Ir al contenido principal

Autor: Patricio Osiadacz

EDD. viernes 07 de noviembre de 2025.

Primera Lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos (15,14-21):

Respecto a vosotros, hermanos, yo personalmente estoy convencido de que rebosáis buena voluntad y de que os sobra saber para aconsejaros unos a otros. A pesar de eso, para traeros a la memoria lo que ya sabéis, os he escrito, a veces propasándome un poco. Me da pie el don recibido de Dios, que me hace ministro de Cristo Jesús para con los gentiles: mi accion sacra consiste en anunciar la buena noticia de Dios, para que la ofrenda de los gentiles, consagrada por el Espíritu Santo, agrade a Dios. Como cristiano, pongo mi orgullo en lo que a Dios se refiere. Sería presunción hablar de algo que no fuera lo que Cristo hace por mi medio para que los gentiles respondan a la fe, con mis palabras y acciones, con la fuerza de señales y prodigios, con la fuerza del Espíritu Santo. Tanto, que en todas direcciones, a partir de Jerusalén y llegando hasta la Iliria, lo he dejado todo lleno del Evangelio de Cristo. Eso sí, para mí es cuestión de amor propio no anunciar el Evangelio más que donde no se ha pronunciado aún el nombre de Cristo; en vez de construir sobre cimiento ajeno, hago lo que dice la Escritura: «Los que no tenían noticia lo verán, los que no habían oído hablar comprenderán.»

Palabra de Dios

Salmo

Sal 97

R/. El Señor revela a las naciones su victoria

Cantad al Señor un cántico nuevo
porque ha hecho maravillas:
su diestra le ha dado la victoria,
su santo brazo. R/.

El Señor da a conocer su victoria,
revela a las naciones su justicia:
se acordó de su misericordia y su fidelidad
en favor de la casa de Israel. R/.

Los confines de la tierra han contemplado
la victoria de nuestro Dios.
Aclama al Señor, tierra entera;
gritad, vitoread, tocad. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo Evangelio según san Lucas (16,1-8):

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: «Había una vez un hombre rico que tenía un administrador, el cual fue acusado ante él de haberle malgastado sus bienes. Lo llamó y le dijo: «¿Es cierto lo que me han dicho de ti? Dame cuenta de tu trabajo, porque en adelante ya no serás administrador.» Entonces el administrador se puso a pensar: «¿Qué voy a hacer ahora que me quitan el trabajo? No tengo fuerzas para trabajar la tierra y me da vergüenza pedir limosna. Ya sé lo que voy a hacer, para tener a alguien que me reciba en su casa, cuando me despidan.» Entonces fue llamando uno por uno a los deudores de su amo. Al primero le preguntó: «¿Cuánto le debes a mi amo?» El hombre respondió: «Cien barriles de aceite.» El administrador le dijo: «Toma tu recibo, date prisa y haz otro por cincuenta.» Luego preguntó al siguiente: «Y tú, ¿cuánto debes?» Éste respondió: «Cien sacos de trigo.» El administrador le dijo: «Toma tu recibo y haz otro por ochenta.» El amo tuvo que reconocer que su mal administrador había procedido con habilidad. Pues los que pertenecen a este mundo son más hábiles en sus negocios que los que pertenecen a la luz».

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

Hay una escena de una película ya un poco antigua que me ha hecho muchas veces pensar y acordarme de esta parábola de Jesús. Se trata de “El Padrino. Parte II” (1975). La película, muy conocida, va de un jefe de una familia mafiosa y las luchas por el poder con las otras familias. El padrino es poderoso y logra vencer a todos sus enemigos. Termina la película con la escena a la que me quiero referir. El padrino está en su inmensa mansión, ha matado a todos sus enemigos, incluidos algunos de los suyos que le han traicionado. Está solo. No están más que los guardaespaldas vigilando el enorme jardín que rodea a la mansión. Ni su mujer ni sus hijos han aguantado a su lado. Fuera, en el jardín, es otoño y las hojas de los árboles caen llevadas por un viento frío. La imagen del padrino sentado un sillón es la imagen de la soledad. Lucho con todos sus medios. Ha vencido. Pero lo que ha conseguido es estar totalmente solo.

Todo esto me hace pensar en la parábola de Jesús del texto evangélico de hoy. El administrador injusto se haya, como el padrino, en una difícil situación. Si aquel estaba rodeado de enemigos, el administrador está a punto de perderlo todo y quedarse en la calle. El padrino opta por la violencia, la venganza, la aniquilación de sus enemigos. Consigue la victoria pero se queda solo. El administrador injusto toma una decisión diferente. Hace todo lo posible por conseguir amigos, “por tener a alguien que me reciba en su casa, cuando me despidan”. El administrador injusto se centra en conseguir relaciones. Quizá porque sabe que mejor que el dinero y el poder es la fraternidad, la relación humana. Está seguro de que ésa es la mejor respuesta a su complicada situación.

No alaba Jesús la injusticia ni la falta de honradez. Lo que sí alaba en la parábola es la capacidad del administrador para buscar la mejor solución a sus problemas. Y la solución está en la fraternidad, en crear relación, en hacerse con amigos. ¿No será esa la respuesta a la mayor parte de nuestros problemas?

Fernando Torres, cmf

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

EDD. jueves 06 de noviembre de 2025.

Primera Lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos (14,7-12):

Ninguno de nosotros vive para sí mismo ni muere para sí mismo: si vivimos, para el Señor vivimos, y si morimos, para el Señor morimos. Por lo tanto, ya sea que estemos vivos o que hayamos muerto, somos del Señor. Porque Cristo murió y resucitó para ser Señor de vivos y muertos. Pero tú, ¿por qué juzgas mal a tu hermano? ¿Por qué lo deprecias? Todos vamos a comparecer ante el tribunal de Dios, como dice la Escritura: Juro por mí mismo, dice el Señor, que todos doblarán la rodilla ante mí y todos reconocerán públicamente que yo soy Dios. En resumen, cada uno de nosotros tendrá que dar cuenta de sí mismo a Dios.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 26

R/. El Señor es mi luz y mi salvación

El Señor es mi luz y mi salvación,
¿a quién voy a tenerle miedo?
El Señor es la defensa de mi vida,
¿quién podrá hacerme temblar? R/.

Lo único que pido, lo único que busco
es vivir en la casa del Señor toda mi vida,
para disfrutar las bondades del Señor
y estar continuamente en su presencia. R/.

Espero ver la bondad del Señor
en esta misma vida.
Ármate de valor y fortaleza
y confía en el Señor. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo Evangelio según san Lucas (15,1-10):

En aquel tiempo, solían acercarse a Jesús todos los publicanos y los pecadores a escucharle. Y los fariseos y los escribas murmuraban entre ellos: «Ése acoge a los pecadores y come con ellos.»
Jesús les dijo esta parábola: «Si uno de vosotros tiene cien ovejas y se le pierde una, ¿no deja las noventa y nueve en el campo y va tras la descarriada, hasta que la encuentra? Y, cuando la encuentra, se la carga sobre los hombros, muy contento; y, al llegar a casa, reúne a los amigos y a los vecinos para decirles: «¡Felicitadme!, he encontrado la oveja que se me había perdido.» Os digo que así también habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta que por noventa y nueve justos que no necesitan convertirse. Y si una mujer tiene diez monedas y se le pierde una, ¿no enciende una lámpara y barre la casa y busca con cuidado, hasta que la encuentra? Y, cuando la encuentra, reúne a las amigas y a las vecinas para decirles: «¡Felicitadme!, he encontrado la moneda que se me había perdido.» Os digo que la misma alegría habrá entre los ángeles de Dios por un solo pecador que se convierta.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

La escena es, como mínimo, interesante. Los publicanos y pecadores se acercan a Jesús para escucharle. El Evangelio no dice que se hayan convertido y sean unos santos ya. Simplemente se acercan. Lo más fácil es suponer que animados por la pura curiosidad y por la forma de hablar de Jesús (tampoco había tantos espectáculos a los que acudir en aquel tiempo). Mientras tanto, los representantes oficiales de la religión judía, fariseos y escribas, desde fuera, murmuran y critican.

Tanto la escucha de unos como las críticas de los otros hay que ponerlas en su contexto. Para la religión judía era fundamental el tema de la pureza ritual. Sólo podían acercarse a Dios, ser buenos judíos, los que conservaban la pureza ritual. Eso significa alejarse de todo lo que se consideraba sucio. Y por supuesto, publicanos y pecadores públicos eran parte de lo sucio, de lo impuro. Jesús al acercarse a ellos y comer con ellos se hacía el mismo impuro. ¿Cómo podía pretender hablar de Dios el que era impuro? Desde su punto de vista, la crítica era totalmente justificada. Puesto en lenguaje de hoy, diríamos que los pecadores no deberían entrar en una iglesia. Más aún, se les debería prohibir la entrada. Porque Dios aborrece el pecado y no soporta la presencia del pecador.

Pero Jesús, como es habitual en los Evangelios, se mueve en otra onda. Se siente el mensajero de Dios que ha venido precisamente a salvar a los pecadores y no a condenarlos. Los excluidos de cualquier tipo, también los pecadores, son precisamente los preferidos de un Dios que no quiere dejar a nadie fuera de su abrazo fraterno. Eso es el Reino.

En este contexto hay que comprender la parábola. Es Dios el dueño del rebaño. Es Dios la mujer que ha perdido una de sus monedas. Y Dios no quiere perder ni a uno de sus hijos. Y hará todo lo posible por encontrar al que se pierda. Allí donde nosotros no tenemos esperanza, Dios sigue, terco, obstinado, tozudo, buscando porque no quiere que se pierda ni uno de sus hijos.

Fernando Torres, cmf

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

EDD. miércoles 05 de noviembre de 2025.

Primera Lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos (13,8-10):

A nadie le debáis nada, más que amor; porque el que ama a su prójimo tiene cumplido el resto de la ley. De hecho, el «no cometerás adulterio, no matarás, no robarás, no envidiarás» y los demás mandamientos que haya, se resumen en esta frase: «Amarás a tu prójimo como a ti mismo.» Uno que ama a su prójimo no le hace daño; por eso amar es cumplir la ley entera.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 111,1-2.4-5.9

R/. Dichoso el que se apiada y presta

Dichoso quien teme al Señor
y ama de corazón sus mandatos.
Su linaje será poderoso en la tierra,
la descendencia del justo será bendita. R/.

En las tinieblas brilla
como una luz el que es justo,
clemente y compasivo.
Dichoso el que se apiada y presta,
y administra rectamente sus asuntos. R/.

Reparte limosna a los pobres;
su caridad es constante, sin falta,
y alzará la frente con dignidad. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas (14,25-33):

En aquel tiempo, mucha gente acompañaba a Jesús; él se volvió y les dijo: «Si alguno se viene conmigo y no pospone a su padre y a su madre, y a su mujer y a sus hijos, y a sus hermanos y a sus hermanas, e incluso a sí mismo, no puede ser discípulo mío. Quien no lleve su cruz detrás de mi no puede ser discípulo mio. Así, ¿quién de vosotros, si quiere construir una torre, no se sienta primero a calcular los gastos, a ver si tiene para terminarla? No sea que, si echa los cimientos y no puede acabarla, se pongan a burlarse de él los que miran, diciendo: «Este hombre empezó a construir y no ha sido capaz de acabar. ¿O qué rey, si va a dar la batalla a otro rey, no se sienta primero a deliberar si con diez mil hombres podrá salir al paso del que le ataca con veinte mil? Y si no, cuando el otro está todavía lejos, envía legados para pedir condiciones de paz. Lo mismo vosotros: el que no renuncia a todos sus bienes no puede ser discípulo mío.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Hace muchos años, cuando estudiaba teología, uno de mis profesores, al hablar del matrimonio, nos decía que el amor de los que se casan tenía que ser, al menos en la intención, “para siempre y para todo”. Es decir, un amor sin límites, un amor y una entrega que abarca a toda la persona y que tiene el deseo de perdurar en el tiempo. Los que se casan pensando que su matrimonio va a durar apenas unos cuantos años o los que se casan y lo hacen poniendo límites a su relación, no se casan válidamente. Nos guste o no el sentido común nos dice que eso es una verdad como un puño. Porque ¿qué amor es ése que no es “para siempre y para todo”? Eso no quiere decir que todo funcione a la perfección, que no haya un proceso, un crecimiento en el amor y en la relación. Incluso hasta se puede llegar al fracaso en la relación. Pero la intención inicial tiene que ser la entrega total y para siempre. Sin eso no hay matrimonio.

Jesús hace un planteamiento similar para todos los que queremos seguirle. Nos pide una entrega total y eso significa dejar de lado todo lo demás. O, al menos, poner todo lo demás en un segundo término. Porque lo primero es la fraternidad del Reino, lo primero es vivir el amor de Dios para con todos, y especialmente con los últimos, los abandonados, los dejados de lado. Igual que en lo que comentábamos del matrimonio, no se trata de estar en el nivel de la perfección desde el principio. El discipulado es un camino, un proceso. Pero la intención tiene que ser la entrega total. En caso contrario, no vale la pena empezar el camino. Ni, por supuesto, ponerse la medalla de “discípulo” cuando, en realidad, no se tiene intención de seguir de verdad a Jesús, de trabajar por la fraternidad y la justicia que son la marca del Reino.

¿Significa eso que no hay que amar a la familia? Por supuesto que no. Significa que tanto las relaciones familiares como las demás hay que vivirlas desde el amor misericordioso, comprensivo, perdonador y paciente de Dios. Ahí es donde tiene que estar el discípulo de Jesús.

Fernando Torres, cmf

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

EDD. martes 04 de noviembre de 2025

Primera Lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos (12,5-16a):

Nosotros, siendo muchos, somos un solo cuerpo en Cristo, pero cada miembro está al servicio de los otros miembros. Los dones que poseemos son diferentes, según la gracia que se nos ha dado, y se han de ejercer así: si es la profecía, teniendo en cuenta a los creyentes; si es el servicio, dedicándose a servir; el que enseña, aplicándose a enseñar; el que exhorta, a exhortar; el que se encarga de la distribución, hágalo con generosidad; el que preside, con empeño; el que reparte la limosna, con agrado. Que vuestra caridad no sea una farsa; aborreced lo malo y apegaos a lo bueno. Como buenos hermanos, sed cariñosos unos con otros, estimando a los demás más que a uno mismo. En la actividad, no seáis descuidados; en el espíritu, manteneos ardientes. Servid constantemente al Señor, Que la esperanza os tenga alegres: estad firmes en la tribulación, sed asiduos en la oración. Contribuid en las necesidades de los santos; practicad la hospitalidad. Bendecid a los que os persiguen; bendecid, sí, no maldigáis. Con los que ríen, estad alegres; con los que lloran, llorad. Tened igualdad de trato unos con otros: no tengáis grandes pretensiones, sino poneos al nivel de la gente humilde.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 130,1.2.3

R/. Guarda mi alma en la paz junto a ti, Señor

Señor, mi corazón no es ambicioso,
ni mis ojos altaneros;
no pretendo grandezas
que superan mi capacidad. R/.

Sino que acallo y modero mis deseos,
como un niño en brazos de su madre. R/.

Espere Israel en el Señor
ahora y por siempre. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas (14,15-24):

En aquel tiempo, uno de los comensales dijo a Jesús: «¡Dichoso el que coma en el banquete del reino de Dios!»
Jesús le contestó: «Un hombre daba un gran banquete y convidó a mucha gente; a la hora del banquete mandó un criado a avisar a los convidados: «Venid, que ya está preparado.» Pero ellos se excusaron uno tras otro. El primero le dijo: «He comprado un campo y tengo que ir a verlo. Dispénsame, por favor.» Otro dijo: «He comprado cinco yuntas de bueyes y voy a probarlas. Dispénsame, por favor.» Otro dijo: «Me acabo de casar y, naturalmente, no puedo ir.» El criado volvió a contárselo al amo. Entonces el dueño de casa, indignado, le dijo al criado: «Sal corriendo a las plazas y calles de la ciudad y tráete a los pobres, a los lisiados, a los ciegos y a los cojos.» El criado dijo: «Señor, se ha hecho lo que mandaste, y todavía queda sitio.» Entonces el amo le dijo: «Sal por los caminos y senderos e insísteles hasta que entren y se me llene la casa.» Y os digo que ninguno de aquellos convidados probará mi banquete.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

Hace ya unos cuantos años, estuve en Brasil y, como es natural,  tuve que aprender un poco de portugués. Hubo una palabra que me encantó porque expresaba de forma sintética lo que en español necesitamos varias palabras. Era la palabra “interesseiro”. Se aplica a la persona que se comporta siempre de acuerdo con sus intereses, con lo que a él le viene bien. Su objetivo es atender a lo suyo.

Algunos de los personajes de la parábola que nos trae hoy el texto evangélico son realmente “interessieros”. Les han invitado a una fiesta. El que les invita es su amigo. Pero ellos tienen sus propios intereses que, por supuesto, están por encima de atender a la llamada del amigo. Podemos pensar que son unos intereses poco importantes. Está el que ha comprado un campo y quiere verlo, el que ha comprado unos bueyes y quiere probar su fuerza. Hasta el que se acaba de casar y claro no puede ir a la fiesta. Todos miran más a sí mismos que al otro que les invita. Todos están centraditos en sí mismos. Cada uno de ellos piensa que es el centro del universo y que lo más importante es lo suyo: sus intereses.

Jesús plantea el reino de otra manera. Lo más importante no es lo mío, mis intereses. El centro, el acento, se coloca en la fraternidad, expresada en esa mesa común, en el banquete en que todos participan y comparten. Porque ya sabemos que en un banquete lo más importante no es lo que se come sino la convivencia, el encuentro, compartir la vida, hacer nuestros los intereses, alegrías, preocupaciones de los demás. En un banquete compartimos desde la escucha atenta al otro. Dejamos lo mío a un lado y entramos en esa órbita de lo nuestro. Por eso el banquete es quizá la mejor forma de expresar la realidad del reino de que tanto habla Jesús. Por eso, la eucaristía es el centro de la vida cristiana.

Es un banquete que se abre a todos: a los pobres, a los lisiados, a los ciegos y a los cojos. Los que se quedan fuera es sencillamente porque tan preocupados por lo suyo, tan “interesseiros”, no han querido participar.

Fernando Torres, cmf

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

EDD. lunes 03 de noviembre de 2025

Primera Lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos (11,29-36):

Los dones y la llamada de Dios son irrevocables. Vosotros, en otro tiempo, erais rebeldes a Dios; pero ahora, al rebelarse ellos, habéis obtenido misericordia. Así también ellos, que ahora son rebeldes, con ocasión de la misericordia obtenida por vosotros, alcanzarán misericordia. Pues Dios nos encerró a todos en la rebeldía para tener misericordia de todos. ¡Qué abismo de generosidad, de sabiduría y de conocimiento, el de Dios! ¡Qué insondables sus decisiones y qué irrastreables sus caminos! ¿Quién conoció la mente del Señor? ¿Quién fue su consejero? ¿Quién le ha dado primero, para que él le devuelva? Él es el origen, guía y meta del universo. A él la gloria por los siglos. Amén.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 68,30-31.33-34.36-37

R/. Que me escuche, Señor, tu gran bondad

Yo soy un pobre malherido;
Dios mío, tu salvación me levante.
Alabaré el nombre de Dios con cantos,
proclamaré su grandeza con acción de gracias. R/.

Miradlo, los humildes, y alegraos,
buscad al Señor, y revivirá vuestro corazón.
Que el Señor escucha a sus pobres,
no desprecia a sus cautivos. R/.

El Señor salvará a Sión,
reconstruirá las ciudades de Judá,
y las habitarán en posesión.
La estirpe de sus siervos la heredará,
los que aman su nombre vivirán en ella. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas (14,12-14):

En aquel tiempo, dijo Jesús a uno de los principales fariseos que lo había invitado: «Cuando des una comida o una cena, no invites a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a los vecinos ricos; porque corresponderán invitándote, y quedarás pagado. Cuando des un banquete, invita a pobres, lisiados, cojos y ciegos; dichoso tú, porque no pueden pagarte; te pagarán cuando resuciten los justos.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

Va a ser que nosotros, habitualmente, hacemos lo contrario, exactamente lo contrario de lo que dice Jesús. Y se entiende. Si vamos a celebrar una fiesta invitamos a los conocidos, a la familia (aunque a veces a alguno de la familia preferiríamos que no estuviera…), a los amigos. Es lo normal. Es lo lógico. Invitar a desconocidos, pone un punto de dificultad en la celebración de la fiesta. Esto se entiende y creo que lo entendería el mismo Jesús.

Sucede que Jesús, cuando habla y en su vida, se sitúa en otra onda. Para empezar, Jesús rompe todas esas barreras que nos encanta poner a nosotros. Por la sencilla razón de que, desde su perspectiva, todos somos hermanos, hijos e hijas del mismo Dios y Padre de todos. Esas fronteras que nosotros ponemos con los que hablan una lengua diferente o tienen tradiciones o culturas diversas de las nuestras o formas de pensar opuestas… no existen para Jesús. No significa que no existan esas diferencias. Eso Jesús no lo niega. Lo que deja claro Jesús es que esas diferencias no marcan ni mucho menos fronteras insalvables. Esas diferencias de ningún modo rompen la fraternidad básica entre hombres y mujeres en este mundo. Esas diferencias no son nada frente al hecho de ser hijos e hijas de Dios, hechura de sus manos. La fraternidad del Reino no conoce las fronteras, ninguna frontera.

Pero hay algo más. Jesús nos dice que nos acordemos de invitar a los pobres, lisiados, cojos y ciegos. Dicho en otras palabras, a lo último, a los que no quiere nadie, a los que no lucen en ninguna fiesta, a los que no pueden llevar traje de fiesta (porque no tienen para comprarlo), a los que, casi seguro, no se saben comportar educadamente en la mesa ni saben con qué cubiertos se come el pescado ni en qué copa se bebe el vino. ¿A esos hay que invitar? Pues sí, porque invitar a esos es precisamente la prueba de que nuestra mesa, la mesa del Reino, está abierta a todos sin excepciones. Porque, y volvemos al principio, todos somos hijos e hijas del Padre común, de Dios.

Fernando Torres, cmf

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

EDD. sábado 01 de noviembre de 2025.

Primera Lectura

Lectura del libro del Apocalipsis (7,2-4.9-14):

Yo, Juan, vi a otro Ángel que subía del Oriente y tenía el sello de Dios vivo; y gritó con fuerte voz a los cuatro Ángeles a quienes había encomendado causar daño a la tierra y al mar: «No causéis daño ni a la tierra ni al mar ni a los árboles, hasta que marquemos con el sello la frente de los siervos de nuestro Dios.»
Y oí el número de los marcados con el sello: ciento cuarenta y cuatro mil sellados, de todas las tribus de los hijos de Israel. Después miré y había una muchedumbre inmensa, que nadie podría contar, de toda nación, razas, pueblos y lenguas, de pie delante del trono y el Cordero, vestidos con vestiduras blancas y con palmas en sus manos.
Y gritan con fuerte voz: «La salvación es de nuestro Dios, que está sentado en el trono, y del Cordero.»
Y todos los Ángeles que estaban en pie alrededor del trono de los Ancianos y de los cuatro Vivientes, se postraron delante del trono, rostro en tierra, y adoraron a Dios diciendo: «Amén, alabanza, gloria, sabiduría, acción de gracias, honor, poder y fuerza, a nuestro Dios por los siglos de los siglos, amén.»
Uno de los Ancianos tomó la palabra y me dijo: «Esos que están vestidos con vestiduras blancas quiénes son y de dónde han venido?»
Yo le respondí: «Señor mío, tú lo sabrás.»
Me respondió: «Esos son los que vienen de la gran tribulación; han lavado sus vestiduras y las han blanqueado con la Sangre del Cordero.»

Palabra de Dios

Salmo

Sal 23,1-2.3-4ab.5-6

R/. Este es el grupo que viene a tu presencia, Señor

Del Señor es la tierra y cuanto la llena,
el orbe y todos sus habitantes:
él la fundó sobre los mares,
él la afianzó sobre los ríos. R/.

Quién puede subir al monte del Señor?
Quién puede estar en el recinto sacro?
El hombre de manos inocentes y puro corazón,
que no confía en los ídolos. R/.

Ése recibirá la bendición del Señor,
le hará justicia el Dios de salvación.
Éste es el grupo que busca al Señor,
que viene a tu presencia, Dios de Jacob. R/.

Segunda Lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Juan (3,1-3):

Mirad qué amor nos ha tenido el Padre para llamarnos hijos de Dios, pues ¡lo somos! El mundo no nos conoce porque no le conoció a él. Queridos, ahora somos hijos de Dios y aún no se ha manifestado lo que seremos. Sabemos que, cuando se manifieste, seremos semejantes a él porque le veremos tal cual es. Todo el que tiene esta esperanza en él se purificará a sí mismo, como él es puro.

Palabra de Dios

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo (5,1-12):

Viendo la muchedumbre, subió al monte, se sentó, y sus discípulos se le acercaron. Y tomando la palabra, les enseñaba diciendo: «Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Bienaventurados los mansos, porque ellos poseerán en herencia la tierra. Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados. Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados. Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios. Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Bienaventurados seréis cuando os injurien, y os persigan y digan con mentira toda clase de mal contra vosotros por mi causa. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en los cielos; pues de la misma manera persiguieron a los profetas anteriores a vosotros.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

Hoy los contrastes que presentan las liturgias no pueden ser menos sutiles. Llegan los que han lavado sus túnicas en sangre… ¡y las han blanqueado en la Sangre del Cordero! Son la cantidad innumerable que además es la perfección del 12 (las tribus de Israel) elevadas a la enésima potencia. Son los que vienen de la gran tribulación, es decir, que han sufrido lo indecible. Pero vienen triunfantes. En la segunda lectura se afirma esto: ¡Somos hijos de Dios! Somos unos pobres humanos pero tenemos la enorme dignidad de ser hijos.

Luego viene el Evangelio, donde los pobres son los rícos, los que lloran son los de la verdadera alegría, los perseguidos serán los libres.

Hoy celebramos la fiesta de Todos los Santos; toda esa extraña y paradójica multitud que nos habla de la identidad de Dios. Se nos dice mucho que todos los bautizados estamos llamados a la santidad, y quizá nos imaginemos como estatuas de más o menos calidad artística a las que venerar. Hoy se nos explica con una difícil claridad lo que de verdad es ser santos: aceptar una y otra vez el perdón y la reconciliación que solamente nos puede alcanzar la sangre de Cristo. Son los que pasan por las tribulaciones cotidianas con parecida entereza, paz y heroicidad como los que sufren los mayores tormentos por amor de Dios. Son los que mantienen su dignidad y defienden la de los demás como hijos de Dios. Son los que han descubierto la enorme riqueza de Dios Padre por la que pueden estar desprendidos de todo con la más absoluta confianza; son los que reconocen que la su fuerza viene de la alegría inacabable de Dios. Los mansos que, como coherederos con Cristo, heredarán la tierra. Son los amigos fuertes de Dios, herederos del Reino. Y son una enorme, universal y perfecta multitud entre la que esperamos contarnos.

Carmen Fernández Aguinaco

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

Homilía para la Eucaristía del domingo 02 de noviembre de 2025.

CONMEMORACIÓN DE LOS FIELES DIFUNTOS.


Apocalipsis 21,1-8. Se nos muestra el dominio de la vida, no de la muerte. Dios lo renueva todo.
Lucas 24,1-8: Una gran proclamación: ¡Ha resucitado!

1.- Hoy la liturgia nos ofrece una doble celebración: hoy es el Día del Señor, en el que contemplamos el Misterio de la Resurrección. Y también celebramos y recordamos a los que ya tuvieron su Pascua y están con el Señor. Los textos respiran vida, no muerte.
Así, el Apocalipsis nos trae un mensaje positivo: Yo hago nuevas todas las cosas”. En el lenguaje bíblico la salvación, el perdón es presentada como una reparación, una renovación. Y es eso lo que hace el Señor con cada uno de nosotros. Ya en el bautismo comenzamos algo nuevo, hemos nacido de nuevo para vivir una vida nueva que culminará cuando por fin la hermana muerte nos desate de las ataduras. En el Reino todo es nuevo. Todo lo llena Dios en su plenitud, habrá una comunión plena con Dios. “Dios será todo en todos” (1Corintios 15,28), es decir, todo estará sometido a Dios y su autoridad será plenamente reconocida. En otras palabras, se realizará por fin la plenitud del Reino de Dios. Este texto nos hace levantar la cabeza y mirar más allá, a lo que esperamos.


2.- El evangelio nos muestra a las mujeres. Ellas representan a la humanidad, a nosotros. Ellas buscan un cadáver. Eso es lo que a veces hacemos: quedarse en la muerte. El mundo subraya la muerte, la maldad, la cultura de la muerte. Pero la Palabra sorprende a ellas y a nosotros. “¿Por qué buscan entre los muertos al que está vivo?” ¿Y quién es el que está vivo? Él, el Señor Resucitado.
La Palabra nos hace mirar hacia la vida, no hacia la muerte. La Fe nos ayuda a no temer a la muerte, sino a encararla con serenidad.


3.- Respetar la vida y también la muerte. Hoy existe poco respeto por la vida. Mientras que el mundo proclama la legalización del aborto y de la eutanasia (que son muerte), nosotros proclamamos la vida, porque creemos en Aquel que ha vencido a la muerte y nos trae la vida en plenitud.
Nuestra fe nos enseña también a saber enfrentar a la muerte, a asumirla con entereza. Generalmente se rechaza la muerte y se le tiene horror, infunde terror. No debe ser así.
Decía al inicio que hoy tenemos una doble celebración. Cierto, a Jesucristo resucitado y nuestros hermanos que ya han tenido su Pascua.


4.- Ayer contemplábamos el misterio de la Iglesia triunfante, de los que ya gozan de la plenitud de Dios; los santos. Hoy contemplamos a la Iglesia que todavía purga, se purifica de todo aquello que le impide tener la plena comunión con Dios.
La Eucaristía es Misterio de Comunión. Aquí nos unimos en Cristo con los que ya gozan de la presencia plena de Dios y con los que han salido de este mundo y esperan estar plenamente unidos a Dios. Por eso bien podemos confesar hoy: Creo en la Comunión de los santos y en la vida eterna.
Hno. Pastor.

EDD. viernes 31 de octubre de 2025.

Primera Lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos (9,1-5):

Digo la verdad en Cristo; mi conciencia, iluminada por el Espíritu Santo, me asegura que no miento. Siento una gran pena y un dolor incesante en mi corazón, pues por el bien de mis hermanos, los de mi raza según la carne, quisiera incluso ser un proscrito lejos de Cristo. Ellos descienden de Israel, fueron adoptados como hijos, tienen la presencia de Dios, la alianza, la ley, el culto y las promesas. Suyos son los patriarcas, de quienes, según la carne, nació el Mesías, el que está por encima de todo: Dios bendito por los siglos. Amén.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 147,12-13.14-15.19-20

R/. Glorifica al Señor, Jerusalén

Glorifica al Señor, Jerusalén;
alaba a tu Dios, Sión:
que ha reforzado los cerrojos de tus puertas,
y ha bendecido a tus hijos dentro de ti. R/.

Ha puesto paz en tus fronteras,
te sacia con flor de harina.
Él envía su mensaje a la tierra,
y su palabra corre veloz. R/.

Anuncia su palabra a Jacob,
sus decretos y mandatos a Israel;
con ninguna nación obró así,
ni les dio a conocer sus mandatos. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas (14,1-6):

Un sábado, entró Jesús en casa de uno de los principales fariseos para comer, y ellos le estaban espiando.
Se encontró delante un hombre enfermo de hidropesía y, dirigiéndose a los maestros de la Ley y fariseos, preguntó: «¿Es lícito curar los sábados, o no?»
Ellos se quedaron callados. Jesús, tocando al enfermo, lo curó y lo despidió.
Y a ellos les dijo: «Si a uno de vosotros se le cae al pozo el hijo o el buey, ¿no lo saca en seguida, aunque sea sábado?»
Y se quedaron sin respuesta.

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

En la psicología moderna a menudo se dan recomendaciones contra el burnout, la protección de espacios personales, el “quererse y perdonarse a sí mismo” . Por supuesto hay sabiduría en estos límites, y la prudencia y el cuidado personal con necesarios, saludables y recomendables. Pero a veces todo esto parece estar en el polo opuesto del aparentemente extremista y fanático deseo de Pablo de hacerse todo para todos. Lleva esta pasión al extremo de aceptar que fuera él mismo quien se tuviera que separar de Cristo si eso salvara a otro. (No hay mayor amor que dar la vida…) En otros lugares dice: Yo me gastaré y me desgastaré…  Esto es el desprendimiento y la abnegación que no acepta medias tintas: o todo o nada.

Parece que, en la lógica de la Escritura, el bien de los demás está por encima de toda otra consideración. El Evangelio de hoy nos presenta otro extremo: hay, incluso que saltarse normas si fuera para el beneficio de alguien. El bien mayor siempre está en el otro, pase lo que pase. Esto podría llevar en cierto modo a una casuística peligrosa, y bastante común en una cultura de relativismo. Pero parece que el mensaje de Cristo no trata de eso, sino que más bien parece que habla de algo distinto: poner el bien de los demás antes que el propio; dar paso a otros aunque sea a costa del propio interés.

Hay que defenderse… hay que exponerse por el bien de los demás. Seguramente la respuesta equilibrada a la vez que apasionada y extremista la podría dar el propio Pablo: recibid la armadura de Cristo (Efesios 6, 10)  (la Cruz para defenderse) para poder luchar contra el mal y entregarse totalmente para ser todo para todos al fin de alcanzar el bien mayor: ganar a algunos para Cristo.

Cármen Fernandez Aguinaco

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

EDD. jueves 30 de octubre de 2025.

Primera Lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos (8,31b-39):

Si Dios está con nosotros, ¿quién estará contra nosotros? El que no perdonó a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará todo con él? ¿Quién acusará a los elegidos de Dios? ¿Dios, el que justifica? ¿Quién condenará? ¿Será acaso Cristo, que murió, más aún, resucitó y está a la derecha de Dios, y que intercede por nosotros? ¿Quién podrá apartarnos del amor de Cristo?: ¿la aflicción?, ¿la angustia?, ¿la persecución?, ¿el hambre?, ¿la desnudez?, ¿el peligro?, ¿la espada?, como dice la Escritura: «Por tu causa nos degüellan cada día, nos tratan como a ovejas de matanza.» Pero en todo esto vencemos fácilmente por aquel que nos ha amado. Pues estoy convencido de que ni muerte, ni vida, ni ángeles, ni principados, ni presente, ni futuro, ni potencias, ni altura, ni profundidad, ni criatura alguna podrá apartarnos del amor de Dios manifestado en Cristo Jesús, Señor nuestro.

Palabra de Dios

Salmo Responsorial

Sal 108,21-22.26-27.30-31

R/. Sálvame, Señor, por tu bondad

Tú, Señor, trátame bien, por tu nombre,
líbrame con la ternura de tu bondad;
que yo soy un pobre desvalido,
y llevo dentro el corazón traspasado. R/.

Socórreme, Señor, Dios mío,
sálvame por tu bondad.
Reconozcan que aquí está tu mano,
que eres tú, Señor, quien lo ha hecho. R/.

Yo daré gracias al Señor con voz potente,
lo alabaré en medio de la multitud:
porque se puso a la derecha del pobre,
para salvar su vida de los jueces. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas (13, 31-35):

En aquella ocasión, se acercaron unos fariseos a decirle: «Márchate de aquí, porque Herodes quiere matarte.»
Él contestó: «ld a decirle a ese zorro: «Hoy y mañana seguiré curando y echando demonios; pasado mañana llego a mi término.» Pero hoy y mañana y pasado tengo que caminar, porque no cabe que un profeta muera fuera de Jerusalén. ¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas y apedreas a los que se te envían! ¡Cuántas veces he querido reunir a tus hijos, como la clueca reúne a sus pollitos bajo las alas! Pero no habéis querido. Vuestra casa se os quedará vacía. Os digo que no me volveréis a ver hasta el día que exclaméis: «Bendito el que viene en nombre del Señor.»»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

Cuando miramos al mundo, ( y a veces incluso a nuestra propia vida) es casi inevitable caer en el desaliento. ¿Hasta dónde puede llegar la corrupción? ¿Hasta dónde la violencia? ¿Cuándo se terminará una situación que parece insostenible? Sin embargo, Pablo insiste hoy: Si Dios con nosotros, ¿quién podrá estar contra nosotros? Pues parece que la respuesta, según los periódicos y lo que vemos alrededor es bastante obvia: ¡Muchísima gente! Persecuciones y verdaderos genocidios de cristianos en África, persecuciones más o menos veladas a la fe en nuestro propio entorno. ¿Quién contra nosotros? ¡Casi todo el mundo! Pero Pablo sigue: ni la persecución, ni la espada, ni el hambre, ni la guerra…. Nada nos podrá separar del amor de Dios en Cristo Jesús, nuestro Señor. Leer despacio todo el capítulo 8 de la carta a los Romanos va directamente en paralelo machacón con la machaconería de las malas noticias.

Ante dificultades difícilmente superables, los discípulos (como tantos de nosotros) sugieren la huída. Huir, o esconderse (o esconder la cabeza debajo del ala), puede resultar más fácil a corto plazo, pero resulta en miedo rayando con el pánico, en bolas de nieve de mentiras, en negación de lo evidente, en pavor.

Las palabras de los discípulos: “Vete, porque Herodes quiere matarte” suenan casi como eco del sueño de José en los relatos de infancia y la huida a Egipto. En el comienzo del Evangelio, se trata de salvar la misión del Hijo. Ahora, se trata de realizarla. Jesús no huye porque sabe que es el Cristo, el Ungido, el bendito que viene en nombre del Señor. Él seguirá caminando hacia Jerusalén porque sabe que nada lo puede separar del amor de Dios, que es su propia sustancia, porque el Padre y Él son uno. Así nosotros, los discípulos: nada ni nadie nos puede separar de ese amor. Por muy difícil que parezca creerlo. La opción de la huida no es en realidad viable para nosotros, porque nos metería en otras esclavitudes incluso más dolorosas. La única opción es creer… ¿quién, verdaderamente, contra nosotros?

Cármen Fernandez Aguinaco

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

EDD. miércoles 29 de octubre de 2025.

Primera Lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos (8,26-30):

El Espíritu viene en ayuda de nuestra debilidad, porque nosotros no sabemos pedir lo que nos conviene, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos inefables. Y el que escudriña los corazones sabe cuál es el deseo del Espíritu, y que su intercesión por los santos es según Dios. Sabemos también que a los que aman a Dios todo les sirve para el bien: a los que ha llamado conforme a su designio. A los que había escogido, Dios los predestinó a ser imagen de su Hijo, para que él fuera el primogénito de muchos hermanos. A los que predestinó, los llamó; a los que llamó, los justificó; a los que justificó, los glorificó.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 12,4-5.6

R/. Yo confío, Señor, en tu misericordia

Atiende y respóndeme, Señor, Dios mío;
da luz a mis ojos para que no me duerma en la muerte,
para que no diga mi enemigo: «Le he podido»,
ni se alegre mi adversario de mi fracaso. R/.

Porque yo confío en tu misericordia:
alegra mi corazón con tu auxilio,
y cantaré al Señor
por el bien que me ha hecho. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas (13,22-30):

En aquel tiempo, Jesús, de camino hacia Jerusalén, recorría ciudades y aldeas enseñando.
Uno le preguntó: «Señor, ¿serán pocos los que se salven?»
Jesús les dijo: «Esforzaos en entrar por la puerta estrecha. Os digo que muchos intentarán entrar y no podrán. Cuando el amo de la casa se levante y cierre la puerta, os quedaréis fuera y llamaréis a la puerta, diciendo: «Señor, ábrenos»; y él os replicará: «No sé quiénes sois.» Entonces comenzaréis a decir: «Hemos comido y bebido contigo, y tú has enseñado en nuestras plazas.» Pero él os replicará: «No sé quiénes sois. Alejaos de mí, malvados.» Entonces será el llanto y el rechinar de dientes, cuando veáis a Abrahán, Isaac y Jacob y a todos los profetas en el reino de Dios, y vosotros os veáis echados fuera. Y vendrán de oriente y occidente, del norte y del sur, y se sentarán a la mesa en el reino de Dios. Mirad: hay últimos que serán primeros, y primeros que serán últimos.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

A veces los adolescentes, en su comprensible drama, afirman que los adultos les están arruinando la vida. Es el peor día de su “larguísima” vida. Pero no solo los adolescentes. A veces un dolor de cabeza nos puede parecer algo irremediable, del que ya nunca nos recuperaremos. Se oye a menudo a gente diciendo que tiene la “depre”. Eso es una banalización insultante de la verdadera depresión clínica, que no tiene nada que ver con la debilidad anímica de una persona. Y, en cierto modo, es muy poco cristiana. Se entiende en los adolescentes, pero no en cristianos ya formados.

Porque hoy se nos afirma que, por muy imposible que parezca, todo es para el bien (de los que aman a Dios). Es decir, todo es para el bien de aquellos que aprovechan todos los momentos de la vida, buenos y malos, para dar gracias (siempre y en todo lugar) y ofrecérselos a Dios. Es lo que se dice en todos los Prefacios. Dar gracias siempre y en todo lugar (Eucaristía) es lo que nos salva.

El que todo sea para el bien puede ser difícil de creer si no se tiene la experiencia de los muchos casos en que esto ha sido verdad. Los momentos cuando entrar por la puerta estrecha, vivir momentos difíciles, enfrentrarse a la enfermedad y la muerte con fortaleza y paz han provocado solidaridad, han demostrado el consuelo y la unión de la familia, nos han hecho mejores personas. Entrar por la puerta estrecha de la dificultad y el dolor a menudo ha abierto a un campo inmenso de gracia y posibilidad. Esta experiencia de la gracia de Dios, a veces tan inescrutable, es, sin embargo, indispensable para le vida cristiana. En el Reino del ya, pero todavía no, esto implica una confianza real. En la escatología del futuro entra en el Credo que afirmamos todos los días: La resurrección de la carne y la vida eterna.

Cármen Fernandez Aguinaco

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/