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Autor: Patricio Osiadacz

EDD. viernes 29 de enero de 2021.

Hoy, viernes, 29 de enero de 2021

Primera lectura

Lectura de la carta a los Hebreos (10,32-39):

HERMANOS:
Recordad aquellos días primeros, en los que, recién iluminados, soportasteis múltiples combates y sufrimientos: unos, expuestos públicamente a oprobios y malos tratos; otros, solidarios de los que eran tratados así. Compartisteis el sufrimiento de los encarcelados, aceptasteis con alegría que os confiscaran los bienes, sabiendo que teníais bienes mejores y permanentes.
No renunciéis, pues, a vuestra valentía, que tendrá una gran recompensa.
Os hace falta paciencia para cumplir la voluntad de Dios y alcanzar la promesa.
«Un poquito de tiempo todavía
y el que viene llegará sin retraso;
mi justo vivirá por la fe,
pero si se arredra le retiraré mi favor».
Pero nosotros no somos gente que se arredra para su perdición, sino hombres de fe para salvar el alma.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 36,3-4.5-6.23-24.39-40

R/.
El Señor es quien salva a los justos

V/. Confía en el Señor y haz el bien:
habitarás tu tierra y reposarás en ella en fidelidad;
sea el Señor tu delicia,
y él te dará lo que pide tu corazón. R/.

V/. Encomienda tu camino al Señor,
confía en él, y él actuará:
hará tu justicia como el amanecer,
tu derecho como el mediodía. R/.

V/. El Señor asegura los pasos del hombre,
se complace en sus caminos;
si tropieza, no caerá,
porque el Señor lo tiene de la mano. R/.

V/. El Señor es quien salva a los justos,
él es su alcázar en el peligro;
el Señor los protege y los libra, los libra de los malvados
y los salva porque se acogen a él. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Marcos (4,26-34):

EN aquel tiempo, Jesús decía al gentío:
«El reino de Dios se parece a un hombre que echa semilla en la tierra. Él duerme de noche y se levanta de mañana; la semilla germina y va creciendo, sin que él sepa cómo. La tierra va produciendo fruto sola: primero los tallos, luego la espiga, después el grano. Cuando el grano está a punto, se mete la hoz, porque ha llegado la siega».
Dijo también:
«¿Con qué podemos comparar el reino de Dios? ¿Qué parábola usaremos? Con un grano de mostaza: al sembrarlo en la tierra es la semilla más pequeña, pero después de sembrada crece, se hace más alta que las demás hortalizas y echa ramas tan grandes que los pájaros del cielo pueden anidar a su sombra».
Con muchas parábolas parecidas les exponía la palabra, acomodándose a su entender. Todo se lo exponía con parábolas, pero a sus discípulos se lo explicaba todo en privado.

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Queridos hermanos:

Un día más comparto con vosotros lo que en mi corazón queda resonando después de leer las lecturas de este viernes. Me ha llenado de paz.

Me he sentido invitado por Dios mismo a “recordar aquellos días primeros…”, cuando comenzaba mi búsqueda vocacional por el camino de la fe; o aquellos primeros encuentros con Dios en la oración que removieron mi vida; o aquellas primeras experiencias misioneras y pastorales en las que Dios tocaba el corazón de aquellos jóvenes, niños, parejas, adultos…

De vez en cuando necesitamos volver a recordar aquel “primer amor” en nuestra relación con Dios, cuando se fraguaban las decisiones fundamentales de la vida y de la fe. Con el tiempo han podido venir dificultades de todo tipo, tiempos duros, equivocaciones y errores, quizás incluso el desánimo o la desesperanza, la apatía o la acedia. Necesitamos volver a aquellos primeros tiempos de enamoramiento, de compromiso, de radicalidad, de fuerza… y recuperar, ahora más realistas, aquel Amor del que, como Fuente, todo mana.

También nos hace falta paciencia, como también nos dice Pablo hoy, “para cumplir la voluntad de Dios y alcanzar la promesa”. Y es que en las situaciones que vivimos hoy día en todo el mundo lo más fácil es desanimarse y abandonar toda lucha. Necesitamos recordar, es decir, volver a pasar por el corazón, aquel primer Amor. Y necesitamos paciencia confiada y activa, para seguir caminando y luchando, en medio de tanta negatividad.

Os invito a uniros al salmo de hoy y a orar despacio, haciendo suyas cada uno sus palabras: “Confía en el Señor y haz el bien… Encomienda tu camino al Señor, confía en él, y él actuará… El Señor te tiene de la mano…”

Y termina tu oración, con en el corazón lleno de paz, escuchando a Jesús cómo te explica que el reino de Dios se parece a aquella semilla que va germinando y creciendo sola, sin saber cómo, hasta dar su fruto…, aunque sea como el grano de mostaza: la más pequeña de las semillas… Y descansa en El.

Javier Goñi (fjgoni@hotmail.com)

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

Homilía para la Eucaristía del domingo 31 de enero de 2021.

Paz y Bien. Cuidémonos todos.

DOMINGO IV DEL TIEMPO ORDINARIO. 

Deuteronomio 18, 15-20: La figura de un Profeta, su autenticidad y su aceptación. 

1Corintios 7,32-35: San Pablo al responder a unas consultas concretas, expone un estilo de vida, un ideal: el celibato por el Reino. 

Marcos 1,21-28: Jesús proclama el Reino con autoridad, la que demuestra derrotando a un espíritu impuro. 

1.- Hoy resalta la figura del Profeta y también del profetismo. 

Profeta: el que habla en nombre de Dios, que da a conocer los designios de Dios. El profetismo no es algo exclusivo de Israel. En todos los pueblos, las culturas y religiones ha existido el profetismo.  

Para nosotros es más familiar el profetismo que encontramos en la Sagrada Escritura. Pero tengamos en cuenta lo siguiente: el profeta es, en primer lugar, un hombre de Dios, pero también un hombre de la Palabra. Nadie es auto profeta, sino es Dios quien se comunica con el hombre, éste escucha, medita y trasmite. 

Escucha: es decir, en contacto con el Señor se empapa de Dios, de lo que quiere Dios. Como dice en otra parte de la Biblia: “Cuando se presentaban tus palabras, yo las escuchaba, tus palabras eran mi gozo” (Jer. 15,16). 

Medita; no sólo escucha la Palabra, la digiere, aunque le sea amarga. La Palabra escuchada debe ser digerida, hacerla propia. No basta con oírla, hay que escucharla, es decir, interiorizarla en el corazón. 

Trasmite: Sólo la Palabra escuchada y meditada-asimilada es la que suscita el Mensaje de Dios. Tengamos en cuenta lo que dice Ezequiel 3,1-4: Él me dijo: Hijo de hombre, come lo que tienes delante: como este rollo, y ve a hablar a los israelitas. Yo abrí mi boca y él me hizo comer ese rollo. 

 Después me dijo: Hijo de hombre, alimenta tu vientre y llena tus entrañas con este libro que yo te doy. Yo lo comí y era en mi boca dulce como la miel. Él me dijo: Hijo de hombre, dirígete a los israelitas y comunícales mis palabras”. 

Por eso el profeta auténtico es un hombre de Dios y un hombre de la Palabra. 

2.- Ser hombre de Dios equivale a decir: vive de Dios, pendiente de Dios en todo, como lo fue Jesús. Todo cristiano, por ser discípulo, es una persona que vive de Dios, y de la Palabra de Dios (cfr. Mateo 4,4). Por eso es importante estar siempre a la escucha de la Palabra de Dios. Así se entiende mejor lo que quiere decir san Pablo en el texto de hoy: vivir preocupado del Señor. El célibe pretende vivir preocupado del Señor de una forma preferencial. Y ese es el sentido del celibato, no un menos precio al matrimonio o al sexo. 

Por eso la Iglesia, cada cristiano, tiene una función profética. Misión de la Iglesia, del Pueblo de Dios es trasmitir el Mensaje de Dios, lo que Dios quiere para todo el mundo. Y se debe trasmitir fielmente el Mensaje de Dios, lo que a Él le agrada y también lo que a Él desagrada. Misión que debe siempre cumplir a pesar de los escollos, dificultades y rechazos. 

3.- Junto al profeta auténtico están también los diversos mediadores paraproféticos que pretenden trasmitir mensajes. Así tenemos a los vaticinadores, los astrólogos, hechiceros, espiritistas, agoreros, etc. Pero no faltan los falsos profetas que dan falsos mensajes de Dios: la prensa sensacionalista y barata que se solaza en la mentira y el engaño, creando así una “Opinión pública”, que maneja a la sociedad, que está ciega, sorda y muda. ¡Y cuidado! Que esto puede contaminar también a un discípulo y entonces se deja conducir por la opinión pública, sin discernir si es verdad o no lo que se trasmite. 

Pero también está en juego la credibilidad de la Iglesia. Porque la Iglesia pierde credibilidad cuando no es un lugar de misericordia, cuando no sabe respetar la dignidad, cuando no tiene un sentido de servicio, es autorreferente. Entonces no es realmente profética. 

4.- Pero hoy se nos dice: “El Señor tu Dios, te suscitará un Profeta”. A Jesús, el Mensajero de Dios por excelencia. Porque hoy Dios se valió de su Hijo para hablarnos (cfr. Hebreos 1,1-2). Por eso, a Él hay que escuchar. “No endurezcan su corazón como en Meribá”. 

A nosotros nos toca ser hombres de dios y de la Palabra; saber acoger la Palabra y digerirla para hacerla vida. Quien vive la Palabra es ya un profeta con su vida. Así fueron los santos; cada uno a su manera trasmitió en su tiempo el mensaje de Dios. 

Escuchemos al único que enseña con autoridad. Aceptemos su mensaje. Fíjese que el hermano Celestino Aós, obispo de Santiago, dijo el domingo pasado: “Nos damos cuenta que hay que cambiar, ¡pero nadie quiere cambiar! Todos quieren seguir organizando sus vacaciones y sus fiestas… ¡y no quieren cambiar!” 

Escuchemos la voz del Señor, aceptemos su Palabra y vivámosla. 

Hno. Pastor Salvo Beas. 

EDD. jueves 28 de enero de 2021.

Hoy, jueves, 28 de enero de 2021

Primera lectura

Lectura de la carta a los Hebreos (10,19-25):

Teniendo entrada libre al santuario, en virtud de la sangre de Jesús, contando con el camino nuevo y vivo que él ha inaugurado para nosotros a través de la cortina, o sea, de su carne, y teniendo un gran sacerdote al frente de la casa de Dios, acerquémonos con corazón sincero y llenos de fe, con el corazón purificado de mala conciencia y con el cuerpo lavado en agua pura. Mantengámonos firmes en la esperanza que profesamos, porque es fiel quien hizo la promesa; fijémonos los unos en los otros, para estimularnos a la caridad y a las buenas obras. No desertéis de las asambleas, como algunos tienen por costumbre, sino animaos tanto más cuanto más cercano veis el Día.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 23,1-2.3-4ab.5-6

R/.
Este es el grupo que viene a tu presencia, Señor

Del Señor es la tierra y cuanto la llena,
el orbe y todos sus habitantes:
él la fundó sobre los mares,
él la afianzó sobre los ríos. R/.

¿Quién puede subir al monte del Señor?
¿Quién puede estar en el recinto sacro?
El hombre de manos inocentes y puro corazón,
que no confía en los ídolos. R/.

Ése recibirá la bendición del Señor,
le hará justicia el Dios de salvación.
Éste es el grupo que busca al Señor,
que viene a tu presencia, Dios de Jacob. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Marcos (4,21-25):

En aquel tiempo, dijo Jesús a la muchedumbre: «¿Se trae el candil para meterlo debajo del celemín o debajo de la cama, o para ponerlo en el candelero? Si se esconde algo, es para que se descubra; si algo se hace a ocultas, es para que salga a la luz. El que tenga oídos para oír, que oiga.»
Les dijo también: «Atención a lo que estáis oyendo: la medida que uséis la usarán con vosotros, y con creces. Porque al que tiene se le dará y al que no tiene se le quitará hasta lo que tiene.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Queridos hermanos:

Comenzábamos la semana volviendo los ojos y el corazón a San Pablo y a los Santos Timoteo y Tito, grandes misioneros de la primera Iglesia entre los gentiles. Ayer, la parábola del sembrador nos invitaba a acoger con un corazón limpio la Palabra para que así, como tierra buena, demos fruto en abundancia. Ese fruto será de nuevo palabra esparcida para otros que la reciban de nosotros y la puedan acoger de nuevo como tierra buena. Y así, desde los tiempos de Pablo y los primeros evangelizadores hasta hoy: generaciones y generaciones de hombres y mujeres que, acogiendo la Palabra, la transmitieron a otros en situaciones históricas y contextos culturales muy diversos. Y así hasta nosotros.

En este mundo difícil que nos está tocando vivir en este recién estrenado 2021, somos ahora tú y yo, y nuestros hermanos y hermanas en la fe, los que debemos ser candiles que se encienden para iluminar, como nos dice el Evangelio de hoy. En él, tras la parábola del sembrador, se entremezclan excesivamente resumidas y colocadas una tras otra lo que debieron ser distintas enseñanzas de Jesús. Nos quedamos con la primera: no se enciende una luz para esconderla, sino para que ilumine…

Es cierto que en este momento de la historia parece que la humanidad se hunde en un pozo de tinieblas, arrastrada por la muerte y la crisis que nos ha traído no sólo el coronavirus, también las desigualdades crecientes, las guerras, la destrucción de la naturaleza… Cunden la tristeza y el desánimo…, la oscuridad. En medio de tanta noche, nosotros estamos llamados a ser luz. Hemos recibido el don de Dios, la Palabra, el Reino: somos luz que hemos de transmitir al mundo. La gente, los pueblos de la tierra, hoy lo necesitan más que nunca. Brillemos, pues, llenos de esperanza, alegría y amor, en medio de tanta desesperanza, tristeza, egoísmo y violencia. Que así sea.

Javier Goñi (fjgoni@hotmail.com)

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

EDD. miércoles 27 de enero de 2021.

Hoy, miércoles, 27 de enero de 2021

Primera lectura

Lectura de la carta a los Hebreos (10,11-18):

Cualquier otro sacerdote ejerce su ministerio, diariamente, ofreciendo muchas veces los mismos sacrificios, porque de ningún modo pueden borrar los pecados. Pero Cristo ofreció por los pecados, para siempre jamás, un solo sacrificio; está sentado a la derecha de Dios y espera el tiempo que falta hasta que sus enemigos sean puestos como estrado de sus pies. Con una sola ofrenda ha perfeccionado para siempre a los que van siendo consagrados. Esto nos lo atestigua también el Espíritu Santo. En efecto, después de decir: Así será la alianza que haré con ellos después de aquellos días dice el Señor: Pondré mis leyes en sus corazones y las escribiré en su mente; añade: Y no me acordaré ya de sus pecados ni de sus crímenes. Donde hay perdón, no hay ofrenda por los pecados.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 109,1.2.3.4

R/.
Tú eres sacerdote eterno,
según el rito de Melquisedec

Oráculo del Señor a mi Señor:
Siéntate a mi derecha,
y haré de tus enemigos
estrado de tus pies. R/.

Desde Sión extenderá el Señor
el poder de tu cetro:
somete en la batalla a tus enemigos. R/.

Eres príncipe desde el día de tu nacimiento,
entre esplendores sagrados;
yo mismo te engendré,
como rocío, antes de la aurora. R/.

El Señor lo ha jurado y no se arrepiente:
Tú eres sacerdote eterno,
según el rito de Melquisedec. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Marcos (4,1-20):

En aquel tiempo, Jesús se puso a enseñar otra vez junto al lago. Acudió un gentío tan enorme que tuvo que subirse a una barca; se sentó, y el gentío se quedó en la orilla. Les enseñó mucho rato con parábolas, como él solía enseñar: «Escuchad: Salió el sembrador a sembrar; al sembrar, algo cayó al borde del camino, vinieron los pájaros y se lo comieron. Otro poco cayó en terreno pedregoso, donde apenas tenía tierra; como la tierra no era profunda, brotó en seguida; pero, en cuanto salió el sol, se abrasó y, por falta de raíz, se secó. Otro poco cayó entre zarzas; las zarzas crecieron, lo ahogaron, y no dio grano. El resto cayó en tierra buena: nació, creció y dio grano; y la cosecha fue del treinta o del sesenta o del ciento por uno.»
Y añadió: «El que tenga oídos para oír, que oiga.»
Cuando se quedó solo, los que estaban alrededor y los Doce le preguntaban el sentido de las parábolas.
Él les dijo: «A vosotros se os han comunicado los secretos del reino de Dios; en cambio, a los de fuera todo se les presenta en parábolas, para que por más que miren, no vean, por más que oigan, no entiendan, no sea que se conviertan y los perdonen.»
Y añadió: «¿No entendéis esta parábola? ¿Pues, cómo vais a entender las demás? El sembrador siembra la palabra. Hay unos que están al borde del camino donde se siembra la palabra; pero, en cuanto la escuchan, viene Satanás y se lleva la palabra sembrada en ellos. Hay otros que reciben la simiente como terreno pedregoso; al escucharla, la acogen con alegría, pero no tienen raíces, son inconstantes y, cuando viene una dificultad o persecución por la palabra, en seguida sucumben. Hay otros que reciben la simiente entre zarzas; éstos son los que escuchan la palabra, pero los afanes de la vida, la seducción de las riquezas y el deseo de todo lo demás los invaden, ahogan la palabra, y se queda estéril. Los otros son los que reciben la simiente en tierra buena; escuchan la palabra, la aceptan y dan una cosecha del treinta o del sesenta o del ciento por uno.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Queridos amigos:

Sobre el Evangelio de hoy todos hemos escuchado muchos comentarios, y todos sabríamos hacer una aplicación sencilla a nuestra vida y nuestra misión. El sembrador hace llegar la semilla de la Palabra a todos, pero cada uno la recibe de modos diferentes: en el camino sin protección alguna, entre piedras sin tierra donde echar raíces, entre zarzas que ahogan los brotes tiernos, o como tierra buena. El mismo Jesús se encarga de explicarles la parábola a sus discípulos.

Podemos fijarnos hoy en los distintos públicos a los que se dirige Jesús… Fijaos: Jesús primero relata la parábola a un gran gentío que se había acercado a él, con motivaciones seguramente muy diversas. La explicación vendrá luego, en cambio, para un pequeño grupo de seguidores que quieren vivir lo que Jesús les va enseñando… La muchedumbre ejemplifica la diversidad de terrenos de la propia parábola. Entre ellos habría quienes solo buscaban intereses egoístas, quizás sólo un sanador que les curara; quienes solo irían atraídos por la curiosidad; quiénes irían ya con sus planes de descubrir cómo acabar con él; y al fin quiénes sí tenían el corazón dispuesto para recibir la Palabra y dejarse transformar por ella… Estos últimos son la tierra buena: han escuchado el mensaje de Jesús, han creído en él, y están dispuestos a cambiar su modo de vivir.

Podemos preguntarnos qué buscamos nosotros en Jesús. Es evidente que también nos acercamos a escucharle. Quizás hacemos oración con la Palabra y celebremos la Eucaristía muchos días, quizás le buscamos en el rostro de los más pobres y sufrientes a los que nos acercamos. Pero… ¿qué hay en nuestro corazón? Quizás nos muevan otros intereses: ¿defender nuestras ideas, normas y seguridades?, ¿soluciones fáciles a nuestros problemas?, ¿nuestros miedos y angustias?… Quizás sí que vayamos a su encuentro con la sola intención de escuchar al Señor y cumplir su voluntad, pero nos falte profundidad y raíz. Quizás nuestro corazón esté demasiado atado por otros deseos, económicos, materiales, o los ideales narcisistas del yo, como para dejarnos llevar por el Espíritu y que la Palabra nos transforme.

Pidamos al Señor para que nos ayude a limpiar el corazón para ser tierra buena, que acoge la Palabra y se deja hacer por ella, hasta dar buenos frutos. Que así sea…

Javier Goñi (fjgoni@hotmail.com)

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

EDD. martes 26 de enero de 2021.

Martes de la tercera semana del tiempo ordinario

Santos Timoteo y Tito, obispos

Memoria obligatoria 

Color: blanco

Timoteo y Tito fueron, con Lucas, los fieles colaboradores de san Pablo. El primero, de origen judío, fue bautizado por san Pablo, a quien acompañó en sus misiones, antes que el propio apóstol lo hiciera responsable de la iglesia de Éfeso.

En cuanto a Tito, de origen pagano, san Pablo lo llevó consigo desde el comienzo de su apostolado en Antioquía. Luego le confió la evangelización de Creta.

Antífona de entrada             Sal 95, 3-4 

Anuncien la gloria del Señor entre las naciones y sus maravillas entre los pueblos, porque el Señor es grande y digno de alabanza. 

ORACIÓN COLECTA

Dios nuestro, que enriqueciste con virtudes apostólicas a los santos Timoteo y Tito, concédenos, por su intercesión, que viviendo con justicia y piedad en este mundo, merezcamos llegar a la patria celestial. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos. 

LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

Tengo presente la sinceridad de tu fe.

Lectura de la segunda carta del Apóstol san Pablo a Timoteo 1, 1-8.

Pablo, Apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios, para anunciar la promesa de Vida que está en Cristo Jesús, saluda a Timoteo, su hijo muy querido. Te deseo la gracia, la misericordia y la paz que proceden de Dios Padre y de Nuestro Señor Jesucristo.

Doy gracias a Dios, a quien sirvo con una conciencia pura al igual que mis antepasados, recordándote constantemente, de día y de noche, en mis oraciones. Al acordarme de tus lágrimas, siento un gran deseo de verte, para que mi felicidad sea completa. Porque tengo presente la sinceridad de tu fe, esa fe que tuvieron tu abuela Loide y tu madre Eunice, y estoy convencido de que tú también la tienes. 

Por eso, te recomiendo que reavives el don de Dios que has recibido por la imposición de mis manos. Porque el Espíritu que Dios nos ha dado no es un espíritu de temor, sino de fortaleza, de amor y de sobriedad. No te avergüences del testimonio de nuestro Señor, ni tampoco de mí, que soy su prisionero. Al contrario, comparte conmigo los sufrimientos que es necesario padecer por el Evangelio, animado con la fortaleza de Dios.

SALMO RESPONSORIAL  95, 1-3. 7-8a. 10

R/¡Anuncien las maravillas del Señor por todos los pueblos!

Canten al Señor un canto nuevo, cante al Señor toda la tierra; canten al Señor, bendigan su Nombre.

Día tras día, proclamen su victoria. Anuncien su gloria entre las naciones, y sus maravillas entre los pueblos.

Aclamen al Señor, familias de los pueblos, aclamen la gloria y el poder del Señor; aclamen la gloria del Nombre del Señor.

Digan entre las naciones: “¡el Señor reina! El mundo está firme y no vacilará. El Señor juzgará a los pueblos con rectitud”.

EVANGELIO

ACLAMACIÓN AL EVANGELIO

Aleluya.

El Señor me envió a llevar la Buena Noticia a los pobres, a anunciar la liberación a los cautivos. Aleluya.

EVANGELIO

La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos.

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 10, 1-9

El Señor designó a otros setenta y dos, además de los Doce, y los envió de dos en dos para que lo precedieran en todas las ciudades y sitios adonde Él debía ir.

Y les dijo: “La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos. Rueguen al dueño de los sembrados que envíe trabajadores para la cosecha. ¡Vayan! Yo los envío como a ovejas en medio de lobos. No lleven dinero, ni provisiones, ni calzado, y no se detengan a saludar a nadie por el camino.

Al entrar en una casa, digan primero: “¡Que descienda la paz sobre esta casa!” Y si hay allí alguien digno de recibirla, esa paz reposará sobre él; de lo contrario, volverá a ustedes. Permanezcan en esa misma casa, comiendo y bebiendo de lo que haya, porque el que trabaja merece su salario.

No vayan de casa en casa. En las ciudades donde entren y sean recibidos, coman lo que les sirvan, sanen a sus enfermos y digan a la gente: “El Reino de Dios está cerca de ustedes”.

REFLEXION :

● En el tiempo de Jesús había otros movimientos que, como Jesús, procuraban vivir y convivir de forma nueva, por ejemplo, Juan Bautista, los fariseos y otros. Muchos de ellos formaban también comunidades de discípulos (Jn 1,35; Lc 11,1; Hec 19,3) y tenías sus misioneros (Mt 23,15). ¡Pero había una gran diferencia! Por ejemplo, los fariseos, cuando iban a misión, iban prevenidos. Pensaban que no podían confiar en la comida de la gente que no siempre era ritualmente “pura”. Por esto, llevaban bolsa y dinero para poder cuidar de su propia comida. Así, en vez de ayudar a superar las divisiones, estas observancias de la Ley de la pureza debilitaban aún más la vivencia de los valores comunitarios.
● La propuesta de Jesús es diferente. Trata de rescatar los valores comunitarios que se estaban extinguiendo, y procura renovar y reorganizar las comunidades para que fueran nuevamente una expresión de la Alianza, una muestra del Reino de Dios. Es lo que nos muestra hoy el evangelio que describe el envío de los 72 discípulos:
● Lucas 10,1: La Misión. Jesús envía a los discípulos a los lugares a donde él mismo debe ir. El discípulo es el portavoz de Jesús. No es dueño de la Buena Nueva. El los envía de dos en dos. Esto favorece la ayuda mutua, pues la misión no es individual, sino que es comunitaria. Dos personas representan mejor que una la comunidad.
● Lucas 10,2-3: La corresponsabilidad. La primera tarea es rezar para que Dios envíe a los obreros. Todo discípulo y discípula debe sentirse responsable de la misión. Por esto tiene que rezar al Padre para la continuidad de la misión. Jesús envía a sus discípulos como corderos en medio de lobos. La misión es tarea difícil y peligrosa. Pues el sistema en que vivían y en el que seguimos viviendo era y sigue siendo contrario a la reorganización del pueblo en comunidades vivas. La Misión para la cual Jesús envía a los 72 discípulos trata de rescatar cuatro valores comunitarios:
● Lucas 10,4-6: La hospitalidad. Al contrario de los otros misioneros, los discípulos y discípulas de Jesús no pueden llevarse nada, ni bolsa, ni sandalias. Sólo pueden y deben llevar la paz. Esto significa que deben confiar en la hospitalidad de la gente. Pues el discípulo que va sin nada, llevando apenas la paz, muestra que confía en la gente. Acredita que va a ser recibido, y la gente se siente respetada y confirmada. Por medio de esta práctica, el discípulo critica las leyes de exclusión y el antiguo valor de la hospitalidad. No saludar a nadie por el camino significa, probablemente, que no se debe perder tiempo con cosas que no pertenecen a la misión.
● Lucas 10,7: El compartir. Los discípulos no deben andar de casa en casa, sino permanecer en la misma casa. Esto es, deben convivir de forma estable, participar de la vida y del trabajo de la gente del lugar y vivir de lo que reciben en cambio, pues el obrero merece su salario. Esto significa que deben confiar en el compartir. Así, por medio de esta nueva práctica, ellos rescatan una antigua tradición de la gente, critican la cultura de acumulación que marcaba la política del Imperio Romano, y anunciaban un nuevo modelo de convivencia.
● Lucas 10,8: La comunión de mesa. Los discípulos deben comer lo que la gente les ofrece. No pueden vivir separados, comiendo su propia comida. Esto significa que deben aceptar la comunión de mesa. En el contacto con la gente no pueden tener miedo a perder la pureza legal. Actuando así, critican las leyes de la pureza que estaban en vigor y anunciaban un nuevo acceso a la pureza, a la intimidad con Dios.
● Lucas 10,9a: La Acogida a los excluidos. Los discípulos deben ocuparse de los enfermos, curar a los leprosos y expulsar los demonios (Mt 10,8). Esto significa que deben acoger dentro de la comunidad a los que de ella fueron excluidos. Esta práctica solidaria critica la sociedad que excluye y apunta hacia saldas concretas.
● Lucas 10,9b: La llegada del Reino. Si todas estas exigencias son respetadas, los discípulos pueden y deben gritar a los cuatro vientos: ¡El Reino ha llegado! Pues el Reino no es una doctrina, ni un derecho canónico, ni un catecismo, sino que es una nueva manera de vivir y convivir a partir de la Buena Nueva que Jesús nos trae: Dios es Padre y por esto todos somos hermanos y hermanas. Educar para el Reino no es en primer lugar enseñar verdades y doctrinas, sino que es una nueva manera de vivir y de convivir, una nueva forma de actuar y de pensar.

Fuentes : 1. -http://www.eucaristiadiaria.cl/dia_cal.php?fecha=2021-01-26

2.- https://ocarm.org/es/content/lectio/lectio-lucas-101-9

EDD. lunes 25 de enero de 2021.

Hoy, lunes, 25 de enero de 2021

Primera lectura

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (22,3-16):

En aquellos días, dijo Pablo al pueblo: «Yo soy judío, nací en Tarso de Cilicia, pero me crié en esta ciudad; fui alumno de Gamaliel y aprendí hasta el último detalle de la ley de nuestros padres; he servido a Dios con tanto fervor como vosotros mostráis ahora. Yo perseguí a muerte este nuevo camino, metiendo en la cárcel, encadenados, a hombres y mujeres; y son testigos de esto el mismo sumo sacerdote y todos los ancianos. Ellos me dieron cartas para los hermanos de Damasco, y fui allí para traerme presos a Jerusalén a los que encontrase, para que los castigaran. Pero en el viaje, cerca ya de Damasco, hacia mediodía, de repente una gran luz del cielo me envolvió con su resplandor, caí por tierra y oí una voz que me decía: «Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?» Yo pregunté: «¿Quién eres, Señor?» Me respondió: «Yo soy Jesús Nazareno, a quien tú persigues.» Mis compañeros vieron el resplandor, pero no comprendieron lo que decía la voz. Yo pregunté: «¿Qué debo hacer, Señor?» El Señor me respondió: «Levántate, sigue hasta Damasco, y allí te dirán lo que tienes que hacer.» Como yo no veía, cegado por el resplandor de aquella luz, mis compañeros me llevaron de la mano a Damasco. Un cierto Ananías, devoto de la Ley, recomendado por todos los judíos de la ciudad, vino a verme, se puso a mi lado y me dijo: «Saulo, hermano, recobra la vista.» Inmediatamente recobré la vista y lo vi. Él me dijo: «El Dios de nuestros padres te ha elegido para que conozcas su voluntad, para que vieras al Justo y oyeras su voz, porque vas a ser su testigo ante todos los hombres, de lo que has visto y oído. Ahora, no pierdas tiempo; levántate, recibe el bautismo que, por la invocación de su nombre, lavará tus pecados.»»

Palabra de Dios

Salmo

Sal 116,1.2

R/.
Id al mundo entero y proclamad el Evangelio

Alabad al Señor, todas las naciones,
aclamadlo, todos los pueblos. R/.

Firme es su misericordia con nosotros,
su fidelidad dura por siempre. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Marcos (16,15-18):

En aquel tiempo, se apareció Jesús a los Once y les dijo: «ld al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación. El que crea y se bautice se salvará; el que se resista a creer será condenado. A los que crean, les acompañarán estos signos: echarán demonios en mi nombre, hablarán lenguas nuevas, cogerán serpientes en sus manos y, si beben un veneno mortal, no les hará daño. Impondrán las manos a los enfermos, y quedarán sanos.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Hermanos y hermanas:

Este lunes, coincidiendo con la fiesta de la conversión de San Pablo, termina el octavario de oración por la unidad de los cristianos. En este contexto, escuchar la llamada de Jesús a ir al mundo entero y proclamar el Evangelio, me ha llevado a pensar en aquellos que hoy día la están escuchando y están respondiendo. La llamada es universal, a todo cristiano, laicos, seglares y sacerdotes, sí, y también a los cristianos de todas las Iglesias, no sólo la católica. No solo nosotros anunciamos la buena nueva a los pobres: en todas las Iglesias cristianas lo hacen, y a veces tan bien o mejor que nosotros. Conozco a dos grandes evangelizadores de iglesias evangélicas, pastor y una pastora, que anuncian la Buena Nueva a los que más sufren en realidades sociales muy difíciles. Cuánto ganaríamos si empezáramos a reconocernos como hermanos, a aceptarnos respetando nuestras diferencias, y a colaborar en la misión de anunciar y construir el Reino. Gracias a Dios, algunos pasos ya se han ido dando.

San Pablo respondió a la llamada de Jesús con un cambio radical de vida, pasando de ser perseguidor de los cristianos a anunciar a Cristo a todos en las diversas culturas con las que se encontró. Es el encuentro con el Señor el que le cambió la vida; también es así en nuestra experiencia como cristianos. Eso sí, de maneras diferentes: ese encuentro puede ser repentino o progresivo, puede ser desde fuera de la fe, o ya perteneciendo a diversas iglesias cristianas. Pero la conversión, la escucha de la llamada y el compromiso evangelizador surgen siempre del encuentro personal con Jesús. No hay otro camino: en la oración personal y comunitaria, en la escucha de la Palabra, en los pobres, en los sacramentos que cada Iglesia reconozca…

Necesitamos encontrarnos con Jesús. Todo lo nuevo nace de ese encuentro. La novedad del Reino, y con ella, la novedad de la unidad reconstruida de los cristianos y la novedad de una humanidad justa, pacífica, fraterna y respetuosa con la naturaleza.

Javier Goñi (fjgoni@hotmail.com)

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

Homilía para la Eucaristía del domingo 24 de enero de 2021.

Paz y Bien a todos. No olvidemos que hoy es el Día de la Palabra de Dios. Debemos trabajar por superar el analfabetismo bíblico que abunda en muchos sectores de las comunidades.

DOMINGO III DEL AÑO. 

Jonás 3,1-5.10: Una narración ficticia, pero que deja una tremenda lección: Nínive= imagen del pueblo pecador, enemigo de Dios, se convierte, se vuelve a Dios; acepta el camino de Dios y Él perdona a los habitantes de la ciudad. 

1Corintios 7, 29-31: Pablo está dando orientaciones de cómo vivir en este mundo, no debemos olvidar que las realidades terrestres tienen un carácter relativo en relación a Cristo, el Reino. 

Marcos 1,14-20: Dos aspectos:  

. Inicio del ministerio de Jesús: trae una Buena Noticia, la que supone conversión. 

. La elección de los primeros discípulos. 

1.- Si el domingo pasado veíamos cómo el Señor llama a todos, llamado que supone una respuesta, hoy la Palabra sigue profundizando en esta idea del llamado y cuál debe ser su respuesta. Tanto en Jonás como en Marcos encontramos un anuncio, un llamado de parte del Señor. Pero hay también diferencias: Jonás anuncia el castigo para Nínive si no se convierte. Jesús anuncia, proclama una buena noticia, la Venida del Reino de Dios, es decir, la Salvación. Por eso es Buena Noticia. 

Nínive, símbolo de la sociedad que rechaza a Dios, se vuelve a Dios y así evita el castigo. 

En cambio en el evangelio el llamado es para todos y también exige una conversión. 

Ya aquí encontramos dos motivaciones para cambiar; una es el temor al castigo, la otra es la Buena Notica del Reino que viene, de la salvación que llega. 

Entonces Jesús es presentado como un Evangelista, es decir, un proclamador de buenas noticias. 

2.- Todo ser humano responde mejor a motivaciones positivas. Las motivaciones negativas surten un efecto transitorio, pero luego se olvidan. 

A veces el discurso de la Iglesia, de algunas iglesias, es más bien negativo. Y eso no motiva a nadie. Lo que se espera de la Iglesia es un discurso más positivo y motivador. Somos enviados a proclamar la salvación que viene: el Reino de Dios. Y esto supone en el que acepta el mensaje un cambio, una conversión, un aceptar las Buena Noticia.  Ojo, la conversión cristiana no es un mero cambio moral (=comenzar a portarse bien), no. Conversión, según san Marcos es creer en el evangelio, es decir, aceptar la Buena Noticia. Y la Buena Noticia tiene un nombre: Jesús. Entonces convertirse es aceptar a Jesús en la vida, su Mensaje, ya que en Él está la plenitud del Reino. De modo que aceptar el Mensaje es  aceptar a Jesús. 

3.- El Mensaje de Jesús es Buena Noticia, es evangelio. El mensaje del mundo, en cambio, por no ser del Reino, es mala noticia. Estamos plagados no sólo de malas noticias en los Medios de Comunicación social, sino también de “falsas noticias”, que lo único que buscan es confundir a la gente. Es el imperio de la mentira, de la división y de la muerte. En cambio el Reino es: verdad, justicia, paz y vida.  

Y en este contexto se encuadra la misión de la Iglesia, del cristiano. 

Ya lo dije, Nínive es todo un símbolo de la sociedad que vive de espaldas a Dios. Por eso en el mundo de hoy hay tanta mentira, odio y violencia. 

4.- La Palabra nos invita a aceptar el Reino de Dios, que es buena noticia. Pero como en el Reino todo es nuevo, exige hombres nuevos. 

El Reino de Dios es el único absoluto para el creyente. El cual debe convertirse. No es que le tenga que dar la espalda a las realidades terrestres, no. Al contrario, las debe tomar muy en serio. Pero como solamente el Reino es lo máximo, el Absoluto, no el dinero, ni el sexo, ni nada de lo de este mundo, la postura del cristiano frente a las realidades terrestres debe ser nueva. Todo lo de este mundo es bueno, pero no absoluto. Nosotros, como seguidores de Cristo, nos servimos de este mundo, pero no servimos al mundo. No somos idólatras, ni esclavos del mundo. Servimos al Único Señor. Por eso, hemos de vivir en función del Reino. Lo que se logra cuando descubrimos su valor, lo bueno que es vivir en el Reino (cfr. Mateo 13,44-46). Porque a ti, a mí, a todos, Jesús nos está diciendo: “Sígueme, y Yo los haré pescadores de hombres”. 

Hermano Pastor Salvo Beas. 

EDD. sábado 23 de enero de 2021.

Hoy, sábado, 23 de enero de 2021

Primera lectura

Lectura de la carta a los Hebreos (9,2-3.11-14):

HERMANOS:
Se instaló una primera tienda, llamada «el Santo», donde estaban el candelabro y la mesa de los panes presentados. Detrás de la segunda cortina estaba la tienda llamada «Santo de los Santos».
En cambio, Cristo ha venido como sumo sacerdote de los bienes definitivos. Su «tienda» es más grande y más perfecta: no hecha por manos de hombre, es decir, no de este mundo creado.
No lleva sangre de machos cabríos, ni de becerros, sino la suya propia; y así ha entrado en el santuario una vez para siempre, consiguiendo la liberación eterna.
Si la sangre de machos cabríos y de toros, y la ceniza de una becerra, santifican con su aspersión a los profanos, devolviéndoles la pureza externa, ¡cuánto más la sangre de Cristo, que, en virtud del Espíritu eterno, se ha ofrecido a Dios como sacrificio sin mancha, podrá purificar nuestra conciencia de las obras muertas, para que demos culto al Dios vivo!

Palabra de Dios

Salmo

Sal 46,2-3.6-7.8-9

R/.
Dios asciende entre aclamaciones; el Señor, al son de trompetas.

V/. Pueblos todos, batid palmas,
aclamad a Dios con gritos de júbilo;
porque el Señor altísimo es terrible,
emperador de toda la tierra. R/.

V/. Dios asciende entre aclamaciones;
el Señor, al son de trompetas:
tocad para Dios, tocad;
tocad para nuestro rey, tocad. R/.

V/. Porque el Señor es el rey del mundo:
tocad con maestría.
Dios reina sobre las naciones,
Dios se sienta en su trono sagrado. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Marcos (3,20-21):

EN aquel tiempo, Jesús llegó a casa con sus discípulos y de nuevo se juntó tanta gente que no los dejaban ni comer. Al enterarse su familia, vinieron a llevárselo, porque se decía que estaba fuera de sí.

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Queridos amigos, paz y bien.

Hay muchos lugares en el mundo que son centros de peregrinación. Para algunas religiones, es obligatorio, al menos una vez en la vida, visitarlos (La Meca, por ejemplo, para los musulmanes, o Jerusalén para los judíos del tiempo de Jesús). Para los católicos siempre es un sueño visitar Roma, Lourdes, Fátima o Santiago de Compostela. Son lugares donde se siente algo especial, hay una atmósfera concreta, son centros de espiritualidad.

Antes del nacimiento de Jesús, el culto estaba unido a un templo determinado, el de Jerusalén. Con Jesús, la situación cambia. El “santo de los santos” ya no está oculto dentro de una tienda en medio de otra. El Santo se ha hecho presente, uno de nosotros, para ser accesible en cualquier lugar.

Y cambia el modo de adorar a Dios. El autor de la Carta a los Hebreos remarca la diferencia entre los sacrificios del Antiguo Testamento y el sacrificio de Jesús. La sangre de los animales ha sido sustituida por la sangre de Cristo, y se constituye en el sacrificio definitivo. Ya no nos obligan las antiguas normas y ritos veterotestamentarios. La sangre de Cristo nos ha facilitado las cosas. Con su sangre nos ha redimido. Lo recordamos cada día, en la Eucaristía. “Sus heridas nos han curado y su sangre nos da la salvación”, cantamos en Semana Santa. Es algo nuevo, algo que solo el Hijo de Dios encarnado podía hacer.

Tan radical es la novedad de Jesús, que no le entiende ni su propia familia. Se lo quieren llevar, pensando que estaba mal de la cabeza. Les asustaba lo que Jesús estaba haciendo en su pequeño mundo. Y no solo. Su fama se extendía con mucha rapidez. “No le dejaban ni comer”. Es normal que la familia no lo viera claro. Muchas personas se sienten así, cuando intentan vivir su vida de fe en serio. A su alrededor no hay mucha comprensión (son “bichos raros”) y no digamos nada si se habla de una vocación al sacerdocio o a la vida consagrada. Cuántas vocaciones han tenido que luchar contra la oposición de los padres o de los amigos.

Son momentos para decidir de Quién nos hemos fiado, en Quién hemos puesto los ojos (sabiendo Que Él nos miró primero) y permanecer fieles en su amor. En nuestra vida diaria, también tenemos momentos de flojera, de cansancio, de sentir que lo que hacemos no tiene sentido. Es bueno volver la vista atrás, recordar los momentos vividos cerca del Señor y, apoyados en su amor, seguir hacia delante, con mucha fe, con todo el amor de que seamos capaces, y siempre con esperanza.

Vuestro hermano en la fe, Alejandro, C.M.F.

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy