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Autor: Patricio Osiadacz

EDD. martes 03 de marzo de 2026

Primera Lectura

Lectura del libro de Isaías (1,10.16-20):

OÍD la palabra del Señor,
príncipes de Sodoma,
escucha la enseñanza de nuestro Dios,
pueblo de Gomorra.
«Lavaos, purificaos, apartad de mi vista
vuestras malas acciones.
Dejad de hacer el mal,
aprended a hacer el bien.
Buscad la justicia,
socorred al oprimido,
proteged el derecho del huérfano,
defended a la viuda.
Venid entonces, y discutiremos
—dice el Señor—.
Aunque vuestros pecados sean como escarlata,
quedarán blancos como nieve;
aunque sean rojos como la púrpura,
quedarán como lana.
Si sabéis obedecer,
comeréis de los frutos de la tierra;
si rehusáis y os rebeláis,
os devorará la espada
—ha hablado la boca del Señor—».

Palabra de Dios

Salmo

Sal 49,8-9.16bc-17.21.23

R/. Al que sigue buen camino
le haré ver la salvación de Dios

V/. No te reprocho tus sacrificios,
pues siempre están tus holocaustos ante mí.
Pero no aceptaré un becerro de tu casa,
ni un cabrito de tus rebaños. R/.

V/. ¿Por qué recitas mis preceptos
y tienes siempre en la boca mi alianza,
tú que detestas mi enseñanza
y te echas a la espalda mis mandatos? R/.

V/. Esto haces, ¿y me voy a callar?
¿Crees que soy como tú?
Te acusaré, te lo echaré en cara.
El que me ofrece acción de gracias,
ése me honra;
al que sigue buen camino
le haré ver la salvación de Dios». R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Mateo (23,1-12):

EN aquel tiempo, Jesús habló a la gente y a los discípulos, diciendo:
«En la cátedra de Moisés se han sentado los escribas y los fariseos: haced y cumplid todo lo que os digan; pero no hagáis lo que ellos hacen, porque ellos dicen, pero no hacen.
Lían fardos pesados y se los cargan a la gente en los hombros, pero ellos no están dispuestos a mover un dedo para empujar.
Todo lo que hacen es para que los vea la gente: alargan las filacterias y agrandan las orlas del manto; les gustan los primeros puestos en los banquetes y los asientos de honor en las sinagogas; que les hagan reverencias en las plazas y que la gente los llame “rabbí”.
Vosotros, en cambio, no os dejéis llamar “rabbí”, porque uno solo es vuestro maestro y todos vosotros sois hermanos.
Y no llaméis padre vuestro a nadie en la tierra, porque uno solo es vuestro Padre, el del cielo.
No os dejéis llamar maestros, porque uno solo es vuestro maestro, el Mesías.
El primero entre vosotros será vuestro servidor.
El que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido».

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

El ideal cristiano no es la ausencia del pecado. No sólo porque es una pretensión inútil: antes o después, nuestros límites acaban apareciendo y hemos de lamentar algún error, fallo o pecado, por mucho que nos hayamos conjurado para evitarlo. Y Dios ya cuenta con ello. Es que puede ser una pretensión dañina. Porque puede estar motivada más por la búsqueda de sí mismo que por el afán de ayudar a los otros, o de servir a Dios.

El hombre siempre busca estar satisfecho de sí mismo. Y podemos hacer hasta de la religión un peldaño al que elevarnos para sentirnos superiores, o para fingirnos más perfectos, o para considerarnos mejores que los demás. Y acabar manipulando las cosas de Dios para auto-justificarnos, para ensalzarnos. Para engreírse. No sólo. También para criticar a los demás, mostrándoles la realidad de su imperfección, pero sin hacer nada por ellos. Y acabaremos en un doble error. Condenando y despreciando a quienes no están a la altura de nuestra exigencia y, como, por nuestros límites, tampoco nosotros llegamos a dicho ideal, acabar por fingir, dar valor a la apariencia y la exterioridad y buscar sólo el reconocimiento formal: pura vanidad.

Jesús nos previene contra ese virus de la vanidad, que, además de volver ridícula a la persona que se dejar infectar por él, le lleva a construir una vida ficticia, de pura fachada, artificial. Que sólo tú mismo te puedes llegar a creer. Lo hace por tres vías complementarias.

Por un lado, excluye la tentación de que nadie quiera ocupar un puesto que no le pertenece: «Ni maestro, ni Padre». Por otro, proclama la igualdad entre todos: «todos vosotros sois hermanos». En tercer lugar: el peculiar camino de Jesús para llegar a ser el primero: «hacerse servidor de todos». Dice Jesús: “He venido para que tengan vida, y la tengan en abundancia” (Jn 10,10) pero para que pueda cumplirse ese propósito hay una condición imprescindible: ser servidores, abajarse. No porque tal actitud comporte un premio especial, sino porque sólo quien se olvida de si mismo está preparado para la gratuidad cristiana.

Carlos Luis García Andrade, cmf

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

EDD. lunes 02 de marzo de 2026.

Primera Lectura

Lectura de la profecía de Daniel (9,4b-10):

¡AY, mi Señor, Dios grande y terrible, que guarda la alianza y es leal con los que lo aman y cumplen sus mandamientos!
Hemos pecado, hemos cometido crímenes y delitos, nos hemos rebelado apartándonos de tus mandatos y preceptos. No hicimos caso a tus siervos los profetas, que hablaban en tu nombre a nuestros reyes, a nuestros príncipes, a nuestros padres y a todo el pueblo de la tierra.
Tú, mi Señor, tienes razón y a nosotros nos abruma la vergüenza, tal como sucede hoy a los hombres de Judá, a los habitantes de Jerusalén y a todo Israel, a los de cerca y a los de lejos, en todos los países por donde los dispersaste a causa de los delitos que cometieron contra ti.
Señor, nos abruma la vergüenza: a nuestros reyes, príncipes y padres, porque hemos pecado contra ti.
Pero, mi Señor, nuestro Dios, es compasivo y perdona, aunque nos hemos rebelado contra él. No obedecimos la voz del Señor, nuestro Dios, siguiendo las normas que nos daba por medio de sus siervos, los profetas.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 78,8.9.11.13

R/. Señor, no nos trates
como merecen nuestros pecados

V/. No recuerdes contra nosotros las culpas de nuestros padres;
que tu compasión nos alcance pronto,
pues estamos agotados. R/.

V/. Socórrenos, Dios, Salvador nuestro,
por el honor de tu nombre;
líbranos y perdona nuestros pecados
a causa de tu nombre. R/.

V/. Llegue a tu presencia el gemido del cautivo:
con tu brazo poderoso, salva a los condenados a muerte. R/.

V/. Nosotros, pueblo, ovejas de tu rebaño,
te daremos gracias siempre,
cantaremos tus alabanzas de generación en generación. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Lucas (6,36-38):

EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso; no juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados; dad, y se os dará: os verterán una medida generosa, colmada, remecida, rebosante, pues con la medida con que midiereis se os medirá a vosotros».

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

No siempre percibimos hasta qué punto Jesús revoluciona el tipo de relación que existía entre el hombre y Dios. Las lecturas de hoy nos hablan de ello. Por una parte, la lectura de Daniel nos presenta de modo evidente la conciencia que había en Israel de la gran distancia existente entre el Dios santo y fiel y el pueblo infiel y pecador. Hasta el punto de que el profeta tiene que pedir que la justicia de Dios se convierta en piedad u perdón porque el pueblo ha reconocido su pecado y rebelión. Su mediación busa que Dios no nos trate como merecen nuestros pecados. En ella emerge esta reciprocidad asimétrica entre Dios y su pueblo. Al primero pertenece todo lo positivo; al segundo todo lo negativo. Por eso el salmo pide perdón a Dios, por el honor de su nombre.

En cambio, la lectura de Lucas nos presenta un panorama muy distinto. En ella Jesús nos pide que actuemos con nuestros hermanos tal como actúa con nosotros Dios nuestro Padre, es decir se establece una especie de comparación en la que se nos indica que debemos comportarnos para con nuestros hermanos del mismo modo que Dios se comporta con nosotros. Porque debemos continuar la misión de Jesús y tratar a los hermanos lo mismo que él nos trata. Y por eso decimos que continuamos Su misión.  “Sed compasivos como vuestro Padre es compasivo”. No sólo. Llega a condicionar que Dios tenga o no una actitud positiva hacia nosotros según sea nuestra conducta para con nuestros hermanos: “no juzguéis y no seréis juzgados… dad y se os dará”. Así se configura la reciprocidad cristiana: La reciprocidad con Dios hacia nosotros depende de nuestra reciprocidad para con los hermanos; Juan lo decía con otras palabras semejantes: “Nadie puede pretender amar al Dios que no ve, si no ama al hermano al que ve”. Pero ya no es cuestión de méritos. Aquí lo que está n juego es entrar en la dinámica que Jesús nos comunica, hacerla nuestra y difundirla entre nuestros hermanos y hermanas.

Carlos Luis García Andrade, cmf

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

Homilía para la Eucaristía del domingo 1 de marzo de 2026.

CUARESMA II.


Génesis 12,1-4: La vocación de Abraham. Se resalta la actitud de obediencia de Abraham a Dios: debe dejar seguridades (tu tierra) para entrar en el terreno desconocido (Fe).
2Timoteo 1,8-10: Dios nos llama e ilumina. Nos llama con su gracia para iluminar con su vida incorruptible.
Mateo 17,1-9: Jesús se transfigura ante sus discípulos; los mismos que serán testigos de su agonía lo serán ahora de su Transfiguración. Indica así la meta final del camino mesiánico.

1.- Con la Palabra de Dios de este Domingo surge la Consigna PONTE EN CAMINO. Sí, Dios ordena a Abraham ponerse en camino: Sal de tu tierra…Abraham debe dejar sus comodidades para correr la aventura de la fe. Porque ser cristiano es optar por un estilo de vida, no es algo estático, inmutable, todo lo contrario, siempre debemos estar saliendo, poniéndonos en camino.
Si Abraham se puso en camino es porque fue capaz de creerle a Dios y obedecerle. La fe es una aventura, tenemos que abandonar muchas seguridades y muchas certezas para poder meterse en el camino que Dios nos señala. Y no siempre es claro. De allí que tenemos que caminar en fe, lo cual no es agradable.
2.- San Pablo le recuerda a Timoteo, y a cada uno de nosotros, que hemos sido llamados, pero también iluminados. Nos llama con su gracia. La fe es una vocación, una invitación a meternos en camino, es recorrer la aventura de la fe.
Hemos de estar conscientes que muchas veces el Señor nos desinstala para que seamos libres, para que podamos andar por el camino del Señor.
3.- Pero muchas veces buscamos seguridades, queremos sentirnos seguros. Entonces nos instalamos, no queremos cambiar y nos anquilosamos, paralizamos. A veces nos afirmamos hasta en lo menos importante para sentirnos seguros. Buscar la seguridad interior fuera de Dios no nos dará la paz.
4.- El Seño se transfiguró. Digámoslo así: el Señor les mostró su identidad a Pedro, Santiago y Juan. Los mismos que más adelante, en el Huerto de los olivos, serán testigos de su agonía. Podría decirse que el Señor les da un anticipo de lo que deben esperar para que no se desalienten en su caminar.
“Ponte en camino”, he aquí la consigna. A los Apóstoles les dijo: “Guía mar a dentro”, y cuando lo iban a llevar preso les dijo: “Levántense, vamos. Ya se acerca el que me entregará”.
También en esta Eucaristía y en esta Cuaresma nos lo dice a nosotros: Vamos, no te duermas, ponte en camino.
Hno. Pastor.

EDD. sábado 28 de febrero de 2026.

Primera Lectura

Lectura del libro del Deuteronomio (26,16-19):

MOISÉS habló al pueblo, diciendo:
«Hoy el Señor, tu Dios, te manda que cumplas estos mandatos y decretos. Acátalos y cúmplelos con todo tu corazón y con toda tu alma.
Hoy has elegido al Señor para que él sea tu Dios y tú vayas por sus caminos, observes sus mandatos, preceptos y decretos, y escuches su voz. Y el Señor te ha elegido para que seas su propio pueblo, como te prometió, y observes todos sus preceptos.
Él te elevará en gloria, nombre y esplendor, por encima de todas las naciones que ha hecho, y serás el pueblo santo del Señor, tu Dios, como prometió».

Palabra de Dios

Salmo

Sal 118,1-2.4-5.7-8

R/. Dichoso el que camina en la voluntad del Señor

V/. Dichoso el que, con vida intachable,
camina en la ley del Señor;
dichoso el que, guardando sus preceptos,
lo busca de todo corazón. R/.

V/. Tú promulgas tus mandatos
para que se observen exactamente.
Ojalá esté firme mi camino,
para cumplir tus decretos. R/.

V/. Te alabaré con sincero corazón
cuando aprenda tus justos mandamientos.
Quiero guardar tus decretos exactamente,
tú no me abandones. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Mateo (5,43-48):

EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Habéis oído que se dijo: “Amarás a tu prójimo’ y aborrecerás a tu enemigo”.
Pero yo os digo: amad a vuestros enemigos y rezad por los que os persiguen, para que seáis hijos de vuestro Padre celestial, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y manda la lluvia a justos e injustos.
Porque, si amáis a los que os aman, ¿qué premio tendréis? ¿No hacen lo mismo también los publicanos? Y, si saludáis solo a vuestros hermanos, ¿qué hacéis de extraordinario? ¿No hacen lo mismo también los gentiles? Por tanto, sed perfectos, como vuestro Padre celestial es perfecto».

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

Pasajes del Evangelio como el de hoy representan una subida del listón tan alta que nos parece imposible. Pero el tono no recuerda lo de la exageración retórica. Es una perfección superior que exige a sus seguidores y sobrepasa lo común entre publica-nos y gentiles.
A ver, Señor, ¿cómo me pides que ame al que me daña, me persigue, me maltrata, es injusto o tóxico (utilizando un vocablo muy usado en estos tiempos)? ¿Qué amor o benevolencia voy a tener con el malvado, el enemigo, el que corrompe, el que mata a mis hermanos? ¿Quién va a hacer eso?

Creo hay quien, por la gracia de Dios, entre los cristianos, sí ha hecho esto en todos los tiempos, desde el inicio. Tal vez desde el “Padre perdónalos” que escuchó María al pie de la Cruz. Y en nuestro tiempo muchísimos. No es cosa solo del s. XX, marcado por las dos guerras mundiales. Es cosa de ahora mismo. La persecución a los cristianos ha alcanzado niveles sin precedentes en este siglo. Según el informe Lista Mundial de la Per-secución 2026 (que analiza datos de 2025) elaborado por Puertas Abiertas más de 388 millo-nes de cristianos sufren niveles altos, muy altos o extremos de persecución y discrimina-ción. Entre 2024 y 2025, 4.849 han sido asesinados por su fe. De entre ellos, la mayoría mu-rieron perdonando a sus verdugos…

No es tan difícil, creo, excusar las pequeñas impertinencias o actitudes de los más cercanos que nos fastidian, pero es difícil no maldecir y no expresar un punto de odio hacia determina-dos políticos o poderosos que gobiernan y determinan nuestro destino con maldad y mentira.
Tal vez, para seguir el consejo de Jesús, para ser perfectos como el Padre será aconsejable rezar por todos aquellos a quienes consideramos enemigos o verdugos. Y pedir, como los mártires, no odiar y tambié desear que se conviertan y sean perdonados. A lo mejor es este un modo de amar que nos acerca a la perfección de nuestro Padre.

Virginia Fernández Aguinaco

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

Comentario en Primer Viernes de Cuaresma.

Buenos días queridos hermanos y hermanas, paz y bien.
Cumplimos una semana y dos día del comienzo de Cuaresma., ideal para reflexionar cómo vamos, cómo estamos viviendo este tiempo especial o si aún no sacamos el pie del acelerador? Aún tenemos tiempo de ponernos en sintonía, con pequeñas acciones cada día, podemos acercarnos a lo que estamos invitados a vivir cómo Cristianos y Laicos Capuchinos.

Hna. Erica Marin.

EDD. viernes 27 de febrero de 2026.

Primera Lectura

Lectura de la profecía de Ezequiel (18,21-28):

ESTO dice el Señor Dios:
«Si el malvado se convierte de todos los pecados cometidos y observa todos mis preceptos, practica el derecho y la justicia, ciertamente vivirá y no morirá. No se tendrán en cuenta los delitos cometidos; por la justicia que ha practicado, vivirá. ¿Acaso quiero yo la muerte del malvado —oráculo del Señor Dios—, y no que se convierta de su conducta y viva?
Si el inocente se aparta de su inocencia y comete maldades, como las acciones detestables del malvado, ¿acaso podrá vivir? No se tendrán en cuenta sus obras justas. Por el mal que hizo y por el pecado cometido, morirá.
Insistis: No es justo el proceder del Señor. Escuchad, casa de Israel: ¿Es injusto mi proceder? ¿No es más bien vuestro proceder el que es injusto?
Cuando el inocente se aparta de su inocencia, comete la maldad y muere, muere por la maldad que cometió. Y cuando el malvado se convierte de la maldad que hizo y practica el derecho y la justicia, él salva su propia vida. Si recapacita y se convierte de los delitos cometidos, ciertamente vivirá y no morirá».

Palabra de Dios

Salmo

Sal 129,1-2.3-4.5-7a.7bc-8

R/. Si llevas cuenta de los delitos, Señor,
¿quién podrá resistir?

V/. Desde lo hondo a ti grito, Señor;
Señor, escucha mi voz;
estén tus oídos atentos
a la voz de mi súplica. R/.

V/. Si llevas cuenta de los delitos, Señor,
¿quién podrá resistir?
Pero de ti procede el perdón,
y así infundes temor. R/.

V/. Mi alma espera en el Señor,
espera en su palabra;
mi alma aguarda al Señor,
más que el centinela la aurora.
Aguarde Israel al Señor,
como el centinela la aurora. R/.

V/. Porque del Señor viene la misericordia,
la redención copiosa;
y el redimirá a Israel
de todos sus delitos. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Mateo (5,20-26):

EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Si vuestra justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos.
Habéis oído que se dijo a los antiguos: “No matarás”, y el que mate será reo de juicio. Pero yo os digo: todo el que se deja llevar de la cólera contra su hermano será procesado. Y si uno llama a su hermano “imbécil” tendrá que comparecer ante el Sanedrín, y si lo llama “necio”, merece la condena de la “gehena” del fuego.
Por tanto, si cuando vas a presentar tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene quejas contra ti, deja allí tu ofrenda ante el altar y vete primero a reconciliarte con tu hermano, y entonces vuelve a presentar tu ofrenda.
Con el que te pone pleito procura arreglarte enseguida, mientras vais todavía de camino, no sea que te entregue al juez y el juez al alguacil, y te metan en la cárcel. En verdad te digo que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último céntimo».

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

Conocí a un sacerdote que en muchas homilías introducía la expresión “exageración retórica” para que entendiéramos las muchas hipérboles que encontramos en los discursos de Jesucristo como en este pasaje del Sermón del Monte (Mateo 5:20-26). ¡Menos mal! Desde luego si quisiéramoss aplicar las sentencias tal cual, deberíamos aislarnos como los padres del desierto, callar la boca y evitar todo contacto humano. Lo cual, por principio, imposibilitaría un mandato tan apremiante como el de evangelizar.

Para la mentalidad de los oyentes de la época y el lugar en el que se situa el sermón, el paradigma de la justicia y el cumplimiento riguroso de las normas eran el fariseo y el escriba, y Jesús comienza por pedirles una justicia superior. Una hipérbole de lo imposible. Pero Jesús no pide imposibles, pide centrarse en la intención del corazón y no en los ritos y normas, o mejor dicho pasar de la norma ritual al corazón, a la intención con que se cumplen las normas.

Cuando dice que llamar necio al hermano merece nada menos que el fuego del infierno, utiliza la hipérbole para hacernos ver que la raíz del desprecio al prójimo, la cosificación del otro, es la misma para el insulto que para el asesinato y eso, cuya maldad a veces ni siquiera percibimos, es lo que hay que erradicar.

Así, examinando cada afirmación de condena, hay que poner en el pasaje el contexto. Si aquellos oyentes se disponían a ofrecer un sacrificio en el Templo, era impensable detenerse para arreglarse con el enemistado. El acto religioso más sagrado para la Iglesia Católica es la Misa… Seguramente nunca llegaremos a captar la hondura y profundidad de lo que celebramos en cada Misa. Bien, pues para Dios lo más urgente, lo previo, es la reconciliación. Por eso “antes de celebrar estos sagradosos misterios reconozcamos humildemente nuestros pecados”.

Jesús es misericordioso, la misericordia misma de Dios llevada al extremo. Sin embargo nos pedirá cuentas hasta del último céntimo. Cuidemos y estemos despiertos para comprender en que consiste, para cada uno, ese último céntimo.

Virginia Fernández Aguinaco

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

EDD. jueves 26 de febrero de 2026.

Primera Lectura

Lectura del libro de Ester (14,1.3-5.12-14):

EN aquellos días, la reina Ester, presa de un temor mortal, se refugió en el Señor.
Y se postró en tierra con sus doncellas desde la mañana a la tarde, diciendo:
«¡Bendito seas, Dios de Abrahán, Dios de Isaac y Dios de Jacob! Ven en mi ayuda, que estoy sola y no tengo otro socorro fuera de ti, Señor, porque me acecha un gran peligro.
Yo he escuchado en los libros de mis antepasados, Señor, que tú libras siempre a los que cumplen tu voluntad. Ahora, Señor, Dios mío, ayúdame, que estoy sola y no tengo a nadie fuera de ti. Ahora, ven en mi ayuda, pues estoy huérfana, y pon en mis labios una palabra oportuna delante del león, y hazme grata a sus ojos. Cambia su corazón para que aborrezca al que nos ataca, para su ruina y la de cuantos están de acuerdo con él.
Líbranos de la mano de nuestros enemigos, cambia nuestro luto en gozo y nuestros sufrimientos en salvación».

Palabra de Dios

Salmo

Sal 137,1-2a.2bc.3.7c-8

R/. Cuando te invoqué, me escuchaste, Señor

V/. Te doy gracias, Señor, de todo corazón,
porque escuchaste las palabras de mi boca;
delante de los ángeles tañeré para ti,
me postraré hacia tu santuario. R/.

V/. Daré gracias a tu nombre:
por tu misericordia y tu lealtad,
porque tu promesa supera tu fama.
Cuando te invoqué, me escuchaste,
acreciste el valor en mi alma. R/.

V/. Tu derecha me salva.
El Señor completará sus favores conmigo.
Señor, tu misericordia es eterna,
no abandones la obra de tus manos. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Mateo (7,7-12):

EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Pedid y se os dará, buscad y encontraréis, llamad y se os abrirá; porque todo el que pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre.
Si a alguno de vosotros le pide su hijo pan, ¿le dará una piedra?; y si le pide pescado, ¿le dará una serpiente? Pues si vosotros, aun siendo malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará cosas buenas a los que le piden!
Así, pues, todo lo que deseáis que los demás hagan con vosotros, hacedlo vosotros con ellos; pues esta es la Ley y los Profetas».

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

Cada vez que leo el pasaje del Evangelio de la lectura de hoy recuerdo a mi madre en un mo-mento concreto: cuando llegué a casa a la vuelta del trabajo y la encontré riéndose con el Evangelio en la mano. Al preguntarle por su risa me indicó la página diciendo: “¡qué cosas decía el Señor!, dar una serpiente a un hijo en lugar de un pescado…” Aunque el texto indica que Jesús hablaba para sus discípulos, no puedo dejar de imaginarme a una multitud como la del sermón de la montaña riéndose a carcajadas, especialmente a las mujeres. Creo que la reacción de mi madre fue la misma que experimentarían miles de madres y padres normales. Porque, aunque desgraciadamente a diario conocemos atrocidades perpetradas sobre niños, sabemos que la inmensa mayoría de padres y madres quieren dar lo mejor a sus hijos.

Y es que así son las cosas: Aquel que nos creó a su imagen imprimió en nuestra naturaleza el vínculo emocional más fuerte que existe. El deseo de cuidar y proteger a un hijo es universal, en todas las épocas y en todas las culturas. Jesús certifica que el amor de los padres es el ejemplo más cercano en la Tierra para entender cómo es Dios.

Nosotros somos “malos”, imperfectos, cometemos errores aún queriendo lo mejor para nues-tros hijos, pero también capaces de un amor incondicional y protector, Dios es bueno sin lími-tes… precisamente por eso a veces niega lo que pedimos porque sabe que, aunque parezca «pan», para nosotros sería una «piedra». Y entonces no nos da exactamente lo que queremos sino lo que de verdad es justo y necesario. Para pedir así, aceptando por principio la respuesta aunque no se acomode exactamente a nuestro deseo, la única condición es que nuestra plega-ria sea confiada, del mismo modo que un niño se fía de sus padres.

El mensaje de Jesús invita a ampliar ese instinto de protección y cuidado abriéndolo a todos los seres humanos. Este mismo instinto de cuidado y respeto que tenemos para los hijos se extiende en el versículo 12: “tratad a los demás como queráis que os traten a vosotros”. El instinto protector se convierte en norma ética para todas las relaciones humanas.

Virginia Fernández Aguinaco

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

EDD. miércoles 25 de febrero de 2026.

Primera Lectura

Lectura de la profecía de Jonás (3,1-10):

EL Señor dirigió la palabra a Jonás:
«Ponte en marcha y ve a la gran ciudad de Nínive; allí les anunciarás el mensaje que yo te comunicaré».
Jonás se puso en marcha hacia Nínive, siguiendo la orden del Señor. Nínive era una ciudad inmensa; hacían falta tres días para recorrerla. Jonás empezó a recorrer la ciudad el primer día, proclamando:
«Dentro de cuarenta días, Nínive será arrasada».
Los ninivitas creyeron en Dios, proclamaron un ayuno y se vistieron con rudo sayal, desde el más importante al menor.
La noticia llegó a oídos del rey de Nínive, que se levantó de su trono, se despojó del manto real, se cubrió con rudo sayal y se sentó sobre el polvo. Después ordenó proclamar en Nínive este anuncio de parte del rey y de sus ministros:
«Que hombres y animales, ganado mayor y menor no coman nada; que no pasten ni beban agua. Que hombres y animales se cubran con rudo sayal e invoquen a Dios con ardor. Que cada cual se convierta de su mal camino y abandone la violencia. ¡Quién sabe si Dios cambiará y se compadecerá, se arrepentirá de su violenta ira y no nos destruirá!».
Vio Dios su comportamiento, cómo habían abandonado el mal camino, y se arrepintió de la desgracia que había determinado enviarles. Así que no la ejecutó.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 50,3-4.12-13.18-19

R/. Un corazón quebrantado y humillado,
tú, Dios mío, no lo desprecias

V/. Misericordia, Dios mío, por tu bondad,
por tu inmensa compasión borra mi culpa;
lava del todo mi delito,
limpia mi pecado. R/.

V/. Oh, Dios, crea en mí un corazón puro,
renuévame por dentro con espíritu firme.
No me arrojes lejos de tu rostro,
no me quites tu santo espíritu. R/.

V/. Los sacrificios no te satisfacen:
si te ofreciera un holocausto, no lo querrías.
El sacrificio agradable a Dios
es un espíritu quebrantado;
un corazón quebrantado y humillado,
tú, oh, Dios, tú no lo desprecias. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio segun san Lucas (11,29-32):

EN aquel tiempo, la gente se apiñaba alrededor de Jesús,
y él se puso a decirles:
«Esta generación es una generación perversa. Pide un signo, pero no se le dará más signo que el signo de Jonás. Pues como Jonás fue un signo para los habitantes de Nínive, lo mismo será el Hijo del hombre para esta generación.
La reina del Sur se levantará en el juicio contra los hombres de esta generación y hará que los condenen, porque ella vino desde los confines de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón, y aquí hay uno que es más que Salomón.
Los hombres de Nínive se alzarán en el juicio contra esta generación y harán que la condenen; porque ellos se convirtieron con la proclamación de Jonás, y aquí hay uno que es más que Jonás».

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

Siempre que leo este pasaje me viene a la memoria una frase de Jesús que parece opuesta a lo que hoy escuchamos: aquí hay uno que es más que Salomón y aquí hay uno que es más que Jonás, y lo leído en Mt. 11, 29: aprended de Mi que soy manso y humilde de corazón. Esta contradicción la resuelve Santa Teresa con su sentencia categórica en “Las moradas”: la humildad es la verdad.
Jesús, que dice de sí mismo ser Camino, Verdad y Vida, no se muestra como un monomaníaco de ideas delirantes ni en esa expresión ni en otras que aparecen en los relatos evangélicos. Se muestra como quien es: Dios hecho hombre. Un hombre perfectísimo, el más hermoso de los hombres, el esperado por las naciones, el redentor y salvador.

Entre la multitud que le sigue, escribas y fariseos exigen a Jesús una prueba milagrosa, irre-futable como condición para creer en sus palabras. Él se niega porque conoce su obstinación y su rechazo. Sencillamente no quieren cambiar, no quieren convertirse. Sobre todo, Dios no se deja instrumentalizar: no dará la gracia de la conversión a quien la pide con hipocresía. El único signo es Jonás: un profeta bastante remiso y nada entusiasta de la misión pero al que los ninivitas creyereron y se conviertieron. Ellos juzgarán la dureza de corazón de esta genera-ción perversa. Como la reina de Saba, que también los juzgará porque llegó uno mayor que Salomón.

Jonás, es un personaje que, como muchísimos del Antiguo Testamento, prefigura al Mesías esperado por Israel. Seguramente uno de los mencionados por Jesús resucitado en su encuen-tro con los discípulos de Emaús. Así se ha interpretado también la referencia al “signo de Jo-nás” establecido por una comparación simbólica: Jonás desapareció durante tres días y tres noches en el vientre de un gran pez, Jesús anunció que estaría tres días y tres noches en el corazón de la tierra. Por supuesto la asociación no aparece en el pasaje que se lee en la Misa de hoy, pero es bastante clara desde el inicio de la predicación apostólica. A nosotros, los dis-cípulos de hoy el símbolo nos remite a la clave de nuestra profesión de fe: por nosotros murió y resucitó para hacernos partícipes de su gloria. Claro que estaremos en su gloria si hemos acogido su palabra con una confianza total en Quien es la Verdad.

Virginia Fernández Aguinaco

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/