Pero en un sentido teológico se puede decir que por el pecado =desobedecer a Dios, entró la muerte, es decir, una existencia sin Dios. Y vivir sin Dios es muerte, la peor de las muertes, es muerte eterna. Pero por la obediencia de Cristo entró la vida, no la biológica, sino la vida plena, esa que viene de Dios. Por supuesto que el triunfo de Cristo es sobre la muerte total: la física y la espiritual.

2.- Dios es Dios de vida, no quiere la muerte. Así como siempre asecha al hombre el mal, la enfermedad, la muerte, también asecha el mal el mal del pecado, la envidia, el odio, la destrucción, las injusticias, la muerte total. Lo que describe el Apocalipsis con un lenguaje enigmático no es más que la descripción de la realidad. El pecado está presente en el mundo y no hace falta demostrarlo La maldad asecha a la mujer. ¿Qué mujer? El Pueblo de Dios, tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento, del que surge el Mesías, Jesús Bendito por siempre. Siempre el dragón (entiéndase como quiera este signo) quiere devorar al Hijo de esta Mujer, quiere borrar, hacer desaparecer al Salvador de en medio de la sociedad y se vale de mil artimañas; pero no lo logrará.

3.- Esta mujer está verdaderamente personificada en María, la Madre de Jesús, la llena de gracia. En Ella el Señor hizo maravillas: la ensalzó, la llenó de gracia y favores y, al mismo tiempo, humilló al mal, es decir, a los soberbios, poderosos, a los sin vergüenzas, a los que cultivan la muerte, el odio, la maldad. Y todo esto es una realidad.

Hoy nosotros, Pueblo de Dios, nos sentimos atacados fuertemente; mal heridos, pero no derrotados; humillados, pero no aplastados; vilipendiados, pero no acomplejados. Es que en Cristo fuimos salvados. Él es el que vence totalmente. Con Él ya entró la vida en plenitud.

4.- La mujer fue llevada al desierto. La Iglesia está viviendo su desierto. Pero la figura de María nos alienta.

Si Cristo fue el primero en tener la vida en plenitud, creemos que también nosotros la tendremos. Lo creemos porque lo dice el Apóstol en su carta; lo creemos porque contemplamos a María resplandeciente, llena de esta vida plena que Jesús nos trajo y que Ella ya alcanzó.

Por eso hacemos Eucaristía, alabamos y damos gracias al Señor porque ha hecho maravillas no sólo en María Santísima, sino también en nosotros. A Él sea la gloria por siempre.

   Hermano Pastor Salvo Beas.

EDD. miércoles 14 de agosto de 2019.

Miércoles de la decimonovena semana del tiempo ordinario

San Maximiliano María Kolbe, presbítero y mártir

Memoria obligatoria

Color: rojo

Maximiliano María Kolbe, presbítero franciscano polaco, fue misionero en el Japón, durante algunos años; allí fundó las escuelas de la Inmaculada destinadas a la educación de la juventud. Se distinguió en el amor a la Virgen Inmaculada. Fundó la asociación piadosa de la “Milicia de María Inmaculada”. A su regreso a Polonia, durante la segunda guerra mundial, fue detenido por las fuerzas de ocupación e internado en el campo de concentración de Auschwitz, donde entregó su vida en lugar de un padre de familia condenado a muerte, el 14 de agosto de 1941. Fue canonizado por el papa Juan Pablo II.

Antífona de entrada Cf. Mt 25, 34. 36. 40

Vengan, benditos de mi Padre, dice el Señor. Estuve enfermo y me visitaron. Les aseguro que cada vez que lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, lo hicieron conmigo.

ORACIÓN COLECTA

Señor Dios, que encendiste a san Maximiliano María, presbítero y mártir, en amor a la Virgen Inmaculada y lo colmaste de celo por la salvación de las almas y de caridad hacia el prójimo, concédenos, por su intercesión que, solícitos en el servicio a los hermanos por la gloria divina, nos hagamos semejantes a tu Hijo, que dio su vida por nosotros. Que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

Los aceptó como holocausto.

Lectura del libro de la Sabiduría 3, 1-9

Las Almas de los justos están en las manos de Dios, y no los afectará ningún tormento.

A los ojos de los insensatos parecían muertos; su partida de este mundo fue considerada una desgracia y su alejamiento de nosotros, una completa destrucción; pero ellos están en paz.

A los ojos de los hombres, ellos fueron castigados, pero su esperanza estaba colmada de inmortalidad.

Por una leve corrección, recibirán grandes beneficios, porque Dios los puso a prueba y los encontró dignos de él. Los probó como oro en el crisol y los aceptó como un holocausto. Por eso brillarán cuando Dios los visite, y se extenderán como chispas por los rastrojos. Juzgarán las naciones y dominarán a los pueblos, y el Señor será su rey para siempre.

Los que confían en él comprenderán la verdad y los que le son fieles permanecerán junto a él en el amor. Porque la gracia y la misericordia son para sus elegidos.

SALMO RESPONSORIAL 115, 10-13. 16-17

R/. ¡Te ofreceré un sacrificio de alabanza!

Tenía confianza, incluso cuando dije: “¡Qué grande es mi desgracia!” Yo, que en mi turbación llegué a decir: “¡Los hombres son todos mentirosos!”

¿Con qué pagaré al Señor todo el bien que me hizo? Alzaré la copa de la salvación e invocaré el Nombre del Señor.

Yo, Señor, soy tu servidor, lo mismo que mi madre: por eso rompiste mis cadenas. Te ofreceré un sacrificio de alabanza, e invocaré el Nombre del Señor.EVANGELIO

ACLAMACIÓN AL EVANGELIO JN 12, 25B

Aleluya.

El que no está apegado a su vida en este mundo, la conservará para la Vida eterna. Aleluya.

EVANGELIO

No hay amor más grande.

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan 15, 12-16

Durante la Última Cena, Jesús dijo a sus discípulos:

Éste es mi mandamiento: Ámense los unos a los otros, como Yo los he amado. No hay amor más grande que dar la vida por los amigos. Ustedes son mis amigos si hacen lo que Yo les mando. Ya no los llamo servidores, porque el servidor ignora lo que hace su señor; Yo los llamo amigos, porque les he dado a conocer todo lo que oí de mi Padre.

No son ustedes los que me eligieron a mí, sino Yo el que los elegí a ustedes, y los destiné para que vayan y den fruto, y ese fruto sea duradero. Así todo lo que pidan al Padre en mi Nombre, Él se lo concederá.

Fuente :
http://www.eucaristiadiaria.cl/dia_cal.php?fecha=2019-08-14

REFLEXIÓN  :  

• El evangelio Juan 15,12-17 ya ha sido meditado hace pocos días (….. o será retomado dentro de algún día). Vamos a retomar algunos puntos de aquel día.

• Juan 15,12-13: Amar a los hermanos como él nos amó. El mandamiento de Jesús es uno solo: «¡amarnos unos a otros como él nos amó!» (Jn 15,12). Jesús supera el Antiguo Testamento. El criterio antiguo era: «Amarás a tu prójimo como a ti mismo» (Lb. 18,19). El nuevo criterio es: «Amaros unos a otros como yo os he amado». Aquí él dice aquella frase que seguimos cantando hasta hoy: «¡No hay prueba de mayor amor que dar la vida para los hermanos!»

• Juan 15,14-15: Amigos y no siervos. «Vosotros sois mis amigos si hacéis lo que os mando», a saber, la práctica del amor hasta el don total de sí! En seguida, Jesús coloca un ideal altísimo para la vida de los discípulos. Dice: “No os llamo ya siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su amo; a vosotros os he llamado amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer”. Jesús no tenía más secretos para sus discípulos. Todo lo que oye del Padre nos lo cuenta. Este es el ideal bonito de la vida en comunidad: llegar a una total transparencia, hasta el punto de no tener secretos entre nosotros y poder confiar totalmente el uno en el otro, poder compartir la experiencia que tenemos de Dios y de la vida y, así, enriquecernos mutuamente. Los primeros cristianos podrán realizar este ideal durante unos años. «Eran un solo corazón y una sola alma» (He 4,32; 1,14; 2,42.46).

• Juan 15,16-17: Fue Jesús el que nos escogió. No fuimos nosotros quienes elegimos a Jesús. Fue él quien nos encontró, nos llamó y nos dio la misión de ir y dar fruto, un fruto que permanezca. Nosotros le necesitamos a él, pero también él nos necesita a nosotros para poder seguir haciendo hoy lo que hizo para la gente de Galilea. La última recomendación: «¡Esto os mando: que os améis unos a otros!»

Fuente  :  https://www.ocarm.org/es/content/lectio/lectio-divina-juan-1512-17

Ángelus: Allí donde tengan su tesoro, tendrán también su corazón .

Palabras del Papa antes de la oración mariana.

agosto 11, 2019 14:06 Raquel Anillo Angelus y Regina Coeli

(ZENIT 11 agosto 2019).- En este  XIX domingo del tiempo ordinario y festividad de Santa Clara de Asís, virgen y fundadora de las clarisas, el santo Padre se dirije a los peregrinos y visitantes reunidos en la Plaza De San Pedro en el rezo del Ángelus.

Palabras del Papa antes del Ángelus

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

En la página del Evangelio de hoy (cf. Lc 12, 32-48), Jesús llama a sus discípulos a la contínua vigilancia para captar el paso de Dios en su propia vida. E indica las formas de vivir bien esta vigilancia: “Estén preparados, con la cintura ceñida y las lámparas encendidas” (ver 35). En primer lugar “ceñida la cintura” una imagen que recuerda la actitud del peregrino, listo para emprender el camino. Se trata de no echar raíces en moradas confortables y tranquilizadoras, sino de abandonarse, estar abiertos con sencillez y confianza al paso de Dios en nuestra vida, a la voluntad de Dios, que nos guía hacia la próxima meta. Muchas veces el Señor nos acompaña de la mano para guiarnos, porque nosotros nos equivocamos en este camino tan difícil. En efecto, quien confía en Dios sabe bien que la vida de fe no es algo estático, sino dinámico. La vida de fe es una meta continua para dirigirse hacia etapas siempre nuevas, que el Señor mismo indica día tras día. Porque Él es el Señor de las sorpresas, el Señor de la novedad, de las verdaderas novedades.

Primero era “la cintura ceñida” y luego se nos pide que mantengamos “las lámparas encendidas”, para poder iluminar la oscuridad de la noche. Estamos invitados, es decir, a vivir una fe auténtica y madura, capaz de iluminar las muchas “noches” de la vida. Reconocemos que todos hemos tenido días que eran verdaderas noches espirituales. La lámpara de la fe requiere ser alimentada continuamente, con el encuentro de corazón a corazón con Jesús en la oración y en la escucha de su Palabra. Retomo algo que les he dicho muchas veces: lleven siempre un pequeño evangelio de bolsillo para leerlo, es un encuentro con Jesús, con la Palabra de Jesús. Esta lámpara nos ha sido confiada para el encuentro con Jesús con la oración y la Palabra, por lo tanto hace que nadie pueda retirarse íntimamente en la certeza de su propia salvación, desinteresándose de los demás. Es una fantasía creer que uno puede iluminarse dentro, no, es una fantasía. La verdadera fe abre el corazón al prójimo y lo estimula a la comunión concreta con sus hermanos, sobretodo con los mas necesitados.

Y Jesús, para hacerse comprender, para hacer comprender esta actitud, relata la parábola de los siervos que esperan el regreso del señor cuando vuelve de la boda (vv. 36-40), presentando así otro aspecto de la vigilancia: estar preparados para el encuentro final y definitivo con el Señor. Cada uno de nosotros se encontrará ese día en el día del encuentro, cada uno de nosotros tiene su propia fecha del encuentro definitivo. Dice el Señor:”Bienaventurados aquellos siervos a quienes el amo encontrará aún despiertos a su regreso; Y si, “viniendo en medio de la noche o antes del amanecer, los encuentra así, benditos son”. (vv. 37-38). Con estas palabras, el Señor nos recuerda que la vida es un camino hacia la eternidad; por lo tanto, somos llamado a hacer fructificar todos nuestros talentos, sin olvidar nunca que “no tenemos una ciudad estable aquí, sino que vamos en busca de la ciudad futura” (Heb 13, 14). En esta perspectiva, cada momento se vuelve precioso, por lo que es necesario vivir y actuar en esta tierra teniendo en tu corazón la nostalgia del cielo, los pies en la tierra, caminar sobre la tierra, trabajar en la tierra, hacer el bien en la tierra y con el corazón nostálgico del cielo.

Nosotros no podemos entender realmente en qué consiste esta alegría suprema, sin embargo Jesús hace que lo intuyamos con la similitud del Señor que encontrando todavía despiertos a los siervos a su regreso, dice Jesús: “se ceñirá sus vestiduras, los hará sentar a la mesa y los irá sirviendo”. (v. 37). La felicidad eterna del paraíso se manifiesta de la siguiente manera: la situación se invertirá, y ya no serán más los siervos, es decir, nosotros, los que sirvamos a Dios, sino que Dios mismo se pondrá a nuestro servicio y esto lo hace Jesús desde ahora. Jesús reza por nosotros, Jesús nos mira y ora al Padre por nosotros, Jesús nos sirve ahora, es nuestro servidor y esta será la felicidad eterna. El pensamiento del encuentro final con el Padre, rico en misericordia, nos llena de esperanza, y nos estimula a comprometernos constante en nuestra santificación y en la construcción de un mundo más justo y fraterno.

Que la Virgen María, por su intercesión maternal, sostenga este compromiso nuestro.

Comentario al evangelio de hoy martes 13 de agosto de 2019

Del santo Evangelio según san Mateo 18, 1-5. 10.12-14

En cierta ocasión, los discípulos se acercaron a Jesús y le preguntaron: «¿Quién es el más grande en el Reino de los cielos?».

Jesús llamó a un niño, lo puso en medio de ellos y les dijo: «Yo les aseguro a ustedes que si no cambian y no se hacen como los niños, no entrarán en el Reino de los cielos». Así pues, quien se haga pequeño como este niño, ése es el más grande en el Reino de los cielos. Y el que reciba a un niño como éste en mi nombre, me recibe a mí.

Cuidado con despreciar a uno de estos pequeños, pues yo les digo que sus ángeles, en el cielo, ven continuamente el rostro de mi Padre, que está en el cielo.

¿Qué les parece? Si un hombre tiene cien ovejas y se le pierde una, ¿acaso no deja las noventa y nueve en los montes, y se va a buscar a la que se le perdió? Y si llega a encontrarla, les aseguro que se alegrará más por ella, que por las noventa y nueve que no se le perdieron. De igual modo, el Padre celestial no quiere que se pierda ni uno solo de estos pequeños».

Palabra del Señor.

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

Solamente quien tiene un corazón endurecido puede no conmoverse ante la inocencia de un niño. Y es que la ternura y espontaneidad de un infante nos recuerda de una época en nuestra propia vida en que todo parecía más simple, en que -en toda sinceridad- nos hacíamos menos complicaciones.

Sin embargo, más allá de este elemento nostálgico, hay una razón más profunda por la que Jesús nos llama a ser nuevamente como niños. Dicho motivo está relacionado con nuestra pequeñez, es decir, nuestra debilidad. Un niño no teme ser incapaz de hacer algo, porque sabe que alguien más le ayudará a conseguirlo; un niño no tiene miedo de ser débil y dejar que otros vean que lo es.

¡Qué diferente es la visión del adulto, que aparenta ser perfecto e irreprochable en todo! Ahí es donde se equivoca. No se da cuenta, pero detrás de esa máscara esconde una actitud verdaderamente torcida: decir ‘no’ a ser como niños es rehusarse también a dejar que Cristo sea el salvador de nuestra vida. Quien actúa así ciertamente no podrá jamás entrar en el Reino de los Cielos.

Cuando Jesús se acerque a ti, existe la posibilidad de que sea recibido por un letrero que diga: ‘Se busca salvador, interesados tocar a la puerta’; o bien por otro letrero que además indique: ‘El puesto ya fue ocupado por mí mismo, no molestar.’ De ti depende si quieres abrir tu corazón a Él o pedirle que siga su camino en busca de alguien que sí esté dispuesto a correr el riesgo.

«Usted dijo una expresión que es conmovedora: la “cultura del niño”. Hoy tenemos que retomarla. La cultura de los niños. Hay una cultura de sorpresa al ver crecer, ver cómo se sorprenden con la vida, cómo entran en contacto con la vida. Y debemos aprender a hacer lo mismo. Esa senda, ese camino que todos hemos hecho como niños, debemos reanudarlo. Usted citó el Evangelio de Marcos: “Dejad que los niños…”; pero también hay otros pasajes del Evangelio en los que Jesús va aún más lejos: no dice solamente que se acoja a los niños y que quien les acoge le recibe a Él, sino que va más allá: “Si no os volvéis como niños, no entraréis en el Reino de los cielos”. Y esto es lo que la cultura del niño debe enseñarnos. De alguna manera debemos volver a la sencillez de un niño y sobre todo a la capacidad de sorprendernos. ¡Las sorpresas! Nuestro Dios es el Dios de las sorpresas, y debemos aprender esto».
(Saludo improvisado de S.S. Francisco en el Encuentro con los miembros del Instituto de los Inocentes, 24 de mayo de 2019).

Fuente : http://es.catholic.net/op/articulos/73155/la-importancia-de-saber-ser-pequenos.html#modal

EDD. martes 13 de agosto de 2019

Hoy, martes, 13 de agosto de 2019

Primera lectura

Lectura del libro del Deuteronomio (31,1-8):

Moisés dijo estas palabras a los israelitas: «He cumplido ya ciento veinte años, y me encuentro impedido; además, el Señor me ha dicho: «No pasarás ese Jordán.» El Señor, tu Dios, pasará delante de ti. Él destruirá delante de ti esos pueblos, para que te apoderes de ellos. Josué pasará delante de ti, como ha dicho el Señor. El Señor los tratará como a los reyes amorreos Sijón y Og, y como a sus tierras, que arrasó. Cuando el Señor os los entregue, haréis con ellos lo que yo os he ordenado. ¡Sed fuertes y valientes, no temáis, no os acobardéis ante ellos!, que el Señor, tu Dios, avanza a tu lado, no te dejará ni te abandonará.» 
Después Moisés llamó a Josué, y le dijo en presencia de todo Israel: «Sé fuerte y valiente, porque tú has de introducir a este pueblo en la tierra que el Señor, tu Dios, prometió dar a tus padres; y tú les repartirás la heredad. El Señor avanzará ante ti. Él estará contigo; no te dejará ni te abandonará. No temas ni te acobardes.»

Palabra de Dios

Salmo

Dt 32,3-4a.7.8.9.12

R/.
La porción del Señor fue su pueblo

Voy a proclamar el nombre del Señor: 
dad gloria a nuestro Dios. 
Él es la Roca, 
sus obras son perfectas. R/.

Acuérdate de los días remotos, 
considera las edades pretéritas, 
pregunta a tu padre, y te lo contará, 
a tus ancianos, y te lo dirán. R/.

Cuando el Altísimo daba a cada pueblo su heredad 
y distribuía a los hijos de Adán, 
trazando las fronteras de las naciones, 
según el número de los hijos de Dios. R/.

La porción del Señor fue su pueblo, 
Jacob fue el lote de su heredad. 
El Señor sólo los condujo, 
no hubo dioses extraños con él. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo (18,1-5.10.12-14):

En aquel momento, se acercaron los discípulos a Jesús y le preguntaron: «¿Quién es el más importante en el reino de los cielos?» 
Él llamó a un niño, lo puso en medio y dijo: «Os aseguro que, si no volvéis a ser como niños, no entraréis en el reino de los cielos. Por tanto, el que se haga pequeño como este niño, ése es el más grande en el reino de los cielos. El que acoge a un niño como éste en mi nombre me acoge a mí. Cuidado con despreciar a uno de estos pequeños, porque os digo que sus ángeles están viendo siempre en el cielo el rostro de mi Padre celestial. ¿Qué os parece? Suponed que un hombre tiene cien ovejas: si una se le pierde, ¿no deja las noventa y nueve en el monte y va en busca de la perdida? Y si la encuentra, os aseguro que se alegra más por ella que por las noventa y nueve que no se habían extraviado. Lo mismo vuestro Padre del cielo: no quiere que se pierda ni uno de estos pequeños.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN  :

CR

Queridos hermanos:

El Deuteronomio nos ofrece una exclusiva: ¡la dimisión de Moisés! En un ejercicio de responsabilidad, presenta su carta de renuncia a la prudente edad … de 120 años. (No conviene dar mucha publicidad a este texto bíblico).

Lo mejor de esta renuncia es que no provoca un “vacío de poder”. El liderazgo de Moisés no ha anulado todos lo demás. Josué será el encargado de introducir al pueblo en la tierra prometida. En este sentido, Moisés es el Juan Bautista del Antiguo Testamento: prepara el camino, lidera la salida de Egipto y la marcha por el desierto … y deja al pueblo a las puertas de la tierra.

Jesús nos propone hacernos como niños. Si no, no podremos entrar en el Reino. ¡Cómo cuesta aceptar estas palabras en aquellas etapas de la vida en que necesitamos exhibir nuestra condición de “adultos”! Y, sin embargo, nos están regalando la clave para entender por qué tan a menudo encontramos las puertas cerradas, por qué no nos dice nada todo lo que tiene que ver con El.

Hay personas que necesitan 70 u 80 años en ser como niños. La vida misma los va haciendo cada vez más dependientes, más tiernos, más indefensos, más humildes. Hay otras que intuyen mucho antes que “este” es el camino y procuran ponerse en manos del Padre. Los itinerarios son muchos. El punto de llegada es siempre el mismo. Tal vez la sabiduría se parezca algo a esto.

Hoy la Iglesia celebra a los Beatos Mártires Claretianos de Barbastro. Los 51 misioneros mártires se alimentaron de la Palabra de Dios y murieron llevando en su recuerdo a sus hermanos claretianos «hasta las regiones de dolor y de muerte»; murieron contentos, con amor fiel, generoso y perpetuo, rogando a Dios que su sangre fuera sangre de perdón y de renovación de los misioneros.

Si te acercas a la palabra de la vida de los 51 mártires sentirás en mayor o menor medida estremecimiento. No se puede estar indiferente ante ella. Es la palabra de quienes forman parte de «los más importantes» en el Reino de los Cielos porque tuvieron corazón para arriesgarse y encontrar a quien estaba perdido, y acoger a quien, en su experiencia de perseguidor, estaba necesitado de ser acogido

Fuente :
https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

EDD. lunes 12 de agosto de 2019.

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Hoy, lunes, 12 de agosto de 2019

Primera lectura

Lectura del libro del Deuteronomio (10,12-22):

Moisés habló al pueblo, diciendo: «Ahora, Israel, ¿qué es lo que te exige el Señor, tu Dios? Que temas al Señor, tu Dios, que sigas sus caminos y lo ames, que sirvas al Señor, tu Dios, con todo el corazón y con toda el alma, que guardes los preceptos del Señor, tu Dios, y los mandatos que yo te mando hoy, para tu bien. Cierto: del Señor son los cielos, hasta el último cielo, la tierra y todo cuanto la habita; con todo, sólo de vuestros padres se enamoró el Señor, los amó, y de su descendencia os escogió a vosotros entre todos los pueblos, como sucede hoy. Circuncidad vuestro corazón, no endurezcáis vuestra cerviz; que el Señor, vuestro Dios, es Dios de dioses y Señor de señores, Dios grande, fuerte y terrible; no es parcial ni acepta soborno, hace justicia al huérfano y a la viuda, ama al forastero, dándole pan y vestido. Amaréis al forastero, porque forasteros fuisteis en Egipto. Temerás al Señor, tu Dios, le servirás, te pegarás a él, en su nombre jurarás. Él será tu alabanza, él será tu Dios, pues él hizo a tu favor las terribles hazañas que tus ojos han visto. Setenta eran tus padres cuando bajaron a Egipto, y ahora el Señor, tu Dios, te ha hecho numeroso como las estrellas del cielo.»

Palabra de Dios

Salmo

Sal 147,12-13.14-15.19-20

R/.
Glorifica al Señor, Jerusalén

Glorifica al Señor, Jerusalén; 
alaba a tu Dios, Sión: 
que ha reforzado los cerrojos de tus puertas, 
y ha bendecido a tus hijos dentro de ti. R/.

Ha puesto paz en tus fronteras, 
te sacia con flor de harina. 
Él envía su mensaje a la tierra, 
y su palabra corre veloz. R/.

Anuncia su palabra a Jacob, 
sus decretos y mandatos a Israel; 
con ninguna nación obró así, 
ni les dio a conocer sus mandatos. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo (17,22-27):

En aquel tiempo, mientras Jesús y los discípulos recorrían juntos Galilea, les dijo Jesús: «Al Hijo del hombre lo van a entregar en manos de los hombres, lo matarán, pero resucitará al tercer día.» Ellos se pusieron muy tristes. 
Cuando llegaron a Cafarnaún, los que cobraban el impuesto de las dos dracmas se acercaron a Pedro y le preguntaron: «¿Vuestro Maestro no paga las dos dracmas?» 
Contestó: «Sí.» 
Cuando llegó a casa, Jesús se adelantó a preguntarle: «¿Qué te parece, Simón? Los reyes del mundo, ¿a quién le cobran impuestos y tasas, a sus hijos o a los extraños?» 
Contestó: «A los extraños.» 
Jesús le dijo: «Entonces, los hijos están exentos. Sin embargo, para no escandalizarlos, ve al lago, echa el anzuelo, coge el primer pez que pique, ábrele la boca y encontrarás una moneda de plata. Cógela y págales por mí y por ti.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

CR

Queridos hermanos:

La parte más larga de este texto que meditamos hoy versa sobre un impuesto al Templo que debian pagar todos los varones. En este episodio, que sólo se encuentra en Mateo, destaca el protagonismo de Pedro y la invitación del evangelista a los miembros de su comunidad para que solucionen pacíficamente cualquier diferencia que pudiera existir entre ellos, a causa de la distinta manera de entender el mensaje cristiano. Por otra parte, la respuesta de Jesús, esta basada en una comparación profunda: el Señor del templo era Dios. Jesús es su Hijo. Los que creen en Jesús participan de esta filiación. Su libertad nace  de ahí.

Pero, junto a esta libertad, quiere expresar también Jesús una actitud de respeto frente a la posible obligación legal y frente al templo, en cuanto que es la casa de Dios. Y paga el impuesto. Jesús hizo muchas cosas a las que, por su calidad de Hijo, no estaba obligado; sin embargo, para que su libertad no ofendiera el sentir común, en este caso como en otros, paga el impuesto.

Ante ciertos deberes sociales o políticos, el ejemplo de Jesús nos enseña que obedecer con libertad y no por miedo o servilismo, es pagar un justo impuesto a la convivencia humana. Nos enseña a saber cumplir los deberes sociales y políticos de las sociedades en Las que nos desenvolvemos.

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

EDD. sábado 10 de agosto de 2019.

Hoy, sábado, 10 de agosto de 2019

Primera lectura

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintios (9,6-10):

El que siembra tacañamente, tacañamente cosechará; el que siembra generosamente, generosamente cosechará. Cada uno dé como haya decidido su conciencia: no a disgusto ni por compromiso; porque al que da de buena gana lo ama Dios. Tiene Dios poder para colmaros de toda clase de favores, de modo que, teniendo siempre lo suficiente, os sobre para obras buenas. Como dice la Escritura: «Reparte limosna a los pobres, su justicia es constante, sin falta.» El que proporciona semilla para sembrar y pan para comer os proporcionará y aumentará la semilla, y multiplicará la cosecha de vuestra justicia.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 111,1-2.5-6.7-8.9

R/.
Dichoso el que se apiada y presta

Dichoso quien teme al Señor 
y ama de corazón sus mandatos. 
Su linaje será poderoso en la tierra, 
la descendencia del justo será bendita. R/.

Dichoso el que se apiada y presta, 
y administra rectamente sus asuntos. 
El justo jamás vacilará, 
su recuerdo será perpetuo. R/.

No temerá las malas noticias, 
su corazón está firme en el Señor. 
Su corazón está seguro, sin temor, 
hasta que vea derrotados a sus enemigos. R/.

Reparte limosna a los pobres; 
su caridad es constante, sin falta, 
y alzará la frente con dignidad. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Juan (12,24-26):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Os aseguro que si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda infecundo; pero si muere, da mucho fruto. El que se ama a sí mismo se pierde, y el que se aborrece a sí mismo en este mundo se guardará para la vida eterna. El que quiera servirme, que me siga, y donde esté yo, allí también estará mi servidor; a quien me sirva, el Padre lo premiará.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

CR

Queridos amigos:

Hoy celebramos la fiesta de San Lorenzo, que es un mártir muy popular. A pesar de ser lejano en el tiempo (murió en el año 258), su memoria está viva en el pueblo cristiano. De hecho, en este día se celebran las fiestas patronales de muchos pueblos de España. Su nombre está también unido al monasterio de San Lorenzo de El Escorial.

En esta fiesta se nos propone un evangelio luminoso. Jesús nos recuerda que «el grano de trigo seguirá siendo un único grano, a no ser que caiga dentro de la tierra y muera; sólo entonces producirá fruto abundante».

Estas palabras retratan a la perfección al diácono Lorenzo. Él supo entregar la vida y por eso es fuente de vida. Pero caigamos en la cuenta de que las palabras de Jesús no son pronunciadas en el vacío. Son la respuesta a Felipe, a Andrés y a unos griegos que habían mostrado mucho interés en conocerlo. Jesús no aprovecha su tirón popular para presentar un mensaje acomodaticio, al gusto de sus admiradores. No lo hace porque no quiere engañarlos. Los ama tanto que les revela dónde está el secreto de la verdadera vida. Se lo dice con la parábola del trigo y se lo dice también abiertamente, para que no se sientan frustrados en su griega racionalidad: «Quien vive preocupado por su vida, la perderá; en cambio, quien no se aferre excesivamente a ella en este mundo, la conservará para la vida eterna». ¿Se puede decir más claro?

Fuente  :https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy