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Autor: Patricio Osiadacz

EDD. lunes 09 de febrero de 2026.

Primera Lectura

Lectura del primer libro de los Reyes (8,1-7.9-13):

En aquellos días, Salomón convocó a palacio, en Jerusalén, a los ancianos de Israel, a los jefes de tribu y a los cabezas de familia de los israelitas, para trasladar el Arca de la Alianza del Señor desde la Ciudad de David (o sea Sión). Todos los israelitas se congregaron en torno al rey Salomón en el mes de Etanín (el mes séptimo), en la fiesta de los Tabernáculos. Cuando llegaron los ancianos de Israel, los sacerdotes cargaron con el Arca del Señor, y los sacerdotes levitas llevaron la Tienda del Encuentro, más los utensilios del culto que había en la Tienda. El rey Salomón, acompañado de toda la asamblea de Israel reunida con él ante el Arca, sacrificaba una cantidad incalculable de ovejas y bueyes. Los sacerdotes llevaron el Arca de la Alianza del Señor a su sitio, el camarín del templo, al Santísimo, bajo las alas de los querubines, pues los querubines extendían las alas sobre el sitio del Arca y cubrían el Arca y los varales por encima. En el Arca sólo había las dos Tablas de piedra que colocó allí Moisés en el Horeb, cuando el Señor pactó con los israelitas al salir del país de Egipto, y allí se conservan actualmente. Cuando los sacerdotes salieron del Santo, la nube llenó el templo, de forma que los sacerdotes no podían seguir oficiando a causa de la nube, porque la gloria del Señor llenaba el templo. Entonces Salomón dijo: «El Señor quiere habitar en las tinieblas; y yo te he construido un palacio, un sitio donde vivas para siempre».

Palabra de Dios

Salmo

Sal 131, 6-7. 8-10

R/. Levántate, Señor, ven a tu mansión

Oímos que estaba en Éfrata,
la encontramos en el Soto de Jaar:
entremos en su morada,
postrémonos ante el estrado de sus pies. R/.

Levántate, Señor, ven a tu mansión,
ven con el arca de tu poder:
que tus sacerdotes se vistan de gala,
que tus fieles vitoreen.
Por amor a tu siervo David,
no niegues audiencia a tu Ungido. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Marcos (6,53-56):

En aquel tiempo, cuando Jesús y sus discípulos terminaron la travesía, tocaron tierra en Genesaret, y atracaron. Apenas desembarcados, algunos lo reconocieron, y se pusieron a recorrer toda la comarca; cuando se enteraba la gente dónde estaba Jesús, le llevaba los enfermos en camillas. En la aldea o pueblo o caserío donde llegaba, colocaban a los enfermos en la plaza, y le rogaban que les dejase tocar al menos el borde de su manto; y los que lo tocaban se ponían sanos.

Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

Durante el tiempo del COVID nos acostumbramos (o semi-acostumbramos) a las reuniones, conversaciones, e incluso liturgias “online”. Pero el cuerpo humano está hecho para la presencia, para los sentidos. Necesitamos ver y tocar, abrazar. Hoy las lecturas nos hablan de sentidos, incluso cuando se perciben levemente. Ver la gloria es ver luz, seguramente. A Dios nadie lo ha visto nunca. En la lectura de Reyes, la gloria de Dios llena todo el templo. En el evangelio, quienes tocan la orla de la túnica de Jesús quedan curados. Parece algo físico, pero muy breve y, sin embargo, va mucho más allá del tiempo que dura. Es como el misterio de la Encarnación: humano-divino. La gloria no es tangible y contemplarla podría deslumbrar. El tocar levemente siquiera el borde de la túnica tiene poder sanador. En griego, la palabra σώζω, sózo significa sanar, auxiliar, salvar.

Tanto la gloria de Dios en el templo como el leve toque de la túnica no solo sanan físicamente, sino que salvan. Con su luz, la gloria descubre la verdad y, por lo tanto, llama a vivir en la luz, a vivir según Dios. El estar en presencia de la gloria y no morir, es salvación. Al descubrir la verdad se ponen  al descubierto los límites, el pecado, las propias oscuridades, la enfermedad; y podemos salir de todo eso porque, si con una simple llamita se rompe la oscuridad, cuánto más con la gloria entera de Dios. Del mismo modo, el simple toque no es solo poner los dedos en algo, sino toda el alma llena de una fe que parece ir contra toda evidencia. Es fe en la salvación que viene de Cristo, por encima de la simple curación de una dolencia física. Es una fe que, por pequeña que sea, rompe la oscuridad.  Al curar el alma, se puede curar el cuerpo, pero lo que se sana la persona entera. Antes de la comunión decimos: no soy digno de que entres en mi casa (de que tu gloria llene mi templo), pero una palabra tuya (el borde de tu vestido) y mi alma quedará sana, es decir, salvada. Que el alma quede sana es igual a dejar entrar la luz de la gloria que descubre la oscuridad y llama a la conversión. Que el alma quede sana es decir que el Cuerpo de Cristo, su presencia física, rompe la oscuridad, salva y lleva a vivir en verdad. La Eucaristía es presencia real; es la gloria de Dios que llena el templo y es ese toque mínimo de un pedacito de pan que salva.

Cármen Fernández Aguinaco

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

Homilía para la Eucaristía del domingo 08 de febrero de 2026.

DOMINGO QUINTO DEL AÑO. A.
Isaías 58,7-10: Mensaje que muestra al pueblo qué es lo que verdaderamente agrada a Dios.
1Corintios 2,1-5: Pablo proclama el Mensaje de la salvación con la sabiduría de Dios, no con la retórica humana.
Mateo 5,13-16: Con la comparación de la sal y la luz se ilustra la vocación de un discípulo en el mundo.

1.- Hace 20 años la Universidad Católica realizó la “Encuesta bicentenario”, la que, entre otras cosas, mostró cómo la gente ha abandonado a la Iglesia Católica, arrojando un alto porcentaje de fieles que la han abandonado. Dejan a la Iglesia, pero no dejan de creer en Dios. No se acepta la institución. ¿Causas? Los escándalos, la mala conducta de los fieles, pero también la secularización, que es un proceso de cambio en el modo de ver la vida y la realidad. La religión para muchos es ya una etapa superada. Lo que antes se explicaba con la religión ahora se explica con la ciencia, con la inteligencia artificial. Tema que amerita ser explicado con calma en otra oportunidad.
Ante esta realidad la Iglesia puede caer (y ha caído) en la tentación de realizar eventos religiosos, con el fin de atraer a la gente.
Pero la Palabra de Dios nos muestra el camino a seguir: un estilo de vida nuevo, que suscite la pregunta DIOS.
2.- El Concilio Vaticano II dice que la Iglesia debe dialogar con el mundo actual, entender el lenguaje de la gente para poder exponer el mensaje de la salvación. Pero el discurso de la Iglesia no debe ir por la grandilocuencia de las filosofías del mundo, sino por la Sabiduría de la cruz. Pablo no hizo otra cosa que predicar la locura de la cruz de Cristo, que genera un estilo de vida nuevo. Desgraciadamente a veces Jesucristo sigue siendo el gran desconocido.
3.- Hoy el desafío es grande. No se trata de engrandecer a la institución, sino de hacer creíble el mensaje del evangelio, que ha sido eclipsado por los pecados de la iglesia, la vida mediocre de muchos católicos que se conforman con ritos religiosos, pero su vida deja mucho que desear.
El discurso de la Iglesia es muchas veces negativo y condenatorio y no entrega un mensaje alentador, una Buena Noticia salvadora-
4.- El evangelio nos dice: “Ustedes son sal…son luz”
Ser sal, es decir, el cristiano debe influir en la vida, en el medio. La sal, aunque no se ve, su presencia se nota en la comida. Es necesario hacer presente la Sabiduría del evangelio en el mundo de hoy. Si la sal pierde el sabor no sirve. Si la Iglesia, el cristiano, pierden el sabor, la sabiduría del evangelio, no sirve, está de más en el mundo.
No sólo cada cristiano, sino la Iglesia toda deben ser sal y luz; por algo se la compara a una ciudad situada en lo alto.
No nos asusten ni desanimen las encuestas. Es la Palabra de Dios la que nos anima y hoy nos dice: Si compartes con el hambriento,… con el que no tiene techo…entonces despuntará tu luz como la aurora.
Los acontecimientos últimos nos desafían a ser solidarios y compartir. Que nunca perdamos el sello de la solidaridad, que es un gran tesoro.
Hno. Pastor.

EDD. sábado 07 de febrero de 2023.

Primera Lectura

Lectura del primer libro de los Reyes (3,4-15):

En aquellos días, Salomón fue a Gabaón a ofrecer allí sacrificios, pues allí estaba la ermita principal. En aquel altar ofreció Salomón mil holocaustos.
En Gabaón el Señor se apareció en sueños a Salomón y le dijo: «Pídeme lo que quieras.»
Respondió Salomón: «Tú le hiciste una gran promesa a tu siervo, mi padre David, porque caminó en tu presencia con lealtad, justicia y rectitud de corazón; y le has cumplido esa gran promesa, dándole un hijo que se siente en su trono: es lo que sucede hoy. Pues bien, Señor, Dios mío, tú has hecho que tu siervo suceda a David, mi padre, en el trono, aunque yo soy un muchacho y no sé desenvolverme. Tu siervo se encuentra en medio de tu pueblo, un pueblo inmenso, incontable, innumerable. Da a tu siervo un corazón dócil para gobernar a tu pueblo, para discernir el mal del bien, pues, ¿quién sería capaz de gobernar a este pueblo tan numeroso?»
Al Señor le agradó que Salomón hubiera pedido aquello, y Dios le dijo: «Por haber pedido esto y no haber pedido para ti vida larga ni riquezas ni la vida de tus enemigos, sino que pediste discernimiento para escuchar y gobernar, te cumplo tu petición: te doy un corazón sabio e inteligente, como no lo ha habido antes ni lo habrá después de ti. Y te daré también lo que no has pedido: riquezas y fama, mayores que las de rey alguno.»

Palabra de Dios

Salmo

Sal 118,9.10.11.12.13.14

R/. Enséñame, Señor, tus leyes

¿Cómo podrá un joven andar honestamente?
Cumpliendo tus palabras. R/.

Te busco de todo corazón,
no consientas que me desvíe
de tus mandamientos. R/.

En mi corazón escondo tus consignas,
así no pecaré contra ti. R/.

Bendito eres, Señor,
enséñame tus leyes. R/.

Mis labios van enumerando
los mandamientos de tu boca. R/.

Mi alegría es el camino de tus preceptos,
más que todas las riquezas. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Marcos (6,30-34):

En aquel tiempo, los apóstoles volvieron a reunirse con Jesús y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado.
Él les dijo: «Venid vosotros solos a un sitio tranquilo a descansar un poco.»
Porque eran tantos los que iban y venían que no encontraban tiempo ni para comer. Se fueron en barca a un sitio tranquilo y apartado. Muchos los vieron marcharse y los reconocieron; entonces de todas las aldeas fueron corriendo por tierra a aquel sitio y se les adelantaron. Al desembarcar, Jesús vio una multitud y le dio lástima de ellos, porque andaban como ovejas sin pastor; y se puso a enseñarles con calma.

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

Jesús apenado por el martirio de Juan quiere hacer duelo y retirarse. Pero la gente no se lo permite. Se frustró el descanso. Para Jesús la necesidad de la gente era más importante que el deseo del descanso personal. Por eso el descanso duró poco y la compasión pudo más. Entonces Jesús atiende a la gente que se encuentra “como ovejas sin pastor”. Actúa movido por la compasión, no como un ejercicio, sino como la disposición de su corazón, la única manera de parecerse a Dios.

Jesús se estremece ante las necesidades del pueblo, es el Buen Pastor que da la vida por sus ovejas, es capaz de captar el sufrimiento de las gentes: “Vio la multitud y sintió compasión”. Los veía “como ovejas que no tienen pastor” y, enseguida reacciona y comienza a “enseñarles muchas cosas”. Jesús les da la vida con su palabra y no la muerte, como Herodes.

Es importante recordar esto en una época en la que las personas suelen estar obsesionadas por el confort y por su tiempo libre, más que por el deseo de hacer el bien.

Salvador León, cmf

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

EDD. viernes 06 de febrero de 2026

Primera Lectura

Lectura del libro del Eclesiástico (47,2-13):

Como la grasa es lo mejor del sacrificio, así David es el mejor de Israel. Jugaba con leones como con cabritos, y con osos como con corderillos; siendo un muchacho, mató a un gigante, removiendo la afrenta del pueblo, cuando su mano hizo girar la honda, y derribó el orgullo de Goliat. Invocó al Dios Altísimo, quien hizo fuerte su diestra para eliminar al hombre aguerrido y restaurar el honor de su pueblo. Por eso le cantaban las mozas, alabándolo por sus diez mil. Ya coronado, peleó y derrotó a sus enemigos vecinos, derrotó a los filisteos hostiles, quebrantando su poder hasta hoy. De todas sus empresas daba gracias, alabando la gloria del Dios Altísimo; de todo corazón amó a su Creador, entonando salmos cada día; trajo instrumentos para servicio del altar y compuso música de acompañamiento; celebró solemnemente fiestas y ordenó el ciclo de las solemnidades; cuando alababa el nombre santo, de madrugada, resonaba el rito. El Señor perdonó su delito y exaltó su poder para siempre; le confirió el poder real y le dio un trono en Jerusalén.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 17,31.47.50.51

R/. Bendito sea mi Dios y Salvador

Perfecto es el camino de Dios,
acendrada es la promesa del Señor;
él es escudo para los que a él se acogen. R/.

Viva el Señor, bendita sea mi Roca,
sea ensalzado mi Dios y Salvador.
Por eso te daré gracias entre las naciones, Señor,
y tañeré en honor de tu nombre. R/.

Tú diste gran victoria a tu rey,
tuviste misericordia de tu Ungido,
de David y su linaje por siempre. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Marcos (6,14-29):

En aquel tiempo, como la fama de Jesús se había extendido, el rey Herodes oyó hablar de él. Unos decían: «Juan Bautista ha resucitado, y por eso los ángeles actúan en él.» Otros decían: «Es Elías.» Otros: «Es un profeta corno los antiguos.» Herodes, al oírlo, decía: «Es Juan, a quien yo decapité, que ha resucitado.»
Es que Herodes había mandado prender a Juan y lo había metido en la cárcel, encadenado. El motivo era que Herodes se había casado con Herodías, mujer de su hermano Filipo, y Juan le decía que no le era lícito tener la mujer de su hermano. Herodías aborrecía a Juan y quería quitarlo de en medio; no acababa de conseguirlo, porque Herodes respetaba a Juan, sabiendo que era un hombre honrado y santo, y lo defendía. Cuando lo escuchaba, quedaba desconcertado, y lo escuchaba con gusto. La ocasión llegó cuando Herodes, por su cumpleaños, dio un banquete a sus magnates, a sus oficiales y a la gente principal de Galilea. La hija de Herodías entró y danzó, gustando mucho a Herodes y a los convidados.
El rey le dijo a la joven: «Pídeme lo que quieras, que te lo doy.» Y le juró: «Te daré lo que me pidas, aunque sea la mitad de mi reino.»
Ella salió a preguntarle a su madre: «¿Qué le pido?»
La madre le contestó: «La cabeza de Juan, el Bautista.»
Entró ella en seguida, a toda prisa, se acercó al rey y le pidió: «Quiero que ahora mismo me des en una bandeja la cabeza de Juan, el Bautista.»
El rey se puso muy triste; pero, por el juramento y los convidados, no quiso desairarla. En seguida le mandó a un verdugo que trajese la cabeza de Juan. Fue, lo decapitó en la cárcel, trajo la cabeza en una bandeja y se la entregó a la joven; la joven se la entregó a su madre. Al enterarse sus discípulos, fueron a recoger el cadáver y lo enterraron.

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

Había muchas cosas irregulares en la vida del rey y Juan se las recriminaba, no se callaba. Herodes no quiere quedar mal ante los demás, sus decisiones terminan en tragedia. Sobre su conciencia pesaba el remordimiento de haber mandado asesinar a Juan Bautista cediendo a las instancias de su mujer. “Por el juramento y los invitados” lo manda decapitar. Y cuando recibe a Jesús enviado por Pilato: decepcionado por su silencio se lo devuelve al gobernador, para quedar bien con él.  Este “quedar bien” propicia la condena y muerte de Jesús.

La actitud de Herodes es una advertencia a nuestra propensión a “quedar bien” con los demás, que muchas veces solapan decisiones equivocadas y que, aunque no acaben tragedias tan duras, perjudican a los demás.

Salvador León, cmf

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

EDD. jueves 05 de febrero de 2026.

Primera Lectura

Lectura del primer libro de los Reyes (2,1-4.10-12):

Estando ya próximo a morir, David hizo estas recomendaciones a su hijo Salomón: «Yo emprendo el viaje de todos. ¡Ánimo, sé un hombre! Guarda las consignas del Señor, tu Dios, caminando por sus sendas, guardando sus preceptos, mandatos, decretos y normas, como están escritos en la ley de Moisés, para que tengas éxito en todas tus empresas, dondequiera que vayas; para que el Señor cumpla la promesa que me hizo: «Si tus hijos saben comportarse, caminando sinceramente en mi presencia, con todo el corazón y con toda el alma, no te faltará un descendiente en el trono de Israel.»»
David fue a reunirse con sus antepasados y lo enterraron en la Ciudad de David. Reinó en Israel cuarenta años: siete en Hebrón y treinta y tres en Jerusalén. Salomón le sucedió en el trono, y su reino se consolidó.

Palabra de Dios

Salmo

1Cro 29,10.11ab.11d-12a.12bcd

R/. Tú eres Señor del universo

Bendito eres, Señor,
Dios de nuestro padre Israel,
por los siglos de los siglos. R/.

Tuyos son, Señor, la grandeza y el poder,
la gloria, el esplendor, la majestad,
porque tuyo es cuanto hay en cielo y tierra. R/.

Tú eres rey y soberano de todo.
De ti viene la riqueza y la gloria. R/.

Tú eres Señor del universo,
en tu mano está el poder y la fuerza,
tú engrandeces y confortas a todos. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Marcos (6,7-13):

En aquel tiempo, llamó Jesús a los Doce y los fue enviando de dos en dos, dándoles autoridad sobre los espíritus inmundos. Les encargó que llevaran para el camino un bastón y nada más, pero ni pan, ni alforja, ni dinero suelto en la faja; que llevasen sandalias, pero no una túnica de repuesto.
Y añadió: «Quedaos en la casa donde entréis, hasta que os vayáis de aquel sitio. Y si un lugar no os recibe ni os escucha, al marcharos sacudíos el polvo de los pies, para probar su culpa.»
Ellos salieron a predicar la conversión, echaban muchos demonios, ungían con aceite a muchos enfermos y los curaban.

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

En esta escena Jesús da algunas instrucciones a sus discípulos. Han de cumplir la misión sin contar con medios poderosos. No quiere que lleven muchas cosas consigo: “ni pan, ni provisiones, ni dinero”. Deben poner su confianza en la misma fuerza del mensaje que por sí mismo es salvador y brilla. Deben también contar con el riesgo del rechazo que el mismo Jesús sufrió.

También deben llevar la compasión y acercarse allí donde existe el mal que oprime a las personas para combatirlo y con “la autoridad que procede de lo alto” no imponerse sino humanizar la vida de las gentes, para introducir entre ellos la fuerza sanadora de Jesús.

Si vivimos obsesionados por tener cosas y más cosas se nos olvidará que hay personas que mal – viven, que sufren, que tal vez no les llega el “pan de cada día”. Sintamos esos sufrimientos. Que no se nos endurezca el corazón.

Salvador León, cmf

Fuente ; https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

EDD. miércoles 04 de febrero de 2026

Primera Lectura

Lectura del segundo libro de Samuel (24,2.9-17):

En aquellos días, el rey David ordenó a Joab y a los jefes del ejército que estaban con él: «Id por todas las tribus de Israel, desde Dan hasta Berseba, a hacer el censo de la población, para que yo sepa cuánta gente tengo.»
Joab entregó al rey los resultados del censo: en Israel había ochocientos mil hombres aptos para el servicio militar, y en Judá quinientos mil.
Pero, después de haber hecho el censo del pueblo, a David le remordió la conciencia y dijo al Señor: «He cometido un grave error. Ahora, Señor, perdona la culpa de tu siervo, porque ha hecho una locura.»
Antes que David se levantase por la mañana, el profeta Gad, vidente de David, recibió la palabra del Señor: «Vete a decir a David: «Así dice el Señor: Te propongo tres castigos; elige uno, y yo lo ejecutaré.»»
Gad se presentó a David y le notificó: «¿Qué castigo escoges? Tres años de hambre en tu territorio, tres meses huyendo perseguido por tu enemigo, o tres dias de peste en tu territorio. ¿Qué le respondo al Señor, que me ha enviado?»
David contestó: «¡Estoy en un gran apuro! Mejor es caer en manos de Dios, que es compasivo, que caer en manos de hombres.»
Y David escogió la peste. Eran los días de la recolección del trigo. El Señor mandó entonces la peste a Israel, desde la mañana hasta el tiempo señalado. Y desde Dan hasta Berseba, murieron setenta mil hombres del pueblo. El ángel extendió su mano hacia Jerusalén para asolarla.
Entonces David, al ver al ángel que estaba hiriendo a la población, dijo al Señor: «¡Soy yo el que ha pecado! ¡Soy yo el culpable! ¿Qué han hecho estas ovejas? Carga la mano sobre mí y sobre mi familia.»
El Señor se arrepintió del castigo, y dijo al ángel, que estaba asolando a la población: «¡Basta! ¡Detén tu mano!»

Palabra de Dios

Salmo

Sal 31,1-2.5.6.7

R/. Perdona, Señor, mi culpa y mi pecado

Dichoso el que está absuelto de su culpa,
a quien le han sepultado su pecado;
dichoso el hombre a quien el Señor
no le apunta el delito. R/.

Había pecado, lo reconocí,
no te encubrí mi delito;
propuse: «Confesaré al Señor mi culpa»,
y tú perdonaste mi culpa y mi pecado. R/.

Por eso, que todo fiel te suplique
en el momento de la desgracia:
la crecida de las aguas caudalosas
no lo alcanzará. R/.

Tú eres mi refugio,
me libras del peligro,
me rodeas de cantos de liberación. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Marcos (6,1-6):

En aquel tiempo, fue Jesús a su pueblo en compañía de sus discípulos. Cuando llegó el sábado, empezó a enseñar en la sinagoga; la multitud que lo oía se preguntaba asombrada: «¿De dónde saca todo eso? ¿Qué sabiduría es ésa que le han enseñado? ¿Y esos milagros de sus manos? ¿No es éste el carpintero, el hijo de María, hermano de Santiago y José y Judas y Simón? Y sus hermanas ¿no viven con nosotros aquí?»
Y esto les resultaba escandaloso. Jesús les decía: «No desprecian a un profeta más que en su tierra, entre sus parientes y en su casa.»
No pudo hacer allí ningún milagro, sólo curó algunos enfermos imponiéndoles las manos. Y se extrañó de su falta de fe. Y recorría los pueblos de alrededor enseñando.

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

Escribe Marcos: “No pudo hacer allí ningún milagro” porque sus vecinos “no creían en Él”. Se preguntan: “de dónde le viene su poder? ¿Quién le ha enseñado a hablar así?”

Y de la admiración pasan a la incredulidad: “lo conocemos desde niño, conocemos su familia. Es sólo el hijo de un carpintero” En su patria chica se niegan a conocer a Dios en lo conocido, en lo humilde y cotidiano. Todos ellos conocían su profesión.  sabían quien era su familia, sus hermanos y hermanas. ¿Por qué le hacen eso? Tal vez porque no quisieron aceptar sus palabras, sus hechos, su sabiduría.

Jesús encontró un gran bloqueo en todos ellos. Estaban demasiado atados a la tradición y al pasado, pero Jesús continuó “recorriendo los pueblos y enseñando”. No se quedó en el rechazo, en la decepción.

Aprendamos la lección. Allí donde una esperaba encontrar acogida y aliento, puede encontrare con indiferencia e incomprensión. Como Jesús no nos quedemos paralizados, demos otro paso hacia lo nuevo, lo que está por venir.

Salvador León, cmf

Fuente ; https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

EDD. martes 03 de febrero de 2026.

Primera Lectura

Lectura del segundo libro de Samuel (18,9-10.14b.24-25a.30–19,3):

En aquellos dias, Absalón fue a dar en un destacamento de David. Iba montado en un mulo, y, al meterse el mulo bajo el ramaje de una encina copuda, se le enganchó a Absalón la cabeza en la encina y quedó colgando entre el cielo y la tierra, mientras el mulo que cabalgaba se le escapó.
Lo vio uno y avisó a Joab: «¡Acabo de ver a Absalón colgado de una encina!»
Agarró Joab tres venablos y se los clavó en el corazón a Absalón. David estaba sentado entre las dos puertas. El centinela subió al mirador, encima de la puerta, sobre la muralla, levantó la vista y miró: un hombre venía corriendo solo.
El centinela gritó y avisó al rey. El rey dijo: «Retírate y espera ahí.» Se retiró y esperó alli.
Y en aquel momento llegó el etíope y dijo: «¡Albricias, majestad! ¡El Señor te ha hecho hoy justicia de los que se habían rebelado contra ti!»
El rey le preguntó: «¿Está bien mi hijo Absalón?»
Respondió el etíope: «¡Acaben como él los enemigos de vuestra majestad y cuantos se rebelen contra ti!»
Entonces el rey se estremeció, subió al mirador de encima de la puerta y se echó a llorar, diciendo mientras subía: «¡Hijo mío, Absalón, hijo mío! iHijo mío, Absalón! ¡Ojalá hubiera muerto yo en vez de ti, Absalón, hijo mío, hijo mío!»
A Joab le avisaron: «El rey está llorando y lamentándose por Absalón.»
Así la victoria de aquel dia fue duelo para el ejército, porque los soldados oyeron decir que el rey estaba afligido a causa de su hijo. Y el ejército entró aquel día en la ciudad a escondidas, como se esconden los soldados abochornados cuando han huído del combate.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 21,26b-27.28.30.31-32

R/. Te alabarán, Señor, los que te buscan

Cumpliré mis votos delante de sus fieles.
Los desvalidos comerán hasta saciarse,
alabarán al Señor los que lo buscan:
viva su corazón por siempre. R/.

Lo recordarán y volverán al Señor
hasta de los confines del orbe;
en su presencia se postrarán las familias de los pueblos.
Ante él se postrarán las cenizas de la tumba,
ante él se inclinarán los que bajan al polvo. R/.

Me hará vivir para él, mi descendencia le servirá,
hablarán del Señor a la generación futura,
contarán su justicia al pueblo que ha de nacer:
todo lo que hizo el Señor. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Marcos (5,21-43):

En aquel tiempo, Jesús atravesó de nuevo en barca a la otra orilla, se le reunió mucha gente a su alrededor, y se quedó junto al lago. Se acercó un jefe de la sinagoga, que se llamaba Jairo, y, al verlo, se echó a sus pies, rogándole con insistencia: «Mi niña está en las últimas; ven, pon las manos sobre ella, para que se cure y viva.»
Jesús se fue con él, acompañado de mucha gente que lo apretujaba. Había una mujer que padecía flujos de sangre desde hacía doce años. Muchos médicos la habían sometido a toda clase de tratamientos, y se había gastado en eso toda su fortuna; pero, en vez de mejorar, se había puesto peor. Oyó hablar de Jesús y, acercándose por detrás, entre la gente, le tocó el manto, pensando que con sólo tocarle el vestido curaría. Inmediatamente se secó la fuente de sus hemorragias, y notó que su cuerpo estaba curado.
Jesús, notando que había salido fuerza de él, se volvió en seguida, en medio de la gente, preguntando: «¿Quién me ha tocado el manto?»
Los discípulos le contestaron: «Ves como te apretuja la gente y preguntas: «¿Quién me ha tocado?»»
Él seguía mirando alrededor, para ver quién había sido. La mujer se acercó asustada y temblorosa, al comprender lo que había pasado, se le echó a los pies y le confesó todo.
Él le dijo: «Hija, tu fe te ha curado. Vete en paz y con salud.»
Todavía estaba hablando, cuando llegaron de casa del jefe de la sinagoga para decirle: «Tu hija se ha muerto. ¿Para qué molestar más al maestro?»
Jesús alcanzó a oír lo que hablaban y le dijo al jefe de la sinagoga: «No temas; basta que tengas fe.»
No permitió que lo acompañara nadie, más que Pedro, Santiago y Juan, el hermano de Santiago. Llegaron a casa del jefe de la sinagoga y encontró el alboroto de los que lloraban y se lamentaban a gritos.
Entró y les dijo: «¿Qué estrépito y qué lloros son éstos? La niña no está muerta, está dormida.»
Se reían de él. Pero él los echó fuera a todos y, con el padre y la madre de la niña y sus acompañantes, entró donde estaba la niña, la cogió de la mano y le djo: «Talitha qumi» (que significa: «Contigo hablo, niña, levántate»).
La niña se puso en pie inmediatamente y echó a andar; tenía doce años. Y se quedaron viendo visiones. Les insistió en que nadie se enterase; y les dijo que dieran de comer a la niña.

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

En esta escena evangélica aparecen dos personajes muy distintos. Una mujer anónima, arruinada, “impura”, con fe firme, cree que su única solución es “tocar a Jesús”. Y un hombre conocido, próspero, influyente, cree en Jesús mientras su gente se burla de él.

Ambos sufren, ambos depositan su confianza última en Jesús, se fían de él y están dispuestos a saltarse los tabúes (la impureza y el cargo público) para acercarse a Jesús.

La hija de Jairo está muerta y a pesar de todo, Jesús anima a su padre: “No tengas miedo. Ten solo fe”. Toma de la mano a la niña y le dice: “levántate”. La muchacha se levantó.

Tal vez nuestra fe puede estar apagada, oscurecida, vacilante, incluso “muerta”. Tal vez nos falte vida. Escuchemos la palabra de Jesús: “No tengas  miedo”. Dejémonos reavivar por Él. Nuestra vida puede cambiar.

Salvador León, cmf

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

EDD. lunes 02 de febrero de 2026.

Primera Lectura

Lectura del libro de Malaquías (3,1-4):

Así dice el Señor: «Mirad, yo envío a mi mensajero, para que prepare el camino ante mí. De pronto entrará en el santuario el Señor a quien vosotros buscáis, el mensajero de la alianza que vosotros deseáis. Miradlo entrar –dice el Señor de los ejércitos–. ¿Quién podrá resistir el día de su venida?, ¿quién quedará en pie cuando aparezca? Será un fuego de fundidor, una lejía de lavandero: se sentará como un fundidor que refina la plata, como a plata y a oro refinará a los hijos de Leví, y presentarán al Señor la ofrenda como es debido. Entonces agradará al Señor la ofrenda de Judá y de Jerusalén, como en los días pasados, como en los años antiguos.»

Palabra de Dios

Salmo

Sal 23

R/. El Señor, Dios de los ejércitos, es el Rey de la gloria.

¡Portones!, alzad los dinteles,
que se alcen las antiguas compuertas:
va a entrar el Rey de la gloria. R/.

¿Quién es ese Rey de la gloria?
El Señor, héroe valeroso;
el Señor, héroe de la guerra. R/.

¡Portones!, alzad los dinteles,
que se alcen las antiguas compuertas:
va a entrar el Rey de la gloria. R/.

¿Quién es ese Rey de la gloria?
El Señor, Dios de los ejércitos.
Él es el Rey de la gloria. R/.

Segunda Lectura

Lectura de la carta a los Hebreos (2,14-18):

Los hijos de una familia son todos de la misma carne y sangre, y de nuestra carne y sangre participó también Jesús; así, muriendo, aniquiló al que tenía el poder de la muerte, es decir, al diablo, y liberó a todos los que por miedo a la muerte pasaban la vida entera como esclavos. Notad que tiende una mano a los hijos de Abrahán, no a los ángeles. Por eso tenía que parecerse en todo a sus hermanos, para ser sumo sacerdote compasivo y fiel en lo que a Dios se refiere, y expiar así los pecados del pueblo. Como él ha pasado por la prueba del dolor, puede auxiliar a los que ahora pasan por ella.

Palabra de Dios

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Lucas (2,22-40):

Cuando llegó el tiempo de la purificación, según la ley de Moisés, los padres de Jesús lo llevaron a Jerusalén, para presentarlo al Señor, de acuerdo con lo escrito en la ley del Señor: «Todo primogénito varón será consagrado al Señor», y para entregar la oblación, como dice la ley del Señor: «un par de tórtolas o dos pichones.» Vivía entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón, hombre justo y piadoso, que aguardaba el consuelo de Israel; y el Espíritu Santo moraba en él. Había recibido un oráculo del Espíritu Santo: que no vería la muerte antes de ver al Mesías del Señor. Impulsado por el Espíritu, fue al templo.
Cuando entraban con el niño Jesús sus padres para cumplir con él lo previsto por la ley, Simeón lo tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo: «Ahora, Señor, según tu promesa, puedes dejar a tu siervo irse en paz. Porque mis ojos han visto a tu Salvador, a quien has presentado ante todos los pueblos: luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel.»
Su padre y su madre estaban admirados por lo que se decía del niño.
Simeón los bendijo, diciendo a María, su madre: «Mira, éste está puesto para que muchos en Israel caigan y se levanten; será como una bandera discutida: así quedará clara la actitud de muchos corazones. Y a ti, una espada te traspasará el alma.»
Había también una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser. Era una mujer muy anciana; de jovencita había vivido siete años casada, y luego viuda hasta los ochenta y cuatro; no se apartaba del templo día y noche, sirviendo a Dios con ayunos y oraciones. Acercándose en aquel momento, daba gracias a Dios y hablaba del niño a todos los que aguardaban la liberación de Jerusalén. Y, cuando cumplieron todo lo que prescribía la ley del Señor, se volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. El niño iba creciendo y robusteciéndose, y se llenaba de sabiduría; y la gracia de Dios lo acompañaba.

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Día de la presentación del Señor en el templo. Dos judíos piadosos reconocen que el pequeño Jesús que María y José presentan en el templo, venía a realizar las esperanzas del pueblo.

Ana, “se puso a dar gracias a Dios” y se convirtió en misionera: “Hablaba del niño a todos lo que esperaban la liberación”

Simeón supo esperar, supo mantener la convicción de que Dios está por encima de nuestros cálculos de espacios y tiempos. La experiencia del sabio anciano, por la que logró ver finalmente a Jesús cuando ya todo parecía imposible, indica que Dios nunca deja de intervenir. En el momento crucial, fue capaz de reconocer a quien tenía delante era a Dios mismo, ya sin retardo. Simeón proclamó a Jesús como la luz para su pueblo que debe derramarse en toda la tierra.

Cada uno está llamado a dejarse iluminar por Jesús, a reconocer que él ya ha venido y que con su llama puede llenar de luz la propia vida. Recuerda que también el Señor se ha presentado en tu vida. Demos gracias a Dios por el regalo de la fe.

Salvador León, cmf

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/